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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0151/2015-S2

Sucre, 25 de febrero de 2015

SALA SEGUNDA
Magistrado Relator:Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
Acción de amparo constitucional

Expediente:07442-2014-15-AAC
Departamento:Santa Cruz

En revisión la Resolución 94 de 20 de febrero de 2014, cursante de fs. 1397 vta., a 1402,


pronunciada dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta por Alfonso Saavedra
Bruno contra Teresa Lourdes Ardaya Pérez, Alain Nuñez Rojas y Editha Pedraza Becerra, Vocales
de Sala Civil y Comercial Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 11 de diciembre de 2013, cursante de fs. 23 a 31, subsanado por
escrito de 18 del mismo mes y año, de fs. 33 y vta., el accionante expresa los siguientes
fundamentos de hecho y de derecho:

I.1.1.Hechos que motivan la acción

Dentro del proceso coactivo civil sustanciado ante el Juzgado Tercero de Partido en lo Civil y
Comercial del departamento de Santa Cruz, presentó incidente de nulidad, al existir actuaciones
procesales viciadas de nulidad absoluta; toda vez que, el “Poder contenido en el Instrumento
Público 1460/99” (sic), el cual fue transcrito e inserto íntegramente a su vez en el instrumento
público 255/2001, y que fue utilizado por la Gerente de la empresa coactivada Bella Vista Cines
y/o International Films S.R.L., carecía de atribuciones para renunciar al juicio ejecutivo y en lugar
de éste, someterse a la jurisdicción del juicio coactivo civil; no obstante de ello, la referida Gerente
suscribió el contrato base del juicio coactivo civil, ejerciendo una atribución que no tenía,
renunciando ser sometida a la jurisdicción del juicio ejecutivo y se sometió a la jurisdicción del
juicio coactivo civil.

Sostiene que, el Juez Tercero de Partido en lo Civil y Comercial, rechazó el incidente de nulidad
que formuló, a través del Auto de 31 de diciembre de 2012, motivo por el cual interpuso recurso
de apelación, el mismo que fue resuelto mediante Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, emitido
por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, confirmando el
Auto que rechazó el citado incidente, no habiendo reparado el agravio sufrido, conculcando sus
derechos fundamentales y garantías constitucionales, al haberse embargado preventivamente y
aplicado las medidas de remate de sus bienes, en mérito a que su persona, en calidad tanto de
garante prendario, hipotecario y quirografario como de copropietario y socio de la empresa
coactivada, fue sometida indebidamente a juzgamiento por la vía de la jurisdicción coactiva civil,
en base al instrumento público 255/2001, cuando no cumplía los requisitos establecidos para ello;
conforme establece la normativa civil, al haberse soslayado la carencia de atribución de la
apoderada de la empresa deudora Bella Vista Cines y/o International Films S.R.L., para renunciar al
juicio ejecutivo.

Agrega que, la voluntad de la empresa deudora, no fue manifestado ni expresado, pues el poder
del apoderado que suscribió el documento crediticio que contiene una cláusula bancaria, modelo
de renuncia a juicio ejecutivo, no otorga ni confiere atribución alguna para expresar ni acordar
renunciamientos a ningún componente del debido proceso, no tenía facultades para desistir al
juicio ejecutivo y por ende la aplicación del juicio coactivo civil en el caso de autos, hecho que
derivó a su procesamiento indebido.

I.1.2.Derechos y garantías supuestamente vulnerados

El accionante alega como lesionados sus derechos al debido proceso, a la tutela judicial efectiva, a
no ser juzgado ni sometido a una jurisdicción diferente a la establecida por la ley, a la propiedad
privada y los principios de seguridad jurídica y de legalidad, citando al efecto los arts. 1, 14.IV, 56,
115.I y II, 117.I, 120.I, de la Constitución Política del Estado (CPE) y 25 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos.

I.1.3.Petitorio

Solicita se conceda la tutela, disponiendo que: a) Se anule el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio,
pronunciado por las autoridades demandadas; b) La nulidad de todo el procesamiento adelantado
en la vía coactiva civil, y la disposición de procesamiento debido en la jurisdicción ejecutiva; y, c) La
nulidad de obrados hasta fs. 54, inclusive, del expediente coactivo civil.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías

Celebrada la audiencia pública el 20 de febrero de 2014, según consta en el acta cursante de fs.
1386 a 1397 vta., se produjeron los siguientes actuados:

I.2.1.Ratificación y ampliación de la acción

El accionante a través de su defensa técnica, ratificó in extenso los fundamentos expuestos en la


demanda; añadiendo que, de acuerdo a la jurisprudencia constitucional establecida en la “SC
738/01-R” de 17 de julio, no basta que solamente una de las partes contratantes, en este caso el
deudor principal, hubiese formulado la renuncia expresa, sino que se exige que incluso los
garantes, ya sea hipotecarios, prendarios o personales, también hubiesen expresado esa renuncia,
caso contrario salva la vía para le ejecución ejecutiva, en caso de que reúna los requisitos. Por una
omisión involuntaria que fue denunciada en el incidente interpuesto, debe aplicarse el principio de
verdad material, porque es discutible que el mandatario que asume esa renuncia a un proceso
ejecutivo, no tenía ninguna facultad para ello, siendo competente, por lo tanto, la justicia
constitucional para prever esa omisión cometida por la vía ordinaria.

Asimismo, haciendo uso de la réplica señaló que, de acuerdo a lo establecido en el art. 31 del
Código Procesal Constitucional (CPCo), la intervención y convocatoria del tercero interesado a una
acción de amparo constitucional, es potestativa, resultando inclusive inadmisible el alegato de ser
una causal de no concesión del fondo de la pretensión. Asimismo, en la presente acción se acusa
que no se consideró el requisito esencial del art. 48 de la Ley de Abreviación Procesal y Asistencia
Familiar, de renuncia expresa, en vinculación con el alcance del mandato contenido en el Código
Civil, más allá de lo consignado; esa es la omisión y tiene que ver con todas las garantías del
debido proceso. Con relación a lo impetrado por el personero del Banco Nacional de Bolivia (BNB)
S.A., en sentido de no haber agotado las instancias vía excepciones, apelaciones, incidentes
anteriores, lo cual sería una causal de improcedencia de la acción, es desconocer lo que establecen
los arts. 180.I de la CPE y 31.11 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ); toda vez que, el principio de
verdad material incorporado a nuestra economía jurídica constitucional, implica que más allá de
los formalismos, lo que debe importar a las autoridades jurisdiccionales, es hacer justicia, si de
verdad un mandatario hizo renuncia a una garantía como lo establece el proceso ejecutivo, puesto
que en el presente caso no hubo renuncia de todos los miembros a ese trámite ejecutivo;
reiterando que se conceda la tutela demandada.

I.2.2.Informe de las autoridades demandadas

Teresa Lourdes Ardaya Pérez, Alain Nuñez Rojas y Editha Pedraza Becerra, Vocales de Sala Civil y
Comercial Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, no presentaron informe
escrito alguno, tampoco se hicieron presentes a la audiencia, a pesar de haber sido legalmente
notificados conforme consta a fs. 159 y vta.

I.2.3.Intervención del tercero interesado

Erick Hayes Michel, en representación del BNB S.A., presentó informe escrito, cursante de fs. 189 a
200, expresando lo siguiente: 1) No fueron señalados los terceros interesados en la acción de
amparo constitucional, quienes tienen interés directo en el resultado de la misma, al haberse
adjudicado legalmente el inmueble y las butacas subastadas dentro el presente caso; 2) La acción
pretendida, carece de la relación fáctica entre los hechos y los derechos o garantías
supuestamente vulnerados que deberían haber sido expuestos con claridad y precisión; sin
embargo, no fundamentó cómo el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, vulneró sus derechos;
toda vez que, simplemente reiteró los argumentos utilizados en el incidente de nulidad y en su
recurso de apelación; 3) Asimismo, existe una causal de improcedencia de la acción tutelar,
porque la empresa coactivada ni el accionante interpusieron excepciones con relación al
mencionado poder, que ilegalmente hoy impugnan, tampoco apelaron la sentencia coactiva que
reconoce el derecho del banco a la acción; no utilizaron la vía ordinaria dentro de los plazos
establecidos por ley, enmarcando su conducta dentro lo establecido por el art. 129.I de la CPE; 4)
El accionante junto a Mariela Menacho Suárez, intervinieron en la celebración del contrato de
préstamo, renunciando al proceso ejecutivo en la cláusula séptima, representando el 100% de sus
cuotas de capital, aceptando todo el tenor del contrato y firmando el mismo; 5) No se puede
denunciar una infracción de nulidad, cuando la parte a la que pudiese afectar no reclamó
oportunamente, la convalidó tácitamente dejando precluir su derecho a reclamar que se subsane
dicha infracción; y, 6) Después de siete años de haber sido citado con la demanda y sentencia
coactiva, el accionante decide interponer incidente de nulidad, solicitando se deje sin efecto legal
todos los actos procesales; y se deniegue el amparo constitucional y sea con las condenaciones de
ley.

Asimismo, en audiencia señaló lo siguiente: i) En el presente caso, al margen de la entidad


bancaria, participaron otras personas como garantes hipotecarios; sin embargo, no fueron citadas
como terceros interesados, constituyendo ello un requisito de admisibilidad de esta acción tutelar
y que constituye la denegatoria de la tutela solicitada, conforme señalaron las SSCC “2780/10,
1351/10, 814/06, 30/05”; ii) En la demanda interpuesta por el accionante, no fundamentó cómo el
Auto de Vista cuestionado, vulneró los derechos y garantías constitucionales alegados, sino que
simplemente reiteró los argumentos expresados en su incidente de nulidad y su recurso de
apelación, no habiendo cumplido con los requisitos de admisibilidad establecidos en el Código
Procesal Constitucional; iii) La empresa coactivada Bella Vista Cines y/o International Filmes S.R.L.,
ni el accionante interpusieron excepciones con relación al referido poder que ilegalmente
impugnan, no apelaron de la sentencia que reconoce derecho al banco, a la acción y tampoco
utilizaron en la vía ordinaria, dentro de los plazos establecidos por ley para reclamar el respeto a
sus supuestos derechos vulnerados; iv) En el juicio coactivo iniciado por el BNB S.A., el Juez de la
causa dictó sentencia coactiva; empero ni la empresa Bella Vista Cines y/o International Filmes
S.R.L., menos el accionante interpusieron excepciones, ninguna de ellas mencionó a la falencia que
existiría en el poder con el cual se suscribió el documento de préstamo; v) Resueltas las
excepciones, apelaron el señalado Auto de Vista, en la cual no hicieron mención a las
vulneraciones que se pretende hacer valer a través de esta acción tutelar; vi) Transcurridos seis
meses del Auto de Vista referido, que resolvió la apelación, no formularon la acción ordinaria, es
decir no ordinarizaron la acción coactiva, por lo que la sentencia se convierte en una sentencia que
tiene autoridad de cosa juzgada, y ya no puede ser revisada; vii) La jurisprudencia constitucional
estableció la posibilidad de apelar contra la sentencia, aspecto que no está consignado dentro la
Ley de Abreviación Procesal y Asistencia Familiar, al ser un recurso que beneficia a la parte
coactivada, dándole la oportunidad de hacer valer su derecho; sin embargo, no fue apelada la
sentencia; viii) Siete años después de todos estos hechos, el accionante recién interpuso el
incidente de nulidad contra todas las resoluciones, denunciando una nulidad que fue convalidada
por los coactivados, pretensión que podía ser reclamada oportunamente, nunca impugnaron el
poder que se está tratando de desestimar ahora; en consecuencia, al no haber utilizado las vías
que la ley les otorgó, no pueden ahora acudir a la acción de amparo constitucional, pidiendo que
se subsane la negligencia de los coactivados; ix) Por otra parte, el accionante así como Mariela
Menacho Suárez en representación de la empresa Bella Vista Cine y/o International Filmes S.R.L.,
en su condición de poderdantes, no necesitaban renunciar al proceso ejecutivo en el poder,
porque ambos que representan al 100% de las acciones de la empresa mencionada, participaron
en el contrato de préstamo, manifestando su voluntad, aceptación con las cláusulas establecidas
en el contrato, una de ellas es la renuncia al proceso coactivo y los dos participan del 100% de la
voluntad social de Bella Vista Cine y/o International Filmes S.R.L.; y, x) Cuando Mariela Menacho
Suárez, se apersonó al juzgado en base al poder ahora cuestionado, en representación de la
empresa accionada, convalidó el poder, por lo que no se puede después de siete años impugnar el
mismo, con el cual se apersonó al proceso y en base al cual ejercen todo su derecho a la defensa a
lo largo de los siete años de juicio; motivos por los cuales, solicita que se deniegue la tutela
impetrada y sea con pago de multas.

Haciendo uso de la réplica, el citado representante del BNB S.A., señaló que, con relación a los
terceros interesados, la jurisprudencia constitucional estableció que la citación del tercero
interesado con la acción de amparo constitucional, es de carácter inexcusable, con el único afán de
que éste pueda asumir el derecho a la defensa; en esta acción, no se hizo mención a quienes
realmente van a ser afectados y perjudicados que son los adjudicatarios de los remates, quienes
ya tienen derechos de propiedad consolidados con autos de aprobación de remate ejecutoriada a
su favor con relación al inmueble otorgado en garantía, que fue rematado y que fueron
ejecutoriadas a favor de éstas terceras personas. De otro lado, el art. 90 del Código de
Procedimiento Civil (CPC), señala que sus normas son de orden público y por tanto su
cumplimiento es obligatorio; por su parte, está demostrado con Sentencia Constitucional
Plurinacional el principio de convalidación al cual hizo referencia; reiterando la denegatoria de la
tutela demandada.

I.2.4.Resolución

La Sala Social y Administrativa del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, constituida en
Tribunal de garantías, mediante Resolución 94 de 20 de febrero de 2014, cursante de fs. 1397 vta.,
a 1402, declaró “improcedente” la tutela demandada; a tal efecto, expresó los siguientes
fundamentos: a) Se estableció, que el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, pronunciado por las
autoridades demandadas, no es recurrible de casación, porque es una apelación contra un
incidente de nulidad dictado por el Juez de instancia; b) De la revisión minuciosa realizada del
expediente, evidenció que existen terceros interesados que no fueron mencionados ni
consignados en la acción de amparo constitucional como son: María Judith Bruno de Saavedra, los
adjudicatarios Leonardo Céspedes Galarza y Fernando Burgoa, quienes pudieran ver afectados sus
derechos con la resolución que emita el Tribunal de garantias; c) La presente demanda, sólo
consigna como terceros interesados a la personera legal de la empresa coactivada Bella Vista Cine
y/o International Filmes S.R.L., Mariela Menacho Suarez y al BNB S.A., en la persona de su
representante legal Mario Gonzalo Solares Sánchez; por lo cual, se excluyeron a los otros terceros
interesados nombrados anteriormente y contra los cuales no puede dictarse ninguna resolución,
vulnerándose su derecho a la legítima defensa; d) La jurisprudencia constitucional, estableció que,
cuando se superó la fase de admisión de una acción de amparo constitucional, sin haberse citado
o notificado al tercero interesado, corresponde el rechazo de la misma; así lo determinaron las
SSCC 1515/10-R, 0637/10-R y 1202/10-R; e) En este caso, la omisión de no haber señalado
expresamente a los terceros interesados, fue provocada por el accionante al no mencionar a los
mismos; f) En el petitorio, el accionante solicitó que se conceda la tutela y disponga la nulidad de
todo el ilegal procesamiento hasta fs. 54, inclusive del expediente coactivo civil; ello implica, que
se tendría que dejar sin efecto incluso el Auto de 27 de marzo de 2013, que dispuso aprobar el
remate de inmueble embargado y subastado, en favor de Leonardo Céspedes Galarza, y el Auto de
14 de mayo del mismo año, que aprobó la adjudicación de las butacas especiales a favor de
Fernando Burgoa; lo cual significa que existe un remate ya practicado y un acta de aprobación ya
realizada el 2013; y, g) Los sujetos que tienen derechos expectaticios sobre este proceso coactivo
civil, tienen que ser considerados terceros interesados y tienen un interés legítimo dentro del
presente proceso; en caso de no practicarse la notificación de los mismos, se estaría vulnerando el
derecho a la defensa.

Concluida la audiencia, la parte accionante a través de su defensa técnica efectuó solicitudes de


complementación y enmienda de la Resolución supra; en consecuencia, el Tribunal de garantías
determinó no ha lugar a las solicitudes impetradas, con los siguientes fundamentos: 1) A pesar de
que la jurisprudencia constitucional citada en la Resolución, forma parte de lo que fue la Ley del
Tribunal Constitucional ya derogada, el art. 30 del CPCo, establece las causales de improcedencia
de la acción; por lo cual, se observó y consideró la existencia de terceras personas que tienen
interés y debieron haber sido citadas; 2) Si bien el art. 59 del CPC, prevé la representación sin
mandato y permite al padre accionar por el hijo, al hijo por el padre, el esposo por la esposa y
viceversa y demás; sin embargo, el accionante no indicó que esa facultad o prerrogativa es para las
acciones ordinarias y no para las acciones constitucionales; en el presente caso, no corresponde la
aplicación de dicho artículo, al tratarse de una acción de amparo constitucional y no existe tal
representación sin mandato; 3) Hay que considerar que existen tres terceros interesados que
fueron citados y dos de ellos son adjudicatarios, uno de ello es ajeno, no tiene ninguna relación
con el banco ni con el accionante; por lo cual, igual se puede afectar el derecho de los
mencionados; y, 4) Aclaró que el Tribunal de garantías no ingresó al fondo de la cuestión
planteada, reiterando la denegatoria de la solicitud de explicación, complementación y enmienda
formulado.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se evidencia lo siguiente:

II.1.Mediante el Testimonio 1460/99 de 3 de agosto de 1999, suscrito ante Notario Público de


Primera Clase 9; Alfonso Saavedra Bruno -ahora accionante? y Mariela Menacho Suárez, en su
calidad de socios de la Sociedad de Responsabilidad Limitada “Bella Vista Cines” S.R.L., otorgaron
poder general de administración, en favor de la Gerente General Mariela Menacho Suárez, para
que represente a la mencionada sociedad (fs. 272 a 273 vta.).

II.2.El 29 de agosto de 2001, comparecieron ante el Notario de Fe Pública N° 64, los


representantes del BNB S.A., para suscribir la escritura 255/2001 sobre préstamo de dinero en
moneda extranjera para reprogramación de obligaciones y constitución de garantías, en favor de
Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L., representada legalmente por Mariela Menacho
Suárez, por la suma de $us245 935.- (doscientos cuarenta y cinco mil novecientos treinta y cinco
dólares estadounidenses), en su condición de deudora y propietaria de bienes otorgados en
garantía prendaria, según consta por el instrumento de poder 1460/99 de 3 de agosto de 1999;
documento que formará parte integrante e indivisible del presente contrato, encontrándose
presentes además el accionante, en representación de Walter Ibáñez Velez, en su condición de
propietario del vehículo otorgado en garantía hipotecaria y María Judith Bruno de Saavedra, como
propietaria del inmueble dado en garantía hipotecaria. Asimismo, en la cláusula séptima de la
mencionada escritura, la deudora (Mariela Menacho Suárez), reconoció a este documento para el
caso de cobro judicial, la calidad de título ejecutivo, de conformidad al art. 48 de la Ley de
Abreviación Procesal y Asistencia Familiar, sometiéndose voluntaria e irrevocablemente a la vía del
proceso coactivo, renunciando expresamente a los trámites del proceso ejecutivo (fs. 231 a 249).

II.3.Mediante memorial presentado el 30 de octubre de 2003, dirigido al Juez de Partido de turno


en lo Civil, el BNB S.A., a través de sus apoderados, presentaron demanda coactiva civil contra
Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L., representada por Mariela Menacho Suárez por una
parte y contra Alfonso Saavedra Bruno, pidiendo que pronuncie sentencia, ordenando el embargo
de los bienes de propiedad de los deudores y se lleve a cabo la ejecución coactiva civil, hasta hacer
efectivo el pago al Banco de la suma adeudada (fs. 252 a 254 vta.); demanda que a su vez fue
ampliada el 13 de noviembre de 2003, contra los garantes hipotecarios (fs. 256).

II.4.El 17 de noviembre de 2003, el Juez Tercero de Partido en lo Civil y Comercial del


departamento de Santa Cruz, pronunció la Sentencia 232/2003, declarando probada la demanda
coactiva interpuesta por el BNB S.A., contra Mariela Menacho Suárez por sí y en representación
legal de Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L. y Alfonso Saavedra Bruno, “ordenando en
consecuencia que cancelen lo adeudado al tercero día a favor del actor, como asímismo contra los
garantes hipotecarios…” (sic) (fs. 257 a 258 vta.).

II.5.El miércoles 25 de agosto de 2004, a horas 08:05 fue notificado Alfonso Saavedra Bruno, con la
demanda coactiva civil, con la Sentencia 232/2003 de 17 de noviembre y demás actuados (fs. 284
vta.).

II.6.Por memorial presentado el 14 de agosto de 2012, dirigido al Juez Tercero de Partido en lo


Civil y Comercial, el accionante interpuso incidente de nulidad, solicitando dejar sin efecto legal
todos los actos procesales y sea anulando obrados hasta fs. 54 inclusive, por insuficiencia de la
representación de Mariela Menacho Suárez, como Gerente de Bella Vista Cines Internacional Films
S.R.L., en razón a que el poder conferido para suscribir el contrato base de la demanda, no le
otorgó facultades para renunciar al proceso ejecutivo (fs. 921 a 922).

II.7.A mérito del incidente formulado supra, el Juez Tercero de Partido en lo Civil y Comercial del
departamento de Santa Cruz, pronunció el Auto de 31 de diciembre de 2012, rechazando el
incidente de nulidad interpuesto por el accionante, de conformidad a lo establecido por el art. 155
del CPC, con costas; manifestando entre sus argumentos, el haberse operado en el presente caso
el principio de convalidación, por lo que no es procedente declarar la nulidad si se convalidó el
acto procesal del cual pretende se anule (fs. 1097 a 1098).

II.8.El 14 de enero de 2013, el accionante interpuso recurso de apelación contra el Auto supra,
solicitando al superior en grado dicte auto de vista, dejando sin efecto todas las actuaciones
procesales y sea anulando obrados hasta fs. 54 inclusive, de conformidad a lo previsto en el art.
237.I inc. 4) del CPC (fs. 1108 a 1109 vta.).

II.9.El 6 de junio de 2013, los Vocales de la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de
Justicia de Santa Cruz -autoridades ahora demandadas?, mediante Auto de Vista 130/2013,
“CONFIRMARON” el Auto de 31 de diciembre de 2012, y la providencia de 31 del mismo mes y
año, con costas; expresando los siguientes fundamentos: i) Revisado el expediente y las
Resoluciones impugnadas, la única persona legitimada para plantear un incidente de nulidad
cuando le afecta un derecho o le causa agravio una resolución, es precisamente quien es afectado
con la misma; en el caso de autos, a quien le correspondía observar la supuesta carencia de
facultad de renunciar al proceso ejecutivo, era a Bella Vista Cines International Filmes S.R.L., toda
vez que, sería la supuesta perjudicada al habérsele dado intervención en el juicio, sin que
supuestamente hubiere dado su conformidad a la renuncia del proceso ejecutivo y acogerse al
trámite del coactivo; ii) Las argumentaciones expuestas por el accionante, no pueden ser
considerados en el presente proceso, toda vez que, de existir derechos controvertidos o un exceso
por parte del representante legal de la empresa Bella Vista Cines International Filmes S.R.L., los
mismos que deben ser resueltos en el proceso de conocimiento respectivo; y, iii) En ningún
momento Alfonso Saavedra Bruno, y Mariela Menacho Suárez, a tiempo de oponer sus
excepciones, hicieron referencia alguna a los argumentos que ahora reclaman; dejando precluir
sus supuestos derechos para observar los mismos, al encontrarse la Sentencia del proceso
plenamente ejecutoriada (fs. 3 a 4).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

El accionante denuncia la vulneración de sus derechos al debido proceso, a la tutela judicial


efectiva, a no ser juzgado ni sometido a una jurisdicción diferente a la establecida por la ley, a la
propiedad privada y los principios de seguridad jurídica y de legalidad; debido a que, la Gerente y
apoderada de la empresa co activada Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L., Mariela
Menacho Suarez, renunció al juicio ejecutivo y se sometió a la vía del proceso coactivo civil, al
momento de suscribir el instrumento público 255/2001, sobre préstamo de dinero, sin contar con
facultades ni atribuciones para efectuar dicho renunciamiento; razón por la que interpuso
incidente de nulidad, que fue rechazado por el Juez de la causa y en grado de apelación, los
Vocales demandados, al emitir el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, resolvieron incorrecta e
ilegalmente el recurso, sin reparar el agravio sufrido.

En consecuencia, corresponde analizar, en revisión, si los argumentos son evidentes a fin de


conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1.La acción de amparo constitucional y su naturaleza jurídica

Dentro de las acciones de defensa estatuidos en la Constitución Política del Estado, se encuentra la
acción de amparo constitucional, establecido como un medio de defensa que se activa en
resguardo de los derechos fundamentales y garantías constitucionales de las personas; así el art.
128 de la Norma Fundamental, expresa que: “La Acción de Amparo Constitucional tendrá lugar
contra actos u omisiones ilegales o indebidos de los servidores públicos, o de persona individual o
colectiva, que restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir los derechos reconocidos por
la Constitución y la ley”.

De donde se puede inferir, que esta acción constitucional se configura como un mecanismo eficaz,
rápido e inmediato para el restablecimiento de derechos y garantías constitucionales dirigidos
contra aquellos actos u omisiones ilegales o indebidas provenientes no sólo de servidores
públicos, sino además de personas individuales o colectivas.

Se rige esencialmente por los principios de subsidiariedad e inmediatez, el primero entendido


como el agotamiento previo o la constatación de la inexistencia de otras vías o recursos legales
para la protección inmediata de los derechos denunciados como conculcados; por cuanto, no
sustituye o reemplaza a los recursos o instancias ordinarias preestablecidas en el ordenamiento
jurídico. Respecto al segundo, su interposición debe hacerse en el plazo de seis meses,
computable a partir del conocimiento del hecho o producida la notificación con el acto ilegal u
omisión indebida, siempre que no existan otros recursos o medios para impugnarlos o, si
existieran, a partir del momento en que se agotó la última instancia; así lo estableció la SCP
0002/2012 de 13 de marzo, que señaló lo siguiente: “Del contenido del texto constitucional de
referencia, puede inferirse que la acción de amparo constitucional es un mecanismo de defensa
jurisdiccional, eficaz, rápido e inmediato de protección de los derechos fundamentales y garantías
constitucionales, cuyo ámbito de protección se circunscribe respecto de aquellos derechos
fundamentales y garantías, que no se encuentran resguardados por los otros mecanismos de
protección especializada que el mismo orden constitucional brinda a los bolivianos, como la acción
de libertad, de protección de privacidad, popular, de cumplimiento, etc. Asimismo, desde el
ámbito de los actos contra los que procede, esta acción se dirige contra aquellos actos y omisiones
ilegales o indebidos provenientes no sólo de los servidores públicos sino también de las personas
individuales o colectivas que restrinjan o amenacen restringir los derechos y garantías objeto de su
protección”.
Por su parte, el art. 51 del CPCo, manifiesta que: “(OBJETO). La Acción de Amparo Constitucional
tiene el objeto de garantizar los derechos de toda persona natural o jurídica reconocidos por la
Constitución Política del Estado y la Ley, contra los actos o las omisiones indebidas de las y los
servidores públicos o particulares que los restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir”.

III.2.De la acción de amparo constitucional y su exclusivo carácter tutelar

La SCP 0294/2012 de 8 de junio, haciendo referencia a lo establecido por la jurisprudencia


constitucional, señaló que: “…el amparo constitucional no es un recurso alternativo, sustitutivo,
complementario o una instancia adicional a la que pueden recurrir los litigantes, frente a una
determinación judicial adversa, pues esta acción tutelar en ningún caso puede ser equiparado y/o
utilizado como una instancia de apelación y menos de casación. En ese sentido, la SC 1358/2003-R
de 18 de septiembre, ha establecido que: '…el amparo constitucional es una acción de carácter
tutelar, no es un recurso casacional que forme parte de las vías legales ordinarias, lo que significa
que sólo se activa en aquellos casos en los que se supriman o restrinjan los derechos
fundamentales o garantías constitucionales, por lo mismo no se activa para reparar supuestos
actos que infringen las normas procesales o sustantivas, debido a una incorrecta interpretación o
indebida aplicación de las mismas'” (las negrillas nos corresponden).

III.3.Sobre la valoración de la prueba en sede constitucional

Al respecto, la SC 0854/2010-R de 10 de agosto, señaló que: “…dada la finalidad de las acciones


tutelares, que esencialmente son protectoras de derechos fundamentales y que por tanto no son
una instancia casacional o alternativa de las vías ordinarias; es preciso recordar que este Tribunal a
través de las diversas acciones tutelares no puede realizar una nueva valoración de la prueba
sobre la problemática de fondo que motivó la decisión judicial o administrativa impugnada, pues
ello sería invadir otras jurisdicciones desnaturalizando la esencia de esta acción tutelar por cuanto
la valoración de la prueba es una facultad privativa de dichas instancias ordinarias; esa es la regla y
la línea jurisprudencial adoptada. No obstante, como toda regla en ciertos casos conlleva una
excepción, de manera muy excepcional el Tribunal Constitucional, puede determinar si se valoró o
no la prueba, si se omitió alguna valoración pese a la presentación oportuna y conforme a ley o la
misma resulta arbitraria e irracional; sin embargo, no puede sustituir la valoración, sino disponer
se emita nueva resolución con una adecuada valoración probatoria por parte del mismo órgano o
instancia ordinaria”. Entendimiento reiterado por la SC 1626/2011-R de 21 de octubre (las
negrillas son nuestras).

Por su parte, la SCP 0030/2014 de 3 de enero, señaló que: “El Tribunal Constitucional
Plurinacional, como el titular de la jurisdicción constitucional, tiene definido su ámbito de acción;
así, en lo que concierne a la valoración de pruebas, la uniforme jurisprudencia constitucional
sostuvo que dicha labor es competencia exclusiva de la jurisdicción ordinaria, en tal sentido, la SC
0685/2006-R de 17 de julio, precisó que esta jurisdicción: '…no puede pronunciarse sobre
cuestiones que son de exclusiva competencia de los jueces y tribunales ordinarios, y menos
atribuirse la facultad de revisar la valoración de la prueba que hubieran efectuado las autoridades
judiciales competentes, excepto, en los casos en los que resulta evidente que la prueba aportada
ha sido ignorada por el juzgador o cuando la valoración realizada es arbitraria e irrazonable y no
obedece a los marcos legales de razonabilidad y equidad, originando como lógica consecuencia la
lesión a derechos y garantías fundamentales, conforme se ha establecido en la SC 0577/2002-R, de
20 de mayo, reiterada por las SSCC 1047/2004-R, 0227/2004-R, 0294/2003-R…'.

En ese marco de consideraciones, la doctrina constitucional a través de la SC 0965/2006-R de 2 de


octubre, identificó los supuestos en que ésta jurisdicción puede ejercitar el control de
constitucionalidad, sobre labores propias de la jurisdicción ordinaria, como es la valoración de las
pruebas, conforme al entendimiento que sigue: '…siendo competencia de la jurisdicción
constitucional, revisar excepcionalmente la labor de valoración de la prueba desarrollada por la
jurisdicción ordinaria, únicamente, se reitera, cuando en dicha valoración: a) exista apartamiento
de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir; o, b) cuando se haya
adoptado una conducta omisiva expresada, entre otras, en no recibir, producir o compulsar cierta
prueba inherente al caso y, su lógica consecuencia sea la lesión de derechos fundamentales y
garantías constitucionales; dicha competencia del tribunal constitucional, se reduce, en ambos
casos, a establecer la ausencia de razonabilidad y equidad en la labor valorativa o la actitud
omisiva en esta tarea, pero en ningún caso a sustituir a la jurisdicción ordinaria examinando la
misma'”.

La jurisprudencia citada, estableció que la facultad de valoración de la prueba corresponde a la


jurisdicción ordinaria por ser de su exclusiva competencia y no así al Tribunal Constitucional
Plurinacional y menos revisar la valoración de la prueba que hubiere efectuado las autoridades
jurisdiccionales. Asimismo, estableció la excepción, de que cuando en la valoración de la prueba
exista apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir, este
alto Tribunal puede ingresar a valorar la prueba.

Según las líneas jurisprudenciales citadas precedentemente, se establece que la facultad de


valoración de las pruebas aportadas, es una atribución exclusiva de las autoridades, ya sean
jurisdiccionales o administrativas; por ello, el Tribunal Constitucional Plurinacional, no puede
pronunciarse al respecto y menos atribuirse la facultad de revisar la valoración de la prueba que
hubieran efectuado las autoridades judiciales, debido a que la acción de amparo constitucional no
es una instancia procesal más de revisión de resoluciones, excepto en algunos casos: a) Cuando
exista apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsible para decidir; y, b)
Cuando se haya omitido arbitrariamente valorar la prueba y su lógica consecuencia sea la lesión de
derechos fundamentales y garantías constitucionales.

III.4.Análisis del caso concreto


En el caso en examen, el accionante alega la vulneración de sus derechos al debido proceso, a la
tutela judicial efectiva, a no ser juzgado ni sometido a una jurisdicción diferente a la establecida
por la ley, a la propiedad privada y los principios de seguridad jurídica y de legalidad; toda vez que,
la Gerente y apoderada de la empresa coactivada Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L.
Mariela Menacho Suárez, al suscribir el instrumento público 255/2001, sobre préstamo de dinero,
renunció al juicio ejecutivo y se sometió a la vía del proceso coactivo civil, sin contar con
facultades ni atribuciones para dicho renunciamiento; razón por la que interpuso incidente de
nulidad, que fue rechazado por el Juez de la causa y en grado de apelación, los Vocales
demandados, al emitir el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, resolvieron de manera incorrecta e
ilegal el recurso, sin reparar el agravio sufrido.

De los antecedentes que cursan en el expediente, se evidenció que, mediante el testimonio


1460/99 de 3 de agosto de 1999, Alfonso Saavedra Bruno y Mariela Menacho Suárez, en su calidad
de socios de la Sociedad de Responsabilidad Limitada Bella Vista Cines y/o International Filmes
S.R.L., otorgaron poder general de administración en favor de ésta última, en su condición de
Gerente General, para la representación de la citada sociedad. Posteriormente, el 29 de agosto de
2001, la representante de mencionada empresa suscribió la escritura 255/2001, sobre préstamo
de dinero en moneda extranjera en favor de dicha sociedad, por $us245 935 cláusula séptima, la
deudora (Mariela Menacho Suárez), reconoció a este documento para el caso de cobro judicial, la
calidad de título ejecutivo, de conformidad al art. 48 de la Ley de Abreviación Procesal y Asistencia
Familiar, sometiéndose voluntaria e irrevocablemente a la vía del proceso coactivo, renunciando
expresamente a los trámites del proceso ejecutivo.

Sobre la base del mencionado documento de préstamo, el BNB S.A., a través de sus apoderados,
presentaron demanda coactiva civil contra Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L.,
representada por Mariela Menacho Suárez y contra el hoy accionante, ante el Juez de Partido de
turno en lo Civil y Comercial del departamento de Santa Cruz, solicitando se dicte sentencia,
ordenando el embargo de los bienes de propiedad de los deudores y se lleve a cabo la ejecución
coactiva civil, hasta hacer efectivo el pago de la suma adeudada; demanda que a su vez fue
ampliada contra los garantes hipotecarios. En virtud a ello, el Juez Tercero de Partido en lo Civil y
Comercial del mencionado departamento, el 17 de noviembre de 2003, pronunció la Sentencia
232/2003, declarando probada la demanda coactiva interpuesta por el BNB S.A., ordenando que
los coactivados cancelen lo adeudado dentro del tercer día, a favor del actor, así como contra los
garantes hipotecarios; Resolución con la que fue notificado el ahora accionante, el 25 de agosto de
2004, así como con la demanda coactiva civil y demás actuados procesales.

Años más tarde, el 15 de agosto de 2012, el citado accionante interpuso incidente de nulidad ante
el Juez que pronunció la sentencia dentro la demanda coactiva civil, alegando insuficiencia en la
representación de Mariela Menacho Suárez, en su condición de Gerente General de la empresa
Bella Vista Cines y/o Internacional Films S.R.L.; manifestando que el poder conferido para suscribir
el contrato base de la demanda, no le otorgó facultades para renunciar al proceso ejecutivo; en
función a ello, la autoridad jurisdiccional, a través del Auto de 31 de diciembre de similar año,
rechazó el merituado incidente, expresando entre los fundamentos de su Resolución, el haberse
operado en el presente caso el principio de convalidación, no siendo procedente declarar la
nulidad, si se convalidó el acto procesal del cual pretende se anule; extremo que motivó al
accionante a interponer el recurso de apelación contra dicha determinación; hecho que dio lugar a
que los Vocales de la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz,
emitan el Auto de Vista 130/2013 de 6 de junio, confirmando la Resolución del Juez inferior.

Ahora bien, conforme se tiene desarrollado en el Fundamento Jurídico III.2 de la presente


Sentencia Constitucional Plurinacional, la acción de amparo constitucional no es un recurso
alternativo, sustitutivo, complementario o una instancia adicional a la que pueden recurrir los
litigantes, frente a una decisión judicial adversa, no pudiendo equipararse y/o utilizarse como una
instancia de apelación, menos de casación; lo que significa que sólo se activa en aquellos casos en
los que se supriman o restrinjan los derechos fundamentales o garantías constitucionales; vale
decir, que no se activa para reparar supuestos actos que infringen las normas procesales o
sustantivas, debido a una incorrecta interpretación o indebida aplicación de las mismas.

En el caso presente, se evidencia que el accionante a través de esta acción tutelar, pretende que la
jurisdicción constitucional revise los supuestos actos lesivos que ya fueron denunciados, en
primera instancia ante el Juez de Partido en lo Civil y Comercial del departamento de Santa Cruz, a
través de la interposición de un incidente de nulidad, que mereció un pronunciamiento al respecto
por dicha autoridad; y posteriormente, interpuso recurso de apelación, cuyos Vocales
demandados, emitieron el Auto de Vista 130/2013, efectuando una revisión y análisis de la
impugnación formulada, que les permitió confirmar la Resolución del Juez a quo; en consecuencia,
se advierte que los aspectos cuestionados por el accionante, referidos a supuestos actos que
infringieron normas procesales o sustantivas, ya fueron objeto de valoración y consideración por
parte de las autoridades jurisdiccionales, en uso de sus atribuciones conferidas por la ley; en tal
virtud, de acuerdo a lo expresado por la jurisprudencia constitucional, la acción de amparo es una
acción de carácter tutelar y no debe confundirse con un recurso casacional que forme parte de las
vías legales ordinarias al que pueden recurrir los litigantes, frente a una decisión judicial adversa,
que afecte a sus intereses, conforme pretende ahora el accionante.

Por otra parte, se puede advertir además que, producto de la nueva revisión que impetra la parte
accionante a través de esta acción tutelar, el Tribunal Constitucional Plurinacional, pueda ejercer
la labor de valorar las piezas y actuaciones procesales referidas al presente caso, que no hubiesen
efectuado las autoridades demandadas al momento de pronunciar el Auto de Vista cuestionado y
sobre la base de dicha revisión, se anule la citada Resolución de alzada, inclusive se disponga la
nulidad de obrados hasta fs. 54 inclusive del expediente coactivo civil.

Sin embargo, conforme se tiene desarrollado en el Fundamento Jurídico III.3 de la presente


Sentencia Constitucional Plurinacional, la valoración de la prueba corresponde privativamente a
los órganos jurisdiccionales o a las instancias ante las que se tramitó la causa, no siendo pertinente
que este Tribunal Constitucional Plurinacional, se pronuncie sobre cuestiones que son de exclusiva
competencia de las instancias pertinentes y menos atribuirse la facultad de revisar la valoración de
la prueba que efectuó el órgano jurisdiccional competente; toda vez que, esta labor sólo podrá ser
efectuada de forma excepcional, cuando el accionante cumpla con los presupuestos establecidos
en el citado Fundamento Jurídico III.3 de este fallo, y en virtud a suficiente fundamentación sobre
la existencia de un apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsible para
decidir, o cuando se haya omitido arbitrariamente valorar la prueba y su lógica consecuencia sea la
lesión de derechos fundamentales y garantías constitucionales; lo que en el caso que se examina
no se advirtió.

En ese sentido, el Tribunal de garantías al haber declarado “improcedente” la acción, aunque con
otro término y otros fundamentos, obró correctamente.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Estado, de conformidad con el art. 12.7 de la Ley del Tribunal
Constitucional Plurinacional, en revisión, resuelve: CONFIRMAR la Resolución 94 de 20 de febrero
de 2014, cursante de fs. 1397 vta., a 1402, pronunciada por la Sala Social y Administrativa del
Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz; y en consecuencia, DENEGAR la tutela solicitada.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

Fdo. Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales


MAGISTRADO

Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga


MAGISTRADA