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MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL

BASES FILOSÓFICAS DEL PARADIGMA TRANSPERSONAL

ALUMNO: DIEGO ALBERTO CASTAÑEDA DE LA MADRID

PROFESOR: OCTAVIO BALDERAS


Hacia una imagen integral de la persona

Ideas principales

 Superar el objetivismo (el cosismo), el individualismo y el dualismo que


marcan profundamente las concepciones clásicas de la persona.
 Dualismo: La existencia en el hombre de dos sustancias más o menos
yuxtapuestas: la parte noble, el alma, y el cuerpo que le sirve como de
lastre.
 Definir a la persona en función de sus relaciones, especialmente de las que
tiene con las demás personas. En lugar del “hombre isla” se insiste en la
comunión constitutiva con otros, superando siglos de individualismo.
 Materialismo metafísico: Cualquier filosofía según la cual la materia es la
matriz última de toda la realidad y, en particular, de toda expresión humana
(científica, artística, religiosa, cultural, etc.)
 Materialismo fisicalista: Mente=cerebro. Sólo podemos conocer mediante la
experimentación y la observación externa. Hombre=computadora. En el
hombre todo es materia y lo reducen a una máquina. El hombre es un
objeto material. Absolutiza la dimensión material y cósmica del hombre, con
la consiguiente negación de las otras dimensiones, no menos evidentes e
inmediatas.
 La capacidad que tiene el hombre de captar el SER, la realidad como tal, se
llama inteligencia.
 La libertad sicológica es un signo de trascendencia. El hombre, en algunos
casos, puesto en determinadas circunstancias, puede obrar o no obrar,
hacer esto o aquello: goza de autodeterminación.
 El hombre, gracias a la autoconciencia, es un ser que se pregunta por sí
mismo, por su naturaleza, por su destino, por el sentido de su vida.
 La persona humana no puede ser estudiada con los instrumentos de la
ciencia, con la investigación objetiva. La persona humana no es un
“problema” sino un “misterio”; por eso hay que tratar de comprenderla
mediante la interrogación metafísica.
 La conducta humana es imprevisible. Incluso cuando la necesidad le obliga,
el hombre no hace sólo lo que necesita y de la manera más útil, sino que a
veces prefiere hacerlo de la manera más bella.
 En general los dualistas más radicales consideran el cuerpo y el alma como
dos realidades (dos “sustancias”, en sentido filosófico): la materia, que está
al alcance de las ciencias naturales (objetivas) y el espíritu, fuente de los
hechos y procesos reales que experimentamos por introspección en
nuestra vida psíquica específicamente humana.
 Hay en el hombre una única actividad humana, la cual es unitariamente
sico-orgánica en todos sus actos. No es el alma sola la que piensa, ni sólo
el cuerpo el que siente. El hombre es el que piensa, quiere, ama, siente,
obra y trabaja.
 El hombre no “tiene” psique y organismo, sino que “es” sico-orgánico.
 El dualismo no está equivocado por postular la existencia del “alma”, de la
“mente” o del “espíritu”, sino por la forma en que concibe la relación “alma-
cuerpo”, “mente-Cerebro”, “espíritu-materia”.
 Aristóteles y Santo Tomás de Aquino: Proponen un “monismo sustancial”:
una sola sustancia, pero dos principios. Ambos afirman una dualidad no
dualista y una unidad no monista. Esto difiere de los monistas materialistas
que niegan la realidad del alma.
 La forma sustancial del organismo vivo se llama “psique” o alma.
 El hilemorfismo, que admite la dimensión espiritual del hombre, nos invita a
no identificar “cuerpo” y “alma” con espíritu y materia, como si fueran dos
realidades que tuvieran consistencia en sí, aisladamente. No son dos
cosas, dos seres yuxtapuestos, sino dos factores estructurales, dos
dimensiones, dos “principios”, dos raíces metafísicas del ser humano único.
 Nuestro cuerpo vivo no es pura materia, sino materia primera informada por
la forma sustancial espiritual, por el “alma”. Esta no es puro espíritu, sino
espíritu destinado por definición a “animar” la materia primera: la
corporeidad le pertenece por esencia.
 El alma y el cuerpo no son dos cosas que se puedan separar, sino dos
dimensiones del mismo hombre.
 La persona es el único ser de la creación que está abierto conscientemente
a los demás seres y especialmente a las demás personas. Somos
“autopresencia en la presencia del otro”.

Interrogantes

 El problema sicofísico, el problema “alma-cuerpo”, “materia-forma”,


“materia-espíritu”, “mente-cerebro”, “biología-conciencia”.
 ¿Se reduce el hombre a una noble organización de la materia, o hay en él
una dimensión que trasciende las características espacio-temporales que
definen la materia?
 Un lenguaje hecho para el mundo de lo físico, no expresa adecuadamente
el mundo de lo mental, a no ser que se equipare sin más lo mental con lo
físico.
 ¿Es posible explicar la consciencia por el sistema nervioso, reducir la mente
al cerebro? ¿”Lo mental” se identifica sin más con “lo cerebral”?
 Una ideología antihumanista como la del materialismo fisicalista, abre las
puertas a todas las formas de manipulación del hombre.

Conclusión

La visión materialista del mundo ha penetrado a tal grado el actuar del ser humano
que, basándonos en estos supuestos, hemos construido una sociedad que
valoriza todo lo objetivable y busca objetivar lo incosificable: el ser humano y la
naturaleza. Y por ello hemos alcanzado un nivel de degradación social y ambiental
sin precedentes.
Le hemos puesto un precio a todo en el mundo: los árboles y las aguas dulces de
los lagos y los ríos, las montañas, los bosques, las selvas, los mares, las aves que
antes volaban por los cielos y que ahora compramos para encerrar en jaulas, y
todas las especies de flora y fauna silvestre que mantienen vivos los ecosistemas
y la vida en el planeta.
También el ser humano tiene un precio. Su libertad, su dignidad, su ocio, su
cuerpo; todo puede comprarse.
Esta transformación de todo lo vivo en objetos es producto de una visión del
mundo caracterizada por un “monismo materialista” donde lo único valioso es lo
observable, lo tangible, lo cuantificable.

Por otro lado, el dualismo cartesiano que rige a la ciencia moderna y que aún
resuena en los círculos más conservadores de algunas religiones y movimientos
religiosos, tienden a desvalorizar lo corpóreo y a reducir al ser humano a un ente
cuya esencia noble, el alma, está encerrada en un cuerpo sucio.
Los científicos dualistas no “tocan” el alma: su objeto de estudio es única y
exclusivamente lo que puede palparse, lo que puede observarse utilizando sus
métodos. Y entonces el ser humano se reduce a un animal cuyas conductas
responden a estímulos externos. De esta forma las personas pierden todo aquello
que los hace humanos, y se justifican todas aquellas prácticas inhumanas que
degradan al ser humano
Los religiosos dualistas buscan la mortificación del cuerpo para acceder a
realidades espirituales “elevadas”, porque los instintos, los impulsos y todo lo
corpóreo, según ellos, es demoniaco.

La lectura de Italo Gastaldi, por otro lado, busca ayudarnos a comprender la


unicidad del ser humano, algo que el poeta y grabador William Blake (2007, p.
221) intuyó a finales del siglo XVIII cuando escribió “El matrimonio del cielo y el
infierno”, expresando lo siguiente:
Todas las biblias o códigos sagrados son responsables de los siguientes
errores:
1. Que el hombre posee dos principios reales de existencia, a saber,
cuerpo y alma.
2. Que la energía, llamada mal, sólo pertenece al cuerpo, y que la razón,
llamada el bien, sólo es el alma.
3. Que Dios atormentará al hombre en la eternidad por obrar al dictado de
su propia energía.
Pero los siguientes contrarios de éstos son verdad:
1. El hombre no posee un cuerpo distinto de su alma; pues lo que
llamamos cuerpo es una parte del alma percibida por los cinco sentidos,
principales entradas al alma en esta era.
2. La energía es la única vida y procede del cuerpo, y la razón es el límite o
circunferencia exterior de la energía.
3. La energía es gozo eterno.

Bibliografía

Blake, W. (2007). El matrimonio del cielo y el infierno. Madrid: Ediciones Hiperión.

Gastaldi, I. (1999). El hombre, un misterio. Ediciones Don Bosco.