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Título Original:
No soy Santo, Gasté su Gracia

Autor:
Junior Ponciano

Copyright ©2018 Por Junior Ponciano, Primera Edición

ISBN-00:
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TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en


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recuperación de información, en ninguna forma ni por
ningún medio, sea digital, electrónico, por fotocopia, o
cualquier otro, sin el permiso previo del autor.

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DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
PROLOGO
INTRODUCCION
CAPITULO 1
Gasté su Gracia

CAPITULO 2
¿Orgullo o Promesa?

CAPITULO 3
Mi Más Grande Pesadilla.

CAPITULO 4
Una Visita Inesperada.

CAPITULO 5
Las 3 Maquinaciones del Enemigo

CAPITULO 6
Una Mente Correcta.

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CAPITULO 7
Descubriendo Quién es el Santo.

CAPITULO 8
Su Gracia fue Suficiente.

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Lo más difícil para un ser humano es poder
reconocer sus fallas y usarlas para ayudar a otros
mostrando las heridas del pasado. Porque vivimos
en un mundo que siempre nos vende que podemos
alcanzar una vida perfecta deseada por todos sin
fracasos, lo cual usualmente nos hace desalentarnos
o renunciar a eso que un día nos motivó a iniciar,
cuando nos damos cuenta de que no podremos
lograrlo sin fallar o herir en algún momento o que ya
nos hemos equivocado lo suficiente como para no ser
un ejemplo. Es entonces, cuando Dios me trae a
memoria que en la Biblia las historias de los héroes
de la fe se escribieron de una forma diferente.

Al iniciar este gran trayecto de escribir mi primer


libro nunca pensé que se trataría sobre ¿Cómo vivir
en santidad siendo pecador? Ya que, mayormente
como líderes queremos mostrar sólo las victorias y
nuestros grandes éxitos. Recuerdo una noche cuando
Dios me despertó y me puso a pensar en las veces

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que había pecado, y la manera en cómo me había
sentido, fue en ese momento donde me dijo:
¿Disfrutarás tú solo de lo que aprendiste en tus
caídas o ayudarás a que otros también se puedan
levantar como tú lo has hecho? En ese instante le
dije: Señor, estoy dispuesto, quiero dar por gracia de
lo que tú me has dado. Esa noche tan especial donde
desde mi cama Dios me guío a empezar el primer
capítulo de este libro, el cual tiene como nombre
“Gasté su Gracia”. Fue Tan maravilloso sentir su
voz decirme cada palabra a utilizar…

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Todos en algún momento nos hemos sentido tan mal
y poco íntegros por haber cometido el mismo pecado
tantas veces, que creemos que Dios esta tan enojado
con nosotros como para perdonarnos, por lo que
consideramos que lo más conveniente es no volver a
orar pidiéndole perdón. Nos convencemos a tal
punto que la historia se volverá a repetir una vez
más, que el ponernos de rodillas nos parece una
pérdida de tiempo para Dios y nosotros.

Durante un tiempo en mi vida esto me estuvo


sucediendo, ya estaba tan cansado de vivir dando
vueltas en el mismo circulo, que me llegó a la mente;
“sabes ya no vuelvo a orar más,” ¿para qué
intentarlo, si sé que lo repetiré otra vez? Justo
cuando estaba listo para tomar la decisión de no

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volver a ponerme más frente a mi cama para clamar
a Dios, inició nuestra inesperada conversación, al
escuchar su voz diciéndome:

D: ¿Si te detienes de orar me estarías agradando a


mi u obedeciendo a satanás?

J: A lo que al instante le respondí: Pues estaría


obedeciendo a satanás.

D: ¿Cuál es la única manera en la que después del


enemigo hacerte tropezar tu puedes devolverle el
golpe y hacerlo sufrir?

J: Amándote y clamándote a ti, mostrando que tu


sangre me limpia.

D: ¿Qué esperas? Vuelve a darle otro golpe, y


demuéstrale que ¡siete veces cae el justo y Yo lo
levanto!

Fue en ese instante cuando salto a mi espíritu el


verso donde Pablo habla:

Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que


lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por

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tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo. 2 Corintios 12:8-9
Entendí que no debemos parar de pedirle a Dios y
arrepentirnos, el enemigo sufre cada vez que
mostramos el poder del sacrificio de Cristo en
nosotros. Y al igual que Pablo podremos recibir una
gracia mayor que forjara más fuertemente nuestro
carácter y la capacidad de caminar en humildad. Al
vencer nuestra lucha con el pecado nos convertimos
en bendición para los que nos rodean, por lo que no
debemos de rendirnos, aunque al instante de
nosotros orar no veamos a Dios manifestarse,
tenemos la promesa de que El demostrara su poder
en nosotros.

Cuando reconocemos nuestra lucha y limitación con


el pecado nos damos la oportunidad de crecer y
afirmar que Dios es más grande que nosotros.
También nos permite ser equipado por Dios a través
de su múltiple gracia que nos ayudan en nuestra
lucha diaria con el pecado y en nuestro proceso de
vivir en Santidad.

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Prepárate para devolver el golpe a través de nuestra
travesía con cada capítulo del libro “No Soy Santo,
Gasté su Gracia”. Esta historia continuará…
¡Adquiere nuestro libro!

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