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Reflexión sobre el impacto de la migración venezolana por: David Vilca Zelaya

He podido observar que muchos amigos y amigas, algunos economistas y otros no, se han
dado el tiempo para comentar un tema importante sobre la coyuntura social. Pues sí, me
refiero a la acelerada migración de vecinos venezolanos que huyen día tras día de la crisis
generalizada que está matando de hambre a su país. Yo, como muchos, también lo veo
como una cuestión humanitaria y de supervivencia. No tienen otra alternativa. Y reniego
cuando veo, leo y escucho tantos comentarios xenófobos sin fundamento que van
aumentando con el pasar de las horas. SIN EMBARGO, lastimosamente hoy me he dado
cuenta de que el problema es más complejo de lo que pensábamos y no basta con analizar
a rabietas la dimensión social o política.

Es por ello que, a continuación, haré un breve resumen de lo que fue el Viernes
Económico realizado por la PUCP y conferenciado por dos grandes: Oscar Dancourt (Ex
presidente del BCRP) y Alonso Segura (Ex ministro de Economía y finanzas). Ambos
con obvia experiencia en políticas macroeconómicas y monetarias, lo suficientemente
capaces para pintarle el panorama real de lo que ocurre con nuestra economía entorno a
la migración a cualquier persona. Cabe recalcar que me centraré en la postura con más
base teórica y empírica.

Sin más premisa, nuestra economía sigue inmersa en una "no tan evidente" RECESIÓN
causada, principalmente, por un contexto externo adverso donde los precios de nuestros
principales indicadores de crecimiento están cayendo (minerales generalmente). Además,
el crecimiento de EEUU golpea directamente a nuestras tasas de interés y a nuestros
términos de intercambio. Pero más importante, los datos muestran que en nuestra
economía NO SE ESTÁN GENERANDO EMPLEOS en las empresas formales de 10+
trabajadores, por el contrario, dicha variación porcentual se ha contraído y eso sí que es
preocupante. Si a estos choques negativos, le sumamos el problema migratorio y
subestimamos sus efectos en nuestro mercado laboral, entonces, la situación económica
y social de cara al corto y mediano plazo puede ser peor de lo que esperamos.

Con la expansión acelerada de la oferta laboral (alrededor de 400 mil venezolanos en


tierras peruanas) se tirarán los salarios, nominales y reales, a la baja. Esto debido a que
nuestro mercado actual no puede incluir a toda la mano de obra inmigrante sin que inicie
una competencia por puestos de trabajos. Lo cual, conlleva a que personas pierdan sus
empleos y a que el sector informal aproveche dicha situación. En general, tendremos un
país más desorganizado, empobrecido y con más retos estructurales de los que ya
teníamos meses atrás. Asimismo, se espera una crecida del sector informal en los rubros
de servicios y manufactura, ya sean pequeñas y micro empresas. Y con un país
centralizado, los efectos se multiplican haciendo de Lima una peor ciudad de lo que ya
era.

Las soluciones inmediatas, desde mi punto de vista, son muy difíciles de formular. Por
un lado, existe el tema humanitario y, por el otro, el desfavorable contexto económico
que se está agravando. Esperemos que el gobierno y las instituciones correspondientes
hagan un análisis más que exhaustivo de lo que está ocurriendo ahora. El debate debe
estar abierto para generar medidas que controlen este fenómeno y lo reviertan hacía una
nueva forma de expandir la economía.