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Marco Teórico

La mentira es una falsa declaración hacía una persona o a un grupo de estas, hecha por
otra persona o grupo que sabe que no es la verdad total o parcialmente, y de manera
intencionada.
Mentir es una habilidad que crece en lo más profundo de nosotros, y que utilizamos con
regularidad. Como escribió el escritor estadounidense Mark Twain hace más de un siglo:
“Todo el mundo miente, todos los días, a cada hora, dormido, despierto, en sus sueños,
en su alegría, en su duelo. Aun con la boca cerrada, sus manos, sus pies, sus ojos y su
actitud se convertirán en una mentira”. La mentira es una condición inherente a los seres
humanos.
Pese a que las mentiras estén mal vistas, se ve como algo normal considerar que hay
mentiras peores que otras.
San Agustín distingue ocho tipos de mentiras: las mentiras en la enseñanza religiosa; las
mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie; las que hacen daño y sí ayudan a alguien;
las mentiras que surgen por el mero placer de mentir; las mentiras dichas para complacer
a los demás en un discurso; las mentiras que no hacen daño y ayudan a alguien; las
mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien, y las mentiras que no
hacen daño y protegen la "pureza" de alguien. Por otra parte, San Agustín aclara que las
"mentirijillas" no son en realidad mentiras.
Tomás de Aquino, por su parte, distingue tres tipos de mentiras: la útil, la humorística y la
maliciosa. Según Tomás de Aquino, los tres tipos de mentira son pecado. Las mentiras
útiles y humorísticas son pecados veniales, mientras que la mentira maliciosa es pecado
mortal.

El tipo más grave de mentira es la calumnia, ya que con esto se imputa siempre a algún
inocente una falta no cometida en provecho malicioso.
Además de estas hay una gran variedad de distintas clasificaciones de la mentira. A
continuación algunas de estas clasificaciones.
Mala fe.
El filósofo de origen francés Sartre, definía a la “mala fe” como mentirse a si mismo. Más
concretamente, es fallar en reconocer la propia capacidad de actuar y determinar las
posibilidades de cada uno.
Mentira descarada.
Es aquella que con solo escucharla el oyente se da cuenta de que es una mentira.
Aunque también puede referirse a titulares de prensa engañosos, del tipo amarillistas, o
inexactos.

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Mentira grande.
Es una mentira que trata de engañar a la víctima sobre algo mayor y de grande
importancia, aunque en muchos de los casos se contradice con información que la víctima
ya posee, o simplemente por sentido común. Hay ocasiones en que la mentira es de tal
magnitud que tiene éxito, debido a la renuencia de la víctima a creer que algo tan grande
pudiera ser mentira.
Fanfarroneo.
Fanfarronear es pretender tener una capacidad o una intención que en realidad no se
posee. El fanfarronear no siempre se ve como algo inmoral, en especial cuando se hace
dentro del contexto de un juego. Por ejemplo, en el póquer se trata de engañar sobre las
cartas que posee. O en el fútbol, cuando se hace una finta, es decir el jugador engaña
haciendo creer que se moverá a la izquierda cuando en realidad de moverá a la derecha.
Chorrada.
En esta mentira no se necesita fabricarla completamente, basta sólo un conocimiento
básico acerca de un tema y hablar de el rellenándolo con algo que parezca coherente,
haciendo creer al público que se sabe mucho más del tema fingiendo total certeza. Al final
da la impresión de que realmente significa algo.
Mentira contextual.
Tata de afirmar parte de la verdad fuera de contexto, sabiendo que sin la información
completa, da una falsa impresión. De este modo, uno puede afirmar hecho precisos, pero
engañando con ellos. Se utiliza el sarcasmo para hacer una afirmación que ridiculice el
hecho, haciendo creer que es absurdo haber hecho algo así.
Ahorrativo de la Verdad.
Es popularmente utilizada como un engaño sin decir toda la verdad. Siendo voluntarios en
alguna actividad y dando información falsa o incompleta, o en una encuesta retrasando
deliberadamente hechos relevantes. Mas específicamente, es hacer un uso cuidadoso de
los hechos para no revelar demasiada información.
Mentira de emergencia.
Es una mentira estratégica que se dice cuando la verdad no puede ser contada porque,
por ejemplo, resultaría dañada una tercera persona. Por ejemplo, un vecino podría
mentirle a un esposo enfurecido sobre el paradero de su esposa, que él cree le ha sido
infiel, ya que al decirle la verdad podría infligir daños físicos si llegará a encontrar a su
esposa.
Hipérbole.
Es una exageración que se produce cuando los aspectos más fundamentales de una
declaración son verdaderas, pero sólo en un cierto grado. También es visto como hacer
algo más significativo o real de lo que verdaderamente es. Por ejemplo, decir que una
persona comió 20 tacos en una fiesta cuando en realidad se comió 7 u 8, esta se
considera una exageración.
Fabricación.
Es una mentira dicha cuando alguien presenta una declaración como verdad, y sin saber
a ciencia cierta si es o no verdad. A pesar de que la declaración puede se posible o

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verdadera, no se basa en hecho, sino en suposiciones. Por ejemplo, una persona que da
instrucciones a un turista sin saber en realidad las direcciones.

Mentirilla.
Es una mentira contada pero con ninguna mala intención y sin consecuencias o pocas
consecuencias. A diferencia de la mentira blanca, esta no incluye esas mentiras u
omisiones que tienen el propósito de hacer el bien.
Verdad a medias.
Es una declaración engañosa que incluye algún elemento de verdad. La declaración
puede ser en parte cierta, puede ser totalmente cierta pero solo una parte de toda la
verdad, o puede utilizar un elemento engañoso, como puntuación inadecuada o doble
sentido, sobre todo si la intención es engañar, evadir, culpar o tergiversar la verdad.
Respuesta en el pajar.
Es un volumen de información falsa o irrelevante, que posiblemente contenga un hecho
cierto (la aguja en el “pajar”). Incluso si se incluya la verdad, es difícil o imposible de
detectar e identificar.
Mentira Honesta.
Se caracteriza por manifestaciones verbales o acciones que describen erróneamente la
historia, los antecedentes y la situación actual. Normalmente no hay intención de engañar
y el individuo no es consciente de que su información es falsa.
Mentira Jocosa.
Son mentiras hechas en broma, destinadas a ser entendidas como tal por todos los
oyentes. Las burlas y la ironía son algunos ejemplos.
Mentir por omisión.
Una mentira por omisión se produce cuando un hecho importante se queda fuera con el
fin de fomentar un concepto erróneo. Mentir por omisión incluye fallas para corregir
conceptos erróneos preexistentes. Cuando el vendedor de un vehículo declara que ha
sido mantenido con regularidad, pero no le dice que se informó de una avería en el último
servicio, el vendedor se encuentra mintiendo por omisión.
Minimización.
Es lo opuesto a la exageración. Es un tipo de engaño que implica la negación hecha de
forma racional en situaciones en que solo negarlo es inverosímil.
Mentira noble.
Es la que normalmente causaría discordia si se llegara a destapar, pero ofrece algún
beneficio para el mentiroso y ayuda en una sociedad ordenada, es por lo tanto,
potencialmente beneficioso para los demás.
Mentira Cortés.
Es un tipo de mentira que la cortesía común requiere, en la que generalmente es
conocida por ambas partes la falsedad de la declaración. Por ejemplo, declinar una
invitación a causa de una “dificultad en la agenda”.
Mentira Blanca.

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Son mentiras menores que incluso pueden ser consideradas como inofensivas y hasta
beneficiosas, a largo plazo. También son mentiras blancas las que se dicen por un bien
mayor. Se utilizan con frecuencia para proteger a alguien de una verdad dolorosa o
emocionalmente perjudicial, especialmente cuando no saber la verdad es totalmente
inofensivo.

Hasta este momento en las clasificaciones de la mentira, se puede observar que en todos
estos tipos de mentira, las distintas razones por las cuales se miente son de carácter
social, es decir, el engaño por el cual se usan son respaldados por la empatía, de manera
el mentiroso se pone en la situación de la víctima, de esta manera el mentiroso cree saber
lo que el otro necesita saber o creer saber. Mientras que algunas son usadas para hacer
daño, otras son totalmente opuestas y se usan para ayudar a una persona que esta en
una situación difícil. Haciendo que el uso de estas mentiras estén , como ya se dijo antes,
en lo social, es decir dentro del ámbito sentimental, emocional y psicológico.
Pero, ¿y si este fuera más allá de su carácter emocional y se convirtiera en un impulso?
La mentira es el acto consciente y deliberado de compartir un juicio falso. La mayoría de
las personas lo hacen por miedo. La mentira patológica parte de un juicio racional pero se
alimenta de la fantasía.
Mentir con frecuencia es un síntoma de varias enfermedades mentales. Por ejemplo, las
personas que sufren de trastorno de personalidad antisocial utilizan las mentiras para
beneficiarse de los demás ose sencillamente porque necesitan afecto , o buscan llamar la
atención . Algunas personas con con trastorno de la personalidad . La mentira patológica,
por el contrario, puede ser descrito como una adicción a la mentira. El individuo
constantemente miente sin obtener ningún beneficio personal. Las mentiras suelen ser
transparentes y con frecuencia parecen bastante inútiles.
Hay muchas consecuencias de ser un mentiroso patológico. Debido a la falta de
confianza, la mayoría de las relaciones y amistades de los mentirosos patológicos
fracasan. Si la enfermedad continúa avanzando, la mentira podría llegar a ser tan severa
como para causar problemas legales, relacionados con el fraude.
La psicoterapia parece ser uno de los únicos métodos para el tratamiento de una persona
que sufre la mentira patológica. No ha habido ninguna investigación realizada sobre el uso
de medicamentos farmacéuticos para el tratamiento de los mentirosos patológicos.
Algunas investigaciones sugieren que ciertas personas pueden tener una "predisposición
a la mentira".
La mentira patológica es un fenómeno complejo, a diferencia de otras enfermedades
mentales. Tiene muchos cambios en su vida las consecuencias para aquellos que tienen
que vivir con la enfermedad. En la actualidad, el paciente se puede curar con ayuda
psicológica.
Cuando mentir se convierte en un habito, cuando mentir es la única forma de relacionarse
con los demás, se habla entonces de la mitomanía. En la mitomanía, quien la sufre,
puede tener un carácter con rasgos paranoides. Desfigura la idea que tiene sobre si
mismo y la magnifica como en un delirio de grandeza o oculta datos con mentiras. Se
diseña una historia y se la cree.
Es un impulso irrefrenable de mentir, no es en sí una enfermedad (aunque hay
profesionales de la salud mental que ya la consideran una enfermedad) pero si es un
síntoma de que esa persona psicológicamente no está bien.
• Los especialistas comentan que el mitómano tiene una tendencia patológica a
deformar la realidad.

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• Se miente pensando se ganará prestigio, se mejorará la imagen que los demás
tienen de él.
• Se puede mentir para manipular a las personas o por hacer daño.
• No es algo inofensivo. Tiene efectos negativos sobre quien la padece y sobre
quienes la sufren.
• El mitómano comienza a perder credibilidad entre su entorno.
• Un estafador con esta predisposición es una persona peligrosa, el engaño para
lograr bienes o dinero.
¿Por qué mentimos?

Porque funciona.
El ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo. En los animales, el
engaño suele estar asociado a un mecanismo genético de selección natural, en el sentido
de que los más propensos a engañar a sus víctimas y/o a sus depredadores, o
simplemente a sus competidores, tienen más chance de sobrevivir.
En los últimos años, un grupo de investigadores se decidió a tratar de entender por qué
mienten los niños. Para un estudio destinado a evaluar la mentira entre adolescentes, la
Dra. Nancy Darling, entonces en la Universidad Estatal de Penn, congregó a un grupo de
unos doce estudiantes, todos menores de 21 años. A cada uno le entregó un mazo de 36
tarjetas, cada una de las cuales consignaba un tema en el que a veces los adolescentes
les mienten a sus padres. Con una pizza y una Coca, cada adolescente revisó el mazo
junto a dos investigadores, señalándoles las cosas sobre las que mentía a sus padres, y
por qué.
“Empezaron diciendo que los padres les daban todo y que uno debería contarles todo”,
dice Darling. Al final, vieron cuánto mentían y cuántas reglas familiares habían
transgredido. Según la investigadora, el 98% de los chicos consultados dijo que les
mentía a sus padres.
De los 36 temas consignados en las tarjetas, cada adolescente dijo mentirles a sus
padres en un promedio de 12. Mentían respecto de la manera en que gastaban la plata
que recibían de ellos, acerca de si habían empezado a tener relaciones sexuales y sobre
la ropa que se ponían cuando no estaban en sus casas. Mentían sobre la película que
habían ido a ver y respecto de con quién habían ido. Mentían en cuanto a su consumo de
alcohol y de drogas, y lo hacían también si estaban saliendo con amistades que sus
padres desaprobaban.
El hecho de ser estudiantes excelentes no cambiaba mucho las cosas; tampoco había
grandes cambios en el caso de chicos con gran número de actividades: ninguno de ellos
estaba tan ocupado como para no transgredir algunas reglas.
Durante décadas, los padres han considerado que la franqueza es el rasgo más
apreciado en sus hijos. Otros, valores como la confianza en sí mismos y la sensatez, ni
siquiera se le aproximan. Los jóvenes reciben este mensaje. En las encuestas, el 98% dijo
que la confianza y la franqueza eran esenciales en una relación personal. Según la edad,
entre el 96 y el 98% dijo que mentir era malo moralmente.
Todo empieza muy temprano. De hecho, los niños brillantes –los que tienen mejores
resultados académicos– empiezan a mentir a los 2 o 3 años. “La mentira está relacionada
con la inteligencia”, explica la doctora Victoria Talwar, profesora adjunta de la Universidad
McGill de Montreal y una de las mayores expertas en la conducta mentirosa de los niños.

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Aunque pensamos que la veracidad es la mayor virtud de un niño pequeño, resulta que
mentir es, en realidad, su capacidad más notable. Un niño que miente debe reconocer la
verdad, concebir intelectualmente una realidad alternativa y ser capaz de “venderle”
convincentemente a alguien esa nueva realidad. Por lo tanto, mentir exige un desarrollo
cognitivo avanzado y habilidades sociales que la veracidad no requiere.

Un ejemplo de que es este un mecanismo de autoengaño, o de elaboración de “engaño


creativo”, se evidencia en encuestas en las que se pregunta a los participantes el número
de relaciones sexuales que han tenido en su vida. Normalmente, los hombres tienden a
inflar la realidad, de dos a cuatro veces más que las mujeres. Esto ya no es cuestión de
autodefensa, o de supervivencia… ¿o sí?
Muchos investigadores consideran que éste fenómeno está ligado a la autoestima.
Cuando las personas sienten amenazada su autoestima, tienden a recurrir a la mentira, y
los extrovertidos mienten más que los introvertidos, según diversos estudios. En términos
de género, aunque hombres y mujeres mienten en proporciones similares, la investigación
existente demuestra que los hombres lo hacen más para dar una mejor impresión de sí
mismos (“Estoy hecho un toro”), mientras que las mujeres tienden a mentir para hacer a la
otra persona sentirse mejor (“El tamaño no importa”).

Viva la mentira

¿Por qué mentimos? Como se ha visto, existen muchas posibles explicaciones, todas
válidas en cierto grado. Atribuir valores morales a la mentira es un ejercicio fútil porque se
está juzgando el síntoma y no la enfermedad. En este caso, la enfermedad sería el
resultado de la mentira, es decir, sus implicaciones.

Todos mentimos. Algunos más que otros. Hay quien miente porque es un manipulador
social y lo hace para herir, abusar de la gente y aprovecharse de los demás. Otros
mienten para sentirse mejor, para halagar a los demás, para lograr algo útil o válido sin
herir a nadie. En este caso, al final, el mentir puede ser hasta un arte.

Mark Twain tenía una manera muy peculiar de ver y explicar el mundo.

“Ningún hecho está más firmemente establecido que el que demuestra que el mentir es
una necesidad de nuestras circunstancias. La deducción de que en este caso es una
Virtud es evidente. Ninguna Virtud puede alcanzar su utilidad más sublime sin cultivación
cuidadosa y diligente. Consecuentemente, no hace falta declarar que ésta debería ser
enseñada en las escuelas públicas, hasta en los periódicos. ¿Qué chance tiene el
mentiroso ignorante e inculto ante un experto educado? ¿Qué chance tengo yo ante el
señor Mar… ante un abogado? La mentira ‘juiciosa’ es lo que el mundo necesita. A veces
pienso que sería aún mejor y más seguro no mentir nunca antes que mentir sin juicio. Una
mentira torpe, no-científica suele ser tan poco eficaz como la verdad”.

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