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JACOB BRONOWSKI
BRUCE MAZLISH

LA TRi\DICIÓN INTELECTUAL
DE OCCIDENTE

DE LEONARDO A HEGEL

TRA DUCCióN DE JOSÉ M.• GIMENO

EL LEGADO DE LA HISTORIA- 2

JEDDI¿lltiiA1L
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Titulo de la obra original : THE WESTERN INTELLECTUAL TRADITIOK


From Leonardo to Hegel.
Harper &. Brothers, Publishers. Nueva York, 1960.

fNDICE

Págs.


Prólogo .. . 9
{:l EDITORIAL NoRTE Y St; R, 1963. Introducción 13

PARTE l. EL MUNDO EN EXPANSIÓN:

De Leonardo a Galileo, 1 soo- I 630

~~ CAP. l. - Leonardo de Vinci y su época .. . .. . 25


"·i
;1
JI.- Los estados-ciudades de Italia .. . .. . 45
111.- Maquiavelo ......... .... .. 55
--~
-~:_ ¡_ .
IV. - Tomás Moro .. ... .... .. . 73
V. - Erasmo y los humanistas . . . 93
..-"~.:,';
VI. - La Reforma .. . . .. .. . .. . I IO
VII. -La Revolución Científica 146
..
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-
VIII. - La época isabelina . . . . .. 169
•J

PARTE Il. LA ÉPOCA DEL DISENTIMIENTO RAZONADO:

De Cromwell a Rousseau, 163o•I76o


~~

IX. - La Revolución puritana 199


N." de Reg istro: 554-6 2. - - Depósito Legal: M. 7553-196) X. - La "Royal Society" 231
. ··-- -·-- -- -- - .. ~~. XI. - Hobbes y Locke ... 246
Gráficas Cóndor. S. A. - Aviador Lindbergh, 5· - Madrid · 2. 188l-63
rr:·:
8 ÍNDICE
\
1
'

CAP. XII. - El método de Descartes ........ .


Págs.

273
1'
XIII.- La aportación de Pascal y de Bayle 2B9
XIV.- Voltaire-ciencía y sátira 3°7
XV.- Montesquieu 327
XVI. - Rousseau ... 345
PRóLOGO
pARTE III. LAS GRANDES REVOLUCIONES :
De Adam Smith a Hegel, I76o-183o ~
f
-~{¡·<t·
XVII.- La Revolución industrial . . . . . . . . . . . . . .. r(ODO espíritu reflexivo que confíe en la formación de una cultura
375
XVIII. - La Sociedad Lunar: empresarios y técnicos G contempo-ránea no ignora que ésta depende de un problema
394
XIX. - Adam Smith . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. cardinal: el problema que consiste en hallar una relación armónica
4°9 -~
;~ entre las ciencias y las humanidades. En la esfera educativa, en
XX. - Benjamín Franklin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 433 ':~

XXI.- Tomás Jefferson y la Revolución americana 451 l


.t
particular, tal problema se nos presenta en dos formas: se impone
que demos al futuro hombre de c1encia un sentido permanente del
XXII.- La Revolución francesa y su secuela napoleó- lt valor de la literatura y de las artes, pero al propio tiempo hemos de
mea ........... . 474 ::
--~- dar a cuantos cultivan las artes liberales una idea de los métodos, el
XXIII. - Edmundo Burke . . . . . . . . . .. 500
XXIV.- Jeremías Bentham / alcance y las fuentes de inspiración de la ciencia. Se trata de p-roblemas
sr8
XXV. -Roberto Owen ... vivos que se plantean ya en los bancos de la escuela para pasar a las
541 -(
,,.. aulas universitarias y luego, desbordándolas, entrar en la vida cotidiana
XXVI. - Kant y Hegel : surge la historia ... 566
de todos los hombres de reflexión. Pero donde más netamente se
Conclusión . . . . . . . . . . . . . ..

!ndice de nombres p-ropios


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6os
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acusan es en el ámbito universitario, en el cual no puede colmarse en
el espacio de tiempo de una generación la tradicional separación
entre ciencias y humanidades. No es, pues, fortuito que la presente obra
fuera concebida e iniciada en el Departamento de Humanidades del
lndice de materias .... .... . 619
Instituto de Tecnología de Massachusetts, activamente consagrado a
lograr una fusión intelectual entre las disciplinas científicas y las
humanidades.
El campo concreto de que los autores se han oettpado es el de la
historia. En éste, más aún que en otros, se abre una sima entre el
modo tradicional de exponer la historia y el interés reciente, aunque

1
todavía de carácter especializado, por el desarrollo histórico de la
ciencia y de la técnica. En cambio, los autores de la presente obra
... se han propuesto desde el primer momento ver como unidad la his-
ro LA TRADICIÓN INTELECTUAL DE OCCIDENTE PRÓLOGO I I

toria, y, desde luego, toda la historia intelectual. Este libro es fruto Estamos sumamente reconocidos al constante interés y apoyo con
de tal intento; y la casualidad ha querido que, cuando ya estaba que nos han favorecido John E. Burchard, Decano de la Escuela de
escrita, los fines de la presente obra se los haya expuesto a los autores Humanidades y Ciencias Sociales, y Howard R. Bartlett, Director del
Sir Charles Snow en un artíwlo titulado <<Challenge to the Intellect» Departamento de Humanidades. Los autores fueron presentados por
que publicó en el Times Literary Supplement ( I 5 agosto I 958) en el
el Prof. Giorgio de Santillana, y el estímulo que desde entonces les
que decía:
infundió se ha renovado en todas las fases de preparación de la obra
«Lo que hace falta es que, en las obras generales de historia, el llegando hasta la lectura de nuestro texto definitivo. Entre otros que
desarrollo de la ciencia ocupe el l~tgar que le corresponde junto a la nos han prestado valioso asesoramiento figuran el Prof. Herbert Rowen,
evolución política y económica. Es justo que así se haga, incluso desde
en la actualidad Prof. visitante en la Universidad de California
el punto de vista del historiador, pues el mundo en que vivimos es
(Berkeley ), la Prof. Hanna Gray, de la Universidad de Harvard, y
producto de la ciencia tanto como de la política y la economía. La
los Profesores Roy Lamson y Charles Gray, del Instituto de Tecnología
máquina de vapor contribuyó a formar el mundo moderno tanto al
de Massachusetts. Damos las gracias muy especialmente al Prof. Wil·
menos como Napoleón y Adam Smith, hecho, sin embargo, que sólo
liam Bottiglia, también del I. T. M., por sus agudas observaciones
raras veces admiten los historiadores. Entre los historiadores actuales
y por sr1 ayuda en los capítulos dedicados a los pensadores y escritores
son contados los que son capaces de escribir historia de este modo, franceses. Y asimismo hemos de expresar nuestra gratitud a no pocos
pero éste es uno de los modos en que se impone escribirla si no se amigos que sacrificaron horas de esparcimiento y de reposo mental
quiere que se agudice todavía más el divorcio entre el mundo científico para someterse a nuestras entusiastas peroratas acerca de tal o cual
)' el de las humanidades.»
gran concepción o detalle emdito de este libro.
La visión de una historia «integrada», escrita de esta manera, es En general, hemos indicado la fuente de las traducciones a1enas:
lo que hizo encontrarse a los autores, inglés uno, norteamericano el cuando tal indicación falta, puede considerarse que la traducción es
otro. La presente obra debe su existencia, en efecto, a la circunstancia de cosecha propia. Aunque hayamos respaldado o matizado los puntos
de que el autor británico fuera nombrado por la Fundación Carnegie más importantes con referencias bibliográficas, no ha sido éste el fin
para explicar un curso en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, principal de nuestras bibliografías, sino más bien el de orientar al lector
en cuyo Departamento de Humanidades ensei1aba, por su parte, el sobre las mejores obras en que puede estudiar detenidamente el tema
autor norteamericano. Ambos tienen contraída una deuda de gratitud por el que se interese en particular. Por esta razón nos hemos limi·
con una y otra institución por haberles brindado esta oportunidad, tado en general a citar obras escritas en inglés o en francés, en el
que ha fmctif~eado en amistad duradera y en colaboración constante supuesto de que nuestros lectores podrán desenvolverse mejor en estas
sobre los temas estudiados en estas páginas. lenguas que en otras; sin embargo, en ocasiones hemos remitido a
Tenemos muchas deudas y obligaciones que reconocer. La más obras importantes escritas en otros idiomas, principalmente alemán y
importante -huelga decirlo- es la contraída con los pensadores mis· espaí1ol. Las bibliografías que damos no son exhaustivas, sino críticas,
mos de que tratamos en las páginas siguientes, toda vez que su obra y en ellas sólo señalamos aquellas obras que a nuestro juicio son las
ha formado nuestra capacidad intelectiva y ha influido en muchos más importantes sobre cada tema, agregando breves juicios al respecto.
aspectos sobre nuestra visión de las cosas. Por razones análogas somos En la actualidad no existe una bibliografía de la historia intelectual
deudores de reconocimiento a los estudiosos del Instituto de Tecno- que sea completa y crítica. Naturalmente, mBchos lectores preferirán
logía de Massachusetts y a otros grupos de estudiosos de Inglaterra leer el libro de corrido, echando sólo alguna que otra ojeada a las
y Norteamérica, cuyas consideraciones han influido no ya en la expo- notas, cosa que el texto permite por haber sido escrito entendiéndolo
sición, sino a veces en la misma artiwlación esencial de nuestras ideas. como unidad autónoma e independiente.
12 LA TRADICIÓN INTELECTUAL DE OCCIDENTE

Según corresponde a una obra sobre la tradición intelectual de


Occidente, el presente libro fue redactado y vuelto a redactar en
muchos lugares de Europa -Inglaterra, España, Francia e Italia- y
de América. Esfuerzo tan disperso pero a la vez tan intenso había
de plantear problemas constantes de organización y presentación. En
Inglaterra, estos problemas han sido resueltos por la Sra. Elise Charles,
que puso a máquina y coordinó gran parte del material, preparando
además el fndice de nombres. En los Estados Unidos, la Sra. Ruth
Dubois y las secretarias del l. T. M. prepararon la mayor parte del INTRODUCCióN
texto mecanografiado para la imprenta. N o podemos terminar sin
expresar nuestro reconocimiento por el trabajo de muchas mecanó-
grafas anónimas de distintos puntos de Europa que han tenido que
luchar con una lengua para ellas extraña y con los pensamientos, extra-
A presente obra es un estudio sobre la evolución de las ideas desde
ños también, de los autores.
J. 8RONOWSKI
L el Renacimiento hasta los comienzos del siglo XIX. En el fondo
y en la forma se distingue por varios conceptos de otros estudios sobre
BRUCE MAZLISH.
la historia de las ideas. Convendrá, pues, que desde el primer momento
llamemos la atención del lector sobre tres diferencias fundamentales
que presenta y que equivalen realmente a diferencias de principio.
La primera es que esta obra constituye una historia intelectual en el
más amplio sentido del término, es decir, que no se circunscribe a las
ideas de un determinado campo, v. gr. política o filosofía. A nosotros
nos ha interesado la gama toda del espíritu, y una característica impor-
tante de nuestro libro lo representa su especial hincapié en la acción
recíproca de las ideas de distintos cuadrantes del pensamiento. En par-
ticular, atendemos más de lo acostumbrado a las ideas científicas, a
los movimientos literarios y a las innovaciones en las artes.
En segundo lugar, creemos que la h istoria de las ideas debe 1r
unida al conocimiento concreto de los acontecimientos que se regis-
traron al mismo tiempo. El estudio de las ideas es evolutivo, y el
lector ha de percibir en el trasfondo la trama de los hechos, el am-
biente material en que las ideas se han desarrollado; debe apreciar el
influjo de los hechos sobre las ideas y el de éstas sobre los hechos.
De aquí que en nuestra obra se atienda más de lo corriente a la his-
toria de los tiempos que abarca. En particular subraya la repercusión
de los inventos técnicos y sociales que corren parejas con las nuevas
ideas y en los cuales se manifiesta prácticamente el vigor intelectual
de una comunidad.
14 LA TRADICIÓN INTELECTUAL DE OCCIDENH.
!')
INTRODUCCIÓN

Por último, estimamos que el modo acertado de exponer una idea


Con todo, la evolución de una idea tiene también una lógica m-
es presentarla en el ropaje verbal de los hombres en que se produjo
tema, que sigue a través de todos los conflictos. Considérese, por
como una revelación. Por ello las hemos expuesto siempre en la forma
ejemplo, cómo ha ido cambiando la idea de progreso y, no obstante,
en que fueron sustentadas, por individuos o por grupos de individuos.
cómo ha conservado su dirección a lo largo de los cuatro siglos que
En general, cada uno de nuestros capítulos se centra en la concepción
aquí estudiamos. Nos hemos esforzado, pues, en perseguir esta lógica
de un hombre o grupo de hombres en los cuales se sintetiza un modo
de las ideas a través de sus cambios: llamemos la atención, a título
de pensar: hombres como Descartes y Bentham; grupos como !os
de ejemplo, sobre el extenso estudio que dedicamos a la idea de la
primeros humanistas o como los industriales anticonformistas de la
unidad del hombre con la naturaleza, que seguimos desde el sencillo
Sociedad Lunar. Tales hombres no los presentamos ni como héroes
materialismo de Hobbes a la sutil teoría kantiana del conocimiento
ni como figuras dramáticas en sí. Los entendemos y los presentamos
científico.
como la encamación viva del pensamiento de una época, y el interés
En los cuatro siglos que esta obra abarca, el mundo se ha trans-
que su vida entraña consiste en que en ellos los conflictos de la
formado de medieval en moderno. Son siglos de cambio, en todas las
época adquieren el filo aguzado de las luchas de conciencia.
facetas de la vida: y la historia de sus ideas es forzosamente, como
A nuestro entender, estos tres principios dan realidad a la historia
hemos dicho, una historia dinámica, una historia de movimiento. El
de las ideas. Las ideas no son pensamiento muerto, ni siquiera cuando
movimiento es generado por aquello que da vida a las ideas, esto es.
ya no son contemporáneas, pues aun entonces son y siguen siendo
por la acción recíproca de todos los intereses del espíritu, por la presión
grados, escalones en la evolución de las ideas contemporáneas. Hemos
de los acontecimientos y por la expresión de las personalidades. Este
querido presentar las ideas de cada época no como ejemplares petri-
sentido de movimiento, de ideas sentidas como espíritu en acción.
ficados, sino como organismos en evolución, y no como mariposas
es lo que nos hemos propuesto comunicar. Para nosotros, la f:poca de
clavadas en una caja, sino como los procesos vitales del espíritu hu -
la Ilustración -para poner un solo ejemplo-- no es una abstracción
mano. Esta obra es una historia de la vida de las ideas : activa, móvil
inerte, sino un entramado de personas y grupos con ideas que, aunque
y cambiante. De aquí que la hayamos expuesto y escrito como historia
encontradas, llevan un rumbo común, y por eso la entendemos y la
"integrada".
presentamos con otro nombre : la f:poca del Disentimiento Razonado.
f:ste es nuestro modo de enfocar la historia intelectual de todos los
11 períodos que aquí estudiamos.

Hemos procurado poner de manifiesto el movimiento y el choque


de las ideas. Es posible incluso que un solo hombre sustente ideas
III
que casan mal entre sí. como le ocurría a Newton, o que se modifiquen
radicalmente de la juventud a la vejez, como sucedió con las de La integración de la historia intelectual que hemos intentado tiene
Hobbes, o que en el fondo sean incompatibles, como lo eran las de sus ventajas, pero también nos ha planteado algunas dificultades. De-
Rousseau. En una comunidad, el choque de ideas entraña una fuerza bemos exponer las dificultades que no se nos ocultan, pero que no
especial : las ideas de viejo arraigue, mantenidas rígidamente por razo- hemos podido soslayar.
nes sociales o por consi.deraciones de interés, entran en pugna con las La principal consiste en encajar una empresa tan vasta en un mar-
ideas nuevas, y el carácter de la comunidad es la resultante de la lucha co cuyas proporciones no resulten desmesuradas. El detalle en que un
y del equilibrio entre unas y otras. Hemos querido mostrar el valor libro puede centrarse tiene sus límites, límites que se fuerzan cuando
creador de la lucha de ideas. la obra presenta conjuntamente ideas y hechos. En particular, siguiendo
!6 LA TRADIC!Ó!'J INTELECTUAL DE OCCIDENTE INTRODUCCIÓN 17

nuestro método teníamos que proceder a una selección de los hombres una perspectiva más clara. Esta obra constituye un intento de escribir
y grupos de hombres de que habíamos de ocuparnos. Todos conven- una nueva especie de historia intelectual, y su efecto depende de la
drán con nosotros en que era forzoso ocuparse de Erasmo; ahora bien, estructura total que sus distintas partes acaben por formar.
¿había que dar cabida a Roberto Owen? ¿Estaba justificado pasar por
alto a Ignacio de Loyola? Todo el mundo convendrá en que era obli-
gado tener en cuenta a la "Royal Society", pero ¿habíamos de dar IV
cabida a la Sociedad Lunar? ¿Teníamos que desentendernos de la
"Académie Royale des Sciences" de Francia? Una historia que pretenda comunicar a sus lectores la sensibilidad
No es posible abrigar la esperanza de haber dado cabida a todos total de una época debiera escribirse, como la versión inglesa autorizada
los grandes intelectos de cuatro siglos o a todos los grandes grupos de la Biblia, por un grupo de personas de mentalidad afín y, al igual
de intelectos; por muchos que hayamos tenido en cuenta, no podemos que dicha versión, habría de aparecer luego como si fuera obra de
confiar en que se convendrá que no se ha omitido a ningún otro que una sola inteligencia. Los autores de la presente obra se reducen a dos,
revista igual importancia. En suma, no esperamos que nuestra selección pero sus campos de especialización son más y de mayor diversidad del
satisfaga a todos los estudiosos. No obstante, debemos explicar el que suele tener el historiador de las ideas. Uno de los autores es mate-
método que hemos adoptado para llegar a nuestra selección, sobre mático, interesado además por la filosofía de la ciencia y por la lite-
todo porque el método de la obra está íntimamente unido con el ratura; el otro es historiador especializado en historia de las ideas,
método de selección. con preparación literaria y filosófica. Hemos podido, pues, apoyamos
Toda historia es como un mapa : omite algunas características de mutuamente y presentar (como fruto de nuestras propias discusiones)
la realidad y hace resaltar otras que se considera que revelan su estruc- una interpretación más profunda y un fondo histórico más amplio del
tura esencial. Cuando se levanta un mapa histórico, como el nuestro, que cabe esperar de la mayoría de los autores que trabajan sin cola-
a partir de hombres y de hechos determinados, presenta un carácter boración.
especial. El proceso de levantamiento del mapa se convierte en el pro- Algunas características de nuestra obra son consecuencia de nues-
cedimiento de triangulación del topógrafo, y los puntos de referencia tros intereses, y es oportuno que las señalemos. Así, exponemos con
importan menos en sí mismos que en calidad de vértices de triangu- mayor detenimiento de lo corriente los inventos en que nuestra civi-
lación, es decir, mojone3 para levantar un trazado. Éste e5 el principio lización se basa, como hacemos, por ejemplo, en las páginas dedicadas
por el que nos hemos guiado siempre que hemos tenido que proceder a la evolución de los mecanismos para la medición del tiempo, con las
a una opción entre determinadas figuras: nos hemos preguntado cuál repercusiones que ésta entraña. A la vez, no consideramos que los
es la que mejor expresa la esencia de su época. únicos inventos dignos de mención .son los aparatos mecánicos. Nos
Quizá algunos estudiosos sostengan que el enfoque por nosotros ocupamos asimismo de la invención del método inductivo en la ciencia,
adoptado -lo que hemos llamado método de triangulación- ha de Y de las cuestiones filosóficas que suscita, como parte natural integrante
traducirse forzosamente en que nuestra sinopsis del pensamiento occi- del funcionamiento de la civilización moderna. Con el mismo espíritu
dental carezca de rigor sistemático. Es cierto que nuestro enfoque es directo examinamos la invención de las ideas políticas y sociales;
discontinuo, y que por su lado externo parece más bien una serie de para nosotros, el método político de Maquiavelo es un invento del
ensayos que una exposición histórica presidida por una unidad de mismo género que los inventos mecánicos de Leonardo, y ambos
concepción. Creemos, sin embargo·. que la apariencia es superficial y brotan del mismo suelo renacentista.
que la selección de temas a que hemos procedido permitirá al lector Hemos adoptado un método de crítica textual exacta que es más
construir un mapa coherente de la historia intelectual y general que, corriente en literatura, y lo hemos aplicado a textos que no suelen
en comparación con otros métodos, brinda una visual más amplia y ser sometidos a un análisis tan ceñido. Una de las ventajas manifiestas
3
J8 LA TRADICIÓN INTELECTIJAL DE OCCIDENTE INTRODUCCIÓN 19

de este método es que permite presentar al lector muchos pasaje, como individuo, que debe juzgarse en sí mismo.. Del Rena~imiento
escritos por las figuras que hemos escogido, en los cuales puede apre- deriva el método mismo de esta obra, el estudto de las t~ea~ en
ci-ar directamente cómo hablaban y cómo pensaban. Pero, calando mob cuanto sustentadas personalmente por individuos; y el Renactmtento
hondo, el estudio de textos que no son primordialmente literari~ constituye también el comienzo de aquella secularización de la sociedad
-textos políticos, científicos, económicos y filosóficos- lo considera- que se expresa, por ejemplo, en la paiab:a "Estado". Antes .del. Re~:­
mos como un encuentro personal con el estilo y la actitud de una cimiento no había Estados en este sent1do: la 1dea y la mstttucton
época. Para nosotros, el estilo de un período histórico constituye una fueron formándose en unión de la palabra. Por tanto, en un libro en
expresión vívida de su totalidad, la manifestación en que sorprendemo~ que se trate de las ideas del hombre y del Estado, el punto natural
por así decir, la huella dactilar de la historia o, para cambiar de de partida es el Renacimiento.
metáfora, en que descubrimos el carácter de una época por su letra. El término natural de nuestra obra podría serlo la fecha de hoy,
Cuando la "Royal Society" invitaba a sus miembros a escribir con pero hemos considerado que, al menos por el momento, esto hubiera
aquella sencillez con que "los hombres expresaban un determinado sido forzar el marco que nos hemos trazado. Hemos optado, en cam-
número de cosas con casi el mismo número de palabras", expresaba. bio, por considerar como culminación del impulso renacentista hacia
el sello de la nueva ciencia y el clima mismo de la filosofía empírica. el individualismo el período de las grandes revoluciones que se pro-
O bien, para poner otro ejemplo, nos ocupamos del estilo en que está
ducen a finales del siglo XVIII. Con la Revolución industrial y con las
escrita la Declaración de Independencia porque tal elemento arroja Revoluciones americana y francesa, las ideas de tres siglos habían
directamente luz sobre la calidad humana de Franklin y de Jefferson agotado su potencial en algunos aspectos: mientras algo quedaba ya
concluso, algo nuevo se abría. El auge de Napoleón y el largo desastre
y al propio tiempo expresa la unidad intelectual de la Norteamérica
de sus guerras demostraron que la libertad no era ya una idea conclusa
de aquella época.
en sí misma y autárquica. En la escala del Estado moderno, que
En resumen, un estilo puede convertirse en método, y el estilo de
reduce a proporciones de enanas las tiranías de un Sforza o de un
los primeros hombres de ciencia del siglo XVII es característico del
Cromwell, había dado comienzo una nueva era política. La experiencia
nuevo método. Considérese, por ejemplo, el propósito perseguido por
de la Revolución francesa y de Napoleón, la filosofía de un Hegel,
Galileo al exponer en forma de diálogo popular su crítica de la
jalonan la transición de los imperios dinásticos y de la tradición a los
astronomía tradicional. Tal método, la pregunta y respuesta del diá-
Estados-naciones y a la autoridad carismática, de la revolución a las
logo, se convierte fácilmente en el método de la duda desarrollado-
posibilidades de dictadura; y como estos movimientos e ideas contienen
luego por Descartes, y es característico que Pascal se sirviera de una
el germen de todos los Estados totalitarios, sean de derechas o de
combinación de ambos en sus Provinciales. El hilo conductor va desde
izquierdas, dicha época nos parece el término natural del libro... y
Pascal (pasando por Montesquieu) hasta el Cándido de Voltaire, en
una ventana natural abierta a nuestros tiempos.
que diálogo y duda se transforman abiertamente en sátira. Hemos
tratado de captar el espíritu de tales tradiciones y transiciones litera-
rias a modo de eslabón con las ideas que gracias a ellas se unen y
entrelazan. VI

V Los cuatro siglos de que esta obra trata los hemos dividido en
tres grandes partes, que no coinciden con aquellas en que dicho pe-
El período a que pasamos revista va desde el Renacimiento hasu ríodo suele subdivirse, pero que nos parecen más expresivas de la
los comienzos del sigloXIX. Es natural empezar por el Renacimiento.
totalidad de sus ideas. La primera parte la hemos titulado "El mundo
pues fue .entonces cuando se formó el moderno concepto de hombft en expansión", y va de Leonardo, en la Italia del siglo XV, a la tardía
20 LA TRADICIÓN INTELECTUAL DE OCCIDENTE
INTRODUCCIÓN 21

culminación de la era isabelina inglesa, al decenio caracterizado por la


publicación de la edición en folio de las obras de Shakespeare en I 62 3· diosa que ella, que tanto gustaba a Burke, fuera al fin la fuente ins,
Este período abarca, pues, el Renacimiento, la Reforma y el nacimiento piradcra de Carlos Marx. La histeria pasa a ser un valor absoluto,
de la ciencia y de las primeras industrias. un poder misterioso y un estudio místico: y es oportuno que un libro
El período histórico siguiente comienza con la primera gran revo- de histeria se detenga en ese momento, cuando la historiografía se
lución del mundo, que fue la resistencia del Parlamento inglés frente convierte por primera vez en expresión natural de mentes creadoras.
a Carlos 1, a partir de 1630 aproximadamente: abarca la fase de
tranquila estabilidad de los imperios comerciales en las postrimerías del
siglo XVII y da fin con la lenta decadencia de su prosperidad y estabi- VII
lidad hasta llegar a la época de las crisis de la Compañía de las
Indias Orientales y del Tese ro francés, hacia 1 760. A esta parte le Con esto hemos explicado las razones generales a que obedece
hemos dado el título de "f:pcca del Disentimiento Razonado", aunque nuestro criterio de opción para dar cabida en nuestra obra a algunas
más comúnmente se la conozca en gran parte pcr "Edad de la razón": figuras y grupos y dejar fuera a otros. Pero ¿por qué hemos pasado
sin embargo, hemos querido unir este último concepto con la expo- de largo por la Contrarreforma? ¿Per qué hemos ignorado a Espinosa
sición de ciertos movimientos d isidentes, desatendidos, pero podero- y a otres filósofos? No cabe du:b de que nos hemos dejado guiar por
sos, que van del puritanismo a las crecientes manifestaciones anticon- nuestros mtereses: sin embargo, en fin de cuentas, la respuesta debe
formistas en las esferas política y religiosa en la Inglaterra y la América buscarse en la perspectiva toda del libro. Nosotros creemos que la
del siglo XVIII. selección que hemos llevado a cabo se traduce en un mapa coherente
La tercera gran división de nuestra historia la hemos titulado "Las y vivo de la histona intelectual que ha dado forma a las ideas de que
grandes revoluciones", parte en que viene a concretarse el elemento hoy vivimos.
típicamente moderno de nuestra sociedad. A la Revolución industrial El espíritu ccn que hemos escrito esta obra es empírico. Para nos,
le hemos dedicado más atención y detalle de lo corriente, pues en otros, la histeria es un instrumento de visión: en nuestros propios
ella tienen su origen las ideas sociales y económicas importantes que estudies hemos aprendido mediante ella a ver de un modo tan distinto
han ejercido influencia sobre nosotros, como, por ejemplo, las ideas cerno se ve por un microscopio. A los dos autores, el estu::lio de la
de Adam Smith y de Jeremías Bentham. Son ideas todavía hoy poten- histeria nos ha dado la sensación de liberación, liberación de las ideas
tes, aunque modificadas por el trasfondo mdustrial : del mismo modo aceptadas, y una perspectiva de su evolución que las hace acusarse
que tanto la Revolución americana como la francesa suscitaron ideas que ccn nitidez. La histeria libera porque afina nuestra comprensión de
todavía perviven en todas partes. La sensación de que la civilización les hombres, de las ideas y de los hechos. Con tal espíritu está escrita
se ha convertido en una carga, la búsqueda de una nueva fuente de la presente historia del intelecto.
inspiración en la naturaleza, es una de estas ideas, que vincula in-
telectualmente las dos revoluciones. Demostramos cómo todo esto
pasa al sencillo socialismo de Roberto Owen, que ha dado al movi-
miento obrero inglés un carácter distinto del que presenta en el
continente europeo. La otra idea conformadora es el conservadurismo
romántico de Burke, que encuentra una base racional para oponerse
a la Revolución en la recusación del racionalismo como fundamento
de la política. Cuando a esto se agrega la obra de Hegel, tenemos
el proceso histórico elevado al rango de diosa, y es una ironía de la