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CNCom., sala C, 31/10/95, Bedial S. A. c.

Paul Muggenburg and


Co. GMBH.

Compraventa internacional de mercaderías. Vendedor Alemania.


Letra de cambio. Incoterms. Cláusula CFR - Buenos Aires.
Puerto de embarque: Sheungwan, Hong Kong. Convención
sobre los contratos de compraventa internacional de
mercaderías Viena 1980. Ámbitos de aplicación. Falta de
conformidad de la mercadería. Reembarque. Prueba. Pericia
arbitral. Código de Comercio: 472.
Publicado por Julio Córdoba en DIPr Argentina el 13/07/07, en LL 1996-C, 157, en
DJ 1996-1, 1204 y en ED 169, 405/425, con comentario de C. D. Iud.

2º instancia.- Buenos Aires, octubre 31 de 1995.-

¿Es justa la sentencia apelada?

El doctor Monti dijo: I. Vienen estos autos a la alzada con motivo del recurso de
apelación deducido por la firma demandante contra la sentencia de fs. 491/497 que
rechazó la demanda por restitución de la suma de dinero pagada en un proceso
ejecutivo, en el que Paul Muggenburg and Co. Gmbh. había demandado el cobro
de una letra de cambio, por la que se había instrumentado el pago del precio de una
compraventa internacional de mercaderías.

II. Los detalles referidos a los antecedentes de la presente causa han sido
explicitados por el juez de primera instancia, a cuyo cuidadoso relato conviene
remitir "brevitatis causae".

No obstante, he de apuntar aquí que la demanda de inicio de este proceso ordinario


fue sustentada en los defectos que había presentado la mercadería adquirida por
Bedial S. A. (una importante remesa de "champiñones" para el consumo humano
que debía ser trasladada desde Hong Kong a Buenos Aires), lo cual había llevado
a esa firma a rescindir la compraventa, primero, y, posteriormente, a pedir la
restitución de los fondos pagados tras la ejecución de la letra de cambio.

III. El a quo ponderó diversas pruebas producidas en autos, en especial, las


referidas a las condiciones normales de la mercadería en el momento de ser puesta
a disposición del transportador naviero, como así también apreció los informes
reveladores de la existencia de larvas e insectos en las muestras analizadas en
Buenos Aires antes del despacho a plaza.

Asimismo, tuvo en cuenta que se trataba, en el caso, de una compraventa


internacional de mercaderías celebrada con la cláusula "costo y flete", lo que para
el juez importó, de acuerdo a la interpretación dada por la doctrina a esa cláusula,
que la compradora se había hecho cargo de los riesgos por las pérdidas o deterioros
de la mercadería posteriores a la entrega al primer porteador. A lo que agregó que
la responsabilidad de la vendedora se había extendido hasta el momento en que
esa entrega se hizo efectiva, sin que la aquí actora haya demostrado que el
deterioro de la mercadería hubiera obedecido a alguna causa anterior al embarque,
o a un proceder negligente de la vendedora. Solución que fundó, además, en el art.
472 del Cód. de Comercio y en las disposiciones contenidas en la Convención de
Viena sobre compraventa internacional de mercaderías del 11/4/1980 (ley 22.765).

Así, concluyó que no podía considerarse justificada la determinación de la actora de


resolver el contrato, lo que lo condujo, como se dijo, a la desestimación de la
demanda.

IV. Para sustentar su apelación, Bedial S. A. efectúa un extenso desarrollo con el


que intenta controvertir las consideraciones del primer sentenciante, y pone de
resalto que éste dejó de lado una serie de circunstancias que habrían de conducir
a una solución diversa.

La recurrente centra su argumentación en una idea sobre la que vuelve una y otra
vez con especial énfasis. Dice que si bien se trató de una compraventa internacional
de mercaderías con cláusula "costo y flete", que habría excluido la responsabilidad
de la demandada por los "riesgos del transporte", no por eso esta última habría
quedado desvinculada de la responsabilidad de cuidar la "calidad intrínseca" de la
mercadería y de efectuar su entrega en condiciones normales y aptas para el
consumo.

Ello así, y atento los defectos de la mercadería cuando llegó a puerto, habría
quedado justificada, para la apelante, su decisión de rescindir el contrato y, en
definitiva, no habría tenido razón de ser el pago del precio de compra en aquel
proceso ejecutivo ya mencionado (memorial de agravios a fs. 508/520, contestado
a fs. 522/528).

V. A mi modo de ver, las argumentaciones desarrolladas por la apelante no logran


controvertir las razones en que hubo de sustentarse la sentencia de primera
instancia.

Advierto que gran parte de lo expuesto en el memorial a estudio, si bien puede


considerarse atingente a los antecedentes fácticos de la causa, se revela
desvinculada del eje central de la sentencia, esto es, los alcances de la
responsabilidad del vendedor.

Sobre este crucial aspecto, la postulación de la apelante no puede ser admitida a la


luz de las regulaciones que aquí han de aplicarse, referidas a la compraventa
internacional de mercaderías, que sirvieron de apoyo al correcto enfoque del primer
sentenciante.
En efecto, el art. 66 de la Convención de las Naciones Unidas del 11/4/1980 (ley
22.765) dispone que: "La pérdida o el deterioro de las mercaderías sobrevenidos
después de la transmisión del riesgo al comprador no liberarán a éste de su
obligación de pagar el precio, a menos que se deban a un acto u omisión del
vendedor". A su vez, el art. 67, apart. I, establece que el riesgo no se transmite al
comprador hasta que el vendedor no ponga las mercaderías en poder del porteador.

He aquí que en estos autos, a pesar de los alcances atribuidos por la compradora
a la responsabilidad de su contraparte durante el transporte por mar -puesto que los
efectos se hallaban en condiciones al tiempo de la partida-, no hay elementos
probatorios que acrediten que el deterioro de la remesa de "champignones" se haya
debido "a un acto u omisión del vendedor", prueba que lógicamente debía correr por
cuenta de la aquí actora (conf. art. 377, Cód. Procesal), y cuya omisión importó la
subsistencia de su deber de pago.

La imputación de responsabilidad que efectuó Bedial S. A. a la demandada resultó,


pues, una tesitura carente de sustento, que es reiterada en el memorial de agravios.

En él, la apelante omite toda consideración acerca de una vinculación causal entre
el proceder de la demandada y el deterioro de la mercadería, única hipótesis que
podría liberarla del pago del precio. Y esta omisión sella la suerte de su reclamo,
conduciendo a la desestimación de los agravios.

VI. Por estas consideraciones, si mi criterio fuera compartido, deberá confirmarse la


sentencia apelada, con costas de alzada a la apelante (conf. art. 68, párr. 1°, Cód.
Procesal). Así lo voto.

Por análogas razones, el doctor Caviglione Fraga adhiere al voto anterior.

Por los fundamentos del acuerdo que antecede, confírmase la sentencia apelada.
Costas de alzada, a la apelante.

El doctor Di Tella no suscribe la presente resolución por encontrarse en uso de


licencia (art. 109, Reglamento para la Justicia Nacional). B. B. Caviglione Fraga. J.
L. Monti.