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82 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

CUARTA PARTE

EL ANTIC RISTO
CAPITULO PRIMERO del mal y podía hacerse otra cosa que
ya no
subir. Hechos morales de una singular natura¬
Pablo, cautivo en Roma.
leza, ocurrieron aún en las filas más elevadas de
Extraños eran los tiempos: tal vez la especie la sociedad. Cuatro años antes, habíase habla¬
humana 110 había nunca atravesado una crisis do mucho de una ilustre dama, Pomponia Grae-
más extraordinaria. Acababa Nerón de cum¬ cina, mujer de Aulus Plautius, el primer con¬
plir veintitrés años. La cabeza de este infeliz quistador de Bretaña. Se la acusaba de "supers¬
joven, colocado á los diecisiete años por una tición rara". Vestía siempre de negro y no sa¬
madre perversa á la cabeza del mundo, acababa lía de su austeridad. Se atribuía semejante me¬
de extraviarse. Desde hacía algún tiempo, mu¬ lancolía á horribles recuerdos, sobre todo á la
chos indicios habían producido inquietud entre muerte de Julia, hija de Drusus, su amiga ín¬
los que le conocían. Era el suyo un espíritu tima, á la que Mesalina hizo matar. Uno de
prodigiosamente declamatorio, una mala natu¬ sus hijos parecía también haber sido víctima
raleza, hipócrita, ligera, vanidosa; un increí¬ de una de las monstruosidades más enormes de
ble compuesto de inteligencia falsa, de malicia Nerón; pero se veía claramente que Pomponia
profunda, de egoísmo atroz y solapado, con llevaba en el corazón un duelo más profundo
inusitados refinamientos de sutilidad. Para ha¬ y acaso misteriosas esperanzas. Fué sometida,
cer de él un monstruo que 110 según la antigua costumbre, al juicio de su es¬
tiene igual en la
historia y cuyo semejante no se encuentra sino poso. Plautus reunió á sus parientes, examinó
en los anales patológicos del cadalso, concu¬ el asunto en familia y declaró á su mujer ino¬
rrieron no obstante circunstancias particulares. cente. Esta noble dama vivió largo tiempo aún,
La escuela del crimen en que creció, la execra¬ tranquila bajo la protección de su marido,
ble influencia de su madre, la obligación en que siempre triste y muy respetada. ¿Quién sabe
esta abominable mujer lecasi de entrar
puso si las apariencias que observadores superficiales
en la vida con un tomaban
parricidio, le hicieron conce¬ porun humor sombrío no eran la
bir muy pronto el mundo como una horrible gran paz del alma, el recogimiento tranquilo,
comedia, de la que él era el protagonista. En la espera resignada de la muerte, el desdén de
el momento en que lo presentamos, se ha apar¬ una saciedad necia y mala, la alegría inefable

tado completamente de los filósofos, sus,maes- del renunciamiento á la alegría? ¿Quién sabe
tros; ha dado muerte á casi todos sus allega¬ si no fué ella la primer santa de grande mundo,
dos, ha puesto de moda las más vergonzosas la hermana mayor de Abelania, de Eustoquia
locuras, y. una parte de la sociedad romana, y de Paula?...
imitándole, ha descendido hasta el último grado Esta situación extraordinaria, si bien expo¬
de depravación. I a dureza antigua llegaba á su nía la Tglesia de Roma á los reveses de la po¬
colmo. La reacción de los justos instintos popu¬ lítica, dábale en cambio una importancia de
lares comenzaba. Por la época en que Pablo primer orden, aun cuando fuera poco numero¬
en¬
tró en Roma, he aquí cuál era la crónica del día. sa. Bajo Nerón, Roma nada concedía á las
Pedanius Secundus, prefecto de la capital, provincias. Todo el que aspiraba á una gran
personaje consular, acababa de ser asesinado acción debía ir á ella. Pablo tenía una especie
por uno de sus esclavos^ no sin que se pudieran de instinto profundo que le guiaba en la vida,
alegar en favor del culpable circunstancias ate¬ y su llegada á Roma fué para su existencia
nuantes. Con arreglo á la ley, todos los esclavos un acontecimiento casi tan decisivo como su
que, hasta el momento del crimen, habían habi¬ conversión. Creyó haber llegado á la cumbre
tado bajo el mismo techo que el de su vida apostólica, y recordó sin duda el
asesino, debían
recibir la muerte. Cerca de cuatrocientos desgra¬ sueño en el cual, después de uno de sus días de
ciados se encontraban en este caso. Cuando se lucha, se le apareció el Cristo y le dijo: "¡Va¬
supo que la atroz ejecución iba á verificarse, el lor! Como diste testimonio de mí en Jerusalén,
sentimiento de justicia que duerme en la con¬ así lo harás en Roma."
ciencia del pueblo más envilecido se rebeló. Hu¬ Cuando se encontró cerca de los muros de
bo un motín; pero el Senado y el emperador la ciudad eterna, el centurión Julius condujo
decidieron que la ley debía ser cumplida. sus prisioneros á los castra proctoriana, cons¬
Probablemente entre aquellos cuatro¬
es que truidos por Se.jan, cerca de la vía Nomentana,
cientos inocentes, inmolados en virtud de un y los entregó al prefecto del pretorio. Los ape¬
odioso derecho, hubiera más de un cristiano. Se lantes al emperador eran, al entrar en Roma,
había llegado hasta lo más hondo del abismo considerados cual prisioneros del emperador, y
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como tales confiados á la guardia imperial. Los tera. Pablo enumeró todos los textos de Moisés
prefectos del pretorio solían ser dos; pero en y de los profetas probaban según él, que
que
aquel momento sólo había uno, Desempeñaba desús era el Mesías.
Algunos creyeron; pero
este cargoimportante, desde el año 51, el noble los. más permanecieron como estaban. Los
Afranius que, un año después, había
Burrhus, judíos de Roma se jactaban de una exactísima
de expiar con una muerte llena de tristeza el observancia. No era allí donde Pablo podía
crimen de haber querido hacer el bien valién¬ triunfar. Separáronse el
desacuerdo,
en mayor
dose del mal. Es indudable que Pablo no tuvo y descontento Pablo citó un pasaje de Isaías,
ninguna relación directa con él. Sin embargo, muy familiar á los predicadores cristianos,
la manera humana como el apóstol parece haber acerca de la ceguera voluntaria de los hombres

sido tratado fué debida á la influencia que este endurecidos que cierran los ojos y se tapan los
hombre justo y virtuoso ejercía en torno suyo. oídos para no oir ni ver la verdad. Después
Pablo se vió reducido al estado de custodia mi- añadió su amenaza acostumbrada de llevar á
litaris, es decir, encerrado en un granero pre- losgentiles, que le recibirían mejor, el reino
toriano, en el cual estaba encadenado, pero no de Dios, que los judíos rehusaban.
de un modo incómodo y continuo. Le fué per¬ Su apostolado entre los paganos fué, efecti¬
mitido vivir en un aposdnto que él pagaba, tal vamente, premiado con un éxito mucho mayor.
vez en el circuito de los castra proztoriana, al Su celda de prisionero se, tornó en un ardiente
que todos iban á verle libremente. Dos años es¬ hogar de predicación. Durante los dos años
peró en esta situación la vista de la causa. que pasó en él, ni una sola, vez fué molestado
Burrhus murió en Marzo del 62, y fué reem¬ en elejercicio de este proselitismo. Tenía á su
plazado por Fenius Ruf'us y por el infame Ti- lado á algunos de su discípulos: Timoteo y Aris¬
gelino, compañero de desórdenes de Nerón é tarco, por lo menos. Parece que alternativa¬
instrumento de sus crímenes. A partir de este mente estos amigos le acompañaban y compar¬

momento, Séneca se retira de los asuntos pú¬ tían su cadena. Los progresos del Evangelio
blicos. Nerón no tiene ya más consejeros que eran sorprendentes. El apóstol hacía milagros,

los Furias. y pasaba por disponer del poder celesLe y de


Las relaciones de Pablo con los fióles de Ro¬ los espíritus.^ De esta manera la prisión de Pa¬
ma habían comenzado durante la última estan¬ blo fué más fecunda que pudiera haberlo sido
cia del
apóstol en Corinto. Tres días después su libre actividad. Sus cadenas, que arrastró
de llegada, quiso, con arreglo á su costum¬
su hasta el pretorio y que mostraba en todas par¬
bre, relacionarse con los principales hakamim. tes con una especie de ostentación, eran por sí
No era en él seno de la sinagoga donde la cris¬ solas, como una predicación. Imitándolo, y ani¬
tiandad de Roma habíase formado. Los creyen¬ mados por la manera como él soportaba el cau¬
tes desembarcados en Ostia ó en Puzzoii fueron tiverio, sus discípulos y los demás cristianos
los que, agrupándose, constituyeron la primera de Roma predicaban atrevidamente.
Iglesia de la capital del mundo. Esta Iglesia Al principio no tropezaron con ningún obs-
no tenía casi ninguna relación con las varias 1 aculo. La misma Campan!a y las poblaciones
sinagogas de la misma ciudad. La inmensidad situadas al pie del Vesubio recibieron; de la
de Roma y la masa de, extranjeros que en ella Iglesia ele Puzzoii probablemente, los gérmer
había eran de que la gente se conociera
causa nes del
cristianismo, que encontró allí las con¬
poco y las más opuestas ideas pudieran
de que diciones necesarias para su crecimiento, es de¬
producirse una junto á otra sin tocarse. Pablo cir, un primer suelo judío. La castidad de los
fué, pues, impulsado á conducirse según la re¬ fieles era un poderoso atractivo, y por esta
gla que siguió en su primera v en su segunda virtud, por más que parezca extraño, muchas
misión, las ciudades donde introdujo el ger¬
en clamas abrazaron el cristianismo. T as buenas
men de la fe. Hizo rogar á algunos de los jefes familias conservaban aún para las mujeres
de sinagoga que fueran á verle y presentándo¬ una sólida tradición de modestia y de hones¬
les su situación bajo el aspecto más favorable, tidad. La secta nueva tuvo adeptos aun en el
les aseguró que no había hecho ni tenía inten¬ palacio de Nerón, tal vez entre los judíos, que
ción de hacer nada contra su nación, y que úni¬ eran numerosos en las filas del bajo servicio
camente se trataba de la esperanza de Israel, imperial, entre aquellos esclavos y libertos, cons¬
es decir, de la fe en la resurrección. Los judíos tituidos en colegios, cuya condición confinaba
le respondieron que nunca habían oído hablar con lo que había de más ínfimo y de más ele¬
de él, ni recibido carta de Judea sobre esto, aña¬ vado, de más brillante y más miserable. Algu¬
diendo su deseo de oir de sus labios la exposi¬ nos vagos indicios llegan á hacer creer que Pa¬
ción de sus doctrinas. blo se relacionó con miembros ó libertos de la

Esto es — añadieron — por qué hemos oído familia Aüncea. Ena cosa está fuera de duda,
decir que hablas provocando en tocio vivas y es que desde entonces la distinción clara de
contradicciones. los judíos y los cristianos fué hecha ya en Roma
Fué fijada la hora de la discusión y los ju¬ por las personas bien informadas. El cristia¬
díos se reunieron en bastante número en el pe¬ nismo pareció una • "superstición " distinta, sa¬
queño aposento ocupado por el apóstol, para lida del judaismo, enemiga de esta madre y
oirle. La conferencia duró una mañana casi en¬ odiada de ella. Nerón, en particular, estaba bas-
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tante al corriente de lo que ocurría, y se hacía Esta grandeza de alma le ciaban una seguri¬
dar cuenta de todo con cierta curiosidad. Pro¬ dad, una alegría y una fuerza maravillosa. "Si
bable es que entonces
alguno de los judíos que mi sangre — decía á una de sus Iglesias — es
le rodeaban inflase su imaginación haciéndole la libación con que debe ser regado el sacri¬
mirar hacia el Oriente, y que la prometiese ficio de vuestra fe, tanto mejor, ¡tanto mejor!
aquel reino de Jerusalén que fuera el sueño Y vosotros, decid conmigo ¡tanto mejor!" Sin
de sus ultimas horas, su postrera alucinación. embargo, al pensar en su suerte de prisionero
No sabemos con certeza el nombre de ningu¬ creía más bien en su absolución y aím en una
no de los miembros de la Iglesia de Roma del
pronta absolución. Veía en ella el triunfo del
tiempo de Nerón. Un documento de valor du¬ Evangelio, y de ella partía para nuevos proyec¬
doso, enumera, como amigos de Pablo y de Ti¬ tos. Verdad es que no sé" ve su pensamiento en¬
moteo, á Eubules Pudens, Claudia y aquel Li- caminarse hacia Occidente. Es en Filipos, es
nus que la tradición eclesiástica presentará en Colosos donde piensa esperar la aparición
más adelante como el sucesor de Pedro en el del Señor. Tal vez había adquirido un conoci¬
episcopado Roma. Tampoco disponemos
de miento más preciso del mundo latino, y veía
de elementos para apreciar el número de los aue, fuera de Roma y de la Campania, países
fieles ni aproximadamente siquiei'a. convertidos por la imaginación siria en muy
Todo parecía ir viento en popa; pero la en¬ análogos á la Grecia y al Asia Menor, encon¬
carnizada escuela cuya misión consistía en traría, aun cuando no fuese más que á causa
eombatii' basta el fin del mundo el apostolado del idioma, grandes dificultades. El proselitis-
de Pablo no se había dormido. Hemos visto mo
judío y cristiano del primer siglo tuvo poca
cómo los emisarios de esos ardientes conserva¬
importancia en las ciudades verdaderamente
dores la siguieran basta cierto punto la pista, latinas; se encerró en ciudades tales como Ro¬
y cómo el apóstol de los gentiles dejó tras sí ma y Puzzoli, en donde, á
de las constan¬
causa
•en los mares y tierras que atravesó un largo tes llegadas de orientales, el griego abundaba
reguero de odio. Pablo, presentado bajo las mucho. El programa de Pablo estaba suficien¬
apariencias de un hombre funesto, que enseña¬ temente cumplido. El Evangebo había sido pre¬
ba á comer carne de- reses sacrificadas á los dicado en los dos mundos; había llegado, se¬
ídolos y á cohabitar con paganas, es señalado gún las amplias imágenes del lenguaje proféti-
de antemano y expuesto á la vindicta de todos. co, á los extremos de la tierra, á todas las na¬
Con trabajo se cree ésto, mas no puede dudar¬ ciones que cubría el cielo. Lo que Pablo soñaba
se,puesto que el mismo Pablo nos los dice. entonces, poder predicar libremente en
era
Aun en aquel momento solemne, decisivo, en¬ Roma, volver acto seguido hacia sus Iglesias
contró ante sí mezquinas pasiones. Adversa¬ de Maeedonia y Asia y esperar pacientemente
rios, pertenecientes á aquella escuela judío- con
ellas, en la oración y el éxtasis, la venida
cristiana que desde bacía diez años encontra¬ del Cristo.
ba siempre al paso, emprendieron para com¬ Pocos años de la vida del apóstol fueron tan
batirla una especie de contrapredicaeión del felices como éstos. Inmensos consuelos le visi¬
Evangelio. Envidiosos, quisquillosos, ásperos, taban de vez en cuando; no tenía que temer de
buscaban las ocasiones de contrariarle, de agra¬ la mala voluntad de los judíos. La pobre habi¬
var la tación del
posición del prisionero, de excitar á los prisionero era el centro de una sor¬
yudíos contra él, de rebajar el mérito de- sus prendente actividad. Las locuras de la Roma
cadenas. 1 a buena voluntad, el amor, el res- profana, sus espectáculos, sus escándalos, sus
} eto que los demás le significaban, su convic¬ crímenes, las ignominias de Tigelino, el valor
ción proclamada en voz alta de que las cadenas de Tliraseas, el horrible destino de la virtuosa
del apóstol eran la gloria y la mejor defensa Octavia, y la muerte de Pallas, conmovían poco
del Evangelio, le consolaban de estas amargu¬ á nuestros piadosos iluminados. "La figura de
ras.
"¿Qué importa? — escribía en aquel en¬ este mundo es pasajera" — decían. — La gran
tonces. Con tal que el Cristo sea predicado,

imagen de un porvenir divino les hacía cerrar
que el predicador sea sincero ó que la predica¬ los ojos sobre el lodo mezclado con sangre en que
ción no sea para él un pretexto, me regocijo y se hundían sus pies. En realidad, la profecía de

me regocijaré siempre. Por lo que á mí se re¬ Jesús se había


cumplido. En medio de las tinie¬
fiere, tengo la firme esperanza de que tam¬ blas en las que reina Satán, en me¬
exteriores,
bién esta vez las cosas estarán en mi favor, ó dio de los llantos y los rechinamientos de dien¬
sea de la libertad del Evangelio, y que mi cuer¬ tes, hállase enclavado el pequeño paraíso de los
po así viva ó muera, servirá para gloria de elegidos. Se encontraban allí, en su mundo ce¬
Cristo. Por una parte, Cristo es mi vida,
y mo¬ rrado, revestido interiormente de luz y de azul,
rir es para mí una ventaja; por otro laclo, si en el reino de Dios, su padre. Pero ¡qué infier¬

vivo, veré fructificar mi obra: no sé, pues, qué no en el exterior!... ¡ Cuán horrible vivir en
elegir. Me veo entre los deseos contrarios: por este reino de la Bestia, en el cual no muere el
una parte, abandonar este mundo é ir á unirme gusano, y el fuego no se extingue!
á Cristo; por otra, permanecer con vosotros. Una de las mayores alegrías que Pablo ex¬
Lo primero sería mejor para mí, mas lo segun¬ perimentó en esta época fué la llegada de un
do es mejor para vosotros." mensaje de su querida Iglesia de Filipos, la
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primera que se funclo en Europa, y en la que verdadera justicia según Dios, que procede de
dejó tantos fíeles cariños. La rica Lidia, ia que la fe enCristo, á fin de participar de su resu¬
él llamaba "su esposa verdadera", no ie olvi¬ rrección y de resucitar, á mi vez, entre loa
daba. Ep afroditas, enviado por la Ig'lesia, lle¬ muertos, corno he j articipado de sus sufrimien¬
vaba algún dinero útil para el apóstol, dados tos y como lleyo enéima la imagen ele su muer¬
los gastos que le ocasionaba su nuevo estado. te. Estoy lejos de haber llegado.á este fin, pecó¬

Pablo, que había siempre hecho una excepción le persigo. Olvidando lo que atrás queda, siem¬
en favor de la Iglesia de Filipos, y recibido de pre caminando hacia lo que hay delante, aspiro
ella lo que no quería deber á ninguna otra, como el corredor al premio de la victoria colo¬
mostró la mayor alegría. Las noticias de la Igle¬ cado al final de la carrera. Tal es el sentimien¬
sia eran excelentes. Apenas si tinas dispu¬ to de los perfectos." Y agrega: "Nuestra pa¬
tas entre las dos díaeonisas Evodia y Sintiquea tria está en el cielo, del que' esperamos,- para
habían turbado la paz. Algunas triquiñuelas salvar- al Señor Jesucristo, que transforme
suscitadas por los malévolos, y de las que re¬ nuestro cuerpo glorioso-, por la extensión de su
sultaron algunas prisiones, sólo sirvieron para poder gracias ai decreto divino que todo se
y
demostrar la paciencia de los fieles. La herejía lo somete. He ahí, hermanos, á lo que amo y
de los judío-cristianos.y la pretendida necesi¬ siento 110 daros mi alegría y mi corona, lie ahí
dad de la circuncisión, vagaban en torno de la doctrina á- que habéis ele ateneros, amados
ellos sin desanimarles. Algunos malos ejemplos- míos."
de cristianos mundanos y sensuales de los que Exhórtales sobre todo á la concordia y la
el apóstol habla con lágrimas, no procedían, obediencia. La forma de la vida que les ha
según parece, de su Iglesia. Ep afrodita estuvo dado, la manera como le han visto practicar el
algún tiempo con Pabló y pasó á su lado una cristianismo es la buena; pero, después de todo,
enfermedad, debida á su abnegación que por cada fiel tiene su revelación personal, que viene
poco no le condujo á la muerte. Un vivo deseo también de Dios. Ruega á su "verdadera espir¬
de volver á ver Filipos apoderóse de este hom¬ ea" (Lidia) que reconcilie á Evodia y Sinti¬
bre excelente: deseó calmar por sí mismo las in¬ quea, que las secunde, que las ayude en su oficio
quietudes que concebían sus amigas. Pablo, por de sienas de los pobres. Quiere que haya re¬
su parte, queriendo
hacer cesar lo antes posible gocijo: "el Señor está próximo." las líneas en
los temores de las piadosas damas, despidióle que da las gracias por el envío cíe dinero que
prontamente, dándole pava Filipos una carta te hacen las clamas ricas de Filipos es uii mode¬

llena de ternura, escrita de puño y letra cíe Ti¬ lo de afabilidad y de viva piedad. "TIe expe¬
moteo. Nunca había encontrado tan dulces ex¬ rimentado una gran alegría en el Señor á pro¬
presiones explicar el amor que profesaba
para pósito de este reflorecimiento - tardío -de vuestra
á aquellas Iglesias tan buenas y tan puras, que amistad, que 03 ha hecho por fin pensar en mí:
encerraba en su corazón. Las felicitó, 110 sólo ya se que pensábais, pero, no teníais ocasión de
jpor creer en el Cristo, sino también por haber demostrarlo. No digo esto para insistir acerca
sufrido por él. Los comparaba con un pequeño de mi
pobreza; he aprendido á- contentarme
grupo escogido de hijos de Dios en medio de una con lo que
tengo. Sé pasar en la penuria y sé
raza corrompida y perversa, como antorcha en gozar lo superfino. Me hallo habituado á todo,
meclio de un mundo obscuro. Les fortificó con¬ á estar harto y.á tener hambre, á nadar.en la
tra el ejemplo de los cristianos menos perfec¬ abundancia y á carecer de lo necesario. Puedo
tos, es decir, de los-que no se hallaban exen¬ hacer tocio lo que me sirva para fortificarme.
tos de todo prejuicio judío. Los apóstoles de Pero, por vuestra parte, habéis liecho bien en
la circuncisión son tratados con la mayor dure¬ contribuir á aliviar mi situación. No hablo así
za. "Cuidado con los perros, con ios malos polque irte alegra el donativo-, sino por el pro¬
obreros, con tocios esos mutilados. "Nosotros vecho que de él resultará para vosotros. Tengo
somos los verdaderos circuncisos, nosotros los lo que necesito, estoy hasta sobrado de ello, des¬
que adoramos arreglo al espíritu de Dios,
con de que recibí por Epafrodiía vuestra ofrenda,
que ponemos nuestra gloria y nuestra confian¬ sacrificio de buen perfume, hostia bien acogida,
za en Jesucristo, no en la carne. Si yo quisiera
agradable á Dios."
elevarme por esas distinciones casuales, mejor Recomienda la humildad, que nos hace mirar
que nadie podía hacerlo; yo, circuncidado al 6, los demás como superiores á nosotros, la ca¬
octavo día ele mi nacimiento de la pura raza lidad, -que nos hace pensar en los demás antes
de Israel, de la tribu cíe Benjamín, hebreo hijo que en nosotros, á ejemplo de Jesús. Jesús te¬
de hebreos, antiguo fariseo, antiguo persegui¬ nía ensí todo -el poder de la divinidad mien¬
dor, antiguo observador celoso de las justicias tras duró su vida terrestre, púdose mostrarse
legales. Y por el contrario, imitando al Cristo, en su esplendor divino; pero de hacer tal -cosa
tengo tales ventajas por inferioridades, por in¬ la marcha de la redención hubiera sido tras-for¬
mundicias, desde que sé lo que encierra ele rada. Por esto, se había despojado de su brillo
transcendental el conocimiento del Cristo Je¬ natural para tomar la apariencia de su esclavo.
sús. Por ser agradable al Cristo, he perdido El mundo le vio semejante á 1111 hombre. No mi¬
todo lodemás, he cambiado mi propia justicia, rando más que el exterior, por un hombre-ha¬
procedente de la observación de la ley, por la bría sido tomado. "Se humilló así mismo ha-
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ciéndose obediente hasta la muerte, y á la muer¬ dar razón ante el emperador de no sé qué de¬
te en la cruz. He ahí por qué Dios le exaltó y lito. ¿Quiénes estos sacerdotes? ¿No tuvo
eran
le dio un nombre superior á todos, queriendo su asunto ninguna relación con los de Pablo
que al oir decir Jesús toda rodilla se doble en y Pedro? La carencia de pruebas históricas
el cielo, en la tierra y en el infierno, y que toda hace que sobre ambos puntos se ciernan mu¬

lengua proclame al Señor Jesucristo, la gloria chas dudas. El hecho mismo en que los cató¬
de Dios Padre." licos modernos basan el edificio de su fe, se
Como se ve, Jesús va creciendo de hora en halla muy lejos de ser cierto. Creemos, no obs¬
hora en la conciencia de Pablo. Si éste no ad¬ tante, que los "Actos de Pedro", tal como los
mite aún su completa igualdad con Dios Padre, refieren los ebionitas, no fueron fabulosos sino
cree en su divinidad y presenta su vida terres¬ en el detalle. La concepción fundamental de
tre como la ejecución de un plan divino, reali¬ estos "Actos", que es Pedro corriendo el mun¬
zado por una encarnación. La -cárcel hacía en do detrás de Simón el Mago para refutarlo,
él el efecto que ordinariamente produce en las llevando el verdadero Evangelio, llamado á
almas fuertes. Le exaltaba y provocaba en sus destruir el Evangelio del impostor, "yendo tras
ideas vivas y profundas revoluciones. Poco des¬ él como la luz tras de las
tinieblas, como la
pués de expedir la carta á Filipos, envió á esta ciencia en ¡dos de la ignorancia, como la cura
Iglesia á Timoteo, para informarse de su esta¬ tras la enfermedad", esta concepción es ver¬
do y dar nuevas instrucciones. Timoteo debió dadera si se jione el nombre de Pablo en vez
i
pronto. Lucas parece haber hecho
egresar muy del nombre de Simón. En el viaje emprendido
también por entonces un viaje de corta dura¬ por el viejo discípulo galileo, buscando las
ción. huellas de Pablo, admitimos de buen grado que
Pedro, siguiendo á Pablo de cerca, tocó en Co-
CAPITULO II
rinto, en donde tenía antes de su llegada un
Pedro en Roma. partido considerable,, que dic allí mucha fuer¬
za á los judío-cristianos, de 1 al modo, que más

Las cadenas de Pablo, su entrada en Roma, adelante la Iglesia de Corinto pudo pretender
triunfal según las ideas cristianas, las ventajas haber sido fundada por los dos apóstoles, y sos¬
que le proporcionaba su residencia en la capi¬ tener, gracias á un ligero error de fecha, que
tal del mundo, no dejaban un punto de reposo Pedro y Pablo habían estado juntos en ella al
al partido de Jerusalén. Pablo era para este mismo tiempo, y de allí salieron para encontrar
partido una especie de estímulo, un rival activo, la muerte en Roma.
contra el cual se murmuraba, y tratándose, no ¿Cuáles fueron en esta ciudad las relaciones
obstante, de imitarle. Pedro, sobre todo, siem- de ambos apóstoles? Ciertos indicios hacen
jire indeciso respecto á su audaz cofrade, entre creer que bastante buenas. Pronto veremos á
una viva admiración personal y el Marcos, secretario de Pedro, encargado de una
papel que
su
cortejo le imponía, atravesaba también por misión de su maestro, marchar al Asia con una
pruebas numerosas, copiando á Pablo, siguién¬ recomendación de Pablo. Además, la epístola
dole de lejos en sus, caminatas y encontrando atribuida á Pedro, escrito de una autenticidad
tras él las fuertes posiciones que podían ase¬ muy sostenible, presenta muchas frases toma¬
gurar el éxito de la obra común. A ejemplo de das de las epístolas de Pablo. Dos verdades es
Pablo tal vez, hacia el año- 54, fijó su residen¬ necesario mantener en toda esta historia. Es la
cia en Antioquía. El rumor esparcido en Ju- primera que divisiones profundas (mucho más
dea y en Siria, en la segunda mitad del año 61, profundas que las ■ que después fueron, en
de la llegada de Pablo á Roma, pudo también la historia de la Iglesia, materia de cismas),
inspirarle la idea de un viaje hacia Occidente. dividieron á los dos fundadores del cristianis¬
Parece que lo emprendió con todo un acom¬ mo, y que la forma de la polémica, conforme
pañamiento apostólico. Primeramente su intér¬ con las costumbres de las gentes del pueblo,
prete Juan Marcos, á quien llamaba su hijo, y fué entre ellos singularmente áspera. Es la se¬
que le seguía á todas partes: el apóstol Juan gunda pensamiento superior reunió, aún
que un
parece de igual modo, haber acompañado á Pe¬ en vida suya,
á estos hermanos enemigos, como
dro. Algunos indicios hacen suponer que Ber¬ anuncio de la gran reconciliación que la Igle¬
nabé también hizo este viaje. Por último, no es sia debía operar oficialmente entre ellos des¬
imposible que Simón de Gitton se trasladara pués de muertos. Esto se ve con frecuencia en
aparte á la capital del mundo, atraído por la los movimientos religiosos. Es preciso asimismo,
especie de encanto que esta ciudad ejercía so¬ en la
apreciación de estos debates, tener muy
bre todos los jefes de secta, los en cuenta el carácter judío, siempre vivo y sus¬
charlatanes,
magos y taumaturgos. Nada tan familiar á los ceptible, impelido á las violencias de lenguaje.
judíos como el viaje á Italia. El historiador En estas pequeñas diferencias piadosas, se re¬
Josefo fué á Roma en el año 62 ó 63 para ob¬ ñía y se hacía la paz á cada instante. Cruzá¬
tener la libertad de algunos sacerdotes judíos, banse agrias palabras, y sin embargo, había ca¬
santos varones
que, por no comer nada impuro, riño. Ausente Pablo y separado de Pedro, estas
no vivían en país extranjero más que de higos divisiones no tenían más importancia que las
y nueces, y á los que Félix había enviado á que en nuestros días separan las distintas frac-
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ciones de la clase positivista. Pablo tenía acer¬ del sublime infernal. Era ya costumbre en i a
ca de ésto una excelente frase. "Que cada cual secta, bien por precaución contra la policía,
continúe en la enseñanza que
recibiera"; regla bien por afición al misterio, no designar esta
admirable que la Iglesia romana 110 siguió des¬ ciudad sino con el nombre de Babilonia. Los
pués. La adhesión á Jesús bastaba. Las divi¬ judíos solían aplicar también á cosas del mo¬
siones confesionales, si podemos así expresar¬ mento nombres propios simbólicos tomados de

nos, eran una simple cuestión de principio, in¬ su vieja literatura sagrada.

dependiente de los méritos personales del cre¬ Esta antipatía poco disimulada por un mun¬
yente. do que no comprendían, iba siendo el rasgo ca-
Sin embargo, un hecho que tiene su grave¬ lacterístico de los cristianos "El odio del gé¬
dad, y que induciría á creer que las buenas re¬ nero humano" pasaba por el de «u
resumen
laciones restablecieron entre ambos doctrina. Su melancolía aparente era un insul¬
110 se
após¬
toles, la memoria de la siguiente ge¬
es que, en to á "la felicidad del siglo." Su creencia en el
neración, Pedro y Pablo son los jefes de los fin del mundo contrariaba el optimismo oficial,
partidos opuestos en el seno de la Iglesia. Esto según el cual, todo iba á renacer. Las señales
se debió á que de repulsión hacían al pasar delante de los
el Apocalipsis, al día siguiente que
de la muerte de los apóstoles, ó de la muerte templos daban idea de que pensaban en que¬
de Pedro, al menos, fué de todos los judío-cris¬ marlos. Estos viejos santuarios de la religión
tianos, el que odió más á Pablo. Pablo se con¬ romana eran extremadamente amados por los
sideraba jefe de los paganos convertidos allí patriotas; insultarlos, era insultar á Evandro,
donde los había; esta era su interpretación del á Numa, á los antecesores del pueblo romano,
pacto de Antioquía; pero los judío-cristianos á los trofeos de sus victorias. Se atribuían á los
io entendían evidentemente de un modo distin¬ cristianos todas- las malas acciones. Su culto pa¬

to. Es probable que este último partido, que saba por una superstición sombría, funesta para
siempre fué muy fuerte en Roma, tomase con el imperio. Mil relatos atroces ó vergonzosos cir¬
la llegada de Pedro una gran preponderancia. culaban respecto á ellos. Los hombres más ilus¬
Pedro se hizo jefe y el jefe de la Iglesia de
su trados los creían y miraban á los designados á
Roma. El sin igual prestigio de Roma daba á su odio como capaces de todos los crímenes.
tal título la mayor importancia. En el triunfo Los nuevos sectarios no hacían adeptos más que
de esta ciudad extraordinaria veíase algo pro¬ en las clases
bajas. Las gentes bien educadas
videncial. A consecuencia de la reacción que evitaban pronunciar su nombre, ó, cuando &e
contra Pablo se produjo, Pedro se tornó cada veían obligados á ello, excusábanse casi. Pero
vez más en supremo jefe de los apóstoles. La en el pueblo, los progresos eran extraordina¬
persuasión de esto se hizo rápidamente en los rios. Hubiérase dicho que una inundación, lar¬
espíritus fáciles de impresionar. ¡ El jefe de go tiempo detenida, hacía al fin su irrupción.
los apóstoles en la capital del mundo! ¿Qué La Iglesia de Roma era ya todo un pueblo. La
más expresivo? La gran asociación de ideas que corte y la ciudad empezaban seriamente á ha¬
había de dominar los destinos de la humanidad blar de ella: sus progresos fueron algún tiem¬
durante miles de años acababa de constituirse. po la conversación del día. Los conservadores
Pedro y Roma se hicieron inseparables aun sin pensaban con una especie de terror en aquella
quererlo ellos. Roma está predestinada á ser la cloaca de inmundicias que se imaginaban en los
capital del cristianismo latino. La leyenda de subterráneos de Roma. Hablaban con ira de
Pedro, primer Papa, queda escrita de antema¬ aquellas especies de malas hierbas imborrables,
no ; pero será necesario
que transcurran cuatro que brotaban tan pronto como eran arrancadas.
ó cinco siglos para desembrollar esto. De todos En cuanto al malévolo
populacho, soñaba con
modos, Roma 110 pudo sospechar, el día que crímenes imposibles atribuírselos á los
para
Pedro entró en ella, que aquel día reglamenta¬ cristianos. Se les hacía responsables de todas
ba su porvenir, y que el pobre sirio que aca¬ las desgracias públicas. Se les acusaba de pre¬
baba de traspasar sus murallas tomaba pose¬ dicar la rebelión contra el emperador y de
sión de ella por muchos siglos. tratar de amotinar á los esclavos. El cristiano
La situación moral, social y política, se agra¬ llegó á ser en la opinión lo que fué luego el
vaba de día en día. No se hablaba más que de judío de la Edad Media, el emisario de todas
prodigios y de desgracias,
ios cristianos eran
y las calamidades, el hombre que no piensa más
los más afectos por ellas. La idea de que Satán que en el mal, el envenenador de fuentes, el co¬
es el dios de este mundo arraigaba en ellos cada medor de niños, el incendiario. En cuanto se
vez más. Los espectáculos parecíanles demo¬ cometía un crimen, el más leve Indicio bastaba
niacos. Nunca iban á ellos, pero oían á la gente para detener á un cristiano y someterle á la
del pueblo explicárselos. Un Icaro que, en el tortura. En ocasiones repetidas, el nombre de
anfiteatro de madera del Campo de Marte pre¬ cristiano bastaba jpor sí solo para el arresto.
tendía sostenerse en el aire, y fué á caer en el Cuando se les veía alejarse de Jos sacrificios pa¬
palco mismo de Nerón, á quien manchó de san¬ ganos, se les insultaba. En realidad, la era de
gre, sorprendióles en extremo, y se convirtió las persecuciones estaba abierta ya, é iba á du¬
en el elemento capital con cortos intervalos, hasta Constantino.
de una de sus leyendas. rar,
El crimen de Roma llegó á los últimos límites En los treinta años que transcurrieron desde
88 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

laprimera predicación cristiana, sólo los judíos idólatras, y amenazándoles con la cólera de
Dios. Otros, por exceso de celo, declamaban en
persiguieron la obra de Jesús, y los romanos
defendieron á las cristianos contra los judíos. voz alta contra los paganos, reprochándoles sus
Ahora, los perseguían á su vez. De la
romanos vicios. Los hermanos más sensatos les llamaban

capital, estos terrores, estos odios, pasaban á con gracia "obispos" ó "vigilantes de los de
las provincias provocando las más tremendas fuera". Ocurríanles crueles desventuras, y los

injusticias. Mezclábanse con ésto atroces burlas. prudentes directores de la comunidad, Jejos de
Las paredes de los lugares en que se reunían los exaltarlos, los decían claramente que 110 tenían
cristianos estaban cubiertas de caricaturas yde más que lo que merecían.

inscripciones insultantes ú obscenas contra los Toda clase de intrigas que la insuficiencia de
hermanos y las hermanas. la costumbre de re¬ documentos no nos permite desembrollar, agra¬

presentar á Jesús bajo la forma de un hombre vaban la posición de los cristianos. Los judíos-
con cabeza de asno se había ya tal vez estable¬ tenían gran influencia cerca del emperador y
cido. de su esposa Popea. Los "matemáticos", es de¬
Nadie duda hoy que esas acusaciones de crí¬ cir, los adivinos, entre otros cierto Balhillus de
menes é infamias eran calumniosas. Mil razo¬ Efeso, rodeaban al emperador, y, bajo pretex¬
nes inducen á creer además que los directores to de ejercer su arte, que consistía en alejar las
de la Iglesia cristiana no dieron el menor pre¬ calamidades y los malos presagios, dábanle
texto á la mala voluntad que iba pronto á ha¬ atroces consejos. ¿Carece de faldamento la le¬
cerlas víctimas de crueles violencias. Todos los yenda que hace entre este mundo de hechice¬
ros el nombre de Simón el Mago? Posible es
jefes de los partidos que dividían la
sociedad
istiana estaban de acuerdo respecto
á la acti¬ que así sea, pero también es posible lo con¬
tud que debían guardar con los funcionarios trario. El autor del Apocalipsis parece muy
romanos. En el fondo, se podían tener á estos preocupado por un "falso profeta", al que pre¬
magistrados por agentes de Satán, puesto senta como agente de Nerón y como un tauma¬
que protegían la idolatría y eran los sostenes turgo que hacía caer fuego del cielo, daba vida
de un mundo entregado á Satán; pero, en la y voz á las estatuas y mar- aba á los hombres
práctica, los hermanos se mostraban llenos de con el carácter ele la Bestia Tal vez se tratara
respeto hacia ellos. La facción ebionita era la de Balbillus. Necesario es reconocer, no obstan¬
única en compartir los sentimientos exaltados te, que los prodigios tilribuídos al falso profe¬
de los zelotes y demás fanáticos de Júdea. En ta porel Apocalipsis tienen mucha semejanza
política, los apóstoles muéstranse á nosotros con los
juegos de escamoteo que la leyenda atri¬
como esencialmente conservadores y legitimis- buye á Simeón. El emblema de un cordero-
tas.Lejos de. impulsar al esclavo á la rebelión, dragón. bajo el cual el falso profeta es desig¬
quieren que el esclavo sea obediente al amo, nado en el mismo libro, conviene mejor á un
aun el más injusto y más duro, cual si sirviera lalso Mesías, como Simón de Gil ton, que á un
á Jesucristo en persona, y esto no por necesi¬ simple hechicero. Por otra parte, la leyenda
dad, ni para escapar á los castigos, sino por de Simón precipitado del cielo no carece de
conciencia, porque lo quiere Dios, Detrás del analogía con un accidente que ocurrió en el an¬
amo. hállase Dios mismo. La esclavitud estaba fiteatro, bajo Nerón, á un actor que desempe¬
tan lejos de innatural, que los cris¬
aparecer ñaba el papel de Iearo. El sistema del autor del
tianos tenían esclavos, y esclavos ^cristianos. Apocalipsis de expresarse en medio de enig¬
Hemos visto á Pablo reprimir la tendencia á mas rodea de obscuridad todos estos sucesos;
los levantamientos políticos que se manifesta¬ pero no hay engaño en buscar en cada línea de
ban hacia el año 57, predicar á. los fieles de tan extraño libro alusiones á las circunstancias
Roma y, sin duda, á los de otras muchas Igle¬ anecdóticas más minuciosas del reinado de
sias, la sumisión á los poderes, cualquiera que Nerón.
sea su origen, establecer en principio que el Nunca, por otra parte, la conciencia cristia¬
gendarme ministro de Dios, y únicamente
es un na se sintió más oprimida que en aquel instan¬
los malos pueden temerle. Pedro, por su parte, te. Creíase en un estado provisional y de muy
era el más tranquilo de los hombres. Pronto ha¬ corta duración.
Se esperaba todos los días la
llaremos la doctrina de la sumisión á los pode¬ solemne aparición final. "¡Ahí está!... ¡Den¬
res enseñada tro de una hora!... ¡Se halla cercana!..." eran
bajo su nombre, casi en los mis¬
mos términos que en Pablo. I a escuela que se las frases que á cada momento se decían. El
unió más tarde á Juan compartía los mismos espíritu del martirio, la idea de que el mártir
sentimientos acerca.del origen divino de la so¬ glorificaba á Cristo con su muerte, y de que
beranía. Uno de los más
grandes temores de esta muerte es una victoria, estaba ya umver¬
los jefes era ver á los fieles comprometidos en salmente esparcida. Para el pagano, por otra
malos negocios, cuya parte odiosa recayese so¬ parte, el cristiano era una carne natui'almente-
bre toda Ja Iglesia. En aquel momento supre¬ sujeta al suplicio. Un drama que obtenía en¬
mo, el lenguaje de los apóstoles fué muy pru¬ tonces gran éxito era el Laureolus, en el que-
dente. Algunos infelices, sometidos á la tortu¬ el protagonista, especie de Tartufo bribón,
ra, algunos esclavos fustigados se habían visto era crucificado en escena
y comido por un oso*
impulsados al insulto, llamando á sus amos entre los aplausos de la concurrencia. Este-
EL ÁiíTICRISTO 89

drama es anterior á la introducción en Roma entre ellos. "Que el hermano humilde piense en
del cristianismo, fué representado en
pues su nobleza y
el rico en su bajeza; porque la ri¬
el 41. Pero parece que fué aplicado á los már¬ queza pasará como la flor de los campos... Her¬
tires cristianos, el nombre de Laureolus. manos míos, 110 hay diferencia de personas en

la fe de Nuestro Señor Jesús, el Cristo de glo¬


ria. Supongo que entra en vuestra sinagoga un
CAPITULO III
hombre con un anillo de oro en el dedo y que
Estado de las Iglesias de Judea. .— Muerte de viste rico traje, que entra asimismo un pobre
j Santiago.
con traje sucio: ¿Qué decís al primero? "Aquí
tienes un buen sitio". ¿Y qué decís al segundo?
La mala voluntad de quela Iglesia cristiana "Permanece en pie", ó bien: "Siéntate en el
era objeto en vez hasta en Asia
Roma y tal banquillo en que mis pies reposan". ¿No es
Menor y en Grecia, hacíase sentir aún en la eso lo que se llama hacer distinciones en!re her¬
misma Judea: pero la persecución obedecía manos, convertidos en jueces, en el mal sentido?
aquí á otras causas. Eran los ricos saduceos, la Escuchad, muy amados hermanos, ¿no eligió
aristocracia del templo, los que se mostraban Dios los pobres, según el mundo, para enrique¬
encarnizados contra los buenos pobres y blas¬ cerles según la fe y declararles herederos del
femaban el nombre de "cristiano". Hacia la reino que prometió á los que le amen ? ¡ Y afren¬
táis después de ésto al pobre! ¿No son los ricos
época de que hablamos, propagóse una epístola
•deSantiago, "siervo de Dios y del Señor Je¬ los que os tiranizan y os arrastran ante los
sucristo", dirigida "á las doce tribus de la dis¬ tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman el
persión". Es este uno de los párrafos más be¬ bello nombre que se pronuncia cuando se os
llos de la literatura cristiana, que tan pronto nombra?...
recuerda el Evangelio como la sabiduría dulce y El orgullo, la corrupción, la brutalidad, el

reposada del Eclesiastes. La autenticidad de lujo de los ricos saduceos habían, en efecto,
tales escritos, dado el número de las falsas dis¬ llegado al colmo. 1 as mujeres compraban á
posiciones apostólicas que circulaban entonces, Agrippa II el pontificado, pagándolo á peso
es siempre dudosa. Tal vez el partido judío- de oro, para sus maridos. Marta, hija de Boe-
cristiano, acostumbrado á hacer funcionar á su tlius, una de estas simoniacas, cuando iba á ver
antojo la autoridad de Santiago, le atribuyó oficiar á su esposo, hacía extender alfombras
este manifiesto, en el que veíase el deseo de desde la puerta de su casa hasta el santuario.
contradecir á los innovadores. Desde luego, si El pontificado se había rebajado
singularmente.
alguna parte tuvo Santiago en él, no fué su Aquellos sacerdotes mundanos se ruborizaban
redactor. Es dudoso Santiago supiera el
que con lo que sus
funciones tenían de más santo.
griego. Su lengua era siria, y la epístola de San¬ Las prácticas del sacrificio habíanse hecho re¬
tiago es con mucho el mejor escrito del Nuevo pulsivas para estas gentes refinadas, á quienes
Testamento. El helenismo es en ella puro y casi su deber condenaba al oficio de carniceros
y
clásico.Aparte de ésto, el documento se adapta matarifes. Muchos se hacían fabricar guantes
perfectamente al carácter de Santiago. El autor de seda para no estropear con el contacto de
es en efecto, un rabino judío; tiende con fuer¬ las víctimas la piel de sus manos. Toda la tra¬
za hacia la ley; para designar la reunión de los dición talmúdica, de acuerdo sobre este punto
fieles, sirve de la palabra "sinagoga"; es ad¬ con los Evangelios
se y la Epístola de Santiago,
versario de Pablo, y su epístola se asemeja por nos representa á los sacerdotes de
los últimos
el tono á los Evangelios sinópticos, que más años, ante la ruina, del templo, como glotones
adelante veremos salir de la familia cristiana entregados al lujo, duros para el pueblo pobre.
de que Santiago había sido el jefe. Sin embar¬ El Talmud contiene la lista fabulosa de lo
que
go, el nombre de Cristo es en ella mencionado era necesario para el sostén de la cocina de un

apenas dos ó tres veces, con la simple calidad sumo sacerdote. Esto
sobrepuja á toda verosi¬
de Mesías, y sin ninguna de las hipérboles am¬ militud, pero indica la- opinión dominante.
biciosas que amontonaba ya la ardiente imagi¬ "Cuatro gritos salieron de los atrios del tem¬
nación de Pablo. plo — dice una tradición. — El primero "¡Sa¬
Santiago, ó el moralista judío que quiso encu¬ lid de aquí, descendientes de Eli; mancháis el
brirse con su autoridad,
introduce primera¬
nos templo del Eterno!" El segundo: "¡Sal de aquí,
mente en un cenáculo de perseguidos. Las prue¬ Issacbar de Kafar-Barkai, que sólo te respetas
bas son una dicha, porque, poniendo la fe en el á tí mismo y profanas las víctimas
consagradas
crisol, producen la paciencia y la paciencia es al cielo!" (Era éste el que se cubría las
manos
la perfección de la virtud; el hombre probado con guantes de seda). El tercero: "¡Abr'os,
recibirá la corona de la vida. Pero lo que
sobre puertas; dejad entrar á Ismael, hijo de Fabi,
todo preocupa á nuestro doctor, es la diferencia el discípulo de Pinehas, para oue desemreñe
del rico y el pobre. Debió producirle en la co¬ las funciones del pontificado!" El cuarto:
munidad de Jefusalén alguna rivalidad entre "¡Abrios, puertas; dejad entrar á Juan, hijo
los hermanos favorecidos por la fortuna y los de Nabedeo, el discípulo de los
glotones, para
desamparados por ésta, que se quejaban de la que se ahogue á fuerza de víctimas!" Una espe¬
dureza de los ricos, de su soberbia, y gemían cie de canción, ó mejor dicho, de maldición con-
0
í)0 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

tra las familias sacerdotales, que recorrió en la mundo se


constituye
en enemigo de Dios". Todo
misma época las calles de Jerusalén, ha llegado deseo esvanidad, una ilusión. ¡ Está el fin
una

hasta nosotros. Dice así: ten cercano! ¿ Por qué quejarse los unos de los

"¡Maldita sea la casa de Boetlius! otros? ¿Por qué pleitear? El verdadero juez
i Malditossean á causa de sus bastones!
¡Maldita sea la casa de Hanán!
llega; está á la puerta. Y ahora, vosotros, los
¡Malditos sean á causa de sus complots! que decís: "Hoy'ó mañana iremos á tal ciu¬
¡Maldita sea la casa de Canthéras! dad y pasaremos en ella un año, y comerciare¬
¡Malditos Sfan á causa de sus kalams!
¡Maldita la familia de Ismael, hijo de Fabi! mos, y ganaremos mucho", sin saber lo que
¡Malditos sean á causa de sus puños!" mañana será nuestra vida (porque no sois más
"Ellos son sumos sacerdotes, sus hijos teso¬ que un vapor visible, un momento, que luego
reros, sus yernos esperan plaza, y sus lacayos desaparece), cuánto mejor haríais en decir:
nos pegan con palos". "¡Si el Señor quiere y vivimos, haremos ésto ó
Abierta era la guerra entre aquellos sacerdo¬ aquéllo!"
tes opulentos, amigos de los romanos, que se Cuando habla de la humildad, de la pacien¬
apoderaban de los empleos lucrativos para ellos cia, de la misericordia, de la exaltación de los
y para sus familias, y los sacerdotes pobres sos¬ humildes, de la alegría que hay en el fondo de
tenidos por el pueblo. Todos los días había san¬ las lágrimas, Santiago parece haber conservado
grientas riñas. El impudor y la audacia de las el recuerdo de las propias palabras de Jesús:
familias pontificales llegó hasta enviar sus gen¬ no obstante lo cual se ve que lendía mucho á
tes á los pueblos, para apoderarse de los diez¬ laley. Todo un párrafo de su epístola está con¬
mos pertenecientes al alto clero, pegando á los sagrado á prevenir á los fieles contra la doctri¬
que se. negaban. Los sacerdotes pobres estaban na de Pablo acerca de la inutilidad de las obras
en la miseria. Imagínense los sentimientos del y sobre la salvación por la fe. Una frase de
hombre piadoso, del demócrata judío, rico con Santiago es la negación directa de una frase de
las promesas de todos los profetas, maltratado la epístola á los romanos. En oposición con los
en el templo (¡su casa!) por los lacayos inso¬ apóstoles de los gentiles, el apóstol de Jerusalén
lentes de sacerdotes epicúreos é incrédulos. Los sostiene que Abraham fué salvado por las obras
cristianos agrupados en torno de Santiago, ha¬ y que la fe sin obras es una fe muerta. Los de¬
cían causa común con estos oprimidos, que pro¬ monios tienen fe, y aparentemente no se sal¬
bablemente como ellos, santas gentes (ha-
eran van. Saliendo aquí de su moderación habitual,
sidim), agradables al pueblo. La mendici¬
muy Santiago llama "hombre vacío" á su adversario
dad parecía haberse tornado una virtud y la Pablo. En uno ó dos sitios más puede verse una
señal del patriotismo. Las clases ricas eran alusión á los debates que dividían la Iglesia, y
amigas de los romanos y no se podía llegar á que llenaron la historia de tal teología algunos
ellas sino por una especie de apostasía y de siglos después.
traición. Aborrecer á los ricos era también una Un espíritu de alta piedad y de caridad con¬
muestra de
piedad. Obligados, para no morir movedora animaba á esta Iglesia de santos. "La
de hambre, á trabajar en las construcciones de religión pura é inmaculada ante el Dios Padre
los herodianos, en las que no veían más que una —

decía Santiago — es velar por los huérfanos


pomposa ostentación de vanidad, los hasidim y las viudas en su desgracia". El poder de cu¬
considerábanse como víctimas de los infieles. rar las enfermedades, sobre tocio por unciones

"Pobre" era sinónimo de "santo". de aceite, era considerado como de derecho co¬
"Ahora, ricos, llorad, aullad sobre las des¬ mún entre los fieles. Aun los incrédulos veían
gracias que os han de ocurrir. Vuestras rique¬ en esta medicación un clon
particular de los
zas están
podridas; vuestros trajes fueron roí¬ cristianos. Los antiguos de ella en el
gozaron
dos por los gusanos; vuestro oro, vuestra plata, más alto grado, y se convirtieron en algo así
están enmohecidos, y su moho hablará en contra como médicos espirituales. Santiago concede á
vuestra, y se comerá carnet como el fuego. estas prácticas de medicina sobrenatural la más

¡Atesorásteis en los últimos días! He aquí que alta importancia. El germen de casi todos los
el salario de los obreros que sembraron vues¬ sacramentos católicos estaba ya esparcido. I a
tros campos grita, y la voz de los segadores l a confesión de los pecados, desde hacía mucho
llegado hasta los oídos del Señor Sabaoth. Hi¬ tfempo practicada por los judíos, era mirada
cisteis en la tierra buena colecta, vivisteis entre como un excelente medio de perdón y de cura¬
delicias; fuisteis como las bestias, que comen el ción ; dos ideas inseparables en las creencias
día en que han de ser degollados. Os condenás- del tiempo.
teis, matásteis 'al justo que no se defendía". "¿Alguno de vosotros sufre? Pues rece. ¿Al¬
Siéntese ya fermentar en estas curiosas pᬠguno de vosotros siente alegría? Cante. ¿Algu¬
ginas el espíritu de las revoluciones sociales no está enfermo? Llame á los antiguos de la
que al cabo de algunos años han de ensangren¬ Iglesia y que éstos recen por él, ungiéndole de
tar Jerusalén. En ningún escrito se expresa con aceite en nombre del Señor, y la oración de la
tanta fuerza el sentimiento de aversión por el fe salvará al enfermo, y el Señor lo restablece¬
mundo que fué el alma del cristianismo primiti¬ rá, y, si cometió pecados, será absuelto. Confe¬
vo. "Conservarse inmaculado del mundo" es el sad, pues, vuestros pecados unos á otros, y orad
unos por otros, á fin de veros curados. Porque
precepto supremo. "El que quiere ser amigo del
EL ANTICRISTO 91

la plegaria de un justo es muy fuerte, cuando por el relato de la Cena, tal vez por el de la
se aplica á un objeto determinado". Pasión, y en cierta medida por el de la Resu¬
Los apocalipsis apócrifos, en los que las pa¬ rrección, mas no por las parábolas y las sen¬
siones religiosas del pueblo se expresaban con tencias. Jesús es á sus ojos una victima expia¬
tanta fuerza, eran ávidamente acogidos por toria, un sér sobrehumano, un resucitado, no un
aquel pequeño grupo de judíos exaltados, ó moralista. Sus citas de las palabras de Jesús
mejor dicho nacían junto á él, casi en su.seno, son indecisas "y no se refieren á los discursos
de tal suerte que el tejido de sus escrLos sin¬ que los* Evangelios sinópticos ponen en boca
gulares y el de ios escritos del Nuevo Testamen¬ de Jesús. Las epístolas apostólicas que posee¬
to son con frecuencia difíciles de distinguir uno mos, aparte de las de Pablo, tampoco hacen
de otro. En realidad, tomábanse estos libelos, suponer la existencia de ninguna redacción de
nacidos la víspera, por palabras de Henoch, de este género.
Baruch ó de Moisés. Las más extrañas creen¬ Lo que parece resulta de aquí es que ciertos
cias sobre los
infiernos, sobre los ángeles re¬ relatos, como el de la Cena, de la Pasión y de
beldes, sobre los gigantes culpables que trajeron la Resurrección, eran sabidos de memoria, en
el diluvio, se esparcían y tenían por fuente términos que admitían pocas variantes. El plan
principal los libros de Henoch. En todas estas de los Evangelios sinópticos estaba ya proba¬
fábulas encontrábanse vivas alusiones á los blemente establecido; pero, mientras los após¬
asuntos contemporáneos. El previsor Noé, el toles vivieran, pocas probabilidades tenían de
piadoso Henoch, que no cesan de predecir el ser aceptados unos libros que pretendiesen fijar

diluvio á los aturdidos que, mientras tanto, co¬ la tradición de que se creían los únicos deposi¬
men, beben, se casan y se enriquecen, ¿qué son tarios. ¿A qué, por otra parte, escribir la vida
sino los profetas de los últimos días, avisando de Jesús? Iba á-volver. Un mundo en vísperas
en vano á una generación frivola que no quiere de acabar no necesita libros nuevos. Cuando los
admitir que el fin del mundo está próximo? testigos hayan muerto, será importante hacer
Una rama entera, una especie de período de duradera por la escritura mía imagen que- se
vida subterránea se añadía á la leyenda de Je¬ borra de día en día. En ésto, las iglesias de
sús. Preguntábanse muchos lo que hizo duran¬ Judea y de los países vecinos, tenían una gran
te los tres días que pasó en la tumba. Se quiso superioridad. El conocimiento de los discursos
que en este tiempo hubiera descendido (soste¬ de Jesús, era en ellos mucho más exacto y esta¬
niendo un combate con la muerte;, á las pri¬ ba más extendido que en otra parte. Nótase en
siones infernales en las que se hallaban ence¬ este sentido cierta diferencia entre la epístola
rrados los espíritus rebeldes ó incrédulos; que de Santiago y las epístolas de Pablo. El pe¬
allí hubiera predicado á las sombras y á los de¬ queño escrito de Santiago está todo impregna¬
monios, preparado su libertad. Esta concep¬
y do en una especie de perfume evangélico. Oye¬
ción necesaria para que Jesús fuera, en toda
era se allí á veces como un eco directo de la pala¬

la fuerza del término, el salvador universal. bra de Jesús. El sentimiento cíe la vida de Ga¬
Esto se hacer ver Pablo en sus últimos
propuso lilea se encuentra todavía en él con vivacidad.
escritos. Sin embargo, las ficciones de que se Nada que sea histórico sabemos respecto á las
trata no ocuparon su puesto en el mareo de los misiones enviadas
directamente por la Iglesia
Evangelios sinópticos, sin duda porque tal mar¬ de Jerusalén. Esta Iglesia, según sus principios,
co estaba ya fijado cuando aquéllas nacieron. no debía ser adicta á la propaganda. En gene¬

Permanecieron flotantes fuera de los textos ral, hubo pocas misiones ebionitas y judío-
evangélicos, encontraron su forma hasta
y no cristianas. El espíritu estrecho de los ebionlm
mucho más adelante, en el escrito apócrifo lla¬ no admitía'sino misioneros circuncidados. Con
mado "Evangelio de Nicodemus". arreglo al cuadro que nos ha sido trazado por
Eltrabajo mejor de la conciencia cristiana los escritos del siglo II, sospechosos de exage¬
se cumplía no obstante en silencio en Judea ó ración, pero fieles al espíritu hierosolimilano,
en los países vecinos. el predicador judío-cristiano era tenido bajo
Los Evangelios sinópti¬
cos se creaban miembro á miembro, como un una especie de vigilancia. Se le vigilaba,; se
organismo vivo se completa poco á poco y al¬ le imponían pruebas, un noviciado de seis años;
canza, bajo la acción de una misteriosa razón debía tener papeles en regla, algo así como una
íntima, la perfecta unidad. En la fecha en que confesión de fe librada, de acuerdo con la de
estamos, ¿había ya algún texto escrito sobre los los apóstoles de Jerusalén. Tales trabas eran
actos y las palabras de Jesús? El apóstol Ma¬ un obstáculo para un fecundo apostolado; en
teo, si fué realmente él, ¿había ya redactado semejantes condiciones, el cristianismo jamás
en hebreo los discursos del Señor? Marcos, ó habría sido predicado. Por ésto los enviados de
el que tomó su nombre, ¿había confiado al pa¬ Santiago nos parecen más ocupados en derri¬
pel sus notas sobre la vida de Jesús? No cabe bar las bases de Pablo que en construir por
duda. Pablo, en particular, no tuvo seguramente cuenta propia. Las Iglesias de Bithinia, de
en sus manos escrito alguno
acerca de las pala¬ Ponto, de Cappadocia, que por entonces apa¬
bras de Jesús. ¿Pero poseía ai menos una tra¬ recían junto á las Iglesias de Asia y de Gala-
dición oral, y hasta cierto punto mnemónica, cia, no procedían, seguramente, de Pablo; mas
de estas palabras? Se ve en él dicha tradición no es probable
que fuesen obra de Santiago ó
92 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

de Pedro. Debieron sin duda su nacimiento á vectivador de lospoderosos y los ricos. Hanán:;
aquella predicación anónima de los fieles que resolvió matarle.
Aprovechando una ausencia^
fué la más eficaz de todas. Supongamos, por de Agrippa y el no haber llegado Albinus to¬
el contrario, que la Batania, el Hanzon, la davía á Judea, reunió el tribunal judicial é-
Decapolia, y en general toda la región del hizo comparecer ante él á Santiago y algunos
Este del Jordán, que pronto resultó el centro otros santos. Se les acusaba de violación á la
y la fortaleza del judío-cristianismo fueron evan¬ ley y fueron condenados á morir apedreados-
gelizados por adeptos de la Iglesia de Jerusa- La autorización de Agrippa era necesaria para
lén. Los países árabes no se prestaban á la reunir el tribunal, y la de Albinus lo era, á su
predicación nueva, y las tierras sometidas á vez, para proceder al suplicio; pero el violen¬
los arsacidas estaban poco abiertas á los es¬ to Hanán pasó por encima de todas las reglas-
fuerzos procedentes de los países romanos. En Santiago fué, pues, lapidado, cerca del templo.
la geografía de los apóstoles la tierra es muy Como costara trabajo rematarle, un batanero
pequeña. Los primitivos cristianos no piensan le rompió la cabeza con el palo que empleaba:
nunca en el mundo bárbaro, ni en el mundo en la preparación de las telas. Tenía entonces,,

persa. El mismo mundo árabe no existe para según se dice, noventa y seis años.
ellos. Las misiones de Santo Tomás á los Par¬ la muerte de este santo personaje causó el
tos, de San Andrés á los Escitas, de San Bar¬ peor efecto en la ciudad. Los devotos fariseos,
tolomé á la India, pertenecen á la leyenda. La los estrictos observantes de la ley sintiéronse-
imaginación cristiana de los primeros tiempos descontentos. Santiago era umversalmente es¬
vuélvese algo hacia el Este. El fin de las pe¬ timado; se le tenía por uno de los hombres cu¬
regrinaciones apostólicas era la extremidad del. yas plegarias encerraban más eficacia. Se pre¬
Occidente. En Oriente, dijérase que los mi¬ tende que un eeabita (probablemente un ese-
sioneros se consideraban ya llegados al fin. nio), ó, según otros, Simeón, hijo de Clopasr
¿ Oyó Edesa en el primer siglo el. nombre de sobrino de Santiago, exclamó mientras lo la¬
Jesús? ¿Hubo en aquella época del lado del pidaban: "¡Detenéos! ¿Qué hacéis? ¡Cómo!
Osrocnes una cristiandad que hablaba el siria¬ ¡matáis al justo, que ora por vosotros!" Se le-
co? Las fábulas esta Iglesia ha rodea¬
con que aplicó el pasaje de Isaías, tal como se entendía
do su cuna no permiten expresarse sobre este entonces: "Suprimimos — dijéronle, — al
punto con certeza. Es muy probable, no obs¬ justo, porque nos es incómodo; he ahí por
tante, que las fuertes relaciones que el ju¬ qué el fruto de sus obras es devorado". Se hi¬
daismo tenía en esta parte, sirvieran para la cieron sobre muerte elegías hebreas, llenas-
su

propagación del cristianismo. Samosata y la de alusiones á pasajes bíblicos y á su nombre-


Comagenia tuvieron muy pronto personas ins¬ de Obliam. Casi todo el mundo, en fin, se en¬
truidas que formaban parte de la Iglesia, ó contró de acuerdo para invitar al rey Herodes
al menos, sumamente favorables á Jesús. De Agrijopa II á que pusiera límites á la audacia
Antioquía fué, en todo caso, de donde esta re¬ del gran sacerdote. Albinus fué puesto al co¬
gión del Eufrates recibió la semilla de la fe. rriente del atentado de Hanán cuando ya ha¬
Las nubes que se amontonaban en el Oriente bía salido de Alejandría con dirección á Judea..
turbaron el curso de las pacíficas predicacio¬ Escribió á Hanán una carta amenazadora y
nes. La buena administración de Festus no después lo destituyó. Por consiguiente, Hanán
pudo nada contra el mal que Judea llevaba en no ocupó el pontificado más que tres meses.
su seno. Los bandidos, los zelotes, los sicarios, Las desgracias que en breve cayeron sobre-
los impostores de toda especie, llenaban el la nación fueron miradas como consecuencia
país. Un mago se presentó, después de otros del asesinato de Santiago.
En cuanto á los
veinte, ofreciendo al pueblo la salvación y el cristianos, vieron en esta muerte una señal dé¬
fin de sus males, si quería acompañarle al de¬ los tiempos, una prueba de que las catástrofes
sierto. Los que le siguieron fueron asesinados finales se aproximaban.
por los soldados romanos; pero nadie fué ali¬ En efecto, la exaltación tomaba en Jerusalén
viado por los falsos profetas. Festus murió en extrañas proporciones. La anarquía llegaba á
Judea en los comienzos del año 62. Nerón de¬ su colmo. Los zelotes, aunque diezmados por
claró á Albinus su sucesor. En la misma época, los suplicios, eran dueños de todo. Albinus era
Herodes Agrippa II quitó el pontificado á muy diferente á Festus; no pensaba más que
José Cabi,para dárselo á Hanán, hijo del cé¬ en hacer dinero de su connivencia con los ban¬
lebre Hanán ó Anne, que contribuyó más que didos. En todas partes veíanse pronósticos de
nadie á la muerte de Jesús. algo inusitado. Fué á fines del año 62 cuando
Hanán el Joven era un hombre altanero, un llamado Jesús, hijo de Hanán, especie de
duro, audaz. Aparecía como la flor del sadu- Jeremías resucitado, comenzó á recorrer día y
ceísmo, la completa expresión de aquella secta noche las calles de Jerusalén, gritando: "¡Voz
cruel é inhumana, siempre dispuesta á hacer el del Oriente! ¡Voz del Occidente! ¡Voz de los

ejercicio de la autoridad insoportable y odio¬ cuatro vientos! ¡Voz contra Jerusalén y el


so. Santiago, hermano del Señor, era conoci¬ templo! ¡Voz contra los casados y las casadas!
do en tola Jerusalén como un defensor de los ¡Voz contra el pueblo todo!" Se le azotó y re¬
pobres, como un profeta al estilo antiguo, in- pitió el mismo grito. Se le sometió al vergajo
EL ANTICRISTO 03

ihasta que los huesos se le descubrieron y á


-cada golpe, repetía con voz quejosa. "¡Des¬ CAPITULO IY

graciada, desgraciada Jerusaién!" Nunca se


Je vió hablar con nadie y no dejaba de repetir: Ultima actividad de Pablo.

"¡Desgraciada, desgraciada Jerusaién!" sin


insultar á ios que le pegaban, sin dar las gra¬ Mientras tanto, Pablo soportaba en el en¬
cias á los que le socorrían con su limosna. Así cierro las lentitudes de una administración vi¬

-continuo basta el sitio, sin que su voz parecie¬ ciada por la extravagancia del emperador y
ra debilitarse nunca. sus malos cortesanos. Timoteo, I ucasr Aristar¬
Si este Jesús, hijo de Hanán, no fué discí¬ co y, según ciertas tradiciones, Titus, le acom¬
pulo de Jesús, su grito fatídico fué al menos pañaban. Tíquico se había unido á él de nuevo.
la expresión real de lo que había en el fondo Cierto Jesús, apodado Justus, circuncidado, un
-de la conciencia cristiana. Jerusaién había col¬ Demetrius ó Demás, incircuncidado, que era,
mado la medida. La ciudad que mata á los pro¬ según parece, de Tesalónica, y un pex'sonaje
fetas, lapida á los enviados, azota á
que le son dudoso llamado Crescendo, figuran además
unos, crucifica á otros, es en lo sucesivo la junto á su persona y le sirven de coadjutores.
ciudad del anatema. En la época de que habla¬ Marcos, que, según nuestra hipótesis, había
mos, formábanse aquellos pequeños apocalip¬ llegado á Roma en compañía de Pedro, parece
sis que unos atribuían á Henoch, otros á Jesús, se reconcilió con Pablo con quien compartiera

y que ofrecen las mayores analogías con las la primera actividad apostólica, y del que se
exclamaciones, del hijo de Hanán. Estos frag¬ había separado de un modo violento. El era
mentos entraron más adelante en el mareo de quien servía probablemente de intermediario
los Evangelios sinópticos fueron presenta¬
y entre Pedro y el apóstol de los gentiles. Pablo
dos como discursos pronunciados por Jesús en se encontraba en aquella época muy desconten¬

sus últimos días. Tal


vez estaba ya dada la con¬ to de los cristianos de la circuncisión; les juz¬

digna de abandonar la Judea y huir á las mon¬ gaba poco benévolos para con él, y declaraba
tañas. De todos modos, los Evangebos sinópti¬ no hallar en ellos buenos colaboradores.
cos llevaron la huella de estas angustias y con¬ Importantes modificaciones, obra tal vez de
servaron como un sello, una marca indeleble. la capital del imperio, centro y confluencia de
A los tranquilos axiomas de Jesús se unieron todas las ideas, se producen, por aquel enton¬
los colores de un apocalipsis sombrío, los pre¬
ces, en el cerebro de Pablo, y tornan los escri¬
sentimientos de una imaginación inquieta y tos de esta época de su vida sensiblemente dis¬
turbada. Pero la dulzura de los cristianos les tintos de los que compuso durante su segunda
puso al abrigo de las locuras que agitaban las y su tercera misión. El desenvolvimiento inter¬
■otras partes de la nación, esclavas como ellos no de la doctrina cristiana se operaba rápida¬
■de las ideas mesiánicas. Para los cristianos, el mente. En algunos meses de estos años fecun¬
Mesías ya había venido, había estado en el dos, la teología marchaba con más rapidez que
■desierto; había subido al cielo bacía' treinta luego durante siglos. El dogma nuevo buscaba
;años y los impostores ó los exaltados que tra¬ su equilibrio, y se creaba en todos sentidos,
taban de arrastrar al pueblo tras sí eran fal¬ para apoyar sus partes débiles con suplemen¬
sos Cristos y falsos profetas. La muerte de tos y estacas. Hubiérasele creído un animal en
.Santiago y quizás la de algunos otros berma- su crisis genética, haciéndose crecer un miem¬
nos, les inducía, por otra parte, cada vez más, bro, transformándose un órgano, cortándose un
■á separar su causa de la del judaismo. Expues¬ apéndice, para llegar á la armonía de la vida,
tos al odio de todos, se consolaban pensando es decir, al estado en que todo en el sér vivo se
en los preceptos de Jesús. Según muchos, Je¬ corresponde, se une y sostiene.
sús había predicbo que ni uno solo de sus ca¬ El ardor de una actividad devoradora no ha¬
bellos caería en estas pruebas. bía hasta entonces permitido á Pablo medir el
La situación era tan precaria, sentíase tan tiempo, ni juzgar que Jesús tardaba mucho en
bien que se estaba en vísperas de una catás¬ reaparecer. Pero aquellos largos meses de pri¬
trofe, que no se dió sucesor inmediato á San¬ sión obligáronle á replegarse sobre sí mismo.
tiago en la presidencia de la Iglesia de Jerusa¬ La vejez, por otra parte, comenzaba á debili¬
ién. Los demás "hermanos del Señor", tales tarle/Una especie de triste madurez iba suce¬
■como Judas y Simeón, hijo de Clopas, conti¬ diendo á los ardores de la pasión. La refle¬
nuaron siendo las
principales autoridades en xión se abría paso á ella y le obligaba á com¬
la comunidad. Después de la
guerra, les vere¬ pletar sus ideas y á someter sus teorías. Tor¬
mos servir de punto nábase místico, teólogo, especulativo, después
de unión á todos los fie¬
les de Judea. A Jerusaién sólo le quedan ocho de haber sido tan práctico. La impetuosidad
años de vida, pero mucho antes de la fatal hora, de una convicción ciega y absolutamente inca¬
la erupción del volcán lanzó lejos al pequeño paz de retroceder, le impedía admirarse á ve¬
grupo de judíos piadosos unidos unos á oti*os ces de que
el cielo no se abriera y de que la
por el recuerdo de Jesús. trompeta final no resonara. La fe de Pablo no
sufría quebranto, pero necesitaba otros puntos
de apoyo. Su idea del Cristo iba modificando-
94 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

se. En lo
sucesivo, su sueño es menos el Hijo el reino de las tinieblas, es decir, de Satán y
del hombre apareciendo sobre las nubes y pre¬ de su infernal jerarquía, que llena la atmósfe¬
sidiendo á la resurrección general, que un Cris¬ ra. El reino de los santos, por el contrario, será,
to establecido en la divinidad, incorpóreo en el reino de la luz. Y los son lo que son,,
santos,
ella y obrando en ella y por ella. La resurrec¬ no por su propio mérito (antes de Cristo todos

ción no está ya para él en el porvenir; parece eran enemigos de Dios), sino por la aplicación

haber ocurrido ya. Cuando se ha cambiado una que Dios les hizo de-los méritos de Jesucristo, el
vez, se cambia siempre; se puede ser á la vez hijo de su amor. La sangre de este Hijo, ver¬
el más apasionado y el más móvil de los hom¬ tida sobre la cruz, es la que borra todos los
bres. Las grandes imágenes del apocalipsis final pecados, reconcilia con Dios á todas las cria¬
y de la resurrección, tan familiares á Pablo turas y hace reinar la paz en el cielo y en la
en otro tiempo y que se
presentan hasta cierto tierra. El Hijo es la imagen del Dios invisi¬
punto en cada página de las epístolas de las ble, el primer nacido de las criaturas; todo fué
misiones segunda y tercera, y aun en la carta creado en él, por él y para él, las cosas celes¬
á Filipos, tienen un lugar secundario en los tiales y las terrestres, visibles é invisibles, tro¬
últimos escritos de su cautiverio. Son allí re¬ nos, poderes, dominaciones. Existía antes que
emplazadas por ung teoría del Cristo concebi¬ todo y todo existe en él. La Iglesia y él forman
do como una especie de persona divina, teoría un solo cuerpo, del cual él es la cabeza. Como

análoga á la del Logos, que, más adelan¬ en toda cosa ha tenido


muy siempre el primer lugar,
te, hallará su forma definitiva en los escritos también lo tendrá en la resurrección. Su resu¬

atribuidos á Juan. rrección es el comienzo de la resurrección uni¬


El mismo cambio se nota en el estilo. La versal. La plenitud de la divinidad habita cor-
lengua de las epístolas del cautiverio tiene más poralmente en él. Jesús es asimismo el Dios
amplitud; pero ha perdido alguna fuerza. El del hombre, una especie de primer ministro de
pensamiento es llevado con menos rigor. El la creación, colocado entre Dios y el hombre.
léxico difiere notablemente del primer voca¬ Todo lo que el monoteísmo dice de las relacio¬
bulario de Pablo. Los términos favoritos de nes del hombre con Dios, según la teoría actual

la escuela johánica, "luz", "tinieblas", "vida", de Pablo, se puede decir de las relaciones del
"amor", etcétera, hácense dominantes. La filo¬ hombre con Jesús. La veneración por Jesús,
sofía sincrética del gnosticismo déjase ya sen¬ que en Santiago no pasa del culto de dulia ó
tir. La cuestión de la justificación por Jesús de hiperdülia, alcanza en Pablo la proporción
ya no es tan viva. La guerra de la fe y las obras de un verdadero culto de latría, como ningún
parece apaciguada en el seno de la unidad de judío lo sintió hasta entonces por el hijo de
la vida cristiana, compuesta de ciencia y de una mujer. Este misterio, que
Dios preparaba
gracia. Cristo, convertido en el ser central del desde la eternidad, al llegar la madurez de los
universo, concilia en su persona divinizada la tiempos, lo reveló á sus santos de los últimos
antinomia de los dos cristianismos. Cierto que no días. Vino el momento en que cada cual debe
sin motivos se ha sospechado de la autentici¬ por su parte completar la obra de Cristo; por¬
dad de tales escritos.Ofrecen, sin embargo, por que se completa la obra de Cristo por el sufri¬
sí mismos tan grandes pruebas, que preferimos miento y el sufrimiento es un bien de que es
atribuir las diferencias de estilo y de pensa¬ necesario regocijarse, glorificarse. El cristia¬
miento de que acabamos de hablar á un pro¬ no, al participar de Jesús, está lleno como
greso natural en la forma de Pablo. Los escri¬ él de la plenitud de la divinidad. Al resucitar,
tos anteriores y seguramente auténticos de Pa¬ Jesús lo comprobó todo con su presencia. El
blo contienen el germen de este nuevo lengua¬ muro separatorio que la ley creaba entre el
je. "Cristo" y "Dios" se cambian casi como si¬ pueblo ele Dios y los gentiles, Jesús le hizo caer.
nónimos. Cristo ejerce funciones divinas; in¬ Con las dos porciones de la humanidad reconci¬
vócaseles como á Dios; y es el intermediario obli¬ liadas, hizo una nueva humanidad, y todos
gado cerca de Dios. El ardor
con que se adhe¬ los viejos odios fueron por él muertos en la
ría á Jesús hizo que sele atribuyesen todas las cruz. El texto de la ley
era como el recibo de
teorías que alcanzaban boga en cualquier par¬ una deuda humana incobrable. Jesús destruyó

te del mundo judío. Supongamos que un hom¬ el valor del recibo, clavándole en su cruz. El
bre que respondiese á las aspiraciones dema¬ mundo por Jesús creado es, pues, un mundo
siado diversas de la democracia actual surgie¬ enteramente nuevo. Jesús es la piedra angular
ra en nuestros días. Sus partidarios dirían á del templo que Dios se construyó. El cristiano
unos: "Existís por la organización del traba¬ muere en la tierra, es sepultado con Jesús y su
jo y él la organización del trabajo". A
es vida está oculta en Dios con Cristo. Mientras
otros: "Existís por la moral independiente y el Cristo le asocia á su gloria, el
aparece y
él es la moral independiente". A otros: "Exis¬ cristiano mortifica
cuerpo, apagando todos
su

tís por la cooperación, y él es la cooperación". sus deseos naturales, tomando en todo la in¬
A otros: "Existís por la solidaridad y él es la versa de la naturaleza, despojando al, "viejo
solidaridad". hombre y resistiendo al nuevo", renovado se¬
La nueva teoría de Pablo puede resumirse gún la imagen de su Creador. Desde este pun¬
poco más ó menos como sigue: Este mundo es to ele vista, no hay ya griego ni judío, circun-
EL ANTICRISTO 95

ciclado ni incircunciso, bárbaro ni escita, escla¬ sér sobrehumano, en una especié de concepción
vo ni hombre libre; Cristo lo es todo; Cristo metafísica que se diría no había nunca exis¬
está en todos. Los santos son los únicos á tido.
quienes Dios, por don gratuito, ha aplicado Esta transformación no era la única que se
los méritos de Cristo, y á
de este modo
quienes operaba las ideas de Pablo. Las Iglesias
en
ha predestinado á la adopción divina, antes fundadas por él caminaban en el mismo senti¬
de que el mundo existiera. La Iglesia es una, do. Las del Asia Menor, sobre todo, eran im¬
como el mismo Dios es uno; su obra es la edi¬ pelidas por una especie de trabajo secreto á
ficación del cuerpo de Cristo; el objeto final de las ideas más exageradas sobre la divinidad de
toda cosa es la realización del nombre perfecto, Jesús. Para la fracción del cristianismo que
la completa unión de Cristo con todos sus salió de las conversaciones familiares del lago
miembros, un estado en que Cristo será real¬ de Tiberiades, Jesús debía ser siempre el ama¬
mente la cabeza de una humanidad regenera¬ ble hijo de Dios al que había visto pasar entré
da su propio modelo, de una humanidad
según los hombres con una actitud encantadora y
que recibe de él el movimiento y la vida por fina sonrisa. Pero, cuando se predicaba Jesús
una serie de miembros ligados entre sí y subor¬ á las gentes de algún rincón perdido de la Fri¬
dinados unos á otros. Los poderes tenebrosos gia, cuando el predicador declaraba no haber¬
del aire combaten para impedir ésto. Una lu¬ le visto nunca y afectaba no saber nada casi
cha terrible tendrá lugar entre ellos y los san¬ de su vida terrestre, ¿cfué podían pensar aque¬
tos. Este será un mal día; pero, armados de llos buenos y sencillos auditores del que les pre¬
los dones de Cristo, los santos triunfarán. dicaba? ¿Cómo podían figurársele? ¿Cómo un
Tales doctrinas no eran enteramente origina¬ sabio? ¿Cómo un maestro encantador? No
les. Eran en parte las de la escuela judía de es así como Pablo presentaba á Jesús. Pa¬
Egipto, especialmente las de Filón. Ese Cris¬
y blo desconocía ó fingía desconocer al Jesús his¬
to convertido
en una liipóstasis divina, es el tórico. ¿Cómo un simple Mesías judío, cómo el
logos de la filosofía judía alejandrina y el Hijo del hombre podía aparecer en las nubes á
memera de las, paráfrasis caldeas, prototipo de la gran luz del Señor? Estas ideas eran extrañas
toda cosa, por el que todo fué creado. Esos po¬ para los gentiles y exigían-un anterior conoci¬
deres del aire, á los cuales el imperio del mun¬ miento de los libros judíos. Evidentemente, la
do ha sido dado, esas jerarquías extrañas, ce¬ imagen que con más frecuencia debía ofrecerse á
lestes é infernales, son las de la cábula judía aquellos buenos provincianos era la de una en¬
y del gnosticismo. Ese pleroma misterioso, ob¬ carnación, la de un Dios de forma humana. Esta
jeto final de la obra de Cristo, aseméjase idea era muy familiar en el Asia Menor. Apolo-
mucho al pleroma divino que la gnosis coloca nio de Tiena debía pronto explotarla en prove¬
en la cima de la escala universal. La teosofía cho suyo.Para conciliar tai-modo de ver con el
gnóstica y cabalística, que se puede mirar como monoteísmo, sólo quedaba un partido: concebir
la mitología del monoteísmo, y que creímos ver á Jesús como una liipóstasis divina encarnada,
apuntar en Simón de Gittón se presenta desde como una especie de duplicidad del Dios único
el siglo I con sus caracteres principales. Re¬ que hubiera tomado forma humana para el cum¬
chazar sistemáticamente en el siglo II todos los plimiento de un plan divino. Es menester recor¬
documentos que se ven huellas de tal espí¬
en dar que no estamos ya en Siria. El cristianis¬
ritu era temerario. Este espíritu estaba
muy mo ha pasado de la tierra semítica á manos de
en germen en Filón y en el cristianismo primi¬ otras razas ebrias de imaginación y de mitolo¬

tivo. La concepción teosófica del Cristo debía gía. El profeta Mahoma, cuya leyenda es tan
salir necesariamente de la concepción mesiáni- puramente humana entre los árabes, se ha con¬
ca del Hijo del
hombre, cuando estuviera bien vertido de igual modo, entre los escitas de la
comprobado, después de una larga espera, que Persia y de la India, en un sér completamente
el Hijo del hombre no venía. En las epístolas sobrenatural, una especie de Yichnú y de
más incontestablemente auténticas de Pablo, Budha.
hay ciertos rasgos que se quedan algo atrás Algunas relaciones que, precisamente en
de las exageraciones que ofrecen las epís¬
aquel tiempo, tuvo el apóstol con sus Iglesias
tolas escritas en la prisión. La epístola á los del Asia Menor, proporcionaron ocasión de ex¬
hebreos, anterior al año 70, muestra la misma poner la nueva forma que se había acostum¬
tendencia á colocar á Jesús en el mundo de las brado á dar á sus ideas. El piadoso Epafrodi-
abstracciones metafísicas. Todo ésto será sen¬ ta ó Epafrás, doctor y fundador de la Iglesia
sible en el más alto grado cuando hablemos de de Colosos y jefe de las Iglesias de orillas del
los escritos juánicos. En Pablo, que no había I ieus, se presento á él con una misión de dichas
conocido á Jesús, esta metamorfosis de la Iglesias. Pablo no había estado nunca en dicho
idea del Cristo era hasta cierto punto inevita¬ territorio, pero se admitía en él su autoridad.
ble. Mientras la escuela que poseía la tradición Hasta^se le reconocía por apóstol del país y
viva del maestro creaba al Jesús de los Evange¬ todos le seguían en materia de fe. Enterados
lios sinópticos, el hombre exaltado que no ha¬ de su prisión, las Iglesias de Colosos, de Lao-
bía visto al fundador del cristianismo sino en dicea, del Licus y de Hierápolis, comisiona¬
sueños, le transformaba cada vez más en un ron á Epafrás para que compartiera su encie-
96 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

rro, le consolara, le asegurara de la amistad de pucios, catafrigios), que por sí mismas se ad¬
los fieles y probablemente le ofreciera socorros herían al viejo germen místico de los galios y
de dinero del que tal vez tuviera necesidad. Lo de los coribantes, y cuyos últimos supervivien¬
que le dijo Epafrás del celo de los nuevos con¬ tes son los derviches de hoy. La diferencia de
vertidos llenó á Pablo de satisfacción. La fe, los cristianos de origen judío marcábase tam¬
la caridad, la hospitalidad, eran admirables; bién de día día. La mitología y la metafísi¬
en

pero el cristianismo tomaba en aquellas Iglesias ca cristiana nacían en las Iglesias de Pablo.
de la Frigia una dirección singular. Lejos del Salidos de razas politeístas, los paganos con¬
contacto de los grandes apóstoles, sustraídos á vertidos encontraban sencillísima la idea de
toda influencia judía y compuestos casi úni¬ un Dios hecho hombre, mientras que la encai'7
camente de paganos, estas Iglesias se inclina¬ nación de la divinidad era para los judíos algo
ban á una mezcla del cristianismo, con la filo¬ de blasfematorio y de irritante.
sofía griega y los cultos locales. En la apaci¬ Pablo, deseando conservar á su lado á Epa¬
ble ciudad de Colosos, entre el rumor de las frás, cuya actividad pensaba utilizar, resolvió
cascadas en mitad de los abismos de espuma, responder á los colosanos, enviándoles á Tí-
frente á Hierápolis y su deslumbrante monta¬ quico de Efeso, á quien dió á la vez comisio¬
ña, crecía de día en día la creencia en la plena nes para las Iglesias de Asia. Tíquico debía dar

divinidad de Jesucristo. Recordemos que la una vuelta por el valle de Meandres, visitar
Frigia era uno de los países de más originali¬ las comunidades, darlas noticias de Pablo y
dad religiosa. Sus misterios encerraban ó te¬ de su situación respecto á las autoridades ro¬
nían la pretensión de encerrar un elevado sim¬ manas, detalles que no creía prudente confiar
bolismo. Muchos de los ritos que allí se practi¬ al papel y entregar, en fin, á cada una de las
caban no carecían de analogía con el culto nue¬ Iglesias cartas separadas que Pablo les dirigía.
vo. Para los cristianos sin tradición anterior, Se recomendaba á las Iglesias que estuvieran
que habían atravesado el mismo aprendi¬
no próximas unas de otras, se comunicaran recí¬
zaje del monoteísmo que los judíos, debía ser procamente sus cartas y las leyeran en asam¬
fuerte la tentación de asociar el dogma cristia¬ blea. Tíquico pudo, además, ser portador de
no á viejos símbolos, presentaban como
que se una especie de encíclica, calcada en la epístola

un legado de la más respetable antigüedad. á los colosanos. El apóstol parecía haber de¬
Estos cristianos habían sido devotos paganos, jado á sus discípulos ó secretarios el encargo de
antes de adoptar las ideas procedentes de Siria redactar esta circular', con arreglo al plan que
y tal vez al adoptarlas no habían creído rom¬ les mostró.
per formalmente con sú pasado. Por otra par- epístola dirigida en esta ocasión á los
La
fe, ¿cuál es el hombre realmente religioso que colosanos ha llegado hasta nosotros. Pablo la
repudia completamente la primera enseñanza dictó á Timoteo, la firmó y añadió de su puño
tradicional y que no busca conciliaciones, á y letra: A cardóos de mi prisión. En cuanto á
menudo imposibles, entre su vieja fe y aquella la epístola circular que Tíquico entregaba al
á que la condujo el progreso de su pensa¬
pasar pór las Iglesias ,para las cuales no lle¬
miento? vaba carta, parece que la tenemos en la epís¬
En el siglo II, esta necesidad de sincretismo tola llamada de los efesanos. Bien es verdad
tomará una importancia extremada y mejorará que esta epístola no tuvo por destinatarios á
-el pleno desarrollo de las sectas gnóstieas. A los efesanos, puesto que el apóstol se dirige en
fines del siglo I veremos tendencias análogas ella exclusivamente á paganos convertidos, á
llenar la Iglesia de Efeso de turbulencias y una Iglesia que no había visto nunca, y á la
agitación. Cerintes y el autor del cuarto Evan¬ cual no tiene aviso especial que dar. Los anti¬
gelio, dan la idea de que la conciencia de Je¬ guos manuscritos de la epístola llamada de los
sús fué un ser celeste distinto de su aparien¬ efesanos,-»llevaban en blanco el lugar de la de¬
cia terrestre. En el año 60, Colosos estaba ya signación de la Iglesia destinataria. El manus¬
atacado del mismo mal. Una teosofía con mez¬ crito del Vaticano y el Codeec sinaíticus, ofre¬
cla de creencias indígenas, de judaismo ebioni- cen análoga particularidad. Se ha supuesto que

ta, de filosofía, y alcances tomados de la nue¬ esta pretendida carta á los efesanos es, en rea¬
va predicación, encontraba ya allí hábiles in¬ lidad, la dirigida á los laodicanos, que fué es¬
térpretes. Un culto de eboins increados, una crita á la la de los colosanos. Dijimos
vez que
teoría muy desarrollada de ángeles y de demo¬
ya qué impiden admitir esta opi¬
razones nos
nios, el gnosticismo, en fin, con sus prácticas nión, y nos inducen á ver más bien en el do¬
arbitrarias y sus abstracciones, comenzaba á cumento de que se trata, una carta doctrinal
producirse, y, con sus engañosas dulzuras, mi¬ que San Pablo hizo reproducir muchas veces
naba la fe cristiana en sus partes más vivas y y cuyas copias mandó distribuir en Asia. Tí¬
esenciales. Se mezclaba sacrificios contra
con
quico, al pasar por Efeso, su patria, pudo mos¬
natura, un falso gusto de la humillación, una trar una de estas copias á los ancianos; éstos
pretendida austeridad que negaba su derecho d pudieron guardarla como algo edificatorio, y es
la carne, en palabra, todas las aberracio¬
una perfectamente admisible que esta copia fué la
nes del sentido moral que
debían producir las que se halló cuando se coleccionaron las cartas
herejías frigias del siglo II (montañista, pe- de Pablo, procurando á la epístola el título
EL ANTICRISTO 97

que hoy lleva. Lo que hay de cierto es que la Pablo en su encierro se hacía singulares ilu¬
epístolá llamada de los efesanos no es sino una siones. Creíase vísperas ele libertad, forma¬
en

imitación parafraseada de la epístola á los co- ba nuevos planes de viajes y se veía en el cen¬

iosanos, con algunas adiciones sacadas de otras tro del Asia 'Menor, en medio de las Iglesias
«pistolas de Pablo y tal vez epístolas perdidas. que le veneraban como su apóstol sin haberle
Esta epístola llamada de los efesanos forma, oído nunca. Juan Marcos también se prepara¬
«on la epístola de los colosanos, la mejor ex¬ ba para visitar el Asia, sinduda en nombre de
posición de las teorías de Pablo hacia el final Pedro. Ya las Iglesias de la Frigia habían sido
de su carrera. Las epístolas á los colosanos y informadas de la próxima llegada de este her¬
á los efesanos tienen, para el último período de mano. En la carta á los colosanos, Pablo inser¬

la vida del apóstol, el mismo valor que la epís¬ tó una nueva recomendación respecto á él. El
tola á los romanos para la edad de su aposto¬ tono de esta recomendación es bastante frío.
lado. Las ideas del fundador de la teología Pablo temía que las diferencias que surgieran
cristiana llegaron en ella al más alto grado de entre él y Juan Marcos y más aún las amista¬
pureza. Siéntese ese postrer trabajo de espi¬ des de Mareos con el partido de Jerusalén, pu¬

ritualización que las grandes almas próximas sieran á sus amigos de Asia en un gran apuro
á extinguirse hacen sufrir á su pensamiento, y y que éstos no vacilaran en recibir á un hom¬
por encima del cual no hay más que la muerte. bre del que hasta entonces aprendieran á des¬
Verdad es que Pablo estaba en lo cierto com¬ confiar. Pablo se adelantó á estos desacuerdos
batiendo la peligrosa enfermedad del gnosticis¬ Iglesias comulgaran
y ordenó á sus que con
mo, que en breve amenazaría seriamente á la Marcos, si éste pasaba por ellas yendo á su
razón humana, quimérica religión de los án¬ país. Marcos era primo de Bernabé, cuyo nom¬
geles, á la cual se opone un Cristo que no tie¬ bre, amado de los gálatas, no debía ser des¬
ne más conocido para los frigios. Se ignora la conse¬
superior que Dios. La moral que saca
de su concepción transcendental del Cristo es cuencia de estos incidentes. Un espantoso tem¬
admirable bajo muchos aspectos. Pero ¡ cuántos blor de tierra acababa justamente de destruir
excesos! ¡Cuántos reveses prepara á la per- todo el valle de Licus. la opulenta Laodicea se
Lecta sabiduría, que huye de todo extremo, ese reconstruyó con sus propios recursos; pero
¡audaz desdén de toda razón, ese brillante elo¬ Colosos no pudo levantarse y desapareció casi
gio de la locura, esa profusión de la paradoja! del número de las Iglesias. El Apocalipsis no
El "viejo hombre" á quien Pablo sacude tan la menciona en el año 69. Laodicea é Hierá-
vivamente luchará y demostrará que no mere¬ polis heredaron toc.a su importancia en la his¬
cía tantos anatemas. Todo ese pasado injusta¬ toria del cristianismo. ^

mente sentenciado se tornará siglos después en Pablo se consolaba por su actividad apostó¬
un principio de "renacimiento" para el mundo, lica de las tristezas que le asaltaban de todas
llevado por el cristianismo al último grado de partes. Decíase que sufría por sus queridas
aniquilamiento y tristeza. Pablo será en este Iglesias; se miraba como la víctima que abría
sentido uno de los más peligrosos enemigos de á los gentiles las puertas de la familia de
la civilización. Las recrudescencias del espíri- Israel. Hacia los últimos meses de su prisión,
tu de Pablo serán otras tantas derrotas para conoció, sin embargo, el desaliento y el abando¬
el humano espíritu. Pablo morirá cuando el no. Ya, escribiendo á los Filipos, decía, opo¬
espíritu humano triunfe. Lo que será el triun¬ niéndose á la coóducta de su querido y fiel Ti¬
fo de Jesús será al mismo tiempo la muerte de moteo á la de algunos otros: "Cada cual busca
Pablo. su interés, no el de Cristo Jesús". Timoteo pa¬

El apóstol terminaba su epístola á los colosa¬ recía ser el único que no


había excitado ningu¬
nos enviando á estos últimos los cumplimien¬ na severo, agrio y difícil
queja de este maestro
tos y buenos deseos de su santo y fiel catequis¬ de contentar. No es admisible que Aristarco,
ta Epafrás. Les rogaba á la vez que hicieran Epafrás y Jesús, llamado Justus, le abando¬
un cambio de cartas con la Iglesia de Laodicea. naran, aunque varios de ellos pudieron estar
A Tíquico, debía llevar la correspondencia,
que ausentes á la vez. Titus estaba en misión. Otros
acompañaba mensajero, un tal Onésimo,
como que todo lo debían, principalmente gentes
se
á quien Pablo llama "un fiel y querido herma¬ ele Asia, entre las cuales se citan Figelio y
no". Nada más conmovedor que la historia de Hermógenes, cesaron de visitarla. El, en otro
este Onésimo. Había sido esclavo deFilemón, tiempo tan acompañado, se vió en el aislamien¬
uno de los
principales de la Iglesia de Colosos; to. Los cristianos de la circuncisión huían de él.
huyó de casa de su amo, al que robó, y se En ciertos momentos, Lucas fué su único acom¬
fué á ocultar en Roma. Allí entró en relaciones pañante. Su carácter, que siempre había sido
con Pablo, tal mediación de Epafrás,
vez por un poco lúgubre, se exasperaba. Apenas se
su compatriota. Pablo le convirtió, le decidió podía vivir en su compañía. Pablo tuvo así
á volver con su amo, y le hizo partir para el un cruel sentimiento de" la ingratitud de los
Asia en compañía de Tíquico. A fin de calmar hombres. Cada palabra que se le atribuye de
las aprensiones que pudieran aquella época está llena de descontento y de
quedar al pobre
Onésimo, Pablo dictó á Timoteo para Filemón acritud. La Iglesia de Roma, estrechamente afi¬
un billete,
que puso en manos del delincuente. liada á la de Jerusalén, era en su mayor parte
98 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

judío-cristiana. El judaismo ortodoxo, muy por otro lado, instantes de consuelo. Onesifo-
fuerte en Roma, debió hacerle una ruda guerra. ro de Efeso le buscó, al ir á Roma, y sin que
El viejo apóstol, quebrantado el corazón, pedía le importara su cadena, le sirvió y refrescó su
la muerte. corazón. Por el contrario, Demás, se disgustó
Si se tratara de otra naturaleza y otra ra¬ de las doctrinas absolutas del apóstol y le aban¬
za, podríamos figurarnos á Pablo, en estos úl¬ donó. Pablo parece haberle siempre tratado
timos días, llegando á reconocer que había gas¬ con cierta frialdad.

tado su vida por un sueño y repudiando todos ¿El santo compareció ante Nerón ó, por me¬
los profetas sagrados por un escrito que no jor decir, ante el consejo encargado de oir su
había leído apenas hasta entonces: El Ecle- apelación? Es casi cierto. Informes, de un du¬
siastés (libro encantador, el único libro apre- doso valor, nos hablan de una "primera de¬
ciable que haya compuesto un judío), que pro¬ fensa", á la que nadie asistió, y de la cual, fir¬
clama que el hombre feliz es el que, después me en el fervor que le sostenía salió bien, aun

de pasar su vida alegremente hasta sus últi¬ cuando se comparase á un hombre que ha sido
mos días con la mujer de su juventud, muere arrancado de las garras de un león. Es muy
sin haber perdido un hijo. Un rasgo que ca¬ probable que su asunto terminase, después de.
racteriza á los grandes hombres europeos es, dos años de prisión en Roma (en los comien¬
en ciertos
instantes, dar la razón á Epíeuro, zos del 63), por una absolución. No se ve qué

trabajando con ardor, y, luego del triunfo, interés pudo tener la autoridad romana en con¬
dudar de que la causa á la que sirvieron denarle por una disputa de secta que tan poco
mereciera tantos sacrificios. Muchos osan de¬ la interesaba. Sólidos indicios, por otra parte,
cir, en lo más recio de la acción, que el día prueban Pablo, antes de morir, llevó á cabo
que
que se empieza á es aquel en que, li¬
ser sabio todavía una serie de viajes apostólicos y pre¬
bre de todo cuidado,
contempla la naturale¬
se dicaciones, mas no en los países de Grecia y de
za y se goza. Pocos escapan á estas tardías la¬ Asia que había ya evangelizado.
mentaciones. No hay persona religiosa, sacer¬ Cinco años antes, cuando faltaban pocos me¬
dote ó monja que, á los cincuenta años, no sien¬ ses para que fuera
reducido A prisión, Pablo,
ta haber jurado, y sin embargo persevera. No escribiendo desde Corinto á los fieles de Roma,
comprendemos el hombre galante sin algún es¬ les anunció la intención de ir á España. No
cepticismo y gustamos de que el hombre virtuo¬ quería ejercer entre ellos su ministerio; sólo al
so
diga de vez en cuando: "Virtud, no eres paso tenía intención de verles y pasar con ellos
más que una palabra", porque el que está de¬ algún tiempo. Luego le despedirían facilitán¬
masiado seguro de que la virtud será recom¬ .
dole su viaje hacia los países situados lejos
pensada, no tiene gran mérito; pues sus bue¬ de allí. La estancia del apóstol en Roma hallá¬
nas acciones sólo parecen un ventajoso negocio. base también subordinada por él á un aposto¬
No fué extraño Jesús á este exquisito sentimien¬ lado lejano, el cual parecía ser su objeto prin¬
to; pues más de una vez pareció pesarle su cipal. Durante su prisión en Roma, Pablo pa¬
papel divino. Pero no ocurrió lo mismo con rece á veces haber cambiado de intención res¬
San Pablo. Este no tuvo su agonía de Getse- pecto á sus viajes por el Occidente. Expresa á
maní. Mientras Jesús poseyó en el más alto los filipos y al colosano Filemón la esperan¬
grado lo miramos como la cualidad esen¬
que za de ir á verlos; pero seguro es que no llevó
cial de una persona distinguida, me refiero al á cabo este designio. ¿Qué hizo, pues, cuando
don de sonreir á su propia obra, de ser supe¬ salió de la
prisión? Es natural suponer que
rior á ella y de no dejarse obsesionar por ella, siguió suprimer plan y se puso en camino en
Pablo no estuvo al abrigo del defecto que más cuanto pudo. Serias razones inducen á creer
nos choca en los sectarios,
creyó pesadamente. que realizó su proyectado viaje á España. Este
Quisiéramos que en ciertos momentos, se hubie¬ viaje revestía en su espíritu una alta significa¬
ra sentado, como nosotros, cansado al borde ción dogmática y tenía gran empeño en ha¬
del camino, y que hubiese reconocido la vani¬ cerlo. Se trataba de poder decir que la buena
dad de las opiniones formadas. Marco Aurelio, nueva había llegado al extremo Occidente, de
el representante más glorioso de nuestra raza, probar que el Evangelio estaba cumplido, pues¬
no es inferior á nadie en
virtud, y, sin embar¬ to que había alcanzado el límite del mundo.
go, no supo lo que es fanatismo. Virtud es Este modo de exagerar la extensión de sus via¬
esta que no se vió nunca en Oriente. Sólo nues¬ jes era frecuente en Pablo. La idea general de
tra raza es capaz de realizar la virtud sin la los fieles era que antes de la aparición del Cris¬
fe y de unir la duda á la esperanza. Entrega¬ to. debía haber sido predicado el reino de Dios
das al impulso terrible de su temperamento, en todas partes. Con arreglo ai modo de hablar
exentas de los vicios delicados de la civilización de los apóstoles bastaba predicar en una ciu¬
griega y romana, las fuertes almas judías eran dad para haber predicado en todo un país, ,y
como
poderosos resortes que no se aflojaban bastaba predicar á diez personas para que toda
nunca. Hasta en los momentos de duda, Pablo la ciudad le hubiese oído.
vió ante sí la corona imperecedera que le estaba Si Pablo hizo este viaje, le hizo sin duda por
destinada, y redobló sus esfuerzos como un co¬ mar. No es absolutamente
imposible que algún
rredor, q.onforme se acercaba á la meta. Tenía, puerto del Mediodía de la Galia recibiera ía
EL ANTI CRISTO 99

presión clel pie del apóstol. En todo caso, no páginas. Mezclábanse ellas frases extraídas-
en
quedó de esta excursión problemática hacia^el del tesoro común de lo hómilético que, á fuer¬
Occidente ningún fruto. za de ser citadas, habían perdido
toda firma y
no pertenecían ya á nadie.

Marcos había regresado del viaje al Asia,


CAPITULO V
Menor, que emprendió por orden de Pedro y
con recomendaciones de Pablo,
Las proximidades de la crisis. viaje que qui¬
zás fué la señal de la reconciliación de los dos
Hacia fines del cautiverio de
Pablo, los Actos apóstoles. Esta excursión había puesto á Pe¬
de los apóstoles y las epístolas nos faltan á dro en relación con las
Iglesias del Asia y le
la vez. Caemos en una noche profunda, que autorizaba para dirigirlas un catecismo doctri¬
contrasta singularmente con la claridad histó¬ nal. Mareos, según su costumbre, sirvió de se¬
rica de los diez años precedentes. Sin duda por cretario y de intérprete á Pedro para la redac¬
no obligado á referir hechos en que la
verse ción de la epístola. Es dudoso que Pedro su¬
autoridad romana representaba un triste papel, piera hablar ó eáeribir el griego y el latín; sti
el autor de los Actos, siempie respetuoso para lengua era el siriaco. Mareos estaba á la vez-
con esta autoridad, y deseoso de probar que fué en relación con Pedro y con Pablo, lo cual
muchas veces favorable á los cristianos, cletié- quizá explique un hecho singular que ofrece la
nese de pronto. Este fatal silencio esparce una epístola de Pedro. Me refiero á los conceptos que
gran incertidumbre sobre acontecimientos que toma el autor de los escritos de Pablo. Es ver¬

tanto desearíamos saber.Felizmente, Tácito y dad, Pedro ó su secretario (ó el falsario-


que
el Apocalipsis van á introducir en esta noche que usurpó su nombre) tenía á la vista la epís¬
un rayo de viva luz. lia llegado el momento en tola llamada de los efesanos, precisamente las
que el cristianismo, mantenido hasta aquí en el dos epístolas "católicas" de Pablo, las que son
secreto de la gente humilde que le debía su ale¬ verdaderos tratados generales y que estaban um¬
gría, estalle en la historia como un trueno, versalmente esparcidas. La Iglesia de Roma
cuya repercusión ha de'ser larga. podía tener un ejemplar de la epístola llamada
Hemos visto que los apóstoles no desprecia¬ de los efesanos, escrito recientemente, especie
ban ninguna ocasión para aconsejar la pruden¬ de formulario general de la última fe de Pablo,
cia á sus hermanos exasperados por las dirigido á modo de circular á muchas Iglesias.
iniqui¬
dades de que eran víctimas. No siempre lo con¬ Con mayor razón podía tener la epístola á los
seguían. Diversas condenas habían sido pro¬ romanos. Los otros escritos de Pablo, que ofre¬

nunciadas contra algunos cristianos, y se ha¬ cen más bien el carácter de cartas particulares,
bían podido presentar estas sentencias como re¬ no debían hallarse en Roma.
Algunos pasajes,
prensiones de crímenes ó de delitos. Con una menos
característicos, de la epístola de Pedro
admirable rectitud de sentido, los apóstoles tra¬ parecían tomados de Santiago. Pedro, á quien
zaron el código del martirio. J3i ese es condena¬ vimos tener siempre en las controversias -apos¬
do por el nombre de "cristiano", hay que re¬ tólicas una posición bastante flotantg, ¿quiso,
gocijarse. Creíase recordar que Jesús había haciendo hablar á Santiago y á Pablo por la
dicho: "Inspiraréis odio á todos á causa de mi misma boca, mostrar que las contradicciones de
nombre". Mas, para tener el derecho á estar estos dos apóstoles no eran sino aparentes? Pla¬

orgulloso de este odio, era necesaiio ser irre¬ ciendo de conciliador, ¿quiso ofrecerse como el

prochable. Para calmar efervescencias inopor¬ demostrador de las ideas iiablianas, mitigadas,
es cierto,
tunas, prevenir actos de insubordinación para y privadas de su necesaria coronación,
con la autoridad pública, y la justificación por la fe? Es más probable que
también por esta¬
blecer convenientemente su derecho de hablar Pedro, poco acostumbrado á escribir y recono¬
á todas las Iglesias, fué por lo que Pedro, en ciendo esterilidad literaria, no vacilara en apro¬
aquel entonces, creyó deber imitar á Pablo y piarse frases piadosas que se repetían sin cesar
escribir á las Iglesias del Asia Menor, sin dis¬ en torno de él, y
que, aun siendo partes de sis¬
tinción de judíos y paganos convertidos, una temas distintos, no se contradecían de un modo
carta circular ó catequística. Las epístolas es¬ formal. Pedi*o parece, felizmente para él, haber
taban á la moda. De simple carta, la epístola sido toda su vida un teólogo muy mediano. El
se habíaconvertido en una especie de marco rigor de un sistema consecuente no debe ser
de pequeños tratados de religión. Hemos visto buscado en su escrito.
á San Pablo adoptar este sistema al fin de su La difer-encia de los puntos de vista en que
vida. Cada uno de los apóstoles, tal vez por se colocaban habitualmente Pedro y Pablo, se
imitarle, quiso tener su epístola, muestra de deja, por otra piarte, conocer en la primera
su estilo y de su modo de enseñar, con sus línea de aquel escrito. "Pedro, apóstol de Je¬
máximas favoritas; y, aunque alguno de ellos sucristo, á los elegidos expatriados de la dis¬
no tuviera su epístola, se le atribuyó. Estas persión del Ponto, de Galacia, etc." Tales ex¬
nuevas
epístolas, no suponían que se tuviere presiones son judías. La familia de Israel, se¬
que mandar algo á alguien; eran el sello per¬ gún las ideas palestinianas, se componía de dos
sonal del apóstol, su sermón, su pensamiento fracciones; por una parte, los que habitaban la
dominante,' su pequeña teología en ocho ó diez tierra santa; por otra los que 110 la habitaban*
100 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

«comprendidos bajo el nombre general de "la se realza sino por haber sido testigo de los su¬
■dispersión". Y, para Pedro y Santiago, los cris¬ frimientos del Cristo y porque espera partici¬
tianos, aun los paganos de origen, son una por¬ par de la gloria que será pronto revelada. La
ción del pueblo de Israel, que figura á sus ojos carta fué llevada á Asia por un tal Silvanus,
en la categoría de los expatriados. Jerusalén es el cual puedehaber sido otro que el Silva¬
no
todavía el únieo nus ó Silas que fué compañero de Pablo. Pedro
lugar del mundo en el cual, se¬
gún ellos, no es el cristiano un desterrado. le habría elegido entonces como conocido ya de
La epístola de Pedro, no obstante su mal es¬ los fieles del Asia Menor, á causa del viaje que
tilo es un trozo conmovedor, en el que se refle¬ hizo allá con Pablo. Pablo envía saludos de

ja admirablemente el estado de la conciencia Marcos á aquellas Iglesias lejanas de un modo


cristiana hacia fines del reinado de Nerón. Una que supone igualmente que Marcos no era para
tristeza dulce y una resignada confianza la lle¬ ellas desconocido. La carta terminaba por
un

nan por completo. Los tiempos supremos se los deseos de costumbre. La Iglesia de Roma
acercan. Es menester que es allí designada por las palabras: "la elegida
les precedan pruebas,
•de las que los elegidos saldrán purificados como que está en Babilonia". La secta era vigilada de
por el fuego. Jesús, á quien los fieles amaban cerca. Una carta en exceso clara, interceptada,
sin haberlo visto y en el que creían sin verle, va podía ocasionar horribles desgracias. A fin ele
pronto á aparecer para llenarles de alegría. despistar las sospechas de la policía, Pedro es¬
Previsto por Dios en toda la eternidad, anun¬ cogió para designar á Roma el nombre de la
ciado por los profetas, el misterio de la reden¬ antigua capital de la impiedad asiática, nombre
ción se ha cumplido por ki muerte y la resu¬ cuya significación simbólica no escapaba á nadie
rrección de Jesús. Los elegidos, llamados á re¬ y que iba muy pronto .á tener el alcance funda¬
nacer en la sangre de Jesús, son un
pueblo de mental de todo un poema.
santos, un templo espiritual, un sacerdote real
ofreciendo víctimas espirituales.
El ideal de la CAPITULO VI
Pasión, ese conmovedor cuadro
-de Jesús sufriendo sin decir nada, ejercía ya El incendio de Roma.
una influencia decisiva sobre la conciencia cris¬
tiana. Una de las tesis principales de los cris¬ La furiosa manía de Nerón había llegado á
tianos era "que el Mesías debía sufrir". Jesús su paroxismo. Era aquella la más horrible aven¬
y el verdadero, cristiano se presentaban cada tura por que podía pasar el mundo. La absolu¬
vez más en la imaginación, bajo la forma de un ta necesidad de los tiempos habíalo entregado
cordero silencioso en manos del carnicero. El todo á un solo hombre, al heredero del gran
dulce cordero, muerto prematuramente por los nombre legendario de César. Otro régimen era
malos, era abrazado en espíritu. Se encarecían imposible: las provincias se encontraban gene¬
los rasgos de afectuosa compasión, de amorosa ralmente bastante bien con éste que ocultaba
ternura de la Magdalena al borde ele la fosa. un inmenso peligro. Cuando el César perdía el
Aquella inocente víctima, con "el cuchillo, clava¬ juicio, cuando todas las arterias de su pobre ca¬
do en la herida, arrancaba lágrimas á todos los beza, turbada por un poder inusitado, estalla¬
que la habían conocido. La expresión "Cordero ban á un tiempo, entonces surgían locuras in¬
de Dios" para designar á Jesús, estaba ya con¬ calificables. Se estaba en poder de un monstruo.
sagrada por el uso. Mezclábase en ella la idea No había ningún medio de rechazarle. Su guar¬
del cordero pascual. Uno de los simbolismos más dia, compuesta de germanos, que todo lo perdía
esenciales del arte ciústiano germinaba en esas si el amo caía, se apretaba en torno de él. La
figuras. Tal imaginación, que sorprendía tanto fiera acorralada revolvíase con rabia. Para Ne¬
á Francisco de Asís y le hacía llorar, era hija rón fué aquello algo á la vez espantoso y gro¬
del bello pasaje en que el segundo Isaías, des¬ tesco, grandioso y absurdo. Como el César era
cribiendo el ideal del profeta de Israel (el hom¬ muy letrado, su locura fué principalmente lite¬
bre de dolor), le muestra como un cordero raria. Los sueños de todos los siglos, Baco y
que
es conducido á la muerte
y que no abre la boca Sardanápalo, Niño y Priamo, Troya y Babilo¬
ante el que le esquila. nia, Homero la insipidez poética del tiempo,
y
De este modelo de sumisión, de balanceábase como en un caos en este pobre ce¬
humildad, Pe¬
dro hace la ley de todas las clases de la socie¬ rebro de artista mediano, pero muy convencido,
dad cristiana. Los ancianos deben á quien la casualidad confiaba el poder de rea¬
gobernar su
rebaño con deferencia, evitando los aires de lizar todas sus quimeras. Imaginémonos un in¬
mando; los jóvenes deben ser sumisos á los an¬ sensato, personaje de carnestolendas, una
un
cianos; sobre todo, la mujer, sin hacerse la pre¬ mezcla de loco, de bufón y de actor, revestido
dicadora, debe ser, por el encanto discreto de de la omnipotencia y encargado de gobernar el
su piedad, el gran misionero de la fe. mundo. No tenía la negra malicia de Domicia-
Si esta epístola, como voluntarianiente cree¬
110, el amor del mal por el mal; no era un extra¬
mos es realmente de Pedro, hace mucho honor
vagante como Calígula; era un romántico con¬
á su buen sentido, á su rectitud,
á su sencillez. cienzudo, un emperador de ópera, un melóma¬
No se
arroga ninguna autoridad. Hablando á tembloroso ante el
no
público y haciéndolo tem¬
Jos ancianos, se presenta como uno de ellos. No blar; lo que sería en nuestros días un burgués
EL ANTICRISTO "• 101

con el buen sentido pervertido por la lectura llejeros, he ahí el señor que el imperio soporta¬
de los poetas modernos y que se creyera obliga¬ ba. Aún no se había visto
extravagancia como-
do á imitar en su conducta á Han de Islandia aquella. Los déspotas del Oriente, graves y te¬
ó á los Burgraves. Siendo el gobierno la cosa rribles, no tuvieron estas locas risas, estos des¬
órdenes de estética perversa. La locura de Ca¬
práctica por excelencia, el romanticismo está
en él completamente fuera de lugar. El roman¬ lígula había sido corta: fué un acceso. Además,.
ticismo halla bien en el dominio del arte, pero
se Calígula era principalmente un bufón y tenía
la acción es todo lo contrario del arte. En lo realmente talento. Por el contrario, la locura de'
referente á la educación de un príncipe, sobre Nerón, ordinariamente sencilla, era en ocasiones
todo, el romanticismo es funesto. En este sen¬ espantosamente trágica. Lo que había de más
tido, Séneca hizo más mal á su discípulo por horrible era verle, á modo de declamación, re¬
su perverso gusto literario, que por su galana presentar sus remordimientos y hacer de ellos
filosofía. Sénecaera un gran espíritu, un talen¬ asunto para versos. Con un aire melodramáti¬
to excepcional y un hombre respetable en el co exclusivamente suyo, decíase atormentado

fondo, no obstante más ae una mancha, pero por las Furias y citaba versos griegos acerca
estropeado por la declamación y la vanidad li¬ de los parricidas. Un dios burlón parecía haber¬
teraria, incapaz de sentir y de raciocinar sin le creado para darse el horrible gusto de una
frases. A fuerza de ejercitar á su discípulo en naturaleza humana en que todos los resortes

expresar cosas que no sentía, en componer de rechinaban, el espectáculo obsceno de un mun¬


antemano frases
sublimes, hizo de él un come¬ do epiléptico, como debe ser una zarabanda de
diante celoso, un orador malo, que sólo decía monos del Congo ó una orgía sangrienta de un

palabras humanas cuando estaba seguro de no rey del Dahoméy.


ser escuchado. El viejo pedagogo veía profun¬ A ejemplo suyo todos parecían presa del
damente el mal de su tiempo, el de su discípulo vértigo. Se había formado una especie de com¬
y el suyo propio, cuando exclamaba en sus mo¬ pañía de calaveras odiosos, á la que se daba el
mentos de sinceridad: "Literarum intemperan- nombre de "caballeros de Augusto", y cuya
tia laboramus". ocupación consistía en aplaudir las locuras del
Estas ridiculeces- parecieron al pronto ino¬ César y en inventar para él farsas de rondado¬
fensivas en Nerón. El mono se contuvo algún res nocturnos. Pronto veremos salir de esta es¬

tiempo y conservó la posición que le habían en¬ cuela un emperador. Un diluvio de invenciones
señado. La crueldad no se declaró en él hasta de mal gusto, de insulseces, de pretendidos chis¬
después de la muerte de Agripina: pronto le tes, un caló nauseabundo, análogo á la agude¬
invadió completamente. A partir de tal momen¬ za de nuestros más
ruines periódicos, cayeron
to. todos los años están marcados por sus crí¬ sobre Poma y se pusieron de moda en la ciudad.
menes. Burrhus no existe, y todo el mundo cree Calígula había ya creado este funesto género
que Nerón le ha matado. Octavia abandona el de histrionismo regio. Nerón le tomó por mo¬
mundo ahogada de vergüenza. Séneca se ha re¬ delo, superándole. No le bastó conducir carros,
tirado, y espera su sentencia á cada instante, en el circo, desgañifarse en público, hacer ex¬
no soñando más que con torturas, endureciendo cursiones de cantante por las provincias; se le
su pensamiento en la meditación de los supli¬ vió pescar con redes de oro y cuerdas de púr¬
cios, desviviéndose por probar que la muerte pura, instruir por sí mismo á sus aplaudidores,
es una liberación. Todo ésto se completa desde proponerse falsos triunfos, concederse todas las
el momento coronas de la Grecia
Tigelino ocupa el poder. Ne¬
en que antigua, organizar fiestas,
rón proclama á diario que sólo el arte debe ser inusitadas, desempeñar en el teatro papeles in¬
tenido por cosa seria; que toda virtud es una numerables.
mentira, que el hombre galante es el que es La causa de estas aberraciones era el mal
franco y confiesa su impudor, que el hombre gusto del siglo y la importancia inmerecida que
grande es aquel que sabe abusar de todo, per¬ se concedía á un arte declamatorio que perse¬
derlo todo y gastarlo todo. Un hombre virtuo¬ guía lo enorme y no soñaba más que con mons¬
so es para
él un hipócrita; un sedicioso, un per¬ truosidades. Lo que dominaba en todo er-a la
sonaje terrible y sobre todo un rival. Cuando falta de sinceridad, pn género insípido como el
descubre alguna horrible bajeza que afirma sus de las tragedias de Séneca, la habilidad para
téoiñas, experimenta un acceso de placer. Los pintar sentimientos no sentidos, el arte de ha-
peligros políticos de la vanidad y de ese falso Mar corno hombre virtuoso sin serlo. Lo gigan¬
sentimiento de emulación, que fué desde su ori¬ tescopasaba por grande; la estética se hallaba
gen el gusano roedor de la cultura latina, se completamente desorientada. Eran aquellos los
iban dejando ver. El histrión había logrado tiempos de las estatuas colosales, ele ese arte
darse derecho de vida y muerte sobre "sú audi¬ materialista, teatral y falsamente patético, cuya
torio. El dülettante amenazaba á las gentes con obra maestra es el Laoconte, admirable estatua
la tortura si no admitían sus versos. Un monó- seguramente, pero cuya posiciín es la de un
mano embriagado por la vanagloria literaria, tenor cantando su romanza
y en la que toda la
que convierte las bellas máximas que le fueran emoción es hija del dolor del cuerpo. No se
enseñadas en bromas de caníbal, un pilluelo contentaban con el dolor moral de los Niobidasj
feroz buscando los aplausos de los bufones ca¬ radiante de belleza; queríase la imagen de la
102 NOVÍSIMA HISTORIA UNIVERSAL

tortura física; complacíanse con ella, como, el Sub terris tonuisse putes
siglo XYI1 con un mármol de Puget. Los sen¬ perdió á Lucano. Sin privarse jamás de los
tidos estaban gastados. Recursos groseros, que servicios de una Galvia Crispinilla, amó real¬
los griegos apenas se habían permitido en sus mente á algunas mujeres; y estas mujeres (Po-

representaciones más populares, tornábanse el .

pea, Acté) le amaron. Después de morir Popea,


elemento principal del arte. El pueblo estaba víctima de su brutalidad, tuvo una. especie de
Joco de espectáculos, no de espectáculos serios, arrepentimiento de los sentidos casi conmove¬
de tragedias purifieadoras, sino de escenas de dor. Estuvo largo tiempo bajo la obsesión de
un sentimiento tierno, buscó todo lo que á ella
efecto, de fantasmagorías. Una afición innoble
á los "cuadros vivos" imperaba. No conte.u- se parecía y aspiró á sustituciones insensatas.
se
raban con imaginativamente con los rela¬
gozar Popea, por su parte, tuvo para él sentimientos
tos-exquisitos de los poetas; querían ver los que una mujer tan distinguida no hubiera ex¬
mitos representados en carne, en lo que tenían perimentado por un hombre vulgar. Cortesana
de más feroz ó más obsceno. Se extasiaban ante del gran mundo, hábil en realzar por alardes
los grupos y las actitudes ele los actores; buscᬠde modestia calculada los atractivos de una rara

banse en ellos efectos de estatuaria. Los aplau¬ belleza y de una suprema elegancia, conserva¬
sos de cien mil personas, reunidas en un círculo ba en el corazón, no obstante sus crímenes, una
inmenso, se animaban recíprocamente. Era cosa religión instintiva la inclinaba al judais¬
que
tan embriagadora, que el mismo soberano lle¬ mo. Nerón parece haber sido
muy sensible en
gaba á envidiar al cochero, al cantante, al actor. las mujeres al encanto que resulta de cierta pie¬
La gloria del teatro pasaba por la primera de dad asociada á la coquetería. Las alternativas
todas. Ni uno solo de los emperadores cuya ca¬ de abandono y de altivez, en aquella mujer que
beza fuera débil pudo resistir á la tentación de no sacaba más que
el rostro velado en parte, su
técoger las coronas de estos tristes juegos. Ca- lenguaje amistoso, y sobre todo su culto de la
lígula dejó en ellos el poco juicio que le tocaba propia belleza, que hizo
habiéndole un día
que,
en el reparto. Pasaba el día en el teatro divir¬ mostrado el espejo algunas manchas en la cara,
tiéndose con los ociosos. Más adelante, Comodo tuviera un acceso de desesperación por comple¬
y Caraealla disputaron á Nerón sobre este pun¬ to femenina y deseara morir, todo ésto hirió vi-
to la palma de la locura. Hubo necesidad de T.ámeme la
imaginación ardiente del joven des¬
hacer leyes para prohibir á los senadores y los ordenado, en quien las apariencias de pudor
caballeros que bajasen á la arena, luchasen ejercían una ilusión todopoderosa. Muy pronto
'■orno gladiadores y se batieran con las fieras. veremos á Nerón, en su papel de Anticristo,

El circo era el centro de la vida. El resto del ■crear un cierto sentido la estética nueva y ser
mundo noparecía hecho sino para los placeres cJ. primero en hartar ojos
el espectáculo
sus con
de Roma. Constantemente surgían nuevos in¬ del pudor cristiano libre de velos. La devota y
ventos á cual más extraños, concebidos voluptuosa Popea le mantuvo en un orden aná¬
y orde¬
nados por el soberano. El pueblo iba de fiesta logo de sentimientos*. El suceso conyugal que
en fiesta, no hablando más que de la última y produjo su muerte, supone que, en sus relacio¬
esperando la que se prometía. Así acababa por nes más íntimas con
Nerón, no abandonó jamás
adherirse al príncipe que hacía de su existencia la altanería de los comienzos de sus relaciones.
una bacanal sin fin. La popularidad En cuanto á
que Neróu Acté, si no fué cristiana, cual se
obtuvo por estos vergonzosos medios no puede supone, le faltó poco. Era una esclava oriunda
ser pues!a en duda.
Bastó, después de su muer¬ del Asia, es decir, de un país con el que los cris¬
te, á Othon para llegar al imperio el recordarle, tianos de Roma se carteaban á diario. Con fre¬
, por medio de la imitación, haciendo valer que cuencia se ha observado que las bellas libertas
había sido uno de los más aficionados á aque¬ que tuvieron más adoradores eran muy adictas
llas fiestas. á las religiones orientales. Acté conservó siem¬
No puede decirse precisamente pre gustos sencillqs,
y nunca se apartó comple¬
que Nerón
careciera de corazón ni de todo sentimiento de tamente de pequeño mundo de esclavos. Per¬
su

lo bueno y lo bello. I ejos de ser incapaz de teneció primero á la familia Anncea, en torno
amistad, con frecuencia se mostraba buen ca- de la cual vimos á los cristianos
agitarse y agru¬
marada. Esto era justamente lo le hacía
que parse. Impulsada Séneca representó, en la
por
cruel: queríaser amado y admirado por sí mis¬ más monstiTiosa y más trágica de las circuns¬
mo, y se irritaba contra aquellos á quienes no tancias, un papel que, dada su condición servil,
inspiraba estos sentimientos. Su naturaleza era no puede calificarse sino de honesto. Aquella
celosa, susceptible, y las pequeñas traiciones le pobre joven, humilde, dulce, y que muchos mo¬
ponían fuera de sí. Casi todas sus venganzas numentos nos muestran rodeada de gentes con
eran ejercidas sobre personas á las que había nombres casi cristianos, fué el primer amor de
llamado amigas, pero que abusaron de la fa¬ Nerón adolescente, y le fué fiel hasta morir. La
miliaridad con que él les animaba llegando á
encontraremos, en la ciudad de Faón, rindien¬
herirle con bromas. Lo que más sentía era el do piadosamepte el último tributo al cadáver
ridículo. La principal causa de su odio contra del cual todo el mundo se apartaba con horror.
Treséas fué que desesperó de obtener su afecto. Digámoslo de una vez; por singular que pa¬
La cita grotesca del mal hemistiquio rezca, se concibe que, á pesar de todo, le amasen
EL ANTICRISTO 103

las mujeres. Fué un monstruo, una criatura jefe de todos los que divertían tenía que ser
absurda, mal constituida, un producto incon¬ más que todos. Muchas enormidades que se re¬
gruo de la Naturaleza; pero no fué un mons¬ prochan á Nerón sólo encerraban su gravedad
truo vulgar. Parecía que la suerte, por un ex¬ desde ti punto de vista dé las costumbres ro¬
traño caijricho, había querido realizar en él el manas y delsevero hábito á que hasta entonces
hircociervo de los lógicos, un sér híbrido, raro, se estaba habituado. Aquel mundo viril se in¬
incoherente, odioso muchas veces, pero que en dignaba viendo al soberano dar audiencia á
ciertos momentos no había más remedio que los senadores en traje dé casa bordado, pasar
compadecer. Como el sentimiento de las muje¬ revista al ejército en un tocado de abandono in¬
res reposa más sobre
la simpatía y el gusto per¬ soportable, sin cinturón, con una especie de pa¬
sonal que sobre las rigurosas apreciaciones de ñuelo en torno del cuello, para resguardar la
la ética, basta un poco de belleza ó de bondad voz.Los verdaderos romanos abominaban no sin
moral, aun soberanamente falseada, para que motivo de la introducción de las costumbres de
su indignación se extinga en la piedad. Son, Oriente. Pero era inevitable que la civilización
sobre todo, indulgentes para el artista extravia¬ más más gastada domase por su corrup¬
vieja y
do por la embriaguez de su arte, para un By- ción á la másjoven. Ya Cleopatra y Antonio
ron, por ejemplo, víctima de su quimera, y lle¬ habían soñado un imperio oriental. Se sugería
van la sencillez hasta traducir en actos su in¬ al propio Nerón un reino de igual género. En
ofensiva poética. El día en que Acté depositó la hora de su ruina pensará como último extre¬
el cadáver sangriento de Nerón en la sepultura mo en solicitar la prefectura del Egipto. De
de los Domiiius, lloró, indudablemente, la pro¬ Augusto á Constantino, cada, año representa un
fanación de los dones natura-Ies sólo de ella co¬ progreso de la parte del imperio que hablaba
nocidos; y el mismo día, más de una cristiana, griego sobre la parte que hablaba latín.
puede lloró por él.
asegurarse que Es menester recordar que' además la locura
Aunque de talento mediano, tenía ciertas
un estaba en el apibiente. Si se exceptúa el núcleo
partes del alma de un artista. Pintaba bien, es¬ de sociedad aristocrática que llegará luego al
culpía bien, sus versos eran buenos, no obstan¬ poder con Nerva y Trajano, una general ausen¬
te cierto énfasis de escuela, y, á pesar de cuan¬ cia de seriedad hacía que los hombres más con¬
to pueda decirse, los hacía él mismo. Suetonio siderables jugasen hasta cierto purjto con la
vió borradores autógrafos llenos de enmien¬
sus vida. El personaje que representaba y resu¬
das. Fué él primero en comprender el admirable mía, el "hombre honrado" de este reino de in¬
paisaje de Subiaco é hizo en él una deliciosa moralidad transcendental, era Petronio. Daba
morada de estío. Su espíritu, en observación de al día el sueño y la noche á los asuntos y á las
las cosas naturales, era justo y curioso. Tenía distracciones. No era uno de aquellos disipado¬
el gusto de las experiencias, de las nuevas in¬ res que se arruinan en groseros desórdenes; era
venciones, de las cosas ingeniosas. Quería co¬ un voluptuoso, profundamente, versado en la
nocer las causas de todo y desenmarañó muy ciencia del placer. La facilidad natural y el
bien el charlatanismo de las pretendidas cien¬ abandono de sus discursos y sus acciones le
cias mágicas, así como el vacío de todas las re¬ daban un aire de sencillez que encantaba. Mien¬
ligiones de su tiempo. El biógrafo que no ha tras estuvo de procónsul en Bitinia y más tar¬
mucho citamos nos ha conservado el relato de de de cónsul, mostróse capaz de los más arduos
la manera cómo despertó en él la manía de ser asuntos. De regreso dedicado al vicio ó á la
cantante. Debió su iniciación al citarista más fa¬ fanfarria del vicio, fué admitido en la corte
moso del
siglo, á Terposós. Se le vió pasar no¬ íntima de Nerón, y se tornó el árbitro del buen
ches enteras sentado junto al músico, estudian¬ gusto en todo. Nada era galante y delicioso, que
do, perdido en lo que oía, suspenso, anhelante, Petronio no aprobase. El horrible Tigelino, que
embriagado, aspirando ávidamente el aire de leinaba por su bajeza y sus malos instintos,
otro mundo rué su abría ante él al contacto de tenía en él un rival que le sobrepujara en la
m gran artista. Este fué el origen de su dis¬ ciencia de las voluptuosidades; y logró per¬
gusto de los romanos, en general flojos conoce¬ derle. Petronio se respetaba demasiado para lu¬
dores musicales y de su preferencia por los char contra aqnel miserable. Sin embargo, no

griegos, según él los solos capaces de apreciar¬ quiso abandonar bruscamente la vida. Después
le, y por los orientales, que le aplaudían rabio¬ de abrirse las venas, hízoselas cerrar, luego vol¬
samente. Desde entonces, no admitió otra gloria vió á abrírselas hablando de bagatelas con sus

que la del arte. Una nueva vida se revelaba á él. amigos, oyéndoles discutir, no de la inmortali¬
El emperador se olvidó. Negar su talento fué el dad del alma y de las opiniones de los filósofos,
crimen de Estado por excelencia y los enemigos sino sobre canciones y poesías ligeras. Eligió
de Roma fueron los que no le admiraban. aquel momento para recompensar á algunos de
Su afectación de ser en todo el jefe era real¬ sus esclavos y castigar á otros. Sentóse á la
mente ridicula. Sin
embargo, menester es decir mesa y se quedó dormido. Este hombre
especie
que había en ésto más política que se piensa. El de Próspero Merimée escéptico, de tono frío y
primer deber del César (dada la bajeza de los exquisito, nos ha dejado una novela de una finu¬
tiempos) era ocupar al pueblo. El soberano era, ra cumplida, á la vez
que de una corrupción,
ante todo, un gran organizador de fiestas. El que es el perfecto espejo del tiempo de Nerón.
104 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

Después de todo, no es rey de la moda quien lo joven insensato se embriagaba con estos malsa¬
nos planes. Deseaba ver algo extraño, un es¬
desea. I elegancia de la vida tiene su maestría,
a

por encima de la ciencia y de la moral. La fies¬ pectáculo grandioso, digno de un artista; quería
ta del universo carecería dealgo si el mundo no un acontecimiento que marcara una fecha
para
se poblado más que de fanáticos icono¬
hallase su reinado. "Hasta mí — decía — no se ha.
clastas y de zopencos virtuosos. conocido la extensión de lo que está permitido á
No se podrá negar que el gusto del arte fué un emperador". Todas estas sugestiones inte¬
\ivo y sincero en los hombres de aquella época. riores deuna fantasía desordenada, parecieron

No se hacían entonces bellas cosas; pero se tomar cuerpo en un acontecimiento extraño, que
buscaban ávidamente las cosas bellas de los tuvo para el asunto que nos ocupa, las conse¬
tiempos pasados. El mismo Petronio, una hora cuencias más importantes.
antes de morir, hizo mirrino
romper su vaso Siendo
contagiosa la manía incendiaria, y á
í ara que no fuese á poder de Nerón. Los ob¬ menudo complicada de alucinación, es muy peli¬

jetos de arte alcanzaban precios fabulosos. Ne- groso despertarla en las débiles cabezas en que'
r ón se volvía loco
por ellos. Presa de la idea de duerme. Uno de los rasgos del carácter de Ne¬
lo grande, pero con el menor buen sentido po¬ rón, era no poder resistir á la idea fija de un
sible, soñaba palacios quiméricos, ciudades como crimen. El incendio de Troya le obsesionaba de
un modo terrible. Una de. las piezas que hizo
Babilonia, Tebas y Memfis. La morada imperial
del Palatino (la antigua casa de Tiberio) había representar en una de sus fiestas fué e'l Incen-
sido bastante modesta y de un carácter esen¬ diiim, de Afranius, en la que se veía en escena
cialmente privado hasta el reinado de Calígula. un incendio. En uno de sus accesos de furor
Este último, á quien se ha de considerar como el egoísta, contra la suerte, exclamó: "¡Feliz Pría-
creador de la eseuela de gobierno en que Nerón mo, que pudo ver con sus ojos su imperio y su
no tuvo superior, engrandeció considerablemente patria perecer al propio tiempo!" En otra cir¬
la casa de Tiberio. Nerón afectaba encontrarse cunstancia, oyendo citar un verso griego del
en ella estrecho, y no tenía bromas bastantes Bcllerofon, de Eurípides, que significaba:
] ara sus predecesores, que se habían contenta¬ ¡Yo muerto, que la tierra y el fuego se confun-
do eon tan poco.
Hízose esbozar con materiales [dan!

provisionales una residencia que igualara al "¡Oh, no! — dijo. — ¡Que sea estando yo
\ alacio de la China y de la Asiría. Esta casa, vivo!" La tradición, según la cual Nerón puso
que llamaba "transitoria" y que pensaba hacer fuego á Roma, únicamente por representarse el
definí tú. a, era todo un mundo. Con sus pórticos incendie de Troya, es seguramente exagerada,,
e tres millas de
longitud, sus parques en que puesto que, como demostraremos, Nerón estaba
pacían rebaños, soledades interiores, sus la¬
sus ausento de la ciudad cuando empezó la catás¬
gos rodeados de perspectivas de ciudades fan¬ trofe. Sin embargo, la versión no está despro¬
tásticas, sus viñas, sus bosques, cubría un espa¬ vista de verdad. El demonio de los dramas per¬
cio mayor que el Louvre, las Tullerías y los versos, que se había apoderado de él, fué como
Campos Elíseos juntos. Se extendía desde el en los malvados de otras épocas, uno de los ac¬
Palatino á los jardines de Mecenas, situados en tores esenciales del terrible atentado.
las alturas de los montes Esquiliasos. Era una El 19 de Julio del año 64, el incendio esta¬
verdadera casa fantástica. Los ingenieros Se¬ lló en Roma con extremada violencia. Comenzó-
vero y Celer se habían excedido. Nerón quería cerca ie la puerta Capena, en la parte del Gran
hacerla construir de tal manera que pudiera Circo, contigua al monte Palatino y al monte
ser llamada la "Casa de Oro". Se le encantaba Ccelius. Este barrio encerraba muchas tiendas,,
habiéndole de locas empresas que pudiesen eter¬ llenas de materias inflamables, en las que el
nizar su memoria. Roma era su mayor preocu¬ incendio se propagó con prodigiosa rapidez.
pación. Quería reconstruirla de un extremo á Desde allí, dió la vuelta al Palatino, arrasó el
otro y que se llamara Nerópolis. Vélabro, el Foro, los Cariños, subió á las coli¬
Desde hacía un siglo, Roma íbase tornando nas, causó grandes desperfectos en el Palatino,
•a maravilla del mundo: igualaba por la gran¬ bajó á los valles, devorando por espacio de
deza á las antiguas capitales del Asia. Sus edi¬ seis días y siete noches, compactos barrios atra¬
ficios cían bellos; pero sus calles parecían mez- vesados por calles tortuosas. Un enorme derribo
quinas á las gentes de moda, porque el gusto de casas que se hizo al pie de las Esquilias le
iba más cada día hacia las construcciones deco¬ detuvo por un instante, luego se reanimó y duró
rativas. Se aspiraba á esos efectos de conjunto tres días más. El número de muertos fué con¬

que hacen la alegría de los papanatas: se bus- siderable. De los catorce distritos de que la
ciu¬
«aban mil frivolidades desconocidas de los an¬ dad componía, tres fueron destruidos por
se

tiguos griegos. Nerón estaba al frente de este completo y siete reducidos á negros muros.
movimiento. 1 a Roma con que él soñaba, hu¬ Roma era una ciudad prodigiosamente apiñada,
biera sido algo como el París de nuestros de una población muy densa. El desastre fué
días; una de esas ciudades artificiales, cons¬ espantoso: nunca se vió otro semejante.
truidas de orden superior, en cuyo plano se Nerón estaba en Antiurn cuando estalló el
trata principalmente de obtener la admiración incendio. No volvió á la ciudad, sino hasta el
de los provincianos y de los extranjeros. El momento en que el fuego se acercaba á su casa
El an tic justo

"transitoria". Fué iraposiuie arrancar nada á que ejecutaban órdenes oficiales. Grandes cons¬
las llamas. Las casas imperiales del Palatino, trucciones de piedra, próximas á la morada im¬
la "transitoria" misma, con s\is dependen¬
casa perial, y cuya posesión ansiaba Nerón, fueron
cias y todo el barrio que la cerraba fueron des¬ derribadas lo mismo que en un sitio.
truidas. Nerón no deseaba, evidentemente, que Cuando el fuego se reanimó, empezó por
se salvase su vivienda. El sublime horror del es¬ los edificios pertenecientes á Tigelino. Lo que

pectáculo le transportaba. Díjose luego que, confirmó las sospechas fué que, después del in¬
desde lo alto de una torre, .había. contemplado cendio, Nerón, bajo pretexto de limpiar las rui¬
el incendio, y allí, en traje teatral, con una lira nas á sus expensas para dejar el terreno libre

en la mano, había cantado, con el ritmo conmo¬ á los propietarios, se encargó de arrancar las
vedor de la elegía antigua, la ruina de Ilion. demoliciones, no permitiendo que nadie se acer¬
Fué ésto una leyenda, fruto del tietnpo y de case á ellas. Aún se créyó más cuando se le vio

sacar partido de las ruinas de la patria, cuando


exageraciones sucesivas; pero un punto acerca
del cual la opinión estuvo de acuerdo, fué que se vió el nuevo palacio de Nerón, aquella "Casa

el incendio había sido ordenado por Nerón, ó de Oro", que era desde hacía mucho el jugue¬
al menos, reavivado por él cuando iba á extin¬ te de su imaginación delirante, levantarse en el

guirse Se creyó reconocer á algunas personas terreno de la antigua residencia provisional,


de su confianza encendiendo por varios lados. agrandada en los espacios que el incendio dejó
Se dice que en ciertos lugares el fuego fué ocá- libres. Se pensó que había querido prepai'ar los
terrenos de
sionado por gentes que se fingían ebrias. La aquel nuevo palacio, justificar la
conflagración pareció nacer simultáneamente en reconstrucción que proyefetaba hacía mucho
muchos sitios á la vez. Se refirió que, durante tiempo, procurarse dinero apropiándose los
el incendio, se había visto á los soldados y á las despojos del incendio, satisfacer, en fin, su loca
v anidad,
personas encargadas de su extinción atizarlé y que le hacía desear tener que recons¬
intentaban truir Roma, para que ésta datase de él y con
estorbar á los que su amortiguamien¬
to, y ésto con un aire de amenaza como gentes derecho poder darla su nombre.
7
106 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

Todo induce á creer que no se trata de una


calumnia. Con un personaje como Nerón, la CAPITULO VII
verdad se hace inverosímil. Y no se diga que
con supoder tenía otros medios para procurar¬ Matanza de cristianos. — La estética de

se los terrenos que


deseaba. El poder de los em¬ Nerón.
peradores, sin límites en un sentido, tropezaba
muy pronto por otra parte en las usos y prejui¬ Una idea infernal viniósele entonces á las
cios de un pueblo conservador en el más alto mientes. Se preguntó si no había en el mundo
grado de sus monumentos religiosos. Roma es¬ algunos miserables, más detestados aún que él
taba llena de santuarios, de lugares santos, de de la burguesía romana, sobre los cuales pudie¬
arece, cié edificios que ninguna ley de expropia¬ ra hacer caer lo odioso del incendio. Entonces
ción hubiera podido hacer desaparecer. César y pensó los cristianos. El horror que éstos úl¬
en
muchos otros emperadores habían visto sus de¬ timos profesaban á los templos y edificios más
signios de utilidad pública, sobre todo en lo con¬ venerados de los romanos, hacían aceptable la
cerniente á la rectificación del curso del Tiber, idea de que fuesen los autores de un incendio
retrasados por este obstáculo. Para llevar á cuyo fin era destruir estos santuarios. Su aire
cabo sus planes insensatos, Nerón no tenía más triste ante los monumentos se tomaba como un
que un medio; el incendio. La situación se ase¬ insulto á la patria. Roma ciudad muy
era una
mejaba á lo que ocurre en Constantinopla y en religiosa, y una persona que protestase de los
las grandes ciudades musulmanas, cuya reno¬ cultos nacionales era pronto reconocida. Ciertos
vación impiden las mezquitas y los uakuf. El judíos rigoristas llegaban hasta no querer tocar
incendio no es más que un débil expediente en una moneda que tuviera una efigie y veían un

el Oriente; porque después del incendio, el te¬ gran crimen lo mismo en el hecho de mirar ó
rreno, considerado como una especie de patri¬ de llevar una imagen que en el de esculpirla.
monio inalienable de los creyentes, continúa Otros se negaban á pasar por una puerta de
siendo sagrado. En Roma, donde la religión se la ciudad sobre la cual hubiera una estatua.
adhería al edificio más que al terreno, la medi¬ Todo ésto provocaba las burlas y la mala vo¬
da' fué eficaz. Una nueva Roma, de calles largas luntad del pueblo. Probable es que los discur¬
y rectas, se reconstruyó pronto, con arreglo á sos de los cristianos sobre la gran conflagración
los planos del emperador y á las primas que se
final, sus siniestras profecías, su manía de re¬
le í ofrecían.
petir que el mundo iba á acabar pronto, y aca¬
Todos los hombres honrados que había en la baría por el fuego, contribuyeran á hacerlos to¬
ciqdad se sintieron abrumados. Las más pre¬ mar por incendiarios. También es admisible,
ciosas antigüedades de Roma, las casas de los que algunos fieles cometieron imprudencias y se
antiguos caudillos adornadas aún con despojos tuvieran motivos para acusarles de haber que¬
triunfales, los objetos más santos, los trofeos, rido justificar á toda costa sus oráculos. ¿Qué
ios ex-votos antiguos, los más respetados tem¬ piaculv.m, ó expiación, podía ser más eficaz que
plos, todo el material del viejo culto de los ro¬ el suplicio de aquellos enemigos de los dioses?
manos había desaparecido. Fué aquello como el Viéndolos torturar, el pueblo les creería los cul¬
duelo de los recuerdos y las leyendas de la pa¬ pables. Es menester recordar que la opinión mi¬
tria. En vano Nerón gastaba para aliviar la raba como cosas ciertas los crímenes más odio¬
miseria de que era causa; en vano se observaba sos que seatribuían á los cristianos.
que todo se había limitado en último término a Repelamos muy lejos de nosotros la idea de
una operación de limpieza y de saneamiento y que los hijos de Jesús fueran culpables en un
que la nueva ciudad sería superior con mucho grado cualquiera del crimen de que eran acu¬
á la antigua; ningún verdadero romano quiso sados; pero digamos que muchos indicios pu¬
creerlo. Todos aquellos para quienes una ciudad dieron extraviar la opinión. Ellos no habían
es otra cosa que ún montón de piedras sintié¬ llevado á cabo el incendio, pero con seguridad
ronse heridos en el corazón; la conciencia de la que se regocijaron de él. Los cristianos desea¬
patria estaba herida. El templo construido por ban y predecían el fin de la sociedad. En el
Evandres, el otro levantado por Servio Tullius, Apocalipsis, las plegarias secretas de los santos
¿1 recinto sagrado de Júpiter Stator, el palacio abrasan la tierra y la hacen temblar. Durante
de Numa, los penates del pueblo romano, los el desastre, la actitud de los fieles debió parecer
monumentos de tantas victorias, las obras maes¬ equívoca. Algunos dejaron sin duda de mostrar
tras del arte griego... ¿cómo reparar tales pér¬ respeto y pesar ante los templos arruinados y
didas? ¿Qué valían después de ésto las suntuo¬ no ocultaron cierta satisfacción. Concíbese que ,

sidadesaparatosas, las vastas perspectivas mo¬ en algún conventículo del fondo del Transte-
numentales, las líneas rectas sin fin? Hiciéronse vere, se dijera: "¿No es eso lo que predecía¬
ceremonias expiatorias, consultáronse los libros mos?" En ocasiones, es peligroso mostrarse de¬
de la Sibila y las damas principalmente cele¬ masiado profeta. "Si quisiéramos vengarnos
braron fiestas. Pero quedaba el secreto senti¬ —-
dice Tertuliano, — una sola noche y algunas
miento de una infamia, de un crimen. Nerón co¬ antorchas nos bastarían". La acusación de in¬
menzaba á ver que había ido demasiado lejos. cendiarios caía frecuentemente sobre los judíos
á causa de su vida aislada. El mismo crimen era
EL ANTICRISTO 107

uno de aquellos flagitia cohcerentia nomini que persona el más grato recuerdo. Conocemos el
formaban parte de la definición del cristiano. conmovedor epitafio de una judía llamada Es-
Sin haber contribuido en nada á la catástro¬ ther, nacida en Jerusalén y libertada por Clau¬
fe del 19 de Julio, los cristianos podían ser te¬ dio ó por Nerón, que encarga á su camarada
nidos, si asíse puede hablar, por incendiarios Arescusus no ponga nada contrario á la ley,
de deseo.
Dentro de cuatro años y medio, el las letras D. M., por ejemplo, sobre su losa se¬
Apocalipsis nos ofrecerá un canto sobre el in¬ pulcral. Roma poseía actores y actrices de ori¬
cendio de Roma, al cual, probablemente, el gen judío y en tiempos de Nerón, era éste un
acontecimiento del 64 dió más de un dato. La medio natural de llegar hasta el emperador. Se
destrucción de Roma por las llamas fué un cita particularmente á un tal Alitirus, mimo
sueño judíoy cristiano; pero no fué más que judío, muy amado de Nerón y de Popea. Por él
un sueño. Los píos sectarios se contentaron se¬ fué Josefo presentado á la emperatriz. Nerón,
guramente con ver espiritualmente á los santos lleno de odio por todo lo romano, gustaba de
y los ángeles aplaudiendo desde lo alto del cie¬ volverse hacia Oriente, rodearse de orientales y
lo, lo que miraban como una justa expiación. mezclarse en intrigas de aquella parte del
Trabajo cuesta creer que la idea de acusar á mundo.
los cristianos del incendio de Julio, viniera por ¿Basta todo ésto para base de una hipótesis
sí sola á Nerón. Cierto, que si el César hubiera plausible? ¿Está permitido atribuir al odio de
conocido de cerca á los buenos hermanos, les los judíos hacia los cristianos el capricho feroz
hubiera aborrecido. Los cristianos no
podían, na¬ que expuso á los más inofensivos á los suplicios
turalmente, comprender el mérito que había más monstruosos? Ciertamente que es perjudi¬
en hacer de "galán joven-' en el proscenio de cial para los judíos el haber entrado secreta¬
la sociedad de su época; y lo que exasperaba á mente en el palacio de Nerón y Popea en el
Nerón era que se desconociese su talento de ar¬ momento en que el émperador
concibió contra
tista y de primer actor. Pero Nerón no hizo sin los discípulos de Jesús su odioso pensamiento.
duda más que oir hablar de los cristianos y Tiberio Alejandro, en particular, estaba en¬
nunca se encontró en relaciones tonces en su pleno favor, y tal hombre debía
personales con
ellos. ¿Por quién le fué sugerido el atroz ex¬ detestar á los santos. Los romanos confundían
pediente de que se trata? Probable es en pri¬ generalmente á los cristianos y ios judíos. ¿Por
mer término que en muchos lados de la ciudad qué entonces se hizo tan bien la distinción?
se concibieran sospechas. La secta, en aquella ¿Por qué los judíos, contra los cuales los roma¬
época, era muy conocida en el mundo oficial. nos tenían la misma antipatía
moral é iguales
Se hablaba mucho de ella. Liemos* visto que Pa¬ resentimientos religiosos que contra los cristia¬
blo tenía relaciones con personas agregadas al nos, no fueron tocados esta vez? Suplicios de
servicio del palacio imperial. Cosa muy extra¬ judíos hubieran sido un piaculum igualmente
ordinaria parece que una de las promesas que eficaz. Clemente Romano, ó el autor (cierta¬
ciertas personas hicieron á Nerón, para el caso mente romano) de la epístola que se le atri¬
en
que llegase á ser destituido del imperio, fue¬ buye, en el pasaje en que hace alusión á las ma¬
ra la dominación del Oriente y tanzas de cristianos ordenadas por Nerón, las
por el momento
del reino de Jerusalén. Las ideas mesiánicas explica de un modo muy obscuro para nosotros,
tomaban con frecuencia los
judíos de Roma
en pero muy característico. Todas estas desgracias
la forma de vagas esperanzas de un imperio ro¬ son "el efecto de los celos",
y la palabra "ce¬
mano oriental. Vespasiano aprovechó más ade¬ los" significa evidentemente divisiones inter¬
lante estos pensamientos. Desde el advenimien¬ nas, animosidades entre miembros de la miisma
to de Calígula hasta la muerte de Nerón, las cofradía. De ahí nace una sospecha, corrobo¬
cábalas judías no cesaron en Roma. Los judíos rada por el hecho incontestable de que los ju¬
habían contribuido mucho al advenimiento y díos, antes de la destrucción de Jerusalén, fue¬
al sostén de la familia de los Germánicos. Ya ron los verdaderos perseguidores de los cristia¬

por los Herodes, ya por ofros intrigantes, si¬ nos y no desperdiciaron


ocasiórj para hacerlos
tiaban el palacio, para perder á menudo á sus desaparecer. Una tradición muy conocida en
enemigos. Agrippá II había sido muy poderoso el siglo IV, pretende que la muerte de Pablo
en
tiempos de Calígula y de Claudio y cuando y aun la de Pedro, no separada de la perse¬
vivía en Roma, desempeñaba en ella el papel cución del 64, tuvieron por causa la conversión
de un personaje influyente. Tiberio Alejandro, de una de las queridas y de un favorito de
por otro lado, ocupaba los más elevados pues¬ Nerón. Otra tradición ve en aquéllo una con¬
tos. Josefo, en fin, se muestra bastante favora¬ secuencia de la derrota de Simón el Mago.
ble á Nerón; juzga que se le ha calumniado y Con un personaje tan fantástico como Nerón,
hace recaer todos sus crímenes sobre sus malos toda conjetura es aventurada. Tal vez la elec¬
cortesanos. En cuanto á Popea, la presenta ción de los cristianos para la horrible matan¬
como una persona piadosa, porque era favora¬ za no fuese más que
una humorada del empera¬
ble á los judíos, apoyaba á los celosos, y tam¬ dor ó de Tigelino. A Nerón no le hacía falta na¬
bién porque adoptó parte de sus ritos. La co¬ die para concebir un designio capaz de frustrar
noció el año 62 ó por su monstruosidad todas las
63, obtuvo de ella el perdón regias ordina¬
de sacerdotes judíos detenidos, y conservó de su rias de la inducción histórica.
108 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

Se eomenzó por detener á cierto número de la. Las víctimas fueron guardadas para una:
personas que se sospechaba formaban parte fiesta, á la cualdió sin duda un carácter
se ex¬
de la secta nueva y amontonarlas en una pri¬ piatorio. Roma contó pocas jornadas tan ex¬
sión, suplicio por sí sola. Con¬
que era ya un traordinarias.El ludus matutinus, consagrado
fesaron su fe, lo que se pudo considerar como á los combates de animales, vió un desfile inu¬
la confesión de un crimen que se juzgaba in¬ sitado. Los condenados, cubiertos de pieles de
separable de aquélla. Estas primeras detencio¬ fieras, fueron lanzados á la arena, en donde se
nes trajeron muchas más. La mayoría de los les hizo ser desgarrados por perros. Otros fue¬
acusados parecen haber sido prosélitos obser¬ ron crucificados: otros, en fin, revestidos de
vantes de los preceptos y las convicciones del túnicas empapadas en aceite, pez ó resina, se
liacto de Jerusalén. No es admisible que ver¬ vieron sujetos á postes y destinados á alumbrar
daderos cristianos denunciaran á sus hermanos; la fiesta nocturna. Cuando llegó la caída de la
pero pudieron cogerse papeles en su poder y tarde encendiéronse estas antorchas vivas. Ne¬
algunos neófitos apenas iniciados pudieron ce¬ rón ofreció jiara el espectáculo los magníficos
der á la tortura. Sorpresa causó ver el número jardines que poseía al otro lado del Tíber, que
de adeptos que tenían aquellas doctrinas tene¬ ocupaban el espacio actual del Borgo, la plaza,
brosas y se habló de ellas con espanto. Todos y la Iglesia de San Pedro. Había allí un circo,
los hombres sensatos de la época hallaron la empezado por Calígula y continuado por Clau¬
acusación de incendiarios demasiado floja. "Su dio, cuyo límite era un obelisco, sacado de He-
verdadero crimen —' decían — es el odio al liopolis (el mismo que señala en nuestros días-
género humano". Aunque persuadidos de que el centro de la plaza de San Pedro). Aquel
el incendio era obra de Nerón, muchos roma¬ lugar había ya "visto matanzas con antorchas.
nos serios vieron en este acto de la policía una Paseándose allí en cierta ocasión Calígula hizo
manera de limpiar la ciudad de una peste te¬ decapitar á varios personajes consulares, sena¬
rrible. Tácito, que no dejaba de sentir cierta dores y damas romanas. La idea de reemplazar
piedad por ellos, profesaba, sin embargo, esta las luces ordinarias con cuerjios humanos, im¬
opinión. En cuanto á Suetonio, coloca entre las pregnados de materias inflamables, pudo pare¬
medidas loables de Nerón los suplicios que hizo cer ingeniosa. Como suplicio, este modo de que¬

soportar á los partidarios de la nueva y per¬ mar no era nuevo. Era la pena ordinaria de
judicial doctrina. los incendiarios, pero nunca se había hecho de
Estos suplicios fueron horribles. Nunca se ella un sistema de iluminación. A la claridad
habían visto tales refinamientos de crueldad. de estas horribles antorchas, Nerón, que había
Casi todos los cristianos detenidos eran humi- puesto á la moda las carreras de noche, mostró¬
liores, gentes insignificantes. El suplicio de se en la arena, tan pronto mezclado con el pue¬

aquellos desgraciados, cuando se trataba de lesa blo traje de palafrenero como conduciendo*
en

majestad ó de sacrilegio, consistía en ser en¬ su para obtener aplausos. Hubo, no obs¬
carro

tregados á las fieras ó quemados vivos en el tante, algunas muestras de compasión. Aun los
anfiteatro, con acompañamiento de crueles fla¬ que creían á los cristianos culpables y confe¬
gelaciones. Uno de los rasgos más repugnantes saban que merecían el último suplicio se ho¬
de las costumbres romanas era el haber hecho rrorizaron de estos placeres crueles. Los hom¬
una fiesta delsuplicio, una diversión pública bres doctos hubieran querido solamente que
del espectáculo de la matanza. La Persia, en se hiciera lo que exigía la utilidad pública, que-

sus momentos de fanatismo y de terror, había se purgase la ciudad de hombres peligrosos,,


conocido horribles torturas. Más de una vez pero que no se sacrificasen criminales á la fe¬
había saboreado en ésto
especie de volup¬
una rocidad de uno solo.
tuosidad sombría, pero nunca, antes de la do¬ Mujeres vírgenes, fueron mezcladas en
y
minación romana, se había llegado á buscar estos horribles juegos. Llízose una fiesta de
en tales horrores una distracción pública, un las indignidades sin número que sufrieron. Bajo
motivo de risas y de aplausos. Los anfiteatros Nerón existía la costumbre de hacer represen¬
habíanse tornado los lugares de ejecución; los tar á los condenados papeles mitológicos, se¬
tribunales se encargaban de dar víctimas á la guidos de la muerte del actor. Aquellas horri¬
arena. Los condenados del mundo entero eran bles óperas, en las que la ciencia de las má¬
conducidos á Roma para abastecimiento del quinas alcanzaba efectos prodigiosos, eran cosa
circo y diversión del pueblo. Añádase á ésto nueva. Grecia se habría mostrado sorprendida
una atroz
éxageración en la penalidad, que si se le hubiera sugerido una tentativa seme¬
hacía que simples délitos fueran condenados jante para aplicar la ferocidad á la estética y
con la muerte, numerosos errores judiciales, hacer del arte una tortura. El desgraciado era
resultado de un procedimiento defectuoso,' y introducido en la arena ricamente vestido de
se concebirá c;ue todas las ideas estuviesen per¬ dios ó de héroe destinado á la muerte, repre¬
vertidas. Los ejecutados eran considerados más sentando suplicio alguna escena trágica
con su

bien como infelices que como criminales. En de las fábulasconsagradas por los escultores y
general, se les tenía por casi inocentes, innoxia los poetas. Tan pronto era Hércules furioso,
corpora. quemado en el monte GEta y arrancándose de
A la barbarie de los suplicios se unió la bur-' encima de su piel la túnica de pez inflamada,
EL ANTICRISTO 10'J

«orno Orfeo despedazado por un oso, Dédalo su valór fué sobrehumano; pero la muchedum¬
precipitado del cielo y por las fieras,
devorado bre infame no tuvo ojos más que para sus en¬
Pasifaé sufriendo las lúbricas acometidas del trañas abiertas y sus senos desgarrados.
toro ó Attis magullado. A veces eran horribles Nerón presenció, sin duda, estos espectácu¬
mascaradas, en las que los hombres eran, ves¬ los. Como miojm, tenía costumbre de poner¬
era

tidos de sacerdotes de Saturno, el rojg manto se ante uno de


sus ojos, cuando seguía los com¬

sobre la espalda, y las mujeres de sacerdotisas bates de los gladiadores, una esmeralda cón¬
de Ceres, con cintas en la' frente. Otras veces, cava que le servía de lente. Gustaba de hacer
en fin, figuraban piezas dramáticas, en el curso ver sus conocimientos de escultor y
preténdese
de las cuales el héroe era realmente muerto, que sobre el cadáver de madre formuló odio¬
su
como Laureolus, ó bien representaciones de ac¬ sas observaciones, alabando ésto y criticando
tos trágicos como el de Mucius Scevola. Por aquéllo. Un carne palpitante bajo el diente de
último, Mercurio, con una barra de hierro can¬ las fieras, una pobre joven tímida, velando su
dente iba tocando los cadáveres para ver si desnudez con un casto ademán, luego volteada
alguno se removía y lacayos enmascarados, re¬ por un toro y despedazada sobre la arena, de¬
presentando á Plutón ó al Orcus, arrastraban bía ofrecer formas plásticas y colores dignos de
los muertos por los pies, aplastando con mazos un conocedor como él. Allí estaba, en primera

todo lo que palpitaba aún. fila, sobre el podium, entre las vestales y los
Las damas cristianas más respetables hu¬ magistrados enrules, con su malévolo rostro, su
bieron de
prestarse á estas monstruosidades. vista baja, sus ojos azules, sus cabellos casta¬
Unas representaron el papel de Danaides, otras ños en bucles, su labio imponente, su aire mal¬
el de Dircea. Difícil es decir cómo la fábula de vado y bestial á la vez de niño grande, hincha¬
las Danaides
podía procurar un cuadro san¬ do de vanidad, mientras que la música vibraba
griento. El suplicio que la tradición mitológi¬ en el arre y la arena era manchada por una ola

ca atribuye á esas culpables mujeres no era sangrienta. Raciocinaba, sin duda, como artis¬
suficiente cruel para los placeres de Nerón y ta acerca de la actitud púdica de aquellas nue¬
los frecuentadores de su anfiteatro. Probable vas Dirceas, y reconocía, que cierto aire resig¬

es que desfilaran llevando las urnas, y que al nado daba á aquellas mujeres puras, próximas
pasar recibieran el golpe fatal de un actor en¬ á ser desgarradas, un encanto que hasta enton¬
cargado del papel de Linceo. Quizás se viera ces no había él conocido.
á Amimona, una de las Danaides, perseguida Tardó en olvidarse esta horrible escena, y aun
por un sátiro y violada por Neptuno. Tal vez, bajo Domiciano, cuando se veía á un actor mo¬
en fin, aquellas desgraciadas soportaron suce¬ rir en su papel, sobre todo si este papel era el
sivamente ante los espectadores la serie de los de Laureolus, muriendo efectivamente en la
suplicios del Tártaro y murieron al cabo de cruz, se pensaba en los piacula del año 64, se
horas de tormento. Las presentaciones del suponía que aquel era un incendiario de la ciu¬
infierno estaban de moda. Algunos años antes dad de Roma. Los^nombres de sarmentii ó sar-

(el 41), los egipcios y los nubios fueron á Roma mentaurié (gentes huelen á sarmiento) y
que
y obtuvieron graneles éxitos dando sesiones noc¬ de semaxii (leños de hoguera) y el grito popu¬
turnas en las que mostraban los horrores del .
lar: "¡Los cristianos á los leones!", parecen
mundo subterráneo, con arreglo á las pinturas datar también de aquel tiempo. Nerón, con una-
de los monumentos de Tebas, especialmente los especie de arte sabio, había procurado al cris¬

de la tumba de Sethi I. tianismo naciente una marca indeleble. El
En cuanto á los suplicios de las Dirceas, 110 noevus la frente de la
sangriento inscrito en
cabe duda que se reprodujeron en el anfiteatro. Iglesia mártir nunca se borrará.
Conócese el colosal grupo designado hoy con el Los hermanos que 110 fueron torturados tu¬
nombre de Toro Farnesio, en el museo de Ná- vieron su parte, hasta cierto punto, en los su¬
poles. Anfión y Zethus sujetan á Dircea á las plicios de los demás por la simpatía que les
astas de un toro bravo, que debe arrastrarla á significaron y el cuidado que se impusieron de
través de las rocas y las zarzas del Citerón. visitarles en la prisión. A menudo pagaron este
Este mediano mármol rodiano, transportado á favor con la
pérdida de todos sus bienes. Los
Roma en tiempo de Augusto, era objeto de la supervivientes de la crisis quedaron enteramen¬
admiración universal. ¿Qué más bello asunto te arruinados, pero apenas pensaban en ello.
para aquel arte repugnante que la crueldad del No veían más que los bienes duraderos del cielo
tiempo había puesto en boga, y que consistía y se decían: "Esperemos unos instantes, que
en hacer cuadros vivos de las estatuas célebres? el que debe venir, vendrá".
Un texto de un fresco de Pompeya parece pro¬ Así se abrió ese poema extraordinario del
bar que esta escena terrible era con frecuencia martirio cristiano, esa epopeya del anfiteatro
representada en las arenas, cuando el ejecutado que durará doscientos cincuenta años, y de la
era
mujer. Desnudas, sujetas
por los cabellos á cual saldrán el ennoblecimiento de'la mujer y
las astas de toro
furioso, las infelices so¬
un la rehabilitación del
esclavo, por diversos epi¬
portaban las lúbricas miradas de un pueblo fe¬ sodios como los siguientes: Blaudina en cruz,
roz. Algunas de las cristianas inmoladas de deslumhrando á sus compañeros, que ven en la
-esta suerte eran débiles de cuerpo. Sin embargo, dulce y pálida sierva la imagen de Jesús cruci-
110 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

ficado; Potaminas défendida de los ultrajes por to secreto contra lacosa juzgada. No hay
con¬
el joven oficial que la condujo al suplicio; la denado que no pueda decir: "Jesús también
muchedumbre llena de horror cuando ve los se¬ fué ejecutado: los mártires fueron tenidos por
nos húmedos de Felicidad; Perpetua compo¬ hombres peligrosos de los que era necesario pur¬
niéndose en la arena sus cabellos pisoteados por gar la sociedad, y sin embargo, los siglos siguien¬
las fieras para no parecer afligida. La leyenda tes les han dado la razón". ¡ Grave herida para
refiere que una de estas santas, yendo al su¬ las afirmaciones por las cuales trata de figurarse
una sociedad que sus enemigos carecen de toda
plicio, se encontró con un joven que, conmovi¬
do por su belleza, tuvo para ella una mirada de razón y de toda moral!
piedad. Queriendo dejarle un recuerdo, quíta¬ Des2iués del día en que Jesús expiró en el
se el pañuelo que cubre su seno y se lo da. Em¬ Gólgotha, el día de la fiesta de los jardines de
briagado por esta prenda de amor, el joven Nerón (puédese fija^ hacia el 1.° de Agosto del
corre un instante después al martirio. Tal fué, año 64), fué el más solemne en la historia del
en efecto, el encanto peligroso de aquellos san¬ cristianismo. La solidez de una construcción
grientos dramas de Roma, de Lyón, de Carta- está en
proporción de la suma de virtud, de sa¬
crificios y de abnegación que se pone en sus ci¬
go. La voluptuosidad de los pacientes del an¬
fiteatro tornóse contagiosa, como lo fué duran¬ mientos. Los fanáticos son los únicos que hacen
te el Terror la resignación de las "víctimas". la base de una causa. El judaismo subsiste aún,
Los cristianos presentábanse ante la imagina¬ á causa del intenso frenesí de
profetas y de
Sus

ción del tiempo como una raza obstinada en sus celadores; el cristianismo, á del valor
causa
sufrir. El deseo de la muerte es en lo sucesivo de,sus primeros testigos. La orgía de Nerón fué
la señal los distingue. Para detener más
que el gran bautismo de sangre que designó á Roma
adelante el exceso de ansia al martirio, será como la ciudad de los mártires, para represen¬
menester una amenaza terrible, la nota de he¬ tar papel aparte en la histoi'ia del cristia¬
un

rejía, la expulsión de la Iglesia. nismo y hacer de ella la segunda ciudad santa.


La falta que cometieron las clases ilustra¬ Fué la toma de posesión de la colina del Vati¬
das del imperio provocando esta febril exal¬ cano por los triunfadores de un género hasta
tación, jamás será bastante censurada. Sufrir entonces desconocido. El odioso loco que go¬
bernaba el mundo percató de
por su creencia es algo tan dulce al hombre, no se que era
que este solo atractivo basta para hacer creer. el fundador de un orden nuevo, y que firmaba
Más de un incrédulo se ha convertido sin otra para el porvenir. un privilegio cuyos efectos
razón que ésta. En el mismo Oliente se vió á debían ser reivindicados al cabo de mil ocho¬
'los impostores mentir por el placer de mentir cientos años. Roma, hecha responsable de toda
y ser víctimas de su mentira. No hay eseéptico la sangre vertida, se tornó como Babilonia, en

que no mire al mártir con envidia, por la di¬ una especie de ciudad sacramental
y simbólica.
cha suprema que hay en afirmar algo. Un se¬ Nerón tomó aquel día un lugar odioso, pero de
creto instinto nos impulsa, por otra parte, ha¬ primer orden, en la historia del cristianismo.
cia el lado de los perseguidos. El que se imagi¬ Aquel milagro de horror, aquel prodigio de per¬
na detener un movimiento religioso ó social con versidad, fué para todos una señal evidente-
medidas coercitivas, da pruebas de un com¬ Ciento cincuenta años después, exclamaba Ter¬
pleto desconocimiento del corazón humano, y tuliano: "¡Sí, estamos orgullosos de que nues¬
demuestra ignorar los verdaderos medios de tra expulsión de la ley fuese inaugurada por
acción de la política. tal hombre!
Cuando se ha aprendido á cono¬
Lo que ya ha ocurrido puede repetirse. Tᬠcerle,
se comprende que lo que hace condenable
cito se habría indignado si alguien le hubiera á Nerón no pudo ser sino un gran bien". Ya se

hecho ver el verdadero porvenir de estos cris¬ había esparcido la idea de que la venida del
tianos á los que trataba de miserables. Los hon¬ verdadero Cristo sería precedida de la venida
rados romanos se habrían burlado del observa¬ de una especie de Cristo infernal, que sería en
dor dotado de espíritu profético que se hubie¬ todo lo contrario de Jesús. No cabía duda; el
se atrevido á decirles: "Esos incendiarios se¬ Anticristo, el Cristo del mal, existía ya. El
rán la salvación del mundo". De ahí una obje¬ Anticristo era aquel monstruo de figura huma¬
ción eterna contra el dogmatismo de los parti¬ na, compuesto de ferocidad, hipocresía, impu¬
dos conservadores, un entorpecimiento irre¬ dor y orgullo, que recorría el mundo- cual héroe-
mediable de la conciencia, una secreta perver¬ ridículo, alumbraba sus triunfos de cochero con
sión del juicio. Miserables, execrados por to¬ antorchas de carne humana, se emborrachaba
das las personas distinguidas, se han conver¬ con la sangre de los santos y hacía probable¬

tido después en santos. No es bueno que hechos mente cosas peores. Tentaciones dan de creer
de esta especie se repitan con frecuencia. La que, en efecto, se refiere á los cristianos un pa¬
salvación de la sociedad quiere que sus senten¬ saje de Suetonio acerca de un juego monstruo¬
cias no sean con frecuencia reformadas. Desde so inventado por Nerón. Atábanse desnudos
la condenación de Jesús, desde
los mártires que á los
postes del circo algunos adolescentes,
juzgaron que su causa ganaba con la rebelión hombres maduros, mujeres y muchachas. Una
contra la ley, siempre ha habido, en lo que á fiera salía de la cavea y se refocilaba carnal-
crímenes sociales respecta, como un llamamien¬ mente sobre cada una-de las víctimas. El liber—
EL ANTICRISTO 111

t°o Doriforo hacía como que mataba á la fiera, mujeres que admira la Iglesia por su constan¬
y ésta era Nerón revestido con una piel de ani¬ cia, no tiene nombre para nosotros. En la tra¬
mal feroz. Doriforo con quien
era un infame dición romana no se les llamó de otra manera

Nerón se había casado y que


dejó escapar en que "las Danaides y las Dirceas". Sin embar¬
tal acto los gritos de una virgen ultrajada... go, las imágenes de los lugares han subsistido
El nombre de Nerón está encontrado; será vivas y profundas. .El circo ó naumaquia, los
la bestia. Calígula
fué el Antidiós, Nerón será dos límites, el obelisco que fueron objeto de
el Anticristo. El Apocalipsis está concebido. La mofa en los recuerdos de las primeras genera¬
virgen cristiana que sujeta al poste, soportará ciones cristianas, se convirtieron luego en los
los repugnantes abrazos de la Bestia, llevará elementos fundamentales de toda una topogra¬
esa horrible imagen consigo en la eternidad. fía eclesiástica, cuyo resultado fué la consagra¬
Fué igualmente aquel día cuando se creó, ción del Vaticano y la designación de esta co¬
por una antítesis extraña, el encantador equí¬ lina para un destino religioso de primer orden.
voco en que
la humanidad ha vivido durante Aunque el asunto fuese particular de la ciu¬
siglos y en parte vive aún. Fué una hora con¬ dad de Roma, y se tratara ante todo de apa¬
tada en el cielo aquella en que la castidad cris¬ ciguar la opinión pública de los romanos, irri¬
tiana, basta entonces tan cuidadosamente oeul- tados por el incendio, la atrocidad ordenada por
ta, apareció á la luz del día, ante cincuenta mil Nerón debió repercutir en las provincias y ex¬
espectadores, puesta como en un taller de es¬ citar en ellas una recrudescencia de persecu¬
cultor, en la actitud de una virgen que va á ción. Las Iglesias del Asia Menor principalmen¬
morir. ¡Revelación de un secreto que ignoró la te fueron puestas á prueba. Las poblaciones pa¬
antigüedad, proclamación clara del principio ganas de estas comarcas eran inclinadísimas al
de que el pudor es una voluptuosidad y por sí fanatismo. Hubo prisiones en Smirna. Pér-
solo una belleza! Ya vimos al gran mágico que gamo tuvo un mártir, que se nos designa con el
se llama imaginación, y que modifica de siglo nombre de Antipas, el cual parece que pereció
en siglo el ideal femenino, trabajar incesan¬ en las cercanías del famoso templo de Escula¬
temente para colocar por encima de la perfec¬ pio, probablemente en un anfiteatro de madera
ción de la mujer el atractivo de la modestia, no lejos del templo, con motivo de alguna fies¬

pues Popea no reinó más que dándose aparien¬ ta. Pérgamo era, con Cízico, la única ciudad del
cias modestas. El triunfo de una humanidad re¬ Asia Menor que tuvo una organización regular
signada fué el triunfo de la buena Acté. Acos¬ de los juegos de gladiadores. Sabemos justa¬
tumbrado á caminar siempre á la cabeza de su mente que estos juegos estaban sujetos en Pér¬
siglo en las vías de lo desconocido, Nerón tuvo, gamo á la autoridad de los sacerdotes. Sin que
las primicias de tal sentimiento, y descu¬ hubiera edicto formal prohibiendo la profe¬
brió, en sus desórdenes de artista, el filtro de sión del cristianismo, esta profesión ponía fue¬
amor de la estética cristiana. Su pasión por ra de la ley. El sólo nombre de cristiano era

Acté y por Popea prueba que era capaz de un crimen. Como los jueces tenían la más com¬

sensaciones delicadas, y, como lo monstruoso pleta libertad para la apreciación de tales de¬
mezclábase en todo cuanto tocaba, quiso procu¬ litos, la vida de todo fiel, á partir de aquel día,
rarse el espectáculo de sus ensueños. La virgen estuvo en manos de magistrados de una horri¬
cristiana reflejó, como la heroína de un ca¬
se ble dureza llenos contra ellos de feroces pre¬
mafeo antiguo, en el fuego de su esmeralda. La juicios.
desnudez tímida de la joven mártir, se tornó en Permitido es, sin pecar de inverosímil, unir
rival de la desnudez, de sí misma, de
segura al acontecimiento que hemos referido la muer¬
una Venus griega. Cuando la mano brutal de te de Pedro y de Pablo. Una suerte realmente
aquel mundo agotado, que buscaba su diversión extraña ha querido
que la desaparición de estos
en los tormentos de una pobre joven, hubo dos hombres quede envuelta en el misterio. De
arrancado los velos del pudor cristiano, éste lo que no cabe duda es de que Pedro murió
pudo decir: "Yo también soy bello". Fué aquel mártir. No se concibe que haya sido mártir en
el principio de un arte nuevo. Abierta bajo los otra parte que en Roma, y, en Roma, el único
ojos de* Nerón la estética de los discípulos de incidente histórico conocido por el cual puede
Jesús, que se desconocía basta entonces, ésta exiDlicarse su muerte es el episodio referido por
debió la revelación de su magia al crimen que, Tácito. En cuanto á Pablo, razones más sólidas
desgarrando sus vestiduras, le robó la virgi¬ hacen creer
que murió mártir, y en Roma. Es,
nidad. pues, natural unir la muerte de los dos al epi¬
sodio de Julio ó Agosto del 64. Así fué cimen¬
CAPITULO VIII tada por el suplicio la reconciliación de aquellas
Muerte de San Pedro y San Pablo. dos almas, la una tan fuerte, la otra tan buena.
Así fué establecida por autoridad legendaria
No se sabe con certeza el nombre de ninguno esa conmovedora fraternidad de dos hombres
de los cristianos que perecieron en Roma
el en que los partidos opusieron, perofueron
que
horrible acontecimiento de Agosto del 64. Las superiores á los partidos y siempre.
se amaron
víctimas estaban convertidas desde hacía poco La gran leyenda de Pedro y Pablo, paralela á
y apenas se conocían entre sí. Aquellas santas la de Romulus y Remus, fundada por una espe-
112 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

cié de colaboración enemiga de la grandeza de ros, ha conservado sus formas esenciales hasta
Roma, leyenda que en un sentido ha tenido en nuestro siglo.
la historia de la humanidad casi tanta impor¬ Los "trofeos" que los cristianos veneraron
tancia como la de Jesús, data del día
según que, en el año 200¿designaban realmente los luga¬
la tradición, les vió morir juntos. Sin saberlo, res en que sufrieron los dos apóstoles? Posible

Nerón también fué en ésto el agente más efi¬ es que así sea. No es inverosímil que Pablo, ha¬

caz de la creación del


cristianismo, el que cia fines de su vida, permaneciese en el arrabal

puso la piedra angular de la ciudad de los que se extendía fuera de la Puerta Lavernal,
santos. en la vía de Ostia. La sombra de Pedro, por
En cuanto al género de muerte de los dos otra parte, vaga constantemente, en la leyenda

apóstoles, sabemos que Pedro murió crucificado. cristiana, hacia él pie del Vaticano, de los jar¬
Según anliguos textos, su mujer fué ejecutada dines y del circo de Nerón, particularmente en
con él, y él la vió llevar al suplicio. Una ver¬ torno del obelisco. Debióse ésto, si se quiere, á
sión aceptada desde el siglo III pretende que, que dicho circo conservaba el recuerdo de los
demasiado humilde para igualarse á Jesús, pidió mártires del 64, á los cuales, á falta de indica¬
ser crucificado cabeza abajo. El rasgo caracterís¬ ción precisa, la tradición cristiana puede aña¬
tico de la carnicería del 64 fué la busca de odio¬ dir á Pedro.
sas rarezas en cuanto á torturas. Posible es que, ■Los cuerpos que desde el siglo III rodea una
en efecto, Pedro fuera ofrecido á la muchedum¬ tradición no interrumpida de respeto, ¿son los
bre en i al actitud. Séneca habla de casos en que de los dos apóstoles? Apenas lo creemos. Cier¬
se vió á los verdugos hacer volver hacia abajo to que Ja costumbre de guardar la memoria de
las cabezas de los crucificados. Después, la pie¬ las tumbas de los mártires es muy .antigua en

dad cristiana vió un refinamiento místico en lo la Iglesia; pero Roma fué, hacia el 100 y 120,
que fué más que un raro c-apricho de los
no el teatro de un inmenso trabajo legendario, re¬

verdugos. Muy probable es qué el párrafo del lativo sobre todo á los dos apóstoles, trabajo en
cuarto Evangelio: "Extenderás las manos y que las pretensiones piadosas tuvieron mucha
otro te las sujetará y te conducirá á donde tú parte. No es creíble que, en los días que si¬
no quieras'' encierra alguna alusión á una par¬ guieron á la horrible carnicería del 64, pudie¬
ticularidad del suplicio de Pedro. A Pablo, en ran reivindicarse los cadáveres de los ejecuta¬

su calidad de honestior, se le dió muerte cor¬ dos. En el repugnante amasijo de carne huma¬
tándole la cabeza. Posible es, por otra parte, na, tostada y pisoteada, que fué aquel día arras¬
que hubiera
para él un juicio regular, y que no trada por medio de garfios al espoliarlo y luego
fuera envuelto en la condenación de las víctimas arrojada á los puticuU, sería muy difícil reco¬
de la fiesta de Nerón. Timoteo fué, según todas nocer á los mártires. Sin duda se obtenía con
las apariencias, detenido con su maestro y apri¬ frecuencia la autorización de retirar de manos

sionado. de los ejecutores los restos de los condenados;


En loscomienzos del siglo III veíanse ya pero aun suponiendo (cosa muy admisible) que
cerca de Roma dos monumentos á los cuales se los hermanos hubieran desafiado á la muerte
unían los nombres de Pedro y Pablo. El uno es¬ yendo á reclamar las preciosas reliquias, pro¬
taba situado al pie de la colina Vaticana; era bable es que en lugar de entregárselas se les hu¬

el de San Pedro; el otro en la vía de Ostia; biese enviado á unirse al montón de cadáveres.
era el de San Pablo. Se las llamaba en estilo Durante algunos días, el solo nombre de cris¬
oratorio "los trofeos" de los apóstoles. Eran tiano fué una sentencia de muerte. Es ésta, por
probablemente celloes ó memorioes consagrados otra parte, cuestión muy secundaria. Si la ba¬
á los dos apóstoles. Semejantes monumentos sílica vaticana no cubre realmente la tumba de
existían público antes de Constantino. Se
en Pedro, deja de designar á nuestros
no por eso
tiene derecho á suponer que estos "trofeos" no recuerdos uno de los lugares más santos del
fueron conocidos más que de los fieles. Tal vez cristianismo. El lugar en que el mal gusto del
no eran otra cosa que aquel Terebinto
del Va¬ siglo XVII construyó un circo de arquitec¬
ticano al cual se asoció durante siglos la memo¬ tura teatral fué un segundo calvario, pues aun
ria de Pedro y aquel pino de las Aguas Salvia- suponiendo que Pedro no fuera crucificado en
lias, que fué, según ciertas tradiciones, el cen¬ él, allí sufrieron, y de ésto no cabe duda, las
tro de los recuerdos relativos á Pablo. Más ade¬ Danaides y las Dirceas.
lante, estos "trofeos" se convirtieron en las Si, como está permitido creer, Juan acompa¬
tumbas de los apóstoles Pablo y Pedro. Efecti¬ ñó á Pedro á Roma, podremos encontrar un
vamente, á mediados del siglo III aparecen dos fondo plausible á la vieja tradición, según la
cuerpos que la universal admiración tiene por cual Juan fué sumergido en aceite hirviendo
los de los apóstoles, y que parecen prevenir de hacia el lugar en que existió más adelante la
las catacumbas de la vía Apia, donde había puerta Latina. Juan parece haber sufrido por
muchos ceméntenos judíos. En el siglo IV estos el nombre de Jesús. Inclinados nos sentimos á
cadáveres reposan en el lugar de los dos "tro¬ creer que fué testigo y hasta cierto punto víc¬
feos". Por encima de éstos se elevan entonces tima del sangriento episodio al que el Apocalip¬
dos basílicas, una de las cuales es la basílica sis debe su origen. El Apocalipsis es para nos¬
actual, mientras el otro, San Pablo Extramu¬ otros el grito de horror de un testigo, que ha
EL ANTICRISTO

LAS ANTORCHAS DE NEIUÍN.

vivido en Babilonia, conocido á la Bestia,


que na, Apocalipsis, compuestas á fines del 68 ó co¬
■que ha visto los sangrientos cuerpos de sus her¬ mienzos del 69, nos inclinarían á pensar que el
manos mártires y que murió á su. vez. Los des¬ autor de este libro creía á Pablo vivo cuando
graciados condenados á servir de antorchas vi¬ lo escribió. No es de ningún modo imposible
vas debían ser primero sumergidos en aceite ó
que el fin del gran apóstol quedase por com¬
una substancia inflamable, 110 hirviendo aún. pleto ignorado. En la expedición que ciertos
Juan fué tal vez sentenciado al mismo suplicio autores le atribuyen hacia Occidente, un naufra¬
que sus hermanos y destinado á iluminar el día gio, una enfermedad, un accidente cualquiera
•de la fiesta el arrabal de la vía Latina. Un pudieron acabar con él. Como en aquel momen¬
azar, capricho le salvaría. La vía Latina
un to no le rodeaba su brillante corona de discípu¬
está, efectivamente, situada en el barrio en que los, los detalles de su muerte pudieron quedar
acaecieron los incidentes de aquellos terribles desconocidos. Más adelante, la leyenda pudo
días. La parte meridional de Roma (puerta Ca- suplirlos, teniendo en cuenta, por una parte,
pena, vía Ostia, vía Latina) forma la región en la calidad del ciudadano romano que los Actos
torno de la cual parece concentrarse, en tiempo le dan y por otra parte el deseo que tenía la
de Nerón, la historia de la naciente Iglesia. conciencia cristiana de operar una aproxima¬
Una suerte celosa quiere que en tantos pun¬ ción entre él y Pedro. En verdad, una muerte
tos, que solicitan nuestra curiosidad no poda¬ obscura para el fogoso apóstol tiene algo que
mos salir
jamás de la penumbra en que vive la nos hace sonreir. Nos gusta imaginarnos á
leyenda. Repitámoslo una vez más; las cues¬ Pablo escéptico, náufrago abandonado, trai¬
tiones relativas á la muerte de Pedro y Pablo cionado, olvidado por los suyos, solo, preso
no se prestan
sino á hipótesis verosímiles. La de la debilidad de la vejez; nos gustaría que
muerte de Pablo, en particular, está envuelta de nuevo viera claro, y nuestra dulce increduli¬
en un gran misterio. Ciertas expresiones del dad obtendría su pequeño desquite si el más

I
114 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

dogmático de los hombres hubiera muerto tris¬ el monstruo infernal que debe aparecer como

te, desesperado (digámoslo mejor, tranquilo), un horrible meteoro en el horizonte de la noche


en alguna costa ó en cualquier camino de Es¬ de los últimos días.
paña, diciendo á su vez: "¡Ergo erravi!" Pero El aire estaba como impregnado del espíri¬
ésto es dar demasiado á la conjetura. Seguro tu del martirio. La corte de Nerón parecía ani¬
es que los dos
apóstoles habían muerto el 70 y mada contra la moral de una especie de odio
que no vieron la ruina de Jerusalén, que hubie¬ desinteresado. De un extremo á otro del Medite¬
ra cansado en Pablo una tan grande impresión. rráneo, se desarrollaba la lucha del bien y del
Admitamos, pues, como probable, en toda esta mal. Aquella dura sociedad romana había de¬
historia, que los dos campeones de la idea cris¬ clarado la guerra á la piedad bajo todas sus
tiana desaparecieron en Roma obscuramente, formas. Esta se veía obligada á desertar de un

durante la horrible tormenta del 64. Santiago mundo entregado á la perfidia, á la crueldad y
había muerto bacía poco más de dos años. De el desorden. No había personas honradas qua-
los "apóstoles-columnas" no quedaba, pues, más no corrieran el peligro. Los celos de Nerón con¬

tra la virtud habían llegado á su colmo. La filo¬


que Juan. Otros amigos de Jesús vivían aún,
sin duda en Jerusalén, pero olvidados y como sofía no está ocupada sino en preparar á sus
perdidos en el sombrío torbellino en que iba adeptos para las torturas. Séneca, Thraseay
á ser envuelta la Judea durante muchos- años. Barea Soranus, Musonius y Cornutus han su¬
Mostraremos en el libro siguiente de qué frido ó están cerca de sufrir las consecuencias
modo la Iglesia consumó entre Pedro y Pablo de su notable protesta. El suplicio parece la
una reconciliaciónque la muerte había esbo¬ suerte natural de la virtud. Ni aun el escéptico
zado quizá. El éxito se obtuvo á precio tal. Sin Petromo, sociedad culta, puede
por ser de una
embargo de parecer inacordables, el judío-cris¬ vivir en un mundo en que reina Tigelino. Un
tianismo de Pedro y el helenismo de Pablo, eran eco de los mártires de este Terror, ha llegado

igualmente necesarios al triunfo de la obra fu¬ hasta nosotros por las inscripciones de la isla
tura. El judío-cristianismo representaba el es¬ de las deportaciones religiosas, de la cual no-
píritu conservador, sin el cual no hay nada só¬ se volvía. En una gruta sepulcral que se ve
lido; el helenismo, la marcha y el progreso, cerca de Cagliari,familia de desterrados,,
una
sin los cuales nada existe realmente. La vida adicta quizás al culto de Isis, nos legó una con¬
es el resultado de un conflicto entre fuerzas movedora plegaria, cristiana casi. En cuanto
contrarias. Se muere de igual modo por la estos infortunados llegaron á Cerdeña, el ma¬
ausencia de toda iniciativa revolucionaria que rido cayó enfermo á consecuencia de la horri¬
por el exceso de revolución. ble insalubridad de la isla. La mujer, Benedicta,
hizo una súplica, rogó á los dioses que se la lle¬
varan en vez de llevarse á su marido, y fué es¬
CAPITULO IX
cuchada.
La inutilidad de las matanzas se ve clara¬
Después de la crisis.
mente en el
siguiente ejemplo. Un movimiento
La conciencia de una reunión de hombres es aristocrático, residente en un pequeño número
como la de un individuo. Toda.impresión que de cabezas, es detenido con algunas ejecuciones.
pasa de cierto grado de violencia deja en el sen- Pero no ocurre lo propio tratándose de un mo¬
sorium del paciente una huella que equivale á vimiento popular, porque tal movimiento no-
una lesión, y le pone por largo tiempo, si no necesita de jefes ni de doctos maestros. Un
por siempre, bajo el imperio de una alucina¬ jardín en que se cortan los tallos de las flores
ción, de una idea fija. El sangriento episodio deja de existir; pero un prado segado retoña
del 64 había igualado en horror á los sueños mejor que antes. Así el cristianismo, lejos de
más terribles qae un cerebro enfeimo pudiera ser detenido por el lúgubre capricho de Nerón,

concebir. Durante muchos años, la conciencia pululó más vigorosamente que nunca. Un ex¬
cristiana permaneció como obsesionada. Se ha¬ ceso de cólera subió al corazón de los supei'-
llaba presa de una especie de vértigo; sueños vivientes. Todos no tuvieron más que un sueño:
monstruosos la atormentan; una muerte cruel convertirse en amos de los paganos, para go¬
parecía la suerte reservada á todos los fieles de bernarlos cual merecían, con el hierro candente.
Jesús. Pero ¿no era esto mismo la señal más Un incendio, completamente distinto del que-
cierta de la proximidad del gran día?... Las al¬ se les
atribuye, devorará esta ciudad impía,
mas de las víctimas de la Bestia converLda
imaginábanse- en templo de Satán. La doctrina del

las los cristianos como esperando la hora santa fin del mundo adquiría cada día más fuertes
bajo el altar divino y pidiendo venganza. El raíces. Sólo el fuego podrá purgar la tierra de
ángel de Dios las calmó, diciéndolas que per¬ las infamias que la ensucian. El fuego parecía
manecieran en reposo y esperasen un poco más. el único final justo y digno de tal montón de-
No está lejano el momento en que sus hermanos horrores.
designados la inmolación, sean muertos
para La mayoría de los cristianos de Roma que no-
á su vez. Nerón se encargará de que así sea. fueron alcanzados por la ferocidad de Nerón,
Nerón es un personaje infernal á quien abanderaron la ciudad. Durante diez ó doce
Dios abandona por un momento su poder. Es años, la Iglesia romana se 'encontró en un ex-
EL ANTICRISTO 115

traño desarreglo. Una ancha puerta se abrió ciones contra aquel Balaam (Pablo), que había
de modo á la leyenda. Sin embargo, no
este sembrado el escándalo entre los hijos de Israel,
hubo interrupción completa en la existencia de que les había enseñado que podían comunicar
la comunidad. El Profeta del Apocalipsis, en con los paganos sin cometer un crimen, y ca¬
Diciembre del 68 ó Enero del 69, da orden á sarse con las paganas. Juan, por el contrario,

su pueblo de abandonar Roma. Aun introdu¬ era cada vez más considerado "como un sumo

ciendo en este pasaje la parte de ficción profé- sacerdote judío. Al igual de Santiago, llevó el
tica, es difícil no deducir de él que la Iglesia pétalon, es decir, la placa de oro en la frente.
de Roma recobró pronto su importancia. Los Fué el doctor por excelencia. Hasta se acos¬
jefes fueron los únicos abandonar definiti-
en tumbraron, tal vez á causa del incidente del
vament. una ciudad donde por el momento su aceite, á darle el título de mártir.
apostolado no podía dar frutos. Parece que entre los fugitivos que llegaron de
El lugar del mundo romano donde la vida Roma á Efeso encontrábase Bernabé. En aque¬
resultaba entonces más
soportable para los llaépoca, Timoteo estaba preso, no sabemos
judíos, era la provincia de Asia. Había entre dónde; probablemente en Corinto. Al cabo de
los judíos de Roma y los de Efeso perpetuas algunos meses, fué puesto en libertad. Cuando
comunicaciones, y hacia' este punto se encami¬ Bernabé se enteró de tan feliz suceso, viendo la
naron los fugitivos. Efeso va á ser el lugar en situación ya más tranquila, formó el proyecto
que más viva resultará la repercusión de los de volver á Roma con Timoteo, á quien cono¬
acontecimientos del 64. Todos los odios de cía y amaba de cuando estaba al lado de Pablo.
Roma van á concentrarse allí, y de allí partirá La falange apostólica dispersada por la tor¬
dentro de cuatro años la invectiva furibunda menta del 64 intentaba reformarse. La escuela
con que la conciencia cristiana responderá á de Pablo era la
consistente, y trataba,
menos

las atrocidades de Nerón. privada del jefe, de apoyarse en las partes más
No hay verosimilitud en colocar entre los no¬ sólidas de la Iglesia. Timoteo, acostumbrado
tables cristianos que salieron de Roma, para es¬ á ser conducido, debió ser poca cosa después de
capar a los rigores de la policía, al apóstol que la muerte de Pablo. Bernabé, por el contrario,
en todo tiempo vimos seg-uir el destino de Pe¬ habiendo permanecido siempre en una situación
dro. Si las noticias relativas al incidente que se intermedia entre ambos partidos, y no habiendo
colocó más tarde junto á la puerta Latina en¬ pecado ni una vez contra la caridad, hízose al
cierran alguna verdad, permitido es suponer lazo de unión de los despojos esparcidos des¬
que el apóstol Juan, escapado al suplicio como pués del gran naufragio. Aquel hombre exce¬
por milagro, abandonó inmediatamente la ciu¬ lente fué una vez más el salvador de la obra de
dad, y en tal caso puede encontrarse natural Jesús, el buen genio de la concordia de la paz. y
que'se refugiase en Asia. Como casi todos los A estas circunstancias unir, en
se ha de
datos de la vida de los apóstoles, las tradicio¬ nuestro concepto, la obra que lleva el título,
nes acerca de la permanencia de Juan en Efeso difícil de comprender, de " Epístola á los he¬
están sujetas á la duda, pero tienen, no obstan¬ breos". Este escrito parece haber sido com¬
te, su lado plausible, y nos inclinamos más bien puesto en Efeso por Bernabé y dirigido á la
á admitirlas que á rechazarlas. Iglesia de Roma, en nombre de la pequeña co¬
La Iglesia de Efeso era mixta. Una parte munidad de cristianos itáliotas que se habían
debía la fe á Pablo, y otra era judío-cristiana. refugiado en la capital de Asia. Por su po¬
Esta última fracción debió tomar cierta pre¬ sición, hasta cierto punto intermedia, en • 1
ponderancia por la llegada
de los fugitivos de lugar en que se cruzan muchas ideas- hasta en¬
Roma, sobre todo si entre
ellos figuraba un tonces no asociadas, la "Epístola á los hebreos"

compañero de Jesús, un doctor hierosolimitano, pertenece de derecho al hombre conciliador que


uno de aquellos maestros ilustres ante los cua¬ tantas veces impidió que las tendencias diver¬
les el mismo Pablo se inclinaba. Juan era, des¬ sas existentes en el seno de la joven comunidad
pués de la muerte de Pedro y Santiago, el úni¬ llagaran á una ruptura definitiva. La oposi¬
co apóstol de primer orden que vivía aún. Se ción de las Iglesias de judíos
y gentiles parece,
había hecho el jefe de todas las Iglesias judío- cuando se lee este
pequeño tratado, una cues¬
cristianas, y se le tenía un extremado respeto. tión resuelta ó más bien perdida en una ola
Todos comenzaron á creer (y sin duda el após- desbordante de matafísica transcendental y de
10I mismo lo decía) que Jesús le había profesa¬ caridad pacífica. Como ya hemos dicho, el gus¬
do un afecto especial. Mil relatos se basaban to de ]os midraschim ó pequeños tratados de

ya en esto. Efeso debía tornarse por algún religión, en forma epistolar, había hecho gran¬
tiempo el centro de la cristiandad, por ser des progresos. Pablo habíase puesto todo en¬
Roma v Jerusalén, á causa de lo ocurrido, lu¬ tero en su "Epístola á los romanos". Más ade¬

gares casi cerrados al culto nuevo. lanté, la "Epístola á los efesanos" había sido
Pronio fué viva la lucha entre la comunidad la fórmula más avanzada de su doctrina. La
judío-ciistiana, presidida por el amigo íntimo "Epístola á los hebreos" parece un manifiesto
de Jesús, y las familias de prosélitos creadas del mismo orden. Ningún libro cristiano se pa¬
por Pablo. Esta lucha extendíase á todas las rece tanto á las obras de la escuela judía de
Iglesias de Asia. Todo eran acerbas declama¬ Alejandría, en paidicular á los opúsculos de
116 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

Pilón. Apollos había ya entrado en aquella vía. Algunos fieles solían ya descuidarse de ir á
Prisionero Pablo, se había singularmente com¬ las reuniones de la Iglesia. El apóstol declara
placido la lectura de tales obras. En los
con que estas reuniones son la esencia del cristia¬
escritos johánicos, veremos ejercerse esta in¬ nismo, que es en ellas donde se exhorta, donde
fluencia con una fuerza soberana. En la epísto¬ se excita, donde se vigila, y que es menester ser

la á los hebreos, la teología cristiana se mues¬ tanto más asiduo á ellas cuanto que el gran
tra muv análoga á la que hemos encontrado en día de ia aparición final se acerca.
las epístolas de la última época de Pablo. La La fe es el resumen de la actitud del cristia¬
teoría del Verbo se desarrolla rápidamente. no. La fe es la firme espera de lo que está pro¬
Jesús se torna cada vez más el "Dios segundo", metido, la certeza de lo que no se vió. La fe
el del trono, el asesor de la Divinidad,
sucesor es la que hizo los grandes hombres de la an¬
el primer nacido de la derecha de Dios, sólo á tigua ley, que murieron sin obtener las cosas
Dios inferior. En las circunstancias del tiempo prometidas, habiéndolas sólo visto y saludado
en que escribió
el autor sólo se explica con pa¬ de lejos, confesándose extraños y pasajeros en
labras encubiertas. Se siente que teme compro¬ esta tierra, siempre en busca de una" patria
meter al portador de su misiva y á aquellos á mejor, que no encontraban: la celeste. El autor
quienes va destinada. Un doloroso peso par-ece cita con este motivo los nombres de Abel, He-
oprimirie: angustia secreta se escapa en
su noch, Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José,
frases cortas y profundas. Moisés y Raliab la prostituta.
Dios, después, de comunicar en otro tiempo Explica luego á los confesores que los su¬
-su voluntad á los hombres por medio de profe¬ frimientos que soportan no son castigos, sino
tas, se sirvió en los últimos tiempos del órgano que deben ser tomados por correctivos, como
del Hijo, por el cual había creado el mundo y los que un padie administra á su hijo y que
que todo lo sostuvo con su palabra. Este hijo, son una prueba de su ternura. Les invita á
reflejo de la gloria del Padre, y muestra de su ponerse en guardia contra los espíritus ligeros,
esencia que plugo al Padre instituir heredero que, á ejemplo de Esaú, darían su celeste pa¬
del universo, expió los pecados por su aparición trimonio por una ventaja terrestre y momen¬
en este mundo, y fué luego á sentarse en las tánea, Por tercera vez, el autor vuelve á áíi
regiones celestes á la derecha de la Majestad, pensamiento favorito, y repite que después de
con un título superior al de los ángeles. La ley una caída que echa fuera del cristianismo, no
mosaica fué anunciada por éstos, y no contenía puede volverse á él. También Esaú trató de re¬
más que la sombra de los bienes venideros. La conquistar la bendición paternal; pero sus lá¬
muestra fué anunciada primero por el Señor, grimas y sus lamentos fueron inútiles. Se adi¬
y luego nos fué transmitida de una manera vina que hubo en la persecución del 64, algunos
segura poi los que la habían oído de él, apo¬ renegados por debilidad que, después de su
yando Dios su testimonio por señales, prodi¬ apostasía, desearon volver á la Iglesia. Nues¬
gios y toda clase de milagros, así como por los tro doctor quiere que sean rechazados. ¿Qué ce¬
dones del Espíritu Santo. Gracias á Jesús, to¬ guera, en efecto, es comparable á la del cris¬
dos los hombres fueron hechos
hijos de Dios. tiano que vacila ó'reniega, "después de haber-
Moisés fué un siervo, Jesús fué el hijo. Jesús ce acercado á la santa montaña de Sión, á la

fué sobre todo el sumo sacerdote por excelen¬ .dudad del Dios vivo, á la Jerusalén celeste y
cia, con arreglo á la orden dé Melquisedec. Esta á las miríadas de ángeles en coro, á la Iglesia
orden es muy superior al sacerdocio levítico, de sus antepasados inscritos en el cielo y á Dios
y anuló totalmente este último. Jesús es sacer¬ juez universal, á los espíritus justos ya consu¬
dote por la eternidad. mados á Jesús el meditador de la nueva
y
Somos, pues, santificados una vez por todas alianza, después de ser purificado por la sangre
por el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, que de propiciación que habla mejor que la de
aparecerá de nuevo para salvar á los que le es- Abel?..."
ocran. Los antiguos sacrificios no alcanzaron El apóstol termina recordando á sus lecto¬
nunca su objeto, puesto los miembros de la
que sin cesar se les re¬ res Iglesia que aún estaban
novaba. Si el sacrificio expiatorio se llevaba á en los calabozos de la autoridad romana, y so¬
cabo cada año en día fijo, ¿no era esto la prue¬ bre tocio la memoria de sus jefes espirituales
ba de que la sangre de las víctimas resultaba muertos, de aquellos grandes iniciadores que les
impotente? En lugar de estos perpetuos holo¬ predicaron la palabra de Dios y cuya muerte
caustos, Jesús ofreció su único sacrificio, que era un' triunfo para la fe. "'Que consideren el
hace los otros inútiles. De esta suerte, ya no fin.de estas santas vidas y sean por ellos afir¬
hacen falta sacrificios por el pecado. mados. Que se guarden de las falsas doctrinas,
El sentimiento de los peligros que rodean la sobre todo de las que hacen consistir la santi¬
Iglesia obsesiona al autor. No tiene ante sus dad en inútiles prácticas rituales, las distincio¬
ojos más que una perspectiva de suplicios; pien¬ nes de alimentos, por ejemplo." El discípulo ó
sa en las torturas que
soportaran los profetas amigo de San Pablo vuelve á verse aquí. A
y los mártires de Antiochus. La fe de muchos decir verdad, la epístola entera es, como todas
sucumbía, y el autor es muy severo para estas las epístolas de Pablo, una larga demostración
«caídas. de la anulación completa de la ley de Moisés
EL ANTICRISTO 117

poi Jesús. Llevar el oprobio ele Jesús; salir mucho más importante que en los otros pue¬
del munclo, "porque no tenemos en el ciudad blos. Una era nueva comenzó con Isaías, excla¬
permanente, y buscamos la que está por venir"; mando en nombre de Jehovah: "Vuestros sa¬

obedecer á los jefes eclesiásticos, ser para ellos crificios me desagradan. ¡Qué
importan me
respetuoso, hacer su tarea fácil y agradable, vuestras cabras y vuestros cabritos!" El día en
''puesto que velan por las almas y deben dar que escribió esta admirable página (hacia el
cuenta de ellas", he ahí en cuanto á la prácti¬ 740 ames de Jesucristo), Isaías fué el verdade¬
ca. Niugún escrito muestra taJ vez mejor que ro fundador del cristianismo. Decidióse aqnel
éste el papel místico de Jesús, creciendo y aca¬ día que,de las dos funciones sobrenaturales
bando por llenar únicamente la conciencia cris¬ ene se disputaban el respeto de las tribus an¬
tiana. No sólo Jesús es el Logos que creó el tiguas, el sacrificador hereditario y el hechicero
mundo, sino que su sangre es la universal pro¬ libre é inspirado que se creía depositario de se¬
piciación, el sello de una alianza nueva. ríelos d: vinos, era el segundo quien decidiría el
¡ Cosa singular! La muerte de Jesús tenía porvenir de la religión. El hechicero de las tri¬
también en la escuela de Pablo mayor impor¬ bus semíticas, el nabi tornóse "el profeta", tri¬
tancia que su vida. Los preceptos del lago de buno sagrado, esclavo del progreso de la equi¬
Genezareth interesaban poco á esta escuela, dad social. Mientras el sacrificador (el sacer¬
que hasta parece no los conocía. Lo que veía en dote) continuó ensalzando las matanzas de que
primer término era el sacrificio del hijo de Dios él sacaba provecho, el profeta se atrevió á pro¬
inmolándose1 por la expiación de los pecados del clamar que el verdadero Dios se cuida mucho
mundo. ¡ Ideas raras, que, realzadas más tarde más de la justicia y de todos los
la piedad que
en todo su vigor por .el calvinismo, debían ha¬ bueyes del mundo. Ordenados, obstante, por no
cer que la teología cristiana se desviase del ideal antiguos ritos de los que no era fácil deshacer¬
evangélico primitivo! Los Evangelios sinópti¬ se, y mantenidos por el interés de los sacerdo¬

cos, que constituyen la parte realmente divina tes, los sacrificios siguieron siendo una ley del
del cristianismo, no son obra de la escuela de viejo Israel. Hacia la época de que hablamos,
Pablo. Los veremos pronto salir de la pequeña y aun antes de la destrucción del tercer templo,
familia que aún conservaba en Judea las ver¬ la importancia de estos ritos disminuía. La dis¬
daderas tradiciones sobre la vida y la persona persión de los judíos indujo á mirar como algo
le Jesús. secundario las funciones que no podían cum¬
Pero lo que hay de admirable en los orígenes plirse sino en Jerusalén. Filón había proclama-
del cristianismo es que los que tiraban con ma¬ •

do que el culto consiste, sobre todo, en himnos


yor obstinación del carro en sentido contrario, piadosos, que es necesario cantar con el cora¬
eran los que mejor trabajaban para hacerle zón más bien que con la boca, y se atrevía á
avanzar. La epístola á los hebreos marea de¬ decir que tales plegarias valen más que las
finitivamente, en la historia de la evolución re- ofrendas. Los esenios profesaban la misma doc¬
hgiosa de la humanidad, la desaparición del trina. ¡San Pablo, en la epístola á los romanos,
sacrificio, es decvr, de lo que rasta entonces ha¬ declara que la religión es un culto de la razón
bía sido la esencia de la religión. Para el hom¬ pera. La epístola á los hebreos, desarrollando
bre primitivo, el Dios es un sér muy poderoso, la leoría de que Jesús es el verdadero sacerdote,
que se hace necesario apaciguar ó corromper. y de que su muerte fué un sacrificio que anuló
El sacrificio venia del miedo ó del interés. Para todos los demás, dió el último golpe á las inmo¬
ganar al Dios, se le ofrecía un presente capaz laciones sangrientas. Los cristianos, aun los
de conmoverle, un hermoso trozo de carne, de de origen judío, (tesaban cada vez más de creer¬
buena grasa, una copa de soma ó de vino. Las se obligados á los sacrificios legales, y no los

plagas, las
enfermedades, eran consideradas llevaban á efecto sino por condescendencia. La
como los castigos de un dios irritado. Se imagi¬ idea generadora de la mÍ9a, la creencia de que
nó que sustituyendo por otra persona las per¬ el sacrificio de Jesús se renueva por el acto de
sonas amenazadas, se calmaría el enfado del la Eucaristía, gparece ya, pero en una lejanía
sér superior. Tal vez, sé decía, el dios se con¬ todavía obscura.
tente hasta con un animal, si el animal es bue¬
CAPITULO X
no, útil ó inocente. Juzgábase al dios si
como
se tratara de un hombre, lo mismo que aún hoy, La revolución en Judea.
en ciertas partes de Oriente y Africa, el indí¬
gena cree alcanzar el favor de un extranjero El estado de exaltación que atravesaba la
matando á sus pies un corderillo, cuya sangre imaginación cristiana, se complicó pronto, por
corre sobre sus botas, y cuya carne servirá lue¬ los acontecimientos que tenían lugar en Júdea..
go para su alimentación. Suponíase entonces .Estos acontecimientos parecían dar razón á las
que el sér sobrenatural debía ser sensible á la visiones de los cerebros más frenéticos. Un ac¬
ofrenda de un objeto, sobre todo si por esta ceso de fiebre que no puede compararse más

ofxenda el autor del sacrificio se privaba de que al que se apoderó de Francia durante la
algo. Hasta la transformación del profe-
gran Revolución y de París en 1871, durante la Co-
t'smo en el siglo VIII antes de Jesucristo, la munne, se apoderó de la nación judía entera.
idea do los sacrificios no fué en los israelitas Estas "enfermedades divinas", ante las cuales
118 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

la medicina antigua declarábase impotente, pa¬ ha creado un imperio inmenso, pero ha des¬
recían formar el temperamento del pueblo ja¬ truido toda nacionalidad en los pueblos que do¬
dío. Hubiérase dicho que, decidido á todo, que¬ minó, y no les deja otra patria que la mezquita
ría ir hasta el fin de la humanidad. Durante y la Zavía.
cuatro años, la extraña raza que parece creada Con frecuencia se aplica á tal estado social

para desafiar igualmente al que la maldice y al el nombre de teocracia y con razón, si se quie¬
que la bendice, estuvo en una convulsión ante re decir con esto que la idea profunda de las
la cual el historiador, dividido entre la admira¬ religiones semíticas y de los imperios que de
ción y el espanto, debe detenerse con respeto, ellas han salido es la realeza de Dios, concebi¬
como ante todo lo que es misterioso. do como único señor del mundo y soberano uni¬
Las causas de esta crisisantiguas, é in¬
eran versal. Pero la teocracia uo es en estos pueblos
evitable la crisis. La ley mosáica, obra de uto¬ sinónimo de dominación de los sacerdotes. El
pistas exaltados, esclavos de un poderoso ideal sacerdote propiamente dicho representa un pa¬
social y los menos políticos de los hombres, era, pel insignificante en la historia del judaismo y
como el Islam, exclusiva de una sociedad civil del islamismo. El poder pertenece al represen¬
oaralela á la sociedad religiosa. Esta ley, que tante de Dios, al que Dios inspira, al profeta,
parece haber llegado al estado de redacción eu al santo varón, al que ha recibido del cielo una
que la leemos, en el siglo VII antes de Jesu¬ misión,y prueba ésta por el milagro ó el triunfo.
cristo, aun independientemente de la conquista A falta de profeta, el poder es del autor de apo¬
asiría, habría acabado por hacer saltar el pe¬ calipsis de los libros apócrifos atribuidos á
y
queño reino de los descendientes de David. Des¬ antiguos profetas, ó bien del doctor que inter¬
pués de la preponderancia que tomó el elemen¬ preta la ley divina, del jefe de sinagoga, y más
to profético, el reino de Judá, enemistado con aún del jefe de familia, que guarda el depósito
todos sus vecinos, presa de una rabia perma¬ de la ley y lo transmite á sus hijos. Un poder
nente contra Tito, y odiando á Edóm, Moab y civil, una realeza, no hacen gran cosa en tal or¬
Ammón, no era capaz de vivir. Una nación que ganización social. Esta organización no funcio¬
se entrega á los problemas religiosos y sociales na nunca mejor que cuando los individuos que

se pierde en política. El día en que Israel se á ella se someten están esparcidos, en el estado
hizo "un peculio de Dios, un reino de sacerdo¬ de extranjeros tolerados, en un gran imperio
tes, una nación-santa", fué escrito que no sería en que no reina
la uniformidad. Entra en la na¬
un
pueblo como los demás. No se acumulan des¬ turaleza del judaismo el ser subordinado, pues¬
tinos contradictorios. Siempre se expía una ex¬ to que es incapaz de sacar de su seno un prin¬
celencia con una bajeza. cipio de poder militar. El mismo hecho se ob-
El imperio aquemenida procuró algún descan¬ se'rva en los griegos de nuestros días. Las co¬
so á Israel. Aquella gran feudalidad tolerante munidades griegas de Trieste, de Smirna, de
para las diversidades provinciales, muy anᬠConstantinopla, viven mucho más florecientes
loga al califato de Bagdad y al imperio otoma¬ que el pequeño reino de Grecia, porque estas
no, fué el estado en que los judíos se encontra¬ comunidades se hallan dispensadas de la agi¬
ron más cómodamente. T a dominación ptole- tación política en la que una raza viva, puesta
áica, en el siglo III antes de Jesucristo, pa¬ prematuramente en posesión de la libertad,
rece haberles sido igualmente muy simpática.
. marcha seguramente á su pérdida.
No ocurrió lo propio con los seleucidas. Antio- La dominación romana, establecida en Judea
quía había vuelto un centro de activa pro¬
se el año 63 antes de Jesucristo por las armas de
paganda helénica. Antiochus Epifanio se creía Pompeyo, pareció al pronto realizar algunas de
obligado á instalar en todas partes, como señal las condiciones de la vidajudía. En aquella épo¬
de su poder, la imagen de Júpiter Olímpico. ca, Roma no tenía
regla el asimilar los
por
Entonces estalló la primera gran rebelión judía países que anexionaba sucesivamente á su vasto
contra la civilización profana. Israel había so¬ imperio. Les quitaba el derecho de paz y de
portado pacientemente la desaparición de su guerra, y no se apropiaba más que el arbitraje
existencia política desde Nabucodonosor, pero sobre las grandes cuestiones políticas. Bajo los
cuando entrevio un peligro para sus institucio¬ restos degenerados de la dinastía asmoneana y
nes religiosas, ya no guardó ninguna medida. bajo los Herodes, la nación judía conservó esta
Esta raza en general poco militar fué presa de semi-independencia que debió bastarle, puesfo
un acceso de heroísmo. Sin ejército regular, sin
que su estado religioso respetado. Pero la
era
generales, sin táctica, venció á los seleucidas, crisis interna del pueblo era demasiado fuerte.
mantuvo su derecho revelado y se creó un se¬ Más allá de cierto grado de fanatismo religio¬
gundo período de autonomía. La realeza asmo- so, el hombre es ingobernable. Se ha de decir
neana no dejó por eso de ser trabajada por 'ambién que Roma tendía siempre á hacer su
profundos vicios internos, y sólo duró un siglo. poder más efectivo en Oriente. Las pequeñas
El destino del pueblo judío no era constituir realezas feudatarias, que al principio conservó,
una nacionalidad aparte. Aquel pueblo soñó desaparecían de día en día, y las provincias vol¬
siempre con algo de internacional. Su ideal no vían pura y sencillamente al imperio. Desde
es la ciudad, es la sinagoga, es la congregación el año 6, después de Jesucristo, la Judea fué
libre. Lo propio se ha de decir del Islam, que gobernada por los procuradores, subordinado»
EL ANTICRISTO 119

á los delegados imperiales de Siria y que te¬ vida judía al cabo de una ó dos generaciones.
nían de su lado el poder paralelo de los Hero- Injusto resultaría reprochar á los romanos
des. La imposibilidad de tal régimen se mos¬ del siglo primero el no haber obrado de esta
traba de día endía. Los Herodes eran poco con¬ suerte. Había allí oposición absoluta entre el
siderados en Oriente por los hombres realmen¬ imperio romano y el judaismo ortodoxo. Los
te patriotas y religiosos. Las costumbres admi¬ judíos eran los que más á menudo mostrábanse
nistrativas de los romanos, aun en lo que te¬ insolentes, díscolos! agresivos. La idea de un
nían de más razonable, eran odiosas á los ju¬ derecho común que los romanos llevaban en sí
díos. En general, los romanos mostraban la en germen, era antipática á los estrictos ob¬
mayor condescendencia respecto á los meticulo¬ servantes de la Thora. Estos tenían necesidades
sos escrúpulos de la nación; pero esto no bas¬ moralesopuestas por completo á una sociedad
taba; las cosas habían llegado á un punto en puramente humana, sin mezcla de teocracia,
que ya no podía hacerse nada sin tocar á una como lo era la sociedad romana. Roma fundaba
cuestión canónica. Las religiones absolutas, el Estado; los judíos fundaban la Iglesia. Ro¬
como el islamismo, y el judaismo, no sufren ma creaba el
gobierno profano y racional; los
partición. Si no reinan, se consideran per¬ judíos inauguraban el reino de Dios. Entre esta
seguidas. Cuando se sienten protegidas, tór- teocracia estrecha,"pero fecunda, y la procla¬
nanse exigentes, y tratan de hacer la vida im¬ mación más absoluta del Estado laico que ha3Ta
posible á los cultos que las rodean. Esto se ve podido existir, la lucha era inevitable. Los ju¬
en Argelia, donde los israelitas, sabiendo que díos tenían su fe fundada en otras bases
que el
están apoyados contra los musulmanes, son in¬ derecho romano, y en el fondo inconciliable con
soportables para éstos, y constantemente ocu¬ este derecho. Antes de ser cruelmente humilla¬

pan á la autoridad con sus recriminaciones. dos, no podían contentarse con una simple to¬
Cierto que no queremos creer que, en esta lerancia, ellos que creían tener las palabras de
experiencia de un siglo que hicieron los roma¬ la eternidad, el secreto de la constitución de
nos y los judíos para vivir juntos, y que con¬ una ciudad justa. Ocurría con ellos lo que su¬
dujo á tan terrible separación, las culpas fue¬ cede con los musulmanes de Argelia en la ac¬
ran recíprocas. Muchos procuradores fueron tualidad. Nuestra
sociedad, aunque infinita¬
gentes de mala fe; otros pudieron ser bruscos, mente superior, inspira á estos últimos más
no
duros y dejarse llevar de la impaciencia con¬ que repugnancia. Su ley revelada, á la vez civil
tra una religión que les molestaba y cuyo poi- 3* religiosa, les llena de orgullo, y los hace in¬
venir no comprendían. Hubiera sido preciso ser capaces de prestarse á una legislación filosófica,
perfecto para no irritarse ante aquel espíritu fundada en la simple noción de las relaciones
limitado, altanero, enemigo de la civilización de los hombres entre sí. Añádese á ésto una

griega 3' romana, malévolo para el resto de 'a profunda ignorancia, que impide á las sectas
humanidad, que los observadores superficiales fanáticas darse cuenta de las fuerzas del man¬
tienen por la esencia de un judío. ¿Qué podía do civilizado y las ciega respecto al fin de una
pensar por otra parte el administrador de unos guerra que entablan con ligereza.
administrados siempre ocupados en acusarle an¬ Una circunstancia contribuía mucho á man¬
te el emperador y en formar cúbalas contra él, tener la Judea en estado de hostilidad perma¬
aun cuando tuviera razón? En este gran odio nente contra el imperio,
era que los judíos
y
que, desde hace más de dos mil años, existe no tomaban parte en el
servicio militar. En
entre la raza judía y el resto del mundo, ¿quién otras partes, las legiones eran formadas de gen¬
es el
primer culpable? No debe plantearse tal tes del país, 3- así era como con ejércitos nu¬
cuestión. En semejante materia, todo es acción méricamente flojos, los romanos conservaban re¬
r
reacción, causa y efecto. Esas exclusiones, giones inmensas. El soldado de los romanos y
esas cadenas del ghetto, esas costumbres apar¬ los habitantes de la comarca eran compatriotas.
te, son cosas pero ¿quién fué el pri¬
injustas; No ocurría lo mismo en Judea.
mero en
Seguramente los que se
quererlas? Las legiones que ocupaban el país eran re-
creían manchados por el contacto de los paga¬ clutadas parte en Cesárea y en Se-
en su mayor
nos, los que buscaron la separación, la sociedad bastes, ciudades opuestas al judaismo. De ahí
aparte: El fanatismo creó las cadenas, y las 1 imposibilidad de un acuerdo cualquiera en¬
cadenas redoblaron el fanatismo. El odio en¬ tre el ejército y el pueblo. La fuerza romana
gendra el odio, y no hay más que un medio para estaba en Jerusalén cercada en sus trincheras
salir de este círculo fatal; suprimir la causa y como en un estado de sitio permanente.
del odio, esas separaciones injuriosas que, pri¬ Los sentimientos de las dneisas fracciones
mero
queridas 3' buscadas por las sectas, son del mundo los mismos respecto á los
judío eran
después su oprobio. Respecto al judaismo, la romanos. Si se éxeeptúan los mundanos e<>.mo
Francia moderna ha resuelto el problema. Re¬ Tiberio Alejandro, indiferentes á su viejo cuito
bajando todas las barreras legales que rodean y mirados por sus correligionarios como rene¬
al israelita ha quitado al judaismo lo que tenía gados, todo era malo en los dominadores extran¬
de estrecho y exclusivo, es decir, sus prácticas jeros; pero estaban lejos de empujar á !a re¬
y su vida aislada, de tal modo, que una fami¬ belión. Podíanse distinguir cuatro ó cinco par¬
lia judía transportada á París, cesa de llevar la tidos en Jerusalén. A saber:
120 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

1.° El partido saduceano y íierodiano, los lígula y Nerón, verdaderos demonios encarna¬
restos de la casa de Herodes y de su 'diéntela, dos, justificaban suficientemente), y se dejaban
lao grandes familias de Hanán y de Boetiius, despedazar antes que dar á otro que á Dios el
en posesión del sacerdocio; mundo ele epicúreos nombre de señor. Imitadores de Matatías, el pri¬
y de voluptuosos incrédulos, odiado del pueblo á mero de los zelotes, que, viendo á un judío sa¬

causa de su orgullo, de su poca devoción, de sus crificar á los ídolos, lo mató, vengaban á su
riquezas. Este partido, eser.díab nenie conserva¬ Dios á puñaladas. El sólo hecho de oir á un in¬
dor, encontraba una garantía de sus privilegios circunciso hablar de Dios ó de la ley bastábales
en la ocupación romana, 7, -ir. amar á ios ro¬ pasa que tratasen de sorprenderle á solas, y en¬
manos, se oponía fuertemente á toda revolu¬ tonces le daban á elegir entre la circuncisión y
ción. % muerte. Ejecutores de aquellas sentencias
2.° El partido de la burguesía farisea, par¬ misteriosas que se abandonaban "á la mano del
tido honrado, compuesto de gentes ^ensatas, es¬ cielo", creyéndose encargados ele hacer efec¬
y
tablecidas, tranquilas, acomodadas, amantes de tiva la pena terrible de la excomunión, que equi¬
su religión, que la observaban exactamente, y valía á la expulsión de la ley y á la muerte,
eran basta devotos, pero sin imaginación, bas¬ formaban un ejército de terroristas en plena
tante instruidos, conocedores del mundo ex¬ ebullición revolucionaria. De antemano podía
tranjero y que veían claramente que una rebe¬ preverse que aquellas conciencias turbadas, in¬
lión no podía tender sino á la destrucción de la capaces de distinguir sus groseros apetitos de
nación y del templo. Josefo era el tipo de esta pasiones que su frenesí les representaba santas,
clase de personas, cuya suerte fué la c,ue pare¬ llegarían á los últimos excesos y no se deten¬
ce reservada siempre á los partidos moderados drían ante ningún grado de la locura.
en tiempo de revolución; la impotencia, la Los espíritus se hallaban bajo la influencia
versatilidad y el supremo disgusto de pasar de una especie de alucinación permanente. Ru¬
por traidores á los ojos de la mayoría. mores terroríficos se esparcían por todas par¬

3." Los exaltados de toda clase, mendigos, tes. No se soñaban más que presagios. El color
sicarios y asesinos, reducidos á la última mise¬ apocalíptico ele la imaginación judía teñíalo
ria por la injusticia y la violencia de los sadu- todo de una aureola de sangre. Cometas, es¬
ceos, que se miraban como los únicos herederos padas el cielo, batallas en las nubes, luz es¬
en
de las promesas de Israel. Eran el tipo de aquel pontánea brillando de noche en el fondo del
"pobre" amado de Dios, que se alimentaba con santuario, víctimas engendrando en el momen¬
libros proféticos, tales como los de Henoeh, de to del sacrificio, productos contra natura, he ahí

apocalipsis violentas, que creía el reino de Dios lo que se contaba con terror. Ün día era que las
próximo á revelarse, llegado por fin al grado de enormes puertas de bronce del templo se ha¬
exaltación más intenso de qué la historia haya bían abierto por sí mismas y se negaban á ce¬
guardado el recuerdo. rrarse nuevamente. En la Pascua del año 65,
4.° Bandidos, gentes sin fe, aventureros, se¬ hacia las tres de la madrugada, el templo estu¬
res peligrosos, fruto de la completa desorgani¬ vo durante una media hora todo alumbrado
zación social del país. Estas gentes, en su ma¬ como en pleno día, y se creyó que se consumía
yoría de origen idumeo y nabateo, se cuidaban interiormente. Otra vez, el día de Pentecostés,
bastante poco de la cuestión religiosa; pero eran ios sacerdotes oyeron en el interior del templo
promotores del desorden y tenían con el partido como el ruido que producirían muchas personas
exaltado una alianza naturalísima. preparándose mudanza, y se decían
para una
5.° Soñadores piadosos, esenienses, cristia¬ unas á otras: "¡Salgamos de aquí! ¡salgamos
nos, ebionim, que esperaban tranquilamente el e
aquí!" Todo esto no fué relatado sino al ca¬
reino de Dios, devotas personas agrupadas en bo de cierto tiempo; pero la turbación profun¬
torno del templo, orando, llorando. Los discí¬ da de las almas era la mejor señal de que se
pulos de Jesús entran en esta categoría; pero preparaba algo de extraordinario.
eran todavía tan poca cosa á los ojos del públi¬ Las profecías niesiánicas eran sobre todo las
co, que Josefo no los cuenta entre los elemen¬ que excitaban en el pueblo una invencible nece¬
tos de la lucha. Se adivina al momento que el sidad de agitación. Ño se resigna uno á un des¬
día del peligro esos santos varones no sabrán tino mediano cuando se atribuye la realeza del
hacer otra cosa que huir. El espíritu de Jesús, porvenir. Las teorías mesiánicas se resumían
lleno de una divina eficacia para sacar al hom¬ para la muchedumbre en un oráculo que se de¬
bre del mundo y consolarle, no podía ins¬ cía sacado de la Escritura, y según el cual "de¬
pirar el patriotismo estrecho que forma los si¬ bía salir por entonces de la Judea un príncipe
carios y los héroes. que sería el señor del universo". Inútil es argüir
Los árbitros de la situación iban natural¬ contra la esperanza obstinada. La evidencia no
mente á ser los exaltados. La parte democrᬠtiene fuerza alguna para combatir la quimera
tica y revolucionaria del judaismo se manifes¬ que un pueblo ha abrazado con todas las fuer¬
taba en ellos de un modo imponente. Estaban zas de su corazón.
persuadidos, con Judas el Gaulonita, de que Gessius Florus, Clazomenes, había sucedido á
todo poder viene del mal, de que la realeza es Albinus como procurador de Judea hacia fines
obra de Satán (teoría que soberanos como Ca- del 64 ó principios del 65. Era,-según parece,.
EL ANTICRISTO 121

un hombre bastante malo. Debía el puesto que rosas familias sacerdotales de los Hanán, de1
ocupaba á la influencia de Cleopatra,
su esposa los Canteras, de los Boethus. Pero el verdadero
que era amiga de Popea. La animosidad entre jefe del partido sacerdotal era el antiguo sumo
él y los judíos llegó pronto al último grado de sacerdote Ananio, hijo de Nebedeo, hombre rico,,
exasperación. Los judíos habíansele lieciio inso¬ enérgico, poco popular á causa del rigor des¬
portables por su susceptibilidad, su costumbre piadado con que cumplía su deber, odiado sobre¬
de quejarse por insignificancias y el poco res¬ todo por la impertinencia y la rapacidad de su
peto que mostraban á las autoridades civiles y servidumbre. Por una singularidad que no es-
militares; pero parece que, por su parte, gus¬ rara en tiempo gle revoluciones, el jefe del par¬

taba de burlarse de los judíos y alabábase de tido de la acción fué justamente Eleazar, hijo-
hacerlo. El 16 y el 17 de Mayo del 66, ocurrió de ese mismo Ananio. Ejercía el cargo impor-
una colisión entre sus tropas y los liierosolimitas ante de capitán del templo. Su exaltación re¬
por motivos bastante fútiles. Florus retiróse á ligiosa parecía haber sido sincera. Llevando al
Cesárea, no dejando más que una cohorte en la extremo el principio dé que los sacrificios no-
torre Antonia. Esto fué una acción censurable. podían ser ofrecidos más que por judíos y para
Un poder armado cuando ciudad
ocupa á una los judíos, hizo suprimir los que se ofrecían por
en donde se manifiesta un motín popular, debe el emperador y por la prosperidad de Roma.
no abandonarla á sus propios furores mientras Toda la juventud estaba llena de ardor. Uno
no haya agotado todos los medios de resisten¬ de los hechos del fanatismo que inspiran las
cia. Si Florus hubiera seguido en la ciudad, no religiones semíticas es el mostrarse con más vi¬
es probable que los liierosolimitas la hubiesen vacidad en los jóvenes. Los miembros de las an¬
forzado, y las desgracias que siguieron habrían tiguas familias sacerdotales, los fariseos, los
sido evitadas. Una vez fuera Florus, escrito es¬ hombres razonables y reposados, veían el pe¬
taba que el ejército romano no entraría de nue¬ ligro. Pusiéronse ai frente doctores autorizados,
vo en Jerusálén sino á través del incendio y de se consultó á los rabinos y á las memorias de

la muerte. derecho canónico, aunque bien inútilmente;


La retirada de Florus estaba aún lejos, no porque era visible que el bajo clero hacía ya
obstante, de crear una ruptura entre la ciudad causa común con los exaltados y con Eleazar.

y la autoridad romana. Agrippa II y Berenize El alto clero y la aristocracia, desesperando


hallábanse entonces en Jerusálén. Agrippa llevó de conseguir nada de la masa popular entrega¬
á cabo grandes esfuerzos para calmar los espí¬ da á las sugestiones más ardientes, enviaron á
ritus. Todos los moderados se unieron á él; has¬ suplicar á Florus y Agrippa que vinieran lo
ta se sacópartido de la popularidad de Bereni¬ antes posible para ahogar la rebelión, haciéndo¬
ze/ en la cual la imaginación del pueblo creía les notar que si tardaban no habría tiempo.
ur revivir á su bisabuela Mariana la Asmo- Florus. según Josefo, quería una guerra de ex¬
nieuse. Mientras Agrippa arengaba á la mu¬ terminio que hiciera desaparecer del mundo la
chedumbre en la plaza, la princesa mostróse ] aza judía; y se guardó de responder. Agrippa

en la terraza del palacio de los asmonienses, envió al partido del orden un cuerpo de 3.000
que dominaba aquélla. Tocio fué inútil. Los hom¬ jinetes árabes. El partido del orden, con
bres sensatos que demostraban que la guerra estos- jinetes, ocupaba la ciudad alta (el barrio
sería la ruina segura de la nación, fueron tra¬ armenio y el barrio judío actuales). El partido-

tados ele gente de poca fe. Agrippa, desanima¬ de la acción ocupaba la ciudad baja y el tem¬
do ó asustado, salió de la ciudad, y se í'etiró á plo (barrio musulmán, mogarabi y haram ac¬
sus dominios de Batania. Una banda de los tuales). Una verdadera guerra se entabló entre
más ardientes al punto en marcha, y
se
puso ambos partidos. El 14 de Agosto, los revolu¬
se
apoderó por sorpresa de la fortaleza de Ma¬ cionarios, mandados por Eleazar y Menahenq
sada, situada á orillas del mar Muerto, á dos hijo de Judas el Gaulonita que, sesenta años
jornadas de Jerusálén, y casi inexpugnable. antes, fué el primero en amotinar á los judíos
Era esteun acto de hostilidad bien caracteri¬ predicándoles que el verdadero adorador de
zado. En Jerusálén, la lucha se entabló, cada Dios no debe reconocer á ningún hombre por
vez más viva, entre el partido de la paz y el de superior, forzaron la ciudad alta, quemaron la
la guerra. El primero se componía de los ricos, casa de Ananio,
"y los palacios de Agrippa y de
que tenían mucho que perder en un trastorno; Berenize. Los jinetes de Agrippa, Ananio, su-
el. segundo, además de los entusiastas sinceros, hermano y todos los notables que pudieron unir¬
comprendía esa masa de proletarios á los cua¬ se á ellos se
refugiaron en la parte más eleva¬
jes un estado de crisis nacional, suprimiendo las da del palacio de los asmoneos.
condiciones ordinarias de la vida, procura más El día después de este triunfo, los amotina¬
de un provecho. Los moderados se apoyaban dos asaltaron la torre Antonia y la tomaron al
en la
pequeña guarnición romana, albergada en cabo de dos días incendiándola. Sitiaron en

la torre Antonia. El sumo sacerdote, Matías, seguida al alto palacio y le forzaron (6 de Sep¬
hijo de Teófilo, era un hombre obscuro. Desde tiembre). Se dejó salir de él á los jinetes de
la destitución de Hanán el Joven, que dió Agrippa. En cuanto á los romanos, se encerra¬
muerte á Santiago, parece que se tuvo por sis¬ ron en las tres torres llamadas de
Hippicus, de
tema no buscar el gran sacerdote en las pode¬ Fasael y de Mariana. Ananio y su hermano.
8
122 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

fueron muertos. Según la ley de los movimien¬ vida judía y de la vida greco-romana se acusa¬
tos populares, pronto entró la discordia entre ba cada más. Una de las dos razas quería
vez

los jefes de la facción victoriosa. Menahem se exterminar á la otra; entre ellas, parecía no
hizo insoportable por su orgullo de demócrata existir piedad alguna. Para concebir estas lu¬
elevado. Eleazar, irritado sin duda por el ase¬ chas,es necesario haber comprendido hasta qué
sinato de su padre, le arrojó de allí y lo mató. punto el judaismo había penetrado en toda ia
Los restos del partido de Manahem huyeron á parte oriental del imperio romano. "Han in¬
Masada, que hasta el fin de la guerra va á ser vadido todas las ciudades — dice Strabón —
y
la trinchera del partido más exaltado de los no es fácil citar
lugar del mundo que no ha¬
un

zelotes. ya acogido á esa tribu, ó por mejor decir, que


Los romanosse defendieron largo tiempo en no esté ocupado por ella. El Egipto, la Ciri-
sus torres.Reducidos al último extremo, pidie¬ naica y muchos otros países han adoptado sus
ron la vida. Se les prometió; pero, en cuanto costumbres, observan con escrúpulo sus precep¬
entregaron las armas, Eleazar les hizo dar muer¬ tos y sacan gran provecho de la
adopción que
te á todos, excepto Metilius, primipilario de la han hecho de sus leyes nacionales. En Egipto,
cohorte, que prometió hacerse circuncidar. De son admitidos para habitar legalmente, y una
este modo perdieron los romanos la ciudad de gran parte de la ciudad de Alejandría les ha
Jerusalén, algo más de cien años después de su sido asignada; tienen allí su etnarca,
que admi¬
toma por Pompeyo. La guarnición romana del nistra sus asuntos, les hace justicia, vela por la
castillo de Hachero, temiendo verse cortar la ejecución de los contratos y los testamentos,
como si fuera el
retirada, capituló. El castillo de Kipros, que presidente de un Estado libre".
domina Jericó, Cayó también en poder de lo? Esta vecindad de dos elementos tan opuestos
amotinados. Es probable que Herodium fuera como el e'1 fuego no podía dejar de
agua y
ocupado de igual modo. La debilidad que mos¬ traer las explosiones más terribles.
traron los romanos en todos estos encuentros es No debe sospecharse que el gobierno romano
cosa singular, y da cierta verosimilitud á la fué el único en cebarse en ellos. Las mismas
opinión de Josefo, con arreglo á la cual el plan matanzas tuvieron lugar en el país de los par¬
de Elorus había sido llevarlo todo al último ex¬ tos, cuya situación é intereses eran muy otros
tremo. Verdad es que los primeros impulsos re¬ que los del Occidente. Una de las glorias de
volucionarios tienen algo de arrebatador, que Roma es el haber fundado su imperio en la paz,
hace muy difícil el detenerlos y que los espíri¬ en la extinción de las guerras locales, el
no ha¬
tus prudentes prefieran dejar que se gasten ber practicado el detestable medio de gobernar
por sus excesos. convertido en uno de los secretos del imperio
En cinco meses, la insurrección había logrado turco, consistente excitar una contra otra á
en
establecerse de un modo formidable. No sólo las diversas poblaciones de los países mixtos.
•ra dueña de la ciudad de Jerusalén, sino que, En cuanto á la matanza por motivo religioso,
en el desierto de Judá, se encontraba en comu¬ nunca idea alguna estuvo más lejos del espíri¬

nicación con la región del mar Muerto, cuyas tu romano. Extraño á toda teología, el romano
fortalezas estábanle sometidas. Por allí daba no comprendía la secta, ni admitía que por tan

la mano á los árabes, y á los nabáteos, más ó poca cosa como es una proposición especulati¬
menos enemigos de Roma. La Judea, la Idumea, va llegara á tan último extremo. La antipa¬
se

la Pei*ea y la Galilea estaban de parte de los re¬ tía contra los judíos era, por otra parte, en el
beldes. Mientras tanto, en Roma, un soberano mundo antiguo, un sentimiento tan general, que
odioso ponía las funciones del imperio en ma¬ no había necesidad de impulsar á ella. Esta
nos de los más innobles é incapacitados. Si los antipatía es una de las fases de separación que
tal vez nunca se colmen en la especie humana.
judíos hubieran podido agrupar en torno de
ellos á todos los descontentos de Oriente, la do¬ Obedece á algo más que la raza. Es el odio
minación romana habría cesado
en aquellos pa¬ de las diversas funciones de la humanidad, del
rajes. Pox desgracia ellos, el efecto fué
para hombre pacífico, contento con sus alegrías in¬
contrario y su rebelión inspiró á las poblacio¬ teriores, contra el hombre de guerra; del hom¬
nes de Siria doble fidelidad al imperio. El odio bre de tienda y trastienda contra el aldeano y
que habían profesado siempre á sus vecinos el nqble. No sin razón el pobre Israel pasó su
bastó, durante la especie de entorpecimiento del vida de pueblo siendo constantemente herido,
poder romano, para excitar contra ellos á ene¬ 'uando todas las naciones y todos los siglos lo
migos no menos peligrosos que las legiones. han perseguido, menester es que haya un mo¬
tivo para ello. El judío hasta los tiempos pre¬
sentes, se insinuaba en todas partes reclaman¬
CAPITULO XI
do el derecho común; pero en realidad no esta¬
Siria y en ba en ese derecho. Guardaba su estatuto parti¬
Matanzas en Egipto.
cular y quería tener las garantías de todos y
Una especie de consigna general, en efecto, además sus excepciones, sus leyes propias. Que¬
parece en aquella época haber recorrido el ría las ventajas que dan las naciones, sin ser
•na nación, y sin participar de las cargas de
Oriente, provocando' en todas partes grandes
matanzas de judíos. La incompatibilidad de la las naciones. Ningún pueblo pudo nunca tole-
EL ANTICRISTO 123

rar esto. Las naciones son creaciones militares, ya, venía en parte de una injusticia, de la exen¬
fundadas y mantenidas por la espada; son obra ción del servicio militar. Los griegos y los siria¬
■de los aldeanos y los soldados, y los judíos no cos, entre los cuales se reclutaban las legiones,
han contribuido en nada á establecerlas. Ahí sentíanse héridós viéndose colocados detrás de
•está el gran desacuerdo implicado en las preten¬ unas gentes que eran libres de las cargas del Es¬
siones israelitas. El extranjero tolerado puede tado y hacían un privilegio de tolerancia que con
.ser útil á un país, pero á condición de ellas se tenía. Todo era riñas y reclamaciones in¬
que el
país no se deje invadir por él. No es justo terminables dirigidas á los magistrados romanos.
reclamar los derechos de miembro de la fami¬ Los orientales
toman generalmente la religión
lia .en una casa que no se ha construido, como como un pretexto de sus hazañas. Los hombres

lo hacen esas aves que van á instalarse en un menos religiosos lo son singularmente en cuanto

nido que no es el suyo, ó como esos crustáceos se trata de vejar al vecino. En nuestros días, los

que toman la concha de otra especie. uncionarios turcos son asaltados por pleitos
El judío ha prestado al mundo tantos servi¬ de este género. Desdé el 60 próximamente, la
cios buenos y malos á la vez, que nunca se será batalla se entabló sin tregua entre las dos mita¬
justo con él. Le debemos demasiado, y al pro¬ des de la población de Cesárea. Nerón zanjó
pio tiempo vemos demasiado bien sus defectos, las cuestiones pendientes contra los judíos, y
para que su presencia no. nos impaciente. Ese el odio no hizo otra cosa que envenenarse. De
eterno Jeremías, ese "hombre de dolores", que miserables travesuras ó tal vez de inadverten¬
siempre se queja, que ofrece la espalda á los cias de parte de los siriacos hacíanse crímenes,
golpes con una paciencia que nos irrita; esa insultos á los ojos de los judíos. Los jóvenes
criatura extraña á todos nuestros instintos de se amenazaban, se pegaban. Los hombres gra¬
honor, de orgullo, de gloria, de delicadeza y de ves
quejaban á la autoridad romana, que or¬
se

arte; ese personaje tan poco soldado, tan poco dinariamente hacía apalear á las dos partes.
caballeresco, que no ama ni Grecia, ni Roma, Gessius Florus ponía en esto más humanidad:
ni la Germania, y á quien, sin embargo, debemos empezaba por hacerse pagar por ambas partes
nuestra religión, de tal modo que el judío pue¬ y luego se burlaba de los demandantes. Una si¬
de decir al cristiano: "Eres un judío de nagoga que tenía una pared medianera, un cán¬
baja
estofa"; ese sér ha sido colocado como punto taro y' algunos volátiles muertos que se encon¬
de vista de la contradicción y de la antipatía. traron á la puerta de la sinagoga y que los ju¬

¿Antipatía fecunda que ha sido una de las con¬ díos quisieron hacer pasar por restos de un sa¬
diciones del progreso de la humanidad! En el crificio pagano, tales eran los asuntos importan-
siglo primero de nuestra era, parece que el es de Cesárea cuando Florus entró en ella,
mundo tuvo una conciencia obscura de todo furioso del insulto que le habían inferido las
esto. Véía su señor
aquel extranjero torpe,
en gentes de Jerusalén.
susceptible, tímido, sin nobleza exterior, pero Cuando se supo, algunos meses más tarde,
honrado, moral, aplicado, recto en los negocios, que estos últimos habían logrado echar comple¬
dotado de virtudes modestas, no militar, pero tamente á los romanos de sus muros, la emoción
buen comerciante, obrero sonriente y acomoda¬ fué vivísima. Abierta estaba la guerra entre la
do. Esta familia judía, iluminada de esperanza, nación judía y los romanos. Los siriacos dedu¬
esta sinagoga en que la vida en común estaba jeron de esto que podían impunemente degollar
¡lena de encantos, daban envidia. Tanta humil¬ i los judíos, y en una hora hubo veinte mil
dad, una aceptación tan tranquila de la perse¬ muertos. No quedó ni uno solo en Cesárea.
cución y de la afrenta, un modo tan resignado Florus dió orden de apoderarse de todos los
.o consolarse de no ser del gran mundo porque que huyeran y de conducirles á las prisiones.
e tiene una compensación en su familia y su Este crimen fué causa de horrorosas represa¬
Iglesia, un dulce buen humor como el que en lias. Los judíos formáronse en cuadrillas y co¬
nuestros días distingue en Oriente al raia y le menzaron por su parte á dar muerte á los si¬

hace encontrar su dicha en su inferioridad riacos en las ciudades de Filadélfia, Hesebón,'


misma, en ese pequeño mundo en que es tanto Geraso, Pella, Seitópolis. Arrasaron la Decapo-
más feliz cuanto que fuera sufre ignominia y lia y la Gaulonitidia, pusieron fuego á Sebas¬
persecución, todo esto inspiraba á la aristocrᬠto y á Ascalón, y redujeron á escombros Ant.e-
tica antigüedad accesos de profundo mal hu¬ dón y Gaza. Quemaron los pueblos y mataron
mor, que á veces conducían á odiosas brutali¬ todo lo que no era judío. Los siriacos, por su
dades. .
arte, acababan con cuantos judíos tropezaban.
La tormenta empezaba á rugir en Cesárea, La Siria meridional era un campamento dedi¬
casi al mismo instante que la revolución acaba¬ cado á la carnicería. Cada ciudad estaba divi¬
ba de hacerse, completamente dueña de Jerusa- dida en dos bandos, que se hacían una guerra
lén. Cesárea era la ciudad en que la situación despiadada: las nocües transcurrían en el terror.
de los judíosde los no judíos (comprendidos
y Hubo episodios atroces. En Seitópolis, los ju¬
éstos en el nombre general de siriacos) ofrecía díos combatieron al lado de los habitantes pa¬
más dificultades. Los judíos componían en las ganos contra sus correligionarios invasores, lo
ciudades mixtas de Siria, la parte rica de la ¡ue no impidió qué fueran en seguida destro¬
población; peño esta riqueza, como hemos dicho zados por los seitopolitanos.
124 ífOVJNIMA HISTORIA UNIVERSAL

Las carnicerías de judíos se repitieron con es decir, gentes del país .convertidas, pero n/;>
nueva violencia en Ascalón, en Acre, en Tiro, judíos «le Se les miraba con desconfianza,
raza.
en Hippos, en Gadaria. Los que no quedaban pero 110 se les daba, muerte. Se les consideraba
muertos eran presos. Ras escenas rabiosas que como una
especie de mestizos, de extranjeros
,

ocurrían en Jerusalén hacían ver en todo judío en su patria. En cuanto á ellos, atravesando es¬

una especie de loco peligroso cuyos actos de tos meses terribles, tenían los ojos en el cielo,,
furor era necesario prever. en vendo ver en cada
episodio de la horrible;
épidemia de matanzas se extendió hasta
La tormenta las señales del tiempo fijado para la,,
Egipto. El odio de los judíos y los griegos era catástrofe. "Estableced una comparación con
llevado al colmo allí. Alejandría resultaba mi¬ ia higuera: Cuando sus botones se tornan tier¬
tad judía; los judíos formaban en esta ciudad nos y sus hojas nacen, de ello deducís que eJ
una verdadera república autónoma. El Egipto estío está cercano. Así, cuando veáis llegar estas
tenía justamente desde hacía algún tiempo un cosas, sabed que El está próximo, que El está á-
prefecto judío, Tiberio Alejandro, pero un ju¬ la puerta".
dío apóstata, poco dispuesto á ser indulgente Lá autoridadromana se disponía en tanto ít

Con el fanatismo decorreligionarios. T.a se¬


sus entrar por fuerza en la ciudad que había im¬
dición estalló á propósito de una reunión en el prudentemente abandonado. El delegado impe¬
anfiteatro. Los primeros insultos partieron, se¬ rial en Siria, Cestius Gallus, caminaba de An-

gún parece, de los griegos, y los judíos les con¬ tioquía hacia el Sur con un ejército considera¬
testaron de un modo atroz. Armándose de an¬ ble. Agrippa se unió á él como guía de la ex¬

torchas, amenazaron con quemar en el anfitea¬ pedición. Las ciudades le dieron tropas auxi¬
tro hasta el último griego. Tiberio
Alejandro liares, en las cuales un odio inveterado contra*,
-rato en vano de calmarles. Hizo que vinieran los judíos suplía lo que faltaba de educación-
legiones, pero los judíos resistieron y la carni¬ militar. Gestas reconquistó sin grantrabajo la
cería fué horrible. El barrio judío de Alejan¬ Galilea y la costa, y el 24 de Octubre llegó á¡.
dría llamado el Delta, quedó cubierto de cadᬠGabaón, á diez kilómetros de Jerusalén.
veres. Se calculó en cincuenta mil el número Con un atrevimiento sorprendente, los rebel¬
de los muertos. des le fueron á atacar en esta posición, hacién¬
Estos horrores vinieron á durar como un mes. dole sufrir una derrota. Tal hecho sería incon¬
En el Norte se detuvieron en Tiro, porque más cebible representándose al ejército liierosolimi-
allá los
judíos no eran bastantes para hacer tano, como un hato de devotos, de mendigos fa¬
sombra á las poblaciones indígenas. La causa náticos y de bandidos. Pero poseía elementos,
del mal, en efecto, era más social que religio¬ más sólidos
y realmente militares. Figuraban,
sa. En toda ciudad en que el judaismo llegaba en él los dos
príncipes de la familia real de Adia—,
á dominar, la vida se hacía imposible á los benes, Monobaces y Cenedeo; un Siles de Babi¬
paganos. Se comprende que el triunfo obteni¬ lonia, teniente de Agrippa II, que había en¬
do por la revolución judía en el verano del 66 trado el partido nacional; Niger de Pereo.
en

«ausase todas las ciudades mixtas próximas


en militar experimentado; Simón, hijo de Gioras,.
á la Palestina y la Galilea un momento de te¬ que entonces comenzaba su carrera de violen-
rror. Hemos insistido muchas veces ace'rca .del na y de
heroísmo. Agrippa creyó la ocasión fa¬
"arácter singular que hace que el pueblo judío vorable para parlamentar. Dos de sus emisa¬
encierre en su seno los extremos y, si me atrevo rios fueron á prometer á los hierosolimitanos tu»
á decirlo, el combate del bien y el mal. Nada pleno perdón si se querían someter. Gran parte1
iguala en punto á malevolencia, á la malevolen¬ de la población deseaba que se acéptase; pero-
cia judía; y sin embargo, el judaismo supo Ios exaltados mataron á los parlamentarios. Al¬
sacar de su seno el ideal de la bondad, del sa gunas personas (pie se indignaron de tal felo¬
<M'iíieio, del amor. Los mejores hombres fueron nía fueron maltratadas. Esta división dió á Ces¬
judíos. Raza extraña verdaderamente, marcada tius un momento de ventaja. Salió de Gabaón-
por el sello de Dios, que lia; sabido producir pa¬ y fué á acampar en el sitio llamado Safa ó Seo-
ralelamente y como dos botones «le un mismo pus, lugar importante situado al Norte de Je¬
tallo, la Iglesia naciente y el fanatismo feroz rusalén, á una hora escasa, y desde el cual se
de los revolucionarios de Jerusalén, •tosús- y distinguía la ciudad y el templo. Permaneció^
Juan de Giscala, los apóstoles y los sicarios, el allí.tres días, esperando el resultado de las en¬
Evangelio y el Talmud. ; «Se lia de admirar uno trevistas que creía verificarse en la plaza. AL
poique esta, misteriosa gestación fuese acom¬ cuarto día (30 de Octubre), hizo formar á su
pañada «le desgarramientos, de delirio y de una ejército y siguió avanzando. El partido de la
fiebre no se verán nunca?
como resistencia abandonó toda la ciudad nueva y se-
Lcristianos fueron sin duda implicados en replegó en la ciudad interior (alta y baja) y
más de una ciudad en estas carnicerías de Sep¬ en el templo. Cestius entró sin hallar obstácu¬

tiembre del fifi. Es probable, no obstante, que loalguno, ocupó la ciudad nueva, el barrio de-
la dulzura de estos buenos sectarios y su ca¬ Bezetba, el Mercado de madera, que incendió,,
rácter inofensivo les preservasen con frecuen¬ y llegó ante la ciudad alta y dispuso sus líneas-
cia. La mayoría de los cristianos de las ciuda¬ ante el palacio de los asmoneos.
des siriacas eran lo que se llamaba "judiantes", Pretende Josefo que, si Cestius Gallus hubie-
EL ANTICRISTO 125

ra querido dar el asalto en aquel momento, la traba allí, la fundación de nues¬


corno se ve en
guerra habría acabado. El historiador judío ex¬ tros premios académicos,
un modo seguro de
plica la inacción del general romano por intrigas transmitir su nombre á la posteridad. Los no¬
■cuyo principal móvil habría sido el dinero de bles ejercicios que tan poderosamente contri¬
Floros. Parece se vieron en la muralla algunos buyeron á Ja fuerza la belleza de la antigua
y
individuos del partido aristocrático, conducidos raza, y fueron la escuela del arte griego, ha¬
por un Hanán, que llamaban á Cestius y se bíanse tornado, como lo fueron más tarde, los
-ofrecían á abrirle las puertas. Sin duda, el de¬ torneos de Ja Edad Media, en el pasto de las
legado temió alguna emboscada. Durante cinco gentes de oficio, que hacían una profesión de
-días, trató en vano de forzar el muro, di sexto correr los agones y
de ganar coronas en estas
<5 de Noviembre); atacó por fin el templo por el carreras. En lugar de buenos y bellos ciudada¬

Norte. Kajo los pórticos, la lucha fué terrible. nos, no figuraban allí más que hombres odiosos,
Fl desaliento se apoderaba de los rebeldes, y el presumidos é inútiles, ó gentes que se creaban
partido de la paz se disponía á acoger á Ces¬ una especialidad explotable.'Estos premios, que
tius, cuando éste hizo tocar súbitamente reti¬ los vencedores mostraban cual condecoraciones,
rada. Si el relato de Josefo es cierto, la con- quitaban el sueño. ai orgulloso César. Ya se
•ducta de Cestius fué inexplicable. Tal vez Jose¬ veía volviendo á Roma triunfante, con el títu¬
fo, impulsado por su tesis, exagera las venta¬ lo extremadamente de periodonicio ó ven¬
raro

jas de Cestius sobre los judíos y disminuye la cedor en el cielo completo de los juegos so¬
fuerza real de la resistencia. Lo que hay de se- lemnes.
;guro es que Cestius regresó á su campamento de Su manía de cantante llegaba al colmo de la
Scopus partió al día siguiente para Gabaón,
y locura. Una de las razones de la muerte de Tra¬

«rseguidó por los judíos. Dos días después scas fué el no sacrificarse éste á la "celestial

(8 de Noviembre) bajó, siempre acosado, la pen¬ voz" del soberano. Delante del rey de los par¬
diente de Bethorón, abandonó todo su bagaje y tos, huésped, no quiso hacerse valer más que
su

huyó, no sin trabajo, á Antipatías. por su habilidad en las carréras de carros. Po¬
La incapacidad que Cestius mostró én esta níanse en escena dramas líricos en los que tenía
«campaña, es realmente sorprendente. Menéster es él el papel de protagonista y los dioses, las dio¬

-que el mal gobierno de Nerón hubiera rebajado sas, Jos héroes y las heroínas estaban enmasca¬
mucho todos los servicios del Estado para que rados y vestidos á su imagen y á semejanza de
tales acontecimientos
pudieran ser posibles. la mujer que amaba. Representaba así Edipo.
'Cestius, por otra parte, sobrevivió poco á su Tiestes, Hércules, Alemeón, Orestes, Cactáceo y
•derrota. Muchos atribuyen su muerte á la pena. se le veía .en escena encadenado (con cadenas de
No se sabe qué fué de Floras. oro), guiado como un ciego, imitando- á un loco,
ó imitando los dolores de partera. Uno de
una

sus últimos proyectos fué aparecer en el teatro


CAPITULO XII
desnudo, á lo Hércules, aplastando á un león
Yespasíario en Galilea. El terror en Jerusa- entre sus brazos ó matándole de un mazazo. Se
lén. — Huítla de los cristianos. dice que el león estaba
ya cogido y amaestrado
al efecto cuando murió el emperador. Marcharse
Mientras el imperio romano sufría en Orien- del teatro cuando él cantaba era un crimen tan
le la más tremenda afrenta, Nerón, zarandea¬ grande, tomaban las más ridiculas pre¬
que se
do de crimen en crimen, de locura en locura, se¬ cauciones para hacerlo á hurtadillas. En los
guía entregado á quimeras de artista pre¬
sus concursos, denigraba á sus rivales y trataba de
tencioso. Todo lo que puede llamarse gusto, tac¬ confundirlos, de tal modo que los desgraciados
to, perfección, había desaparecido de su alrede¬ cantaban mal para escapar al peligro de la
dor con la muerte de Petronio. Un amor propio comparación. Los jueces le' animaban y alaba¬
colosal le daba una sed ardiente de acaparar la ban su timidez. Si este grotesco espectáculo
gloria del mundo entero. Su envidia contra los bacía subir el rubóf á Ja frente y la tristeza al
-que ocupaban la atención del público era feroz. rostro de algunos. Nerón decía que había allí
Triunfar, no importa en qué, se había hecho personas cuya imparcialidad le era sospechosa.
crimen de Estado. Se pretende que hasta quiso Aparte de ésto, obedecía á los reglamentos de
prohibir la venta de- las obras de Lucanó. As¬ los premios como un colegial, temblando ante
piraba á celebridades inusitadas: movía en su los agonotetas y los mastigófozos, y pagaba poi¬
•cabeza proyectos grandiosos. Un viaje á Gre¬ que no se le azotase cuando se equivocaba. Si
cia era desde hacía algún tiempo su sueño, no cometía alguna falta que pudiera excluirle, pa¬
por el deseo serió de admirar de cerca las obras lidecía. Era menester decirle en voz baja "que
maestras de un arte incomparable, sino por la nadie lo había notado, en medio de los aplau¬
grotesca ambición de presentarse en los con¬ sos y el entusiasmo del pueblo. Se derribaban
cursos fundados eu las distintas ciudades y las estatuas de los laureados anteriores por no
•obtener en ellos los premios. Estos concursos excitar en él accesos de celos desenfrenados. En
•eran innumerables. La fundación de tales jue¬ las carreras, teníase cuidado de dejarle llegar el
gos había sido una de las formas de la liberali¬ primero, aun cuando cayera de su carro. Sin
dad griega. Todo ciudadano algo rico encon¬ embargo, en ocasiones se dejaba adelantar, para
126 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

que no se creyese que su juego no era limpio. El partido de la resistencia desplegaba una
En Italia, ya lo hemos dicho, humillábale el prodigiosa actividad. Aun los tibios eran arras¬
no deber sus triunfos sino á
claque bien una trados al crimen. Celebróse un consejo en el
organizada y le seg-uía á
mejor pagada, que templo para formar un gobierno nacional, com¬
todas partes. Los romanos se le hacían inso¬ puesto de lo más selecto de la nación: El grupo-
portables. Los trataba de groseros y decía que moderado de aquella época hallábase muy lejos,
un artista que se respetase, no podía tomar por de haber abdicado. Sea que aún esperase diri¬
modelo más que á los hijos de Grecia. gir el movimiento, sea que tuviese una de aque¬
La tan deseada partida la emprendió en No¬ llas secretas esperanzas, contra todas las suges¬
viembre del 66. Nerón estaba desde hacía algu¬ tiones de la razón, en que se mece el ánimo tan
nos días en Ocaya cuando recibió la noticia de fácilmente en las horas de crisis, se dejó impul¬
la derrota de Cestius. Comprendió que aquella sar casi en igual sentido.
Personajes considera¬
guerra pedíacapitán experimentado y va¬
un bilísimos, muchos miembros de las familias sa-
leroso; ero por encima de todo quería alguno ducias ó sacerdotales, los ¡3rimeros de los fari¬
del que nada pudiese temer. Estas condiciones seos, es decir, la alta burguesía, á cuyo frente'
parecieron hallarse reunidas en Titus Flavius estaba el docto y honrado Simeón ben Gamaliel
Vespasianus, militar serio, de sesenta años de (el hijo del Gamaliel de los Actos y nieto de
edad, que siempre había tenido buena fortuna Ilillel), se adhirieron á la revolución. Se obró
y á quien su obscuro nacimiento no podía ins- constitucionalmente y se reconoció la soberanía
pirar grandes designios. Vespasiano vivía en¬ del sanedrín. La ciudad y el tenqdo continua¬
tonces en desgracia soberano, porque no
con su ron en manos de las autoridades
establecidas,.
mostraba la suficienteadmiración por su voz. Hanán (hijo de Hanán condenó á Jesús),
que
Cuando se le fué á anunciar que tenía el man¬ el más antiguo de los grandes sacerdotes, Josué
do de la expedición de Palestina, creyó por un ben Gamala, Simeón ben Gamaliel y José ben
momento que se trataba de una sentencia de Gorión. José ben Gorión y Hanán fuei'on nom¬
muerte. Su hijo Titus se unió muy pronto á él. brados comisarios de Jerusalén. Eleazar, hijo
En la misma época, Muciano sucedía á Cestius de Simeón, demagogo sin convicciones, cuya,
en ladelegación de Siria. Los tres hombres que, ambición personal había hecho peligrosa por
se
dos años más tarde, serán los dueños de la suer¬ los tesoros de que se había apoderado, fué ol¬
te del imperio, fueron así impelidos al propio vidado intencionadamente. Eligiéronse al mis¬
tiempo hacia Oriente. mo
tieni}30 comisarios para provincias. Todos;
La completa victoria de los rebeldes contra un eran moderados si se
exceptúa uno solo, Elea¬
ejército romano, mandado por un delegado im¬ zar, hijo de Ananio, que fué enviado á Idumea..
perial, exaltó en el más alto grado su atrevi¬ Josefo, que después se creó tan brillante fama
miento. Las personas más inteligentes é ins¬ como .historiador, fué prefecto de Galilea. Ha¬

truidas de Jerusalén mostrábanse sombrías. bía entre los elegidos muchos hombres serios,,
Juzgaban con evidencia que la ventaja no po¬ que aeejDtaron con el deseo de mantener el
dría hallarse definitiva sino de parte
en de los orden y con la esperanza de dominar los elemen¬
romanos. La ruina del templo y de la
nación tos anárquicos que amenazaban destruirlo todo.
les pareció inevitable. Comenzó la emigración. El ardor era extremado en Jerusalén. La ciu¬
Todos los herodieñses, todas las personas del dad erac-anrpamento, una fábrica de armas.
un

servicio de Agrippa se retiraron con los roma¬ En todas partes repercutían los gritos de Ios-
nos. Gran número de fariseos, por otra parte, jóvenes que se ejercitaban. Los judíos de loa-
preocuiDados únicamente por la observancia de lugares remotos de Oriente, sobre todo del rei¬
la ley y por el porvenir pacífico que soñaban no de los partos, acudían
allí, persuadidos de¬
para Israel, eran de opinión de someterse á que había pasado siempre la época del
los romanos, como se habían sometido á los imperio romano. Sentíase que Nerón tocaba á.
reyes de Persia y á los Ptolomeos. Cuidábanse su fin,
y estaban persuadidos de que con él des¬
muy poco de la independencia nacional. Rabbi aparecería el imperio. Aquel último rei^resen-
Johanan ben Zakaí, el fariseo más célebre de tante del título de César, abismándose en la
la época, vivía apartado de la política. Muchos vergüenza y el desprecio, parecía una señal evi¬
doctores se retiraron á partir de entonces á dente. Colocándose en este punto de vista, era
Jamnia ó Yabré, en donde fundaron aquellas la insurrección mucho menos loca que nos pare¬
escuelas talmúdicas que muy pronto alcanzaron ce á nosotros porque sabemos que el imperio-
gran celebridad. aún tenía la fuerza necesaria iDara muchos futu¬
Mientras tanto, las matanzas recomenzaban y ros renacimientos. Se podía realmente creer sin

se extendían á partes de la Siria, que has¬ esfuerzo que la obra de Augusto se dislocaba.
ta entonces habían estado
al abrigo de esta A cada instante se creía ver á los partos en las
epidemia de sangre. En Damasco todos los tierras romanas, y ésto es lo que hubiera ocu¬
judíos fueron degollados. La mayoría de las rrido en efecto, si por diversas causas la polí¬
mujeres de esta ciudad profesaban la religión tica arsac-ida no hubiera estado en aquel mo¬
judía, y con seguridad que entre ellas las ha¬ mento muy debilitado. Una de las más bellas
bría cristianas. Tomáronse precauciones para imágenes del libro de Henoch es aquella en que»
que la matanza se hiciera por sorpresa. el profeta ve la espada entregada á los corderos,.
EL ANTICRISTO 127

y á los corderos así armados perseguir á su vez sas en las facciones, esperar ó, si ésto no bas¬
á las fieras, y á las fieras huir. Tal fué realmen¬ taba, dar el gran golpe. Fué primero á Antio-
te el sentimiento de los judíos. Su carencia de quía, en donde Agrippa II se le unió con todas
educación militar no les permitía comprender sus fuerzas. Antioquía no había tenido hasta
lo que tenían de engañoso los triunfos obteni¬ entorfees sus matanzas de judíos, sin duda por¬
dos contra Ploras y contra Cestius. Hicieron que contaba con una multitud de griegos que ha¬
monedas por el estilo de las de los Macabeos, bían abrazado la religión judía (con preferencia--
la efigie del templo ó un emblema bajo la forma cristiana), lo que amortiguaba los
con
judío y
leyendas en caracteres hebreos arcaicos. Fecha¬ odios.
das por los años "de Ja liberación" ó "de la li¬ En aquel momento, no obstante, la tormenta
bertad de Lyon", estas monedas fueron prime¬ estalló. La loca acusación de haber querido in¬
ramente anónimas ó emitidas con el nombre de cendiar la ciudad trajo la carnicería, seguida de
Jerusalén. Más adelante, llevaron los nombres una rigurosa persecución, en la que sin duda su¬
de los jefes de partido que ejercieron á volun¬ frieron muchos discípulos de Jesús, confundi¬
tad de su facción una autoridad superior. dos con los adeptos de una fe que no era la
Plasta
es
posible que, en los primeros años de la re¬ suya sino á medias.
belión, Eleazar, hijo de Simeón, que era muy La expedición se puso en marcha en Marzo
rico, se atreviese á fabricar moneda y á darse del 67, siguió el camino ordinario á lo largo
en ella el título de "sumo sacerdote". Estas del mar y estableció su cuartel general en Pto-
emisiones monetarias debieron ser considerables. lomaida (Aere). El primer choque hirió á Ga¬
Fué lo que en seguida se llamó "el dinero de lilea. La población fué heroica. La pequeña ciu¬
Jeruíalén" ó "el dinero del peligro". dad de Judifat ó Jotapá, recientemente forti¬
Hanán se convertía cada vez más en el jefe ficada, hizo una resistencia prodigiosa. Ni uno
del partido moderado. Aún esperaba llevar la solo de sus defensores quiso sobrevivir y arro¬
masa del
pueblo á la paz y trataba de contener llados en una posición sin escape, se mataron
la fabricación de armas y de paralizar la resis¬ unos á otros. "Galileo" se hizo entonces sinó¬
tencia aparentando organizaría. Este es el más nimo de fanático sectario. Tiberiades, Tariqueas
terrible de los juegos en época de revolución. y Gamala no fueron tomadas sino después de
Hanán era realmente lo que los revolucionarios verdaderas carnicerías. Hay en la historia po¬
denominan un traidor. Tenía para los exalta¬ cos ejemplos de una raza tan enteramente diez¬
dos el defecto de ver claro. Para la mada. Hasta las ondas del apacible lago en que
historia, no
se le puede absolver de haber Jesús soñó con el reino de Dios fueron mancha¬
aceptado la más
falsa de las posiciones, la que consiste en hacer das de sangre. La orilla se cubrió de cadáveres
la guerra sin creer en ella, únicamente porque en putrefacción y el aire fué apestado. Multitu¬
se es empujado por fanáticos ignorantes. La des de judíos se habían refugiado en lanchas,
turbulencia era horrible en las provincias. Las pero Yespasiano les hizo matar ó ahogar á
regiones árabes del Oriente y del Sur del mar todos. El resto válido de la población fué ven¬
Muerto enviaban á la Judea masas de bandidos dido. Seis mil cautivos fueron enviados á Nerón
que vivían del pillaje y del asesinato. El orden á Aeaya para ejecutar los trabajos más difíci¬
era imposible tales circunstancias, porque,
en les de la apertura del istmo de Corinto y los:
para establecer el orden, hubiera sido preciso ancianos fueron degollados. No hubo más que
expulsar los dos elementos que hacían la fuer¬ un tránsfuga, Josefo, cuyo natural tenía poca
za de la revolución, el fanatismo
y el bandida¬ profundidad y que por otra parte había siem¬
je. ¡ Situaciones terribles son aquellas en que pre sospechado el resultado de la guerra, se
no se puede escoger más que entre el llama¬ pasó á los romanos, y pronto alcanzó el favor
miento al extranjero y la anarquía! En el Acra- de Vespasiano de Titus. Todas sus habilida¬
y
batenas, un joven y bravo partidario, Simón, des de escritor han podido borrar esta con¬
no

hijo de Gioras, robaba y torturaba á los ricos. ducta. de vil apariencia.


En Galilea, Josefo trataba en vano de mante¬ Todo el año 67 empleóse en esta guerra de
ner alguna razón. Un tal Juan de Giseala, tu¬ exterminio. La Galilea no se levantó ya. Los
nante y audaz agitador, unía una personali¬
que cristianos que en ella se encontraban se refu¬
dad implacable á un ardiente entusiasmo, logró giaron sin duda al otro lado del lago. En lo su¬
contrarrestarle en todo. Josefo se vió obligado, cesivo no se volverá á hablar del país de Jesús
según el antiguo uso de Oriente, á alistar ban¬ en la historia del cristianismo. Giseala, que fué
didos y á pagarles un sueldo regular para res¬ la última población que se sostuvo, cayó en No¬
cate del país. viembre ó Diciembre. Juan de Giseala, que la
Vespasiano se preparaba para la difícil cam¬ había defendido con furor, huyó y pudo ganar¬
paña que le había sido confiada. Su plan fué la Judea. Vespasiano y Titus llevaron sus cuar¬
atacar la insurrección por el Norte, aplastarla teles de invierno á Cesárea, preparándose para
primero en Galilea, en Judea luego, rechazarla llevar á cabo al año siguiente el sitio de Je¬
hasta cierto punto hacia Jerusálcn, y, cuando rusalén.
la hubiese tenido toda entera en aquel punto La gran debilidad de los gobiernos provisio¬
central, en donde el amontonamiento y el ham¬ nales organizados por una defensa nacional, es
bre no dejarían de producir escenas espanto¬ no poder soportar las derrotas. Constantemen-
.128 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

te minados por los partidos avanzados, caen el Daniel que debía ocurrir en el lugar santo, ea
■día que 110 dan á la muchedumbre superficial vísperas de los días supremos. Los zelotes,
todos los fanáticos militantes, hacían poco
lo que ellos proclamaron: la victoria. Juan de como

Olscala y los fugitivos de Galilea que llegaban caso de los ritos y los subordinaban á la obra
á diario á Jerusalén con la rabia en el alma, santa por excelencia, al combate. Cometieron un
elevaban aún el diapasón de furor en que vivía atentado menos grave cambiando el orden
no

el partido revolucionario. Su respiración era del pontificado. Sin miramientos para el privi¬
calurosa y entrecortada: "No estamos vencidos legio de las familias en el seno de las cuales

decían — pero buscamos puestos mejores. teníase costumbre de tomar los sumos sacerdo¬

¿Por qué gastarse en Giscala y otros pueblos tes, escogieron una rama poco considerada de
insignificantes cuando tenemos que defender la la raza sacerdotal y recurrieron á la vía comple¬
■ciudad madre?" "He visto — decía Juan de tamente democrática de la suerte. Esta, natural¬
Giscala — las máquinas de los romanos volar mente, dió resultados absurdos, pues recayó
¡hechas pedazos contra los muros de los pueblos sobre un patán, al cual hubo de arrastrarse á
de Galilea y á menos que tengan alas, no fran¬ Jerusalén y que á pesar suyo fué revestido con
quearán las murallas de Jerusalén". Toda la los hábitos sagrados. El pontificado se vió pro¬
juventud estaba por la guerra hasta el último fanado por escenas de carnaval. Todas las per-
trance. El pillaje no encuentra dificultades para -sonas serias, los fariseos, los saducenses, los
propagarse en un ejército compuesto de volun¬ Simeón ben Gamaliel, los José ben Gorión, fue¬
tarios. Las tropas de fanáticos, ya religiosos, ron heridos en tenían de más caro.
lo que
ya políticos, aseméjanse siempre á bandidos. Es Tantos decidieron por fin al partido
excesos

necesario vivir, y los cuerpos francos no pueden saduceo á llevar á cabo una intentona de reac¬
vivir sin vejar á la población. He ahí por qué ción. Con mucha habilidad y valor, Hanán tra¬
bandido y héroe, en tiempo de crisis nacional, tó de reunir la burguesía honrada y todo lo
son casi sinónimos. Un partido de la guerra es que había de sensato, para acabar con la mons¬
siempre tiránico. La moderación 110 salvó nun¬ truosa alianza del fanatismo y la impiedad. Los
ca una -patria, porque el primer principio de zelotes fueron acorralados y obligados á en¬
la moderación es ceder á las circunstancias, y cerrarse en el templo, convertido en una ambu¬
■el heroísmo consiste ordinariamente en 110 se¬ lancia de heridos. Para salvar la revolución,
guir á la razón. Josefo, el hombre ordenado por recurrieron á un medio supremo, llamar á la
excelencia, está probablemente en lo cierto cuan¬ ciudad á los idumeos, es decir, tropas de ban¬
do nos presenta la resolución de no retroceder didos, acostumbradas á toda clase de violencias,
como hija de un pequeño número de energúme¬
y que vagaban en torno de Jerusalén. La en¬
nos arrastrando por fuerza á tranquilos bur¬ trada de los idumeos fué señalada por una ma¬
gueses, que no hubiera pedido otra cosa que tanza. Todos los miembros de la casta sacerdo¬
someterse. Casi siempre ocurre lo propio. No tal que iludieron encontrar fueron muertos. Lla-
se obtienen grandes sacrificios de una nación nán y Jesús, hijo de Gamala, sufrieron horri¬
falta de gobierno más que aterrorizándola. La bles insultos. Sus cuerpos fueron privados de
masa es tímida por esencia; pero la timidez 110
sepultura, ultraje inusitado en los judíos.
.entra en cuenta entiempos de revolución. Los Así pereció el hy<? del principal autor de la
-exaltados son siempre ün pequeño numeró, péró muerte (le Jesús. Los Beüi-Hanán permanéclé-
se imponen cortando á la conciliación todos los ron fieles hasta lo último á su papel, y, si me

caminos. La ley de semejantes situaciones es atrevo á decirlo, á su deber. Como la mayoría


que el poder cae necesariamente en manos de de los que tratan de oponerse á las extravagan¬
los más ardorosos y los políticos son en ellas cias de las sectas y del fanatismo, fueron muer¬
fatalmente impotentes. tos, acabaron noblemente. El último. Ha¬
pero
Ante esta fiebre
intensa, creciente de día en nán parece haber sido un hombre de gran ea^
día, la posición del partido moderado no era pacidacl y luchó cerca de dos años contra la
ya sostenible. Las bandas de saqueadores, des¬ anarquía. Era un verdadero aristócrata, duro,
pués de arrasar el campo, se replegaban sobre á veces, pero grave, penetrado de un real senti¬
Jerusalén. Los que huían de las armas romanas miento de la cosa pública, muy respetado, li¬
iban á su vez á amontonarse en la ciudad, cuya beral en el sentido de querer el gobierno de la
hambre aumentaba. No había en ella ninguna nación por su nobleza y no por las facciones
autoridad efectiva. Los zelotes reinaban; todos violentas. Josefo 110 duda que, si hubiese vivido,
los parecían sospechosos de "moderantis- habría llegado á
que conseguir entre los romanos y
nio" asesinados sin piedad. Hasta enton¬ los
eran
judíos acuerdo digno, y mira el día de
un
ces, la
guerra y los excesos se habían detenido su muerte como el momento en que la ciudad
en las
barreras del templo; pero los zelotes y de Jerusalén y la república de los judíos fue¬
los bandidos no tardaron en habitar confundi¬ ron definitivamente condenadas. Este fué el fin
dos la santa Todas las reglas de la pu-,
en casa.
cruel, pero que representaba después de todo
reza legal parecen haberse olvidado. El pavi¬ la única opinión razonable'y capaz de salvar el
mento estaba lleno de sangre; andaba por
se país. Ante la muerte de Hanán, puede sentirse
allí con los pies cubiertos de ella. Para muchos la tentación de decir, según la expresión vulgar,
devotos, fué ésto la abominación predicha por que Jesús fué vengado. Los Bení-Hanán fueron
Eli ANTICRISTO 129

ALZAMIENTO DE LOS JUDÍOS CONTRA LOS ROMANOS.

tan respetados, que en otro tiempo se vieran


revestidos con sus soberbios hábitos pontifica¬
les, presidiendo pomposas ceremonias, rodeados
de la veneración de los peregrinos que del mun¬
do entero iban á Jerusalén. Era aquel un mun¬
do que desaparecía. El pontificado democrático
inaugurado por las rebeliones fué efímero. Los
ériftianos creyeron ai principio realzar á dos
ó tres personajes adornándoles la frente con el
los que, en presencia de Jesús, hicieron esta re- petalon sacerdotal, Nada de ésto tuvo conse¬
iiexión : " La consecuencia de todo ésto es cuencias. Como el templo, el sacerdocio, que
que
los romanos vendrán y destruirán el tempilo y dependía de él, no estaba destinado á ser la
la nación", jara añadir: "Preferible es la cosa capital del
judaismo. La cosa capital era
muerte de mi hombre á ia ruina de un el entusiasta, el profeta, el zelote, el enviado
pueblo".
Guardémonos, obstante, de una expresión
no de Dios. El profeta había dado muerte á Ja
tan sencillamente impía. No realeza: el
hay venganza en entusiasta, el ardiente sectario, mató
la historia como no la hay en la naturaleza: Las el sacerdocio. Una vez muertos el sacerdocio y
revoluciones no son más justas que el volcán la realeza, queda el fanático, que, durante diez
que estalla ó la avalancha que rueda. El 93 110 años y medio más, va á luchar contra la fata¬
castigó á Richelieu, ni á Luis X1 Y. ni á los fun¬ lidad. Cuando el fanático haya sido aplastado
dadoresde la unidad francesa. á sn vez, quedará el doctor, el rabino, el intér¬
Con Hanán (primeros días del 68) perece el prete de la Tkora. Pero el sacerdote y el rey
•viejo sacerdocio judío, enfeudado en las gran¬ jamás resucitarán. Ni el temido tampoco. Esos
des familias saducéas, que tan viva oposición zelotes, que, con gran escándalo de los sacerdo¬
habían hecho al cristianismo naciente. Grande tes amigos de los
romanos, hacían del lugar
fué la impresión cuando se contempló, arroja¬ Santo fortaleza y
hospital, no estaban tan lejos
dos desnudos fuera de la ciudad, como parece al pronto del sentimiento de Je¬
entregados á
los perros y á los chacales, 4 estos aristócratas sús. ¿Qué importan esas piedras'? El espíritu
130 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

es la única que entra en cuenta, y el que


cosa tes. Se le condujo ante un jurado revoluciona¬
defiende el
espíritu de Israel, la revolución, rio, que le absolvió por unanimidad. Pero los
tiene derecho á manchar las piedras. Desde el zelotes le asesinaron en mitad del templo. Este
día que Isaías dijo: "¿Qué me importa vues¬ Zacarías pudo muy bien ser un amigo de los.
tros sacrificios? Me desagradan; la justicia del cristianos, porque se cree notar una alusión á
corazón es lo que yo quiero", el culto material él en las proféticas palabras que los evange¬
era una rutina rezagada que debía desaparecer. listas atribuyen á Jesús en los últimos días.
La
oposición entre el sacerdocio y la parte Los extraordinarios acontecimientos de que-
de la nación, en el alma de todo demócrata, que Jerusalén herían, en efecto, en el más-
era teatro
no admitía otra nobleza que la piedad y la alto grado, á los cristianos. Los apacibles dis¬
observancia de la ley, es sensible á partir de Ja cípulos de Jesús, privados de su jefe, Santiago,
época de Nehemia que era un fariseo. El ver¬ hermano del Señor, continuaron primero llevan¬
dadero Aarón, en el pensamiento de los sabios, do en la ciudad santa su vida ascética, amon¬
es el hombre de bien. Los asmoneos, á la vez tonados en torno del templo y esperando la gran
sacerdotes y reyes, no inspiran más que aversión aparición. A su lado tenía los restos supervi¬
á los hombres piadosos. El saduceísmo, cada día vientes de la familia de Jesús, los hijos de
más impopular y más rencoroso, no se salva Clopas, rodeados de la mayor veneración aun
sino por la distinción que el pueblo hace entre por parte de los judíos. ¿Qué podían ser aque¬
la religión y sus ministros. No más reyes, no llas convulsiones, sino el comienzo de lo que se
más sacerdotes, tal era el fondo del ideal del llamaba "los dolores del Mesías", los preludios-
fariseo. Incapaz de formar un Estado propio, del triunfo mesiánico? Se estaba jiersuadido-
el judaismo debía llegar al punto en que le ve¬ de que la venida triunfante del Cristo sería pre¬
mos desde hace diez y ocho siglos, es cedida por la entrada en escena de un gran nú¬
decir, á
vivir á guisa de parásito en las repúblicas de mero de falsos profetas. A los ojos de los pre¬

otros. Hallábase igualmente destinado á con¬ sidentes de la comunidad cristiana, estos falsos
vertirse en una religión sin templo y sin sacer¬ profetas fueron los jefes de los zelotes. Se apli¬
dote. El templo hacía preciso ésto: su destruc¬ caron al tiempo presente las frases terribles
ción será una especie de desembarazo. Los zelo- que Jesús tenía frecuentemente en la boca para
tes que, en el 68 mataron á los pontífices y expresar las calamidades que deben anunciar el
mancharon el templo para defender la causa de juicio. Tal vez se vió surgir en el seno de la
Dios, no estaban, pues, fuera de la tradición de Iglesia á algunos iluminados que pretendían
Israel. hablar en nombre de Jesús. Los antiguos les
Pero era claro por otra parte que, privado de hicieron una viva oposición y aseguraron que-
tcdo lastre conservador y entregado á una fre¬ Jesús había anunciado la venida de tales se¬
nética tripulación, el barco marchaba á una ho¬ ductores prescrito guardarse de ellos. Esto,
y
rrible catástrofe. Después de la matanza de Iqs bastó. La ya fuerte en la Iglesia, y
jerarquía,
saduceos, el terror imperó en Jerusalén sin el espíritu de docilidad, herencia de Jesús, de¬
freno ni contrapeso. La opresión era tan gran¬ tuvieron á todos los impostores. El episcopado,
de, que nadie se atrevía abiertamente á llorar naciente (ó por mejor decir el presbiteriado), im¬
ni á enterrar los muertos. La compasión hacíase pedíales grandes aberraciones á las cuales no
un crimen. A doce mil se eleva el número de escapa nunca la conciencia de las muchedum¬
los sospechosos de condición distinguida que bres. cuando no es dirigida. Desde entonces se-
murieron por la crúeldad de ros exaltados. Sin siente que el espíritu de la Iglesia en las cosas
duda se hace preciso desconfiar en este punto humanas será una especie de buen sentido me¬
de las apreciaciones de Josefo. El relato de este dio, un instinto conservador y práctico, una
historiador sobre la dominación de los zelotes desconfianza de las quimeras democráticas, con¬
tiene algo de absurdo. De ser impíos y mise¬ trastando extrañamente con la exaltación de¬
rables hubieran
110 se hecho matar como éstos sús principios sobrenaturales.
lo hicieron. Tanto valdría tratar de explicar Esta sabia política de los representantes de
la revolución francesa por la salida del presi¬ la Iglesia de Jerusalén no careció de mérito.
dio de algunos miles de presidiarios. la pura Los zelotes y los cristianos tenían los mismos
maldad nunca hizo nada en el mundo. La ver¬ enemigos, los saduceos, los Beni-Hanán. la ar¬
dad que los levantamientos populares,
es siendo diente fe de los zelotes no podía dejar de ejer¬
obra de una conciencia obscura y no de la ra¬ cer gran seducción sobre el alma no menos exal¬

zón, se comprometen por su propia victoria. tada de judío-cristianos. Aquellos entu¬


los
Según la regla de todos los movimientos del siastas que arrastraban á las muchedumbres al'
mismo género, la revolución de Jerusalén no desierto para revelarlas al reino de Dios se ase¬
estaba ocupada sino en decapitarse á sí misma. mejaban mucho á Juan Bautista y algo á Je¬
Los mejores patriotras, los que más contribuye¬ sús. Según pai-ece, algunos cristianos se afilia¬
ran al triunfo del 66, fueron muertos. Toda la ron al
partido y se dejaron conducir; sin em¬
clase acomodada pereció. Se vió principalmen¬ bargo, venció el espíritu pacífico inherente al
te herida por la muei'te de un tal Zacarías, hijo cristianismo. Los jefes de la Iglesia combatieron
de Baruch, el hombre más honrado de Jerusa¬ eslaspeligrosas tendencias con frases que soste¬
lén y muy amado de todas las personas decen¬ nían había pronunciado el mismo Jesús.
EL ANTICRISTO 131

Hubo, no obstante, algunas apostasías y aun to de los jefes y que ninguno de los hermanos
traiciones de hermanos con hermanos. Las divi¬ se quedara en la ciudad que un Instinto justí¬
siones políticas hicieron surgir cierto enfria¬ simo les mostraba como destinada al exter¬
miento de caridad, la mayoría, sintiendo
pero minio.
de un modo profundo la crisis de Israel, no Juicios hay que hacen creer que la huida de
dió prueba alguna á la anarquía, ni aun colo¬ esta tropa pacífica no se operó sin peligro. Los
reada de un pretexto patriótico. El manifiesto judíos, - según parece, la persiguieron. Los te¬
cristiano de aquella hora solemne fué un dis¬ rroristas ejercían una activa vigilancia en los
curso atribuido á Jesús, especie de Apocalipsis, caminos, y mataban como á traidores á todos
unido tal vez á algunas palabras realmente pro¬ los que escapaban, á menos que pudiesen dar
nunciadas por el maestro, y que explicaba la un fuerte rescate. Una circunstancia que no se

relación de la catástrofe final, en lo sucesivo nos indica sino con palabras encubiertas, sal¬
tenida por muy próxima, con la situación po¬ vó á los fugitivos. "El dragón vomitó junto á
lítica que se atravesaba. Hasta más adelante, la mujer (la Iglesia de Jerusalén) un diluvio
después del sitio, no se escribió el discurso en¬ para llevársela á ahogarla; pero la tierra ayu¬
tero; pero ciertas palabras de él que se ponen dó á la mujer, abrió su boca y se bebió el río
en boca de Jesús se refieren al momento en que que el dragón lanzara tras de ella. Y el drar
nos hallamos. gón se llenó de cólera contra la mujer". Tal
Otros Apocalipsis del mismo género circula¬ vez los zelotes intentaran arrojar al ejército
ron, según parece, bajo el nombre de Henoch, santo al Jordán, y aquél logró pasar el río por
ofreciendo el discurso atribuido á Jesús ex¬
con un lugar en que había poca agua. Tal vez el
traños cruzamientos. En uno de ellos, la Sabidu¬ destacamento enviado para alcanzarle se ex¬
ría divina, introducida como un personaje pro- travió y perdió la pista de los que perseguía.
fético, reprochaba al pueblo sus crímenes, sus El lugar elegido por los jefes de la comuni¬
matanzas de profetas, la dureza de su corazón. dad para servir de asilo principal á la Iglesia
Fragmentos que pueden creerse conservados
. fugitiva fué Pella, una de las ciudades de la
parecen aludir al asesinato de Zacarías, hijo Decapolia, situada junto á la parte izquierda
de Baruch. También hablábase alií de un "colmo del Jordán, en un campo admirable que domi¬
del esqándalo", que sería el más alto grado de naba por un lado la llanura de Ghor y por
horror á que la malicia humana pueda elevarse, otro los precipicios, en el fondo de los cuales
y que parecía muy bien ser la profanación del rueda un torrente. No podía hacerse una elec¬
templo por los zelotes. Tantas monstruosidades ción más razonable. La Judea, la Idumea, la
probaban que la venida del muy amado estaba Perea y la Galilea pertenecían á la insurrec¬
próxima y que la venganza de los justos no se ción : la Samaria y la costa estaban profunda¬
haría esperar. Los fieles judío-cristianos, en par¬ mente turbadas por la guerra. Escitópolis y
ticular, todavía tenían en mucho al templo para Pella eran, pues, las dos únicas ciudades neu¬
que tal sacrificio no les llenase de espanto. Nada tras de las cercanías
de Jerusalén. Pella, por
semejante se había visto desde Nabueodonosor. 511 posición, debía ofrecer mucha más tranqui¬
Toda la familia de Jesús pensó que era tiem¬ lidad que Escitópolis, convertida en una de las
po de huir. El asesinato de Santiago había ya plazas de de los romanos. Pella fué una
armas
debilitado mucho los lazos de los cristianos de población libre, como todas las plazas de la De¬
Jerusalén con la ortodoxia
judía. El divorcio capolia, pero parece se había dado á Agri-
entre la Iglesia y la Sinagoga se aumentaba de ppá II. Refugiarse en ella era confesar abierta¬
día en día. El odio de los judíos contra los pia¬ mente el horror de la rebelión. La importancia de
dosos sectarios, ya no contenido por la legali¬ la ciudad databa de la conquista macedónica. Una
dad romana, trajo sin duda más de un acto colonia de veteranos de Alejandro fué estable¬
violento. La vida de lassantas gentes que te¬ cida en ella, ,y cambió el nombre semítico del
nían la costumbre de permanecer sobre las lo¬ lugar por otro que recordaba su pa¬
nombi;e,
sas del templo y de cumplir en ellas sus devo¬ tria á los viejos
soldados. Pella fué tomada por
ciones estaba por otra parte muy turbada desde Alejandro Janneo; los griegos que la habita¬
que los zelotes transformaron aquel en un^ ban negáronse á dejarse circuncidar y hubie¬
plaza de armas*y lo mancharon con asesinatos. ron de sufrir mucho del fanatismo judío. Sin
Algunos hasta dejaban escapar que el nombre duda la población romana había recobrado allí
que convenía á una ciudad tan profana, no era sus raíces, porque, en las matanzas del 66,.
el de Sión, sino el de Sodoma, y que la situación Pella figura como una ciudad de los siriacos,,
de los verdaderos israelitas se asemejaba á la y de nuevo se ve atacada por los judíos. En esta
de sus antecesores cautivos en Egipto. población antijudía fué donde la Iglesia de
La partida pareció decidirse en los primeros Jerusalén permaneció durante los horrores del
meses del 68. Para dar más autoridad á esta re¬ sitio. Se encontró allí bien, y miró este lugar
solución, esparcióse el rumor de que los princi¬ tranquilo como un sitio seguro, como un desier¬
pales de la comunidad cristiana habían reci¬ to que Dios le había preparado para esperar
bido una revelación. Según algunos, esta reve¬ descansadamente, lejos de las agitaciones de
lación se había hecho por medio de un ángel. los hombi*es, la hora de la aparición de Jesús.
Es probable que todos acudieran al llamamien¬ La comunidad vivió de sus ahorros. Se creyó
134 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

Incapaz de pensamiento serio, quiso que


un de reinar trece años y ocho meses, el soberano,
se abriera fosa de la altura de su cuerpo,
una no más loco ni más malo, sino el más vano y
é hizo llevar trozos de mármol, agua, made¬ más ridículo que el azar de los sucesos colocó
ra funerales; todo esto, llorando y di¬
para sus en los primeros términos de la historia. Nerón
ciendo: "¡Qué artista va á morir!" es ante todo una perversión literaria. Estaba
Mientras tanto, el correo de Faón liega con lejos de hallarse desprovisto de todo talento,
un despacho. Nerón se lo arrebata. I.ee que el de toda honradez este pobre joven embriaga¬
Senado le ha declarado enemigo público y le do por la mala literatura, emborrachado por
condena á ser castigado "con arreglo á la an¬ las declamaciones, que olvidaba su imperio por
tigua costumbre". "¿Cuál es esta costumbre?" Terpnos; que, al recibir la noticia de la rebe¬

pregunta. — Se le responde que la cabeza del lión de las Galias, no abandonó el espectáculo á
paciente, completamente desnudo, es ajustada que asistía, y no pensó durante muchos días
entre los dientes de un cepo, que el reo es enton¬ más que en su lira y en su voz. El más culpable
ces azotado hasta que muere, y en seguida su esto fué el pueblo ávido de
en
placeres, que
cuerpo es arrastrado, cogido con un gancho y exigía ante todo que su soberano le divirtiese,
arrojado al Tíber. Se estremece, coge dos puñales y también el falso gusto de la época, que ha¬
que tenía sobre la cama, prueba su punta y los bía confundido las órdenes de grandeza y daba
empuña, diciendo: "la hora fatal aún 110 ha lle¬ demasiado valor á la fama del hombre letrado
gado". Manda á Sporus que empiece su oración y el artista. El peligro de la educación litera¬
fúnebre; trata otra vez de matarse, y no lo ria es inspirar un deseo inmoderado de la glo¬

puede lograr. Su torpeza, aquella especie de ria, sin dar siempre la seriedad moral que fija
talento qne tenía para hacer vibrar falsamen¬ el sentido de la gloria verdadera. Estaba es¬
te todas las fibras del alma, aquella risa estú¬ crito que una naturaleza vanidosa, sutil, an¬
pida é infernal á la vez, la pretenciosa torpe¬ siosa de lo inmenso, de lo infinito, pero sin
za que
hace que toda su vida se asemeje á los juicio alguno, naufragaría deplorablemente.
maullidos ele un sabbat grotesco, llegaba á lo su¬ Aun sus buenas cualidades, tales como la aver¬
blime de la insipidez. No podía lograr darse sión á la guerra, tornábanse funestas, no de¬
muerte. "¿No habrá nadie aquí — dijo — que jándole gusto sino para unos modos de brillar
me dé ejemplo?" Redoblaba sus citas, se habla¬
que no debieron ser los suyos. A menos de ser
ba en griego, hacía trozos de versos. De repen¬ un Marco Aurelio, no es bueno elevarse dema¬

te se oye el ruido de un destacamento de caba¬ siado por encima de los prejuicios de su casta
llería que se acerca para apoderarse ae él vivo. y de su estado. Un príncipe es un militar: un
"El paso de los pesados caballos hiere mis gran príncipe puede y debe proteger las letras,
oídos" — dice con acento declamatorio. ero no ser un literato. Augusto y Luis XIV,

Epafrodita se apoya entonces sobre el puñal presidiendo á un brillante desarrollo del espíri¬
y lo hace entrar en su garganta. El centurión tu, son, después de las ciudades de genio, como
llega casi en el mismo instante, quiere detener Atenas y Florelicia, el más bello espectáculo de
la mmorragia, y tra.a de hacer creer oue le la historia. Nerón, Chilperico, y el moderno
va á salvar. ¡Es demasiado tarde! — dice

rey Luis de Baviera, amigo de Wagner, son ca¬
el moribundo, cuyos ojos salían de la cabeza y ricaturas. En el caso de Nerón, la enormidad
helaban de horror. ¡He ahí lo que es la fi¬
— del poder imperial y la duración de las costum¬
delidad!"— añadió al expirar. Este fué su bres romanas hicieron que la caricatura pare¬
mejor rasgo cómico. Nerón dejaba caer una ciera esbozada con trazos de sangre.
queja melancólica sobre la malevolencia de su Repítese con frecuencia, para mostrar la irre¬
siglo, sobre la desaparición de la buena fe y de mediable inmoralidad de las muchedumbres, que
la virtud... ¡Aplaudamos! El drama está ter¬ Nerón fué muy popular bajo algunos aspectos.
minado. Una sola vez, naturaleza de los mil El hecho es que tuvo respecto á su persona dos

rostros, has sabido encontrar un actor digno de corrientes de oposición opuestas. Todo lo que
semejante papel. había de serio y de honrado lo detestaba, pero
Nerón había deseado que no se entregase su ias gentes del bajo pueblo le amaron, unos
cabeza á los insultos y que se le quemara todo sencillamente yel sentimiento vago que
por
entero. Sus dos nodrizas y Acté, que aún induce al pobre plebeyo á amar á su príncipe,
le
amaba, le sepultaron en secreto, envolviéndole si tiene exteriores brillantes; otros porque les
en una rica sábana bordada de oro, con el lujo embriagaba con fiestas. Durante estas fiestas,
que sabían le gustaba á él. Depositáronse sus se le veía entre la muchedumbre, y comía en el

cenizas la tumba de los teatro, en mitad de la canalla. ¿No odiaba por


en
Domicios, gran mau¬
soleo que dominaba la colina de los jardines otra parte, al Senado, á la nobleza romana,
(el Pineio), y era un bello efecto del Campo de cuyo carácter era tan rudo y tan poco popu¬
Marte.Desde allí su fantasma encantó á la lar? Los vividores que le rodeaban eran al
Edad Media como vampiro, y para conju¬
un menos amables y cultos. Los soldados que le
rar sus apariciones que turbaban el
barrio, se servían de guardias también le quisieron siem¬
construyó la Iglesia de Santa María del Po~ pre. Durante algunos años apareció su tumba
polo. adornada de flores frescas, y sus imágenes es¬
Así pereció á los treinta y un años, después tampadas en las Rostras por manos descono-
EL ANTICRISTO 135

cidas. El origen de la fortuna de Othón estuvo po, cual si se hubiera entreabierto y las almas
en haber sido su confidente y en que imitaba Lie todos los que había matado fuesen á preci¬
sus modales. Vitelino, para hacerse aceiDtar por pitarse sobre él. Había en el aire como una
Roma, afectó también tomar á Nerón por mo¬ sed de venganza. Pronto asistiremos á uno de
delo y seguir sus máximas de gobierno. Trein¬ esos intermedios del gran drama celeste, en el
ta ó cuarenta años después, todo el mundo de¬ que las almas de los degollados, oprimidas ba¬
seaba que Nerón aún estuviese vivo y ansiaba jo el altar de Dios, gritan tristemente: "¿Hasta
su vuelta. cuando, Señor, pedirás nuestra sangre á los
Esta popularidad, que no debe causar sor¬ que habitan la tierra?" Y les será dado su há¬
presa, tuvo una consecuencia singular. Espar¬ bito blanco, para que todavía esperen un poco.
cióse el rumor de que el objeto de tantos la¬
mentos no estaba realmente muerto. Ya en CAPITULO XIV
vida de habíase visto apuntar, en la
Nerón, Calamidades y pronósticos.
■corte misma clel soberano, la idea de que sería
destronado en Roma, pero que empezaría en¬ La primera impresión de los judíos y de los
tonces él un nuevo reinado, un reinado
para cristianos al enterarse de la rebelión de
Vindex,
oriental y casi mesiánico. Al pueblo le cuesta fué una gran alegría. Creyeron que el impe¬
siempre trabajo creer que los hombres que ocu¬ rio iba á morir con la casa de César, y que los
paron largo tiempo la atención del mundo des¬ generales rebeldes, llenos de odio por Roma, no
aparecen definitivamente. La muerte de Nerón pensarían sino en. hacerse independientes en
-en la villa de su liberto, y en presencia de un sus qDrovincias respectivas. El movimiento de
reducido número de testigos, no había tenido los galos fué acogido en Judea con una signi¬
un carácter bastante público. Todo lo concer¬ ficación análoga á la de los judíos. Esto era un
niente á su sepelio había ocurrido entre tres profundo error. Ninguna parte del imperio, ex¬
mujeres que le eran adictas: Icelus era casi la ceptuada la Judea, quería ver disolverse la gran
única persona que había visto el cadáver, y no asociación que daba al mundo la paz y la pros¬
quedaba en éste nada que fuera conocible. Po¬ peridad materiales. Todos los países de orillas
díase creer en una sustitución. Unos afirmaban del Mediterráneo, en otro tiempo enemigos, es¬

que no se había encontrado el cuerpo; otros taban encantados de vivir juntos. La misma
decían que la herida que se hiciera en el cuello Galia, aunque menos pacificada que' el resto, li¬
había sido vendada y curada. Casi todos soste- mitaba sus veleidades revolucionarias á des¬
ían que, á instigación del embajador parto en tronar á los malos emperadores, y á desear el
Roma, se había refugiado en el país de los ar- imperio liberal. Pero se concibe, que gentes
sacidas, sus aliados, enemigos eternos de los ro¬ acostumbradas á las realezas efímeras de Orien¬
manos, ó al lado clel rey de Armenia, Tiridatos, te mirasen como acabado
un imperio cuya di¬

euyo viaje á Roma en el 66 había sido acom¬ nastía concluía de


extinguirse y creyesen que
pañado de fiestas magníficas, que impresionaron las diversas naciones subyugadas desde hacía
al pueblo. Allí estaba tramando la ruina del uno ó dos
siglos, iban á formar Estados sepa¬
imperio romano. Pronto se le vería volver á la rados con los generales que tenían su mando.
cabeza de los jinetes de Oriente, para tortu¬ Durante dieciocho meses, en efecto, ninguno de
rar á los que le habían hecho traición. Sus par¬ los jefes de las legiones rebeladas logró adelan¬
tidarios vivían en esta esperanza, y ya elevaban tarse á sus rivales de un modo duradero. Nun¬

de nuevo sus estatuas y hasta hacían circular ca el mundo había sido presa de tal temblor:
•edictos con su firma. Los cristianos, por el en Roma, la pesadilla apenas disipada de Ne¬
mtrario, que le consideraban como un mons¬ rón; en Jerusalén, una nación entera en esta¬
truo, oyendo tales rumores, en los que creían do 'de delirio; los cristianos, bajo la impresión
nos referimos á las gentes del pueblo), estaban de la horrible matanza del 64; y la tierra mis¬
llenos de terror. Estas ideas neronianas dura¬ ma, sometida á las más violentas convulsiones.
ron mucho tiempo, y, conforme á lo que ocu¬ Todo el mundo tenía el vértigo. El planeta pa¬
rre casisiempre en semejantes circunstancias, recía estar transtornado y no poder vivir ya.
surgieron muchos falsos Nerones. Pronto ve¬ El horrible grado de malevolencia á que la so¬
remos la repercusión de esta ciedad pagana había llegado, las extravagan¬
opinión en la Igle¬
sia cristiana y el lugar que ocupa en la litera¬ cias de Nerón, su Casa Dorada, su arte insen¬
tura profétiea del tiempo. sato, sus colosos, sus retratos de más de cien
Lo extraño del espectáculo á que se asistía pies de altura, habían por fin vuelto loco al
dejaba á pocas almas en el sentido recto. Ha¬ mundo. Calamidades naturales producíanse en
dase impulsado la naturaleza humana á los todos lados y mantenían las almas en una espe¬
límites de lo posible. En el cerebro quedaba el cie de terror.
vacío que sigue á los accesos de fiebre; viendo Cuando se lee el Apocalipsis sin conocer su
por doquiera visiones sangrientas.
espectros, fecha y sin tener la clave de él, este libro pa¬
Se refería que en el momento en que Nerón rece obra de la fantasía más caprichosa y más
salió por la puerta Colina para ir á refugiarse individual; cuando se traslada la extraña
pero
en la villa de Paón, un relámpago le dió en visión al interregno de Nerón á Yespasiano, en
los ojos, y que la tierra tembló al propio tiem¬ e'l cual el imperio atravesó la crisis más grave
136 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

MATANZAS POR LOS ZELOTES JUDÍOS.

era universal. Apenas si algunos centenares de


hombres instruidos veían la vanidad de todo
esto. Charlatanes, depositarios más, ó menos au¬
ténticos de las viejas quimeras de Babilonia, '
explotaban la ignorancia del pueblo y preten¬
dían interpretar los pronósticos. Estos misera¬
bles hacíanse personajes, y se pasaba el tiempo
echándolos y llamándolos. Othón y Vitellius,
particularmente', se entregaron á ellos por com¬
pleto. La más alta política no se- desdeñaba de¬
tener en cuenta estos pueriles ensueños.
Una de las ramas más importantes de la adi¬
vinación babilónica era la interpretación de Ios-
nacimientos monstruosos considerados como-

anuncio de acontecimientos próximos. Esta idea


había invadido más que ninguna otra,el mundo-
romano. Los fetos de varias cabezas, sobre todor

eran tenidos por


presagios evidentes. Cada ca¬
beza, según un simbolismo que vemos adoptado-
por el autor del Apocalipsis, representaba un
emperador. Lo mismo sucedía con las formas-
híbridas, ó que se pretendían tales. Por esto,,
las visiones malsanas, las imágenes incoheren¬
tes del
Apocalipsis, son el reflejo de los cuen¬
tos populares que llenaban los espíritus. Un»
cerdo con garras de gavilán fué tenido por la¿
perfecta imagen de Nerón. A éste mismo ins-
piráronle mucha curiosidad dichas monstruosi¬
dades.
También preocupaban mucho los meteoros,
que se conoce, la obra se encuentra en un ma¬ las señales celestes. Los bólidos causaban la ma¬

ravilloso acuerdo con el estado de los espíritus. yor impresión. Sabido es que la frecuencia cie¬
Podemos añadir á esto el estado del globo, por¬ los bólidos es un fenómeno periódico, que se re¬
que pronto veremos que la historia física de la pite poco más ó menos cada treinta años. En
tierra, en esta época proporciona elementos al talesmomentos, noches hay en que las estrellas
efecto. El mundo estaba loco por los milagros: parece van á caerse del cielo. Los cometas, los
nunca los
presagios preocuparon de tal mane¬ eclipses, las boreales, en las que creían
auroras
ra. El Dios Padre parecía
haber velado su faz. verse espadas, regueros de sangre, las
coronas,
Larvas impuras, monstruos salidos de un loda¬ nubes cálidas, de formas plásticas, en las cua¬
zal misterioso parecían vagar en el aire. Todos les se dibujaban combates, animales fantásti¬
veíanse en vísperas de algo inusitado. La creen¬ cos, eran ávidamente observadas y parecían no
cia en las señales del tiempo y en los prodigios haber tenido nunca tanta intensidad como en
EL ANTICRISTO 137

de Pero lo que eran los temblo¬


sorprendía más
éstos trágicos años. No se hablaba mas que
lluvias de sangre, de sorprendentes efectos del res de tierra. El
globo atravesaba una convul¬
sión semejante á la del mundo moral; parecía
rayo, de ríos corriendo cuesta arriba, de co¬
rrientes sangrientas. Mil cosas á las cuales no que la tierra y la humanidad tenían fiebre á la
vez. Es propio de los movimientos populares
se prestaba atención en tiempo ordinario re¬
cibían de la emoción febril del público una im¬ mezclar todo lo que agita la imaginación de

portancia exagerada. El infame charlatán Bal- las muchedumbres,en el momento en que se


billus explotaba la impresión que estos acciden¬ cumplen. Un fenómeno natural, un gran cri¬
tes causaban en el emperador para excitar sus men, una porción de cosas accidentales ó- sin
sospechas contra lo que había
de más ilustre y obtener de él
las órdenes más crueles.
Las calamidades de la época
justificaban, por otra parte, has¬
ta cierto estas locuras.
punto
La corría á torrentes
sangre
en todas partes. La muerte de
Nerón, que fué una liberación
bajo tantos aspectos, abrió un
período de guerras civiles. La
lucha de laslegiones de la Ga-
lia bajo Vindex y Virginias
había sido horrible; la Galilea
era teatro de un exterminio
sin ejemplo. La guerra de Cor-
bulón en el país de los partos
había sido una carnicería. Y
aún se veían cosas peores para
el porvenir. Los campos de Be-
driae y de Cremona van pron¬
to á despedir vaho de sangre.
Los suplicios haóían infiernos
de los anfiteatros. La crueldad
de las costumbres militares y
civiles había desterrado d e I
mundo toda
piedad. Retirados
y temblando, en el fondo de sus
asilos, los cristianos se repetían
sin duda- las palabras atribui¬
das á Jesús: "Cuando oigáis
hablar de guerras y de rumores
de guerra, no os turbéis; es me¬
nester que así sea; y no es ese
aún el fin. Se verá alzarse na- _

ción contra nación, reino contra


reino; habrá grandes temblo¬
res de tierra, espantos, ham¬
RESTOS DE LA TORRE ANTONIA EN JERUSALÉN.
bres, pestes en todas partes y
grandes señales en el cielo.
Estos serán los comienzos de los dolores". lazo aparente son ligadas y fundidas juntas en
En efecto, el hambre se juntaba á las ma¬ la gran rapsodia que la humanidad compone
tanzas. En el año 68, envíos de trigo de Ale¬ de siglo en siglo. Así es como la historia del
jandría fueron insuficientes. En los primeros cristianismo incorporó todo lo que, en las
se

días de Marzo del 69, una inundación del Tíber diversas épocas, había conmovido al pueblo.
causó grandes desastres. Una irrupción súbita Nerón y la Solfatara de Nápoles tienen tanta
del mar cubrió de duelo á Licia. En el año 65, importancia como el razonamiento teológico. Es
una peste horrible afligió á Roma, y durante necesaiio hacer en la teología un sitio á la geo¬
el otoño, se contaron treinta mil muertos. El logía y á las catástrofes del planeta. Por otra
mismo año, el mundo comentó el terrible in¬ parte, de todos los fenómenos naturales, los
cendió de Lión y la Campania fué arrasada temblores de tierra son los que más impulsan
por trombas y ciclones, cuyos efectos se exten¬ al hombre á humillarse ante las fuerzas des¬
dieron hasta las puertas de Roma. El orden de conocidas. Los países en que son frecuentes,.
la Naturaleza parecía trastornado; horribles Nápoles y la América central, conservan la su¬
tormentas llevaban el espanto á todas partes. perstición en el estado endémico. Otro tanto.
9>
138 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

decimos de los siglos en que se repiten estos Una sola. "¡Cuan, ciegos son! — debían de¬
fenómenos con una violencia especial. Jamás cirse. Su futura morada está bajo ellos.

fueron tan comunes como en el siglo I de nues- Bailan sobre el infierno que ha de tragárseles"-.

tra Era. No guardaba memoria de un tiem¬


se En ninguna parte tal impresión, aplicada á
po en que la corteza del viejo continente fuese Puzoli ó á otros lugares del mismo carácter, es
tan reciamente agitada. más sorprendente que en el libro de Henoch.
El Vesubio preparaba su horrible erupción Según uno de los autores de este.raro Apoca¬
del 79. El 5 de Eebrero del 63, Pómpeya había lipsis, la morada ~de los ángeles caídos es un
sido casi derrumbada por un temblor de tierra, valle subterráneo situado al Oeste, cerca de la
y gran parte de los habitantes no quisieron "montaña de los metales". Esta montaña está
-volver á pisar su suelo. El centro volcánico de llena de olas de fuego; un olor, de azufre des¬
la bahía de l^Tápoles, en la época de que habla¬ préndese de ella; despide aguas sulfurosas 6
mos, estaba hacia Puzoli y Cumas. El Vesu¬ inquietas (aguas termales) que sirven para cu¬
bio aún guardaba silencio; pero la serie de pe¬ rar las dolencias, y junto á las cuales los
reyes
queños cráteres que constituye la región del y los grandes de la tierra se entregan á toda
Oeste de la ciudad, y que se llamaba los Cam¬ clase dé voluptuosidades. ¡Insensatos! A dia¬
pos Flégreos, ofrecía en todas partes las huellas rio ven prepararse su castigo, y sin embargo no
del fuego. La Avernia, en el Acherusia palus ruegan á Dios. Este valle de fuego puede ser
(lago Fusaro), el lago Aguano, la Solfatara, el valle de la Gehena del Oriente de Jerusalén,
los pequeños volcanes apagados de Astroni, de relegado á la depresión del mar Muerto por el
Camaldoli, de Isquia, de Nisida, presentan Ouadi-en-nar (el valle de fuego) y entonces las
hoy algo de mezquino, y el viajero lleva de fuentes termales sor; las de Calirroes, lugar de
ellos una impresión antes graciosa que terri¬ recreo de los Herodes, y la región demoniaca
ble. Pero no era este el sentimiento de la an¬ de Maquero, que está cerca d§ allí. Pero gra¬
tigüedad. Aquellas estufas, aquellas profundas cias á la elasticidad de la topografía, los baños
grutas, aquellas fuentes termales, aquellos te¬ pueden también ser los de Baia y Cumas. En el
aquellos miasmas, aquellos sonidos ca¬
rrores, valle de fuego, se puede reconocer la Solfata-
vernosos, aquellas bocas abiertas que vomitaban ra de Puzoli ó los Campos Flégreos; en la
azufre y ardientes vapores, inspiraron á Virgi¬ montaña de metal, el Vesubio tal como estaba
lio, y fueron igualmente uno de los agentes antes de la erupción del 79. Pronto veremos
esenciales de la literatura apocalíptica. El judío estos lugares extraños inspirar al autor del
que desembarcaba en Puzoli, para ir á tra¬ Apocalipsis, y el pozo del abismo revelarse á él,
ficar ó á intrigar á Roma, veía aquella tierra diez años antes de que la Naturaleza, por una
humeante por todos sus poros, constantemen¬ coincidencia singular, volviese á abrir aquel crá¬
te conmovida, que se le decía estaba poblada ter. Para el pueblo no hay aquí relación fortuita.
en sus entrañas de gigantes y de suplicios. La El hecho de que la comarca más trágica del
Molfatara sobre todo le parecía el
del pozo mundo, la que fué teatro de la gran orgía de los
abismo, el respiradero apenas cerrado del in¬ reinados de Calígula, de Claudio, de Nerón, fue¬
fierno. El vapor sulfuroso que continuamente se al propio tiempo el país por excelencia de los

despide su abertura, ¿no era á sus ojos la prue¬ fenómenos, que casi todo el mundo consideraba
ba manifiesta de la existencia de un lago sub¬ entonces como infernales, no podía dejar de te¬
terráneo, destinado evidentemente, como el lago ner sus consecuencias.
de Pentápoíis, al castigo de los pecadores? El Por otraparte, no era sólo Italia la que tem¬
espectáculo moral del país no le admiraba me¬ blaba, sino toda la región oriental del Medi¬
nos. Bata era una ciudad balnearia, el- centro del terráneo. Durante dos siglos, e'1 Asia Menor
lujó de los placeres, el lugar de las casas de
y estuvo en perpetua conmoción. Las ciudades
campo á la moda, el sitio favorito de la so¬ se hallaban siempre ocupadas en reconstruirse.

ciedad ligera. Cicerón se hizo censurar por las" Ciertos lugares como Filadelfia experimenta¬
gentes graves por tener su villa en mitad de ban sacudidas casi á diario; Trales se encon¬

aquel reino de las costumbres brillantes y diso¬ traba en un estado de conmoción perpetuo, y
lutas. Propercio no quería que su amante vi¬ había habido necesidad de inventar para las
viera allí. Petronio coloca en aquel lugar los casas un sistema de apoyo recíproco. En el
desórdenes de Trimalción. Baia, Baúles, Cumas, año 17, ocurrió la destrucción de las catorce
Misenas, vieron, en efecto, todas las locuras, to¬ poblaciones de la región de Tmolus y del Me-
dos los crímenes. Las olas azul comprendidas en el ssogís. Fué esta la catástrofe más terrible de
contorno de esta bahía deliciosa fueron la san¬ que ■ se había oído hablar hasta entonces. El
grienta sima en que cayeron los miles de víc¬ año 23, el año 34, el año 46, el año 51, él año
timas de las fiestas de Calígula y de Claudio. 53, hubo desgracias parciales en Grecia, en Asia,
en Italia. Thera se encontraba en un período de
¿Qué reflexión podía nacer en el espíritu del
judío piadoso, del cristiano que pedía con fu¬ •activo trabajo. Antioquía era conmovida con¬
ria la conflagración universal del mundo, ante tinuamente. Por último, á partir del año 59,
este espectáculo sin nombre, ante estas locas casi no hay un año que no haya sido señalad©
construcciones en medio de las olas, ante unos por un desastre. El valle de Lycus, en parti¬
baños, objeto de horror para los puritanos? cular, con sus poblaciones cristianas de Laodi-
EL ANTICRISTO 139

"

•cea y Colosos, fué arrasado el año 60. Cuando ciones, aún existentes entre las ruinas tan mara¬
se piensa este era justamente el centro de
que villosamente conservadas de esta ciudad extraor¬
las ideas milenarias, el corazón de las siete Igle¬ dinaria, mencionan las distribuciones anuales
sias, la cuna del Apocalipsis, viene la persua¬ que debían hacerseen las corporaciones obre¬
sión de que un lazo estrecho existió entre el re¬ ras en la "pascua de los judíos" y la "fiesta de

lato escrito en Patmos y las coiimociones del Pentecostés". En ninguna parte las buenas
globo; de tal modo, que es este uno de los raros obras, las instituciones caritativas, las socie¬
ejemplos que se pueden citar dé una influencia dades de socorros mutuos entre gente del mis¬
recíproca entre la historia material del planeta mo oficio tuvieron tanta importancia. Esta espe¬

y la del desarrollo del espíritu. La impresión cie de asilos de huérfanos, de cunas ó de asilos
de las catástrofes del valle de Lycus, se en¬ para los niños, permiten deducir que los cui¬
cuentra igualmente en los escritos sibilinos. dados de filantropía estaban singularmente des¬
Aquellos temblores de Asia, llevaban á todas arrollados. Filadelfia ofrecía un espectáculo por
partes el espanto. Hablábase de ellos en el mun¬ el estilo. Una democracia pacífica de obreros,
do entero, y el número de los que no veían en asociados entre sí, que no se ocupaban en po¬
estos accidentes las señales de una divinidad en¬ lítica era la forma social de casi- todas las
fadada, era muy poco considerable. ricas ciudades de Asia de Frigia. Lejos de
y
Todo iba creando una especie de atmósfera estar prohibida la asociación en la esclavitud,
sombría, en la que la imaginación de los cris¬ era considerada en ella como el atributo espe¬
tianos encontraba fuerte excitación. ¡Cómo
una cial del que sufre. Hacia la época de que habla¬
á la vista de estas conmociones del mundo fí¬ mos, hacía Hierápolis un niño tan pobre,
en
sico y del mundo moral, los fieles no habían de que fué vendido en la cuna, y al que no se co¬
exclamar con más seguridad que nunca: "¡Nues¬ noció nunca sino con el nombre de "esclavo
tro Señor viene! ¡Nuestro Señor viene!" La comprado", Epíctetos, nombre que gracias á él
tierra les parecía crugir, y ya se figuraban ver se ha hecho sinónimo de la virtud. Un día ha¬
á los reyes, los poderosos y los ricos bía de salir de lecciones libro admira¬
huir, gri¬ sus ese

tando: "¡Montañas, caed sobre nosotros! ¡Co¬ ble, manual de las almas fuertes á quienes re¬
linas, ocultadnos!" Una costumbre constante de pugna lo sobrenatural del Evangelio, y que
los profetas antiguos, era falsea el deber creándolo otro encanto
aprovechar cualquier creen se

calamidad natural, para anunciar la próxima que el de su austeridad.


aparición del "día de Jehovah". Un pasaje de A los ojos del cristianismo, Hierápolis tuvo
Joel, que se aplicaba en los tiempos mesiáni- un honor que sobrepujó en mucho al de haber

-eos, daba como pronósticos ciertos de aquel gran visto nacer á Epícteto. Dió hospitalidad á uno
día, las señales del cielo y de la tierra, apari¬ de los raros supervivientes de la primera ge¬
ción de profetas en todas partes, neración cristiana, á uno de los que vieron á
ríos de sangre,
fuego, penachos de humo, sol ennegrecido, luna Jesús, al apóstol Felipe. Puede suponerse que
sangrienta. Se creía igualmente que Jesús ha¬ éste marchó por Asia después de la crisis que
bía anunciado los temblores de hicieron á Jerusaléri inhabitable paralas gentes
tierra, el hambre
y las pestes como la apertura dé los grandes pacíficas arrojaron de aquella ciudad á los
y
■dolores, y luego, como indicios precursores de cristianos. El Asia era la provincia en que los
su venida los
eclipses, la luna obscurecida, los judíos se encontraban más tranquilos, y por
astros cayendo del firmamento, todo el cielo estos afluían é ella. Las relaciones entíe Roma
turbado, el mar rugiente, las poblaciones hu¬ ó Hierápolis se ofrecían igualmente fáciles y
yendo atribuladas, sin saber de qué lado está regulares. Felipe era el personaje sacerdotal de
la muerte y la salvación. El la antigua escuela, bastante análogo á Santiago.
espanto se hizo así
un elemento todo apocalipsis. Asocióse á él Se le atribuían milagros, y hasta resurreccio¬
la idea de persecución y fué admitido que el nes. Había teñido cuatro hijas, que fueron pro¬
mal, próximo á acabar, iba á redoblar su rabia fetisas. Parece que una de ellas falleció antes
y á ejercitarse en el exterminio de los santos. de que Felipe fuera al Asia. De las otras tres,
dos envejecieron vírgenes; la cuarta se casó en
vida de su padre, profetizó como sus herma¬
CAPITULO XV nas y murió en Efeso. Estas extrañas muje¬
Los res hi«iéronse muy célebres en Asia. Papías,
apóstoles en Asia.
que hacia el año 130 fué obispo en Hierápolis,
La provincia de Asia era la más agitada por las había conocido; pero no vió al apóstol su
estos terrores. La Iglesia de Colosos había re¬ padre, y se enteró por aquellas jóvenes exal¬
cibido un golpe mortal en la catástrofe del año tadas de hechos extraordinarios, de relatos ma¬
60. Hierápolis, aunque construida en mitad de ravillosos acerca de los milagros de Felipe. Sa¬
las rugosidades de un bubón volcánico, parece bían también muchas cosas respecto á ©tros
que no sufrió nada. Allí fué probablemente don¬ apóstoles ó personajes apostólicos, en particu¬
de se refugiaron los fieles de Colosos. Todo nos lar á propósito de José Barsabás, que según
muestra, á partir de esta época, la población ellas había bebido un veneno mortal sin expe¬
de Hierápolis como una ciudad aparte. La pro¬ rimentar efecto alguno.
fesión del judaismo era allí pública. Inscrip- Así, junto á Juan, constituyóse en Asia u*
NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

segundo centro de autoridad y de tradición apos¬ sus consejos y sus reprensiones. El apóstol ó
tólicas. Juan y Felipe elevaron el país que eli¬ los que se daban el derecho de hablar por 6ir
gieran por morada casi al nivel de la Judea. tomaban en general un tono severo. Una gran

''Aquéllos dos grandes astros de Asia", coryo rudeza, una intolerancia extremada, un lengua¬
se les llamaba, fueron por espacio de algunos je duro y grosero contra los que pensaban de
año§ el faro de la-Iglesia, privada de sus otros otro modo que él, parecen haber sido el carác¬
pastores. Felipe murió en Hierápolis, donde ter de Juan. Pensando en Jesús, se dice, pro¬
fué enterrado. Sus hijas vírgenes llegaron á mulgó este principio: '"Quien no está con nos¬
una edad muy avanzada, y fueron depositadas otros tístá contra nosotros". La serie de anéc¬
junto á él. La que se casó fué enterrada en dotas que más larde se refirieron, á fin de real¬
Efeso y aún se veían, según se dice, todas estas zar su dulzura y su indulgencia, parece haber-

sepulturas en el siglo II. Hierápolis tuvo tam¬ sido inventadas con arreglo al tipo resultante
bién sus tumbas apostólicas, rivales de las de de las epístolas johánnicas, epístolas cuya au¬
Efeso. La provincia parecía ennoblecida por tenticidad es más que dudosa. Los rasgos de un

aquellos cuerpos santos á los que se creía ver carácter completamente opuesto, y que revelan
alzarse de la tierra el día que el Señor viniera, mucha violencia, están más de acuerdo con los
lleno de gloria y de majestad, á resucitar á sus relatos evangélicos y con el Apocalipsis, y
elegidos. prueban que la impetuosidad á qué debía el
La crisis de Judea, dispersando hacia el 68 sobrenombre'de "hijo del trueno" 110 había he¬
á los apóstoles y á los hombres apostólicos, pu¬ cho más que exasperarse con la edad. Posible-
do llévar á Efeso y al valle del Meandro á otros es, sin embargo, que sus cualidades y sus de¬
personajes considerables de la naciente Iglesia. fectos, aun siendo opuestos, hayan existido á
Muchos discípulos que habían visto á los após¬ la vez. El fanatismo religioso produce á menu¬
toles en Jerusalén, se volvieron á encontrar en do en el mismo sér los extremos de dureza y los
Asia, y parecen haber llevado allí aquella vida de bondad. El inquisidor de la Edad-Media, que
vagabunda de ciudad en ciudad que tan del hacía quemar miles de desgraciados por futili¬
gusto era de los judíos. Quizás los misteriosos dades insignificantes, era al propio tiempo el
personajes llamados pr'esbyteros Johannes y más dulce y en cierto sentido el más humilde dé¬
Aristión figuraban entre los emigrados. Estos los hombres.
auditores de los Doce esparcieron en Asia la Contra los pequeños conventículos de los dis¬
tradición de la Iglesia de Jerusalén y acabaron cípulos del llamado el Nuevo Balaam, ó sea San
de dar preponderancia al judío-cristianismo. Se Pablo, es contra los que la animosidad de Juan
les interrogaba ávidamente acerca de los dichos y de los que le rodeaban parece haber sido más
de los apóstoles y sobre las palabras auténti¬ viva y profunda. Tal es la injusticia inherente"
cas y se mostraban tan orgullosos de haber po¬ á todos los partidos, y tal era la pasión que lle¬
dido beber en esta pura fuente, que desdeñaban naba aquellas fuertes naturalezas judías, que-
los pequeños escritos que tenían la pretensión probablemente la desaparición del llamado "De¬
de repetir los discursos de Jesús. sertor de la ley" fué saludada por los gritos
Eraalgo muy particular el estado de alma de alegría de sus adversarios. Para muchos, la
en que vivían aquellas Iglesias perdidas en el muerte de aquel intruso, de aquel turbaplace-
fondo de una provincia cuyo clima tranquilo y res, fué un verdadero desembarazo. Ya vimos
cielo profundo parecen llevar al misticismo. En que Pablo en Efeso sentíase rodeado de enemi¬
ninguna parte, las ideas mesiánicas preocupaban gos. Los últimos discursos que se le atribuyen:
tanto. Se hacían cálculos extravagantes. Las pa¬ en Asia están atestados de tristes
presentimien¬
rábolas más raras, procedentes de la tradición tos. En los comienzos del año 69. se ve todavía
de Felipe y Juan, se propagaban. El Evangelio vivo el odio que se le tenía. Luego se apacigua¬
que se formaba así tenía algo de místico y de rá la controversia y se hará el silencio en torno

singular. Creíase, .en general, que después de su memoria. E11 el momento en que nos ha¬

de- la resurrección de los cuerpos, que es¬ llamos, nadie parecehaber sostenido á Pablor
taba próxima, habría un reinado corporal de y esto es precisamente lo que más tarde le sal¬
Cristo en el
mundo, que duraría mil años. Des¬ vó. La reserva, ó, si se quiere, la debilidad de¬
cribíanse las delicias de este
paraíso dé un modo sús partidarios, trajo conciliación. Los pen¬
una
por completo material. Se medía el tamaño de samientos más atrevidos
acaban por hacerse-
los facimos de uva y la fuerza que tendrían las aceptar, siempre que sufran largo tiempo sin
espigas bajo este reinado del Mesías. El idea¬ responder á las objeciones de los conservadores!
lismo, que daba á las palabras más sencillas de La rabia contra el imperio romano, la alegría
Jesús una suavidad tan encantadora, estaba por las desgracias que le herían y la esperanza de
perdido en su mayor parte. verle pronto desmembrarse, eran el pensamiento-
En Efeso, Juan aumentaba su más íntimo de todos los creyentes. Se simpatizaba,
prestigio de
día en día. Su supremacía fué reconocida en con la insurrección
judía, y estábase per¬
toda la provincia, salvo en Hierápolis tal vez, suadido de que los romanos no acabarían con ella.
donde habitaba Felipe. Las Iglesias de Smirna, Lejos estaba el tiempo en que Pablo y tal vez
Pérgamo, Thyatires, Sardes, Filadelfia y Laodi- Pedro, predicaban la aceptación de la autori¬
cea, escuchaban con respeto sus advei'tencias, dad romana, atribuyendo á esta autoridad una
EL ANTICRISTO 141

♦especie de carácter divino. Los principios de los hacía creer que lo había visto no era
que se
judíos exaltados sobre la negativa á satisfacer nada comparado con iba á ver.
lo que se
él impuesto, sobre el origen diabólico, sobre todo Otros hechos que ocurrieron en Asia ó en el
poder profano, sobre la idolatría de los actos de Archipiélago, y que no podemos precisar por
la vida civilsegún las formas romanas, se im- falta de datos suficientes, aumentaron aún la
ponían á aquella autoridad. Los principios mo- agitación. Un ardor neroniano, que unía á su

derados habían cesado de ser aplicables. Sin ser pasión política, prestigios ele hechicería, se de¬
tan violenta como en el año 64, la persecución claró en voz alta, bien por el impostor de Cythnos,
continuaba sordamente. El Asia era la provin¬ bien por otro Nerón refugiado entre los par¬
ciaen la que la caída de Nerón había impresio¬ tos. Este ardor obligaba aparentemente á las
nado más. La opinión general era que el mons¬ personas pacíficas á reconocer á Nerón; resta¬
truo, curado por un satánico poder, permane¬ blecía sus estatuas, obligaba á honrarlas, y hasta
cía oculto en algún sitio y reaparecería. Fácil es casi puede creerse que se llegó á emitir una mo¬
concebir qué efecto producirían tales rumores neda con el
tipo de Ñero redux. Lo que hay de
en los cristianos. Muchos fieles de
Efeso, comen¬ cierto es los cristianos se imaginaron que
que
zando por su jefe, se habían escapado de la se quería hacerles adorar la estatua de Nerón.

gran carnicería del 64. ¡ Y la horrible bestia, La moneda, tésera ó estampilla con el nombre
amasijo de lujuria, de fatuidad, de vana glo¬ de "la Bestia", "sin la cual no se podía ni ven¬
ria, iba á reaparecer! "La cosa es clara — de¬ der ni comprar", causábales escrúpulos insupe¬
bieron pensar los que aún dudaban de que Ne¬ rables. El oro señalado con la marca del gran
rón fuera el Anticristo. Hele ahí, ahí está

jefe de la idolatría les quemaba la mano. Pare¬
ese misterio de iniquidad, ese antípoda de Je¬ ce
que, antes de prestarse á tales actos de apos-
sús, que debe surgir para asesinar, para marti¬ tasía, algunos débiles de Efeso se desterraron
rizar al mundo, antes de la aparición luminosa. y puede suponerse que Juan fué uno de ellos.
Nerón ese 8atán encarnado que acabará de ma¬ Este incidente, -obscuro para nosotros, repre¬
tar álos santos. Algún tiempo más, y el mo¬ senta un papel en pues fué tal
el Apocalipsis,
mento solemne habrá llegado". Los cristianos vez origen. "¡Atención! — dice el profeta.
su

adoptaban tanto más voluntariamente esta idea —

Aquí está el término de la paciencia de 'os


cuanto que la muerte de Nerón había sido de¬ santos, que guardan los mandamientos de Dios
masiado mezquina para un Antiochus." Los per¬ y la fe de Jesús".
seguidores de esta especie suelen causar más Los acontecimientos de Roma y de Italia ex¬
ruido al morir. Deducíase de esto que el enemi¬ plicaban esta espera febril. Galba no lograba
go de Dios estaba reservado para una muerte establecerse. Hasta Nerón, el título de legitimi¬
más grandiosa, que le sería dada en-presen cía dad dinástica creado por Julio César y por
del mundo entero y de los ángeles, rendido por Augusto había ahogado el pensamiento de una
el Mesías! competencia entre los generales para ocupar
Esta idea, madre del Apocalipsis, tomaba el imperio, pero desde que este título caducó,
cada día formas más claras. La conciencia cris¬ todo jefe militar pudo aspirar á la herencia de.
tiana había llegado al colmo de su exaltación, César. Vindex había muerto; Yerginius se ha¬
cuando un hecho que ocurrió en las islas veci¬ bía sometido lealmente, Ninfidius Sabinus, Ma-
nas al Asia, dió cuerpo á lo que hasta entonces cery Fonteius Capitón habían expiado con la
no había sido más que una ilusión. En falso muerte sus ideas. Sin embargo, había nada se
Nerón acababa de aparecer é inspiraba en las hecho. El 2 de Enero del 69, las legiones de Ger-
provincias de Asia de Acaya un vivovsenti-
y mania proclamaban á Vitellius; el 10, Galba
miento de evu-iosidad, de esperanza ó de espan¬ adopta á Pisón; el 15, Othcn es proclamado en
to. Era, según parece, un esclavo del Ponto, y Roma. Durante algunas horas hubo tres empe¬
según otros, un italiano de condición servil. Se radores, pero por la noche, Galba había muer¬
parecía mucho al emperador difunto. El impostor to. La fe en el imperio estaba profundamente
formó en torno de él un primer núcleo compuesto transtornada; no se creía que Othón pudiera

de desertores y vagabundos, se atrevió á embar¬ llegar á reinar solo. Las de los par¬esperanzas
carse para Siria y Egipto, siendo arrojado pol¬ tidarios del falso Nerón de
Cythnos y de los
la tempestad á la isla de Cythnos,. una de tas que cada día creían ver al emperador tan llora¬
Cicladas. Hizo de esta isla el centro de una pro¬ do regresar del otro lado del Eufrates no se
paganda bastante activa, engrosó su banda disimulaban. Entonces (fines de Enero del 69)
uniendo á ella algunos soldados que regresaban fué cuando circuló entre los cristianos de Asia
de Oriente, y realizó sangrientas ejecuciones, un manifiesto simbólico, que se presentaba como

robó á mercaderes, y dió armas á esclavos. La una verdad dictada por el mismo Jesús. ¿Sabía

emoción fué grande, sobre todo en las gentes el autor la muerte de Galba ó la preveía ? Es
del pueblo, abiertas por su credulidad á los ru¬ tanto más difícil decirlo cuanto que uno de los
mores más absurdos. Desde el mes de Diciembre rasgos de los apocalipsis es que el escritor ex¬
del 68, en Asia y Grecia no se habló de otra plota á veces, en provecho de su pretendida pro¬
cosa. La espera y el terror crecían de día en fecía, una noticia reciente, que se figura conoce
día.Aquel nombre, cuya celebridad había lle¬ él solo. Así el publicista que compuso el libro
nado el mundo, agitaba de nuevo las cabezas y de Daniel parece haber oído algo respecto á la
142 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

muerte de Antioehus. Nuestro profeta parece nado de Nerón y la toma de Jerusalén tuvieran
también poseer datos particulares sobre el es¬ su protesta apocalíptica, como más tarde los
tado político de su tiempo. Dudoso es que co¬ rigores de Domiciano, de Adriano, de Séptimo
nociera á Othón, pues se cree que la restaura¬ Severo, de Decio y la invasión de los godos pro¬
ción de Nerón seguirá inmediatamente á la caí¬ vocaron la suya.
da de Galba. Este ultimo parece ya como conde¬ El autor de este escrito raro, que una suerte-
nado p-or él. Se está, por lo tanto, en vísperas más rara aún destinaba á interpretaciones tan
del regreso de la Bestia. La imaginación ardien¬ diversas, lo compuso en el misterio, depositan¬
te del autor abre entonces porción de mi¬
una do en él todo el peso de la
conciencia cristiana,
ras sobre "lo que lia de ocurrir dentro de poco", y luego lo dirigió en forma de epístola á las
y así se desarrollan los capítulos sucesivos de siete principales Iglesias de Asia. Pedía que !a
un libro profético, cuyo objeto es alumbrar la lectura se verificara, según era costumbre tra¬
conciencia de los fieles en la crisis que se atra¬ tándose de epístolas apostólicas, á los fieles re¬
viesa, revelarles el sentido de una situación po¬ unidos. Había tal vez en esto una imitación de-
lítica que turbaba á los más firmes espíritus, y Pablo, quegustaba más de obrar por cartas que
sobre todo tranquilizarla respecto á la suerte de cerca. Tales comunicaciones, en todo caso,
de sus hermanos ya difuntos. Es menester re¬ no eran raras, y siempre era la venida de Jesús

cordar, en efecto, que los crédulos sectarios cu¬ el asunto de ellas. Pretendidas revelaciones-
yos sentimientos tratamos de encontrar estaban acerca de la
proximidad del último día circu¬
á mil leguas de las ideas de la inmortalidad del laban bajo el nombre de los diversos apóstoles,,
alma, que salieron de la filosofía griega. Los de tal modo que Pablo se vió obligado á pre¬
martirios de los últimos años fueron una crisis venir á sus Iglesias contra el abuso que pudie¬
terrible para una sociedad que temblaba sen¬ ra hacerse de su modo de escribir para apoyar
cillamente cuando un santo moría, y se pregun¬ tales engaños. La obra comenzaba por unos pá¬
taba si éste iba á ver el reino de Dios. Se ex¬ rrafos que explicaban su origen y su gran im¬
perimentaba necesidad invencible de re¬
una portancia.
presentarse á los fieles torturados ya felices,
Revelación de
Jesucristo, con la cual Dios-
aunque en una felicidad provisional, en medio
de las calamidades que iban á caer sobre le ha favorecido para mostrar á sus siervos Jo
la tie¬
rra. Oíanse sus gritos de venganza; se com¬ que debe ocurrir pronto, y que Cristo ha trans¬
prendían sus santas impaciencias. Llamábase al mitido por medio de un ángel á su siervo Juanr
día en que Dios se alzase al fin jjara vengar á que se hace, como testigo ocular, garante de la
sus elegidos. palabra de Dios y de la manifestación. que de-
La forma de ella ha hecho Jesucristo.
"apocalipsis" adoptada por el
autor no era nueva en Israel. Ezequiel había "Feliz el que lea, dichosos los que oigan las-
ya inaugurado un cambio considerable en el
esíilo prof ético, y se le puede considerar en cier¬
palabras de esta profecía y la .acepten; ¡por¬
to sentido como el creador del género apocalíp¬ que la hora se acerca!

tico. La ardiente
predicación acompañada á "Juan á las siete Iglesias de Asia. Gracia y
veces de. actos
alegóricos extremadamente sen¬ paz os vengan de parte del que es, era y será
cillos, había sido sustituida, sin duda bajo la y de parte de los siete espíritus que se ven
influencia del arte asirio, por la visión, es decir, ante su trono y de parte de Jesucristo, el tes¬
por un complicado simbolismo en el que la idea tigo fiel, el primer nacido de los muertos, el
abstracta era presentada por medio de seres
príncipe de los reyes de la tierra, que nos ama
quiméricos, concebidos. fuera de toda realidad. y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
Zacarías continuó caminando por la misma vía.
que nos hizo reyes y sacerdotes de Dios su
La visión se tornó el mareo obligado de toda
padre, de quien sea la gloria y la fuerza por¬
enseñanza profética. Por último, el autor del tados los siglos. Amen.
libro de Daniel, por la extraordinaria boga que
obtuvo, fijó definitivamente las reglas del género. "He ahí que viene sobre las nubes, y todo ojo'
El libro de Henoch, la Asunción de Moisés y le verá, los
que le vieran le contemplarán, y
y
ciertos poemas sibilinos fueron el fruto de su todas las tribus de la tierra se lamentarán al
poder iniciativo. El instinto profético de los se¬ verle." Sí, amén. "Soy el alfa y el omega, dice
mitas, su tendencia á agrupar los hechos, per¬ el Señor Dios, el que es, era y será el Todopode¬
siguiendo cierta filosofía de la historia, y á pre¬ roso".
sentar su pensamiento individual
bajo la forma "Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en
de un absoluto divino, su aptitud para vef las las persecuciones, en la realeza y la firme espe¬
grandes líneas del porvenir, encontraban en ra de Cristo, me encontraba en la isla llamada
este "cuadro fantástico singulares facilidades. A Palmos á de la palabra de
causa Dios y del tes¬
toda situación crítica del pueblo de Israel res¬ timonio de Jesús. Caí en éxtasis un domingo y
pondió en lo sucesivo un apocalipsis. La perse¬ oí tras de mí una gran voz como el sonido de
cución de Antioehus, la ocupación romana y el una trompeta, que decía: "Lo que vas á ver, es¬
reinado profano de Heredes, habían suscitado críbelo en un libro, y envíalo á las siete Igle¬

ardientes visionarios. Era inevitable que el rei¬ sias, á Efeso á Smirna, á Pérgamo, á Thyatires,.
EL ANTICRISTO 143

á Sardes, á Filadelfia, á Laodicea". Y me volví pars magna fui. La sangre le ahoga, inyecta
para buscar á quien me hablaba, y, habiéndome •sus ojos, y le impide ver la Naturaleza. La ima¬
vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio gen de las monstruosidades de Nerón le obse¬
de los candeleros un ser que se asemejaba á un siona como una idea fija. Pero graves obje¬
Hijo del hombre, revestido de una larga túnica ciones hacen aquí la tarea del crítico muy de¬
y ceñida á la altura de la tetilla con un cintu- licada. El gusto del misterio y de lo apócrifo
rón de oro. Su cabeza y sus cabellos resplande- que tenían las primeras generaciones cristianas
. cían como lana blanca, como nieve; sus ojos cubrió de una impenetrable obscuridad todas
eran como la llama ; sus pies como el oricalco en las cuestiones de historia literarias relativas al
una ardiente hoguera; su voz parecía la voz de Nuevo Testamento. Felizmente, el alma estalla
las grandes aguas; á su derecha había siete en estos escritos anónimos ó pseudónimos por

estrellas; de su boca salía una hoja aguda, de acentos que no podrían mentir. La parte de
dos filos, y su aspecto era el del sol en toda su cada cual es, en los movimientos popularas, im¬
fuerza. Y cuando le vi, caí á sus pies como posible de distinguir; el sentimiento de todos
muerto; y él puso su mano derecha sobre mí, es el que constituye el verdadero genio creador.

diciendo: "No temas; soy el primero y el últi¬ ¿Por qué el autor del Apocalipsis, quien quie¬
mo, el que existe; fui muerto, y he aquí que ra que sea, eligió Patmos para lugar de su vi¬

ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo sión? Esto es lo que se hace difícil decir. Pat¬
las llaves de la muerte y del infierno. Escribe, mos ó Patnos es una pequeña isla de cerca de

pues, lo que has visto, lo que es, lo que será. El cuatro leguas de longitud, pero muy estrecha.
sentido del símbolo de las siete estrellas que has En la antigüedad griega estuvo floreciente y
visto en mi mano y de los siete candeleros de muy poblada. En la época romana, conservó
oro es el siguiente: las siete estrellas son los toda la importancia que podía tener dada su
ángeles de las siete Iglesias, y los candeleros pequenez, gracias á su excelente puerto, for¬
estas Iglesias." mado en el centro de la .isla por el istmo que
En las concepciones judías semignósticas y une el macizo roqueño del Norte con el del Sur.

cabalísticas, que dominaban por entonces, cada Patmos era, con arreglo á las costumbres de ca¬

persona y aun cada sér moral, como la muerte, botaje de entonces, la primera ó la última es-
'el dolor, etc., tiene su ángel guardián. Había el I ación para el viajero que iba de Efeso á Roma

ángel de la Persia, el ángel de la Grecia, el án¬ ó de Roma á Efeso. Se equivoca el que la pre¬
gel de las aguas, el ángel del fuego, él ángel del senta como un escollo, como un desierto. Pat¬
abismo. Era, pues, natural que cada Iglesia tu¬ mos fué y acaso vuelva á serlo una de las esta¬

viese también su representante celeste. A esta ciones marítimas más importantes del Archipié¬
especie de genius de cada comunidad dirige el lago, porque se halla en la reunión de muchas
Hijo del hombre una tras otra sus advertencias. líneas. Si el Asia renaciera, Patmos sería para
¿Y quién es ese Juan que se atreve á hacerse ella algo semejante á lo que es Siria para la
intérprete'de los mandatos celestes, que habla Grecia moderna, á lo que en la antigüedad eran
á las Iglesias con tanta autoridad, que se alaba Délos y Reneo entre las Cicladas, una especie
de haber atravesado las mismas persecuciones de depósito de la marina mercante, un punto
que sus lectores? Es él apóstol Juan ó un.ho¬ de correspondencia útil á los viajeros.
mónimo del apóstol Juan, ó alguien que quiso Esto es probablemente lo que valió á esa pe¬
hacerse pasar p*r el apóstol Juan. Admisible es queña isla una elección de la que más adelante
también que el 69,vida del apóstol Juan ó
en resultó para ella tan alta celebridad cristiana,
poco después de muerte, alguien usurpara
su bien' porque el apóstol se retirase á ella, huyen¬
su nombre sin su consentimiento do de
para consejos alguna medida persecutoria de las autori¬
y reprimendas tan íntimas. Entre los homóni¬ dades de Efeso, bien porque, regresando de un
mos del
apóstol, ninguno se hubiera atrevido á viaje á Roma, y en vísperas de volver á ver á
darse tal papel. El Presbíteros Johannes, único sus fieles, preparara, en una de las cabañas
que
que se dice existió entonces, era, según parece, debían adornar el puérto, el manifiesto que de¬
de una generación posterior. Sin negar las du¬ seaba le precediera en Asia; bien porque, to¬
das que aún existen acerca de casi todas las mando una especie de rodeo para dar un certero
cuestiones de autenticidad de los escritos apos¬ golpe, y juzgando que el lugar de la visión no
tólicos, y visto el poco escrúpulo
que se tenía podía ser colocado en el mismo Efeso, eligiera
en atribuir á apóstoles
á santos personajes las
y la isla de Patmos que, por distar del Archipié¬
revelaciones á que quería darse autoridad, mi¬ lago cosa de una jornada, hallábase unida á
ramos como probable que el Apocalipsis sea la metrópoli de Asia por una cuotidiana nave¬
obra "del apóstol Juan, ó al menos que fuese gación; bien porque hubiese guardado el re¬
aceptada por él y dirigida á las Iglesias de Asia cuerdo de la última escala del
viaje lleno de
bajo su patronato. La fuerte impresión de las emociones que hiciera el 64 ó bien, en fin, por¬
matanzas del 64, el sentimiento de loá peligros que un simple accidente marítimo le obligara
que el autor corriera, el horror de Roma, nos á permanecer algunos días en aquel puerto. Las
parecen convenir al apóstol, que, según nuestra navegaciones del Archipiélago están llenas de
hipótesis, había estado en Roma y podía decir, peligros. Las travesías del Océano no pueden
hablando de aquellos trágicos sucesos: Quorum dar ninguna idea de ellas, porque
en nuestros
144 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

mares reinan vientos constantes que ayudan, y de oceánidas, que levantan una brillante vida
aun cuando" son contrarios. Allí, todo son cal¬ de amor, de juventud y de melancolía, en gru¬
inas chichas, ó, cuando se entra en los canales tas de un verde glauco, sobre orillas sin miste¬

■estrechos, vientos obstinados. El marino 110 es de rio, tan pronto graciosas como terribles, lumi¬
ningún modo dueño de sí mismo; se toca donde nosas como sombrías.
Calipso y las sirenas, los
se puede y no donde se quiere. tritones y las nereidas, los encantos peligrosos
Hombrestan ardientes como aquellos áspe¬ del mar, sus caricias á la vez voluptuosas y si¬
ros fanáticos descendientes de los viejos pro¬
y niestras, todas esas finas sensaciones que tienen
fetas de Israel, llevaban su imaginación allí su expresión inimitable en La Odisea, se esca¬

donde se encontraban, y esta imaginación esta- paron al tenebroso visionario. Dos ó tres parti¬
cularidades, tales como la
g r a 11 preocupación del
mar, la imagen de "una
montaña ardiente en me¬

dio del mar", que parece


tomada de Thera, son lo
único que tiene algún co¬
lor local. De una pequeña
isla, creada para servir de
fondo al cuadro de la de¬
liciosa novela de Dafnis
jj Cloe ó á escenas pasto¬
riles como las de Teócrito
y Mosco, hizo un volcán
negro, repleto de fuego y
ceniza. Debió, no obstan¬
te, saborear más de una
vez junto á aquellas
olas el
silencio lleno de serenidad
de las noches, en las que
sólo se oye el gemido del
alción y el sordo resopli¬
do del delfín. Días enteros
estuvo frente a 1 monte
Micala, sin pensar en la
victoria de 1 o s helenos
contra los
persas, la más
bella después de Mara¬
thón y de las Termopilas.
En este punto central de
todas las grandes creacio¬
nes griegas, á algunas le¬
guas de Sainos, de Cos,
de Mileto, de Efeso, soñó
con otra cosa que con el
prodigioso genio de Pitá-
goras, de Hipócrates, de
ARCO DE TITO EN ROMA.
Tales, de Heráclito. Los
gloriosos recuerdos de Gre¬
La tan encerrada en el círculo de ,1a antigua poe¬ cia no existían para
él. Un poema de Patmos
sía que lá Naturaleza, que les rod.eaba
liebráica, debía algo como Iíero y Leandro,- ó bien
ser

no existía para
ellos. Patmos se asemeja á to¬ una pastoral á la manera de Longo, refiriendo

das las islas del Archipiélago; mar azul, aire los juegos de lindos niños en el umbral del
límpido, cielo de cimas dentadas,
sereno, rocas amor, pero el sombrío entusiasmo cristiano,
••apenas revestidas ligero vello de verdu¬
por un conducido por casualidad á aquellas orillas jó¬
ra. El aspecto es desnudo y estéril; pero las nicas, 110 salió de sus recuerdos bíblicos. La
formas y el color de la roca, el azul vivo del Naturaleza fué él el carro vivo de Eze-
para
mar, surcado por lindas aves blancas, y opues¬ quiel, el monstruoso querubín, el disforme toro
to á los tintes rojizos de las peñas, son algo ad¬ de Níniva, una zoología estrambótica, en la que
mirable. Tras miriadas de islas y de islotes, de la pintura y la estatuaria desatinan. Este de¬
las más variadas formas, que surgen como pirᬠfecto extraño que tiene el ojo de los orientales
mides ó como cascos sobre las olas, y bailan de alterar las imágenes de las cosas, defecto
■eternamente en torno del horizonte, parecen el que hace que todas las representaciones figura¬
mundo fantástico de un cielo de dioses marinos das salidas de sus manos parezcan fantásticas
EL ANTICBISTO 145

y desprovistas de espíritu vital, llegó en él il to). Una especie de liturgia divina sé prosi¬
■colmo. La enfermedad que, llevaba en sus visce¬ gue continuamente. Los cuatro monstruos, ór¬
ras teñíalo todo con sus tristes colores. Vio con ganos de la vida universal (la Naturaleza), no
los ojos de Ezequiel, deil autor del libro de Da¬ duermen nunca y cantan noche y día el celeste
niel; ó mejor dicho, no se vió más que á sí trisagio: "Santo, santo, santo es el Señor Dios
mismo, sus pasiones, sus esperanzas, sus cóle¬ todopoderoso, que era, que es, que será". Los
ras. Una vaga y veinticuatro
seca mitología, ya cabalística ancianos (la humanidad) se unen
y gnóstica, fundada en la transformación de á este canto, prosternándose y poniendo sus co¬
las ideas abstractas en hipóstasis divinas, púso¬ ronas al pie del trono en que reside el Creador.
le fuera de las condiciones plásticas del arte. Cristo ha
no figurado hasta aquí en la corte
Nunca se alejó nadie más
del m e di o circundante;
nunca se renegó más abier¬
tamente del mundo sensible
para substituir las armo¬
nías de la realidad con la
quimera contradictoria d e
una tierra nueva y de un
cielo nuevo.

.CAPITULCr XVI

JE1 Apocalipsis

Después de la dedicato¬
ria á las siete Iglesias, el
curso de lavisión se des¬
arrolla. Una puerta se abre
en el cielo. El profeta pare¬
ce encantado espiritualmen-
te, y, por esta abertura su
mirada penetra hasta e 1
fondo de la corte celestial.
Todo el cielo de la cábala
HAJORELIKVE DEL ARCO DE TITO REPRESENTANDO SU TK.UNFO.
judía revélase á él. Sólo
existe u n
trono, y sobre
este trono, que rodea el arco iris, está sentado celestial. El profeta va á hacernos asistir á la
el mismo Dios, semejante á un rubí colosal de ceremonia de su entronizamiento. A la derecha
brillantes rayos. En derredor del trono hay del que está sentado en el trono se ve un libro,
veinticuatro asientos secundarios, en los cuales en forma de rollo, escrito por ambos lados y
están sentados veinticuatro ancianos, vestidos cerrado con sellos. Es el libro de los secretos di¬
de blanco, y sobre cuyas cabezas se ven coro¬ vinos, la revelación. Nadie, ni en el cielo
gran
nas de oro. Es la humanidad
representada por ni la tierra ha sido digno de abrirlo, ni aun
en

un senado escogido que forma la. corte perma¬ de mirarlo. Juan se pone entonces á llorar; ¡el
nente del Eterno. En
primer término brillan porvenir, el único consuelo del cristiano, no le
•siete lámparas, los siete espíritus de
que son será, pues, revelado! Uno de los ancianos le
Dios (los siete dones de la divina sabiduría). anima. Efectivamente, el que ha de abrir el li¬
En derredor hay cuatro monstruos, formados bro será pronto encontrado, y se adivina sin
con
rasgos tomados de los querubines de Eze¬ gran trabajo que es Jesús. En el centro mismo
quiel y de los serafines de Isaías. Tienen, el de la gran asamblea celestial, al pie del trono,
primero la forma de un león, la de una vaca en medio de los animales y los ancianos, apa¬

el segundo, el tercero la forma de un hombre, rece un cordero degollado. Era la imagen fa¬

y e'l cuarto la de un águila con las alas abier¬ vorita bajo la cual gustaba la imaginación cris¬
tas. Estos cuatro monstruos figuran ya en Dze- tiana de figurarse á Jesús: un cordero muerto,
•quiel atributos de la Divinidad: "sabidu¬
como convertido en víctima pascual, siempre junto á

ría, poder, omniscencia y creación". Tienen Dios. Tiene siete cuernos y siete ojos, símbolos
seis alas y el cuerpo cubierto de ojos. Los án¬ de los siete espíritus de Dios, de los que Jesús
geles, criaturas inferiores á las grandes per¬ recibió la plenitud, y que por él van á espar¬
sonificaciones sobrenaturales de que acaba de cirse en toda la tierra. El cordero se levanta,
hablarse, especie de criados alados, rodean el va derecho al trono' del Eterno, y toma el libro.
trono por miles de miles de minadas de miña¬ Una inmensa emoción llena entonces el cielo;
das. Un eterno trueno sale del trono. En pri¬ los cuatro animales y los veinticuatro ancianos
mer término, se extiende una inmensa caen de rodillas ante el cordero. En las manos
superfi¬
cie azulada semejante á un cristal (el firmamen¬ tienen las cítaras y las copas de oro llenas de

140 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

incienso (las plegarias de los santos), y cantan Al levantar el cuarto sello, sale un caballo
un cántico nuevo: "Tú eres digno de tomar el amarillo. Su jinete se llama la Muerte; y tie¬
libro y de alzar los sellos; porque fuiste dego¬ ne él poder de matar á la cuarta parte de los
llado y con tu sangre ganaste á Dios un ejér¬ humanos por el hierro, por el hambre, por la
cito de elegidos de toda tribu, de toda lengua, peste, por las fieras.
de todo raza, y has hecho de
pueblo, de toda Tales son las calamidades, que anuncian la
ellos reino de sacerdotes, y reinarán en la
un cercana venida del Mesías; La justicia quiere
tierra". Las miñadas de ángeles se unen á este que la cólera divina se inflamara contra la tie¬
cántico, y conceden al cordero las siete gran¬ rra. En efecto, al levantar el quinto sello, el
des prerrogativas (poder, riqueza, sabiduría, profeta es testigo de un conmovedor espectácu¬
fuerza, honor, gloria y bendición). Todas las lo. Reconoce bajo el altar las almas de los que
criaturas que están en el cielo, sobre la tierra fueron degollados por su fe y por el testimo¬
y bajo la tierra, en el mar, se asocian á la ce¬ nio que dieran de Cristo (seguramente las víc¬
remonia celeste, y exclaman: "Del que está timas del 64). Estas santas almas gritan á Dios
sentado en el trono y el cordero sean la bendi¬ y le dicen: "¿Hasta cuándo, Señor, tú el San¬
ción, el honor y la gloria, y la fuerza, en todos to, el verídico, estarás sin hacer justicia y sin
los siglos de los siglos". Los cuatro animales, reclamar nuestra sangre á los que viven en la
representantes de la Naturaleza, dicen amén con tierra?" Pero los tiempos aún 110 han llegado..
su voz profunda; los más ancianos caen y adoran. El número de mártires que traerá el desborda¬
He aquí á Jesús introducido en el más alto miento de la cólera divina no está cumplido
grado de la jerarquía celeste. No solamente los aún. A cada una de las víctimas que están ba¬
ángeles, sino también los veinticuatro ancia¬ jo el altar, se le da un hábito blanco, prenda
nos
y los cuatro animales, que son superiores de la justificación y del triunfo futuros, y se les
á los ángeles, se han prosternado ante él. Y él dice que esperen un poco, hasta que sus ser¬
sube los escalones del trono de Dios y toma el vidores y hermanos, que deben ser muertos
libro colocado á derecha de Dios, que nadie como ellos, hayan dado á su vez e'l testimonio-.
puede ni aun mirar. Ya á alzar los cuatro se¬ Después de este intermedio, volvemos, no al
llos del libro. El drama comienza. período de las calamidades precursoras, sino
El principio es brillante. Según una concep¬ á la mitad de los fenómenos del último juicio.
ción histórica de las más justas, el autor colo¬ Al levantar el sexto sello, ocurre un gran tem¬
ca el
origen de la agitación mesiánica en el blor del Universo. El cielo se torna negro como
momento en que Roma extiende su imperio á 1111 de crin, la luna toma un color de san¬
saco

la Judea. Al levantar el primer sello, sale un gre, las estrellas caen del cielo sobre la tierra,
caballo blanco. El jinete que lo monta tiene en como los frutos de una higuera agitada por el

la mano una ballesta; ciñe su cabeza una coro¬ viento; el cielo se retifa como un libro que se
na; triunfa en todas partes. Es el imperio ro¬ enrolla; las montañas y las islas son arroja¬
mano, al cual,"hasta la época del profeta, nada das fuera de su sitio. Los reyes y los grandes
había podido resistir. Pero este prólogo triun¬ de la tierra, los tribunos militares, los ricos y
fal es de corta duración. Las señales de la apa¬ los fuertes, los esclavos y los hombres libres
rición brillante del Mesías serán calamidades se ocultan en las cavernas
y entre las rocas,
inusitadas, ylas más horribles imágenes
por diciendo á las montañas: "Caed sobre nosotros,
continúa la tragedia celeste. Estamos en el y salvadnos de la mirada del que está sentado'
principio de lo -que se llamaba "el período de en el trono y de la cólera del Cordero".
los dolores del Mesías". Cada sello que se alza La gran ejecución va, pues, á cumplirse. Los:
en lo sucesivo trae sobre- la humanidad una cuatro ángeles de los vientos se colocan en los
horrible desgracia. Al levantar el segundo se¬ cuatro ángulos de la tierra. No tienen más que
llo sale un caballo rojo. El que lo monta pue¬ soltar la brida de los elementos que
les están
de arrancar la paz de la tierra y hacer que los confiados para que éstos, su fu¬
obedeciendo á
hombres se degüellen unos á otros. Se le pone ria natural, trastornen el mundo. Todo'pódel¬
en la mano una gran espacia. Es la Guerra. es dado á estos cuatro ejecutores. Están en su

Desde la rebelión de Judea y, sobre todo, des¬ puesto; pero la idea fundamental del poema
de el alzamiento de Vindex, el mundo 110 era, es mostrar el gran juicio siempre aplazado,
en
en efecto, más
que una carnicería, y el hom¬ el momento en que parecía iba á cumplirse. Un
bre pacífico no sabía dónde refugiarse. el sello "de
ángel, llevando en la mano Dios,
Cuando se levanta el tercer sello aparece un elévase en Oriente. Grita á los cuatro ángeles
caballo negro; su jinete sostiene una balanza. de los vientos destructores que retengan por al¬
De en medio de los cuatro
animales, la voz que gún tiempo aún las fuerzas de que disponen;
marca en el cielo el
precio de los géneros para hasta que los elegidos que viven hoy, hayan
los pobres mortales, dice al jinete: "La ración sido marcados en la frente con la estampilla
de trigo, un sueldo; tres raciones de cebada, que, como ocurrió con la sangre del cordero
un sueldo; el aceite y el vino no se cobra". Es pascual en Egipto, les preservará de las ca¬
el Hambre. Sin hablar de la gran escasez que lamidades. El ángel imprime entonces el divi¬
hubo bajo Claudio, la carestía en el año 68 fué no sello sobre ciento cuarenta y cuatro mil per¬
extremada. sonas, pertenecientes á las doce tribus de Is-
EL ANTICRISTO 147

rael. Esto no quiere decir, que esos ciento cua¬ que le conmueven, le desgarran, le consumen,
renta y cuatro mil elegidos sean únicamente sin que él sepa de dónde vienen los golpes.
judíos. Israel es aquí, de seguro, un verdadero Los siete ángeles se preparan.
Israel espiritual, el "Israel de Dios", como di¬ Al sonar la trompeta del primero, una gra¬
ce San Pablo, la familia elegida abrazando á nizada de fuego y sangre cae sobre la tierra.
todos los que parecen unidos á la raza de Abra- La tercera parte de ésta es abrasada; la ter¬
ham, por la fe en Jesús y por la práctica de cera parte de los árboles son abrasados; toda

los ritos especiales. Pero hay allí una catego¬ la hierba verde es abrasada. En el 63, 68 y 69,
ría defieles, que se ve ya introducida en la se vivió en efecto,
asustado por tormen¬
muy
morada de la paz. Son los que sufrieron la tas, en las que se veía algo
de sobrenatural.
muerte por Jesús. El profeta les ve bajo la Al sonar segundo ángel, una
la trompeta clel
figura de una multitud innumerable de hom¬ gran montaña incandescente es lanzada al
bres de toda raza, de toda tribu, de todo pue¬ mar. La tercera parte de éste se convierte en

blo, de toda lengua, permaneciendo delante del sangre; la tercera parte de los peces mueren,
trono y ante el cordero, vestidos de blanco, con y la tercera parte, de las naves son destruidas.
palmas en la mano, y cantando á la gloria Hay aquí una alusión á los aspectos de la isla
dé Dios y á la del cordero. Uno de los ancia¬ de Thera, que el profeta podía casi distinguir
nos le explica lo que es esta el horizonte de Patmos, y que parece un
muchedumbre. Son en

gentes que vienen de una gran persecución, y volcán inundado. Una isla nueva apareció en
han lavado su ropa en la sangre clel cordero. mitad de su cráter en el año 46 ó 47. En los
He ahí por qué están ante el trono cíe Dios, momentos ele actividad, en los alrededores de
y le adoran noche y día en su templo, y el que Thera, sobre la superficie del mar, vislúmbran-
está sentado en el trono habitará sobre ellos se llamas.
siempre. Ya no tendrán hambre, no tendrán Alsonar la trompeta del tercer ángel, una
sed, no les hará sufrir el calor. El cordero les gran estrella de fuego cae del cielo, alcanzan¬
hará pasar y los conducirá á las fuentes de la do á la tercera parte de los ríos y de las fuen¬
vida, y el mismo Dios enjugará toda lágrima tes. -Su nombre es "Ajenjo". La tercera parte
en sus ojos". de las aguas conviértense en ajenjo (es decir,
Alzase el séptimo sello. Se espera el gran que se tornan amargas y envenenadas), y mu¬
espectáculQ de la consumación de los tiempos. chos hombres mueren por beberías. Motivos
Pero, en el poema como en la realidad, esta ca¬ hay para suponer aquí una alusión á cierto
tástrofe huye siempre. Se cree haber llegado bólido, cuya caída fué relacionada con una in¬
á ella, pero no es así. En lugar del desenlace, fección que pudo producirse en cualquier de¬
que debiera ser el alzamiento del séptimo sello, pósito de agua y alterar su calidad. Es menes¬
se hace en el cielo un silencio de una media ter recordar que nuéstro profeta ve la natura¬
hora, que indica que el primer acto del mis¬ leza al través de los relatos sencillos de las
terio ha terminado y que otro va á comenzar. conversaciones populares del Asia, el país más
Después del silencio sacramental, los siete crédulo del mundo. Flegón de Trales, medio
arcángeles que están ante el trono de Dios, y siglo después, debía pasar la vida compilando
de los que no se ha hablado hasta aquí, entran tonterías de este género. En cada una de sus
en escena. Se les dan siete trompetas, cada páginas, Tácito se ve preocupado por ellas.
una de las cuales va á servir de señal á un pro¬ Al sonar la trompeta del cuarto ángel, la ter¬
nóstico. La imaginación sombría de Juan no cera parte del sol y la tercera parte de la luna

estaba satisfecha. Esta vez, su cólera contra el y la tercera parte de las estrellas son extintas,
mundo va á pedir nuevos cástigos. Fenómenos de tal modo que la tercera parte de la luz del
naturales acaecidos hacia el año 68, y de los que mundo se ve obscurecida. Puede esto referirse,

se preocupaba la opinión popular, ofrecían apa¬ bien á los eclipses que asustaron aquellos años,
rentes justificaciones para tales inventos. bien á la espantosa tormenta del 10 de Ene¬
Sin embargo, antes de comenzar el juego de ro del 69.

las trompetas, ocurre una e'scena muda de gran Estas calamidades no son nada todavía. Un
efecto. Un ángel hacia el altar de oro
avanza águila volando en el cénit exhala tres gritos de
que está enfrente del trono, llevando en la desgracia y anuncia á los hombres calamidades-
mano un incensario de oro. Masas de incienso inusitadas por los tres trompetazos restantes.
son derramadas sobre las ascuas del altar, y se Al quinta trompeta, una estrella, es
sonar la
elevan en humo ante el Eterno. El ángel llena decir, un ángel, cae del cielo. Se le da la llave
entonces su incensario con ascuas del altar y del pozo del abismo (del infierno), y el ángel
las arroja al suelo. Al llegar á la super-ficie abre este pozo. Sale liumo de él como de una
del globo, estas ascuas producen truenos y re¬ hoguera; el sol y el cielo quedan ensombreci¬
lámpagos, voces,-sacudidas. El incienso, el au¬ dos. De este humo se forman saltamontes, que
tor mismo nos lo dice, son las plegarias de los cubren la tierra como escuadrones de caballe¬
santos. Los suspiros de estas piadosas perso¬ ría. Estos saltamontes, conducidos por su rey,
nas se elevan en silencio ante Dios, y claman¬ el ángel del abismo, que se llama en hebreo
do la destrucción del imperio romano, tórnan- Abaddón y en griego Apollyón, atormenta á
se carbones encendidos para el mundo profano, los hombres durante cinco meses (todo un es-
148 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

tío). Probable es que la plaga de saltamontes rá el misterio de Dios, anunciado por los pro¬
tuviera aquella época intensidad. en alguna
en fetas.
provincia. En todo caso, la imitación de las El drama aiDocalÍ2)tico va, desioués de esto,
plagas de Egipto es aquí evidente. El pozo del á acabarse, pero para prolongar su libro, el
abismo es tal vez la Sulfatara de Puzoli (lo autor se atribuye una nueva misión profética.

que se llamaba el Forum de Yulcarío) ó el an¬ Repitiendo un enérgico símbolo, empleado por
tiguo cráter de la Somma, concebidos como vo¬ Ezequiel, Juan se hace presentar un libro fa¬
mitorios del infierno. Dijimos ya que las crisis' tídico pogel ángel gigantesco, y le devora. Una
de los alrededores de Nápules era entonces muy voz le dice: "Es menester que profetices aún
violenta. El autor del Apocalipsis, al cual es¬ sobre muchas razas, pueblos, y reyes". lenguas
tá permitido atribuir un viaje á Roma, y á El marco de la visión, que iba á ser cerrado }ior
Puzoli poi consiguiente, podía haber sido tes¬ la séptima trompeta, se ensancha así, y el au¬
tigo de tales fenómenos/Une las nubes de sal¬ tor se procura una segunda parte, en la que
tamontes á exhalaciones volcánicas porque, va á fijar sus
miras sobre los destinos de los
siendo obscuro el origen de estas nubes, el pue¬ reyes y de los pueblos de su tiempo. Efectiva¬
blo se encontraba obligado á ver en ellas un mente, las seis primeras trompetas, como los
fruto infernal. Después de una fuerte lluvia, alzamientos de los. seis primeros sellos, se re¬
los charcos que se forman en las partes ca¬ fieren á hechos que habían pasado ya cuando
lientes dan lugar á nacimientos extremadamen¬ el autor escribía. Lo que sigue, por el contra¬
te rápidos y abundantes de saltamontes y ra¬ rio, se relaciona en su mayor parte con.el por¬
nas. Que estas generaciones al parecer espon¬ venir.
táneas fuésen consideradas por la generalidad En Jerusalén se posan primeramente las mi¬
como emanaciones de la propia boca infernal, radas del profeta. Por un simbolismo bastante
era cosa tanto más lógica cuanto que las erup¬
claro, da á entender que la ciudad será entre¬
ciones, teniendo ordinariamente por consecuen¬ gada á los gentiles. No era necesario un gran
cia grandes lluvias, que cubren de lagunas el esfuerzo profético para ver esfo e'l año 69. El
país, debían parecer la causa inmediata de pórtico y el .patio del templo serán hollados pía¬
las nubes de insectos que salían de estas la¬ los ¡Res de los profanos; pero la imaginación
gunas. de un judío tan ferviente no podía concebir el
El sonido de la sexta trompeta trae otra ca¬ templo destruido, siendo el temiólo el único
lamidad. La
invasión de los partos; que todo lugar de la tierra en' que Dios jmede recibir un
el mundo creía inminente. luía voz sale de los culto (culto del que el del cielo 110 es otra cosa
cuatro cuernos del altar que está ante Dios, y que la reproducción). Juan no puede imagi¬
manda desligarse á cuatro ángeles que están nar la tierra sin el templo. El templo será,
encadénados á orillas del Eufrates. Los cuatro pues, conservado, y los fieles marcados en la
ángeles (tal vez los asirios, los babilónicos, los frente con la señal de Jehovah podrán conti¬
medos y los persas), que estaban preparados nuar adorándole en él. El templo será también

para la hora, el día, el mes y el año, se ponen á como un espacio sagrado, residencia espiritual

la cabeza de una imponente caballería de dos¬ de la Iglesia entera. Esto durará cuarenta y
cientos millones de hombres. La descripción de dos meses, es decir, tres años y medio (media
los caballos y de los jinetes es fantástica. Los schemitta ó semana del año). Esta cifra mís¬
caballos que matan .con la cola son probablemen¬ tica, tomada del libro de Daniel, se repetirá
te una alusión á la caballería parta, que dispara¬ muchas veces. Es el espacio de tiempo que aún
ba flechas al huir. Lna tercera parte de la hu¬ vivirá el mundo.
manidad está exterminada. Sin embargo, los Mientras tanto Jerusalén será el teatro de
que sobreviven no hacen penitencia. Continúan una gran batalla religiosa, análoga á las lu¬
.adorando á demonios, ídolos de oro, de plata, chas que llenaron en todo tiempo su historia.
que no pueden ver. ni oir, ni andar. Se obsti¬ Dios dará una misión testigos",
á "sus dos
nan en sus homicidios, sus maleficios, sus for¬ que profetizarán durante mil doscientos sesen¬
nicaciones y sus robos. ta días (es decir, tres años y medio), revesti¬
Espérase oir sonar la séptima trompeta; pe¬ dos de, sacos. Estos dos profetas son compara¬
ro aquí, como en el acto del alzamiento de los dos á dos olivos y á dos candeleras en pie ante
sellos, el profeta parece vacilar, ó mejor dicho el Señor. Tendrán los ¡moderes de 1111 Moisés y
componérselas de modo que suspende la aten¬ de un Elias; podrán cerrar el cielo é impedir
ción, y se detiene en el momento solemne. El la lluvia, convertir el agua en sangre y enviar
secreto terrible no puede aún ser confiado por sobre la' tierra la ¡Raga que gusten. Si alguno
entero. Un ángel gigantesco, ceñida la cabeza trata de hacerles daño, un fuego saldrá de su
l^or el arco iris, con 1111 pie en la tierra y otro boca que devorará á sus enemigos. Cuando ha¬
en el mar, y cuyos siete truenos repiten la
voz, yan acabado de dar testimonio, la bestia que
sn
dice palabras misteriosas, qué un mandato ce¬ sale del abismo (el poder romano, ó, mejor di¬
leste impide á Juan escribir. El ángel gigan¬ cho, Nerón, reapareciendo como Anticristo),
tesco eleva entonces la mano hacia los cielos y los matará. Sus cuerpos permanecerán tres
jura el Eterno que no habrá más prórroga
|ior días y medio sin sepultura en las ¡Razas de la
y que al sonar la sé|Rima trompeta se cumpli¬ gran ciudad que se llama simbólicamente "So-
EL ANTICRISTO Í49

doma" y "Egipto", y en la que su maestro fué de su obra, reservarse los medios de continuar¬

crucificado. Los mundanos estarán contentos, se la, cuando parecía acabada. Efectivamente, el
felicitarán, porque aquellos dos profetas se les libro no está sino en su mitad; una nueva serie

habían hecho insoportables por sus predicacio¬ de visiones va á desarrollarse ante nosotros.
nes austeras y sus terribles milagros. Pero, al La primera es una de las más bellas. En me¬
cabo de tres días y medio, he aquí que él espí¬ dio del cielo aparece una mujer (la Iglesia de
ritu vital vuelve á los dos santos. Eneuéntran- Israel), vestida de sol, con una luna á sus pies
se de nuevo sobre sus pies, y un gran terror se y en torno de su cabeza una corona de doce es¬
apodera de todos los que les ven. Pronto, én trellas (las doce tribus de Israel). Grita, cual
presencia de sus enemigos, elévanse á las nu¬ si estuviera en los dolores del parto, henchida
bes. Un horrible temblor de tierra ocurre en del ideal mesiánico. Ante ella se vergue un enor¬
este instante. La décima parte de la ciudad me dragón rojo, de'siete cabezas coronadas, de
queda destruida; siete mil hombres dejan de diez cuernos, y cuya cola, barriendo el cielo,
existir y los demás, asustados, se convierten. arrastra la tercera parte de las estrellas y las
Muchas veces hemos encontrado ya la idea arroja á tierra. Es Satán bajo la más podero¬
de que la hora solemne será precedida por la sa de sus encarnaciones, el imperio romano. El

aparición de dos testigos, que ordinariamente rojo representa la púrpura imperial; las siete,
se conciben como siendo Henoch y Elias en per¬ cabezas coronadas son los siete Césares qué
sona. Estos dos amigos de Dios pasan, en efec¬ reinaron hasta el momento én que escribe el au¬
to, por no haber fallecido. El primero había tor; los diez cuernos son los diez procónsules
predicho el diluvio á sus contemporáneos, que que gobiernan las provincias. El dragón acecha
no quisieron oirle; era el modelo de un judío el nacimiento para devorar á la criatura. La

predicador de la penitencia entre los paganos. mujer da á luz un niño destinado "á gobernar
Los testigos toman á veces el parecido de< Moi¬ las naciones con un vergajo de hierro", rasgo
sés, cuya muerte fué paralelamente incierta, y característico del Mesías. El niño (Jesús), es
de Jeremías. Nuestro autor parece además con¬ elevado al cielo por Dios, Dios le coloca á su
cebir los dos testigos como dos personajes im¬ lado en su trono. La mujer huye al desierto, en
portantes de la Iglesia de Jerusalén, dos após¬ el que Dios le ha preparado un retiro para mil
toles de gran santidad, que morirán, resucita¬ doscientos sesenta días. Hay aquí una alusión
rán y subirán al cielo como Elias y Jesús. No evidente, ó bien á la huida de la Iglesia de Je¬
es imposible que la visión tenga en su primera rusalén y á la paz de. que debe gozar tras los
parte 1111 valor retrospectivo y se refiera al ase¬ muros ,de Pella durante los tres años y medio

sinato de los dos Santiagos, sobre todo á la que restan hasta el fin del mundo, ó bien al asi¬
muerte de Santiago, hermano del Señor, que lo que encontraron los cristianos judiantes y al¬
muchos consideraron en Jerusalén como una gunos apóstoles en la provincia de Asia. La
desgracia pública, acontecimiento fatal y un
un imagen de este "desierto" conviene más á la
aviso. Probable es también que uno de esos pre¬ primera explicación que á la segunda. Pella,,
dicadores de la penitencia sea Juan Bautista y más allá del Jordán, era un país apacible, veci¬
Jesús £p otro. En cuanto á la persuasión de que no á los desiertos de Arabia, y al que el ruido'
el fin no tendrá lugar sino cuando los judíos es¬ de la guerra 110 llegaba casi.
tén convertidos, era general entre los cristia¬ Entonces ocurre un gran combate en el cie¬
nos. En San Pablo la vimos igualmente. lo. Plasta entonces Satán, el katigor, el crítico
Cuando lo restante de Israel llegue á la fe malévolo de la creación, sólo entraba de vez en
verdadera, al mundo no le resta sino acabar. El cuando en la
divina. Aprovechaba estas,
corte

séptimo ángel "se lleva la trompeta á la boca. ocasiones (según una vieja costumbre que no.
Al sonar, grandes voces exclaman: "Pie aquí había perdido desde los tiempos del patriarca
venicla la. hora, en que nuestro Señor con Su Job), para hacer daño á los hombres piadosos,
Cristo va á reinar en el mundo por toda la eter¬ sobre todo á los cristianos, y atraer sobre ellos
nidad". Los veinticuatro ancianos caen con la horribles desgracias. Las persecuciones de Ro-.
cara contra el suelo y adoran. Dan las gracias ma y de Efeso fueron obra suya. Pero en la ac¬

á Dios por haber inaugurado su realeza, 110 obs¬ tualidad va á perder este privilegio. El arcán¬
tante la impotente rabia de los gentiles, y pro¬ gel Miguel (el ángel guardián de Israel), con
claman la hora .de recompensa para los santos sus ángeles, le declara la guerra. Satán es ven¬

y de exterminio para los que corrompen la tie¬ cido, arrojado del cielo, caído á la tierra, y con
rra. Entonces se abren las puertas del templo él todos sus agentes. Un cántico triunfal estalla
celeste y se distingue en el fondo de él el arca cuando los seres celestes ven precipitado al ca¬
de la ' nueva alianza. Esta escena es acompa¬ lumniador, al detractor de todo bien, que día y
ñada de temblores, de truenos y de relám¬ noche 110 cesaba de acusar y denigrar á sus
pagos. hermanos de la tierra. La Iglesia del cielo, y la
Podo está consumado; los fieles han recibido del mundo fraternizan con motivo de la derro¬
la gran revelación que debe consolarlos. El jui¬ ta de Satán. Esta derrota es debida á la sangre
cio estápróximo. Ocurrirá dentro de medio año del Cordero y también al valor de los mártires

sagrado, equivalente á tres años y medio. Pero que llevan su sacrificio hasta morir. Pero ¡in¬
vimos ya al autor, poco cuidadoso de la unidad feliz del mundo profano! El dragón está en su
150 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

seno, y puede temerse todo de su desesperación, de un soberano. El monstruo del Apocalipsis


porque sabe que sus días están contados. está, por otra parte, compuesto por la reunión
El primer objeto contra el cual el dragón de los atributos de los cuatro imperios de Da¬
arrojado á la tierra vuelve su rabia es la mu¬ niel, lo cual basta por sí solo para demostrar
jer (la Iglesia de Israel), que dió al mundo el que se trata de un imperio nuevo que absorbe
fruto divino que Dios sentó á su derecha. Pero en sí los imperios anteriores. La bestia que sale

la protección de arriba ampara á la mujer, y del mar es, pues, el imperio romano que, para
se le dan las dos alas del gran águila, con las las gentes de Palestina, parecía venir de más
cuales vuela al lugar que le ha sido asignado, al allá de los mares. Este imperio no es más que
desierto, es decir, á Pella. Allí es mantenida tres una forma de Satán (del dragón), ó mejor di¬

años y medio, lejos de la .vista del dragón. El cho, es el propio Satán con todos sus atributos.
furor de éste llega al colmo. Vomita" hacia la Recibe su poder de Satán, y emplea todo su
mujer un río, para llevársela y ahogarla; pero poder en hacer adorar á Satán, es decir, en
la tierra viene en ayuda de la mujer, se entre¬ mantener la idolatría, que, en el pensamiento
abre y se traga al río (alusión á alguna circuns¬ del autor, no es otra cosa que la adoración de
tancia de la huida á Pella que nos es descono¬ los demonios. Los diez cuernos coronados son

cida). El dragón, viendo su impotencia contra las diez procónsules-son ver¬


provincias, cuyos
la mujer, vuelve su furor contra el "resto de daderos reyes. Las siete cabezas son los siete
su raza", es decir, contra las Iglesias de la dis¬ emperadores que se sucedieran de Julio César á
persión, que conservan los preceptos de Dios Galba. El nombre blasfematorio escrito en cada
y son fieles al testimonio de Jesús. Es esta una cabeza es e,l título Augustus que á los judíos se¬
alusión evidente á las persecuciones de los úl¬ veros les pareeía que implicaba un insulto á
timos tiempos, sobre todo la del 64. Dios. La tierra entera es entregada por Satán
El profeta ve entonces salir del mar una á este imperio, en pago de los homenajes que
bestia que se asemeja mucho al dragón. Tiene Satán recibe de él. La grandeza, el orgullo de
diez cuernos, siete cabezas, diademas en sus Roma, el imperium que se concede, su divini¬
diez cuernos y en cada una de sus cabezas un dad, objeto de un culto especial y público, .son
nombre blasfematorio. Su aspecto general es una blasfemia perpetua contra Dios,, único so¬
el del leopardo; sus pies son los del oso, su berano real del mundo. El imperio en cuestión
boca la. del león. es, naturalmente, el enemigo de los judíos y de
El
dragón (Satán) le da su fuerza, su trono Jerusalén. Hace una encarnizada- guerra á los
y su poder. Una de sus cabezas ha recibido un santos (el autor parece en suma favorable á la

golpe mortal; pero la herida está curada. La rebelión judía), y los vencerá; pero sólo durará
tierra entera presa de admiración marcha tras tres años. y medio. En cuanto á la cabeza he¬
de este poderoso animal, y todos los hombres rida de muerte, pero cuya herida fué curada,
se ponen á adorar al dragón, porque ha dado es Nerón, recientemente destronado, salvado
el poder á la Bestia. Adoran también á la Bes¬ milagrosamente de la muerte, y á quien se creía
tia, diciendo: "¡Quién es semejante á la Bestia refugiado en el país de los partos. La adora¬
y quién puede combatir con ella!" Y le es dada ción de la Bestia es el culto de "Roma y de
una boca que profiere discursos llenos de orgu¬ Augusto", tan esparcido en toda la provincia
llo y de blasfemia, y la duración de su poderío de Asia y que era la base de la religión del país.
es fijada en cuarenta y dos meses (tres años y El símbolo que sigue está lejos de ser tan
medio). Entonces la Bestia se pone á vomitar transparente para nosotros. Otra bestia sale de
blasfemias contra Dios, contra su nombre, con¬ la tierra; tiene dos cuerpos semejantes á los de
tra su tabernáculo y contra los que habitan en un carnero, pero habla como el dragón (Satán).
el cielo. Y le es dado hacer la guerra á los san¬ Ejerce todo el poder de la primera bestia en su
tos y vencerlos, y le es concedido gran poder presencia y á su vista. Desempeña respecto á
sobre toda la tribu, todo pueblo, toda lengua, ella el papel de delegado, y emplea toda su au¬
toda raza. Y todos los hombres la adoran, excep¬ toridad en hacer que los habitantes de la tierra
to cuyo nombre está escrito desde los
aquellos adoren á la primera bestia, "á aquella cuya he¬
comienzos del mundo en el libro de la vida del rida mortal fué curada". Esta segunda bestia
Cordero que fué degollado. "¡Que el que tenga opera grandes milagros. Llega hasta hacer des¬
oídos oiga! El que hace cautivos será á su vez cender el fuego del cielo sobre la tiei'ra en
cautivo; el que hiera con la espada, con la es¬ presencia de numerosos espectadores; seduce
pada será herido. Aquí está el secreto de la pa¬ al mundo por los prodigios que realiza en nom¬
ciencia y de la fe de los santos". bre y por el servicio de la primera bestia (de
Este símbolo está muy claro. Ya en el poe¬ la bestia, añade el autor, que recibió una es¬
ma sibilino compuesto
en el siglo II (antes de tocada y vive no obstante). Y le fué dado (á
Jesucristo), el poder romano es calificado de la segunda bestia) introducir el hálito de vida
poder "de las numerosas cabezas". Las alego¬ en la imagen de la primera
bestia, de tal modo
rías sacadas de las bestias policéfalas estaba que esta imagen habló. Y pudo hacer que todos
entonces muy á la moda. El principio funda- los que se negaban á adorar á la primera bes¬
mantal de la interpretación de estos emblemas, tia fuesen muertos. Y estableció como ley que
era considerar cada cabeza todos, pequeños
como representante y grandes, ricos y pobres, li-
EL ANTICRISTO 151

bres y esclavos, llevaran una señal en su mano El procónsul de Asia entonces, Fonteius
derecha ó en su frente. Y estableció además Agrippa, era un funcionario serio, y no pode¬
que nadie podría comprar ni vender si 110 lle¬ mos pensar en él para salir del paso. Un sumo

vaba la señal de la Bestia, ya su nombre con sacerdote de Asia, celoso del culto de Roma y
todas las letras, ya el número de su nombre, es de Augusto, y haciendo uso para humillar á los
decir, el número que hicieran las letras de su cristianos y los judíos de Ta delegación del
-

nombre adicionadas como cifras. "¡Aquí está poder civil que le había sido hecha, responde¬
la sabiduría'! — exclama él autor. — Que el ría á algunas de las exigencias de este proble¬
que tenga inteligencia calcule el número de la ma. Pero los párrafos que presentan á la se¬
Bestia; es el número de un hombre. Este nú¬ gunda bestia como un seductor y un taumatur¬
mero es 666". go no convienen á tal personaje. Estos párra¬
Efectivamente, si se adicionan las letras del fos hacen pensar en un falso profeta, en un en¬
nombre de Nerón transcrito en hebreo, según cantador, principalmente en Simón el Mago,
su valor numérico, se obtiene el número 666. imitador de Cristo, convertido' por la leyenda
Nerón Késar era realmente el nombre con que en el catequizador, el parásito y el prestidigi¬
los cristianos de Asia designaban al monstruo. tador de Nerón, ó tal vez en Babilonius de Efe-
Esta clase de cálculos eran familiares á los ju¬ so, ó en el Anticristo de que habla obscuramen¬
díos, y constituían un juego cabalístico que te Pablo en la segunda epístola á los tesalóni-
llamaban gliematria. Los griegos de Asia no cos. Es probable que el personaje en quien
eran extraños á él. En el siglo II, los gnósticos
pensó el autor del Apocalipsis sea algún impos¬
enloquecían por esto. tor de Efeso, partidario de Nerón, y tal vez
Así, el emperador representado por la cabe¬ un agente del falso Nerón ó el falso Nerón mis¬

za herida ele muerte, pero no muerta (el autor mo. El mismo personaje, en efecto, es más lejos

mismo nos lo dice), es Nerón, Nerón que, se¬ llamado "el Falso Profeta", en el sentido de ser
gún una opinión popular muy esparcida en el predicador de un falso Dios, que es Nerón.
Asia, vivía aún. Esto está fuera de duda. Pero Se hace necesario tener en cuenta la importan¬
¿quién es la segunda bestia, ese agente de Ne¬ cia que en aquella época gozaban los magos,
rón, que tiene los modales de un judío piadoso los caldeos, los "matemáticos", pestes de que
y el lenguaje de Satán, que es el alter ego de Ne¬ era Efeso el hogar principal. Recuérdese asi¬
rón, trabaja en provecho de éste, opera mila¬ mismo que Nerón soñó un instante con "el
gros y llega hasta hacer hablar una estatua reino de Jerusalén", que tomó mucha parte en
de Nerón, persigue á los judíos fieles, que no el movimiento astrológico de su tiempo, y fué
quieren rendir á Nerón lós mismos homenajes casi el único de los emperadores á quien se ado¬
que los paganos, ni llevar la señal de afiliación ró en vida, lo que era la señal del Anticristo.
á su partido, les hace la vida imposible y les Durante su viaje á Grecia, principalmente, la
prohibe los actos más esenciales, vender y com¬ adulación de la Acaya y del Asia sobrepujó á
prar? Ciertas particularidades podrían apli¬ cuanto era posible imaginar. No se olvide, por
carse á un funcionario judío, como Tiberio Ale¬
último, la gravedad que tuvo en Asia y en las
jandro, adicto á los romanos y tenido por sus islas del archipiélago la aparición del falso Ne¬
compatriotas por apóstata. El sólo hecho de rón. La circunstancia de salir la segunda bestia
pagar el impuesto al imperio, podía ser llama¬ de la tierra, del mar, como la otra, prueba
y no
do "una adoración de la Bestia". El tributo á que el incidente de que se trata se suponía en
los ojos de los judíos tenía un carácter ele Asia ó en Judea, no en Roma. Todo lo cual
ofrenda religiosa, é implicaba un culto para con no basta para disolver las obscuridades de esta

el soberano. La señal ó carácter de la Bestia, visión, que tuvo indudablemente en el espíritu


que es para gozar del
necesario llevar encima del autor la misma precisión material que las
derecho común, podía ser, ó bien el sello de la otras, pero que, refiriéndose á un hecho provin¬
ciudad romana, sin el cual, en ciertos países' la cial que los historiadores no han mencionado,
vida era difícil, y que para los judíos exalta¬ sin oirá importancia que las impresiones per¬
dos constituía el crimen de la asociación á una sonales del profeta, es para nosotros un enig¬
obra de Satán, ó bien la moneda con la efigie ma.

de Nerón, moneda tenida por los judíos rebel¬ En medio de las oleadas de cólera del profe¬
des por execrable, á causa de las imágenes y de ta, aparece ahora un islote de verdura. En lo
las inscripciones blasfemas que las adornan, más recio de las luchas de los últimos días, ten¬
de tal modo que, en cuanto se vieron libres en dremos un refresco: la Iglesia, la pequeña fa¬
Jerusalén, apresuráronse á substituirla por una milia de Jesús. El profeta ve, reposando en el
moneda ortodoxa. El partidario de los monte
romanos Sión, los ciento cuarenta mil rescatados
de que se trata, manteniendo el dinero con la de la tierra entera, con el nombre de Dios es¬
efigie de Nerón como obligado en las transac¬ crito en la frente. El Cordero descansa apaci¬

ciones, pudo parecer que había hecho una enor¬ ble en medio de ellos. Celestiales acordes de
midad. La moneda con la efigie de Nerón debía harpas descienden sobre la asamblea. Los mú¬
circular, y los que, por escrúpulo religioso se sicos entonan un cántico nuevo, que ningún otro
negaban á tocarla, eran considerados cómo fue¬ que los ciento cuarenta mil puede repetir. L«i
ra de la l«3r. castidad es la señal de estos bienaventurados; t®-
1,52 NOVÍSIMA HISTORIA UNIVERSAL

dos están vírgenes, sin mancha; su boca jamás á los vencedores de la Bestia, es decir, á los que
profirió Ja mentira; así es que siguen al Corde¬ se á adorar su imagen y la cifra de si?
negaran
ro allí á donde éste va,
como primicias de la nombre, teniendo en sus manos las harpas de*
tierra y núcleo del mundo futuro. Dios, entonando el cántico de Moisés después"
Después de esta rápida escapada á un asilo del paso del Mar Rojo y el Cántico del' Cor¬
de paz y de inocencia, el autor vuelve á sus vi¬ dero. La puerta del celeste tabernáculo se abre,
siones terribles. Tres ángeles atraviesan veloz¬ y se ven salir los siete ángeles, vestidos de lino ,
mente el cielo. Uno proclama á la faz de todas y ceñido el pecho por einturones de oro. Uno
las naciones la doctrina nueva, anunciando el dedos cuatro animales les da siete copas de oro,,
día del juicio. El segundo ángel celebra de an¬ llenas hasta los bordes de la cólera del Señor,
temano la destrucción de Roma. El tercero pro¬ El templo llena entonces del humo de la ma¬
se
hibe se adore á la Bestia ó su imagen, hecha jestad divina, y nadie puede entrar en él hasta
por e'1 Falso Profeta. Para tranquilizar á los el fin del día de las siete#copas.
fieles respectoá la suerte de los hermanos que El primer ángel vierte el contenido de la suya
morían á diario, una voz dice- al profeta que en el suelo, y una úlcera perniciosa hiere á to¬

escriba: "Felices desde hoy los muertos que dos los hombi'es que tienen' el carácter de la
Bestia y que adoran su imagen.
El segundo vierte lo que hay en su copa en el
mar, y el agua del mar se convierte en sangre,
y todós los animales que viven en su seno mue¬
ren.

El tercer
ángel derrama el contenido de su
copa sobre los ríos y las fuentes, y sus aguas
son también convertidas en sangre. El ángel"
de las aguas no se queja de la pérdida de su ele¬
mento. Antes dice: "Eres justo, Señor; ser
santo que eras, eres y serás; lo que acabas de
hacer equitativo. Ellos vertieron la sangre
es

de los santos
y de los- profetas, y tú les das
sangre para beber; dignos son de ello". El al¬
tar dice por su parte: "Sí, Señor, Dios todopo¬
deroso, tus juicios son certeros y justos".
El cuarto ángel echa lo que hay en su copa
sobre el sol, y éste quema á los hombres como
un ascua. Los hombres, lejos de hacer peniten¬
cia, blasfeman contra Dios, que tiepe el poder-
de herirles con tales plagas. •

CAN DELA URO DEL TEMPLO DE JERUSALÉN. (Detalle El quinto ángel vierte lo que encierra su copa-
del arei de Tito.) en el trono de la Bestia (la ciudad de Roma), y

todo el reino de la Bestia (el imperio romano)


mueren en el Señor. Van á descansar de sus es sumido en las tinieblas. Los hombres se muer¬

trabajos, obras les siguen".


porque sus den la
lengua de dolor é insultan á Dios en
Las imágenes del gran juicio se agolpan en vez de arrepentirse.

la imaginación ardiente del profeta. Una nube El sexto ángel vuelve su copa sobre el Eu¬
blanca cruza el cielo. En ella va sentado uno frates, que se seca al punto, para dejar paso
como
Hijo del hombre (un angél semejante al á los reyes de Oriente. Entonces, de la boca
Mesías), que lleva eu la cabeza una corona de del dragón (Satán) y de la boca del Falso Pro¬
oro y en la mano una aguda hoz. La mies do feta (?) salen tres espíritus impuros semejan¬
la tierra está madura. El Hijo del hombre lan¬ tes á ranas. Son espíritus de demonios que
za su hoz, y la hacen
tierra queda segada. Otro ángel milagros. Estos tres espíritus van á tur¬
procede á la vendimia. Echalo todo en la gran bar á los reyes de todas las tierras, y los reúnen
cuba de la cólera de Dios, y la cuba es pisada para la batalla del gran día de Dios. "Llego
fuera de la ciudad. La sangre que sube elévase como un ladrón — exclama en medio de todo
á la altura de los frenos de los caballos, en un esto la voz de Jesús. — ¡Feliz el que vela y
espacio de mil setecientos estadios. guarda sus vestidos, por miedo á verse obliga¬
Después de estos diversos episodios, una cere¬ do á correr desnudo y
á que se vea su vergüen¬
monia celeste, análoga á los dos misterios dob za!" Reúnen ejércitos, en un lugar llamado
sus

alzamiento de los sellos y de las trompetas, se en hebreo Ilarmagedón. El pensamiento gene¬


desarrolla ante el profeta. Siete ángeles reciben ral de todo este simbolismo está bastante claro.
encargo de lanzar sobre la tierra las siete últi¬ Ya vimos en el profeta la opinión adoptada
mas plagas, con las cuales se consuma la cólera umversalmente en la provincia de Asia, que
de Dios. Pero de antemano estamos tranquilos Nerón, después de huir de la villa de Faón, se
en lo que respecta á los elegidos. En un vasto había refugiado en el país de los partos, y que
mar cristalino mezclado de fuego, se reconoce de allí volvería para aplastar á sus enemigos.
EL ANTICKISTO

MEZQUITA DE OMAR EN JEKUSALÉN, CONSTRUIDA SOiíhE EL ANTIGUO TEMPLO,

Se creía, no sin motivos aparentes, que los pas, se acerca á Juan y le dice: "Ven; voy á
mostrarte el juicio de la gran cortesana que
príncipes partos, amigos de Nerón durante- su
reinado, sosteníanle aún, y el hecho es que la está sentada sobre grandes aguas, con la cual ,

corte de los arsacidas fué durante más de veinte han fornicado los reyes de la tierra y que ha,
años el refugio de los falsos Nerones. Todo lo embriagado al mundo con el vino de su forni¬
cual pareceal autor del Apocalipsis un plan cación". Juan ve entonces una mujer sentada
en una bestia igual á la
infernal, concebido entre Satán, Nerón y ese que, salida del mar,
consejero de Nerón que ha figurado ya bajo el figuraba por su conjunto el imperio romano,
nombre de la segunda bestia. Estas condenadas y era Nerón por una de sus cabezas. La bestia
criaturas están es de color-escarlata y está cubierta de nombres
ocupadas en formar en Oriente
una liga, ejército pasará pronto el Eu¬
cuyo blasfematorios; tiene siete cabezas y diez cuer¬
frates y aplastará el imperio -romano. En cuan¬ nos. La prostituta lleva el traje de su profe¬
to al enigma particular del nombre de Harina- sión. Viste de púrpura, está eubierta de oro,
gedún, es para nosotros indescifrable. de perlas y piedras preciosas; tiene en la mano
El séptimo ángel vierte su copa en el aire; una copa llena de las abominaciones y de las

un grito sale del altar: "¡ Consumado está!" Y impurezas de su fornicación. Y en su frente
hubo relámpagos, voces, truenos, un temblor de está escrito un nombre, un misterio: "La gran
tierra como nunca se vió, á consecuencia del Babilonia, la madre de las prostitutas y de
cual, la gran ciudad (Jerusalén) se divide en las abominaciones de la tierra".
tres pedazos; y las ciudades de las naciones "Y vi la mujer embriagada — dice el pro¬
se derrumban, y la gran Babilonia (Roma) feta — conla sangre de los santos y de los
surge por fin en la memoria de Dios, que se mártires de Jesús. Y estaba llena de una ex¬

dispone á hacerla beber la copa de vino de su tremada sorpresa. Y el ángel me dijo: "¿Por
cólera. Las islas huyen, las montañas desapare¬ qué te admiras? Voy á decirte lo que signifi¬
cen; granizos del peso de un talento caen so¬ ca la mujer y la bestia
que la lleva. I a bestia
bre los hombres que blasfeman. que ves, existía y no existe, y debe salir de nue¬
El cielo de los preludios está acabado; 110 vo del abismo, para ir á la perdición; y los
resta más que ver desarrollarse el juicio de habitantes de la tierra cuyo nombre no está es¬
Dios. El profeta nos ha hecho primeramente crito en el libro de la vida desde los comienzos
asistir aljuicio del más grande de todos los del mundo serán presa de estupor viendo rea¬

curables, la ciudad de Roma. Uno de los siete parecer la bestia que existiera y que no exis¬
ángeles que vertieron el contenido de sus co¬ te". ¡Aquí es donde hace falta un espíritu in-
10
154 novisima historia universal

teligente! Las siete cabezas son siete monta¬ ejércitos de provincias, y á todos los persona¬
ñas sobre las cuales la mujer está sentada. Re¬ jes que tuvieran la suerte del imperio en sus
presentan asimismo siete reyes; Cinco de éstos manos (Vindex, Verginius, Ninfidius, Sabinus,
cayeron, uno de ellos reina actualmente, el Galba, Macer, Capitón, Othón, Vitellius, Mu-
otro aún 110 lia venido, y, cuando venga, durará ciano, Vespasiano), la idea de ponerse de acuer¬
poco. En cuanto á la bestia que .existía y no do jiara reconstituir ese imperio y, en lugar de
existe, es el octavo rey, y á la vez forma parte establecerse como soberanos independientes,
d.e los siete reyes, y va derecha á la perdición. lo que parecía al autor judío el partido más
Y los diez cuernos son diez reyes, que no han natural, hace que rindan homenaje de su rea¬
recibido precisamente la realeza, pero que re¬ leza á la Bestia.
ciben por una hora un poder igual al de los Se ve hasta qué punto el folleto del jefe
reyes y le ejercen juntamente con la bestia. de las Iglesias de Asia abarca la parte sensi¬
Combatirán contra el Cordero, y éste les ven¬ ble de una situación que, para imaginaciones
cerá; porque es el- señor de los señores y el tan fáciles de herir como las de los judíos, de¬
rey de los reyes, y los que fueren llamados y bía parecer extraña. En efecto, Nerón, por su
elegidos con él, sus fieles, en fin, también los perversidad y su locura de un género aparte,
vencerán. Y añadió: "Las aguas que has visto, había arrojado la razón fuera de todos sus lí¬
y sobre las cuales la cortesana está sentada, mites. El imperio,-al morir él, se encontró casi
son los pueblos y las naciones y las razas y las sin herederos. Después del asesinato de Caligu¬
lenguas. Y los diez cuernos que has visto, así la, había aún un partido republicano; y ade¬
como la Bestia misma, perseguirán con su odio
más, la familia adoptiva de Augusto conser¬
á la cortesana, y la tornarán desierta y desnu¬ vaba todo su prestigio. Después del asesinato
da, y se comerán sus carnes, y la quemarán; de Nerón, apenas había partido republicano, y
porque Dios les el corazón, para cum¬
puso en la familia de Augusto estaba extinguida. El
plir su voluntad, un pensamiento único que imperio se encontró en manos de los ocho ó
seguir, y les hizo dar su realeza á la Bestia, diez generales que ejercían
grandes mandos.
hasta que las palabras de Dios se hayan cum¬ El autor del Apocalipsis, no explicándose nada
plido. Y la mujer que has visto es la gran ciu¬ de lo que ocurría en el imperio-romano, se ad¬
dad que ejerce la realeza sobre los reyes de la mira de que estos diez jefes, que le parecían
tierra". reyes, no se declarasen independientes, y for¬
Claro está esto. La cortesana
es Roma, que masen un concierto, y atribuye este resultado
ha corrompido el mundo, que ha empleado su á una acción de la voluntad divina. Es evi¬
poder en propagar y fortificar la idolatría, dente que los judíos de Oriente, olvidados por
que ha perseguido á los santos, que ha hecho los romanos durante dos años, y que se sen¬
■correr en olas la sangre de los mártires. La tían apenas oprimidos desde Julio del 68, por¬
Bestia es Nerón, que se creyó muerto, que vol¬ que Muciano Vespasiano estaban absorbidos
y
verá, pero cuyo segundo reinado será efímero por los asuntos generales, creyeron que el im¬
,y seguido de una ruina definitiva. Las siete perio iba á disolverse, y triunfaron por un
cabezas tienen dos sentidos: son las siete co¬ momento. Tácito, emprendiendo el relato de los
linas sobre las cuales Roma está sentada: pero acontecimientos del año en cuyos umbrales fué
son sobre todo los siete emperadores: Julio escrito el Apocalipsis, le llama anuum reipu-
César, Augusto, Tiberio, Caligula, Claudio, Ne¬ blicoe pro pe supremum. Fué para los judíos
un gran suceso el ver á los "diez reyes" tornar
rón, Galba. Los cinco primeros han muerto;
Galba reina, pero es viejo y débil y caerá pron¬ "á la Bestia" (á la unidad del imperio) y po¬
to. El sexto, Nerón, que es á la vez la Bestia ner su realeza á los pies de ella. Habían espe¬

y uno de los siete reyes, no ha muerto en rea¬ rado que la consecuencia de la independencia
lidad. Volverá á reinar, pero poco tiempo; de los "diez reyes" sería la ruina de Roma. Con¬
será también el octavo rey; luego morirá. En trarios á una organización central del Estado,
cuanto á los diez cuernos, son los procónsules pensaban que los procónsules jy los delegados
y los delegados imperiales de las diez princi¬ de las provincias odiaban á Roma, y, juzgándo¬

pales provincias, que no son verdaderos reyes, les con arreglo á sí mismos, suponían que aque¬

pero que reciben del emperador su poder por llos jefes poderosos obrarían como sátrapas, ó
un tiempo limitado, gobiernan conforme á un bien como hircanos, ó janeos, reyes extermina-
solo pensamiento, el que les viene de Roma, y dores de sus enemigos. Saborearon, al menos,
están completamente sometidos al imperio, al como rencorosos provincianos, la gran humi¬
cual deben su poder. Estos reyes parciales son llación soportada por la ciudad reina, cuando
tan malévolos como el mismo Nerón para los el derecho de hacer los soberanos pasó á las
cristianos.Representantes de intereses provin¬ provincias, y Roma recibió dentro de. sus mu¬
ciales, humillarán á Roma, le arrebatarán el ros á señores que no había sido la primera en

derecho á disponer del imperio, de que go¬ proclamar.


zaba hasta entonces, la maltratarán, la incen¬ ¿Cuál fué la relación del Apocalipsis con el
diarán, se repartirán sus despojos. Sin embar¬ episodio del falso Nerón, que, precisamente en
go, Dios no quiere aún el desmembramiento del el instante en que escribía el profeta en Pat-
imperio é inspira á los comandantes de los mos, llenaba de emoción el Asia y las islas deL
EL ANTICRISTO 155

Archipiélago? Tal coincidencia es seguramente Interpretando los acontecimientos políticos á


de las más singulares. Cythnos y Patmos no gusto de su odio, el autor, como judío fanático,
están más quQ á unas cuarenta leguas una de predijo que los comandantes de provincia, á
otra, y las noticias circulan pronto en el Ar¬ quienes creía llenos de aborrecimiento contra
chipiélago. Los días en que escribía el profeta Roma, y basta cierto punto de acuerdo con
cristiano fueron aquéllos en que se habló más
_ Nerón, arrasarían la ciudad, la quemarían. To¬
del impostor, saludado por unos con entusias¬ mando ahora el hecho por acaecido, canta la
mo y con terror entrevisto por otros. Hemos ruina de su enemiga. No tiene para ésto más
demostrado que se estableció en Cythnos en que copiar las declamaciones de los antiguos
Enero del 69 ó tal vez en Diciembre del 68. El profetas contra Babilonia y contra Tiro. Israel
centuriónSisenna, que tocó en Cythnos en los puso jalones á la historia con sus maldiciones.
primeros días de Febrero, viniendo de Oriente Dijo á todos los grandes estados profanos:
y era portador para los cristianos de Roma de "Feliz el que te devuelva el mal que nos has
las prendas de conformidad del ejército de causado". Un ángel brillante desciende del cielo,
Siria, escapó de est§ impostor con trabajo. y, con voz formidable, dice: "Caída está la
Pocos días después, Calpurnius Asprenas, que gran Babilonia, que no es más que una morada
había recibido de Galba el gobierno de la Ga- de demonios, un bogar de espíritus impuros,
lacia de la Pan filia, y al que acompañaban
y un
refugio de aves inmundas, porque todas las
dos galeras de la flota de Miseno, llegó á naciones han bebido el vino de su fornicación,

Cythnos. Emisarios del pretendiente trataron en y los reyes de la tierra se han manchado con
vano de hacer valer entre los que mandaban ella, y los comerciantes de la tierra se han en¬
las naves el nombre de Nerón. El impostor, riquecido con su opulencia". Otra voz celeste
afectando un aire triste, hizo un llamamiento se deja oir. "Salid de ella, vosotros que sois
á la fidelidad de los que fueron en otro tiem¬ mi pueblo, por miedo á haceros cómplices de
sus crímenes y á ser alcanzados ¡aor las plagas
po "sus soldados". Rogábales, al menos, que
le llevasen á Siria ó á Egipto, países en los que van á herirla. Sus abominaciones han lle¬
cuales fundaba sus Los comandan¬
esperanzas. gado al cielo, y Dios se ha acordado de sus ini¬
tes de las naves, bien
burla, bien porque
por quidades; devolvedle lo que hiciera á los otros:
estuvieran conmovidos, pidieron tiempo para pagadla el doble de sus obras; vertedle el do¬
pensarlo. Enterado de todo, Asprenas apresó ble de lo que ella vertiera á los demás. Dadle
al impostor por sorpresa y le hizo matar. Su tanto tormento y aflicción como bienestar y

cuerpo fué paseado por Asia y luego llevado á gloria gozara". "Estoy sentada como reina — de¬
Roma, á fin de convencer á aquellos de sus par¬ cía para sí; — jamás conoceré el duelo". He
tidarios que aún dudaban de su muerte. ¿Alu¬ aquí por qué todos sus castigos vendrán todos
dirán á ese desgraciado las palabras: "la Bes¬ en un día, pues poderoso es el Dios que la
tia que ves existía y no existe, y- ya á salir del juzga. Y se verá llorar sobre ella á los reyes
abismo y corre á su pérdida... el otro rey aún de la tierra que participarán de sus impurezas
no ha venido, y, cuando venga, durará poco?" y sus desórdenes. Al ver el humo de su incen¬
Posible es esto. El monstruo saliendo del abis¬ dio. "¡Desgracia, desgracia!" — dirán sus com¬
mo sería una viva imagen del poder efímero pañeros de disolución, permaneciendo á cierta
que el sagaz escritor veía salir del mar en el distancia helados de espanto. — "¡Cómo! ¡la
horizonte de Patmos. No es posible pronunciar¬ grande, la poderosa Babilonia!... ¡En una hora
respecto á éste se ha verificado su
se con certeza, porque la opinión juicio!..." Y los comercian¬
de que Nerón estaba entre los partos basta pava tes de la tierra se lamentarán, porque allí nadie

explicarlo todo: pero esta opinión no excluía comprará mercancías... Y los marinos
ya sus
la creencia en el falso Nerón de Cythnos, pues¬ que á ella iban se detendrán lejos de ella, vien¬
to que se podía suponer que la aparición de do el humo de su incendio, lamentándose á su
éste era la vuelta del monstruo, coincidiendo vez... "Regocíjate de sú ruina, ¡oh cielo! re-
con el
paso del Eufrates por sus aliados de goeijáos vosotros, santos, apóstoles y profetas;
Oriente. En todo caso, parécenos imposible porque Dios ha juzgado nuestra causa y os ha
que estas líneas hayan sido escritas después vengado".
del asesinato del falso Nerón por Asprenas. Entonces un ángel de una fuerza extraordi¬
La vista del cadáver del impostor, paseado de naria arrastra una piedra gruesa como una
ciudad en ciudad, la contemplación de sus fac¬ rueda de molino y la arroja al mar, diciendo:
ciones ajadas por la muerte, hubiesen hablado "Así será precipitada Babilonia, la gran ciu¬
demasiado evidentemente contra las aprensio¬ dad, de la cual no quedarán huellas; y la voz
nes del regreso
de la Bestia, de las que el autor de los cantores y las músicas no resonarán
parece poseído. Admitimos, pues, que Juan, en dentro de sus muros; los oficios guardarán si¬
lá isla de Patmos, tuvo conocimiento de los su¬ lencio, y todo se extinguirá. Porque sus merca¬
cesos de la isla de Cythnos, y que el efecto deres eran los
grandes de la tierra, y sus filtros
causado en él por estos rumores extraños fué enloquecieron todas las naciones. Y á ella se
la causa principal de la epístola que escribió deben la sangre de los profetas y de los santos
á las Iglesias de Asia para comunicarlas la y de todos los que fueron degollados en la tie¬
gran noticia de la resurrección de Nerón. rra".
156 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

La ruina de esta enemiga capital del pueblo jados vivos en el estanque sulfuroso
que arde
de Dios, es objeto de una gran fiesta en el cielo. eternamente. Sus ejércitos"
exterminados son
Una voz como la de una multitud innumerable por la espada que sale de la boca del que está,
se deja oir y grita: "¡Aleluya! ¡Salud, gloria, sentado en el caballo, y las aveá" se hartan con
poder á nuestro Dios! porque sus juicios son la carne de los muertos.
justos y ha sentenciado y ejecutado á la gran Los ejércitos romanos, él gran instrumento
cortesana, que corrompió la tierra con su pros¬ del poder de Satán, son vencidos. Nerón el An¬
titución, y ha vengado la sangre de sus siervos ticristo, último jefe, es encerrado en el in¬
su
vertida por ella". Y otro coro responde: "¡Ale¬ fierno; el Dragón, la Serpiente antigua,.
pero
luya! el humo de su incendio se eleva en los Satán existe aún. Se \ id cómo fué arrojada del
siglos- de los siglos". Entonces, los veinticuatro cielo á la tierra; ahora es necesario libertar á
ancianos, y los cuatro monstruos se prosternan la tierra de la presencia suya. Un ángel des¬
y adoran á Dios,-diciendo: "¡Arrien! ¡Aleluya!" ciende del cielo; en una mano lleva la llave clel
Una voz sale del trono y canta el Salmo inau¬ abismo y en la otra una gran cadena. Ase al
gural del reino nuevo: "Load á nuestro Dios, Dragón, le ata Jp.ór mil años, le precipita en el
vosotros que le servís y le teméis, así pequeños abismo, cierra con llave y un sello la abertura
como grandes". Una voz como la de una muche¬ del precipicio. Durante mil años el diablo per¬
dumbre, ó como la de las grandes agrias, ó como manecerá encadenado. El mal moral y el mal!
el ruido de un fuerte trueno, responde: "¡Ale¬ físico, que es su consecuencia, serán suspendi¬
luya! Ahora es cuando reina el Señor Dios dos, no destruidos. Satán 110 puede ya seducir
Todopoderoso. Regocijémonos y entreguémonos pueblos; pero no está aniquilado por toda la
á la alegría, y rindámosle gloria; porque esta eternidad.
es la hora de las bodas del Cordero; el tocado Un tribunal ha sido establecido para nom¬
de la novia está pronto; le ha sido ciado vestir brar á los que deben formar parte del-reinado
un traje de fino lino de un brillo suave y puro". de mil años. Este reinado está reservado á los
(El fino lino, — añade el autor — son los actos mártires. El primer lugar pertenece á las al¬
de virtud de los santos). mas de los que fueron heridos por el hacha por
Efectivamente, libre de la presencia de la dar testimonio de Jesús y de la pa^bra de Dios
gran prostituta (Roma), la tierra es madurada (los mártires del ^64). Vienen después
romanos
por el himeneo celeste, por el reinado del Me¬ los que se negaron á adorar á la Bestia y su
sías. El ángel dice al profeta: "Escribe: ¡Fe¬ imagen, y que no recibieron su señal en la fren¬
lices los invitados al festín de las bodas del te ni en las manos (los confesores de Efesor
Cordero!" Entonces el cielo se abre, y Cristo, entre los cuales figuraba el profeta). Los ele¬
llamado aquí por primera vez por su nombre, gidos de este primer reino resucitan y reinan
místico "el Verbo de Dios", aparece como ven¬ mil años en la tierra con Cristo. No es que el
cedor montado en un caballo blanco. Viene á resto de la humanidad haya desaparecido, ni
apretar la prgnsa del vino de la cólera de que el mundo entero se haya tornado cristiano.
Dios, á inaugurar para los paganos el reinado El millenium está en el centro de la tierra como-

del cetro de hierro. Sus ojos resplandecen. Sus un


pequeño paraíso. Roma no existe Jeru-
ya,
vestidos están manchados de sangre; lleva en salén la hareemplazado en su papel de capital'
la cabeza muchas coronas, con una inscripción del mundo. Los fieles forman allí un reino de¬
ep caracteres misteriosos. De su boca sale una sacerdotes; sirven á Dios á Cristo; no hay
y
aguda espada, que ha de herir á los gentiles. ya'gran imperio profano ni poder civil hostil
En su muslo está escrito su título: Bey de los á la Iglesia. Las naciones acuden á Jerusalén
reyes, señor de los señores. Todo el ejército del á rendir homenaje al Mesías, que les mantiene-
cielo, montado en caballos blancos y vestido de por el terror. Durante estos mil años, los muer¬
lino fino, le sigue. Se espera un triunfo pací¬ tos que 110 participaran de la primera resurrec¬

fico; pero aún no es hora. Aunque Roma esté ción no viven, pero esperan. Los que compar¬
destruida, el mundo romano, representado por tieron el primer reino son, pues, los privile¬
Nerón el Anticristo, aún no está aniquilado. giados. Además de la eternidad en el infinito,,
Un ángel, en pie sobre el sol, grita con voz tendrán el millenium en la tierra con Jesús.
fuerte á todas las aves que vuelan en el cénit: Ninguna muerte les alcanzará.
"Venid, reunios para el gran festín de Dios; Cuando los^mil años se cumplan, Satán será
venid á comer la carne de los reyes, y la carne puesto en libertad por algún tiempo. El mal
de los tribunos, y la carne de los fuertes, y la renacerá en la tierra. Satán, desencadenado, en¬
carne de los caballos y de sus jinetes, y la car¬ loquecerá ele nuevo las naciones, las impulsará
ne de los hombres libres y de los esclavos, de de un extremo al otro del mundo á guerras es¬
los y de los
grandes pequeños". El profeta ve pantosas; Gog Magog (personificaciones mís¬
y
entonces á la Bestia (Nerón), y los reyes de la ticas de las invasiones bárbaras),
conducirán-
tierra (los generales de provincia, casi indepen¬ ai. combate ejércitos más numerosos que las
dientes) y sus ejércitos, reunidos para hacer la arenas del mar. La Iglesia será como ahogada-

guerra al que está sentado sobre el caballo. Y en este diluvio. Los bárbaros sitiarán el cam¬

la Bestia es cogida y con ella el falso profeta pamento de los santos, la ciudad amada, es de¬
que hacía milagros ante ella. Los dos son arro¬ cir, esa Jerusalén, terrestre aún, pero santa, en
EL ANTICRISTO 157

donde están loé fieles amigos de Jesús. El fue- rodeado de un muro de ciento cuarenta y cua¬
;go celeste caerá sobre ellos
y les devorará. En¬ tro codos de altura, abierto por doce puertas,
tonces, Satán, que los había seducido, será arro¬ A cada puerta vigila un ángel, y por encima
jado en el estanque de azufre inflamado, en el está escrito el nombre de una de las doce tri¬
que están la Bestia y <?1 falso profeta (f), y en bus de Israel. La base del muro tiene doce es¬
•donde todos esos malditos van á ser en lo su¬ calones de piedra y en cada urio.de estos esca¬
cesivo atormentados noche y día por Jos siglos lones resplandece el nombre de uno de los
de los siglos. doce apóstoles del* Cordero. Cada uno de estos
lido ya su vida; 110 fal¬
La creación lia curnj Jechos superpuestos está adornado de distin¬
ta más que el juicio final. Un trono resplande¬ tas piedras preciosas. El muro es de jaspe; la
ciente de luz aparece;, y sobre el trono el juez ciudad es de un oro puro semejante á un cris¬
supremo. Al verle, el cielo y la tierra huyen; tal transparente: las puertas están hechas de
•enninguna j arte hay sitio para ellos. Los una gruesa perla. No hay templo en la ciudad,

muertos grandes y j e ueños resucitan. La porque Dios misino le sirve de templo, así
Muerte devuelve sus j resas. El mar, por su como el Cordero. El trono que el profeta, al
parte, devuelve los ahogados, devorados por principio de la revelación, vio en el cielo, está
él. Todos comparecen ante el trono. Se llevan ahora en medio de la ciudad, es decir, en el
los grandes libros, en los que figura una cuenta centro de una humanidad regenerada y orga¬
rigurosa de las acciones de cada hombre. Se nizada armónicamente. En este trono .están
abre también otro libro, el "libro de la vida", sentados Dios y el Cordero. Del pie del trono
en el que están escritos los nombres de los pre¬ sale el río de la vida, brillante y transparente
destinados. Entonces todos son juzgados según como el
cristal, que atraviesa la calle principal
sus obras. Aquellos cuyos nombres no se en¬ de la población. En las orillas florece el árbol
cuentran en el libro de la vida, son precipita¬ de la vida, que da doce especies de frutos, una
dos al estanque de fuego. por mes. Estos frutos parecen reservados á
Destruido ya el mal sin remedio, el reinado los israelitas. Las hojas tienen virtudes medi¬
del bien absoluto va á comenzar. La vieja tie¬ cinales, para la Curación de los gentiles- La
rra y cielo han desaparecido. Una
el viejo ciudad no necesita ni sol ni luna para alum¬
tierra y un cielo les suceden. Ya no hay
nuevos brarse, porque la gloria de Dios la aclara y su.
mar. Esa tierra, ese cielo, 110 son, sin embargo, lustre es el Cordero. Las naciones caminarán á
más que un rejuvenecimiento de la tierra actual, su luz. Los reyes de la tierra la rendirán, lio-
del cielo de hoy, y así como Jerusalén era la menaje de su gloria, y sus puertas 110 se cerra¬
perla, la joya de la tierra antigua, lo seguirá rán ni de día ni de noche; tan grande será la,
siendo de la nueva. El apóstol ve esta otra afluencia de los que irán á llevarla, su tributo.
Jerusalén descender del cielo de junto á Dios, Nada impuro, nada sucio entrará en- ella; úni¬
vestida como una novia adornada por su es¬ camente los inscritos en el libro de vida del
poso. Del trono sale una gran voz: "He ahí Cordero hallarán allí sitio. No habrá división
el tabernáculo en que Dios habitará con los religiosa ni anatema, El culto puro de Dios y
hombres. Los hombres serán en lo sucesivo del Cordero unirá á todos. A cada momento,
su pueblo, y él estará siempre en medio de sus siervos gozarán de su vista, y su nombre
ellos, y enjugará toda lágrima de sus ojos, y será, escrito en sus frentes. Este reinado Sel bisa
la muerte no existirá, y ya no habrá ni dolor, subsistirá por los siglos de los siglos.
ni gritos, ni pena; porque todo lo que había
ha desaparecido". Jehováli mismo toma la pa¬
labra para promulgar la ley de este mundo CAPITULO XVII
eterno. "Ello está hecho. He aquí que renuevo Fortuna del libro.
toda cosa. Soy el principio y el fin. Al que
tenga sed, le haré beber gratuitamente en la Termina la obra por este epílogo:
fuente ele la vida. El vencedor
poseerá todos "Y yo, Juan, oí y vi todas esas cosas; y,
estos bienes, y yo seré su Dios, y él será mi después de verlas oirías, caí ante los píes
y
hijo. En cuanto á los tímidos, á los incrédulos, del ángel que me las mostraba, para adorarle.
á los abominables, á los fornicadores, á los Y él me dijo: "Guárdate de hacerlo; soy tu
autores de maleficios, á los idólatras, á los em¬ igual; tenemos un mismo señor, tú,. yo, tus
busteros, su parte será el estanque de fuego y hermanos los profetas y los que retengan las
de azufre". palabras de este libro. Adora á Dios". Y aña¬
Un ángel se acerca entonces al profeta y le dió: "¡No tengas inéditos los secretos de la
•dice: "Ven; voy á enseñarte á la prometida profecía de este libro, porque la hora se acer¬
del Cordero". Y le transporta en espíritu á ca! ¡Que el injusto se torne más injusto aún;
una montaña elevada, desde la cual le muestra
que el que está manchado siga manchándose;
en detalle la Jerusalén ideal, penetrada y re¬ que el justo haga aún más justicia,; que el
vestida de la gloria de Dios. Su brillo es el de santo siga santificándose!"
un
jaspe cristalino. Su forma es la de un cua¬ Una voz lejana, la voz del mismo Jesús, res¬
drado perfecto de tres mil estadios de lado, ponde de estas promesas y las garantiza.
orientado según los cuatro vientos del cielo y "¡Afirmo que iré pronto! Y conmigo llevaré
158 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

la recompensa que concederé á cada cual según de variasinterpretaciones. Así, pocos años des¬
sus obras.
Soy el alfa y el omega, el primero pués de la publicación del libro, se buscó á
y el último, el principio y el fin, ¡Felices los muchos capítulos un sentido diferente del que
que laven sus vestiduras! Tendrán derecho al el autor les diera. El autor había anunciado
árbol de la vida y entrarán en la ciudad pol¬ que el imperio romano no se reconstituiría y
las puertas. ¡Atrás los perros, los autores de que el templo de Jerusalén no sería destruido.
maleficios, los impúdicos, los asesinos, los idó¬ Fué menester hallar escapatorias acerca de
latras, todo el que ame y cometa la mentira! estos puntos. En cuanto á la reaparición de Ne¬
Yo, Jesús, he enviado mi ángel para atesti¬ rón, no se renunció á esperarle. En tiempo de
guaros estas cosas en las Iglesias. ¡ Felices los Trajano todavía, las gentes del pueblo creían
que guarden las palabras de la profecía de que volvería. Durante mucho tiempo guardóse
este libro! Soy el tallo y el retoño de David, la noción de la cifra de la Bestia, -y hasta se
la clara estrella de la mañana". propagó una variante en los países occidenta¬
Luego las voces del cielo y las de la tierra les,para acomodar aquella cifra á las costum¬
se entrecruzan
y llegan á un final perfecta¬ bres latinas. Ciertos ejemplares llevaban el 616
mente de acuerdo. en vez del 666. 616 responde á la forma latina
"Ven — dicen el Espíritu y la esposa. — Ñero Coesar.
Que el que oiga este llamamiento diga tam¬ Durante los tres primeros siglos, el sentido
bién: "Ven". Que el que tenga sed venga. El general del libro fué conservado por algunos
agua de la vida se da aquí gratuitamente al iniciados al menos. El autor del poema sibilino'
que la quiera. que data próximamente del 80, si no leyó 1a.
"(Afirmo al oiga las palabras de la pro¬
que profecía de Patmos, oyó hablar de ella y vió
fecía de este libro dice el profeta — que, si
— en ella un orden de ideas completamente aná¬

alguien añade á él sea lo que quiera, Dios hará logo. Sabe lo que significa la sexta copa. Para
caer sobre él las plagas aquí descritas. Y si él, Nerón es el Antimesías. El monstruo ha
alguien quita algo de lo que este libro encierra, huido detrás del Eufrates; pero volverá con
Dios borrará su parte en el libro de la vida y miles de hombres. El autor del Apocalipsis de-
en la ciudad santa de que en este libro se Esdras (obra que data del 96, 97 ó 98), imita
habla). notoriamente el Apocalipsis de Juan. Emplea
"La gracia del Señor Jesús sea con todos sus procedimientos simbólicos, sus observacio¬
vosotros". nes y su lenguaje. Puede decirse otro tanto de

No cabe duda que, llevando como autor el la Ascensión de Isaías (obra del siglo II), en
nombre de Juan que era el más venerado de la donde Nerón, la encarnación de Belial, tiene
cristiandad, el Apocalipsis ejerció grandísima un papel que prueba que el autor conocía la
impresión en las Iglesias de Asia. Una multi¬ cifra de la Bestia. Los autores de las poesías-
tud de detalles hoy obscurecidos, eran claros sibilinas que datan del tiempo de los Antoní-
para los contemporáneos. Aquellos anuncia- nos penetran igualmente los enigmas del mani¬

mientos inesperados de una próxima convulsión fiesto apostólico, y adoptan sus utopias, aun
no tenían nada que sorprendiese. Discursos no
aquellas que, como la vuelta de Nerón, estaban
menos formales atribuidos á Jesús se propaga¬ heridas de caducidad. San Justino y Melitón
ban á diario y se hacían aceptar. Durante un parecen haber conocido más ó menos completa¬
año, además, los acontecimientos del mundo mente el libro. No puede decirse lo propio de

pudieron parecer una maravillosa confirmación Comodiano, que (hacia el 259) mezcla en su
del libro. Hacia el primero de Febrero, se supo interpretación elementos de otra procedencia,
en Asia la muerte de G.alba y el advenimiento pero no duda un instante que Nerón, el Anti-
de Otlión. Luego, cada día trajo un indicio eristo, debe resucitar y salir del infierno para
aparente de la descomposición del imperio. La sostener una lucha suprema contra el cristia¬
impotencia de Othón para hacerse reconocer nismo, y concibe la destrucción de' Roma-Ba¬
de todas las provincias, Vitellius manteniendo bilonia exactamente como- era concebida dos¬
su título contra Roma y el Senado, los dos cientos años antes. Por
último, Victoriano de-
sangrientos combates de Bedriac, Othón aban¬ Petto (muerto en 303) comenta el Apocalipsis,
donado á su vez, el advenimiento de Vespasia- con un sentimiento bastante justo. Sabe pei*-
no, la batalla en las calles de Roma, el incen¬ fectamente que Nerón resucitado es el verdade¬
dio del Capitolio ocasionado por los combatien¬ ro Anticristo. En cuanto á la cifra de la Bes¬
tes, incendio del que muchos dedujeron que tia,se había probablemente perdido antes de-
los destinos de Roma tendían á su fin; todc? acabar el siglo II. Ireneo (hacia el 190) se en¬
ésto debió parecer sorprendente conforme á gaña groseramente acerca de este punto, así
las sombrías predicaciones del profeta. Las de¬ como sobre otros de importancia mayor, y
cepciones no comenzaron sino con la toma de abre la serie de los comentarios quiméricos y
Jorusalén, la destrucción del templo y la afir¬ de los simbolismos arbitrarios. Algunas parti¬
mación definitiva de la dinastía flaviana. Pero cularidades sutiles, como la significación del
la fe religiosa no cree chasqueada nunca en sus falso profeta y de Ilermqgedón, perdiéronse
esperanzas. La obra, por otra parte, era obs¬ muy pronto.
cura y susceptible por tanto en muchos lugares Después de la reconciliación del imperio y
EL ANTÍ CRISTO

de ja Iglesia, en el siglo IV, la fortuna del ximo!.,." El Apocalipsis es la continuación y


Apocalipsis se vio gravemente comprometida. el coronamiento de esta literatura extraña, glo¬
Los doctores griegos y latinos, que ya no sepa¬ ria propia de Israel. Su autor es el último
raban el porvenir del cristianismo de el imperio, gran profeta; no es inferior á los que le pre¬
no podían admitir como inspirado este libro ceden, sino en lo que íes imita, es la misma
sedicioso, cuyo alcance fundamental era el alma, el mismo espíritu. El Apocalipsis ofrece
odio á Roma y la predicación del fin de su el fenómeno casi único de un plagio de genio,
reino.- Casi toda la parte ilustrada de la Igle¬ de un centón original. Sí se exceptúan dos ó
sia de Oriente, la que había recibido una edu¬ tres invenciones particulares del autor, de una
cación helénica, llena de aversión por los es¬ maravillosa belleza, el conjunto del poema se
critos milenarios y judío-cristianos, declaró compone de rasgos tomados de la literatura
apócrifo el Apocalipsis. Pero el libro había to¬ profética y apocalíptica anterior, sobre todo de
mado, en el Nuevo Testamento griego y latino, Ezequiel, del autor del libro de Daniel y de
una posición tan fuerte, que fué imposible los dos Isaías. El profeta cristiano es el ver¬

expulsarle de cija. Se recurrió, para desembara¬ dadero discípulo de esos grandes hombres. Sabe
zarse de las objeciones que promovía, á esfuer¬ de memoria sus escritos y deduce de ellos las
zos exegéticos. Sin embargo, la evidencia era últimas consecuencias. Es hermano, sin sereni¬
aplastante. Los latinos, menos expuestos que dad y sin armonía, de ese poeta maravilloso
los griegos al milenarismo, continuaron iden¬ del tiempo del cautiverio, de ese segundo 'Isaías,
tificando" el Anticristo con Nerón. Hasta Car- cuya alma luminosa parece' como impregnada,
lomagno, hubo una especie de tradición res¬ con seiscientos años de anticipación, de todos

pecto á ésto. San Beato de Liébana, que co¬ los perfumes del porvenir.
menta el Apocalipsis 788, afirma (mezclan¬
en Como la mayoEÍa de los pueblos que poseen
do, es verdad, mas de inconsecuencia), que
una un brillante pasado literario, Israel vivía de
la Bestia de los capítulos XIII y XIV, que las imágenes consagradas por la vieja y admi¬
debe reaparecer á la cabeza de diez reyes para rable literatura. Se contentaba, casi con trozos
aniquilar la ciudad de Roma, es Nerón el An- de antiguos textos. La poesía cristiana, en par¬
ti cristo. ticular, no conocía otro procedimiento literario'.
No es sino en el siglo XII, cuando la Edad Pero, cuando la pasión es sincera, la forma,
Media se interna en la vía de un racionalismo aun la más
artificial, toma belleza.
escolástico poco cuidadoso de la tradición de Los dogmas de la época ofrecían, como el
losPadres, cuando el sentido de la visión de estilo, algo de artificial, pero respondían á un
Juan se ve completamente comprometido. Joa¬ profundo sentimiento. El procedimiento de ela¬
quín de Flora puede ser considerado como el boración teológica consiste en una trasposición
primero en transportar atrevidamente el Apo¬ atrevida que aplica al reino del Mesías y á
calipsis al campo de la imaginación sin lími¬ Jesús toda frase de los antiguos escritos. Como
tes; buscando, bajo las raras imágenes de un la exégesis que presidía estas combinaciones
escrito de circunstancias que limita por sí mis¬ mesiánicas era mediana, las formaciones singu¬
mo su horizonte á tres años y medio, el secre¬ lares de que hablamos, implican con frecuencia
to de todo el porvenir de la humanidad. graves contrasentidos. El sistema de creación
Los quiméricos comentarios á que ha dado por vía exterior, este modo de combinar, por
lugar esta falsa idea han hecho descender so¬ medio de una exégesis de apropiación, frases
bre el libro injusto descrédito. El Apocalip¬
un tomadas aquí 3r allá, y de construir una teolo¬
sis ha recobrado
en nuestros días, gracias á gía. nueva con este juego arbitrario, se encuen¬
una exégesis más sana, el elevado lugar que le tran en el Apocalipsis en todo lo que se rela¬
pertenece en las escrituras sagradas. El Apo¬ ciona con el misterio del fin de los tiempos. La
calipsis es, en cierto sentido, el sello de la pro¬ teoría del Apocalipsis se distingue en ésto por
fecía, la última palabra de Israel. Léase en los rasgos esenciales de la que se encuentra en San
antiguos* profetas, en Joel, por ejemplo, la Pablo y la que los Evangelios sinópticos colo¬
en labios de Jesús. San Pablo parece creer
descripción del "día de Jehováh", es decir, can

de los graneles juicios que el supremo justi¬ en ocasiones en un reino del Cristo, antes del
ciero de las cosas humanas lleva á cabo de vez fin último de todas las cosas; pero nunca llega,
en cuando, para restablecer el orden constan¬ á la misma precisión que nuestro autor. En
temente turbado por los hombres 3*- se encon¬ efecto, según el Apocalipsis, el advenimiento
trará allí el germen de la visión de Patmos. del futuro reino de Cristo está muy próximo y
Toda revolución, toda convulsión histórica, era debe seguir de cerca á la destrucción del impe¬
para del judío, obstinado en
la imaginación lió romano. Los mártires serán los únicos" en
prescindir de la inmortalidad del alma y en resucitar en esta primera, resurrección y el res-*
establecer el reinado de la justicia en esta tie¬ to de los muertos seguirán muertos. Tales ra¬
rra, un golpe providencial, preludio de un* jui¬ rezas eran la consecuencia del modo tardío é
cio mucho más solemne 37 más definitivo todavía. incoherente como Israel formó sus ideas sobre
A cada acontecimiento, un profeta se levanta¬ la otra vida. Puede decirse que los judíos 110
ba para gritar: "¡Tocad, tocad la trompeta, en fueron llevados ai dogma, de la inmortalidad
Sión, porque el día de Jehováh viene, está pró¬ sino por la necesidad de este dogma para ciar
lffl NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

un sentido al martirio. En el segundo libro de luna y todos los astros, descansará á su vez el
los Axacabeos, ios siete jóvénes mártires y su séptimo día". Lo que equivale á decir: reinará
madre tienen Ja seguridad de que resucitarán, mil años, comparando siempre el reinado del
mientras que Antiochus no, puede creer lo mis¬ Mesías al sabbat que termina por el reposo las
mo. A propósito de estos héroes legendarios, agitaciones sucesivas de un desenvolvimiento
encuéntranse en la literatura judía las prime¬ del Universo. 1.a idea de la eternidad de la vida
ras afirmaciones claras de una vida eterna, y individual es tan poco familiar á los judíos,
en particular la bella fórmula: "Los que mue¬ que la era de las futuras remuneraciones está,
ren por Dios, viven desde el punto de vista según ellos, encerrada en un numero de años
de Dios", tlasla se ve apuntar cierta tendencia sin duda considerable, pero siempre con un
á crear para ellos una suerte especial de ultra- término.
Rumba y colocarles junto al trono de Dios "des¬ La fisonomía persa
de estos sueños déjase vel¬
de el momento", sin esperar la resurrección. en seguida. El milenarismo y el apocaliptismo,
Tácito hace por su parte la observación de que han florecido en el Irán desde una época anti¬
los judíos no atribuyen la inmortalidad más quísima. En el fondo de las ideas zoroástricas
que á las almas de los que murieron ó en los hay cierta tendencia á cifrar las edades del
combates ó en los suplicios. mundo, á contar los períodos de la vida univer¬
El reinado de Cristo con sus mártires se des¬ sal por hazars, es decir, por miles de años, á
arrollará en la' tierra, en Jerusalén, sin duda, imaginar un reino salvador, que será el corona¬
en medio de las naciones no convertidas, pero miento final de las pruebas por que pasará Ja
respetuosas para los teantos. No durará más que humanidad. Estas ideas, combinándose con las
mil años. Después de este tiempo habrá un afirmaciones de porvenir que llenaban á los
nuevo reinado de Satán, en el que las naciones antiguos profetas hebreos, se convirtieron en
bárbaras, que la Iglesia no habrá convertido, el alma de la teología judía durante los siglos
se harán guerrashorribles y estarán á punto que ^precedieron á nuestra era. Los Apocalipsis
de aplastar á la Iglesia misma. Dios los exter¬ sufrieron especialmente su influencia. Las re¬
minará, y entonces vendrá la • "segunda resu¬ velaciones atribuidas á Daniel, á Henoch, á
rrección", ésta general, y el juicio definitivo Moisés, son casi libros persas por su estilo,
al que seguirá el fin del Universo. Esta es Ja por su doctrina y por las imágenes. ¿Es ésto
doctrina designada con el nombre de "milena- decir, que los autores de tales libros leyeron
rismo", doctrina muy esparcida en los tres pri¬ los escritos zendas, tales como existían en • su
meros siglos, que nunca pudo hacerse dominan¬ tiempo1? De ningún modo. Estos plagios eran
te en la Iglesia, pero que sin cesar ha rea; are- indirectos; procedían cíe que la imaginación
cido en las diversas épocas de su historia y se judía habíase teñido con los colores del Irán.
apoya en textos mucho más antiguos y más Lo propio sucedió con el Apocalipsis. El autor
formales que tantos otros dogmas universal- de este libro, como los otros cristianos, no tuvo
mente aceptados. Fué el resultado de una exé- relaciones directas con el persa. Los exóticos
gesis materialista, dominada por la necesidad datos que transportaba á su obra estaban ya
de encontrar á la vez verdaderas las frases en
incorporados en los midraschim tradicionales y
que el reino de Dios era presentado como ha¬ nuestro profeta los tomaba de la atmósfera en
biendo de durar "por los siglos de los siglos", que vivía. El hecho es que, desde Hosquedar y
y las que, para expresar la longitud indefinida Llosquedar-mah, los dos profetas que precedie¬
del reinado mesiánico, decían que sólo duraría ron á Sosiosc-h, hasta las plagas que cayeron
ifmil años" justos. Según la regia de los intér¬ sobre el mundo en vísperas de los grandes días,
pretes llamados armonistas, se unieron pesada¬ hasta las guerras de los reyes entre sí, que
mente los extremos de estos datos que no era serán los síntomas de la lucha suprema, todos
posible hacer coincidir bien. Intentó justificarse los elementos de la dirección escénicaapocalíp¬
esta cifra mil por una combinación de pasajes tica se encuentran parsi del fin del
en la teoría
de salmos, de la que parece resultar ""que un mundo. Los siete cielos, los siete ángeles, los
día de Dios vale mil años". En los judíos en¬ siete espíritus de Dios, que aparecen sin cesar
cuéntrase también la idea de que el reino del en la visión de Patmos, nos transportan tam¬
Mesías será, no !a e'ernidad bienaventurada, bién en pleno parsismo y aún más allá. El sen¬
sino una era de felicidad que durará los siglos tido hierático del número siete -parece tener,
que precedan al fin del mundo. Muchos rabinos efectivamente, su origen en la doctrina babiló¬
elevan, como el autor del Apocalipsis, la dura¬ nica de los siete planetas regulando el destino
ción de este reino á mil años. El autor de la de los hombres y de los imperios. Semejanzas
epístola atribuida á Bernabé pretende tue, así aún más sorprendentes se observan en el mis¬
como la creación tuvo
lugar en seis d'av el terio de los siete sellos. De igual modo que, se¬
cumplimiento de los destinos del mundo se hará gún la mitología asiría, cada una de las siete
enseis mil años (si un día para Dios equivale mesas del destino estaba destinada á uno de los
'

á mil años), y que, así como Dios descansó el planetas, los siete sellos tienen singulares re¬
séptimo día, así también, "cuando venga su laciones con planetas, con los ,días de
los siete
hijo y acabó con el tiempo de la iniquidad, y la semana los colores que la ciencia ba¬
y con
juzgue á los impíos, y cambien el cielo y la bilónica atribuía á los planetas. Efectivamente,
FRIGIOS Y GRIEGOS

1 á 3.Mujeres de las colonias griegas de Lidia.—4 y 5. Mujeres de Frigia.—6 y 7. Mujeres de Lidia.—


8 á 10. Guerrerostroyanos.—11 á 13. Amazonas según las representan las pinturas de la cerámica
griega —14 á 10, Dorios primitivos.—17 y 18. Mujeres jonias.—19. Guerrero dorio.
EL ANTICRISTO 161

<«1 caballo parece serigual á la luna, el caballo y los mártires de Jesús, como hijos adoptivos,
rojo á Marte, el caballo negro á Mercurio y el como extranjeros introducidos en la familia de
■caballo amarillo á Júpiter.
Israel, como plebeyos admitidos por favor en
Los defectos de este género son sensibles, v una aristocracia. Su Mesías es esencialmente el
'en vano se trataría de disimularlos. Colores Mesías judío. Jesús es para él ante todo el
■duros, ausencia completa de sentimiento plás¬ hijo de. David, un producto de la Iglesia de Is¬
mico, la armonía sacrificada al simbolismo, algo rael, un miembro de la santa familia elegida
■decrudo, de seco, y de inorgánico, hacen del por Dios. I a Iglesia de Israel es la qne opeía la
Apocalipsis el perfecto antípoda de la obra obra salvadora para este elegido salido de su
■maestra griega, cuyo tipo es la belleza viva del seno. Toda práctica susceptible de establecer
cuerpo del hombre ó de la mujer. Una especie un lazo entre la raza pura y los paganos le
de materialismo entorpeció las concepciones parece una abominación. Los paganos en masa
más ideales del autor. En fantasías son á sus ojos
sus amon¬
miserables, están manchados de
tona oro y tiene como todos los orientales una todos los crímenes, y no podrán ser gobernados
afición inmoderada á las piedras preciosas. Su más que por el terror. El mundo real es el
-Jerusalén celeste es desmañada, pueril, imposi¬ mundo de los demonios. Los discípulos de Pa¬
ble y sehalla en contradicción con todas las blo son los discípulos de Balaam y. de Jezabei.
buenas reglas de la arquitectura, que son El mismo Pablo no cabe entre "los doce após¬
las
de la razón. La hace brillante á la vista, y no toles del Cordero", única base de la Iglesia de
piensa en hacerla esculpir por un Pidias. De Dios; y la Iglesia de Efeso, creación de Pablo,
igual modo, Dios es para él una especie de es alabada "por haber puesto á prueba á los

:grueso diamante brillando con cien mil luces que se llaman apóstoles sin serlo y haber des¬
sobre un trono.
Ciertamente, el Júpiter Olím¬ cubierto que no son otra cosa que embusteros".
pico fué símbolo muy superior á éste. El
un Todo esto está muy lejos del Evangelio de
error que á veces condujo el arte cristiano á la Jesús. El autor es apasionado en exceso. Lo ve
•decoración rica y de mal gusro data del Apo¬ todo como al través del velo de una apoplegía
calipsis. Un santuario de los jesuítas, de oro y sanguínea ó á la luz de un incendio. Lo que
lapislázuli, es más bello para los creyentes que había de más lúgubre en París, el 25 de Mayo
el Partenón, desde el momento que se admite de 1871, durante la Comunne, no eran las lla¬
la idea de que el empleo litúrgico de una mate¬ mas; era el color general de la ciudad, cuando
ria preciosa honra á Dios. se le veía desde un punto elevado: un tono ama¬

Un rasgo
más desagradable es ese odio som¬ rillo y falso, una especie de palidez mate. Tal
brío al. mundo profano, común á nuestro autor es la luz con que nuestro autor colorea su vi¬
y á todos los autores de Apocalipsis, en par¬ sión. Nada asemeja menos al puro sol de
se

ticular al que escribió el libro de Henoch. Su Galilea. El género apocalíptico, como el géne¬
rudeza, sus juicios apasionados é injustos acer¬ ro epistolai', no es la forma literaria llamada á

ca de la sociedad romana nos chocan, y


justi¬ convertir el mundo. Esos pequeños manojos de
fican hasta cierto punto los que resumían la sentencias y de pai'ábolas que desdeñan los
doctrina nueva, en odium humani generis. El tradicionistas exactos, esos recordatorios en que
pobre virtuoso es siempre impulsado á mirar los menos instruidos y
los peor informados de¬
el mundo que no conoce como más malo que lo positan personal lo que saben de
para su uso
que es este mundo en realidad. Los crímenes los actos y palabras de Jesús, eran los destina¬
de los ricos y de los cortesanos los ve singular¬ dos á ser la lectura, el encanto del porvenir.
mente aumentados. Esta especie de furor vir¬ El simple marco de la vida anecdótica de Jesús,
tuoso que ciertos bárbaros, como los vándalos, en forma de Evangelio, era mejor para encan¬
-debían sentir cuatrocientos años más tarde con¬ tar al mundo que el penoso amontonamiento de
tra la civilización, los judíos de la escuela pro- símbolos de los Apocalipsis y las conmovedoras
fética y apocalíptica lo tuvieron en el más alto exhortaciones de las cartas de los apóstoles. De
grado. Se siente en ellos un resto del antiguo tal modo es ésto verdad que Jesús, Jesús solo,
■espíritu de los nómadas, cuyo ideal es la vida tuvo, en la misteriosa obra del ci'ecimiento cris¬
patriarcal; una aversión profunda hacia las tiano, la grande, la triunfante, la decisiva par¬
grandes ciudades tenidas por centros de corrup¬ te. Cada libro, cada institución cristiana, sólo

ción; l^nos velos ardientes contra los poderes vale en proporción de lo que contiene de Jesús.
del Estado, fundados en un principio militar Los Evangelios sinópticos, en los que Jesús lo
de que no eran capaces, ó que no admitían. es todo, y de los que puede decirse en cierto
He ahí lo que ha hecho del Apocalipsis un sentido que es el verdadero autor, serán por
libro en muchos conceptos peligroso. Es la excelencia el libro cristiano, el libro eterno.
obra por excelencia del orgullo judío. Según su Sin embargo, el Apocalipsis ocupa en el
autor, la distinción de los judíos y los paganos cánon sagrado lin lugar legítimo bajo muchos
durará hasta el reinado de Dios. Mientras las aspectos. libro de amenazas y cíe terror, el
doce tribus comen los frutos del árbol de la Apocalipsis clió cuerpo á la sombría antítesis
vida, los gentiles sólo deben contentar con
se que la conciencia cristiana, movida por una
xui cocimiento medicinal de sus profunda estética, quiso oponer á Jesús. Si el
hojas. El autor
mira á los gentiles, aun á los que creen en Jesús, Evangelio es el libro de Jesús, el Apocalipsis
162 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

es el libro de Nerón. Gracias al Apocalipsis,


CAPITULO XVIIÍ
Nerón tiene en el cristianismo la importancia
de un segundo fundador. Su faz odiosa ha sido Advenimiento de los Flavios.
inseparable de la de Jesús. Creciendo de siglo
en siglo, el monstruo salido de la pesadilla del El espectáculo del mundo, ya lo liemos dichof
64 se ha tornado el
espantajo de la conciencia .

respondía con creces á los sueños del profeta de


cristiana, el gigante sombrío de la noche del Patmos. El régimen de los golpes de Estado
mundo. Un infolio de- 550 páginas ha sido com¬ militares daba sus frutos. La política estaba en
puesto sobre su nacimiento y su educación, so¬ los campamentos, y el imperio se adquiría por
bre sus vicios, sus riquezas, sus perfumes, sus pujas. En el palacio de Nerón hubo asambleas
mujeres, su doctrina, sus milagros y sus fes¬ en que pudo verse reunidos á siete futuros em¬
tines. peradores y el padre del octavo. El franco re¬
El Anticristo ha cesado de espantarnos, y el publicano Verginius, que quería el imperio para
libro de Malvenda, al que aludo, no tiene ya el Senado y el pueblo, no era más que un uto¬
muchos lectores. Sabemos que el fin del mundo pista. Galba, viejo general honrado, que se
no está tan
próximo como se figuraban los ilu¬ niega á prestarse á esta orgía militar, se ve
minados del
siglo I, y que este fin no será pronto perdido. Los soldados tuvieron por un
una súbita catástrofe. Ocurrirá por el frío, den¬ momento la idea de matar á todos los senado¬
tro de millares de siglos, cuando nuestro siste¬ res para facilitar el gobierno. La unidad ro¬
ma planetario no repare suficientemente sus mana
parecía á punto de romperse. No sólo
pérdidas y cuando la tierra haya gastado el te¬ en los cristianos
inspiraba siniestras prediccio¬
soro de viejo sol el carbón almacenado en sus nes trágica situación. Se habló de un niño
tan
profundidades, como una provisión de viaje". de tres cabezas, nacido el 68 en Siracusa, y se
Antes de este agotamiento del capital planeta¬ vió en él el símbolo de los tres emperadores que
rio, ¿la humanidad habrá llegado á la ciencia se elevaron en menos de un año y que hasta
perfecta, que no es otra cosa que el poder de existieron los tres juntos durante varias horas.
dominar las fuerzas del mundo, ó bien la tie¬ Algunos días después de acabar el profeta de
rra, experiencia fracasada entre tantos millo¬ Asia de escribir
su extraña obra, Galba era.
nes de experiencias del
Universo, se helará an¬ muerto, proclamado Othón (15 Enero del 69).
y
tes de que el problema que mate á la muerte Fué ésto como una resurrección de Nerón. Serio,
haya sido resuelto1? Lo ignoramos. Pero, con el económico y desagradable, Galba era contrario
profeta de Patrnos, más allá de las mudables en todo al que
le reemplazaba. Si hubiera lo¬
alternativas, descubrimos el ideal, y afirmamos grado hacer prevalecer su adopción de Pisón,,
que el ideal se realizará algún día. Al través de éste habría sido una especie de Nerva, y la serie

las nubes de un universo en estado de embrión, de los emperadores filósofos habría comenzado
distinguimos las leyes del progreso de la vida, treinta años antes. Pero la detestable escuela
creciendo constantemente la conciencia del ser, de Nerón llevó los acontecimientos por otro lado.
y la posibilidad de un estado en que todos serán Othón se parecía á aquel menstruo. Los solda¬
en un ser definitivo (Dios) lo que los innume¬ dos y todos los que habían amado á Nerón, en¬
rables botones del árbol son en el árbol, lo que las contraban en él á su ídolo. Se le había visto
miríadas de células del séf" vivo son el sér vivo, junto al emperador desaparecido, representan¬
de un estado, digo, en que la vida de todo será do el papel de favorito, rivalizando con él por
completa, y en que los individuos que existie¬ su afectación de fastuosos desórdenes, sus vi¬
ron resucitarán en la vida de
Dios, verán, goza¬ cios y sus locas prodigalidades. El bajo pueblo
rán en él, cantarán en él un eterno Aleluya. le dió desde el primer día el nombre de Nerón,
Cualesquiera que sea la forma en que cada uno y parece que él mismo lo tomó en algunas car¬
de nosotros conciba este futuro acontecimiento tas. Permitió que erigiesen estatuas á la Bes¬
de lo absoluto, el Apocalipsis no puede dejar de tia, restableció el pandillaje neroniano en los
agradarnos. Expresa simbólicamente el pensa¬ grandes empleos, y se anunció en voz alta como
miento fundamental de Dios existe, pero
que el continuador de los principios inaugurados
sobre todo de que existirá siempre. El rasgo por el último reinado.
con que se la
dibuja, es defectuoso, mezquino Lo que había de más triste, es que el rebaja¬
es el contorno. Es con el lápiz grosero de un miento político á que se había llegado no daba
niño que traza el croquis de una ciudad que la seguridad á nadie. El innoble Vitelio había
no ha visto. Su sencilla pintura de Dios, gran sido proclarpado algunos días antes que Othón
juguete de oro y perlas, no deja por eso de ser (2 Enero del 69) en Germania y no se dió por
un elemento de nuestros sueños. Pablo habló vencido. Una horrible guerra civil, como no ha¬
mejor, no cabe duda, cuando resumió el objeto bía habido otra desde la de Augusto y Antonio,
final del Universo en las palabras: "Para que pareció inevitable. La imaginación popular es¬
Dios sea todo en todos". Pero durante largo taba excitadísima; no se veían más que horri¬
tiempo la humanidad necesitará aún un Dios bles pronósticos; los crímenes de la soldadesca
que viva con ella, la compadezca en sus sufri¬ sembraban doquiera el espanto. Nunca se había
mientos, lleve la cuenta de sus luchas y "enju¬ visto un año como aquel; el mundo sudaba
gue toda lágrima de sus ojos". sangre. La primera batalla de Bedriach, que
EL ANTICRISTO 163

dejó el imperio á Vitelio solo (hacia el 15 de verse adoptar por el viejo emperador. Después
Abril), costó la vida á ochenta mil hombres. Los de la muerte de Galba, comprendió que no po¬

legionarios desbandados saqueaban el país y dría llegar al poder supremo, sino como suce¬
se batían unos contra otros. Los pueblos toma¬ sor desu padre. Con el arte del político más
ban parte en la pelea. Hubiérase dicho que aque¬ consumado/supo hacer que todo se pusiera de
llo era el hundimiento de una sociedad. Al mis¬ parte de un general serio, honrado, obscuro,
mo tiempo, los astrólogos, los charlatanes de sin ambición personal, que no había hecho casi
toda especie pululaban y la ciudad de Roma era nada en su favor. Ayudóle todo el Oriente.
suya. La razón parecía confundida ante un di¬ Mueiano y las legiones de Siria sufrían impa¬
luvio de' crímenes y de locuras que desafiaba cientes, viendo que las legiones del Occidente
toda filosofía. Ciertas palabras de Jesús, que eran las únicas en disponer del imperio y pre¬

ios cristianos se repetían en voz baja, les te¬ tendieron hacer á su vez el emperador. Mueia¬
nían en una especie de fiebre continua. La suer¬ no, especie de escéptico, más envidioso de dis¬
te de Jerusalén era para ellos objeto de una poner del poder que de ejercerle, no quería la
ardiente preocupación. púrpura para sí mismo. No obstante su ancia¬
En efecto, el Oriente
no estaba menos turba¬ nidad, su origen burgués y su inteligencia se¬
do cjue el Occidente. Ya vimos que á partir del cundaria, Vespasiano se encontró así designa¬
mes de Junio del 68, las operaciones militares do. Tito, de veintiocho años de edad, compensa¬
de los romanos contra Jerusalén fueron suspen¬ ba por su mérito, su destreza y su actividad,
didas. La anarquía y el fanatismo no disminu¬ lo que su padre tenía de obscuro. Después de
yeron ésto entre los judíos. Las violencias
por la muerte de Ot-hón, las legiones de Oriente no
de Juan de Giscala y de los zelotes llegaban al prestaron sino con pena el juramento á Vite¬
colmo. La autoridad de Juan reposaba princi¬ lio. La insolencia de los soldados de Germania
palmente en un cuerpo de galileos, que cometía les indignaba. Se les había hecho creer que Vi¬
todos los excesos imaginables. Los hierosolimi- telio quería enviar sus legiones favoritas á
tas levantáronse al fin, y obligaron á Juan y Siria y transportar á orillas del Rhin las le¬
sus vicarios á refugiarse en el templo; pero se giones de esta nación, amadas en el país, y que
le temía tanto que, para librarse de él, creyóse habían contraído muchas alianzas.
en la necesidad de
oponerle un rival. Simón, Nerón, otra, parte, aunque muerto, conti¬
por
hijo de Gioras, oriundo de Gérasa, que se había nuaba poder del hado de las cosas humanas,
en

distinguido desde los comienzos de la guerra, y la fábula de su resurrección no dejaba de


llenaba la Idumea de sus bandidajes. Ya había tener alguna verdad como metáfora. Su parti¬
tenido que luchar contra los zelotes, y dos veces do le sobrevivía. Vitelio, después de Othón, se
habíase mostrado amenazando á las puertas de ofrecía, con gran placer del bajo pueblo, como
Jerusalén. Volvía á ellas por vez tercera, cuan¬ admirador declarado, imitador y vengador de
do el pueblo le llamó, creyendo así ponerse al Nerón. A su entender, éste había dado el mo¬
abrigo de una venganza de Juan. Este nuevo delo del buen gobierno. Hízole magníficos fune¬
señor entró en Jerusalén en Marzo del 69. Juan rales, ordenó se tocara su música, y, á la pri¬
de Giscala continuó dueño del templo. Los dos mera nota, levantóse transportado, para dar
jefes trataban de sobrepujarse el uno al otro la señal de los aplausos. Las personas sensatas
en ferocidad. El judío es cruel cuando es señor. y honradas, hartas de estas miserables parodias
En la hora suprema, el semita hermano de los de un reinado aborrecido, querían una fuerte
cartagineses se mostraba tal como era. Este reacción contra Nerón, contra sus hombres, con¬
pueblo ha encerrado siempre una admirable tra sus edificios y reclamaban sobre todo la re¬
minoría y en ésto está su grandeza; pero nunca habilitación de las nobles víctimas de la tira¬
se vió en un grupo de hombres tantos celos, nía. Se sabía
que los Flavios desempeñaban,
tanto ardor para exterminarse recíprocamente. concienzudamente este papel. Por último, los
Llegado á cierto grado de exageración el judío príncipes indígenas de Siria se pronunciaban
es capazde todo, hasta en contra de sus creen¬ por un jefe, en el que veían un protector con¬
cias religiosas. La historia de Israel nos muestra tra el fanatismo de los judíos rebeldes. Agri-
gentes rabiosas unas contra otras. Puede decir¬ ppa II y Berenize, su hermana, estaban en
se de esta raza el bien que se quiera y el mal cuerpo y alma entregados á los dos generales
que se desee, sin dejar por ésto de hallarse en romanos. Berenize, aunque de cuarenta años
lo cierto, porque, repitámoslo, el buen judío es de edad, conquistaba á Tito con secretos, con¬
un sér excelente, y el mal judío un sér detesta¬ tra los cuales un joven ambicioso, trabajador,
ble. Esto es lo que explica la posibilidad de extraño al mundo, únicamente preocupado has¬
un fenómeno, tan inconcebible al parecer, como ta entonces por su ascenso, no supo ponerse en
es el idilio evangélico y los horrores referidos guardia. Hasta se apoderó del viejo Vespasia¬
por Josefo realizándose la misma tierra,
en no amabilidades y sus regalos. Los dos
por sus
en el mismo pueblo, en la misma época. jefes plebeyos, hasta entonces pobres y senci¬
Vespasiano permanecía en tanto inactivo en llos, fueron seducidos por el encanto aristo¬
Cesárea. Su hijo Tito había logrado comprome¬ crático de una mujer admirablemente hermosa,
terle en un laberinto de intrigas, sabiamente y por los exteriores de un mundo brillante qua
combinado. Bajo Galba, Tito había esperado no conocían. La pasión que Tito llegó á con-
164 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

•cebir por Berenize no perjudicó en nada sus la fortuna de los Flavios. Las consecuencias de
-asuntos. Todo indica, al contrario, que encon¬ todo ésto desarrolláronse más tarde. Llegados
tró en aquélla mujer, ducha en las intrigas de al trono con el .apoyo de la Siria, los
empera¬
Oriente, una ayuda de las más útiles. Gracias dores flavianos estuvieron más abiertos que los
á ella, los reyecillos de Emeso, de Sof enes, de s
desdeñosos Césares á las ideas siriacas. El cris¬

Comagenes, todos parientes ó aliados de los tianismo penetra entonces hasta el corazón mis¬
Herodes, y más ó menos convertidos al judais¬ mo de esta familia, contando en ella adeptos,
mo, se unieron al complot. El judío renegado y gracias á ella entra en una fase completamen¬
Tiberio Alejandro, prefecto de Egipto, entró te nueva de sus destinos.
en él plenamente. Los mismos partos se decla¬ Hacia fines de la
primavera del 69, Vespasia¬
raron
dispuestos á sostenerle. no pareció salir de la ociosidad militar
querer
Lo que hay de más extraordinario es que en que le tenía la política. El 29 de Abril se

los judíos moderados como Josefo, adhiriéron¬ echó al campo y presentóse con su caballería
se también y quisieron aplicar al general ro¬ ante Jerusalén. Mientras tanto, Cerealis, uno
mano las ideas que les preocupaban. Ya vimos de sus tenientes, quemaba á Hebrón. Toda la
que el cortejo judío de Nerón había logrado Judea estaba sometida á los romanos, excepto
persuadirle de que, destronado en Roma, encon¬ Jerusalén y los tres castillos de Masada, de He-
traría en Jerusalén un nuevo reino, que haría rodium y de Maquero, ocupados por los sica¬
■de él el más grande potentado de la tierra. Jo¬ rios. Estas cuatro plazas exigían sitios difíciles.
sefo pretende que, desde el año 67, en el mo¬ Vespasiano Tito vacilaron en comprometerse
y
mento de ser hecho ¡prisionero por los romanos, en precario en que se hallaban, en vís¬
el estado
predijo á Vespasiano el porvenir que le espe¬ peras de una nueva guerra civil, en la que po¬
raba, según ciertos textos contenidos en las dían necesitar todas sus fuerzas. Por ésto, to¬
Sagradas Escrituras. A fuerza de repetir sus davía se prolongó un año la revolución que,
profecías, los judíos habían hecho creer á un hacía tres, tenía Jerusalén en el estado de cri¬
.gran número de personas, aun á las no afilia¬ sis más extraordinario de que la historia con¬
das á su secta, que el Oriente vencería, y que serve recuerdo.
el Señor del mundo saldría pronto de Judea. El 1.° de
Julio, Tiberio Alejandro proclamó
Ya Virgilio había adormecido las vagas triste¬ á Vespasianoen Alejandría, y le hizo prestar
zas de su melancólica imaginación aplicando á
juramento. El 3, el ejército de Judea le saludó
su tiempo un Cumceum carmen que parece ha¬ Augusto en Cesárea. Muciano, en Antioquía,
ber tenido algún parentesco con los oráculos le hizo reconocer por las legiones de Siria, y
del segundo Isaías. Los magos, caldeos y astró¬ el 15 le obedecía todo el Oriente. Un congreso
logos, explotaban también la creencia de una se reunió en Beyroutli, en donde se decidió que
estrella de Oriente, mensajera de un rey de los Muciano marcharía sobre Italia, mientras Tito
judíos, reservada á altos destinos. Los cristia¬ seguía la guerra contra los judíos y Vespasia¬
nos tomaban muy en serio tales quimeras.
La no esperaba el resultado de los acontecimientos

profecía era de doble sentido, como todos los en Alejandría. Después de una sangrienta gue¬

oráculos. Parecía suficientemente justificada, si rra civil (la tercera en dieciocho meses), el po¬
el jefe de las legiones de Siria, establecido á al¬ der fué definitivamente de los Flavios. Una di¬
gunas leguas de Jerusalén, llegaba al imperio nastía burguesa, aplicada á los asuntos, mode¬
desde aquel país, por medio de un levantamien¬ rada, sin la fuerza de raza de los Césares, pero
to. Vespasiano y Tito, rodeados cíe judíos, pres¬ exenta de sus extravíos, substituyó así á los
taban oído á estos rumores, que les causaban herederos del título creado por Augusto. Los
placer. Aunque desplegando su talento militar pródigos los locos habían de tal modo abusa¬
y
nontra los fanáticos de Jerusalén, los dos ge¬ do de privilegio de niños mimados, que se
su
nerales inclinábanse bastante al judaismo, lo acogió con placer el advenimiento de un hom¬
estudiaban y eran deferentes para con los li¬ bre valiente, nada distinguido, y penosamente
bros judíos. Josefo habíase hecho muy familiar elevado por sq mérito, no obstante sus peque¬
con ellos, especialmente con Tito, por su carác¬ ñas ridiculeces, su aire vulgar y su carencia de
ter dulce, ligero, insinuante. Alabábales su fe, altas costumbres. El hecho es que la nueva di¬
les contaba las viejas historias bíblicas, que nastía condujo espacio de diez años los
por
solía arreglar á la griega y hablábales con' mis¬ asuntos con sentido y juicio, salvó la unidad
terio de las profecías. Otros judíos entraron romana y desmintió completamente las predic¬
en los mismos sentimientos y entre tocios hi- ciones de los judíos y de los cristianos, que
•eieron aceptar á Vespasiano una especie de veían ya en sueños el imperio desmantelado y
papel mesiánico. Atribuyéronsele milagros. Se Roma destruida. El incendio del Capitolio (19
habló de curaciones bastante análogas á las que de Diciembre), y la horrible matanza que tuvo
se refieren en los
Evangelios, operados por este lugar en Roma al día siguiente, pudieron por
Cristo de una nueva especie. un momento hacer creer que el gran día había
I os sacerdotes paganos de Fenicia no qui¬
llegado. Pero el establecimiento de Vespasiano
sieron quedarse atrás en este concurso de ha¬ (á partir del 20 de Diciembre) les mostró que
lagos. El oráculo de Pafos y el del Carmelo era necesario
resignarse á vivir aún, y les obli¬
sostuvieron que habían anunciado de antemano gó á encontrar recursos para suspender sus
EL ANTICRISTO 165

esperanzas poniéndoselas en un porvenir más ristas ; no se podía huir. Sin embargo, ¡ cosa
lejano. extraña! del fin del mundo seguían acudiendo»
El "prudente Vespasiano, mucho menos con¬ personas al templo. Juan y Eleazar recibían»
movido que los que sebatían para conquistarle á los prosélitos y se aprovechaban de sus ofren¬
tiempo en Alejandría en
el imperio, gastaba su das. Muchas veces, los piadosos peregrinos,,
compañía de Tiberio Alejandro. No regresó á eran muertos en mitad de sus
sacrificios, con
Roma basta el mes de Julio del 76, poco antes los sacerdotes que hacían la liturgia por ellos,
de la ruina total de Jerusalén. Tito, en lugar por los dardos y las piedras de las máquinas
de seguir la guerra de Judea, había acompaña¬ de Juan.
do á su padre á Egipto y estuvo con él hasta Los rebeldes obraban activamente al otro lado
los primeros días de Marzo. del Eufrates, para obtener socorros, bien de los
Las luchas de Jerusalén hacían sino agra¬
no judíos de aquellos alrededores, bien del rey de
varse. Los movimientos fanáticos no excluyen los partos. Habíanse figurado que todos Ios-
en los que se convierten en sus autores el odio, judíos de Oriente se aprestarían á la lucha.
la envidia y la desconfianza. Asociados juntos Las guerras civiles de los romanos inspirában¬
los hombres muy convencidos y muy apasiona¬ les locas esperanzas. Como los cristianos, creían
dos, sospechan unos de otros generalmente. Pero que el imperio iba á desmembrarse. Jesús, hijo
la sospecha recíproca crea en ellos el terror, de Hanán, en vano recorría la ciudad, llaman¬
les une como con una cadena de hierro, é im¬ do para destruirla á los cuatro- yientos del
pide las defecciones, los momentos de debili¬ cielo. En vísperas dé su exterminio, los faná¬
dad. El interés crea el pandillaje, así como los ticos proclamaban á Jerusalén capital del mun¬
principios crean la división é inspiran la ten¬ do, de igual modo que nosotros hemos visto á
tación de diezmar, de expulsar, de matar á los París embestido y hambriento, sosteniendo aún
enemigos. Los que juzgan las cosas humanas que el mundo era suyo, trabajando por él, su¬
con ideas burguesas, creen que la revolución friendo con él.
está ¡perdida cuando los revolucionarios "se Lo más raro es que no se equivocaban del
comen unos á otros". Esa es, por el contrario, todo. Los exaltados de Jerusalén, que afirma¬
una prueba de que la revolución conserva toda ban que Jerusalén era eterna, mientras ésta
su
energía, y que un ardor impersonal preside ardía, estaban mucho más cerca de la verdad
en ella. Nunca se vió ésto más claramente que que las personas que no veían en ello más que-
en el terrible drama de Jerusalén. Los autores unos asesinos. Se engañaban sobre la cuestión
parecen tener entre ellos un pacto de muerte. militar, pero no sobre el lejano resultado Reli¬
Como aquellos corros infernales en los que, gioso. Aquellos días de turbulencia marcaban,
según la creencia de la Edad Media, veíase á en efecto, el instante en que Jerusalén iba á
Satán formando la cadena y arrastrando á un ser
capital espiritual del mundo. El Apocalip¬
abismo fantástico hileras de hombres bailando sis, exposición ardiente del amor que inspiraba
agarrados de la mano, así la revolución no per¬ esta población, ocupó un sitio entre los escri¬
mite á nadie salirse del grupo que forma. El tos religiosos de la humanidad y consagró lq
terror está deti'ás de los comparsas. Alternati¬ imagen de la ciudad amada. ¡ Ah, cuán eiertq
vamente, exaltados y exaltadores todos van al es, que no puede decirse de antemauo, quién
abismo. Ninguno puede retroceder, porque de¬ será santo ó tunante, loco ó sabio! Un brusco,
trás de cada uno hay una espada oculta, que, cambió en el itinerario de un navio, hace de un
en el momento en que quisiera detenerse, le progreso un retroceso, de un viento eontrariq
obligaría á seguir adelante. un viento favorable. En vista de estas revolu¬
Simón, hijo de Gioras, mandaba en la ciu¬ ciones, acompañadas de truenos y de temblores
dad, y Juan de Giscala, con sus asesinos, era de tierra, pongámonos con los bienaventurados
dueño del templo. Formóse un tercer partido, que cantan: "¡Alabad á Dios!", ó con los cua¬
capitaneado' por Eleazar, hijo de Simón, de tro animales, espíritus del Universo, que, des¬
raza sacerdotal, que destacó una partida de los pués de cada acto de la tragedia celeste, dicen:
sicarios de Juan de Giscala y se estableció de¬ Amén.
trás de la muralla circundante del
templo, vi¬
viendo de las provisiones consagradas que allí
CAPITULO XIX
había y de las que constantemente se llevaban Ruina de Jerusalén.
á los sacerdotes como primicias. Éstos tres par¬
tidos se hacían una guerra continua. Se cami¬ El círculo de hierro cerróse por fin en torno,
naba sobre montones de cadáveres, pues no se de la ciudad maldita para no volverla á soltar.
enterraban los muertos. Habíanse hecho inmen¬ En cuanto lo permitió la estación, Tito salió de.
sas
provisiones de trigo, que permitían resis¬ Alejandría, llegó á Cesárea, y, desde esta ciu¬
tir durante años, pero Juan y Simón las que¬ dad, á la cabeza de un ejército formidable,
maron por arrancárselas recíprocamente. La avanzó hacia Jerusalén. Mandaba cuatro legio¬
situación de los habitantes era horrible. Las nes, la 5.a Macedónica, la 10.a F.retensi'j, la 12.a
gentes pacíficas hacían votos por que el orden Fiilminata y la 15.a Ápollinaris, sin hablar de
fuera restablecido por los romanos; pero todos las numefosas tropas auxiliares procuradas por
los escapes estaban guardados por los .terro¬ sus aliados de Siria y de los muchos árabes
166 NOVISIMA HISTORIA" UNIVERSAL

que se le unieron con la esjieranza del saqueo. nación, Tito buscó, según se dice, los medios de
Todos los judíos adictos, Agrippa, Tiberio Ale¬ conciliación é hizo ofertas aceptables; pero todo
jandro, convertido en prefecto del Pretorio, y fué inútil. Los sitiados no respondieron' á las
Josefo, el futuro historiador, le acompañaban. proposiciones del vencedor más que con sar¬
Berenize esperaba sin duda en Cesárea. El va¬ casmos.

lor militar del capitán respondía á la fuerza El sitio tomó entonces un carácter de horri¬
del ejército. Tito era un soldado notable, y so¬ ble crueldad. Los romanos desplegaron el apa¬
bre todo un excelente
ingeniero militar, al que rato de los más repugnantes suplicios, pero la
se unía un hombre de buen
sentido, profundo audacia de los judíos no hizo más que aumen¬
político y, dada la crueldad de las costumbres tar. El 27 y29 de Mayo quemaron las máqui¬
del tiempo, bastante humano. Vespasiano, irri¬ nas de los y les atacaron hasta en su
romanos

tado por la satisfacción ~que los judíos mostra¬ campamento. El desaliento hizo después presa
ran al ver estallar las guerras civiles y los es¬ en los sitiadores. Muchos
persuadieron de
se

fuerzos que hacían para provocar una inva¬ que los judíos tenían razón, de
que Jerusalén
sión de los
partos, había recomendado gran era, en efecto, inexpugnable. Comenzó la de¬
rigor. La dulzura, según él, era siempre inter¬ serción y Tito, renunciando á la esperanza de
pretada como una muestra de debilidad por conquistar la plaza á viva fuerza, bloqueóla es¬
aquellas orgullosas, persuadidas de que
razas trechamente. Un muro, rápidamente elevado (en
combatían por Dios
y con Dios. los comienzos de Junio), y reforzado en la parte
El ejército romano llegó á Gabaath-Saiil, á de la Perea por una línea de castillos, coronan¬
legua y media de Jerusalén, á primeros de do las cimas del monte de los Olivos, separó
Abril. Se estaba casi en vísperas de las fiestas totalmente la ciudad del exterior. Hasta enton¬
de pascua. Un número enorme de judíos de ces se había ido fuera por legumbres: el ham¬
todos los países se habían reunido en la ciudad. bre se hizo terrible á partir de entonces. Los
Josefo eleva la cifra de los que jierecieron du¬ fanáticos, provistos de lo necesario, se cuidaban
rante el sitio á un millón y cien mil. Parecía poco de ésto. Hiciéronse pesquisas rigurosas,
que toda la nación se había citado para el ex¬ acompañadas de torturas, para descubrir el
terminio. Hacia el 10 de Abril, Tito estableció trigo oculto. El que tenía en el rostro cierto
su campamento en el ángulo de la torre Psefina aire de salud pasaba por ocultar víveres. Arran¬
(Kasr-Djaloud de hoy). Algunas ventajas par¬ cábanse unos á otros de Ja boca los pedazos de
ciales obtenidas pan. Las enfermedades más terribles se des¬
por^ sorpresa y una herida gra¬
ve recibió Tito dieron al pronto á los ju¬
que arrollaban en el seno de esta masa amontonada,

díos una confianza exagerada en su fuerza, é debilitada, febril. Horribles relatos circulaban,
hicieron ver á los romanos que debían proce¬ redoblando el terror.
der con cuidado en de furiosos.
esta guerra Apartir de este momento, el hambre, la ra¬
La ciudad podía contarse entre las más fuer¬ bia, la desesperación y la locura habitaron en
tes del mundo. Las murallas eran un tipo per¬ Jerusalén. Fué entonces una jaula de locos
fecto de
aquellas construcciones de enormes furiosos, una. ciudad de aullidos y de caníbales,
piedras que solían hacerse en Siria. En el un infierno. Tito, por su parte, mostrábase
interior, la muralla del templo, la de la ciudad atroz. Quinientos infelices eran diariamente
alta y la de Acra formaban como muros de crucificados á la vista de la ciudad con odiosos
refuerzo y eran otras tantas trincheras. El nú¬ refinamientos. No había ya madera
hacer para
mero de los defensores era muy grande. Las ni sitio donde elevarlas.
cruces,
provisiones, aunque disminuidas por los. incen¬ En este exceso de males, la fe y el fanatis¬
dios, abundaban todavía. Los partidos del inte¬ mo de los judíos se mostraban más ardientes
rior de la ciudad seguían batiéndose; pero se que nunca. Creíase
el templo era indestruc¬
que
reunían para la defensa. A partir de las fiestas tible. La mayor parte
estaban persuadidos de
de pascua, la facción de Eleazar casi desapa¬ que, hallándose la ciudad bajo la protección del
reció, fundiéndose sus restos en la de Juan. Eterno, era imposible que fuese tomada. Apa¬
Tito condujo la operación con una pericia con¬ recieron profetas anunciadores de un próximo
sumada; nunca los romanos habían mostrado auxilio. La confianza en ésto era tal, que mu¬
una poliorcética tan perfecta. En los últimos chos que hubieran podido salvarse resistían
días de Abril, las legiones habían franqueado para poder ver el milagro de Jehováh. Mien¬
la primera muralla de la parte Norte, y eran tras tanto los frenéticos reinaban como seño¬
dueños del lado septentrional de la ciudad. Cin¬ res. Dábase muerte á todo el que era sospecho¬
co días después, el segundo muro, el de Acra, so deaconsejar la capitulación. Así murió, por
estaba forzado. La mitad de la ciudad se halló orden de Simón, hijo de Gioras, el pontífice
así en poder de los romanos. El 12 de Mayo Matías, que había hecho recibir á este bandido
atacaron la fortaleza Antonia. Rodeado de ju¬ en la ciudad. Sus tres hijos fueron ejecutados

díos que á excepción de Tiberio Alejandro qui¬ en su presencia. Muchas personas notables fue¬

zás, todos deseaban la conservación de la ciu¬ ron igualmente asesinadas. Estaba prohibido
dad y del templo, dominado más de lo que con¬ formar grupos. El solo hecho de llot^ar juntos,
fesaba por su amor á Berenize, que parece ha¬ de celebrar una reunión, era un crimen. Desde
ber sido una judía piadosa y muy fiel á su el campamento de los romanos, Josefo trató
EL ANTICRISTO 167

vanamente de entablar negociaciones con los vación haría honor á su reinado y probaría la
de la plaza. Era sospechoso en ambos lados. moderación de los romanos. Según Tácito, Tito
La situación había llegado á ese punto en que insistió acerca de la necesidad de destruir un

la razón y la moderación ,no tienen ninguna edificio al que se unían dos supersticiones igual¬
probabilidad de hacerse oir. mente funestas, la de los judíos y la de los
Tito se hastiaba de esperar; no pensaba más cristianos.
que en Roma, en sus esplendores y sus placeres. Difícil es decidirse entre dos versiones tan
Una ciudad tomada por hambre parecíale insu¬ absolutamente distintas; porque si la opinión
ficiente para inaugurar con brillo una dinastía. atribuida á Tito por Josefo puede muy bien
Hizo, jDues, construir cuatro nuevas máquinas ser mirada como una invención de este histo¬
para un ataque á viva fuerza. Los árboles de riador, celoso de mostrar la simpatía de su amo
los jardines de las afueras de Jerusalén fueron por el judaismo, de lavarle á los ojos de los ju¬
cortados en una extensión de cuatro leguas. En díos de la hazaña de la destrucción del templo,
21 días, todo estuvo listo. El 1.° de Julio, los y de satisfacer el deseo ardiente que Tito tenía
judíos trataron de repetir la operación que tan de pasar por un hombre muy moderado, no
bien les había resultado y salieron á quemar puede negarse que el breve discurso puesto por
las torres de madera; pero su maniobra fraca¬ Tácito en boca del capitán victorioso es, no sólo
só completamente. Desde aquel día, se decidió por el estilo, sino también por el orden de las
la suerte de la ciudad. El 2 de Julio, los roma¬ ideas, un reflejo exacto de los sentimientos del
nos la emprendieron contra la torre Antonia. mismo Tácito. Tiénese derecho á suponer que el
El 5, Tito fué dueño de ella y la hizo demoler historiador latino, lleno contra los judíos y los
casi por completo, para abrir un ancho paso á cristianos de aquel desprecio,-de aquel • mal
su caballería y á sus máquinas hacia el punto humor que caracteriza la época de Trajano y
á que convergían todos sús esfuerzos y en don¬ de los Antoninos, hizo hablar á Tito como un
de debía tener lugar la lucha suprema, ó sea aristócrata romano de su tiempo, mientras que
el templo. - en realidad el
burgués Tito tuvo para las su¬
El temploera, como hemos dicho, á causa de persticiones orientales más complacencia que
su extrañaconstrucción, la más temible fortale¬ se observa en la alta nobleza que sucedió á los

za. Los judíos que, con Juan de Giscala, se ha¬ Elavios. Viviendo desde hacía tres años con
bían guarecido en él, se disponían á pelear. Los los judíos, que le habían ensalzado su templo
mismos sacerdotes estaban sobre las armas. El como la maravilla del mundo, seducido por las
17, el sacrificio perpetuo cesó, falta de mi¬
por caricias de Josefo,. de Agrippa, y más aún por
nistros para ofrecerlo. Esto produjo una gran las de Berenize, pudo muy bien desear la con¬
imjxresión en el pueblo y se supo fuera. La in¬ servación de un santuario, cuyo culto le pre¬
terrupción del sacrificio era para los judíos un sentaban muchos de sus íntimos como sumamen¬

fenómeno tan grave como podía haberlo sido te pacífico. Es, pues, posible que, como preten¬
una detención en la marcha del Universo. Jose- de Josefo, se dieran órdenes jxara que el fuego
fo asió la ocasión para tratar otra vez de vencer se apagase, y para que, en el horrible tumulto

la obstinación de Juan, pero éste no quiso oirle. que .se preveía, se tomaran medidas contra el
Los que no estaban Cegados por el fanatismo, incendio. Entraba en el carácter de Tito, junto
pasáronse á los romanos. Todo lo que quedaba con una bondad real, mucha fatuidad y alguna

en el templo escogió la muerte. hipocresía. La verdad es, sin duda, que no or¬
El 12 de Julio, Tito principió los ataques denó el incendio, como asegura Tácito, y que
al templo. La lucha fué de las más encarniza¬ no le prohibió, como pretende Josefo, sino que

das. El 28 los romanos eran dueños de toda la dejó obrar, reservando apariencias para todas
galería del Norte. Comenzó entonces el ataque las tesis que le convinieron. Sea de ésto lo que
al templo mismo. El 2 de Agosto, las máquinas quiera, el caso es que se decidió un asalto ge¬
más poderosas se pusieron á trabajar, con efec¬ neral contra el edificio, ya privado de sus
tos apenas sensibles hasta el 8, día en que los puertas.
romanos consiguieron poner fuego á las puer¬ Los judíos previeron el ataque. El 10 de
tas. El estupor de los judíos fué entonces in¬ Agosto, por la mañana, entablaron, sin éxito,
explicable. Nunca habían creído posible ésto, y un combate furioso. Tito se retiró á lás ruinas
al ver surgir las llamas, vertieron sobre los ro¬ de la torre Antonia, á fin de reposar y dispo¬
manos una ola de maldiciones. nerse para el asalto del siguiente día. Dejóse

El 9 de Agosto, Tito ordenó que las llamas allí un destacamento, encargado de impedir que
se extinguieran
y celebró un Consejo de guerra el incendio se avivase. Entonces ocurrió, según
al que asistieron Tiberio Alejandro, Cerealis y Josefo, el incidente que trajo la ruina del sa¬
sus
principales oficiales. Se trataba de saber si grado edificio. Los judíos se arrojaron con ra¬
se
quemaría el templo. Muchos opinaban que, bia sobre el destacamento que velaba junto al
mientras el templo subsistiera, los judíos no fuego. Los romanos les rechazan y entran en el
se darían
punto de reposo. En cuanto á Tito, templo mezclados con los fugitivos. Su irrita¬
difícil es saber qué opinó, pues hay sobre ésto ción llegó al colmo. Un soldado, "sin que na¬
dos relatos contrarios. die se lo mandara, y como impulsado por un
Según Josefo, Tito quU
so salvar una obra tan movimiento natural", tomó un madero encen-
admirable, cuya conser¬
1G8 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

dido, y, haciéndose levantar por un compañero, la vieja Sión, la ciudad alta, la parte más fuer¬
tiró el ascua por una ventana que daba á los te, que todavía tenía intactas sus murallas, y
exedros del lado se¡itentrional. La llamay el donde se habían refugiado Juan de Giseala, Si¬
humo se elevaron rápidamente. Tito descansa¬ món y un gran número de combatientes que ha¬
ba en aquel momento bajo tienda y se corrió
su bían logrado escapar. Esta madriguera de fora-
á prevenirle. -Entonces, si ha de creer á Jo-
se gidos exigió un nuevo sitio. Juan y Simón habían
sefo, una especie de lucha se estableció entre él establecido el centro de su residencia en el pala¬
y sus soldados. Tito, con la voz y con el gesto, cio de los Herodes, situado en el lugar que ac¬
mandaba apagar el fuego; pero el desorden era tualmente ocupa la ciudadela de
Jerusalén, y
tal, que 110 se le comprendía. Los que no podían cubierto por las tres enormes torres de Híppi-
dudar de sus intenciones afectaban 110 oirle. En cus, Fasael y Mariana. Los romanos se vieron
lugar de detener el incendio, los legionarios lo obligados, para arrancar de este último refugio
atizaban. Arrastrado por la oia de los invaso¬ á la obstinación judía, á construir torres contra
res, Tito, fué llevado al templo mismo. Las lla¬ el muro occidental de la ciudad, frente al pa¬
mas no habían llegado al edificio central. Vió lacio. Las cuatro legiones fueron ocupadas en
intacto aquel santuario de que Agrippa, Jose¬ este trabajo por espacio de dieciocho días
fo yBerenize le habían hablado tantas veces (del 20 de Agosto al 0 de Septiembre). Mien¬
con admiración, y lo encontró superior aún á tras tanto, Tito hizo incendiar las partes de la
lo que le habían dicho. Tito redobló sus esfuer¬ población que ya estaban en su poder. La ciudad
zos, hizo evacuar el interior, y hasta dió órde¬ baja, sobre todo, y Oi'el, hasta Siloam, fueron
nes á Siberalis, centurión de sus guardias, de sistemáticamente destruidas. Muchos judíos per¬
herir á los que se negasen á obedecer. De re¬ tenecientes á la burguesía pudieron eseapar.
líente, un penacho de humo y llamas salió pol¬ En cuanto á las gentes de humilde condición,.
la puerta del templo. En la tumultuosa evacua¬ fueron vendidas á precios bajos. Esto dió ori¬
ción, un soldado había puesto fuego al interior gen á nube de esclavos judíos que, cayendo ■
una
del santuario. Las llamas avanzaban en todos sobre la Italia y los otros países del Mediterrá¬
sentidos, la posición 110 era ya sostenible y neo, llevaron los elementos de un nuevo ardor
Tito se retiró. de propaganda. Josefo eleva su número á no¬
Este relato de Josefo encierra más de una in¬ venta y siete mil. Tito concedió su favor á los
verosimilitud. Es difícil las legiones
creer que príncipes del Adiabenes. Los hábitos pontifica¬
romanas se mostrasen tan indóciles con un jefe les, las piedras preciosas, las obras de arte, las
victorioso. Dion Casius pretende, por el con¬ copas y los candelabros, le fueron entregados y
trario, que Tito se vió obligado á emplear la mandó que los conservasen cuidadosamente,
fuerza para decidir á sus soldados á penetrar en para hacerlos servir en el cortejo triunfal que •
un lugar rodeado de terrores y cuyos profana¬ se preparaba, y al que quería dar un sello de
dores pasaban todos por haber sido heridos de pompa extranjera, con el rico manantial del
muerte. Sólo una cosa es cierta: que Tito, al¬ culto judío.
gunos años más tarde, celebraba que, en el Acabadas las máquinas de asedio, los Toma-
mundo judío, se refiriera la cosa según Josefo, nos comenzaron á hacerlas funcionar contra los
y que se atribuyese el incendio del templo á la muros de la ciudad alta. En el primer ataque

indisciplina de sus soldados, ó mejor á un mo¬ (7 de Septiembre) derribaron una parte, así
vimiento sobrenatural de un agente inconscien¬ como muchas torres. Extenuados por el hambre
te, de una voluntad superior. La Historia de y minados por la fiebre y el furor, los defenso¬
la guerra de los judíos fué escrita hacia fines res no más que esqueletos. Las legiones
eran

del reinado de Yespasiano, en el 79 lo más entraron sin dificultad. Llasta el anochecer, los

pronto, cuando ya Tito aspiraba á ser "las deli¬ soldados quemaron y mataron. La mayor parte
cias del género humano" y quería pasar por de las casas en que entraban
saquearlas, para
un modelo de dulzura y de bondad. En los estaban llenas de cadáveres. Los
desgraciados
años anteriores, y en otro mundo que el de los que pudieron escapar huyeron á Aera, que la
judíos, habría seguramente aceptado elogios fuerza romana había casi evacuado, y á las

muy distintos. Entre los cuadros que se pasea¬ vastas cavidades subterráneas que hay debajo
ron en triunfo el año 7.1 figuraba la imagen de de Jerusalén. Juan y Simón ílaquearon en
"un incendio del templo", sin que se tratara aquel momento. Poseían aún las torres mencio¬
entonces de presentar este hecho de otro modo nadas, obras de arquitectura militar, las más
que como una acción gloriosa. En la misma sorprendentes de la antigüedad. El ariete ha¬
época, el poeta cortesano Valerius Flacus pro¬ bría sido impotente contra aquellas piedras
puso á Domiciano como el más bello empleo enormes, reunidas con una perfección sin igual
de su talento poético que cantara la guerra de y sujetas pof ganchos de hierro. Extraviados,
Judea y mostrase á su hermano sembrando en confundidos, Juan y Simón abandonaron estas
todas partes antorchas incendiarias: obras inexpugnables y trataron de forzar la
línea enemiga del lado de Siloam. No lo con¬
...Solymo nigrantem pulvere fratrem, siguieron, y fueron á unirse á aquellos de sus
S par geniemque faces et in omni turre furentem. partidarios que se habían refugiado en las al¬
Destruido el templo, quedaba aún por tomar cantarillas.
EL ANTICRISTO 169

El 8, toda resistencia había acabado. Los


soldados estaban rendidos. Se dió muerte á los CAPITULO XX
enfermos que nopodían caminar. El resto,
Consecuencias de la ruina de Jerusalén.
mujeres y niños, fué empujado como un reba¬
ño hacia el ocupaba el templo y en¬
lugar que
cerrado en el patio interior, que se había sal¬ Tito parece haber permanecido un mes en
vado. Todo lo que combatía había sido muerto. los alrededores de
Jerusalén, ofreciendo sacri¬
Sólo se reservaron setecientos jóvenes, los más ficios y recompensando á sus soldados. Los des¬
altos y mejor formados, para el cortejo triun¬ pojos de los cautivos fueron enviados á Cesa-
fal de Tito. En cuanto á los otros, los que rea. La estación, ya muy avanzada, impidió
habían pasado de diecisiete años fueron envia¬ al joven capitán ponerse en camino para Roma.
dos á Egipto, condenados á trabajos forzados, Empleó el invierno en visitar diversas ciuda¬
ó repartidos entre las provincias para ser de¬ des de Oriente y en dar fiestas. Arrastraba
gollados" en los anfiteatros. Los que tenían me¬ tras sí tropas de prisioneros judíos, que eran
nos de diecisiete años fueron vendidos. La elec¬ entregados á las fieras, quemados vivos y obli¬
ción de los prisioneros duró muchos días, duran¬ gados á combatir unos contra otros. En Pa¬
te los cuales se dice, miles de
murieron, según neas, el 24 de Octubre, día del nacimiento de
su hermano Domiciano, más de dos mil qui¬
ellos, unos porqueles daba de comer,
no se
otros porque se negaron á aceptar alimento. nientos judíos perecieron en las llamas ó en
Los romanos emplearon los días siguientes juegos horribles. En Beyrouth, el 17 de No¬
en quemar
el resto de la ciudad, en derribar viembre, el mismo número de cautivos fueron
las murallas y en registrar las alcantarillas y sacrificados para celebrar el día del nacimien¬
subterráneos. Encontraron en ellos grandes ri¬ to de Vespasiano. El odio á los judíos ei'a el

quezas, muchos rebeldes vivos que al punto fue¬ sentimiento dominante en las ciudades siriacas
ron muertos y más de dos mil cadáveres, sin y estas horribles matanzas eran acogidas con
hablar de algunos prisioneros que los terroris¬ alegría. Lo que hay de más horrible tal vez,
tas tenían allí encerrados. Juan de (Jiscala, obli¬ es que Josefo y Agrippa no se separaron de
gado por el hambre á salir, pidió cuartel á los Tito y fueron testigos de estas monstruosi¬
vencedores, que le condenaron á cadena perpe¬ dades.
tua. Simón, que tenía provisiones, permaneció El jefe romano hizo entonces
un largo viaje
encerrado en las alcantarillas hasta fines de por Siria hasta el Eufrates. En Antioquía en¬
Octubre. Careciendo de víveres entonces, tomó contró la ciudad exasperada contra los judíos.
un partido singular. Vestido de blanco, con un Se les aqusaba de un incendio que casi había
manto de púrpura en los hombros, salió in¬ consumido la población. Tito se contentó con
esperadamente de debajo tierra, en el lugar suprimir las planchas de bronce en que esta¬
en que había estado el
templo. Figurábase de ban grabados sus privilegios. Además regaló á
este modo sorprender á los la ciudad de Antioquía los* querub alados que
romanos, simular
una
resurrección, tal vez hacerse pasar por el cubrían el Arca. Este, singular trofeo fué co¬
Mesías. Los soldados se
admiraron, efectiva¬ locado ante la gran puei'ta occidental de la po¬
mente, al pronto y Simón no quiso nombrarse blación, que tomó de aquí el nombre de puerta
sino á su comandante Terenzio Rufo. Este le de los Querubim. Cerca de allí, consagró una
hizo encadenar, mandó la noticia á Tito, que
cuádriga á la luna, por el auxilio que le había
estaba en Paneas, y envió el preso á Cesárea. prestado durante el sitio. En Dafné hizo ele¬
El templo y las construcciones de importan¬ var un teatro en el lugar
que ocupaba la sina¬
cia fueron demolidos hasta los cimientos. Sin goga. Una inscripción indica que este monu¬
embargo, la base del templo fué conservada, y mento había sido construido con el botín he¬
constituye lo que hoy se llama el Haram esch- cho en Judea.
scherif. Tito quiso conservar asimismo las to¬ De Antioquía, Tito volvió á Jerusalén. En¬
rres, para que la posteridad supiera contra qué contró á la 10.a Fretensis, bajo las órdenes de
muros había tenido T eren ció Rufo, ocupada en registrar las al¬
que luchar. La muralla del
lado occidental fué dejada en pie para abrigar cantarillas de la ciudad destruida. La apari¬
la legión 10." Fretensis, que estaba destinada á ción de Simón, saliendo de los subterráneos,
guarnecer las ruinas de la ciudad tomada. Por cuando se creía que en ellos no había nadie,
último, algunos edificios del extremo del monte había he.eho recomenzar estas buscas. En efec¬
de Sión pudieron escapar y continuaron en el
to, á diario se descubrían algunos desgraciados
estado de aisladas. Todo lo demás des¬
masas
y nuevos tesoros. Viendo la soledad que había
apareció. Desde Septiembre del 70 hasta el creado, Tito pudo, según dice,
no se escapar á un
año 122, en el que Adriano la restableció con movimiento de piedad. Los judíos que le rodea¬
el nombre de JElia ban ejercían sobre él una influencia creciente.
Capitolina, Jerusalén no
fué más que un montón de escombros, en uno La fantasmagoría del imperio oriental, que se
de extremos había hecho brillar á los ojos de Nerón y de
cuyos se erguían las tiendas de
una legión, siempre vigilante.' Vespasiano, reaparecía en torno de él. Agrippa,
Berehize, Josefo y Tiberio Alejandro tenían
más influjo que antes, y muchos aseguraban
li
.170 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

para Berenize el papel de una nueva Cleo- de su independencia. Cada victoria de Roma
patra. era
progreso de la
un razón. Roma aportaba
Al día siguiente de la derrota de los judíos, al mundo un principio mejor por más de un
sentíase irritación viendo á gentes de la mis¬ concepto que _el de los judíos ; me refiero al
ma especie honradas, todopoderosas. En cuan¬ Estado profano, reposando en una concepción
to á
Tito, aceptaba cada vez más la idea de puramente civil de la sociedad. Todo esfuer¬
que llenaba una misión providencial y com¬ zo patriótico es respetable, pero los sicarios
placíase en oir citar las profecías que, según no eran sólo
patriotas; eran fanáticos, secua¬
algunos aduladores, trataban de él. Pretende ces de una insoportable tiranía. Lo
que desea¬
Josefo que Tito atribuyó su victoria á Dios y ban era el mantenimiento de una ley de san¬
reconoció que había sido objeto de un favor
gre, que permitía lapidar al que pensaba mal.
sobrenatural. Lo que hay de sorprendente es Lo que rechazaban era el derecho común, laico,
que Pilostrato, ciento veinte años después, ad¬ liberal, que' no se inquieta de las creencias de
mite plenamente esta opinión y la aprovecha los individuos. La libertad de conciencia debía
para una correspondencia apócrifa entre Tito salir á la larga del derecho romano, mientras
y su Apollonius. A creerle, Tito había rehusado que nunca hubiera salido del judaismo. De éste
las coronas que se le ofrecían, alegando que no no podía salir sino la sinagoga ó la Iglesia, la
era él
quien había tomado Jerusalén y que no censura de las costumbres, la moral obligato¬
había hecho otra cosa que prestar su brazo á ria, el convento, un mundo como el del siglo V,
un dios irritado. No es admisible el que la humanidad habría perdido todo
que Filostra- en

to haya conocido el pasaje de Josefo. £?e basa¬ su vigor,


si los bárbaros no la hubiesen realza¬
ba en la leyenda, sobre la moderación de Tito. do. Preferible es, en efecto, el reinado del hom¬
Este volvió á Roma hacia el mes de Mayo ó bre de guerra al reinado temporal del sacer¬
Junio del 71. Con gran disgusto de Vespasia- dote. El hombre de guerra no molesta el espí¬
no, cuyo carácter no era apropósito para tales ritu, con él se piensa libremente, mientras que
fosas, hizo una entrada triunfal como hasta el sacerdote pide á sus súbditos lo imposible,
entonces no se había
visto, y en la que fueron es decir, que crean ciertas cosas y se comprome¬

ejecutados los jefes rivales. Un arco de triun¬ tan á encontrarlas siempre verdaderas.
fo de mármol pentéiico, El triunfo de Roma era, pues, legítimo bajo al¬
que aún existe, guar¬
da el recuerdo de aquella pompa extraordina¬
gunos aspectos. Jerusalén se había tornado una
ria y la imagen de los objetos principales que imposibilidad; los judíos también hubieran
ella figuraron. El padre y el hijo tomaron acabado por demolerla. Pero un gran vacío
en tal ocasión el título de imperatores, pero debía hacer infructuosa la victoria de Tito. No
recusaron el epíteto de judaico, bien porque obstante su superioridad, nuestras razas occi¬
'

se concediera al nombre de judoei algo de odio¬ dentales siempre han demostrado una deplo¬
so y de ridículo, bien por indicar que aquella rable nulidad religiosa. Sacar de la religión
romana ó de la gala algo de análogo á la Igle¬
"guerra había sido, no una guerra contra un
pueblo extranjero, sino una simple rebelión de sia, era cosa imposible. Y toda ventaja obte¬
esclavos reprimida, bien á causa de un pensa¬ nida sobre una religión es inútil, si no es reem¬
miento secreto análogo á aquel de que Josefo plazada por otra que satisfaga, al menos como
lo hacía ella, las necesidades del corazón. Je¬
y Filostrato nos han transmitido la expresión
exagerada. Una serie de monedas en que figu¬ rusalén se vengará de su derrota; vencerá á
raba la Judea encadenada, llorando bajo una Roma por el cristianismo, á la Persia por el
palmera, con la leyenda IYDAEA CAPTA, islamismo, destruirá la patria antigua y se hará
IVDAEA DEYICTA guardó el recuerdo de para las mejores almas la ciudad del corazón.
la expresión fundamental de la dinastía de La más peligrosa tendencia de su Thora, ley al
los Flavios. Se continuaron haciendo estas mo¬ mismo tiempo moral y civil que subordina, las
nedas hasta Domieiano. dominará en la Iglesia. Durante toda la Edad
I a victoria era completa. Un capitán de nues¬ Media, el individuo, censurado, vigilado por
tra de nuestra sangre, un hombre como
raza, la comunidad, temerá el sermón, temblará ante

nosotros, á la cabeza de legiones, en cuyas lis¬ la excomunión, y será ésto un justo retorno des¬
tas encontraríamos, si las pudiésemos leer, á pués de la indiferencia moral de las sociedades
muchos de nuestros abuelos, acababa de aplas¬ paganas, una protesta contra la insuficiencia
tar la fortaleza del semitismo, de infligir á la de las instituciones romanas para mejorar al
teocracia (terrible enigma de la civilización), individuo. Es ciertamente un detestable prin¬
la mayor derrota que nunca hubiera recibido. cipio el derecho de coercisión concedido á las
Era éste el triunfo del derecho romano, ó más comunidades religiosas sobre sus miembros. Es
bien del derecho racional, creación filosófica que el peor error creer que hay una religión que
sea exclusivamente buena, cuando la buena re¬
no presuponía ninguna revelación, contra la
Thora judía, fruto de una revelación. Este de¬ ligión para cada hombre es aquélla que le hace
recho, cuyas raíces eran hasta cierto punto grie¬ dulce, justo, humilde y benévolo. I a cuestión del
gas, pero en las que el genio práctico de les gobierno de la humanidad es difícil, el ideal
latinos tuvo tan bella parte, era el don exce¬ está muy alto y la tierra está muy baja. Los
lente que Roma hacía á los vencidos, á cambio sabios antiguos no consiguieron atribuirse nin-
EL ANTICRISTO 171

guna autoridad sino por medio de imposturas ciones. Los judíos sensatos le denunciaron á
que, á falta de fuerza material, les daban un Cátulo, gobernador del país, pero Jonathás se
poder basado en la imaginación.. ¿ Dónde esta¬ vengó de ellos con delaciones que trajeron ma¬
ría la civilización, si durante siglos no se hu¬ les sin fin. Casi toda la judería de Cirene, una
biera creído que el brahmán despide rayos con de las más florecientes del mundo, vióse exter¬
la mirada, si ios bárbaros no se hubieran con¬ minada y sus bienes fueron confiscados en nom¬
vencido de las venganzas terribles de San Mar¬ bre del emperador. Cátulo, que mostró en este
tín de Tours? El hombre necesita una peda¬ asunto mucha crueldad, fué destituido por Ves¬

gogía moral, para la que no bastan los cuida¬ pasiano. Murió entre ""horribles alucinaciones,
dos de la familia y los del Estado. que, según ciertas conjeturas, dieron asunto á
En la embriaguez del triunfo, Roma acor¬ una obra escénica con fantásticas decoraciones
dábase apenas de que la insurrección judía titulada ""El espectro de Cátulo".
vivía aún junto al Mar Muerto. Tres castillos, ¡ Cosa increíble! Esta larga y tremenda ago¬
Herodium, Maquero y Masada, seguían en po¬ nía del judaismo no fué seguida inmediatamen¬
der de los judíos, y muchas fueron las vidas te de la muerte. Bajo Trajano, bajo Adriano,
que costó el arrebatárselos. Masada, en par¬ veremos al judaismo nacional reaparecer y sos¬
ticular, hizo una de las más heroicas resisten¬ tener aún terribles combates. Pero la suerte
cias de que guarda memoria la historia militar. estaba evidentemente pronunciada: el sicario
A causa de estos sucesos, la Judea fué tras¬ estaba vencido sin remedio. La vía trazada por
tornada. Vespasiano ordenó se vendieran todas Jesúsy comprendida instintivamente por los je¬
las tierras que habían'quedado sin dueño por fes ele la Iglesia de Jerusalén refugiados en
la muerte ó la cautividad de sus propietarios. Perea, se convertía decididamente en la verda¬
Parece que también le fué sugerida la idea que dera vía de Israel. El reinado temporal de los
tuvo más tarde Adriano, de reconstruir Jerusa- judíos había sido odioso, duro, cruel: la época
lén con otro nombre y establecer en ella una de los Asmoneos, en que gozaron de indepen¬
colonia. No
quiso hacerlo, y anexionó todo el dencia, fué su época peor. ¿Era el herodianis-
país al dominio propio del emperador. Limitó¬ mo, el saduceismo, vergonzosa alianza de un
se á dar ochocientos veteranos la villa de Em- principado sin grandeza con el sacerdocio, la
maús, cerca de Jerusalén, de ia cual hizo una pérdida que se había de lamentar? No, cier¬
colonia, cuya huella se ha conservado hasta tamente; allí no estaba el objeto del "pueblo
nuestros días con el nombre de lindo pueblo de de Dios". Menester era estar ciego para nó ver
Kulonié. Un tributo especial (fiscus)' se impu¬ que las instituciones ideales que perseguía "el
so á los judíos. En todo el Israel de Dios" toleraban la
imperio, hubieron no independencia
de pagar anualmente al Capitolio la suma de nacional. Estas instituciones eran inca; aces de
dos dracmas que hasta entonces teníase costum¬ crear un ejército;
podían existir más que
no
bre de pagar al templo de Jerusalén. La pe¬ en el vasallaje de
un gran imperio, dejando
queña pandilla de judíos aliados de Roma, Jo- mucha libertad á sus razas, desembarazándolas
sefo, Agrippa, Berenize y Tiberio Alejandro,, de la política, no pidiéndolas ningún servicio
eligió la ciudad de Roma por morada. La ve¬ militar. El imperio aquemenida había satisfe¬
remos continuar -representando en esta ciudad cho enteramente estas condiciones de la vida
un papel considerable/ tan pronto en favor judía. Más adelante, el califato, el imperio oto¬
como en contra del judaismo y hasta conci¬ mano la satisfarán á su vez y verán desarro¬

biendo una esperanza cuando estuvo en poco llarse en su seno comunidades libres como las
que Berenize se convirtiera en esposa de Tito de los armenios, los parsis
los griegos, na¬ y
y manejara el cetro del Universo. ciones sin patria, cofradías que suplían la
Reducida á la soledad, la Judea permaneció autonomía diplomática y militar por la auto¬
tranquila; pero la enorme conmoción de que nomía del colegio y de la Iglesia.
había sido teatro siguió provocando sacudidas El imperio romano no fué bastante flexible
en los países vecinos.
La fermentación del ju¬ para prestarse de este modo á las necesidades
daismo duró hasta fines del 73. Los zelotes que de las comunidades que englobaba. De los
escaparon de la matanza, los voluntarios, todos cuatro imperios, fué, según los judíos, el más
los locos de Jerusalén, se esparcieron por Egip¬ duro y más malo. Como Antiochus Epifanio,
to yla Cirenáica. Las comunidades de estos el imperio romano hizo desviarse al pueblo
países muy lejanos del fanatismo palestino, judío de su vocación verdadera, impulsándolo
sintieron el peligro que les llevaban estos exal¬ por reacción á formar un reino ó un Estado
tados y se encargaron por sí mismos de dete¬ aparte. Esta tendencia no era en modo alguno
nerlos y ponerlos en poder de los romanos. la de los hombres que
representaban el genio
Muchos huyeron hasta el alto Egipto, donde de la raza. Bajo ciertos aspectos, estos últimos
fueron cazados como fieras. En Cirena, un si¬ preferían á los romanos. La idea de una nacio¬
cario llamado Jonathás, tejedor de oficio, fi¬ nalidad judía se hacía de día en día una idea
zóse profeta
y, como todos los falsos Mesías, atrasada, una idea de furiosos y de frenéticos,
persuadió á dos mil ebionim ó pobres de que contra la cual los hombres piadosos no temían
debían seguirle al desierto, en donde les haría el reclamar la protección de los conquistadores.
vivir de prodigios y de sorprendentes apari¬ El verdadero judío, adicto á la Thora, que ha-
172 NOVISIMA HISTORIA UNIVERSAL

cía de los libros santos su regla y su vida, así ble), nuestros Simón y nuestros Juan de Gis-
como el cristianismo perdido en el espacio de cala no serángrandes ciudadanos; pero
nunca

su reino de Dios, renunciaban cada


vez más á se pondrá á un lado ésto y se verá quizás que-

toda nacionalidad terrestre. Los


principios de mejor que las gentes sensatas conocían los se¬
Judas el Gaulonita, que fueron el alma de la cretos del destino.

gran rebelión, principios anárquicos, según los ¿Cómo el judaismo, privado de su ciudad;
cuales, siendo Dios el "Señor" verdadero, nin¬ santay de su templo, va á transformarse?
gún hombre tiene derecho á tomar este título, ¿Cómo el talmudismo saldrá de la situación que¬
podían producir bandas de frenéticos análogos dos sucesos han creado al israelita? Esto es lo-
á los independientes de Cromwell; pero no po¬ que veremos en nuestro quinto libx*o. En cierto-
dían crear nada duradero. Estas erupciones fe¬ sentido, después del nacimiento del cristianis¬
briles eran el indicio del profundo trabajo que mo, el judaismo no tenía razón de ser. Desde
minaba el seno de Israel, y que, haciéndole su¬ tal momento, el espíritu vital ha salido de Je¬
dar sangre por la humanidad, debía necesaria¬ rusalén, Israel se lo ha dado todo al hijo de su.
mente llevarle á perecer en horrorosas con¬ dolor y se ha agotado en este Parto. Los elohim
vulsiones. que creyeron oir murmurar en el santuario:.
Los
pueblos deben escoger entre los desti¬ "¡Salgamos de aquí! ¡salgamos de aquí!" de¬
nos amplios, tranquilos, obscuros del que vive cían la verdad. La ley de las grandes creaciones
para sí, y la carrera turbulenta y tempestuosa es que el creador expira virtualmente al trans¬

del que vive para la humanidad. La nación que mitir la existencia á otro. Después de la inocu¬
agita en su senoproblemas sociales y religio¬ lación completa de la vida al que ha de conti¬
sos es casi siempre débil como nación. Todo nuarla, el iniciador no es más que un tallo seco,,
país que sueña un reino de Dios, que vive un sér extenuado. Raro es, no obstante, que
para las ideas generales, que persigue una obra esta sentencia de la Naturaleza cumpla in¬ se

de interés universal, sacrifica por esto mismo su mediatamente. La planta que ha dado su flor-
destino particular y debilita y destruye su pa¬ no consiente en morir por ésto. El mundo está,

pel patria terrestre. Esto ocurrió en Ju-


como lleno de esqueletos ambulantes que sobreviven-
dea, Grecia, en Italia; y tal vez ocurra en
en á la decisión que les hiere. El judaismo figura
Francia. No impunemente se lleva el fuego en entre ellos. La historia no tiene espectáculo-
sí. Jerusalén, de ser una ciudad compuesta de más extraño que el de esta conservación de un
burgueses medianos, hubiera proseguido inde¬ pueblo en estado de aparecido, de
un pueblo
finidamente su mediana historia. Porque tuvo que, durante cerca de mil años, perdió el sen¬
el incomparable honor de ser la cuna del cris¬ timiento del hecho y no ha escrito una página,
tianismo, fué víctima de los Juan de Giscala, legible, no nos ha transmitido un dato acepta¬
de los Simón, al parecer plagas de su patria, ble. ¿Es menester admirarse de que, después-
pero en realidad instrumentos de su apoteosis. de haber vivido durante siglos fuera de la libre-
Estos fanáticos que Josefo trata de bandidos y atmósfera de la humanidad, en una cueva, en-
de asesinos, políticos de último orden,
eran un estado de partícula, salga de ella pálido,,
militares poco pero perdieron heroi¬
capaces; admirado de la luz, deslumhrado?...
camente una patria que no podía ser salvada. En cuanto á las consecuencias que resulta¬
Perdieron una ciudad material y abrieron el ron para el cristianismo de la ruina de Jeru¬
reinado de la Jerusalén espiritual, más glorio¬ salén, son tan evidentes que desde ahora pueden
sa en su desolación que indicarse. Ya muchas tuvimos ocasión de-
lo fué nunca en tiem¬ veces

pos de Salomón y de Herodes. dejarlas entrever.


¿Qué querían los conservadores, ó sea los La ruina de Jerusalén y del templo fué para-
saduceos? Querían algo mezquino: la continua¬ el cristianismo una fortuna sin igual. Si el dis¬
ción de una ciudad de sacerdotes, como Emeso, curso atribuido por Tácito á Tito es exacto, el'
Tiana ó Comana. Cierto que no se engañaban general victorioso creyó que la destrucción del'
al afirmar que los levantamientos de los entu¬ templo sería la ruina del cristianismo á la vez
siastas eran la pérdida de la nación. La revo¬ que la del judaismo. Nadie se equivocó nunca-
lución y el mesianismo arruinaban la existen¬ tan por completo: Los romanos se imaginaban
cia nacional del pueblo judío; pero la revolu¬ que, arrancando la raíz, arrancaban al propio-
ción y el mesianismo eran la vocación de aquel tieuapo el tallo; pero el tallo era ya un arbusto
pueblo, el esfuerzo con que contribuía á la que vivía vida propia. Si el templo hubiese sub¬
obra universal de la civilización. Tampoco nos sistido, el cristianismo es posible que se hubie¬
engañamos cuando decimos á Francia actual¬ ra encontrado detenido en su desarrollo. Al
mente: "Renuncia á la revolución, ó estás per¬ subsistir, el templo habría continuado siendo
dida". Pero si el porvenir pertenece á alguna el centro de todas las obras judaicas. Jamás se
de las ideas que se elaboran obscuramente en hubiera cesado de mirarle como el lugar más
el seno del pueblo, resultará que Francia ob¬ santo del mundo, de ir á él en peregrinación y
tendrá justamente algún día su desquite por lo de llevarle tributos. La Iglesia de Jerusalén,
mismo que en 1870 y 71 fué causa de su debili¬ agrupada sobre las sagradas losas, en nombre
dad y su miseria. A menos de torcer violenta¬ de su prioridad, habría seguido obteniendo los
mente la verdad (todo en este género es posi¬ homenajes de toda la tierra, persiguiendo á los
EL ANTICRISTO 173

♦cristianos de las Iglesias de Pablo y exigiendo Olvidado en el fondo de la Batania y del Hau-
«que, para tener derecho á llamarse discípulos rán, el pequeño unía á los parien¬
grupo que se
■de Jesús, se practicase la circuncisión
y se ob- tes de Jesús, á los Santiago, á los Clopas, tór¬
.servaseel código mosaico. Toda propaganda nase la secta
ebionita, y muere lentamente de
fecunda habría sido prohibida. Se hubieran insignificancia y de infecundidad.
exigido al misionero cartas de obediencia fir¬ La situación asemejábase en muchas cosas á
mas en Jerusalén. Un centro de autoridad, un la del catolicismo de nuestros días. Ninguna
patriarcado compuesto de una especie de cole- comunidad religiosa tuvo más actividad interna,
:gio de cardenales, bajo la presidencia de jefes más tendencia á emitir fuera de su seno crea¬

.análogos á Santiago, judíos puros, pertenecien¬ ciones originales


que el catolicismo desde hace
tes á la familia de Jesús, se hubiera estableci¬ unos sesenta años. Todos estos esfuerzos no han
do, y habría continuado siendo un inmenso pe¬ dado, no obstante, resultado por una sola cau¬
ligro para la naciente Iglesia. Cuando se ve sa. Esta causa es el reinado absoluto de la corte
á San Pablo, después de tantos malos tratos, de Roma. La corte de Roma ha alejado de la
permanecer siempre adicto á la Iglesia de Je¬ Iglesia á Lamennais, á Hermes, á Doellinger,
rusalén, concíbese qué grandes dificultades ha¬ al P. Jacinto, á todos los apologistas que la
mbría presentado una ruptura con los santos defendieran con algún éxito. La corte de Roma
personajes de Jerusalén. Tal cisma habría sido desoló y redujo á la impotencia á Lacordaire
■considerado como una enormidad, algo 'equiva¬ y á Montalembert. La corte de Roma es la que,
lente al abandono del eiástianismo. La separa¬ con su Syllabus y su Concilio, ha cortado todo

ción de éste y el judaismo hubiera sido impo¬ porvenir á los católicos liberales. ¿Cuándo cam¬
sible;'y esta separación era la condición indis¬ biará este triste estado de cosas? Cuando no sea

pensable de la existencia de la religión nueva, Roma la ciudad pontifical, cuando la peligrosa


•como la sección del cordón umbilical es la con¬
oligarquía que se ha apoderado del catolicismo
dición de la existencia de un sér nuevo. La ma¬ haya dejado de existir. La ocupación de Roma
dre iba á matar al hijo. Por el contrario, una por el rey de Italia, que ahora maldicen los de¬
vez destruido el templo, los cristianos no pien¬ votos, será probablemente un día tenida en la
san ya en
él y pronto hasta le tendrán por un historia del catolicismo por un acontecimiento
lugar profano. Jesús lo será todo para ellos. tan feliz como la destrucción de Jerusalén lo
La Iglesia de Jerusalén fué al mismo tiempo fué en la historia del cristianismo. Casi todos
.reducida á una importancia secundaria. La ve¬ los católicos lian
gemido por tal causa, de igual
remos reformarse en torno del elemento que modo sin duda que los judío-cristianos del año
hacía su fuerza (los desposyni, los miembros de 70 miraron la destrucción del templo como la
la familia de Jesús, los hijos de Clopas); pero más sombría calamidad. Pero el porvenir hará
no volverá á reinar. Una vez destruido este ver hasta qué punto es superficial este juicio.
centro de odio y de exclusión, el acercamiento Aun llorando el fin de la Roma papal, el catoli¬
-de las partes opuestas de la Iglesia de Jesús cismo sacará de ésto las mayores ventajas. A la
es ya fácil. Pablo y Pedro se reconciliarán ofi¬ uniformidad material y la muerte se verán suce¬
cialmente, y la terrible dualidad del cristianis¬ der en su seno la discusión, el movimiento, la
mo naciente dejará de ser una herida mortal. vida y la variedad.