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CALVINISMO VS ARMINIANISMO

Son dos posiciones teológicas referentes a la soberanía de Dios y la responsabilidad


humana en la salvación; toma su nombre de dos grandes teólogos: Juan Calvino y Jacobo
Armninio.

Juan Calvino (1509 - 1564), bautizado con el nombre de Jehan Cauvin, latinizado como
Calvinus, fue un teólogo francés, considerado como uno de los padres de la Reforma
Protestante.

Arminio, un teólogo protestante Neerlandés (1560 - 1609), que rebatió las ideas de la
doctrina calvinista, creía, influenciado por sus maestros, que aquella posición presentaba a
Dios como un tirano y verdugo. La teología arminiana fue desarrollada por sus seguidores
después de su muerte, quienes la enmarcaron en 5 puntos, los cuales fueron estudiados por
los seguidores de la doctrina calvinista, quienes respondieron los enunciados con 5 puntos,
que hoy se conocen en el ámbito reformado como los 5 puntos del calvinismo o doctrinas
de la gracia (TULIP)

El sínodo de Dort, fue convenido para resolver la controversia Arminiana/Calvinista y duró


desde Noviembre de 1618 hasta Mayo de 1619, siete meses, y produjo lo que se conoce
como los Canones de Dort.

Este debate no era nada novedoso, pues ya en el siglo V, se había presentado una discusión
entre Pelagio, quien sostenía que No todas las esferas del ser humano habían sido afectada
por el pecado, sino que aún había alguna virtud que le ayudaba a buscar a Dios y profesar
fe en Cristo. Por otra parte, estaba San Agustín quien, argumentaba que el hombre estaba
totalmente afectado por el pecado, muerto en sus pecados y que necesitaba la obra
regeneradora del Espíritu Santo para responder al evangelio.

El siguiente cuadro resume cada uno de estos enunciados:

TEMA CALVINISMO ARMINIANISMO

Depravación del hombre Depravación total Depravación parcial

Elección de los santos Elección incondicional Elección condicional

La expiación Expiación limitada Expiación universal

La gracia de dios Gracia irresistible Gracia resistible


La salvación está
Seguridad de la salvación Perseverancia de los santos
condicionada

Antes de empezar a desarrollar cada una de las tesis del Calvinismo y Arminianismo,
encontremos un punto de equilibrio en las verdades que para mí, representan la raíz de
estos: La soberanía de Dios y la Responsabilidad humana.

La soberanía de Dios, la describe el teólogo Arthur Pink de la siguiente manera: Dios es el


Altísimo, el Señor del cielo y de la tierra está exaltado infinitamente por encima de la más
eminente de las criaturas. El es absolutamente independiente; no está sujeto a nadie, ni es
influido por nadie. Dios actúa siempre y únicamente como le agrada. Nadie puede frustrar
ni detener sus propósitos. (Pink, 1964)

La soberanía divina significa que Dios lo es de hecho, así como de nombre, y que está en el
Trono del universo dirigiendo y actuando en todas las cosas “según el consejo de su
voluntad” (Efe. 1:11). Con gran razón decía el predicador bautista del siglo pasado Carlos
Spurgeon, en un sermón sobre Mat. 20:15, que: “No hay atributo más confortador para Sus
hijos que el de la Soberanía de Dios. Bajo las más adversas circunstancias y las pruebas
más severas, creen que la Soberanía los gobierna y que los santificará a todos. Dios es
soberano. Su voluntad es suprema. Dios, lejos de estar bajo una ley, es ley en sí mismo, así
es que cualquier cosa que él haga, es justa. Y ¡ay del rebelde que pone su soberanía en
entredicho! “Ay del que pleitea con su Hacedor, siendo nada más un pedazo de tiesto entre
los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces?”. Arthur Pink continúa su
esbozo sobre la soberanía de Dios, introduciendo la libertad del hombre en la esfera de
decidir sobre sus acciones: Entendiendo la soberanía de Dios desde este punto de vista hace
que sea más fácilmente comprensible la doctrina bíblica de la predestinación. Dios hace
todas las cosas, según el puro afecto e su voluntad, elige a pecadores depravados, para ser
conformados a la imagen de su hijo. El punto de equilibrio está en entender que Dios
escogió colocarle sobre la base de la responsabilidad como criatura, para que se
mantuviera o cayera según se ajustase o no a su responsabilidad: la de obedecer a su
Creador. Adán era responsable ante Dios (Dios es ley en sí mismo) por el mandamiento que
le había sido dado y la advertencia que le había sido hecha. Esa era una responsabilidad sin
menoscabo y puesta a prueba en las condiciones más favorables (Pink, 1964)

Puesta esta base de conceptos, analicemos cada uno de los 5 enunciados

1. DEPRAVACIÓN TOTAL VS LIBRE ALBEDRÍO O HABILIDAD HUMANA


CONCLUSIÓN

El debate se ha extendido durante siglos, sin poder encontrar un punto de equilibrio que se
adapte a las exigencias de cada postura. Finalmente, entendemos que la salvación es una
obra soberana de Dios, con una responsabilidad total del hombre. Entendido con el apoyo
de la gloriosa doctrina de la unión hipostática. Entre los misterios incomprensibles de Dios,
tenemos esta doctrina que da luz acerca de la sabiduría de Dios.

La naturaleza de Cristo: Esta es la unión hipostática, Jesucristo, una Persona, totalmente


Dios y totalmente hombre. La decisión de salvación es totalmente de Dios y totalmente del
hombre. Ambos caminos son ciertos. No podemos separar una verdad de la otra. La palabra
de Dios, en cuanto a la salvación, claramente enseña que el hombre debe decidir dejar atrás
su vida de pecado y se manda a creer en Jesucristo como Señor y Salvador; también está la
enseñanza bíblica de que la fe que profesa el hombre es un don de Dios, la salvación
pertenece al Señor, Él es quien pone en nosotros el querer como el hacer por su buena
voluntad.

De este modo, existe una armonía perfecta entre la soberanía de Dios y la responsabilidad
de la criatura. Muchos han sostenido equivocadamente que es imposible mostrar donde
termina la soberanía de Dios y empieza la responsabilidad de la criatura. He aquí donde
empieza la responsabilidad de la criatura: en la ordenación soberana del creador. En cuanto
a su soberanía, ¡no tiene ni tendrá jamás “terminación"!