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Título: Reflexiones sobre la autoría de los estudios

científicos
Autores: Esperanza Escortell-Mayor, Susana Monge-Corella y Grupo de Investigación Clínica
en Atención Primaria (G-ICAP)*

Escortell-Mayor y Monge-Corella elaboraron el primer borrador. Los miembros del G-ICAP lo


revisaron y contribuyeron a su contenido intelectual de forma sustancial. Todos aprobaron la
versión final del documento

* G-ICAP
Inés Galende Domínguez. Agencia Pedro Laín Entralgo
Rosario Riesgo Fuertes. Gerencia de Atención Primaria (GAP) Área 1
Esperanza Escortell Mayor. GAP 3
Miguel Ángel Salinero Fort. GAP 4
Ricardo Rodríguez Barrientos. GAP 5
Fernando Caballero Martínez. GAP 6
Sofía Garrido Elustondo. GAP 7
Gloria Ariza Cardiel. GAP 8
Isabel del Cura. GAP 9
Mª Luisa Cabello Ballesteros. GAP 10
Milagros Beamud Lagos. GAP 11
Luis Gª-Olmos. GAP 2

Correspondencia:
Esperanza Escortell Mayor
Técnico de Salud de AP GAP Área 3
Ntra. Sra. del Pilar s/n
28803 – Alcalá de Henares
Tfno: 91.887.25.46
Correo electrónico: eescortell.gapm03@salud.madrid.org

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Texto para sección “Artículos especiales”
La autoría de los estudios científicos suele ser complicada de adjudicar, debido
fundamentalmente a la cantidad de aportaciones –diferentes en cantidad y tipo- que se
realizan en la mayoría de los estudios. Esto dificulta el establecer un criterio objetivo a
partir del cual considerar quiénes son los autores de un estudio.
Este documento de reflexión, nacido en el seno del Grupo de Investigación Clínica en
Atención Primaria (en adelante G-ICAP), tiene el objetivo de ser un documento de
apoyo que sirva tanto para los estudios del Grupo como para otros estudios científicos
que se desarrollen en el ámbito de las ciencias de la salud.
La autoría: Ser o no Ser
El número de autores de los artículos científicos ha aumentado considerablemente 1-4,
explicado en parte por una mayor cantidad de estudios multicéntricos con un número
elevado de investigadores/colaboradores, pero también por otros factores 5.
La autoría es un tema relevante en la producción científica debido a que tiene
importantes repercusiones académicas, sociales y económicas 6. Según algunos
autores 2 “el motivo principal en la publicación de un artículo biomédico se ha ido
desplazando desde ser un vehículo de la verdad científica a ser un medio de aumentar
nuestros méritos profesionales”. Una buena cantidad de publicaciones aseguran un
curriculum y un prestigio profesional 7,8. A ello se suman otros factores que añaden
dificultad a la atribución de la autoría como: interés en utilizarla como motivación; lista
potencialmente larga de personas que contribuyen en un estudio; necesidad de
reconocimiento individual de forma justa, según la contribución específica de cada
investigador; y diversidad de políticas de autoría múltiple que tienen las revistas
científicas 9,10.
Quien firma un estudio asume la responsabilidad pública de su contenido. Sin
embargo, esto sólo puede acarrear alguna consecuencia negativa en el caso de que el
trabajo se enfrente a acusaciones de manipulación, fraude o presente algún problema
legal.
Los múltiples beneficios y la ausencia de consecuencias actúan como incentivadores
del fraude y, en ocasiones, los autores que firman las publicaciones científicas no se
corresponden con los que legítimamente deberían aparecer. Clásicamente se alude a
dos problemas de fraude en la autoría de los estudios: autores que no deberían serlo,
pero que aparecen como firmantes 11,12; y autores que, cumpliendo claramente con los
requisitos de autoría, no constan como tales 12. La persona vinculada al grupo de
investigación y que, por su posición jerárquica, relación laboral u otra (i.e. vínculo
familiar), solicite constar como autor/a ex officio viola la libertad académica y el
principio de justicia. Inversamente, la omisión de un colaborador/a en las
comunicaciones o publicaciones de una investigación, supone una apropiación
indebida de la autoría intelectual 13. Las demandas y los conflictos relacionados con la
autenticidad de la autoría han experimentado un aumento notable y existe evidencia
creciente de prácticas fraudulentas de autoría 7,9,14-18, que han alcanzado una gran
tolerancia por parte de la mayoría de los profesionales.
Definiciones de autoría
No existe consenso en la definición de autoría, aunque se han hecho múltiples
intentos. El Comité Internacional de Directores de Revistas Médicas (ICMJE, por
sus siglas en inglés) elaboró el documento “Requisitos de uniformidad para los
manuscritos enviados a revistas biomédicas” 6. En el capítulo sobre autoría y
contribuciones considera que un autor de un estudio publicado es “una persona que
ha contribuido intelectualmente de manera significativa al mismo”, y establece los
siguientes principios:

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1. Para establecer la condición de autoría deberían cumplirse los tres siguientes
criterios: A.- Contribuciones significativas a la concepción, diseño u obtención de
datos o al análisis e interpretación de los mismos. B.- La redacción del manuscrito
o la revisión crítica de su contenido intelectual sustancial. C.- La aprobación final
de la versión que va a publicarse.
2. Cada autor debe haber participado de manera suficiente en el estudio como para
asumir la responsabilidad pública por las correspondientes partes del estudio.
3. La obtención de financiación, la recogida de datos o la supervisión general del
equipo de investigación, por sí solas, no justifican la autoría.
4. Todas las personas identificadas como autores deben cumplir los criterios de
autoría y todas las que los cumplen, deben aparecer en la lista de autores.
A pesar de que los criterios del ICMJE han obtenido una extensa difusión y aprobación
internacional 7, diversos estudios han puesto de manifiesto dificultades de
cumplimiento 19,20, especialmente en el caso de estudios multicéntricos y de autoría
corporativa 21.
El Committee on Publication Ethics (COPE) parece menos exigente en sus
consideraciones de autoría. Su definición de autor es: “aquella persona que, como
mínimo, es responsable de una particular sección del estudio”, y establece cuatro
acciones 22:
1. El premio de la autoría debería ponderar las contribuciones intelectuales a la
concepción, diseño, análisis y escritura del estudio por encima de la recogida de
datos y otros trabajos de rutina. Si no hay una tarea que pueda ser
razonablemente atribuida a un individuo en particular, entonces ese individuo no
debería ser acreditado como autor.
2. Para evitar disputas sobre la atribución de los méritos académicos, es útil definir en
una fase temprana de un proyecto de investigación quién será acreditado como
autor, como contribuyente, y quién aparecerá en “agradecimientos”.
3. Todos los autores deben asumir públicamente la responsabilidad sobre el
contenido del artículo. La naturaleza multidisciplinar de muchas de las
investigaciones puede hacer esta tarea difícil, pero esto puede ser resuelto con
una declaración de las contribuciones individuales.
4. Debe leerse cuidadosamente la “Información para autores” de la revista en la que
se pretende publicar, debido a las incertidumbres actuales.
Varios autores han escrito sobre esta cuestión. Huth comenta que un autor debe ser
responsable, como mínimo, de una parte del contenido del artículo, pero además debe
participar en su redacción o revisión y, sobre todo, ser capaz de “defender
públicamente ante la comunidad científica todo el contenido intelectual del artículo”.
Según Arranz, el concepto de autoría debería estar más ligado a cuestiones de fondo
y de contenido que a cuestiones de forma 19. Ordóñez y Espinosa son mucho más
exigentes en cuanto a los requisitos para ser autor y especifican que una simple
revisión crítica del artículo no daría derecho a figurar como autor 2 En el libro
“Metodología de la Investigación clínica”, Camí utiliza una definición cercana a la del
ICMJE y añade que un autor debe ser capaz de presentar en detalle la contribución
personal a la investigación y de discutir los principales aspectos de las otras
contribuciones 13.
Autoría o agradecimientos: ésa es la cuestión
Los participantes en estudios científicos que no aparecen como autores suelen ser
relegados a los agradecimientos que, habitualmente, se referencian en letra pequeña
al final del artículo. Según las indicaciones del ICMJE 2006, las personas que han
contribuido materialmente al trabajo, sin llegar a cumplir los criterios de autoría,
pueden aparecer en el apartado de agradecimientos designadas como “investigadores

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clínicos” o “investigadores participantes”. En estos casos, se podría describir la función
o contribución de estas personas mediante fórmulas tales como “asesoría científica”,
“revisión crítica del protocolo del estudio”, “recogida de datos” o “provisión y cuidado
de los pacientes del estudio” 6.
Este sistema con dos categorías de reconocimiento (autoría o agradecimientos)
significa que los contribuyentes de nivel medio (personas que han hecho
contribuciones sustanciales pero que no cumplen los criterios estrictos de autoría,
como los que propone la ICMJE, por ejemplo, reclutar pacientes y recoger los datos de
los mismos) no reciben el apropiado reconocimiento 12; o son falsamente reconocidos
como autores o su colaboración no recibe mérito alguno 23, a efectos de crédito
académico y de financiación, son invisibles. No resulta sorprendente que este sistema
genere descontento.
Pero en ningún sitio está escrito que el sistema deba ser dicotómico. Hace ya más de
20 años algunos autores idearon una posible clasificación en tres categorías: aquéllos
contribuyentes de nivel medio deberían aparecer junto a los nombres de los autores en
una segunda categoría, separada bajo un título como “Investigadores Clínicos” o
“Investigadores Participantes”. La tercera categoría de “Agradecimientos” debería
quedar reservada para contribuciones más limitadas y más puramente técnicas 23.
Hasta que los editores no se decidan a introducir un sistema en tres categorías,
continúa abierto el reto de cómo reconocer el trabajo de todas las personas que
colaboran en una investigación de una manera equitativa y justa.
Orden de las firmas
El orden de las firmas es actualmente el único reconocimiento a la importancia relativa
de las contribuciones de cada uno de los autores, aunque no siempre se respeta este
criterio 16,24,25. Habitualmente el primer puesto (y en muchos casos también el último),
sugiere una participación especial en la investigación y en la elaboración del
manuscrito 26. A pesar de que el orden de firmas de un trabajo puede ser también
problemático, no existen criterios que guíen esta decisión 25.
Hay revistas o grupos de investigación que optan por documentar las aportaciones de
cada autor en la publicación. Actualmente algunas revistas lo solicitan y publican, al
menos para los estudios originales de investigación. Ésta es una vía de lograr mayor
transparencia en la atribución de la autoría. La primera publicación científica que puso
en práctica esta modalidad fue The Lancet, en 1997. En el mismo año Drummond et
al. publicaron una propuesta en JAMA que contemplaba también esta opción, y que
27,28
acabaron por incorporar en sus instrucciones para los autores . Otras
publicaciones se sumaron posteriormente: British Medical Journal, Annals of Internal
Medicine, American Journal of Public Health o Radiology 21.Esta información suele
publicarse como una nota al pie en la primera página, o al final del artículo como un
apéndice.
Existe el derecho a justificar el orden en el que firman los autores/as de un trabajo, en
una nota a pie de página. En este sentido, cuando en un trabajo colabora más de un
autor/a que haya compartido la labor principal de la preparación del manuscrito, y
todos hayan dedicado el mismo esfuerzo, éstos tendrán la misma consideración de
primeros autores. Dicha circunstancia quedará explícita en la publicación del original 6.
En cualquier caso, en la actualidad no existe una recomendación explícita, ni
consenso alguno, sobre cómo ponderar el orden de firmas, pero sí en que debería ser
un proceso transparente y consensuado por todos los autores, que deberían ser
capaces de justificar el orden final 29.
El caso especial de las publicaciones en grupo
En los últimos años el incremento de grupos y redes de investigación ha complicado
aún más la asignación de la autoría, debido a la variabilidad de las colaboraciones.
Las dinámicas interpersonales en estos grupos influyen en gran medida en la manera

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en que se decide la atribución de la autoría 30. Algunos grupos operan bajo principios
de absoluta igualdad (acordando en muchos casos que todos los miembros serán
autores de los trabajos, con el reconocimiento de haber realizado contribuciones
equivalentes); otros están organizados bajo una estructura más jerárquica. Algunos
grupos acuerdan de antemano cómo se manejarán las cuestiones de autoría en el
seno del grupo; otros nunca abordan el tema como grupo y la decisión se traslada al
responsable del mismo 12. En este tipo de estudios el dilema de la atribución de la
autoría es mayor 29, y cada vez es más frecuente la asignación de la autoría a un
grupo colectivo 31 (autoría corporativa), lo que parece una fórmula más satisfactoria 32.
Algunos grupos de investigación han abordado ya este problema de manera directa. El
Proyecto Multicéntrico de Investigación sobre Tuberculosis (PMIT), debido al gran
número de investigadores implicados elaboró, antes del inicio del proyecto, una
definición clara de sus normas de autoría y propiedad intelectual de los datos y
estableció una autoría colectiva que sería lo único que aparecería en la línea de los
autores 20. Establecieron además que, en un pie de nota en la primera página, se
señalara a la persona a la que debería dirigirse la correspondencia. Los siguientes
autores aparecerían situado en distintos epígrafes según la naturaleza de su
colaboración.
El PMIT, basado en su experiencia, recomienda el establecimiento de una política de
autoría explícita y acordada de antemano, algo que han aplaudido otros autores 21 que
argumentan que esta opción recalca la naturaleza «en colaboración» del estudio y
evita recelos, disputas y toda suerte de problemas entre los participantes, a la hora de
competir en la línea de autores.
Sin embargo, también se apuntan algunas deficiencias 21: La ausencia de nombres
impide la identificación de los sujetos realmente responsables del estudio y frena el
interés lícito de investigadores jóvenes para escribir artículos de calidad y establecer
sus propias credenciales.
Un problema adicional en publicaciones de grupo es que existe una gran
heterogeneidad en los criterios de autoría que utilizan, tanto las bases de datos
bibliográficas como las diversas publicaciones. Esto genera aún mayor confusión a los
investigadores a la hora de consensuar la línea final de autores.
Existen publicadas algunas recomendaciones sobre cómo abordar el tema de las
publicaciones en grupo. Este aspecto debería ser más ampliamente debatido para
tratar de unificar criterios y ser abordado de forma directa en la “Información para
autores” de las diversas revistas. En una publicación de los editores de JAMA se
propusieron tres modelos de atribución de autoría para el caso de las publicaciones de
grupos 31. Posteriormente, el Consejo de Editores Científicos (CSE, por sus siglas
en inglés), propuso añadir a estas tres, una última categoría de atribución de autoría
para las publicaciones de grupos 33:
a. La línea de autores contiene los nombres de autores individuales Y el
nombre del grupo. El uso de la conjunción Y indica que hay otros individuos
miembros del grupo que también son autores, que aparecen en algún otro lugar
del artículo y que deberían ser incluidos como autores en las bases de datos
bibliográficas. En la base de datos de PubMed, por ejemplo, queda indexado el
nombre del Grupo, aunque no siempre se indexa el nombre de los integrantes del
mismo, algo que sería deseable. Algunos artículos publicados por Medicina Clínica
siguen esta modalidad. Los miembros del grupo aparecen ya sea en una nota al
pie en la primera página 34, en una nota al final del artículo 35 o en un anexo 36.
b. La línea de autores contiene los nombres de autores individuales POR
el nombre del grupo. El uso de la conjunción POR1 indica que los autores que son
mencionados en esa línea representan al grupo, que incluye también a otros
individuos que no son autores y que no deberían ser incluidos en las citaciones ni
1
Del inglés “for”. También puede encontrarse traducido como “para” o “en representación de”.

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en las bases de datos bibliográficas. Estos miembros del grupo que no son autores
deben aparecer en algún otro lugar del artículo, por ejemplo, en agradecimientos 37
o en una nota al pie 38. En este caso el PubMed a veces indexa y a veces no el
nombre del Grupo en la línea de autores, al igual que a veces indexa y a veces no
los nombres individuales de los miembros del grupo
c. La línea de autores contiene el nombre del grupo, pero ningún nombre
de autores individuales. Todos los miembros del grupo son autores y son listados
sus nombres en algún otro lugar del artículo. En este caso no hay miembros del
grupo que no sean autores. También ésta es una opción que se ha utilizado en
Medicina Clínica 39.
d. Cuando, a diferencia del apartado anterior, hay algunos miembros del
grupo que no son autores, el CSE propone añadir un asterisco al nombre del
Grupo. Los nombres de los que sí son autores aparecen en algún otro lugar del
artículo. A pesar de la recomendación, este asterisco no siempre se utiliza para
marcar esta diferenciación 40-42.
Por último, a veces puede ocurrir que aparecen como autores todos los nombres de
los miembros de un grupo, pero aún así se quiere reflejar su pertenencia al mismo. En
ese caso podría ser adecuado separar la línea de los nombres de los autores y el
nombre del grupo con un punto y seguido 43. La ventaja de las dos primeras opciones,
es que identifican a los miembros del grupo que tienen responsabilidad directa sobre el
manuscrito 44.
Recomendaciones del Grupo ICAP
 Ser profesionales honestos y reconocer el mérito de la autoría a aquellas
personas que legítimamente lo merecen.
 Al iniciar un proyecto, acordar con antelación la política de autoría del estudio y
comentar el tema de forma abierta. En el caso de grupos o instituciones, que éstas
elaboren documentos de consenso o procedimientos sobre este tema.
 En cualquier tipo de estudio debe conocerse desde el primer momento el
nombre de la persona responsable del mismo.
 En los trabajos multicéntricos debería delimitarse de antemano las condiciones
para ser coautor de las diversas publicaciones a que puedan dar lugar. Por
ejemplo, con la inclusión de un número mínimo de sujetos y con un número de
autores en proporción al número de sujetos incluidos.
 Las tareas, tanto durante el desarrollo del proyecto como durante la
elaboración del manuscrito, deben repartirse equitativamente entre las personas
que se prevé que figurarán como autoras, en función del peso que se dará a cada
una de ellas. Todo ello debería quedar reflejado por escrito y con la ayuda de un
cronograma para la organización del trabajo. Esto puede facilitar un acuerdo previo
sobre la autoría de los trabajos.
 Cuando sea posible, especificar las contribuciones individuales de cada autor
al manuscrito, que justifican tanto la autoría como el orden de las firmas, aunque
no se publiquen después estos datos.
 Poner en marcha la figura del colaborador como categoría independiente de
reconocimiento (junto a los autores y los agradecimientos), para aquellas personas
que, aunque participan, no llegan a cumplir criterios de autoría. Cuando el número
de colaboradores es elevado, puede ser útil establecer categorías según el tipo de
colaboración. Por ejemplo “recogida de información”, “investigadores clínicos”,
“informatización y análisis de datos”, “coordinación del trabajo de campo” etc.
 En cualquier caso se debería poder justificar ‘a posteriori’ la participación de
cada ‘autor/colaborador’. En caso de discrepancias, proponer la utilización de

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herramientas de ponderación (Anexo1. Herramienta de ponderación de las
contribuciones a un estudio de investigación) que permitan elaborar un orden en la
importancia de las contribuciones de cada autor una vez finalizado el manuscrito.
 Obtener la aprobación de todos los autores de la versión final del artículo.
 Estudiar bien la “Información para autores” de la revista en la que se pretende
publicar el manuscrito. Esto es especialmente importante en el caso de
publicaciones en grupo, debido a la gran heterogeneidad de criterios. Si el tema no
es abordado directamente en las normas de la revista, puede ser conveniente
seguir las recomendaciones del CSE.

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ANEXO 1. Herramienta de ponderación de las contribuciones a un estudio de investigación.

Tareas (repartir 10 puntos entre Importancia Tiempo para Colaborador Colaborador 2 Colaborador 3 Total 1 Total 2 Total 3
Coeficiente
todas las personas que han de cada tarea cada tarea 1 (aportación (aportación a (aportación a (aportaciones* (aportaciones* (aportaciones*
ponderación
contribuido a cada una) (del 1 al 10) (del 1 al 10) a cada tarea) cada tarea) cada tarea) ponderación) ponderación) ponderación)
Búsqueda bibliográfica 0,0 0,0 0,0 0,0
Revisión bibliográfica 0,0 0,0 0,0 0,0
Diseño del
Idea / Objetivo 0,0 0,0 0,0 0,0
proyecto de
investigación Diseño de la metodología 0,0 0,0 0,0 0,0
Escritura del proyecto de
0,0 0,0 0,0 0,0
investigación
Coordinación 0,0 0,0 0,0 0,0
Gestión del Recogida de datos 0,0 0,0 0,0 0,0
proyecto Seguimiento 0,0 0,0 0,0 0,0
Difusión de información 0,0 0,0 0,0 0,0
Creación de la BdD e
0,0 0,0 0,0 0,0
introducción de datos
Depuración de la base de datos 0,0 0,0 0,0 0,0
Análisis estadístico de los datos 0,0 0,0 0,0 0,0
Análisis
Recodificación de variables y
0,0 0,0 0,0 0,0
categorías
Elaboración de sintaxis 0,0 0,0 0,0 0,0
Resultados preliminares 0,0 0,0 0,0 0,0
Revisión/actualización de la
0,0 0,0 0,0 0,0
bibliografía
Programa gestor de referencias
0,0 0,0 0,0 0,0
bibliográficas
Introducción 0,0 0,0 0,0 0,0
Elaboración 0,0 0,0 0,0 0,0
Metodología
del
manuscrito Resultados 0,0 0,0 0,0 0,0
Conclusiones y Discusión 0,0 0,0 0,0 0,0
Esquema general del trabajo y
0,0 0,0 0,0 0,0
Puntos Clave
Resumen, primera página, carta
0,0 0,0 0,0 0,0
de presentación y envío on-line

El coeficiente de ponderación que proponemos es= (tiempo+(importancia*2))/3. Después de asignar el tiempo y la importancia, cada tarea se dota con 10
puntos, que deben repartirse entre todas las personas que hayan participado en la misma. Se multiplica esa cifra por el coeficiente de ponderación de esa
tarea, dando un Total. Finalmente, sumando los totales para cada persona, se obtiene un orden de colaboraciones siendo los de mayor puntuación los que
más han colaborado en el estudio. Esta planilla deberá adaptarse al caso concreto de cada proyecto, ya que pueden constar de tareas diferentes.