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LECTURA DE ANÁLISIS

GEMELOS

Los científicos gustan de hacer experimentos con gemelos idénticos —particularmente aquellos separados en el nacimiento—
para tratar de entender cuánto de la naturaleza humana es heredado y cuánto definido por el ambiente. La nueva obra de
teatro de Andrés Roemer, Oskar y Jack, recaba de hecho un caso de la vida real, estudiado por la especialista Nancy Seagal, en
que un hermano se convirtió en militante nazi y el otro en sionista judío.

Las repúblicas de Corea nos proporcionan una oportunidad similar de comparación, quizá única en el mundo. Se trata de dos
países, pero de un solo pueblo que comparte idioma, cultura e historia.

Corea del Norte era tradicionalmente la parte más próspera de la península. Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial en
1945, y en particular como consecuencia de la guerra de Corea de 1950-1953, los dos países se separaron y empezaron a vivir
bajo regímenes económicos y políticos muy distintos. Se inició así un experimento fascinante sobre qué tanto la prosperidad es
definida por razones culturales y cuánto por el sistema económico.

A seis décadas de distancia las conclusiones son abrumadoras. La parte más próspera del país hasta los años cincuenta, Corea
del Norte, se ha quedado estancada tras la adopción de un sistema comunista. Corea del Sur, en cambio, ha tenido un
desarrollo espectacular que le ha permitido dejar una pobreza comparable a la de las naciones de África hasta convertirse en
uno de los mayores milagros económicos del mundo contemporáneo.

El experimento de separación de estos dos gemelos idénticos ha afectado también a sus sistemas políticos. Corea del Norte
tiene un régimen autoritario que, a pesar de sus políticas comunistas, mantiene un sistema de sucesión monárquica en que el
poder pasa de padres a hijos en una sola familia. Corea del Sur, que durante su primer periodo de desarrollo vivió bajo una
serie de regímenes militares, ha logrado una transición exitosa a un gobierno democrático con alternancia de partidos en el
poder.

La diferencia económica entre las Coreas es enorme. En el 2010, según el Fondo Monetario Internacional, Corea del Sur
ocupaba el lugar 33 entre las economías del mundo con un producto interno bruto (PIB) per cápita de 20,756 dólares
nominales, el doble que México con sus 9,522 dólares.

El FMI no registra una cifra para Corea del Norte, debido a que el país no es miembro de la organización y a la opacidad de su
información económica. Pero la CIA ofrece una estimación de 1,200 dólares al año para el PIB de Norcorea. Esto coloca al país
en el nivel de naciones africanas como Camerún y Mauritania. Corea del Norte ha tenido que recurrir a su odiado enemigo al
Sur del paralelo 38 para recibir ayuda alimentaria; sólo así ha impedido que millones de norcoreanos mueran de hambre.

Durante mucho tiempo se dijo que el milagro económico de los países del Asia Pacífico se debía a la cultura de trabajo y ahorro
de los habitantes de la región. Y sí, no cabe duda de que hay una tradición de labor intensa y de ahorro en los pueblos de ese
lugar. Pero como vemos en el experimento de los gemelos coreanos, la cultura de poco sirve si no hay un sistema económico
que fomente la inversión, el trabajo y la productividad.

Se ha vuelto tan grande la diferencia económica entre las dos Coreas que el experimento sugiere que es mucho más importante
contar con un buen sistema económico, con un régimen de mercado, que tener una cultura de trabajo y ahorro. En esto hay
lecciones para los mexicanos y para el resto de los países del mundo.

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