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LA REFORMA UNIVERSITARIA DE CÓRDOBA DE 1918:

una mirada histórica de la relación entre intelectuales,


universidad y política en la Argentina

Claudio Suasnábar*

Resumo
A Reforma Universitária de Córdoba em 1918: um olhar histórico da relação entre intelectuais, universidade e po-
lítica na Argentina
Este artigo analisa as relações entre intelectuais, universidade e política na Argentina a partir da discussão acerca
da vitalidade dos postulados da Reforma Universitária de Córdoba de 1918. Para isso, em primeiro lugar, o trabalho
argumenta as razões da longa vigência da identidade reformista como forma de intervenção dos intelectuais. Em
segundo lugar, apresenta os questionamentos atuais a essa identidade, associados ao projeto de regeneração
universitária e ao modelo da relação entre intelectuais e política.
Palavras-chave: Universidade. Intelectuais. Política educacional.

Resumen
Este artículo analiza las relaciones entre intelectuales, universidad y política en la Argentina a partir de discutir la
vigencia de los postulados de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918. En esta dirección, el trabajo argumenta
en primer lugar, las razones de la larga vitalidad que tuvo la identidad reformista como forma de intervención intelec-
tual. Y en segundo lugar, los motivos por los cuales esa identidad en la actualidad se encuentra cuestionada no sólo
como proyecto de regeneración universitaria sino más profundamente como modelo de relación entre intelectuales
y política.
Palabras claves: Universidad. Intelectuales. Política educativa.

Abstract
This article analyzes the relationship between intellectuals, university and politics in Argentina having as a starting
point the discussion on the vitality of the postulates of the 1918 University of Cordoba Reform. Firstly, the paper
discusses the reasons for the long duration of the reformist identity as a form of intervention by intellectuals. Secon-
dly, it presents the current questions addressed to this identity which are associated with the project of university
regeneration and to the model of relationship between intellectuals and politics.
Keywords: University. Intellectuals. Educational Policy.

Como todos los rituales, las conmemoracio- La conmemoración del noventa aniversario de
nes y/o los aniversarios cumplen una doble función: la reforma universitaria del 1918 en cierto modo nos
por una parte, tienen por misión generar ese lazo de enfrenta con la pregunta por la vigencia o la declina-
continuidad histórica entre generaciones diferentes, ción de aquellas ideas que, sin lugar a dudas, mol-
y por otra, simultáneamente tienden a reafirmar una dearon en el pasado la configuración de la universi-
identidad, o mejor dicho, un sentimiento de perte- dad argentina. En este sentido, más que responder
nencia a cierta comunidad imaginaria. Ahora bien, la taxativamente este interrogante, el presente trabajo
eficacia simbólica de todo ritual no está asegurada intenta explorar de manera ensayística el derrotero
por la sola repetición sino, por el contrario, supone de ciertos “núcleos de significación” que, en distin-
ciertas condiciones que hagan de ese acto repetido, tas coyunturas históricas, desde mi punto de vista,
una situación vivida como actual, como propia o ex- generaron ese sentido de pertenencia, y a la vez, de
cepcional, aún (y sobre todo) para los no iniciados. continuidad histórica.
Las conmemoraciones pueden entonces, expresar
De las múltiples cuestiones que condensa la
un ritual hoy vacío de contenido, un acto que busca
reforma universitaria nos interesa focalizarnos en un
reforzar significaciones pasadas o bien un intento
aspecto particular como es la relación conflictiva que
por generar nuevos sentidos. Por ello, es que las
han tenido (y tienen) los intelectuales universitarios
conmemoraciones también son campos de disputa
con la política. Inserto en un campo problemático por
en la medida que esas significaciones confieren o
demás complejo, el argumento que quiero desarro-
proyectan ciertas legitimidades en el tiempo presen-
llar se plantea como una mirada histórica de largo
te
plazo de cómo la Reforma Universitaria y la tradición

* Dr. en Ciencias Sociales (FLACSO/Argentina). Profesor de Política Educativa y Director del Departamento de Ciencias de la Educación
de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). E-mail: csuasnabar@gmail.com

Práxis Educativa, Ponta Grossa, v.4, n.1, p.51-61 , jan.-jun. 2009. Disponível em <http://www.periodicos.uepg.br>
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que se inicia con ella, no solamente moldeó cierta mente al estado de dispersión y controversias que
“sensibilidad” (estructura de sentimientos), “creen- atraviesa este conjunto de temas y problemas, los
cias y valores” (imaginarios) y “orientaciones a la cuales se resisten a localizarse o inscribirte en algu-
acción” (formas de intervención) de los intelectuales na disciplina en particular (historia, sociología, crítica
universitarios hacia la política sino también cómo las literaria, etc.) y que a falta de consensos privilegian
diferentes coyunturas históricas del país, sus cam- la más modesta y ambigua definición de un campo
bios socio-políticos y las propias transformaciones de estudios como el de “historia intelectual”1.
de la universidad fueron reconfigurando esa matriz
En buena medida, las dificultades y limitacio-
identitaria inicial que en el devenir del tiempo se ma-
nes mencionadas radican en la profusión de defini-
nifestó en la emergencia de diversos tipos de inte-
ciones que rodean la categoría de intelectual y sus
lectuales que asumirán diferentes modalidades de
implicancias en relación con la política, que como
intervención política.
bien señala Carlos Altamirano (2006) no ha esta-
Planteado de esta forma, el ensayo intentará do exenta de una fuerte carga normativa que ha
argumentar en primer lugar, el porqué de la larga vi- condensado en esta noción a lo largo del tiempo.
talidad que tuvo esta identidad reformista como for- Como apuntamos al inicio, no es nuestra intención
ma de intervención intelectual. Y en segundo lugar, participar en ese debate por demás complejo, sino
y más en términos de hipótesis intentará señalar las más modestamente explicitar el punto de vista des-
razones por la cuales esa identidad en la actualidad de donde queremos explorar las huellas que dejó la
se encuentra fuertemente cuestionada no solamen- identidad reformista en la relación entre intelectuales
te como proyecto de regeneración universitaria sino universitarios y política, o formulado de otra manera,
más profundamente como modelo de relación entre el vínculo entre actividad intelectual (de conocimien-
intelectuales y política. to y saberes) por un lado, y la voluntad de intervenir
o influir sobre las decisiones en la esfera política.
La exposición está organizada en dos seccio-
nes: la primera de carácter más conceptual donde Ciertamente, esta relación recorre de distintas
planteo algunas reflexiones generales sobre la rela- manera el conjunto de producción teórica sobre el
ción entre intelectuales y política que, más que apor- tema, sin embargo, es posible identificar tres gran-
tar elementos nuevos a una discusión que excede des líneas de indagación que, si bien se solapan en-
largamente este modesto ensayo, tiene por función tre sí, por otro lado, dan cuenta de ciertos énfasis
explicitar el punto de vista desde donde quiero ex- o preocupaciones principales que habilitan agrupar
plorar el derrotero de la identidad reformista y sus autores diferentes. Aunque ya es un lugar común,
implicancias en este campo problemático. En la se- vale aclarar que toda clasificación es arbitraria y ésta
gunda sección me propongo explorar algunos mo- no es la excepción, no obstante, la intencionalidad
mentos o puntos de inflexión en las transformaciones de la misma busca más hacer explícito el posiciona-
del vínculo entre Estado, universidad e intelectuales miento del autor que erigir tipologías o competir con
que, sin ánimo de realizar una historia hasta ahora otras ya realizadas.
solo parcialmente investigada, apunta a poner en
Planteado como una suerte de “mapeo” de
perspectiva las dos hipótesis básicas que orientan
sesgos teóricos podemos identificar una primera lí-
el trabajo. Hacia el final, retomando los argumentos
nea de indagación que llamaremos de corte “epis-
expuestos se presentan una serie de reflexiones que
temológica” en la medida en que su preocupación
se proyectan como preocupación sobre las transfor-
central está orientada a dilucidar los parecidos y di-
maciones actuales que atraviesan las ciencias so-
ferencias entre el “saber intelectual” y el “saber de la
ciales.
política”, en explorar las direcciones de causalidad
cruzada entre ambos tipos de saber. A este primer
grupo pertenecen los trabajos clásicos de Max We-
Intelectuales y política como campo ber sobre la relación entre ciencia y política, de Alexis
problemático de Tocqueville en sus comentarios sobre el rol de los
philosophes como políticos en la revolución francesa
En parte como efecto del llamado “giro lin- y de Karl Marx en sus estudios sobre los ideólogos
güístico” en las ciencias sociales, y otro poco impul- y su relación con la lucha de clases, delinean las
sado por la renovada preocupación en el campo de primeras coordenadas de esta problemática2.
la historiografía por el papel de las elites culturales
en los procesos socio-históricos, lo cierto es, que la Una segunda línea de indagación que, si bien
cuestión de los intelectuales viene animando un de- hunde sus raíces en la anterior, su preocupación
bate cuya historia se confunde con el origen y surgi- puede caracterizarse como más “sociológica” en la
miento del término que designa a esta figura en las medida que sus preguntas se orientan al análisis de
sociedades modernas. En este sentido, la idea de
1
Véase: Palti (1998); Pocock (2001) y Altamirano (2005).
un campo problemático parece ajustarse perfecta-
2
Véase: Weber (2003) y Tocqueville (1969).

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los intelectuales como categoría social. En el esfuer- ramente, en la fundación de la Universidad de La
zo por dilucidar quienes son los intelectuales se evi- Plata. En cuanto a la Universidad de Córdoba si bien
dencia en la construcción de diversas tipologías, en su nacionalización marcará una progresiva reconfi-
explorar sus formas de socialización, en caracterizar guración institucional, las marcas de su pasado colo-
las instituciones de formación y los espacios socia- nial seguirán pesando tal como lo cuestionarían los
les de actuación. En esta segunda línea podemos estudiantes cordobeses.
ubicar los trabajos clásicos de Robert Merton y de
Estas instituciones fueron las que erigieron
Josepf Ben-David que inauguran la sociología de la
lo que podríamos llamar la segunda generación de
ciencia y el estudio de los científicos en las socie-
intelectuales que Eduardo Zimermann (1995) ca-
dades modernas, los trabajos de Lewis Coser que
racterizó muy acertadamente como de “reformismo
analiza las diferentes instituciones donde transitan
liberal”, y que se diferencia de aquella primera gene-
y transitaron los “hombres de ideas”, los trabajos ini-
ración representada por Sarmiento, Alberdi y Mitre,
ciales de la sociología del conocimiento y la especi-
entre otros, de “intelectuales-políticos” en la medida
ficidad de la “inteligenstsia” de Karl Mannheim, los
que fueron “hombres de ideas”, y a la vez, “hombres
estudios de Raymond Williams sobre las “formacio-
de acción”. Como señala Halperín Donghi estos in-
nes” y “tradiciones” intelectuales, y obviamente las
telectuales fueron lo que pensaron “una nación para
aportaciones de Pierre Bourdieu y sus sociología de
el desierto argentino” que a falta de actores sociales
los campos intelectuales, entre muchos otros3.
que motorizaran aquella voluntad fundadora, utiliza-
Finalmente, una tercer línea de indagación tri- ron sus ideas y proyectos para impulsar esa cons-
butaria de la anterior pero que se diferencia por estar trucción social5. Así, la estrecha vinculación entre la
más volcada a comprender los “procesos de gober- intervención intelectual y acción política resulta evi-
nación social” desde el papel de los intelectuales (en dente en el caso de Mitre que inauguraría la historio-
sentido amplio) y los saberes especializados en la grafía nacional o el de Sarmiento difusor e impulsor
conformación de las elites gobernantes, de la buro- de la educación, llegando ambos a la presidencia de
cracia estatal, y en términos más específicos, de los la república. Quizás el caso de Alberdi sea el menos
procesos de producción y generación de políticas. exitoso como político pero es indudable su influen-
En cierta forma, esta corriente está más preocupada cia como constituyente y redactor de la constitución
por la “y”, esto es, por el vínculo o nexo entre inte- nacional.
lectuales y política, que por las diferencias entre am-
Los intelectuales de la segunda generación
bos polos de la relación. Si bien esta preocupación
representada por el reformismo liberal construyeron
ya está presente en los trabajos clásicos de Antonio
un tipo diferente de relación entre la acción política
Gramsci, en los últimos años motorizados por dife-
y la actividad intelectual donde la universidad ocupó
rentes inquietudes esta cuestión ha sido retomada
un lugar privilegiado. Nos referimos a intelectuales
desde corrientes tan diversas como los gubernamen-
como Joaquín V. Gonzalez, José Ramos Mejía, Er-
tality studies de cuño foucaultiano o de aquellos que
nesto Quesada, Juan Agustín García, José Ingenie-
abrevan en el neo-institucionalismo, pasando por las
ros, Enrique del Valle Iberlucea que, pese a sus dife-
reflexiones más recientemente de Zigmund Bauman
rencias pensaron la política asociada a la necesaria
(1995) entre muchos otros4. Es precisamente desde
generación de saberes y conocimientos especializa-
este sesgo que intentaremos abordar la problemáti-
dos como parte de las tareas orientada a la gober-
ca en este ensayo.
nación social. Es por ello, que tuvieron también un
fuerte papel en la construcción de distintas agencias
estatales como también en la actividad académica
Estado, Universidad e intelectuales: etapas universitaria donde fueron promotores y difusores
de una relación conflictiva de ese conjunto de conocimientos y saberes que se
Intelectuales y reformismo liberal plasmarían en nuevas cátedras, carreras y revistas
especializadas. Así, la creación de agencias esta-
La conformación del Estado Nacional a fines tales en las áreas de salud, derecho, educación y
del siglo XIX en el marco de orden oligárquico-liberal trabajo, entre otras, fue paralelo a la conformación
delineó el perfil de nuestras primeras universidades e institucionalización de campos académico-disci-
como ámbitos orientados a la formación de las elites plinares que tomaron como referencia la población
políticas e intelectuales. Esta nueva función fue el como forma de respuesta al problema de la “cues-
motor de la creación de la Universidad de Buenos tión social” que emergía con fuerza en la Argentina
Aires en el período pos-independentista, y más cla- del centenario.

3
Véase: Coser (1968); Merton (1977); Ben-David (1983); Man- 5
En palabras del autor “(…) de lo que comenzó por ser un pro-
nheim (1962), Williams (1980, 1994); Bourdieu (1967, 1983).
yecto formulado en los escritos de algunos argentinos cuya úni-
4
Véase: Gramsci (1997); Foucault (1991, 2007); Neiburg y Plo- ca arma política era su superior clarividencia” (Halperín Donghi,
tkin (2005). 1997, p. 8).

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Si desde el punto de vista político, el reformis- las primeras medidas del radicalismo (expresión de
mo liberal configuró una modalidad de intervención estos nuevos sectores sociales) cuando accede al
que se asentaba en el consenso respecto de la ne- gobierno haya sido la derogación de esta reforma
cesidad de introducir cambios en las instituciones de y el mantenimiento del carácter enciclopédico y hu-
política social, y por ende, se alejaba de los princi- manista del currículum del nivel medio cuya única
pios del laissez faire que caracterizaba al liberalismo finalidad consistía en preparar para los estudios uni-
decimonónico, dicho consenso se apoyó en el plano versitarios (TEDESCO, 1993).
de las ideas en la fuerte influencia del positivismo (o
El movimiento de la reforma universitaria de
como prefiere caracterizarlo Oscar Terán de “cultu-
1918 claramente se inscribe en el conjunto de estas
ra científica”)6 que asignaba a la universidad un lu-
tensiones políticas y sociales que atraviesan la pri-
gar privilegiado para el formación y difusión de esa
mera experiencia de democracia política en nuestro
racionalidad regenerativa que contenía los nuevos
país. En este sentido, las críticas al gobierno uni-
saberes científicos. Precisamente, fueron estos con-
versitario que enarbolaran los estudiantes cordobe-
sensos los que atraviesan este heterogéneo seg-
ses fueron la expresión en el plano educativo de las
mento de intelectuales que con diferentes matrices
demandas de participación política al interior de la
ideológicas (católicos, socialistas, liberales) coinci-
universidad, institución donde todavía mantenían el
dieron en esta sensibilidad de reformar las institucio-
control los sectores dominantes.
nes estatales, y por ello con más o menos críticas al
orden oligárquico pensaron la acción política como No es mi intención hacer un análisis histó-
una disputa al interior de una elite ilustrada, hecho rico de la reforma de 1918 sino más bien señalar
que marcaría buena parte del cuestionamiento que cómo los principios que introduce este movimiento
realizaría los estudiantes universitarios en 1918. adquieren su significación en la particular coyuntura
que caracteriza este primer experimento democrá-
tico y el ascenso de nuevos sectores sociales. Así,
La Reforma Universitaria de Córdoba y la la idea del co-gobierno recupera metafóricamente el
nueva relación entre intelectuales y política modelo de la república democrática donde el “pue-
blo” está representado por los claustros, mientras
Como se sabe, la emergencia de las clases que los consejos superiores y académicos adquie-
medias y los cambios socio-culturales que supuso el ren simultáneamente la forma de “parlamentos”, y
movimiento de ascenso social pusieron en crisis el de “gobierno” universitario. Esta forma de concebir
orden oligárquico liberal pero las instituciones y sa- el “demos” universitario se asentó en el supuesto tá-
beres gubernamentales que diseñaron esta segun- cito de la relación virtuosa entre democracia, saber y
da generación de intelectuales, lejos de desaparecer autoridad donde el primer término se planteaba como
progresivamente se fueron ampliando y expandien- expresión de la participación de todos los claustros
do. Esta diferenciación y complejización de la socie- que basa su autoridad no solo en la representatividad
dad argentina de comienzos del siglo XX ciertamen- sectorial sino también en el reconocimiento de un sa-
te fue el resultado de la acelerada urbanización, de ber o competencia legítima, de tal forma, la autoridad
la terciarización de la economía y no menos impor- del co-gobierno intenta sintetizar democracia y saber
tante aún de la expansión de la educación primaria y académico7. Estrechamente ligada al co-gobierno, la
secundaria (CHIROLEU, 2000). idea de autonomía no solo expresó la reivindicación
de independencia frente al Estado sino también la
Muy tempranamente las clases dominantes voluntad de dar a la vida universitaria un estatus au-
tomaron conciencia que dicha expansión educativa tónomo respecto de los partidos políticos.
amenazaba el monopolio de estos sectores sobre la
universidad como ámbito de formación de las elites De este modo, la reivindicación de la partici-
políticas. En esta preocupación se inscriben los dis- pación en el gobierno bajo los principios de la demo-
tintos intentos de reforma del sistema educativo que cracia (demos universitario) generó no solamente un
como la Reforma Saavedra Lamas en 1916 busca- modelo de gestión institucional sino que el mismo se
ron diversificar el nivel medio que posibilitara “des- transformó en un proyecto político que desbordó la
viar” el acceso de estos sectores medios en ascenso
a la educación superior. No es casual, que una de 7
Este modelo típico ideal del reformismo presenta las misma crí-
ticas y limitaciones que se le pueden realizar a toda concepción
democrática liberal de gobierno: individualismo metodológico,
6
Refiriéndose a este segmento intelectual Terán señala que “(…) igualitarismo formal e ideal del bien común. Lejos de cumplirse,
se privilegió a su vez a quienes formaron en las filas de la “cultura este ideario en la práctica se asemeja más a una democracia
científica”, designación que indica aquel conjunto de intervencio- “restringida” regulada corporativamente y legitimada por el voto
nes teóricas que reconocen el prestigio de la ciencia como dadora censitario, que a una verdadera democracia liberal. Lo paradójico
de legitimidad de sus propias argumentaciones.”. Véase: Terán, de esta situación es la recurrencia en el discurso de casi todos los
O. Vida intelectual en Buenos Aires fin-de-siglo (1880-1910). actores académicos a esta metáfora del “demos’ universitario. las
Derivas de la “cultura científica”. Buenos Aires: FCE. 2000. tensiones no son nuevas, sino que son constitutivas del propio
pag. 9. modelo reformista.

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universidad y se proyectó como una voluntad políti- de cargos docentes.
ca de transformación social. Dicho de otra manera,
El golpe militar de 1930, si bien intervino breve-
la reforma configuró a la universidad como actor po-
mente las universidades y desgargó una fuerte repre-
lítico y otorgó un espacio de intervención política a
sión sobre los sectores de la izquierda reformista, los
los intelectuales no necesariamente articulado a los
años posteriores estuvieron marcados por la vigencia
partidos políticos.
de los postulados de la reforma los cuales fueron mo-
La difusión latinoamericana de esta amal- dificando la configuración de las universidades. De-
gama de ideas es la que posibilitó en otros países rivado de la idea de autonomía, la particular relación
transformarse en el germen de partidos y movimien- entre vida política y la universidad que asumieron los
tos políticos como en Perú con Haya de la Torre y en intelectuales reformistas se manifestó en una suerte
Cuba por Marti8. En Argentina en cambio pese a los de estrategia que básicamente consideraba compa-
intentos de Julio V. González, de Alejandro Korn y tibles las tareas de democratización y transformación
hasta del mismo Deodoro Roca, quienes fieles a esa de la universidad con el orden político vigente durante
idea de autonomía buscaron conformar un partido la década infame.
de la reforma que finalmente no se concretaría. No
Pese a estos cuestionamientos, lo cierto es
obstante, esa misma amalgama de ideas permitió
que, durante este período los cambios que introduce
cobijar bajo un mismo techo a intelectuales univer-
la reforma posibilitaron un lento proceso de renova-
sitarios que como los nombrados posteriormente se
ción del cuerpo de profesores en las universidades
identificarían con el socialismo, el anarquismo, el
que vía la ampliación del número de profesores, de la
comunismo, el radicalismo, y hasta liberales y católi-
inclusión de la figura de la docencia libre y en cierta
cos (GRACIANO, 2007).
modificación de los criterios de reclutamiento hacia
Con todo, este heterogéneo segmento de una mayor valoración de espíritu científico, marcan
intelectuales mantendrá una tensionada relación la consolidación de los sectores medios en el control
con los partidos políticos, la cual se expresará en de la universidad como mecanismo de ascenso so-
momentos de distanciamiento y conflicto con otros cial9. Restringida a ciertas áreas de conocimiento, la
de mayor acercamiento. En cierta forma, esa com- institucionalización de la actividad científica que se
binación de orígenes plebeyos de capas medias en inicia en estos años no modificaría sustancialmente
ascenso e ideario reformista no siempre conjugó con el perfil profesionalista de las universidades.
la cultura política nacional, y por ello que inversa-
El movimiento militar de 1943 y el ascenso
mente también generó desconfianzas en las organi-
de Perón al gobierno marcaría un punto de inflexión
zaciones políticas hacia los universitarios.
que se manifestaría en una fractura social y políti-
ca entre dos campos de fuerzas que alinearía por
un lado, a sindicatos, Iglesia, sectores nacionalistas
Peronismo, universidad e intelectuales y fuerzas armadas, y por otro, un amplio espectro
de partidos políticos, organizaciones empresarias
La llegada del peronismo y el fuerte inter- y clases medias. La universidad y la intelectualidad
vencionismo que ejercería sobre la universidad no reformista claramente se ubicarían en este segundo
harían otra cosa que reavivar esta identidad refor- campo que visualizaba en el peronismo, la versión
mista que, desde los años posteriores a la reforma vernácula de los autoritarismos europeos que, en la
y particularmente durante la Década Infame, comen- escena internacional signada por la segunda gue-
zaba a ser fuertemente cuestionada ya no solo por rra, las fuerzas democráticas combatían contra es-
los sectores conservadores sino también al interior tas expresiones. Es por ello que en su gran mayoría
de los universitarios reformistas. Como señala Pablo la intelectualidad universitaria no solamente dio su
Buchbinder (2005) hacia finales de los años treinta espalda al nuevo movimiento político sino que luchó
comienza a generarse “una creciente insatisfacción activamente contra él.
en torno de las prácticas académicas y políticas que
había introducido la Reforma en la vida universitaria” No es casual, entonces, que el peronismo
que se manifestó en “una lectura crítica del faccio- haya prestado especial atención al sistema educati-
nalismo y electoralismo” derivados de los cambios vo y a la universidad en su propuesta de transforma-
en el gobierno de la institución. En rigor, este des- ción social. Esta voluntad fundacional en el caso de
contento expresaba las limitaciones de la supuesta
relación virtuosa entre democracia, saber y autoridad 9
“Un análisis un tanto más minucioso tal vez permita observar
que en la práctica terminaba superponiendo criterios (apunta Buchbinder) que desde 1918 se produjo un desplaza-
académicos y políticos que cuestionaban desde el miento en el control de las instituciones académicas desde elites
punto de vista moral los mecanismos de asignación cuyo rasgo esencial esta signado por el ejercicio de la política a
corporaciones especializadas que se definían principalmente por
la práctica de su profesión y que aspiraban a dominar los meca-
8
Para una visión panorámica de las influencias de la reforma uni- nismos de ascenso social vinculados con la vida universitaria que,
versitaria en América Latina véase Portantiero (1987). por otro lado, también estaban interesados en limitar.” (p. 139).

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las instituciones académicas se orientaría a poner Intelectuales, universidad y radicalización


bajo control estatal la vida universitaria a través de política en los años 60 y 70.
una política que combinaría la represión y cesantías
de profesores y alumnos con el rediseño institucio- El derrocamiento del peronismo y la llegada
nal a través de la Ley Guardo en 1947 que des- al gobierno de ese abigarrado conjunto de fuerzas
montaría el modelo de reformista (PLOTKIN, 1993; políticas y sociales que encabezó la Revolución Li-
PRONKO, 1997). Frente a la dificultad de cooptar bertadora marcará el paso de la identidad reformista
universitarios, el peronismo reclutó sus intelectuales como forma de resistencia característico del período
dentro del nacionalismo católico otorgando un perfil anterior al despliegue y desarrollo de dichas ideas
claramente conservador y autoritario. Con todo, el que se plasmará en un ambicioso proyecto de reno-
peronismo tuvo más suerte en el reclutamiento de vación universitaria. Si para muchos de los contem-
otros segmentos intelectuales del campo de la cultu- poráneos este momento fue vivido como una suerte
ra como Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo de “restauración reformista” que posibilitaría no solo
o en los márgenes universitarios como el caso de “desperonizar” la universidad de aquellos elementos
Arturo Jauretche y de Hernández Arregui que cons- del antiguo régimen sino también operar un proce-
truyeron un perfil de “intelectual anti-intelectual” que so de modernización universitaria en el marco de la
identificado con las masas cuestionaría el divorcio tradición de la reforma del 18, lo cierto es que, esta
de los “intelectuales liberales” (SIGAL, 2002). voluntad refundadora estaría atravesada por crisis
En la convergencia de estos elementos políti- de legitimidad política y no menos importante por
cos y culturales hay que buscar las causas de este el nuevo clima intelectual que caracterizarán estos
reforzamiento de la identidad reformista que despla- años (SUASNÁBAR, 2002).
zaría los cuestionamientos presentes con anterio- Así, desde la década del cincuenta hasta me-
ridad en favor de una visión que reivindicando los diados de los setenta las cuestiones de la moder-
principios de autonomía y co-gobierno se insertaría nización y el desarrollo ocuparían el centro de las
en la polarización entre democracia y totalitarismo preocupaciones políticas e intelectual, cuestiones
que consideraban central los sectores opositores al que al calor de los cambios políticos nacionales e
peronismo. Asimismo, durante la década peronista internacionales se transformaría en un amplio y ace-
comienza a cristalizarse un comportamiento que se lerado proceso de radicalización política y activación
volvería recurrente en amplias franjas del campo social. En ese marco, las ideologías del desarrollo
intelectual que sería la conformación de espacios no solo replantearon el papel de Estado como agen-
académicos extra muros universitarios como forma te de las transformaciones socio-económicas sino
de preservación y de dar continuidad de las activida- también pusieron en primer plano la importancia de
des intelectuales. En este sentido, el Colegio Libre la universidad como formadora de recursos huma-
de Estudios Superiores y la aparición de la Revista nos y productora de conocimiento científico. No es
Imago Mundi marcan el inicio de una modalidad de casual que este período se haya caracterizado por
intervención intelectual que desde afuera de la uni- una modernización de la universidad que incluirá
versidad se proyectaría como voluntad de interven- una serie de procesos como la expansión matricular,
ción política. la introducción del modelo departamental orientado
Ciertamente, los rasgos que señalamos no a la investigación y el inicio de un incipiente proce-
pueden extrapolarse a todas las universidades ni so de profesionalización académica a través del au-
mucho menos al conjunto de los universitarios. La mento de las mayores dedicaciones.
historia de la universidad durante el peronismo hasta Como parte de esta modernización universi-
hoy está lejos de haberse estudiado con la profun- taria, la institucionalización de las ciencias sociales
didad necesaria, y quizás haya que restringir estas modernas a través de la creación de las carreras
notas a las situaciones propias de las universidades de sociología, economía, psicología y ciencias de
de Buenos Aires y La Plata donde muchos de ellos la educación que emergen estrechamente asocia-
fueron expulsados, cesanteados y otros optaron por das a las nuevas tecnologías de gobierno como la
renunciar. Más complejo y menos lineal fueron los planificación económico-social y el planeamiento
derroteros seguidos en las universidades del Córdo- educativo. Las nuevas carreras, ciertamente, se
ba, Litoral y Tucumán donde convivieron diferentes diferenciarán de las humanidades clásicas no solo
segmentos intelectuales en tiempos del peronismo, por la introducción de los métodos estadísticos en
lo cual muestra una vez las diferencias en las diná- la investigación empírica sino también porque son
micas institucionales de las universidades. carreras que suponen una práctica profesional en
ámbitos estatales y privados. Es en este contexto
que hay que ubicar la emergencia de otro tipo de in-
telectual como es el “especialista” o “experto” que se
constituiría rápidamente en la modalidad dominante

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al calor de la influencia de las ideas del desarrollismo universitarios e investigadores, la irrupción de la dic-
que construirá una legitimidad para su intervención tadura militar conllevó, en algunos casos el camino
desde una pretendida separación entre lo político y del exilio forzoso, para otros -los que permanecieron
lo técnico. en el país- supuso el desarrollo de diferentes formas
de sobrevivencia y de disidencia intelectual cuando
El golpe militar de 1966 y la intervención uni-
ésta era posible, mientras que muchos otros, sufrie-
versitaria marca un punto de ruptura del proyecto
ron en carne propia la prisión, la tortura o la muerte.
de modernización y a la vez el inicio del proceso de
radicalización política que en plano universitario rá- Este momento de regresión y vaciamiento de
pidamente se manifestará en el desplazamiento de la universidad producida por los militares, sin embar-
la idea de “universidad para el desarrollo” por la de go, desde otro punto de vista también fue un período
“universidad para la liberación”. Asimismo, frente a para los intelectuales universitarios de profunda revi-
la declinación del especialista ahora cuestionado sión crítica de los años de radicalización política que,
por su carácter tecnocrático, emergerá la figura del como se señaló antes, tuvo uno de sus epicentros
“intelectual comprometido” que en el extremo cons- en la universidad. Quizás el rasgo más importante
truirá su legitimidad a través de la subsunción de lo que caracteriza este período haya sido la produc-
político por sobre la actividad intelectual. Paradojas ción intelectual que traerá aparejado los debates y
de la historia tanto el especialista como el intelectual controversias respecto de la “derrota” de los proyec-
comprometido coincidirán en visualizar a la universi- tos políticos que se plantearon una transformación
dad como un actor central en las disputas societales. social profunda, los cuales tuvieron su expresión al
El retorno del peronismo al gobierno y la traumáti- interior de las ciencias sociales, y particularmente
ca experiencia universitaria de los años 1973-1974 dentro del marxismo. Al respecto, el libro de Cecilia
mostraría a su vez los límites de los sectores radica- Lesgart (2003) da cuenta claramente del derrotero
lizados para pensar una transformación académica. seguido por estos debates que, como señala la au-
tora, derivarán en un cambio de la problemática que
Hoy resulta evidente que la politización de los
se expresarán primero en el desplazamiento de la
universitarios en la década del setenta marcó la de-
cuestión de la revolución hacia la cuestión de la de-
clinación de la identidad reformista como modalidad
mocracia, y luego al problema teórico-político de la
de intervención política, sin embargo, es necesario
“transición a la democracia”, todas cuestiones que
señalar que los cuestionamientos ya estaban pre-
conllevarán a su vez una modificación en las formas
sentes desde los inicios del proceso modernización.
de pensar la política10.
Al respecto, el trabajo de Prego y Estebañez (2002)
sobre la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales En el caso de los intelectuales exiliados, este
de la UBA muestra las tensiones al interior de los movimiento en el plano de las ideas se dio paralelo a
sectores progresistas que percibieron el carácter un proceso de profesionalización académica que su-
conflictivo (y hasta contradictorios) de los principios puso la formación de postgrado y la socialización en
reformistas en relación con los criterios que suponía formas sistemáticas de producción de conocimiento,
el desarrollo científico y la modernización académi- ambos aspectos que contribuyeron a la “desprovin-
ca. cialización” de los debates teóricos y políticos impul-
sados tanto por las redes académicas internaciona-
les como por las nuevas formas de financiamiento
Intelectuales universitarios en los años de de la investigación que asoman por estos mismos
exilio, la dictadura y la transición democrá- años. De tal modo, la confluencia de aquellos deba-
tica. tes teórico-políticos y estos procesos de profesiona-
lización están en la base del surgimiento de un tipo
El golpe militar de 1976 constituye indudable- de intelectual diferente como es la del “investigador
mente un “parteaguas”en la historia nacional no solo universitario” que desde el retorno a la democracia
por el grado represión alcanzado por el terrorismo se irá expandiendo y consolidando como una de las
estatal sino también por la profunda reestructuración formas dominantes del campo académico.
socio-económica y cultural que sometería el régimen Para muchos otros intelectuales, el exilio im-
militar al conjunto de la sociedad argentina. Dichos puesto por la dictadura supuso buscar nuevas inser-
cambios significarán para la universidad un punto ciones como en los organismos internacionales que
de ruptura en los procesos de modernización y de
desarticulación del campo intelectual. Así, la repre- 10
Cierto es que la situación de diáspora y de desarticulación del
sión física y el control ideológico que la dictadura espacio intelectual delineará los límites y posibilidades en que
descargará sobre la universidad marca el inicio de se desarrollaran estos debates, los cuales tendrán lugar en di-
ferentes espacios geográficos (en el exilio y dentro del país), en
un proceso acelerado de vaciamiento del ámbito diferentes ámbitos institucionales (universidades extranjeras, or-
universitario como espacio académico y cultural. ganismos internacionales, grupos de estudio, etc.) y en diferentes
Para amplias franjas de intelectuales, profesionales temporalidades puesto que los tiempos de reflexión fueron dife-
rentes según donde estuvieron.

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sirvieron de paraguas protector para muchos inves- dades y sus vínculos con la esfera estatal, sus diná-
tigadores universitarios. En este sentido, las agen- micas de funcionamiento y las pautas de comporta-
cias internacionales como la CEPAL y la UNESCO miento del campo académico e intelectual.
junto con las redes académicas de CLACSO y FLA-
En este sentido, podemos decir que la pérdi-
CSO cumplirían en la región latinoamericana un
da de centralidad del Estado como articulador de las
papel destacado en la generación de vías de sali-
relaciones sociales a favor del mercado tuvo como
da de los países –en algunos casos- y de ofrecer
una de sus consecuencias el vaciamiento de conte-
alguna cobertura política y recursos económicos en
nido de la política como orientador y catalizador de
otros, de numerosos intelectuales e investigadores
las demandas sociales. No obstante, lejos de pensar
que permanecieron en sus países. Desde nuestra
que el retiro y desmonte estatal supuso una pérdida
perspectiva, lo característico de este segmento es la
de capacidad de gobernar (en el sentido foucaultia-
emergencia de tipo de “intelectual-funcionario” que
no) lo que se observa es la complejización y dife-
como figura bifronte asumirá diferentes modalida-
renciación de las funciones de gobernación social.
des de intervención donde convivirá lo que podemos
Paralelamente, el declive de las formas tradicionales
llamamos un registro discursivo “oficial” con otro
de hacer política que caracterizaron la matriz esta-
claramente académico. Sin embargo, esta relativa
do-céntrica, es correlativa a la progresiva tecno-bu-
autonomía que ponen de manifiesto estas tensiones
rocratización en los procesos de producción, diseño
se irá progresivamente diluyendo hacia fines de los
y toma de decisiones de política.
ochenta (SUASNÁBAR, 2007).
Las reformas de educación superior clara-
El retorno a la democracia marca el inicio de
mente se inscriben en estas orientaciones que en
un período de reconstrucción de los espacios univer-
el caso de las universidades supuso la introduccion
sitarios y de reapertura del debate intelectual donde
como dispositivos de control y regulación de meca-
confluirán las distintas trayectorias y experiencias de
nismos de evaluación y la distribución competitiva
los intelectuales universitarios en el exilio y de aque-
del financiamiento. Estos cambios ciertamente mar-
llos que desde dentro del país desarrollarían diferen-
can en el plano de las instituciones un pérdida de
tes formas de disidencia intelectual11. Lejos de ser
relevancia de los órganos colegiados de gobierno y
armoniosa, los debates sobre la normalización uni-
la emergencia de nuevos actores en la definición de
versitaria y las políticas hacia el sector en el período
políticas como las burocracias estatales, los manda-
de transición coincidirían en la necesidad de demo-
rinatos académicos y los organismos de amortigua-
cratizar la vida universitaria a partir de los principios
ción. Por otro lado, los procesos de expansión ma-
de la reforma universitaria. De tal forma, y pese a los
tricular, diferenciación institucional y privatización de
procesos de cambio reseñados y las grandes trans-
la educación superior conviven con un desarticulado
formaciones operadas en las universidades desde
desarrollo del postgrado y políticas de estímulo a la
los años sesenta, el ideario reformista nuevamente
investigación no necesariamente asociados a estra-
aparecía como el modelo institucional a seguir por
tegias claras de de institucionalización y profesiona-
las universidades. No obstante, este remozado re-
lización académica.
formismo no será acompañado de una regeneración
de la identidad reformista como modalidad de inter- En buena medida, la convergencia de las
vención intelectual que como apuntamos en la sec- transformaciones reseñadas delinean una serie de
ción anterior ya estaba en franca declinación en los tendencias que están reconfiguración las ciencias
setenta. sociales, las cuales si bien no son nuevas puesto
que ya estaban presente desde los primeros años
de democracia, se profundizarían en la década de
La universidad e intelectuales después los noventa.
de los 90: entre la tecno-burocratización En primer lugar, la ampliación de la base ins-
de la política y mercantilización del titucional por fuera del ámbito universitario que se
conocimiento. manifiesta en la presencia de nuevas agencias tales
como los organismos internacionales, las fundacio-
La reforma neo-liberales a comienzos de 1990 nes del campo económico, centros privados de in-
conllevaron una profunda transformación económica vestigación y los “think tank”. En segundo lugar, la
y social a partir de un cambio sustancial en la re- pluralización de los usuarios potenciales de conoci-
laciones entre Estado y sociedad que, ciertamente mientos especializados parece ser el consecuencia
también modificaron la configuración de las universi- obligada de esta ampliación institucional que se ma-
nifiesta no solo en perfiles diferentes sino también
11
La Revista Punto de Vista y otras publicaciones como Perspec- diferentes formas de producir conocimiento (trabajos
tiva Universitaria junto con otras experiencias como los grupos de de consultoría, informes técnicos, sistematización
estudio conformaría lo que Gregorio Klimovsky llamaría la “uni-
versidad de las catacumbas” Véase Sábato, 1996 y Altamirano, de datos). En tercer lugar, la disponibilidad de una
1996. masa de egresados sumado a la ampliación de la

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base institucional parecerian estar marcando la ex- En tercer lugar, el proceso de radicalización
pansión de un mercado laboral de compra y venta política de amplias franjas de intelectuales univer-
de servicios profesionales. sitarios que recorren las décadas del sesenta y se-
tenta marca el punto de agotamiento de esta forma
Resumiendo estas tendencias, podemos se-
de intervención intelectual. Así, el surgimiento de
ñalar que la tecno-burocratización de la política y la
la figura del especialista primero y la del intelectual
mercantilización del conocimiento configuran lo que
orgánico después si bien coincidirían en la valora-
llamaremos estado de “disponibilidad” o “situación
ción de la universidad como actor político, plantearía
de mercado” de los intelectuales. Precisamente son
una relación diferente entre intervención intelectual
estas nuevas condiciones las que a nuestro juicio
y acción política que oscilaría entre la modalidad de
están en la base ya no solo del agotamiento de la
“consejero del príncipe” y del “intelectual militante”.
identidad reformista como modalidad de intervención
La revisión crítica de las experiencias políticas, la
intelectual sino más importante aún en el cambio del
profesionalización académica y los procesos de pro-
rol de los intelectuales-expertos y en su ascenso
ducción intelectual que se desarrollan en el período
como agentes de gobernación social.
dictatorial delinearía las nuevas configuraciones in-
telectuales durante los años de la transición demo-
crática.
Reflexiones finales
Una reflexión aparte merecen las tendencias
Llegado a este punto, creemos que la mirada de tecno-burocratización de la política y de mercan-
histórica de largo plazo sobre las sucesivas resig- tilización del conocimiento. Ciertamente, la presen-
nificaciones de la identidad reformista que hemos cia de especialista en el diseño y construcción de
desarrollado en las páginas precedentes habilitan la política no es nueva como tampoco lo es el mo-
esbozar algunas razones que explican la larga vita- vimiento de pasaje o circulación de intelectuales del
lidad de esta forma de intervención intelectual como campo académico al campo burocrático, tendencias
también argumentar por qué en la actualidad consi- que si bien varían según las disciplinas podemos
deramos ese núcleo de sentido ha perdido vigencia. encontrarlas desde los liberales reformistas en ade-
Más en un tono de preocupación hacia el final se lante. Quizás la novedad más importante que traen
presentan una serie de reflexiones que se despren- aparejada estos cambios sea la nueva relación que
den de las tendencias de cambio recientes. establecen entre la producción de conocimiento y
decisiones políticas que marca la emergencia de un
En primer lugar, es evidente que una de las nuevo tipo de intelectual que algunos autores deno-
causas de permanencia de la identidad reformista minan “tecno-político”, mientras que otros prefieren
radica en la ductilidad de las mismas ideas que le la denominación de “analista simbólico” (BRUNNER,
dieron origen. Así, el principio de co-gobierno generó 1996; CAMOU, 1999).
no solamente un modelo de gestión institucional sino
que el mismo se transformó en un proyecto políti- Con independencia de las diferencias con-
co que desborda la universidad y se proyecta como ceptuales, lo cierto es que la complejización y dife-
una voluntad política de transformación social. Por renciación de las funciones de gobernación social
su parte, la idea de autonomía que configura a la se manifiesta en el centralidad que adquieren los
universidad como un ámbito diferenciado de la vida intelectuales-expertos ya no solo en el diseño de
social otorgó un espacio de intervención política a las políticas sino en la difusión de ideas y genera-
los intelectuales no necesariamente articulado a los ción de consensos sobre las orientaciones de po-
partidos políticos. Ambos principios fortalecieron la lítica. En este sentido, la preocupación remite a la
visión de la universidad como actor político. tendencia de mercantilización del conocimiento que
un contexto de un débil profesionalización académi-
En segundo lugar, y como señalamos oportu- ca y de bajas remuneraciones en las universidades
namente, los cuestionamientos y limitaciones a esta no solo acentúa el estado disponibilidad (situación
visión estuvieron presentes en los años iniciales de de mercado) de intelectuales universitarios sino que
la reforma tanto de parte de los sectores conserva- restringe los márgenes de la relativa autonomía que
dores como desde las propias filas reformistas. En supone aun los nuevos analistas simbólicos.
rigor, y como señala Silvia Sigal en ya clásico libro
sobre intelectuales y poder en la Argentina, la cons- Por último, digamos que la cuestión de la rela-
tante inestabilidad institucional de las universidades ción entre intelectuales y política sigue, y seguramen-
transformó la identidad reformista en aquel núcleo te seguirá siendo, un tema de debate en el conjunto
de sentido que abroqueló a amplias capas de inte- de las ciencias sociales. Las tendencias y procesos
lectuales universitarios como forma de resistencia recientes han motivado diferentes intervenciones
frente a la intervención del peronismo primero, y que que si por un lado, coinciden en considerar como
intentó desplegarse como proyecto modernizador no un avance el abandono de la hiper-ideologización
sin contradicciones en el período posterior. de los intelectuales característico de los sesenta y

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setenta (Torre, 2004), por otro lado ven con preocu- FOUCAULT, M. La gubernamentalidad. In: AA.VV. Espa-
pación la falta de compromiso político que conlleva cios de poder. Madrid: Edit. La Piqueta. 1991.
la profesionalización académica y la sobre especiali- FOUCAULT, M. Nacimiento de la biopolítica. Buenos Ai-
zación (SVAMPA, 2007). res: FCE, 2007.
Desde mi punto de vista, creo que los intelec- GRACIANO, O. Entre la torre de marfil y el compromi-
tuales de cualquier disciplina, tenemos una respon- so político. Intelectuales de izquierda en la Argentina
sabilidad social que supone un compromiso político 1918-1955. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quil-
con independencia de si ese rol se realiza en la cá- mas, 2007.
tedra universitaria, en un gabiente de investigación o GRAMSCI, A. Los intelectuales y la organización de la
en una oficina ministerial. Todos estos lugares están cultura. Buenos Aires: Nueva Visión, 1997.
atravesados por contradicciones constitutivas de la HALPERÍN DONGHI, T. Una nación para el desierto ar-
función intelectual que hace tiempo señalaran Max gentino. Buenos Aires: CEAL, 1997.
Weber, Antonio Gramsci y Pierre Bourdieu. Nada es
puro, ni ninguna acción deja de tener consecuencias LESGART, C. Los usos de la idea de transición a la de-
mocracia. Rosario: Homo Sapiens Ediciones, 2003.
pero es en esa autoafirmación de esa responsabili-
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Recebido em 10/04/2009
Aceito em 02/06/2009

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