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Apicultura urbana en Chile

Published on 11/09/2016 under Blog

El centro predominante de la apicultura siempre ha sido la zona rural, sin


embargo, considerando la gran problemática existente con la disminución
mundial de la población de abejas, la producción urbana ha pasado a ser una
real esperanza para su conservación.
Las abejas melíferas han convivido con el ser humano por milenios; primero se recolectaba miel de tipo silvestre
y luego se fue desarrollando la apicultura, siendo esta una actividad dedicada a la crianza de las abejas para
obtener sus productos.
Contrario a lo que se podría pensar, la apicultura urbana tiene bastantes beneficios por sobre la rural; en la
ciudad contamos con diversidad de flores durante todo el año, están menos expuestas a pesticidas y
transgénicos, tienen fácil acceso al agua y menos competencia. Las colmenas resultan más productivas y su
calidad es superior.
En ciudades como París, Nueva York, Berlín, Tokio, Vancouver y Londres, existe una fuerte práctica de
apicultura urbana, se ve en casas y balcones de departamentos, en azoteas, en importantes hoteles como los
Madison, en algunas iglesias y parques. Como práctica urbana, se destaca la instalación de colmenas asociada
a los huertos (especialmente en azoteas), cumpliendo un doble propósito entre la polinización de las hortalizas
y frutales y la producción de miel y otros productos apícolas. En Chile no existe normativa para la apicultura
urbana, por lo que solo nos debemos basar en el respeto mutuo y en el sentido común.
El único factor que puede jugar en contra de la apicultura urbana, es que estos insectos pican y duele, en
ocasiones también generan reacciones alérgicas. Sin embargo, es importante mencionar que las abejas no son
agresivas, no atacan porque sí, al picar mueren y difícilmente la naturaleza las podría crear como suicidas. Pican
cuando las personas no saben relacionarse con ellas, cuando les dan manotazos, cuando gritan, cuando las
aplastan, etc. Se debe considerar que un buen apicultor urbano sabrá ubicar estratégicamente sus colmenas y
nosotros, como población, debiéramos aprender a relacionarnos con estos organismos. Esto es cultura.
Cómo empezar con una colmena (ideal dos, por si se deben enfrentar problemas).
Aprender: Será necesario entrar en su mundo y entender cómo se relacionan, siendo importante aprender a
desarrollar una apicultura respetuosa (existe un problema mundial con maltrato y malas prácticas dentro de la
apicultura) y así poder disfrutar de una buena cosecha. Una colmena en la ciudad produce alrededor de 35 kg
al año o más y los beneficios son innumerables: disminuye el estrés, conecta con la naturaleza, con los cambios
de estaciones, ayuda a mejorar la salud y nos hace mejores seres humanos.
El entorno: Lo primero será verificar la factibilidad de poner una colmena en casa (puede ser en el patio o en el
techo), pensando especialmente en que los vecinos no se opongan y se cuente con suficiente alimento y agua
para ellas.
Materiales: La colmena más usada en Chile es la Langstroth, por lo que es la más fácil de conseguir, junto a su
equipamiento. Serán necesarios una chaqueta con velo, guantes, ahumador y otros. El costo aproximado de una
colmena es de $100.000 (colmena, marcos y núcleo). Chaqueta con velo e implementos, $50.000 aprox.
El momento: La época ideal para comenzar es ahora, en primavera.

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