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MIÉRCOLES 27 ORDINARIO FECHA 5 DE OCT DE 2016

DÍA Y SEMANA PAR MIÉRCOLES

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LUCAS 11 1 4 OCTUBRE
LIBRO, CAPÍTULO Y VERSÍCULO
2016

TEXTO DEL EVANGELIO COMENTARIO DEL EVANGELIO


Una vez que estaba Jesús Es curiosa la petición que le hacen los discípulos a Jesús:
orando en cierto lugar, “enséñanos a orar”. Igualmente curioso es el origen del
significado de la palabra “orar”. Vendría a ser algo así como
cuando terminó, uno de sus “ponernos en movimiento”, “salir de nosotros mismos”,
discípulos le dijo: «Señor, “desinstalarnos”, “romper nuestros límites”… todas estas
enséñanos a orar, como Juan matizaciones entrarían dentro del origen del término orar.
enseñó a sus discípulos.»
Él les dijo: «Cuando oréis Es estrecha la oración que sólo consiste en “pedir”. Está claro
decid: "Padre, santificado sea que “pedir”, en el fondo, supone caer en la cuenta de que todo
no está al alcance de tu mano y de que has de “ponerte en
tu nombre, venga tu reino, camino” y buscar.  Ser “orador”, por tanto, es “ser buscador”.
danos cada día nuestro pan En este sentido creo que cobra una nueva dimensión la oración
del mañana, perdónanos “tipo” de los creyentes que aparece en el evangelio de hoy: el
nuestros pecados, porque Padre nuestro.
también nosotros
perdonamos a todo el que Más allá del contexto en el que surge la experiencia de Dios
como Padre o Madre, parece claro que desde la sensibilidad de
nos debe algo, y no nos dejes Jesús, orar es salir de ti para encontrarte con otros y expresar
caer en la tentación."» así el valor de la fraternidad. Padre o Madre ( y más en la
cultura judía) refuerza un sentimiento de hermandad propio del
que se sabe “uno junto a otros”.

El “venga tu reino” y el declararse  “acogedor” del “pan de cada


día” es una bella manera de expresar nuevamente que quizás
lo más bello y decisivo de la vida es siempre algo “recibido”.
Para una cultura como la judía, eso era algo normal; ahora
bien, para una cultura como la nuestra, en gran parte
“prometeica” (lo que tengo es porque me lo he ganado yo),
probablemente considere esa actitud propia de personas con
poca prosa y mucha poesía.

Por eso, cuando echamos raíces en ese déficit de “gratitud”, la


vida se nos vuelve incómoda y el enfado continuado con la
realidad nos instala en la infelicidad.

La llamada al “perdón”, perdón que se ofrece y perdón que se


acoge, es típico de quienes salen cada mañana a la vida
descubriendo puntos de encuentro y no puntos de conflicto; por
eso, buscar la reconciliación expresa la sensatez de una
manera de vivir.

“No ceder a la tentación” es no bajar la guardia. Cada mañana


podemos empeñarnos en “dejar de ser hijos”, renunciando a la
fraternidad y optando por un sálvese quien pueda. Llegados a
ese punto, habremos renegado de Dios, es decir, del hermano.

Por eso el Padre nuestro, más que una oración es una manera
de vivir; y no hay otra manera de rezar que no sea vivir.