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LA PERSONALIDAD JURÍDICA DEL ESTADO Y LA RESPONSABILIDAD

PATRIMONIAL COMO CONSECUENCIA DE ESTA

JEIMER JAIR BUELVAS ZARCO


ESTUDIANTE DE 5º AÑO DE DERECHO
AÑO LECTIVO 2010

Al hacer alusión del Estado, no hay que entenderlo solamente como el


“Conglomerado social, Jurídicamente organizado, asentado en un territorio que
hace uso de un poder llamado soberanía”1, sino también como una persona
jurídica, sujeto activo y pasivo de derechos y obligaciones, tal como lo señala el
Maestro Jaime Vidal Perdomo2.

En relación a las personas jurídicas, nuestro Código Civil dispone en su Art. 633
inciso 1º lo siguiente: “Se llama persona jurídica, una persona ficticia, capaz de
ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, y de ser representada judicial y
extrajudicialmente.”

Al observar lo anterior, en esencia no se ha hecho ninguna distinción entre una


persona jurídica y una persona natural, por cuanto una persona natural es capaz
de ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, y también puede ser
representada judicial o extrajudicialmente.

No conforme con la definición de nuestro código civil, podemos decir que la


personalidad jurídica, no es más que la atribución por el ordenamiento jurídico de
derechos y obligaciones a sujetos diversos a los seres humanos, por tal razón
existen solo en el derecho y por el derecho.

Sobre la naturaleza de las personas jurídicas del Estado han existido diversas
tesis:
1
Naranjo Meza, Vladimiro. Teoría Constitucional e Instituciones Políticas.
2
Vidal Perdomo, Jaime. Derecho Constitucional, pág. 58
1. Teoría de la Ficción, cuyo exponente es Savigny. Se decía que las personas
jurídicas son “seres creados artificialmente, capaces de tener un patrimonio”. Pero
se preguntaba cómo podía explicarse que una entidad no existe, que carece de
voluntad, elemento esencial de un sujeto de derecho, tenga un patrimonio. De allí
que se afirmara que más bien es el resultado de un derecho individual, el de
asociación, en que cada una de sus integrantes conserva el dominio sobre lo que
aporta.

Sostiene esta teoría, que los sujetos jurídicos son única y exclusivamente, para
fines jurídicos, creados por la ley, es decir, el sujeto no es en la practica un sujeto.
La persona moral según esta teoría es una unidad ideal, independiente de las
personas físicas que la ponen de manifiesto en el mundo del derecho. 3

2. Teoría de la Negación, cuyo exponente es Ihering, afirma que las personas


jurídicas no existen como tales, por lo tanto la única realidad jurídica subjetiva
posible, esta en cabeza de los asociados o miembros de la misma.4

3. Teoría de la Realidad. La idea central de esta tesis es que las personas


jurídicas tienen una real y plena existencia, no solo como expresión de la ley sino
de la voluntad de quienes deciden conformarlas. Entidades con estructura y
existencia propias, diferentes a la de sus miembros, las cuales, si bien no tienen
un contexto físico, si pueden desprender sus caracteres de los convenios o
normas que les dan su configuración; de aquí que el derecho las reconozca,
acepte y les permita actuar en el trafico jurídico.5

Señala el Doctor Fabio Naranjo Ochoa6, lo siguiente:

3
Savigny, Friedrich Karl Von, Citado por Monroy Cabra, Marco Gerardo, Introducción al Derecho, Pág. 329,
y Naranjo Ochoa, Fabio; Derecho Civil Personas y familia, Pág. 256, citado por Santofimio G., Jaime
Orlando. Acto Administrativo. Procedimiento, Eficacia Y Validez, 2a. Ed. Pág. 31.
4
Von Ihering, Caspar Rudolf. L´ Evolution Du Droit, citado por Santofimio G., Jaime Orlando. Acto
Administrativo. Procedimiento, Eficacia Y Validez, 2a. Ed. Pág. 31.
5
Santofimio G., Jaime Orlando. Acto Administrativo. Procedimiento, Eficacia Y Validez, 2a. Ed. Pág. 32.
6
Naranjo Ochoa, Fabio. Derecho Civil Personas y Familia. Pag. 256
“la persona colectiva real es un organismo en que las partes vivientes son los
individuos que concurren a formarlo mediante la asociación. Ese organismo es
tan real como cada una de sus partes y está dotado de un alma colectiva
distinta de la de cada uno de sus miembros. Tanto el individuo como la
agrupación tienen realidad de existencia, pero se diferencian en que aquél es
una realidad biológica, en tanto que la agrupación es una realidad jurídica, en
cuyo campo se mueve la voluntad. Tales personas o sujetos jurídicos,
carentes de espiritualidad y corporeidad, son independientes y diferentes de
los individuos que concurren a formarlos.”

4. Teoría del Órgano. Esta teoría pretende revivir la antigua teoría fisiológica de
los poderes o teoría de los órganos según la cual, en su aplicación a la
personalidad jurídica, significa que la personalidad del Estado se encuentra
desdoblada en diferentes partes de su estructura. El Estado así visto, aparece
como un organismo complejo, constituido de elementos que representan
verdaderas unidades autónomas a través del cual se ejercen funciones.7

Analizando una sentencia de La Honorable Corte Constitucional8 se puede señalar


lo siguiente respecto a esta teoría:

”La palabra Estado se emplea en la Carta para designar al conjunto de


órganos que realizan las diversas funciones y servicios estatales, ya sea en
el orden nacional, o ya sea en los otros niveles territoriales. Por ende,
cuando una disposición constitucional se refiere al Estado, y le impone un
deber, o le confiere una atribución, debe entenderse prima facie que la
norma constitucional habla genéricamente de las autoridades estatales de
los distintos órdenes territoriales”.

Podemos decir, que de las teorías antes señaladas, la que adopta nuestro Estado
Colombiano, es la del Órgano, ya que por expresa disposición de nuestra Carta

7
Santofimio G., Jaime Orlando. Acto Administrativo. Procedimiento, Eficacia Y Validez, 2a. Ed. Pág. 34.
8
Corte Constitucional, Sentencia C-272 de 1998
Magna, en su Titulo V, de la Organización del Estado, Capitulo I, de la Estructura
del Estado, articulo 113 señala lo siguiente:

“Articulo 113. Son Ramas del Poder Público, la legislativa, la ejecutiva, la judicial.

Además de los órganos que las integran existen otros, autónomos e independientes, para
el cumplimiento de las demás funciones del Estado. Los diferentes órganos del Estado
tienen funciones separadas pero colaboran armónicamente para la realización de sus
fines.”9

Indudablemente, el Estado actúa a través de sus órganos y estos a su vez de sus


autoridades o representantes, que ante todo, son personas naturales, formando lo
anterior la Trilogía, Estado-Órganos-Autoridades.

Ahora bien, al tener el Estado Personería Jurídica, es objeto de ciertas


consecuencias como bien lo señala Duguit: “la teoría de la personalidad jurídica
del Estado permite a) someterlo a normas jurídicas, como cualquiera otra
persona, y de explicar ciertas actitudes que toma con respecto a otros Estados o
sus mismos súbditos; b) puede ser demandante o demandado; c) celebrar
contratos; d) responder por los daños que produce; e) le otorga continuidad y
perpetuidad, a pesar de sufrir cambios de sistemas o regímenes; f) permite
comprender la estructura y naturaleza de los actos proferidos por los diversos
órganos, en especial los administrativos.”10

Como lo señalamos en el principio, el Estado es sujeto activo y pasivo de


derechos y obligaciones, y dentro de esta última, tenemos la responsabilidad por
los daños que esta produzca, en nuestro caso en concreto, el Estado Colombiano,
debe responder por los daños antijurídicos que le sean imputables, causados por
la acción o la omisión de las autoridades públicas, esto a la luz de la Constitución
Política de 1991.11
9
Constitución Política. Art. 113.
10
Duguit, León, Citado por Vidal Perdomo, Jaime. Derecho Constitucional, Pág. 59
11
Constitución Política. Art. 90.
No obstante lo señalado anteriormente, en Colombia y en muchos otros estados,
por muchos años, no se admitía la responsabilidad patrimonial del estado,
puesto, que el estado no era responsable de los daños que causara, ello
amparado en la idea de la Soberanía, la cual implicaba que las actuaciones del
Estado eran indiscutibles pues, como afirmaba LAFERRIÈRE en una frase
famosa, “Le popre de la souveraineté est de s’imposer a tous sans
compensation”. Que significa “la esencia de la soberanía consiste en imponerse
a todos sin compensación alguna. ”12

En nuestro país, la responsabilidad patrimonial del Estado es una institución de


creación eminentemente jurisprudencial, hasta finales del siglo XIX se consideraba
irresponsable al Estado Colombiano, conforme a la sentencias C-832 de 2001 y C-
892 de 2001, señala al respecto.

“En lo que toca con la actividad desarrollada por la Corte Suprema


de Justicia, puede decirse que la misma inicia con la Sentencia del
22 de octubre de 1896, en la que se precisa que si bien las entidades
estatales, en su condición de personas jurídicas, no eran penalmente
responsables por los daños que ocasionaran a los ciudadanos, si se
encontraban obligadas objetivamente a las reparaciones civiles por
los perjuicios que resultaren de una conducta punible imputable a los
funcionarios público. Gaceta Judicial, Tomo XIV, N° 685, pág.56.. A
partir de este pronunciamiento, la evolución de la jurisprudencia de la
Corte se muestra progresista en torno a tres aspectos concretos: el
de la responsabilidad indirecta, el de la responsabilidad directa y el
de la falla en el servicio.

Con la expedición de la Ley 167 de 1941, la institución de la


responsabilidad patrimonial del Estado inicia su proceso de
desarrollo y consolidación jurídica. Mediante esta ley, se le reconoce
competencia al Consejo de Estado para conocer de las acciones

12
Rodríguez, Libardo, Derecho Administrativo General y Colombiano, editorial Temis, Pág. 510
reparatorias que se promuevan contra las instituciones públicas;
circunstancia que, sin reparos, es aprovechada por esa corporación
de justicia para construir toda una doctrina jurisprudencial sobre la
base de la aplicación de algunos principios y normas del derecho
público, amparándose a su vez en los artículos 2°, 16 y 23 de la
Constitución Centenaria de 1886 que, si bien no regulaban la
institución de la responsabilidad del Estado en forma directa,
consagraban, a la manera de fines constitucionales primarios, el
principio de legalidad, el deber del Estado de proteger la vida, honra
y bienes de los ciudadanos y la obligación de garantizar la propiedad
privada y los demás derechos adquiridos con justo título.

Como corolario de lo anterior, se modifica el criterio de imputación de


la responsabilidad patrimonial de la Administración Pública que venía
imperando hasta antes de la expedición de la Ley 167, pasando de la
teoría civilista de la culpa, a la aplicación concreta de la teoría
administrativista de la falta o falla en el servicio público. Así, se tiene
que de acuerdo con la evolución jurisprudencial de la responsabilidad
pública, -lo ha dicho esta Corte-, “se estructura un sistema de
naturaleza objetiva y directa, que gira en torno a la posición jurídica
de la víctima, quien ve lesionado su interés jurídico como
consecuencia de las actuaciones de las autoridades públicas,
independientemente que éstas fueran legítimas o ilegítimas,
normales o anormales, regulares o irregulares. Sentencia C-832 de
2001..

La Corte Suprema de Justicia, a partir de la sentencia del 22 de


octubre de 1896 y durante las primeras décadas del siglo XX,
empieza el proceso de formulación jurisprudencial de la institución
con base en las normas del Código Civil impulsada no sólo por los
postulados del Estado de Derecho sino fundamentalmente por una
nueva realidad social y económica que imponía la necesidad de un
mayor intervencionismo del Estado. Es una transformación jurídica
que se presenta en todo el ámbito del derecho comparado, razón por
lo cual, se ha señalado acertadamente que la responsabilidad
patrimonial de la Administración Pública es hija del intervencionismo
del Estado. La evolución jurisprudencial de la Corte Suprema de
Justicia abarca tres períodos: el de la responsabilidad indirecta, el de
la responsabilidad directa y el de la falla del servicio.13

El proceso de perfeccionamiento de la institución, recibe un gran


impulso con la expedición de la Ley 167 de 1941, que le otorga al
Consejo de Estado competencia para conocer acciones reparatorias
contra las entidades públicas. Esta corporación elabora una doctrina
jurisprudencial con fundamento en principios y normas de derecho
público, al margen de las instituciones del Código Civil, a partir de los
artículos 2º, 16 y 30 de la Constitución de 1886, que consagraban el
principio de legalidad, el deber del Estado de proteger la vida, honra
y bienes de los ciudadanos y la garantía de la propiedad privada y
de los demás derechos adquiridos con justo título. Conforme a esta
línea jurisprudencial, el criterio de imputación de la responsabilidad
patrimonial de la Administración Pública no es la categoría civilista de
la culpa, sino la construcción ius administrativista de la falta o falla
del servicio público.14”

En el ámbito internacional, o mas bien en el ámbito del derecho francés, el estado


no era responsable por los daños que se causaran con ocasión de su actividad,
en razón a la soberanía, como se explico anteriormente, sin embargo, a partir del
año 1873, mediante el celebre Fallo Blanco, proferido por el Tribunal de
Conflictos francés, se consagró la responsabilidad del Estado independientemente
de que estuviera estatuida en textos legales expresos, e independientemente de
que su actividad fuera de poder o de gestión (cuando el Estado realizaba una
actuación o actividad de poder y cometía un perjuicio no era responsable, en
cambio si mediante un actividad de gestión ocasionaba un perjuicio si era objeto
13
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil. Sentencia junio 30 de 1962 M.P. José J. Gómez.
14
Corte Constitucional, Sentencias C-832 y C-892 de 2001.
de responder ya que en este último caso actuaba como los particulares), se tomo
la nueva noción de Servicio Público.15

Es de analizar, que tanto en Colombia, como a nivel Internacional, la


Responsabilidad del Estado, nació fue a partir de las actuaciones del estado, de
que si esas actuaciones les eran propias o no y si este prestaba un servicio
publico o no.

CONCLUSIONES

Al ser el Estado una Persona jurídica, hay que entenderlo como un Sujeto activo y
pasivo de derechos y obligaciones, ya sea en el ámbito del Derecho Interno o del
Derecho Internacional, como efectos principales de la personalidad jurídica del
Estado tenemos las siguientes: a) Somete el Estado al ordenamiento jurídico,
correspondiéndole responder por las actuaciones de sus representantes; b)
Explica al Estado como sujeto demandante o demandado, o contratista; c) Le
otorga continuidad y perpetuidad, a pesar de sufrir cambios de sistemas o de
regímenes; d) Permite comprender la estructura y naturaleza de los actos
proferidos por los diversos órganos, en especial los administrativos.

En cuanto a la Responsabilidad patrimonial del Estado, tenemos que esta es una


de las consecuencias de la personería jurídica, por cuanto, con el hecho mismo de
ser una persona jurídica, se le impone al estado la carga de cumplir con la
obligación de resarcir o indemnizar los daños ocasionados por sus autoridades, la
misma constitución ha establecido los elementos de ese daño, que sea antijurídico
y que sea imputable al estado por la acción u omisión de sus autoridades.

Ahora bien,

15
Rodriguez, Libardo, Derecho Administrativo General y colombiano, editorial Temis, Pág. 511.
Si bien el problema de la personalidad jurídica ha sido superado, no por ello
pierde importancia su estudio, pues de ese hecho se derivan las razones o bases
jurídicas del actuar del estado, es decir, cuando un estado realiza un contrato lo
hace desde la esfera de que es un sujeto, cuando expide un acto administrativo lo
hace en la esfera de que es un sujeto y que su voluntad la manifiesta mediante
esos actos. desde un principio, el estado debio siempre ser responsable por las
actuaciones de sus autoridades,