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PARA TODO PROBLEMA HAY

UNA SOLUCIÓN
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Prepa en línea SEP

25 de Noviembre de 2015
Violencia familiar
“Por violencia familiar se considera el uso de la fuerza física o moral, así como las omisiones
graves, que de manera reiterada ejerza un miembro de la familia en contra de otro integrante de
la misma, que atente contra su integridad física, psíquica o ambas independientemente de que
pueda producir o no lesiones; siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en el mismo
domicilio y exista una relación de parentesco, matrimonio o concubinato”1
La violencia familiar es un problema en la sociedad que afecta a muchas familias y en todas
partes, en esta ocasión me enfocaré a éste problema pero en mi comunidad ya que este
problema no distingue sexo, edad, creencias o posición social, estos abusos van desde maltrato
físico, psicológico, violencia económica o abuso sexual.
En Querétaro, 24% de las mujeres —de entre 15 años y más— reportó haber sufrido un
incidente de violencia por parte de su pareja, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la
Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh, 2011), informó Patricia Palacios Sierra,
coordinadora de posgrado de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Informó que la violencia familiar en Querétaro, a nivel nacional e incluso mundial, ocurre
fundamentalmente en la relación conyugal, “generalmente la perpetra el hombre sobre las
mujeres, pero también estamos encontrando casos donde la mujer puede ejercerla sobre sus
hijos”.

La Endireh 2011 destaca que 28% de las mujeres de 15 años y más —casadas o en unidad—
afirmó sufrir al menos un incidente de violencia por parte de su pareja; 24.1% padeció violencia
emocional, 16.9% económica, 3.7% física, y 2.3% sexual.

La violencia puede ser estudiada desde varios enfoques:

 Perspectiva biológica: Algunos casos de lesiones en el sistema límbico, en los lóbulos


frontales y temporales o anormalidades en el metabolismo de la serotonina pueden
predisponer a la agresión.
 Perspectiva psicológica: Los padres que más maltratan son aquellos que poseen baja
autoestima, los que tienen antecedentes de maltrato, los que están deprimidos, los que
tienen baja tolerancia a la frustración y los dependientes al alcohol.
 Perspectiva psiquiátrica: Los testigos y víctimas de violencia presentan altas tasas de
depresión y estrés post-traumático. El abuso de sustancias y de alcohol, así como los
trastornos de personalidad limítrofe o antisocial incrementan de manera considerable el
riesgo de violencia. La violencia y el suicidio se han encontrado relacionados.

Cuando una pareja está empezando su relación es muy difícil que aparezca la violencia. La
posibilidad de que la pareja termine es muy alta si ocurriera algún episodio de violencia. Es
importante aclarar que el agresor no se detiene por sí solo. Si la pareja permanece junto a él, el
ciclo va a comenzar una y otra vez, cada vez con más violencia.
Posibles soluciones:
Cambiar nuestra forma de educar, creo que desde ahí inicia la violencia, desde la forma en que
educamos a nuestros hijos, y la forma en que nos educaron nuestros padres, vemos normal que
un padre le pegue a su hijo porque “se porta mal” y de ninguna manera se debe justificar la
violencia, así sea una nalgada o un manotazo, es violencia, no se puede decir te pego porque te
quiero, porque quiero que seas una persona de bien, entonces los niños creen que es normal
pegarle a alguien que quieres, o que alguien te pegue porque te quiere, y crecemos y repetimos
patrones y entonces la violencia nunca terminará porque violencia genera más violencia.
Necesitamos entender como padres que no es fácil educar a nuestros hijos, se requiere de
muchísimo esfuerzo y paciencia, y en el camino podemos flaquear, podemos equivocarnos pero
debemos aprender a detectar, aceptar y corregir nuestros errores, debemos aprender a manejar
nuestras frustraciones y nuestras preocupaciones y si no podemos hacerlo solos podemos pedir
ayuda, ya sea psicológica o espiritual y esto nos traerá beneficios y podría ayudarnos a mejorar
nuestras relaciones familiares y evitar lastimar a las personas que más queremos.

Los valores son las características morales de las personas, que promueven su crecimiento y
son desarrolladas mediante su experiencia en el mundo, por lo que es una decisión netamente
personal.
Sin embargo, desde el punto de vista social, es claro que sociedades como la nuestra requieren
sobre todo de personas que piensen no solo en el bien propio sino en el común, que sean
solidarios, que puedan sentir el dolor y la necesidad de los demás. “Estas personas tendrán
menos posibilidad de mostrar conductas violentas en la comunidad y en su hogar”, dice la doctora
Ana Liliana Ríos García, médico especialista en salud familiar y gestión pública.
Las buenas costumbres deben promoverse durante los procesos iniciales de formación, de ahí
el rol fundamental de la familia. Asimismo, los adultos tienen la obligación de ser ejemplo de
estas, en la vía pública, en los trabajos, tiendas, con nuestros comportamientos cotidianos. A
través del ejemplo se educa a mejores personas, mejores ciudadanos.
Según la doctora Ríos, hay que motivar a los niños y jóvenes para que se involucren en
actividades altruistas, educándolos para que puedan sopesar las alternativas de su actuar con
todo cuidado y reflexionen sobre las consecuencias de sus actos. Si es así, la conclusión es una
sola: la violencia nunca es la mejor opción.

Debemos erradicar esa idea de que la violencia es algo natural, ser conscientes del daño que se
causa y así evitar crisis o rupturas familiares, tenemos que trabajar en la comunicación con
nuestra familia, convivir con ella, y esto les dará seguridad a todos los miembros de la familia,
informarnos bien para saber detectar cuando estamos en un caso de violencia familiar y así pedir
ayuda, siempre hay alguien a quien recurrir.
Propuesta en caso de violencia familiar:

 El primer paso sería que las personas involucradas reconozcan que están siendo víctimas
de violencia familiar, y claro lo ideal sería que también el agresor lo reconociera.
 Acercarse a pedir ayuda, hoy en día hay instituciones de gobierno que dan apoyo a
familias con este y otros problemas.
 Iniciar o intensificar campañas mediáticas con el fin de informar, orientar a las personas
para que sepan a dónde acudir en caso de ser necesario.
 Programar reuniones de informes o capacitaciones a nivel de cuadras o colonias en cada
comunidad con la finalidad de intensificar la conciencia de la población sobre violencia
familiar. Esto ayudaría a que mujeres y familias en general estén informadas sobre qué
hacer y cómo enfrentar una situación de violencia en el hogar.
 Asistir a terapias familiares para intentar superar estos episodios de violencia y evitar que
se repitan o continúen.

En conclusión, este es un grave problema en la sociedad, por lo tanto una de las principales
soluciones a este problema es educar bien a nuestros hijos, cuidar lo que nuestros niños y
jóvenes ven en los medios de comunicación, crear conciencia en ellos sobre las cosas y actitudes
que no se pueden permitir, y sobre todo trabajar en tener una buena comunicación familiar.
En caso de implementar estas posibles soluciones se disminuiría considerablemente la violencia
en las familias, tendríamos niños más felices, jóvenes más sensatos y adultos más responsables,
por lo tanto familias unidas y una comunidad más segura.

Referencias