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¿Son peligrosas las

calcificaciones
mamarias?

No se palpan ni provocan molestias, y normalmente se encuentran de


forma casual durante una exploración rutinaria. Aunque suelen ser
benignas, conviene controlarlas.

Las calcificaciones mamarias no se notan al tacto ni provocan ningún


síntoma, y se descubren al realizar una mamografía rutinaria. Aunque
suelen ser benignas, en ocasiones el médico decide seguir de cerca su
evolución.

Qué son las microcalcificaciones


Las microcalcificaciones son las lesiones no palpables más frecuentes de la
mama. Son diminutos depósitos de calcio en el tejido mamario que se
observan en una mamografía en forma de pequeños puntos blanquecinos.
No provocan dolor ni ningún otro síntoma, por lo que se trata de un
problema que se diagnostica (y ocurre frecuentemente) al realizar esta
prueba rutinaria.
En sí mismas no son peligrosas. La mayoría de las que se encuentran en
mamografías son benignas, aunque a veces pueden indicar que algo está
ocurriendo y es necesario hacer más pruebas. Por ejemplo, en casos muy
concretos pueden ser un signo de cáncer de mama.

Por qué se producen en el pecho


Aunque se trate de acúmulos de calcio, el que consumimos a través de la
alimentación o tomamos en suplementos no es el responsable de la
formación de calcificaciones en la mama. Estas suelen surgir por los
cambios que se producen en los distintos estadios evolutivos que afectan a
la glándula mamaria a lo largo de la vida de la mujer.

El consumo de calcio no es la causa


Por ejemplo, durante la juventud es habitual que surjan calcificaciones de
secreción láctea. Mientras que a partir de los 50 años es fácil que estas se
deban a la acumulación de secreción en los conductos o en quistes de la
mama. También pueden darse por calcificaciones vasculares (de los vasos
sanguíneos), cutáneas...
Cuándo son lesiones sospechosas
Las microcalcificaciones suelen ser benignas y generalmente no requieren
ningún tratamiento específico. Pero si son algo “anormales” requieren un
seguimiento –que puede ser cada 6 meses–. Y si el especialista las
considera "sospechosas" es probable que realice un control más estricto.

Para valorarlo se tienen en cuenta los siguientes aspectos, que se observan


en la mamografía:

 Su tamaño. Cuanto más pequeñas peor pronóstico. En general, las


que miden más de 2 milímetros se llaman macrocalcificaciones y
suelen ser benignas.

 Su forma. Si son todas distintas es más sospechoso. Las


calcificaciones malignas suelen ser heterogéneas en forma y
tamaño, puntiagudas, anguladas, irregulares, ramificadas y con
forma de coma o punto y raya... Las benignas, por el contrario,
suelen ser homogéneas, redondas y, en ocasiones, en forma de anillo
y con el centro claro.
 Su disposición. El pronóstico es mejor si no están agrupadas.
Cuando se halla un grupo de microcalcificaciones en un área
determinada de la mamografía, se considera que existe cierta
sospecha de malignidad. Y cuanto mayor es el número de
calcificaciones en esa área, más probabilidades hay de que estas
puedan ser malignas.

 Su distribución. Las calcificaciones distribuidas en segmentos (no al


azar) podrían ser sospechosas y suelen requerir la realización de
una biopsia. Esta prueba consiste en introducir una aguja muy fina
en la mama para obtener una muestra de tejido y proceder a
analizarla. Puede ser algo molesta, pero es de gran ayuda para
diagnosticar el origen de las microcalcificaciones.

 Su evolución. Que no cambien es buena señal. Las malignas van


variando con el tiempo, tanto en sus características morfológicas
como en otros aspectos. En cambio, la estabilidad de las
calcificaciones durante 2 años, es decir, si durante este periodo de
tiempo no se observa ningún cambio, se considera un signo de que
son benignas.
 El seguimiento permite observar todas estas características y
comparar con mamografías anteriores para saber si las
calcificaciones son recientes, han aumentado o han cambiado.

 El diagnóstico precoz es básico

 No olvides acudir a las revisiones ginecológicas habituales. El


médico te informará de con qué periodicidad debes hacerte las
mamografías en función de tu historial, antecedentes, tipo de
mama, etc. Ten en cuenta que el diagnóstico precoz es fundamental
para detectar el cáncer de mama en sus primera etapas, en las que
se puede detener su evolución y aumentan las probabilidades de
éxito del tratamiento.
 En caso de que el médico te diga que deben hacerte una biopsia, no
te alarmes. El 80% de las biopsias practicadas en
microcalcificaciones agrupadas resultan ser normales o benignas.
Solo el 20% de las biopsias son cancerosas, pero incluso en ese caso
la mayoría no revela indicios de invasión en los tejidos.

"Te contamos todo lo que tu médico no tiene tiempo


de contarte".