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GRADO DE SOCIOLOGÍA

Curso 2014-2015 (Primer Cuatrimestre)


TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL I
Jesús Ángel González de la Osa

APUNTES DE LA ASIGNATURA DE
TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL I

Octubre 2014 / Enero 2015


Técnicas de Investigación Social I 2
Jesús Ángel González de la Osa

TEMA 1. Introducción al nivel tecnológico de la investigación social aplicada

1.1. Introducción
No se responde aquí a la cuestión de cómo investigar en cada situación concreta o
nivel metodológico; el de los diseños y proyectos de investigación, en el que se articulan unas
técnicas o prácticas de investigación con otras. Se ha optado por desplegar el muestrario de las
técnicas y prácticas más utilizadas en la investigación social, con una descripción de las
características más relevantes de cada una de estas formas de aproximarse a la realidad social.
Nivel del Pregunta
conocimiento
Ontológico ¿Qué es la realidad social?
Epistemológico ¿Qué puede conocerse de la realidad social?
Metodológico ¿Qué medio o camino ha de utilizarse para conocer la realidad social que
puede conocerse?
Tecnológico ¿Cómo se utilizan las técnicas de observación para desarrollar el camino que
conduce a conocer la realidad social que puede conocerse?

1.2. Las técnicas


El significado de las técnicas de investigación social viene dado por la apropiación, por
parte de la instancia investigadora, de las mismas en su contexto práctico inmediato, en lo
social. Ibáñez amplía el contexto hasta el capitalismo. Las técnicas son clasificadas según la
intención que domina a su beneficiario particular en el contexto inmediato –capitalista-
específico: técnicas del capitalismo de producción, como la encuesta estadística; técnicas del
capitalismo de consumo, como el grupo de discusión; técnicas de un capitalismo que todavía
no tiene nombre, como el socioanálisis. El fin pragmático en un contexto histórico concreto de
las técnicas define el cómo de las mismas.
El término técnica procede del griego tejne; guía a la acción práctica. Se destaca así su
carácter práctico, que se desarrolla en dos sentidos. Hacia el interior de la técnica: las técnicas
son prácticas. Hacia el exterior: han de resultar prácticas, han de servir para algo. Ahora bien,
esta esencia práctica de las técnicas de investigación social no ha estado siempre presente en
sus propuestas de definición.
Más que como prácticas, las técnicas de investigación social han sido definidas como
procedimientos, más ligados al registro de observaciones que al análisis. Así, para Goode y
Hatt, “las técnicas de investigación se refieren a los procedimientos específicos a través de los
cuales el sociólogo reunirá y ordenará los datos antes de someterlos a análisis”. El análisis
queda fuera de esta definición, aun cuando entonces habría que preguntarse por el significado
de ordenar. Reunión y ordenación que sólo cabe entender como registro de los datos.
Por su parte, García Ferrando propone que “las técnicas de investigación se refieren a
los procedimientos específicos a través de los cuales el sociólogo reúne y ordena los datos antes
de someterlos a las operaciones lógicas o estadísticas”, una definición que tiene el agravante,
con respecto a la anterior, de reducir las técnicas a registros cuantitativos de observación,
pues de lo contrario no tiene sentido el sometimiento a operaciones estadísticas.
La definición que ofrece Ladrón de Guevara incluye el análisis y, lo más relevante, la
relación con la realidad: “El nivel de las técnicas de investigación reúne todos los
procedimientos lógico-específicos por medio de los cuales de observa, se analiza y se manipula
la realidad”. Con las técnicas de investigación social se ejerce un trabajo sobre la realidad. De
la reunión, más o menos distante, se ha pasado a la acción sobre la realidad. Se mantiene, en
las definiciones presentadas, la idea de procedimiento (para actuar sobre la realidad). Las
técnicas están compuestas por procedimientos que observan, ordenan, analizan o manipulan.
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Jesús Ángel González de la Osa

Las técnicas de investigación social son prácticas de reducción de la complejidad de lo


social, aportando a la investigación referencias de la experiencia construida
procedimentalmente.

1.3. La lógica práctica de las técnicas de investigación


Las técnicas son prácticas y no instrumentos. La técnica no es el cuestionario sino la
realización del cuestionario, ni el video o la cassette-grabadora. Es algo más que esto. No se
enseña técnicas de investigación para aplicar un cuestionario o dar a los interruptores de
aparatos electrónicos. Como prácticas, descienden de la experiencia, propia o ajena.
En cuanto prácticas, están entre la rigidez de lo regulado y la intuición de lo nuevo. No
cabe en ellas la intuición desde la nada. La intuición, a la que puede apelar el experto, no
deriva de una especie de creatividad original sino de la incorporación de la práctica, de una
especie de conciencia práctica no consciente, en cuanto se sedimenta y se hace mecánica.
Tampoco caben reglas rígidas. Si las reglas compusiesen un modelo cerrado, no podría entrar
en ellas casi nada de la realidad. Como prácticas, no pueden ser enteramente conscientes,
sería cerrarlas a la incertidumbre. Y la función de la técnica es aportar bases para cierta
certeza, ya que no para la certeza.
Las prácticas menos rígidas exigen ser aprendidas incorporándolas. Sólo se puede
aprender a hacer cuestionarios, entrevistas o grupos de discusión haciendo cuestionarios,
entrevistas o grupos de discusión. Y no se acaba nunca de aprender. La selección de una
muestra o un análisis estadístico puede realizarse siguiendo manuales suficientemente claros,
pero la oportunidad de las decisiones no suele estar en los manuales.
En función del grado de apertura, puede haber técnicas más prácticas y técnicas más
instrumentales. La encuesta mediante cuestionario es una técnica más instrumental y
procedimental y menos abierta que la entrevista o el grupo de discusión; pero también exige
de un aprendizaje práctico para entenderla.
Cuanto más flexible sea una práctica, más posibilidades tiene de captar los cambios de
la realidad social y su sentido. Cuanto más cerrada, mayor será su capacidad de precisión. Así,
las prácticas abiertas parecen adecuadas para momentos cambiantes de la sociedad, y las
prácticas cerradas para situaciones estables.
1.3.1. Prácticas de reducción
El contacto con la realidad social concreta constituye la definición del esfuerzo
empírico. Ahora bien, la conciencia de que la observación ha de reducirse a un subconjunto de
la tal realidad, y que éste se define en el nivel teórico, se encuentra en los principios de la
sociología empírica.
Las técnicas realizan una labor de reducción de la realidad, en su doble significado:
reducen la realidad, son un arma para intentar vencer la realidad, y reducen la
multidimensionalidad de la realidad a unas pocas dimensiones. Las encuestas censales reducen
la sociedad a referencias como lugar de vivienda, edad, nivel de estudios, ocupación, etc.
Excluyen actitudes, motivaciones, representaciones, sentimientos, opiniones y, en general,
procesos. Las entrevistas abiertas reducen la sociedad a motivaciones y conversación,
excluyendo la precisión del cuántos. Los grupos de discusión reducen la realidad social a
diálogo, excluyendo parcialmente el disenso radical y la distribución de opiniones. La
observación la reduce a comportamientos, espacios u objetos, excluyendo los deseos o las
intenciones. El investigador ha de decidir previamente qué reducción es más oportuna; pero
todas las técnicas reducen.
La reducción de las técnicas se produce tanto en el contacto inmediato con la realidad
social como en el análisis. En el contacto con la realidad, la reducción se realiza al establecer
objetivos. En el análisis, seleccionando relaciones entre los elementos. Si todo lo observado,
diseccionado en variables, se relaciona con todo, se tiende a una hiperexplicación poco
explicativa. Casi siempre, el análisis reduce las relaciones entre elementos a unas pocas, las
explicables con sentido.
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Como prácticas reductoras, las técnicas funcionan como una red. Hay técnicas-redes
muy reductoras, que sólo dejan entrar, con gran precisión, las partículas más pequeñas de
realidad social, como algunas propiedades de los individuos: opiniones, actitudes, posesiones,
ingresos, enfermedades, etc. Es lo que ocurre con las encuestas. Después, estas partículas se
amplían con las relaciones que establece el análisis. La reducción en la recolección de realidad
social se compensa con la ampliación en el análisis, como pone de relieve el uso de análisis
estadístico multivariable. Otras técnicas-red son menos reductoras en el contacto con la
realidad inmediata. Lo intentan coger todo, como ocurre con la observación participante, los
estudios de comunidad o la investigación-acción participativa (IAP).
Observar y controlar la reducción es una labor metodológica. En cuanto observación
de la observación, la reflexión metodológica de la investigación también es una reducción de la
reducción. El investigador de primer orden queda reducido a objeto de observación y, por lo
tanto, realidad social observada. Al contrario de lo que propugna la cibernética de segundo
orden, la observación de la observación no supone sólo una progresiva ampliación del campo
de la observación: ver lo que no puede ver el que ha visto (observador de primer orden). Al
observar la reducción del primer observador se practica una reducción sobre éste: tal vez se
pueda ver lo que no ha visto el primer observador y se vea más; pero no se puede ver, en
cuanto experiencia, todo lo que ha visto, y, por lo tanto, se ve menos.
Si no es porque tiende a refugiarse en la asunción de paradojas, la lógica de la teoría
cibernética de segundo orden se parece a la del mapa borgiano: se podría ampliar la
observación de la observación hasta tener las mismas dimensiones que el territorio. Incluso la
ampliación podría ir a tamaños superiores a los del propio territorio. Pero, en la medida que se
va ampliando el mapa, deja de verse todo el mapa, llegándose a hacer inútil. Todo intento de
ampliación conlleva una reducción. Todo intento de reducción conlleva una ampliación.
1.3.2. Técnicas de la complejidad
La complejidad de lo social hace referencia a una definición ontológica de la realidad
social. Por lo tanto, en cuanto definición, convierte lo social en sociológico. Lo complejo no es
sólo una manera de definir la realidad. También implica a la relación empírica. Reconocer la
complejidad en lo social, lejos de promover la distancia del esfuerzo empírico, lo impulsa.
Desde tal marco, la complejidad impulsa recursivamente el esfuerzo empírico: si nada puede
darse por cierto, de una vez por todas, hay que seguir volviendo a la realidad.
La complejidad se convierte en sinónimo de multidimensionalidad de la realidad y de
incompletitud de la relación empírica. Toda observación es pobre, en la medida que no puede
completar la realidad. Siempre hay una reducción. Precisamente porque la relación empírica
nunca agota la realidad, se hace constantemente necesaria. El no agotamiento de la realidad
impide el agotamiento del esfuerzo empírico.
La conciencia de multidimensionalidad incompletable de lo social hace que la
observación de lo social se convierta en reflexión sobre la observación. Una reflexión que
incorpora la incertidumbre, pues se unen la conciencia de multidimensionalidad inabarcable
con la de ejercicio de reducción.
De cara a las técnicas y, sobre todo, al proceso de investigación en su conjunto, supone
precisamente eso, asumir la investigación como un proceso, un constante ir y venir en los
procedimientos y las etapas. Pero también un constante ir y venir del investigador, poniendo
los resultados en permanente estado de impermanencia, de parcialidad y relatividad.
1.3.3. Las técnicas en la investigación
Sólo cabe hablar de técnicas de investigación en el contexto 8inmediato de una
investigación. Las técnicas están para aportar información a la investigación. No cabe
presentarlas como prácticas autónomas, capaces de resolver la investigación. El trabajo de las
técnicas es subordinado. Instrumental, con respecto a otros fines, aunque no sean
instrumentos. Las técnicas aportan referencias de la experiencia, especialmente de la
referencia inmediata de relación con el otro.
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Las referencias de la experiencia que aportan las técnicas pueden ser vicarias, como
hace la observación documental, de textos o registros, o la encuesta a partir del encargo a
unos encuestadores. En el primer tipo de observación, el carácter vicario se tiende a ocultar
bajo la denominación de técnicas no intrusivas. En la mayor parte de estos casos, la intrusión
se hizo en un estudio no relacionado con el actual. También pueden ser referencias de la
inmediata experiencia del observador en la relación con lo observado. Es lo que procuran
habitualmente técnicas como la observación participante o, en menor grado, la entrevista
abierta o el grupo de discusión, cuando el observador es el entrevistador o el moderador,
respectivamente.
Hay técnicas que ofrecen referencias discursivas, como la entrevista o el grupo de
discusión. En el informe se inscriben como fragmentos discursivos. Entonces, se refiere la
experiencia para generar la experiencia del habla del sujeto observado. Sin embargo, es
siempre el observador el que habla, incrustando el discurso ajeno en el propio. Hay técnicas
que ofrecen referencias de comportamiento, como la observación participante o el
socioanálisis. Se inscriben descriptivamente en el informe. Se refiere la experiencia para
generar la experiencia de repetición (rituales, ceremonias, hábitos) o de cambio de los
observados. En toda descripción hay interpretación. Hay técnicas que ofrecen referencias
numéricas: distribuciones (frecuencias), condensaciones (estadísticos) o relaciones de
dimensiones (índices). Es el caso de las técnicas cuantitativas. En el informe se inscriben en
tablas. Entre las paredes de las tablas se ofrecen como hechos.
1.3.4. La construcción técnica de la experiencia
La experiencia no es algo que viene. Está construido de forma procedimental.
Construcción por la que las técnicas tienden a ser consideradas sólo como procedimientos. Se
toma una parte por el todo. El carácter procedimental de la experiencia de relación co0n la
complejidad social es la base para la observación de la observación y, por lo tanto, para la
refutación, constituyendo la lógica de la ciencia, como concreción de pensamiento crítico.
La experiencia de la observación empírica a la que se aplican las técnicas es una
experiencia construida. Frente a la idea de espontaneidad hay que hablar de subordinación.
Incluso en aquellas observaciones en las que supuestamente el observador pasa
desapercibido, en las observaciones no intrusivas. Las observaciones no obstrusivas se
construyen como no obstrusivas. Es el observador el que pone los soportes para la observación
y, así, la construye.
La reflexión sobre lo social crea distorsión en lo social, capacidad reflexiva de los
objetos de la investigación social que radicalmente la separan de las disciplinas físico-
naturales. De aquí que la reflexión producida por la observación intente parecerse a la
reflexión que se produciría sin haber mediado la presencia y preguntas del investigador. Como
si el observador y la situación de observación fuesen capaces de desaparecer. Sin embargo, el
observador está ahí para recoger los materiales producidos por la reflexión. Paradójica
circunstancia que condena la necesaria construcción de la situación de investigación como
reconstrucción de la realidad investigada a la condición de simulacro.
La desaparición de la situación de investigación es tendencial y no sale de la lógica del
simulacro, estableciéndose diversas estrategias para alcanzarla: 1) Simulacro de la
desaparición del investigador en la utilización de las encuestas formalizadas, como si fuese el
cuestionario el que preguntase y produjese los datos; 2) Simulacro de la desaparición del
investigador e instrumentos de investigación en la observación participante; 3) Simulación de
la desaparición del investigador e instrumentos de investigación en el análisis de textos y
discursos; 4) Simulación parcial de la desaparición del investigador e instrumentos de
investigación cuando la discusión de grupo fluye sin intervención explícita del moderador.
Una de las estrategias de simulación de la desaparición de la situación de investigación
consiste en lograr cierta analogía entre ésta y las relaciones sociales en la situación habitual de
actividad objeto de investigación. Analogía entre la situación de selección electoral y la
situación de la encuesta ante las preguntas cerradas; analogía entre la situación de
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movimiento asambleario y la situación del socioanálisis; analogía entre los consumos grupales
y la situación propiciada por la reunión de grupo.
1.3.5. Las técnicas y los procedimientos
Las técnicas construyen la experiencia de una forma procedimental. Las técnicas no
son el procedimiento, pero contienen una parte procedimental que ha de considerarse
ineludible para seguir pensando en términos científicos. La forma procedimental de la
experiencia construida fundamenta la observación, de aquí que esta forma procedimental
tenga bastante de ceremonial. Pero es un ceremonial de la redundancia que asegura que lo
que se hace puede ser refutado. Los procedimientos son dispositivos de seguridad de las
prácticas, lo que les lleva a convertirse en elementos de control: de autocontrol
(distanciamiento) o de heterocontrol (metodológico).
Los procedimientos proceden del trabajo metodológico de abstracción de experiencias
anteriores y constitución de normas para la actuación. Desde la abstracción de la práctica
anterior, los procedimientos pueden terminar constituyéndose en modelo, que, asumido por
la comunidad científica, adquiere un carácter lógico. Entonces, el procedimiento se convierte
en norma. Así, pueden considerarse los procedimientos como reglas desde la regularidad, que
consiguen el efecto de regularidad desde las reglas. Los procedimientos tienen de lógico su
carácter sistemático. Por ello, desde la observación participante a la técnica menos
participativa, todas las técnicas tienen un carácter procedimental: hay un orden generador de
la observación que las ordena.
Si los procedimientos se imponen a la técnica, ésta se rutiniza. La relación entre
procedimientos lógicos y práctica es de subordinación de los primeros a la segunda. La técnica,
en cuanto práctica, se recrea en función del objeto y la situación inmediata a la que se aplica.
Lo contrario significa reducir el objeto a lo procedimental. Hay técnicas que son más
procedimentales que prácticas: los experimentos y la aplicación de tests en general. En la
medida que lo procedimental se impone a la práctica, son técnicas que pueden adquirir una
notable validez interna; pero consiguen poca validez externa. Es decir, son muy lógicas, pero
con escasa proyección en la realidad. Hay técnicas que son prácticas con escasos elementos
procedimentales: la observación participante o las entrevistas abiertas. No se puede hablar de
ellas en términos de validez interna. Sin embargo, al insertar la observación en la realidad
observada, se les supone una relevante validez externa.

1.4. Las técnicas y la teoría


La dependencia de las técnicas de la teoría es doble. Una dependencia externa: la
teoría reduce la complejidad de lo social a un modelo. Una reducción que es previa a la que
realiza la aplicación de la técnica. Una dependencia interna: la teoría también es la fuente que
da sentido a la técnica, ya sea generándola, ya justificándola.
Hay técnicas de investigación social que derivan directamente de la teoría. El
socioanálisis se constituye como técnica a partir de una proyección social de la práctica
psicoanalítica. La praxis psicoanalítica genera un modelo teórico, no pocas veces transformado
en dogma. Este modelo se intenta trasladar a organizaciones e instituciones sociales con el
socioanálisis. La técnica de selección de muestras, para la realización de encuestas
cuantitativas, parte de la teoría de probabilidades. Las aportaciones de la escuela inglesa de
estadística a los análisis en las ciencias sociales derivan directamente de sus teorías
matemáticas. La mayor parte de las técnicas de medida surgen posteriormente a la teoría, a lo
que hay que añadir que se trata de teorías dicotómicas, que incluyen teorías de medida, algo
poco habitual en la investigación social. De hecho, la principal crítica que los análisis
etnometodológicos realizan a la técnica de la encuesta estandarizada se encuentra en la
subordinación de ésta a unas teorías de la medida, explícitas o implícitas, que no se
corresponden con concepciones de la acción social, frecuentemente difusas y pocas veces
recogidas en teorías axiomáticas.
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Hay técnicas que han requerido justificación teórica, después de haber estado
funcionando. Casi siempre son técnicas que han derivado de prácticas en otros campos, la
entrevista de la confesión, o de otras técnicas, como el grupo deriva de la entrevista. La
justificación teórica de estas técnicas tiende a su vez a establecer modificaciones en los
procedimientos de las mismas. Justificaciones que, en algunas técnicas, son objeto de los
vaivenes de las propias modas teóricas, como ocurre con el grupo de discusión, que ha pasado
del psicoanálisis a la teoría de sistemas de la cibernética de segundo orden, o con la
observación antropológica. Las técnicas más abiertas en la práctica son también las más
abiertas a la recepción teórica.
Ahora bien, mantener la dependencia de las técnicas de la teoría lleva la contrapartida
de la dependencia de la teoría de la investigación empírica. Aportaciones de la investigación
empírica a la teoría que, a su vez, se aportan a la concepción de la técnica, ya sea aplicándola
sobre otra concepción de lo social, ya reformulando la propia técnica, lo que refuerza nuestra
sunción de las técnicas de investigación social como praxis.

1.5. Método y métodos


La sociología ha caminado desde la institución del método hacia la variedad de
métodos. Por ello, se habla de “pluralidad metodológica”, haciendo referencia a la inexistencia
de un solo método en la disciplina. Con ese concepto se subraya la presencia de distintas
concepciones de la disciplina. Fruto de tal representación de la situación actual de la
sociología, el método no existe. Entonces, los diversos métodos se relacionan, de forma
separada, con los diversos métodos que resultan de la pluralidad de la disciplina.
El método, en singular, también ha tenido una concreción transdisciplinar. Es lo que
ocurre cuando el método positivista se propone como única posibilidad de hacer ciencia. Bajo
la conciencia de que el trabajo científico es interdisciplinar, el método se proyecta globalmente
en el campo de las ciencias. Un método que, tras la crisis del método unitario del positivismo,
se propone como alternativa. Si el método positivista venía de las ciencias naturales, la
propuesta de un nuevo método unitario procede de la sociología.

1.6. Estrategias y tácticas


Estrategias y tácticas de la investigación se proyectan, respectivamente, sobre la
posibilidad de elegir y la necesidad de actuar. Los conceptos de estrategias y tácticas de la
investigación dan una idea de ésta como un marco para decisiones posibles. La estrategia, que
es de un nivel lógico superior y más abstracto que la táctica, puede resumirse en la decisión
por un punto estratégico. La investigación no es la suma de procedimientos lógicos cerrados
sino un proceso que articula sucesivas y casi siempre irreversibles decisiones. La idea de
estrategia va unida a la de cierto alea. En la investigación empírica, la incertidumbre procede
tanto del observador como del observado y la observación. La incertidumbre del observador
va a intentar ser compensada con estrategias. Pero, en la decisión de estrategias, el
investigador se la juega metodológicamente. La incertidumbre en la observación y sobre lo
observado va a intentar ser compensada con tácticas: decisiones inmediatas cuando el
observador está en juego, inserto en el proceso de observación. Posteriormente, la
observación metodológica explicará o condenará las decisiones.
Las estrategias relacionan con el exterior de la práctica, con el mundo. Implica
establecer la investigación desde un lugar desde el que se la puede ver en su conjunto y regirla
según intereses particulares: conseguir los objetivos. Las estrategias circunscriben la situación
de investigación. Las tácticas son interiores a la investigación. Su manifestación tiende a
ofrecerse cuando la investigación se encuentra con los sujetos: gente que no quiere abrir la
puerta para contestar a una encuesta, participantes en una reunión de grupo que sólo quieren
hablar de “lo suyo” y no de lo que le interesa al moderador, engaño en la intención de voto en
las encuestas preelectorales, etc.; pero también en acciones que constituyen un alejamiento
de la relación con los otros, como ocurre con la aplicación de sistemas de codificación y de
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medida. En las estrategias, el investigador ejerce su jurisdicción. En las tácticas, la investigación


se abre a las circunstancias; pero está circunscrita a la situación marcada.
Al ser el lugar de su jurisdicción, el investigador es el responsable de las estrategias. Se
establece un compromiso entre investigador y estrategias que lleva la asunción y, sobre todo,
desarrollo de la estrategia a una situación de práctica irreversibilidad. Un compromiso que se
hace con criterios menores, como son los criterios de la práctica: la experiencia del
investigador, la conciencia de una posición y cierta orientación económica, dirigida por la
reducción de costes y esfuerzos y la maximización de beneficios y logros.
La estrategia ordena las distintas técnicas a utilizar en la investigación o, si es una sola
técnica, sus distintos momentos. Ordena los tiempos: qué momento es el más oportuno, qué
técnica antecede a otra, qué plazos. Ordena los espacios: cómo se selecciona la muestra,
dónde conviene hacer las entrevistas, dónde convocar a los participantes en una reunión de
grupo. La estrategia ordena la investigación y lo social, al ordenar la concreción de las técnicas.
Las tácticas no pueden ordenarse de manera absoluta. No pueden predecirse sin la
metapredicción de que se trata de predicciones muy débiles. No es que las tácticas sean del
orden de lo accidental, pero se ponen de manifiesto cuando no funcionan como “debieran”
funcionar. A lo sumo, las tácticas alternativas frente a una táctica normal o habitual pueden
prepararse. Como ocurre en las instrucciones para la selección de encuestados, que, por muy
extensas y prolijas que sean, siempre encuentran situaciones no previstas a las que tener que
ajustarse. Con respecto a las técnicas, pueden ser interiores a ellas. Es lo que
fundamentalmente hace que las técnicas sean prácticas. Las tácticas pertenecen a la lógica de
la anticipación en la situación. Llevan al experto a adelantarse a los posibles sucesos, una vez
que se está en la situación, que se está dentro de las circunstancias.
La etnociencia, estudio etnográfico de las prácticas científicas, ha puesto de manifiesto
la importancia del margen para las tácticas y la tendencia a ocultar las mismas en la
presentación del conjunto de la investigación. Las tácticas tienden a desaparecer del informe o
el artículo, lo que no quiere decir que no estén presentes. En el caso de informes del trabajo
de campo, que acompañan a las investigaciones con encuestas, suelen quedar huellas de estas
tácticas. Las tácticas, que encuentran su sentido en las estrategias, desbordan el mero carácter
instrumental de las técnicas de investigación, pero marcan la decisión sobre las técnicas.

Tema 2. La observación en la investigación social

2.1. Observar la realidad social


La observación implica mucho más que mirar, ya que incluye una intención por ver o
conocer algo de nuestro interés. A diferencia de la mirada y la contemplación, el que observa
se preocupa por focalizar su vista o cualquier otro sentido en aquello que le interesa y que le
permite incrementar su conocimiento o experiencia. Por ejemplo, la mayoría de la gente que
pasea por un parque tiene conciencia de haber visto árboles o arbustos a su paso, pero son
muchos menos los que observan qué clase de árboles vieron o en qué estado se encuentran.
Este ejemplo trivial permite hacerse una idea de la distancia que existe entre mirar y observar
la realidad que nos rodea. Es más, en el caso de la observación científica, la distancia se
acrecienta por motivos que tienen que ver con la objetividad de las observaciones. Observar
para la ciencia es algo más que focalizar la atención sobre lo que nos rodea. Es también una
forma de operar respaldada por una teoría y un método acorde al sistema de la ciencia.
A su vez, la observación científica es común a las diversas operaciones de observar la
realidad a partir de un amplio abanico de técnicas y procedimientos. En este sentido, todas las
técnicas de investigación son dispositivos o instrumentos para la observación científica. En la
investigación social, la técnica de la encuesta es una técnica de observación como puede serlo
el grupo de discusión, la entrevista abierta o la misma observación participante, los
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experimentos, etc. No obstante, conviene diferenciar distintos grupos y tipos de técnicas


observacionales para concretar el lugar de la observación participante y visual.
La división entre técnicas reactivas y no reactivas es una primera e importante
diferenciación producto de las relaciones e influencias que entabla todo observador con el
objeto observado. Las técnicas no reactivas tienen como objetivo minimizar la influencia que
tiene la observación sobre el objeto observado, ya sea a ytravés de ocultar la presencia del
observador, los instrumentos de registro que se emplean o las mismas condiciones que rodean
al hecho de observar con intención que está fuera de la situación observada. Técnicas de este
tipo pueden encontrarse en la práctica de observar el consumo de una familia a partir de la
basura que genera. Ahora bien, la posibilidad de utilizar técnicas no reactivas es una cuestión
que debe someterse a lo que se pretende o se puede observar, y que no siempre es una tarea
fácil ni asequible. La observación del objeto tal cual es una labor que de partida cuenta con la
dificultad de la misma observación. Más aún, en el caso de la investigación social, el objeto
observado, el comportamiento humano, no es equiparable a los objetos que observan las
ciencias naturales. El hombre es especialmente sensible (y reacciona) a la relación con el
observador. Su presencia y labor de observación produce no pocas alteraciones en los sujetos
observados, alejando así las pretensiones positivistas de objetividad y distanciamiento.
En el lado opuesto de las técnicas de observación positivistas, donde se mantiene la
idea de una separación entre observador y observado, encontramos un conjunto de técnicas
que abogan por lo contrario. Se trata de técnicas que trabajan con un enfoque cualitativo
donde la aproximación y profundización en el objeto observado es la mejor garantía para
llegar a su conocimiento. Esta nueva división separa las técnicas por su nivel de participación y
proximidad con lo observado, estableciendo una nueva distinción entre observación no
participante y participante. Sobre la primera, la observación externa o no participante, El
observador trata de evitar formar parte del objeto producto de su observación. De ahí la
necesidad de no participar en los procesos del campo observado y, a la vez, posibilitar una
observación más sistemática y ordenada. Es evidente que un tipo de observación no
participante puede ser oportuna en ciertas actividades sociales que impiden la proximidad
para preservar la intimidad de lo que sucede. El principal inconveniente de la no participación
es que interfiere en la situación natural observada y termina por modificar los
comportamientos y la validez de los resultados alcanzados. Por este motivo, la observación
participante trata de cubrir un conjunto de acciones técnicas donde el observador se sitúa
entre los observados, participa con ellos de su medio y se transforma en uno más con la
finalidad de conocer sus comportamientos en unas condiciones naturales similares a las
existentes en caso de no ser observados.

2.2. La observación participante


La observación participante es un tipo de observación que algunos autores califican
como una estrategia a través de la cual: 1) el investigador se adentra directamente; 2) durante
un periodo de tiempo relativamente largo, en un grupo social determinado; 3) tomado en su
ambiente natural; y 4) estableciendo una relación de interacción personal con sus miembros;
5) con el fin de descubrir sus acciones y comprender sus motivaciones mediante un proceso de
identificación. Otros consideran la observación participante como el método preferente que
caracteriza a la antropología. Es más, desde un punto de vista práctico, la observación
participante es considerada en muchas ocasiones como un conjunto de técnicas diversas con
identidad propia como puede ser la entrevista en profundidad, el uso de documentos, las
historias de vida, etc.
La observación participante es una técnica muy particular, posiblemente la más
compleja y ambigua que podamos encontrar en el desarrollo de las ciencias sociales. Se trata
de una manera de participar en la observación del otro (comunidad o grupo) desde dentro: a
través de su visión de las cosas. Entendida así, la observación participante puede relacionarse y
no confundirse con otras técnicas de observación. La participación en la observación es lo que
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distingue la técnica documental de la observación participante de documentos. Mientras la


primera utiliza los documentos con un fin en sí mismo, la segunda los utiliza como medio a
través del cual participar en la visión que tienen otros observadores sobre dichos documentos
y la realidad que refieren. De la misma manera, es posible hablar también de una observación
participante en el interior de técnicas de observación como la entrevista cualitativa, ya que
esta técnica permite al entrevistador participar de una visión de la entrevista y no sólo de sus
contenidos o enunciados.
En este sentido es necesario recalcar que es la visión, y no sólo la vivencia común, el
punto de encuentro, de intersección entre el investigador y el objeto de estudio. Se enfatiza
este matiz porque es frecuente plantear la observación participante exclusivamente como una
participación en la vida de los sujetos estudiados con la pretensión de vivir como ellos. Si se
considera a la antropología como la disciplina donde surge y se desarrolla la técnica de la
observación participante, una primera y fundamental reacción a tener en cuenta fue la falta de
objetividad e incoherencias de aquellas observaciones que proporcionaban personas ajenas a
la empresa científica y antropológica. De aquella “lejanía” del objeto observado y del
observador científico surge como reacción imperiosa la necesidad de la proximidad y la
participación, no sólo física, sino también emocional e intelectual.
Esta participación por proximidad en lo extraño y lejano no tardó en traducirse en
convivencia y más tarde en identificación a partir de la cual observar la cultura o comunidad
objeto de estudio. Ahora bien, este énfasis en la identificación con “el otro” no podía dar como
resultado más que una técnica de observación participante a nivel de los hechos que esa
cultura o comunidad manifestaba. De ahí una técnica de observación participante que tiene
por objeto la recolección y el registro directo de todo aquello que la gente hace o piensa sobre
sus propias acciones, sus creencias y sus ideas. Las primeras formalizaciones que hace
Malinowski de la técnica responden a este principio positivista en el que la proximidad y
equivalencia del observador con lo observado desemboca en la simple observación de los
hechos registrados.
2.2.1. Identificación versus reflexión en la observación participante: gradientes y campos de
aplicación
Para ver el mundo con los ojos de los observados no es necesario llegar a la
identificación con los actores (ni convertirnos en nativos) si somos capaces de observar
(interpretar) el punto de vista que tienen éstos. Es así como la observación participante deja
de ser una descripción superficial, donde se presenta directamente lo que “ve” el observador,
para convertirse en una descripción densa donde las observaciones se enriquecen con el
significado y la interpretación. Ahora bien, este enriquecimiento es parte de las posibilidades
que encierra la misma técnica, ya que la interacción que se establece entre observador y
realidad observada requiere de la reflexión. Por un lado, serán las propias reacciones e
impresiones del investigador frente a la observación lo que permita enriquecerla; por otro,
serán las reflexiones de los observados lo que informe sobre sus acciones y los contextos de
actuación. El espejo, el lugar donde se refleja y encuentran sujeto y objeto de observación, es
el elemento clave donde unos y otros “participan”. Ese espejo puede ser un documento o una
entrevista, pero en cualquier caso lo esencial es que se trata de un medio a través del cual
participar de la visión que proyecta el acto mismo de la observación.
Esta participación especular adquiere diversos grados de proximidad (identificación) y
de reflexión en función de la relación que establece el observador con la observación
producida.
Gradientes en la observación participante según proximidad y reflexión del observador
Mayor grado de reflexión
Auto-observación Participación / Observación
Mayor proximidad Observación participante Menor proximidad
Observación activa Observación pasiva
Menor grado de reflexión
Técnicas de Investigación Social I 11
Jesús Ángel González de la Osa

La auto-observación ocupa el lugar donde se concentra al mismo tiempo la mayor


proximidad y reflexividad, ya que el sujeto observador se convierte en su propio objeto de
observación. En cuanto a la observación pasiva, demasiada implicación supone perder el punto
de referencia externo desde donde se inicia la observación. Si la observación pasiva mantiene
una proximidad distante, la activa es la que intenta con mayor esfuerzo abandonar un punto
de referencia externo para incorporar un rol y desempeñar un status acorde con lo observado.
En esta categoría puede situarse la observación participante más clásica de los primeros
antropólogos, y en la que se destaca la importancia de la identificación sobre la interpretación.
Por último, frente a la observación activa se encuentra un tipo de observación participante que
incluye lo observado como dispositivo con capacidad para adquirir la cualidad de agente
observador. Esta categoría reflexiona y confía en observar la reflexión de los sujetos
observados para soslayar el problema de la participación como identificación.
En definitiva, tanto proximidad (identificación) como reflexión contribuyen a mostrar
el amplio espectro en el que se mueve la observación participante: los campos de aplicación y
desarrollo. En términos generales, la observación participante puede utilizarse para conocer
desde dentro la visión de los grupos humanos. Jorgesen establece en concreto cuatro campos
de aplicación: 1) Cuando el fenómeno a observar es totalmente nuevo o se desconoce en gran
medida (movimientos sociales espontáneos como manifestaciones, asambleas, huelgas, etc.).
2) Cuando un fenómeno muestra diferencias importantes entre lo que manifiesta
internamente y lo que necesariamente manifiesta externamente (grupos sindicales, partidos
políticos, organizaciones de todo tipo). 3) Cuando el fenómeno se considera íntimo o privado,
desarrollándose fuera de la mirada de extraños o personas ajenas a la actividad objeto de
observación (relación médico-paciente, vida familiar, rituales religiosos, etc.). 4) Cuando el
fenómeno se oculta a las miradas de los extraños o personas ajenas al grupo en cuestión
(grupos con comportamientos delictivos o desviados).
En términos generales, la observación participante ha tenido y tiene una doble
aplicación en el ámbito de las ciencias sociales. Por un lado, ha ido dirigida al conocimiento de
lo diverso y diferente. El centro de este interés lo han marcado principalmente la antropología
y la etnografía con su atención en el conocimiento de otras comunidades, otros grupos
sociales y sus respectivas culturas. Por otro lado, de la mano de la etnometodología, la
observación participante ha ido descubriendo la posibilidad de observar también lo idéntico e
implícito de un mundo cotidiano que por próximo no es mejor conocido ni cercano.

2.3. El diseño de la observación participante


La observación participante tiene una finalidad común: la de acceder a la visión de los
otros desde dentro. O sea, el objeto de atención del observador son las imágenes resultantes
de dicha visión, ya sea adoptando la visión del otro o reflexionando las imágenes objeto de
ésta. A partir de las imágenes, el observador puede hacer dos tipos de observaciones: a) Una
primera dedicada a describir imágenes, centrándose en las características visibles y externas
del ambiente estudiado. En esta categoría se incluyen los contextos, físicos y sociales, donde el
investigador muestra con detalle los lugares donde se desarrollan los acontecimientos, las
cuestiones organizativas y de representación de las escenas, la historia del lugar donde
acontece, etc. b) Una segunda dedicada al proceso de producción de las imágenes descritas,
donde lo importante son las interacciones formales e informales que tienen lugar mientras
observamos, dentro y fuera de las instituciones u organizaciones, así como las interpretaciones
que manifiestan los sujetos protagonistas: es decir, la explicación o referencia a lo que dichas
imágenes ofrecen al investigador, y que tienen para éste un importante valor expresivo y
representativo de la propia visión del mundo que tienen los observados.
Este cúmulo de observaciones serán registradas debidamente con el fin de ser
recuperadas posteriormente. Para ello, el cuaderno de campo es la herramienta que mejor se
adapta al registro de información en la observación participante. Se trata de una especie de
diario donde el investigador anota las diversas observaciones. El cuaderno de campo ofrece al
Técnicas de Investigación Social I 12
Jesús Ángel González de la Osa

observador un medio fiable a partir del cual ampliar y conservar la limitada memoria al
investigador. Por ello, debe ser utilizado lo antes posible durante o después de la observación
realizada, dejando bien patente la distinción del material registrado. Evidentemente, otros
medios de registro pueden ser utilizados, como los medios de grabación audiovisual.
En cuanto a la manera más natural de acceder a los escenarios e información objeto de
las observaciones, la diferenciación principal viene determinada por la “puerta de entrada” y
los “lugares preferentes para la observación”. En algunos casos se pueden hacer observaciones
sin declarar las intenciones del observador. Sin embargo, estas oportunidades son en muchos
casos improcedentes por razones éticas u organizativas. Por eso, “porteros” e “informantes”
son clave en la observación participante. Los primeros porque legitiman al observador ante el
grupo o comunidad a la vez que le introducen en la escena común objeto de sus
observaciones. Los segundos porque permiten al investigador situarse de la mejor manera
para la observación, ofreciéndole interpretaciones sobre los escenarios más convenientes o
sobre el significado de las imágenes observadas. Tanto porteros como informantes son
personas que forman parte de la comunidad o grupo objeto de las observaciones.
Por último, el análisis de las observaciones es una parte muy compleja y delicada en la
observación participante, no sólo por la importante acumulación de información, sino porque
no hay unas pautas muy definidas a partir de las cuales mostrar el proceso analítico. Cualquier
observación participante produce un material que en sí mismo es ya un reto para la labor de
ordenar y categorizar contenidos. Al margen de ello, el análisis de las observaciones tiene
como finalidad destacar una norma a partir de un conjunto diverso de observaciones. En este
sentido, analizar significa en este caso discernir y poner de manifiesto las imágenes más
pertinentes y compartidas por el grupo o comunidad objeto de estudio. De ahí la necesidad de
analizar contrastando información, dilucidando y prescindiendo de aquella que contenga un
carácter marcadamente singular o exótico y que no esté en consonancia con los valores y
creencias del grupo, etc.

2.4. El uso de la observación visual en la observación participante


La investigación basada en imágenes visuales (películas, fotografías, dibujos, etc.) tiene
un cometido cada vez más importante para la observación participante. La imagen es un
completo y exhaustivo medio de registro donde se fija una gran cantidad de información. Sin
embargo, las ventajas que adquiere la imagen por formato de registro no se corresponde con
las que puede ofrecer como instrumento o medio de observación. Especialmente con el
desarrollo de las nuevas tecnologías, la imagen ha cobrado un protagonismo que va más allá
de un uso particular o minoritario.
La imagen, especialmente la imagen visual, ha entrado de lleno en la escena social y su
conocimiento de la mano del consumo y de los medios de comunicación de masas como la
televisión e Internet. Ahora bien, el uso que ha dado la investigación social a la imagen es
todavía insuficiente y muy minoritario. Aunque la fotografía ha estado desde el principio de la
institucionalización de la antropología y la sociología, su empleo ha sido mayoritariamente
ilustrativo de las observaciones realizadas. Ha tenido, pues, un trato secundario.
A pesar de su posible interés como documento, la producción de la imagen visual
entraña una chirriante presencia del observador frente a la realidad observada, lo que supone
tener en cuenta un mayor riesgo de comportamientos reactivos. Este sería uno de los motivos
principales por los que la imagen visual aumenta su interés para un consumo visual en forma
de documentales o reportajes gráficos de corte periodístico, sin por ello afectar lo más mínimo
el interés de la investigación científica.
Sin embargo, la imagen visual, tomada como fuente o medio de observación, trae
tantos problemas al observador como opciones para la investigación. Es decir, lo que parece
un inconveniente para el observador que aspira a una observación lo más natural y próxima a
lo observado, se convierte en una fuente de reflexión y conocimiento para penetrar en la
observación y entender el punto de vista ajeno o extraño. La misma ambigüedad de la imagen
Técnicas de Investigación Social I 13
Jesús Ángel González de la Osa

es también su virtud, especialmente para una observación que busca la comprensión de las
acciones observadas a partir de la interpretación que hacen los otros y del lugar que ocupa el
observador en dicha estructura relacional.
Usos de la imagen visual con fines observacionales
Interpretación de las imágenes
Observador Observado
Producción Investigador observador Uso autobiográfico Uso normativo
de Actor observado Uso estructural o sistémico Uso normativo convencional
imágenes Relación entre observador Uso documental y periodístico Uso experimental de confrontación
y observados
Un primer uso viene marcado por un observador que produce imágenes en exclusiva
para su propio reconocimiento o interpretación. Por un lado, tenemos observaciones
autobiográficas donde el sujeto observador reconoce, al hilo de las imágenes que considera
más significativas, los contextos y circunstancias sociales objeto de su observación. Por otro
lado, las imágenes elaboradas son utilizadas por el observador con el fin de reenviarlas a
observadores ajenos para su interpretación. El análisis cualitativo de publicidad o
determinados experimentos con imágenes fotográficas ponen de relieve esta utilidad práctica.
Un segundo uso parte de la utilización de imágenes elaboradas por los mismos sujetos
observados, sometidas éstas a las interpretaciones de un observador cualificado y/o de los
mismos sujetos que las elaboraron. En el primer caso, la imagen es utilizada con una finalidad
re-ordenadora a partir de la cual observar amplias estructuras o sistemas determinantes de lo
que conocemos o interpretamos. Un ejemplo de este uso es el análisis estético e histórico de
la obra de arte o el análisis estructuralista de corte antropológico. De manera similar, las
imágenes también pueden ser sometidas a la interpretación de los mismos sujetos que las
produjeron. En este caso, la finalidad de la imagen es doblemente normativa, mostrando la
conveniencia y la convención social que trae consigo el uso e interpretación de las imágenes
elaboradas. La presentación y comentario del álbum familiar con fines investigadores son
ejemplos que han aprovechado la sociología y la antropología.
Por último, existe también la posibilidad de utilizar imágenes elaboradas por el
observador junto con los observados, de manera que el resultado pueda ser interpretado por
el observador para mostrar aspectos relevantes o significativos que parecen afectar la vida o
existencia de los sujetos. Se trata, por ejemplo, del uso documental y periodístico de la imagen
con fines más divulgativos que científicos. Por el contrario, la posibilidad de ceder la parte de
producción de imágenes a los sujetos observados, para que reflejen las conveniencias o
necesidades informativas del observador, es una práctica de corte experimental orientada a
confrontar y tensionar distintos modos de percepción y posiciones entre observadores.

Tema 3. La entrevista

3.1. Introducción
A pesar de las diferencias formales que existen entre las concreciones que adquiere el
concepto de entrevista, hay aspectos teóricos y metodológicos comunes, que permiten hablar
de la entrevista. Las principales prácticas de entrevista creadas desde la perspectiva cualitativa
de investigación son: la entrevista abierta, también llamada en profundidad o cualitativa, y la
entrevista histórica. A través de ellas nos hacemos una idea de las diferencias que produce la
apertura y los distintos objetivos en la producción de información mediante entrevista.

3.2. Nociones básicas


3.2.1. Conversación, entrevistas e investigación social
La conversación es una de las situaciones sociales que con mayor asiduidad realizamos
en nuestra vida cotidiana. A través de ella obtenemos información directa sobre el modo en
Técnicas de Investigación Social I 14
Jesús Ángel González de la Osa

que los demás experimentan, interpretan y conciben el mundo del que hablamos. Como
contrapartida, les ofrecemos una información similar durante el proceso comunicativo que se
produce en la conversación. Aun cuando en apariencia la conversación puede parecer simple
interrogación y respuesta, sus efectos sociales van mucho más allá del acto del habla que la
identifica. La conversación no es sólo un modo de acceder a la comprensión de la realidad
social, sino también una situación social en la que la misma sociedad se produce y reproduce.
Aunque la simula, la entrevista crea una situación comunicativa distinta a la
conversación. La interrogación y la respuesta, como en la conversación, son la base práctica de
su proceso comunicativo. A través de la entrevista también podemos obtener información
sobre el modo en que otros experimentan, interpretan y conciben el mundo. Sin embargo, hay
una distinción importante entre ambas: en la entrevista, quien formula las preguntas busca lo
desconocido y quien las responde expone lo que hasta ese momento sólo él conoce. Esta
asimetría hace que la situación de entrevista adquiera un sentido más próximo a la lógica del
descubrimiento que a la de la reproducción social.
Pero las diferencias no se quedan sólo en los efectos de dicha asimetría; otras
cuestiones de fondo como la interrogación desde la norma social o la búsqueda de la confesión
hacen que la entrevista se diferencie aún más de la conversación. Vemos muchas entrevistas
periodísticas en las que estas posiciones se marcan con claridad. Asimismo, las entrevistas
clínicas y terapéuticas, más próximas a la investigación social, muestran también el potencial
aporte de la confesión para descubrir actitudes y comportamientos fuera de la norma. Cuando
el tipo de conocimiento que se quiere producir con la entrevista debe ceñirse a los
planteamientos formales de la investigación social, la entrevista de investigación social se aleja
aún más de la conversación y de la entrevista en general.
El motivo fundamental del alejamiento se debe a la diferencia entre los objetivos que
rigen la producción de conocimiento científico y los que lo hacen en la producción de
conocimiento popular. Acumulación, búsqueda de explicaciones generales, utilización de
procedimientos empíricos conocidos y publicación de los resultados son las condiciones
básicas que impone el modo de proceder de la ciencia. Flexibilidad, particularidad y ámbito
privado son las condiciones del conocimiento cotidiano. Además, la entrevista de investigación
social sirve para producir un registro que tanto previa como posteriormente ha sido planeado
para ser analizado a la luz de una posición teórica o con la intención de crearla.
3.2.2. Tipos de entrevista
Las entrevistas se ubican en dos grandes grupos: a) las que producen registros
codificados con la intención de ser transformados en datos numéricos, susceptibles de análisis
estadístico; y b) las que producen registros verbales para ser examinados a través del análisis
sociológico del discurso. Ambos tipos son complementarios en la investigación social.
Tipos de entrevista
Registro codificado (perspectiva cuantitativa)
Encuesta con cuestionario estandarizado
Registro verbal (perspectiva cualitativa)
Entrevistas estructuradas
Entrevistas semiestructuradas
Entrevistas abiertas
Entrevistas focales a grupos
Entrevistas no estructuradas
Entrevistas históricas
La entrevista con cuestionario estandarizado es la forma más común de producir
registros codificados. Su denominación más difundida es la de encuesta por muestreo. Sus
rasgos principales son: a) recogida de información a través de entrevistas cara a cara o vía
telefónica; b) utilización de cuestionario estandarizado en el que se incluyen distintos tipos de
preguntas y respuestas cerradas o con niveles de apertura muy pequeños; y c) aplicación de la
entrevista a un grupo de personas, suficiente como para que sean estadísticamente
representativas del conjunto de la población de estudio (muestra).
Técnicas de Investigación Social I 15
Jesús Ángel González de la Osa

La situación de entrevista en la encuesta está condicionada por el modo en que se


realiza la interrogación-respuesta, el objetivo de la entrevista y las peculiaridades del proceso
comunicativo creado. El cuestionario es el medio que articula la comunicación. El entrevistador
realiza una pregunta tras otra según el orden que se establece en el cuestionario y registra las
respuestas de acuerdo con un sistema de codificación predeterminado.
El objetivo de la encuesta no es tanto conocer la opinión de los entrevistados como
clasificar a éstos según el grado de adscripción a las respuestas consideradas para su registro.
Esto significa que la entrevista pierde la posibilidad de descubrimiento de lo que
discursivamente se encuentra fuera de la norma social. Es decir, el hecho de ofrecer un
cuestionario cerrado con preguntas y respuestas codificadas implica que su construcción
derive del conocimiento previo del investigador. Aun cuando este conocimiento sea profundo,
es lógico pensar que pueda haber respuestas diferentes a las previstas por el investigador, que
no podrán ser registradas. Aunque para solucionar este problema es habitual la introducción
de respuestas que permiten rechazar la adscripción como “no sabe / no contesta” o respuestas
abiertas, los discursos más transgresores de la norma social quedan fuera.
La tercera de las condiciones que afectan a la encuesta es la consideración de que la
situación social de entrevista se puede repetir un elevado número de veces en contextos
diferentes y entre distintos actores sin que esto afecte a los resultados. De este planteamiento
podemos deducir que ni las características sociales de los sujetos ni las influencias del proceso
comunicativo producido durante la entrevista son consideradas a priori como elementos
perturbadores. Esta posición teórica ha sido refutada hace tiempo. El rechazo ante la situación
de entrevista, el entrevistador o la manera en que se formulan las preguntas es un problema
conocido con el nombre de reactividad y debe ser tenido en cuenta. Por ejemplo, en espacios
en los que la privacidad es un elemento importante, es preferible la utilización del cuestionario
autocumplimentado porque la comunicación cara a cara suele ser rechazada. Asimismo, la
relación entre entrevistador y entrevistado produce un fenómeno denominado reflexividad,
que afecta al proceso comunicativo y puede tener como resultado el cambio en las respuestas
del entrevistado para conseguir la aceptación del entrevistador.
Las entrevistas que producen registros verbales suelen ser categorizadas en función
del grado de libertad con el que el investigador interroga al entrevistado. Los instrumentos de
producción de información (cuestionario y guión de conducción) que se utilizan durante la
entrevista son la medida de referencia. La división clásica propone tres categorías: entrevistas
estructuradas, semiestructuradas y no estructuradas. Los dos tipos extremos son fácilmente
identificables porque o bien se aplica un cuestionario que “estructura” la interacción
comunicativa o bien es el propio investigador quien propone sin cuestionario ni guión un tema
a tratar. El cuestionario en la entrevista estructurada limita la interrogación pero no la
respuesta. A diferencia de la encuesta, las respuestas de los entrevistados son abiertas, sin
límites, y producen registros verbales.
En las entrevistas no estructuradas la base de la interrogación está en los temas que
interesan al investigador. Su trabajo durante la entrevista es proponer y animar la respuesta
dejando la iniciativa en la exposición al entrevistado. Tan sólo las divulgaciones deben ser
reconducidas. Durante la entrevista pueden ir apareciendo nuevas áreas de interés
desconocidas para el investigador que pueden ser incorporadas a la interrogación. Aunque
este tipo de entrevista es la más parecida a una conversación libre, no hay que olvidar que el
propio investigador hace las labores de mediación, eso sí, una mediación abierta y reflexiva.
El mayor problema de definición de este tipo de entrevistas se produce en las
semiestructuradas. En principio, el instrumento que sirve para diferenciarlas es el guión de
conducción. Pero el guión puede crearse con muy diferentes grados de detalle. En algunos
casos, el guión puede ser similar a un índice temático, lo que nos conduciría hacia el extremo
no estructurado; en otros casos, el guión puede ser tan detallado que se asemeja a un
cuestionario. Sea como sea el guión, en las entrevistas semiestructuradas el entrevistador
tiene plena libertad para formular las preguntas y el entrevistado para exponer sus respuestas.
Técnicas de Investigación Social I 16
Jesús Ángel González de la Osa

Los tipos de entrevista, según el grado de apertura en la interacción pregunta-respuesta


La encuesta → La entrevista estructurada → La entrevista semiestructurada → La entrevista no estructurada.
3.2.3. Usos de la entrevista
La entrevista con cuestionario estandarizado parte de una idea: el entrevistador
conoce las respuestas más probables a sus preguntas. La formulación de las preguntas y las
respuestas debe adecuarse por tanto a un conocimiento compartido para que sean
comprendidas por el entrevistado. Además, se considera que la estandarización entre
preguntas y respuestas permite que la entrevista se reproduzca un número ilimitado de veces.
Con estos supuestos y los que provienen del marco de la teoría muestral y la teoría de
probabilidades se plantea que, cuando se realiza un número suficiente de entrevistas a una
muestra de una población, los resultados de la muestra pueden ser inferidos a la población de
referencia. Los usos de los distintos tipos de entrevistas de registro verbal también pueden ser
observados atendiendo al grado de libertad con que el investigador obtiene la información.
El uso de las entrevistas estructuradas es adecuado en tres circunstancias especiales:
a) cuando la singularidad de las situaciones observadas es elevada y cada entrevistado ofrece
posibilidades de respuesta diferentes que hay que considerar; b) cuando la complejidad en las
dimensiones del tema estudiado no se puede estandarizar; y c) cuando la cultura del
entrevistado no haya integrado la entrevista con cuestionario como una situación social
normal. La entrevista estructurada es adecuada cuando, además de estas circunstancias, se
pretende clasificar a una población relativamente numerosa.
La flexibilidad en los casos de las entrevistas semiestructuradas y no estructuradas
permite un uso de ellas mucho más extenso. En la práctica, sus usos no son muy diferentes.
Las categorías propuestas por Alonso en el uso de la entrevista en profundidad dan una idea
de los campos temáticos en los que pueden ser utilizadas estos dos tipos de entrevista.
1) Reconstrucción de acciones pasadas: enfoques biográficos, archivos orales, análisis
retrospectivos de la acción, etc. 2) Estudio de las representaciones sociales personalizadas:
sistemas de normas y valores asumidos, imágenes y creencias prejuiciales, códigos y
estereotipos cristalizados, rutas y trayectorias vitales particulares, etc. 3) Estudios de la
interacción entre constituciones psicológicas personales y conductas sociales específicas:
estudios sobre agresividad o violencia, conductas desviadas, etc. 4) Prospección de los campos
semánticos, vocabulario y discursos arquetípicos de grupo y colectivos sobre los que luego
vamos a pasar un cuestionario.
3.2.4. Ventajas y límites de la entrevista
El momento de la entrevista es una de las fases del proceso de investigación que con
mayor dificultad puede ser controlado. Aun cuando se tomen medidas para eliminar los
posibles sesgos en la respuesta que el entrevistador puede introducir con su comportamiento,
su expresión verbal, su forma de vestir o la manera en que guía la interacción, no se nos puede
escapar que la entrevista es una situación social que cambia cada vez que se produce. La
entrevista es una situación experimental cuyo resultado depende de las circunstancias en que
se produzca la interacción, de las expectativas de rol que se plantee el entrevistado antes y
durante la entrevista y de la experiencia práctica del entrevistador para conducirla.
Tanto en los casos de entrevistas de estímulo-respuesta (encuesta y entrevista
estructurada), como en los casos de entrevistas abiertas, el efecto es similar. En ambos casos,
el entrevistador necesita crear un clima de confianza para que las respuestas del entrevistado
se ofrezcan con el menor sesgo posible; el entrevistador debe adecuar el proceso
comunicativo a las características del entrevistado y evitar que su influencia y sus valoraciones
influyan sobre la respuesta.
Aunque la conducción de los distintos tipos de entrevista sea diferente, la calidad de
los resultados siempre se ve afectada por la capacidad del entrevistador para crear esa
situación social de manera adecuada a los objetivos de la observación. Producir esta situación
social no es sencillo; la experiencia práctica del investigador para provocarla es la verdadera
limitación de esta práctica de investigación.
Técnicas de Investigación Social I 17
Jesús Ángel González de la Osa

Si el entrevistador consigue superar esta limitación, las ventajas de la entrevista como


modo de observación se relaciona con su: 1) Capacidad para producir información con
características muy diferentes, susceptible de ser analizada desde distintas perspectivas de
análisis. 2) Capacidad de acceder a situaciones sociales difícilmente observables con otras
prácticas de investigación como la observación participante o las prácticas grupales. 3)
Flexibilidad en el diseño, lo que facilita el acceso a distintos niveles de investigación y, en el
caso de las entrevistas abiertas, la apertura de nuevos campos. 4) Capacidad para acceder a
sujetos con dificultades para leer y escribir.
Además de la experiencia práctica del entrevistador, las limitaciones más importantes
de la entrevista están relacionadas con la expresión verbal de los sujetos observados y con los
efectos que la interacción cara a cara produce sobre ellos. Estas limitaciones vienen dadas por
la limitada capacidad para comprender las preguntas o para exponer las respuestas. En estos
casos, las limitaciones de la expresión verbal están relacionadas con el aislamiento social de los
interrogados, con su nivel educativo o con su conocimiento de la lengua. La entrevista también
está limitada por cuestiones de tiempo disponible del entrevistador y del entrevistado.

3.3. Entrevistas desde la perspectiva cuantitativa


Los dos tipos de entrevistas más comúnmente utilizados desde la perspectiva
cualitativa de investigación son las entrevistas abiertas y las entrevistas históricas.
3.3.1. Diseños de investigación con entrevistas abiertas
La entrevista abierta es una entrevista semiestructurada, en la que el investigador
cuestiona al entrevistado utilizando un guión de conducción. El guión es sólo un apoyo y el
entrevistador también puede plantear o abrir nuevos temas de interés. El entrevistado
responde sin limitación alguna a las cuestiones solicitadas. Sólo la acotación temporal, la
voluntad de los implicados en la situación de entrevista, la situación social creada y la
saturación en el discurso de los temas propuestos delimitan la producción de información. Por
tanto, cualquier diseño de investigación que pretenda conocer en profundidad el modo en que
los sujetos interpretan la realidad debe considerar la utilización de esta práctica.
La entrevista no es adecuada para recoger el discurso social mayoritario; para eso
están las técnicas grupales. El sentido de la entrevista es la observación de casos que indiquen
nuevas formas de comprender la realidad social. Por ello, la entrevista abierta es una buena
forma de apoyar diseños exploratorios que busquen nuevos discursos normativos. En la
mayoría de los casos, este discurso se encuentra entre la población más alejada de la norma
social compartida. La capacidad para acercarse a los sujetos y provocar una situación que
permita la confesión ha demostrado también que la entrevista abierta es un buen modo de
acercarse a las personas que viven en los márgenes. Pero la entrevista abierta no sólo
proporciona discursos; también es útil para un diseño que busque los conflictos de normas.
Además de ser adecuada para estas necesidades, la flexibilidad y apertura en el diseño
de la entrevista han hecho que su uso se extienda a objetos y objetivos de investigación muy
diversos. Así, mediante las entrevistas abiertas se abordan también acontecimientos pasados y
relatos de la historia de las personas, se exploran de forma muy abierta campos desconocidos
a través de informantes clave o expertos; se detallan acciones de la vida cotidiana de los
entrevistados; o se registran hechos que el investigador no puede observar directamente y que
son observados por entrevistados que actúan de testigos objetivos de la acción.
3.3.2. La entrevista abierta en la práctica
3.3.2.1. La selección de los entrevistados
Salvo que la población objeto de estudio sea muy pequeña o que se trate de censos, lo
habitual en la investigación social es recurrir a una muestra para producir la información que
servirá de base en el análisis. En el caso de la entrevista abierta, la selección de la muestra se
organiza en torno a los posibles discursos diferentes que puedan producirse entre la población
objeto de observación. Así, el criterio más importante de inclusión en la muestra es la
capacidad de los sujetos para producir discursos tipo diferentes. Estos discursos se entiende
Técnicas de Investigación Social I 18
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que están relacionados con posiciones sociales o características sociodemográficas que


pueden servir como orientaciones de la selección. Es decir, se parte de la hipótesis de que
determinados factores sociales (sexo, edad, clase social, etc.) influyen en la caracterización del
discurso producido y a partir de ahí se seleccionan los entrevistados.
Durante el trabajo de campo, el análisis de las distintas entrevistas permite conocer si
realmente los factores seleccionados están relacionados con la producción de los discursos
tipo. Es posible que durante esta tarea se observe que hay algún grupo que falta o que se
satura con antelación por estar condicionado en mayor medida por algún factor. Si es posible,
es el momento de incorporar nuevos elementos muestrales o de eliminar los ya saturados.
Además de estos criterios de selección básicos, existen otros que pueden ayudar en la
selección de los entrevistados. De entre ellos, el de mayor interés es el “criterio de naturaleza
práctica”, basado en evaluar el conocimiento previo de los actores sobre el tema de
investigación o la realidad observada, su disponibilidad para hablar y su capacidad para
comunicar y explicar la información que se requiere.
3.3.2.2. Preparación de la entrevista
En esta fase hay que tomar decisiones sobre el modo de contactar con los
entrevistados, el lugar donde realizar las entrevistas, el tiempo de duración estimado, los
contenidos del guión de conducción y la forma de llevar a cabo el registro.
La contactación con los entrevistados es una tarea que puede resultar compleja y que
exige una preparación cuidadosa. Las características de la entrevista abierta requiere del
entrevistado un esfuerzo temporal y una implicación mucho mayor que la encuesta. La
contactación debe conseguir un acuerdo de colaboración. El tema genérico, el lugar, el tiempo
y la declaración de confidencialidad deben ser expuestos al entrevistado para conseguir su
aceptación. En algunos casos, el tema de la entrevista puede suponer un freno.
El grado de acceso a los entrevistados es otro de los factores que más condicionan la
contactación. Cuando el acceso se limita a la búsqueda de características comunes los
problemas de selección se reducen. En estos casos, las redes sociales pueden servir para
encontrar a los posibles candidatos. El problema surge cuando los entrevistados tienen
características muy difíciles de encontrar, pertenecen a grupos reducidos o viven en contextos
sociales restringidos o en los márgenes. En el primer caso, la contactación profesional es una
solución adecuada. En los otros dos, la solución pasa por la búsqueda de mediadores. Cuando
la restricción tiene que ver con instituciones totales, además del acceso habrá que conseguir el
consentimiento formal de los entrevistados.
En teoría, el lugar elegido para las entrevistas debe cumplir con unas mínimas
garantías: a) que permita la grabación sin ruidos; b) que no tenga connotaciones simbólicas; y
c) que no se produzcan interrupciones. En cuanto al tiempo de duración, el diseño temporal en
una entrevista abierta oscila en función del objetivo de la investigación, de la concreción del
tema, de la cantidad de información que posea el entrevistado, su disposición, su acceso, etc.
Lo normal es que las entrevistas duren algo más de una hora cuando se abordan temas
concretos. Cuando la profundidad o amplitud de la información lo requiera es posible que la
entrevista se alargue o que se lleven a cabo varias.
El guión de entrevista o guión de conducción es un instrumento para controlar la
producción de información durante la situación de entrevista. El guión es como un índice
temático con diferentes niveles de detalle que permite garantizar que no se queden sin tratar
temas relevantes para la investigación. Es sobre todo útil cuando se realizan muchas
entrevistas o las llevan a cabo varios entrevistadores. El hecho de su existencia no significa que
se deba mantener un orden en la interrogación, ni que haya que obviar temas de interés que
puedan surgir en el transcurso de la situación.
El registro de la entrevista abierta suele ser una grabación completa de todo lo que se
habla durante la situación. El objetivo de la grabación es permitir la realización de una
transcripción íntegra y literal de todo lo hablado. Hoy en día, el registro en soporte de video y
audio es relativamente accesible. Sin embargo, excepto en las reuniones de grupo, lo habitual
Técnicas de Investigación Social I 19
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en las entrevistas abiertas es utilizar sólo el registro de sonido. Lógicamente, la utilización de


estos registros debe hacerse con el consentimiento de los entrevistados. Si el entrevistado se
niega, la única posibilidad que queda es la toma de notas, algo recomendable aunque la
entrevista se esté grabando, de manera natural y sin que afecte al proceso de comunicación.
3.3.2.3. Situación de entrevista
La entrevista se divide en seis etapas: llegada, introducción de la investigación,
comienzo de la entrevista, situación de entrevista, cierre y después de la entrevista.
La llegada: El proceso efectivo de entrevistas comienza cuando el investigador conoce
por primera vez al entrevistado. Los primeros momentos son clave para establecer la relación.
Hay que rebajar la tensión y eliminar cualquier sensación de ansiedad. Una breve
conversación, que no debe versar sobre el objeto de la investigación, servirá para intentar
crear un clima confortable y aclarar los roles.
Introducir la investigación: Este es el momento en el que el investigador introduce por
primera vez el objetivo de la entrevista y reitera la confidencialidad de la información,
solicitando de nuevo el permiso para realizar la entrevista. La situación debe ser tranquila y
segura para el entrevistado, sin elementos que distraigan o amenacen la conversación.
Comienzo de la entrevista: La apertura de la entrevista debe servir para conseguir una
importante información sobre el contexto social y vital del entrevistado. Aunque en los
modelos de cuestionario cerrado este requerimiento puede introducir reactividad, en la
entrevista es un modo de establecer confianza. Estas preguntas deben ser propuestas como
meros caminos de apertura al conocimiento inicial, no como un formulario o interrogación
cerrada. Es una manera de comenzar a conseguir el “contrato comunicativo”. Las trayectorias
vitales, la familia, el trabajo, son tópicos que ayudan a abrir esta primera puerta.
Durante la entrevista: Superadas las primeras fases, y cuando la confianza se está
gestando, el investigador introduce los temas de investigación. Lo mejor es seguir el hilo del
discurso ofrecido por el entrevistado. La repetición, el silencio, la aclaración, el estímulo, entre
otras estrategias, permitirán profundizar y pasar por todos los tópicos propuestos.
El cierre de la entrevista: El final de la entrevista se va anunciando al entrevistado con
frases que indican estar a punto de concluir. Es el momento del repaso, de la aclaración de los
temas que se han quedado sin explicar suficientemente. Es el modo de regresar a una
situación social de normalidad, el de recuperar los roles más cercanos a la conversación.
Después de la entrevista: Cuando se apaga la grabadora, la entrevista no se ha
terminado definitivamente. La despedida debe ser calurosa, agradecida y permitir la vuelta a la
normalidad. Ahora bien, la despedida es a veces el momento de la confidencia del
entrevistado, cuando desaparece la reactividad ante los instrumentos de grabación. En
realidad es la muestra de un fracaso; no se ha establecido la suficiente confianza. Pero tan
importante es lo que se dice como lo que se oculta y por qué se oculta. No hay que tener
dudas y registrar con detalles, cuando estemos solos, la confesión final.
3.3.2.4. Estrategias durante la entrevista
Las estrategias se dividen en dos categorías: aquellas acciones orientadas a mejorar la
relación y aquellas que sirven para orientar las intervenciones.
1) Facilitando la relación con el entrevistado: a) Expresiones de interés y atención.
Mantener el contacto visual y expresar con frases y gestos el seguimiento del discurso permite
al entrevistado conocer si está cumpliendo las expectativas. El entrevistador debe ser
cuidadoso para diferenciar en su comportamiento el mantenimiento del interés con la
demostración de aprobación por el relato. b) Establecer la ausencia de juicios de valor. Aclarar
al entrevistado que no hay respuestas correctas o incorrectas. Lo que se busca es la exposición
de lo que el entrevistador considera. c) Cuidar el tono de voz y el lenguaje corporal. Es muy
importante controlar la expresión, el tono y el modo en que el investigador se comporta. Estos
códigos son las señales que percibirá el entrevistado y que le servirán como elemento de
juicio. d) Dar tiempo al entrevistado para que responda con tranquilidad. Este aspecto parte de
una condición previa; el diseño de la entrevista debe considerar el tiempo necesario para
Técnicas de Investigación Social I 20
Jesús Ángel González de la Osa

abordar con calma los temas de interés. e) Controlar situaciones con alta emotividad. A veces
se producen situaciones en las que el entrevistado sufre, se enfada, llora o muestra su ira. Si la
situación cuestiona la entrevista, el investigador debe dejar al entrevistado que decida si
quiere continuar o no. Parar la grabación, descansar y dar tiempo para que decida.
2) Orientando las intervenciones: a) No asumir el discurso del entrevistado como
propio cuando no se comprende integro. En muchas ocasiones, asumir el discurso como algo
claro impide que el entrevistador profundice en la explicación. Es esencial comprender los
distintos significados que el entrevistado puede ofrecer. b) Pausa o silencio. Permite al
entrevistado la reflexión, la búsqueda en su memoria, la evocación. Es una manera de mostrar
respeto y reducir la directividad. Por el contrario, a veces el silencio es incómodo. Hay que
tener cuidado para que esta estrategia no rompa el ritmo discursivo. c) Elaboración. Se
pretende que el individuo profundice en las respuestas, aportando más detalles y matices que
pueden resultar relevantes. Las invitaciones del entrevistador se hacen al finalizar la
intervención del sujeto (“comprendo”, “continúe”, “¿y después?”). De esta forma se
manifiesta verbalmente interés y se deja fluir el discurso del entrevistado. d) Evitar frases o
comentarios que indiquen al entrevistado que el tema está cerrado y que lo dicho es suficiente.
Por ejemplo, “ya sé”, “está bien”. e) Repetición. Esta táctica muestra dos opciones: repetir una
pregunta formulándola de manera distinta, y repetir alguna expresión o palabra de la
respuesta del entrevistado: “Si he escuchado bien, usted me ha dicho que...”. La segunda
alternativa es más deseable que la primera y suele proponerse unos minutos más tarde que lo
haya hecho el entrevistado. f) Recapitulación. Se pone en práctica mucho después de que se
haya manifestado en entrevistado con alguna expresión que resulte de interés para el
investigador. Se le pide al sujeto que haga una reelaboración de lo que ha dicho. g) Aclaración.
A veces es preciso solicitar al entrevistado que aclare algún punto de su intervención. Esta
solicitud se hace pidiendo algún detalle cronológico o mediante preguntas directas, tales como
“¿por qué creyó que...?”, “¿qué ocurrió entre el momento en que... y?”, etc.
3.3.2.5. El análisis
Veamos algunas indicaciones acerca del proceso de análisis de las entrevistas en
profundidad: 1) Se transcribe la información grabada y las notas que haya tomado el
investigador durante las situaciones de entrevista. Con esto ya tenemos el material básico para
proceder al análisis. 2) Se procede a realizar una primera lectura de las transcripciones. En el
caso de que haya múltiples entrevistadores es conveniente que cada uno haga la lectura de las
que realizó. Se anotarán códigos tentativos para ir agrupando expresiones que irán surgiendo
en las entrevistas. 3) Una vez señalados diferentes fragmentos del texto que pueden ser
relevantes, éstos deben ser evaluados a la luz de la posible influencia que haya tenido en ellos
la propia situación de entrevista. 4) Finalizadas las lecturas, se deberán situar bajo una misma
rúbrica los fragmentos discursivos que correspondan a un mismo código o tema de interés.
Esta clasificación puede hacerse de forma manual o electrónica. 5) Después se realiza un
análisis de los intracódigos, centrado en los distintos fragmentos incluidos en cada código. 6)
Se ponen en conexión las diferentes interpretaciones en torno a las distintas dimensiones y
temas reflejados. Es el momento de sustentar los distintos perfiles sociales que se han
sometido a estudio. Integrando las distintas partes y el conjunto de la investigación. 7) Se
impone una revisión final de las entrevistas a fin de no olvidar el hilo discursivo de los
entrevistados a la hora de afianzar las posiciones fijadas en el informe. Se organizan las
distintas secciones de una manera congruente, de acuerdo a una línea argumental definitiva.
3.3.3. Entrevistas históricas
Bajo el título de entrevistas históricas se incluye una serie de prácticas cualitativas de
entrevista que comparten la perspectiva diacrónica como eje de la observación de los sujetos
estudiados. Aunque el modo de observar la temporalidad es un primer elemento de
diferenciación importante, esta característica no es suficiente para distinguir a este conjunto
de prácticas; al fin y al cabo, la dimensión temporal impregna toda la investigación sociológica.
Entonces, ¿qué uso propio de la dimensión temporal caracteriza a las entrevistas históricas?:
Técnicas de Investigación Social I 21
Jesús Ángel González de la Osa

1) En este tipo de prácticas, el tiempo sobre el que el sujeto observado reconstruye su


acción es el tiempo tal y como él lo concibe, lo recuerda o lo expresa durante su relato. No es
un tiempo impuesto por el investigador en la interrogación, sino un tiempo social propio del
sujeto observado que le sirve además como hilo conductor del relato. Una dimensión sobre la
que va situando los acontecimientos que han marcado y han dado sentido a su vida. La boda,
el nacimiento de los hijos, la muerte de los allegados, los trabajos, los viajes, etc., son los hitos
que le permiten reconstruir temporalmente su historia; sin embargo, su vida es mucho más. El
relato temporal se ha de detener en lo cotidiano, en la reflexión sobre lo que le pasó a él y lo
que le pasó a otros. Los sucesos provenientes del contexto social, político o económico que
coincidieron temporalmente con sus acontecimientos son referencias más o menos alejadas,
marcos sociales de su memoria en los que se halla inmerso aunque no hayan sido construidos
directamente por él.
2) Las entrevistas históricas suelen dar cuenta de relatos temporales extensos. Los
trabajos iniciales de esta práctica fueron estudios que observaban periodos vitales muy largos
y que marcaron un modo de concebir esta estrategia de observación. Su origen en la historia
oral y la antropología llevaron el foco a los relatos biográficos totales. Parecía como si el mejor
modo de observar el efecto del cambio social fuese alargar en el tiempo la observación del
sujeto. No obstante, para Bertaux no es necesario utilizar estos largos periodos de observación
temporal para obtener buenos resultados. Es una concepción minimalista de la práctica
biográfica. La narración de un hecho vital concreto puede ser considerada según Bertaux una
historia de vida. Entendida así la cuestión, esta práctica no difiere mucho de los trabajos
temáticos que utiliza la entrevista en profundidad como estrategia.
3) Mills justifica el uso biográfico de esta práctica al considerar el uso de la historia en
las ciencias sociales. Ello ha servido para justificar la necesidad del análisis del sujeto a la luz
del tiempo histórico y social en el que ha vivido. La búsqueda de la comprensión de la realidad
social se halla en la intersección de esa historia personal puesta en relación con la situación
social que ocupa el sujeto. Esta posición teórica implica aceptar que la investigación adquiere
verdadero sentido cuando el discurso de los sujetos se pone en referencia con los discursos
predominantes en los contextos vigentes. El relato se produce con la intención de transmitir
una memoria personal y colectiva relacionada con un tiempo histórico concreto.
Además de la dimensión temporal y la focalización en la perspectiva biográfica del
sujeto es necesario realizar otras acotaciones que permitan definir los distintos tipos de
entrevistas históricas. En primer lugar, debemos diferenciar las prácticas de investigación que
basadas en el estudio de documentos personales escritos producidos de manera
independiente y sin ninguna comunicación entre el investigador y la persona que relata su
vida. Estos documentos ofrecen una visión retrospectiva de los acontecimientos vividos por el
autor. En función del contenido expuesto, estos relatos tienen forma de diarios, confesiones,
memorias, epistolarios o autobiografías. La forma clásica de autobiografía es donde el autor
escribe y publica como testimonio personal el relato de su vida sin comentarios.
Cuando la autobiografía es solicitada por el investigador, muchas de las limitaciones y
condicionantes quedan matizadas. La manera en que se produce la información biográfica
puede ser conducida por una propuesta temática del investigador al relator, por una guía de
preguntas concretas o situaciones sobre las que se quiere conocer o por la petición expresa de
profundización en algún momento concreto del relato. En cualquier caso, la producción escrita
es el modo común de elaboración. El investigador, más que retocar lo escrito por el autor, lo
que hace es publicar su análisis diferenciándolo de la obra producida por éste.
Producción de materiales históricos
Documentos personales orales
Entrevistas históricas
Historia oral
Historias de vida
Relatos de vida
Documentos personales escritos
Técnicas de Investigación Social I 22
Jesús Ángel González de la Osa

Autobiografías
Diarios
Confesiones
Epistolarios
Memorias
Cuando la entrevista es el medio de producción de información verbal utilizado para
observar la biografía de los sujetos es cuando podemos comenzar a hablar de entrevistas
históricas. En este caso, la entrevista se plantea como una aproximación abierta y muy flexible
en la producción; es decir, es una entrevista sin estructura previa en la que el papel del
investigador se remite a ayudar a producir el discurso según lo que el entrevistado considere.
Esta manera de producción de información a través de testimonios biográficos orales
ha tenido un largo recorrido hasta que su uso se ha extendido en la sociología. Santamarina
expone tres etapas por las que ha pasado esta práctica hasta adquirir suficiente relevancia
como para ser planteada como una nueva perspectiva de investigación. Las tres etapas se
corresponden respectivamente con el antropologismo conservacionista, los estudios de
marginación y el estudio de las sociedades complejas.

Tema 4. Las técnicas grupales para la investigación social aplicada

4.1. Grupos naturales y artificiales para la investigación


Los grupos pueden definirse como conjuntos o agrupaciones de individuos
relacionados entre sí, en función de algún vínculo común que les hace interdependientes. Sin
embargo, la definición de grupo social es una cuestión que en la práctica no parece fácil de
precisar. La idea de grupo del científico social varía según su ámbito de procedencia y objeto
de interés para la investigación. Para los psicólogos sociales, el grupo es visto en función de las
relaciones directas (primarias) que entablan las personas que lo componen, mientras que los
sociólogos incluyen también las relaciones indirectas (secundarias) a través de un sistema de
organización que las aglutina y ordena.
Lo que define con mayor precisión una y otra tipología es que en el grupo primario las
relaciones personales son más cálidas y emocionales que las que podemos encontrar en el
grupo secundario, donde hay unos objetivos y una organización externa y racional que se
impone a éste. Mientras el grupo primario tiene sus fines puestos en el mismo grupo, en el
grupo secundario los fines vienen impuestos desde fuera, incluso a veces como tareas de
obligado cumplimiento y contrarias a la voluntad de las personas que lo forman.
Diferencias entre grupo primario y grupo secundario
Grupo primario Grupo secundario
Manifiesta principalmente relaciones informales y Manifiesta principalmente relaciones formales y fines
fines intrínsecos al propio grupo extrínsecos al grupo
Agrupación limitada (aproximadamente 12 individuos) Agrupación ilimitada (número indefinido de individuos)
Priman vínculos afectivos o emocionales, personales Priman vínculos racionales, organizativos, etc.
Duración indefinida del grupo en función de las Duración definida del grupo en función de objetivos
propias relaciones que mantienen los sujetos propuestos y su cumplimiento
Presente en instituciones como la familia, la pandilla, Presente en instituciones empresariales, asociaciones,
etc. partidos políticos, etc.
Si el número máximo de personas que puede incluir el grupo es una cuestión que nos
permite distinguir entre un grupo más primario y otro más secundario, el número mínimo para
formar un grupo nos da la clave de la función que cumple en la sociedad. Para Simmel, el
individuo que se une a otro permite entablar relaciones de muy diverso tipo y formar un
grupo. Ahora bien, en estas relaciones diádicas no es posible introducir la duración en el
tiempo más allá de la existencia física y/o intencional de los dos sujetos relacionados. Sólo en
el trío es posible observar dos cuestiones fundamentales para entender la relevancia del
grupo: 1) que la desaparición (muerte) o ruptura (conflicto) de uno de los sujetos no supone,
Técnicas de Investigación Social I 23
Jesús Ángel González de la Osa

como en el caso de la diada, una desaparición de la situación grupal ni de las acciones que
desempeña; y 2) que esta permanencia en el tiempo es lo que afianza el vínculo social más allá
del interés particular de los sujetos, dando paso a una estructura u organización que les
trasciende y a la que pasan a formar parte.
De este análisis se concluye que el grupo de dos puede ser visto como un grupo social,
pero que es necesaria la tercera persona para formar un grupo donde tengan presencia las
estructuras y organizaciones sociales. En este sentido, la función del grupo es imprescindible y
básica, ya que sostiene y amplía el vínculo social a la idea de una formación social que
transciende y está por encima de los sujetos. El sujeto inscrito en el grupo entra a formar parte
de las instituciones y la estructura social, pero a la vez esta participación numérica superior a
dos (la tríada) permite que las acciones de los sujetos se conviertan en algo definitivamente
social y que rinda cuenta de todo lo que está fuera de los límites íntimos o personales.
En los grupos las personas se socializan, interiorizan una realidad que es externa a ellas
y dan lugar a lo social. La cuestión es que también los grupos son utilizados con fines diversos
por la sociedad. La utilidad de la grupalidad pone de manifiesto que las personas no actuamos
como individuos autónomos. Nuestros comportamientos, aparentemente individuales, son
también respuestas a situaciones que nos envuelven y vinculan con otras personas. A raíz de
esta constatación surge la necesidad de investigar una totalidad mayor y de enorme influencia
que es el grupo social. Una buena parte de la investigación actual utiliza grupos para hacer sus
observaciones e informarse de la realidad objeto de estudio.
El grupo social es un medio de observación e información fundamental para el
investigador social. Su aparición en la escena científica ha permitido acceder y estudiar el
conjunto de la realidad social a un bajo coste. Dado que el ámbito de las acciones
investigadoras alcanza generalmente organizaciones, instituciones y a veces comunidades
enteras, la manera más económica y eficiente de aproximarse a estas situaciones
macrosociales es a través de grupos que forman parte de estos conjuntos más amplios.
Esta equivalencia entre el grupo (nivel micro) y la totalidad o contexto social (nivel
macro) permite a su vez emprender al menos tres orientaciones prácticas en el ámbito del
trabajo con grupos: transformar, informar y controlar. La primera orientación pretende influir
e intervenir en el comportamiento social a través del grupo. En este sentido, la técnica grupal
considera al grupo como un fin en sí mismo para transformar a los sujetos participantes. De ahí
la importancia de la dinámica grupal como medio para desarrollar y organizar las actividades
del grupo. La misma técnica grupal se considera un proceso que facilita y estimula la acción del
grupo en aras a alcanzar unos determinados objetivos que revierten en los mismos sujetos, lo
que a su vez permite intervenir directa o indirectamente en la realidad donde operan los
distinto0s grupos sociales. Estas técnicas grupales requieren contar de partida con grupos
consistentes, constituidos con anterioridad al trabajo que se pretende realizar.
La segunda orientación práctica considera la técnica grupal como medio para
comprender mejor la realidad social donde se inscriben los grupos. Dicha realidad
contextualiza al grupo y lo inserta en la estructura social, por lo que estas técnicas grupales
trabajan con el propósito de observar lo que el grupo conoce de su propia realidad y de la
realidad que conocen otros grupos sociales. El trabajo con estas técnicas no pretende
modificar internamente al grupo, sino más bien acceder a lo que el grupo dice como práctica
social. La situación inicial es siempre una reunión de individuos que tienen que constituirse
como grupo al tiempo que alcanzan los objetivos propuestos por el investigador. No hay, por
tanto, grupos ya formados para su observación, sino más bien situaciones o espacios propicios
para su formación. Esta situación de grupo inconsistente es lo que la técnica aprovecha y utiliza
para justificar su existencia como grupo en proceso de formación orientado a la investigación.
La tercera orientación práctica pretende utilizar la técnica grupal para controlar y
reflexionar sobre las prácticas grupales y su inclusión técnica en la realidad social donde se
aplican. La idea rectora en este caso es la que considera las técnicas grupales como parte de
las situaciones sociales donde éstas operan e influyen voluntaria o involuntariamente. La
Técnicas de Investigación Social I 24
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relación del investigador con los sujetos investigados se desarrolla en un contexto social, y a su
vez forma parte de dicho contexto. Por tanto, esta orientación modifica la actitud del
investigador con respecto a la manera de comprender y aplicar el grupo como instrumento
técnico orientado a la intervención o la observación. Pero, por otro lado, también informa del
contexto social al que estos grupos se encuentran anclados. El objetivo final es dar un amplio
marco de actuación que tenga en cuenta la realidad social desde el punto de vista de las
técnicas que se van a aplicar y la manera de aplicarlas. El conocido “grupo de control” en
diseños experimentales es un claro ejemplo de esta tercera orientación práctica.
Las técnicas son prácticas grupales porque su formulación y puesta en funcionamiento
dependen de la situación donde se aplican. Ninguna técnica grupal se muestra polivalente para
toda situación. La adecuación previa presupone tener en cuenta diversas cuestiones como: a)
Los objetivos que justifican la actuación con técnicas grupales. Una problemática social no
tiene que ser estudiada necesariamente a través de grupos, ni toda utilización de la grupalidad
se orienta a los mismos fines y en exclusividad. b) Las características de los miembros que
componen los grupos, el grado de madurez, disponibilidad de tiempo, status, etc. Las diversas
técnicas grupales exigen a los participantes distintos requerimientos que no siempre se
adecúan a las características de las personas. c) La capacidad del conductor o moderador de los
grupos, su pericia y conocimiento de la técnica que pretende utilizar, que requiere unas
determinadas exigencias y destrezas, etc. d) El contexto espacial y temporal donde se realiza la
aplicación, ya que el espacio y el tiempo son también factores conformadores del grupo y del
comportamiento social. e) Los recursos disponibles, tanto económicos como humanos. A pesar
de la economía de esfuerzos, determinadas técnicas grupales son costosas y difíciles de poner
en práctica si no se cuenta con los medios necesarios.

4.2. Grupo de discusión y focus group


Son muchos y variados los grupos diseñados artificialmente para obtener información
de la realidad social. El grupo de discusión (GD) y el focus group (FG) son ejemplos de ellos. La
idea principal de todos ellos es proporcionar una situación más acorde con el contexto social
donde realmente se producen las opiniones y juicios de la gente, siendo el grupo de discusión
el modelo que aspira a crear el escenario más espontáneo y natural a partir del cual los
reunidos hablan y comentan las cosas que suceden a su alrededor. Por su apariencia formal,
tanto el GD como el FG se parecen a las reuniones informales que acostumbramos a ver en la
vida diaria o en los medios de comunicación de masas. Sin embargo, la finalidad investigadora
orientada al discurso social hace que ambos difieran totalmente de lo que sería una mesa
redonda, un debate televisivo o una simple reunión de amigos en un café.
GD y FG son una reunión de personas, entre seis y diez, desconocidas entre sí y
previamente animadas a discutir un tema bajo la dirección o control de un moderador. En su
apariencia externa no hay un rasgo o particularidad descriptiva que pueda distinguir uno de
otro. De hecho, es frecuente utilizar la misma denominación de FG para el GD y viceversa. La
denominación “focus group” se utiliza mayoritariamente en el ámbito anglosajón, y la
indistinta GD y FG en el ámbito español, aunque cada vez más la versión española considera al
GD un tipo distinto del FG. El GD sería más abierto y flexible que el FG, que aparece focalizado
en aspectos muy concretos relacionados con los objetivos de la investigación. El GD sería la
versión “menos focalizada” o abierta del FG, lo que reduce esta técnica a una simple estrategia
de observación del grupo y su discurso.
Ahora bien, hay motivos para pensar que el GD es una técnica grupal radicalmente
distinta del FG. El GD es también una manera distinta de entender el grupo de investigación y
su utilización práctica con fines discursivos. Mientras el FG es concebido como un estímulo que
utiliza el investigador o moderador para obtener una respuesta discursiva del grupo, el GD es
tomado como respuesta de la que parte el moderador para estimular el discurso grupal. Por
eso la moderación del GD siempre va por detrás de lo que el grupo quiere decir, todo lo
contrario de lo que sucede con el FG. Por otro lado, el objetivo del GD no sólo permite
Técnicas de Investigación Social I 25
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observar el discurso grupal para el que está diseñado. Su cometido técnico va más allá porque
su atención se centra en trabajar con los impedimentos o inconvenientes que imposibilita el
discurso grupal. Por eso el FG es un grupo que observa el discurso como un dato más y no
como intercambio verbal que da sentido a lo que se dice. Tanto es así que al GD le interesa
más abrir espacios para el habla que hacer hablar al grupo. El FG tiene una finalidad económica
e ideológica, que es hacer hablar al grupo eficientemente sobre las cuestiones concretas que
son de interés para la investigación, mientras que el GD deja a éste hablar sobre dichas
cuestiones y de esta forma prioriza y refuerza la relevancia del grupo y su discurso sobre el
discurso del investigador y su demanda.
A pesar de la distancia que los separa, tanto el GD como el FG son técnicas que se
utilizan para obtener representaciones sociales sobre diversos temas donde el investigador
tiene poco o escaso conocimiento previo sobre qué es relevante o significativo, y muy
especialmente para aquellos temas que están sometidos a importantes cambios en la
sociedad. Esta finalidad conjunta no invalida la idea de que ambos tipos de grupos entienden y
afrontan de muy distinta manera la utilidad práctica para la que están diseñados. Es su
concepción global la que permite entender que un GD puede ser aparentemente idéntico a un
FG y sin embargo operar de manera totalmente distinta. Teniendo en cuenta esta advertencia,
ambos tipos de grupos pretenden constituirse como una técnica a través de la cual conseguir
dos objetivos principales: a) Que prevalezca el nosotros grupal por encima del predominio del
yo individual. b) Que el diálogo que sostienen las personas de la reunión se transforme en un
discurso centrado en un determinado tema social objeto de estudio, es decir, que la
conversación desplegada por el grupo se oriente al ámbito de lo que dice la gente, y que dicho
ámbito se limite a los propósitos u objetivos de la investigación.
Ambos objetivos son necesarios para la puesta en práctica de un grupo de
investigación, lo que significa que el moderador del grupo trabaja en dos planos a la vez: a)
porque mantiene la situación grupal necesaria para la investigación, y b) porque orienta dicha
situación a la tarea de obtener un discurso social. Para abordar la situación social macro-grupal
objeto de estudio donde circulan e intercambian discursos, el investigador escenifica una
situación social micro-grupal recreada artificialmente para su captación. Dicha situación se
caracteriza por los siguientes rasgos generales:
1) Las personas que componen el grupo mantienen entre ellas una interrelación
directa cara a cara. 2) Las interrelaciones se establecen a partir de sujetos que se desconocen
entre sí. 3) Las conversaciones producto de las interrelaciones entre los miembros del grupo
aspiran al consenso y a la puesta en común de sus distintos puntos de vista. 4) Las
interrelaciones se desarrollan en un espacio y un tiempo dedicados a que el grupo trabaje
sobre los objetivos de la investigación. 5) Las interrelaciones siguen una dinámica o
funcionamiento controlado por la figura de un investigador que actúa de moderador.
Ambos grupos tienen en común con el resto de técnicas su disposición para obtener
información de la realidad donde se aplican. Ahora bien, la realidad sólo responde si
previamente se la interroga, aunque la manera de interrogar a la gente es distinta de una
técnica a otra. En el caso de la encuesta de opinión, el investigador formula las preguntas y
también las respuestas que deberán ser contestadas por el entrevistado. Salvo en las
preguntas abiertas, el entrevistado tiene que elegir algunas de las respuestas previamente
diseñadas. Esta manera de preguntar y contestar ahorra muchos esfuerzos al entrevistador y al
entrevistado, pero surgen problemas que tratan de resolver los grupos de investigación como
el FG o el GD. La anticipación del investigador a las preguntas o las respuestas es una cuestión
que por sí sola debería llevar a la reflexión y crítica minuciosa sobre la diversa utilidad práctica
de las técnicas de investigación social.

4.3. La aplicación práctica del grupo para la investigación del discurso social
Una buena parte de los grupos que se utilizan en investigación social tienen el
cometido instrumental de producir discursos para un determinado tema de estudio. El FG y el
Técnicas de Investigación Social I 26
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GD son dos ejemplos en los que concretar una aplicación como la señalada. Dado que el
discurso es una producción social, ambos grupos presentan por igual un contexto micro-social
a partir del cual reproducir artificialmente el escenario global donde observar lo que la gente
dice y cómo lo dice. Lo que se pretende es observar lo que dice o piensa el grupo sobre aquello
que dice o piensa la gente. El discurso social que producen estos grupos de investigación es
siempre un discurso determinado por la perspectiva del propio grupo que lo genera y por el
tema de estudio. Este es el motivo de que su aplicación deba tener muy presente los fines y
objetivos propuestos en la investigación. A partir de éstos, el investigador proyecta los grupos
decidiendo cuántos van a ser y qué rasgos o características van a tener. Para ello es necesario
tener presente que los grupos de investigación buscan el consenso internamente mientras que
externamente la misma estructura social les distingue y diferencia.
La homogeneidad interna de los grupos diseñados tiene como objetivo principal que
las personas participantes para cada grupo compartan experiencias e intereses comunes o con
la mayor afinidad posible. Lo oportuno a la hora de formar un grupo es que todas las personas
participantes se reconozcan como sujetos que piensan y hablan en una misma sintonía, lo que
significa compartir una situación socioeconómica y cultural similar, y unas vivencias parecidas.
Cuanto más homogéneo sea el grupo, más fácil será orientarlo al trabajo de discutir un tema
bajo el presupuesto del consenso y el común acuerdo.
Por otro lado, la heterogeneidad que ha de establecerse entre los grupos diseñados
quiere decir que hay que tener en cuenta los distintos discursos que podrían encontrarse para
un mismo tema de discusión según distintas posiciones en la estructura social y vivencias de
los sujetos relacionados con el tema de análisis.
4.3.1. La preparación de la reunión
En primer lugar, para celebrar la reunión es necesario reclutar a las personas
adecuadas en función de los objetivos de la investigación. En segundo lugar, deberá
anticiparse la adecuación de los medios necesarios para la realización de la reunión.
La contactación con las personas idóneas suele hacerse a través de personal facultativo
para esta labor. El método utilizado para contactar y seleccionar es intencional, lo que supone
tener en cuenta ciertas precauciones técnicas relacionadas con los objetivos de la investigación
y con las particularidades que presentan determinados roles sociales para el correcto
desarrollo del grupo. A la importancia de que no se conozcan entre sí los participantes hay que
añadir que quienes forman parte de un mismo grupo han de tener un mismo perfil o
características que garanticen cierta homogeneidad interna en el grupo.
Por otro lado, las personas participantes de un grupo deben garantizar entre sí unas
relaciones simétricas a partir de las cuales evitar entre ellas la mayor o menor presencia
simbólica y de opinión sobre el tema a discutir. En este sentido, no es conveniente incluir
personas con determinada autoridad profesional o social que puedan influir en la discusión
libre de un tema cualquiera. Los profesionales que trabajan directamente con la opinión
pública o la investigación social están descartados por definición. Tampoco es conveniente
introducir personas expertas o profesionales sobre el tema que se está investigando. Deberán
descartarse también aquellas personas reconocidas como líderes o autoridades públicas. Por
último, deben evitarse a amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. Finalmente, ha de
llegarse a un acuerdo de participación con las personas contactadas.
4.3.2. La dinámica grupal: el guión de conducción y moderación del grupo
Diseñada la reunión, el siguiente paso será preparar y realizar la conducción del grupo.
Para ello, el investigador comienza elaborando un guión, que consiste en una ordenación
temática de interés para cubrir los objetivos de la investigación. El guión ayuda a garantizar la
estandarización del funcionamiento del grupo y, por tanto, de los discursos producidos. No
obstante, para aplicarlo correctamente es necesario conocer su uso. En primer lugar, el guión
no funciona como un repertorio de preguntas; más bien se trata de un listado de temas que
funciona de cara a la persona que modera el grupo, como guía para ir comprobando el
recorrido de la conversación. El guión permite también que el moderador conozca los temas
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tratados y cuáles faltan por tratar, así como facilitar la reconducción de la conversación grupal
a aspectos temáticos de relevancia para la investigación.
En cuanto a la conducción o moderación del grupo, las intervenciones del moderador
persiguen centrar y hacer trabajar al grupo en las cuestiones planteadas. Las intervenciones
más directivas tienen por objeto influir y guiar al grupo, mientras las menos directivas dejan a
éste mayor libertad de acción. Para el FG la conducción tiene el cometido principal de “hacer
hablar al grupo” sobre las cuestiones que preocupan al investigador, de ahí que las
intervenciones sean más directivas, mientras que el GD pretende “dejar hablar al grupo”, lo
que lleva a una menor directividad del moderador.
En cuanto al desarrollo de la dinámica grupal, las etapas o fases para establecer el
trabajo grupal se dividen en cuatro: fase de presentación, fase de consolidación, fase de
conducción y fase de cierre o punto final.
La presentación del grupo: El objetivo principal de la presentación es enseñar a los
participantes el funcionamiento de la técnica y los roles que los asistentes deben desempeñar
en la reunión. Por este motivo, un modelo de presentación recoge los siguientes pasos: 1) Una
presentación del moderador, de la empresa o institución a la que representa y/o de la
instancia que demanda la investigación. 2) Una explicación de la técnica utilizada para
investigar el encargo u objeto de la investigación. 3) Una demanda concreta de participación
de los asistentes en el desarrollo de la investigación. 4) Una presentación justificada de los
instrumentos que registran la reunión y de las personas que pudieran estar observando al
grupo. 5) Una propuesta de tema y un planteamiento para su inmediata discusión.
El calentamiento o “warming up” (fase de consolidación): En la conducción de los GD
hay una fase inicial, inmediatamente posterior a la presentación, dedicada a consolidar el
grupo. Se trata de un espacio de tiempo variable donde los participantes se posicionan frente
al moderador y el tema objeto de discusión. Para ello, el moderador evita una conducción
directiva y deja que los participantes inicien como crean conveniente el tema a discutir.
El desarrollo del grupo o conducción: Transcurrido el periodo de consolidación, el
grupo tiene el cometido de trabajar con los objetivos de la investigación. En esta fase, el
moderador se sirve del guión y las técnicas de intervención para llevar o conducir el grupo por
los distintos temas a discutir.
El relanzamiento del grupo o puesta en común (cierre): Al final, y una vez desarrollado
el trabajo del grupo, el moderador puede relanzar y devolver al grupo las cuestiones que
considera más relevantes para la investigación. Se trata de obtener del grupo un
reconocimiento y un consenso sobre lo que éste ha elaborado a lo largo de la sesión.
4.3.3. La transcripción y el análisis de los grupos
Lo que elabora el grupo es un discurso específico acorde a la posición de éste en la
estructura social. El discurso presenta la forma de una conversación parecida a la de una
tertulia de amigos, por lo que la información obtenida presenta una gran riqueza de
contenidos y matices, pero también un gran desorden y complejidad a la hora del análisis. Para
ello, el discurso es transcrito y convertido en un texto escrito para su análisis. No obstante,
entre la producción y el análisis posterior los grupos son analizados a partir de las posiciones
discursivas que ofrecen. Frente al texto transcrito y los temas reflejados, el análisis de los
grupos centra la atención en el modo o forma de tratarlos.
La transcripción pretende ser fiel al discurso producido, aunque en el proceso pierda
buena parte de la información recabada y su sentido. Por ello, la transcripción supone un
doble esfuerzo de cara al análisis. El primero es que trata de incluir diálogos y sucesos no
verbales de interés para la comprensión del discurso. En este sentido, la transcripción incluye
silencios, risas, palabras que se escuchan mal o están mal expresadas, etc. Todo ello es
traducido a lenguaje escrito. El segundo esfuerzo es que la transcripción debe ser abordada y
analizada teniendo en cuenta la grabación de la conversación, de manera que debe
complementarse con la cinta magnetofónica y a ser posible escuchada y analizada por el
Técnicas de Investigación Social I 28
Jesús Ángel González de la Osa

moderador que realizó el grupo, escuchando a la vez lo que lee para completar aspectos que
no son fáciles de transcribir o que sólo el moderador puede identificar por haber estado allí.

Tema 5. La encuesta con cuestionario estandarizado

5.1. Introducción
Supongamos que nos interesa estudiar las actitudes de los valencianos ante el
problema del calentamiento global. Se selecciona una muestra de 1.500 valencianos mayores
de edad y se elabora un cuestionario con preguntas que permitan obtener información sobre
el tema de estudio. Las respuestas dadas serán codificadas y estandarizadas de forma que
puedan ser objeto de análisis estadístico a partir de programas informáticos. Las conclusiones
analíticas extraídas serán generalizadas al conjunto de la población valenciana.

5.2. La encuesta en la investigación social


La encuesta tiene ciertas similitudes con otros métodos de recogida de información,
especialmente los de carácter administrativo como los censos o los registros civiles. Entre estas
semejanzas destaca el componente político o social de las mismas, pero la diferencia
fundamental estriba en que la encuesta suele someter a examen a una muestra de población.
Entre los padres fundadores de la sociología encontramos intentos de llevar a cabo
investigaciones basadas en el muy reciente uso de encuestas por muestreo. Hay que citar el
interés de Marx por las investigaciones empíricas, que le llevó a diseñar su proyecto de
Encuesta Obrera. Weber mostró también interés por las encuestas sociales. Entre las
incursiones que hizo con esta técnica destaca su participación en un estudio colectivo sobre las
condiciones de los trabajadores agrícolas en Alemania.
Desde el mundo académico destacó la labor de Stouffer y Lazarsfeld, que
redimensionaron lo que hoy se entiende como investigación social con encuestas. Stouffer
hizo estudios empíricos sobre problemas sociales, como los efectos de la Gran Depresión o la
situación de la población negra en los años treinta. Lazarsfeld destacó en sus estudios sobre
liderazgo, comunicación y profesiones. Contribuyó al desarrollo del rigor técnico para la
aplicación de métodos empíricos al estudio de problemas sociales. Destacó su impulso al
desarrollo de equipos mecanizados para el procesamiento de los datos, equipos que utilizó
para formalizar la lógica del análisis de encuestas. Pero su mejor legado fue la creación del
Departamento de Investigación Social Aplicada de la Universidad de Columbia.

5.3. ¿Qué puedo investigar mediante encuesta?


El CIS ofrece un repertorio de temas que son objeto de estudio a través de encuesta: 1)
Política: Estado, Constitución e instituciones, cultura política, partidos y líderes políticos,
elecciones. 2) Temas internacionales: Política exterior española, organizaciones
internacionales, conflictos internacionales, actitudes hacia otros países. 3) Economía: Situación
económica española, consumo, Hacienda Pública y política fiscal, política económica y
sectorial. 4) Trabajo: Condiciones de trabajo, mercado de trabajo, profesiones, relaciones y
conflictos laborales, vida laboral. 5) Población: Inmigración, familia y convivencia, natalidad,
infancia, juventud, vejez, mujer. 6) Medio ambiente: Catástrofes, energía, transporte y
vivienda. 7) Comunicación: Lenguas, medios de comunicación. 8) Cultura: Acontecimientos
culturales, lectura. 9) Deporte y ocio: Deportes, ocio y aficiones. 10) Sanidad: Salud, sistema
sanitario. 11) Justicia. 12) Ciencia y tecnología: Tecnologías de la información y la
comunicación, biotecnología. 13) Educación. 14) Vida cotidiana: Calidad de vida, relaciones
interpersonales, situación personal. 15) Valores y actitudes: Expectativas, participación,
religión, sexualidad. 16) Conflictos y problemas sociales: Pobreza y desigualdad, delincuencia y
terrorismo. 17) Comunidades Autónomas. 18) Barómetros.
Técnicas de Investigación Social I 29
Jesús Ángel González de la Osa

Cuando un investigador elige la encuesta por muestreo como técnica de investigación


social, está optando por dar prioridad a la búsqueda de lo que tienen en común los individuos
y no de lo que les distingue: la elección de limitarse a ese mínimo común denominador en el
comportamiento que puede ser uniformado, clasificado, comparado a pesar de la
individualidad de los sujetos y que puede ser registrado a pesar de la variabilidad de las
dinámicas entrevistado-entrevistador.

5.4. Propósitos de la investigación mediante encuesta


Aun cuando existen muchas razones para utilizar la encuesta como técnica de
investigación social, podemos destacar tres objetivos generales: a) Describir las características,
comportamientos, actitudes de una población a partir de los datos extraídos de una muestra
representativa. b) Buscar explicaciones a los comportamientos, las actitudes o las acciones de
la población. c) El otro objetivo es exploratorio, cuando el investigador está empezando a
tomar contacto con algún tema muy novedoso, esto es, escasamente tratado.

5.5. Diseños fundamentales mediante encuesta


Una vez fijados los propósitos más habituales de las encuestas, pasamos a definir los
principales diseños, entre los que podríamos elegir: 1) Diseños transversales: En un estudio
transversal, los datos son recogidos en un momento exacto del tiempo a partir de una muestra
seleccionada probabilísticamente de una población más amplia. Este tipo de estudios, además
de describir, suelen buscar explicaciones al problema de investigación a partir del análisis de
relaciones entre variables. 2) Estudios longitudinales: Son aquellos que permiten hacer análisis
diacrónicos, a través del tiempo. Los datos son recogidos en diferentes momentos del tiempo,
de modo que puedan quedar registrados los cambios que se hayan producido, tanto de tipo
explicativo como descriptivo. Los diseños fundamentales son: a) Estudios de tendencias: Una
población puede ser estudiada a partir de diferentes muestras a lo largo del tiempo. Aunque
las muestras hayan sido extraídas y estudiadas por diferentes investigadores a través de los
años, todas ellas representan a la misma población. b) Estudios de cohortes: Los estudios de
tendencias describen a una población a lo largo de los años, si bien los elementos de esa
población pueden sufrir cambios, como los relativos al movimiento natural de la población. Un
estudio de cohortes intenta dar solución a este problema y se centra en la misma población
específica en cada momento del tiempo, aunque las muestras sean diferentes. c) Estudios de
panel: En este diseño se trabaja con una misma muestra, conocida como panel, a través del
tiempo. Los más conocidos son los paneles de consumidores de los estudios de mercado.

5.6. Ventajas e inconvenientes del uso de encuestas


El uso de la encuesta con cuestionario estandarizado se asienta en las siguientes
ventajas: 1) La estandarización del procedimiento de encuesta permite conseguir, en periodos
de tiempo muy breves, cantidades enormes de datos y a un precio relativamente económico.
2) El cuestionario posibilita que todos los entrevistados sean interrogados con las mismas
palabras, siguiendo las preguntas un orden idéntico y normalizando al máximo la interacción
entre entrevistador y entrevistado. 3) El uso de muestras probabilísticas garantiza el cálculo de
su significatividad estadística y la generalización de los resultados a la población de la que se
extrajo la muestra. 4) La elaboración y almacenamiento de encuestas permite la comparación
entre ellas a lo largo del tiempo y entre países diferentes. El uso de las mismas preguntas en el
mismo orden facilita la comparabilidad en un mismo país o zona geográfica, en tanto que
entre distintas culturas o países esto no es condición suficiente para garantizar dicha
equiparabilidad. 5) La encuesta destaca por facilitar el contraste de su validez y fiabilidad.
Cada una de estas ventajas lleva implícitos algunos inconvenientes, como: 1) La
información obtenida a través de encuestas está condicionada por la formulación de las
preguntas. La construcción de las mismas puede afectar y sesgar las respuestas, máxime
cuando éstas se encuentran previamente delimitadas por el investigador. Y este hecho
Técnicas de Investigación Social I 30
Jesús Ángel González de la Osa

también puede repercutir en la veracidad de las respuestas. 2) El problema del significado: una
misma pregunta o palabra puede tener distintos significados para diferentes individuos. Las
trayectorias y experiencias vitales de las personas pueden hacer variar las interpretaciones de
las preguntas. Este problema se agudiza cuando se trata de personas de diferentes culturas. 3)
El significado de la pregunta puede variar también para el entrevistado en función de las
circunstancias en las que se desarrolla la entrevista y de la forma en que se presenta y se
percibe al entrevistador. El entrevistado tiende a responder en consonancia con lo que cree
que es socialmente aceptado y suele distanciarse de aquello que tiene una connotación
negativa. 4) Existe un problema derivado del análisis inadecuado de las relaciones entre las
variables obtenidas de los datos recopilados en una encuesta. Al ser la mayoría de las
encuestas transversales y sin control experimental suelen confundirse simples correlaciones
entre variables con auténticas relaciones causales.

5.7. Las formas de encuesta


Las formas de la encuesta vienen dadas por la manera de aplicar el cuestionario de los
entrevistados. Tradicionalmente se han distinguido tres modalidades de administración del
cuestionario: mediante entrevista personal (cara a cara), a través de entrevista telefónica y
mediante cuestionario autocumplimentado y normalmente distribuido por correo postal.
5.7.1. La encuesta personal
Consiste en una entrevista personal con objeto de obtener información de un
entrevistado sobre el tema de investigación. El entrevistador es aquella persona que cumple
de manera sistemática y repetitiva todas las instrucciones recibidas para recopilar de manera
uniforme, y con idéntica formulación de las preguntas, una serie de datos de personas para,
posteriormente, agrupar las respuestas obtenidas para analizarlas e interpretarlas global y
anónimamente, proporcionando datos relevantes que ayuden al investigador a tomar sus
decisiones. Por ello, el entrevistador adquiere una enorme importancia y un perfil algo
controvertido, pues en su desempeño reside el éxito o el fracaso de la investigación.
Hay que procurar que los entrevistadores sean garantía de ausencia de influencias
extrañas entre los entrevistados. Para ello hay que proporcionarles una formación adecuada
que les permita formular correctamente las preguntas del cuestionario en la situación de
entrevista. Deberán también ser instruidos en la detección de posibles inconsistencias en las
respuestas, en la recogida de informaciones complementarias y en el mantenimiento del
interés por parte del entrevistado a lo largo del tiempo que dure la entrevista.
Pero no todo depende de la voluntad, la motivación o la formación de los
entrevistadores. Los jefes de campo deben tener muy presentes los posibles efectos de
determinadas características personales de los entrevistadores en la situación de entrevista, a
la hora de seleccionar a aquellos que van a desempeñar esa labor en una investigación: 1)
Sexo: Esta característica no deberá ser una limitación salvo en aquellas investigaciones en las
que se haga necesario emplear uno sólo. 2) Edad: Los entrevistadores muy jóvenes suelen
carecer de habilidades sociales para saber cómo tratar adecuadamente a personas mayores
que ellos. Hay quienes consideran inadecuados a los entrevistadores mayores de cuarenta
años por su falta de disciplina a la hora de seguir al pie de la letra las instrucciones de trabajo.
3) Formación: Los expertos consideran ideal un nivel medio de estudios. Los de nivel de
estudios alto suelen provocar rechazo. 4) Aspecto: La pulcritud es un factor destacado en la
selección de entrevistadores para garantizar una exitosa relación de entrevista. 5) Compromiso
ético: Cualidad de difícil control a priori. Remite a los casos en que el entrevistador, por
dificultades en el acceso a los entrevistados, puede llegar a falsear parte o la totalidad de
algunos cuestionarios. 6) Distanciamiento del objeto de estudio: Se hace imprescindible evitar
que la subjetividad del entrevistador condicione o sesgue las respuestas del entrevistado.
Tres problemas adicionales que plantea la presencia del entrevistador son: el difícil
acceso a los hogares, debido a la inseguridad ciudadana; los obstáculos para localizar a grupos
de población marginales, y la reactividad del encuestado, plasmada en que la situación de
Técnicas de Investigación Social I 31
Jesús Ángel González de la Osa

entrevista personal favorece la condescendencia de los entrevistados en cuanto tienen la


impresión de que el entrevistador desea oírles una respuesta determinada.
Todo lo expuesto nos alerta sobre la necesidad de un sistema de control de
entrevistadores que garantice la bondad del trabajo. Podemos resumir los inconvenientes del
método de encuesta personal en cuatro: a) Existencia de posibles sesgos debidos al
entrevistador. b) Imprescindible control de la labor de los entrevistadores. c) Se trata de un
método caro por los desplazamientos de los entrevistadores. d) Es un método lento cuando la
muestra se encuentra muy dispersa y el número y duración de las entrevistas es amplio.
No obstante, el procedimiento tiene también sus virtudes: a) Se garantiza una alta tasa
de respuesta. b) Se verifica la identidad del entrevistado. c) Se garantiza la comunicación hasta
con personas con ínfimo nivel educativo. d) La presencia del entrevistador reduce el número
de respuestas evasivas (depende, regular, indiferente). e) El entrevistador puede tomar notas
de datos que contextualizan la situación de entrevista y al propio entrevistado.
5.7.2. La encuesta postal
La más conocida de las encuestas autoadministradas en la encuesta por correo.
Consiste en el envío postal de los cuestionarios a los elementos de la muestra, quienes los
cumplimentan en soledad, y, una vez rellenados, se remiten a la dirección ofrecida por el
investigador o empresa encargada. Pero también es autoadministrada la encuesta que se
entrega en los domicilios o en las empresas o instituciones, y es recogida al cabo de un tiempo
por un encuestador, o aquella otra que, con presencia de un encuestador, se reparte en una
institución cerrada (por ejemplo, un centro penitenciario), se cumplimenta por los
encuestados en una sala común y es recogida por el encuestador.
Las potencialidades y limitaciones de la encuesta postal tienen que ser valoradas en
relación a la encuesta personal y a la encuesta telefónica. El investigador podrá decantarse por
uno u otro procedimiento en función del presupuesto, del tiempo disponible y del tema de
investigación. No obstante, existen casos en los que el uso de la encuesta por correo es el
único posible, y otros casos en los que este procedimiento está contraindicado (los casos de
individuos analfabetos o grupos marginales).
Las ventajas más evidentes de esta modalidad de encuesta son: a) Ahorro en los costes
de investigación. b) El encuestado dispone de mucho más tiempo para cumplimentar el
cuestionario, pudiendo elegir el momento y el lugar más adecuado. c) Elimina el problema de
los efectos de la presencia del entrevistador, por lo que es ideal para tratar temas delicados. d)
Permite llegar a muestras muy dispersas con menos coste económico y temporal.
En cuanto a los inconvenientes, hay que destacar: a) El bajo índice de respuestas que
suele obtenerse (10/20%). No obstante, existen varias estrategias para incrementar el índice:
redactar una carta de presentación, garantizando el anonimato; un cuestionario breve y
sencillo de completar; garantizar la recepción de un obsequio; adjuntar un sobre con
franquicia pagada; y enviar recordatorios. b) Falta de certeza en la identidad de la persona que
cumplimentó el cuestionario y posible influencia de terceras personas. c) Distorsión que puede
producir una lectura completa del cuestionario antes de su cumplimentación. La posible
interpretación (acertada o errónea) de los objetivos subyacentes puede provocar sesgos en las
respuestas en función de la reacción del encuestado ante dicho descubrimiento. d) Su uso se
ve restringido cuando los registros postales de la muestra están desfasados y cuando el tiempo
disponible es inferior a una semana. e) La representatividad de la muestra puede quedar
limitada en función de los perfiles de los cuestionarios devueltos. f) Los cuestionarios no
pueden ser muy largos si no se quiere provocar el desaliento y cansancio del entrevistado.
5.7.3. La encuesta telefónica
En este caso, la comunicación entrevistador-entrevistado se produce a través del
teléfono. Las principales ventajas se esta forma de encuesta son: a) Los problemas de
accesibilidad de los estratos superiores de las poblaciones son superados gracias a las
entrevistas telefónicas. b) Permite la repetición de intentos de selección de las unidades
muestrales antes de optar por la sustitución de las mismas. c) Se neutraliza y supera el
Técnicas de Investigación Social I 32
Jesús Ángel González de la Osa

problema de la dispersión de la muestra, sin coste alguno. d) La rapidez en la ejecución de la


encuesta. Permite medir en caliente la reacción frente a un cambio en el entorno en tiempo
hábil para desencadenar una respuesta congruente con el mismo. e) Al compartir espacio
entrevistadores y supervisores, los controles de la ejecución de la entrevista se pueden llevar a
cabo de manera más directa y efectiva. f) Suele darse una mejor disponibilidad a contestar por
teléfono, pues por un lado se supera la desconfianza derivada de abrir la puerta a extraños, y,
por otro, en ciertos casos se da una mayor sinceridad en las respuestas cuando no se visualiza
al entrevistador. g) El abaratamiento de la ejecución de las entrevistas.
En el lado opuesto, encontramos dos grandes bloques de problemas: a) Relacionados
con la representatividad de la muestra: con ello se hace referencia a la tasa de cobertura de los
hogares y a los problemas de accesibilidad que pueden ponerse en evidencia con los teléfonos
realmente existentes. En España, la cobertura telefónica es prácticamente total, si bien siguen
existiendo colectivos desfavorecidos que no se encuentran accesibles a través del teléfono y
usuarios que no desean aparecer en los listados telefónicos. b) Limitaciones del medio: 1)
Resulta imposible mostrar los apoyos visuales tan útiles cuando las preguntas entrañan cierta
complejidad. 2) El entrevistador no visualiza el espacio donde se encuentra el entrevistado. Por
tanto, no puede recoger datos que permitan contextualizar la situación de entrevista. 3) Por la
falta de contacto personal, la entrevista ha de ser muy breve, pues se produce mucho antes el
cansancio del entrevistado. 4) Los límites temporales exigen la simplificación del cuestionario
incluyendo preguntas concisas y esenciales para la investigación.
Existen otros dos sistemas por ordenador: CAPI (entrevista personal asistida por
ordenador: el entrevistador lleva un ordenador portátil para realizar las entrevistas), y el CSAQ
(cuestionario autoadministrado asistido por ordenador: el entrevistador deja la lectura de las
preguntas y la introducción de las respuestas al entrevistado).
5.7.4. Encuestas en la red
Se ha experimentado la realización de investigaciones a través de encuestas en la red,
bien mediante envíos de formularios por correo electrónico o bien colgando el modelo de
cuestionario en una web y solicitando su cumplimentación. Las ventajas de las encuestas por
correo electrónico se acercan a las de la encuesta postal, en la medida en que se evita el
intrusismo del entrevistador y permite pensar las respuestas en el domicilio particular o
laboral. Además, supera los problemas de la dispersión de la muestra, a la vez que permite
hacer recordatorios a quienes no contesten en un tiempo estipulado, de una forma inmediata.
Destacan también la reducción del coste y la inmediatez en la acumulación de
respuestas. Pero también existen problemas derivados de la inexistencia de listados de correos
electrónicos y, especialmente, de la violación del principio de confidencialidad de las
respuestas enviadas por ese medio. Esta modalidad de encuesta tiene además una limitación:
la población objeto de estudio ha de tener acceso frecuente a este tipo de tecnologías. De no
ser así, el error de cobertura puede ser fatal para los resultados de una investigación.
Si el cuestionario es colgado en la web la producción de la base de datos de las
respuestas es simultánea a la cumplimentación del cuestionario por el entrevistado, con lo que
se gana en rapidez. Pero también existen numerosos inconvenientes como la ausencia de
control sobre la identidad de quienes responden, sobre la autenticidad de las respuestas y
sobre los perfiles de quienes navegan por la red y dedican tiempo a responder a cuestionarios.

5.8. Fases de la investigación mediante encuesta


La realización de una investigación mediante encuesta contempla una serie de fases
cuyo orden tiene gran trascendencia, pues las decisiones que se toman en cada una de ellas
condicionan las actividades a desarrollar en las siguientes etapas. Las más importantes son:
1. Definición del problema de investigación. De la perfecta determinación del
problema de investigación dependerá la estructuración del proyecto de investigación y el éxito
o fracaso de sus resultados. Se trata de determinar qué fenómeno o ámbito social vamos a
abordar, y precisar lo que se quiere descubrir o indagar sobre ese fenómeno. Es decir, no es
Técnicas de Investigación Social I 33
Jesús Ángel González de la Osa

suficiente definir un campo de estudio amplio (como “el ocio”), sino que hay que concretar los
aspectos que se trata de conocer (si es de carácter descriptivo) o los interrogantes a los que se
pretende dar respuesta (si es de carácter explicativo).
2. Establecimiento de hipótesis y delimitación de variables. La fijación de las hipótesis
está directamente relacionada con el proceso de concreción del problema de investigación.
Con su elaboración se aventuran o proponen soluciones probables a dicho problema, que el
investigador pone a prueba a lo largo del proceso de investigación para ver si son o no
confirmadas con los hechos. De las hipótesis se extraen las variables de estudio, y a partir de
ellas se habrá de fijar el campo de investigación, las informaciones a recoger, las prácticas a
emplear y los datos o hechos más relevantes o determinantes para el objeto de estudio.
3. Operacionalización de conceptos. Conlleva la traducción de los conceptos clave
implicados en la definición del problema, y de las hipótesis en variables más concretas que se
puedan materializar en preguntas a incluir en el cuestionario. Se trata de un proceso que va de
los general a lo particular y que se divide en varias fases: 1) Representación del concepto de la
variable, de modo que queden expresados en una noción teórica los rasgos principales que
presenta la realidad. 2) Especificación de los aspectos y dimensiones de interés práctico
implicados en la representación del concepto. 3) Elección de indicadores, estos es, de los
indicios que en la realidad se puedan considerar como muestras de una dimensión. 4)
Construcción de una medida común que agrupe todos los indicadores de una dimensión
mediante la asignación de un peso o valor a cada uno de ellos de acuerdo con su importancia.
4. Diseño de la investigación mediante encuesta. En el diseño se persigue planificar el
contraste de las hipótesis con la realidad a través de la aplicación del método científico y
buscando la máxima validez posible, es decir, el ajuste máximo entre los resultados del estudio
y la realidad. Las decisiones sobre el diseño de la encuesta se extienden sobre el ámbito de la
organización temporal de la encuesta o sobre el tipo de aplicación de la misma.
5. Construcción del cuestionario. Se persigue traducir a preguntas las variables
seleccionadas en la fase de operacionalización, teniendo en cuenta el diseño de la encuesta y
la forma de aplicación del cuestionario. El orden interno de las mismas ha de atender al objeto
de la investigación y a la posible relación que tengan entre ellas, de forma que se garantice que
su posición no influya en las respuestas de los entrevistados. Su redacción requiere de varios
borradores, teniendo en cuenta las demandas de las empresas o instituciones, si se trata de un
encargo, y los objetivos definidos en el proyecto, si se trata de investigadores independientes.
6. Confección de la muestra. Consiste en la determinación de su tamaño y la
distribución de la misma, esto es, la elección del tipo de muestreo más apropiado en función
de la población objeto de estudio, del diseño de la encuesta y del presupuesto disponible.
7. Planificación del trabajo de campo. Planificar la gestión de los recursos humanos y
técnicos necesarios para realizar una encuesta es fundamental, sobre todo cuando se dispone
de poco tiempo para presentar las conclusiones. Esta fase conlleva decisiones sobre el número
de colaboradores que han de participar y que habrán de hacerse cargo de tareas que pueden ir
desde la impresión de los cuestionarios hasta la introducción de los datos obtenidos a una
base que pueda ser procesada posteriormente a través de un programa estadístico, pasando
por la distribución de los cuestionarios entre los entrevistadores y la formación de éstos.
8. Pre-test y redacción final del cuestionario. Cuando se ha llegado a un consenso
sobre el cuestionario por parte del equipo investigador, se aplica el modelo a una pequeña
muestra, siendo así sometido a prueba. El tamaño de la muestra del pre-test suele estar en
torno a treinta unidades. Con sus resultados se elabora un informe a tener en cuenta a la hora
de redactar el modelo de cuestionario definitivo.
9. Formación de entrevistadores y trabajos de campo. En esta fase, el investigador, en
función del presupuesto, decidirá si realiza las entrevistas personalmente o si le encarga esta
tarea a una empresa que cuente con una red de entrevistadores apropiada. En este caso, el
investigador ha de reclutar cuidadosamente a los entrevistadores para intentar neutralizar en
lo posible los factores de sesgo más habituales. Con ellos, en una sesión conjunta, repasará los
Técnicas de Investigación Social I 34
Jesús Ángel González de la Osa

procedimientos de selección y contacto con los componentes de la muestra, así como los
instantes de la aplicación del cuestionario, pregunta a pregunta, con las instrucciones
específicas y materiales auxiliares que acompañan a cada una de ellas.
El trabajo de campo comprende las tareas destinadas a la obtención de las respuestas
de los individuos de la muestra. Además, en muchos estudios, coincide con la selección de las
últimas unidades muestrales. El equipo de investigación ha de vigilar el proceso de las posibles
sustituciones que se den respecto a la muestra original. Igualmente deberá verificar que los
cuestionarios han sido contestados por los componentes seleccionados de la muestra.
10. Codificación y análisis de los datos. La codificación consiste en asignar números a
las categorías de respuesta de cada una de las preguntas a fin de poder ser transferidas a un
programa informático y tratarlas estadísticamente. La asignación de los códigos o números
puede hacerse previamente al trabajo de campo o realizarse a posteriori de las entrevistas. El
nivel de medición de las variables condicionará la fijación de los códigos.
En el nivel más sencillo, el nominal, las respuestas pueden adoptar los códigos que se
desee, siempre y cuando dos categorías diferentes no compartan el mismo número. En el caso
de las variables ordinales (con ordenamiento interno ascendente o descendente) es
imprescindible trasladar el orden a los códigos asignados. En cuanto a las variables de
intervalo, los códigos asignados derivan del proceso de operacionalización. Si se decide que la
variable edad viene dada a partir de la pregunta “¿Qué edad cumplió usted en su último
cumpleaños?”, la codificación será los años que cada persona declare haber cumplido en su
último aniversario. Pero, a posteriori, este tipo de variables se suelen transformar en variables
de carácter ordinal para hacer más fácil su lectura y manipulación, de forma que dan lugar a
categorías perfectamente ordenadas.
En el caso de las preguntas abiertas, el procedimiento a seguir consiste en transcribir
las respuestas de un número amplio de cuestionarios. A continuación se procede a analizar el
contenido de las mismas y a construir categorías o conceptos que aglutinan a varias de las
respuestas anotadas. Cuando ya no aparecen nuevas respuestas que requieran nuevas
categorías, se finaliza el proceso. Entonces se dice que la pregunta está cerrada.

Tema 6. El diseño muestral en la encuesta con cuestionario estandarizado

6.1. Introducción
Habitualmente los métodos de encuesta se utilizan para estudiar una parte o muestra
de una población con el propósito de hacer estimaciones sobre la naturaleza del conjunto de la
población de la que se extrajo originalmente dicha muestra. Pero la muestra no es la simple
sustitución de un todo por una parte. La extracción de muestras ha sido concebida como la
ciencia o el arte de controlar y medir la fiabilidad de información estadística útil, mediante la
aplicación de la teoría de las probabilidades.

6.2. Razones para el uso de muestras


Existen dos razones de peso para justificar el uso de muestras: el tiempo y el coste
económico. Si entrevistar a un ciudadano por telefónicamente puede llevar 20 minutos y tener
un coste de 20 euros, es fácil calcular el ahorro que conlleva realizar esa entrevista a 1.500
personas en lugar de a tres millones. La extracción de una muestra hace factible la realización
de un estudio frente a la desmesura presupuestaria que supondría la aplicación del
cuestionario al conjunto de la población. Además, mediante el uso de muestras los datos se
recogen más rápidamente, de modo que las estimaciones sobre la población puedan ser
publicadas con celeridad, en un periodo óptimo para cubrir los objetivos de la investigación.
El objetivo del muestreo es garantizar que la población quede fielmente reflejada en la
muestra. Ésta ha de ser una especie de “maqueta a escala” de la población en su tamaño
Técnicas de Investigación Social I 35
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original. Esto es, se trata de garantizar la correcta extracción de esa parte de la población con
objeto de someterla a observación científica en representación de dicha población, a fin de
obtener resultados válidos y aplicables al universo de la investigación en curso. La muestra
tiene un fundamento estadístico: una vez elegida y estudiada, los resultados habrán de ser
generalizables al universo dentro de unos determinados márgenes de error y de probabilidad.
La teoría de las probabilidades es el fundamento principal de la teoría del muestreo.

6.3. Terminología básica sobre el muestreo


Universo: Es el agregado teórico de elementos definido como objeto de observación
de una investigación. Por ejemplo, cuando elegimos a los “españoles”. No está definido
claramente en el espacio ni en el tiempo y por eso se usa menos que el término población.
Población: Agregado de elementos del que se extraerá la muestra con la que se vaya a
trabajar en una investigación.
Muestra: Para ser considerada como tal ha de cumplir una serie de requisitos: a) Ha de
comprender una parte de la población, pero no su totalidad. b) La amplitud de la muestra ha
de ser proporcional a la magnitud de la población. c) Ausencia de distorsión en la elección de la
muestra (por ejemplo, una encuesta telefónica en un país muy pobre quedaría sesgada por
existir capas de población sin teléfono). d) Que sea representativa de la población (o sea, que
reproduzca las características básicas de la población).
Marco de la muestra: Son las unidades de la población acotada de la que se va a
extraer la muestra. Cuanto más definido esté el marco, más probabilidades habrá de reducir al
mínimo los sesgos derivados del desconocimiento del mismo. La situación ideal es aquella en
la que se dispone de un registro exhaustivo e individualizado de los elementos de la población
para hacer la extracción adecuada de las unidades que compondrán la muestra. Por ejemplo,
para estudiar los hábitos deportivos de los jóvenes de una localidad, podemos recurrir al
Padrón Municipal de Habitantes más reciente para obtener una relación de los mismos.
Unidades muestrales: Son cada uno de los elementos comprendidos en la base o
marco muestral y que figuran enumerados e individualizados en la misma. Representan y
remiten a las unidades de observación que forman el universo a investigar. Aunque lo más
habitual es pensar en individuos como unidades muestrales, también pueden ser colectivas
(familias, hogares, grupos, pueblos, ciudades, ONG, empresas...). El número de unidades que
comprende la unidad de la muestra cuando ésta es colectiva se llama talla de la muestra.
En los diseños más complejos suelen emplearse diferentes “niveles” de unidades
muestrales. Por ejemplo, en un diseño polietápico, se pueden seleccionar en primer lugar
municipios, luego secciones censales, más tarde y hogares, y finalmente alguno de los adultos
del lugar. Las unidades muestrales serán, respectivamente, para cada una de las cuatro etapas,
los municipios (unidades muestrales primarias), las secciones censales (secundarias), los
hogares (terciarias) y los individuos (unidades muestrales finales).

6.4. Aproximación a la lógica del muestreo probabilístico


Veamos algunos conceptos a tener en cuenta para garantizar la exactitud muestral:
a) Homogeneidad y heterogeneidad de la población. Si todos los miembros de una
población son completamente idénticos no habrá que ser muy cuidadosos en la extracción de
la muestra; cualquiera será apropiada. Pero las personas se diferencian en muchos aspectos;
por ello, si queremos obtener una fiel descripción del total de la población, tendremos que
seleccionar una muestra que contenga la misma variabilidad/heterogeneidad que se da en la
población. El muestreo probabilístico proporciona el método más adecuado para seleccionar la
muestra que mejor refleje la variación existente en el conjunto poblacional.
b) Sesgos. Se producen sesgos de tipo personal que podrían afectar a la muestra. Así,
puede ocurrir que consciente o inconscientemente evitemos seleccionar a determinado tipo
de personas porque intimiden o incomoden al investigador. Si se trata de una entrevistadora,
Técnicas de Investigación Social I 36
Jesús Ángel González de la Osa

puede ocurrir que procure seleccionar a personas de su mismo sexo. Por estos motivos, la
muestra podría estar infrarrepresentada de unos tipos y sobrerrepresentada de otros.
c) Representatividad y probabilidad en la selección. No es que la muestra tenga que ser
representativa de la población en todas y cada una de las características que poseen, sino en
aquellas que son relevantes para los objetivos de la investigación. El principio básico del
muestreo probabilístico reside en el hecho de que cada elemento de la población tenga la
misma probabilidad de ser elegido. Conocer esta probabilidad de elección implica la existencia
de una seguridad estadística conocida, no absoluta pero razonablemente probable, mientras
que en las muestras no probabilísticas la seguridad estadística ni existe ni se conoce, y, por
tanto, no se podrán evaluar a partir de ella los márgenes de error, lo que imposibilitará la
generalización, es decir, la inferencia estadística.
La representatividad de la muestra no depende sólo de su tamaño, sino también del
procedimiento utilizado en su extracción. Principalmente podemos hablar de dos categorías:
los tipos de muestreo probabilístico y no probabilístico. Sin embargo, este último tiene la
ventaja de no necesitar marco muestral y de ser más simple y económico, siendo
especialmente apropiado cuando trabajamos con poblaciones marginales de difícil registro y
ubicación. El siguiente cuadro resume las principales variedades de ambos tipos de muestreo.
Tipos de muestreo
Muestreo probabilístico Muestreo no probabilístico
Muestreo aleatorio simple Muestreo por cuotas
Muestreo al azar sistemático Muestras intencionadas
Muestreo estratificado Muestreo por conveniencia
Muestreo por conglomerados
Muestreo polietápico

6.5. Tipos de muestreo probabilístico


6.5.1. Muestreo aleatorio o al azar simple
Es el método de muestreo asumido en los cálculos estadísticos que se hacen mediante
encuesta. Es el más sencillo y prototípico. El investigador no necesita entrevistar a cada
miembro de la población por la misma razón que un consumidor no necesita comerse un
queso entero para conocer su calidad. Para el cálculo de este tipo de muestras necesitamos un
registro de la población bajo estudio, a partir del cual se seleccionarán los elementos
necesarios hasta completar la muestra. Existen dos condiciones fundamentales para que se dé
este tipo de muestreo: a) que cada elemento de la población tenga idéntica probabilidad de
ser incluido en la muestra; y b) que cada posible combinación de N elementos ha de tener la
misma probabilidad de constituir la muestra.
Una muestra aleatoria simple de tamaño “n” está compuesta por n elementos elegidos
entre la población, de modo que todas las muestras de ese mismo tamaño tienen la misma
probabilidad de ser elegidas. Hay varias estrategias de obtención de una muestra aleatoria
simple (m.a.s.). El método más popular es el del bombo de lotería. Cada elemento de la
población queda recogido en una bola con un número específico. Se introducen todas las bolas
en el bombo y se van seleccionando bolas hasta completar el tamaño de la muestra elegida.
Se pueden utilizar los ordenadores y las calculadoras para generar números aleatorios.
En caso de recurrir al método tradicional, se usa la tabla de números aleatorios (conjunto de
cifras del 0 al 9 cuya ordenación es casual; las cifras se agrupan en bloques de 5x2). En el
supuesto de una población de N=20000, del que ha de extraerse una muestra de n=600: a) Se
listan todos los elementos de la población, con números consecutivos del 1 al tamaño total de
la base (N=20000). b) Se decide el tamaño de la muestra, previa fijación del nivel de confianza
y error (n=600). c) Se usa la tabla de números aleatorios y se eligen diferentes números que
caigan entre el 1 y el N. Para ello se selecciona aleatoriamente un punto de partida en una
columna o fila cualquiera de la tabla y se puede continuar en cualquier dirección hasta
Técnicas de Investigación Social I 37
Jesús Ángel González de la Osa

completar el número de elementos que requiere la muestra (600). d) Los elementos listados
en la población que tienen asignados estos varios números al azar constituyen la muestra.
6.5.1.1. El tamaño de una muestra aleatoria simple: factores que influyen en su fijación
El número de unidades de la muestra es una de las primeras decisiones al hacer el
diseño muestral. Conviene buscar un equilibrio en el que el tamaño de la muestra ofrezca
fiabilidad sin implicar un incremento innecesario en los costes económicos y temporales. Los
factores a considerar para lograr ese equilibrio son: 1) Los recursos disponibles. El presupuesto
real y el tiempo para llevar a cabo la investigación son los dos factores más influyentes en la
fijación del tamaño muestral. 2) El diseño muestral. Los diseños no probabilísticos permiten
utilizar un tamaño de muestra más reducido que los probabilísticos. Y dentro de estos últimos,
un muestreo aleatorio simple exige menos elementos muestrales que uno estratificado o por
conglomerados. 3) La varianza poblacional. Cuanto más heterogénea sea la población, mayor
será su varianza y, en consecuencia, se hará necesaria una muestra de mayor tamaño para
reflejar más ajustadamente las características del universo. La existencia de estudios previos al
desarrollo de una investigación permite tomar cálculos sobre las varianzas de las variables
fundamentales para nuestro objeto de estudio. Pero en muchos casos no existen estas
informaciones previas y ha de adoptarse el supuesto de máxima variabilidad (la población
dividida a un cincuenta por ciento en relación a la variable definitiva: P=Q=50%). Se trata del
supuesto más desfavorable y que requiere mayor tamaño muestral. 4) El error muestral. A
medida que aumenta el volumen de la muestra, disminuye el tamaño del error muestral.
El nivel de confianza es la probabilidad con la que el investigador afirma que el error no
será superior a un valor que prefija. Habitualmente se utiliza el nivel de confianza del 95%, lo
que quiere decir que de cada 100 muestras que podamos extraer de una población dada, al
menos 95 van a ofrecer datos que estén dentro de los niveles de error establecidos. O
explicado a la inversa, sólo 5 de cada 100 muestras pueden superar los niveles de error que
esperamos. Algunas veces, cuando se necesita una precisión muy alta, como en algunos
estudios preelectorales, se puede incrementar el nivel hasta el 99,7%.
6.5.2. Muestreo aleatorio sistemático
El muestreo aleatorio simple es raramente utilizado en la práctica. Cuando se tiene un
listado es más eficiente utilizar un muestreo al azar sistemático. Se parte del listado, pero sólo
se elige por sorteo la primera unidad de la muestra, que ha de ser inferior a la distancia
estándar entre los elementos que van a componer la muestra, esto es, al coeficiente de
elevación o intervalo de muestreo (valor resultante de dividir el tamaño de la población entre
el tamaño de la muestra o número de veces que está contenida la muestra en la población).
Los elementos restantes se obtienen sumando sucesivamente al número inicial el coeficiente
de elevación, hasta obtener todos los números necesarios. Cuando el coeficiente de elevación
es decimal se puede alternar el redondeo por exceso o por defecto. Este tipo de muestreo
debe evitarse cuando existe una naturaleza periódica en el orden de los datos de la población.
6.5.3. Muestreo estratificado
No es una alternativa a los anteriores, sino una variación en su uso. El muestreo
aleatorio simple garantiza la representatividad y hace posible la estimación del error. El
muestreo estratificado permite obtener un mayor grado de representatividad, disminuyendo
el error muestral. Se basa en el supuesto de que las poblaciones homogéneas producen
muestras con errores muestrales más reducidos. En lugar de seleccionar la muestra a partir del
total de la población, se asegura que un apropiado número de elementos de la muestra sea
seleccionado a partir de subpoblaciones homogéneas.
La mayoría de las veces, el muestreo aleatorio simple y el sistemático no pueden ser
utilizados debido a la dispersión de la muestra. La equiprobabilidad se consigue por otras vías,
como la estratificación de la muestra: consiste en encasillar el universo en tantas celdillas
como sea necesario para garantizar que las fuentes de diferencia van a estar adecuadamente
representadas y ponderadas en la muestra, y construir el proceso aleatorio (el sorteo) de la
muestra partiendo de la casilla y no del conjunto. Normalmente se utilizan criterios de
Técnicas de Investigación Social I 38
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estratificación tales como el tamaño de hábitat de los municipios. Este tipo de muestreo se
utiliza cuando el universo es muy heterogéneo en función de determinadas características que
deben estar incluidas en la muestra o cuando se precisa información específica de algunas
subdivisiones de la población. Entonces se trata a las subpoblaciones como una población
única. También se hace uso del mismo cuando se desean aplicar diferentes tipos de muestreo
probabilístico en los distintos estratos de la población.
Lo más complejo del procedimiento es obtener el tamaño muestral dentro de cada
uno de los estratos. Por lo general, se puede aplicar un criterio proporcional, pero también no
proporcional, en cuyo caso se pondera la muestra asignando pesos a cada estrato para
compensar la desigual probabilidad de selección asignada a cada unidad de población incluida
en el estrato. No obstante, lo habitual es que la distribución del tamaño muestral global entre
los estratos establecidos (afijación) se realice de tres formas diferentes: a) Mediante afijación
simple: se asigna el mismo tamaño muestral a cada estrato (tiene el inconveniente de que
favorece a los estratos más pequeños). b) Mediante afijación proporcional: la distribución de la
muestra se realiza de forma proporcional al peso específico del estrato en el conjunto de la
población. c) Mediante afijación óptima: añadimos al peso específico del estrato la variabilidad
del estrato respecto a la variable tenida en cuenta en la estratificación. De este modo, los
estratos más heterogéneos y con mayor peso poblacional estarán más representados en la
muestra. Se calcula multiplicando el porcentaje que representa cada estrato por su varianza. A
continuación se suman todos los productos y se calcula la proporción que representa cada
producto en el total. Después se multiplican dichas proporciones por el tamaño de la muestra,
con lo que se obtiene el número de unidades muestrales en cada estrato.
6.5.4. Muestreo por conglomerados
El muestreo probabilístico en el que las unidades muestrales no son los individuos, sino
un conjunto de individuos que pueden ser considerados como una unidad, es el que
conocemos como muestreo por conglomerados. En la mayoría de los temas de investigación es
necesario elaborar un diseño muestral complejo, en el que se parte de una selección inicial de
grupos de elementos, conocidos como clusters o conglomerados, para proceder a
continuación a una segunda extracción de elementos dentro de cada uno de dichos
conglomerados. Los departamentos en las empresas o en las universidades, las Comunidades
Autónomas o los equipos de fútbol pueden ser considerados conglomerados, que algunos
autores definen como naturales, frente a otros no naturales, como las urnas electorales.
El muestreo por conglomerados suele aplicarse cuando es imposible o poco práctico
recopilar un registro exhaustivo de todos los elementos de la población objeto de estudio,
pero también por la necesidad de conseguir estimaciones más precisas. Al igual que en el
muestreo estratificado, se divide a la población en subgrupos. Pero, en tanto que en el
muestreo estratificado buscamos la homogeneidad dentro del estrato y la heterogeneidad
entre los estratos, en los conglomerados procedemos a la inversa, pues a mayor
heterogeneidad dentro o intraestrato disminuye el error muestral, dado que el objetivo es que
cada estrato recoja una representación de la variedad de elementos en la población.
Las ventajas de este muestreo por conglomerados es que no requiere de listados de
toda la población, sino únicamente de las unidades del conglomerado, reduciéndose el coste al
concentrarse el trabajo de campo en menos puntos de muestreo, fijados dentro del propio
conglomerado. Sin embargo, resulta mucho más complicada la estimación del error muestral.

6.6. Tipos de muestreo no probabilístico


Las aproximaciones no probabilísticas se utilizan cuando el investigador no dispone del
marco muestral para la población en estudio o cuando simplemente no se considera necesario
o adecuado el uso de un procedimiento probabilístico. Por ejemplo, cuando se investigan
temas muy sensibles o que connotan estigmas, como sería el caso de la orientación sexual en
el seno de las Fuerzas Armadas, la muestra debería ser elaborada de forma confidencial y a
partir de contactos conocidos y de total confianza. Entre los más conocidos destacan:
Técnicas de Investigación Social I 39
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1) Muestreo por cuotas. Es uno de los más conocidos por su alto grado de aplicación
en el mundo de la empresa y en los estudios de opinión. Encuentra su fundamento en que, si
se conocieran todas las características del universo y sus proporciones correspondientes, sería
posible organizar una muestra que estuviera “cuotificada” en todas sus dimensiones, de tal
manera que fuera representativa del universo sin necesidad de extracción aleatoria individual
de sus unidades. Se trata de elaborar una matriz donde se calculan las proporciones relativas
para cada celdilla, cuya base será la proporción que representa cada categoría de las variables
seleccionadas en la población total. A continuación se proporciona a cada entrevistador el
perfil y número de personas que habrá de entrevistar para completar cada cuota.
2) Muestras intencionadas. Están indicadas cuando las muestras son muy pequeñas y
específicas. La selección de las unidades muestrales atiende a criterios subjetivos relacionados
con el objeto de estudio. Se basa en la elección de casos enriquecedores para poder hacer
estudios en profundidad. Se usan frecuentemente en los estudios cualitativos donde, por
ejemplo, se recurre al juicio de personas expertas o de informantes clave que puedan aportar
luz al problema de investigación. Las estrategias de muestreo intencional son muy variadas;
entre ellas destacan: a) Muestreo de casos extremos, consistente en seleccionar sólo a aquellos
casos que se encuentran en el extremo del rango de una variable (por ejemplo, a los más ricos
o a los más pobres, a los más a la izquierda y a la derecha). Su utilidad es evidente para
descubrir las fronteras de la acción social o de las instituciones. b) Muestreo de casos poco
usuales, cuando los casos que pueden encontrase en relación a un tema de estudio son poco
frecuentes. c) Muestreo de casos con máxima variación; se pretende construir la muestra más
heterogénea posible, cuyo objeto es obtener las pautas comunes que, al proceder de una
máxima variabilidad, adquieren un interés particular. d) Muestreo de subgrupos homogéneos,
con una lógica semejante al anterior, pero en sentido inverso. e) Muestreos estructurales; los
individuos son seleccionados por su posición social en alguna red o jerarquía. f) Muestreos con
informantes estratégicos, mezcla de los dos anteriores, se basan en el interés en detectar a las
personas con mayor nivel de información sobre un fenómeno social. Los dos subtipos más
importantes son el muestreo de expertos y el muestreo bola de nieve (se pide a unos
informantes iniciales los nombres de otros y que formen parte de la población a seleccionar).
3) Muestreo de conveniencia. También conocido como fortuito o accidental, consiste
en tomar los casos que “salen a nuestro encuentro” o más disponibles, continuando el proceso
hasta que la muestra adquiere el tamaño que hayamos precisado. No es posible hacer
inferencias hacia la población ni estimar las desviaciones; si usamos muestras accidentales sólo
podemos desear que los errores no sean muy elevados (ejemplo: los entrevistadores que
recogen informaciones para programas de televisión entre la gente de la calle). Este tipo de
muestreo sólo es justificable cuando la investigación está en fase exploratoria o cuando se
quiere efectuar un pre-test en un primer diseño de cuestionario.

Tema 7. El cuestionario

7.1. Las etapas en la conformación del cuestionario


El cuestionario es un conjunto o inventario articulado de preguntas, como estímulos
que buscan la reacción de una muestra de la población en forma de respuesta a tales
preguntas. Para la realización del cuestionario se requiere dar una serie de pasos más o menos
ordenados. El diseño del cuestionario pasa por las siguientes fases:
a) Conformación de las variables. La investigación en la que se incluye el cuestionario
se enfrenta a un objeto de la realidad social compuesto por una constelación de conceptos, de
ideas más o menos abstractas. Hay que convertir los conceptos en variables, conversión que
recibe el nombre de operacionalización. Las variables son elementos de la realidad social
observable que pueden adquirir distintos valores en la observación. En una primera fase del
diseño del cuestionario se despliegan todas las variables interesantes para la investigación.
Técnicas de Investigación Social I 40
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b) Ordenación inicial de las variables, a través de dos operaciones llevadas a cabo de


forma paralela. Por un lado, agrupación o clasificación de las variables por grupos. Por
ejemplo, se tenderá a agrupar aquellas variables sociodemográficas (sexo, edad, hábitat, etc.),
así como las comportamentales (comportamiento político, participación en asociaciones,
medios de comunicación usados, etc.). Por otro lado, se empezará también a realizar cierta
selección de las variables, señalándose unas como centrales en el estudio, y otras como
periféricas (o incluso prescindibles). Esta ordenación de las preguntas en muy centrales y
menos centrales es importante para evaluar la posibilidad de excluir algunas de ellas.
c) Ordenar las agrupaciones realizadas, por lo que se establece cierto sentido en el
diseño del cuestionario. Ordenación que puede tener un criterio lógico (de lo más general a lo
más específico), un carácter temporal (de lo anterior a lo posterior) o cualquier otro criterio.
d) Conversión de las variables en preguntas. Redactar las preguntas, de manera
ordenada, yendo sucesivamente de grupo en grupo.
e) Establecimiento del recorrido de los entrevistados. No todas las preguntas de un
grupo de variables se harán a todos los entrevistados. Así, hay preguntas que actúan como
preguntas filtro, es decir, que en función de la respuesta el entrevistado será invitado a
responder a un grupo o subgrupo de preguntas u otro. Por ejemplo, si se pregunta al
entrevistado si fuma, y éste contesta que no, carece de sentido preguntarle por el grupo de
cuestiones destinadas a dilucidar el grado de intensidad de su tabaquismo.
f) Homogeneización de las escalas de las preguntas. Aun cuando este paso es
prescindible, es recomendable si se tienen varias preguntas en clave de escala (muy de
acuerdo, bastante de acuerdo, poco de acuerdo, nada de acuerdo), ya que permite agilizar la
aplicación del cuestionario, y si se tiene planeado algún tipo de análisis multivariante, ya que la
homogeneidad de escalas facilita la interpretación de los resultados.
g) Construcción de un primer borrador del cuestionario, pudiendo elaborarse varios. En
un inicio, por el propio investigador y su equipo. En un segundo paso por algún responsable de
la instancia que ha demandado la investigación. Después, por una pequeña muestra de
personas de semejantes características a las que se va a aplicar el cuestionario definitivo.
h) El test previo o pre-test es la aplicación del cuestionario a una pequeña muestra de
las mismas características a la que posteriormente formará parte de la encuesta. Aunque no se
exige un exhaustivo control sobre la selección de los componentes de esta pequeña muestra,
es conveniente respetar los principios de semejanza con la muestra real y la distribución entre
perfiles distintos de la población a consultar. El objetivo de esta fase es poner a prueba el
cuestionario, tanto desde la perspectiva de la población como desde la de los entrevistadores.
i) La redacción final del cuestionario es una especie de última sentencia. Se tendrá en
cuenta todo el proceso anterior y, en especial, la fase de pre-test. A partir de aquí, el
cuestionario se multiplicará irreversiblemente (en forma escrita u oral). Por ello es aconsejable
un último repaso. En esta redacción final hay que prestar especial atención a las instrucciones
que en el propio cuestionario se dan a los entrevistadores, pues el cuestionario es el principal
soporte de comunicación entre investigadores y entrevistadores, cuando no son la misma
persona. Por otro lado, en los cuestionarios que se aplicarán de forma autoadministrada las
instrucciones se dirigen especialmente a quienes contestan a las preguntas.
j) Precodificación del cuestionario o dotación de códigos a cada uno de los valores de
las variables, para la posterior proyección de las respuestas en una base de datos.
k) Diseño formal final, que, en función del soporte que se vaya a utilizar (papel,
ordenador), tendrá unas características u otras, estando destinado a una aplicación lo más ágil
posible del cuestionario por parte del entrevistador.

7.2. ¿Cómo se hace una buena pregunta?


Las preguntas conforman la esencia del cuestionario. Por ello, su forma, su expresión,
constituye un elemento fundamental para el estudio. Pero la variedad de formas de preguntar
aparentemente lo mismo tiende al infinito. Ha de tenerse en cuenta que, incluso en la
Técnicas de Investigación Social I 41
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pregunta más aparentemente neutral, se encuentra parte de la respuesta. Por lo tanto, la


calidad de la respuesta se encuentra en la transmisión a quien responde de que, al menos,
tendría que tener opinión sobre el aspecto cuestionado. Por otra parte, sólo se puede
considerar una pregunta bien hecha si se tiene en cuenta su posición en el conjunto del
cuestionario. La misma pregunta puede ser recibida por el entrevistado de distinta manera en
función de la posición de la misma en el cuestionario. Dado el carácter sensible de las
preguntas, se ha desarrollado una serie de reglas generales para su formulación:
a) Utilización de palabras claras, comúnmente conocidas y reconocibles. Esta regla se
proyecta para evitar jergas, cultismos y términos de otras lenguas, salvo que sean de uso
común y general. Aunque si se trata de una encuesta a expertos en un campo profesional
determinado, la utilización de lenguaje experto puede llegar a ser incluso recomendable.
b) Formulaciones cortas. Hay que tener en cuenta que el cuestionario se establece
principalmente sobre la lógica estímulo-respuesta, de manera que la eficacia del estímulo
tiende a ser mayor en la medida que es más breve e intenso.
c) Formulación simple de la pregunta. Regla que se proyecta contra la tendencia a
realizar dos preguntas en una sola formulación. Por ejemplo, ¿le gusta comer bocadillos de
jamón ibérico en la playa? (respuesta: Sí/No, cuando pueden gustar con independencia del
lugar, o puede gustar tanto la playa que es indiferente lo que se consuma en ella).
d) Utilizar términos poco polisémicos (con varios significados), evitando los que
generen ambigüedad a la hora de interpretar las respuestas. Distintos grupos sociales pueden
entender de manera distinta un mismo término, que tiende por tanto a la polisemia.
e) Usar la formulación afirmativa en la pregunta. Una pregunta formulada de manera
negativa puede sorprender a la persona cuestionada y, además, genera dudas a la hora de
interpretar las respuestas. Por ejemplo, ¿cree usted que el Gobierno no debería haber
legislado por Decreto-Ley la norma...? (respuesta: Sí/No. Quien responde puede llegar a dudar
si la opción Sí quiere decir estar de acuerdo con la opción gubernamental referida o estar de
acuerdo con que no debería haber legislado de tal manera.
f) Incluir las categorías de respuesta “No sabe” y, cuando se trata de cuestionarios
aplicados por un entrevistador, “No contesta”. Siempre será difícil la interpretación de si se
opta por el “no se sabe” para evitar una respuesta, o se opta por no contestar cuando
realmente no se sabe, pero su registro es importante, pues también son posiciones de la
población o se trata simplemente de preguntas mal formuladas o que se entienden mal.
g) Alternativas de respuesta no numerosas. En especial, cuando s3e trata de encuestas
mediante entrevistador, ya que el entrevistado puede olvidar las categorías de respuestas que
se han leído en primer lugar.
h) Fijar en el tiempo las respuestas sobre comportamiento. Por ejemplo, evitar
preguntas como ¿qué realiza usted habitualmente...?, que debe sustituirse por ¿con qué
frecuencia...? y dar alternativas de respuesta con temporalidades fijas.
i) Hay que tener especial cuidado con las preguntas que implican un esfuerzo de la
memoria. Por ejemplo, ¿cómo evalúa usted el servicio recibido en la oficina de atención al
cliente?, cuando se trata de un comportamiento realizado hace varios meses.
j) Evitar la deseabilidad social en las respuestas, que en buena parte recoge lo que
actualmente se denomina “lo políticamente correcto”. Esta regla tiene enormes dificultades
para llevarse a cabo, puesto que casi siempre habrá unas categorías de respuesta con mayor
legitimación o prestigio y a la gente le gusta dar buena apariencia ante un desconocido.
k) Controlar la formulación sesgada de las preguntas, que dirigen la respuesta de los
entrevistados hacia una de las categorías en detrimento de las otras. Son las que se suelen
denominar como preguntas tendenciosas.
l) Conviene aproximarse de forma indirecta a cuestiones embarazosas, incluso de
preguntas que abordan comportamientos que rozan lo ilegal o delictivo, ya sea utilizando
varias preguntas de progresiva aproximación al tema, ya formulando la pregunta de manera
indirecta. Por ejemplo, “por favor, indique su grado de acuerdo con la frase...” (Respuesta:
Técnicas de Investigación Social I 42
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muy de acuerdo, de acuerdo, ni de acuerdo ni en desacuerdo, en desacuerdo, muy en


desacuerdo).

7.3. Formas de preguntar


Se puede preguntar los mismo de distintas maneras, pero, por un principio de
economía en la relación entre entrevistador y entrevistado, en el cuestionario sólo se puede
preguntar una vez y, por lo tanto, de una sola manera. Por las características formales de las
preguntas, cabe distinguir varios tipos de las mismas. Se presentan desde su máximo cierre
previo en unas alternativas fijas (preguntas de alternativa fija), a la de su relativa mayor
apertura a la recogida de la información de los entrevistados tal como éstos la dan.
a) Preguntas cerradas dicotómicas. Fuerzan al entrevistado a adscribirse a una de las
dos respuestas posibles (casi siempre el “Sí” o el “No”, además del “No sabe” y el “No
contesta”). Adquieren su pertinencia en preguntas directamente relacionadas con
comportamientos, donde apenas caben los matices: ¿Votó usted en las últimas elecciones...?
b) Preguntas categorizadas, con posibilidad de elegir entre varias categorías que
incluyen la totalidad de respuestas posibles: ¿A qué partido político votó en las últimas
elecciones generales? (respuesta: PP, PSOE, IU, CIU, PNV, BNG, EA, no sabe, no contesta).
c) Preguntas evaluativas categorizadas. Son una concreción del tipo anterior, con el
matiz de que solicitan al entrevistado que valore un objeto o ubique su posición valorativa de
tal objeto en una escala o gradiente. Es el caso de preguntas como: Dígame su grado de
satisfacción con respecto a... (Respuesta: muy satisfecho, satisfecho, ni satisfecho ni
insatisfecho, insatisfecho, muy insatisfecho). En estas preguntas, las categorías han de estar
claramente ordenadas, de mayor a menor o viceversa, o de mejor a peor o viceversa.
d) Preguntas simples (frente a las de selección múltiple). Preguntas con varias
respuestas precodificadas, de manera que el entrevistado sólo puede seleccionar una de ellas.
Para ello, cada una de las respuestas posibles ha de excluir a las demás. Ejemplo: “Por favor,
dígame la marca que en mayor medida prefiere entre las siguientes”.
e) Preguntas de selección múltiple. Preguntas en las que el entrevistado puede
seleccionar entre varias de las categorías de respuesta posible: “Indíqueme los medios de
transporte utilizados durante sus últimas vacaciones”.
f) Preguntas de ordenación. Se solicita al entrevistado que, entre varias categorías de
respuesta, seleccione algunas o todas con respecto a algún orden, ya sea de preferencia u
otro. A diferencia del anterior tipo de preguntas, aquí el orden en que se seleccionen las
respuestas es importante y, por tanto, ha de recogerse. Por ejemplo: ¿De los distintos aspectos
de..., cuáles de ellos son los que usted más valora? (respuesta: seguridad, infraestructuras,
vecindario, comercio, servicios públicos, etc.). El orden de las opciones es importante.
g) Preguntas categorizadas con apertura. Son las preguntas que, además de presentar
una serie de categorías previas, incluye la posibilidad de que el entrevistado exponga otra
diferente. Es lo que se suele recoger en el cuestionario con la categoría “otros”, a la que sigue
un espacio para recoger tal respuesta en cuestionarios autoadministrados.
h) Preguntas filtro. Tienen la función de servir de entrada a una parte del cuestionario,
que sólo se realizará a un grupo del conjunto de personas seleccionadas. Por ejemplo: ¿Votó
usted en las últimas elecciones...? (respuesta: Sí/No). A partir de aquí una parte del
cuestionario se aplica sólo a quienes hayan contestado afirmativamente.
i) Preguntas de contingencia. Son la otra cara de las preguntas filtro. Es decir,
preguntas que dependen de las respuestas dadas a preguntas anteriores. Por ejemplo, con
relación a la pregunta anterior: ¿A qué partido político votó en las últimas elecciones...?
j) Batería de preguntas. Preguntas agrupadas de tal manera que tienen la misma
estructura de posibilidades de respuesta, casi siempre en forma de escala. Por ejemplo,
cuando se requiere al entrevistado que manifiesta su grado de acuerdo con distintas frases o
afirmaciones, dándole como posibilidad de respuestas: muy de acuerdo, de acuerdo, en
desacuerdo, muy en desacuerdo. Esto agiliza bastante la aplicación del cuestionario y son una
Técnicas de Investigación Social I 43
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buena base para la realización de análisis estadísticos multivariantes, pero ha de tenerse en


cuenta: 1) que las preguntas han de ser sobre un mismo tema; 2) si las preguntas son muchas,
conviene dar al entrevistado una tarjeta con las posibilidades de respuesta para que no las
olvide mientras contesta a las primeras preguntas; y 3) se puede inclinar al entrevistado a
fijarse en una de las categorías de respuesta (por ejemplo: contestar “de acuerdo” a todo).
k) Matriz de preguntas. Es otro tipo de conjunto de varias preguntas, de manera que a
la adscripción a una de las respuestas a una serie de preguntas, que actúan como preguntas
filtro, se sigue el mismo tipo de preguntas al respecto. Ejemplo: ¿Vio usted la televisión ayer?
(respuesta: Sí, No, No sabe, No contesta). En caso de respuesta afirmativa: ¿Cuánto tiempo
dedicó a ver la televisión? Le siguen otras preguntas similares, sobre la radio, el periódico,
internet, con idénticas categorías de respuesta y, en caso de respuesta afirmativa, la pregunta
por el tiempo dedicado al medio en cuestión.
l) Preguntas abiertas. Son preguntas en las que el entrevistado carece de alternativas
previas de respuesta en las que ubicar su propia respuesta. Como estímulo, intentan
convertirse en un marco de referencia para que el entrevistado introduzca sus expresiones.
Son pertinentes cuando se desean recoger razones sobre opiniones o comportamientos.
En esta tipología de preguntas, los polos se encuentran entre las preguntas cerradas o
de alternativa fija, teniendo en las dicotómicas su máxima expresión, y las preguntas abiertas.
Lo difícil es saber cuándo es preferible el uso de unas u otras.
Ventajas y desventajas de las preguntas cerradas y las preguntas abiertas
Preguntas cerradas Preguntas abiertas
Ventajas Desventajas Ventajas Desventajas
Agilizan la aplicación Pueden dejar fuera No imponen respuestas La diversidad de
del cuestionario, ya que alternativas de respuesta. a los entrevistados. respuestas puede ser
evita la reflexión por Jerarquizan alternativas. Pueden medir la enorme, muy poco
parte del entrevistado, Son como un examen. relevancia de un estandarizada (lo que
convirtiendo su No todas las respuestas fenómeno (en función de indica la escasa
respuesta en una tienen el mismo su reconocimiento cristalización social de un
reacción. significado para todos y, espontáneo) y la variedad fenómeno y los
Se ofrece el mismo sin embargo, se hacen de respuestas que problemas para su
cuadro de referencia a equivalentes. produce la muestra abordaje mediante
todos los entrevistados. Presuponen que el entrevistada. encuesta estandarizada).
Facilitan el recuerdo. entrevistado está Se puede establecer la Mediaciones subjetivas
Evitan la ambigüedad y familiarizado con el falta de conocimiento del a la hora de acumular, en
vaguedad. campo que aborda la entrevistado sobre el la codificación, respuestas
Evitan la mediación pregunta y que sabe asunto abordado. que pueden ser
subjetiva a la hora de distinguir entre las Se evita la sensación de desiguales.
codificar dentro de una distintas alternativas de examen. Respuestas vagas y
misma categoría respuesta. Recogen todas las ambiguas.
posibles respuestas alternativas de respuestas
distintas. presentes en la sociedad o
grupo entrevistado.
Evitan jerarquizar (y
ordenar) las respuestas.

7.4. El orden del cuestionario


El orden del cuestionario afecta a la validez interna de la investigación, ya que hay que
tener en cuenta el influjo que la administración de una pregunta ejerce sobre los resultados de
otra posterior. El orden de las preguntas determina el orden de las respuestas.
El cuestionario tiene una estructura que tiende a seguir un patrón común. Incluso tiene
algunos elementos que pueden considerarse como fijos. La presentación del estudio inicia la
situación social que es la entrevista mediante cues6tionario. Ha de ser una presentación
escueta, refiriéndose principalmente al objeto de estudio y la institución que lleva a cabo el
mismo. Conviene señalar también el patrocinador. A la presentación le siguen unas pequeñas
Técnicas de Investigación Social I 44
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frases de estímulo para que la persona seleccionada conteste. A veces basta con señalar la
relevancia de su participación y expresar el agradecimiento por la misma.
Hay veces que son necesarias preguntas iniciales específicas para la construcción de la
muestra. Son preguntas que solicitan información sobre las características de los
entrevistados, por si pueden ser incluidos o han de ser excluidos de la muestra, ya sea por
razones de edad, residencia u otros factores relacionados con el estudio.
La organización formal habitual en los cuestionarios es la denominada en pirámide
invertida o embudo, pues va de lo más general a lo más particular. Ahora bien, entiéndase por
“lo general” las opiniones de los entrevistados en aspectos poco específicos del objeto de
estudio. Y, por “lo particular”, los rasgos de los sujetos que les ubican en la estructura social.
El contenido sustancial del cuestionario empieza realmente con las denominadas
preguntas preparatorias, que tienen una doble función: introducir a la persona encuestada en
el tema de estudio y conseguir una buena relación para la situación de entrevista. Tienden a
ser preguntas poco comprometedoras y que encauzan el tema de estudio.
Las preguntas básicas son el centro del estudio. Son las que han de hacerse, con
independencia de su carácter comprometedor. Es más, en algunas ocasiones, para fijar
claramente la posición de la persona entrevistada, será necesario realizar la misma pregunta
de diferentes maneras. En esta parte de la estructura hay que tener especial cuidado con el
orden de las preguntas, pues ha de observarse que las respuestas a algunas preguntas pueden
condicionar las respuestas a otras sucesivas. Esto en parte justifica el ir desde las preguntas
menos comprometedoras a las más comprometidas.
Las preguntas sociodemográficas tienden a cerrar el cuestionario. Se trata de fijar las
características de los individuos a partir de ciertos criterios. A veces es suficiente con recoger el
género, la edad y el nivel de estudios terminados. Otras veces se hace necesario preguntar
sobre aspectos como composición de la familia, ocupación, ingresos, clase social subjetiva o
posesión de ciertas propiedades. En otras, incluso hay que recoger la posición ideológica de los
sujetos, preguntando por sus opciones políticas o religiosas. Todo ello al final del cuestionario.

7.5. Precodificación
Codificar se concreta en la práctica en la asignación de números a cada una de las
posibilidades de respuesta de cada pregunta del cuestionario para agregar las mismas. De esta
manera, la codificación es realmente precodificación, salvo en el caso de las preguntas
abiertas, que se codifican tras el trabajo de campo o, a lo sumo, en el proceso del mismo.
El establecimiento de códigos ha de tener muy en cuenta el nivel de medida de las
variables que habitualmente están representadas en cada una de las preguntas. A las
posibilidades de respuesta de las variables nominales pueden asignarse los números que se
deseen. No tienen mayor significado. La única regla general es que dos categorías distintas no
estén codificadas por el mismo número. Todas las combinaciones son correctas, siempre que
en ninguna de ellas se repita la asignación del mismo número a distintas categorías. Ahora
bien, se recomienda la utilización de números sencillos para facilitar posteriormente la
introducción de los datos en el ordenador.
En las variables ordinales, que expresan un orden con relación a la variable y por tanto
sus categorías de respuesta están ordenadas entre sí, la codificación ha de guardar el orden.
Por ejemplo, la cuestión “...dígame su grado de satisfacción, desde muy satisfecho a muy
insatisfecho, con respecto a...” está representando una variable ordinal que ha de mantener el
orden. Veamos las posibilidades e incorrecciones en el seguimiento de este principio:
Opción A. Correcta Opción B. Incorrecta Opción C. Correcta Opción D. Correcta
1. Muy satisfecho 3. Muy satisfecho 5. Muy satisfecho 10. Muy satisfecho
2. Satisfecho 2. Satisfecho 4. Satisfecho 8. Satisfecho
3. Ni satisfecho, 1. Ni satisfecho, 3. Ni satisfecho, 6. Ni satisfecho,
ni insatisfecho ni insatisfecho ni insatisfecho ni insatisfecho
4. Insatisfecho 5. Insatisfecho 2. Insatisfecho 4. Insatisfecho
5. Muy insatisfecho 4. Muy insatisfecho 1. Muy insatisfecho 2. Muy insatisfecho
Técnicas de Investigación Social I 45
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Puede observarse que en las opciones correctas (A, C y D) se ha mantenido un orden


entre las categorías, de manera que si la categoría “satisfecho” sigue a la de “muy satisfecho”,
forzosamente la de “insatisfecho” habrá de seguir a la de “satisfecho”. Por otro lado, en todas
ellas se ha establecido que la posición central, ocupada por la categoría “ni satisfecho, ni
insatisfecho”, se sitúe en el punto medio entre las dos categorías extremas (“muy satisfecho” y
“muy insatisfecho”). Y, por último, se ha establecido entre las tres opciones correctas, aun
cuando no supone una regla de estricto cumplimiento, que la distancia entre una categoría y la
anterior o posterior sea la misma (la unidad en opciones A y C, dos unidades en la opción D).
La opción B, la incorrecta, muestra las categorías sin orden, de aquí su incorrección.
Ahora bien, entre las opciones correctas cabe distinguir a unas como “más correctas que las
otras”, en la medida que engarzan con una tradición en el desarrollo de esta práctica. La
opción D es correcta, pero carece de razones para establecer dos unidades de distancia entre
una categoría y otra. Ante tal circunstancia, lo recomendable es dejar la distancia en la unidad
y así se evita la relativa contradicción de otorgar un 2 a la última categoría en el orden
establecido. Las opciones A y C son, cada una, la inversión de la otra.
Por su parte, los códigos de las variables de intervalo derivan directamente de la
operacionalización de las variables. Es decir, si se decide que la variable gasto en consumo de
determinado tipo de bienes se encuentra dada por la cantidad de euros gastados en una
compra precisada o por un periodo determinado, lo que constituye una variable de intervalo,
la codificación es directamente el número de euros que la persona entrevistada dice haber
gastado. Posteriormente, podría ser conveniente trabajar esta variable como variable ordinal
en lugar de como variable de intervalo. Para ello, bastaría agrupar los euros declarados en
cada uno de los grupos debidamente ordenados. Por ejemplo:
Grupos de gastos de consumo de... Precodificación
Menos de 300 euros 1
Entre 300 € y 450 € 2
Entre 450,01 € y 600 € 3
Entre 600,01 € y 900 € 4
Entre 900,01 € y 1200 € 5
Entre 1200,01 € y 1500 € 6
Más de 1500 euros 7
No sabe 9
No contesta 0
Al ser ahora una variable, se ha codificado ordenadamente. Bastaría ahora con que
cada una de las respuestas quedase clasificada correctamente en cada grupo ya debidamente
codificado. También puede percibirse en este ejemplo cómo cabe codificar los tipos de
respuesta que pueden entenderse como “no respuesta”. Es el caso de las categorías “no sabe”
y “no contesta”. Ambas han de codificarse también y, además, conviene hacerlo con la
asignación de los mismos números a lo largo del cuestionario. En el ejemplo se han codificado
con el 9 y el 0, por ser lo habitual, pero valdría con cualquier otra asignación.
Hay que tener en cuenta que el objetivo de la codificación es la obtención de una
matriz de casos por variables, donde quede reflejado para cada caso su posición con respecto
a una variable. Es lo que técnicamente se denomina hoja de codificación, pero que desde la
extensión del uso de ordenadores y programas estadísticos para el análisis de los datos,
denominamos base de datos.
Imaginemos un cuestionario con una serie de preguntas a una muestra de personas en
relación con el barrio en el que habitan y con un proyecto de prolongación de una línea de
autobús. La hoja de codificación que habría de prepararse tendría que como la siguiente:
Hoja de codificación Estudio XXXXX, Nº XXX
Número de P. 1 P. 2 P. 3 P. 4 P. 5 P. 6 P. 7
identificación Años de Evolución del Mejora del Problema en Conoce Valoración ...
residencia barrio barrio barrio Proyecto Proyecto
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Manteniendo nuestro ejemplo, supongamos que se entrevista a la décimo quinta


persona de la muestra y que, en esas seis preguntas del cuestionario, responde: que lleva
viviendo en el barrio doce años, piensa que el barrio ha ido a peor (respuesta codificada con el
número 3), que no ha habido mejoras relevantes en el barrio, que el problema principal es la
inseguridad (codificada posteriormente como 03), que conoce el proyecto (código 1) y que le
parece bien el mismo (código 2). Las respuestas de esta persona quedarán registradas así:
Hoja de codificación Estudio XXXXX, Nº XXX
Número de P. 1 P. 2 P. 3 P. 4 P. 5 P. 6 P. 7
identificación Años de Evolución del Mejora del Problema en Conoce Valoración ...
residencia barrio barrio barrio Proyecto Proyecto
0 0 1 5 1 2 3 0 0 0 3 1 2 2

7.6. Las escalas


En principio, una escala es un conjunto de símbolos o valores numéricos, construida de
tal manera que los símbolos o valores numéricos puedan ser asignados por una regla a los
individuos a quienes se aplica la escala, y donde la asignación indica si el individuo posee lo
que se supone que mide la escala. Definición que señala uno de los principales problemas a la
hora de construir las escalas, como es la validez de las mismas, es decir, que midan lo que se
supone dicen medir. Los otros problemas son: el grado en que la respuesta a una pregunta o
elemento de una escala está o no relacionada con las respuestas de otras preguntas de la
misma escala; y la reproducibilidad de la escala o la posibilidad de inferir las respuestas
anteriores de un individuo a partir de la respuesta a un determinado elemento o pregunta.
La forma escalar se establece sobre lo que podría considerarse un doble supuesto. En
primer lugar, que las alternativas de respuesta, a preguntas evaluativas categorizadas,
conforman un continuo o gradiente uniforme, de manera que se tiende a atribuir a los casos
(entrevistados) o los objetos estudiados una puntuación a partir de sus respuestas a cada
elemento de la escala o, sobre todo, la escala en su conjunto. De esta manera se convierten
variables ordinales en variables cardinales.
El segundo supuesto consiste en que las opiniones conducen a las actitudes, que es un
concepto más complejo. Se pide al entrevistado que muestre su grado de acuerdo con algunas
opiniones. Pues bien, tal conjunto de posiciones del entrevistado sobre las opiniones
conducirían a su actitud sobre determinado tema (por ejemplo, la inmigración) suponiéndose
que las actitudes, estando latentes, tienen una mayor dificultad de acceder directamente a la
expresión; pero, a su vez, la actitud se nos ofrece como un indicador de disponibilidad al
comportamiento: una actitud distante con respecto a la inmigración se convierte en indicador
de, por ejemplo, potenciales comportamientos de rechazo hacia los inmigrantes.
La forma escalar se introduce en los cuestionarios sociológicos en una batería de
preguntas. Como tal batería es un conjunto de preguntas coherentes, tanto en materia
abordada como de forma, al entrevistado se le formulan varias frases y éste marca su posición
en ese continuo escalar. Las formas escalares más frecuentes son:
a) Intervalos de autoposicionamiento, donde se establece un continuo entre dos
categorías polares, en el que el individuo ha de situarse. Ejemplo: ¿Cuál es su grado de
satisfacción..., teniendo en cuenta que 1 es muy insatisfecho/a y 10 es muy satisfecho/a?
Muy insatisfecho/a Muy satisfecho/a No sabe
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 99
b) La forma Likert. Su modelo básico consiste en la formulación de una afirmación
sobre la que el entrevistado ha de mostrar su grado de acuerdo entre siete, seis, cinco o cuatro
alternativas. En su forma original, de siete, las alternativas de respuesta se pueden configurar
como, por ejemplo: muy de acuerdo, bastante de acuerdo, de acuerdo, ni de acuerdo ni en
desacuerdo, en desacuerdo, bastante en desacuerdo, muy en desacuerdo. Cabe ver también
esta forma escalar en preguntas que directamente evalúan instituciones, actuaciones, etc., sin
que se dé una fase previa. Por ejemplo: “Dígame el grado de confianza en la acción de distintas
Técnicas de Investigación Social I 47
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instituciones en caso de catástrofe” (escala: mucho, bastante, poco, nada; instituciones:


protección civil municipal, protección civil del Estado, policía, bomberos, familia, etc.).
c) La forma Osgood, destinada para captar el significado que un concepto tiene para
los entrevistados. Consiste en solicitar a éstos que asocien el concepto estudiado en un
gradiente, formado por siete posiciones o en un simple continuo, entre dos adjetivos
antónimos, como por ejemplo: claro-oscuro, bueno-malo, grande-pequeño, etc., dependiendo
en buena parte del objeto social evaluado. Por ejemplo: “Sitúe cada una de las siguientes
marcas de coches (Renault, Volvo, Peugeot, Audi, Honda...) en las siguientes oposiciones”:
1 2 3 4 5 6 7
Modernidad Tradición
Fuerte Débil
Cerrado Abierto
Bueno Malo
Pesado Ligero
Joven Viejo
Duro Blando
... ...

7.7. Variedades especiales del cuestionario


Existen tantas variedades de cuestionario como objetos de investigación e
investigadores hay, lo que complica la realización de una tipología. Sin embargo, las
particularidades de algunos de ellos los han convertido en especiales, como por ejemplo:
a) Cuestionario de información-selección (ICQ). Instrumento para las encuestas de
opinión pública, a partir del cual se sitúa a los entrevistados ante un problema relevante de
decisión política y asimismo se les provee de información relevante sobre el mismo. Su ventaja
es la capacidad de motivar a los entrevistados.
b) Diario de escucha o diario de audiencia. Utilizado en la investigación de medios de
comunicación. Consiste en un cuestionario autoadministrado, de entre una y dos semanas,
centrado en preguntar por el contenido del seguimiento de determinado medio (radio o
televisión), con una simple evaluación de lo visto.
c) Cuestionario de encuesta de presupuestos temporales (time-budget research). Los
entrevistados son cuestionados por todas sus actividades, durante 24 horas, sobre periodos de
entre cinco minutos y media hora. El primer objetivo es conocer el reparto de tiempo de una
sociedad, con especial hincapié en el tiempo de trabajo doméstico, de cuidado familiar y de
ocio, permitiendo, por ejemplo, medir las potenciales audiencias de los medios.
d) Cuestionario de encuesta ómnibus. Es una encuesta realizada bajo la lógica de
reagrupar en un mismo cuestionario varias demandas o investigaciones muy específicas. El
cuestionario se convierte en una yuxtaposición de demandas de distintos clientes, de manera
que las empresas de investigación ofrecen la muestra a esos clientes. Puede utilizarse para
plantear pocas preguntas y muy precisas, sin el gran coste de un trabajo de campo específico.
e) Cuestionarios en proceso o para método delphi. La mayor parte de las aplicaciones
del método delphi se encuentran en estudios de carácter prospectivo, explorando ideas y
tendencias, de cara a la toma de decisiones. En lo fundamental, es un proceso estructurado de
acercamiento a la opinión y conocimientos de expertos por medio de una serie de
cuestionarios aplicados en distintas etapas a un panel de tales expertos, de manera que, entre
una etapa y otra, éstos reciben noticia de los resultados a las respuestas agregadas de la etapa
anterior. La particularidad es que los resultados de cada aplicación del cuestionario alimentan
las preguntas del siguiente cuestionario a aplicar a la misma muestra.
La técnica delphi permite a los expertos, geográficamente dispersos, enfrentarse al
futuro de una manera sistemática. Los elementos claves para que el método funcione son: a)
estructuración del flujo de comunicación entre moderador y participantes en el panel; b)
continuo feedback de los resultados a los participantes; c) anonimato de los participantes, de
manera que las opiniones sólo se pr4esentan de manera agregada.
Técnicas de Investigación Social I 48
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7.8. Principios generales para la realización del cuestionario


1) Principio de coherencia. El cuestionario se realiza para abordar un solo tema. A
partir de centrarse en un único tema se obtiene la coherencia material del cuestionario. La
coherencia formal se obtiene principalmente utilizando la misma estructura de respuesta
cuando es posible, lo que ocurre cuando se incluyen baterías de preguntas en forma escalar.
2) Principio de economía (temporal y espacial). El cuestionario es una realidad material
que ocupa un espacio como texto, especialmente si el soporte es papel, y un tiempo. Con
ambos recursos hay que ser cuidadoso, ajustándolos lo más posible. De esta manera, hay que
evitar los cuestionarios demasiado largos.
3) Principio de eficiencia. En relación con el anterior, se trata de abarcar el máximo de
cuestiones problemáticas de la realidad social enfrentada con el menor número de preguntas
o, al menos, el menor coste, especialmente temporal, para el entrevistado.
4) Principio de comparación. Casi todos los temas y campos de la realidad social han
pasado alguna vez por ser observados desde el cuestionario. Es decir, tienen preguntas hechas,
cuyos resultados conviene revisar para saber qué capacidad han tenido para distribuir a la
población. En todo caso, además de facilitar la realización del cuestionario, son especialmente
interesantes para comparar los resultados que se obtendrán con nuestra observación.
5) Principio de antelación. Incluir sólo aquellas preguntas que está planificado analizar,
teniendo en cuenta las técnicas de análisis estadístico que van a ser utilizadas. Para planificar
las técnicas de análisis hay que tener teorías y tesis que dirijan su uso y qué decisiones se van a
tomar a partir de los resultados del estudio. Es la teoría la que marca las posibilidades de
antelación en la elaboración del cuestionario.
6) Principio de fijación. Consiste en establecer claramente los recorridos de preguntas,
con la finalidad de que, en la situación de entrevista, no se deje sin hacer ninguna pregunta
necesaria, ni hacer preguntas innecesarias. Es decir, dejar claro en el cuestionario qué
pregunta ha de hacerse a aquellos entrevistados que han optado por una o varias categorías
en una o varias preguntas anteriores.
7) Principio de heteronomía de los entrevistadores. Es mejor pecar de reiterativo que
dejar las cosas a la variada capacidad de decisión de los entrevistadores. Cuando la aplicación
del cuestionario está mediada por un entrevistador, hay que dejar patente la instrucción en el
propio cuestionario de cuándo ha de hacerse un sobreesfuerzo de motivar al entrevistado para
que conteste a una pregunta, así como cuándo debe silenciar o desplegar al entrevistado las
categorías de respuestas. Hay que tener en cuenta que en determinadas preguntas puede ser
conveniente recoger la respuesta “espontánea” del entrevistado, sin presentarle las categorías
codificadas. Sin embargo, es un problema la potencial y comprensible inclinación del
encuestador a “ayudar” a la respuesta del entrevistado, sugiriendo algunas de las respuestas
prefijadas. La solución puede estar en prefijar unas pocas, cuidando que las que estén puedan
recoger la espontaneidad y, sobre todo, señalar claramente que no deben apuntarse las
posibles respuestas al entrevistado, siendo preferible que se incline por un “no sé”.
8) Principio de precaución, ante posibles responsabilidades en la utilización de
denominaciones de personas, de empresas o de marcas del ámbito privado. Los sujetos que
están tras estas referencias pueden molestarse por el uso de sus denominaciones en un
cuestionario, especialmente si se encuentra vinculado a un concepto negativo.
9) Principio de ordenación o condicionamiento sucesivo en el cuestionario, por el que
hay que tener en cuenta que todo lo que “diga” el cuestionario condiciona la percepción que
tiene el entrevistado del objeto del mismo y, por lo tanto, de la función que tienen sus
respuestas. Una condición ordenada que se inicia desde la propia presentación. Por ejemplo, si
en una encuesta sobre los cambios de hábitos de consumo, si se empieza preguntando por la
presencia de población extranjera el estudio se convierte en “la influencia de la población
inmigrante en los cambios de hábitos de consumo”. En cambio, si se empieza preguntando por
los hábitos de consumo alimentario y la percepción de productos nuevos de otros países para,
después, indagar hasta qué punto esto se relaciona con la presencia de población extranjera,
Técnicas de Investigación Social I 49
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el estudio se convierte en “la percepción de novedades en la oferta de determinados


productos”, bajo la hipótesis de que la mayor percepción de novedades o cambios está
vinculada a la presencia de población extranjera.

Tema 8. El análisis de documentos

8.1. El lugar del documento en la investigación empírica


El documento como objeto de investigación tiene una larga tradición y relevancia en
los estudios históricos. Es la referencia empírica por antonomasia que constituye la historia
como disciplina científica. Ahora bien, más allá de la investigación histórica, debe extenderse la
definición de documento a la idea de cualquier rastro de actividad humana y, por lo tanto, a
cualquier rastro de actividad de la sociedad.
Ceñidos a su forma papel, los documentos han tenido especial relevancia en la
configuración de la sociología. Sobre todo si se incluye como investigación empírica aquellos
estudios fundamentados en textos de referencia de comunidades p grupos sociales. Es más,
sería difícil encontrar una investigación sociológica de relevancia que no contuviera referencia
alguna a documentos que han tenido proyección práctica importante en la realidad social
investigada. Desde este punto de vista, habría que hacer una primera división entre:
a) Análisis documental preparatorio, que es el que se realiza en la mayor parte de las
investigaciones empíricas, destinado a la introducción en el objeto de observación, establecer
sus parámetros principales, sostener las hipótesis con las que se va a trabajar o servir de
instrumento para el diseño metodológico o, incluso, el diseño de las muestras. Puede decirse
que en este tipo de uso el análisis documental produce la investigación.
b) Análisis documental constitutivo, cuando el diseño metodológico de la investigación
empírica propone una muestra o corpus de documentos, sea cual sea la concreción de éstos,
como material sustantivo a observar y del que, por lo tanto, se derivarán los resultados de la
investigación. Es decir, el análisis documental es un producto de la investigación más allá de
que la propia investigación constituya a su vez un documento. Es a este segundo uso al que
cabe aplicar la concepción del análisis documental como técnica de investigación.
c) Análisis documental interno o análisis de los documentos producidos en el propio
desarrollo de la investigación con un carácter interno a la misma. Hay que tener en cuenta que
para cumplir con el principio estructural de la práctica científica de la observación de la
observación, la propia observación empírica produce documentos, que se convierten en la
base para las siguientes fases de la investigación. Documentos que permiten evaluar las
decisiones tomadas con posterioridad del observador primero. Así, puede hablarse de este
análisis documental como factor de producción de la investigación. La principal referencia de
este tipo de documentos son los cuadernos de campo.

8.2. Los documentos como material de investigación


Un documento es una unidad de comunicación. Es un material que puede ser escrito y
no escrito. Puede haber, por ejemplo, documentos sonoros o documentos físicos, como un
edificio. Lo importante es que es una comunicación de la que ha quedado algún registro. Como
tal unidad comunicativa, su sola existencia implica al menos la presencia de un emisor o
productor del documento, un receptor del mismo y una realidad, que es siempre social, a la
que se refiere el documento. También implica un soporte material o canal, un estilo o forma y
una relación social entre productores y receptores de la comunicación.
La sociedad es impensable sin registros documentales. Desde el anuncio publicitario, a
la guía de instrucciones para hacer funcionar cualquier aparato, al mapa con el que nos
conducimos o las fotografías o películas que tomamos, pasando por los billetes y las monedas,
los reglamentos y leyes, etc., todos ellos nos hablan de lo que es la sociedad en determinado
momento.
Técnicas de Investigación Social I 50
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Una de las principales ventajas del uso de documentos en la investigación social es que
no produce reactividad. Con este concepto se quiere decir que los objetos (cosas o personas)
reaccionan cuando son observados, es decir, no se comportan de forma natural cuando se les
aplica unos instrumentos o procedimientos de observación. Podría decirse que los
documentos son naturales desde la perspectiva metodológica de la investigación social. Otra
de las ventajas del uso de documentos reside en su comparativo bajo coste. Los documentos
están ahí, no hace falta producirlos. Es cierto que a veces su recopilación no es sencilla y que
requiere notables esfuerzos, pero suelen tratarse más de esfuerzos personales del investigador
que de la aplicación de recursos económicos por parte de una organización.
La principal desventaja del uso de documentos en la investigación social es que,
precisamente porque ya están ahí, puede que se ajusten poco como respuestas a las
preguntas planteadas en la investigación. De hecho, los documentos no responden a ninguna
pregunta de investigación. Lo que hacemos es ponerlos a hablar de nuestro objeto de
investigación. Así, podemos analizar unas fotografías familiares para que nos hablen de, por
ejemplo, el sentido que tiene la familia o la jerarquía dentro de la misma.
Los documentos, al no estar producidos para ser observados, no lo están para serlo de
manera cuantitativa ni cualitativa. Por lo tanto, no prefiguran el tipo de análisis que se pueda
hacer de los mismos. La experiencia de investigación nos dice que admiten tanto la perspectiva
cuantitativa, tendiéndose a denominar entonces análisis de contenido, como la perspectiva
cualitativa, pudiendo entonces tomar distintas denominaciones, aunque parece que la de
análisis del discurso es la que domina en la actualidad, aun cuando no se analicen sólo
expresiones típicamente discursivas, orales o escritas.

8.3. Tipos fundamentales de documentos


La principal división de los documentos se establece entre documentos personales y
documentos institucionales. Los primeros son unidades de comunicación que se caracterizan
porque sus emisores o productores son individuos concretos y más o menos claramente
identificados, que tienden a estar dirigidos también a individuos o grupos de individuos
concretos, conocidos por el emisor, como pueden ser la familia o los amigos. Pero, sobre todo,
se caracterizan porque en la intención de su producción no está exponerlos públicamente.
Puede decirse así que se centran preferentemente en el espacio privado.
Los documentos personales tienen la ventaja y el atractivo de la espontaneidad en su
producción. Al tratarse de receptores cercanos, son documentos expresivos, que pueden llegar
a poner en contacto con las emociones de la vida cotidiana. Y, sobre todo, con esos procesos
de tan difícil obtención a partir de preguntas directas, como son los procesos motivacionales. A
través de estos documentos se obtienen claves sobre las razones que se encuentran detrás de
decisiones, sobre el significado de un fenómeno o acontecimiento, sobre lo personalmente
más relevante del mismo. Sin embargo, son muy pocas las personas que los redactan.
Dos argumentos se establecen para contrapesar las ventajas de los documentos
personales. Por un lado, las dificultades para el acceso a los mismos. Se insertan en el espacio
privado, mientras que la observación intenta colocarlos en el espacio público, por lo que se
pueden encontrar resistencias de la gente a ofrecerlos. Por otro lado, se suscitan dudas sobre
la representatividad de los mismos. Aunque los individuos vivan lo personal como algo
particular, no dejan de ser expresiones de la sociedad y su estructura. No obstante, el propio
hecho de su producción (no todo el mundo escribe diarios, etc.) hace pensar en una limitada
proyección de su representatividad: el material no habla de toda la sociedad.
En cuanto a los documentos institucionales, pueden definirse por oposición a los
personales. Se caracterizan porque en su intención productiva está exponerlos públicamente.
Por lo tanto, se centran preferentemente en el espacio público y están dirigidos a receptores
difusos, de los que se desconoce su identidad concreta. Desde la perspectiva de su producción
requieren la mediación de una organización, que suele ser la encargada de su edición.
Técnicas de Investigación Social I 51
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En una sociedad burocratizada, la producción documental institucional es extensa:


registros, certificados, etc., conforman la mayor parte de los documentos institucionales. Y una
sociedad burocratizada es también una sociedad del archivo, que ordena y guarda esos
materiales. Pero no es el único material documental dentro de esta categoría. Adquieren
especial relevancia los textos publicados, que pueden a su vez dividirse en cinco géneros: 1)
Textos interesados, publicados por organizaciones e instituciones para producir una imagen de
sí mismas ante la sociedad (memorias, anuarios, etc.). 2) Textos publicitarios, producidos para
motivar la demanda (anuncios, textos para campañas, etc.). 3) Textos operativos, destinados a
ayudar al usuario en sus decisiones (mapas, guías, menús, recetas, manuales, etc.). 4) Textos
normativos, publicaciones que recogen normas, ayudas, nombramientos, instrucciones, etc.,
de carácter oficial. 5) Textos literarios; aunque los anteriores puedan también ser considerados
así, se incluyen aquí los que tienen una especial intención estética.
Hay que aludir además a los documentos que han sido utilizados en mayor medida: los
producidos por los medios de comunicación de masas. El análisis de la construcción de la
realidad social a través de la información vertida en diarios, revistas, televisión, radio o páginas
web de información general constituyen todo un género de la investigación social. A diferencia
de otros tipos, los documentos en medios masivos son de relativo fácil acceso. Además, los
medios escritos se suelen encontrar en hemerotecas y en soportes digitales.
Las estrategias de investigación a través de medios de comunicación masiva entre las
que optar son varias. Puede hacerse por medios generalistas, que son los que suelen llegar a
más personas. El problema puede ser que nuestra unidad de referencia fundamental aparezca
con poca frecuencia en tales medios. También puede optarse por centrar el análisis en medios
especializados (revistas femeninas o juveniles, cuadernillos especializados, etc.).

8.4. Análisis de contenido y análisis de discurso


El uso de documentos en la investigación social permite perspectivas distintas
(cuantitativa y cualitativa), que constituyen la principal tipología de análisis de documentos.
Cuando se opta por la perspectiva cuantitativa, se realiza el análisis de contenido. Por su parte,
buena parte de la perspectiva cualitativa se engloba en el análisis de discursos. No obstante,
tanto uno como otro análisis no sólo se aplican al análisis de documentos. También pueden
aplicarse al estudio de materiales producidos por la propia investigación.
A través del análisis de contenido, una gran cantidad de materia textual es reducida a
pocas categorías, tras su operacionalización: el catálogo de palabras o expresiones clasificadas
pasará así por la contabilización de sus elementos. Por lo tanto, tal material expresivo queda
codificado en pocos elementos. Es decir, pasa a formar parte del código del investigador
construido a partir de un limitado número de categorías. Así, en un estudio sobre el
tratamiento que los medios de comunicación dan a la judicatura, puede clasificarse el párrafo
de una determinada información en las páginas de política nacional, sucesos o sociedad de un
diario en, por ejemplo, una de las siguientes categorías: actuación ante un suceso o delito,
apertura de actuaciones, conflicto de competencias, expresiones con respecto al poder
ejecutivo, expresiones con respecto al poder legislativo, sentencias, autos, providencias, etc.
La lógica del análisis de contenido es distribuir todo el material informativo
seleccionado y acumulado por las categorías propuestas. Al final se obtiene la frecuencia o el
número de elementos que tiene cada valor o categoría de la variable propuesta. Claro está, es
más fácil situar bajo una categoría una unidad pequeña, como una frase o una palabra, que
unidades grandes, como un párrafo o todo un reportaje periodístico. En cualquier caso,
conviene que cada material sea codificado, asignado a las distintas categorías, por diversos
jueces o codificadores. Pero tal vez sea más conveniente ir, aun cuando sea de una manera
sintética, paso por paso en el análisis de contenido:
1) Definir el universo de material documental. Por ejemplo, los tres diarios con más
lectores de ámbito nacional durante los últimos cinco años. 2) Diseñar la muestra documental
que se va a analizar. Pocas veces es posible analizar el total del universo señalado como objeto
Técnicas de Investigación Social I 52
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de la investigación, dado su gran volumen. En el caso de los tres diarios nacionales, puede
establecerse una selección por periodos, o sortear una muestra de días entre todos los días
incluidos en la investigación. 3) Definición de las unidades básicas que se van a recoger:
palabras, frases, párrafos, unidades textuales enteras (editoriales, crónicas, reportajes, etc., en
un diario). 4) Definición de las categorías y, por lo tanto, de las variables. Las categorías o
valores, dentro de las variables, han de ser excluyentes entre sí. 5) Testar el código que se va a
utilizar o conjunto de variables, con sus categorías. Para ello se utiliza una pequeña muestra
del material documental que se va a utilizar. 6) Revisión de las formas de establecer las
categorías al material documental. 7) Volver a testar el nuevo código y, si surgen nuevas dudas,
realizar otra revisión. 8) Aplicar el código a todo el material documental. 9) Establecer (contar)
las frecuencias (palabras, frases, párrafos, etc.) en que el contenido se encuentra en cada una
de las categorías establecidas. Cuando se trata de material audiovisual puede optarse por
unidades temporales (segundos o minutos). 10) Analizar los resultados. Análisis que nos
conduce directamente a la utilización referencial de la estadística y sus posibilidades.
Por su parte, el análisis del discurso no busca contar unidades, sino el sentido de lo que
se cuenta: del material analizado. Dentro del concepto de análisis del discurso no hay algo que
se considere un conjunto de procedimientos más o menos establecido. El estructuralismo ha
aportado un método: el análisis estructural de discursos. Aporta un procedimiento para la
búsqueda del sentido de los textos, pero no puede considerarse el único. A diferencia del
análisis de contenido, el análisis del discurso no segmenta y fracciona los textos en unidades
en función de su carácter gramatical. Aquí las unidades son de sentido y recogen elementos de
muy distintas características (un verbo, una frase). Pero, aunque trabaje con fragmentos, no
los cuenta, sino que analiza su articulación para la producción de un sentido global.

8.5. Las imágenes como objeto de investigación social


Cabría preguntarse en nuestra sociedad iconográfica qué no es imagen. Todo es
imagen, es decir, es susceptible de convertirse en signo, aunque sea en signo de sí mismo,
conformando los signos plásticos. Aquí optamos por definir como imagen el signo presente de
otra cosa ausente, de manera que existe una relación más o menos analógica entre signo y
cosa, que llamamos de iconicidad. Una imagen es la representación de algo, pero aquí nos
quedamos con la dimensión icónica de la imagen, para diferenciarla de la producción de
imágenes que también hay en todo texto. Así, podría decirse que lo imaginario se corresponde
con lo visual. Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo textual, en cuanto material escrito,
también tiene carácter visual. Pero lo imaginario llega a nosotros fundamentalmente a través
de la vista, lo que permite centrarnos en la imagen como signo visual.
La imagen y lo imaginario se suelen concebir como lo no real. Como algo que está en
lugar de otra cosa, que sí es real. Pero conviene distanciarse de apreciación tan común para
trabajar como investigador. Primero porque, aunque sea una realidad que está en lugar de
otra realidad, la imagen es real. Pero, además, porque las imágenes son reales en sus efectos.
Ayudan a producir la demanda, como ocurre con las imágenes publicitarias. Colaboran en la
percepción que la gente tiene de, por ejemplo, un producto, una marca o un partido político.
Desde la perspectiva de la investigación, el análisis de imágenes forma parte del
análisis de documentos. De hecho, se trata de un documento con una particularidad formal
especial. Tiene las mismas ventajas y limitaciones que los otros documentos. Entre las
ventajas, cabe subrayar la ausencia de reactividad, pues se cuestiona a imágenes y no a
personas; el coste monetario reducido de las investigaciones y las amplias posibilidades que
ofrece para el análisis diacrónico. Entre las limitaciones se cuenta la posible falta de
representatividad social de las imágenes seleccionadas. De aquí la importancia que se da a la
construcción del corpus o muestra de elementos y a la reflexión sobre las decisiones y
circunstancias que llevaron a la producción y circulación de las imágenes.
El uso de imágenes puede ocupar distintos lugares en la investigación y en diferentes
tipos de investigación. Puede ocupar el lugar central del diseño. Es entonces cuando cabe
Técnicas de Investigación Social I 53
Jesús Ángel González de la Osa

hablar de análisis de imágenes. Por ejemplo, cuando se analizan las imágenes de una
publicidad, antes de ser difundida, para intentar prever sus potenciales consecuencias.
8.5.1. Los lugares de la representación
Para el estudio sobre la representación que tiene la población de una marca, a partir
de la acción de una campaña publicitaria, pueden tomarse dos caminos: preguntar por ella a la
población o abordar directamente el análisis de la campaña. Nos apoyaremos en un ejemplo:
un partido político ha decidido centrar la publicidad de una campaña electoral en su líder. Con
una determinada imagen del mismo, se harán inserciones publicitarias en prensa y vallas.
La primera vía consiste simplemente en sondear entre un perfil de la población que
corresponde al del elector cómo se recibe tal imagen, es decir, qué connotaciones provoca
entre tales receptores. Para tal vía, lo habitual es diseñar una investigación a partir de
entrevistas en profundidad o grupos de discusión. Esta es una vía emic, en la medida que se
fundamenta en el propio sentido que da la gente al fenómeno social abordado, aun cuando en
este caso tal fenómeno se reduzca a una imagen. Esta vía se justifica principalmente por la
multiplicidad de significados que es capaz de generar una imagen (en nuestro ejemplo,
autoridad, carácter, confundirse con otro político, proximidad, fiabilidad, desconfianza, etc.).
La otra vía consiste en analizar la imagen producida, es decir, observar separadamente
cada uno de los elementos de la misma. Por lo tanto, partimos de un objetivo global; de una
síntesis. La primera escisión que realizamos es entre elementos que pueden considerarse
puramente icónicos y los elementos verbales: frases, eslóganes, etc., que, además de su
significado no hay que olvidar que son componentes materiales. Es decir, sus “letras” también
constituyen imágenes gráficas con un cuerpo o tamaño de letra, un tipo de letra, un color del
soporte material, etc. La combinación de estos elementos puede dar resultados muy diversos.
Así, un tipo de letra firme, en cuerpo relativamente grande, se traduce por un mensaje
contundente, serio, firme; pero tal vez demasiado inclinado a transmitir autoridad para un
anuncio que busca acercarse al elector o incluso con un tono un tanto “oficial” o autoritario.
La articulación de todos los aspectos de una imagen es susceptible de análisis para
intentar captar el sentido de la misma. Ahora bien, uno de los primeros objetos de la
observación ha de consistir en el propio mensaje icónico seleccionado: en buscar el sentido a
la selección del mensaje icónico. El análisis de la imagen es el de sus elementos, con la
finalidad de fijar el sentido del mensaje icónico. Por lo tanto: a) todo análisis de mensajes
icónicos terminan reduciendo la imagen a discurso o, lo que es lo mismo, el lenguaje visual en
lenguaje verbal; b) se constituye en un problema, a resolver por la propia práctica del análisis,
la ordenación de los distintos elementos y dimensiones que constituyen el mensaje visual.
Para la ordenación del análisis, es pertinente su división en niveles:
1) El nivel de la figura. Aun cuando existe una comprensión inmediata de lo que es una
figura, no es fácil su definición. De hecho, puede definirse como figura la que se reconoce
como tal. La figura como lo reconocible, en un doble sentido: lo que se reconoce como figura y
figura que reconocemos. La figura es, así, una entidad reconocible. Un nivel, el de la figura, que
a su vez puede estar incluido en supraentidades o suprafiguras: conjunto de figuras. Ejemplos
de estas supraentidades que engloban la figura son: una familia, un grupo de amigos, un
equipo deportivo... de posibles figuras humanas; un bosque, de figuras botánicas o animales;
etc. A su vez, tal entidad puede englobar subentidades o figuras que son también reconocibles:
cabeza, cara, piernas, ropa, peinado... de figuras humanas; hojas, flores, frutos, de una planta;
ventanas, balcones, mesas, de una casa. Es principalmente en las subentidades donde se
establecen las marcas, que permiten reconocer de una manera determinada a la figura,
adjudicándola a un tipo. Así, determinada vestimenta adjudica la figura al tipo de los
bomberos, los futbolistas, los ejecutivos, los obreros... Del mismo modo, unos rasgos (marcas)
en la cara posibilita la adjudicación aproximada a un grupo étnico, que facilita la identificación
de la figura con un lugar y una cultura. En el nivel de la figura, el uso del color cobra también
especial relevancia, susceptible de ser convertido en marca y, por lo tanto, en instrumento que
transforma la figura en un tipo.
Técnicas de Investigación Social I 54
Jesús Ángel González de la Osa

2) El nivel del texto (tipo de letra, tamaño del cuerpo, color). Una de las principales
funciones del texto en el mensaje visual es reducir las amplias posibilidades de interpretación
de la imagen. El texto tiene por misión cerrar el significado del conjunto del mensaje visual. De
lo contrario, éste puede decir mucho, tanto que termine por no fijar significado alguno.
Piénsese en la imagen de una montaña nevada en una campaña electoral. Tal vez deleite o
evoque situaciones, pero en cuanto atraer al votante cabe prever una eficacia bastante baja si
carece de texto. No obstante, no todo mensaje visual requiere texto; por lo tanto, este nivel
puede estar ausente en la práctica del análisis de imágenes.
3) El nivel del fondo. A diferencia de la figura, el fondo se define como lo indiferenciado
del mensaje icónico, lo que carece de límites o lo que tiene otro límite que el marco del
soporte del mensaje visual. Puede tratarse de fondos prefigurativos: edificios, paisajes,
objetos, paredes, muchedumbre, cielos, etc.; o simplemente fondos sin referencia inmediata
alguna, definidos casi exclusivamente por el color. Si en los niveles anteriores el color tenía
importancia, en éste adquiere la categoría de marca fundamental del mensaje.
Estos niveles se encuentran a su vez en relación. De hecho, el sentido del mensaje
visual está en la relación sintética entre sus distintos niveles. La separación de los mismos sólo
es una medida necesaria para el análisis. Un análisis que requiere enfrentarse, por lo tanto, a
la relación entre niveles. Así, tendrá que hacerlo a la relación:
a) Entre figura y fondo, que nos habla de la profundidad del campo, pero que sobre
todo establece los significados de proximidad-distancia e identidad. Cuando la figura se
impone claramente al fondo, la sensación de proximidad y de clara identidad de la figura
tiende a ser mayor. Cuando no se quiere dotar de identidad a una figura en especial, ni
generar sensación de proximidad, la figura (o las figuras) se confunde con el fondo.
b) Entre figura y texto. Las variedades de significación son amplias; pero cabe remarcar
las más generales: texto (palabras) atribuible a la figura o figuras (relación expresiva), texto
atribuible a un tercero (institución emisora) que describe la figura o figuras (relación
descriptiva), palabras de tercero que “hablan” a la figura (relación implicativa), y palabras de
tercero sin vinculación directa con la figura (relación distante). También cabe hacer mención a
relaciones especiales, como cuando el texto está incluido en la figura.
c) Entre texto y fondo, donde no sólo se establece el grado de legibilidad del texto, sino
que también pueden producirse significados a través de: 1) la ubicación del texto con relación
al fondo, 2) el grado de superposición del texto sobre el fondo; y 3) la utilización de elementos
que unan o separen el texto del fondo (recuadros, globos, etc.).
8.5.2. El análisis de imágenes en la investigación social
La investigación social comienza con el diseño del corpus: con la definición del material
que va a formar parte de la muestra a analizar. El análisis, por ejemplo, de una campaña
electoral en una comunidad autónoma puede estar incluido en: a) Un estudio de las imágenes
electorales utilizadas en las distintas convocatorias electorales de otros niveles (europeo,
nacional). Este corpus, a su vez, puede estar extendido a todos los soportes posibles de imagen
o seleccionar uno o varios de estos soportes. b) Un estudio de las imágenes electorales
utilizadas en la misma comunidad autónoma a lo largo de varias convocatorias electorales.
También puede optarse por todos los soportes posibles o por una selección de los mismos.
Ambas opciones no son excluyentes, aun cuando su abordaje conjunto complica la realización
de la investigación, tanto en la recogida de material como en el análisis.
Pero la dimensión más importante y más difícil de convertir en categoría, primero, y
variable, después, es la propia caracterización de la figura (o conjunto de figuras), para su
posterior clasificación. Dificultad que viene dada porque, en principio, aparece como un
intento de clasificar toda la realidad posible, ya que toda realidad es susceptible de ser
convertida en figura. Situándonos en campañas electorales de partidos políticos, los elementos
más distintos de sus respectivas realidades (tradición, colores, siglas, historia, bandera, etc.)
podrían ser seleccionados para formar parte de las mismas. Por otro lado, elementos que,
Técnicas de Investigación Social I 55
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además de su más inmediato significado, arrastran connotaciones o segundos significados en


el mundo o sistema de los valores. Por esto, se recomienda una doble codificación.
La primera línea de clasificación va a atender a ese significado segundo, a los valores
que se derivan de la imagen. Realmente vendrían a sintetizar lo que se quiere decir por el
conjunto del mensaje, en la medida que es lo que se quiere poner en valor de la comunidad
autónoma. Cabe pensar que esta variable nominal presentaría valores como tradición,
modernidad, naturaleza, afabilidad, diversión, cultura, historia, etc. En principio, podría
pensarse en una variable abierta, pero lo más seguro es que pronto se concentrase en los
valores señalados, pudiéndose cerrar alrededor de los mismos, dejándola sólo semiabierta con
una categoría disponible para las frecuencias mínimas, como un “otros valores”.
La segunda línea de clasificación se centra sobre el “objeto” de realidad representado
en la imagen. El universo de categorías para clasificar tales objetos tiende al infinito, pero un
contacto inicial con el material empírico nos irá mostrando que tal universo se va reduciendo.
De hecho, para el campo de la investigación del marketing político, rápidamente nos daríamos
cuenta de la redundancia de imágenes, hasta poder hablarse del sistema de imágenes
políticas. Una redundancia que tiene su más obvia evidencia en la repetida ilustración de las
informaciones televisivas sobre el quehacer de la política. En cualquier caso, poco a poco se
cerraría la variedad de categorías de imágenes utilizadas, con valores como, por ejemplo, líder,
equipo, autoridades, vecinos, profesionales, obreros, artesanos, etc.
8.5.3. La imagen en soportes audiovisuales
El análisis se complica algo más cuando ha de hacerse con imágenes en secuencia (en
movimiento), como ocurre cuando el corpus está formado por anuncios o programas
televisivos o reportajes cinematográficos. Se parte del principio de que se mantienen las
posibles dimensiones de análisis expuestos con respecto a la imagen fija. De hecho, lo que rige
los procedimientos de la imagen audiovisual y en movimiento es un intento de “fijar la
imagen”. La imagen continua se transforma en discontinua. Son dos las vías para tal fijación:
a) Por un lado, la fragmentación del conjunto visual en unidades de duración, en
secuencias mínimas, que tienden a convertirse en una especie de “unidades estáticas de
imágenes en movimiento”, las cuales se analizarían separadamente, como “unidades-
fotografías-fotogramas” individuales. En principio, se desintegra el carácter secuencial de estas
imágenes. Claro está, el conjunto del mensaje (anuncio, película, etc.) pasa a ser caracterizado
por la suma de estos fragmentos temporales en una doble dirección: como un todo que
articula tal suma de fragmentos y como una entidad con duración, de manera que no es lo
mismo un anuncio-mensaje de quince segundos que uno de treinta o más segundos de
duración. Es decir, la propia duración es uno de los rasgos del mensaje.
b) El otro procedimiento de “fijación” tiene que ver con aquellos componentes del
mensaje que no pueden considerarse puramente icónicos, como ocurre con la música o las
propias expresiones verbales, que en el material audiovisual pueden tomar la característica de
expresiones en imagen, cuando el emisor de esta parte sonora aparece en la imagen, o de
sonido en off, cuando los emisores no aparecen en la imagen. En todos los casos se hace
necesario registrar tales mensajes sonoros, estableciendo las categorías apropiadas para ellos
y pudiéndose partir de las referidas en las relaciones entre texto, por un lado, y figura y fondo,
por otro lado, aun cuando se introducen nuevas dimensiones, como tono o ritmo.

8.6. Las huellas de la sociedad como documento


Toda actividad deja huellas que, al no estar producidas por sus autores como signos,
adquieren el calificativo de físicas. Son señales que deja el hombre en su actuar. La gran
diferencia entre los documentos y las huellas físicas se encuentra en que los primeros se
realizaron con la explícita intención de producir significados y, sin embargo, en las huellas
físicas no existe tal intención. No son, en principio, parte de un acto de comunicación.
Las huellas materiales se clasifican en huellas de erosión y huellas de acumulación o
incremento. Las primeras se definen porque la actividad humana desgasta soportes físicos,
Técnicas de Investigación Social I 56
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desgaste susceptible de convertirse en signo de la actividad humana. Por ejemplo, puede


establecerse el distinto grado de popularidad de un museo o de un hotel por el desgaste que
producen en el suelo. Las huellas de incremento son las que más estudios han recibido, dado
que suelen constituir un material de más fácil acceso y registro. Se definen por el incremento
de determinado material producido por la actividad humana. Un ejemplo de ello se encuentra
alrededor de la basura. La basura de los hogares habla del consumo y del tipo de hogar.

8.7. Perspectiva arqueológica y genealógica


Cada documento es asumido como un acontecimiento, como caso especial. Es decir, es
una materialidad informativa que tiene importancia social única, singular, con renuncia a la
representatividad y a la generalización. Se asume el documento como acción del poder, en su
actuación sobre la sociedad, que produce cierta ruptura en esa sociedad con respecto a la
línea dominante de asunción del objeto del documento. Todo documento, incluso los
discursivos, son prácticas: es un deseo, una voluntad con un suelo y una estrategia que le
hacen posibles. Por lo tanto, es una perspectiva analítica del documento eminentemente
pragmática, deteniéndose menos en sus relaciones formales que en sus proyecciones
pragmáticas, en lo que hace el documento: a) el suelo y estrategias que hacen el documento;
b) lo que intenta hacer el documento en la sociedad; c) las consecuencias sobre la sociedad del
documento, o lo que el documento hace a la sociedad.
Incrustado en la ruptura, todo documento encubre un pasado y una selección,
realzándose su compromiso con el pasado. De aquí la pertinencia de dos tipos de pregunta a
partir de dos metáforas: 1) la metáfora del suelo, que tiene sus raíces en una sociedad
determinada, compuesta por otros documentos, pudiéndose llevar el análisis hasta el infinito;
y 2) la metáfora de la exclusión, como consecuencia pragmática inmediata del documento.
La pregunta por el suelo del documento es por lo que lo hace posible y, a la vez, queda
sepultado cuando surge el documento. Un suelo que, a su vez, se asienta sobre otros suelos,
que quedaron asimismo sepultados. Es el análisis arqueológico. El documento tal vez cambie la
posición social del objeto, establezca relaciones de unión u oposición a otras instituciones y
objetos sociales, proponga nuevas técnicas de uso de ese objeto. En cuanto suelo, hace posible
el documento. En cuanto documento, realiza algunas de las potencialidades de ese suelo.
El análisis genealógico se pregunta por las estrategias (de poder) que realizan el
documento, que le hacen nacer y que, por lo tanto, seleccionan potencialidades de ese suelo,
excluyendo otras. Así, el análisis genealógico deja de ser una simple mirada atrás para
convertirse en una acción política, en cuanto revela cómo se alteran los suelos y recupera lo no
dicho y no decible en cada suelo, constituyéndose por lo tanto en una actualización de lo
posible. Es un análisis centrado en lentas variaciones, como, por ejemplo, el cambio de las
técnicas disciplinarias en su paso de los ejércitos a la industria, del cuartel a la fábrica.

Tema 9. El análisis de discursos

9.1. Discurso para el análisis


Coloquialmente, el discurso considerarse como sinónimo de “maneras de hablar o
expresar”, o sea, sería identificable con el lenguaje que todos utilizamos y que nos relaciona a
través de la palabra u otros signos. Hablamos de lenguaje (discurso) político, jurídico,
administrativo, de la calle, de la moda, etc., en una clara alusión y equivalencia con las distintas
formas de expresarse una institución o un conjunto de hablantes. Ahora bien, esta
equivalencia entre discurso y lenguaje pone de manifiesto dos aspectos interrelacionados que
conviene diferenciar e incorporar a lo que sea un discurso: a) Por un lado, el discurso es ante
todo un predicado, algo que se dice o se expresa y que puede tomar la forma de una palabra o
de una oración o proposición. b) Por otro, el discurso también se refiere a la situación de
comunicación donde la prédica alcanza un sentido o intención para aquel que la produce.
Técnicas de Investigación Social I 57
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El discurso contiene y mantiene unidos ambos aspectos, ya que todo lo predicado o


expresado es producto de una situación comunicativa a partir de la cual la persona dice mucho
más o algo más que lo ya explicitado en la prédica. Lo que uno dice o expresa puede disociarse
artificialmente entre lo que efectivamente ha dicho como frase, oración o proposición y lo que
esto quiere decir. Por este motivo, el discurso puede abordarse en ocasiones como texto
donde lo predicado queda dicho con algún propósito, normalmente escrito y de forma
permanente a lo largo del tiempo. Aunque la mayor de las veces la palabra discurso se asocie
con la expresión oral, nada impide hablar del texto escrito de un discurso. Sin embargo,
también es evidente que el texto se entienda como un objeto producido por alguien y para
algo, y que, por lo tanto, pueda ser interpretado desde distintos puntos de vista. El discurso
reúne una serie de especificaciones cuyo común denominador es la realización de un acto y no
sólo la expresión de una actividad:
1) Siendo el discurso un enunciado o una frase es también un acto que dice alguna
cosa entre todo aquello que se puede decir o expresar. 2) El acto con el que se materializa el
discurso es a su vez una elección y combinación de prédicas a través de las cuales elegimos
expresar ciertos significados y excluimos otros. 3) El discurso es un acto de comunicación que
lleva a cabo un sujeto para otro sujeto, ya que la elección y combinación de las prédicas tiene
como fin último decir algo a alguien (incluso a uno mismo).
Teniendo en cuenta estas matizaciones, quizá la mejor forma de referirse al texto es
considerarlo como la expresión material del discurso, no sólo porque permite al investigador
trabajar empíricamente sobre una realidad (la textual) que todo el mundo puede observar y
señalar de común acuerdo, sino también por evitar entrar en el problema añadido de qué
término utilizar cuando se hable de análisis, es decir, si se trata de analizar textos o más bien
discursos. Análisis de discurso hace referencia a la comprensión e interpretación de textos
producidos por alguien en situación de comunicación interpersonal.
Otra cuestión para abordar el análisis del discurso es el soporte en el que aparece, y el
formato de la unidad que lo contiene. Sobre lo primero, hay que señalar que en la medida en
que el discurso es lenguaje, los discursos pueden producirse a partir de otros lenguajes no
verbales. En este sentido nos referimos a un discurso de la moda a partir de la vestimenta, o al
discurso de la publicidad a partir de las imágenes de los anuncios. Lo común a todos estos
lenguajes es el hecho de que el hombre los utiliza para comunicarse, y por tanto para expresar
algún tipo de significado que puede ser observado en forma de texto o predicado.
En cuanto al segundo problema, el formato del discurso, las variaciones son diversas
puesto que el discurso fluctúa desde la oración o proposición al conjunto de oraciones o
proposiciones que articulan una totalidad imprecisa y amplia como es un relato, una historia,
etc. En cualquier caso, el formato que define un discurso no parece encontrarse tanto en el
tamaño de la unidad que lo contiene, como en la coherencia y cohesión interna que manifiesta
dicha unidad y que puede ser considerada toda ella. De este modo, un discurso podría ser una
firma de un artículo periodístico, pero también la misma publicación donde aparece el artículo,
incluso el mismo discurso periodístico en las diversas publicaciones y editoriales, etc.

9.2. La dimensión social del discurso


Para el investigador social, los discursos son un tipo de práctica social, no sólo porque
aparezcan vinculados a contextos sociales o culturales muy diversos, sino porque el discurso es
en sí mismo un acto social. Es decir, es algo más que simple lenguaje, ya que las palabras o
expresiones que conforman un discurso tienen intencionalidad y capacidad para modificar o
cambiar la misma realidad social donde se pronuncian o manifiestan. Cuando hablamos o
escribimos estamos expresando nuestra identidad y el rol o papel que estamos definiendo,
pero también estamos realizando otras cosas que tienen que ver con el mundo donde
actuamos: mostrar consideración a alguien que nos pregunta, acusarlo o felicitarlo, etc.
Esta concepción de discurso como práctica social es una vertiente que trata y estudia
especialmente el análisis del discurso social y político. Si el lenguaje en la interacción social
Técnicas de Investigación Social I 58
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sirve a la comunicación, el discurso como práctica social tiene como finalidad conocer las
funciones sociales, políticas y culturales que a través del lenguaje realizan las instituciones y los
grupos sociales. En la medida en que las prácticas discursivas son algo más que lenguaje, son
también, y sobre todo, lenguaje que se intercambia para otros grupos o sujetos.
Para el científico social, el discurso no se concibe al margen de un sujeto social que lo
produce y pone a su vez en circulación determinadas representaciones simbólicas de la
realidad social. De esta forma, el discurso social es un vehículo para transmitir valores, ideas,
hábitos y otras prácticas sociales relacionadas con los sujetos que lo enuncian o expresan. De
modo que el investigador social, a través del discurso, accede a un doble plano de la realidad
social objeto de estudio: a) Por un lado, la práctica discursiva permite acceder y conocer los
códigos y normas de comunicación a partir de los cuales los sujetos sociales se relacionan,
nombran y clasifican la realidad que les compete o afecta directa o indirectamente. b) Por
otro, dichas prácticas recrean un orden o mapa social a partir del cual los sujetos se reconocen
y se orientan en su mundo, es decir, les sirve de referencia para tomar partido en función de
las distintas situaciones sociales y/o condiciones de existencia.

9.3. Niveles analíticos del discurso social


Hay que entender el análisis de discurso como una labor analítica ambigua que rompe
y descompone el texto para luego suturarlo y recomponerlo de nuevo interpretándolo. Por
otro lado, el carácter multidisciplinar del análisis de discurso hace que el mismo objeto de
estudio se pueda constituir desde distintas disciplinas, lo que impide hablar del análisis como
un modelo disciplinar unitario. Por el contrario, el análisis cuenta con las aportaciones de
varios y distintos enfoques y escuelas. Conviene exponer los distintos usos del análisis del
discurso y reconocer las aportaciones del análisis sociológico del discurso. Según los usos
concretos del análisis del discurso, se distinguen tres niveles de aproximación a la práctica
analítica: un primer nivel informacional/cuantitativo, un segundo estructural/textual y un
tercero social/hermenéutico. Cada nivel presenta un uso diferente del análisis y unas
limitaciones o alcance para la investigación social.
9.3.1. El uso informacional del análisis del discurso
Una de las vertientes analíticas de discurso social más influyente en el ámbito de las
ciencias sociales es la que considera que el texto ofrece un sentido o significado a partir de la
información que contiene e independientemente de la forma o modo en que dicha
información se presenta o es interpretada por un receptor. Es decir, la información del texto es
vista como un dato e independiente del significado que dicho dato ofrece. El uso informacional
del análisis es versátil y se aplica fácilmente tanto a textos escritos como imágenes, archivos de
sonido, películas, programas de radio o televisión, etc. La técnica de este uso informacional se
encuentra en el análisis de contenido, el cual fue desarrollado y aplicado con gran éxito en
Estados Unidos para el estudio de medios de comunicación de masas.
A partir de la acotación de un corpus o conjunto representativo de textos, el cometido
principal del analista es cortar y agrupar palabras a las que se les atribuye posibles relaciones o
significados en función de categorías o campos semánticos previamente acordados por los
objetivos de la investigación. Así, los textos analizados se convierten de partida en recipientes
o continentes donde localizar y separar información contenida de interés para el estudio. A
partir de categorías preestablecidas, el análisis pretende simplificar y reducir la totalidad de
expresiones y su carácter redundante con una homologación conceptual que permita construir
finalmente una matriz de datos binarios, que es la despensa encargada de contener las
relaciones de cada caso con la lista completa de categorías confeccionadas por el investigador.
En cuanto a las unidades de análisis, el análisis de contenido permite aplicarse a
unidades verbales y no verbales. Es posible analizar palabras, frases o temas de un texto
cualquiera y también los documentos íntegros donde dicho material verbal se encuentra. La
ciencia política ha utilizado con frecuencia el análisis de periódicos o editoriales con el
propósito de constatar la presencia o ausencia de un determinado tema. Pero también se
Técnicas de Investigación Social I 59
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pueden analizar otros aspectos como el espacio donde aparece el texto objeto de análisis o el
tiempo de su duración, etc. La localización y depuración de un contenido semántico permite a
su vez comprobar cuantitativamente la frecuencia de la información contenida en el texto.
Por otro lado, el método de análisis de contenido es un procedimiento analítico a
mitad de camino entre lo cuantitativo y lo cualitativo, y que, por una parte, el método opera
cuantitativamente (cuenta hechos textuales), mientras por otra lo hace sobre un material
informacional cualitativo de tipo discursivo (comunicacional). Ahora bien, son precisamente
estas medias tintas entre lo cualitativo y lo cuantitativo lo que permite ir entresacando algunas
de las limitaciones o problemas del análisis de contenido. La más decisiva es la que señala un
procedimiento que no es de ninguna manera una interpretación del texto. El rigor sistemático
y objetivo del análisis de contenido es empeñado en la medida en que omite traer el texto al
plano de las relaciones comunicativas y, por tanto, a la presencia de una instancia o sujeto
enunciador del discurso que atribuya cierto sentido e intencionalidad a lo que el texto quiere
decir. O sea, omite la dimensión comunicativa del proceso discursivo para fijarse únicamente
en la dimensión informacional (descontextualizada) de dicho proceso. Por tanto, este tipo de
análisis es apropiado en investigaciones descriptivas donde se busca conocer y validar cierta
información estereotipada y/o normalizada a partir de un conjunto de textos previamente
acotados. Su utilización ha sido mayoritaria en estudios de medios de comunicación de masas
y en los efectos que dichos medios producen en la opinión pública.
9.3.2. El uso estructural del análisis del discurso
Si el uso informacional del texto ofrece un sentido o significado a partir de la
información que contiene, en el uso estructural ese significado está en las relaciones que
comprenden los elementos del texto. En el uso estructural lo esencial es la permanencia o
invarianza de una lógica relacional que combina y da sentido a las palabras y/o proposiciones
que arman un conjunto textual. La idea directriz es conocer el código o conjunto de reglas
relacionales que ordenan un texto. El conocimiento de dicho código o estructura subyacente
tiene la ventaja de reducir las diversas manifestaciones discursivas que pudieran tratarse, de
manera que, una vez establecido el código, la virtualidad y varianza discursiva no es más que
una permuta carente de información por estar sometida ésta al predominio de unas reglas
generales y abstractas que sirven de patrón referencial para todas las posibles variaciones.
En el marco estructural, el análisis del discurso social es siempre la expresión de un
sistema de relaciones que comprende el texto y que hay que deducir a partir de dos
movimientos analíticos: a) Por un lado, la disección del texto en unidades mínimas de
significado o semas. b) Por otro, la búsqueda del sistema de relaciones que confieran unidad al
texto en función de las posiciones y oposiciones entre las unidades que la componen, y a partir
de las cuales cobran sentido.
La función del analista es la decodificar dichos textos, o, en otras palabras, encontrar la
lógica combinatoria que le permite localizar los elementos clave e invariantes de un texto
cualquiera. A su vez, son estos mismos elementos los que guardan en su forma la estructura
que los ha generado, lo que lleva a entender el uso estructural como un tipo de análisis
discursivo limitado a las expresiones del texto y a la manera de organizarse, dejando a un lado
las motivaciones e intenciones que dieron lugar a dicha organización textual.
Es por esto que en este uso analítico se subordine todo interés de la enunciación por el
enunciado, porque es en el texto (no el sujeto que lo produce) donde se encuentra todo lo
necesario para operar el análisis. Incluso la estructura que genera internamente el texto
analizado es una estructura implícita que los propios sujetos desconocen cuando la ponen en
práctica con sus acciones, y que en definitiva funciona independientemente de la utilización
que éstos hacen de ella.
Es, por tanto, el carácter inconsciente de las estructuras lo que permite situar al sujeto
del discurso como un mero instrumento ejecutor o actante que actualiza y pone al día el
código. Pero también que el análisis resultante prescinda del contexto histórico o que dicho
contexto se refiera a la historia inmediata (sincrónica) del sujeto que realiza la acción de
Técnicas de Investigación Social I 60
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combinar y articular inconscientemente una serie de elementos textuales. El resultado de esta


práctica lleva a que todo lo social y contextual del texto se pone al servicio del lenguaje como
estructura expresiva privilegiada, es decir, de la pura enunciación lingüística que disuelve todo
rastro de los factores que han provocado y/o permitido dicha enunciación.
Por otro lado, esta reducción de la enunciación al puro enunciado es lo que permite
diferenciar entre texto y discurso, una distinción que cobra mayor sentido y relevancia a
medida que el análisis de discurso toma conciencia de la importancia que tiene la
intencionalidad de lo expresado. El análisis estructural lo que omite es la interacción
(comunicación) que los sujetos llevan a cabo sobre lo textual. El texto por sí solo no es más que
materia lingüística que da coherencia y estructura al enunciado, mientras que el discurso es
una práctica social que remite a aquello que provoca o motiva lo enunciado. Es decir, en el
discurso no sólo se expresa, también se expresa para algo o alguien, lo que significa que el
límite de lo lingüístico es una frontera que une (y no separa) lo dicho con quien lo dice y por
qué lo dice, relación que el nivel hermenéutico trata de desvelar a través del análisis de
discurso orientado al desvelamiento de un sentido.
9.3.3. El uso hermenéutico del análisis del discurso
El uso hermenéutico considera que no hay comprensión del texto sin interpretación,
ya que el texto contiene internamente lo que quiere decir a la vez que remite a aquello
externo por lo cual ese texto fue escrito o hablado. Es decir, que a su vez el texto nos lleva al
interior de una comunidad, una tradición o una corriente de pensamiento viva del cual
procede y que añade unas determinas presuposiciones y exigencias al texto. Conviene
remarcar que el motivo por el cual el texto fue escrito es lo que realmente caracteriza al
discurso. Esta precisión aclara dos cosas al respecto: la primera, que el discurso que se analiza
es el sentido que atribuye un sujeto al texto, pero un sentido que es a su vez conocido a través
de una expresión textual.
Dicho esto, la hermenéutica entiende que el análisis del discurso se pregunta por los
posibles sentidos que encierra el carácter polisémico de un texto. En palabras de Ricoeur, “el
mismo trabajo de interpretación revela un intento profundo de vencer una distancia, un
distanciamiento cultural, de igualar al lector a un texto que se ha hecho extranjero, e
incorporar de ese modo su sentido a la comprensión actual”.
Es por este motivo que el texto alcanza para el hermeneuta el significado de un
símbolo que hay que interpretar, entendiendo por esta operación “toda estructura de
significación en la cual un sentido directo, primario, literal, designa por exceso otro sentido
indirecto, secundario, figurado, que no puede ser aprehendido más que a través del primero”.
En definitiva, interpretar un texto, según el uso hermenéutico, consiste en descifrar el sentido
oculto en el sentido aparente, desplegar los niveles de significación implicados en la
significación literal.
La misma técnica psicoanalítica, en concreto el análisis simbólico de los sueños, puede
tomarse aquí como referencia ejemplar donde reconocer la manera de operar el análisis
hermenéutico. El sueño como el texto se revela al soñante o analista como un absurdo o
conjunto de manifestaciones incomprensibles a partir de las cuales traer un sentido inteligente
para ambos. Esta operación no sería posible sin apelar a la dimensión simbólica que encierra
todo el material objeto de análisis. A pesar de que dicho material (el relato del sueño) es
literalmente incongruente y hermético, su referencia es necesaria para atribuir a éste un
sentido. Ahora bien, el material onírico como texto no contiene el sentido ni es, por supuesto,
el sentido como tal. Su papel para el uso hermenéutico es más bien el de mediador o camino a
través del cual un sujeto accede a un sentido. En este uso, lo fundamental es el sujeto, ya que,
ni en el uso informacional ni en el estructural, el sujeto es un verdadero actor social ni aparece
el interés de la acción. En el informacional, porque es omitido, desalojado y sustituido por la
señal que deja en las palabras que recorta y cuenta el analista; en el estructural, porque es
sometido y recluido al imperio objetivo del lenguaje y la estructura. Más que hablar del sujeto
con la lengua, es el sujeto el que es hablado por ella.
Técnicas de Investigación Social I 61
Jesús Ángel González de la Osa

Tabla comparativa de usos del análisis del discurso


Uso informacional Uso estructural Uso hermenéutico
Palabras, señales, unidades Códigos, reglas de Usos del discurso,
Unidad de análisis de contenido informacional, composición, relaciones intenciones, motivaciones,
etc. entre elementos, etc. etc.
Fundamento teórico- Teoría general de los Teoría lingüística y lógica Teorías del sujeto y de la
metodológico sistemas informativos. comparativa. acción social.
Omite al sujeto de la Sujeto sin historia: análisis Sujeto histórico: análisis
Plano de la enunciación enunciación: (sujeto sincrónico (sujeto diacrónico (sujeto latente).
ausente). inconsciente).
Textual (inexistente fuera del Autonomía del texto sobre el Relevancia del contexto
Contexto texto). contexto. (micro/macro) social sobre el
texto.
Análisis de los medios de Análisis de los patrones y Análisis motivacional del
Aplicación preferente comunicación de masas y sus convenciones del comportamiento social.
productos. comportamiento cultural.
Alcance del análisis Descripción explicativa del Explicación del texto. Comprensión del texto.
texto.
Construcción del sentido Estadístico. Lingüístico. Sociohistórico.
discursivo
Búsqueda de comunicaciones Búsqueda de modelos Búsqueda de los significados
Finalidad del análisis estereotipadas/normalizadas. dominantes o ejemplos de las acciones de los sujetos
ejemplares. sociales.

9.4. El análisis sociológico del discurso


El análisis sociológico del discurso no es un análisis que se centre en los textos
producidos, sino más bien en las situaciones discursivas que los produjeron. Este análisis busca
en los textos ejemplos de enunciados en los que estén representadas posiciones discursivas de
los actores sociales y su actividad social, es decir, los intereses y los conflictos sociales en los
que se encuentra la justificación del discurso social. De manera que, a través del texto, el
análisis sociológico intenta ubicar los discursos en la producción de relaciones sociales y de su
transformación permanente.
Con estos objetivos, el texto analizado no puede ni debe obviar el contexto, ya que se
trata del referente principal con el que cuenta el análisis para acceder a la situación en la que
se produjo el texto y el lugar donde se incardina. Los contextos referidos para situar al texto
analizado se encuentran en la relación con otros textos (contexto semiótico) y con el conjunto
de actores sociales que refieren, ordenan y atribuyen significados al texto (contexto social).
Dicho contexto social está a su vez determinado por la perspectiva histórica como punto de
anclaje donde situar las continuas transformaciones de las relaciones sociales y de los
discursos analizados. Es lo que introduce la importancia de los cambios y transformaciones
sociales como motor a partir del cual el análisis del discurso sociológico interpreta lo simbólico.
Estas precisiones más genéricas y abstractas pueden ahora concretarse a partir de dos
niveles o planos comunicacionales donde intervienen los sujetos que producen los textos
objeto de análisis: nivel contextual micro-social y nivel contextual macro-social.
El primer nivel (micro-social) es el que tiene en cuenta el momento o contexto donde
se produce o se reconoce el acontecimiento discursivo. Se trata de la situación en la que el
investigador accede al discurso. Este contexto o situación micro-social nunca se produce de
forma natural y espontánea. Especialmente en la actualidad, en la sociedad de la información y
la comunicación, la conversación y el diálogo responden cada vez más a situaciones o
encuentros que conciernen por definición profesional a los potentes medios de comunicación
de masas. Esta reclusión y profesionalización del discurso en nuestras sociedades modernas
significa que fuera de este ámbito también hay que provocarlo y/o producirlo.
De la misma manera, cuando el acceso al discurso se hace a través del documento
(texto), la interpretación sociológica del discurso requiere de una lectura como forma de
aproximación y encuentro con las intenciones subjetivas que dieron lugar al texto. Pero dicha
lectura del texto es al mismo tiempo ella misma una forma de pregunta intencional del lector
Técnicas de Investigación Social I 62
Jesús Ángel González de la Osa

sobre lo leído. La propia situación de abordaje del documento se suma a los intereses y
motivaciones que justifican y dan lugar a la interpretación textual.
En este sentido, la interpretación sociológica del discurso se vuelve reflexiva y toma en
consideración una doble lectura como punto de partida; a) Una lectura activa donde las
preguntas que se le hacen al texto se realizan desde una polifonía de las diferentes posiciones
sociales que entran en el campo social de referencia, incluidas las del analista. b) Una lectura
igualitaria, en cierta forma pasiva, en la que se mantiene la posibilidad de todos los sentidos
sin omitir nada y sin privilegiar nada a priori, es decir, procurando desmantelar y allanar de
manera radical la organización del texto.
A un nivel contextual macro-social, el análisis sociológico de discursos pretende
reconstruir el campo de fuerzas e intereses sociales que competen al objeto de la
investigación, y que se encuentran localizadas en distintos órdenes comunitarios reflejados en
el texto. Estos órdenes vienen marcados por la comunidad lingüística, la comunidad cultural, la
comunidad histórica y la comunidad sociopolítica a la que pertenece el texto.
Cuando los hablantes o escribientes se esfuerzan en poner de relieve determinados
significados contenidos en el transformado polisémico de los enunciados, es porque existe y
les respalda una determinada comunidad lingüística. En el mismo plano del lenguaje, los
sujetos también se esfuerzan en referir a través de éste una realidad externa cuyo significado o
sentido se corresponde con la comunidad cultural de pertenencia. Estos significados no
pertenecen estáticos o inamovibles. Los cambios e intereses a los que están sometidos llevan a
tener en cuenta una comunidad histórica donde éstos se recortan y limitan en el tiempo. Por
último, el contexto de una comunidad sociopolítica determina los lugares desde los cuales se
deben enunciar y releer dichos significados discursivos.

Tema 10. El análisis estadístico

10.1. Introducción
La aplicación del método científico tradicional comienza con la figura de un
investigador interesado en un asunto concreto, sobre el cual construye un marco teórico y,
utilizando el método deductivo, elabora una hipótesis que refleja la asociación entre dos
variables. A continuación, dichas variables se someten a operacionalización, especificando qué
medidas empíricas las van a representar en el mundo real o, lo que es lo mismo, en el de los
hechos. Posteriormente, y una vez recopilados los datos relevantes sobre esas medidas, la
relación esperada se somete a contraste empírico.
Este procedimiento refleja una actividad científica aparentemente tediosa y rutinaria.
Pero la experiencia investigadora echa por tierra estos calificativos. En primer lugar, raramente
los conceptos teóricos facilitan una operacionalización sin imprecisiones o ambigüedades. En
segundo lugar, las asociaciones entre variables tampoco alcanzan casi nunca la perfección.

10.2. ¿Medir en las ciencias sociales?


Desde una perspectiva crítica se ha puesto en entredicho la posibilidad de medición
objetiva. La perspectiva más positivista se plantea, por el contrario, como tarea primordial la
objetivación de conceptos, la ordenación del mundo empírico a través de ellos, aunque nunca
se tiene la seguridad de una correspondencia estricta y necesaria con la estructura objetiva de
la realidad. La clasificación y la medida exigen simplificación, que está implícita en la
clasificación. También, desde estas dos perspectivas, se pulsan dos conceptos distintos de
medida. Ibáñez identificaba la perspectiva distributiva con un concepto clásico de la medida y
la perspectiva estructural con un concepto cuántico. El primero es un concepto rígido, que da
por supuesta la ligazón entre conceptos y realidad y tiene un carácter exterior. El segundo es
un concepto más dinámico, que surge espontáneamente, dentro del sistema social.
Técnicas de Investigación Social I 63
Jesús Ángel González de la Osa

En el modelo clásico, la ligazón entre conceptos y realidad es un proceso inequívoco y


lineal. Los conceptos son el punto de partida de la investigación social. Constituyen la primera
fase en la formulación de hipótesis que deben contrastarse. Los conceptos se construyen a
partir de series de observaciones que presentan algún elemento en común. Cuando el
investigador intenta tratar esta serie de observaciones, recurre a darle un nombre a este
conjunto, a enunciar un concepto. Hay, pues, una doble dirección o relación: de la observación
al concepto y de éste a aquélla.
Desde la perspectiva crítica se plantea un proceso histórico de progresiva
condensación simbólica y desarrollo del espacio de la medida. Conde expone un desagregado
de escalones o dimensiones, a modo de “gradiente discontinuo”, donde se plasman los
diferentes espacios o instancias que ha de atravesar un fenómeno social para convertirse en
un “sujeto y/u objeto medible y cifrable”: 1) Génesis (producción y apertura a un campo
simbólico y discursivo). 2) Constitución de un universo simbólico (desarrollo de un espacio
simbólico multidimensional y heterogéneo). 3) Constitución del universo de la significación
(espacios topológicos). 4) Constitución del universo de la medida (espacio euclideo, plano,
homogéneo y unidimensional). En este sentido, se trata de un modelo reductor de las
dimensiones de lo real, que siempre opera en los procesos de construcción cultural.

10.3. Estadística y metodología cuantitativa


Busca la simplicidad y desconfía de ella. En esta frase de A. N. Whitehead se recogen
las ventajas y los inconvenientes, las potencialidades y los riesgos a los que se expone el
sociólogo al usar las herramientas estadísticas en una determinada investigación. Si, por un
lado, el objetivo de la Estadística es ofrecer un resumen ajustado de las observaciones
realizadas a lo largo del proceso de investigación, que permita una más fácil interpretación de
las mismas, por otro lado existe la tentación de contentarnos con esa simplicidad,
desviándonos de incursiones en lógicas de análisis de datos más complejas que pueden
conducirnos a conclusiones mucho más satisfactorias de cara al proceso de teorización final.
En las investigaciones bien diseñadas, las decisiones sobre el tipo de análisis estadístico
que vayamos a realizar, raramente se toman después de haber recogido los datos. El análisis
de datos debe especificarse en las primeras fases de la investigación. De no ser así, el
investigador acabará con datos insuficientes e inapropiados. Muy frecuentemente, los
investigadores que no han anticipado el plan de explotación de los datos suelen fracasar en el
momento del análisis, aun cuando hayan conseguido recopilar enormes cantidades de
información. Una solución a este problema es la de coleccionar sólo aquellos datos que están
directamente relacionados con la teoría.

10.4. Funciones de la estadística en la investigación social


Kaplan establece tres funciones de las técnicas estadísticas en el proceso de
investigación: a) Tratamiento del error, b) establecimiento de inferencias, y c) análisis de
datos. Kaplan se limita a un único criterio de clasificación: el del análisis de datos, es decir, el
papel instrumental de la Estadística. Sin embargo, posteriormente Kruskal introducirá otro
nuevo criterio relativo a lo que aporta a la formación y tareas del investigador, ampliando el
espectro a cuatro funciones: 1) Resumen de datos y extracción de información relevante de los
mismos. 2) Búsqueda a la estructura subyacente en los datos, oculta por su variabilidad
aleatoria. 3) Contribución a un correcto diseño de experimentos y encuestas. Y 4) Facilitar la
comunicación de los resultados en las investigaciones a la comunidad científica. Kruskal cita
también dos disfunciones resultantes de un uso inapropiado de la Estadística, la de suministrar
el requisito de autentificación científica y la de tratar de impresionar, ofuscar y mitificar.
A partir de las anteriores funciones de la Estadística, se han diferenciado en ella dos
partes: la Estadística descriptiva, que se ocupa de la recogida, reducción y representación de
los datos, y la Estadística inferencial o inductiva, que se ocupa de la lógica y procedimientos
para la inferencia o inducción de propiedades de una población tomando como base los
Técnicas de Investigación Social I 64
Jesús Ángel González de la Osa

resultados obtenidos de una muestra conocida. Desde el ámbito de la Sociología se pretende


que la Estadística desarrolle tres funciones consecutivas básicas: la obtención de muestras
representativas, la oferta de herramientas para asegurar la contrastación entre teoría y datos y
la contribución mediante distintos análisis y modelos a la elaboración teórica.

10.5. El análisis estadístico


En la investigación social mediante encuesta, una vez realizadas todas las entrevistas,
se ha de procesar toda la información recogida a partir del cuestionario, a fin de facilitar el
análisis estadístico de los datos. Dicha información se resume en una matriz de datos N x M,
siendo N el número de unidades de análisis utilizado (casos) y M el número de características o
variables de las que hemos obtenido información.
Ejemplo de matriz de datos (a partir de una encuesta aplicada a una muestra de jóvenes
españoles de entre 15 y 29 años)
M Variables / Características
N Sexo Edad Ideología Estado civil … M
Casos
1 Mujer 22 C. Izda. Soltera
2 Hombre 19 Izda. Soltero
3 Mujer 18 C. Dcha. Soltera
4 Mujer 26 Izda. Divorciada
5 Hombre 27 Derecha Casado

N Hombre 16 Izda. Soltero
10.5.1. Clasificación de variables
El proceso de operacionalización de las variables está ligado a la definición y a los tipos
de variables que se pueden dar. La clasificación más operativa es la que hace referencia a su
nivel de medición. Así, las variables pueden ser nominales, ordinales, de intervalo y de razón,
que forman entre sí una escala de niveles de medida, de modo que cada nivel engloba a los
inferiores y comprende todas las propiedades del nivel anterior y una más. Una escala es “una
disposición conjunta de cosas distintas, pero comunes en algún aspecto”. Las escalas son el
resultado de una distinción, y la distinción lo es, a su vez, de la medida, tomada esta última en
una acepción amplia, resultante de comparar cosas con un patrón determinado.
1) Escala nominal. Se basa en una distinción sencilla, que establece únicamente la
diversidad de cosas diferentes pero iguales en algún aspecto. Es la distinción resultante de la
medición en su sentido más amplio, esto es, el de la comparación de cosas para establecer su
igualdad o desigualdad. Los objetos o personas que se perciben como iguales se sitúan bajo
una misma clase o categoría. Sin embargo, no se pueden establecer comparaciones entre
clases. Una clase puede diferenciarse de otra, pero no será ni mejor ni peor. Así, por ejemplo,
una variable medida según una escala nominal es el estado civil. Otra variable nominal es el
sexo o las respuestas dicotómicas (sí/no) a preguntas planteadas en el cuestionario.
Las categorías de las variables nominales (y las de las restantes) han de ser exhaustivas
y excluyentes. La exhaustividad hace referencia a que en el cuestionario han de constar las
suficientes categorías como para poder clasificar todos y cada uno de los casos considerados.
También han de ser excluyentes, esto es, no debe existir duda alguna sobre la categoría en la
que un caso ha de ser ubicado. Cada caso o individuo sólo puede ser incluido en una categoría.
2) Escala ordinal. Este nivel recoge las características del anterior, es decir, clasifica a
los individuos u objetos en función de la posesión o no de un atributo, pero además permite
establecer comparaciones basadas en el orden, en función del grado de posesión de una
característica o en el grado de acuerdo con alguna cuestión planteada en el cuestionario. Sin
embargo, este nivel de medición no indica la magnitud de las diferencias entre las distintas
categorías. Encontramos muchos ejemplos, como el nivel de estudios, el grado de agresividad,
la clase social o la satisfacción con el empleo.
3) Escala de intervalo. En este nivel se clasifican, se ordenan y se indica la distancia
entre las distintas categorías. Lo característico de esta escala de intervalo es la existencia de
Técnicas de Investigación Social I 65
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una medida común y constante, lo que permite asignar un número real a los objetos de un
conjunto ordenado. El punto cero de este nivel de medición es arbitrario, es decir, no implica
ausencia absoluta de la característica que se esté midiendo. La edad, los ingresos o la ideología
de un individuo son ejemplos de variables de intervalo. La mayor ventaja de estas variables es
que se puede proceder a realizar operaciones matemático-estadísticas directamente, sin
necesidad de adjudicar a las categorías códigos numéricos arbitrarios.
4) Escalas de razón. No existen diferencias entre las escalas de intervalo y de razón.
Pero hay que aclarar la distinción entre ambas. El cero en el nivel de razón o proporción es
absoluto, representando la ausencia absoluta de la característica que mide (peso, altura…).
Obviando esta diferencia, las escalas de intervalo y razón comparten las mismas propiedades.
El segundo criterio clasificador de variables hace referencia a su naturaleza. Según el
mismo existen variables cualitativas y cuantitativas. Las primeras son aquellas cuyos elementos
tienen carácter no numérico, frente a las segundas, que tienen elementos de carácter
numérico. Las cuantitativas se subdividen en agrupadas o no y en discretas y continuas. Las
agrupadas presentan una serie numérica agrupada en intervalos a efectos operativos y de
síntesis. Las continuas pueden adoptar cualquier valor (incluso fraccionado) dentro de un
rango, en tanto que las discretas sólo pueden adoptar valores enteros dentro de su rango.
Clasificación de variables según su naturaleza
Cualitativas: aquellas que no pueden Cuantitativas: aquellas que pueden adoptar valores numéricos.
adoptar valores numéricos. - Ejemplo de agrupadas: grupos de edad.
(Ejemplos: recuerdo de voto, estado - Ejemplo de no agrupadas: años que lleva trabajando en una empresa.
civil…). Discretas: sólo pueden adoptar valores Continuas: pueden adoptar todos los
enteros. valores en un rango, incluso los
(Ejemplo: número de hijos). fraccionados.
(Ejemplo: ingresos en el hogar).
El tercer criterio utilizado para clasificar variables es decisivo a la hora de analizar las
relaciones que se establecen entre ellas. Se trata de la posición que ocupan en a investigación.
Así, se dispone de variables independientes, dependientes e intervinientes. Las primeras son las
que tienen poder explicativo, cuya influencia sobre las dependientes se quiere descubrir y
calibrar a lo largo de la investigación. La variable dependiente, por tanto, es la variable a
explicar. La variable interviniente, por último, se interpone entre la independiente y la
dependiente, modificando la relación.
10.5.2. Análisis de una sola variable
Para poder establecer comparaciones entre distintos individuos, grupos o colectivos,
se hace imprescindible la clasificación de los datos obtenidos a partir del cuestionario. Existen
dos pasos que sigue la Estadística descriptiva: a) la organización de los datos, y b) la
manipulación de los mismos, aplicándoles procedimientos aritméticos.
Cuando se dispone de un gran número de datos como los que podrían desplegarse en
una matriz de datos de N=2500 casos y M=40 preguntas, es útil distribuir los distintos casos en
clases o categorías y determinar el número de individuos que pertenecen a cada una de ellas.
Una ordenación tabular de los casos entre una de las categorías de una pregunta (o variable),
se conoce como distribución de frecuencias.
En el cuadro adjunto (ejemplo: estado civil) se pueden apreciar varias columnas:
Categorías de respuesta Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado
(1) (2) (3) (4) (5)
Soltero/a 1.244 83,4 83,4 83,4
Casado/a 165 11,1 11,1 94,4
Viviendo en pareja 67 4,5 4,5 98,9
Separado/a 9 0,6 0,6 99,5
Divorciado/a 4 0,3 0,3 99,8
Viudo/a 1 0,1 0,1 99,9
Nc 2 0,1 0,1 100,0
Total 1.492 100,0 100,0
1) En la primera columna figuran las categorías de respuesta, incluidos aquellos que no
han contestado (categoría importante si el número de casos supera el diez por ciento de los
entrevistados). Como se trata de una variable nominal, el orden de las categorías no importa;
Técnicas de Investigación Social I 66
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si se tratara de una variable ordinal o de intervalo, habría que convenir si colocarlas en orden
ascendente o descendente, manteniendo la ordenación interna de las mismas.
2) La segunda columna recoge las frecuencias ordinarias o absolutas, es decir, el
número de casos que se agrupa bajo cada categoría. En este caso predominan los solteros.
3) La tercera columna presenta la distribución porcentual de los casos para las
diferentes categorías, resultado de dividir la frecuencia ordinaria de una categoría entre el
tamaño total de la muestra y multiplicado por cien.
4) La cuarta columna ajusta los porcentajes a las respuestas emitidas, esto es,
excluyendo a los que no han contestado.
5) La quinta columna sólo tiene sentido a partir del nivel de medición ordinal, pues se
trata del cálculo de los porcentajes acumulados. Permite interpretar el tanto por ciento de
individuos que se encuentran por debajo de alguna posición o puntuación.
Medidas de tendencia central y dispersión
El análisis estadístico básico de una distribución de frecuencias consiste en reducir el
conjunto de observaciones sobre una variable a una observación típica que, como tal, se
puede tomar como representativa del colectivo estudiado. Esta reducción es útil y ofrece gran
precisión, por razones operativas, de síntesis y comparativas, y el valor que la expresa recibe el
nombre de medida de tendencia o promedio central.
Atendiendo al nivel de medición de las variables, las medidas de tendencia central más
adecuadas son: moda, mediana y media.
Nivel de medición de la variable Medida de tendencia central adecuada
Nominal Moda (Mo)
Ordinal Moda (Mo), Mediana (Me)
Intervalo Moda (Mo), Mediana (Me), Media
Moda. La moda de una serie de números es aquel que se presenta con mayor
frecuencia, o sea, el valor más común. Es la más apropiada para variables nominales, dado que
es la categoría a la que corresponde la frecuencia máxima. La moda puede no existir y, si
existe, puede no ser única (esto es, puede haber frecuencias unimodales, bimodales o
multimodales). En la distribución de frecuencias de la variable “estado civil” comprobamos que
el valor más frecuente (1244 casos) es el que se corresponde con la categoría soltero.
Mediana. La mediana es un promedio que divide a la distribución en dos partes
iguales, es decir, aquel valor que deja por debajo el 50% de los casos y por encima el otro 50%.
La mediana de una distribución no tiene por qué corresponderse necesariamente con un dato
de la misma: simplemente se trata de un valor teórico. Sólo puede aplicarse a partir del nivel
de medición ordinal porque el propio concepto de mediana implica dirección.
Media. Sólo se puede aplicar en el nivel de medición intervalar. Se construye mediante
la suma de todas las puntuaciones de una distribución, dividida por el número de casos. Al
incluir a todas las puntuaciones de la distribución desarrolla un pequeño inconveniente, que
consiste en dejarse influir por la existencia de valores extremos en la distribución. Cuando
existen esos valores extremos, es más conveniente sustituirla por la mediana.
Existen otras medidas, derivadas de la mediana, que son conocidas como medidas de
posición: cuartiles, deciles y percentiles. Los cuartiles dividen a la distribución en cuatro partes
(el primer cuartil es el valor que deja por debajo un 25% de los casos y por encima el 75%
restante; el segundo cuartil coincide con la mediana, el tercero deja por debajo el 75% de los
casos y por encima el 25% que resta, coincidiendo el cuarto cuartil con el valor más alto de la
distribución: dejando por debajo el 100% de los casos). Los deciles dividen la distribución en
diez partes (el primer decil deja por debajo el 10% de los casos y por encima el 90% restante, y
así sucesivamente, coincidiendo el quinto decil con la mediana). Los percentiles dividen la
distribución en cien partes iguales (el percentil 38 dejará el 38% de los casos por debajo y el
62% por encima, y así correlativamente, coincidiendo el percentil 50 con la mediana.
Las medidas de tendencia central son imperfectas, y sólo se logran a base de una
simplificación de la realidad, más o menos aproximada. El hecho de que una medida de
tendencia central represente a un conjunto de valores no indica el grado en que se da tal
Técnicas de Investigación Social I 67
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representatividad con respecto al total de esa muestra. Como índice de la mayor o menor
imperfección de estos promedios, se usan otras medidas complementarias: las de variabilidad
o dispersión, que denotan la heterogeneidad de los valores dentro de la distribución de
frecuencias de una variable. Y, por tanto, también nos muestran la mayor o menor
aproximación con que las medidas de tendencia central representan a un grupo o muestra.
La variabilidad es una propiedad presente en cualquier muestra de casos, que nos
indica cómo se dispersan éstos en torno a un valor medio, e indica si los distintos valores de
una variable son muy parecidos o distintos entre sí. Al igual que con los promedios, existen
medidas de dispersión adecuadas para cada nivel de medición de las variables:
Nivel de medición de las variables Medidas de dispersión
Nominal Rango o recorrido, razón de variación.
Ordinal R. de variación, rango intercuartílico y rango semiintercuartílico.
Intervalo R. de variación, rango intercuartílico y semiintercuartílico,
desviación media, desviación típica, varianza y coeficiente de
variación de Pearson.
10.5.3. Construcción y lectura de tablas de contingencia
Una de las facetas del análisis de dos variables es la investigación de la causalidad. Sin
embargo, el estricto modelo de explicación causal no es adecuado para las ciencias sociales,
por tres razones básicas: a) El comportamiento humano es una pregunta compleja y a veces
incontestable. No debemos esperar encontrar, como en las ciencias naturales, una relación
causa-efecto clara. Siempre hablamos en términos de probabilidad, no de certeza. b) Al
establecer la relación entre dos variables debemos tener en cuenta la posibilidad de que otra u
otras variables estén influyendo en esa relación. c) No siempre está claro cuál es la variable
independiente y cuál la dependiente, esto es, no sabemos la dirección de la asociación. En
algunos casos resulta obvio por el sentido común, pero no es así invariablemente. Las variables
de tipo actitudinal son más complicadas en su comportamiento.
Los procedimientos estadísticos para el análisis de dos variables nos muestran la
probabilidad de que exista asociación entre ellas. Pero hay que guardar cierto escepticismo
ante la posibilidad de que exista causalidad entre ellas. Los estadísticos constituyen una guía
matemáticamente fundada, nunca una prueba incuestionable.
Los procedimientos estadísticos que usamos en el análisis de la relación entre dos
variables vienen determinados en gran medida por el nivel de medición de las mismas. Así,
nosotros nos vamos a ceñir básicamente a los apropiados para variables de tipo cualitativo
(nominales y ordinales). La representación tabular de dos variables nominales u ordinales
adopta la forma de las llamadas tablas de contingencia. Muestran los pares de valores
tomados por cada caso o individuo de una muestra o población por cada par de variables.
Las tablas aparecen divididas en casillas. Cada casilla representa la coincidencia de un
valor específico para cada variable. El tamaño de la tabla de contingencia viene determinado
por el número de filas y de columnas de la misma, esto es, por el número de categorías de
cada una de las dos variables. Este tamaño servirá para distinguir un tipo de tablas de otras y
permitirá seleccionar los procedimientos estadísticos más adecuados para cada tipo de tabla.
En la siguiente tabla tenemos dos variables de tipo cualitativo: se pone en relación la
percepción que se tiene del número de inmigrantes que existen en España con la ideología de
los entrevistados. En muchas ocasiones, cuando son pocos los casos, con sólo echar un vistazo
a la forma en que se distribuyen las frecuencias entre las diferentes casillas o celdillas de la
tabla de contingencia podemos conocer si existe algún patrón de comportamiento específico
entre ambas variables que pudiera diferir de la distribución que pudiera provocar el propio
azar. Pero cuando los casos y las categorías de las variables son muchos, es necesario recurrir a
la estandarización, esto es, al cálculo de porcentajes.
Normalmente, en una tabla de contingencia se pueden calcular: a) Porcentajes en el
sentido de la variable independiente (de las columnas); es el más usado, pues tiene más
sentido explicativo. b) Porcentajes en el sentido de la variable dependiente (de las filas). c)
Porcentajes calculados sobre el total de la muestra.
Técnicas de Investigación Social I 68
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Ejemplo de cálculo del tamaño muestral (Tabla de contingencia, a partir de la pregunta: En tu


opinión, ¿el número de inmigrantes que vive en España es excesivo, adecuado o escaso?)
Percepción número de Ideología
inmigrantes Extrema Izquierda Centro Derecha Extrema Total
izquierda derecha
Excesivo Recuento 36 141 317 78 8 580
% de ideología 43,4% 43,7% 68,2% 74,3% 88,9% 58,9%
Adecuado Recuento 27 119 101 14 1 262
% de ideología 32,5% 36,8% 21,7% 13,3% 11,1% 26,6%
Escaso Recuento 10 27 15 5 0 57
% de ideología 12,0% 8,4% 3,2% 4,8% 0,0% 5,8%
No sabe/ Recuento 10 36 32 8 0 86
No cont. % de ideología 12,0% 11,1% 6,9% 7,6% 0,0% 8,7%
Total Recuento 83 323 465 105 9 985
% de ideología 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%
Cuando calculamos los porcentajes en el sentido de las columnas (ahí suele ubicarse la
variable que consideramos independiente), la lectura se hace en sentido contrario, esto es, en
el de las filas. En la siguiente tabla se calculan los porcentajes en sentido horizontal; por tanto,
han de leerse en sentido vertical.
Ejemplo de tabla de contingencia a partir de la percepción del número de inmigrantes por
ideología (por filas)
Percepción número de Ideología
inmigrantes Extrema Izquierda Centro Derecha Extrema Total
izquierda derecha
Excesivo Recuento 36 141 317 78 8 580
% núm.inmigr. 6,2% 24,3% 54,7% 13,4% 1,4% 100.0%
Adecuado Recuento 27 119 101 14 1 262
% núm.inmigr. 10,3% 45,4% 38,5% 5,3% 0,4% 100,0%
Escaso Recuento 10 27 15 5 0 57
% núm.inmigr. 17,5% 47,4% 26,3% 8,8% 0,0% 100,0%
No sabe/ Recuento 10 36 32 8 0 86
No cont. % núm.inmigr. 11,6% 41,95% 37,2% 9,3% 0,0% 100,0%
Total Recuento 83 323 465 105 9 985
% núm.inmigr. 8,4% 32,8% 47,2% 10,7% 0,9% 100,0%
A continuación, nos queda la tabla en la que se representan los porcentajes por casilla
o celdilla calculados sobre el total de la muestra. Este es el cálculo menos utilizado.
Ejemplo de tabla de contingencia a partir de la percepción del número de inmigrantes por
ideología (% sobre el total)
Percepción número de Ideología
inmigrantes Extrema Izquierda Centro Derecha Extrema Total
izquierda derecha
Excesivo Recuento 36 141 317 78 8 580
% del total 3,7% 14,3% 32,2% 7,9% 0,8% 58,9%
Adecuado Recuento 27 119 101 14 1 262
% del total 2,7% 12,1% 10,3% 1,4% 0,1% 26,6%
Escaso Recuento 10 27 15 5 0 57
% del total 1,0% 2,7% 1,5% 0,5% 0,0% 5,8%
No sabe/ Recuento 10 36 32 8 0 86
No cont. % del total 1,0% 3,7% 3,2% 0,8% 0,0% 8,7%
Total Recuento 83 323 465 105 9 985
% del total 8,4% 32,8% 47,2% 10,7% 0,9% 100,0%
La estrategia de elaboración de Lazarsfeld se usa para hacer comprensible la relación
entre dos variables a través de la introducción de variables adicionales. En principio, este
modelo fue desarrollado a partir de tablas de contingencia, pero los mejores resultados se
pueden obtener mediante la aplicación de técnicas estadísticas mucho más sofisticadas.
Lo primero que hay que discernir es si la variable test (adicional) es anterior o previa a
las dos variables consideradas o si está interviniendo entre ellas. Esta posible diferencia pauta
las diferentes relaciones lógicas del modelo multivariable. Así, si es interviniente, la secuencia
lógica consistirá en que la variable independiente afecta a la interviniente, que, a su vez, afecta
a la variable dependiente. Si la variable test es previa en el tiempo a las otras dos, entonces
afectará a ambas. Existirá una relación empírica entre variable independiente y variable
Técnicas de Investigación Social I 69
Jesús Ángel González de la Osa

dependiente, debido a su relación común con la variable test antecedente, pero no por la
existencia de ningún vínculo causal entre ellas. En función de estas puntualizaciones,
podremos hablar de replicación, explicación, interpretación y especificación.
Modelo de elaboración de Lazarsfeld
Relaciones parciales comparadas con la Variable test
original. Antecedente Interviniente
Igual. Replicación
Menor o ninguna. Explicación Interpretación
Una parcial es la misma o mayor y la
otra es menor o inexistente. Especificación
Una de las modalidades del modelo de elaboración es la replicación. Se produce cando
las relaciones parciales son iguales a la relación original, sin tener en cuenta si la variable test
es antecedente o interviniente. Este método se utiliza en muchas ocasiones para replicar los
hallazgos en distintas submuestras. La explicación describe la existencia de una relación
espurea, es decir, se produce cuando la relación original desaparece al incluir una variable test.
Esta variante del modelo de elaboración requiere que la variable test sea anterior a las
variables independiente y dependiente, así como que las relaciones parciales generadas por la
variable test sean menos significativas que la general. La interpretación es parecida a la
explicación, pero se diferencia en la posición temporal de la variable test y en sus efectos. La
especificación hace referencia a un modelo que produce una relación parcial igual a la original
y otra que difiere o, mejor dicho, desaparece.

Tema 11. El uso de modelos matemáticos

11.1. Introducción
La construcción de modelos o modelizaciones implica una serie de exigencias o
asunciones. En primer lugar, los modelos matemáticos requieren variables cardinales o de
intervalo. Por ello, han tenido su extensión en las disciplinas que han contado con tales
variables: dinero, votos, escalas de inteligencia o personalidad, etc. Pero también habría que
analizar hasta qué punto tales disciplinas se han convertido en dependientes de dichas
variables en pos de su formalización. En segundo lugar, parten de una ontología, de una
descripción del ser social como un individuo racional, habitualmente en situaciones de
competitividad e incertidumbre. Tras muchos modelos hay un elogio de la decisión, como si los
sujetos, en su vida cotidiana, estuvieran más llevados por las elecciones que por rutinas,
presiones, creencias, convicciones, o lo que Bourdieu denomina sentido práctico. En tercer
lugar, la aplicación de modelos requiere un notable conocimiento del uso de las matemáticas
en general y de la estadística multivariante en particular. Una tensión entre lo que el modelo
aporta y lo que el modelo exige y limita.

11.2. La definición del concepto de modelo


El Diccionario de la Real Academia Española ofrece hasta diez significados distintos del
término modelo, pero sólo dos pueden considerarse propios del ámbito metodológico: a)
Representación en pequeño de alguna cosa. b) Esquema teórico, generalmente en forma
matemática, de un sistema o de una realidad compleja, que se elabora para facilitar su
comprensión y el estudio de su comportamiento.
Pues bien, estos dos significados tienen trampas. Hablar de representación de algo
implica la asunción de la existencia de ese algo, de esa realidad. Es un ejercicio de realismo,
enfrentándose por lo tanto a las posiciones constructivistas que destacan que lo que las
ciencias estudian son objetos reconstruidos o producidos por tales ciencias y no objetos reales.
Tropezamos con una de las constantes tensiones presentes al hablar de modelos, como es la
existente entre la concepción del modelo como tal representación de la realidad o como
instrumento forjador de tal realidad.
Técnicas de Investigación Social I 70
Jesús Ángel González de la Osa

La pequeñez de la representación, que se supone es el modelo, es una metáfora que


exige también una mínima reflexión. No hay reducción de tamaño en un modelo matemático,
ni en un modelo que explica, p. ej., la tasa de ahorro de una sociedad. Lo que reduce el modelo
es la cantidad de dimensiones o elementos de la realidad. El modelo reduce porque excluye,
no porque miniaturiza. Es una simplificación de la realidad porque elimina elementos de ésta.
La tercera trampa tiene que ver con el segundo de los significados. Avisa de la difusa
frontera entre teoría y modelo, que señala la tendencia de las teorías a constituirse en
modelos y viceversa. Una tendencia que tiene que ver con el momento de institucionalización
de las ciencias en los diversos campos intelectuales y profesionales. Cuanto más se exija a una
ciencia que sea aplicada, operativa y poco reflexiva y crítica, la frontera tiende a diluirse.
Casas Aznar define el modelo: 1) Como prototipo o tipo ejemplar de algo a lo que
habría que aspirar. 2) Una serie de planos esquemáticos mostrando qué es una cosa o cómo
hay que desarrollarla. 3) Un procedimiento de análisis de datos para propósitos generales, sin
contenido, como cuando se habla del modelo subyacente en el modelo de regresión lineal. 4)
Un modelo matemático, como los especialmente utilizados por la econometría.
A las cuatro acepciones pueden añadirse otras tres: 5) Articulación de teorías que
explican un fenómeno, que revelan el “mecanismo oculto” de un fenómeno. 6) Acción de
hacer común lo que parece distante. Cuando se dice de varios fenómenos o comportamientos
que siguen el mismo modelo, se está señalando lo que tienen de común, aun cuando sea
relativamente abstracto. 7) Corriente de métodos actualmente utilizada.
La relación entre teoría y modelo es fluctuante. Para unos, el modelo es un conjunto
de teorías que explican un fenómeno. Para otros, la teoría es lo que subyace a un modelo;
mientras que, en la posición contraria, se encuentran quienes mantienen que toda teoría
arrastra un modelo. De esta manera, podría concluirse que un modelo (explicativo) lleva
implícito un modelo de los objetos sociales. Por último, se encuentra la relación creativa entre
modelo y teoría. Para éstos, el modelo es fuente creativa de teorías.
El modelo va más allá de su expresión matemática, que puede considerarse su sintaxis.
El modelo matemático requiere de este lenguaje, de esta sintaxis, pero también tiene su
significado. Un modelo que sólo fuese una expresión lógica formal, sintácticamente perfecta
pero sin significado alguno, no tendría sentido. Un modelo en su expresión matemática puede
poner en relación una variable con otra, como por ejemplo la variable nivel de rentas o
ingresos y la variable valor catastral de la vivienda, pero carecería de sentido aparente. El
modelo no sólo ha de ser riguroso y preciso en las expresiones, sino también ha de tener
sentido. Por tal exigencia de sentido, el modelo tiende a confundirse con la teoría.

11.3. ¿Para qué sirve un modelo?


La principal función de los modelos es simplificar el mundo para hacerlo comprensible.
Se asume que el modelo no es la realidad, sino que un instrumento para abordarla y
manejarla. La utilidad del modelo se encuentra, por lo tanto, en su capacidad para explicar lo
que pasa, aun sabiendo que este instrumento no tiene en cuenta absolutamente todo lo que
pasa. Si hasta aquí podría hablarse de acuerdo general sobre la dimensión pragmática del
modelo, el problema surge cuando, casi sin darnos cuenta:
a) Se convierte en un instrumento normativo, hasta llegar a afirmarse que si el modelo
no explica correctamente la realidad es porque es ésta la que no se adapta a aquél. Parece que
los sujetos tendrían que adaptarse al modelo que los explica, en lugar de que éste se adapte a
su realidad. Sin embargo, en la medida que los modelos son susceptibles de integrarse en
políticas sociales, el modelo heurístico puede derivar en un modelo de comportamiento.
b) Por razones del dominio de una ciencia, que se convierte en referencia para las
demás. Es decir, algo surgido en el proceso de abstracción, a partir de la investigación empírica
en un campo específico de la realidad, se lleva, como una especie de gran máquina explicativa,
a otros campos. Traslado con el que se corre el peligro de amoldar (o forzar) esta realidad
social al nuevo modelo aplicado, aun cuando haya surgido de otra realidad.
Técnicas de Investigación Social I 71
Jesús Ángel González de la Osa

Dejando a un lado estas frecuentes tendencias, la utilidad de un modelo se encuentra


en su capacidad de hablar de la realidad y, sobre todo, en su potencial para explicarla, es decir,
para establecer relaciones causales entre fenómenos. Los modelos hablan de la realidad; este
es su principal papel. Aceptado un modelo, se utiliza en la práctica, pero, en principio, la
aplicación práctica del modelo aparece como finalidad de la investigación en general. El
modelo quedaría remitido a una explicación de la realidad en términos de relaciones entre
variables. El modelo desarrolla esquemáticamente las relaciones lógicas entre variables.
Hay modelos y modelos matemáticos; pero los últimos son los verdaderos modelos. Si
no se alcanza la expresión matemática, el modelo aparece como una explicación de segundo
grado de la realidad. Así, todo modelo, entendido principalmente como relación entre
variables, ha de tener una representación matemática, ya sea en una o varias ecuaciones.

11.4. Las fases de construcción de un modelo


La primera fase en la construcción de modelos tiene carácter inductivo. Hay un
fenómeno social del que se obtienen distintas observaciones. Por ejemplo, se quiere construir
un modelo sobre la evolución de la opinión pública en un aspecto de la realidad social. Pues
bien, en este primer paso se toman distintas observaciones de tal opinión pública; se requiere
ya una selección de población y variables. Selección que a su vez implica, aunque sea de
manera un tanto difusa aún, la guía de cierta hipótesis.
En el segundo paso, el modelo, aún de manera informal, hace su aparición. Es todavía
un modelo impreciso que podría explicar la relación entre las observaciones realizadas. Por
ejemplo, supongamos que en un estudio que intenta la construcción de un modelo sobre la
evolución de los resultados electorales, la primera formalización establece que el porcentaje
de votos hacia los partidos conservadores tiende a aumentar cuando las situaciones
económicas son más críticas. Para ello, en la fase anterior, se habrá seleccionado una
población, un periodo de observación, y variables como los resultados en determinadas
convocatorias electorales y variables económicas (renta per cápita, población ocupada, etc.).
A partir de aquí se establece una disyuntiva: a) acudir a los modelos formales
existentes o a los tipos de análisis estandarizados; b) construir una relación matemática entre
las variables. En cualquier caso, nos encontramos en la entrada de la etapa de formalización
del modelo. Ahora, la relación entre las variables se expresa en lenguaje matemático.
Una vez construido el modelo formal, la siguiente etapa nos lleva a su manipulación y
aplicación. Una aplicación que supone un paso deductivo y que ha de analizar hasta qué punto
el modelo construido sirve para explicar observaciones distintas a las realizadas. Nos
encontramos entonces en la etapa donde se juega el éxito o el fracaso del modelo construido.
Ahora bien, aun cuando el modelo construido sea capaz de explicar la relación entre
variables sobre otras observaciones distintas, se requiere un siguiente esfuerzo. Son las otras
fases siguientes. La primera consiste en analizar si el modelo construido tiene sentido. Para
esta fase, el trabajo de conceptualización previa y, por lo tanto, la discusión sobre los marcos
teóricos de referencia, es imprescindible.
La última fase atañe a la dimensión pragmática del modelo: ¿Puede aplicarse a otras
observaciones distintas? ¿Es capaz de predecir? ¿Puede proyectarse a otros fenómenos? Pero,
sobre todo, ¿explica mejor la realidad que antes de la aplicación del modelo?

11.5. Teoría de juegos: modelo de modelos


En los últimos decenios, el tipo de modelos matemáticos con mayor proyección en las
ciencias sociales ha sido el incluido dentro de la Teoría de Juegos. Se aplica especialmente a
situaciones conflictivas, de manera que hay actores individuales o colectivos que han de tomar
decisiones, cuando tales decisiones les afectan mutuamente y parten de intereses
contrapuestos. Se establece así una situación de competencia entre tales agentes.
La diversidad de los tipos de juegos es amplia, quedando divididos en juegos
cooperativos y juegos no cooperativos. Los primeros plantean situaciones en las que los
Técnicas de Investigación Social I 72
Jesús Ángel González de la Osa

agentes en conflicto tienen posibilidades de comunicación y, por lo tanto, de llegar a acuerdos


e incluso establecer alianzas. En los juegos no cooperativos, cada jugador sólo se interesa de
maximizar sus beneficios, sin tener en cuenta los de los demás, aun cuando sí ha de realizar
proyecciones sobre cuáles serán las decisiones de los otros actores con los que compite.
11.5.1. El dilema del prisionero
El dilema del prisionero es el modelo más influyente de las ciencias sociales. Su
inventor, Tucker, lo utilizaba para explicar las posibilidades de las matemáticas para entrar en
las relaciones sociales y suele ser ofrecido como ilustración de situaciones en las que, si los
individuos se rigen únicamente por sus intereses individuales, sin tener en cuenta a los demás,
se obtienen malos resultados. La vida real nos da continuas referencias de estas situaciones.
Piénsese en las “operaciones salidas de vacaciones”: si todos los automovilistas salen a la
mejor hora, las posibilidades de atasco son grandes. Por lo tanto, deja de ser la mejor opción.
Desarrollemos el dilema: Dos ladrones, Juan y Carlos, son capturados cerca de la
escena de un robo y sometidos a un “tercer grado” separadamente por la policía. Cada uno ha
de optar si confesar o no y si implicar al otro. Si ninguno de los dos confiesa, ambos
permanecerán en prisión un año por el delito de portar armas. Si los dos confiesan e implican
al otro, ambos penarán por diez años. Sin embargo, si uno de ellos confiesa e implica al otro, y
éste no confiesa, el que ha colaborado quedará libre de cargos, mientras que el otro
permanecerá en prisión por veinte años. Las estrategias son confesar o no, mientras que los
resultados son el número de años de condena. Los distintos escenarios pueden expresarse en
forma de una tabla como la siguiente, donde el resultado (en años de prisión) puesto en
primer lugar es para el jugador que se encuentra en las filas (Carlos); mientras que el segundo
guarismo en cada celda corresponde al otro jugador, el que escoge en las columnas:
Juan
Confiesa No confiesa
Carlos Confiesa 10 años, 10 años 0 años, 20 años
No confiesa 20 años, 0 años 1 año, 1 año
La estrategia más racional es confesar: si no confieso, podría caerme entre un año (el
otro tampoco confiesa) y veinte años (el otro confiesa); si confieso, entre diez años (el otro
también confiesa) y quedar en libertad (el otro no confiesa). Como los dos pensarán lo mismo,
ambos penarán diez años. Si ambos actuasen irracionalmente, no confesando, sólo
permanecerían en prisión durante un año.
En el ejemplo, la estrategia de confesar es la estrategia dominante: cada jugador
evalúa separadamente cada una de las combinaciones de estrategias a las que ha de hacer
frente, y para cada combinación selecciona aquella que desde su interés es la que le ofrece
mejores resultados. Es la misma seleccionada por los dos jugadores. Confesar es la estrategia
dominante. Como los dos prisioneros confiesan, se constituye un equilibrio de la estrategia
dominante. Es decir, para cada jugador hay una estrategia dominante y en el conjunto del
juego hay un equilibrio de estrategia dominante.
El atractivo del resultado del dilema del prisionero es que la acción individualmente
racional resulta, para los dos jugadores, ser la peor en términos de sus propósitos. Es decir, la
acción racionalmente individual conduce a inferiores resultados para cada persona. Los
presupuestos o asunciones del dilema del prisionero son: a) Es un juego entre dos personas o
actores, lo que puede proyectarse en dos actores colectivos. b) No hay comunicación entre los
“dos prisioneros”; por lo tanto, no pueden coordinar sus estrategias. Es un juego no
cooperativo. c) La interacción entre los “dos prisioneros” se reduce a una única vez. d) Hay una
inclinación hacia la estrategia más equilibrada o menos arriesgada.
11.5.2. Juegos de suma cero
Los juegos de suma cero añaden otra condición a las del dilema del prisionero: lo que
un jugador gana, lo pierde el otro. Ejemplo: dos niños juegan con una moneda cada uno.
Ambos las esconden en su mano, para descubrirlas de forma simultánea. En cada turno o
situación, uno de los jugadores ha de predecir que van a ser iguales o distintas. Si opta por
“iguales” deja al otro jugador con la categoría “distintas”. Pues bien, si tras descubrirse las
Técnicas de Investigación Social I 73
Jesús Ángel González de la Osa

monedas se observa que ambos han optado por el mismo lado de la moneda (cara o cruz),
gana el jugador que optó por “iguales”. Si difieren, gana el otro jugador. El premio es la propia
moneda. La tabla que se configura es la siguiente:
Distintas
Cara Cruz
Iguales Cara 1, -1 -1, 1
Cruz -1, 1 1, -1
En cada celda, la suma es cero. Uno gana lo que el otro pierde. Supongamos ahora dos
empresas que venden ordenadores de iguales características. En un momento determinado, el
cupo es de 1.000 ordenadores. Si se opta por poner un precio de 1.000 euros por ordenador, el
total de los ingresos a repartir será de un millón de euros. Si se opta por un precio de 2.000
euros, el total de ingresos sería de dos millones de euros, si se vendiesen todos. Se supone
que, debido a tal precio, las ventas bajarán a la mitad, obteniéndose unos ingresos de un
millón de euros por los 500 ordenadores vendidos. Si ambas empresas ponen el mismo precio,
se supone que se repartirán el mercado a la mitad. Pero si una de ellas opta por el precio más
alto y la otra por el más bajo, se supone que ésta copará totalmente el mercado y la otra no
venderá nada. El cuadro queda terminado marcando lo que perdería cada empresa si no vende
ningún ordenador, siendo el coste total del contingente de 500.000 euros. El cuadro que se
establece es el siguiente, en función de lo que gana o pierde cada empresa en cada decisión:
Empresa B
Precio 1.000 € Precio 2.000 €
Empresa A Precio 1.000 € 0,0 500.000 €, -500.000 €
Precio 2.000 € -500.000 €, 500.000 € 0,0
Lo más lógico, lo que establece ya una graduación en la lógica, es que cada empresa se
inclinará por la opción de menos riesgo, la que haga mínimas la posibilidades de pérdidas. Para
la empresa A, la decisión de poner la mercancía a un precio de 1.000 € le puede suponer una
ganancia de medio millón o, en el peor de los casos, si la empresa B realiza la misma decisión,
no tener pérdidas. Como para la otra empresa ocurre lo mismo, las dos se inclinarían por el
precio más bajo. Claro está, siempre suponiendo que las dos empresas sitúan sus productos en
el mercado, con el precio, simultáneamente. Si una de las empresas tiene la posibilidad de
decidir tras la otra, la cuestión sería distinta: si la empresa A se inclina por la opción de 1.000 €,
la empresa B hará lo mismo; si opta por 2.000 €, la empresa B seguirá optando por 1.000 €
para obtener unos beneficios de 500.000 €. Por lo tanto, este juego parece tener una única
solución, pues hay un criterio dominante para establecer las estrategias: maximin criterion.
Podría pensarse que es el mejor criterio, pues es el que consigue llegar al conjunto del
mercado sin que nadie pierda, ni empresas ni consumidores. Si ambas empresas ofrecen su
producto a 2.000 €, cada una sólo llegaría a la cuarta parte del mercado, ya que sólo compraría
la mitad del mismo. En términos del reparto del mercado, la tabla quedaría así:
Empresa B
Precio 1.000 € Precio 2.000 €
Empresa A Precio 1.000 € 50%, 50% 100%, 0%
Precio 2.000 € 0%, 100% 25%, 25%
11.5.3. Juegos de suma no constante
Son pocos los juegos de suma cero en la vida real. Incluso restringiendo la situación a
dos competidores, en la mayor parte de las situaciones reales pueden ganar o perder ambos.
En el ejemplo anterior, la idea de dos únicos precios es muy extraña. De hecho, la estrategia
conveniente sería vender por debajo del precio de la competencia (aunque no tan bajo que se
limite a cubrir costes). Es decir, el precio adecuado es un poco por debajo del precio del
competidor, pero no el precio más bajo posible. Para afrontar tales situaciones se introduce
otro concepto, el de equilibrio de Nash: si hay un conjunto de estrategias con la propiedad de
que ningún jugador puede beneficiarse por el cambio de su estrategia, mientras que los otros
jugadores mantienen firmes sus estrategias, un conjunto de tales estrategias parece como el
más conveniente. En nuestro ejemplo, un reparto del mercado en el que la diferencia de
precios entre las dos empresas es pequeña, de manera que ambas pueden llegar a ganar.
Técnicas de Investigación Social I 74
Jesús Ángel González de la Osa

Veamos un ejemplo de equilibrio de Nash, en el juego de las audiencias. Dos cadenas


de televisión, Tele 1 y Primera Antena, han de seleccionar un formato de emisión entre tres
posibles: comedia, concurso o informativo. Las audiencias habituales para cada uno de ellos
son respectivamente 50%, 30% y 20%. Si eligen los mismos formatos compartirán la audiencia
de los mismos por igual, mientras que, si optan por diferentes formatos, cada uno recogerá la
audiencia total del formato. Con tales condiciones, se establece el siguiente cuadro:
Antena Primera
Comedia Concurso Informativo
Comedia 25, 25 50, 30 50, 20
Tele 1 Concurso 30, 50 15, 15 30, 20
Informativo 20, 50 20, 30 10, 10
Se observa que en las diversas celdas la suma no es constantemente cero. Tampoco
hay una estrategia dominante. Si se aplica el equilibrio de Nash, se observa que hay dos
estrategias que inclinan la selección. En ellas, están sólo incluidas dos categorías de programas:
comedia y concurso, con relativa independencia de cuál es la cadena que opta por cada una de
estas categorías parece que ambas pueden ganar el máximo en ella, mientras que la otra no
cambie. Claro está, el peligro está en que las dos, simultáneamente, hubieran optado por el
mismo tipo de programas, donde se repartirían la audiencia (25%, 25% y 15%, 15%).
11.5.4. Otros juegos
Desde el punto de vista racional que domina la mayor parte de la construcción de
modelos, la solución cooperativa sería la más racional. Entonces, ¿por qué en la mayoría de las
situaciones no se opta por la solución cooperativa? En los juegos cooperativos surgen nuevos
términos, como el de coalición (cuando un grupo de jugadores coordinan sus estrategias).
Cuando todos los jugadores forman parte de la coalición, se denomina “gran coalición”. Este
tipo de juegos se ha utilizado por los economistas para observar el grado de “monopolización”
y “oligopolización” en los mercados y, para las autoridades, regular tales procesos. Por otro
lado, se han tratado juegos en los que las decisiones de los participantes se toman
simultáneamente. Y existen además distintos modelos de juegos secuenciales, en los que los
participantes toman decisiones sucesivamente.

11.6. Modelos matemáticos del comportamiento político


11.6.1. El modelo Richardson
El modelo Richardson nace en la explicación de la carrera de armamentos, tratándose
de un modelo dinámico. Parte de los siguientes factores: a) La nación X se siente amenazada
por las armas la nación Y. Por lo tanto, sigue de cerca la evolución armamentística de ésta. b)
Cuanto mayor sea el número de armas de Y, mayor será el número de armas que X querrá
conseguir. c) Ahora bien, X tiene también que dedicar su presupuesto a las necesidades
sociales básicas. d) Cuanto mayor sea el gasto en armas de X, menos armas suplementarias
podrá adquirir, ya que no puede extender indefinidamente los gastos en esta partida. e) La
misma lógica que se aplica a la nación X es aplicable a la nación Y.
En términos matemáticos, lo anterior se expone como:
Xᵩ₊₁=kYᵩ-aXᵩ+g // Yᵩ₊₁=mXᵩ-bYᵩ+h.
Los símbolos Xᵩ e Yᵩ son los valores de la cantidad de armamento en el tiempo φ, y
Xᵩ₊₁ e Yᵩ₊₁ son los valores para el momento ȹ+1, de tal manera que ȹ puede ser, por ejemplo,
un año. Los símbolos en minúscula son coeficientes, pudiendo ser positivos y negativos g y h,
mientras que el resto sólo positivos. Completando el conjunto de las referencias a la misma,
sus elementos son:
Xᵩ₊₁ kYᵩ aXᵩ g
Cantidad de armamento Amenaza Gastos Los agravios anteriores o
en el momento ȹ+1 previos
Yᵩ₊₁ mXᵩ bYᵩ h
La conclusión del modelo de Richardson, tras aplicarlo repetidamente en diversas
carreras de armamento de los siglos XIX y XX, es que tales carreras tienden a acabar en guerra.
Técnicas de Investigación Social I 75
Jesús Ángel González de la Osa

11.6.2. El modelo de Downs


En los sistemas políticos bipartidistas es relativamente fácil encontrar procesos
electorales muy disputados, en los que la victoria de uno u otro partido se reduce a un puñado
de votos. Sobre todo, esta tendencia asombra compararla con la relatividad estadística, pues la
probabilidad de empate cuando el número de votantes es grande es muy reducida. Anthony
Downs intentó buscar una explicación a tal tendencia de los procesos electorales.
Se parte de la premisa de que los votantes se inclinan por el candidato más próximo a
su ideología. Por ello, los candidatos intentarán situarse ideológicamente lo más próximo de
los votantes. Si uno de los candidatos sitúa su discurso ideológico donde más votantes se
concentran, el otro candidato perderá las elecciones. De aquí una tendencia de los candidatos
a situarse en el punto medio de las opiniones políticas, si se acepta como representación de la
distribución de las mismas una curva normal o campana de Gauss. Pero esta tendencia hay que
situarla en los dos candidatos. Así, todas las elecciones se encontrarían con una fuerte
inclinación hacia el empate. Ahora bien, si es cierto que hay algunas elecciones muy reñidas,
también que otras muchas muestran un resultado con notable diferencia entre los candidatos.
Para explicar ambas tendencias (empate o ganancia clara), hay que hacer algo más
complejo el modelo. En busca de una explicación más global, se introduce el hecho de los
procesos electorales dominados por el bipartidismo de la doble vuelta. Teniendo la doble
vuelta como marco, en las elecciones primarias los candidatos “extreman” o polarizan sus
discursos. En un primer momento, cada candidato quiere obtener la mayor parte de los votos
de su espacio político. Por lo tanto, se sitúa en el centro del mismo. Así, los dos candidatos
finales estarán netamente separados en las primarias. Ahora bien, como en la segunda vuelta
cada candidato tendrá que luchar por el centro político general, en la primera no podrá
mostrar opciones tan extremas que ofrezcan la sensación de un recorrido ideológico
“excesivo” entre una ronda de elecciones y otra. También, en la segunda ronda, habrá que ser
coherente con la primera ronda. Pero, para preparar esta coherencia, no hay que alejarse en
exceso del centro político general en la primera ronda. Así, el modelo explica el porqué de la
inclinación hacia el tan poco probable (estadísticamente) empate "técnico” y la modificación
de posiciones electorales de los candidatos durante el conjunto del proceso electoral.

11.7. Síntesis: ventajas y límites ideológicos de los modelos


Los modelos ayudan a observar la realidad, simplificándola, haciendo más fácil su
comunicación y universalizando el conocimiento. Esta es la gran ventaja y el gran peligro de los
modelos, pues tal universalización refleja posiciones y situaciones históricas determinadas. El
lenguaje de los modelos, apoyado básicamente en el de las matemáticas, se convierte en el
lenguaje de las ciencias, aun cuando no pueda asimilarse matematización con modelización.
El reconocimiento de una ciencia pasa por el grado de formalización (modelización o
matematización) de su conocimiento. Pero también con los resultados de su aplicación. Sobre
todo para la explicación de fenómenos sociales. Sobre tal aspecto, las promesas de los
modelos han sido mayores que sus resultados. Ello no ha sido obstáculo para seguir insistiendo
en su capacidad. La portación fundamental del modelo consiste en resumir en una figura
coherente todo el trabajo teórico anterior.
Poner la teoría en un plano, primero, y en ecuaciones, después, supone un esfuerzo de
formalización, pero también de sincronización, de establecimiento de las relaciones fuera del
tiempo para controlar su coherencia. Una exclusión del tiempo que la observación de las
relaciones sociales admite sólo de vez en cuando y con justificados matices. Una exclusión
siempre ideológica, siendo uno de los aspectos que primeramente se mutilan de la realidad.

Jesús Ángel González de la Osa


Octubre 2014 / Enero 2015