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LA PAREJA HUMANA

La razón que ha unido a la pareja. Esta información nos da una situación espacio
temporal que nos contextualiza referente a lo que ha atraído de forma pasional y
ambivalente a estas dos personas.

Determinaciones Sociales. Al llegar al momento de elegir una pareja, cada persona


ha vivido una serie de elecciones significativas y difícilmente reversibles que han
marcado su historia personal, dichas elecciones se han visto influenciadas por su
contexto sociocultural, su educación, condiciones económicas, geográficas y
experiencias particulares.

Encontrarse. Para que la pareja llegue a encontrarse necesitará que exista entre ellos
complicidad y la ayuda de la sociedad, a partir de aquí deberán conocerse y descubrir
si concuerdan.

Inmadurez Afectiva. Los jóvenes que mantienen una dependencia afectiva y


cultural tenderán a ser fuertemente influenciados por las normas impuestas
por la sociedad y sus familias, trayendo esto en ocasiones consecuencias no
muy favorables.

Lo anterior podrá traer un compromiso precoz, atando


institucionalmente a dos personas que todavía no han llegado
verdaderamente a elegirse de forma recíproca.

Los extranjeros, alejados de su cultura e inmersos en una totalmente


diferente, también pueden correr el riesgo de caer un compromiso precoz
debido a sus necesidades afectivas.

Marco social oprimido. Aquellos que durante su infancia no han adquirido las
habilidades necesarias para expresar afectos, deseos y temores,
probablemente debido a haber crecido en una familia que no permitiera este
tipo e expresiones, es posible que formen una pareja con tendencia cierta
tendencia a fracasar en cuanto aparezcan dificultades.

Elección de Objeto. Sigmund Freud en 1905 subrayó la elección por apuntalamiento


para describir la problemática de la elección de objeto total de la persona en la cual se
ama la mujer que alimente o al hombre que protege y a las líneas de personas
sustitutivas. Así, se ama a lo que es sí mismo, a lo que ha sido, a lo que querría que
fuese o a la cualidad que se querría tener.
Modalidades particulares en la organización de la elección de la dimensión
conyugal:

1. Reciprocidad: Satisfacciones simétricas o complementarias.


2. Contribución al equilibrio personal.
3. Elección del objeto de amor
a. Debe ser el origen de las satisfacciones de mayor parte de los deseos
conscientes.
b. Debe contribuir a reforzar al Yo y su seguridad.

Elección referida a imágenes parentales. La referencia positiva o negativa de la


imagen del padre del sexo opuesto tendrá gran impacto en la elección, sin embargo, la
referencia principal es la imagen del padre del mismo sexo.

Elección conyugal. Se elige como cónyuge a partir de su carácter defensivo, ya que la


persona no estimula la pulsión reprimida y deja de lado la posibilidad de satisfacerla
manteniendo al sujeto en cierta seguridad interior. Además de corresponder a
características positivas, el elegido como cónyuge deberá presentar características
complementarias que permitan mantener la unidad, coherencia y estabilidad y
seguridad del Yo.

Mecanismos de repetición. Las personas tendemos a reproducir cierto tipo de


relación de forma inconsciente, en la cual el modelo imborrable se basa en cierta
forma de interrelación de la pareja parental. Más allá de elegir al objeto, también se
elige el estilo de relación sujeto-objeto.

Idealización. Estrategia amorosa que se reproduce en los primeros momentos que


busca mantener las características buenas del objeto y alejando de él las malas
negándolas.

La idealización anula la ansiedad y acompaña el proyecto inicial de la pareja.


Sin embargo si esto se prolonga por mucho tiempo podría traer dificultades,
entre más grande es la idealización menor es el soporte de la pareja.

Incapacidad de establecer una relación de carácter ambivalente. Típicamente los


adolescentes y las personas con inmadurez afectiva tienden a tener experiencias
amorosas de corta duración en las cuales se rechaza más o menos la realidad penosa
mediante una percepción de “todo o nada” en la que el sujeto es totalmente bueno o
totalmente malo, y al ser malo, rechazado. El sujeto muestra una incapacidad de vivir
el duelo ante el objeto idealizado que le permita aceptar la realidad global del objeto
así como los sentimientos ambivalentes que inspira y lograr establecer una relación
duradera.

Algunas razones por las que podría presentarse esto podrían ser que el sujeto
haya vivido carencias afectivas, una vivencia de abandono a corta edad, la
perdida precoz o la insuficiencia de la madre, o un cambio de cuidadora en la
fase depresiva.

El sujeto que ha sufrido carencias repetidamente buscará protegerse y se


privará del afecto que al mismo tiempo necesita. Se quedará afuera al no
comprometerse, pasar por insensible, frío o egoísta, privado de todo
sentimiento.

Elección de pareja y reacción ante la intrusión. Es necesario un sentimiento de


existencia para que la persona logre establecer una relación adecuada con alguien
más, quienes no lo logran probablemente tienen dificultades serias para sentirse
reales, vivos y diferenciados.