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Si alguien te pide que describas la personalidad de un amigo o familiar, ¿qué tipo de cosas le dirías?

Seguramente pensarás en términos descriptivos, como alegre, tranquilo o decidido, entre muchos otros.
Todos estos términos representan rasgos. Pero ¿Qué son los rasgos de personalidad?

Un rasgo es una característica relativamente estable de la personalidad que hace que las
personas se comporten de cierta manera. La teoría de los rasgos de la personalidad es una de las
principales áreas teóricas en el estudio de la personalidad.

La teoría de los rasgos de la personalidad sugiere que las personalidades individuales se componen de
estas una amplia variedad de factores.

A diferencia de muchas otras teorías de la personalidad, tales como las teorías psicoanalíticas o
las humanísticas, la teoría de los rasgos de la personalidad se centra en las diferencias entre los
individuos. La combinación e interacción de diversos rasgos forman una personalidad que es única para
cada individuo. Teoría de los rasgos se centra en la identificación y medición de estas características
individuales de la personalidad.

PSICOLOGIA

Trastornos de la personalidad: los 10 tipos


principales (y síntomas)
La psicología describe una serie de 10 patrones
desadaptativos de pensamiento, emoción y conducta.
Claudia Muñoz Campos
Los trastornos de la personalidad son una de las principales causas de
malestar. Sin embargo esto no se atribuye a que el individuo considere que
tiene un problema sino a que, en ocasiones, debido a las extravagancias de
sus comportamientos el éxito de sus relaciones interpersonales es más bien
bajo, o a la aparición de síntomas psicológicos asociados al problema de
base.

Los trastornos de la personalidad son muy diversos y conducen a


pensamientos, sentimientos y percepciones que divergen de lo comunmente
aceptado por el grupo de iguales en el que la persona se encuentra
inmersa, lo cual dificulta la adaptación en el medio.

¿Qué es un trastorno de la personalidad?


Los trastornos de la personalidad son un grupo de alteraciones del
pensamiento, de las emociones y del comportamiento que convierten a
la persona en diferente con respecto a su grupo de referencia y dificultan su
adaptación al medio social.

Podría asemejarse a un patrón estable y permanente de forma de actuar


que resulta especialmente difícil modificar para los psicólogos. Es por ello
que su estudio no es tan extenso como el resto de trastornos mentales
incluidos en los manuales diagnósticos.

En la literatura psicológica, según manuales diagnósticos como el DSM-


5, existen 10 trastornos de la personalidad aceptados por esta disciplina.
Por lo general se clasifican en función de las conductas del individuo, más
que por sus pensamientos y emociones, que son más difíciles de objetivar y
por tanto de estudiar con fidelidad.

Mediante pruebas estandarizadas, el conocimiento de la historia familiar y


los antecedentes y la entrevista clínica se extraen una serie de conclusiones
que permiten, en algunos casos, atribuir un trastorno concreto de la
personalidad al individuo.

En otras ocasiones se puede determinar la presencia de rasgos


patológicos significativos sin que se cumplan los criterios de ningún
trastorno. Cuando esto sucede es habitual que se use la etiqueta genérica
“trastorno de la personalidad no especificado”, si bien es importante
destacar los aspectos psicológicos que provocan la inadaptación y su
similitud con unos u otros trastornos de personalidad.

¿Cuáles son las causas de estas alteraciones?


El sufrir o no un trastorno de la personalidad no tiene una causa única y
discreta, sino que influyen en su desarrollo numerosas variables, tanto de
orden genético como ambiental.

Tener antecedentes de trastorno de la personalidad en la familia o haber


vivido situaciones hostiles tales como ansiedad, malos tratos y
abusos hace que el riesgo aumente. Aún así el desarrollo patológico de una
personalidad patológica parece tener un origen multicausal.

Clasificación en grupos o “clusters”


Los 10 trastornos de la personalidad descritos y aceptados entre los
profesionales de la salud mental pueden agruparse en tres “clusters” o
grupos diferenciados en función de algunas de las características del
comportamiento. No obstante, hay profesionales que consideran que este
tipo de agrupación es artificial y escasamente informativa.

1. Cluster A: “Extraños”
Dentro de este grupo se encuentran los trastornos de la personalidad
paranoide, esquizoide y esquizotípico. Estas personas se caracterizan por
tener comportamientos algo excéntricos y extravagantes, lo que las
lleva a ser catalogadas por los demás como raras o extrañas.

2. Cluster B: “Dramáticos”
Las personas con trastornos de la personalidad antisocial, límite, histriónico
y narcisista se engloban en este grupo. Suelen ser personas poco estables
emocionalmente, algo dramáticas, desconfiadas y supersticiosas.

3. Cluster C: “Temerosos”
Con un marcado carácter ansioso y temeroso, las personas del cluster C se
caracterizan por ser personas dependientes que necesitan protección por
los demás ya que tienen una sensación de miedo constante. Aquí se
agrupan el trastorno de la personalidad evitativo, el dependiente y el
obsesivo.

Los 10 tipos de trastorno de la personalidad


Los trastornos de la personalidad se identifican a partir de la adolescencia.
Durante este periodo el individuo comienza a elaborar un autoconcepto más
concreto de sí mismo y la personalidad empieza a tomar forma.

Pese a que los trastornos de la personalidad son algo intrínseco al


individuo y por lo tanto difícilmente “curable”, existen terapias y
técnicas para que la persona aprenda a interpretar y gestionar de una
manera más adaptativa sus percepciones, sus pensamientos y sus
sentimientos.
1. Trastorno de personalidad paranoide
Son personas que se caracterizan por mostrar desconfianza hacia el resto
del mundo, tanto sus allegados más próximos como cualquier otra
persona. Tienen una sensación más o menos marcada de estar siendo
vigilados y de que todos están en su contra. El dicho “piensa mal y
acertarás” define el modo de pensar de estas personas.

 Si quieres saber más: Trastorno Paranoide de la Personalidad: sintomatología


frecuente

2. Trastorno de la personalidad esquizoide


Poseen una marcada falta de interés por conocer gente o relacionarse
con los demás, y suelen estar aislados y en soledad por decisión propia.
Para ellos no supone un problema ya que no sienten carencia de compañía
ni de cariño, si bien esto puede interferir en gran medida en el desarrollo
satisfactorio de sus aspiraciones vitales, dado el peso fundamental que
tienen las relaciones interpersonales en la mayoría de sociedades humanas.

3. Trastorno esquizotípico de la personalidad


Las personas con este trastorno de la personalidad tienen percepciones,
preocupaciones y comportamientos excéntricos. A diferencia de lo que
sucede en las personalidades esquizoides, en los esquizotípicos sí que hay
un marcado sufrimiento emocional, de modo que sí que anhelan y necesitan
las relaciones interpersonales; no obstante, les resulta extremadamente
difícil establecer relaciones.

Además, la sensación contradictoria de necesidad de alejarse de los demás


aun necesitando ese contacto hace que se conviertan en personas muy
peculiares que pueden parecer extrañas a ojos de la gente, lo que dificulta
más su inserción social.

4. Trastorno antisocial de la personalidad


La característica principal del trastorno antisocial de la personalidad es una
falta de empatía muy marcada; parece que “ni sienten ni padecen”. Estas
personas pueden llegar a disfrutar con el sufrimiento de los demás,
necesitando la debilidad del otro para sentirse poderosos.

En el extremo de este trastorno de la personalidad se encuentran los


psicópatas, que carecen de remordimiento e infligen daño a propósito a las
personas que le rodean a causa del desprecio que sienten hacia ellos o en
busca del beneficio personal. Sin embargo, la categoría ha recibido críticas
por su solapamiento con la conducta criminal, de modo que recoge a
individuos muy distintos.

5. Trastorno límite de la personalidad


Esta es una de las patologías que más daño y sufrimiento generan en la
persona que lo sufre y en su círculo más próximo. Se caracteriza por una
marcada inestabilidad en todas las áreas de la vida, incluyendo la
identidad y las emociones. Estas personas lo sienten y lo viven todo de
manera extrema, en especial los sucesos negativos. También suelen
sentirse muy poco queridas, y sus percepciones de los demás fluctúan de
forma súbita.

 Artículo relacionado: Trastorno Límite de la Personalidad (TLP): causas,


sintomatología y tratamiento

6. Trastorno histriónico de la personalidad


Este tipo de personas alardean de sus actos y de todo aquello que se
relaciona con ellas mismas. Necesitan llamar la atención de manera
excesiva y son exageradas y teatrales ya que saben perfectamente
que éste es el modo de lograr su objetivo: ser el centro de atención.

7. Trastorno de la personalidad narcisista


Los narcisistas están convencidos de que son mejores que los demás.
Aunque intentan establecer relaciones emocionales con el resto, no suelen
ser exitosas ya que carecen de verdadera empatía, y su excesiva
preocupación por ellos mismos les impide interesarse sinceramente por
otras personas.
8. Trastorno evitativo de la personalidad
En las personas evitativas existe un miedo intenso a relacionarse con
otros individuos; este miedo genera ansiedad y de este modo entran en un
círculo de rechazo interpersonal para con el resto. Aún así, les gustaría
establecer relaciones más cálidas y próximas, pero la vergüenza y la
preocupación les impide darse a conocer.

9. Trastorno dependiente de la personalidad


Las personas dependientes no creen que puedan afrontar sin ayuda los
problemas que les presenta la vida. Se sienten indefensas e incapaces,
por lo que creen que necesitan a otros para solventar los inconvenientes -lo
cual puede ser cierto dado que este patrón perjudica la adquisición de
habilidades. Son extremadamente indecisas y tienen un intenso temor a la
soledad.

10. Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad


Los individuos con una personalidad obsesiva se caracterizan por ser muy
rígidos: los planes guían y orientan su vida hasta un punto que resulta
impráctico. Las normas deben cumplirse a rajatabla y no permiten el
tiempo de ocio y disfrute, o bien estos provocan sentimientos de culpa. El
perfeccionismo y la exigencia por cumplir objetivos hace que no contemplen
la posibilidad de fallar y se esfuercen de manera excesiva.

Personalidad y trastornos de
personalidad
Se define la personalidad como “el conjunto de rasgos y mecanismos psicológicos
internos al individuo, organizados y relativamente duraderos, que influyen en las
interacciones y la adaptación de la persona con su entorno intrapsíquico, físico y
social” (Larsen & Buss, 2008 p.6). Los rasgos, o disposiciones de la personalidad,
describen las características del individuo, su forma de ser y actuar, según dimensiones,
categorías o factores específicos. Los mecanismos psicológicos son procesos que implican
una modalidad específica de procesamiento de informaciones y emociones, que lleva al
individuo a actuar y eligir determinadas opciones, cercanas a su forma de ser. Típicamente,
los rasgos y los mecanismos psicológicos están organizados de una manera relativamente
coherente entre sí y duradera en el tiempo, especialmente en la etapa adulta (Mischel, 1968;
Festinger, 1957).
La personalidad es el resultado de la organización psíquica del individuo, la configuración
global de sus características biológicas, cognitivas y emotivo-relacionales, que se expresan
a través del pensamiento, comunicación y comportamiento. Influye en cómo el individuo
percibe el ambiente y a los demás, cómo elige las situaciones en las que quedarse y cómo
actuar en ellas, en como influye en los demás y qué reacciones poner en marcha (Larsen &
Buss, 2008).

Los trastornos de la personalidad

Los Trastornos de Personalidad son


alteraciones estables y desadaptativas en el funcionamiento de la personalidad que no
necesariamente producen cuadros clínicos. Se diferencian de los rasgos de la personalidad
en cuanto se desvían de los límites culturalmente esperados y aceptados, convirtiendo
en problemáticas las relaciones afectivas y la adaptación a la realidad del individuo.
Las personas con Trastornos de la Personalidad suelen presentar un cierto nivel de
estabilidad, son rígidas y enfatizan rasgos que también se encuentran presentes en sujetos
normales y con una buena adaptación.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and


Statistical Manual of Mental Disorders, DSM IV), a pesar de la rigidez, las personas con
Trastorno de Personalidad son capaces de adaptarse al entorno. Los síntomas son
egosintónicos (el Ego de la persona acepta y reconoce la patogenicidad de algunos de sus
aspectos) y protegen al individuo de aspectos de sufrimiento profundo (experiencias de
abandono, baja autoestima, vergüenza, ansiedad, etc.) que afectan a su equilibrio.
El primer grupo de Trastornos de la Personalidad (cluster A) se caracteriza por elementos
de extravagancia, excentricidad, desconfianza y cierre a los demás, la tendencia a aislarse.
El grupo “A” incluye los Trastornos de Personalidad: Paranoide, Esquizoide y
Esquizotípico
El segundo grupo de Trastornos de la Personalidad (cluster B) se caracteriza por elementos
de dramatización, imprevisibilidad y variabilidad emocional. El grupo “B” incluye los
Trastornos de Personalidad: Histriónico, Narcisista, Límite y Antisocial.

El tercer grupo Trastornos de la Personalidad (cluster C) se caracteriza por inhibición, es


decir, ansiedad y miedo. El grupo “C” incluye los Trastornos de Personalidad:
Dependiente, Evitativo y Obsesivo-Compulsivo.

En el anexo del DSM IV (Anexo Eje II) se añadieron dos ulteriores trastornos: el Trastorno
de Personalidad Pasivo-Agresivo y el Trastorno de Personalidad Depresivo.

Se considera que el mejor predictor de un buen pronóstico en los trastornos de


personalidad es la edad.

Según la Clasificación Internacional de los Trastornos Mentales y del


Comportamiento (CIE-10), para diagnosticar un Trastorno Específico de la Personalidad
(F60) es necesario detectar un trastorno grave del carácter y del comportamiento del
individuo, al que se acompañan alteraciones personales y sociales considerables. Según el
CIE-10 los trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la infancia y adolescencia
y a persistir durante la edad adulta. Para diagnosticar un Trastorno Específico de la
Personalidad (F60) se requiere la presencia de una alteración de la personalidad no
directamente atribuible a una lesión o enfermedad cerebral importante o a otros trastornos
psiquiátricos, que reúna las siguientes pautas:
 Actitudes y comportamientos que carecen de armonía, que afectan por lo general a
varios aspectos de la personalidad; por ejemplo a la afectividad, a la excitabilidad, al
control de los impulsos, a las formas de percibir y de pensar y al estilo de relacionarse
con los demás.
 La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a
episodios concretos de enfermedad mental.
 La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para
un conjunto amplio de situaciones individuales y sociales.
 Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y
persisten en la madurez.
 El trastorno conlleva un considerable malestar personal aunque éste puede también
aparecer sólo en etapas avanzadas de su evolución.
 El trastorno se acompaña, por lo general aunque no siempre, de un deterioro
significativo del rendimiento profesional y social.

Algunas notas sobre personalidad


 La mayoría de las definiciones de personalidad que aportan los expertos coinciden en
señalar que dicho constructo abarca tanto la conducta manifiesta como la experiencia
interna.
 La perspectiva ideográfica en el estudio de la personalidad se fundamenta en el estudio
intensivo del individuo.
 La aproximación clínica al estudio de la personalidad permite el estudio de fenómenos
excepcionales
 En su teoría, R.B. Cattell distingue entre factores temperamentales y motivacionales,
argumentando que los factores temperamentales son más estables que los factores
motivacionales.

Algunas notas sobre ansiedad y rasgos


 Según J. Gray en su teoría de la personalidad, la ansiedad depende del sistema de
inhibición conductual.
 El estado de ansiedad supone la manifestación de las predisposiciones latentes implícitas
en el concepto de rasgo.
 A la hora de relacionar el bienestar subjetivo con los rasgos de personalidad, Costa y
McCrae, argumentan que las personas extravertidas informan de mayor bienestar
subjetivo.
 Según las investigaciones que analizan el perfil de personalidad, la tendencia que, en
general, aparece con el incremento de la edad, consiste en una disminución de la
Extraversión.
 Mientras más inestable emocionalmente es una persona, mayor será la posibilidad que se
aprecien discrepancias entre lo que piensa y lo que hace.
 Las dimensiones de personalidad más estudiadas y que se encuentran presentes en la
gran mayoría de los modelos factoriales son el neuroticismo y la extraversión.

Trastornos de la personalidad vs. Trasformaciones de la personalidad


Lo que diferencia los trastornos de la personalidad de las transformaciones de la
personalidad es la forma de aparición (CIE 10 – F62 Trasformación persistente de la
personalidad no atribuible a lesión o enfermedad cerebral: F62 tras una experiencia
catastrófica; F62.1 tras una enfermedad psiquiátrica; F62.8 otras trasformaciones
persistentes; F62.9 no especificada).

Trastornos de la personalidad en grupos y observaciones


Grupo A (extravagancia, excentricidad, desconfianza y cierre a los demás, por la
tendencia a aislarse).
Trastorno de Personalidad Paranoide (desconfianza excesiva
o injustificada, suspicacia, hipersensibilidad y restricción afectiva). La existencia de
un patrón general de desconfianza y suspicacia general, de forma que las intenciones de los
demás son interpretables como maliciosas (criterio DSM-IV).
Trastorno de Personalidad Esquizoide (dificultad para establecer relaciones sociales,
ausencia de sentimientos cálidos y tiernos, indiferencia a la aprobación o crítica). La
existencia de un patrón general de distanciamiento de las relaciones sociales y restricción
de la expresión emocional en el plano interpersonal (criterio DSM-IV).
Trastorno de Personalidad Esquizotípico (anormalidades de la percepción, del pensamiento,
del lenguaje y de la conducta, sospecha que no llegan a reunir los criterios para la
esquizofrenia). La existencia de un patrón general de déficit sociales e interpersonales
asociados a malestar agudo y una capacidad reducida para las relaciones personales, así
como distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento
(criterio DSM-IV).
En la terapia cognitiva para el trastorno de personalidad esquizotípico, el cambio de
creencias paranoides puede dificultarse sino se abordan de forma explícita al inicio las
ideas de sospecha sobre el terapeuta.

Grupo B (dramatización, imprevisibilidad y variabilidad emocional). Los trastornos de


personalidad del Grupo B (DSMIV-TR), según los estudios epidemiológicos más recientes,
suelen presentar mayor comorbilidad con trastornos por abuso de sustancias con respecto a
los trastornos de personalidad en los otros grupos.

Trastorno de Personalidad Histriónico (conducta teatral, reactiva y expresada intensamente,


con relaciones interpersonales superficiales, egocéntricas y de manipulación). La existencia
de un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda constante de atención (criterio
DSM-IV).
El tratamiento en grupo puede ser muy beneficioso para los pacientes con trastorno
histriónico de la personalidad, además ese trata de personas que pueden contribuir a que el
grupo esté más motivado y sea más enérgico.

Una diferencia fundamental entre el trastorno histriónico de la personalidad (THP) y la


histeria o trastorno de conversión es que la histeria cursa con síntomas físicos y el THP no.

Trastorno de Personalidad Narcisista (sentimientos de importancia y grandiosidad, fantasías


de éxito, necesidad exhibicionista de atención y admiración, explotación interpersonal). La
existencia de un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el
comportamiento), una necesidad de admiración excesiva y una falta de empatía (criterio
DSM-IV).
La preocupación por la posibilidad de ser criticado no caracteriza a las personas con
un trastorno narcisista de personalidad.
Trastorno de Personalidad Límite (inestabilidad del estado de ánimo, de la identidad, de la
autoimagen y de la conducta interpersonal). Las personas que presentan un trastorno límite
de la personalidad se caracterizan por un patrón general de instabilidad en las relaciones
interpersonales; inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo.
Sentimientos de vacío crónico. Impulsividad que es potencialmente dañina para sí mismo.
Las personas que presentan un trastorno límite de la
personalidad no se caracterizan por dificultades para expresar el desacuerdo con los demás
ni excesiva sumisión por el temor al abandono.

La Terapia Dialéctica Conductual (TCD): Es un tratamiento cognitivo-conductual centrado


en la enseñanza de habilidades psicosociales específiicas para el tratamiento de personas
con Trastorno límite de la personalidad (combina diversas técnicas cognitivo-conductuales,
dirigidas a la regulación emocional y pruebas de realidad, con los conceptos de tolerancia a
la angustia, aceptación y la plenitud de conciencia, en gran parte derivados de la práctica de
meditación budista). Asume entre sus supuestos básicos que si un paciente no hace
progresos la carga del fracaso es asumida por la terapia, es decir, la terapia desculpabiliza al
paciente. Según la Terapia Dialéctica Conductual, un ambiente invalidante contribuye a
la disregulación emocional del individuo con trastorno de personalidad límite a través de la
emisión de respuestas erráticas e inapropiadas ante la comunicación por parte del individuo
de preferencias, emociones y pensamientos. Utiliza el entrenamiento en mindfulness o
atención plena para abordar la regulación cognitiva y del self. El entrenamiento en
mindfulness (o atención plena) es la capacidad de llevar la atención a las experiencias que
se están experimentando en el momento presente, de un modo particular, aceptándolas y sin
juzgar (Kabat-Zinn, 1990). Es una clase de conciencia centrada en el presente, no
elaborativa ni condenatoria, en la que cada pensamiento, sentimiento o sensación que surge
en el campo atencional es reconocido y aceptado tal y como es.
Trastorno de Personalidad Antisocial (conducta antisocial crónica en la que se violan los
derechos de los demás, se presenta antes de los 15 años). Las personas que presentan un
trastorno de personalidad antisocial se caracterizan por un patrón general de desprecio y
violación de los derechos de los demás.
El trastorno de personalidad antisocial es difícil de diagnosticar o de encontrar en edades
avanzadas.

La mayoría de los estudios sobre el trastorno antisocial de la personalidad, coinciden en


señalar la preponderancia o centralidad de un rasgo de personalidad característico de estas
personas: la impulsividad.
 Grupo C (inhibición, ansiedad y miedo).
Trastorno de Personalidad por Dependencia (pasividad para que los demás asuman las
responsabilidades y decisiones propias, subordinación e incapacidad para valerse solo, falta
de confianza en sí mismo). Las personas que presentan un trastorno de personalidad por
dependencia se caracterizan por un patrón general de excesiva necesidad de que se ocupen
de uno, que ocasiona un comportamiento de sumisión y temores de separación.
Tanto el trastorno de personalidad de evitación como el trastorno de personalidad de
dependencia se caracterizan por la presencia de sentimientos de inferioridad e inadecuación
personal así como hipersensibilidad a las críticas.

Trastorno de Personalidad por Evitación (hipersensibilidad al rechazo, a la humillación y


sentimientos de vergüenza; retraimiento social, a pesar del deseo de afecto, y baja
autoestima). Las personas que presentan un trastorno de personalidad por evitación se
caracterizan por un patrón general de inhibición social (en la imaginación y en el
comportamiento),necesidad de admiración y falta de empatía.
En el trastorno de personalidad evitador es necesario realizar una diagnóstico diferencial
con la fobia social.

Los pacientes con trastorno de personalidad


por evitación presentan toda una gama de estados disfóricos. Para su abordaje, siguiendo el
criterio de la terapia cognitiva, lo aconsejable es enseñarles a examinar y tolerar cualquier
estado de ánimo disfórico. (La disforia es estado afectivo caracterizado por inestabilidad y
cambios repentinos entre un polo triste y uno eufórico. En otras palabras, el individuo
presenta un estado de tristeza asociado a respuestas agresivas e irritabilidad.)

Tanto el trastorno de personalidad de evitación como el trastorno de personalidad de


dependencia se caracterizan por la presencia de sentimientos de inferioridad e
inadecuación personal así como hipersensibilidad a las críticas.
Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsivo (perfeccionismo, obstinación, indecisión,
excesiva devoción al trabajo y al rendimiento; dificultad para expresar emociones cálidas y
tiernas).
Las personas que presentan un trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo se
caracterizan por un patrón general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el
control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la
eficiencia.
Modelos o Teorías de los Rasgos de la Personalidad y sus principales
autores

Algunas de las críticas más comunes a la teoría del rasgo, se centra en el


hecho de que los rasgos o factores de la personalidad a menudo son pobres
predictores de la conducta. Una persona puede puntuar alto en la
evaluación de un rasgo determinado, puede que no se comporte de la
misma manera en diferentes situaciones. Otro problema es que estas
teorías no explican el por qué de las diferencias individuales en el desarrollo
o la consolidación de la personalidad.

1. Teoría de los rasgos de Gordon Allport

En 1936 Gordon Allport encontró que un diccionario contenía más de 4000


palabras para describir diferentes rasgos de personalidad. Por lo que
categorizó esos rasgos en tres niveles:

Rasgos Cardinales de la personalidad

Estos rasgos dominan la vida del individuo, a menudo hasta el punto de


que esa persona es conocida por esos rasgos específicamente. Ejemplos
de esto pueden ser: Maquiavelo, Narciso, Don Juan…

Allport sugirió que estos rasgos cardinales son raros y suelen ser de
desarrollo tardío.

Rasgos Centrales de la personalidad

Estos rasgos son las características generales que forman la base de la


personalidad. Estos rasgos centrales, aunque no son tan dominantes como
los rasgos cardinales, son las principales características que usarías para
describir a otra persona.

Términos como “intelgiente”, “honesto”, “tímido”, “ansioso”, se consideran


rasgos centrales.

Rasgos Secundarios de la personalidad

Estos rasgos se relacionan con actitudes o preferencias. Suelen aparecer


sólo en algunas situaciones o bajo circunstancias específicas. Algunos
ejemplos pueden ser ponerse nervioso al hablarle a un grupo o mostrarse
impaciente al esperar en una cola.
2. Los dieciséis factores de personalidad de Raymond Cattell

Raymond Cattel, teórico del rasgo, redujo la lista inicial de Allport de 4000 a
171 rasgos, eliminando rasgos poco comunes y que tenían características
comunes.

Posteriormente, puntuó a una muestra amplia de individuos en estos 171


rasgos. Usando la técnica estadística “análisis factorial” identificó los
términos relacionados reduciendo la lista a sus 16 factores clave.

Según Cattel, estos 16 factores son la fuente de la personalidad humana.


Además también creó uno de los más conocidos test de evaluación.

Los rasgos que describió son los siguientes:

1. Abstracción: Imaginación/pragmatismo

2. Preocupación: Preocupación/seguro

3. Dominancia: Dominante/ sumiso

4. Estabilidad emocional: Calmado/ inestable

5. Vivacidad: Espontáneo/contenido

6. Apertura al cambio: Flexible/ apegado a lo familiar

7. Perfectionismo: Controlado/indisciplinado

8. Privacidad: Discreto/abierto

9. Razonamiento: Abstracto/concreto

10. Conciencia normativa: Conforme a las normas/no conforme

11. Confianza en uno mismo: Autosuficiencia/dependencia

12. Sensibilidad: Calidez/ dureza

13. Atrevimiento social: Desinhibido/tímido

14. Tensión: Impaciente/relajado

15. Vigilancia: Desconfiado/ confiado

16. Calidez: Extrovertido/ reservado


3 Las tres dimensiones de la personalidad de Eysenck

Hans Eysenck desarrolló un modelo de personalidad basado en tres únicos


rasgos universales.

Introversión/Extraversión:Introversión implica dirigir la atención hacia


experiencias internas, mientras que la extraversión se relaciona con centrar
la atención hacia fuera, hacia otras personas y el entorno. Las personas con
alta introversión son calladas y reservadas, mientras que las personas con
alta extroversión son sociales y habladoras.

Neuroticismo/estabilidad emocional: El neuroticismo se relaciona con la


tendencia a molestarse o ser más emocional, mientras que la estabilidad es
la tendencia a ser emocionalmente constante.

Psicoticismo: Los individuos con altos niveles de psicoticismo tiendne a


tener dificulades para tratar con la realidad, pueden ser antisociales,
hostiles, sin empatía y manipulativos.

4 La teoría de los Cinco Factores de Personalidad

Tanto la teoría de Cattel como la de Eysenck han sido objeto de estudio.


Esto ha resultado en que los teóricos creyeran que la teoría de Cattel se
centraba en demasiados rasgos o factores de la personalidad y Eysenck en
muy pocos. Como resultado surgió la teoría de los “Cinco Grandes”

La teoría de los 5 factores fue desarrollada en 1970 por dos equipos de


investigación. Estos estaban dirigidos por Paul Costa y Robert R. McCrae
de los Institutos Nacionales de Salud y Warren Norman y Lewis Goldberg de
la Universidad de Michigan.

5. Evaluación de los rasgos de la personalidad

La evaluación de la personalidad implica la administración, puntuado e


interpretación de las medidas de la personalidad, rasgos y estilos
respaldadas empíricamente para:

 Refinar diagnósticos clínicos

 Estructurar y conformar intervenciones psicológicas

 Incrementar la precisión de las predicciones conductuales en una


variedad de contextos y áreas de la psicología (clínica, forense,
organizacional, educativa)