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Octubre

13
Lección

02

 Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 129


1
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus
1 discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por
allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron
hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y
volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les
dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que
traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
OYENDO EL TESTIMONIO Y DECIDIENDO SEGUIRLE

Dejando a Juan, se fueron en pos de Jesús. Uno


de ellos era Andrés, hermano de Simón; el otro
Juan, el que iba a ser el evangelista. Estos fueron
los primeros discípulos de Cristo. Movidos por
un impulso irresistible, siguieron a Jesús,
ansiosos de hablar con él, aunque asombrados y
en silencio, abrumados por el significado del
pensamiento: ‘¿Es éste el Mesías?
“Jesús sabía que los discípulos le seguían. Eran
las primicias de su ministerio, y había gozo en el
corazón del Maestro divino al ver a estas almas
responder a su gracia. Sin embargo, volviéndose,
les preguntó: ‘¿Qué buscáis?’ Quería dejarlos
libres para volver atrás, o para expresar su deseo.
Ellos eran conscientes de un solo propósito. La
presencia de Cristo llenaba su pensamiento.
Exclamaron: ‘Rabbí,... ¿dónde moras?’ En una
breve entrevista, a orillas del camino, no podían
recibir lo que anhelaban. Deseaban estar a solas
con Jesús, sentarse a sus pies, y oír sus palabras.

Juan 1:35-38; El Deseado de Todas las Gentes, pág. 112


2
Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde
2 moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era
como la hora décima. Andrés, hermano de Simón
Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y
habían seguido a Jesús.
Si Juan y Andrés hubiesen estado dominados por el
espíritu incrédulo de los sacerdotes y gobernantes,
OYENDO EL TESTIMONIO Y DECIDIENDO SEGUIRLE

no se habrían presentado como discípulos a los pies


de Jesús. Habrían venido a él como críticos, para
juzgar sus palabras. Muchos cierran así la puerta a las
oportunidades más preciosas. No sucedió así con
estos primeros discípulos. Habían respondido al
llamamiento del Espíritu Santo, manifestado en la
predicación de Juan el Bautista. Ahora, reconocían la
voz del Maestro celestial. Para ellos, las palabras de
Jesús estaban llenas de refrigerio, verdad y belleza.
Una iluminación divina se derramaba sobre las
enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento.
Los multilaterales temas de la verdad se destacaban
con una nueva luz.
El discípulo Juan era de afectos sinceros y profundos,
aunque de naturaleza contemplativa. Había
empezado a discernir la gloria de Cristo, no la pompa
mundanal, ni el poder que se le había enseñado a
esperar, sino la ‘gloria como del unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad’. Estaba absorto en la
contemplación del maravilloso tema.

Juan 1:39, 40; El Deseado de Todas las Gentes, págs. 112, 113
3
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo:
3 Hemos3hallado al Mesías (que traducido es, el
Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo:
Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado
Cefas (que quiere decir, Pedro).
Andrés trató de impartir el gozo que llenaba su
corazón. Yendo en busca de su hermano Simón,
OYENDO EL TESTIMONIO Y DECIDIENDO SEGUIRLE

exclamó: ‘Hemos hallado al Mesías.’ Simón no se


hizo llamar dos veces. Él también había oído la
predicación de Juan el Bautista, y se apresuró a ir
al Salvador. Los ojos de Jesús se posaron sobre
él, leyendo su carácter y su historia. Su
naturaleza impulsiva, su corazón amante y lleno
de simpatía, su ambición y confianza en sí
mismo, la historia de su caída, su
arrepentimiento, sus labores y su martirio: el
Salvador lo leyó todo, y dijo: ‘Tú eres Simón, hijo
de Jonás: tú serás llamado Cefas (que quiere
decir, Piedra).
Todos los que se han consagrado a Dios serán
conductos de luz. Dios los hace agentes suyos
para comunicar a otros las riquezas de su gracia.
Su promesa es: ‘Y daré a ellas, y a los
alrededores de mi collado, bendición; y haré
descender la lluvia en su tiempo, lluvias de
bendición serán.
Juan 1:41,42; El Deseado de Todas las Gentes, págs. 113, 115
4
El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a
4 Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida,
la ciudad de Andrés y Pedro.
Felipe obedeció al mandato, y en seguida se puso
también a trabajar para Cristo.
Los que ocupan puestos elevados pueden desviar
a otros. Aun los más sabios se equivocan; los más
fuertes pueden vacilar y tropezar. Es necesario que
la luz del cielo se derrame constantemente sobre
nuestro sendero. Nuestra única seguridad estriba
en confiar implícitamente nuestro camino a Aquel
que dijo: ‘Sígueme.
Todos no estamos constituidos de la misma
manera. Las conversiones no son todas iguales.
Jesús impresiona el corazón, y el pecador renace a
LA INVITACIÓN DEL MAESTRO

una nueva vida. Con frecuencia, las almas han sido


atraídas a Cristo sin una convicción impetuosa, sin
quebrantamiento del alma, sin terrores de
remordimiento. Contemplaron a un Salvador
exaltado, y vivieron. Vieron la necesidad del alma,
vieron la suficiencia del Salvador, lo que él
demanda, oyeron su voz que decía: ‘Sígueme’, y se
levantaron y lo siguieron. Esa conversión fue
genuina y la vida religiosa fue tan decidida como
fue la de otros que sufrieron la agonía de un
violento proceso.

Juan 1:43, 44; El Deseado de Todas las Gentes, pág.113, Patriarcas y Profetas, pág. 599,
Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 208
5
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos
5 hallado a aquél de quien escribió Moisés
en la ley, así como los profetas: a Jesús,
el hijo de José, de Nazaret. Natanael le
dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de
bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
La vida de Jesús estuvo en armonía con
Dios. Mientras era niño, pensaba y
hablaba como niño; pero ningún vestigio
de pecado mancilló la imagen de Dios en
él. Sin embargo, no estuvo exento de
tentación. Los habitantes de Nazaret
eran proverbiales por su maldad. La
pregunta que hizo Natanael: ‘¿De
LA INVITACIÓN DEL MAESTRO

Nazaret puede haber algo de bueno?’


Juan 1:46, demuestra la poca estima en
que se los tenía generalmente. Jesús fué
colocado donde su carácter iba a ser
probado. Le era necesario estar
constantemente en guardia a fin de
conservar su pureza. Estuvo sujeto a
todos los conflictos que nosotros
tenemos que arrostrar, a fin de sernos un
ejemplo en la niñez, la adolescencia y la
edad adulta.

Juan 1:45,46; El Deseado de Todas las Gentes, pág. 52


6
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo
6 de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no
hay engaño. Dijo Natanael: ¿De dónde me conoces?
Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te
llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
“La oración que Natanael elevara provenía de un
corazón sincero, y fué oída y contestada por el
Maestro. El Señor lee los corazones de todos, y ‘la
oración de los rectos es su gozo’. Él no tardará en oír
EL MAESTRO CONOCÍA A LOS QUE LLAMABA

a aquellos que le abran sus corazones, sin exaltar al


yo, más sintiendo sinceramente su debilidad e
indignidad.
Nunca se deben estudiar las Sagradas Escrituras sin
oración. Antes de abrir sus páginas debemos pedir
la iluminación del Espíritu Santo, y ésta nos será
dada. Cuando Natanael fué al Señor Jesús, el
Salvador exclamó: ‘He aquí verdaderamente un
israelita, en quien no hay engaño.’ Dícele Natanael:
‘¿De dónde me conoces?’ Y Jesús respondió: ‘Antes
que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la
higuera, te vi.’ Así también nos verá el Señor Jesús
en los lugares secretos de oración, si le buscamos
para que nos dé luz y nos permita saber lo que es la
verdad. Los ángeles del mundo de luz acompañarán
a los que busquen con humildad de corazón la
dirección divina.
Juan 1:47, 48; Obreros Evangélicos, pág. 270, El Camino a Cristo, pág. 91
7
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú
7 eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije:
Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas
verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante
veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y
descienden sobre el Hijo del Hombre.
Esta escalera representaba a Cristo, que había abierto la
comunicación entre la tierra y el cielo. En su humillación, Cristo
descendió hasta la misma profundidad de la desdicha humana,
EL MAESTRO CONOCÍA A LOS QUE LLAMABA

con simpatía y piedad por el hombre caído, que fue represen-


tado ante Jacob con el extremo de la escalera que descansaba
sobre la tierra, mientras que su parte alta, que llegaba hasta el
cielo, representa el poder divino de Cristo que se aferra del
Infinito, y así comunica a la tierra con el cielo y al hombre
finito con el Dios infinito. Mediante Cristo se abre la
comunicación entre Dios y el hombre. Los ángeles pueden ir
del cielo a la tierra con mensajes de amor para el hombre
caído y para ministrar a los que serán herederos de salvación.
Únicamente mediante Cristo los mensajeros celestiales
ministran a los hombres.
Firmemente clavada en la tierra, y extendiéndose hacia el
cielo, hasta el trono de Dios, hay una escalera de refulgente
esplendor. El Señor está en el extremo de ésta y su luz brilla en
toda su longitud. Esta escalera es Cristo. Con cada peldaño que
suben, se están aproximando paso a paso al compañerismo
con los sufrimientos de Cristo y se están moldeando a la
semejanza divina. Los ángeles de Dios están constantemente
ascendiendo y descendiendo por esta gloriosa escalera.

Juan 1:49-51; Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 328, Alza Tus Ojos, pág. 254