Você está na página 1de 7

Contos De Eva Luna

(Isabel Allende)

Publicidade Desde há muito tempo se criam formas


diferentes de contar a história da
humanidade, desde os seus sucessos até as
suas derrotas. Contos de Eva Luna são um exemplo de fantasia criativa de Isabel
Allende. Neste livro é apresentado principalmente sob olhar feminino já que a maioria
dos protagonistas são mulheres, quer seja do ponto de vista social, psicológico, cultural
ou histórico.
A intenção da autora é apresentar a protagonista como Scheherezade, que mantém a
ordem dos eventos a que está submetida. É o arquétipo matriarcal que estimula a vida,
que vincula todos os fios invisíveis na sua existência, é a mulher narradora que tem
sempre pronto um conto para o seu rei.
No livro Contos de Eva Luna, existe 23 contos onde desfilam personagens muito
semelhantes à realidade latino-americanos, focando principalmente a mulher e toda a
sua luta ao longo dos séculos.
Muitas são as características que encontramos neste conjunto significativo de contos:
das mais importantes destacamos o sentimento do amor. Quase uma presença constante
na vida das suas personagens, uma obsessão que pode salvar todos. Para a escritora, o
amor é como um fio que enlaça a todos e que tem a força para vencer as misérias
impostas pela natureza ou mesmo pela maldade dos homens. O amor na narrativa de
Isabel Allende é o sentimento mais forte que o ódio, a raiva, o medo ou a vingança. O
amor é a salvação do homem e da humanidade.
Outra característica importante encontrada nos seus contos é a valorização de todas as
raças. Os elementos étnicos do povo latino-americano encontram-se presentes em
muitos dos seus contos, valorizando os rasgos culturais importantes dos povos da
Europa e dos povos indígenas da América Latina.
As suas personagens representam a luta entre o bem e o mal, entre explorados e
exploradores, mas no final todos são vencidos pelo amor. Os protagonistas estão bem
desenhados na história: pertencem a mundos diferentes, são bons ou são maus, são
poderosos ou são miseráveis, são homens ou são mulheres em constante luta. Os seus
contos são a visão romântica da realidade ou se quer uma visão optimista da vida. Ás
vezes uma visão quase infantil, irreal sobre esta massa de personagens que vivem nas
ruas, que vivem no campo, que vivem com fome, que são os pobres mais miseráveis da
Latino América.
Isabel Allende em ?Contos de Eva Luna? é um conjunto de vozes, uma consciência
colectiva, um mundo de arquétipos que ao longo da existência procura una saída através
da escrita. É uma represa de onde as águas sugam as memórias dos feitos históricos, de
convulsões sociais, de festas folclóricas, de manifestações míticas, prontas para explodir
e fluir em borbulhas e encher folhas vazias com os seus contos, como a expressão
cultural de todo um povo.
Contos de Eva Luna representam a trajectória responsável como uma das escritoras
intérpretes da realidade Latino-Americana, particularmente do Chile.
Como nada é definitivo, tudo se encontra em desenvolvimento, nestes contos transitam
estas mulheres que aproximam através dos seus espelhos de palavras reflectindo o mais
intimo da sua existência.
Com êxitos e derrotas, Contos de Eva Luna, constrói a esperança de uma América
Latina com olhos para o mundo e para um futuro melhor para os homens, para as
crianças e para todas as mulheres.
Larry Clauberg
Presentación "Sombras sobre la tierra"

Leonardo Garet

O texto a seguir foi lido pelo importante escritor, professor e crítico uruguaio Leonardo
Garet, por ocasião do lançamento do romance de seu compatriota Francisco Espínola,
"Sombras sobre a terra", no Brasil. O evento aconteceu no dia 16 de novembro de 2016,
na Casa das Rosas, São Paulo. Além de apontar as qualidades da obra e do autor
Francisco Espínola, Garet ressaltou a importância da edição brasileira realizada pela
LetraSelvagem. Confira, em espanhol.
Soy consciente del honor que significa participar de la primera traducción de Sombras
sobre la tierra, como prologuista primero y ahora como integrante de este distinguido
panel de presentación. Por eso debo agradecer a quienes hicieron posible este libro:
Nicodemos Sena, Erorci Santana y Ronaldo Cagiano, los tres escritores, poetas, críticos,
traductores, impulsores magníficos de la cultura. Y por supuesto agradecer a
LetraSelvagem, la editorial de nutrida y límpida trayectoria. Responsables también
junto al escritor Roniwalter Jatobá, de mi presencia en San Pablo.

Traigo el saludo emocionado de Mercedes Espínola, la hija de Francisco, para


Nicodemos Sena y su generoso emprendimiento.

Vaya en primer lugar mi declaración de conocimiento personal de Francisco Espínola.


Lo veía cruzar en el imponente y vetusto edificio de la Facultad de Humanidades, con
su figura inconfundible, de traje negro y aquella aura de su fama tan reconocida que
parecía que se podía ver. Estoy hablando de 1969 y 1970. “Allá va Paco Espínola”.
Y recuerdo que siempre deteníamos la conversación y lo acompañábamos con la
mirada. Éramos estudiantes que iniciábamos la licenciatura de Letras y pasaba la figura
más destacada de nuestra literatura. En algunas oportunidades pude, en los meses
siguientes, estar con él en reuniones literarias que organizaba en su apartamento la poeta
Esther de Cáceres. Mantengo en la memoria los pasos textuales de un intercambio de
opiniones sobre valorización de un poeta gauchesco, Romildo Risso, que no era del
agrado de Espínola y a mí me parecía muy bueno. Con palabras tajantes mantuvimos
por un momento la atención de todos los presentes, que no darían crédito a la audacia de
ese muchachito.

André Bretón dijo que antes que el surrealismo fuera una doctrina estética en Europa,
era una realidad de todos los días en México. Bretón nombró el lugar que conocía, pero
se puede extender su afirmación a muchos rincones de América. Lo mismo que del
surrealismo profuso, se puede decir del realismo mágico, extendido en varios países
americanos antes de ingresar a la narrativa. Otro rasgo que une a la mayoría de estos
escritores es la creencia en un común destino de unidad política. Comenzando el camino
hacia ella, la narrativa fue a comienzos del siglo XX de denuncia, dentro del más
estricto realismo. Estamos en tiempos de la llamada novela de la tierra. Pero interesa
subrayar que la fantasía no excluye la denuncia de la situación social, antes al contrario,
pocas denuncias de la alienación producida por un sistema perverso, es tan contundente
como la de la novela de ciencia ficción de Ray Bradbury Fahrenheit 451 (1953), con sus
combate de los libros mediante mangueras de fuego.

En Latinoamérica el pasaje del realismo a la literatura fantástica se produce


coincidentemente con el pasaje de la narrativa rural a la ciudadana. Quiero destacar que
en Uruguay tenemos un ejemplo emblemático de cruce de caminos, que se llama
Horacio Quiroga. Reconocido por su abordaje genuino de la realidad de la selva de
Misiones, con obras tales como Los desterrados, Una bofetada, El desierto, es también
el autor de obras no sólo ciudadanas sino de excluyente comportamientos citadinos tales
como Los perseguidos, Historia de un amor turbio, Una estación de amor, y por último,
de obras de exacerbada fantasía, como El infierno artificial, Más allá y Sinfonía
heroica.

Cuando Francisco Espínola empieza a publicar sus cuentos, Raza ciega (1926), Quiroga
ya era un cuentista reconocido en el ámbito del Río de la Plata y cuando publica
Sombras, a Quiroga le restaba únicamente dar a conocer su último libro, Más allá.
Quiere decir que Espínola tiene un referente cercano, si no para seguir su estética, al
menos para tener cerca el valor de transitar distintos géneros y paisajes. Espínola tiene
como Quiroga obra en los tres géneros de creación y también obras de campo y
ciudadanas.

Pero voy a ir entrando en Sombras sobre la tierra. Enseña Mircea Eliade en su ya


clásico El mito del eterno retorno, que las cosas y los actos humanos no tienen valor
intrínseco y que solamente la participación en algo trascendente los hace reales. El
sentimiento de los personajes de Sombras está soterrado, como de seres expulsados de
la gracia – son del Bajo - sin una fe superior a ellos, ya sea religiosa o de una ideología
política y social. Viven suspendidos en una atmósfera de trasnoches, diálogos
confesionales y amoríos. Sin resoluciones contundentes son apenas “sombras sobre la
tierra”. Espínola tenía en ese tiempo una reconocida creencia cristiana. Contesta así en
un reportaje: “Tenía la angustia que se exterioriza desnudamente en Sombras, de que el
hombre es bueno y que quien hace mal, no necesariamente es malo. Y este concepto,
bastante evangélico, se me hizo presente en el alma” (Reportaje de Jorge Rufinelli,
semanario Marcha, 1971).

En consecuencia se propone develar el Bajo, el paisaje que domina la novela y que se


ubica en una ciudad pequeña, fácilmente reconocible como San José, distante cien
kilómetros de Montevideo. Ese Bajo, no es otro que la calle de prostíbulos llamada
Rincón, que continuó con ese carácter hasta la década del 80. Se propone develar ese
mundo, pero para hacerlo primero debe velar, como el caballero que vela sus armas
debe convertirse en espectador atento y escrutador todo el tiempo necesario hasta que
ese mundo se vuelva palabra. Y entonces, parte fundamental de la tarea del creador es
encontrar el punto de vista. ¿Quién narra el comienzo de Sombras? La voz es la de una
perra que puede articular magistralmente la cercanía de los personajes, ya que entra a
varias casas como si fueran la propia, describe lo que ve y a la vez, permite vislumbrar
la armonía de esas personas que comparten la mascota. La voz de la perra puede pintar
un desapasionado panorama de los estilos de vida y costumbres. Su presencia muestra
un barrio de prostitución como si fuera una gran familia. Y como si fuera poco su
importancia simbólica se acentúa con su nombre, “Milonga”, como si la música de
tango y milonga, además del animal, uniera a todos los personajes. Milonga Milonguita,
agrega la tristeza propia de las letras que se transcriben. Después, sobrevendrá el
inevitable contraste –no enfrentamiento porque se trata de capas todavía permeables-
entre el centro y el Bajo, preanunciando la oposición dialéctica de los señores y los sin
trabajo fijo “honorable”.
Sombras fue una revolución en la literatura uruguaya. El prestigio de su autor se
consolidó tanto por su obra escrita, como por las clases en la facultad y por las
intervenciones periodísticas. Dos libros, sin embargo, recibieron crítica negativa y
menos aún alcanzaron a imponerse en los lectores. Me refiero a La fuga en el espejo
(1937) de teatro que forzaba los límites del género y se ubicaba, además, como una obra
que se catalogó y rechazó como de evasión y a Milón, o el ser del circo (1954), ensayo
sobre estética, intrincado aún los entendidos en el tema.

Para completar su incursión por los géneros, me tocó en suerte, un tanto casualmente,
descubrir unos poemas de Espínola, contemporáneos de su primer libro de cuentos, lo
cual sirve para inscribirlo dentro del numeroso grupo de narradores que se iniciaron
como poetas. Se trata de unas breves coplas tituladas Cantares aparecidas en la revista
La Semana, de Salto, en el número correspondiente al año VII, el 23 julio de 1927. Leo
estos dos cuartetos octosílabo y hexasílabo:

El cura rezó un momento


Y se fue; todos se iban…
Y yo me quería ir
Y mis pies no se movían!

¡Ay!, ya para mí
el sol no se asoma!
Desde que te quiero
estoy a tu sombra.

Para completar este aporte que está más allá de lo divulgado sobre Espínola, les cuento
que su hija, Mercedes, me habló de un texto que descubrió bastante después de la
muerte de su padre y que es un guión que había escrito para que fuera interpretado por
Charles Chaplin.

Espínola es narrador y fueron sus cuentos de una trabajada y perfecta estructura que
curiosamente tuvo origen en la oralidad. Espínola antes de escribir solía contar sus
cuentos a sus amigos. Han dicho sus compañeros de café – Espínola era un charlista
insuperable, que brindaba cátedra no sólo en facultad sino en las reuniones -, que
muchos cuentos quedaron sin escribirse, así como quedó sin concluirse una novela que
le llevó varios años, Don Juan el zorro, finalmente ordenada por el crítico Wilfredo
Penco, que la publicó póstumamente.
Hay cuentos de Espínola que tendrían que estar en la mejor antología del género: ¡Qué
lástima!, Rodríguez, El milagro del hermano Simplicio, El Hombre pálido y María del
Carmen.

Se puede establecer una curiosa relación entre los razonamientos que se hacen en
Sombras sobre los efectos espirituales del alcohol y la parte central y luminosa de ¡Qué
lástima! La fama de Espínola creció sin fisuras en nuestro país, sin detractores. La
Generación del 45, la siguiente de la suya, que fue por unanimidad parricida, reconoció
en él un maestro.
Espínola está tanto en antologías del cuento realista como del cuento fantástico. De
inmejorable manera lo dijo el sagaz crítico Mario Benedetti: "Al igual que esos ufanos
barriletes que pueblan los cielos de nuestra primavera, la fantasía de Espínola tiene un
cabo en la tierra, pero su razón de ser está en el aire". ("Francisco Espínola: el cuento
como arte", en Literatura uruguaya del siglo XX, Montevideo, Ed. Alfa, 1963.)

El mayor reconocimiento se realizó en 1988 cuando el "Homenaje Nacional a Francisco


Espínola" en su ciudad San José, los días 21 y 28 de noviembre de 1988, organizado
por el Ministerio de Educación y Cultura, la Universidad de la República y la
Intendencia Municipal de San José. En la oportunidad prticipé con la ponencia
“Francisco Espínola: la escondida forma del ser".

La unanimidad del reconocimiento, que se afirma en los programas de estudio de la


enseñanza secundaria de Uruguay, se contrapone con el desconocimiento que le viene
desde el exterior, como lo señalo en el prólogo de Sombras. Por eso se vuelve tanto más
valiosa esta traducción de Erorci Santana para la pujante editorial LetraSelvajem que
permite a Espínola llegar a Brasil y al idioma de Fernando Pessoa, de Guimaraens Rosa
y de Clarice Lispector. Nombro a los tres autores de la lengua portuguesa que figuran en
los programas de estudio de la Enseñanza Secundaria de Uruguay.

Quiero terminar relacionando Sombras con la obra de alguien que está entre nosotros.
La novela A espera do nunca mais, de Nicodemos Sena, funda su trama en la Amazonia
real y mítica, de la cual su autor tiene un conocimiento equivalente al de Espínola del
Bajo. Amazonia estudiada desde distintos campos por Fábio Lucas en su atrapante libro
Peregrinacoes amazónicas y que en Nicodemos Sena se manifiesta con una limpieza y
pujanza como los ríos que la surcan. En el final de A espera do nunca mais cuando cabe
esperar una inminente catástrofe, el autor saca esperanzas para concluir con una maestra
que imagina inculcar sueños a sus alumnos para que ellos no habiten como sus padres
en A espera do nunca mais. La conclusión es similar. Nicodemos extiende una mirada
piadosa al destino de sus criaturas y su mundo, como hace Espínola con las suyas del
Bajo.

Gracias a Espínola, a Nicodemos y a quienes en este difícil momento que


respiramos luchan por mantener la dignidad del ser humano. Gracias a todos ustedes
que nos acompañan en este acto de inocultable importancia para la literatura de mi país.

Casa Das Rosas, San Pablo, 16 de noviembre de 2016.

_____________________
* Leonardo Garet é docente de educación secundaria desde 1972 a 2008, de los
liceos privados Colegio y Liceo Carlos Vaz Ferreira y Colegio y Liceo Nuestra
Señora del Carmen de Salto; así como profesor del Instituto de Estudios
Superiores y del Instituto de Filosofía Ciencias y Letras de Montevideo. Poeta,
narrador, crítico literario y gestor cultural. Es autor de varios libros publicados en
Uruguay y el extranjero, entre outros, 80 Noches y un sueño y El libro de los
juicidas

Faça seu comentário, dê sua opnião!


Destaques
Autores Selvagens

» Edivaldo de Jesus Teixeira

Poesia filosófica, humanista, existencial e insurrecta. Autor fundamental para se


compreender a situação do homem asfixiado pela atmosfera cultural de um país
relegado às misérias materiais e morais do capitalismo periférico

Colunas e textos Selvagens


A novela da noite
Por Eneas Athanázio

Excursão ao nada
Por Enéas Athanázio

A Amazônia vista com olhos mágicos: K - O escuro da semente. ó Uniausência


Por Dirce Lorimier Fernandes

Um passeio por Belterra


Por Manoel Hygino dos Santos

Um livro de Cecim
Por Fernando Py

A importância de não se chamar Ernesto num romance de Adelto Gonçalves


Por Maria Luísa Malato

Sombras sobre a terra


Por Fernando Py

Autores Livros Crítica

Resumen de la novela La Ciudad de las Bestias


La ciudad de las bestias es la primera novela de una trilogía de Isabelle Allende. La
novela comienza cuando el joven Alexander Cold tuvo que ir a pasar un tiempo en la
casa de su abuela mientras su mamá recibía un tratamiento médico. La abuela de
Alexander trabaja para una revista llamada International Geographic y tuvo que viajar a
el Amazonas. Alexander y su abuela viajaron junto a varios fotógrafos de la revista
para encontrar unas bestias que supuestamente habitaban en el Amazonas. Alexander
había escuchado que en las profundidades del Amazonas había una sustancia que
supuestamente era la cura del cáncer, Alexander tenía en mente hacer todo lo posible
para conseguir la sustancia y llevársela a su madre.

Al llegar a un pueblito alejado conocen a quien sería su guía durante el recorrido en el


Amazonas y a su hija Nadia. Alexander y Nadie se hacen muy buenos amigos durante
el viaje. Luego de pasar varios días dentro de la selva Alexander y Nadia se pierden del
grupo y tienen que seguir por su propia cuenta. Alexander y Nadia descubren que
tienen el espíritu de un animal totémico. Jaguar para Alexander y Águila para Nadia,
los que necesitan para poder sobrevivir y encontrar la cura de la enfermedad de la madre
de Alexander.

Los chicos llegan a una cueva y al final llegaron a un lugar muy diferente y donde
habitaban “las bestias”, unas criaturas nunca antes vistas y gigantes. Alexander y Nadia
prometieron nunca decir sobre la existencia de la aldea y gracias a eso le entregaron a
Alexander la cura para su madre.

Finalmente, la abuela de Alexander y los fotógrafos decidieron volver porque en el


Amazonas no existían criaturas extrañas. Nadia se fue con la abuela de Alexander para
estudiar en los Estados Unidos y Alexander se fue a su casa a entregarle a su madre la
sustancia que llevaba sin el consentimiento de su abuela.