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K.S.

GIRTAB

LOS 12
FILOS
SEGUNDA PARTE :

LA BÚSQUEDA
LOS GUERREROS SAGRADOS
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Este libro es una obra de ficción y cualquier parecido con


personas, vivas o muertas, o lugares, eventos o locales es pura
coincidencia. Los personajes son producto de la imaginación del
autor y se utilizan de manera ficticia

Los 12 FILOS Segunda Parte


Copyright 2010 por K.S. Girtab
Portada: Galería de Albion Europe ApS
Tabla de Contenidos

INDICE
LA BÚSQUEDA / LOS GUERREROS
SAGRADOS

Capítulo 1 Géminis
Capítulo 2 FILO número siete: Escorpión
Capítulo 3 FILO número once: Athena
Capítulo 4 FILO número diez: Fenrir
Capítulo 5 Arcángel Pariel
Capítulo 6 Intercambio Estudiantil
Capítulo 7 FILOS números tres y cinco:
Cerberus y Siegfried
Capítulo 8 FILOS números cuatro y nueve:
Kwan Yin y Brahma
Capítulo 9 FILOS números seis y ocho: Loki
y Freya
Capítulo 10 FILO número dos: Ragnar
Capítulo 11 Clan De Grieff
Capítulo 12 FILO número uno: Caribdis
Capítulo 13 El habitante de los pisos
superiores
CAPÍTULO 1
GÉMINIS

El guerrero se acercaba a su hermano y el gigante musculoso


nada podía hacer, sólo observar y rezar, la pelea era de uno
contra uno. Alguna vez en su vida había visto a alguien
combinar dos elementos en un ataque, a Lothar con su viento
cortante, una técnica espléndida pero nada en comparación con
lo que ese tipo podía hacer, su poder era perfecto, la fusión del
aire y la electricidad era uniforme y destruía todo lo que tocaba,
lo desintegraba, unas lágrimas corrían por sus mejillas, siempre
pensó que su gemelo era indestructible, los sobreviviría a todos,
pero ahora tenía miedo, lo iban a matar.
Observaba a Cástor y este no mostraba el más mínimo atisbo
de inquietud, por el contrario, estaba excitado, se encontraba
peleando la batalla de su vida, de hecho, jamás lo había visto tan
feliz, volteó hacia el otro guerrero, el rival, su rostro era difuso,
estaba seguro que nunca lo había visto, en sus facciones se
distinguía la furia pero en sus ojos había temor, sin embargo, ese
sentimiento lo hacía más fuerte, posiblemente morirían los dos,
Cástor seguro, los guerreros se impulsaron el uno contra el otro,
el choque de poderes era inevitable, Póllux cayó de rodillas y
cerró los ojos, no podía ver como moriría su hermano…
"Pol, despierta, es hora de irnos…"
"¿Qué sucede?" El sobresaltado gigante todavía estaba
sudando, el recuerdo del sueño lo tenía confundido y
desubicado, se sintió aliviado cuando vio a su gemelo
sonriendole y apurándolo.
"Ya llegó el tren, podrás tener más pesdillas una vez que
estemos en camino."
"¿Comos sabes…?"
"Te quejabas y movías mucho."
"¿Y porque diablos no me despertaste?"
"Te veías gracioso, yo y esa señorita nos estabamos
divirtiendo mirandote."
Póllux volteó la mirada hacia una hermosa chica que lo
saludaba risueña. "¿Entonces no soy más que un bufón?"
"No le hagas caso a tu hermano, yo creo que te veías lindo…"
"Lindo… Creo que es mejor que me teman a verme lindo."
"Tal vez hermano, pero con esa chica ya no lo lograste,
vámonos, adiós preciosa, te prometo que cuando regresemos te
buscaré y te pagaré los boletos."
"No te preocupes, me basta con que me busques."
Cuando abandonaron la residencia Riazor, Cástor y Póllux
no tenían nada claro de lo que harían, el torneo por la espada
sagrada se desarrollaría en un año y a decir verdad a ninguno de
ellos le interesaba participar, tomaron el tren con rumbo al
Tercer Distrito, ese era su hogar, allá decidirían que hacer.
"Oye Pol. ¿Desde cuando descubriste tu aura?"
"En los entrenamientos hace un año. ¿Y tú?"
"Creo que siempre la he tenido, pero no sabía que la podía
controlar, de hecho, tú la controlas mejor que yo."
"Sólo te falta práctica."
"¿No te gustaría saber cuales son nuestros límites?"
"A decir verdad si, en la residencia Riazor desde que se fue
Cross siempre me he contenido…"
"Yo también, desde que lastimé a Michelle y a Dorian no
volví a ponerme violento."
"¿No?"
"Bueno, no tan violento. ¿Recuerdas como era en la calle?"
"Si, lastimaste a mucha gente, no querrás regresar a eso.
¿Verdad?"
"No, en la calle no hay sujetos como nosotros, solamente hay
un lugar al cual podemos ir."
"¿A donde?"
"¿Cual es el peor lugar conocido por todos?"
"¿La Ciudadela?"
"No, peor aún, donde nadie se atreve a entrar."
"¿El Quinto Distrito?"
"Así es, iremos ahí, pero primero vamos a hacer una escala
en los otros Distritos, posiblemente encontremos gente fuerte
con la cual pelear para llegar al Distrito V más fogueados.”
"Está bien."
Cuando Cástor y Póllux llegaron al Tercer Distrito, primero
se estuvieron divirtiendo con algunas chicas, los gemelos ahora
tenían diecisiete años pero se veían más grandes, Castor ya
medía un metro noventa de estatura y Póllux rondaba los dos
metros con diez centímetros, eran rubios y de rasgos bastante
atractivos, a donde iban siempre había chicas que les invitaban
todo y se los llevaban a la cama, cuando se aburrieron retomaron
la misión que se habían impuesto, por recomendaciones se
dirigieron a la principal escuela de nivel superior, al parecer
estaba protegida por grandes guerreros, cuando llegaron se
encontraron con Elektra.
"Hola chicos. ¿Ustedes también van a estudiar aquí?"
"No precisamente, sólo venimos a buscar guerreros
poderosos." Dijo Cástor.
"Pues aquí hay varios, en esta escuela hay algunos bérserkers
con quienes pueden pelear."
"¿Alguno que valga la pena?"
"Posiblemente, en la parte lateral derecha de la escuela hay
un lugar que le dicen “los cuarteles”, ahí es donde se reúnen los
principales guerreros del instituto, una recomendación: si causan
muchos destrozos no me conocen. ¿Está bien?"
"De acuerdo."
Los gemelos se dirigieron a donde les había indicado Elektra,
esta no les contó nada de sus nuevas amigas Astrid y Rhiannon
por miedo a que quisieran combatir con ellas, las dos eran muy
fuertes y alguien podría salir lastimado.
Cuando los mellizos estuvieron frente a los cuarteles se
encontraron con un bérserker, así lo demostraba su insignia.
"Buenas tardes jefe." Saludó Cástor.
"¿Que hacen en este sitio?"
"Solo pasábamos y nos gustaría saber: ¿Como podemos
ingresar aquí?"
"Vayan al edificio de gobierno, ahí esta la administración, no
pueden estar en este lugar."
"Creo que no me entendió, no me interesa la escuela, quiero
estar en la vigilancia."
"Es imposible, sólo se admiten bérserkers, troopers o
elementors."
"Pero soy muy fuerte."
"Se ve que si y tu compañero más, pero créeme, eso no tiene
nada que ver, cualquier persona de aquí podría matarlos, si
quieren estar con nosotros únanse a algún club y escalen
posiciones, muestren su valía y después ya veremos."
"Eso suena muy complicado, estoy seguro que somos
mejores que cualquier persona que se encuentre por aquí."
"No sabes lo que dices chico."
"¿Porque no probamos? Total, si estoy errado los que se
llevarán una paliza seremos nosotros."
"Lo que pasa es que no podemos perder el tiempo en basuras
como ustedes, mejor váyanse o lo lamentarán."
"La única manera de que nos vayamos es si nos dejan
inconscientes."
"Ustedes lo pidieron, les aseguro que nunca en su vida van a
poder pelear de nuevo, pero si sobreviven quizá se queden a
limpiar los inodoros."
"Esa era mi segunda opción de carrera." Comentó Castor.
"¿Con quien pelearemos? Espero que yo contigo…"
"Te equivocas chico, no estás a mi nivel, pelearás con un
muchacho más joven, es como de tu edad, tiene veinticuatro
años y ya es un trooper."
"No quiero faltarle al respeto, ni a usted, ni a su muchacho,
pero tenemos diecisiete años y también somos troopers."
"¡Mentirosos! Ustedes son nada más que unos pelafustanes,
pero les voy a dar la oportunidad de demostrarlo. Grant. ¿Puedes
venir un momento?"
Se acercó un muchacho armado con una espada, de
complexión fuerte y mirada de autosuficiencia. "Si señor."
"Saca esta basura de aquí, no me importaría que te excedieras
en la violencia."
"Está bien…"
Cástor sonrió. "¿Este chaparrito nos va a sacar?"
Al bérserker le molestó el comentario de Cástor, Grant tenía
su misma estatura, rondaban por el metro con setenta y cinco
centímetros. "Observen y verán."
El Tropper sacó su espada y creó fuego alrededor de los
gemelos, después cerró el fuego hasta que los alcanzó,
finalmente los golpeó a ambos con su espada, los hermanos
cayeron, el bérserker al mando que se llamaba Troy escupió al
suelo.
"Sabía que eran basura, llévense esto se aquí."
"¡Espera!" Ambos gemelos se levantaron, no parecían tener
ninguna herida. "Esto todavía no acaba. ¿Como lo sentiste Pol?"
"Ni cerca de Dorian."
"Entonces... ¿Porque te caíste?"
"Porque tú lo hiciste, pensé que era una broma."
"Me lo imaginé. Oye amigo. ¿Podrías llamar al siguiente
guerrero? Ese no sirve."
El trooper se molestó. "Señor. ¿Puedo? Ahora no seré tan
blando."
"Adelante Grant."
"¡Un momento!" Gritó Castor. "¿Nos vas a atacar otra vez tú
solo?"
"Si, conmigo basta."
"¿Y ahora si nos podemos defender?"
El trooper los veía con una sonrisa burlona, en su mirada se
notaba la seguridad en sí mismo, le contestó a Cástor casi
riendo: "¡Claro!"
"¿Con quien pelearás? ¿Con mi hermano o conmigo?"
"Con los dos juntos, no importa."
"¿Seguro?"
"Si, hagan lo que quieran."
El trooper volvió a atacar, pero esta vez lo hizo con un
disparo más violento, sólo que en esta ocasión no le acertó a
nada, en segundos Cástor se puso a su espalda, lo tomó del
cuello y lo azotó en el piso, después lo lanzó hacia atrás, ahí
Póllux lo recibió en el aire con el dedo medio y el pulgar, hizo
presión en el primero sobre el segundo y golpeó a Grant en las
costillas, éste salió disparado contra una pared, chocó y se
desmayó, cuando Troy lo revisó, tenía una abertura en la frente
de diez centímetros, la nariz y tres dientes rotos, además de dos
costillas fracturadas.
"Ahora si. ¿Quien sigue amigo? ¿Tú?"
Con el alboroto los demás bérserkers habían salido a ver la
paliza que les darían a esos chicos, pero después de ver la
demostración de esos gigantes, decidieron entrar a su cuartel y
no salir hasta que se hubieran ido, nadie quería acabar como
Grant.
El bérserker entonces les habló con respeto. "Digan la verdad
chicos, no vinieron a unirse a nosotros. ¿Verdad?"
"No."
"¿Porque están aquí entonces?"
"Porque queremos luchar con tipos fuertes."
"Entonces este no es el lugar indicado, a juzgar por lo que
hicieron sólo hay tres personas aquí capaces de enfrentarse a
ustedes y ganarles, ninguna se encuentra o se encontrará en este
cuartel."
"¿Quienes son para buscarlos?"
"Son dos chicas de diecinueve años y un muchachito de su
edad, si es que tienen la edad que dicen, aunque hay otra
opción…"
"¿Cual es?"
"Te la digo con la condición de que se retiren de aquí, la
escuela no se puede exponer a que lastimen a uno de sus
guerreros de élite que están para protegerla por dos chamacos
que solo quieren probar su fuerza."
"Está bien, pero espero que valga la pena."
"Lo valdrá y para todos, aunque dudo que ustedes salgan
vivos de ahí."
"Ese es nuestro problema, tu habla…"
"En el Primer Distrito hay un lugar que se llama El Círculo
del Zodiaco, lo integran guerreros realmente fuertes, si se
quieren probar ese es el lugar, los encontrarán en la escuela
principal del Distrito I, también son bienvenidos a pertenecer a
la guardia de esta escuela, pero como sé que no les interesa será
mejor que se retiren."
"Está bien, adiós y gracias por todo."
Los gemelos buscaron a Elektra y se despidieron de ella, le
dijeron sus planes, querían partir en ese momento pero Elektra
no se los permitió, pasaron la noche en su departamento y se
fueron al día siguiente, cuando llegaron al Primer Distrito no
querían perder el tiempo, fueron directamente a la escuela
superior. Ya dentro de la institución preguntaron por el Círculo
del Zodiaco, como nadie les decía en donde estaba comenzaron
a causar problemas, pelearon con mas de cincuenta alumnos, los
vencieron a todos.
"¿Que sucede aquí?" Les hablaba un joven de tez blanca y
cabello castaño, casi tan alto como Póllux pero más musculoso,
llevaba un hacha gigantesca en la espalda.
"Buscamos algo, pero parece que aquí nadie quiere
cooperar."
"¿Que es lo que buscan?"
"El Círculo del Zodiaco."
"No pueden ir ahí."
"¿Porque?"
"Porque nadie tiene permitido ir a ese lugar."
"No importa, lo encontraremos por nuestra cuenta."
"¿Se puede saber para que lo buscan?"
"Dicen que ahí hay tipos muy fuertes, queremos pelear con
ellos."
"¿Y cual es el motivo?"
"Ninguno en especial, sólo queremos saber nuestros límites."
"Esos se los puedo mostrar yo."
"Me parece bien. ¿Contra quien prefieres pelear?"
"Algo me dice que tú eres muy peligroso, prefiero a tu
hermano."
"Como gustes. ¿La batalla es hasta el fin o hasta que alguien
se rinda?"
"Ustedes elijan."
"Hasta que alguien se rinda." Exclamó Póllux antes que su
hermano hablara. "Sólo es para probar nuestra fuerza no para
que alguien se muera."
"Me parece bien, tu hermano hubiera elegido hasta el fin...
¿Verdad?"
"Seguramente."
Ambos combatientes se pusieron en guardia, primero
calentaron con lucha cuerpo a cuerpo, los dos eran muy fuertes,
se bloqueaban el uno al otro.
"Felicidades amigo, nunca había peleado con alguien tan
fuerte como tú."
"Igualmente, eres la primer persona a la que enfrento que es
tan fuerte como mi hermano."
"¿Como tu hermano dices?"
"Así es, ahí donde lo ves es extremadamente fuerte, aunque
no lo parezca somos gemelos idénticos."
"Ahora que lo mencionas es cierto, el rostro lo tienen
idéntico. Pero volviendo a lo nuestro, ahora estamos igualados
en la pelea."
"Te equivocas, dije que eras tan fuerte como mi hermano, yo
lo soy más."
Póllux golpeó al chico y lo levantó por los aires, después, lo
azotó en el piso y cuando iba a empezar a acribillarlo a golpes,
una corriente de agua lo alejó de su objetivo.
"Jajaja, en verdad eres más fuerte que yo, eso nunca lo había
visto, me obligaste a usar mi fuerza elemental. ¿Continuamos?"
Esta vez la batalla cambió de giro, donde Póllux golpeaba se
encontraba con agua, esto hacía que sus golpes apenas
molestaran a su rival, en cambio los golpes que recibía lo
estaban lastimando, se alejó un poco para tomar un respiro.
"¿Que opinas amigo?"
"Que eres muy bueno. ¿Eres un trooper verdad?"
"¿Como lo sabes?"
"Porque no me has atacado a distancia, solo te has defendido
con tu energía de agua, lo cual podemos hacer los troopers, pero
para atacar a distancia necesitas empuñar tu arma."
"Buena observación, tienes razón, pero no hay motivo para
usar mi arma, voy ganando."
"Eso podemos cambiarlo, yo también sé algunos trucos."
Póllux atacó a su rival, pero esta vez sacó sus bayonetas, se
las calzó en las muñecas y empezó a duplicarlas y lanzárselas
como misiles al otro combatiente, al principio su defensa las
detenía, pero después fueron llegando más rápido y con un
poder más destructivo, al final, Póllux lo impactó en el rostro, el
trooper controlador del agua voló cinco metros, pero una bolsa
de agua amortiguó su caída.
"Realmente eres bueno, no hay mas remedio, utilizaré mi
hacha, te presento a Gliese."
Entonces empezó realmente el combate, los ataques del
trooper eran muy poderosos, Póllux era embestido una y otra
vez con ataques de energía controladora de agua, a su vez, el
trooper recibía los ataques tipo metal con los que Póllux lo
alcanzaba, no podía leer los ataques de ese chico, con las
cuchillas que tenía en las muñecas hacía transformaciones de
armas muy variadas, desde hachas, espadas, martillos, látigos,
hasta cuchillas voladoras, variaba tanto sus ataques que no
alcanzaba a golpearle, además, con los golpes que daba al aire
causaba explosiones con las que tenia que usar toda su
concentración para que no lo dañaran, al final Tauro se sintió
incapaz de atacar, solo podía defenderse, si eso seguía así
perdería la pelea.
"Lo siento amigo pero esto ya duró mucho, aquí se termina el
combate, pero te mereces saber quien te derrotó, soy un
miembro del Círculo y me llamo Tauro."
El cuerpo de Tauro empezó a cambiar de color, sus brazos
fueron cubiertos por una armadura oscura, entonces, Tauro gritó
“embestida” y una explosión golpeó a Póllux, este quedó
tendido en el suelo, Tauro entonces volteó a ver al hermano, no
podía creer lo que estaba viendo, mientras su rival seguramente
se estaba debatiendo entre la vida y la muerte ese granuja estaba
coqueteando con una chica, pero no con cualquier chica, era con
otra miembro del Círculo: Acuario.
"Oye cabrón, tu hermano posiblemente esté muerto... ¿Y tu
estás echando novia?"
"¿Que puedo decirte? Esta chica es muy guapa y agradable,
además, la pelea no ha terminado."
Cuando Tauro volteó a ver a Póllux, éste estaba sentado y no
se veía herido, su pecho estaba cubierto con una armadura gris,
un aura plateada lo rodeaba.
"Buen golpe, pero yo también puedo hacer eso."
Póllux se levantó y cubrió todo su cuerpo con su armadura,
Tauro también lo hizo, ésta era la más fuerte de todas, era
impenetrable, pero la de ese chico había detenido su ataque.
"En este golpe se define todo…"
"Que así sea."
"Creo que será mejor que te cubra preciosa, esto se va a
poner feo." Cástor abrazó a Acuario.
"No te preocupes, mi defensa de agua es más fuerte que la de
Tauro." En seguida Acuario besó a Cástor mientras levantaba
una cortina de agua entre ellos y los combatientes.
Ambos atacaron con toda su fuerza, Tauro levantó su defensa
de agua antes de que lo alcanzaran, sin embargo, su golpe llegó
limpio y sin nada que lo amortiguara al cuerpo de Póllux,
cuando chocaron ambos impactos se escuchó un gran estruendo,
varios de los estudiantes que estaban observando más de cerca
salieron volando por los aires, al final, con la armadura todavía
en el cuerpo, Póllux cayó de espaldas, después, su armadura
desapareció, estaba al borde del desmayo.
"Peleaste bien chico, pero la diferencia fue mi defensa de
agua, amortiguó tu golpe y tu recibiste el mío de lleno, fuiste un
digno rival, el mejor que he tenido en mi vida."
"Hablas como si hubieras ganado."
"Ya no puedes seguir amigo, esto se acabó."
"Ya sé que no puedo seguir, creo que me rompiste todos los
huesos, pero yo gané el combate."
"¿Que dices?"
"¿Ya viste tu armadura?"
Cuando Tauro se volteó a ver el pecho del lado izquierdo, su
armadura estaba rota, desde la mitad de su mejilla izquierda
hasta las costillas y el codo del brazo izquierdo, sintió que se le
movía el piso, sangraba por la nariz y se desmayó, no alcanzó a
golpear el suelo, Cástor lo había detenido.
"¿A donde los llevamos preciosa?"
"Vamos al hospital del Círculo, en un par de días estarán
bien."
Cástor cargó a los dos combatientes, los llevaba a uno en
cada hombro, los estudiantes no dejaban de verlo con asombro,
parecía que cargaba con dos almohadas y no dos gigantes de
más de ciento veinte kilos cada uno.
Póllux estuvo casi todo el tiempo consiente, pero le recetaron
un par de días para que se recuperara, mismo tiempo que
necesitó Tauro para despertar.
"¿Estás bien amigo?"
"Siento como si hubiera perdido una batalla. ¿Donde estoy?"
Póllux sonrió divertido "En el hospital. ¿Donde si no?"
"Aún no entiendo cómo me ganaste, estoy seguro que mi
defensa de agua amortiguó tu golpe."
"Así es pero te lancé un golpe doble."
"¿Como es eso?"
"Antes de golpearte con los nudillos impacté el aire, con mi
fuerza es como si te golpeara directamente, con eso no sólo
destruí tu defensa de agua, sino que también te alcancé en tu
armadura y al mismo tiempo al impactarte yo primero tu cuerpo
lo resintió, dando por consecuencia que el golpe que me
propinaste fuera un poco menos violento, mi segundo golpe te
impactó de lleno."
"¿Eso quiere decir…?"
"Así es, si nos hubiéramos golpeado armadura contra
armadura tú hubieras ganado, tu armadura es más fuerte y
resistente que la mía, yo me habría desmayado antes."
"¿Y todo eso lo pensaste en segundos?"
"Entreno todo el tiempo con mi hermano, no hay guerrero
más rápido que él, si no pienso y ejecuto en décimas de segundo
me destroza."
"Eres bueno compañero, pero todavía te falta para alcanzar tu
máximo potencial."
"Por favor llámame Póllux y por eso estoy aquí. ¿Podrías
enseñarme?"
El comentario del gemelo hizo reír a Tauro "¿Como crees? Si
me diste una paliza, además, yo no manejo el elemento metal,
sólo la armadura como un complemento de mi ascendente
zodiacal."
Póllux se veía decepcionado "Entonces seguiré por mi
cuenta."
"No lo creo. ¿Dices que tu hermano es tu gemelo idéntico?"
"Así es, se llama Cástor."
"Esto no puede ser una coincidencia, vístete y acompáñame."
"¿A donde?"
"A buscar a tu hermano."
"Entonces vamos donde estén la chicas."
Póllux y Tauro se cambiaron las ropas del hospital y se
fueron a buscar a Cástor, lo encontraron con Acuario. "Hola
muchachos, veo que ya están bien. ¿Cuando me toca pelear a
mi Tauro?"
"Si eres como tu hermano no creo que nadie quiera pelear
contigo, pero eso no es importante, ven con nosotros."
"¿Y Acuario?"
"Si quiere venir no hay problema."
Los cuatro entraron a un edificio, Acuario preguntó a Tauro:
"¿Porque los traes aquí?"
"Creo que ellos son parte del Círculo."
Todos vieron con ojos de incredulidad a Tauro, este siguió
caminando hasta que se detuvo frente a una puerta que sólo tenía
el símbolo de géminis en su entrada rodeado por un círculo:
"Tauro, acaso crees que ellos…"
"Puede ser Acuario, son muy poderosos y son gemelos
idénticos aunque uno es claramente mayor, estoy seguro que fue
el destino el que los trajo aquí."
"No, fue un bérserker llamado Troy." Dijo Cástor.
Póllux golpeó en la cabeza a su hermano. "Está hablando en
sentido figurado, animal."
"Oh perdón."
Acuario empezó a reír, Tauro seguía serio. "Escuchen chicos,
lo que voy a hacer está prohibido, necesito la autorización de
por lo menos la mitad de los integrantes del Círculo, pero
actualmente solo hay cinco miembros, yo, Leo, Virgo, Acuario y
Piscis, los demás o no se encuentran aquí, o no han sido
descubiertos, por lo que sólo necesito tres votos para hacerlo,
confío en que Acuario pueda convencer a Piscis."
"No creo que haya problema."
"Bien, entonces voy a abrir esta puerta, adentro van a
encontrar dos espadas enormes llamadas Doppelhander y
Zweihander, si logran levantarlas ustedes están destinados a ser
los Guerreros de Géminis, pertenecerán al Círculo del Zodiaco."
"¡Eso está mal Tauro!"
Todos voltearon a ver a quien hablaba, era un hombre de
cabello blanco natural, no cano, de unos cuarenta años de edad,
nadie lo conocía, sólo Tauro, que en cuanto lo vio palideció.
"Señor…"
"¿Como es posible que el líder estudiantil se salte las reglas?"
"Perdón señor, es que al parecer estos jóvenes son los
herederos del Círculo de Géminis."
"¿Eso lo decidiste tú o lo hablaste con alguien con más
conocimiento y autoridad?"
"Lo decidí yo señor."
"¿Y Sagitario?"
"No está, regresa en un mes."
"¿Y no podías esperarla?"
"Yo si, pero me temo que estos chicos no, son muy inquietos,
el mayor me derrotó y eso que no ha alcanzado su máximo
potencial."
El adulto observó a los muchachos, era un poco más bajo que
Cástor pero imponía respeto.
"Además se llaman Cástor y Póllux…" Completó Tauro
nervioso.
"¿Como las estrellas eh?" El adulto volteó a ver a Tauro.
"Ciertamente hay evidencias, pero no puedes saltarte los
procedimientos, no está bien…"
Entonces Cástor se dirigió al adulto como si lo conociera de
toda la vida. "No te preocupes amigo, eso ya está resuelto,
después íbamos a hablar con Piscis para no romper las reglas…"
Tauro le dirigió una mirada asesina a Cástor, el adulto
empezó a reír. "Este muchacho es divertido, siendo así las cosas
tengo una mejor opción. Dime Tauro: ¿Cuantos miembros del
Círculo se encuentran ahora en la escuela?"
"Cinco."
"Por eso necesitaban a Piscis... ¿Verdad?"
"Si señor."
"Bueno..." El hombre se dirigía a los gemelos. "Permítanme
presentarme: mi nombre es Aries y en este momento soy la
persona con más autoridad en este lugar, si tomamos en cuenta
el voto de Tauro y Acuario, ya somos tres, como yo tengo el
voto de desempate… abre la puerta Tauro."
Todos entraron al Aula de Géminis, era un simple salón de
doscientos metros cuadrados y un traspatio, en el suelo estaban
dos inmensas espadas que medían un metro con setenta
centímetros cada una sin contar la empuñadura, los gemelos sin
preguntar se acercaron a ellas, Aries los observaba mientras
preguntaba a Tauro: "¿En verdad te derrotó ese chico?"
"Si."
"¿Utilizaste tu màxima armadura y poder?"
"No."
¿Por qué no lo hiciste?
Tauro sonrió nervioso. "Sinceramente me confié, además, el
chico sólo quería probar su poder, no morirse, el uso de mi
máxima armadura es letal."
"Y ahorita estaríamos lamentando eso, bien hecho Tauro,
necesitamos en el Cìrculo gente como tú, que piense con la
cabeza y no con los músculos, perder una batalla no significa
nada, ante todo hay que repetar la vida humana."
Mientras los guerreros hablaban, Acuario no le quitaba la
vista de encima a Aries. "Lo siento Andrea, no me he presentado
formalmente contigo, no me conocías, soy Aries y seguramente
sabes que soy el máximo guerrero del Círculo, aunque nunca
nos habíamos visto en persona sé todo sobre ti y déjame decirte
que estoy orgulloso de que pertenezcas al Zodiaco."
"Gracias."
Acuario no pudo decir más, estaba sonrojada, había recibido
un cumplido del más grande guerrero que tenía el Círculo,
entonces lo que sucedió al centro del salón llamó su atención,
los gemelos estaban recogiendo esas enormes espadas y las
cargaban como si se tratara de dos palos de madera, Cástor tomó
la Doppelhander y Póllux la Zweihander. La espada del gemelo
menor era una espada ancha, el ancho de la hoja medía más de
un metro, el arma de su hermano era una espada tipo Claymore.
"¿Cómo ves Cas?"
"Creo que pesas más tú. ¿Las probamos?"
Cástor no le dio tiempo de contestar a Póllux,
inmediatamente lo empezó a atacar, parecía que ambos tenían
mucha experiencia con ese tipo de armas, pero Póllux al ser un
poco más fuerte que su hermano lo empezó a dominar, entonces,
Castor empezó a manejar su espada como si fuera un bastón de
animadora, haciéndolo girar alrededor de su cuerpo, ni siquiera
tenía que cargar el arma, solo la empujaba para que girara
alrededor de sus extremidades como un ventilador gigante,
Póllux estaba siendo golpeado por todos lados, entonces, con su
espada creó una gran ráfaga de viento, lo que desestabilizó la
espada de Cástor, el gemelo más grande estaba furioso, había
recibido demasiados golpes, al salir volando la espada de Cástor,
Póllux aprovechó para golpearle en un costado con el lado sin
filo de su espada, entonces Cástor por instinto natural sacó una
de sus dagas y se protegió el costado con ella, alcanzó a
endurecer la parte de su cuerpo que era atacada y sólo salieron
volando pedazos de metal, los dos gemelos quedaron perplejos.
"¿Cómo hiciste eso Cas?"
"No lo sé, fue una reacción, sabía que la daga me protegería
de tu ataque lo mismo que una hoja de papel, pero algo dentro
de mí me obligo a hacerlo, instinto de conservación supongo."
"Pero creaste metal…"
"Lo sé, pero tú también creaste viento, por más fuerte que
seas lo que me desarmó no fue el aire normal de tu golpe, fue un
ataque de viento, yo sé de eso…"
"Permítanme que les explique muchachos".Los gemelos
depositaron su atención en Aries. "Todos los miembros del
Círculo del Zodiaco tenemos un poder extra que nos da nuestro
ascendente, por ejemplo: Tauro puede crear una armadura
porque se dice que su constelación se basa en un legendario toro
indestructible, Acuario puede manejar el elemento agua además
de sus otros dos poderes de energía que tiene por ser una
elementor, ustedes, desde el momento que pudieron levantar y
manejar esas espadas ya fueron aceptados por su ascendente y
creo que es obvio que al ser la constelación de Géminis, uno
tomó el poder del otro."
Los hermanos se voltearon a ver, querían empezar a probar
inmediatamente su nuevo poder, Aries los interrumpió. "¿Desde
cuando entrenan con ese tipo de espadas?"
"Nunca habíamos usado una, sólo espadas normales."
"Ustedes son algo especial chicos, parecía que llevaban toda
la vida usándolas, la verdad es que estoy más que impresionado,
les voy a proponer algo: vengan conmigo, por lo que Tauro me
ha dicho todavía no desarrollan su máximo potencial, yo puedo
aconsejarles con eso, les aseguro a ambos que ni tus dagas
Cástor, ni tus bayonetas que usas en las muñecas Póllux son sus
armas idóneas, creo que puedo ayudarles a desarrollar su
máximo potencial. ¿Que dicen? ¿Lo quieren pensar?"
"¿A donde iríamos?" Preguntó Póllux.
"Irían conmigo a una provincia donde me gusta entrenar, a
Hamal, allá tengo una casa, vivirán conmigo mientras entrenan."
"Trato cerrado. ¿Maestro?"
"De ninguna manera, sólo soy un amigo que desea ver hasta
donde pueden llegar. En el Zodiaco todos somos iguales, los veo
mañana temprano en la entrada de las instalaciones del Círculo,
a las ocho en punto."
Cuando Aries se fue los gemelos estaban más que
emocionados, Tauro les dijo que Aries jamás había invitado a
nadie ni siquiera a desayunar, también estaba contento, sin duda
con esos dos chicos la reputación del Círculo se fortalecería.
Al día siguiente cuando los Gemelos llegaron al punto de
encuentro con Aries a la hora convenida él ya los estaba
esperando.
"¿Listos chicos?"
"Listos señor."
Estaban por subir al vehículo de Aries cuando Cástor recibió
un golpe con una piedra en la cabeza, entonces vio quien lo
había atacado, era Acuario, estaba hecha una furia.
"¡Maldito infeliz! ¿También te acostaste con Virgo? ¡Me
dijiste que querías dormir solo porque estabas cansado y te ibas
a ir temprano!"
Cástor volteó, alzó la mirada, ya sabia a donde dirigir su
visión, al lugar donde había pasado la última noche, vio a Virgo
saludándolo por la ventana, su voluptuoso y sensual cuerpo
estaba cubierto sólo por una sábana, esquivó el siguiente ataque
de Acuario y subió rápidamente al auto.
"Vámonos."
El vehículo arrancó inmediatamente, Cástor sólo se asomó y
le envió un beso a Acuario, esta seguía gritando y reclamándole.
"¿Líos de faldas muchacho?"
"Algo así."
"Ten cuidado con esas chicas, son peligrosas."
"Lo sé, pero si no hay peligro no hay pasión."
Póllux y Aries empezaron a reír, partieron hacia la provincia
de Hamal, los gemelos estuvieron por allá seis meses, en los
cuales aprendieron más que en toda su estancia en la residencia
Riazor, Aries les enseñó a sacarle el máximo jugo a sus
habilidades, les indicó como combinarlas y les ayudó a
descubrir cual era el objeto con el que le sacaban una mejor
ventaja a sus nuevos poderes, Cástor descubrió que podía ser
muy preciso disparando armas, Póllux le elaboró un par de
revólveres para que pudiera practicar, con el poder de metal que
había heredado de él, sus municiones eran infinitas, Cástor
mismo las creaba, también podía convertir las pistolas en dos
cañones del tamaño de su puño y disparar con una fuerza y
velocidad increíbles, su poder destructivo era inmenso, por su
parte Póllux dejó de lado las bayonetas y se elaboró un par de
guantes de metal que podía transformar en cualquier cosa, desde
una espada, hasta la hoja de una gigantesca hacha, con el poder
de Cástor podía impactar o cortar a distancia con la fuerza del
viento, como si el enemigo estuviera enfrente.
Cuando llegó el momento de irse, Aries le regaló a Castor un
par de preciosos revólveres de titanio que fueron elaborados a
partir de las balas con las que entrenaba, por lo que le resultó
muy fácil adaptarlos a su cuerpo y poder cambiarlos de forma a
un cañón gigante, en las empuñaduras exteriores estaba el logo
del Círculo del Zodiaco, en las interiores el símbolo de Géminis,
en el Cañón de un lado decía Géminis y del otro el nombre que
él había escogido y por el que sería llamado en todo Arcadia:
“Hermes”.
A Póllux también le mandó hacer un par de guantes
artesanales de una aleación de Titanio, mismos que le cubrían
hasta la mitad del antebrazo, eran muy suaves y felxibles,
también fueron hechos de material sacado de su cuerpo, en los
puños tenían el símbolo de Géminis, en los antebrazos interiores
tenían el logo del Círculo del Zodiaco, en el antebrazo exterior
del guante derecho se leía Géminis y en el antebrazo exterior del
guante izquierdo se leía el nombre que había elegido para que
todos lo conocieran: “Titán”.
La razón por la que sus armas fueron elaboradas con metal
formado de sus cuerpos era muy simple, para que pudieran
guardarlas dentro de los mismos, como lo hacían los FILOS con
las espadas sagradas. El día de su partida se despidieron con un
abrazo de Aries y prometieron encontrarse pronto, Cástor dejó a
siete chicas llorando rogándole que se quedara. Cuando los vio
partir, Aries de alguna forma sabía que esos chicos harían algo
grande que los convertiría en leyendas y estaba contento de
haber contribuido en su formación.

Cuando regresaron a Arcadia los gemelos se encontraron


nuevamente en el Distrito Comercial, como siempre, andaban
“quebrados”, por lo que Cástor se dispuso a buscar a una chica
linda que les comprara el desayuno o en su defecto a una mujer
que vendiera comida para que pudieran alimentarse.
"Cas. ¿Ya viste a esa señorita? Se ve fenomenal de espaldas y
por la ropa que trae ha de tener mucho dinero."
"Entonces ve tú y conquístala."
"Ya sabes que esa es tú labor."
"¡Pero si a ti nunca te ha faltado una chica!"
"Lo sé, pero tú eres el mal nacido que sólo las usa, mis
sentimientos son nobles."
"Toma tus sentimientos." Cástor golpeó a Póllux en la
cabeza. "Mira que buen hermano tengo, deja que mi pobre alma
se vaya al infierno y él disfruta de los beneficios."
"¿Que quieres? La vida es cruel. ¡Apúrate que se va!"
Cástor vio a la chica y realmente tenía un buen trasero,
llevaba pantalón pero se le veían piernas fuertes, usaba un gorro
que le cubría el rostro. "Hola preciosa. ¿Te ayudo con esa
bolsa?"
"Mejor ayúdale a tu abuela…"
Ambos se quedaron viendo unos segundos, después se
abrazaron, Póllux pensó: <ese desgraciado si que es rápido>,
hasta que la chica volteó a verlo, entonces corrió hacia ella y la
levantó en el aire, era Michelle.
"¿Que hacen aquí chicos?"
"Venimos de la estación, estábamos en Hamal."
"¿Y que hacían allá?"
"Larga historia, fuimos a entrenar. ¿Y tú que haces aquí?"
"Bájame Póllux."
El gigante no hizo caso.
"Estoy de compras, vamos a hacer una fiesta y por supuesto
que ustedes son mis invitados de honor."
"¿Y cual es el motivo la fiesta?"
"¿Han oído hablar de la Legión de los Iluminados?"
"Si." Respondieron los gemelos al mismo tiempo. Lo primero
que les dijeron en el Círculo del Zodiaco una vez que se
convirtiéron en los guerreros de Géminis fue una advertencia:
Los más acérrimos enemigos desde los orígenes de la formación
del Círculo eran los integrantes de la Legión de los Iluminados
del Distrito II, los odiados Arcángeles, la historia de ambas
organizaciones estaba llena de enfrentamientos, muerte, sangre y
odio. Michelle no prestó atención a la cara de desconfianza que
hiciéron los gemelos, como siempre, estaba demasiado ocupada
en sus intereses, les seguía comentando.
"Pues hace poco me he convertido en el Arcángel Pariel, la
fiesta es por mi presentación oficial."
"No se si sea buena idea acompañarte entonces Michelle." El
rostro de Póllux era de decepción, le hubiéra gustado estar en la
fiesta de su amiga, era algo importante para ella y sabía que
Michelle hubiéra estado feliz de que la acompañaran.
"¿Porque?" Michelle se puso seria, no les perdonaría a los
gemelos que le hiciéran ese desaire.
"Porque nosotros ahora somos los guerreros de Géminis del
Círculo del Zodiaco."
"¿Qué dijiste Pol?" El rostro de Michelle cambió de molestia
a preocupación, al igual que ellos sabía del odio entre ambos
grupos, ella jamás podría ser enemiga de los gemelos.
"Lo que escuchaste."
"¿Entonces somos enemigos?"
"Nunca en la vida, renunciaríamos al Círculo y a nuestra
existencia misma antes que ser tus enemigos." Cástor sonreía
mientras jugaba con el cabello de Michelle.
"Lo sé y no me interesa que pertenezcan al Zodiaco, es mi
fiesta y ustedes están invitados, punto."
"¿Estas bien Pariel?"
Desde antes de escuchar la voz tanto Cástor como Póllux
sintieron un aura asesina, Cástor en segundos desenfundó un
arma, Póllux puso su mano en la empuñadura de la gigantesca
espada que llevaba en su espalda, quien hablaba era un chico
como de veinte años, era delgado, medía mas o menos un metro
con setenta y ocho centímetros, tenía el cabello largo y obscuro,
se veía bastante normal, pero el aura que despedía les puso los
nervios de punta a los gemelos.
"Tranquilos chicos, es mi amigo el Arcángel Rafael, bájame
Póllux."
El semblante de Rafael cambió, ahora sonreía y le ofrecía la
mano a Cástor, ya no lo rodeaba ningún aura, se veía como una
persona incluso débil. "Hola chicos, gusto en conocerlos, los
amigos de Pariel son mis amigos."
Cástor guardó su arma, los gemelos estrecharon la mano de
ese extraño.
"Rafael, te presento a Cástor y Póllux, son amigos míos de
toda la vida, me gustaría invitarlos a mi fiesta."
"No veo ningún problema."
"Es que además pertenecen al Círculo, son Géminis."
Ambos esperaron ver la reacción de Rafael, desde que
Michelle dijo su nombre supiéron que era el Arcángel líder de la
Legión, pero este no mostró ninguna, seguía sonriendo, se
rascaba la parte trasera de la cabeza en señal de estar en un
dilema. "Ese va a ser un problema."
"Si no van ellos, no hay fiesta."
"Entonces no hay remedio, están invitadas las principales
personalidades del Segundo Distrito." Rafael volteó a ver a los
gemelos. "¿Alguna vez le han ganado una discusión por uno de
sus caprichos?"
"Nunca." Respondiéron los gemelos al mismo tiempo, decían
la verdad.
"Entonces bienvenidos a la fiesta muchachos."
Rafael les dio una palmada en la espalda a ambos y se
adelantó con Michelle, cuando estuvieron a una distancia
considerable Póllux le comentó a su hermano. "Peligroso el
chaparrito. ¿No crees?"
"Peligroso no, lo que le sigue, si un día tuviera la opción de
pelear con él o correr, prefiero correr."
"Yo también hermano, yo también."
Todavía estuvieron haciendo algunas compras, había con
ellos varios estudiantes del Distrito II cargando los paquetes de
lo que compraba Michelle, ellos fueron los que avisaron al
Arcángel de la presencia de Cástor y Póllux, cuando vieron a los
gemelos se acobardaron y fueron a buscar a Rafael.
La fiesta fue un derroche de dinero y buen gusto, a nadie le
importó de donde venían los gemelos, eran muy divertidos y
todos se la pasaron genial, en la madrugada Póllux se disculpó y
se fue a dormir con dos Arcángeles que se presentaron como las
compañeras de Pariel, se llamaban Chitriel y Ariel, al final sólo
quedaron Michelle y Cástor, ambos estaban bebiendo licor.
"Vaya, tú si que sabes de fiestas, esto ha de haber costado una
fortuna."
"Si, pero no es nada para mi, tengo mucho dinero."
"La misma Michelle de siempre."
"Si, la misma que prefiere a sus amigos que a lo material."
Tomó la mano de Cástor, éste correspondió al toque
acariciando los dedos de la mano de Michelle. "Realmente
parecía imposible pero estás más hermosa de cuando nos
separamos."
"Gracias, tu tampoco estás mal… Ven, tengo algo para ti."
Cástor acompañó a Michelle a su habitación ahí le entrego un
sombrero. "¿Y esto?"
"No lo sé, me gustó para ti, como que va bien con tu estilo de
esas armas que traes."
"Jamás me lo voy a quitar, cuando piensen en mí siempre
verán mi imagen con este sombrero."
Michelle empezó a reír, después intentó quitarle el sombrero
a Cástor, éste se lo impidió y jugando ambos cayeron en la cama
de Michelle, ésta cerró los ojos y entreabrió los labios, acercó su
rostro al de Cástor, pero el gemelo se apartó.
"¿Que sucede?" Preguntó Michelle.
"Nada, pero no puedo…"
"¿Hay algo malo conmigo?"
"No Michelle, eres la persona mas bella que haya conocido
jamás, pero no puedo besarte ni tener nada contigo…"
"¿Porque?"
"Porque me conozco, no soy un buen tipo, me encantan las
mujeres y yo hice un juramento, el único que he hecho en mi
vida y lo voy a cumplir."
"¿Cual es?"
"Que jamás en lo que me queda de vida iba a volver a
lastimarte, en ninguna manera, ni física, ni moral, ni
sentimentalmente."
"Eso que dijiste fue muy lindo."
"Michelle, tú y Elektra son lo más valioso para mí, jamás me
atrevería a hacer algo que las lastimara y tampoco perdonaría a
quien les hiciera daño."
"Yo también los amo a todos ustedes."
"Bueno, será mejor que me vaya."
"Espera."
"¿Que sucede?"
"Ya es tarde, no tienes que irte, duerme conmigo, la cama es
muy grande y es agradable estar contigo."
Cástor no dijo nada más, se acostó en la cama y se dispuso a
descansar, la verdad es que no le costaba ningún trabajo dormir
con Michelle, la quería como a una hermana y eso no cambiaría
jamás, Michelle abrazó a Cástor.
"¿Sabes? Que bueno que me interrumpiste."
¿Porque?"
"Porque estoy enamorada y ese beso es para otra persona…"
"¿Para quien?"
"Es un secreto."
"¿Es Rafael?"
"No te voy a decir."
"¡Vamos!"
"Duérmete."
Al día siguiente cuando Cástor salía de la habitación de
Michelle, justo Póllux iba pasando, vio a Michelle en la cama y
después a Castor, su rostro mostraba asombro.
"No chingues Cas…"
"Tranquilo músculos, no pasó nada, la angelita y yo sólo
dormimos."
"Ah bueno, no me asustes…"
En eso un relámpago golpeó a Póllux. "¿Y eso porque?"
Protestó el gigante.
"¡Por mal pensado!"
Esa misma tarde los gemelos se fueron al Primer Distrito,
Michelle insistió en que usaran su helicóptero, les volvió a
recalcar que si necesitaban algo de ella sólo tenían que pedirlo.
Cuando regresaron al Círculo decidieron finalmente hacer lo
que habían planeado desde el principio, recorrer el Quinto
Distrito, todavía no probaban en batalla lo que Aries les había
enseñado y estaba ansiosos, ahí probarían si lo aprendido había
valido la pena.
CAPÍTULO 2
FILO NÚMERO SIETE
ESCORPIÓN

Una vez que obtuvo el guante que controlaba a Antares Cross


regresó al Tercer Distrito, deseaba hablar con Elektra y ver que
es lo que había averiguado, ya habían pasado quince días desde
que se había realizado el torneo por la espada sagrada, ahora que
tenía el guante ya la controlaba totalmente, pero se preguntaba si
Antares era la única espada sagrada que existía, estaba claro que
entre las doce espadas sagradas la suya era la séptima, así se lo
habían dicho, pero en caso de haber más deseaba saber porque
se le hizo tanto “alarde” a la suya.
Cuando llegó al Tercer Distrito se encaminó a la escuela
superior, esta vez no iba vestido como militar, llevaba las ropas
y los colores del Distrito I, gris obscuro, blanco y negro, (los
colores de la escuela del Distrito II eran café, beige y hueso, los
del Distrito III eran azul marino, gris claro y azul claro) pensó
que sería mejor cambiarse de civil si no quería tener problemas,
pasó por casa de los Boyet a cambiarse de ropa, se puso un par
de jeans azules, una camisa verde y después se fue a buscar a
Elektra. Apenas llegó a la escuela se encontró con Rhiannon.
"Hola Cross. ¿Cómo estás?"
"Hola Rhiannon. Busco a Elektra."
"¡Es él Rhiannon! ¡Es el guerrero sagrado! Mucho gusto
señor, soy un gran admirador suyo."
¿Señor? Cross se sintió apenado, no estaba acostumbrado a
ese tipo de halagos, quien lo saludaba era un chico que él
calculó era de su edad, tenía el cabello rubio y se veía que tenía
una constitución corporal fuerte, pero lo incomodaba que lo
viera con admiración, llevaba puesto el uniforme escolar de los
estudiantes y no de los guerreros: zapatos cómodos, pantalón
gris claro, camisa azul claro de manga corta, chaleco de tela azul
marino y saco de tela del mismo color amarrado a la cintura.
"Llámame Cross."
"Perdón Cross, te presento a Drake, es un amigo mío desde la
infancia, es tonto y empalagoso pero es buena persona."
"¡Rhiannon! Acabas de destruir la imagen que se podía haber
hecho de mi, no le creas Cross, yo también soy un guerrero y es
un placer tenerte por aquí, a mi no me interesan las disputas de
territorio ni de escuelas, lo que importa son las personas."
"Bien Drake, pienso igual que tú, pero... ¿Como sabes que
pertenezco a otra escuela?"
"El Círculo del Zodiaco ya ha informado que el guerrero
sagrado se ha unido al Distrito I, ahora forma parte de sus filas y
se hace llamar Escorpión, es información clasificada pero
Rhiannon me lo cuenta todo…"
"¡Cállate!" Rhiannon golpeó a Drake en la cabeza. "Creo que
deberé mantener la boca cerrada con este idiota."
Cross se estaba divirtiendo.
"Oh, lo olvidaba. Athena se encuentra en el edificio de
ciencias, te vas todo derecho y en la fuente doblas a la
izquierda."
"Pero yo busco a Elektra."
"Haz lo que te digo, ahora con tu permiso debo enseñarle a
alguien a no abrir la boca…"
Drake se echó a correr y le gritó a Cross: "Hasta luego y
gusto en conocerte."
Cross estaba riendo, menuda pareja que hacían esos dos,
Drake le pareció una persona normal, pero tenía un sentimiento
de que se equivocaba, Rhiannon por el contrario desprendía una
energía pacífica pero poderosa, por algo debía de ser la mano
derecha de la líder de la escuela del Distrito III, se encaminó al
edificio de ciencias.
"¡Cross, lo lograste!"
Esta vez Escorpión no se sorprendió, sabía quien era la
persona que lo abrazaba, su calor corporal le ponía la “carne de
gallina”.
"Hola Elektra."
"Cuéntame... ¿Fue muy difícil la prueba?"
"No te imaginas cuanto, estoy aquí de milagro y lo digo
literalmente."
"¡Me alegro que estés bien!"
"A propósito. ¿Porque no me avisaste que tus amigos en el
Círculo del Zodiaco eran Cástor y Póllux?"
"Quería que fuera una sorpresa."
"Pues menuda sorpresa, Cas casi me mata y Pol me salvó la
vida."
"Como siempre…"
"Si, como siempre."
"¡Enséñamelo!"
"¿Que?"
"El guante. ¡Vamos!"
"Es sólo para ocasiones de riesgo."
"No seas así... ¡Enséñamelo!"
"Está bien, aquí está." Cross le enseñó su guante, era gris
claro y tenía el símbolo:

Mismo que estaba bordado en el dorso en hilo negro.


"Es precioso. ¿En donde guardaste la espada?"
"En mi espalda."
Sin preguntar Elektra tomó la ropa de Cross y la bajó para
ver el tatuaje. "Muy bien acoplada."
"Y tú. ¿Como sabes tanto?"
"Te puedo decir mucho más…"
"Adelante, quiero saber todo lo relacionado con la espada
sagrada, Libra me menciono algunas cosas pero tengo muchas
dudas…"
"Yo te diré cuanto sé, pero con una condición."
"¿Cual es?"
"Que te presentes."
"¿Como?"
"Colócate el guante, párate enfrente de mi y preséntate,
siempre soñé con este momento."
Cross sonrió, Aries le había dicho como debía presentarse, de
hecho esa era una de sus dudas, le había mencionado que la
presentación era ante otros portadores, seguro Elektra algo había
oído y quería ver la “presentación en vivo”.
"Está bien, pero no te vayas a reír."
"Jamás, esto es serio."
Cross se paró enfrente de Elektra, se colocó el guante y
mencionó la frase que le había enseñado Aries. "Soy el FILO
número siete. Portador de la espada sagrada Antares. Mi
nombre: Escorpión."
Lo que pasó a continuación dejo sin habla a Cross. Elektra se
colocó un guante del mismo color que el suyo en la mano
derecha, tenía grabado en hilo negro el símbolo:

"Mucho gusto. Soy el FILO número once. Portadora de la


espada sagrada Spartha. Mi nombre: Athena."
"¿Elektra tu…?"
"Así es."
"¿Desde cuando?"
"Desde hace un año más o menos."
"¿Por que no lo mencionaste?"
"No podía, sólo hasta que regresaras de tu misión, los FILOS
debemos permanecer ocultos."
"¿Y por que yo soy conocido en todos lados?"
"No lo sé, es lo que trato de averiguar, pero seguro que tiene
que ver con el edificio de gobierno de la Ciudadela."
"Bueno, es agradable saber que no soy el único ni el elegido.”
Elektra empezó a reír.
"¿De que te ríes?"
"De que si Michelle estuviera en tu lugar estaría muy
decepcionada de no ser la única."
"Tienes razón."
"¿Ya probaste tu fuerza?"
"Aún no."
"¿La probamos?"
"Adelante."
"Atácame."
Esta vez Cross no puso objeciones, ya no tenía ni la más
mínima duda del poder de Elektra, la observó con ternura, tenía
el cabello largo y lacio, era rubia, muy hermosa, voluptuosa y
atlética, pero escondía un gran poder, los ojos de Cross se
tornaron rojo claro y atacó con un kunai de energía, observó
como los ojos de Elektra se tornaban gris claro y detuvo su
ataque con ambas manos sin tocarlo, lo convirtió en una esfera
alrededor de su mano derecha y atacó a Cross a una velocidad
increíble, al momento en que Elektra lanzó el golpe Cross lo
detuvo con la palma de la mano izquierda, misma que estaba
cubierta de energía, con el choque hubo una explosión, ambos se
alejaron de un salto y sacaron sus espadas, Cross lo hizo de su
espalda, observó que en el interior de los antebrazos de Elektra
se distinguieron dos tatuajes, Elektra cruzó los brazos y con la
mano contraria sujetó las armas que salían de su cuerpo, eran un
par de espadas de brazo, de la parte lateral de la empuñadura de
las mismas salía una cuchilla de treinta centímetros en forma de
abanico, del lado contrario estaba el mango del arma,
inmediatamente después de sacar las espadas Elektra las unió,
colocando una sobre la otra, las empuñaduras se abrieron y
dejaron lugar a una sola espada larga, las cuchillas en forma de
abanico, quedaron instaladas en las esquinas de “la cruz” de
Spartha, ambos contendientes corrieron y chocaron sus espadas,
Antares exhibía un color rojizo apenas visible, la energía que
liberaban las espadas al chocar era destructiva, tanto Cross como
Elektra volvieron a atacar pero esta vez las hojas de las espadas
no alcanzaron a tocarse…
"¡Alto!" Rhiannon se había interpuesto entre los dos FILOS
tomando a cada uno por la muñeca. "¿Están locos? Van a
destruir la escuela."
Elektra estaba avergonzada "Perdón Rhiannon, creo que nos
emocionamos."
Cross no dejaba de sorprenderse, estaba en lo cierto, esa
chica Rhiannon no era normal, había detenido los ataques de
ambos en el modo FILO activado y lo había hecho con las
manos desnudas, ni siquiera había utilizado energía elemental o
natural, era otra duda que ya le preguntaría a Elektra. Toda la
escuela los estaba observando, Cross se sintió incomodo.
"¿Me permites ver a Spartha?"
"Aquí tienes."
"Es hermosa. ¿Como funciona?"
"Son dos espadas de brazo que se fusionan para crear una
sola, la derecha se llama Andrómeda y la izquierda Atalanta".
"Es espectacular."
"Spartha decidió descansar en mi cuerpo por separado."
"Pero no tenías el tatuaje."
"Si lo tengo, pero lo oculto, es una técnica que me enseñó el
maestro Hayabusa."
"Bueno, será mejor que guarden esas espadas y nos
marchemos de aquí, hay muchos curiosos."
"Está bien Rhiannon."
Mientras caminaban, Rhiannon seguía regañando a Elektra.
"Debes ser más cuidadosa Athena, eres nuestra líder y no
muestras ni un poquito de madurez."
"Lo siento."
"Sentirlo no basta, debes de tener al menos un poco de
sentido común."
"Ya dije que lo siento, además, yo nunca pedí ser la líder."
"No, pero las cosas son así, después nos vemos."
"Elektra." Era Cross quien le hablaba.
"Dime."
"¿Que sucede con Rhiannon?"
"Trabaja como mi conciencia, es quien prácticamente lidera
la escuela, sin ella este lugar estaría peor."
"Me refiero a su poder, nos detuvo en nuestra batalla con un
movimiento, nosotros teníamos el modo FILO activado, ella ni
siquiera expulsó energía."
"Rhiannon es experta en combate cuerpo a cuerpo, no hay
quien le gane, ni siquiera los bérserkers."
"¿Y tu…?"
"Nunca hemos combatido, pero estoy segura que la batalla
sería de pronóstico reservado."
"¿Como es que tú eres un FILO?"
"En seguida te cuento, pero antes voy a contestar la pregunta
que me hiciste cundo estuviste aquí por primera vez. ¿La
recuerdas?"
"No lo sé, hice muchas…"
"Preguntaste que si la Legión de los Iluminados protegía al
Distrito II y el Círculo del Zodiaco lo hacía con el Primer
Distrito. ¿Quien protegía al Distrito III?"
"Es cierto, eso me intriga."
"Lo hacen los FILOS."
"¿Que? ¿Cuantos hay?"
"¿No pusiste atención al señor Riazor? Existen doce FILOS."
"¿Y los doce están aquí?"
"No, aquí sólo hay cuatro."
"Si Rhiannon no es uno de ellos… ¿Quienes son los otros
tres?"
"No te lo puedo decir, ya se presentaran ellos mismos."
"¿Y esos son los únicos FILOS conocidos?"
"No, yo conozco otros dos…"
"Me imagino quienes son."
"¿En serio?"
"Si, uno es Dorian, cuando me enfrenté con tu papi, Dorian
rompió mi pared con su energía, tenía los ojos color cian claro."
"Es correcto, es el FILO número tres. Cerberus. Poseedor de
la espada sagrada Durandal."
"Entonces me inclino a pensar que el otro es Arlés."
"Efectivamente, el FILO número diez. Fenrir. Poseedor de la
espada sagrada Droma."
"¿Entonces el Distrito III es el más poderoso?"
"No, las fuerzas están equilibradas, tú mejor que nadie
debería saberlo."
"Es cierto, casi muero al pasar las pruebas del Círculo y
ninguno de mis sinodales utilizó su verdadero poder, en cuanto a
la Legión de los Iluminados, da miedo ese lugar. Pero tengo
otra pregunta, Arlés es originario de este Distrito. ¿Por qué no es
él uno de los FILOS de esta escuela?"
"No quiso unirse, combatió conmigo por el liderazgo del
colegio y perdió, le ofrecí quedarse pero rechazó mi oferta."
"¿Está enojado?"
"No, simplemente él no esta hecho para obedecer a nadie, es
un líder natural, al parecer aceptó una propuesta de Michelle
para formar un grupo independiente en el Segundo Distrito, ella
es mejor líder que yo y le hizo una propuesta que no pudo
rechazar."
"¿Y Dorian?"
"El es el guardaespaldas de Argento Riazor y tengo entendido
que papá tiene un pacto con Gabriel, por lo que en caso de
guerra pelearía con el Distrito II."
"Entonces ya sabemos que hay siete FILOS en Arcadia. ¿Que
hay con los cinco restantes?"
"Al parecer nadie lo sabe, la única manera de conocerlos es
que se presenten ellos mismos, hasta ahora eso no ha sucedido,
si es que existen."
"Hasta aquí te entiendo perfectamente pero tengo otra duda:
¿Que significan los símbolos que están escritos en nuestros
guantes?"
"Son números, pero has de saber que las espadas sagradas
son muy antiguas, datan desde la edad de bronce, en el dorso de
nuestros guantes está escrito el número que nos identifica como
FILOS.
Ahora entiendo. ¿Y como obtuviste a Spartha?"
"Antes de conocer como obtuve la espada sagrada debes de
saber que desde la edad de siete años se manifestó en mí por
primera vez lo que conocemos como el modo FILO, como ya te
había platicado siempre tuve el don de pasar desapercibida y
adelantarme a los movimientos de mis oponentes, pero cuando
ese poder se me reveló se incrementaron mis habilidades a
niveles insospechados, era más fuerte, más ágil, podía ver por
segundos de anticipación los movimientos de mis rivales antes
de que me atacaran, de igual forma podía ver sus puntos débiles
para ser atacados."
Cross se sorprendió, Elektra a los siete años ya había
despertado el poder que él alcanzó hasta la prueba en el Círculo
de Géminis a sus veinte años, pensó que sus poderes eran
parecidos pero la forma en que se manifestaban y los utilizaban
era diferente, ambos eran manipuladores de energía pura.
"Al principio sólo se manifestaba mi poder cuando estaba en
situaciones desesperadas, pero después lo aprendí a controlar."
"Es por eso que nunca peleabas en serio con los demás
chicos, tú ya estabas en un nivel superior desde que llegaste."
"No quería lastimarlos, el único que poseía un poder parecido
al mío era Cástor, pero él no sabía que lo tenía y por lo tanto no
lo controlaba, cuando nos fuimos a entrenar por separado con
nuestros maestros Cástor se fue con Lothar y empezó controlar
su poder, al regreso Póllux ya lo había despertado también y al
parecer tenía mejor control sobre éste que su hermano."
"Hablando de Lothar… ¿No habría la posibilidad de que él
fuera un FILO también?"
"Puede ser, papá siempre se ha rodeado de gente
extraordinaria y no me extrañaría que Lothar fuera uno de
nosotros, es uno de los bérserkers más respetados de todo
Arcadia."
"Efectivamente, todos los que rodeamos a Riazor de alguna
manera hemos mostrado algún poder que él en su momento
detectó, somos cuatro FILOS, dos integrantes del Círculo del
Zodiaco y una Arcángel, pero de todas sus apuestas estoy seguro
que sólo ganó con uno: Dorian."
"Puede ser, te dije lo anterior para que entendieras la forma
en la que obtuve a Spartha."
CAPÍTULO 3
FILO NÚMERO ONCE
ATHENA

Elektra le platicó a Cross cómo obtuvo la espada sagrada


Spartha, todo comenzó cuando se fue de la residencia del
Distrito Comercial, Argento Riazor ya la había adoptado y ella
pretendía continuar con sus estudios, se estableció en un
departamento de un edificio perteneciente a la familia de su
nuevo padre que se encontraba cerca de la escuela, se matriculó
y empezó a asistir a clases como cualquier otra alumna, a pesar
de que la escuela era muy violenta nadie se metía con Elektra,
ahora ya le era imposible pasar desapercibida, tenía diecisiete
años pero su cuerpo ya era el de una mujer voluptuosa, además
era muy bella, siempre tenía un séquito de seguidores que la
cortejaban y la protegían.
Todo en su vida transcurría tranquilo hasta que conoció a
Zarthan, un bérserker bravucón encargado de proteger la
escuela, era cinco años mayor que Elektra y la empezó a
cortejar, todos los demás pretendientes se alejaron en cuanto
Zarthan se acercó a ella, era bastante agresivo en su forma de
“conquistar”, creía que por ser uno de los alumnos más
poderosos de la escuela podía tomar lo que quisiera y a quien
quisiera, en un principio Elektra le daba la vuelta y le seguía la
corriente, pero en una ocasión la situación se puso más
complicada, el bérserker le estaba exigiendo a Elektra que
salieran esa misma tarde, ésta se negó, entonces Zarthan la tomó
de los hombros.
"Ya van muchas veces que te niegas niña, siempre tienes
alguna ocupación."
"Porque yo si vengo a la escuela a estudiar."
"Pues podrá ser lo que sea, pero las clases ya terminaron, así
es que tú y yo vamos a salir y espero que te portes bien."
"No quiero y ya déjame, me lastimas."
"Te voy a lastimar en serio si te niegas a cooperar."
Elektra estuvo a punto de poner fuera de combate a ese
engreído cuando a la espalda de éste escuchó gritar.
"¡Suéltala miserable!"
Era un chico común, Elektra por más que lo observaba no le
encontraba ningún poder especial.
"Hola Drake. ¿Otra vez peleando por la justicia? ¿Cuando fue
la última vez que te dí una paliza? Ya no lo recuerdo, han sido
tantas veces…"
"No importa el número de veces, no voy a permitir que
abuses de esa chica."
"No es tu problema, ella y yo nos estamos divirtiendo…"
"No creo que ella piense igual que tú, déjala."
"Esta vez no Drake, ya me estoy cansando de ti, algún día de
estos podría matarte, puede ser hoy, lárgate."
"Sabes que no lo haré, me voy sólo si es con ella."
"Oh. ¿La quieres para ti?"
"La voy a acompañar hasta su casa."
"Ultima oportunidad Drake."
"Lo mismo digo."
El bérserker se lanzó en contra de Drake, éste
inmediatamente alejó al guerrero de donde se encontraba
Elektra.
"Será mejor que huyas amiga, no voy a poder detener por
mucho tiempo a este tipo."
Ambos estudiantes empezaron a combatir, Elektra se había
equivocado, ese chico sabía pelear, la lucha estaba pareja hasta
que el bérserker utilizó la energía elemental, utilizaba una
técnica de tipo tierra para crear proyectiles de roca y se los
empezó a lanzar a Drake, éste lo más que podía hacer era
cubrirse, increíblemente las rocas lo golpeaban pero no lo
lastimaban, sin embargo, el ataque era constante y en algún
momento Drake caería.
"¡Ya basta, déjalo!"
"Todo depende de ti muñeca… ¿Salimos?"
"Ultima advertencia, déjalo en paz…"
"Oblígame."
"Está bien."
Elektra atacó al bérserker, le dio un golpe con el antebrazo en
el rostro, lo hizo volar cinco metros, Drake no lo podía creer, era
la tercera vez en su vida que le pasaba algo parecido.
"¿Estás bien?"
"Si, gracias." Drake tenía el rostro ensombrecido.
"Maldita, te voy a matar…" Zarthan se estaba levantando,
tenía el rostro hinchado además de que sangraba por la boca y la
nariz.
"¿Drake verdad? ¿Te gustaría darle una lección a ese tipo?"
"¿Bromeas? Es un bérserker, apenas si puedo contenerlo."
"Te observé pelear, tienes buenos brazos y piernas, además
de que eres muy resistente, si sigues mis consejos le darás una
paliza."
Drake confíó en la chica, no tenía nada que perder y no
quería volver a pasar por la humillación de ser defendido por
una mujer, no porque las considerara inferiores, otras dos chicas
ya lo habían sacado antes de apuros, sino porque estaba
convencido de que los hombres tenían la obligación de defender
a las mujeres, al fin y al cabo había crecido con una que era la
razón de su existencia.
"Adelante, te escucho."
"Haz exactamente lo que te digo…"
Zarthan al parecer no era un bérserker muy fuerte, Elektra
leía sus movimientos sin utilizar su poder, le fue indicando a
Drake como moverse para acercarse a su oponente, sólo le
indicaba como evitar los golpes de rocas más peligrosos, los
otros lo impactaban, no tenía la agilidad suficiente para evitarlos
todos, pero en cambio tenía la resistencia para soportar esos
impactos no letales sin que su velocidad menguara, cuando
estuvo a distancia de golpear a su rival Elektra le indicó:
“costillas, tórax y rostro”, aún y cuando el bérserker escucho las
indicaciones de Elektra no pudo evitar ninguno de los golpes,
cayó al suelo gravemente herido, entonces Zarthan sacó su arma.
"Es todo Drake, yo me hago cargo desde aquí."
"No."
"Pueden matarte."
"Por favor, ayúdame, yo sé que puedo."
"Es peligroso."
"No me importa, lo atacaré con o sin tu ayuda."
Elektra tuvo la certeza de que ese chico no iba a renunciar,
por lo que le siguió aconsejando, Drake parecía que le leía el
pensamiento, ejecutaba sus ordenes con precisión centésimas de
segundo después de que se lo indicara, aún así estaba siendo
vapuleado por el bérserker, ese chico sólo tendría una
oportunidad, si no lo lograba a su orden, entonces ella
intervendría.
"Drake gira a las tres en punto y toma sus muñecas."
Con una velocidad impactante Drake realizó el movimiento
perfectamente, no fue necesario que Elektra dijera más, por
estrategia propia Drake golpeó con el codo al rostro del
bérserker sin soltar sus muñecas, Zarthan, del golpe cayó y soltó
la espada, después, Drake lo giró ciento ochenta grados y lo
azotó contra el suelo, todo había terminado.
"¿Gane?"
"Así parece."
"Bien. ¿Me permites acompañarte a tu casa? Uno nunca sabe
que problemas puede tener una dama tan indefensa como tú."
Elektra sonrió. "Creo que mejor yo te acompaño a la tuya,
porque a lo mejor no llegas…"
"Espero que no te estés enamorando de mí, eso les sucede a
todas las chicas que ayudo y terminan salvándome."
"Un poco pero creo soportarlo, ven, apóyate, yo te ayudo."
Cuando se retiraban Zarthan les gritó: "¡No se han librado de
mi, juro que los buscaré y los mataré!"
Elektra sin siquiera voltear a verlo tronó los dedos y le
impactó con un ataque de energía pura, lo dejó fuera de
combate.
"¿Que fue eso?"
"No lo sé, yo creo que se volvió a desmayar."

Drake vivía en las montañas que estaban por la salida del


barrio pobre del Distrito, tomaron dos trenes hasta el límite de la
ciudad.
"Gracias, a partir de aquí yo me voy solo."
"No digas tonterías te acompaño."
"Pero son dos horas de camino…"
"No importa, yo te llevo, te ves mal."
"Es que no puedo llevar visitas."
"Te dejo cerca de tu casa y me voy."
"¿Tu sola?"
"¿Crees que necesito protección?"
"No, me preocupan los delincuentes, no los vayas a
lastimar…"
Elektra realizó el camino con Drake a su casa, le impresionó
todo lo que tenía que caminar y sobre todo el tipo de camino, era
muy peligroso.
"Eres sorprendente Elektra, nunca habías venido y recorres el
camino como si fueras mi vecina de toda la vida."
"Es que soy muy observadora."
"Ya llegamos, cien metros hacia abajo está mi casa, gracias,
yo puedo llegar solo."
"¿Seguro?"
"Si, de hecho ya me siento mejor."
"Está bien, fue un gusto conocerte Drake y gracias por
salvarme."
"A tus órdenes Elektra, me diste el mejor día de mi vida."
Elektra estaba por marcharse cuando escuchó el llamado de
una chica: "¡Esperen!"
"Maldición, es Rhiannon, me van a regañar."
"Si quieres me escapo…"
"Nada de escapo... ¡Tú vienes conmigo!"
Elektra vio a una linda chica de cabello castaño que la
tomaba del brazo con mirada de enojo, llevaba el mismo
uniforme que ella, zapatos negros de agujetas, calcetas grises,
falda corta gris, blusa azul claro y saco largo azul.
"Está bien, no te enojes."
"Y tú Drake, los ancianos están muy inquietos... ¿Que es lo
que hiciste? ¿No recuerdas la única regla aquí?"
"Lo siento Rhiannon. Todo es mi culpa."
"Eso lo decidirán los venerables y tú chica nueva…
Acompáñame."
Los tres bajaron por un acantilado unos cien metros, detrás de
unos arbustos encontraron una cueva. "¿Viven en una cueva?"
"Cállate, no seas grosera."
"Perdón, no lo dije con intención de insultarlos."
"No te preocupes Elektra, Rhiannon es muy buena persona
pero al parecer anda en sus días."
Rhiannon volteó a ver a Drake furiosa y lo comenzó a
golpear "¡Ya te dije que te callaras!"
"Espera, no lo golpees, viene mal herido."
La cara de Rhiannon cambió, con expresión de preocupación
tomó a Drake del rostro. "¿En serio estás mal Drake?"
"Nada de consideración, he estado peor…"
"¿Por que no dijiste nada?"
"Estabas muy ocupada regañándome."
"Siento lo de hace un momento, gracias por traer a Drake, mi
nombre es Rhiannon."
"No hay problema, yo soy Elektra."
"Sígueme por favor."
En el interior de la cueva había una puerta, cuando la
abrieron Elektra vio asombrada que el interior tenía el aspecto
de una vivienda normal, contaban con sala, comedor, cocina,
habitaciones, era enorme.
"¿Sorprendida?"
"Bastante."
"Y atrás tenemos un gimnasio y un huerto."
"¿Un huerto dentro de la cueva?"
"Más o menos, es una salida lateral por donde entra luz del
sol."
"¿Por que viven aquí?"
"Es una larga historia, en otra ocasión te la contaré, es
importante que sepas algo, aquí nunca ha venido nadie y
necesito que me jures que nunca comentarás esto con persona
alguna."
"Lo prometo Drake."
Rhiannon interrumpió "Aquí vivimos con unos adultos, son
personas mayores, discapacitadas pero muy sabias, ellos
sintieron tu presencia y me pidieron conocerte…"
"¿Porque?"
"Lo ignoro, ellos te lo dirán."
Elektra siguió a Rhiannon a una de las habitaciones.
"Honorables, aquí está la chica."
"Hola preciosa. ¿Podrías acercarte?"
La imagen era perturbadora en el suelo había cuatro hombres
con distintas incapacidades, dos de ellos eran ciegos, a uno le
faltaba el brazo derecho y el otro era cojo, al tercero le faltaban
las piernas y el último tenía quemado medio cuerpo, estaba
cubierto con vendas y tenía visión sólo en un ojo, debía caminar
con bastón porque tenía atrofiados los músculos.
"Claro que si, buenas tardes, me llamo Elektra y les
agradezco la invitación a su morada."
"Mucho gusto Elektra, te diré nuestros nombres, el caballero
con las vendas se llama Yngvar, el señor sin piernas es Thorsten,
nuestro amigo sin brazo es Oddvar y mi nombre es Carsten."
"El gusto es mío."
"¿Como es ella Thorsten?" Preguntó Oddvar.
"Muy bella."
"Y esta buenísima." Le comentó al oído Yngvar.
"Escuche eso señor."
"Lo siento."
"No se preocupe, pero me gustaría saber cual es el motivo de
esta invitación."
"Ahora te lo explicamos, pero antes dinos: ¿No sientes
desconfianza al estar aquí?"
"No, conocí a Drake y es un buen chico, al igual que
Rhiannon, si hubiera algún peligro tengo un sexto sentido muy
confiable."
"Como Ares."
"¿Perdón?"
"Manejas la energía pura. ¿Verdad niña?"
"Si. ¿Como lo sabe?"
"¿Has oído hablar de la guerra civil de hace diecisiete años?"
"Por supuesto."
"Nosotros somos lo último que quedó de esa revolución."
"Venerables, no…" Rhiannon se había levantado, ese era un
secreto que no debía contarse.
"No te preocupes Rhiannon, al final entenderás, continúa
Carsten."
"Como te decía, nosotros fuimos parte de esa revolución para
acabar con la tiranía de la Ciudadela, pensamos que íbamos
ganando, ya habíamos tomado con ayuda del Quinto Distrito la
Zona Militar, estábamos a punto de marchar al edificio principal
de la Ciudadela, pero entonces, llegó el Mal en persona, ese
guerrero sería el nuevo Gobernador de Arcadia, en aquel
entonces no contaba ni con veinticinco años cumplidos pero nos
arrasó a todos, le dicen Leviatán y como su nombre lo indica
era poderoso y despiadado, cazó a todos los líderes del
movimiento, uno por uno, de dos o más, no importaba cómo,
nos fue aniquilando a todos, nosotros fuimos de los últimos en
caer, él llegó y nos enfrentó a cuatro, ahí fue cuando nos dimos
cuenta que no estaba solo, tenía a dos crueles Comandantes que
eran tan poderosos como nosotros, además, parecía que se
multiplicaba para atacarnos, en más de una ocasión yo estaba
seguro de haberlo bloqueado y sin embargo resultaba herido en
el lado contrario al ataque, al final dos logramos huir gracias al
sacrificio del guerrero conocido como el FILO número nueve,
Brahma, pero todos estábamos mal heridos, a pesar de ser los
guerreros de élite de esa época nos habían aniquilado, para que
te des una idea de quienes éramos te diré que yo era el FILO
número ocho, Yngvar era el FILO número dos, Thorsten era el
Arcángel Lahatiel “El Fulgor de Dios” y Odvar era el guerrero
del Círculo de Virgo."
"Lo siento, pero no me suena ninguno."
"No te preocupes, ya te lo explicará Rhiannon, sólo necesito
que entiendas quienes son los FILOS."
"Eso si lo sé, eran los portadores de las espadas sagradas,
como la espada roja que en un año será entregada al ganador del
torneo de la Ciudadela, ahora es la única que queda."
"Eso es mentira, todas las espadas sagradas están activas, lo
que se está buscando es a los portadores, a los FILOS, ahora
somos dos exFILOS, pero originalmente éramos tres. Fuimos
dos los que salvamos la vida en esa ocasión e Yngvar años atrás
había sido despojado de su arma, él fue de nuestros líderes pero
no pudo pelear en la guerra civil. Por las condiciones físicas en
las que quedamos nos vimos obligados a dejar nuestras espadas,
era tiempo de que alguien más las empuñara, en nuestras manos
sólo serían espadas rotas, sin ningún poder. ¿Hasta ahora vas
entendiendo?"
"Si venerable."
"Bien, ahora vamos a lo que nos interesa de ti, nuestro quinto
amigo también era un portador de espada sagrada, era el FILO
número once y manejaba la espada Spartha, se llamaba Atreo y
era conocido como Ares, tenía tus mismos poderes, sólo que esa
espada es distinta a las demás, no abandona a su dueño hasta que
éste fallece, es tal el lazo que los une que se queda con su dueño
hasta el final, mi amigo Atreo falleció hace diecisiete años. ¿Me
puedes decir tu edad?"
"Diecisiete años."
"Lo sabía, una vez que fallece el portador de Spartha, el
espíritu de la espada pasa al hijo recién nacido ese mismo año
del guerrero, en caso de no haberlo pasa al primogénito de la
siguiente generación. ¿Eres huérfana Elektra?"
"Si."
"Ahora ya sabes quien fue tu padre, el guerrero más
honorable y poderoso que he visto en mi vida: Atreo Von
Hurray, su nombre de FILO era Ares, fue el anterior Delegado
del Tercer Distrito."
Elektra estaba llorando.
"Lo sé chiquilla es duro lo que te decimos pero necesario, tú
tienes en tu cuerpo a la espada Spartha, siempre has sido una
chica especial. ¿No es así?"
"Si."
"¿Te importaría mostrarnos tu poder?"
Elektra les mostró lo que podía realizar, los venerables
estaban un poco más que asombrados.
"Eres increíble niña, tienes un control del cincuenta por
ciento de la espada, cuando con entrenamiento muy duro sin el
guante se puede lograr un dieciocho por ciento de su control, tu
padre era un prodigio y logró un treinta y siete por ciento,
realmente eres una digna hija de Ares."
"¿Tengo más hermanos?"
"No, eres hija única, tu madre falleció al esconderte, sabía
que estaban buscando a Spartha y te ocultó, después se suicidó
para evitar ser torturada y decir tu paradero."
"¿Como lo saben?"
"Nosotros también te buscamos, esto no es casualidad, el
destino te trajo aquí."
"¿Entonces mi madre murió por mi culpa?"
"Tu madre murió por una causa y esa es una manera
honorable de morir, independientemente de que un buen padre
siempre daría la vida por su hijo."
"Entrégale su herencia Yngvar."
"Ten Elektra, este es el guante que activa en tu cuerpo a
Spartha, colócatelo en la mano derecha."
Elektra observó el guante, era gris claro y tenía un raro
símbolo bordado en hilo negro, la chica se lo puso en la mano
derecha y en ese momento expulsó una gran cantidad de energía,
la espada sagrada Spartha estaba enfrente de ella, Carsten le
indicó como se desarmaba y se convertía en dos piezas.
"Cuando Spartha está separada en dos espadas de brazo, la
derecha se llama Andrómeda y la izquierda se llama Atalanta,
ahora, con el guante inserta la espada en tu espalda, esta se
acomodará en tu cuerpo y te saldrá un tatuaje en un lugar
estratégico para que la puedas usar con la mayor rapidez."
Así lo hizo Elektra y en cuanto la espada desapareció la
salieron dos tatuajes en la parte interna del antebrazo con la
figura de la empuñadura.
"Ahora con el guante intenta sacarla."
Elektra se tocó el tatuaje con el guante e inmediatamente
como si tuviera un imán la espada empezó a emerger de su
antebrazo, mientras ella agarraba la empuñadura de la espada de
su brazo izquierdo con la mano derecha y la sacaba, la espada
del brazo derecho iba saliendo al mismo tiempo, con la
experiencia Elektra se acostumbro a cruzar los brazos y tomar
ambas empuñaduras simultáneamente.
"De ahora en adelante cuando te presentes ante un igual
deberás identificarte como el FILO número once. Portadora de
la espada sagrada Spartha. Tu nombre ahora es Athena."
Elektra agradeció a los venerables por entregarle la herencia
de su padre y por haberla ayudado a entender sus cualidades, se
despidió de ellos prometiéndoles que los visitaría de vez en
cuando.
"Gracias por todo Rhiannon, debo irme."
"¿Estás loca? Ya es de noche y debes estar agotada por todo
lo que sucedió aquí, te quedarás esta noche en la casa y mañana
te iras con nosotros a la escuela."
"Bueno. ¿Donde dormiré?"
"Con Drake."
"Está bien."
"¿Queee?"
"No está mal y necesito liberar el estrés."
"Me imagino que estás bromeando... ¿No?" Rhiannon no
sabía si correrla o golpearla.
"Si, pero tú empezaste..."
"Está bien, me lo merecía, dormirás conmigo."
"Hablando de Drake… ¿En donde está?"
"Entrenando."
"Pero si está lastimado."
"Así es él, a propósito, gracias por lo que hiciste."
"¿A que te refieres?"
"A que lo ayudaste a derrotar a ese imbécil de Zarthan."
"No fue nada."
"Lo ayudaste mucho y le diste confianza, eres una buena
persona."
Cenaron todos juntos en la casa-cueva, Drake no paraba de
contar cómo había derrotado al bérserker, todos los venerables
estaban orgullosos de él, sabían que no era tan bueno como su
otra alumna pero trabajaba duro, Rhiannon le contó a Elektra
que Drake era el orgullo de todos en ese lugar, eran pobres pero
gracias al huerto no les faltaba el alimento, si se les antojaba
comer carne la cazaban, los muebles de toda la casa los había
elaborado Drake como parte de su entrenamiento, todos los
había hecho sin herramientas, sólo con sus manos, en realidad
casi no necesitaban el dinero, la ropa la hacía Rhiannon, sólo
compraba la tela, cuando requerían de dinero Rhiannon y Drake
ingresaban en algún concurso de combate que eran muy
comunes en todo Arcadia y ganaban, a diferencia de Drake que
sólo era un excelente peleador, Rhiannon tenía un talento natural
para el combate combinado con una fuerza, agilidad y
resistencia incomparables, después le explicó a Elektra en que
consistían los grupos de batalla que “estudiaban” en las
escuelas y el equilibrio del poder entre los tres Distritos.
*****
Epoca actual.
"Interesante historia, Drake y Rhiannon son buenas
personas."
"Son más que eso, son mis mejores amigos."
"Ya tienes muchos mejores amigos."
"¡No es cierto!"
"¿Y los demás de la pandilla del puño al frente? ¿Que somos
entonces?"
"Michelle y los chicos son mis hermanos."
"¿Y yo?"
"Más que eso."
"Tú también eres más que eso para mí."
Ambos se quedaron viendo por un tiempo que pareció una
eternidad, Cross estaba hipnotizado, siempre quiso a Elektra
más que a nadie. pero ahora era diferente, la veía como mujer,
los dos acercaron sus rostros el uno al otro, antes de que sus
labios se tocaran Cross se alejó y preguntó a Elektra: "¿Qué has
averiguado de Christina?"
Elektra se repuso a la sorpresa y respondió: "Hablé con Basty
y con Hansel, ninguno de los dos me supo dar seña de Chris,
Basty me dijo que cuando se llevó a Christina la dejó con Riazor
en una casa que tienen aquí en el Tercer Distrito, después no
supo más, me dijo que también estaba preocupado pero no podía
preguntar a papá a donde había mandado a su hija, pues corría el
riesgo de ser despedido, sin embargo, se ofreció a ayudarnos a
localizarla. En cambio Hansel fue más cortante, dijo que él no
sabía nada de eso."
"¿Y tú que opinas?"
"Bien sabes que puedo leer a las personas y saber si mienten,
Basty se veía sincero y no hubo nada en las reacciones de
Hansel que me indicaran que me mentía."
"¿Entonces?"
"Estoy segura que los dos saben algo más. El hecho de que
no los detectara significa que son buenos mentirosos, no más."
"Bien, lo primero que haremos será ir a la casa de Riazor que
se encuentra en el Tercer Distrito. ¿Sabes si alguien la habita?"
"No la habita nadie, está libre para cuando Riazor la quiera
utilizar, pero dentro hay sirvientes que se encargan de su
mantenimiento."
"Necesitamos entrar."
"Yo sé quien puede ayudarnos."
"¿Quién?"
"Una angelita."
"¿Michelle?"
"Así es. ¿Sabes que cuando un Arcángel presta juramento a la
Legión y le liberan sus alas adquiere un poder psíquico?"
"Si, me lo dijo Sagitario."
"Bueno, pues el de Michelle es muy poderoso, puede privarte
de los cinco sentidos a voluntad, con su ayuda nadie nos verá
entrar y sabes que para mi burlar un sistema de seguridad es
cosa de niños."
"¿Como nos comunicamos con ella?"
"Vamos a mi departamento, ahí tengo un comunicador."
Elektra y Cross se comunicaron con Michelle, les respondió
que en ese momento estaba ocupada pero a primera hora del día
siguiente se transportó en su helicóptero particular al edificio de
Elektra. Inmediatamente los tres se pusieron en marcha hacia la
casa de Riazor en el Tercer Distrito, Michelle la conocía bien, en
ese lugar había pasado un par de días en lo que Riazor reclutaba
a sus otros cinco compañeros, en cuanto llegaron se colaron de
inmediato, Michelle privaba a los guardias y empleados de
algún sentido mientras pasaban, a los que vigilaban aburridos y
sentados les quitaba la vista y pensaban que estaban durmiendo,
a otros les quitaba el sentido de oído para que no los escucharan
o les causaba dolor para que se alejaran a preguntar por algún
medicamento, Elektra detectó fácilmente todas las cámaras de
seguridad, los tres eran rápidos y ágiles, las burlaron fácilmente,
ya adentro se pusieron a buscar alguna pista que pudiera
servirles, Elektra encontró los contra recibos de un par de
boletos a la capital, Ishtar, eran de unos días después de la fecha
en que Christina se había ido de la Residencia del Distrito
Comercial. Una vez que regresaron al departamento de Elektra
planearon su siguiente movimiento.
"Debemos hablar nuevamente con Bastián y Hansel."
"Está bien, pero prométeme que no te pondrás violento, eso
no resolverá nada."
"No me pondré violento si ellos cooperan."
"Bien, supongo que si no te acompaño será peor, de todas
formas los buscarás, dame la oportunidad de localizarlos, es
importante que Riazor no esté cerca."
"Ustedes hagan sus cosas, yo regresaré al Segundo Distrito y
hablaré con Arlés, seguro algo se le ocurrirá."
"Gracias Michelle."
La Arcángel tomó el rostro de Cross. "No es nada, sabes que
cuentas conmigo y con todos mis recursos para lo que necesites,
estaré al pendiente de cualquier comunicación suya."
Al día siguiente Elektra y Cross fueron al Distrito Comercial
a buscar a Hansel, trabajaba en el edificio Riazor, la Matriz
donde se encontraban los principales negocios de la familia,
esperaron prácticamente todo el día en el estacionamiento hasta
que Hansel se retiró, estaba a punto de llegar a su auto de lujo
cuando fue interceptado por Cross y Elektra.
"Buenas noches Lord Hansel."
"Señorita Riazor".
Hansel era un adulto de veintiocho años, demasiado joven
para el cargo que ostentaba, era el secretario particular del
Patriarca de la Familia Riazor, llevaba una gran responsabilidad
sobre los hombros, todos los grandes negocios que se hacían, así
como los movimientos importantes pasaban por su supervisión,
a su corta edad era una de las personas más poderosas de
Arcadia, vestía elegantemente con ropa de diseñador hecha
exclusivamente para él, no le gustaba que alguien más vistiera
como él, las prendas que usaba eran únicas, su carácter era
fuerte y su trato frío, tenía una gran inteligencia y no le gustaba
perder el tiempo en asuntos que él consideraba sin importancia.
"Deseamos hacerle algunas preguntas."
Hansel vio despectivamente a Cross, apenas si notó su
presencia y ni siquiera se molestó en saludarlo. "Si es por lo del
asunto de su hermana ya le dije…"
Cross se adelantó y golpeó el toldo del auto de Hansel, su
mirada era firme, el secretario particular de Riazor primero lo
vio con sorpresa y después lo hizo con curiosidad.
"Cuide sus modales joven, no estamos en una arena de
combate y yo no soy un guerrero, pero le aseguro que si se
atreve a lastimarme pasará el resto de sus días en el Quinto
Distrito."
Cross lo veía fijamente. "Posiblemente, eso estaría por verse,
soy un FILO, eso usted debe saberlo, Argento Riazor me
preparó toda mi vida para serlo, usted es hombre de negocios y
sabe soy una inversión a futuro que no va a dejar perder, no le
soy de mucha utilidad a su patrón en el Quinto Distrito, en
cambio, usted sigue siendo útil aún sin piernas..."
El rostro de Hansel no mostraba ninguna emoción, no era la
primera vez que un poderoso guerrero lo amenazaba, el puesto
que tenía requería de valor y de saberse adaptar a las
circunstancias.
"Tal vez tenga razón, pero no es el único ni el más poderoso
guerrero, si algo nos enseñó la última guerra civil es que hasta
los FILOS mueren."
"Tiene razón, pero en este momento yo soy el más poderoso
de los dos, además, no sólo los FILOS, todos moriremos algún
día, pero hasta que llegue ese momento yo preferiría hacerlo con
todas las extremidades de mi cuerpo en su lugar y dentro de
mucho tiempo." Cross acercó su rostro al de Hansel. "Le
aseguro algo, estoy dispuesto a matar y morir por la información
que busco. ¿Usted está dispuesto a lo mismo por ocultarla?"
"Ya me cansó esta conversación, la persona a la que buscan
es el chofer de Argento Riazor, Bastián, él se hizo cargo del
traslado de la señorita Christina, hasta donde yo sé fue enviada a
Ishtar, pero ese no era su destino final, es todo lo que sé.
Ahora... ¿Me permiten por favor? ¿En donde está mi chofer?
¿Sigue vivo?"
Cross volteó a ver a Elektra, ella le contestó con una mueca
en el rostro. "Al parecer dice la verdad."
El secretario particular de Riazor se subió a su vehículo,
Cross abrió la cajuela y liberó al chofer, éste con miedo se subió
al mando del vehículo y arrancó inmediatamente, cincuenta
metros adelante el auto se detuvo, la ventanilla derecha trasera
se deslizó hacia abajo y Hansel sacó la cabeza viendo hacia
Cross y Elektra.
"No es necesario que vuelvan a amenazarme, pero tengan
cuidado con Bastián, es peligroso, si desean saber algo más de
mí, no me llamen directamente ni me contacten, sólo déjenme
un recado diciendo que el negocio está listo, yo les responderé
citándolos donde podamos vernos, obviamente el señor Riazor
no se enterará de esto. ¿Verdad?"
"Ni una palabra."
El vehículo se retiró, Cross le dijo a Elektra que era
prioritario localizar a Bastián, situación que ocurrió una semana
después, un estudiante que habían puesto en uno de los edificios
de Riazor lo vió y le avisó a Elektra que el chofer se encontraba
en un bar de la zona élite del Tercer Distrito, los dos FILOS se
pusieron inmediatamente en marcha, cuando llegaron al bar
dieron con Bastián desde que entraron, Cross tenía en la mano
derecha el contra recibo de los boletos a Ishtar, el chofer de
Riazor se percató de ello y los saludo.
"Hola chicos, así que ya lo saben…"
CAPÍTULO 4
FILO NÚMERO DIEZ
FENRIR

En la Legión de los Iluminados.


"Michelle necesito que firmes unos cheques."
"Ya gastaste mucho... ¿No crees Arlés?"
"Si, pero esa casa realmente es inexpugnable, una vez que la
veas vas a querer trasladar mis ideas a la Legión de los
Iluminados."
"Me imagino que si."
"Perdón, no las vi chicas. ¿Acaso hoy es ladys night?"
"Así es Fenrir. ¿Tú eres el stripper?"
"Con ustedes de público ni por todo el dinero de Pariel."
"Lástima, ya nos habíamos ilusionado."
"¿No estarán pensando en iniciar una guerra verdad?"
"¿Por que lo dices?"
"Vamos... ¿Las tres juntas? Ustedes solas son capaces de
barrer a cualquier Distrito."
"No te preocupes Fenrir, si se nos ocurre iniciar una guerra te
avisaremos antes, tú serás nuestro estratega."
"Eso es lo que me temo, adiós Ariel, adiós Chitriel."
"Adiós y bienvenido al club."
Michelle escuchaba divertida la conversación del FILO y las
Arcángeles, cuando su amigo se disponía a marcharse decidió
acompañarlo. "Ahora vengo chicas, tengo que hablar con Arlés,
perdón, con Fenrir."
Las dos chicas vieron alejarse a los amigos. Ariel le preguntó
a Chitirel: "¿Que opinas de Fenrir?"
"Es guapo, tiene la piel bronceada, además se ve atlético y
musculoso, no se lo negaba…"
"Me refiero al guerrero loca."
"Oh, a eso, creo que somos afortunados de tenerlo, el Distrito
III también lo quería y si lo hubieran convencido ya serían
demasiados FILOS en sus tropas."
"Lo sé, pero estoy segura que ese muchacho tiene un fin
oculto."
"Yo también lo creo, lo tendremos vigilado…"
El Arcángel Ariel conocida como “el león de Dios” y el
Arcángel Chitriel, “el azote de Dios”, tenían veinte y veintitrés
años de edad y Arlés no bromeaba cuando decía que podían
arrasar un Distrito entero, junto con el Arcángel Pariel formaban
lo que en la Legión se conocía como la Santa Trinidad, eran las
guerreras de los Iluminados y eran implacables, en especial ellas
dos eran quienes hacían el trabajo sucio de la Legión pues
Michelle era la líder de la escuela y el Arcángel Uriel, “el fuego
de Dios”, era el Comandante Supremo de las fuerzas armadas
del Distrito II, ambas eran conocidas y temidas por los guerreros
élite de los cinco Distritos, había un dicho que decía: “Si te
visita un Arcángel de la Santa Trinidad tu destino es morir”.
La Arcángel Pariel caminaba con el FILO número diez, se le
veía preocupada. "Arlés, déjame darte un consejo."
"Dime."
"Ahora que has jurado fidelidad al Segundo Distrito, por
favor, ve con cuidado."
"¿Porque lo dices?"
"Yo sé que tienes otros motivos para estar aquí y estamos
dispuestos a pasar ciertas cosas por alto, pero por favor, no
hagas nada que vaya contra los intereses del Distrito, esas
chicas…"
"Tranquila Michelle, estoy enterado de lo que son capaces y
tú sabes que yo trato de evitar en lo posible un combate en el
que vaya de por medio mi vida, me conoces, si el Distrito o la
Legión me llaman, honraré el pacto."
"Me alegra escuchar eso."
"A propósito… ¿Ya supiste lo de Cross?"
"¿Quien no? El Círculo se está aprovechando de su fama, ya
lo han dado a conocer por todos los rincones de Arcadia."
"Eso es peligroso, va a tener muchos enemigos, de por si el
destino de esa espada es nefasto."
"Ya he visto su poder, ahora que puede controlar a Antares te
aseguro que muy pocos guerreros en Arcadia están a su nivel."
"Estoy seguro de eso."
"Y tú eres uno de ellos."
"Me halagas, pero yo no lo creo."
"Cambiando de tema, estamos buscado a Christina."
"Más bien Cross busca a Christina y ustedes le están
ayudando."
"Como sea, te necesitamos."
"¿Qué quieren que haga?"
"¿Qué más va a ser? Que utilices todos tus recursos para
localizarla o por lo menos que nos ayudes a encontrar algún
indicio que nos de su paradero…"
"Cuenten con ello, dile a Cross que haré hasta lo imposible
por localizar a Chris."
"Gracias. Sabía que podía contar contigo."
"Sabes que no les puedo negar nada a ustedes, y más si con
mi ayuda molesto a Riazor."
"A propósito… ¿Porque no me has contado el motivo de tu
repentino odio hacia Riazor?"
"Algún día lo haré."
"Espero sea pronto."
"Bueno, nos vemos Pariel."
"Ya sabes que no me gusta que ustedes me digan así, el
hablarnos por nuestros nombres de pila es lo que nos une como
amigos."
"Si, como amigos… adiós pues."
"Adiós Arlés."
Michelle ya estaba regresando con sus amigas cuando Arlés
le gritó:"¡Michelle!"
"Dime."
"Sabes que hay una razón más fuerte para unirme a tu
Distrito que mis planes personales. ¿No es así?"
"Si, lo sé."
"¿Y algún día tendré una respuesta?"
"Algún día la tendrás."
"Espero que sea pronto."
Michelle sonrió.
Arles partió rumbo a su nueva fortaleza, amaba a Michelle
pero esa chica lo confundía, el podía leer muy bien a las
personas, de ahí su gran destreza para establecer estrategias para
vencerlas, pero Michelle era distinta, no había manera de saber
que se ocultaba en la mente de esa chica, a veces pensaba que
realmente tenía el corazón de roca.
Desde que la conocía nunca había tenido ningún novio,
bueno, ni una sola cita a pesar de ser considerada la chica más
bella de todo Arcadia (y la más terrible). A la única persona que
Michelle miraba de manera distinta era precisamente Cross,
maldito afortunado, Arlés lo había estudiado con detenimiento,
ciertamente era atractivo, por encima de lo normal pero nada
extraordinario, vamos, no era Cástor, él si era un modelo de
revista, pero tenía algo, era introvertido pero quien lo conocía se
sentía atraído hacia él, su personalidad era cálida y daba
confianza, era un genio pero no desvariaba, al contrario, era muy
centrado y de ideas firmes, sus ojos penetraban como un taladro
y en ellos se veía que siempre estaba aprendiendo, hasta el
detalle más insignificante era motivo de su atención, estar a su
lado daba seguridad, por algo Elektra y Christina estaban
enamoradas de él, y aunque no le constaba creía que Michelle
también.
Su mente regresó a Michelle, era obvio que pretendientes no
le faltaban, era pelirroja, de piel blanca, tenía una mirada que
hacía imposible dejar de admirarla, sus ojos eran de un azul tan
intenso que hipnotizaban, las facciones de su rostro eran muy
finas, perfectas sería la palabra adecuada, era delgada pero de
curvas bien definidas, volvía loco a cualquiera, eso le hizo
recordar a su amigo Dorian, también estaba enamorado de
Michelle, pero lo de él era una pasión enfermiza, así era Dorian,
de sentimientos muy fuertes e intensos, algún día se
enfrentarían, había dos motivos para ello, uno estaba fuera de las
manos de ambos: el amor de Michelle, el otro era quizá más
difícil pero era su objetivo principal: matar a Argento Riazor.
Dorian lo protegerá con su vida y Arlés arriesgará la suya para
lograrlo. La razón de su odio era más que justificada, el hombre
que se decía su benefactor lo había traicionado de una manera
imperdonable.
*****
Cuando partió de la residencia del Distrito Comercial Arlés
ya estaba seguro de lo que iba a hacer, el torneo por la espada
sagrada sería en un año y el no tenía mucho interés en ello, pero
si el Señor Riazor se lo pedía por supuesto que participaría, se lo
debía, le había dado educación y lo había convertido en un
bérserker. Pero ahora sólo quería ir a ver a su pandilla, estaba
ansioso de ver que es lo que se habían hecho, esperaba que aún
sin su presencia estuvieran bien, el gordo Andreas Harald
llevaría las riendas, de hecho, él fue quien le dio la mayoría de
los consejos para llevar un buen liderazgo en la pandilla, estaba
seguro que sería un excelente dirigente.
Después de estudiar en la casa Riazor Arlés tenia
conocimientos de administración y negocios, pretendía iniciar
una empresa de seguridad con todos los chicos, los entrenaría y
trabajarían honradamente, había la posibilidad de que la mayoría
ya fueran unos delincuentes consagrados, pero él los llevaría por
el buen camino.
Estaba apunto de llegar a la zona del barrio pobre cuando se
le ocurrió que su llegada sería más espectacular si llegaba
convertido legalmente en un bérserker, por lo que decidió ir a la
Zona Militar de la Ciudadela para tomar el examen que lo
acreditara como tal, cuando llegó al edificio donde se anotaban
los postulantes a bérserkers le indicaron que las inscripciones
eran en quince días, mientras se estaba registrando se dio cuenta
que Lord Riazor había hecho su tarea, todos sus documentos y
registros ya estaban dados de alta para que tomara el examen, le
asignaron una suite para altos mandos para que estuviera lo mas
cómodo posible esos quince días, nuevamente agradeció al señor
Riazor mentalmente, algún día le pagaría tanta amabilidad.
Pasados los quince días le explicaron a Arlés que debería
tomar un curso de lealtad a la Ciudadela que tenía una duración
de seis meses, en el transcurso del mismo se le practicarían
diversas pruebas, si las aprobaba tendría derecho a presentar su
examen final de bérserker, Arlés aprobó el curso sin mayores
problemas. Cuando llegó el día del examen final, éste se lo
practicó uno de los altos mandos, un Coronel llamado Yves,
quien le comentó que tenía la obligación de pasar los exámenes
con las más altas calificaciones, no se esperaba menos de
alguien que venia recomendado por Argento Riazor y el
mismísimo General Lothar, “el guerrero más sobresaliente de su
generación”, por lo que su prueba debía de ser supervisada por
uno de los mejores bérserkers (obviamente él) y las
calificaciones del discípulo de Lothar debían de ser más que
excelentes.
Arlés pasó las pruebas sin ningún contratiempo, el Coronel le
dijo que hacía honor a sus recomendaciones, se ofreció para ser
su amigo personal y le dio los datos de su comunicador
particular para lo que se le ofreciera. En Arcadia eran pocas las
personas que tenían un comunicador en su domicilio, sobre todo
en las zonas de clase madia y baja, en esos lugares había
establecimientos especiales para utilizar esa tecnología, estaba
prohibido tener un comunicador particular, era un lujo que sólo
los poderosos se podían dar previa solicitud a la administración
de la Ciudadela.
Una vez con el título y las insignias de bérserker, Arlés se fue
en camino de su antiguo barrio y de sus entrañables amigos de la
infancia, no era que no estimara a los chicos de la residencia
Riazor, daría la vida y combatiría sin pensarlo hombro con
hombro con cualquiera de ellos, pero con los amigos de su
barrio lo unía un lazo más profundo, el lazo del hambre y de
sobrevivir en un mundo cruel, a pesar de su pobreza y las
carencias vividas en su niñez, gracias a esos chicos él tuvo una
infancia feliz y ahora era tiempo de que a todos les cambiara la
vida como Riazor se la cambió a él.
Desde que llegó al barrio pobre Arlés se extrañó de no ver
ningún rostro conocido, estuvo fuera nueve años, no era para
que todos hubieran cambiado tanto físicamente, en cuanto
estuvo frente a la fortaleza, se extrañó de que no hubiera
ninguna actividad afuera, cuando entró ya no había ninguna
trampa, no había nada, estaba completamente abandonada y a
punto de derrumbarse, salió de ahí y se encaminó al barrio a ver
a su abuela, cuando llegó a la bodega donde vivió en su
temprana infancia, ingresó y se fue directamente al lugar donde
siempre estaba su abuela, ya otra familia vivía ahí y no sabían
que había sido de la persona que ocupaba ese espacio
anteriormente, entonces Arlés se propuso ir a los lugares de
habitación de toda su pandilla hasta encontrar a alguien que le
explicara que es lo que había pasado, no tuvo que buscar mucho,
por ahí iba pasando un gigante de feo rostro al que reconoció de
inmediato.
"¿Yago?"
Cuando Yago reconoció a Arlés solo atinó a decir: "Maldito
hijo de puta, muérete."
Y lo atacó con una maza que llevaba como arma. Era
demasiado fuerte. Botaba pedazos de concreto cuando
impactaba su maza con el suelo, Arlés con su entrenamiento
veía los ataques de su amigo como si fueran en cámara lenta y
los esquivaba fácilmente.
"Espera... ¡Carajo! ¿Que es lo que te pasa?"
"Que te voy a matar por todos los que asesinaron por tu
culpa."
"¿De que me hablas?"
"Por tu culpa todos están muertos."
Las palabras de Yago le llegaron al cerebro a Arlés, no tenía
tiempo de seguir jugando, necesitaba saber de que demonios
estaba hablando, rápidamente desarmó y golpeó en el estomago
y las costillas a Yago, lo dejó sin aire.
"Ya me tienes, ahora termina el trabajo."
"¿De que diablos hablas Yago?"
Yago empezó a llorar, era patético ver a ese gigante gimiendo
como un niño. "¡Yo nunca dejo a un soldado atrás!"
"Yago..."
"¡Yo nunca dejo a un soldado atrás!"
"Yago, te estoy hablando…"
"¡Yo nunca dejo a un soldado atrás!"
"¿Estás bien amigo?"
"¡Yo nunca dejo a un soldado atrás!"
Arlés tuvo que golpear a Yago para que se tranquilizara, tenía
la mirada de un muerto en vida. "Por favor amigo dime: ¿Que es
lo que pasó?"
"Vamos a la fortaleza."
Cuando llegaron a la fortaleza Yago se recostó en un montón
de escombros y empezó a comer alimentos echados a perder.
"¿Quieres?"
"No Yago, lo quiero saber es que pasó aquí."
"¡Yo nunca dejo a un soldado atrás!"
"Por favor, no empieces…"
"Lo siento, es que así es como inició todo, esa fue la frase
con la que te hiciste famoso y por la que todos te seguíamos
incondicionalmente. “Yo nunca dejo a un soldado atrás”.
¿Tienes presente el día que llegó aquel señor elegante y el
soldado que lo acompañaba me puso el sable en el cuello? "
"Si."
"Te ofreció irte con él para que no fuéramos todos a la cárcel.
¿Recuerdas?"
"Si."
"Pues ojala y no hubieras aceptado esa oferta y todos
hubiéramos ido a la cárcel."
"¿Porque lo dices?"
"Porque en cuanto te fuiste entró el ejército y nos exterminó a
casi todos."
"¿Que dices?"
"Lo que oíste, entró el ejército y asesinaron a casi todos."
"Entonces…"
"Así es, Andreas, Viddar, Marko, todos…, yo era el más
grande y fuerte, pude tomar a mi hermano y huir de ahí. Y los
dejé a todos atrás..."
"No tenías otra opción."
"No he terminado, aparte de Danner y de mí, al parecer
sobrevivieron cinco chicos más, dejaron vivos a tres, los
torturaron para que dieran los nombres de los que faltaban, entre
ellos estaba Loret."
Arlés sabía muy bien quien era Loret, era un chico que se
parecía mucho a él y lo usaba como si fuera su doble…
"Al parecer él se hizo pasar por ti, dicen que el Capitán del
escuadrón se tomó su tiempo para matarlo, después de torturar a
los capturados le dijeron donde guardabas todos tus registros,
los mató y empezó a cazar a los que no se encontraban ese día
en la fortaleza y por lo tanto habían evitado la masacre, también
buscó a sus familias, sólo sé que de los prófugos capturó a dos
chicos más, los demás tratamos de encontrarte sin ningún éxito,
yo le dije a Danner que nos fuéramos a las montañas pero el me
respondió “yo nunca dejo a un soldado atrás”, le contesté que
estaba loco, pero el me dijo que por esa frase yo seguía vivo,
entonces empezamos a alertar a las familias de los que
conocíamos, la mayoría no nos creyó y fueron asesinados,
encontraron a mi hermano tratando de hacer entrar en razón a tu
abuela de que huyera, vio venir a los soldados pero se negó a
dejarla sola a pesar de que sabía que lo capturarían, yo lo vi a lo
lejos, mataron a tu abuela de un golpe en la cabeza y a él se lo
llevaron, sabía que lo iban a torturar, los seguí, mi hermano me
vio antes que nadie, estoy seguro que con la mirada me dijo que
lo hiciera, que él ya estaba muerto y no quería ser torturado, le
arrojé una daga y le dí en el corazón. ¡Maté a mi propio
hermano! Me persiguieron pero no pudieron atraparme, quedé
mal herido, al borde de la muerte pero sobreviví, me escondí
ocho años en las montañas, regresé el año pasado, nadie se
acuerda de nosotros, sólo de la Fortaleza, nadie entra aquí
porque dicen que es un lugar maldito, que en este lugar
murieron muchos niños y que sus almas no descansan en paz."
"¿Y sabes quien fue el hijo de puta que ordenó todo eso?"
"Si, fue el padre del chico que mataron los mafiosos, al que
usaste… ¿Lo recuerdas?"
Arlés no lo podía soportar, todo había sido su culpa. "Mi
abuela, Danner, Viddar, Marko, Andreas, Loret, todos…"
Arlés empezó a llorar descontroladamente, no podía parar,
esos niños eran su familia, el hijo de puta de Riazor le había
dicho que su abuela estaría bien, lo obligó a acompañarlo a
cambio del bienestar de sus amigos. Viddar y Marko eran sus
hermanos, Andreas, Danner, todos ellos iban a ser los pilares de
su empresa, Loret fue torturado por decir que era él.
"Yago, rápido, sal de aquí."
"¿Que?"
"Sal de aquí y espérame afuera."
"Pero…"
"No puedo controlarme más, si te quedas te voy a matar, por
favor amigo, salte."
Yago empezó a tener mucho frío, salió lo mas rápido que
pudo, cuando estaba afuera tenia todos los músculos entumidos,
casi congelados, adentro se formó una avalancha en torno a
Arlés, en segundos toda la construcción se vino abajo, cuando
Arlés se estaba abriendo paso entre los escombros descubrió un
cadáver, estaba todo descompuesto menos su brazo derecho, en
la mano tenía un guante color gris claro con el símbolo:

Mismo que estaba grabado en hilo negro, Arlés tomó el


guante y se lo puso en la mano derecha, entonces, empezó a ver
imágenes en su cabeza, ya sabía a donde debía ir, de un golpe
quito los escombros que le impedían salir, afuera había toda una
multitud de curiosos junto con Yago.
"¿Sabes el nombre del Capitán de la Ciudadela que hizo todo
esto?"
"¡Por supuesto! Es el Capitán Yves."
Arlés soltó una sonrisa maligna. "Perfecto, vámonos."
"¿A donde?"
"A comprarte ropa de invierno, vamos a subir a las
montañas."

En la parte mas alta de las montañas del Tercer Distrito, en


donde siempre hay nieve, dos figuras caminaban al parecer sin
rumbo fijo.
"¿Arlés. todavía no encuentras lo que buscas?" Yago estaba
temblando de frío, llevaban un mes en las montañas nevadas y
Arlés no parecía preocupado en lo más mínimo.
"Ya falta poco Yago, lo presiento."
De repente Arlés se detuvo y observó el paisaje, era la
imagen que tenía en la cabeza, bajó corriendo, Yago sólo lo
observó, tenía demasiado frío para moverse, a paso lento trató
de seguir sus pasos. "Aquí es Yago, ponte a escarbar."
"¿Para encontrar que?"
"Cuando lo encontremos lo sabremos."
"Yo me volví loco, pero creo que tú estas peor."
"Y que lo digas mi hermano."
Llevaban un día escarbando, Yago ya estaba harto pero no se
atrevía a decirle nada a Arlés, al fin y al cabo el ejercicio hacía
que sus músculos no se entumieran con el frío, lo que no
entendía era como Arlés no llevaba ninguna ropa especial para
el frío y aún así estaba como si nada, se imaginó que su
entrenamiento debió de ser muy duro.
"No desesperes amigo, presiento que ya estamos a punto de
terminar."
"¿Estas seguro de que es aquí?"
"Estuve dos años viviendo en estas montañas, las conozco
bien y este es el lugar indicado."
De repente Arlés empezó a sentir que el guante empezaba a
pulsar. "Retírate Yago, yo me encargo a partir de aquí."
Yago se hizo a un lado, Arlés con una pequeña ventosidad de
hielo apartó todo lo que había alrededor y al final ahí estaban,
eran dos espadas largas, con leve forma de curva que terminaban
en puntas como tipo colmillo, la base estaba aserrada y la
empuñadura era de metal, las espadas relucían, una tenía un
fulgor azul, la otra un fulgor blanco, Arlés las tomó y sintió
como un increíble poder invadía su cuerpo, era algo fantástico.
"Vámonos Yago, hemos terminado."
"¡Por fin! Aunque de haber sabido yo conozco una tienda de
espadas que tienen unas más bonitas que esas dos."
"Si, pero no cómo estas…"
Cuando regresaron de las montañas, Arlés estaba ya
planeando su “visita” a la Ciudadela, tenía la tarjeta de “su
amigo” el Coronel Yves.
"Bueno Yago, vamos a comer algo decente porque mañana
partimos a la Ciudadela."
"En verdad lo vas a hacer. ¿Verdad?"
"¿A que te refieres?"
"Vas a buscar a Yves."
"Así es."
"Llevamos casi dos meses fuera y no hemos cruzado palabra
más que lo necesario, quiero que sepas que te agradezco."
"¿Por que?"
"Por haber regresado y darle un nuevo sentido a mi vida, tú
no tuviste culpa alguna de lo que pasó jefe, hiciste lo del
mafioso porque se tenía que hacer, te fuiste con aquel hombre
porque pensaste que nos estabas salvando. Ahora regresas y lo
primero que vas a hacer es vengar a nuestros hermanos, yo por
el contrario fallé, dejé atrás a todos, hasta a Danner, sólo pensé
en salvarme, te prometo que desde ahora mi vida te pertenece,
haz con ella lo que mejor te plaza, si la tengo que sacrificar para
llevar a cabo nuestra venganza lo haré con gusto."
Arlés tomó a Yago de la nuca. "No te preocupes amigo, eso
no es necesario, yo nunca te sacrificaría por un objetivo
personal, recuerda: nunca dejo a un soldado atrás."
El antiguo guardaespaldas repitió con orgullo: "¡Nunca dejo
un soldado atrás!"
Arlés y Yago se encaminaron al mercado de la zona pobre del
Distrito III, cuando estaban a punto de pasar por la antigua y
ahora derrumbada fortaleza alguien les habló: "Jefe, por allá
no."
Los dos amigos voltearon, en segundos Arlés tenía por el
cuello al que les había hablado. "¿Quien eres?"
"No me recuerda, fui de los últimos en unirme a la pandilla y
no fuimos presentados, me llamo Geedy."
"¿Seguro?"
"Soy primo de Marko, Yago conoce a los otros dos, si
esperamos un poco aquí se lo confirmará una vez que vea a mi
amigo."
"¿Cuales otros dos?" preguntó Yago.
"Los que sobrevivieron a la matanza."
"Tu eres de…"
"Si, soy de los últimos tres que quedamos vivos, llevamos
casi nueve años buscando a Arlés, ese era nuestro objetivo. ¿O
no Yago?"
"Tiene razón jefe, yo sólo conocí a dos de los chicos, el
tercero ya había partido a buscarlo."
"¿Y cómo supiste que estábamos aquí?"
"Porque nos repartimos, después de la masacre Danner tomó
su lugar, nos envío a tres a buscarlo. Cuando regresamos nos
enteramos que habían atrapado a todos los chicos que habían
escapado, además, habían capturado y matado a Danner,
también nos dijeron que su hermano mayor había logrado
escapar, nos ocultamos durante casi un año esperando a Yago,
era el único que quedaba y el que tenía el rango mas alto, pero
nunca llegó, entonces decidimos llevar a cabo por nuestra cuenta
la misión, aunque nos llevara toda la vida lo encontraríamos,
Bonzzo se fue a vivir al Distrito V, por si usted o Yago se
necesitaban esconder ese era un buen lugar, Arne se unió al
ejército y se buscó un lugar en las tropas al mando del Coronel
Yves, yo me quedé afuera buscando."
Arlés estaba realmente emocionado, nunca esperó tal
fidelidad de sus soldados. "¿Cómo te enteraste de mi regreso?"
"Tenemos nuestro sistema, la pandilla tiene nuevos miembros
en todos los Distritos, cualquier movimiento sospechoso nos lo
damos a conocer, como no contamos con comunicadores es un
poco más lento pero efectivo, nos enteramos que hace un año
regresó Yago pero estaba muy mal, era un alcohólico y un
drogadicto, yo hablé personalmente con él pero estaba perdido,
decidimos sólo vigilarlo."
Arlés volteó a ver a Yago, este avergonzado bajó la cabeza.
"Lo siento". Yago realmente se sentía mal, él era uno de los dos
principales Capitanes de Arlés y había huido como un cobarde,
mientras esos chiquillos habían continuado con su misión por
iniciativa propia.
"No se preocupe Capitán, cualquiera de nosotros hubiera
hecho lo mismo si hubiésemos tenido que hacer lo que usted
hizo, yo llegué aquí por invitación de mis primos, pero los otros
dos fueron reclutados por Danner."
Los tres recordaron al hermano menor de Yago y guardaron
silencio, finalmente Arlés habló: "Cuando pasábamos nos diste
la advertencia de que era peligroso. ¿Porque?"
"Usted derrumbó la fortaleza, el Coronel Yves no se ha
olvidado de Yago, también tiene a sus informantes, con el
escándalo que hicieron alguien lo reconoció y le fueron a avisar,
mandó a un grupo para aprenderlo."
"En ese grupo esta…"
"Arne jefe, así es, él nos informa de todos los movimientos
del comando."
"¿Y Bonzzo?" Preguntó Yago.
"El está en el Distrito V, decidimos que no se movería de ahí
por si alguno es capturado y llevado a la Ciudadela, tenemos un
plan de escape que incluye ese lugar por su proximidad."
"¿Alguien me reconoció?"
"No, sólo se sabe que ahora Yago está con un bérserker, pero
nadie pudo dar su descripción."
"Perfecto, dile a Arne que nos vemos a las diez de la noche
en el callejón del infierno."
"Si señor, me alegro que finalmente lo encontráramos, es un
honor conocerlo."
"Créeme Geedy, el honor es todo mío."
Horas más tarde en el callejón del infierno Arlés les explicó a
los chicos su plan, como siempre sucedía con quien no lo
conocía se quedaron asombrados, Yago disfrutaba ver aquellos
rostros, él conocía bien a Arlés y ya estaba acostumbrado a sus
planes.
"Las leyendas son ciertas jefe, usted es el mejor."
"Nada comparado con lo que ustedes hicieron."
Al día siguiente ejecutaron el plan, Arne encontró y arrestó a
Yago, lo llevó ante su superior. "A sus órdenes Capitán,
Teniente Arne reportándose, he capturado al objetivo."
"Muy bien soldado, me encargaré de que el Coronel se entere
de su notable labor."
"Si señor. ¿No quiere que le demos una “calentadita” al
prisionero?"
"No será necesario, el Coronel específicamente ordenó que lo
maltratáramos lo menos posible."
"Está bien señor."
Llegaron a la Ciudadela, en la entrada de las oficinas del
ahora Coronel Yves se encontraron con un bérserker. "Buenas
tardes Capitán."
"Buenas tardes Mayor."
Todos los bérserkers que obtenían tal grado en la Ciudadela
salían con el rango militar de Teniente, Capitán o Mayor,
dependiendo de sus habilidades y resultados en su prueba, Arlés
obtuvo el más alto.
"¿Que hace un detenido aquí?" Preguntó el Mayor.
"Es un pedido expreso del Coronel."
"Entonces debe ser una escoria que debe recibir un castigo
ejemplar."
"Si no sabes quien soy mejor cállate imbécil." Le espetó
Yago al bérserker.
"Cállate animal, háblale con respeto al Mayor." Acto seguido
el Teniente que acompañaba al Capitán golpeó a Yago en el
estomago.
"Con que irrespetuoso el criminal ¿eh?"
"Tranquilo Mayor, el Coronel, lo quiere sano y salvo."
"¿Me está dando una orden Capitán?"
"No Mayor, sólo le comento las órdenes de mi superior."
El Mayor tomo al prisionero del cuello "Seguro no se
molestará por una sacudidita."
El Mayor golpeó al prisionero en el estomago, este cayó al
suelo. "A ver escoria. ¿Podrías repetir tu insulto?"
Yago no dijo nada, y aunque quisiera no podía, el golpe lo
había dejado sin aire.
"Es lo que pensé."
El alboroto hizo salir al Coronel Yves. "¿Que sucede aquí?"
"Coronel, aquí esta su prisionero."
"Prefecto Capitán, buen trabajo. ¡Mayor! Que gusto tenerlo
aquí."
"El gusto es mío Coronel, sólo estaba educando un poco a
este miserable."
"Si que lo es Mayor y créame, me voy a dar gusto con él.
Nuestra cena es en la noche pero ya que está aquí y no le agradó
“mi cita de la tarde”. ¿Que le parece si me acompaña a ver su
castigo?"
"Me encantaría."
Todos fueron a un campo de entrenamiento que estaba
bastante alejado de la zona militar, en una esquina casi pegada al
muro que la separaba del Quinto Distrito.
"¿Que es lo que va a hacer Coronel? Este es un lugar bastante
alejado, uno podría pensar que no se escucharían los gritos de
dolor si torturara a alguien."
"Esa es la finalidad Mayor, pero somos amigos. ¿No es
cierto? ¿Que te parece si nos hablamos por nuestro nombre de
pila… Arlés?"
"Por mi no hay problema Yves."
"Capitán, puede usted salir. Teniente..." Refiriéndose al
trooper "...acompáñelo y espere pronto una promoción, yo se
premiar a quienes me sirven…"
"Gracias Coronel."
Una vez que se salieron el Coronel le habló a Arlés: "Ahora
si muchacho, ten la amabilidad de soltar a tu amigo."
"¿Que?"
"¿Acaso crees que no lo sabía? Tú eres el mal nacido que
mató a mi hijo, por ti he esperado nueve años, no maté a esta
basura porque necesitaba quien te trajera a mi, siempre supe
quien eras, sólo que no podía tocarte mientras estuvieras con
Riazor, eso pacté con él, pero no hubo ningún acuerdo de que
haría contigo una vez que dejaras su residencia, no te maté
cuando tomaste la prueba de bérserker porque quería ver tus
habilidades y además tenía que saber quien era el traidor entre
mis subordinados, ahora ya lo sé, en estos momentos le estarán
arrancando los miembros, me entregarán el puro costal sin
brazos ni piernas para ver que se me ocurre hacer con él, pero
contigo…, créeme, vas a sufrir, ya conozco tus ataques y no eres
rival para mí."
Mientras Arlés liberaba a Yago, éste tenía cara de espantado,
eso le daba satisfacción al Coronel. "No te preocupes, para ti
tengo reservado algo especial."
Yago lo miró con sorpresa y después comenzó a reír. "¿En
serio pensó que sería mas inteligente que el jefe? ¡Que idiota es!
La única manera de sorprender al jefe es…., espere, no la hay.
¡El conoce todas las posibilidades y tiene una solución para cada
una de ellas!"
El Coronel volteó a ver sorprendido a Arlés, este sonreía con
malicia, Yves le advirtió furioso: "No hay salida de aquí
imbécil, están rodeados."
"Deje que yo me preocupe por eso Coronel, nosotros tenemos
cuentas pendientes, primero lo voy a derrotar, después va a
contestar todas mis preguntas y al final mi amigo decidirá que
hacer con usted."
"No me hagas reír, ya vi tu poder y no es nada comparado
con el mío, después, tengo algo especial para ti Yago, un doble
tormento, el tuyo y el que le correspondía a tu hermano."
"Ya oí suficiente, acábalo Arlés o lo atacaré yo."
"A tu salud amigo."
El Coronel era un bérserker de tipo hielo, no iba a jugar con
ese muchacho, lo iba a partir desde el inicio, lo atacó con su
energía elemental más poderosa, Arlés detuvo el ataque con la
mano derecha sin ningún esfuerzo.
"No me diga que eso es todo lo que tiene."
El Coronel al ver el guante palideció, sabía lo que
significaba. "¿De donde sacaste ese guante?"
"Eso no debería preocuparle Coronel, esto debería
preocuparle."De su espalda sacó las dos espadas de su vaina,
ambas brillaban.
"No es posible. Tú tienes los colmillos del lobo legendario,
Fenrir."
"No se de que habla, pero me gustó su idea de lo que pensaba
hacer con Arne."
En segundos, los ojos cafés de Arlés cambiaron a un azul
claro, después, le cortó los brazos y piernas al Coronel con
precisión quirúrgica, ni siquiera sangró.
"¿Que esperas maldito? Mátame."
"Aún no, quiero algunas respuestas."
"De mí no sacarás nada, aunque tengas una espada sagrada
afuera hay todo un escuadrón, sé que no son rivales para ti, pero
con el bullicio alertarán a toda la zona militar, estás muerto
muchacho."
"Vamos a comprobar su teoría." Entonces Arlés tomó el radio
transmisor del Coronel. "Arne... ¿Como va todo allá afuera?"
"Todo tranquilo jefe, los chicos del apoyo son muy buenos."
"Por favor, asómate a saludar al Coronel, algo me dice que no
cree lo que está escuchando."
Después de un minuto Arne se asomó por la puerta y saludó a
Yves. "Hola Coronel, me agrada su cambio de imagen, Yago,
creo que esto es tuyo." El soldado le lanzó su garrote."
"Es todo Arne, espera afuera."
"Si jefe."
El Coronel no sabía que creer. "Maldito. ¿Que hiciste? No
creo que los hayas comprado, mi escuadrón me es fiel."
Yago estaba divertido. "Le dije que mi jefe es algo serio."
"No se preocupe por eso Coronel, estoy seguro que murieron
en el cumplimiento de su deber, ahora usted decide si
contestarme o no, como militar sabe que todos, absolutamente
todos en algún momento se quiebran en la tortura y créame,
tengo mucha imaginación."
"No tiene caso, reconozco cuando he perdido. ¿Que quieres
saber?"
"Enseguida le pregunto, sólo le hago una advertencia, si
siento que me engaña entonces empezaré a torturarlo y no se
cuando me detendré, el dolor que usted sintió por su hijo, yo lo
sentí con cada uno de mis amigos que asesinó, si sabe hacerlo
haga la multiplicación, desde que lo conocí supe que tenía malas
intenciones conmigo, no me pregunte como lo sé, simplemente
así es, puedo detectar y leer a las personas, si me miente lo
sabré."
"No te mentiré, ya estoy muerto y no hay nadie a quien
quiera proteger, lo único que tenía era a mi familia, tú mataste a
mi pequeño hijo, a un inocente, mi esposa no soportó el dolor,
murió un año después, nada tengo ya, contestaré lo que me
preguntes."
"Sólo es una pregunta: ¿Cual fue el papel de Argento Riazor
en todo esto?"
"Es muy sencilla de responder, él fue quien me dijo que tu
pandilla fue la responsable del asesinato de mi hijo y que tú lo
organizaste todo, al parecer también tenias “topos” en tu
organización, me dijo como eludir las trampas de tu morada y
me dio un plano de la misma, nos pusimos de acuerdo en el día
que tenía que estar ahí con mis hombres, la única condición fue
que no intentara nada contra ti hasta que salieras de su casa,
nueve años después él me llamó personalmente para decir que
nuestro trato había terminado, al parecer ese maldito sabía que
esto terminaría así."
"Puede estar seguro de eso."
"Ahora acaba conmigo, tú lo prometiste, yo hice lo que debía,
un padre no puede perdonar el asesinato de su hijo."
"Lo entiendo y créame que lo siento, es una carga con la que
siempre voy a vivir, el remordimiento me carcome, he matado a
mucha gente, pero sólo a un inocente, merezco la muerte y
cuando me llegue sé que será horrible, como la suya, pero
tampoco se puede perdonar el asesinato de un hermano, Yago,
haz lo que quieras, pero no te tardes."
"Espera, tu dijiste que…"
"Yo dije que no lo torturaría y lo voy a cumplir, ya terminé
con usted, Yago será su verdugo."
Lo que pasó después es difícil de describir, Yago dejó a un
lado su garrote y empezó a destrozar el rostro del Coronel Yves
con los dientes, le estaba arrancando pedazos de carne
completos, los gritos de dolor eran insoportables, al final le
arrancó a mordidas toda la cara, incluyendo los ojos, cuando
terminó, el Coronel no estaba todavía muerto, Yago pensó en
retirarse pero no podía arriesgarse, los milagros ocurrían y más
en Arcadia, donde por las batallas que se libraban los adelantos
médicos eran impresionantes, tomó su garrote y de un golpe
destrozó el cráneo de Yves, así terminó la vida del asesino de
sus amigos.
Arlés lo había planeado todo con la precisión de un reloj fino,
sabía que Yves le tendía una trampa, en cuanto Yago mencionó
su nombre no le quedó duda y con lo que le contó Arne lo
confirmó, así trazó su plan en varias etapas, previendo los
inconvenientes, era un plan de veinticinco etapas con sus
variantes, todos los inconvenientes estaban incluidos, hasta un
ataque de todo el ejército de la Ciudadela, todo salió bien en la
tercera etapa.
Salieron del campo de entrenamiento y se dirigieron hacia el
muro que limitaba con el Quinto Distrito, del otro lado los
esperaban Bonzzo y Geedy. Arne se quedó en la zona militar.
"¿Todo bien jefe?"
"Mejor imposible Geedy, gracias chicos, les debo una y bien
grande." Menciono Arles dirigiéndose a sus otros amigos.
"Es más que eso Arlés, nos debes una explicación."
"Tienes razón Cástor, vengan por aquí, se los diré todo…"
Arlés se había comunicado con Cástor y Póllux, los contactos
de Geedy le dijeron que eran miembros del Círculo del Zodiaco,
ni siquiera los pudo ver, Geedy fue quien les explicó que es lo
que quería que hicieran, debían entrar por el Distrito V a la zona
militar y acabar con un posible escuadrón, la vida de Arlés
estaba en sus manos, al ver el plan tan elaborado no tuvieron
duda de que se trataba de Arlés y de que si no iban estaría en
problemas, ellos nunca permitirían que un amigo suyo estuviera
en peligro, los gemelos siempre estarían ahí para salvarlo sin
importar el motivo o el peligro.
"Les agradezco que vinieran."
"Nos utilizaste Arlés, usaste nuestra amistad para poner en
riesgo nuestras vidas."
"Lo sé y lo siento Póllux, pero ustedes eran los únicos que me
podían ayudar, sabía que entrarían al mismísimo infierno para
sacarme si se los pedía, pero créame, no tenía otra opción."
"Eso lo decidiremos nosotros."
Arlés les contó todo lo sucedido, no omitió nada…
"Uff, eso es muy duro amigo."
"¿Que hubieran hecho ustedes?"
"Si algún militar lastima a mi hermano, voy por ti para que
me digas la mejor manera de exterminar a toda la Ciudadela."
Le dijo Póllux.
"Pero creo que Riazor no contempló un factor Arlés."
"¿Cuál crees que sea Cástor?"
"El no esperaba que hicieras “cantar” a Yves, me imagino
que su objetivo era llenarte de odio y remordimiento para
controlarte."
"¿Por que lo dices?"
"Había cuatro francotiradores dispuestos a matar a Yves, no
los vi hasta que dispararon, desvié sus tiros y los maté a todos,
salvo a uno que me dijo que el objetivo no eras tú, era Yves."
"De todas formas se dará cuenta que cantó cuando vea el
cadáver."
"Error, después de que tu amigo el caníbal acabó con él, yo le
disparé cuatro veces al pecho con el mismo tipo de balas de los
francotiradores, parecerá que lo del come-caras no fue más que
un acto de frustración."
"En serio que ustedes dan miedo... Les agradezco su ayuda
muchachos."
"Cuídate amigo, no sé que se traiga entre manos Riazor, pero
piensa en que hubieras hecho si el militar no hubiera soltado la
lengua, posiblemente por ahí empieces a resolver el misterio,
ahora que conocemos mejor al viejo seguro también tiene un
plan para nosotros y para todos los demás, sólo te aseguro una
cosa: jamás permitiremos que se acerque a las niñas."
"De eso puedes estar seguro, las protegeré con mi vida,
estaremos en contacto."
"Está bien, y ten cuidado con ese caníbal."
"Lo tendré."
Los gemelos se despidieron de los amigos de Arlés, se
negaron a ser escoltados a la salida, de todas formas todos
sabían que eran invitados del Juez del Norte: Thor.
"¿Como ves todo esto Cas?"
"Difícil hermano, no sabemos cuales son las intenciones de
Riazor para con nosotros, pero ten por seguro que nos quiere
para algo en específico, las que me preocupan son las chicas, si
ese cabrón se les acerca lo mato. Además, cometió un error,
nunca pensó que Arlés recurriría a ti y a mi, estoy seguro de que
el viejo de ninguna manera quería verse inmiscuido en esto,
ignoro cual sea su objetivo pero no era perder a Arlés, es
demasiado valioso para él, es quizá el mejor de todos nosotros,
no por su poder, sino por su liderazgo natural, nuestro amigo va
a realizar cosas grandes…"
Póllux asintió con la mirada, también consideraba a Arlés el
mejor de todos. Cástor siguió con sus conclusiones.
"Además, no se si lo notaste pero cuando derrotó a ese oficial
sus ojos cambiaron a un azul claro, eso mismo sucedió con
Elektra cuando me venció en aquel combate, sólo que los de ella
cambiaron a un gris claro, también me percaté de que en la
mano derecha tenía un guante gris con un símbolo raro en hilo
negro, parecía un número noventa dibujado por un niño y las
espadas que portaba no eran comunes, si recuerdas el relato del
viejo de las espadas sagradas estoy seguro que esas están
incluidas en el paquete, quizá Elektra también esté destinada a
ser una portadora."
"Tienes razón, habrá que estar alerta."

Mientras, en el cuartel del Juez del Norte.


"Hola jefe, no me conoce pero soy Bonzzo, vivo en este
Distrito y tengo un ejército que espera ser comandado por
usted."
"¿Como lo lograste?"
"Eso es lo de menos, ahora soy uno de los Oficiales del Juez
del Norte, pero mi fidelidad es primero para con usted."
"Es bueno saber eso Bonzzo…"
Todos voltearon, quien hablaba era un muchacho de
veinticuatro años de edad aproximadamente, de un metro
noventa y cinco de estatura y músculos por todos lados, tenía la
cabeza rapada y barba de candado, sus rasgos eran masculinos y
atractivos.
"Usted siempre ha sabido eso Juez."
"Así es y eres un buen guerrero, espero que no te lo vayas a
llevar Arlés."
"Me gustaría, pero me sirve más aquí Thor, te encargo a mi
soldado."
"Con gusto. ¿Puedo hablar a solas contigo?"
"Claro, es tu casa, son tus reglas."
Thor llevó a Arlés a la parte trasera de su guarida. "¿Sería
mucha molestia si me muestras esas espadas?" Arlés dudó.
"Vamos amigo, ya vi también tu guante y si te niegas puedo
quitártelas por la fuerza, de una u otra forma te las voy a
devolver, las espadas ya te han elegido a ti y ahora eres su
portador."
"Siendo así de amable no me queda de otra." Arlés le entregó
las espadas a Thor, este las observó y ante la mirada atónita de
Arles juntó ambas espadas por donde termina la empuñadura
formando una sola espada de doble hoja.
"¿Sabes lo que es esto?"
"No."
"Te presento a la espada sagrada Droma, “la espada boreal”.
¿Donde la encontraste?"
"En las montañas nevadas del Distrito III."
"Estas espadas pertenecían a mi familia, mi padre fue su
dueño anterior, se supone que su portador sería mi hermano."
"No sé que decir."
"No tienes que decir nada, las espadas te escogieron, sólo
cuando tú las tocas brillan, eso quiere decir que siempre has sido
tú el destinado a portarlas. ¿Conoces la leyenda de los doce
FILOS?"
"Si."
"Pues tú eres uno de ellos, toma la espada con el guante e
introdúcela en tu cuerpo por la espalda."
"¿Que?"
"Haz lo que te digo."
Arlés colocó la espada en su espalda y sintió que esta era
atraída hacia su cuerpo hasta que desapareció, enseguida sintió
un cosquilleo en la espalda a la altura de los omóplatos.
"¿Y bien?"
"¿Y bien que?"
"¿En donde sentiste esa rara sensación después de que
desapareció la espada?"
"En la espalda."
"Déjame ver, efectivamente, a la altura de los omóplatos
tienes dos tatuajes con las figuras de las empuñaduras de tus
espadas, ahora con tu mano derecha tócate el omóplato
izquierdo y saca la espada."
Arlés así lo hizo y sintió que conforme sacaba la espada de la
parte izquierda de su espalda, la del lado derecho iba saliendo
paralelamente, Thor le explicó el poder de la espada y como
podía ser utilizada aún y cuando estuviera guardada en su
cuerpo, le explicó que cuando las espadas estaban separadas una
se llamaba “colmillo blanco” y la otra “colmillo azul”.
"Y de ahora en adelante cuando te presentes ante otro igual te
identificarás como el FILO número diez. Portador de la espada
sagrada Droma. Tu nombre ahora es Fenrir."
Después de hablar con Thor, Arlés se retiró del Quinto
Distrito, dejó instrucciones a Bonzzo para mejorar los ejércitos
del Juez del Norte, empezaba a trazar su plan de venganza en
contra de Argento Riazor y más que nada, necesitaba saber todo
acerca de los FILOS así como de los grupos de poder de cada
Distrito.

Para poder ejecutar su plan Arlés pensó en hacerse con el


control de una escuela en cualquier Distrito, el Primero estaba
descartado, ya tenían un líder y estaban esperando a su
verdadero dirigente: el ganador del torneo que se realizaría en
unos meses por la espada sagrada, él ya era un portador por lo
tanto era inelegible, investigó los Distritos II y III, en ambos
habría elecciones, se enteró que dos conocidas suyas eran
candidatas en ambos Distritos, en el II era Michelle y en el III
era Elektra, como en los combates de la casa Riazor prefirió
evitar a Elektra y concentrarse en Michelle.
Cuando Arlés llegó al Distrito II habló de sus pretensiones
con el líder de la Legión de los Iluminados, el Arcángel Rafael,
su exposición era brillante, se presentó como lo que era, un
FILO y lo convenció de competir contra Michelle en unas
elecciones, la Legión prohibía a sus miembros combatir entre
ellos y tampoco era posible que un extraño combatiera y se
expusiera la posible derrota de uno de los Arcángeles, pero
Arlés era un FILO y eso tenía demasiado peso para competir por
el liderazgo de la escuela, los Arcángeles aceptaron su
propuesta, las elecciones se realizarían a la semana siguiente,
Arlés en un manuscrito expuso su plataforma y ésta fue enviada
a los siete Arcángeles quienes votarían por el nuevo líder.
"Hola Arlés."
"Hola Michelle."
"Ahora soy el Arcángel Pariel."
"¿Así quieres que te llame?"
"Por supuesto que no, para ti siempre seré Michelle."
"Gracias."
"Aunque no me tienes tan contenta."
"¿Por la elección?"
"¿Porque más? Yo era la única candidata y ahora vienes tú a
complicar mis planes."
"Disculpa, pero ya me conoces, así soy yo, no puedo seguir a
nadie que no sea a mi mismo."
"Lo sé, pero espero que entiendas que aunque tu plataforma
es impresionante y voy a seguir muchas de tus premisas no
tienes oportunidad contra mí."
"¿Porque lo dices?"
"Por que soy un Arcángel y no hay nada mejor que alguien de
casa para dirigir la escuela, soy la líder de la Santa Trinidad por
así decidirlo mis compañeras y eso que soy la menor de las tres,
además está Rafael…, no sé como explicártelo pero estoy cien
por ciento segura que votarán por mí."
"Esos son tres votos."
¿Y el mío?"
"¡Ohh!"
La votación fue contundente: siete votos para Pariel, los
principales líderes de la Legión, los Arcángeles Miguel, Gabriel
y Uriel (quienes no asistieron pero enviaron su voto) se
decidieron por ella por los recursos económicos que podía
aportar, Michelle los había amenazado que si no ganaba con el
cien por ciento de votos no invertiría un centavo más en la
Legión ni en la escuela y Michelle siempre obtenía lo que
quería.
"Bueno, el intento se hizo."
"¿Sin rencores?"
"Sabes que ese no es el sentimiento que tengo por ti."
Michelle cambió el tema. "Me imagino que ahora lo vas a
intentar en el Distrito III."
"Así es."
"¿Sabes que tendrás que combatir contra Elektra?"
"Posiblemente, si no la convenzo de que decline por mi."
"Ten cuidado Arlés, Elektra no es la misma de cuando se
fue."
"¿A que te refieres?"
"¿Recuerdas su pelea con Cástor?"
"Y que lo digas, su poder da escalofríos."
"Pues como todos, ahora es más poderosa."
"Lo sé, pero debo intentarlo."
"Cuídate."
"Lo haré."

Cuando Arlés llegó a la escuela del Tercer Distrito se


presentó en las Oficinas Administrativas, en su condición de ser
originario y residente de ese Distrito fue admitido en la escuela,
una vez matriculado como alumno se inscribió como aspirante a
la jefatura del Consejo Escolar, además de sus antecedentes y
condición de bérserker, era famoso por sus estrategias de
combate, su candidatura fue aceptada, los otros aspirantes eran
Elektra Riazor y un chico llamado Gunnar De Greiff. Elektra era
a quien los alumnos más favorecían, tenía el apoyo de todos, los
chicos por su belleza, las chicas porque la admiraban y los
alumnos que sí estudiaban estaban con ella porque sentían que
por fin “alguien de ellos” podría por primera vez en la historia
ser la líder del Consejo Estudiantil, cuando se supo la
candidatura de Arlés, Gunnar renunció a sus intenciones y
declinó a favor de aquel, no le caía bien Elektra y quería
observar al chico nuevo para verificar si su fama era bien
ganada.
Para poder obtener el cargo de líder del Consejo Estudiantil,
un candidato debía tener por lo menos el veinte por ciento del
voto de los estudiantes, así podría combatir por el puesto, Arlés
prácticamente lo tuvo en la bolsa con la declinación de Gunnar y
en unas semanas tenía casi el cuarenta y cinco por ciento de las
preferencias estudiantiles, decidió hablar con su amiga.
"Elektra."
"¿Qué pasa?"
"Nada, me gustaría hablar contigo."
"Te escucho."
"En primer lugar te agradezco que me dejaras vivir contigo
sin hacerme ninguna pregunta ni cuestionamiento."
"No te dejé vivir conmigo, prácticamente te obligué."
Arlés sonrió.
"Sabes que tú y los demás chicos son mi única familia, todo
lo mío les pertenece, no te he preguntado nada porque sé que
cuando estés listo hablarás conmigo."
"Por eso es imposible no amarte, pero volviendo a lo nuestro.
¿De verdad estas interesada en dirigir el Consejo Escolar?"
"¿Por que lo preguntas?"
"Porque te conozco y a ti nunca te han interesado estas
cosas."
"Tienes razón, la verdad es que no fui yo la que se inscribió
para competir, fui postulada por los estudiantes."
"Mira Elektra. no quise hablar antes contigo porque
necesitaba el apoyo de otros estudiantes, pero ahora tengo el
cuarenta y cinco por ciento de aceptación, estoy casi al parejo
tuyo y llevo sólo algunas semanas en la escuela. ¿Por que no
declinas por mí? Me conoces y sabes que sería un buen
dirigente."
"Sé que no hay mejor dirigente que tú Arlés pero el otro
cincuenta y cinco por ciento de los estudiantes me apoya,
quieren que yo los dirija y no puedo defraudarlos."
"Vamos Elektra, esos mismos estudiantes podrían cambiar su
opinión si tú hablaras con ellos."
"No puedo hacer eso, pero si quieres podemos posponer
nuestra pelea un mes, si logras tener una aceptación del setenta
por ciento declinaré por ti."
"Eso es imposible Elektra, lo más que podría hacer es
emparejar las cosas contigo y eso tomando en cuenta que no
hagas campaña como hasta ahora, sin mover un dedo eres la
favorita de los estudiantes, si te empiezas a promover estoy
seguro que tú si llegarías a ese setenta por ciento en detrimento
mío."
"Tú lo has dicho Arlés, estos chicos confían en mí y me
quieren."
"Y tú no confías en mí."
"Sabes que te confío incluso mi vida Arlés, pero no voy a
declinar."
"Entonces no hay opción, mañana tendremos un duelo."
"Así parece."
"Sólo espero que al final del duelo sin importar el resultado
sigamos siendo amigos."
"Ten por seguro que así será, antes que nada eres mi
hermano, pero ahora lo mejor es que vayamos a dormir, mañana
será un día complicado."
Elektra besó en la mejilla a Arlés y se retiró a dormir a su
habitación, el FILO número diez tardó algunas horas más en
poner en orden sus pensamientos.
Al día siguiente Arlés y Elektra se debían enfrentar, la batalla
se desarrollaría en el campo de eventos deportivos del colegio,
los dos combatientes se encontraban frente a frente.
"¿Lista?"
"Lista."
Antes de iniciar el combate Arlés observó que Michelle
estaba llegando. "¿Que hace ella aquí?"
Elektra hizo cara de resignación. "Insistió en que como líder
de la principal escuela del Distrito II, debería estar aquí para
saber con quien trataría de ahora en adelante."
"Si, seguro… ¿Y esos dos? ¿Vienen como representantes del
Primer Distrito?"
"No, la verdad es que sólo venimos a ver la pelea." Exclamó
Cástor.
"Así es. ¡Y llegamos en helicóptero!" Completó Póllux.
Tanto Elektra como Arlés voltearon a ver a Michelle.
"A mi no me vean, esos dos me fueron a buscar y ya saben
como se ponen, me obligaron a traerlos."
Póllux divertido con sus dos metros diez centímetros de
estatura levantó a Michelle como si fuera una hoja de papel y la
sentó en sus piernas. "Para que veas que somos agradecidos te
voy a dejar ver la pelea desde aquí, es el mejor lugar para
disfrutar el espectáculo."
"¡Oye! ¿Que te pasa bruto? En este momento me vas a baj…,
espera, realmente es el mejor lugar para ver."
Michelle recargó su cabeza en el musculoso pecho de Póllux
y empezó a balancear sus piernas. Cástor, Elektra y Arlés se
echaron a reír, fueron los únicos, a los demás estudiantes les
incomodaban esos dos gigantes de aspecto temible, además del
hecho que hubiera una chica Arcángel en su escuela.
Astrid De Grieff, la representante y líder temporal del
Consejo Estudiantil les mencionó las reglas a los combatientes.
"El combate no es a muerte pero no hay descalificación si
alguno muere, el ganador será declarado así cuando su oponente
no pueda continuar peleando o se rinda."
"Entendido." Dijeron Elektra y Arlés al mismo tiempo.
"Entonces que empiece el combate por el puesto de líder del
Colegio de Enseñanza Superior del Distrito III."
Arlés trató de convencer a Elektra por última vez. "Por favor
Elektra, reflexiona, no me hagas pelear contra ti."
"Yo tampoco quiero esto Arlés, tú eres quien lo pidió."
"Yo sólo quiero guiar a esta escuela, a ti no te interesa
hacerlo."
"Es cierto, ya te lo dije y todos lo saben, no me interesa, pero
me lo han solicitado y no voy a rehusarme."
"¿Por que no me permites dirigirlos?"
"Porque te conozco Arlés y sé que tienes motivos ocultos que
no tienen nada que ver con esta escuela, si no los mencionas es
porque sabes que yo no te apoyaría, no soy tan tonta como crees
y tú tampoco eres tan discreto, no seas tan soberbio, además, en
cuestión de leer las intenciones de la gente soy incluso mejor
que tú, no voy a arriesgar a los estudiantes de esta escuela
contigo si no me dices tus planes."
"Jamás en mi vida he creído que eres tonta, sólo sé con
seguridad que eres distraída, desconcentrada y poco ordenada,
pero tengo la certeza al igual que todos en esta escuela que si
ganas serás una gran líder. ¿Comenzamos?"
"Adelante."
La pelea comenzó tal como Michelle y los gemelos
esperaban, en principio la batalla se desarrolló a distancia, Arlés
atacaba a Elektra con todo lo que tenía pero no lograba superar
su defensa, había planeado varias estrategias, pero Elektra se
adelantaba a todas y cada una de ellas, Arlés sonrió, pensó que
sería prácticamente imposible entrampar a alguien que va
décimas de segundo adelantado a sus intenciones, en un par de
ocasiones se había acercado a Elektra pero no lo suficiente para
forzar una lucha cuerpo a cuerpo, Elektra leyó su estrategia y le
permitió acercarse, cuando Arlés logró estar a distancia de un
ataque frontal, utilizó técnicas de combate de lucha corporal,
pero Elektra al igual que con sus estrategias esquivó todos sus
ataques, después lo golpeó en la boca del estomago con un
puñetazo cargado de energía, Arlés salió volando más de quince
metros, cuando se levantó del suelo estaba escupiendo sangre,
sonreía, todos los espectadores estaban asombrados con esa
pelea a excepción de Michelle y los gemelos, sabían que el
combate apenas comenzaba.
"Uff, creo que equivoqué la estrategia, ya no eres débil en el
combate cuerpo a cuerpo, ahora recuerdo que así fue como
venciste a Cástor."
"¿En serio piensas que voy a creerte que habías olvidado
eso?"
"Está bien, ahora soy mucho más fuerte y rápido, creí que
podía sorprenderte pero el sorprendido fui yo, no vale la pena
alargar este combate, ahora sé que al final voy a terminar
haciendo esto, mejor de una vez…"
Michelle se preocupó, sabía lo que pasaría, por eso había
llamado a los gemelos, para evitar una desgracia… Arlés sacó su
guante de un bolsillo del pantalón, todos observaron que era de
un gris claro y que tenía bordado un extraño símbolo en hilo
negro, se lo colocó en la mano derecha.
"Soy el FILO número diez. Portador de la espada sagrada
Droma. Mi nombre es Fenrir."
Se escuchó un rumor latente en todo el lugar, había un FILO
en su escuela, sólo tenían conocimiento de ellos a través de las
leyendas, sabían que próximamente se efectuaría un torneo para
ganar la espada sagrada, pero no sabían que había más de una,
todos estaban viendo a los contendientes y en especial a Elektra.
¡Menudos amigos tenía! Una Arcángel, esos chicos tan
atractivos que se especulaba eran miembros del Círculo del
Zodiaco y un legendario FILO.
"Sabias esto. ¿Verdad Michelle?"
"Si Póllux, Arlés compitió conmigo por ser el líder de la
escuela del Distrito II y para que le permitieran contender contra
mí tuvo que descubrir su identidad, pero perdió por mayoría
absoluta, quería evitar a toda costa combatir con Elektra pero tu
escuela ya tiene líder y la única forma de ganar ese puesto es
obteniendo a Antares, lo cual al ser un FILO lo descalifica como
poseedor, por lo tanto, sólo le quedó esta oportunidad, yo
tampoco sé que plan se traiga entre manos, pero para efectuarlo
necesita poder."
En el campo de batalla Arlés notó que Elektra no estaba en lo
más mínimo sorprendida. "Veo que no te sorprendo."
"Si, estoy un poco sorprendida, pero tampoco me asombra
tanto como crees, si alguien podía alcanzar el estatus de FILO
ese eras tú, felicidades."
"Ahora nuestros poderes son diferentes Elektra, por favor,
ríndete."
"Agradezco tu preocupación, pero créeme Arlés, esto esta
lejos de terminarse, si tú te has presentado yo haré lo mismo."
Entonces correspondió a la chica sorprender a todos, Elektra
también sacó un guante de entre sus ropas era idéntico al de
Arlés pero con un símbolo diferente bordado en hilo negro.
"Soy el FILO número once. Portadora de la espada sagrada
Spartha. Mi nombre es Athena."
Arlés si que estaba sorprendido, lo que estaba viendo lo
cambiaba todo, pensaba que en modo FILO vencería o
sometería a Elektra sin lastimarla, pero ahora que sabía que era
su igual el plan que había trazado se había derrumbado. "Me
rindo."
Todo mundo estaba sorprendido, al presentarse ambos
contendientes como portadores de espadas sagradas esperaban
un combate más espectacular aún, pero al parecer el chico nuevo
no pensaba igual que ellos.
"Felicidades Elektra, ahora eres la líder de tu escuela."
"Arlés…"
"No te preocupes, mi intención nunca fue lastimarte, jamás
en la vida lo haría, no existe objetivo o plan que tenga en la
mente que incluya herirte a ti o a Michelle, prefiero la peor de
las muertes, pensaba que en modo FILO podría someterte o
terminar rápido la batalla sin herirte, pero al ver que también
eres un FILO todo cambia, me retiro, te deseo la mejor de las
suertes amiga." Fenrir se acercó a Elektra, la abrazó tiernamente
y la besó en la frente, después se retiró.
"¡Arles! ¡Siempre tendrás un lugar en esta escuela!" Le gritó
Elektra.
"Lo sé, pero de momento voy a declinar tu invitación."
Después, volteó a ver a los gemelos y a Michelle. "Lo siento
chicos, pero me temo que les evité una intervención, gracias por
preocuparte Michelle, hasta luego a todos."
Mientras veía a su amigo marcharse Cástor le gritó a su
hermano: "¡Te lo dije! ¡Yo sabía que Elektra también era un
FILO! Mi instinto nunca falla."
Michelle y Elektra se voltearon a ver, ambas estaban seguras
que como líderes de sus escuelas buscarían la manera de evitar
los conflictos, esperaban que hubiera paz.
Yago aguardaba a Arlés, ambos se fueron con rumbo incierto.
"¿Y ahora que haremos jefe?"
"No te preocupes amigo, ya pensaré en algo."

Cuando llegó la fecha del torneo por la espada sagrada


Antares, Argento Riazor se comunicó con Arlés, le pidió que
participara y éste aceptó, necesitaba observar su reacción cuando
lo viera de frente, en cuanto cruzaron la mirada ambos
descubrieron las intenciones del otro, pero no sólo ellos, también
Dorian sintió el aura asesina de su amigo, se colocó por delante
de su mentor haciendo frente a su antiguo compañero, nadie
habló, los ojos cafés de ambos cambiaron de color, los de Arlés
se tornaron azul claro, los de Dorian cian claro, el lobo
legendario y el perro mítico se reconocieron. No como amigos,
sino como viejos rivales de épocas pasadas, sus espadas
centelleaban, Lothar tomó del brazo a Arlés y se lo llevó a otro
lado, en ese momento todos entendieron que una batalla estaba
por iniciar y sobre todo, Argento Riazor se lamentó, supo que la
próxima vez que tuviera a Fenrir de frente éste le mataría, el
odio de ese chico no daba lugar a ninguna reconciliación, su
estrategia que había planeado durante tantos años había fallado,
lo había perdido.
CAPÍTULO 5
ARCÁNGEL PARIEL
Elektra y Cross se acercaron a Bastián, éste tenía un whisky
con soda en la mano, los miraba con aprecio.
"¿Gustan un trago?"
"No Basty, quiero saber porque me mentiste."
"Se los diré, pero no les va a gustar mi respuesta, les
recomiendo que beban algo."
"Yo no quiero nada".
"Yo si." Cross estaba furioso y esperaba que el alcohol lo
tranquilizara. "Quiero lo mismo que estás tomando tú."
"Tienes buen gusto chico." Bastián llamó al Barman
"Caballero, un whisky de veintiún años para mi amigo. Cross,
esto se toma solo, pero a mi me gusta con soda…"
"¿Crees que eso me interesa?"
Basián sonrió. "Caballero, con soda también por favor.
Lléveme el trago a la mesa del rincón."
"Si señor."
Los tres se fueron a una mesa apartada, Elektra y Cross se
sentaron frente a Bastián. "¿Y bien?"
"Tranquilo Cross, te diré todo lo que sé, el hecho de que me
apresures no te servirá de nada." El mesero dejó el vaso con
whisky en la mesa.
"Vamos muchacho, de un trago y hasta el fondo."
Ambos apuraron el vaso hasta que se lo terminaron, Bastián
observaba a Cross, éste no hizo ninguna cara de disgusto, ni
tosió al apurar la bebida, se dio cuenta que no era la primera vez
que ese chico bebía. "Este no es tu primer trago, bien por ti, no
todo en la vida es entrenar y pelear, también hay que saber vivir
la vida."
"Basty…"
"Perdón Elektra, es que no tengo muchos amigos, sabes que
los aprecio a todos ustedes, son como de mi familia."
"A la familia no se le engaña."
"A veces es necesario para protegerla…"
"Ve al grano por favor Bastián."
"Está bien, yo fui quien llevó a Christina a Ishtar, pero la
familia de su prometido no vivía en la capital, ahí se la entregué
a un emisario de su futuro marido."
"¿Christina ya está casada?"
"No lo sé, el patrón es muy hermético en lo que corresponde
a su hija, yo no puedo cuestionarlo…"
"Entonces…."
"Conozco a la persona a quien entregué a Christina, su
nombre es Orland Puig, me comentó que tenía un negocio en
Ishtar, si quieres te puedo ayudar a buscarlo."
"¿Por qué no me dijiste eso cuando te lo pregunté Basty?"
"Argento Riazor es alguien peligroso, no tienen ni idea de
hasta donde llega su poder, me preguntaste por Chris en su
edificio, ahí hasta las paredes oyen, además, también hablaste
con Hansel, la mano derecha del patrón, gran error, ahora
seguramente ya está alerta, no podía arriesgarme a responderte
ni a contactarte, podrían matarme, por eso te mencioné lo de la
casa donde hace diez años los reclutamos, yo personalmente
dejé los contra recibos ahí después de hablar contigo, sabía que
irías a investigar y después me buscarías en otro lugar, puedes
preguntar al Barman, llevo días viniendo aquí a la misma hora,
por su culpa me estoy volviendo alcohólico."
"Gracias por todo Bastián, discúlpame si fui rudo contigo, lo
que sucede es que estoy desesperado por encontrar a Christina,
sé que arriesgas tu vida al ayudarnos."
"No es nada, conozco de toda la vida a Chris y de verdad la
quiero como si de mi pequeña prima se tratara, siempre fue muy
dulce conmigo, yo tampoco estuve de acuerdo en lo que el
patrón le hizo a su propia hija."
"Entonces debemos ir a Ishtar."
"Si, pero yo no puedo por el momento, nunca he tenido
vacaciones y el patrón viaja seguido a Ishtar a ver sus negocios,
le pediré unos días de asueto, los cuales serán parciales, le diré
que voy con una chica a Ishtar y que puedo checar sus asuntos.
No me negará el permiso, ahora que Dorian siempre está con él,
cada vez prescinde más de mis servicios."
"¿Cuándo te dará esos días?"
"Se los pediré para la próxima semana."
"¿Entonces?"
"De este lunes en ocho ve a Ishtar, cerca del aeropuerto hay
un bar llamado El Gabo, entra a ese sitio todos los días de tres a
seis de la tarde, ahí te encontraré."
"Bien."
Bastián se puso de pie y levantó la mano derecha a modo de
despedida, Elektra estuvo a punto de preguntar algo a Cross pero
éste le dio un leve apretón en la mano y le sonrió, preguntó a
Elektra sobre las pandillas y actividades de la Escuela Superior
del Tercer Distrito, ni Elektra ni Cross comentaron nada de lo
sucedido en el bar, esperaron diez minutos y después se
retiraron, ya afuera Cross comentó: "No debemos confiar en
nadie, aceptaremos la ayuda de Bastián para ver a donde nos
lleva, pero necesito que mientras me voy a Ishtar sigas
investigando, de ser preciso habla con Hansel."
"Pero Basty dijo…"
"Si, que no era de fiar y Hansel dijo lo mismo de nuestro
amigo."
"Pero a Basty lo conocemos de hace mucho tiempo y siempre
ha sido bueno…"
"Lo sé, pero no olvides para quien trabaja, no nos hará daño
ser desconfiados, a los únicos que les confío mi vida son a ti y a
los demás chicos, nadie más puede enterarse de nuestros
planes."
"Está bien."
Michelle llevaba varios días sin dormir, le pesaba demasiado
el saber que Rafael tenía información que le era vital a Cross
para localizar a Christina, pero a la vez se negaba a dejarlo
arriesgar su vida por encontrarla, finalmente decidió preguntar a
Rafael el nombre de la persona que le habían revelado los
objetos de Maggie y Mirkos, después lo consultaría con Elektra,
si su amiga decidía contárselo a Cross ella lo acompañaría a
donde sea y pelearía a su lado hasta la muerte. A primera hora
de la mañana localizó a Rafael todavía en su habitación.
"Buenos días Pariel, que carita traes, aunque he de decirte
que hasta con ojeras te ves hermosa."
"No estoy aquí para eso."
"Lo sé, te ha sido difícil... ¿Verdad?"
"Si, no puedo seguir con esta carga."
"¿Quieres que te de el nombre?"
"Si."
"Diana Kray."
"¿Y quien es ella?"
"Una vieja conocida."
"Dime lo que sabes."
"Recién estuve investigando, de pequeña estuvo en el Estado
de Levit, ahí fue entrenada, ahora es parte de la guardia de
protección del Estado de Riazor."
"¿Y que tiene que ver con Christina?"
"Ella ahora es la guardaespaldas particular de Argento
Riazor."
"Hasta donde yo sé ese puesto era de Lothar y ahora es de
Dorian."
"Ellos son sus protectores que se ven, Diana Kray lo vigila y
protege desde las sombras."
¿Que la hace tan peligrosa?"
"Sus amigos. Son extremadamente letales, todos son
manejadores de energía pura, ella en especial tiene el don de
inhibir cualquier tipo de poder, ya sea psíquico, elemental o
natural."
"Ya veo, con ella cerca nadie puede dañar a Riazor con
ningún tipo de poder, deben acercarse para hacerlo con un arma,
lo cual es imposible con Dorian a su lado."
"Así es, los Patriarcas son personas muy importantes, todos
están bien protegidos."
"¿Y Miguel?"
"A Miguel lo protege Miguel. ¿Crees que alguien se atreva a
atacarlo?"
"Sinceramente no. Es un suicidio."
"Ahí tienes."
"Está bien, gracias Rafael."
"Ten cuidado Pariel, no vayan a hacer una tontería, te repito
que Diana Kray es alguien peligrosa, su hermano y sus amigos
son tan fuertes como yo, quizá más."
A Michelle le corrió un escalofrío por todo el cuerpo, no
conocía a nadie tan poderoso como Rafael, ella era la única
persona que conocía su real poder, era tan fuerte como Miguel,
eso sólo Pariel lo sabía. "Lo tendré, de verdad eres mi amigo, te
quiero mucho."
Michelle abrazó y besó en la mejilla a Rafael, después se
comunicó con Elektra, le contó todo. Elektra se quedó callada.
"¿Qué hacemos?"
"Tenemos que decírselo a Cross."
"Pero es muy imprudente cuando se trata de Christina,
inmediatamente querrá buscar a esa chica y obligarla a
hablar…"
"Para eso estamos nosotras, para detenerlo."
"Bien, espérame, inmediatamente salgo para allá, es mi
obligación contarle todo."
"Espera, dije que se lo contáramos, pero no cuando, vamos a
dejar que vaya a Ishtar y que averigüe lo que pueda, mientras,
nosotras haremos lo mismo con esa tal Diana Kray. ¡Ni yo la
conozco! Que Arlés investigue a la guardia protectora del
Gobierno de Riazor y sus nexos con Diana Kray, ayúdale, yo
investigaré aquí por mi cuenta, cuando Cross regrese
decidiremos la manera de contárselo."
"Bien, estamos en contacto."
Después de colgar con Elektra la Arcángel se llevó las manos
a la cara, realmente la plática con su amiga no le quito la carga
que llevaba, la responsable de la omisión era ella y Cross así se
lo echaría en cara. Lo único que la hizo sentirse mejor fue que
seguía ayudando a Cross, le había entregado una tarjeta bancaria
para que dispusiéra de dinero en efectivo ilimitado para localizar
a Christina, prácticamente lo había obligado a aceptarla, lo
convenció de que el dinero era necesario para cualquier
búsqueda o soborno, las personas siempre estaban más
dispuestas a ayudar si había dienro de por medio, y a ella le
sobraba, ahora era la persona más rica del país, si su dinero no le
servía para ayudar a sus amigos, ¿para que demonios lo quería?
Todas las puertas se le habían abierto gracias a su herencia, pero
ahora había multiplicado su patrimonio a niveles obsenos, de
eso tenía que agradecer a Alexis Brunn…
*****
Cuando Michelle se fue de la casa del Distrito Comercial se
dirigió a la dirección que le había proporcionado Argento
Riazor, era una residencia preciosa, mejor incluso que la de su
padre y la de su mentor, tocó a la puerta y solicitó hablar con
Alexis Brunn, Consejero Financiero del Gobernador de Arcadia.
Alexis Brunn era la décima generación de la rama financiéra
de una multimillonaria familia noble de Boleria, una de las
cuatro principales, siempre lo había tenido todo, los miembros
de su clan nacían con un don especial para los negocios y Alexis
no era la excepción, al contrario, se podría decir que era el
Brunn más dotado de todas las generaciones para hacer dinero,
tenía un instinto innato para saber en donde se debía invertir y
cuales acciones llevaban mucho riesgo o eran peligrosas, por lo
mismo era descortés y soberbio, miraba a las personas con
desprecio, consideraba que muy poca gente estaba a la altura de
él o de su estirpe, de hecho, sólo tres familias en todo Boleria
tenían tanta tradición y dinero como los Brunn: los Yaotl, los
Riazor y los De Grieff.
Cuando le dijeron a Lord Brunn que una señorita Michelle
Harrisson lo buscaba, inmediatamente supo de quien se trataba,
no olvidaba aquel incidente en el colegio que casi le costaba la
vida, además, le habían entregado una gran fortuna para que la
administrara y la había multiplicado, contrariamente a sus
costumbres no hizo esperar a Michelle, de ser otra persona no la
habría recibido, tendrían que hacer cita con su secretaria y
dependiendo de la agenda es cuando los recibía, su despacho se
encontraba en el edificio más lujoso de la zona comercial, el
edificio ROYAL BRUNN, ahí también se encontraba su banco y
su casa de bolsa, así como varias de las empresas de los nobles
de los tres Distritos exteriores de Arcadia, Alexis Brunn estaba
consiente de que si esa chica estaba ahí era porque Argento
Riazor le había dado su domicilio particular y no el de su
oficina.
Michelle fue conducida a un enorme estudio amueblado con
gran lujo y un exquisito gusto, minutos después entró Alexis
Brunn, Michelle no se molestó en levantarse, al magnate no le
pasó desapercibida la clase y belleza de esa jovencita.
"Buenas tardes señorita Harrisson."
"Buenas tardes. ¿Señor Brunn?"
"A sus órdenes. ¿Que motivo la trae por aquí?"
"Vengo a que me de cuentas de la administración de los
bienes de mi padre."
A Alexis Brunn le molestó el tono de confianza y de igualdad
con el que le hablaba esa chiquilla, estaba acostumbrado a que le
hablaran con respeto y temor.
"Muy bien, si ese es el asunto que la trae por aquí lamento
decirle que este es mi domicilio particular, para cualquier cosa
relacionada con los negocios haga cita con mi secretaria y
entonces podremos hablar."
La respuesta de Michelle dejó asombrado al Magnate,
finalmente se encontraba a alguien como él, eso le gustó.
"Mire señor Brunn, yo no tengo tiempo de hacer citas con
nadie, ni tampoco tengo negocios con usted, Argento Riazor le
entregó la administración de unos bienes que me pertenecen y
vengo a que me entregue cuentas, para eso no se necesita una
cita y me imagino que si puede pagarse una casa como esta
puede tener un ordenador en donde pueda hacer el traspaso de
los bienes a mi nombre, de esa manera no tenemos que vernos
más."
"Eres arrogante y directa niña, eso me gusta, tu fortuna la he
multiplicado y no cobré un centavo por ello, pero aún eres
menor de edad y falta un año del contrato de administración, no
te puedo entregar tu dinero aún."
Michelle empezó a generar energía eléctrica con su mano
izquierda. "No estará tratando de estafarme... ¿O si señor
Brunn?"
"No niña, siempre he sido una persona honorable en los
negocios, lo de entregarte tu fortuna no es una cuestión mía, es
legal, aún eres menor de edad y necesitas un tutor o puedes
emanciparte. En cuanto al año que queda, por mi no hay
problema en no cumplirlo, como ya te dije no he cobrado ni un
cinco por la administración de tu fortuna."
"Me cae bien usted señor Brunn, la verdad es que no confío
en nadie pero le voy a hacer caso… ¿Que debo hacer para
emanciparme?"
"Tú también me agradas, empezamos con el pie izquierdo
pero creo que podemos hacer buenos negocios juntos. ¿Te
parece si te invito a comer y platicamos en un ambiente mas
cordial?"
"Me parece."
Brunn llevó a Michelle a comer a un restaurante de lujo, le
sorprendió lo inteligente y despierta que era esa joven, le ofreció
ayudarla con su emancipación, tenía a los contactos políticos
que la ayudarían. Tres meses después Michelle estaba
emancipada, para entonces ya sabía en donde se encontraba toda
su fortuna y como era manejada, Brunn descubrió en esa chica
un sentido del negocio todavía mejor que el suyo, algo
extraordinario, se convirtió en su mentor y trabajó con ella
arduamente, también colaboraba con ellos Alfred, el hijo de
Alexis, que como su padre era un genio para las finanzas,
también convenció a Michelle de que terminara su educación
superior, finalmente llegó el día de la entrega de cuentas.
"Bueno Michelle, ahora el control de la fortuna Harrisson es
tuyo."
"Gracias Lord Alexis. ¿Usted cobra el diez por ciento por la
administración de bienes verdad?"
"Así es, pero a ti no te cobré nada, así lo prometí y yo cumplo
mi palabra."
"¿Alguna vez había administrado una fortuna tan grande
como la mía aparte de la suya?"
"No nunca, tu padre era muy rico y por lo que investigué un
gran hombre de negocios, tú heredaste su talento."
"Perdón señor Brunn pero usted multiplicó mi fortuna y lo
justo es que reciba su parte, se lo ganó…"
"No Michelle, prometí no cobrar y mi palabra vale más que
mi dinero."
"Discúlpeme usted, pero para mí la palabra dada a Riazor no
significa nada, de hecho, no confío ni confiaré nunca en él, no
sólo tengo un sexto sentido para los negocios, también lo tengo
para las personas, su compromiso con Riazor quedó saldado al
entregarme la administración de mis bienes, pero también inicia
un nuevo compromiso conmigo, le voy a pagar entregándole el
quince por ciento del total de mis bienes, se lo ganó, además,
quiero que siga siendo mi asesor financiero."
"Pero yo no puedo..."
"Si puede, somos personas de negocios y además amigos,
aunque tengo poco de conocerlo yo confío plenamente en usted,
eso no se ve en este ambiente."
Alexis Brunn estaba más que complacido, a él tampoco le
gustaba Argento Riazor, el que Michelle se deslindara de ese
hombre lo tranquilizaba.
"Está bien, lo acepto, pero espero que sigamos trabajando
juntos, los tres hacemos un gran equipo, tú, Alfred y yo."
"Y que lo diga, su hijo es una maravilla en las finanzas,
aprendí mucho con él, pero no, tengo otro proyecto en mente,
voy a dividir mi fortuna en dos partes, usted seguirá manejando
una mitad como mejor le parezca, su porcentaje de ganancia será
el mismo quince por ciento."
"Pero yo a todos cobro el diez…"
"Si, pero yo no soy todos, como le iba diciendo, yo controlare
el otro cincuenta por ciento, si todo sale como espero, créame
Lord Alexis, no seremos de los más ricos de Boleria, seremos de
los más ricos del mundo."
Michelle se levantó y se despidió de Alexis Brunn con un
apretón de manos, sabía que con el porcentaje que le había
ofrecido a su mentor financiero éste cuidaría la fortuna
Harrisson como si fuera la suya, cuando salía del edificio se
encontró con Alfred.
"¿Nos dejas?"
"Si, pero no por mucho tiempo."
"¿Puedo ir contigo?"
"No Alfred, tu padre te necesita."
"Pero yo te necesito a ti."
"Lo siento, pero fui clara contigo, espero que lo entiendas, el
único futuro que tenemos tú y yo es como socios comerciales,
nada más."
"¿No me das ni una esperanza?"
"Te estimo Alfred y no quiero herirte, eres guapo, rico y
agradable, me consta que chicas no te faltan, ya encontrarás a
alguien mejor que yo."
"No Michelle, encontraré a alguien más, pero nunca a alguien
mejor que tú."
Alfred se dio media vuelta y se fue, Michelle sintió pena por
él pero la futura Arcángel sentimentalmente sólo tenía a una
persona que ocupaba su mente, al chico que le había salvado la
vida y se había quedado velando por ella hasta que despertó:
Cross. Cuando Alfred la conoció intentó conquistarla, incluso
fue un poco agresivo, pero Michelle le puso el alto de inmediato,
le advirtió que si se volvía a propasar con ella le mataría, Alfred
constató que no le costaría ningún trabajo hacerlo, a partir de
entonces ambos trabajaron juntos de manera sana y amistosa,
Alexis y su hijo eran las únicas personas de la empresa a las que
Michelle trataba de manera cordial, todos los demás la odiaban,
sobre todo las mujeres, era demasiado dura, déspota y exigente
para el trabajo, con los hombres era igual pero no les importaba,
les gustaba ver a la jefa aunque estuviera enfadada.
Michelle investigó a su familia, se enteró que habían vendido
la Mansión del Distrito III y se habían ido a vivir a las tierras
que habían heredado su abuela y su tío Rhynguss del abuelo en
el Distrito II, pensó en comprar nuevamente la casa donde creció
pero se arrepintió, le traía demasiados malos recuerdos, su tío
también había vendido la casa que ella había comprado en el
barrio pobre del Tercer Distrito, lo que significaba que Riazor
simplemente se olvidó de su familia, no le extrañó, estaba
segura que con el tiempo se enteraría de las intenciones reales de
ese señor, pero ahora tenía claro lo que debía hacer, compró una
gran casa en la zona élite del Distrito II, también programó su
traslado a la escuela superior del Segundo Distrito para terminar
sus estudios, había prometido a Alexis Brunn que se titularía lo
antes posible, ahora empezaría su venganza, podía perdonar a su
tío el querer quitarle su fortuna y todo lo demás que le hizo, de
hecho, ya no le importaba, pero lo que no pasaría por alto jamás
era el asesinato de su padre, eso lo pagarían con su propia
sangre.
Una vez establecida Michelle inició su negocio, sólo tenía un
cliente: ella misma, empezó a realizar inversiones no en Boleria,
sino en el mercado internacional, adquirió una licencia que la
acreditaba como inversionista en el extranjero, dejó algunas
inversiones en el estado para cubrir las apariencias, después, se
encargó de que su tío se enterara que ella estaba laborando en el
Distrito.

Rhynguss Harrisson llegó a su domicilio en la zona élite del


Distrito II, vivía con su madre en la casa que habían heredado de
su padre, no era ni la tercera parte de la que tenían en el Tercer
Distrito pero también era más barata de mantener, Paulssen
Harrisson también les había dejado unas propiedades en los
muelles. Sorprendentemente Dikken Harrisson resultó ser buena
en los negocios y Rhynguss con sus consejos había prosperado
en ese Distrito, tenían un lugar propio y bodegas en los muelles,
ya contaban con una flota de cuatro barcos, les había costado
mucho trabajo, pero después de nueve años de “amarrase el
cinturón” ahora vivían más o menos holgadamente, se habían
asociado con un magnate naviero y tenían una gran proyección
de su futuro financiero.
"Madre, no te imaginas de lo que me acabo de enterar."
"¿Que sucede hijo?"
"Compraron la casa que te gusta de la calle principal."
"¿La que tiene mármol?"
"Así es."
"Es una pena, pero no importa, investiga quien la adquirió y
se la compraremos, si no quiere lo obligamos, total, conocemos
a los piratas del mar, ellos nos harían el favor de convencer a los
nuevos dueños."
"No lo creo, ya investigué quien la compró y no te imaginas
quien es."
"No me digas que es Maximilian Ross."
"No."
"Ya Rhynguss, no estoy para jueguitos. ¿Quien es esa
persona?"
"Tu nieta, Michelle Harrisson."
El hecho de sólo escuchar ese nombre hizo que Diken
Harrison se enfureciera, culpaba a su nieta de todas sus
desgracias. "¿QUEEEE? Maldita niña…"
"Como lo oyes, al parecer se da la gran vida con la fortuna
que nos robó, por lo que averigüé puso su negocio aquí para que
no la localizáramos en el Tercer Distrito."
"Niña estúpida, no se imagina que la poca herencia que nos
dejó su abuelo estaba aquí."
"¿Ahora que haremos madre? Esa niña es de cuidado, yo tan
sólo tardé unas diez horas en regresar con el material adecuado
para abrir la bóveda de mi hermano y estaba vacía, dejó
inconsientes a los pobres diablos que dejé para que la
resguardaran."
"Esta vez lo haremos bien, esa niña todavía es menor de
edad, pelearemos por tener la Patria Potestad sobre ella y le
quitaremos lo que tiene."
Michelle estaba trabajando cuando le llegó la notificación del
Juzgado de Distrito, era una demanda de sus tíos solicitando la
Patria Potestad sobre ella y sus bienes, no hizo caso al citatorio y
siguió con sus actividades.
Rhynguss y Dikken Harrisson siguieron con el juicio que se
llevó en rebeldía de Michelle, la sentencia salió a su favor,
cuando la trataron de ejecutar se enteraron que Michelle ya se
había emancipado, entonces, mediante una jugosa suma de
dinero lograron que se destruyera el libro de gobierno en donde
constaba la emancipación así como el registro respectivo.
Mientras ellos ocupaban su tiempo en el juicio contra Michelle
ésta había comprado prácticamente todas las bodegas y lugares
en los muelles alrededor de los de sus familiares, contaba con
una flotilla de cincuenta barcos, entonces, le envió una
invitación al mayor magnate naviero: Maximilan Ross.
Michelle esperaba al magnate en su casa–oficina a medio día,
éste llegó media hora tarde y ya no lo recibió, Lord Ross furioso
gritó que no dejaría pasar por alto esa fata de educación y se
retiró. Cuando llegó a los muelles habló con el jefe del sindicato
para bloquear las actividades de esa chiquilla creída, el líder del
sindicato le dijo que no haría nada contra Michelle, tenía un
buen negocio con ella y advirtió a Maximilian que si intervenía,
quien tendría problemas con sus barcos sería él.
Maximilian volvió a pedir audiencia con Michelle, se la
dieron dos días después, llegó con diez minutos de anticipación
y lo pasaron dos horas después, cuando el Magnate vio a
Michelle comprobó que los rumores eran ciertos, era una
señorita hermosa.
"Buenas tardes Lord Maximilian, disculpe la tardanza es que
estoy muy atareada."
"No se preocupe, es culpa mía por fallar en nuestra primera
cita."
"Me alegro que lo acepte porque yo creo lo mismo."
A Maximilian le molestó esa contestación, le urgía saber que
es lo que quería esa niña para largarse y tomar las medidas
pertinentes. "Bueno, pues yo también soy un hombre ocupado,
así es que me gustaría saber que es lo que quiere para que ambos
podamos seguir con nuestros compromisos."
"Me alegra que sea directo, así es que yo también lo seré,
quiero asociarme con usted."
Maximilian empezó a reír. "Me temo que eso es imposible,
soy el magnate más poderoso de los muelles, tú apenas eres una
jovencita emprendedora."
"Llevo en el negocio dos meses y ya tengo cincuenta barcos."
"Yo tengo doscientos."
"Pasado mañana puedo tener quinientos."
"No estoy para juegos."
"Y yo no estoy jugando señor, si no se asocia conmigo lo voy
a dejar fuera del negocio, mi oferta expira hoy, lo puedo
convertir en un hombre inmensamente rico o lo puedo dejar en
la calle, si usted sale por esa puerta sin estrechar mi mano, le
haré la misma oferta mañana mismo a Stephan Alanis, su
principal competidor."
"No estas bromeando... ¿Verdad?"
"¿Como cree que compré al sindicato que su familia ha
tenido en la bolsa por generaciones? Créame Maximilian, lo
puedo llevar a lo más alto o lo puedo dejar en la más absoluta
miseria."
"¿Y cual es la condición de tu generosidad?"
"Yo seré la accionista principal, usted tendrá todo el control
pero yo soy quien decidirá las estrategias de los negocios."
"¿Tienes algún respaldo?"
"A las familias Riazor y Brunn."
Maximilan Ross tembló sólo de escuchar los nombres de dos
de las familias más poderosas de todo Boleria. "Siendo así no
tengo ningún problema."
"Mis abogados elaborarán los contratos, mientras, siéntase
libre de hacer las indagaciones pertinentes."
Maximilian hizo sus investigaciones, todavía no alcanzaba a
comprender la manera de hacer negocios de esa niña, estaba
seguro que no tenía ni la mayoría de edad, pero Alexis Brunn le
dijo personalmente que la capacidad económica de Michelle era
muy superior a la del Magnate y que su familia y empresas la
respaldaban en un cien por ciento, cuando habló a las empresas
Riazor, Elektra lo atendió, Michelle había hablado con su amiga
y le había pedido que en ese par de días estuviera en las oficinas
de su padre adoptivo para que atendiera esa llamada, se presentó
como la hija del Patriarca y futura heredera de la fortuna Riazor
y le dio las mejores referencias de Michelle, no sin reiterarle el
total apoyo de las empresas Riazor a la señorita Harrisson, con
esas recomendaciones el magnate naviero firmó contrato con
Michelle, ésta cumplió su palabra y compró cuatrocientos
cincuenta barcos para el nuevo corporativo, lo único que le pidió
a Maximilan es que no quería hacer ningún trato con su tío ni
con su abuela, al contrario, los bloquearía por completo, a Lord
Ross eso ni siquiera le interesó, estaba frente al negocio de su
vida.
Cuando llegó la notificación final a Michelle en donde se
otorgaba la legal Patria Potestad de su persona a su tío y por lo
tanto la custodia de sus bienes se presentó al Juzgado, ahí
estaban Rhynguss y Dikken Harrisson.
"Hola tío, hola abuelita."
"Hola hija, realmente te has vuelto muy bella… ¿Lista para
regresar a la casa con Rhynguss y conmigo?"
"Lo siento abue, no puedo ir ni contigo ni con mi tío, los dos
saben que los extraño y que pienso mucho en ustedes, lo que
pasa es que no me gusta ser pobre."
"¿Quien te dijo que éramos pobres?"
"Eso no te lo voy a decir, es una sorpresa."
Cuando llegó el Juez a dar validez a la ejecución de la
sentencia, Michelle le entregó el original del documento en el
que constaba su emancipación, Dikken Harrisson tomó la
palabra. "Disculpe señor Juez pero como ya fue demostrado en
el juicio no existe antecedente alguno de ese documento, por lo
tanto es apócrifo, la señorita tuvo tiempo de defender sus
derechos y no lo hizo."
Michelle con la mano temblorosa dijo: "Pero tiene la firma
del Delegado del Tercer Distrito."
El Juez intervino. "Puede que sea cierto jovencita pero su
abuela tiene razón, eso lo debió haber defendido en juicio, usted
nunca se presentó."
"Pero yo…"
"Lo siento señorita, queda usted bajo la custodia de su tío así
como todos sus bienes, es todo."
Dikken Harrisson se acercó a su sobrina. "Eso es para que
aprendas, ahora nosotros somos los dueños de todo, hasta de tu
jueguito con Maximilan Ross."
"¿Y que voy a hacer yo?"
"Ya pensé en eso, serás criada en uno de nuestros cientos de
barcos, una niña tan preciosa como tú será tratada muy bien por
los marineros."
Michelle sonrió y les dijo que no era lo mismo tener una
sentencia que ejecutarla, después, se fue en su vehículo
particular con chofer.
Cuando Rhynguss y Dikken Harrisson fueron a ver a
Maximilan Ross para exigir sus derechos sobre la fortuna
familiar, éste los echó de sus oficinas. "Lo siento, yo hice un
trato con Michelle y ella es mi única socia y la presidenta de la
junta directiva, ustedes no son nada aquí y no son bien
recibidos."
Rhynguss le respondió furioso: "Mide tus palabras maldito,
ahora somos los dueños de la mayoría de las acciones de este
Corporativo de mierda y te vamos a dejar en la ruina."
"Lo que sea, a mi tu papelito no me sirve ni para limpiarme el
culo, para que entres a este lugar vas a necesitar obligarme y no
judicialmente, sino por la fuerza."
Tanto Rhynguss como Diken salieron furiosos, lo mismo les
sucedió en el banco cuando fueron a reclamar la fortuna de
Michelle, de ahí fueron a tomar posesión de la casa de mármol
en la avenida principal, nunca les abrieron, seguían sin nada.
Al día siguiente ambos se presentaron en el Juzgado, con toda
la indignación del mundo Dikken Harrisson le platicó al Juez el
trato que le habían dado a su sentencia.
"Así es señor Juez, no sólo nos humillaron a nosotros, sino
que se burlaron de su investidura, esa gente necesita saber que
sus órdenes se cumplen."
"Lo siento señora Harrisson pero la sentencia ya fue
revocada."
"¿Que dice?"
"Lo que escucha, el Delegado del Distrito III habló
directamente con nuestro Ministro de Justicia y conmigo para
informar que él personalmente había firmado la emancipación
de su nieta, que el error ya había sido subsanado en los registros
de ese Distrito y nos mandaron el expediente, por lo que el
juicio es nulo, la señorita Harrisson ya estaba emancipada
cuando ustedes lo iniciaron."
"Pero señor, le recuerdo que usted también recibió lo suyo…"
"Yo no recibí nada, si pueden probarlo háganlo, si no, irán a
la cárcel por hacer imputaciones falsas a un funcionario judicial,
la culpa es de ustedes, hubieran investigado bien antes de iniciar
el juicio, esa chiquilla tiene amigos poderosos."
Rhynguss y Dikken se fueron derrotados y deprimidos a su
casa, nuevamente Michelle los había vencido y humillado,
cuando llegaron los recibieron con otra mala noticia, sus cuatro
barcos habían llegado al muelle pero fueron saqueados y
robados, el sindicato encargado de protegerlos les dijo que no
vieron nada, sus acreedores se fueron inmediatamente encima de
ellos, el dinero que tenían no era suficiente para cubrir las
deudas, todo lo tenían invertido en mercancía, estaban en la
ruina, lo perderían todo.
"Esa maldita niña nos volvió a ganar madre."
"Ya nada me interesa. ¿Cuanto tenemos en el banco?"
"Una buena cantidad, pero no alcanza para cubrir las deudas."
"Olvídate de las deudas, si no pagamos el total de lo que
debemos es lo mismo, igual irás a la cárcel, sácalo todo y
contrata unos matones, si Michelle muere nosotros somos sus
únicos herederos, no tiene más familia…"
Rhynguss sonrió. "Yo me encargo de todo."
El tío de Michelle sacó todo el dinero que tenía y se fue a los
muelles, ahí contrató a cinco bérserkers renegados y una decena
de troopers, el resto del dinero lo guardó para una posible huida
al extranjero en caso de que las cosas no salieran como estaba
previsto, puso en antecedentes a los mercenarios, les dijo que
posiblemente su sobrina manejaba energía eléctrica, después,
Rhynguss citó a Michelle en los muelles, le dijo que fuera al
amarradero familiar si quería saber como había matado a su
padre.
Cuando Michelle iba a la cita con su tío se cruzó de frente
con un chico al que ya había visto varias veces en la escuela, era
delgado y atractivo, tenía el cabello negro, largo y lacio,
siempre que la veía le sonreía, ella generalmente veía con
desprecio a los que la miraban en la calle, pero ese chico no la
incomodaba, su sonrisa se veía sincera, le regresó el gesto,
cuando llegó a la cita su tío estaba en uno de sus barcos, sabía
que era una trampa pero no quería pedir ayuda, se encargaría de
eso ella sola, por algo había entrenado nueve años, ahora
también controlaba el elemento fuego, se enfrentaría a lo que
fuera, se dirigió al muelle y subió al barco, su tío estaba en la
cabina acompañado de dos troopers. "Michelle, que bueno que
llegaste."
"Sólo vine para que me dijeras de frente como mataste a mi
padre."
"Lo normal, el confiaba en mi, lo embosqué con ayuda de
unos amigos y observé como lo mataban, la verdad es que lo
disfruté."
"¿Y mi hermana?"
"No lo sé, la corrimos tiempo después de que limpiaste la
bóveda de tu padre."
Me imagino que se lo merecía, ahora yo te voy a matar a ti."
"Mis amigos dicen que no."
Estaban en la cabina del barco y el lugar era pequeño, el tío
Rhynguss se apresuró a salir y los troopers atacaron a Michelle,
el espacio era muy reducido para usar sus poderes, ella al ser
una elementor no debía estar acostumbrada al combate cuerpo a
cuerpo, entonces agradeció la insistencia de Cástor y Póllux de
que aprendiera a pelear, en secreto entrenó con ellos, iba a
sorprender a Arlés durante su encuentro pero no fue necesario,
ahora demostraría lo que había aprendido, cuando la atacaron
los troppers esquivó sus primeros golpes, después bloqueó sus
ataques, fue cuando comprendió que los gemelos no habían sido
blandos con ella en lo mas mínimo, los ataques de esos
profesionales armados los sentía como caricias al lado de los
golpes que le daban los gemelos, cuando tomó la ofensiva,
Michelle los dejó fuera de combate con unos cuantos
movimientos, cuando salió a la cubierta ahí estaban su tío
Rhynguss y su abuela acompañados de trece guerreros.
"Cuando vi a esa chiquilla pensé que había exagerado con
nuestro servicio caballero, pero al parecer es buena, sin embargo
no debe preocuparse, no tiene ninguna oportunidad contra
nosotros, somos cinco bérserkers y ocho troppers."
Michelle no tenía miedo, su mirada era tranquila, se preparó
para atacar.
"¿No les parece muy ventajoso pelear trece hombres curtidos
contra una jovencita?"
Michelle junto con todos los demás voltearon a ver a quien
hablaba, se sorprendió al percatarse de que era el chico con el
que se encontraba últimamente. "Será mejor que te vayas, estos
tipos son peligrosos."
"Con más razón me voy a quedar, eres buena pero son
muchos para ti."
"Soy mejor de lo que crees."
"Entonces yo sólo voy a observar, si tienes problemas te
ayudaré."
"Me parece bien."
Los guerreros atacaron a Michelle, en cuestión de segundos
todos cayeron muertos, la joven Harrisson ni siquiera había
prendido su poder, el chico que le ofreció ayuda ya no estaba a
su espalda, esta vez estaba al frente abrazando a su tío, Michelle
estaba perpleja. "Dijiste que solo actuarías si tenía problemas…"
"Mentí, pero me imaginé que tú querrías encargarte de este
señor personalmente."
Rhynguss estaba temblando. "Perdóname Michelle, ya me
dejaste en la ruina, no me queda nada, voy a ir a la cárcel."
"Tú mataste a mi padre..."
Rhynguss supo que no tenía escapatoria, sólo cayó de rodillas
y no dijo más, Michelle lo atacó con fuego, no un ataque
poderoso, sólo lo suficiente para que se consumiera vivo y
sufriera el dolor de ser quemado en vida, Rhynguss empezó a
correr y quejarse, gritaba de dolor, su sobrina lo observó hasta
que cayó al suelo y su vida se terminó, cuando Michelle y el
extraño chico bajaban del barco dos chicas tenían detenida a
Dikken Harrisson.
"Oye, esta señora estaba tratando de huir. ¿Es de los buenos o
de los malos? Preguntó una de ellas.
"No lo sé, eso lo decide nuestra nueva amiga."
Dikken no decía nada, sólo veía al suelo.
"Por primera vez en mi vida te voy a hacer caso abuela, te vas
a ir de sirvienta en uno de los barcos, no eres tan bonita como yo
pero no faltara quien te haga el favor."
Entonces Dikken habló: "Maldita, mejor mátame, si me dejas
viva te juro que regresaré y te mataré, te juro que me vengaré."
"Haz lo que quieras."
Michelle ordenó que embarcaran en el peor barco a su abuela
y la trataran como sirvienta, también mandó quemar los barcos
de su tío, no quería volver a saber más de ellos, después se
dispuso a retirarse.
"¿Ni siquiera vas a agradecer mi ayuda?"
"No te la pedí."
"¡Que grosera!" Comentó una de las dos chicas que
acompañaban al joven misterioso.
"¿Y quien es esta corrientita? ¿Tu novia acaso?" Contestó
Michelle.
"Mira niñita, será mejor que me hables con respeto, te puedo
lastimar…"
"¿Tu? No me hagas reír, no me harías nada ni aunque te
ayudara la mugrosita que tienes al lado." Respondió Michelle.
"¡Oye! Yo no te he dicho nada…" Se quejó la otra chica.
"Ya basta niñas." Interrumpió el muchacho. "Vayan de
regreso a la escuela, yo hablaré con Michelle."
Cuando las chicas se fueron el muchacho se presentó con
Michelle. "Permíteme presentarme, me llamo Rafael."
"Hola Rafael, tú ya sabes mi nombre y gracias por lo de hace
rato."
"No es nada. ¿Te puedo invitar a comer?"
"Mejor te invito yo, es lo mínimo que puedo hacer."
Rafael le explicó a Michelle quien era y le dijo todo acerca de
la Legión de los Iluminados.
"¿Por que me cuentas eso?"
"Porque tu tienes las alas del Arcángel que nos falta."
"¿Yo?"
"Así es, los Arcángeles debemos ser siete, nos falta uno, tú."
"¿Y si no quiero ser Arcángel?"
"Ya lo eres, pero tus alas están atadas, si no deseas ser una de
nosotros así te vas a quedar, si deseas unirte puedo liberar tus
alas y tus poderes."
"Ya tengo poderes."
"Si, pero sólo la décima parte de tu potencial."
"¿Puedo pensarlo?"
"El tiempo que quieras, si te interesa búscame en el edificio
de la Legión de los Iluminados, esta a un costado de la escuela
de nivel superior del Distrito II."
Michelle estuvo pensando la propuesta de Rafael, la verdad
es que estaba aburrida con los negocios, le había gustado pelear
con esos troopers, necesitaba más emociones y ese chico se las
ofrecía, finalmente lo decidió, habló con Maximilan Ross, ella le
pasaría las estrategias de mercado y él se encargaría de la
completa administración, el negocio quedaría a nombre del
magnate y firmaron un contrato privado en donde se establecía
que ambos eran dueños a partes iguales, Maximilan le dijo a
Michelle que eso no era necesario, él la reconocería siempre
como su socia y jefa, promesa que cumpliría hasta el final de sus
días, también se reunió con Alexis Brunn, le mostró como en
tres meses había quintuplicado su fortuna invirtiendo en el
extranjero, el Consejero Financiero del Gobernador de Arcadia
se emocionó a limites insospechados, vio una clara oportunidad
de negocios en el extranjero, le informó a Michelle que
cambiaría su residencia a otro país, unas islas que eran un
paraíso fiscal, de ahora en adelante operaría desde allá, Michelle
le volvió a dar la administración de toda su fortuna.
Cuando puso en orden sus negocios Michelle buscó a Rafael,
éste liberó sus alas y se convirtió en el Arcángel Pariel “el
despiadado ángel de Dios”, descubrió a la bestia que dormía
dentro de ella y ahora controlaba, un demonio llamado Equidna,
un monstruo que tenía el rostro y medio cuerpo de una bella
mujer de temibles ojos oscuros, pero el resto de su cuerpo era
una serpiente, lanzaba fuego, también descubrió que manejaba
la energía elemental psíquica, esa la desarrollaban todos los
Arcángeles cuando liberaban sus alas, la de Pariel era muy
poderosa, privaba a las personas de sus cinco sentidos a
voluntad.
Una vez que fue formalmente admitida en la Legión le
presentaron a sus compañeras: las Arcángeles Chitriel y Ariel,
quienes en un principio se rehusaron a aceptarla, todavía
recordaban como las había tratado cuando la conocieron,
rechazo que duro sólo unos días hasta que Michelle les compró
un nuevo guardarropa y convirtió el inmueble de la Legión de
los Iluminados en un edificio inteligente con lo último en
tecnología.
También cambió la escuela del Segundo Distrito en una
escuela de lujo, de la noche a la mañana se convirtió en la chica
más popular del Distrito y también en la más temida, junto con
las Arcángeles Chitriel y Ariel puso bajo su ley a todo el
Distrito, era del dominio público que Pariel era la más cruel y
poderosa de las tres chicas, gracias a ella y a sus estrategias de
combate se inició la leyenda de la Santa Trinidad, se decía que
era un cuerpo colegiado de tres hermosas chicas que podían
destruir colonias enteras, en todo Arcadia corría el rumor de que
donde se aparecían no quedaba un solo pecador con vida, el
crimen en el Distrito II bajó a menos del tres por ciento, las
historias acerca de la Santa Trinidad siempre empezaban con la
frase: “Al frente de la formación tripartita estaba una pelirroja
hermosa, te quitaba el aliento de sólo verla, pero ella era el
peor de esos monstruos…”
CAPÍTULO 6
INTERCAMBIO ESTUDIANTIL
Cross llevaba dos semanas yendo al mismo bar en Ishtar,
Bastián no daba señales de aparecerse, el tiempo que no pasaba
en el bar lo dedicaba a localizar a Orland Puig pero no daba con
él, a la tercer semana llegó Bastián.
"Disculpa el retraso Cross, Lord Riazor no me dejaba venir.
¿Has averiguado algo?"
"No Bastián, he estado en distintas dependencias
gubernamentales, he sobornado a una cantidad que ni te
imaginas de empleados y ninguno ha dado con una mención
siquiera de Orland Puig, es un fantasma…"
"Así pasa a veces, yo mismo no existo, pero sé cómo
localizarlo."
"Te escucho."
"Orland Puig es un alcohólico empedernido, es un tipo fácil
de reconocer, moreno, de complexión fuerte, debe medir más o
menos tu estatura y su principal característica, lleva unos
enormes bigotes, creo que nunca se los ha cortado."
"¿Sugieres que lo busquemos en todos los bares de Ishtar?"
"Tú eres el inteligente Cross, dime que hacemos."
"Eso, preguntar en todos los bares por Orland Puig, pero
también asegúrate de dejar a alguien que vigile por si se aparece
por ahí."
"¿Cuánto les ofrezco a los vigilantes?"
"Lo necesario."
"Te va a salir caro."
"Yo me encargo."
"¿Michelle?"
"Así es."
"Es una suerte tenerla."
"Le pagaré hasta el último centavo."
"Sé que sí. ¿Arlés también te está ayudando?"
"No, tiene tiempo que no habló con él."
"Lástima, nos hubiera sido útil."
"No lo necesito."
"Bueno. Pues manos a la obra."
Llevaban dos meses buscando y no encontraban nada, en
algunos bares les dieron referencias del tipo de los grandes
bigotes, pero en ningún lado sabían nada de él, sólo que se
llegaba a embriagar hasta casi perder el sentido, Cross ya estaba
harto, había decidido regresar y confrontar a Riazor, Bastián le
dijo que esperara un par de días más, uno de sus contactos le
había dicho que un parroquiano conocía a su compañero de
juerga y que en los próximos días a cambio de una fuerte
cantidad de dinero lo invitaría a tomar, Cross decidió esperar,
dos días no harían gran diferencia después de todo el tiempo
perdido, tenía la esperanza de finalmente dar con Orland Puig.
Al día siguiente Bastán fue a tocar a la habitación de Cross en
el hotel donde se hospedaban.
"¿Qué sucede Bastián?"
"El tipo que contactamos ya está en el bar y lleva al
compañero de borracheras de Orland Puig."
Cross y Bastián se dirigieron rápidamente a la cantina, afuera
se encontraron con la persona que vigilaba el bar, les señaló a
los parroquianos que buscaban, Cross le agradeció al chico y le
entregó una fuerte cantidad de dinero, el muchacho se fue feliz.
El FILO y el chofer entraron y hablaron directamente con los
parroquianos.
"¿Quién de ustedes es quien conoce a Orland Puig?"
"Buenas tardes señor, la memoria nos falla, es por beber tanto
alcohol, pero ya sabe, podría incentivar nuestros recuerdos."
"Cross no estaba para juegos, dejó un fajo de billetes en la
mesa y les habló amenazante a los dos parroquianos."
"Eso es más de lo que me pidieron, ahora llévenme a la casa
del señor Puig."
Osberg y Bruk se vieron entre ellos, ese chico les infundió
temor. El primero de ellos habló: "Enseguida le doy su dirección
caballero."
"No, he dicho que me lleven con él."
"Siendo así el precio sube."
Cross puso la mano sobre un tarro con cerveza, encendió su
energía elemental y lo desintegró. "Les voy a pagar lo que me
pidan, pero si no se levantan en este momento ninguno de los
dos va a alcanzar a disfrutar el dinero que acaban de cobrar."
Los dos parroquianos se levantaron asustados, Osberg habló:
"Sabe que señor, olvídelo, tome su dinero y retírese."
"Ya no hay vuelta atrás, es la última ocasión que se los digo,
la próxima vez que hable voy a romper algunos huesos."
Tanto Osberg como Bruk, voltearon a ver a Bastián, su
sonrisa les dio más miedo que la amenaza de Cross, salieron
apurados del bar para indicarles el domicilio de Orland, después
de caminar por casi tres horas llegaron a unos departamentos de
clase media.
"Aquí es señor, en el quinto piso, departamento quinientos
dos."
Cross tocó el timbre en varias ocasiones pero nadie contestó.
"Subiremos."
"Pero señor el trato…"
"El trato fue que me llevarían hasta Orland Puig, cuando lo
vea podrán irse."
Cross rompió la chapa de la entrada y junto con sus
acompañantes subió hasta el departamento de Orland Puig,
cuando llegaron al lugar Cross tocó la puerta, al hacerlo ésta se
abrió. Bastián fue el primero en pasar, Cross obligó a hacerlo a
Osber y Bruk, este último llamaba al dueño del departamento.
"¿Orland? ¿Estas ahí?"
Cross se dirigió al área de las recamaras, entró a la que era la
principal, se distinguía de las demás porque abría con una puerta
doble, cuando entró soltó una maldición. "Me llevan los mil
carajos."
Todos se apresuraron a entrar a la habitación, adentro,
acostado en su cama estaba Orland Puig muerto, le habían
rebanado la garganta, tenía los ojos abiertos y la lengua le salía
por debajo de sus grandes bigotes, descansaba sobre un gran
charco de sangre. Bastián comentó a Cross: "Todavía está
fresca, lo acaban de matar."
Osber y Brink estaban muertos de miedo. "Por favor jefe,
déjenos ir, no queremos problemas, ya no queremos nada, tenga,
le devolvemos su dinero."
Cross tenía las manos en la cabeza, sólo les dijo: "lárguense",
los parroquianos dejaron caer los billetes al piso y se fueron
corriendo, Bastíán se acercó a Cross. "Vamos muchacho,
también nosotros deberíamos irnos."
"Primero vamos a buscar a ver si hay algo que nos sirva."
Tardaron más de una hora en registrar todo el departamento,
pero no encontraron nada.
"Debemos volver a Arcadia."
"No lo sé, si Riazor sabe que estoy en esto que es lo más
seguro estoy muerto."
"Lo siento Bastián ¿Qué propones?"
"Nada, cuando decida que voy a hacer me comunico contigo
al departamento de Elektra."
"Bien."
Cross ya se retiraba cuando Bastián le llamó: "¡Espera!"
"¿Qué sucede?"
"¡Los registros!"
"¿De que hablas?"
"Los videos de registros de vuelos, Christina no duró más de
quince días aquí, esos malditos bigotes son reconocibles a
kilómetros de distancia, aunque hayan borrado los datos de su
vuelo, pero la imagen de ellos abordando debe de estar
registrada, vamos a ver los videos de toda la terminal aérea
desde la fecha en que entregué a Christina con Puig."
"Bien, tú empieza a buscar, ofrece lo necesario para que nos
permitan buscar con total libertad."
"¿Qué harás tú?"
"Investigar cuanto tiempo estuvieron en Ishtar."
"¿Cómo lo harás?"
Cross sonrió "¿Se te ocurrió lo más difícil y no lo obvio?"
"¿De que me hablas?"
"Riazor sólo se hospeda en los mejores hoteles, te aseguro
que instaló a Christina en uno de los hoteles más lujosos de la
capital."
"Pero lo más seguro es que no utilizara su nombre…"
"No importa, Christina es hermosa y estoy seguro que donde
se hospedó la van a recordar, los mejores hoteles no deben ser
más de diez, los realmente caros, empezaré de mayor a menor,
algún empleado me dará razón de ello."
"Bien pensado."
Cross tardó un día en saber el tiempo de estancia de Christina
en Ishtar, tal y como había predicho, se había instalado en el
mejor hotel de la capital, muchos empleados la recordaban
porque aparte de hermosa era sencilla y amable, algo raro en ese
tipo de chicas, generalmente las niñas hermosas y ricas eran
frías y déspotas, como Michelle…
Christina había estado en Ishtar por el término aproximado de
diez días, todos la recordaban, pero el registro de la fecha exacta
de su partida no lo tenían, había desaparecido, para no
arriesgarse Cross y Bastián decidieron buscar en los videos de
quince días posteriores a su llegada a Ishtar, lo que se traducía
en la búsqueda de trescientas sesenta horas de video en dos mil
cámaras que había en el aeropuerto, es decir, setecientas veinte
mil horas, Cross hizo una separación de las mismas, quitó los
primeros cinco días ya que todos habían asegurado que se quedó
más de ese tiempo, y también eliminó los horarios de una de la
mañana a ocho de la mañana, todos le habían asegurado que se
fue como mínimo a medio día y era difícil que hubiera esperado
más de doce horas en el aeropuerto por un vuelo a otro estado
dentro de Boleria.
A las tres semanas de revisar una cantidad interminable de
videos Bastián se quejó de tener migrañas y dejó de buscar,
Cross tardó dos meses en revisar todos los videos en diez
pantallas a la vez en cámara rápida, para él eso no representaba
ningún problema… al principio, casi al final del segundo mes
sangraba constantemente por la nariz y perdía el conocimiento
de repente, pero finalmente la búsqueda dio frutos, fue hasta el
penúltimo video que revisó, ya se estaba quedando dormido
cuando detectó los bigotes de Orland, revisó la fecha del video y
se percató que ese video en específico lo debió de haber visto
hace más de un mes, estaba seguro que el chico que se los ponía
lo había puesto hasta el final a propósito, sin embargo, Cross
estaba tan contento de haber encontrado el video que no hizo
ninguna reclamación, la pareja abordaba un vuelo al estado de
Riazor, pero se llevó una sorpresa cuando vio a la señorita que
acompañaba a Orland, no era Christina, iba cubierta con una
capa, pero por un instante se le veía el rostro, era otra chica,
Bastián se dejó caer y se tomó los cabellos con fuerza.
"¡Maldita sea!
Cross se veía tranquilo. "¿Por qué esa cara Bastián?"
"Ella no es Christina."
"Así es, la chica que muestra la cara no es Cristina, pero la de
la siguiente toma si lo es."
"¿De que estás hablando?"
"Este video fue editado."
"No comprendo."
"Cuando empieza a caminar de espalda y se aleja fíjate en sus
zapatos."
Bastián prestó atención, efectivamente, unos segundos
después de que avanzaba los zapatos cambiaban de unas botas
de guerrero a unas botas de dama con tacón alto. Cross tocaba la
pantalla con nostalgia. "Ese caminar es de Chris, lo reconocería
donde sea, tengo grabada en la mente a Christina con todas y
cada una sus costumbres, señas y características. Ahora ya sé
donde está Christina, fue a Riazor."
"¿Que piensas hacer?"
"Ir al estado de Riazor, la buscaré familia por familia."
"Esta vez estás tú sólo."
"¿De que hablas?"
"De que temo por mi vida, si Argento Riazor sabe que lo
traicioné estoy perdido, tiene desasiados informantes en su
Estado natal."
"Antes de que te vayas, la chica con la que trataron de
engañarnos… "
"Nunca la había visto."
"Me imagino que solo era un señuelo."
"Yo también, pudo ser cualquier chica."
"Está bien Bastián, no deseo ponerte en peligro. ¿Qué vas a
hacer?"
"Ya lo pensé bien, regresar con el patrón, le diré que te ayudé
sólo para sacarte información, omitiré que has ido a Riazor. Pero
no te confíes, es su tierra y su hermano la gobierna, mantente
con perfil bajo, de preferencia cruza la frontera por Aztlán hasta
la tundra, tardarás unas semanas en llegar, pero es más seguro,
habla con los criados y vecinos de las posibles familias ricas
pero cuida tus preguntas, es importante que no sepan que estás
allá."
"Seguiré tus consejos, gracias Bastián."
"No hay de que, espero que encuentres a Chris."
"Yo también."
Cuando Bastián se fue Cross se trasladó vía aérea
directamente al estado de Riazor, pero no a buscar a Christina,
no confiaba en Bastián, además de que el video de la terminal
aérea había sido completamente alterado, estaba seguro que lo
querían engañar para hacerle perder más tiempo, pero si alguien
sabía de historia ese era él, no sólo había descubierto la
identidad de Christina por sus botas, también había descubierto
la identidad de la otra chica, o por lo menos la referencia de
quien era, sus botas cafés eran únicas, pertenecían al uniforme
de la Orden de las espadas protectoras del estado de Riazor, ahí
sólo debía haber una mujer, esa era la ley, tres guerreros
masculinos y uno femenino, investigaría su nombre y paradero,
una vez que la encontrara, encontraría a Christina.
Cross se llevó más tiempo del que suponía en Riazor, pero
después de varios sobornos y dos meses de estancia en ese
estado tenía el nombre que necesitaba: Diana Kray, se enteró
que era la guardaespaldas del padre de Christina, ahora sólo
tenía que buscarla, tenía una ventaja, sabía como era y que
estaría a una distancia prudente de Riazor, nadie sabía que lo
protegía, se regresó al Tercer Distrito en Arcadia para planificar
su encuentro con la persona que le develaría en donde se
encontraba Chris.

Cuando Cross llegó a la escuela del Tercer Distrito ya lo


esperaban Elektra, Michelle y Arlés.
"Hola. ¿Reunión familiar?"
"Algo así, vamos a mi departamento para hablar
tranquilamente."
Cuando llegaron al departamento de Elektra la primera en
hablar fue Michelle. "Cross, tenemos un nombre."
"¿Será acaso Diana Kray?"
Elektra, Michelle y Arlés se quedaron de una pieza. "¿Cómo
lo sabes?"
"Dímelo primero tú Michelle."
"Me lo dijo Rafael."
"Ya entiendo…"
"Era muy peligroso que lo supieras, tienes que tranquilizarte,
esa chica es peligrosa, podrías morir."
"¿Entonces no confías en mí y por eso me lo ocultaste?"
"No es eso, Rafael me lo mencionó cuando ya te habías ido,
el conoce a Diana Kray y a sus amigos, dice que son peligrosos.
Lo siento."
Cross tomó la mano de Michelle. "Está bien, por una parte
tienes razón, posiblemente hubiera reaccionado mal y te habría
llevado a ti entre las piernas, sé que no me hubieras dejado ir
solo por esa chica, además, tu ayuda desinteresada ha sido
invaluable, pero me gustaría que de aquí en adelante siempre
nos hablemos con la verdad. ¿Ok?"
"Te lo prometo."
"Bueno, díganme. ¿Que han averiguado en estos meses?"
"Mucho, sabemos el nombre de la orden a la que pertenece."
"Yo también."
"Sabemos los nombres de sus tres compañeros, uno es su
hermano Apolo Kray, otro es primo de Chris, su nombre es
Bison Riazor y el último es alguien llamado Craig X."
Al escuchar el último nombre a Cross se le iluminó el rostro.
"Lo conozco."
"¿A quien?"
"A Craig, es el otro hijo de Janette Azzán."
"¿Qué? ¿El que se perdió? Rara vez hablaban de él, ahora que
lo pienso nunca mencionaron su nombre…" Michelle estaba
pensativa, ella era a quien más confianza tenían Lady Janette y
sus hijos, sin embargo nada sabía de su tercer hijo salvo que se
había perdido, realmente nunca le interesó saber nada de ellos.
"Craig era un buen muchacho, nunca se llevó bien con sus
hermanos, Thitus se ensañaba con él, por eso escapó, lo
encontraron años después pero se negó a regresar con su madre,
quedó al amparo del hermano de Argento Riazor, Aureo, me
volví a encontrar con él en el Cinturón, estudiamos juntos, es mi
amigo y si los demás son como él, Rafael tiene razón, son muy
peligrosos."
"También sabemos donde va a estar Riazor la primer semana
del próximo mes: en el Palacio de Gobierno de Ishtar."
"¿Por qué?"
"Es la semana de rendición de cuentas y él es el Tesorero del
Distrito Comercial, debe de estar en todas las audiencias de los
funcionarios de Arcadia."
"Bien, la oportunidad perfecta para hablar con Diana."
"¿Serás directo con ella?" Preguntó Elektra.
"Si."
"¿Y si se entera Riazor?"
Arlés interrumpió, le había adivinado el pensamiento a Cross.
"No importa, él sabe que mi buen amigo Escorpión busca a
Chris, también comprobaremos el nivel al que está
comprometida Diana, por lo que se sabe de las espadas al
servicio del Estado, ellos sólo protegen, no se inmiscuyen en los
asuntos de sus protegidos, o al menos no deberían."
"Ni yo lo hubiera dicho mejor compañero."
"¿Y que fue de Bastián?"
"Fue de gran ayuda, pero creo que me está retrasando a
propósito, quizá sea mi imaginación y esté equivocado, pero por
las dudas no le he contado de mis planes, el cree que ahora estoy
en Riazor buscando a Christina."
"¿Porque no te acompañó?"
"Tenía miedo de que Riazor mandara a alguien a agredirnos,
el no es un guerrero."
"¿Quién te dijo eso?" El rostro de Arlés era de sorpresa.
"Bastián es sólo el chofer de Riazor."
"No amigo, no olvides que ese viejo cabrón no se rodea de
gente común y corriente, Bastián es un poderoso guerrero que
maneja el elemento hielo."
"¿Y tú como sabes eso?" Michelle miraba extrañada a su
compañero.
"Porque él fue mi maestro durante los dos años que estuve
entrenando en las montañas."
"Pensé que tu maestro había sido el profesor Prime."
"No, el sólo ayudó, mi maestro fue Bastián."
"¿Porque nunca lo mencionaste?"
"El me lo pidió, me dijo que disfrutaba mucho que nosotros
lo tratáramos como un igual, creía que si ustedes se enteraban
que era un maestro lo iban a tratar con más respeto, como a
Lothar, y él siempre ha sido muy divertido, además de que tenía
razón, yo jamás lo volví a ver como un chofer divertido, sino
como un guerrero de respeto, independientemente de que no
tenía porque negarme, él era mi maestro, mi obligación era
obedecerlo."
"Sabía que ocultaba algo, cuando se enteró que Michelle me
estaba apoyando económicamente estaba muy interesado es
saber si también tú me ayudabas."
"¿Qué le contestaste?"
"Obviamente que no, de lo contrario sabría que lo descubriría
en su mentira, este juego es de estrategia y va a triunfar quien
muestre el juego ganador al último momento."
"Nos hace falta Lothar, antes de trabajar con Riazor él tenía
un puesto importante en el Cinturón, estaba en Inteligencia
Militar y estuvo años trabajando junto con Riazor, él debe saber
algo también."
Cross estaba pensativo "Si Lothar…"
"¿Todavía no has hablado con el?" Preguntó Michelle.
Elektra interrumpió. "Es lo que iba a comentar, aquí hay algo
extraño, nadie lo ha vuelto a ver después del torneo por la
espada sagrada y nadie sabe nada de él."
"¿Con quien te refieres a nadie?" Preguntó Cross.
"A que ninguna persona sabe en donde está Lothar, antes,
cuando se ausentaba, siempre se sabía donde iba a estar, ahora
nadie sabe nada de su paradero."
"¿Y dices que el último lugar en donde se le vio fue en la
Ciudadela el día del torneo?"
"Así es."
"Entonces por ahí voy a empezar, ustedes sigan tratando de
obtener información, nos vemos en unos días."
"Está bien."
Cross se fue a la Ciudadela, aún no había reclamado su
premio y pensó que era la oportunidad perfecta para investigar
el paradero de Lothar, estaba seguro que él no tenía nada que ver
en los planes de Riazor y eso era peligroso, podría estar muerto,
tratando de apartar ese pensamiento, empezó a meditar cual sería
la mejor manera de preguntar por su mentor y a quien.
Una vez en la Ciudadela, Cross tuvo acceso y libre tránsito en
el interior de la misma, los FILOS tenían ese privilegio, se
reunió con un alto funcionario quien le entregó una fortuna en
dinero, las llaves de una casa en la zona élite del Tercer Distrito,
los documentos que lo acreditaban como Coronel del Ejército y
como Lord Civil, un vehículo tipo motocicleta para su transporte
particular, así como una pensión vitalicia, su futuro ya estaba
asegurado.
"¿Que le parece todo esto Lord Escorpión?"
"Fantástico, se lo agradezco."
"Al contrario, ahora usted pertenece a la élite más alta de los
guerreros de Arcadia, el Estado espera mucho de usted."
"Le aseguro que no los defraudaré."
"Así lo esperamos."
"A propósito Coronel, cuando fue el torneo también participó
mi maestro, el General Lothar, quisiera saber si usted tiene idea
de su paradero, le prometí que celebraríamos juntos mi victoria."
"El General Lothar fue reincorporado al servicio militar,
terminó su servicio con Lord Riazor."
"¿Puedo verlo?"
"Por supuesto, estoy seguro que le dará mucho gusto
encontrarlo de nuevo."
Lothar trabajaba en el área del Cinturón de la Ciudadela,
cumplió su castigo sin contratiempos y se integró al mando de
una oficina de inteligencia.
"General, lo buscan."
"¿Quien es?"
"Me dijo que lo anunciara como Lord Escorpión."
Lothar sonrió, sabía perfectamente de quien se trataba, era su
alumno estrella. "Que pase y no quiero ser molestado."
En cuanto Cross vio a su antiguo maestro fue a abrazarlo,
realmente apreciaba a aquel hombre.
"Que gusto de verte muchacho, en verdad te has convertido
en alguien importante."
"Sabes que a mí eso no me interesa."
"Lo sé, pero aún así no puedo dejar de sentir orgullo por ti."
"Gracias, pero la verdad es que me traen aquí cosas más
importantes y que tú posiblemente puedas contestarme."
"Sabes que si puedo ayudarte lo haré."
"Necesito saber a donde enviaron a Christina."
"No lo sé."
"¿Como?"
"Lo que oíste, no lo sé."
"¿No tienes ni idea?"
"No, ninguna, Riazor guardó total hermetismo sobre ese
tema, primero me pidió que le ayudara a entrenar a Cástor,
posteriormente de forma mañosa me envío fuera a encargarme
de varias diligencias cuando empecé a preguntar, después, se fue
con Dorian a su tierra natal, cuando regresó me dijo que
participaría en el torneo por la espada sagrada, al final, después
de “tu pequeña escena” lo confronté, fue entonces cuando me
dijo que ya no iba a requerir de mis servicios, ya había hecho el
papeleo de rescisión de mi contrato, por lo que me
reincorporaron al servicio militar."
"Ya sospechaba que ese viejo no era de fiar, a mi también me
engañó enviándome al Distrito III, pero ahí sólo encontré a
Elektra, quien ahora es su hija."
"Tienes que moverte con precaución muchacho, Riazor es
mucho más poderoso de lo que aparenta ser, ahora estoy al
mando de este sitio de inteligencia militar, tengo acceso a
muchas cosas, pero para serte sincero creo que a quien vigilan es
a mi, ya no tengo el poder político ni la autoridad de hace
algunos años."
"¿Eso significa que me vas a ayudar?"
"Por supuesto, yo también quiero saber que fue de Christina,
llevo seis años investigando, ella no quería ir a ningún lugar,
Riazor la obligó."
"Lo sé, la cuestión es saber a donde la envió. ¿No habrá sido
al estado de Riazor?"
"No, ahí no fue, tengo amigos en ese lugar y me confirmaron
que no está allá."
"Lo sabía."
Cross le contó a Lothar los detalles de su investigación, al
final el jefe de inteligencia estaba pensativo. "Ten cuidado con
los Caballeros Fantasmas Cross, si te metes con ellos es una
sentencia de muerte."
"Lo sé, sólo voy a hablar con ellos."
"Siéntate Campeón, quiero contarte algo."
Cross se sentó preocupado por el rostro de su maestro.
"Sabes que en la pasada guerra yo combatí del lado de la
Ciudadela."
"Si, me lo contaste, pero nadie te lo puede reprochar, era tu
obligación servir a tu Estado, peleaste siendo fiel a tus ideales."
"Si, eso es lo que me digo todo el tiempo, pero la verdad es
que nunca me lo creí."
"¿De que hablas?"
"De que me equivoqué de bando muchacho, el pelear contra
el pueblo me destruyó, yo fui parte medular de la lucha, pero
con la terminación de la guerra también terminó mi vida, lo
perdí todo, el respeto por mi mismo, mi ambición, mi rango, mi
carrera, mis amigos, mi único amor, lo lancé todo a la basura,
nadie me lo quitó, lo hice yo mismo, mi rango era el mismo que
tenían Ragnar, Juggernaut o Leviatán, al final renuncié a todo y
terminé por debajo jerárquicamente de esos imbéciles de
Apocalipsy y Armagedón. Por eso cuando me enteré del plan de
Riazor de controlar a los nuevos FILOS me ofrecí como su
guardaespaldas particular, no iba a permitir que la nueva
generación apoyara las ideas retrógradas y enfermas de los
habitantes de los pisos superiores, pensaba apoyar a los nuevos
FILOS e inculcarles valores. ¿Gracioso no? Un guerrero
fracasado y arrepentido enseñando valores, pensaba hacerlo
poco a poco y de manera sutil, pero te conocí, y después a los
chicos, entonces me contagiaron su espíritu y me volví a
equivocar, Riazor descubrió que no compartía su visión y se
deshizo de mí. Después de todo lo que me quito la pasada guerra
sólo me quedó el honor, mi voluntad de cumplir con mi palabra,
pero eso también lo voy a perder hoy."
"No Lothar…"
"Si, es necesario y lo voy a hacer con gusto, juré por mi
espada no revelar lo que te voy a decir. Ya no tiene caso
ocultarlo. Conozco a Bastián desde que éramos niños,
pertenezco a la familia más respetada y poderosa del área del
Cinturón, los Hobbs, por lo tanto, toda la vida me crié a lado de
los hijos y herederos de las cuatro grandes familias. ¿Sabes lo
que te quiero decir?"
"Si. ¿A que familia pertenece Bastián?"
"A los Riazor, es hijo de Aureo, el hermano mayor de
Argento, ten cuidado con él, todavía lo considero un gran amigo,
pero es imposible saber lo que piensa, lo único que te puedo
asegurar es que no tiene moral y siempre hace lo que a sus
intereses conviene, ese tipo de personas son las más peligrosas,
cuando acepté ser el protector de Argento Riazor me hicieron
jurar que nunca revelaría la identidad de Bastián, pero hay
demasiado en juego y su especialidad es ganarse la confianza de
quien lo rodea, tú eres inteligente, seguro lo sabrás manejar. Se
acercan tiempos difíciles, ya es hora de que ustedes se enteren
de todo lo que sé de este lugar, les será de gran utilidad."
"Gracias por la información, tu siempre serás mi maestro y la
persona a quien quiero emular, siempre querré ser como tu."
"Pobre de ti."
"Ahora... ¿Que propones?"
"Que sigas investigando, yo veré que es lo más que puedo
averiguar aquí y estaremos en contacto, necesito que te vayas a
estudiar a la escuela del Tercer Distrito, para mi es mas fácil
comunicarme a ese lugar, Elektra te indicará cómo."
"Pero yo ya terminé mi formación académica…"
"No importa, por edad todavía alcanzas a estudiar en la
escuela superior, recuerda que sólo el veinte por ciento de la
población estudiantil realmente se prepara académicamente, el
problema es que ahora eres un integrante del Círculo del
Zodiaco, necesitas encargarte de que vayas como estudiante de
intercambio, arréglalo."
"Cuenta con ello."
"Y Cross, pase lo que pase, jamás entregues tu arma a Riazor.
¿Entiendes?"
"Lo se Lothar, gracias por todo y estaremos en contacto."
Cross partió hasta el siguiente día, Lothar le aconsejó que se
quedara para no despertar sospechas, por la noche se fueron a
“celebrar” su triunfo y Lothar aprovechó para presentarle a
varios altos mandos militares a Cross, todos tenían ideas
liberales y no eran incondicionales de la Ciudadela, algún día le
servirían esos contactos.
Después de visitar la Ciudadela Cross se fue de inmediato al
Primer Distrito para iniciar los trámites de intercambio,
necesitaba el aval de Tauro, no creía que hubiera mayor
problema.
"Buenas tardes."
"¡Vaya! ¡Que agradable milagro! Que bueno te dignas a
visitarnos."
"La verdad es que sólo vengo de paso, necesito matricularme
en la escuela."
"Eso ya está hecho, desde que ingresaste al Círculo fuiste
inscrito."
"Perfecto, entonces necesito tu permiso y aval para poder
asistir a la escuela del Tercer Distrito como estudiante de
intercambio."
La solicitud sorprendió a Tauro. "Creo que vas a tener que
explicarme algo mejor que “tengo asuntos que resolver” para
que te permita hacer eso Escorpión."
"Lo sé y confío en ti, pero es mejor para el Círculo que no te
enteres de mis motivos."
"Entiendo, entonces necesitas el aval de seis miembros para
que yo pueda darle trámite a tu solicitud."
"¿Por que tantos?"
"Porque si tienes la aprobación de la mitad mas uno de los
miembros es mayoría y tendría la obligación de atender tu
trámite afirmativamente, tengo entendido que conoces a la líder
de la escuela superior del Distrito III, por lo que el
procedimiento será sencillo, pero necesitas traerme esas
aprobaciones."
"¿Quieres decir que mi voto cuenta y por eso sólo necesito
seis?"
"En este caso no, pero cuentas con el mío."
"Te lo agradezco, agrega a ese el de los gemelos."
"Lo sé, te faltan cuatro amigo, suerte."
Cross pensó en Virgo, Libra y Acuario, el problema podría
ser Sagitario, Tauro le había mencionado que le molestaba que
los miembros estuvieran fuera, generalmente Aries, Cáncer y
Capricornio nunca estaban porque tenían puestos políticos que
los demandaban, Libra pasaba grandes lapsos sin aparecerse y
los gemelos de Géminis hacían lo que les daba la gana, optó por
ver a éstos últimos.
Cástor y Póllux como de costumbre habían salido del Círculo
sin avisar a nadie, Cross buscó a Libra y tampoco estaba, fue a
ver a Virgo quien le dijo que no había problema y que tenía su
aval, después fue a ver a Acuario.
"Hola Acuario."
"¿Como estás guapo? ¿Vienes a cumplir con tu palabra y a
invitarme a una cita?"
"La verdad es que tengo un favor que pedirte."
"Nada de favores, primero la cita y después veremos que es
lo que quieres."
"Está bien. ¿Te parece mañana?"
"Mañana tengo que hacer muchas cosas, pero nos vemos
pasado mañana, ven por mí como a las once de la mañana. ¿Está
bien?"
"Perfecto."
Cross pensó que como no había nadie más prefería esperar a
la cita y ver si en ese lapso se aparecían los Gemelos. El día
llegó y Cross salió en la cita con Acuario, la verdad es que la
chica era linda y agradable, pasaron una buena velada.
"Bueno, por lo visto sólo te comportas serio al principio que
no conoces a la gente, pero en realidad eres muy divertido y
estoy de buenas. ¿Que me querías pedir?"
"Necesito ir a estudiar a la escuela del Tercer Distrito y
requiero tu aval."
"Esto no es bueno, si necesitas mi aval es porque tu
argumento es algo que Tauro no aceptó o al contrario, no
quisiste decir tus motivos. ¿Al menos me dirás cual de las dos
fue?"
"La segunda."
"¿Y yo puedo saber?"
"No."
Acuario tomó la mano de Cross. "Necesito saber porqué te
vas, me agradas y no quiero que te vayas de aquí."
"Son cuestiones personales."
"Es que me gustas."
"Lo siento, pero esto es imposible. ¿Tengo tu aval o no?"
"No."
Cross se levantó visiblemente molesto. "Ok, no necesito
saber más, adiós."
"Espera. ¿Por lo menos me darás un beso de despedida?"
Cross se acercó, la besó y la abrazó "Esto no tiene que ver
contigo, realmente me agradas, pero en mi corazón hay alguien
más."
"¿Es por ella que te vas? ¿Ella estudia en el Tercer Distrito?"
"No, me voy porque no sé en donde está y en esa escuela
están las pistas para encontrarla."
"Que suerte tiene esa chica de que la quieran así, hasta luego
Escorpión."
Acuario se dio la media vuelta y se retiró, Cross no dijo nada
más, pero se sintió mal por esa chica, se merecía a alguien mejor
que él.
"A propósito, por supuesto que tienes mi aval, también me
encargo de Leo y no te preocupes por el que te falta, habla con
Hermes, seguro él convence a Piscis."
"Gracias Andrea."
"Me gusta cómo lo dices, de ahora en adelante sólo tú tienes
permiso de llamarme así."
Los gemelos llegaron después de una semana, Cross les
explicó lo que pretendía.
"Si quieres podemos ir contigo a esa escuela." Le propuso
Póllux.
"Estoy de acuerdo, necesitarás ayuda y nosotros también
queremos saber que fue de Chris" Completó Cástor.
"Pero ya son muchos permisos... ¿No creen? Tauro y
Sagitario se negarán."
Los gemelos se voltearon a ver y empezaron a reír. "Te
equivocas amigo, nosotros no necesitamos de permisos para
ausentarnos."
"¿Por que?"
"Es una larga historia que luego te contaremos, pero que por
ahora te baste con saber que el Círculo de Géminis fue el que
nos escogió y nosotros no estamos sujetos a las leyes del
Círculo, somos libres de actuar como nos venga en gana."
"Está bien, supongo, siempre han sido así, aunque estuvieran
sujetos a sus leyes no las respetarían, necesito un aval más,
pensé en Libra pero no lo encuentro, Acuario me dijo que tal vez
Piscis…"
"Cuenta con los dos, Brachium esta actualmente en el Tercer
Distrito, yo hablaré con Elektra para que le informe de tu
situación y le de su aval a Tauro, en cuanto a Piscis, esa chica no
le niega nada a Cas y me refiero a nada de nada..."
Cross volteó a ver a Cástor.
"¿Que quieres jefe? Las chicas me encuentran irresistible."
Y era cierto, con su metro noventa de estatura, cuerpo
atlético, cabello largo rubio, ojos verdes, facciones finas pero
masculinas y look de aspecto descuidado, todas las chicas se
enamoraban de Cástor, algo parecido sucedía con Póllux, sólo
que él era más pulcro en su aspecto, pero con sus dos metros con
diez centímetros de estatura y un cuerpo demasiado musculoso
la mayoría se sentía intimidada, situación que pasaba de lado en
cuanto conocían su carácter.
"Sólo me falta hablar con Arlés, al parecer tiene ojos y oídos
por todas partes, quiero saber que ha averiguado, investiguen lo
que puedan y después vayan a verlo, nos encontraremos después
en la escuela del Tercer Distrito."
El trámite de Cross todavía tardó unos meses más, él
aprovechó para ir a Ishtar, se disfrazó como un bérserker de la
Ciudadela, esperó hasta que Argento Riazor tomara su lugar en
las audiencias de finanzas y después identificó a Dorian y a
Bastíán, buscó el mejor ángulo para proteger a Riazor a
distancia y ahí la encontró, de pie, sin maquillaje, realmente era
invisible, nadie se percataba de ella, una persona más que
pasaba desapercibida, se colocó a su lado. "Hola Diana."
La chica lo volteó a ver con desconfianza "¿Te conozco?"
"No, pero yo a ti si."
"¿Qué deseas?"
"Hablar contigo."
"Vamos a donde nadie nos vea."
"Me gustaría, pero no deseo pelear contigo."
"Chico listo, entonces desaparece y no vuelvas a
molestarme."
"Lo haré en cuanto me saques de una duda."
"¿Qué quieres saber?"
"A donde enviaron a Christina Riazor."
Diana apretó los puños, no le caía nada bien Christina Riazor.
"No sé de que me hablas."
"Lo sabes."
"Bueno, entonces no quiero decirte nada."
"Entonces tendré que matar a tu protegido."
"Como si pudieras..."
"Me están dando ganas de aceptar tu invitación de platicar a
solas."
"Hay un salón de usos múltiples a un costado de la plaza
principal, siempre está vacío, ahí podremos platicar
tranquilamente, nos vemos en veinte minutos."
"Está bien, ahí te espero."
Cross se retiró y se encaminó directamente al lugar pactado,
era un enorme salón donde se hacían las reuniones de los
sindicatos que servían al gobierno, después de diez minutos se
apareció Diana Kray. Cross no se molestó en hablar,
inmediatamente sacó a Antares, sus ojos se tornaron rojo claro.
"Bonita espada. ¿Me la puedo quedar cuando te mate?"
"Toda tuya, sólo debes hacerme un favor: que devuelvas el
guante al Círculo del Zodiaco en el Distrito I de Arcadia."
"Sé donde está, cuenta con ello."
La batalla comenzó, Cross comprobó el poder de Diana,
todos sus poderes habían sido inhibidos, sus ojos habían
recuperado su tono café claro habitual, sólo quedaba la pelea
con espadas, pero se dio cuenta de que ese era realmente el
poder de su oponente, al inhibir la energía del contrario su carta
de victoria era su habilidad con la espada, pero en esta ocasión
la guerrera tampoco se enfrentaba a un novato, aparentemente
Cross era tan bueno como ella con la espada, finalmente Diana
enfundó la suya.
"Eres bueno, pero no eres rival para mí, si peleo en serio de
tres movimientos te mataría."
"Creo que tienes razón, su fama los precede."
"Hoy estoy de buenas por el ejercicio, dime: ¿Por qué quieres
encontrar a esa chica?"
"Es algo personal."
"Entonces no puedo ayudarte."
"Bueno, por lo menos lo intenté, al ser amiga de Craig pensé
que podía contar contigo."
Diana se sobresaltó al escuchar ese nombre. "¿Conoces a
Craig?"
"Si, es mi amigo, estudié con él en el área del Cinturón, a
decir verdad y a su manera él es tan poderoso como tú. Casi
puedo decir que me da miedo conocer a tus otros dos amigos."
"Yo sé a donde mandaron a tu noviecita, si me traes un
documento en donde Craig me solicite que te ayude, te lo diré."
"Cuenta con él. ¿Riazor sabrá de nuestra plática?"
"No tiene por qué, mi trabajo es protegerlo, no cubrir sus
estupideces."
"Perfecto, te veré de nuevo en Arcadia."
"Está bien."
Cross volvió a ir a la Ciudadela, al área del Cinturón
específicamente a hablar con Craig, éste le elaboró gustoso el
documento, le pidió que le pusiera de su parte la mano en la cara
a Diana, ella entendería, Cross estaba realmente desesperado, ya
habían pasado demasiados meses desde que había obtenido la
espada y todavía desconocía el paradero de Christina, aunque en
esta ocasión ya estaba más cerca de encontrarla, regresó al
Círculo a completar los trámites de su traspaso en el área
administrativa de la escuela superior del Primer Distrito, un mes
después regresó al Tercer Distrito, a su regreso se encontró con
Elektra.
"Hola compañero, que agradable verte."
"Lo mismo digo. ¿Hay algo nuevo?"
"Si, como me lo pediste investigué la agenda de Riazor,
estará aquí la próxima semana."
"¿En el Tercer Distrito?"
"Si, un acto oficial en el que es invitado de honor."
Llegó el día del evento y Cross identificó inmediatamente a
Diana, pero esta vez Dorian estaba a su lado, era imposible
acercarse a ella.
"Lo saben."
"¿Estas seguro?"
"Si, seguramente notaron cuando Diana se desapareció en
Ishtar."
"¿Qué piensas hacer?"
"Ve a saludar a tu padre y grita en voz alta que yo te
acompaño, Dorian no va a resistir las ganas de acercarse a
buscarme…"
Elektra empezó a reír, así se comportaba Dorian, era seguro
que abandonara a Diana por proteger a su amo. En cuanto Diana
estuvo sola Cross de paró a su lado, sin hablarle le entregó un
trozo de papel, Diana lo leyó y sonrió.
"También me dijo que te diera esto."
Cross le puso la mano en el rostro, Diana se le quedó viendo
fijamente, Escorpión se sintió incómodo. "Posiblemente crucé
alguna línea que no debía pero fue lo que me pidieron."
"Si lo vuelves a hacer te corto la mano."
"Entendido."
"Espero que así como entregaste su mensaje entregues el
mío."
"Si, claro."
Diana besó en los labios a Cross "Asegúrate de que Craig lo
reciba."
Cross se quedó tieso por un momento, de ninguna manera iba
a entregar ese recado, después de ver una mueca sonriente en el
rostro de Diana comprendió que sólo lo estaba molestando.
"Respecto a nuestro asunto…"
"Si, la hija de Argento."
"Lo prometiste."
"Te veo detrás del edificio en veinte minutos."
"Bien."
Quince minutos después de que Cross se hubiera retirado,
Diana se dispuso a ir a su encuentro, pero Dorian le cortó el
camino. "Acompáñame, dice Lord Riazor que debemos partir de
inmediato."
"Ahora te alcanzo, sólo debo hacer una cosa."
"No, esto urge, ya vámonos."
"Es sólo un momento."
"Está bien, te acompaño."
"¿Perdón?"
Cerberus sonreía. "Lo que escuchaste linda, si vas al baño
entro contigo, alguien piensa que vas a ver a un insecto que tiene
el veneno en la cola…"
"Pues ese alguien es un pendejo, vámonos."
Elektra vio como Dorian se retiraba hacia el helicóptero de
Riazor con Diana Kray, presintió que todavía no hablaba con
Cross, corrió hacia ellos y les cerró el paso. "Hola Dorian."
"Elektra."
"¿No has visto a Cross?"
"No, pero presiento que está en algún lugar muy solito,
deberías ir a acompañarlo, adiós."
"Espera, que guapa compañía, preséntamela. ¿Es tu novia?"
"No te incumbe…"
"Hola, soy Elektra Riazor."
"Diana Kray."
"¿Eres su novia? Ojala que sí, ya estamos preocupados,
pensamos que nuestro Dorian es gay."
"Siento desilusionarte pero no soy su novia, yo también creo
que es gay y está enamorado de tu padre."
Las dos chicas empezaron a reír, en ese momento Argento
Riazor llamó a Dorian y Diana. Cerberus molesto hizo a un lado
a Elektra. "Te dije que ya nos íbamos, adiós."
Cross estaba en la parte trasera del edificio, ya habían pasado
veinticinco minutos y Diana no llegaba, decidió irla a buscar,
cuando llegó, únicamente vio a Elektra y al helicóptero de
Riazor alejándose, todavía alcanzó a distinguir el rostro de
Diana Kray viéndolo fijamente. "¿Qué sucedió Elektra?"
"Que los descubrieron, no le permitieron a Diana ir a
encontrarse contigo."
Cross sólo se quedó viendo cómo se alejaba el helicóptero,
nuevamente había fallado, esta vez había estado demasiado
cerca…
CAPÍTULO 7
FILOS NÚMEROS TRES Y CINCO
CERBERUS Y SIEGFRIED

Mientras veían el helicóptero con Diana Kray alejarse, Cross


comentó con Elektra: "Esto ya es demasiado, se está tardando
mucho y no puedo esperar, tendré que confrontar directamente a
Riazor."
"Yo sé cuando puedes hacerlo."
"Dímelo."
"En un mes dará una cena en su mansión del Segundo
Distrito en honor de un emisario de otro estado, ese día
podremos verlo, tú vas a acompañarme."
"Está bien."
"Ya sólo hay que arreglar el problema de tu estadía aquí, no
vas a seguir en un hotel y no puedes estar causando molestias a
los Boyet."
"Entonces… ¿Que sugieres que haga? Si me das tu aval
puedo quedarme en los dormitorios de la escuela."
"Quédate conmigo."
"No podría…"
"Vamos... Mi departamento es bastante grande, tendrías tu
propia habitación y estarías en contacto directo con Lothar, así
trabajaríamos mejor."
"Viéndolo así…"
"Además... ¿Que mejor compañía tendrías que la mía?"
"Elektra sabes que yo…"
"Cállate y vamos a que te instales."
Elektra se le colgó en la espalda a Cross y se encaminaron a
su departamento, en su mente sólo estaba Christina, no
soportaba el no saber de ella, si era necesario acabar con Riazor
lo haría, pero no se marcharía de su casa sin una respuesta
concreta.
Cuando Elektra y Cross se presentaron en la gala, todo iba
trascurriendo según las normas de etiqueta, Elektra llevaba un
vestido gris obscuro, largo y con una abertura que mostraba sus
piernas perfectas, todas las miradas masculinas estaban dirigidas
a ella, ya estaba acostumbrada, sin duda era la mujer más bella
de la gala, Cross por el contrario se sentía incomodo de ser el
centro de atención, iba vestido con un traje negro, muy elegante,
aunque pensaba que sería lo mismo si se hubiera presentado con
harapos o sin ropa, al lado de Elektra no existía nadie más, pero
estaba equivocado, todas las mujeres inmediatamente lo
observaron y le lanzaban miradas seductoras, pero Cross jamás
se dio cuenta, estaba demasiado preocupado en pasar
desapercibido, seguía sintiéndose incomodo entre tanta gente,
mientras, Elektra platicaba y socializaba con todo mundo, Cross
a su lado sólo se limitaba a sonreír, eran dos personalidades
completamente opuestas, Elektra, abierta y extrovertida, Cross,
silencioso e introvertido. Ya que estaba avanzada la reunión se
presentó Argento Riazor, iba escoltado por Dorian, al verlo
todos aplaudieron, éste empezó a saludar a los presentes, en la
primera oportunidad que tuvieron ambos se acercaron a Riazor,
Dorian les cortó el paso.
"Será mejor que te hagas a un lado perrito, hoy no estoy de
humor."
"¿Ahora te salió lo bravucón? Si quieres puedo volver a
clavarte al piso."
Elektra se acercó a Dorian y lo reprendió: "No seas estúpido.
¿Piensas armar una escena aquí? ¿En la fiesta donde mi padre es
anfitrión?"
"Su seguridad es primero que la etiqueta y no confío en él."
Señaló a Cross.
"Pero yo soy su hija, así es que quítate de mi camino."
Elektra empujó a un lado a Dorian, este intentó detenerla pero
sintió un aire completamente violento por parte de Cross. "Si la
tocas te mato."
Dorian sin siquiera inmutarse se llevó la mano a la cintura,
tocó con los dedos medios su espada, nuevamente Elektra le
habló, esta vez a su espalda. "Hazlo, pero te aseguro que con
nuestro ataque te vamos a evaporar en un segundo."
Los tres activaron el modo FILO, sus ojos cambiaron a un
color claro, los de Dorian cian, los de Elektra gris y los de Cross
rojos. La voz de Argento Riazor detuvo el inminente combate.
"Elektra, hija. ¡Que bueno que llegaste! ¡Y trajiste a Cross! Que
agradable sorpresa, pasa hijo siéntete como en tu casa."
Cross miró a Dorian con ojos de burla, cuando pasó a su lado
le susurró: "Esta vez te salvó tu amo, la próxima no tendrás tanta
suerte." Saludó a Argento Riazor como si le hubiera dado gusto
verlo.
"Me enteré que obtuviste el guante, te felicito."
"Gracias, espero que más tarde me de la oportunidad de
mostrárselo."
"¡Por supuesto! Pero mientras llega ese momento por favor
diviértanse, en cuanto pase la ceremonia oficial motivo de este
evento con gusto hablaré contigo."
Elektra y Cross dejaron a Riazor quien seguía saludando a
sus invitados. Un par de horas más tarde dio inicio la ceremonia.
"Estimados amigos, nobles que nos acompañan, militares y
políticos, es un placer para mí haber sido el anfitrión de esta
ceremonia en donde Arcadia va a estrechar lazos con Aztlán,
aunque a ambos territorios nos une el País de Boleria en esta
ocasión vamos a celebrar el compromiso matrimonial de dos
personas que debido a la importancia de sus familias, unirán más
a nuestros Estados."
Al escuchar el discurso de Riazor Cross se puso tenso, se
preguntó si Christina habría sido la protagonista de una reunión
parecida.
"Por lo tanto, la noble familia Muspelheim del Segundo
Distrito, a través de Lord Surt dan la bienvenida a la familia
Humbolt de Aztlán, a través del emisario Lord Kharlozz."
Cuando escuchó el nombre del emisario Cross se quedó
helado, ahora sabía quien era la protagonista de la fiesta.
"Por favor Lord Kharlozz, sírvase tomar la palabra."
"Le agradezco Lord Argento, es un placer para mí, para mi
familia y para mi estado presentarme en este momento para
estrechar los lazos con el Estado de Arcadia, el más poderoso
de Boleria, y me llena de orgullo que sea a través del
compromiso matrimonial de mi única hija, Kharynna Humbolt,
con el noble Lord Surt Muspelheim, señoras y señores les
presento a mi hija."
La entrada de Kharynna fue espectacular, todos se quedaron
pasmados con su porte y su belleza sin igual, llevaba puesto un
vestido rojo de noche que acentuaba su cuerpo perfecto, pero no
todos la veían a ella, Cross observó a Surt, era un tipo de unos
cuarenta y tantos años, en su rostro se mostraba la lascivia, de
ningún modo Cross permitiría eso, pensó en Christina y en que
posiblemente estuviera pasando por la misma situación, rezó
para que ahí hubiera alguien que la ayudara.
Cross sin decir palabra a Elektra cruzó el pasillo y se plantó
enfrente de Kharynna, ésta al verlo se puso roja de vergüenza y
bajó la mirada, Cross la tomó por los hombros y le dijo: "No lo
hagas."
Aquello causó conmoción, todos conocían a Lord Sargás, era
el portador de la espada sagrada y había atraído más la atención
en esa reunión que cualquier otra persona, él y Elektra jamás
pasarían desapercibidos, todo mundo pensaba que hacían una
pareja divina, Elektra no estaba menos impresionada que todos
los presentes.
Kharynna a pesar de su gran hermosura era una persona muy
tímida, la habían educado para nunca desobedecer órdenes, toda
su vida fue educada para portarse como una buena noble y
esposa, nunca tuvo amigos y al ser la única mujer entre cuatro
hermanos tampoco tuvo hermanas para jugar, sus primas que
eran las únicas personas de su edad a las que había tratado,
habían sido educadas igual que ella, por lo que la presencia de
Cross la perturbaba, no había dejado de pensar en ese chico
desde el momento en que lo conoció, fantaseaba que la rescataba
en la fiesta de compromiso, pero eran sólo eso, fantasías, ahora
que lo tenía de frente no sabía que decir, quien si habló y fuerte
fue Lord Surt.
"¿Que significa esto? ¿Y que le pasa a este tipo?"
"¡Me pasa que deberías buscarte a alguien de tu edad para
casarte y no a niñas inocentes! ¡Maldito pervertido!"
"Este insulto es inaceptable, exijo una satisfacción."
"La única satisfacción que vas a recibir es la que te de tu
mano, estoy seguro que te ha de dar mucho placer, porque esta
noche no habrá compromiso."
Lord Surt Muspelheim estaba hecho una furia. "Exijo que lo
arresten, esta violando la ley y dañando el protocolo que podría
derivar en una disputa entre dos Estados."
El Delegado del Distrito II trató de calmar la situación.
"Tranquilícese por favor Lord Surt, y usted Lord Lesath, sepa
que está violando la ley, lo mejor es que se retire y permita que
prosiga este protocolo, de lo contrario, me veré en la necesidad
de arrestarlo."
"Lo siento Delegado, pero la única forma en que voy a salir
de aquí es con Kharynna."
"No me dejas opción. ¡Arréstenlo!"
Los soldados rodearon a Cross, este adoptó pose de combate,
entre los que lo rodearon estaban el Arcángel Uriel, Comandante
Supremo de las fuerzas armadas del Distrito II y Armagedón
uno de los dos Comandantes del ejército de la Ciudadela, quien
estaba ahí para auxiliar con la seguridad y a dar fe del
compromiso, Cross no tenía posibilidades de salir vivo si los
enfrentaba a los dos, tal vez con uno sus posibilidades eran
ínfimas, pero contra los dos sus probabilidades se reducían a
cero.
Los Comandantes ordenaron a sus hombres que detuvieran a
Cross, este intentó atacar pero Kharynna lo detuvo, después se
escucharon varias explosiones de energía, todos voltearon, era
Elektra.
"Siento interrumpir pero esta lucha no es pareja. ¿Me puedo
unir a la fiesta?"
Cross comprendió el error que había cometido, no importaba
lo que pasara, Elektra nunca lo dejaría solo, ahora estaba
arriesgando también la vida de ella, Kharynna le susurró:
"Agradezco lo que hiciste pero esta es una batalla que no puedes
ganar, siempre te recordaré con cariño, ahora por favor detente,
no quiero que te lastimen, ni a ti ni a tu amiga."
Cross estaba al límite, no sabía que hacer, pero el instinto le
decía que no dejara sola a esa chica, entonces se escuchó la voz
de Argento Riazor: "Esperen caballeros, no olviden que están en
mi casa y esa niña es mi hija, no permitiré la violencia en mi
hogar. ¿Esta de acuerdo señor Delegado?"
"Estoy de acuerdo con usted, pero de alguna manera tenemos
que solucionar esto Lord Riazor."
"En eso estoy." El anfitrión volteó a ver a la hija del Emisario
de Aztlán y le prguntó: "Kharynna. ¿Quieres casarte con Lord
Surt?"
Kharynna estuvo a punto de responder que sí, quería que se
calmaran los ánimos, pero pensó en Cross, en lo que estaba
sacrificando, estaba ahí en ese momento arriesgando su vida por
ella, aún y cuando apenas la conocía.
"No señor, no quiero."
El clamor fue de asombro, Lord Kharlozz estaba al borde del
infarto, este incidente podría atraer la desgracia para Aztlán, en
cambio Surt estaba hecho una furia, iba a reclamar algo pero
Riazor lo calló. "Un momento Lord Muspelheim, ya tendrá
tiempo para tomar la palabra." Después, dirigiéndose a
Kharynna le preguntó: "¿Sabes lo que podría ocasionar tu
negativa?"
"Señor, usted me preguntó si quería casarme con Lord Surt y
mi respuesta es no, como bien sabe mi madre es originaria de
Arcadia y no deseo causar conflictos entre los dos estados que
llevo en la sangre, si es preciso que me comprometa así lo haré."
En ese momento Cross iba a reclamar pero al igual que con el
desairado prometido, Lord Riazor lo silenció. "Ya tendrás
también tu oportunidad de hablar, ahora sólo escucha por favor."
Riazor hizo una pausa para que todos le pusieran atención,
era un maestro a la hora de hablar y hacerse notar. "Amigos
invitados esta noche, la ocasión de esta celebración es la de unir
a dos pueblos, mismo que se hace mediante el compromiso de
los hijos de dos de las familias más respetadas en sus respectivas
provincias, esto se hace para hermanar a nuestros pueblos, no se
puede atacar al Estado en donde se tiene familia, por lo tanto,
tengo una solución, que si bien es cierto no va a dejar a todos
complacidos, por lo menos si puede zanjar el problema que
puede derivar en una guerra".
Riazor volvió a guardar silencio, la expectación estaba en su
punto más álgido. "Ya que la señorita Kharynna ha mostrado su
desacuerdo en comprometerse en matrimonio con Lord Surt,
pero debemos unir los lazos con el Estado de Aztlán, propongo
un nuevo compromiso: de la señorita Kharynna con Lord
Lesath."
Todos se sorprendieron ante la propuesta de Riazor, pero
nadie como Cross, Kharynna y Elektra.
"¿Estás loco papá? ¡Por supuesto que eso no va a suceder!
¡Cross no se va a comprometer con nadie!"
"Es la única solución hija, Cross o Surt."
"Pero…"
Los murmullos eran cada vez más fuertes, era increíble lo que
ahí sucedía, esta vez tomó la palabra el prometido desairado.
"Ahora si es mi momento de hablar, no voy a permitir que se me
humille de esta manera, ese muchacho aunque tiene un título
nobiliario apenas se lo concedieron y su familia no tiene ningún
peso en Arcadia, si es que tiene familia… ¡Exijo que todo
continúe según lo acordado!"
Al escuchar esto nuevamente habló Argento Riazor: "Se
equivoca señor Muspelheim, la familia de Lord Lesath si es de
cuna noble, me atrevería a decir de las más nobles, no sólo en
Arcadia sino en todo Boleria, la familia de este chico no es otra
que la Riazor."
Nuevamente hubo silencio, el ambiente estaba a punto de
estallar. ¿Que era lo que decía Lord Argento?
"Este muchacho desde los tres años ha vivido en mi casa y
fue educado como un miembro de la familia, a pesar de su corta
edad es un prodigio y ya se ha graduado de su educación
superior y no sólo eso, es un FILO, un guerrero legendario,
portador de la espada sagrada Antares, fue nombrado Lord, por
lo que por su propia cuenta tiene títulos y propiedades, yo lo
adopté desde los diez años y tengo los papeles que lo prueban,
es un digno miembro de la familia Riazor y el futuro heredero
de todo lo que tengo, ahora le pregunto al señor emisario:
¿Estaría usted de acuerdo en comprometer a su hija con mi
hijo?"
Kharlozz Humbolt, no cabía en su asombro, siempre le
desagradó Surt, de ningún modo quería casar a su hija con un
viejo de más de cuarenta años, lo hacía por Aztlán, la salida que
le daba Riazor era una bendición. "Lord Argento, por supuesto
que como padre de Kharynna, en nombre de la familia Humbolt
y del Estado de Aztlán acepto su propuesta, como usted lo dice,
no hay familia más noble en Boleria que los Riazor, estamos de
plácemes con esta solución."
Los murmullos no cesaban, Cross y Elektra seguían
impactados con lo que sucedía, entonces Kharynna con voz
apenas audible habló: "Agradezco la propuesta, pero de ningún
modo voy a forzar a quien estuvo dispuesto a dar su vida por mí
a obligarlo a casarse conmigo, todo queda como estaba pactado
originalmente…"
Cross volteó a ver a Surt, tenía una mueca de satisfacción en
los labios, ¡no se iba a salir con la suya! Riazor le habló a su
hijo adoptivo: "¿Y tú que dices Cross?"
"Que si Kharynna me acepta, seré su prometido."
Los murmullos se convirtieron en gritos, Elektra golpeó con
su puño el rostro a Cross y se fue llorando, Cross a causa del
golpe salió volando y se estrelló con una pared, Kharynna corrió
a ayudarlo, al ver esto Riazor sonrió. "Creo que esto demuestra
que la señorita Kharynna acepta gustosa la propuesta de
matrimonio. ¿Verdad princesa?"
"Si señor."
Mientras Cross seguía noqueado en los brazos de Kharynna
nadie vio cuando Lord Surt sacó su espada, en la mano derecha
tenía un guante color gris claro, en el dorso, con hilo negro se
veía el símbolo:

"Escucha muchacho: Soy el FILO numero cinco. Poseedor de


la espada sagrada Balmung. Mi nombre es Siegfried. En este
momento Escorpión a causa de la humillación de la que soy
objeto, exijo una satisfacción, te reto a un duelo a muerte."
La espada Balmung era de hoja blanca, la base de la misma
parecía la boca abierta de un dragón, a los lados de la “cruz”
sobresalían dos puntas de metal tipo colmillos, la empuñadura
era de grafito negro.
Cross no tuvo tiempo de reaccionar, rápidamente Kharynna
se colocó por delante de él y enfrente de Siegfried retando a
este último, no se le veía tímida, habló con voz clara y fuerte:
"Si quieres tener un duelo lo tendrás conmigo."
Antes de que Cross se levantara Riazor se interpuso. "Lord
Surt, nos ha sorprendido a todos, pero la decisión ya está
tomada, piense en otra forma de satisfacer su honor, la familia
Riazor está dispuesta a ceder a sus demandas, pero el precio no
es la sangre de uno de sus miembros, espero sea sabio y
recapacite, si algo sucediera aquí la desgracia caería sobre su
familia."
Siegfried, el FILO número cinco sopesó la situación, le temía
a Riazor y sabia de lo que era capaz, además, las posiciones
ahora se habían invertido, quien estaba al margen de la ley era
él, ahora a quien protegían Uriel y Armagedón era a Escorpión,
de ninguna manera él podría con esos tremendos guerreros.
"Lord Riazor, si no es con sangre no hay manera de que mi
honor quede satisfecho, por lo tanto, no requiero ninguna
compensación, mi familia es mas orgullosa que eso, me retiro,
pero antes debes de saber muchacho" refiriéndose a Cross "que
algún día me cobraré la afrenta y tú" viendo a Kharynna "no
vales que arriesgue mi vida, espero que te arrepientas toda tu
vida por tu elección."
El FILO número cinco, ahora conocido como Siegfried, así
como todos los Muspelheim salieron de la casa de Riazor sin
siquiera despedirse, estaba claro que dejaban de ser amigos,
Cross reconoció que se había equivocado con esa chica,
Kharynna no era ni cobarde ni sometida, era valiente y
responsable, sentía un nuevo respeto por ella quien todavía
seguía frente a él, Cross la tomo del hombro. "Gracias por
defenderme Kharynna."
"Sólo correspondí a lo que tú hiciste por mí, ahora vete y
busca a tu amiga."
Kharynna le sonrió, Cross pensó que en verdad tenía una
linda sonrisa, salió a buscar a Elektra, la encontró en el patio,
estaba triste y viendo hacia el cielo. "¿Te puedo acompañar?"
Elektra no respondió.
"Lo tomaré como un si."
Se sentó al lado de ella y contempló el firmamento, después
de un rato Elektra le tocó el rostro. "¿Te duele?"
"No tanto como tus lágrimas."
"¿Y te vas a casar…?"
"¡Por supuesto que no!"
"¡Pero te comprometiste!"
"Es sólo eso y lo hice para salvar a esa chica, es muy dulce y
no merecía la vida infernal que le esperaba con ese viejo
depravado."
"En eso tienes razón, nadie merece que lo sacrifiquen así."
"Además, puede que Chris se encuentre en una situación
parecida, ruego a los dioses que alguien la haya protegido."
"¿Y que va a pasar con Kharynna?"
"No lo sé, ya pensaremos en algo."
Elektra se recargó en el hombro de Cross, así estuvieron un
tiempo.
"Creo que es hora de hablar con “nuestro padre", vamos."
Cross apuró a Elektra.
Ambos se levantaron y se encaminaron al interior de la casa,
ya sólo se encontraban Lord Kharlozz, Argento Riazor, Dorian y
Kharynna.
"Señor Riazor debemos hablar."
"Adelante Cross te escucho."
"Prefiero hacerlo en privado."
"Ahora no tengo tiempo, ya será en otra ocasión."
"Entonces lo trataré aquí."
"Habla."
"Quiero que me diga en donde está Christina."
"Pero muchacho... ¿A que viene esa pregunta? Te recuerdo
que te acabas de comprometer, además, mi hija ya está casada."
Cross contuvo su enojo. "No le pedí información del estado
civil de Christina, sólo le solicité su ubicación."
"¿Para que la quieres?"
"Ese es mi problema."
"Parece que ya no es solo tuyo muchacho." Dijo Riazor
viendo hacia donde se encontraban Kharlozz y Kharynna
Humbolt.
Cross los volteó a ver, ambos tenían una expresión de
sorpresa en el rostro. "Perdón Emisario, Christina es mi hija y
fue el amor de niños de Lord Lesath, sin embargo, ella prefirió
casarse con un noble de otro estado, pero al parecer mi hijo
adoptivo no la ha olvidado."
Elektra miró con ojos de reproche a su padre, tomó a
Kharynna de la mano y la sacó de la casa. "Acompáñame
Kharynna."
"Si" Kharynna siguió a Elektra pero no dejó de mirar a Cross.
Cuando se quedaron solos Lord Kharlozz se dirigió a Cross,
exigía una explicación. "¿Que significa esto?"
Cross ni siquiera le hizo caso, siguió viendo a Riazor "Estoy
esperando su respuesta."
"Lord Kharlozz también espera la tuya."
"Yo pregunté primero."
"Muy astuto."
"Un momento, tampoco voy a permitir que se burlen así de
mi familia y de mi Estado, esto es una infamia que se
considerará un acto de hostilidad en contra de Aztlán."
"¿Ves lo que ocasionas muchacho? ¿Mi respuesta vale una
guerra?"
"Christina la vale. Yo le pregunto: ¿Su silencio vale la
guerra?"
"No, esa es la diferencia entre nosotros, yo primero pienso en
mi pueblo y en la gente que me rodea, tú sólo te riges por
cuestiones egoístas."
"¡Responda a mi pregunta!"
"Iré a ver a mi hija, regresaré en un mes, si todavía quieres tu
respuesta te espero en la casa del Distrito Comercial."
"Está bien, esperaré un mes, pero no más."
"Eres un mal agradecido Cross, hoy te salvé la vida."
"No lo creo, seguro usted creó todo esta situación del
compromiso, pero de todas formas en agradecimiento lo voy a
esperar un mes y no acabaré con usted y su lacayo en éste
momento."
Dorian ni siquiera se inmuto por la afrenta, pero Riazor si se
molestó. "Eso es un insulto Cross, te ruego que te vayas de mi
casa."
"Te recuerdo que también es mi casa… papá. Lord Kharlozz,
lamento que haya escuchado esto, además, sé que le debo una
explicación, si interrumpí la gala de compromiso fue para
ayudar a su hija, nadie tiene derecho a sacrificar la vida de
alguien más por su propio beneficio, si ustedes creen que sus
hijas son monedas de cambio es su problema, pero yo no voy a
permitir que las utilicen de esta manera, con permiso."
Cuando Cross se marchó y sólo se quedaron Lord Riazor y
Lord Humbolt, intercambiaron impresiones. "Ese muchacho es
muy impulsivo."
"Y que lo diga."
"¿Que gana con todo esto Lord Riazor?"
"Nada, todo queda según los planes, su hija cambió a un
FILO por otro y para ser sinceros creo que nos conviene más
Escorpión."
"Si usted lo dice… Bueno, ya fueron muchas emociones el
día de hoy, con su permiso Lord Riazor, me retiro a descansar."
"Adelante Emisario, esta usted en su casa."
Cuando Kharlozz se retiró Dorian habló con Riazor. "¿Que
vamos a hacer con Cross?"
"Con gusto te dejaba matarlo pero nos es muy valioso, es una
pieza determinante en nuestro plan."
"¿Y las chicas?"
"Kharynna lo quiere, lo vi en su mirada, por eso nos es tan
importante ese imbécil, tiene más poder del que cree, pero ya le
quite a una hija de las manos y me acabo de asegurar que
tampoco toque a la otra…"
Mientras tanto, afuera platicaban Elektra y Kharynna.
"No te sientas mal por lo que acaba de pasar, es sólo que
necesitamos encontrar a Christina."
"No te preocupes, sé que Cross no siente nada por mí más
que simpatía y yo les agradezco a ambos el haberme ayudado."
"Nadie se merece lo que te iban a hacer y Chris está en tu
misma situación en otro lugar, yo creo que ella no tuvo tanta
suerte."
"Si me lo permiten yo les ayudaré, veré que puedo averiguar
por medio de mi padre."
"Gracias Kharynna, eres una buena persona, me alegro que
todo haya acabado bien."
Antes de que Kharynna pudiera contestar Cross salió al patio
echando humo. "Elektra vámonos, adiós Kharynna."
Ni siquiera salieron por la entrada principal, Elektra sólo
alcanzó a despedirse de Kharynna moviendo su mano, ambos
saltaron la barda y desaparecieron, Lady Humbolt sólo alcanzó a
murmurar: "… que todo haya acabado bien."
Kharynna lanzó un beso a la noche y entró a la casa, su
rescate no fue el de un cuento de hadas, pero al menos seguía
siendo libre, fue rescatada por quien ella sentía algo especial y
tenía la oportunidad de encontrar el amor.
Cross y Elektra partieron de regreso al Distrito III, aún y
cuando Riazor había prometido hablar a su regreso ellos
seguirían investigando y al cabo de un mes se volverían a
encontrar.
Al final, Dorian se quedó solo en el vestibulo de la residencia
de su jefe en el Segundo Distrito, pensaba en como no podía
sentir emociones, todo se debía a su entrenamiento, recordó
como se había convertido en el portador de una de las espadas
sagradas, todo había sucedió hace apenas unos meses.
*****
Cuando todos los chicos se marcharon y siguieron su propio
camino Dorian se quedó con Riazor, éste le había prometido que
lo ayudaría a mejorar sus habilidades para convertirse en un
bérserker y así poder ser su guardaespaldas personal, ese era el
único deseo de Dorian, servir a su salvador y esa convicción
estaba por encima de cualquier cosa, hasta de su amor por
Michelle. Dorian siguió entrenando por un mes, hasta que una
tarde llegaron el Señor Riazor y Bastián, curiosamente no estaba
Lothar que nunca se separaba de Riazor.
"Prepara tus cosas Dorian, en una hora nos vamos."
"¿A donde?"
"Al lugar de tu entrenamiento."
"¿En donde esta eso?"
"En el estado donde nací y del que se deriva mi nombre,
vamos a Riazor."
"¿No va a venir Lothar?"
"Ya no lo necesito, cuando regresemos tu habrás tomado su
lugar."
"¿En serio?"
Dorian corrió a la casa de huéspedes a preparar sus cosas, por
fin su vida tendría sentido, mientras, Bastián comentaba con su
jefe. "Está muy contento, no sabe lo que le espera".
"Es fuerte, estoy seguro que aguantará."
"Espero que sí, ese entrenamiento es muy duro, muchos han
muerto."
"Y la prueba es peor, ese FILO es de los que no participaron
en la guerra civil, no encontré a nadie digno de llevar a
Durandal, hasta ahora..."

Cuando llegaron al estado de Riazor, se trasladaron a la


residencia del gobernador, era el hermano mayor de Argento, su
nombre: Aureo Riazor, éste no los pudo recibir por
compromisos previos, pero fueron instalados en la residencia
oficial. Al día siguiente salieron a su destino, cuando iban de
partida se encontraron con Aureo Riazor, era un tipo imponente,
su personalidad obligaba a quien lo observara a obedecerlo, sólo
de verlo se sabía que ese hombre había nacido para gobernar,
era un poco mas alto que su hermano, tenía una barba
prominente y una voz que obligaba a prestarle atención.
"Buenos días Argento."
"Buenos días hermano. ¿Como estás?"
"Estaba bien, dime... ¿Traes a otro experimento?"
"No, este chico es el definitivo."
"¿Como los otros siete que trajiste?"
"El es diferente."
"¿Ya te dijeron a lo que te vas a exponer chico? Si quieres
puedes retirarte."
La mirada de Aureo imponía pero Dorian no se acobardó.
"No señor, no me retiraré, no me importa lo que pase, si no
puedo soportar la prueba y muero en el intento quiere decir que
no soy digno y lo tendré bien merecido."
"Tienes razón Argento este chico es diferente, no por lo que
dijo, sino por la resolución que tiene en los ojos, los dejo
marcharse y hazme el favor de que si no sobrevive llévatelo de
regreso a Arcadia o tíralo en otro estado, ya estoy hasta la madre
de tus muertos y de tus intentos por resucitar esa espada."
Argento no contestó, sólo se fueron, era la primera vez en la
vida que Dorian veía que alguien le hablaba así a su mentor y
este no respondía y lo ponía en su lugar, pero no lo culpó, ese
hombre al que llamaba Aureo realmente imponía.
Después de veinte horas de viaje en auto en plena tundra y
tres días a pie por túneles subterráneos, por fin llegaron, era una
mina, ingresaron a ésta por una entrada encubierta, entonces
Riazor le explicó el entrenamiento que llevaría a Dorian.
"Mira muchacho, tu entrenamiento va a durar diez meses,
aquí serás sometido a duras pruebas de dolor físico y mental,
vamos a matar en tu cerebro toda emoción, serás una máquina
de combate perfecta, pero no te preocupes, podrás razonar y
sabrás distinguir lo bueno de lo malo, lo que te quitaremos serán
las emociones que no necesitas, orgullo, rencor, miedo, tristeza,
convertiremos tu cuerpo en una armadura impenetrable, tu
fuerza y tus habilidades aumentarán en un cien por ciento y eso
sólo es antes de que obtengas la espada sagrada".
"¿Por la que voy a combatir el próximo año?"
"No, esa ya tiene dueño, pero él aún no lo sabe."
"¿Entonces?"
"Tu tendrás una espada sagrada más poderosa, pero para
poder tenerla necesitas este entrenamiento, es tu última
oportunidad, yo no te voy a obligar a nada que no quieras hacer,
vas a sufrir mucho, me vas a gritar que me detenga pero no lo
haré, una vez que inicie no hay vuelta atrás. ¿Empezamos?"
"Adelante, no le temo al dolor, a lo único que le temo es a mi
vida pasada, lo demás es bien recibido, sobre todo si es para
mejorar."
"Así se habla muchacho, sabía que podía confiar en ti,
colócate aquí."
Dorian se recostó en una cama de metal, fue atado de piernas
y brazos, el chico concentró su energía, pasara lo que pasara no
gritaría, aguantaría cualquier dolor, era otra prueba que él se
había auto impuesto y esta vez si cumpliría, había fallado en
todas las demás, no estudió lo suficiente, no podía controlar la
energía elemental de fuego con las manos desnudas, perdió su
combate contra Póllux, fue el último de todos los chicos en la
clasificación final y sobre todo, no había alcanzado el corazón
de Michelle.
Siempre amó a la Arcángel en silencio, pero la amaba con
pasión y locura desenfrenada, incluso hasta con violencia, así
era él, extremista en todos los aspectos, no se atrevía a decirle
nada porque siempre fue muy despectiva y más con él en lo
particular, Dorian sabía que su rostro no era el más agraciado y
menos si lo comparaban con Cástor, pero tampoco era un
esperpento, sabía que era atractivo, además de que compensaba
su falta de tacto con una gran personalidad, a él le constaba que
le gustaba a las chicas, lo consideraban “masculino”, irradiaba
seguridad y se reflejaba en sus acciones.
Pero para Michelle eso no significaba nada, Elektra era su
mejor amiga, a Arlés lo respetaba, él sabía que su amigo
también la amaba pero ella nunca le dio motivo o razón para que
la cortejara, eso por lo menos tranquilizaba a Dorian, en cuanto
a los gemelos ella los adoraba, la hacían reír y parecía que
Michelle era una hermana más, al principio chocaba mucho con
Cástor, eso contribuyó al incidente en donde ese cabrón casi los
mata a los dos, pero después se llevaron mejor, se convirtieron
en grandes amigos y a él que la había defendido ni siquiera se lo
agradeció, le dijo que ella no necesitaba que nadie la defendiera,
que podía cuidarse sola, pero en cambio, después de esa noche
empezó a ver distinto a Cross, Dorian lo sabía, todo el tiempo
estaba al pendiente de lo que Michelle hacía, ahora ella veía a
Cross como él la veía a ella, eso lo enfureció, mientras él recibió
una paliza por ella, Cross sólo tuvo que gritar para que Cástor se
detuviera, lo demás fue puro teatro para impresionarlos a todos y
le resultó, mientras Michelle se enamoraba de Cross, Dorian
siguió siendo relegado a persona de segunda.
La noche antes de partir se le declaró y ella fue muy clara, no
le interesaba, cuando él insistió Michelle se molestó, le dijo que
no le gustaba ni le gustaría nunca, que no estaba a su nivel
intelectual, ni de poder, ya ni hablar socialmente, eso en vez de
molestar a Dorian lo excitó, el ver a Michelle enojada despertó
sus instintos, la tomó de los brazos y la intentó besar a la fuerza,
en eso sintió un intenso dolor en la columna, cuando volteó vio a
Póllux con una piedra en la mano, tenía la mirada asesina de su
hermano.
"Aléjate de ella si quieres seguir viviendo."
No le dio tiempo de contestar, Michelle lo fulminó con un
relámpago, pudo haberlo matado pero sólo le quiso dar una
lección, aunque no estaba herido en el exterior si quedó
avergonzado por lo que había pasado, al día siguiente, al
momento de la partida no podía ver a sus compañeros a los ojos,
pero se dio cuenta que ni Michelle ni Póllux habían dicho nada,
cuando Póllux se despidió de él sólo le dijo que controlara sus
emociones y respetara a los demás, Dorian no le respondió,
estaba más preocupado porque seguramente Michelle nunca le
volvería a hablar, pero estaba equivocado, se despidió de él
como lo hizo de todos, con un simple adiós, en sus ojos no había
rencor ni reproche, entonces fue cuando se prometió que se
convertiría en el bérserker más poderoso para así ganarse su
corazón y si no lo ganaba, la tendría de cualquier modo, incluso
a la fuerza.
Cuando empezó su entrenamiento en la mina del desierto de
hielo sólo se concentró en abandonar su cuerpo y no sentir el
dolor, no debía gritar, Riazor tenía que saber que él era fuerte y
digno de su confianza; pero las pruebas eran crueles y
antinaturales, lo bañaban en líquidos hirviendo y luego
congelaban su cuerpo, era azotado con látigos de puntas filosas,
le introducían alfileres en la cabeza que hacían querer
arrancársela; sólo había pasado la primer semana cuando
empezó a gritar, quería que el dolor parara, insultó hasta que se
cansó a Riazor, cada vez la tortura era peor, después empezó a
gritar que lo mataran, ya no soportaba el sufrimiento, no lo
dejaban ni desmayarse, con descargas eléctricas lo tenían
consciente, ni siquiera tenía control sobre sus intestinos, había
ensuciado la mesa en incontables ocasiones y apenas había
pasado un mes, todavía faltaban nueve…
Para el séptimo mes dejó de quejarse, ya había perdido toda
noción de lo que pasaba, él pensó que hasta la cordura, seguía
sufriendo, el dolor era demasiado intenso, pero simplemente ya
no podía gritar, en el último mes ya no existía, estaba perdido,
sabía que lo alimentaban inyectándole nutrientes, pero en
realidad no sabía si estaba vivo o en algún otro lugar, lo único
de lo que tenía certeza es que el dolor ya se había ido, había
olvidado desde cuando dejó de sentirlo, por eso dudaba que
estuviera vivo.
"Dorian, despierta muchacho."
"¿Donde estoy?"
"En la mina donde has estado entrenando, llevas más de un
mes dormido."
Cuando Dorian se levantó no reconocía el lugar en donde
estaba, eso no parecía una mina, parecía la habitación de un
hotel de lujo, él estaba en una cama y no en una plancha de
metal.
"¿Estás bien?"
"Si, pero no recuerdo mucho."
"Mejor para ti."
"Sólo dolor…"
"Así es, demasiado, más del que puede soportar cualquier ser
vivo, pero resististe muchacho."
"Entonces… ¿Tiene más de un mes que terminó el
entrenamiento?"
"No, el entrenamiento terminó hace una semana, pero tu
cuerpo finalmente se acostumbró al dolor, se relajó y descansó
lo que no pudo descansar en nueve meses. ¿Sientes algún
resentimiento hacia mí?"
"No, yo pedí realizar la prueba."
"Y la pasaste Dorian, si te sirve de consuelo has de saber que
muchos han realizado este entrenamiento y tú eres la única
persona que ha pasado esa prueba aparte de los miembros de la
familia Riazor."
"¿Que? Eso quiere decir que usted…"
"Así es, todas las generaciones de los Riazor pasamos por
esta prueba, nunca nadie ha fallado. No te sientas mal
muchacho, dicen que yo grité más que tú, esa plancha es el
mismísimo infierno."
"No sabía que también usted la había realizado."
"Por supuesto que si. ¿Acaso crees que te hubiera sometido a
esa tortura sin saber que era posible sobrevivir? Nunca
arriesgaría tu vida ciegamente Dorian, si te lo pedí fue porque
sabía que tú serías el único aparte de los Riazor que soportarías
el dolor, pero dime: ¿Te sientes diferente?"
"En realidad no."
"Vamos a averiguarlo, vístete, te espero afuera."
Cuando salió, Riazor le mostró cuanto había cambiado, era
otro en todos los sentidos, primero observó a su mentor
quemarse él mismo el brazo sin que nada le pasara, cuando le
entregó el fuego a Dorian para que hiciera lo mismo, al principio
dudó, pero puso el brazo en el fuego, no sentía nada y su piel
tampoco sufría cambios, después, Bastián lo empezó a golpear
con un tubo de acero, sabía que lo golpeaban porque sentía el
contacto del metal pero no sentía dolor.
"Ahora vamos a probar tus habilidades, dispara tu fuego a ese
lugar."
"Si, necesito mi espada."
"No muchacho, así lo puedes hacer, inténtalo."
Dorian no estaba muy seguro de poder hacerlo pero lo
intentó, el resultado fue una llamarada impresionante que
derritió incluso la roca sólida, también su fuerza y velocidad se
habían incrementado enormemente, ahora si era otro, pero lo
mas raro es que no sintió alegría ni satisfacción, simplemente
aceptó que ahora era más fuerte, así como había aceptado el
dolor y dejó de gritar. A la mañana siguiente regresaron a la
mansión de los Riazor, volvieron a toparse con Aureo.
"Por lo visto ahora no te equivocaste."
"Te dije que era especial".
"Si, pero esa mirada… lo destruiste por dentro."
"El sabía que eso pasaría y aun así aceptó la prueba."
"Está bien, ya tienes lo que quieres, eres libre de irte cuando
mejor lo dispongas y por favor, cuando vengas y lo traigas a él"
señaló a Bastián "avísame para no estar, sabes que no soporto su
presencia."
"No te preocupes hermano, mañana mismo partimos, me dio
gusto verte."
"Como sea. A mi también me dio gusto, aunque no me
agradas."
Argento Riazor soltó una carcajada y se retiró, al otro día
partieron con rumbo a la Ciudadela, Dorian preguntó a Bastián:
"¿Que hacemos aquí?"
"Venimos por tu espada, recuerda que todo tu entrenamiento
fue para que la pudieras manejar."
"¿Puedo preguntarte algo personal?"
"Adelante."
"No es que me interese, pero... ¿Tiene algo contra ti Aureo
Riazor?"
"Si, pero en ralidad nunca he sabido por qué. Te voy a contar
un secrerto que nadie sabe, pero ahora tú eres parte fundamental
del grupo del jefe, Aureo Riazor es mi padre."
Dorian no hizo ninguna señal de asombro, eso le gustó a
Bastián, no le gustaba hablar de su vida personal ni de su
pasado, contárselo a Dorian era como hablar con una piedra,
continuó con su relato:
"Nunca me llevé bien con él, es más frío que tú, casi te podría
decir que nos odiamos, prefiero estar con mi tío Argento, él es
más que un padre para mí, al igual que tú, por el soy capaz de
hacer lo que sea, la relación entre los hermanos es ríspida y
como siempre acompaño al tío Argento me imagino que mi
padre descarga conmigo su enojo, no es nada."
Cuando llegaron a la Ciudadela se dirigieron directamente al
edificio principal, a la parte superior.
"Dorian, eres la única persona del exterior que ha pisado este
lugar."
"¿A donde vamos?"
"Por tu destino."
Llegaron a una bóveda enorme, dentro sólo había un
portafolios de dos metros de largo, un metro de alto y treinta
centímetros de ancho.
"Toma ese portafolios y vámonos."
Dorian hizo lo que le ordenaron, después descendieron hasta
los pisos bajo tierra, entraron en una sala blindada y Riazor
abrió el portafolios, adentro había un guante gris claro en el cual
se leía el símbolo:

El bordado era en hilo negro exactamente en el dorso, junto


al guante había una espada con una hoja que se ensanchaba en la
punta, cuando Dorian la observó de cerca ésta no brilló.
"Te presento a la espada sagrada Durandal, “la espada de las
reliquias”, esta arma no reconoce a un dueño, hay que obligarla
a aceptarte, una vez que la domines, será tuya, para eso te
preparamos Dorian, cuando te insertemos la espada ésta tratará
de matarte, no le gusta ser dominada, el sufrimiento que sentiste
en tu entrenamiento no es nada, aquí vas a conocer el dolor
verdadero… ¿Estas listo?"
"Si, lo estoy, sólo tengo una pregunta."
"Dime."
"¿Como sabe eso? ¿Alguna vez conoció a alguien que la haya
portado?"
"Si, mi hermano menor Aeris Riazor fue su portador, falleció
poco antes de la guerra civil, él fue quien me contó del
sufrimiento que causa dominar esta espada."
"Si otra persona pudo hacerlo yo también."
"Recuerda que también era un Riazor, pero yo sé que lo
soportarás."
"Haga lo que tenga que hacer."
Nuevamente ataron a Dorian de los tobillos y muñecas,
después Bastián le colocó el guante en la mano derecha.
"Hazte a un lado Bastián yo haré esto, mejor sal de aquí o te
calcinarás."
"Si señor."
En cuanto Bastián salió Riazor empezó a introducir a
Durandal en el vientre de Dorian, tenía la intención de hacerlo
de un solo empujón pero fue imposible, la espada no lo permitió,
se estaba tomando su tiempo, empezó a entrar lentamente,
Riazor no mentía, el dolor que sintió Dorian no se comparaba
con nada, era interno, sentía que se le derretían todos los
órganos, sabía que aunque suplicara no había marcha atrás, la
espada entraría por completo o lo matarían en el intento,
comenzó a gritar de dolor, ya no le importaba que lo escucharan,
el orgullo lo había dejado en aquella mina del infierno, sus ojos
se tornaron cian claro y empezó a producir calor, después,
empezaron a brotar las llamas, pero estas eran especiales, eran
azules, Riazor siguió empujando la espada hasta que finalmente
esta cedió y entró al cuerpo de Dorian, le salió un tatuaje en el
pecho, Riazor lo desató.
"Es todo, tu sufrimiento ha terminado, ahora eres el guerrero
más poderoso de todos."
Y así se sentía Dorian, parecía que su poder era ilimitado.
"De ahora en adelante cuando te presentes con otro igual
dirás que eres el FILO número tres. Poseedor de la espada
sagrada Durandal, “la espada de las reliquias”. Tu nombre ahora
es Cerberus."
Dorian notó que el fuego en la habitación no se extinguía.
"¿Qué sucede con esa llama? Esta es una habitación hermética y
no hay nada aquí que pueda mantener vivo el fuego."
"Ahora que eres un FILO tu poder se ha incrementado, eres el
poseedor del fuego azul, no se extinguirá hasta que tú se lo
ordenes, puedes intensificarlo o apagarlo a voluntad."
Dorian se concentró y el fuego desapareció, por más que su
entrenamiento le quitó todas sus emociones no pudo evitar
esbozar una leve sonrisa.
CAPÍTULO 8
FILOS NÚMEROS CUATRO Y NUEVE
KWAN YIN Y BRAHMA

Cross se sintió como en casa en su nueva escuela, ya conocía


a Rhiannon así como a Astrid que eran el verdadero poder del
instituto educativo, Elektra sólo era la figura, en realidad no
hacía ninguna de sus tareas como líder, también pasaba mucho
tiempo con Drake, ese chico era muy agradable y valiente,
siempre ayudaba a los demás y no temía enfrentarse a la persona
más fuerte de la escuela con tal de defender a alguien más
indefenso, a pesar de ser un gran combatiente no manejaba
ningún tipo de energía y eso era una gran desventaja.
"…entonces, esquivé su golpe y pude derrotarlo al fin."
"Bien Drake, entonces venciste."
"Así es, cada vez me vuelvo más bueno para las batallas."
"¿Cuantos golpes dices que le diste a ese chico?"
"Me bastaron cuatro para dejarlo noqueado."
"¿Y cuantos te dio él?"
"Como veinte, pero eso no importa, lo que cuenta es el
resultado final."
"Ten cuidado amigo, si alguna vez te encuentras con alguien
realmente fuerte evita esa pelea."
"No me subestimes."
"¿Como te voy a subestimar? Si eres la persona más valiente
que he conocido."
"¿En serio?"
"Si, y también la más estúpida, hasta para un peleador hay
límites."
"Ni creas que me vas a deprimir con eso. ¡Yo sólo escuché
valiente!"
"¿No le temes a nada?"
"Si, sólo a un chico de esta escuela."
"¿A quien?"
"A ese que está ahí parado, se llama Connor, lleva más de un
año en el Instituto y es el más temido de por aquí."
Cross observó al chico que le señalaba Drake, era casi tan
alto como él y se veía fuerte, llevaba el uniforme guerrero de la
escuela: botas, pantalón de combate por fuera de éstas y camisa
blanca de manga larga desfajada y arremangada, se podía
distinguir que era ropa de guerrero por la composición de la
misma, parecía hecha de un material tipo gabardina, los
componentes que integraban ese atuendo eran altamente
resistentes a los ataques de energía elemental, era una especie de
armadura. Se notaba que a Connor no le interesaba mucho su
aspecto, la corbata roja de cuadros que era parte del uniforme
escolar la tenía amarrada en la muñeca izquierda como si de un
brazalete se tratara, llevaba el cabello un poco largo y atado con
una cinta, tenía una mirada indiferente y retadora.
"¿Por que lo dices?"
"Todo el mundo le tiene miedo, es un peleador tremendo, él
solo ha derrotado a todas las escuelas de este Distrito, en una
ocasión evitó que me dieran una golpiza pero cuando le quise
agradecer ni siquiera me miró."
"Entonces lo mejor es evitarlo."
"¿Están hablando de mí?"
"¿Que? ¡Claro que no! Hola Connor." Drake se puso
nervioso.
"Así que este es el famoso guerrero sagrado..."
"Así es, te presento a Cross."
Los dos guerreros se veían fijamente, Connor rompió el
silencio. "Cuida bien a este buscapleitos, se mete en problemas
seguido."
"No soy buscapleitos, lo que pasa es que no me gustan los
abusadores."
"Como sea." Connor levantó la mano hacia Cross a modo de
despedida, éste sólo hizo una inclinación con la cabeza.
"No se vio tan malo."
"Eso es lo que tú crees..."
"¡Jefe!"
Ambos voltearon, la voz provenía del tipo más grande que
Drake había visto en su vida.
"Hola chicos."
"Te traemos noticias."
"¿Buenas?"
"No las que esperas."
"Me lo suponía, perdón Drake, te presento a mis amigos
Cástor y Póllux."
Drake con sus uno setenta y cinco metros se sintió un
completo enano al lado de esos gigantes. "Ya los recuerdo, son
también amigos de Elektra, estuvieron la vez del combate por el
puesto de líder de esta escuela, venían con una chica hermosa.
¿Como se llamaba?"
"Se llamaba señorita fuera de tu alcance." Le dijo Póllux.
"¿Que te pasa? ¿Crees que acaso no lo sé?"
"Me cae bien este pequeñín Cross. ¿De donde lo sacaste?"
"Es amigo de Elektra y un buen guerrero, así como lo ves es
tan resistente como Dorian."
"¿En serio?"
"Te lo juro."
Acto seguido Cástor golpeó en el pecho a Drake, este salió
volando veinte metros y se estrelló con una pequeña barda, la
derrumbó.
"¡No seas idiota Cástor!" Cross corrió a ver a Drake, estaba
semi inconsciente.
"¿Como vez Pol? A mi no me pareció tan fuerte."
"A mi tampoco, pero creo que te metiste en problemas…"
Elektra venía furiosa, empezó a golpear a Cástor. "¿Acaso
estas loco? ¿Por que lo golpeaste?"
"Fue culpa de Cross, él me dijo que era tan fuerte como
Dorian…"
De repente Castor sintió un aura asesina a sus espaldas. se
trataba de una chica. "Si le hiciste daño lo vas a pagar."
Cástor volteó a ver a Cross. "Ella si es fuerte y además está
guapísima, espero que ese chico esté bien, no me gustaría
empezar una relación con ella enojados."
Ese comentario hizo enfurecer más a Rhiannon "Te voy a
aplastar insecto…"
"Creo que ya te metiste en un problema hermano."
"¿Que le vamos a hacer? Dame con todo lo que tengas
preciosa."
Rhiannon atacó a Cástor, su velocidad y fuerza eran
impresionantes, el gemelo menor realmente se esforzó para
esquivar sus golpes. "Será mejor que pares amiga o no podré
seguir sólo esquivando tus ataques."
"Observa y aprende idiota."
"¡Espera!" Era Drake quien hablaba. "A una mujer no se le
toca."
Cástor al ver a Drake de pie le dedicó una sonrisa. "¿Ya estás
bien amigo? Me alegro."
"¡Me alegro madres! ¿Estás pendejo? ¿Por que me
golpeaste?"
"Pensaba que eras un chico resistente, sólo te estaba
probando, la culpa fue de Cross."
"¡Pero no estaba preparado idiota!"
"Lo siento, entonces fue mi culpa."
En eso Cástor recibió un tremendo golpe de Rhiannon en el
rostro, la potencia del mismo la sintieron todos, fue diez veces
mayor del que recibió Drake, Cástor fue arrastrado tres metros
hacia atrás, no cayó. "¿Lo ves amigo? Así es como se recibe un
golpe sorpresivo" Cástor estaba sonriendo, aunque sangraba por
la comisura del labio.
"Te lo mereces." Rhiannon seguía molesta.
"Lo dije, eres fuerte linda, si te ofendí espero me perdones,
eso también va para ti Drake."
"Por mi está bien."
"¿Y tú linda?"
"No lo sé…"
En un segundo Cástor estaba junto a ella. "Si no me disculpas
tendré que seguirte todo el día hasta que me perdones."
Rhiannon sonrió "Si Drake está bien y ya te disculpó por mi
no hay problema."
"Gracias preciosa, por cierto, buen golpe."
"De nada, tengo más por si quieres."
"En otra ocasión tal vez…"
"Y no me digas ni linda, ni preciosa, tengo nombre."
"¿Cuál es?"
"Investígalo, adiós."
Una vez que Rhiannon se marchó Cástor se acercó a Drake y
le pasó la mano por el hombro. "En serio pequeñín, lamento lo
que sucedió, a veces me excedo…"
"¡Ya te dije que no hay problema!" Drake tenía el rostro
sombrío. "Ahora entiendo cuando Cross me dijo que había gente
con la que no me podía meter."
Drake se retiró cabizbajo, Cástor realmente se sintió
culpable. "Creo que ahora si la cagué bien y bonito."
"Debes controlarte, lo pudiste haber lesionado seriamente."
Le dijo Elektra.
"Ahora lo sé, a veces se me olvida…"
"Lo importante es que me digan que noticias me traen. ¿Ya
pudo localizar Arlés a Diana Kray?" Cross estaba ansioso.
"No, al parecer se la tragó la tierra. Ya conoces a Arlés tiene
una red impresionante de personas ubicadas en los cinco
Distritos, tiene infiltrados en todos los niveles, si alguien aparte
de Riazor sabe algo de Chris te aseguro que él lo encontrará, lo
mismo te digo de Diana Kray, mandó a su mejor hombre con un
equipo de rastreadores a Riazor a buscarla, si alguien la puede
localizar o saber que fue de ella es Geedy, pero quiere hablarte
de otra cosa, debes ir al Distrito II."
"Está bien, partimos mañana, nos vemos en la estación del
tren a las ocho de la mañana."
"Ok."
Cuando los gemelos se iban Cástor vio a Drake sentado en
una banca. "Oye amigo, quizá no seas el mejor peleador ni
tengas una gran resistencia, pero te puedo asegurar que tienes
una personalidad inigualable y un corazón de oro, eso te llevará
algún día a la grandeza, no te deprimas y da tu mejor esfuerzo, si
trabajas duro estoy seguro que en un mes resistirás ese mismo
golpe que te di hace rato."
"¿Lo dices en serio?"
"¡Por supuesto!"
"Entonces, si trabajo duro… ¿Prometes golpearme otra vez
en un mes?"
"Aunque tu novia me rompa todos los huesos."
Drake se puso rojo de vergüenza. "No es mi novia, es mi
amiga, pero te prometo que voy a entrenar muy duro para
resistir tu golpe."
"Así se habla amigo."
Ambos se estrecharon la mano y se sintieron bien de haber
arreglado un incomodo inicio al conocerse.
Cross llegó a las ocho en punto de la mañana a la estación,
los gemelos llegaron inmediatamente después, cuando estaban a
punto de abordar el tren, Cross vio a alguien conocido en la
entrada a los andenes.
"Que sorpresa verte aquí Connor."
"No es sorpresa, voy con ustedes."
"¿A que te refieres?"
"Necesito hablar con ese amigo tuyo."
"¿Y porque?" Preguntó Póllux.
"Escuché su conversación de ayer, necesito que encuentre a
alguien."
"Lo siento, pero mi amigo no es un servicio de encuentra
personas, mejor ve a otro lugar caballero." Respondió Póllux.
"El que lo siente soy yo, pero los voy a acompañar aunque no
quieran."
Cástor empezó a sonreír, era esa sonrisa que precedía a una
catástrofe, Cross lo sabía. "Mira Connor, sé que tienes fama de
ser un buen peleador, sin embargo, estos chicos están fuera de tu
liga, te prometo que hablaré con mi amigo para que te ayude,
pero por el momento retírate."
"No lo haré."
"Tú lo pediste idiota." Cástor atacó a Connor, pero no logró
impactarlo, era tan veloz como él, la diferencia física entre ellos
tampoco era significativa, el guerrero de Géminis era un par de
centímetros más alto, pero a su oponente se le veía una
constitución de su cuerpo más ancha y musculosa, aunque eso
no significaba nada en cuestión de fuerza en donde el gemelo
pequeño era claramente superior, pero Connor era mejor
peleador, después de diez minutos de combate cuerpo a cuerpo
ambos estaban cansados.
"Te equivocaste Cross, este chico si está en nuestra liga."
"Sólo quiero acompañarlos."
"La respuesta es la misma."
Cástor empuñó su Doppelhander, una espada enorme, Connor
sacó dos palos de acero que guardaba en sus pantorrillas, logró
esquivar todos y cada uno de los ataques del miembro del
Círculo del Zodiaco, los dos eran increíblemente rápidos, ambos
estaban resoplando, Hermes le dijo a Connor:
"Tal parece que tendré que esforzarme en serio para
acabarte."
Entonces Cástor activó su modo furia, un aura verde lo rodeó,
sacó su revólver, lo transformó en un arma de un cañón más
grande y disparó a Connor, éste recibió el impacto, la explosión
fue enorme, el humo que se había generado impedía ver, todos
pensaban que Connor estaba muerto o próximo a la muerte, en
ese momento Cross vio el verdadero poder de Cástor. Pero
Connor no cayó, ahora sus ojos habían cambiado de color, ya no
eran cafés, se vislumbraban de un color oro claro, sostenía una
espada corta en cada mano y un guante gris con el símbolo:

En letras negras que cubría su mano derecha.


"Soy Hermes guerrero protector del Círculo de Géminis,
exijo te presentes…"
"Soy el FILO número nueve. Portador de la espada sagrada
Ammavaru, “la espada cósmica”. Mi nombre es Brahma."
Ambos contendientes se dispusieron a atacar, Cástor cambió
sus armas a dos cañones del tamaño de un puño, Connor formó
una bestia con su energía natural, pero no cualquier animal, uno
de los más peligrosos que existían: el basilisco, ambos
contendientes se atacaron a matar, pero segundos antes de que se
golpearan Póllux detuvo el ataque de Cástor, también estaba
rodeado de un aura pero de color plateada y tenía en las manos
dos grandes guantes de metal, por su parte, Cross detuvo a
Connor con Antares, sus ojos habían cambiado a un color rojo
claro.
"Tranquilos los dos, no tiene que morir nadie hoy, si tanto te
interesa venir con nosotros que arriesgas tu vida entonces
acompáñanos Connor."
Cástor se tranquilizó, el que su hermano se pusiera enfrente
hizo que apagara su modo asesino, si su amigo permitía que ese
chico los acompañara él no pondría objeciones, respetaba a
Cross y no pondría en duda su buen juicio, esta vez no hubo
bromas, simplemente se pusieron en camino.
Mientras el tren los llevaba a su destino, Connor tenía la vana
esperanza de que ese amigo del que hablaban lo pudiera ayudar
a encontrar a esa persona que pensaba había muerto, hace un
año le dijeron que estaba viva, llevaba varios meses buscándola,
esperaba poderla encontrar, en ese momento lo único que tenía
era el recuerdo…
*****
Connor creció en el Distrito V en el territorio del antiguo
Juez del Sur: Mefistófeles, ahí junto con otros niños fue
entrenado por Caronte, era el primer oficial del Juez, su misión
era entrenar a esos niños con la finalidad de algún día levantarse
en armas en contra de la Ciudadela, desde pequeño la única
educación que recibió fue la del combate, todos los días a todas
horas.
Los niños llevados a Caronte eran especiales, tenían sangre
de guerreros, fueron elegidos y robados de otros Distritos
aprovechándose de la Guerra Civil, dos de ellos serían los
elegidos para portar las legendarias espadas sagradas Ammavaru
y Samsara que estaban en posesión de Mefistófeles.
Los niños aprendieron técnicas de combate y de asesinato, a
ser unas máquinas de guerra imparables, eran doce y esperaban
ser el mejor ejército de Arcadia, así como sus liberadores.
Desde el principio Connor sintió una empatía innata con una
pequeña llamada Selene, era una niñita que parecía frágil pero
tenía una gran facilidad para controlar la espada, más que un
arma parecía una extensión de su cuerpo, siempre entrenaban
juntos y hacían todas sus prácticas en equipo.
Al ir creciendo los niños se fueron formando un carácter de
obediencia, matar no significaba nada para ellos, al fin y al cabo
habían crecido en el Distrito V, ahí la muerte y el asesinato eran
una cosa natural. La primera vez que Connor asesinó a una
persona contaba con sólo cuatro años de edad, se decía entre los
mismos niños que las espadas sagradas pertenecerían sin duda
alguna a Connor, el mejor peleador y manejador de la espada; o
a Hakkon, éste era el hermano mayor de Selene y tenía un
cuerpo parecido al de Póllux, aunque un poco menos
impresionante, también era muy joven para tener un cuerpo tan
desarrollado, era el más fuerte de todos, también tenían
posibilidades pero en menor medida Selene la más ágil y
Sigmund el más inteligente.
Cuando llegaron a los dieciocho años Selene y Connor se
habían enamorado, ambos acordaron esconder ese afecto que se
tenían a los demás puesto que estaban prohibidos los
sentimientos, sólo se permitía el lazo de la amistad porque al ser
una unidad de combate necesitaban confiar los unos en los otros,
pero Selene y Connor no pudieron evitarlo, todo sucedió una
vez que los mandaron a asesinar a una pandilla que estaba
volviéndose demasiado poderosa, contaban con más de
cincuenta miembros, los dos asesinos los mataron a todos, de
regreso venían bromeando hasta que Selene se dio cuenta que
Connor venía herido, inmediatamente le practicó los primeros
auxilios y le dijo que descansaran en un inmueble abandonado,
al otro día que estuviera mejor seguirían su camino, la noche era
fría y Connor estaba temblando a causa de su herida, Selene lo
abrazó para calentarlo y sucedió, primero fue un beso, después
una caricia, otra, no se pudieron controlar, todavía tenían encima
la adrenalina de haber librado una cruenta batalla e hicieron el
amor en ese lugar. Después de ese momento buscaban cualquier
oportunidad para estar solos y amarse, en las noches siempre
dormían juntos en el suelo, pero cuidándose de no ser vistos
intimando, sólo se tocaban las manos con las yemas de los
dedos, si los descubrían sus vidas corrían peligro.
Después de algunos meses de amarse en secreto Connor le
propuso a Selene que huyeran, él sólo la quería a ella y no
soportaba más estarse escondiendo, por el contrario, Selene
tampoco soportaba engañar a su maestro y a sus compañeros,
tenía completamente impreso en la mente ese objetivo para el
que los habían entrenado, esa era su prioridad numero uno y su
finalidad en la vida, lo de Connor no era más que una
distracción a la que no podía resistirse y por la que se sentía
culpable, en varias ocasiones le había dicho a Connor que no lo
haría más, pero llegado el momento siempre sucumbía.
Unos meses antes de que Connor cumpliera los diecinueve
años, Caronte mandó a llamar a todos sus alumnos, les dijo que
formaran parejas, todos pensaban que era una rutina de
ejercicios, Connor generalmente entrenaba con Selene pero en
esta ocasión estaba con Karl, el hermano menor de su amante.
Sigmund les había comentado a los dos que el chico deseaba
medir su fuerza con Connor y este aceptó, también quería probar
la fuerza de Karl, lo quería como a un hermano, cuando las
parejas estuvieron formadas Caronte les habló:
"Mis queridos alumnos, ya casi es la hora en que va a
empezar una nueva revolución y nosotros seremos una parte
vital de la misma, este va a ser su último entrenamiento,
después, finalmente las espadas sagradas les serán entregadas a
dos de ustedes, una vez que haya pasado esto todos partirán con
rumbos distintos a empezar la obra que desde el momento en
que los tomé bajo mi abrigo se les ha encomendado, en su
última prueba van a tener un combate con su compañero… a
muerte."
Todos los alumnos estaban bromeando y sonriendo hasta que
escucharon la palabra a muerte, se voltearon a ver entre ellos y a
su maestro, Connor fue el que se atrevió a preguntar: "¿Por que
a muerte maestro? Somos compañeros y tenemos la misma
causa."
"Porque la batalla que van a librar en un futuro requiere un
compromiso total, si son capaces de matar a la persona con la
que han convivido toda su vida, son capaces de realizar
cualquier cosa…"
"Yo no quiero pelear con Karl y estoy seguro de que las
demás parejas han elegido a su mejor compañero de
entrenamiento y no lo quieren matar, por lo menos permítanos
elegir a nuestros oponentes."
Connor no quería pelear con Karl, además de que
simpatizaba con él más que con nadie, era el hermano pequeño
de Selene, ella le había hecho jurarle que siempre protegería a su
hermano pequeño y ahora debía matarlo.
"No Connor, en una guerra no puedes elegir a quien matar, el
enemigo es el enemigo y no puedes dudar, puede ser una mujer,
un familiar, un amigo, un niño o tu entrañable compañero, es
decir cualquiera, todos deben hacer lo que les fue enseñado,
siempre se les educó para abrazar a la causa, si no pueden matar
a su compañero, no sirven, serán considerados traidores y
ejecutados con el mayor deshonor."
Connor estaba desesperado. "¡Al diablo la causa! ¿Quien nos
va a ejecutar? Somos la fuerza más poderosa, somos
invencibles, derrotaremos lo que nos manden, cumpliremos
nuestra misión en la vida a nuestra manera."
"¡Espera Connor!" Gritó Sigmund "Posiblemente a ti no te
interese la causa, pero a mi y a los otros sí."
Todos los chicos estaban petrificados y viendo al suelo, no
sabían que pensar, debían decidir entre dos propuestas
completamente opuestas, nadie quería matar a su amigo, pero el
sentimiento a la causa lo tenían bien arraigado en sus corazones,
Sigmund al ver que nadie se movía, tomó su espada y cortó la
cara de su compañero, éste se defendió y comenzaron a pelear,
Sigmund ganó, le atravesó el corazón a su rival, todos los demás
al ver esto se pusieron en guardia.
Los duelos comenzaron, Hakkon y Selene vencieron a sus
oponentes, ya había cinco vencedores: los hermanos, Sigmund,
Karen y Anuk, sólo faltaba el duelo de Connor y Karl.
Connor al ver quien fue el compañero de Sigmund lo
comprendió todo, ese maldito sabía lo que iba a suceder y eligió
de pareja a Otto, nunca en la vida Sigmund había entrenado con
él, siempre lo humillaba y lo dejaba de lado, en más de una
ocasión había dicho que lo mejor que le podía pasar a ese chico
sería que se muriera en un entrenamiento, Otto era el discípulo
más débil de todos y el más antipático, era un soplón y un
adulador, era de quien más se cuidaban él y Selene de no ser
descubiertos, Connor sabía que Selene le gustaba a Sigmund y
precisamente ese día los había convencido de no entrenar juntos,
no podía arriesgarse a que ellos se enfrentaran, cualquiera podía
perder. Entonces debió forjar su plan, él pelearía con el
compañero habitual del hermano pequeño de la chica que le
gustaba, al que seguramente vencería y de paso también se
aseguró de que Selene nunca más en su vida le volviera a hablar
a Connor, con cualquiera de las dos opciones que contaba estaba
jodido, si perdía moría y si ganaba el duelo sería matando a
Karl, la persona que había jurado proteger, a quien Selene más
quería en la vida, por supuesto que estaba todo claro, Connor
estalló en cólera.
"Maldito bastardo. ¿Tu lo sabías verdad? Sabías que esto iba
a suceder y lo planeaste a tu entera conveniencia, te juro que no
voy a matar a Karl, pero si te mataré a ti."
"Piensa lo que quieras, pero la causa es primero y vas a tener
que pelear."
Caronte por fin habló: "Connor, ahora eres una espada rota,
no tienes ni la voluntad ni los ideales para estar en la causa, tu
castigo es la muerte. Karl, cumple la sentencia."
Karl atacó, realmente era muy bueno, casi tan bueno como
sus hermanos, pero Connor era el mejor de todos, hirió a Karl y
huyó, Selene ni siquiera podía ver la pelea, agradeció que
Connor hubiera huido.
Caronte envió a todos los discípulos que habían sobrevivido a
sus duelos a capturar a Connor, vivo o muerto, la persecución
fue feroz, al final Karl y Anuk lo encontraron, se batieron en
duelo con Connor, la batalla estaba pareja, Karl agradeció lo
sucedido, si Connor lo hubiera atacado durante la prueba el
ahora estaría muerto, pero con Anuk era diferente, seguro lo
vencerían.
Connor entendió que el duelo no podía seguir, se estaba
cansando y podrían venir refuerzos, planeó matar a Anuk y dejar
herido a Karl, mejor cortarle una mano que quitarle la vida,
adoptó una posición de ataque que él había inventado, tomó la
espada con la mano derecha por el mango a la altura del pecho y
descansando la punta en los nudillos de la mano izquierda, como
si fuera un palo de billar, el truco consistía en que reunía energía
en la mano derecha y lanzaba la espada como si fuera un misil,
con la mano izquierda le daba dirección, cuando disparó Anuk
se pudo mover y fue clavado a una pared por el hombro, estaba
fuera de combate, Connor tomó la espada de Anuk para repetir
la estrategia con Karl pero éste se adelantó y arremetió contra el
prófugo dirigiendo su espada al corazón, en una especie de
reflejo sin pensarlo Connor desvió el ataque de Karl y le clavó la
espada en el cuello, todo había terminado, al morir el menor se
escuchó un grito, era Selene, los miraba desde un edificio a cien
metros del lugar del duelo.
"¡Maldito! ¿Que hiciste?"
"Lo siento, no lo pude evitar."
"Juraste que lo protegerías."
"¿Y no lo hice? Por eso renuncié a todo en lo que creía, por
ese juramento, pero el maldito cabrón me encontró y trató de
matarme."
"Te prometo que te voy a cazar como la rata que eres y te voy
a matar…"
Connor no dijo nada, no tenía caso, solo huyó, su vida había
terminado, no tenía casa, amigos, amor, ni objetivo en la vida,
su maestro tenía razón, era una espada rota, al siguiente día
vagando por las calles pensó que no valía la pena vivir, se
desquitaría de los que le hicieron esto, empezando por su
maestro, le mataría cuando los demás salieran a cazarlo, después
buscaría a Sigmund y le cortaría la cabeza, finalmente
abandonaría el Quinto Distrito, no tenía caso continuar ahí, él no
era un criminal condenado por lo que no tenía un brazalete que
lo obligara a vivir en ese lugar.
Esa misma noche se escabulló hasta su antiguo hogar, se
percató de que no había nadie, seguramente lo estaban
buscando, únicamente estaba Anuk puesto que él lo había
herido. Connor se acercó y le puso la espada en la garganta.
"Sólo lo voy a preguntar una vez Anuk. ¿Donde esta
Caronte?"
"Mátame."
"¿No recuerdas lo que nos enseñó? Aquí no hay amigos, sólo
una misión. ¿Cuánto le debes que prefieres morir a darme su
ubicación? El te obligó a matar a tu primo Marduk, yo sé que lo
querías como a un hermano, si la causa es más importante es
preferible que tú vivas, el ya está viejo."
"Te lo diré sólo porque no hay nada que puedas hacer,
Caronte esta en la casa del Juez del Sur, fue por las espadas
sagradas, es imposible que llegues a él, está bien protegido."
"Eso lo veremos."
Connor se encaminó a la guarida del Juez del Sur, era un
experto en infiltrarse y matar silenciosamente, una vez adentro
escuchó la conversación de Caronte y Mefistófeles.
"Aquí están las espadas Caronte, al parecer una ya eligió
dueño, entrega la otra y sigamos con el plan."
Fue entonces cuando Connor irrumpió en la habitación,
estaba dispuesto a luchar con los dos, pero lo que vio lo dejó
helado, efectivamente, Caronte estaba bien protegido, el maldito
sabía que posiblemente Connor iría por él y se cubrió lo mejor
posible, lo protegía Selene."Hola Connor, finalmente llegaste."
El chico no respondió, estaba pensando la forma de huir de
ahí, no lo había perdido todo sólo para enfrentarse a Selene, pero
no era tan fácil, Selene era más rápida que el.
"Ni lo pienses muchacho estás rodeado". Connor vio que
Mefistófeles tenía razón, entre los tres cubrían todos los puntos
de escape posibles, aunque Mefistófeles usaba muletas pues le
habían destrozado las piernas en la última guerra civil era
conocido por lo bien que las usaba como armas, eran de acero y
salían cuchillas de sus bases, además, Connor no tenía nada
contra él, entonces se decidió por atacar a Caronte, seguramente
no lo lograría pero moriría en el intento, pero algo distrajo su
atención, al fondo de la habitación había cuatro espadas cortas
que estaban resplandeciendo, dos eran rectas en forma de cruz y
las otras dos eran delgadas y curvas hasta la empuñadura.
"¿Qué recomiendas Caronte? Al parecer Ammavaru ya
reconoció a su dueño."
"Pero no es de confianza, no nos sirve."
Tanto Connor como Selene tuvieron el mismo pensamiento y
ambos se lanzaron sobre las espadas Connor tomó las dos
espadas cortas con empuñadura en forma de cruz y Selene las
espadas curveadas, de repente la mano derecha de ambos se
empezó a cubrir con un guante gris, Connor se percató que en el
de Selene se leía en hilo negro el símbolo:

"Perfecto Caronte los hemos encontrado, ambas espadas los


reconocieron como portadores, tenemos a nuestros Generales."
"Pero ese chico nos traicionó."
"Cuestión de enfoques, al final mató a su oponente. ¿O no?"
"Usted decide señor."
Después, Mefistófeles les habló directamente a Connor y
Selene. "Chicos, cálmense por favor, les presento a las espadas
sagradas Samsara y Ammavaru, a partir de este momento sus
nombres de nacimiento serán olvidados, acaban de renacer como
guerreros sagrados, serán los FILOS cuatro y nueve, ahora serán
conocidos como Kwan Yin y Brahma." Connor y Selene seguían
en silencio. "Empezaré contigo Kwan Yin, tu espada se llama
Samsara y es conocida como la espada reencarnación, puede
dividirse en dos espadas pequeñas llamadas la derecha
Masamune y la izquierda Muramasa, el nombre lo tienen
grabado en la empuñadura, coloca la izquierda sobre la derecha
y tendrás una espada larga."
Así lo hizo Selene y maravillada observó como las espadas se
fundían en una sola, el mango de la espada izquierda se
deslizaba hacia debajo de la hoja de la espada derecha hasta
formar una sola hoja en la cual se leía Samsara.
"Ahora Brahma, haz lo mismo con las tuyas la derecha se
llama Shiva y la izquierda Vishnú, sus nombres también están
grabados en las empuñaduras." Connor repitió el movimiento de
Selene y pasó lo mismo, en la hoja de la espada larga se leía
Ammavaru.
"Muchachos, es hora de que inicie una nueva era, Connor, tu
serás uno de los comandantes, bienvenido nuevamente a bordo."
"No, el no va a ser nada, es un traidor y lo trataré como tal."
Gritó Selene.
Mefistófeles se puso estricto y reprendió a Selene: "Recuerda
Kwan Yin que el máximo jefe del movimiento soy yo y aquí se
cumplen mis órdenes."
Selene volteó a ver a Caronte, éste hizo una afirmación y en
segundos Selene atacó al Juez del Sur y lo mató.
"Parece ser que ahora yo soy el Jefe Supremo." Dijo Caronte.
"Connor, tus crímenes son imperdonables y en este momento se
ejecutara tu sentencia, la muerte."
Selene atacó a Connor, los ojos de ambos cambiaron de
color, los de Connor a un oro claro y los de Selene a un amarillo
claro, ambos eran demasiado buenos y no se definía un ganador,
ninguno sabía que poseía energía natural.
"En este ataque se define todo Connor." Selene estaba
llorando.
"No, por favor, si es así mátame." Connor bajo su espada y
dejó su cuerpo al descubierto.
"No Connor, te vas a defender, si no lo haces voy a matar a
Kristhild."
"No te atreverías."
"Mataste a mi hermano y sé que la quieres, defiéndete o los
dos morirán."
"Así es Connor." Le dijo Caronte, "Sabemos el cariño que
sientes por esa mocosa, o peleas como hombre o esa niña se
muere, por lo menos ten la decencia de fallecer como un
guerrero."
Connor seguía confundido, no acababa de entender lo que le
decían, pero si era cierto no iba a permitir que tocaran a
Kristhild, era una niña que había llevado él mismo al cuartel
hacía diez años, alguno de sus compañeros había matado a su
madre, una drogadicta que andaba con una pandilla rebelde,
cuando encontraron a la niña Sigmund intentó matarla pero
Connor no lo permitió, convenció a Caronte de que podía
ayudarles y de paso también recibió el entrenamiento respectivo,
no tenía el talento natural de los demás alumnos para el
combate, pero demostró que podría ser una elementor a futuro,
ya contaba con trece años y Connor la quería y protegía como a
una hermana menor, entonces no tuvo más remedio, planeó su
propia muerte. "Esta bien Selene tú ganas."
Ambos se colocaron en posición de efectuar su ataque más
poderoso, los dos sabían que el ataque de Selene era mejor y
más letal, pero Connor tenía una pequeña posibilidad de ganar si
realizaba su ataque a la perfección, Connor ya había planeado
dejar su defensa floja en el movimiento final de Selene, eso le
cortaría la cabeza, así salvaría a las dos chicas, sus movimientos
los habían ejecutado por años con palos de madera, parecería
que lucho y murió. "Adelante Selene, sólo recuerda que yo
nunca quise que todo esto pasara, yo te amo."
Selene atacó a Connor chocaron las espadas en cinco
ocasiones, ambos prepararon su movimiento final, Connor
llevaba la cuenta perfectamente, Selene daría tres giros en el aire
golpeándolo con su espada y al final atacaría su cuello desde un
punto que decidiría en el último segundo en una posición
contraria a la de sus giros, él solo tendría que evitar los tres
golpes en los giros y después mediante un movimiento
prácticamente imperceptible, dejaría pasar la espada de Selene y
él moriría.
Bloqueo el primer giro, preparó su espada en el segundo,
contraatacó en el tercero y… todo terminó, en el contraataque le
enterró la espada en el pecho a Selene, Connor soltó su arma y
corrió hacia el cuerpo inerte de su amada, ella había pensado lo
mismo y le ganó la partida, se dejó matar.
"¿Porque?"
"Lo intenté, como lo hice muchas veces antes, pero siempre
sucumbía ante tus encantos, yo también te amo y no soy capaz
de matarte, pero tampoco te puedo perdonar el asesinato de mi
hermano, ésta fue la mejor opción, cuídate."
Selene tomó la mejilla de Connor y lo besó en los labios,
después, exhaló su último aliento y cerró los ojos, Connor la
dejó en el suelo y enfrentó a Caronte, había demasiado odio
entre los dos.
"Maldito seas muchacho, me quitaste a mi mejor guerrera,
pero no importa, con esos sentimientos ya no me servía, sólo has
retrasado los planes, con tu muerte ya encontraré a nuevos
portadores de Samsara y Ammavaru. ¡Muere!"
Caronte atacó con su energía elemental de tipo agua a
Connor, éste estaba frustrado, no podía acercarse a Caronte y su
energía había menguado, la batalla con Selene lo había agotado,
para colmo de males el poder de su maestro era completamente
destructivo, no se le veía punto débil para atacarlo, entonces,
toda la frustración y odio de Connor sacaron a relucir a su
energía natural, una bestia mítica tan poderosa y destructiva
como el ataque de su rival: el basilisco, un animal mitológico
con forma de gallo con cuatro patas, plumas amarillas, grandes
alas espinosas y cola de serpiente con terminación en garfio, era
una bestia capaz de matar con la mirada, la voz o tocando a la
víctima, cuando lo vio Caronte fue demasiado tarde.
"No es posible, tú no puedes controlar ese poder, ni
Mefistófeles lo tenía…"
Los ojos del basilisco se abrieron y encendieron como dos
llamas, Connor atacó con energía psíquica a Caronte, le reventó
el cerebro, Caronte cayó sin vida al suelo.
Pero la bestia no sólo mató a Caronte, también afectó a
Connor, éste sintió que la vida se le iba, apenas alcanzó a cerrar
los ojos de su bestia, ya no tenía fuerza, sabía que tarde o
temprano lo encontrarían, se arrastró a la salida y huyó, salió
apenas a tiempo, cuando los refuerzos llegaron encontraron tres
cuerpos en la guarida del Juez del Sur, ahora la cabeza de
Brahma tenía precio.

El FILO número nueve logró huir del Quinto Distrito, dejó


tras de sí muerte y destrucción, consiguió evitar a sus antiguos
compañeros, salió por una compuerta secreta al Distrito III.
Connor seguía atormentándose por la muerte de Selene,
intentó quitarse la vida pero no tuvo el valor, entonces decidió
mostrarse para que un asesino lo encontrara y lo matara, él no se
defendería. Un día caminando por la calle una hermosa chica se
le acercó, era rubia y tenía una sonrisa sincera.
"Hola. ¿Te puedo hacer una pregunta?"
"Dime."
"Ese guante que traes en la mano derecha… ¿Sabes lo que
significa?"
"No." Mintió.
"¿Porque llevas esas espadas al descubierto?"
"¿Donde más las voy a llevar?"
"¿Te importaría si te invito a comer?"
Connor al principio tuvo desconfianza, pero esa linda chica
se veía inofensiva, al final pensó que si era una asesina o una
trampa no importaba, ya estaba decidido a morir. "Está bien,
dime a donde vamos…"
"¿Que te parece si compramos comida para llevar y vamos a
mi escuela? Conozco un lugar tranquilo."
"Lo que quieras."
Connor acompañó a esa chica, aunque no dejaba de hablar de
cosas intrascendentes era agradable, desde sus días en que
entrenaba con sus condiscípulos no se sentía tan a gusto,
después de comer Elektra fue más directa.
"En serio Connor… ¿Tienes idea de lo que ese guante
representa?"
Connor calló, la plática lo incomodaba, el hablar de
Ammavaru lo llevaba a recordar a Selene, entonces, Elektra al
ver que Connor callaba sacó su guante, Connor se sorprendió y
la miró con atención, el guante era idéntico al de él y al de
Selene, pero tenía escrito en hilo negro un símbolo distinto.
"Soy el FILO número once. Poseedora de la espada sagrada
Spartha. Mi nombre es Athena."
Connor todavía no creía lo que estaba viendo. "¿Que significa
eso?"
Elektra le platicó la historia de los doce FILOS y de cómo las
espadas sagradas elegían a sus propietarios, le enseñó sus
tatuajes y a Spartha.
"Ahora entiendo, hace mucho me dieron esa platica pero no
presté atención, cuando vi las espadas por primera vez estas
resplandecían, cuando las tomé el guante se formó en mi mano."
"Es interesante, Spartha se formó dentro de mí, después me
entregaron el guante."
"Y ahora... ¿Que sigue?"
"Introduce la espada en tu espalda de esta manera, te saldrán
los tatuajes en el cuerpo que te van a indicar en donde van a
reposar tus armas."
Connor así lo hizo, introdujo a Ammavaru en su espalda, tal
cual lo había hecho Elektra, le salieron dos tatuajes en los
antebrazos pero en la parte exterior, en el brazo derecho se leía
Shiva y en el izquierdo Vishnú.
"Interesante, te salieron en el lado contrario al mío, tus ojos
cambian a un color oro claro."
Connor asintió.
"Ahora dime. ¿Sabes el nombre de tu espada y tu nombre
como FILO?"
"Si, la espada unida se llama Ammavaru, me dijeron que mi
nombre sería Brahma."
"¿Y cual es tu poder espiritual?"
"¿Que es eso?"
"El poder que tienes como FILO, debes de controlar algún
poder natural o elemental."
"Supongo que es natural."
"¿A que bestia de la naturaleza responde?"
"A un animal."
"¿Que animal?"
"Uno muy peligroso llamado basilisco."
"Si lo es, conozco la leyenda."
"Cuando usé su poder, casi me mata, utiliza mucha energía."
"Muéstramelo."
"No puedo, es peligroso."
"Mira Connor, es importante que controles tu poder o puedes
lastimarte tú y a otros, a partir de hoy te voy a ayudar a
controlarlo, no te preocupes por mí, se cuidarme, pero este es un
mundo violento y peligroso, no puedo dejar que andes por ahí
con un poder que no controlas."
Elektra le daba ternura y confianza a Connor, nadie se había
portado tan bien con él en toda su vida y se ofrecía a ayudarlo
sin pedir nada a cambio, Connor aceptó.
"Bien, entonces nos vemos todos los días a las tres en el
gimnasio, a esta hora está vacío y nadie nos molestará."
"¿Cual es el gimnasio?"
"La puerta que esta enfrente de ti."
"Yo veo dos."
"¿No sabes leer Connor?"
Connor se sintió avergonzado, nunca en su vida había
necesitado leer, sabía hacer sumas y leer los números, nada más.
"No te preocupes, estás en el lugar indicado, esta es una
escuela y aquí aprenderás muchas cosas, conozco a la líder
temporal del Colegio por lo que no tendré problemas en
inscribirte, te vas a quedar en los dormitorios de la escuela."
Connor pensó en la propuesta de Elektra y le agradó, la
escuela era un lugar público y podría ser localizado, además,
tendría un sitio en donde quedarse.
"Gracias… ¿Porque me ayudas tanto y te preocupas por mi?"
"Porque yo y mis amigos venimos de la calle, creo que todos
merecen una oportunidad en la vida."
Así Connor conoció otro mundo, uno distinto al que estaba
acostumbrado, cuando tuvo su primer pelea estuvo a punto de
matar a sus contrincantes, pero Elektra lo detuvo.
"¿Que haces?"
"Ellos empezaron."
"Si, y les diste una paliza. ¿Porque los ibas a matar?"
Connor no supo que decir y Elektra presintió que ese chico
tenía un pasado muy oscuro.
"Connor, prométeme que no vas a matar nunca a nadie a
menos que sea inevitable."
"¿Porque?"
"Porque matar es malo."
"Tú mandas, sabes que soy incondicional tuyo."
A partir de ese momento Connor fue temido en la escuela,
arrasaba con quien se le pusiera enfrente pero sin matar, muchas
veces lo enviaban a él solo a poner orden en otras escuelas del
Distrito que se estaban volviendo más violentas de lo
permisible, la política de Elektra era la convivencia, aunque
Connor seguía practicando con Elektra, éste dejo de lado las
espadas para combatir con otros estudiantes y utilizó un par de
tonfas a las que les quitó la agarradera lateral y las utilizó como
dos palos, tenía bastante experiencia utilizando dos espadas y las
dos barras de acero le quedaban perfectas.
Una vez establecido en la escuela Connor no era nada
sociable, no tenía amigos, sólo Elektra, con ella conversaba,
bromeaba y hasta reía, también hablaba con Rhiannon y Astrid
pero era más formal la relación, era un solitario, a las chicas del
Colegio les encantaba Connor, toda vez que era apuesto,
respetado y silencioso, era alto y llevaba el cabello semi largo,
su espalda era ancha y su cuerpo musculoso, resultado de toda
una vida de entrenamiento sin descanso, sus facciones eran
masculinas y sus ojos café claro expresaban peligro, decían que
tenía un aire místico, de vez en cuando pasaba alguna noche con
una chica pero después las evitaba, aún así lo seguían buscando.
En cierta ocasión le avisaron que había problemas en el área
sur de la escuela, un chico armado y peligroso amenazaba con
entrar, Connor fue a su encuentro, en cuanto se vieron intruso y
anfitrión se reconocieron.
"¿Que haces aquí Anuk?"
"Al fin te encuentro Brahma."
"¿Ya sabes que soy un FILO y aún así me enfrentas?"
"Ordenes son ordenes."
"Entonces ven y mátame."
"Eso quisiera pero no estoy a tu altura, sólo soy un rastreador
de Hades."
"¿Quién es él?"
"El nuevo Juez del Sur, ya que tú mataste al anterior…"
"A veces las cosas no son lo que parecen, pero… ¿De sonde
salió ese Hades y que tiene contra mi?"
"¿El nuevo jefe? Como todos los Jueces tomó su cargo por la
fuerza, hay una sentencia de muerte sobre tu cabeza, mataste al
anterior Juez del Sur y a su primer oficial."
"Caronte se lo merecía. ¿Cuales son tus pretensiones?"
"Sólo informar, cuando el Juez se entere posiblemente mande
un comando…"
Lo que escuchó no le gustó a Connor, sabía lo que los
comandos hacían y el no permitiría que asesinaran a los
estudiantes de su escuela. "Nunca debiste decir eso último Anuk,
ya no puedo dejarte ir vivo."
"¿Que te pasa? ¿A ti que te importa lo que pase en esta
escuela? Cuando el comando venga tú ya no estarás aquí."
"Ahora soy estudiante y juré fidelidad a la líder de esta
escuela."
Anuk trató de huir pero Connor activó su energía natural, sus
ojos se tornaron oro claro, debido a su entrenamiento con
Elektra ya podía llamar a su bestia por unos instantes para
atacar, el basilisco emitió un sonido cuyas ondas golpearon de
lleno a Anuk y enseguida desapareció, el intruso estaba mal
herido pero no muerto, Connor había aprendido a “medio”
controlar a su bestia mítica.
"Espera, no me mates."
"¿Que me detiene?"
"Información."
"¿Que información?"
"¡Promete que no me matarás!"
"Si la información lo vale te dejaré ir."
"Está bien, confío en ti, eres un traidor pero lo hiciste
respetando tus convicciones, eso lo respeto".
"Dime tu información."
"Selene esta viva."
"¿Que?"
Los ojos de Connor cambiaron de color, ahora eran oro claro,
se llenaron de furia. "Te iba a dejar ir vivo, pero lo que has
dicho por salvarte no merece el perdón."
"Te lo juro, está viva, yo la vi."
"No mientas, yo le atravesé el cuerpo."
"Lo sé, pero tiene algo que ver con la espada que posee, se
llama Samsara y es conocida como la espada reencarnación."
Connor le creyó a su antiguo amigo, habían sido entrenados
para no mentir. "¿En donde se encuentra?"
"Eso no lo sé, yo la vi mientras te buscaba en el Distrito
Comercial, fui y la enfrenté, entonces supe que efectivamente no
era una doble suya o una ilusión mía, estaba viva, me hizo
prometerle que no te diría nada, cuando les comenté a Karen y a
Hakkon ellos ya lo sabían, después Hades me regañó y me dijo
que dejara las cosas así, es todo cuanto sé."
"Está bien Anuk te has ganado tu vida, pero te recomiendo no
le cuentes a nadie lo que me platicaste, significaría tu muerte, en
cuanto al comando, si alguien viene a causar problemas a esta
escuela será aniquilado y no sólo por mi, créeme amigo, aquí
hay personas tan poderosas como yo o quizá más."
Después de platicar con Anuk, Connor se fue al Distrito
Comercial, buscó por todos lados pero nunca dio con Selene,
desde entonces la ha estado buscando, aun y cuando estaba
conciente de que su vida peligraba necesitaba verla, la vida sin
ella no valía la pena y ahora que sabía estaba viva juró que la
encontraría.
*****
Cuando llegaron al Segundo Distrito Brahma aún dormía.
"Despierta amigo ya llegamos."
Connor se levantó y siguió a Cross, en el tren al principio
apenas cruzaron palabra pero después Cross le dijo que lo
apoyaría en su petición, no sabía si Arlés accedería pero él lo
apoyaría. Cuando llegaron a la nueva fortaleza tanto Cross
como Connor estaban impresionados, realmente era un lugar
inexpugnable, Cross dijo que parecía un pequeño edificio de la
Ciudadela, pero la verdadera Fortaleza estaba varios pisos por
debajo del suelo. "Hola Arlés, ahora si te volaste la barda."
"No lo hice por vanidad, es un mal necesario."
"Me imagino el dineral que habrá costado esto."
"Así es, gracias a Michelle lo tenemos."
"¿Ella lo costeo todo?"
"Casi, lo hubiera pagado todo si se lo hubiera pedido pero en
realidad cuando pensé en expandirme hacia abajo no quise
seguir gastando su dinero, le pedí prestada una fuerte cantidad y
la invertí, los negocios salieron bien y mi fortaleza se hizo
autofinanciable."
"O sea que ahora tú también eres rico…"
"Por así decirlo, cuando le quise devolver a Michelle el
dinero que me prestó se negó a recibírmelo, por lo que lo invertí
en el edificio escolar de la Legión de los Iluminados, están
felices por las pequeñas mejoras que les hice."
"Me imagino."
"A propósito y antes de entrar en materia. ¿Quien es el?"
Arlés estaba señalando a Connor.
"Es un amigo del Consejo Estudiantil, se llama Connor,
cuando se enteró de ti quiso venir a solicitarte algo, pasó
muchos problemas para venir, ojala pudieras ayudarlo."
"Eso lo veremos… ¿Que es lo que quieres Connor?"
"Encontrar a alguien."
"Lo siento, pero esto no es una agencia de detectives, no
puedo ayudarte."
"Te lo dije." Agregó Póllux.
"Por favor, es importantísimo encontrar a esta persona, haré
lo que me pidas con tal de que me ayudes."
"Lo siento, no puedo." Arlés se veía molesto, volteó a ver a
Cross. "Oye, el hecho de que te esté ayudando a encontrar a
Christina no significa que puedas recomendarme a otras
personas para lo mismo."
"Te repito que él insistió en venir, ni siquiera nos dijo sus
motivos."
Arlés volteó a ver a Connor, en su mirada se veía que no se
iría sin una respuesta afirmativa, pero ese era problema de
Cross, él tendría que llevárselo. "Bueno, entonces pasemos al
siguiente punto, en cuanto a Connor…"
"Lo vas a ayudar."
Arlés volteó a ver a Cástor. "¿Que dijiste?"
"Que lo vas a ayudar, este sujeto se jugó la vida para venir,
así como otros se la han jugado por ti, ayúdalo, tú puedes y nada
te cuesta."
"Ok. ¿A quien quieres que encuentre Connor?"
Connor le dio todas las referencias de Selene.
"Está bien, ve y busca a Rudd, el te elaborará el retrato
hablado de esa chica, pero que quede bien claro, sólo hago esto
porque Cástor me está obligando. ¿Etendido?"
"Si, se los agradezco a ambos."
"Ahora si nos permites tenemos un asunto de seguridad
pública que debemos tratar."
"Creo que si es de seguridad pública Connor debería
quedarse a escuchar."
"¿Por que lo dices Cross? El que sea un miembro del Consejo
Escolar de la escuela del Distrito III, no lo convierte en alguien
que debería estar involucrado."
"Perdón Arlés, es que no los he presentado adecuadamente,
mi amigo que me acompaña es el FILO numero nueve,
Brahma." Después volteó a ver a Connor "Nuestro anfitrión es el
FILO número diez, Fenrir."
Ambos se quedaron asombrados, sacaron sus respectivos
guantes y se los colocaron. "Esto lo cambia todo, por supuesto
que le concierne, escuchen, desde el Quinto Distrito se está
gestando otra revolución, esto nos puede afectar a todos."
"¿A que te refieres?"
"A que con tu amigo ya son ocho los filos conocidos:
Filo número tres Cerberus,
Filo número cinco Siegfried,
Filo numero seis Loki,
Filo número siete Escorpión,
Filo número ocho Freya,
Filo número nueve Brahma,
Filo número diez Fenrir; y
Filo número once Athena."
"Conozco a todos menos a Loki y a Freya." Dijo Cross.
"Son compañeros de escuela tuyos."
"¿Eso es cierto Connor?"
"Así es."
"Ahora lo recuerdo, Elektra me dijo que había cuatro FILOS
en la escuela."
"Siguiendo con el tema, se dice que los FILOS más
poderosos son los dos primeros y los dos últimos, por lo que
desconocemos a todos con excepción del FILO número once
que es nuestra Elektra, pero aún no se muestran ni el segundo ni
los dos más poderosos, el primero y el último, hay leyendas que
dicen que ellos dos nos pueden destruir a todos los demás, se
dice que posiblemente el Gobernador de Arcadia, Leviatán, es el
FILO número uno y el primer comandante del ejército de todo el
estado, Juggernaut, es el FILO número doce, de ahí se explica
que en la guerra civil de hace dieciocho años hayan asesinado a
todos los portadores conocidos de espadas sagradas, aunque
insisto, esto es pura leyenda y no está confirmado."
"Interesante lo que dices, pero te faltó un FILO más que se
conoce Arlés." Todos voltearon a ver a Connor.
"¿Conoces a alguien más?" Preguntó Póllux.
"La persona que quiero que encuentres, se llama Selene y es
el FILO número cuatro. Kwan Yin. Poseedora de la espada
sagrada Samsara."
Arlés casi se arranca los cabellos. "¡Carajo! ¡Por ahí hubieras
empezado!"
"Elektra me dijo que no era bueno que la gente supiera eso."
"Si, pero nosotros no somos “la gente”, desde ahora
emplearé todos nuestros recursos para encontrarla, la
necesitamos, nosotros los FILOS, junto con la Legión y el
Círculo somos los que vamos a decidir el destino de esta guerra
que se aproxima, debemos escoger el bando que favorezca a los
intereses de Arcadia y no a los personales."
Todos estuvieron de acuerdo, Connor preguntó: "¿Sabes en
que jurisdicción del Distrito V se está gestando la rebelión?"
"En el territorio del Juez del Sur."
Connor les contó su historia para que supieran en que sentido
iba la rebelión y lo extremistas que eran las ideas del Juez del
Sur, omitió por completo contar de su relación con Selene.
"Entonces esperemos a ver como se desenvuelven las cosas,
hay que ser extremadamente discretos pero debemos estar
preparados. Si algo inicia por los primeros que irán será por
nosotros, tal y como lo sufrieron nuestros predecesores. A
propósito Connor… ¿Cual era tu relación con Kwan Yin? "
"Eso no es de tu incumbencia."
"Lo sé y no quiero detalles, lo que quiero saber es si crees
que apoya al Juez del Sur."
"No lo sé con seguridad, pero es muy posible que sí."
"Muy bien, aquí se disuelve esta reunión, estaremos en
contacto caballeros."
Cuando se fueron Connor estaba mas tranquilo, si alguien
podía encontrar a Selene ese era Arlés. "Oye Cástor."
"Dime."
"Gracias por lo que hiciste por mí allá adentro."
"No es nada, eres una buena persona, en nuestro combate
nunca me atacaste aunque pudiste hacerlo, sólo te defendiste,
eso demuestra que no te gusta lastimar a la gente y atacarla sin
razón, sólo respondiste cuando ya no tenías otra opción."
Inmediatamente después de la reunión Cross y los demás se
fueron de la fortaleza, debían tomar las medidas pertinentes, la
Ciudadela podría en esos momentos estar mandando gente para
asesinar a los líderes de las escuelas.
CAPÍTULO 9
FILOS NÚMEROS SEIS Y OCHO
LOKI Y FREYA

Cuando regresaron del Distrito II Cross y Connor platicaron


lo que había sucedido en la fortaleza, los gemelos se habían ido
al Círculo para hacer sus preparativos.
"Elektra, yo creo que es necesario que Cross conozca a Freya
y Loki."
"Yo también Connor, hablaré con ellos."
"Pero no les digas nada de lo que hablamos aunque confíes
en ellos, entre menos personas sepamos, menos riesgo
corremos." Aconsejó Cross.
"Estoy de acuerdo, nos vemos en la tarde en el gimnasio."
Elektra encontró a Freya y Loki en el edificio del Consejo.
"Hola chicos."
"Hola líder." Le contestó Loki.
"Hola Elektra."
"Los estaba buscando."
"¿En que podemos ayudarte?"
"Ya es tiempo que Cross los conozca."
"Tú eres la que manda."
"Yo no estoy de acuerdo." Protestó Loki.
"¿Cual es tu problema?" Preguntó Elektra.
"El pertenece a otro Distrito, es sólo un estudiante de
intercambio y no debería conocer nuestros secretos, podrían
usarlos después en el Círculo en nuestra contra."
Elektra se molestó por el comentario. "Escucha bien: yo le
confío mi vida a ese estudiante de intercambio y él jamás haría
algo para traicionar mi confianza, algo que no puedo decir de ti,
te presentarás junto con tu trasero en el gimnasio en la tarde.
¿Entendiste?"
"Si líder."
Elektra recuperó la sonrisa."Bueno, entonces nos vemos en la
tarde chicos."
Después de ver a Loki y Freya, Elektra se dirigió a un
discreto restaurante en la zona élite del Tercer Distrito, le había
dejado recado a Hansel y éste a su vez había enviado a un
mensajero con indicaciones precisas de cuando, donde y a que
hora verse. Cuando la líder de la escuela del Tercer Distrito
entró al restaurante el secretario particular de Riazor ya la
esperaba.
"Buenas tardes señorita Riazor, ¿Hoy no la acompaña su
impulsivo amigo?"
"No sé si lo sepa, pero mi impulsivo amigo también es un
Riazor…"
"Lo sé, pero bajo situaciones distintas a las suyas, a usted
Argento la quiere como si realmente fuera su hija, al joven
Crossifixio lo adoptó sólo para tenerlo vigilado."
"¿Podemos ir al punto? "
"Dígame usted."
"Queremos saber en donde se encuentra Diana Kray."
"La espada real asignada a la protección del patriarca de los
Riazor, puesta por la mismísima administración de su estado
natal."
"Así es."
"Debe estar cumpliendo su obligación con su protegido."
"No, ya no lo acompaña."
"Ha de haber regresado al edificio de gobierno de Riazor."
"Tampoco está allá. Lord Hansel… ¿Cree que lo molestaría
para que me dijera algo que yo misma podría investigar? "
"Tiene razón, haré algunas indagaciones."
"¿No tiene alguna idea sobre en donde puede estar?"
"No señorita, y eso es peligroso, el que alguien como yo no
tenga noticias significa que ya no soy de confianza o que sé
demasiadas cosas."
"¿Cuándo nos volveremos a ver?"
"Yo me comunicaré."
"Espero su llamada, en caso de que sea urgente búsqueme en
la Escuela Superior, me harán llegar su mensaje
inmediatamente."
"Está bien, hasta luego."
Ambos se retiraron del lugar, Elektra se fue directamente al
gimnasio de su escuela a encontrarse con sus compañeros.
Cuando Connor y Cross se dirigían al Gimnasio se
encontraron en el camino con Drake y Rhiannon.
"Hola chicos. ¿Van a la reunión?"
"Si Rhiannon; y tu Drake... ¿A donde vas?"
"Elektra me nombró parte del Consejo Estudiantil."
"¿Que no el Consejo lo forman puros guerreros de élite?"
"Voy a fingir que no escuché eso Connor."
"Sólo bromeo Drake, hace falta gente como tú no sólo en este
Consejo, sino en los demás Distritos."
Rhiannon estaba contenta, finalmente la gente reconocía el
valor de Drake y no cualquier gente, eran la élite de la escuela y
la de otros Distritos, ella veía como Drake sufría por ser
ignorado, pero a pesar de todo él nunca se rindió y siguió
entrenando, ahora caminaba orgulloso.
Mientras iban al gimnasio Cross y Connor vieron de espaldas
a una chica con el uniforme de la escuela y un cuerpazo de
infarto, no pudieron evitar caminar y seguirla con la mirada.
"¿Buenísima verdad?" Les dijo Drake. "Esperen a ver su
rostro, es lo más hermoso que he visto, es una nueva estudiante,
viene de otra provincia, ayer apenas se cambió a la escuela y ya
es la rompecorazones número uno, ahora Elektra si que tiene
competencia."
Rhiannon de repente se puso furiosa y golpeó en la cabeza a
Drake. "Ayyy. ¿Por que me pegas?"
"Por lascivo e irrespetuoso, hablas de esa chica como si fuera
un objeto y enfrente de una dama."
"¿Cual dama?"
Otro golpe. "Ayyy, ya no me pegues, ya entendí, lo siento."
Con el alboroto la chica volteó.
"En realidad es hermosa." Comentó Connor.
Cross se sorprendió al verla, la chica le sonrió y se acercó con
las manos a la espalda y el rostro ruborizado, lo saludó. "Hola
Cross."
"Hola Kharinna."
A Connor y a Drake los sorprendió que conociera a Cross
"¿Como la conoces si se acaba de cambiar y viene de otro
estado?"
Entonces Rhiannon interrumpió: "Por supuesto que la
conoce, es su prometida…"
"¿Queeeeee?"A Connor y Drake casi les da un infarto. ¿Esa
preciosidad prometida de Cross? No podía ser cierto, era mucha
mujer para ese cabrón, Kharinna se sintió incomoda con el
comentario, se disculpó y se fue corriendo.
"Maldito, que escondido lo tenías."
"Es una larga historia, me imagino que fue Elektra la que te
contó… ¿Verdad Rhiannon?"
"Así es y créeme, está bastante celosa."
Connor y Drake empezaron a transpirar ¿Elektra y Cross?
"¿Elektra también quiere a Cross?" preguntó Connor.
Rhiannon se estaba divirtiendo "Claro, ese no es ningún
secreto."
"Más vale que no juegues con ellas o te las verás conmigo."
Le dijo Connor a Cross.
"Con nosotros." Completó Drake.
Después de que Connor y Drake dejaron solo a Cross éste se
acercó a Rhiannon. "¿Que par de locos no?"
"¡A mi no me hables!"
Y Cross se encontró caminando solo. Mientras que Rhiannon
se molestó con la actitud de Drake hacia Cross a causa de otras
chicas, Drake y Connor estaban molestos cada quien por
diversas razones y ninguno de esos motivos era noble. Drake no
podía creer que las chicas más hermosas que había visto en su
vida se enamoraran de un sujeto común y corriente, no era el
tipo más guapo, ni el más musculoso, vamos, ni siquiera era el
más agradable, Escorpión era algo introvertido, en cambio
Connor sintió celos de Cross por Elektra, era la única persona en
el mundo que se había preocupado por él y no sabía que era pero
sentía algo por ella, en cuanto a Kharinna era la chica mas
hermosa y distinguida que había visto en su vida y ese cuerpo…,
la deseó en cuanto la vio. ¡Y resultaba que era la prometida de
Cross! Se había convertido en algo inalcanzable, el jamás
traicionaría a Cross, pero sí lo vigilaría.
A diferencia de Cross que tenia bien definido su amor por
Christina, Connor tenía sentimientos encontrados, sabía que
amaba a Selene, pero su amor siempre estuvo marcado por el
peligro y la desgracia, hasta el punto en que la mató o creía que
la había matado, no sabía que pasaría si la encontraba o si la
volvería a ver, Brahma sólo necesitaba saber y percatarse por él
mismo que ella vivía, no estaba seguro de volver a estar frente a
Selene, no quería ocasionar otra desgracia, además, él tampoco
deseaba morir.
Cuando llegaron al gimnasio ya los estaban esperando la líder
estudiantil y dos estudiantes más. Elektra les habló: "Drake y
Cross, ustedes ya conocen a Gunnar y Astrid De Grieff, saben
que son hermanos y estudiantes miembros del consejo escolar,
pero ahora van a saber porque son de los líderes de esta escuela,
ellos mismos se presentarán."
Primero lo hizo Astrid, estaba sonriente. "Bueno chicos, no se
vayan a desmayar". Sacó un guante gris claro, en el dorso se
distinguía en letras negras el símbolo:

"Soy el FILO número ocho. Portadora de la espada sagrada


Valkiria, "la espada serpiente". Mi nombre es Freya."
Cross la observó bien, era guapa pero lo ocultaba, no usaba
maquillaje, vestía como un guerrero masculino y tenía un mal
corte de cabello que le ocultaba parte del rostro, también era
alta, más de lo común en una mujer, debía medir alrededor del
metro con ochenta y cinco centímetros, aún así tenía un encanto
natural que la hacía atractiva, pero la principal característica que
la hacía destacarse era su cabello blanco como la nieve, casi no
se parecía a su hermano, quien era un poco más alto y fornido
que Drake, pero mucho más bajo que su hermana, éste no era ni
atractivo ni feo, se podría decir que no tenía personalidad, pero
en sus ojos había una chispa de malicia.
Después tocó el turno a Gunnar, él más bien se veía
malhumorado, saco un guante idéntico al de su hermana en el
dorso tenía bordado en letras negras símbolo:

"Soy el FILO número seis. Portador de la espada sagrada


Arondight, "la espada oculta". Mi nombre es Loki".
"Agradezco el que me confíen su identidad, es un honor."
Drake ya conocía sus identidades, Gunnar se jactaba por toda la
escuela de ser un FILO y Rhiannon le había comentado que
también su hermana era portadora de una espada sagrada, esto
solamente era solemnidad.
"¿Que me dices? ¿Te gustaría probar tu poder conmigo?
Cross fijó la vista en Loki. "¿Me estas hablando a mi?"
"Por supuesto que es a ti, la basura que tienes al lado no vale
la pena ni para calentar."
Cross volteó a ver a Drake, vio esa mirada de decepción que
a veces tenía. "No te preocupes, ya estoy acostumbrado."
Cross realmente estaba molesto, estimaba a Drake y le
molestaba la actitud de Loki. "Acepto tu oferta."
"Entonces colócate tu guante."
"No te preocupes, pelearé así, no pareces la gran cosa."
Drake y Connor no pudieron evitar reírse, Cross había puesto
en su lugar a Loki, eso enfureció al portador de Arondight.
"Como quieras."
Ambos cambiaron el color se sus ojos cafés, los de Loki a
magenta claro, los de Escorpión a rojo claro.
"¡Alto!" Elektra era quien hablaba, ella y Freya se habían
interpuesto en la batalla, Elektra viendo hacia Cross, Freya a
Loki. "¿Están locos? Esto sólo era para presentarlos, no para que
pelearan."
"Te dije que era mala idea Elektra." Loki no dijo más, sólo se
fue dándole un empellón en el hombro a Cross.
"¿Que le pasa a ese Elektra?"
"Así es él, no te preocupes, con Connor pasó lo mismo
cuando lo conoció, puso a dormir a Gunnar de un golpe". Cross
volteó a ver a Connor, éste levantó los hombros.
"Está bien, a propósito... Acabo de ver a Kharinna. ¿Que hace
aquí?"
"Me comentó que habló con su padre y decidió quedarse en
Arcadia por un tiempo, es nuestra vecina del piso de arriba."
Cross no dijo más, pero pensó que sin duda alguna la
presencia de Kharinna iba a complicar las cosas, si había riesgo
de una cacería de FILOS ella estaría en peligro, no era seguro
que estuviera cerca de ellos, lo mejor sería estar preparados.
CAPÍTULO 10
FILO NUMERO DOS
RAGNAR

Loki caminaba furioso por el agravio de Escorpión, estaba


harto de que lo trataran como un FILO “de segunda clase”,
Freya lo alcanzó y le reclamó su actitud. "¿Qué demonios fue
eso Gunnar? ¿Por qué retaste a Cross? ¿Acaso estás loco?"
Loki explotó. "¡Maldita sea nuestra líder! Esa chica nos esta
debilitando."
"No lo creo hermano, además, conozco a Cross, es una
persona honorable."
"¿Y eso que importa? El pertenece a otra cirunscripción. ¿Ya
olvidaste que los Distritos siempre están en guerra?"
"Eso era antes, ahora los líderes conviven juntos, Athena es
amiga de Pariel, además, cuando así lo desee, Escorpión tomará
el control de la escuela del Distrito I, Tauro sólo es un
provisional, desde que ellos están al mando las peleas entre las
escuelas de los Distritos han bajado hasta en un ochenta por
ciento."
"Insisto en que es un error, hubiera peleado con Athena por el
control de la escuela."
"No tenías ninguna oportunidad de vencerla, ni a ella ni a
Fenrir."
Loki estaba furioso porque su hermana tenía razón, él
secretamente siempre había ansiado el poder, lo tendría de una
manera o de otra, sólo había que esperar el momento oportuno y
Gunnar era paciente.
"El hecho de que seas la heredera de los De Grieff no te hace
mejor que yo."
"No, me hace mejor que tú el hecho de que yo sí me gane mi
espada…"
"¡Vete al diablo!"
Gunnar se retiró furioso, mientras, Astrid recordaba la
manera en que ambos se convirtieron en portadores, estaba
segura que todo había sido casual, sin embargo, tenía un
sentimiento que le decía que no podía confiar en su hermano
menor.
*****
Hace veintiún años…
"¿Qué diablos es esto? ¿Para qué demonios parió una niña?
¡Lo que necesito es un guerrero!"
Gunther Kopp estaba furioso, por fin su esposa había dado a
luz, esperaba que su primer hijo fuera un varón, se suponía que
él al ser el mejor guerrero del Distrito su vástago seguiría sus
pasos, Gunther había criado y entrenado a los hijos de su
hermano, había hecho una maravilla con ellos, eran dos niños
famélicos cuando los recogió hacía un año y ahora con cinco y
seis años cumplidos eran capaces de vencer a escuincles de
hasta ocho o nueve años, eran dos toros, su gran orgullo, pero él
iba a tener un hijo, sus sobrinos serían sus subalternos, su
vástago llegaría a ser el Comandante Supremo de las legiones
del Tercer Distrito, sin lugar a dudas Gunther era el hombre más
fuerte del Distrito III, el guerrero más fiero y el más cruel…,
pero tan solo era un soldado renegado, respetado por todos, eso
sí, no había Capitán o General que se atreviera a enfrentársele,
era el asesino personal del mismísimo Delegado, pero era un
simple peón, carecía de riquezas, de status y por lo tanto de
poder.
Todavía recordaba la fecha de su desgracia: el día del gran
torneo, había luchado con valor, con inteligencia y astucia, no
por nada había entrenado durante doce larguísimos años, una
tortura, estuvo a punto de morir en varias ocasiones, pero su
carácter y su perseverancia lo sacaron adelante, de cien
aspirantes a guerreros sólo él y Surt habían sobrevivido después
de cinco años…, eso fue lo fácil, el entrenamiento posterior fue
lo más complicado, siete años, entrenando mente cuerpo y alma,
todo para que al final se quedara sin nada, la espada sagrada le
fue entregada a Surt, maldito sea, era un jodido genio, parecía
que estaba de vacaciones en ese infierno, Gunther estaba seguro
que su compañero disfrutaba el entrenamiento, aunque él era
más grande su condiscípulo tenía mejores capacidades para el
combate, la verdad es que siempre supo que la espada sagrada
seria de su compañero, había escuchado que Balmung siempre
había estado en posesión de la familia Muspelheim, él sólo fue
un aspirante que ayudó con el entrenamiento de Surt, así es que
cuando todo terminó regresó a su comunidad, se enlistó en el
ejercito del Distrito e inmediatamente destacó, no existía
hombre que se aproximara a sus habilidades, él solo era capaz
de derrotar a más de veinte hombres, él más que nadie ayudó a
fortalecer el dominio del Tercer Distrito frente a los otros dos
durante su servicio.
Pero llegó aquel día, Gunther se sentía seguro de si mismo, el
ganador sería el Comandante Supremo de todas las legiones del
Tercer Distrito, muchos aspirantes desistían sólo de pensar que
se enfrentarían a ese gigante, toda la armada le decía que no
existía guerrero que lo derrotara, él sería nombrado Comandante
Supremo, y ganó…, el derecho a pelear con un guerrero externo,
se decía que era amigo personal del Delegado, que le había
salvado la vida en una emboscada y lo había escoltado desde las
mismísimas aguas del Segundo Distrito hasta el Palacio de
Gobierno, había sobrevivido y burlado con el Delegado a
cuestas un ataque de los todo poderosos Arcángeles. Cuando él
lo vio no le pareció nada extraordinario, pero más convenía no
confiarse, Surt era más menudo que ese extraño y era un maldito
demonio, así que empezó la lucha, fue un combate feroz, sin
duda Gunther dio lo mejor de sí, exhibió sus mejores
habilidades, incluso aquellas que le estaba prohibido ejecutar a
menos que estuviera en peligro su vida, pero al final se dio
cuenta, el maldito extranjero ¡era un elegido! ¡Tenia una espada
sagrada¡ Lo supo inmediatamente en cuanto vio el guante que
cubría su mano derecha, era de color gris claro y tenia bordado
en el dorso en hilo negro el símbolo:

¡Vaya que el sabía lo que significaba! Cuando le entregaron a


Surt la espada sagrada Balmung, le dieron un guante gris
idéntico con otro extraño símbolo bordado en hilo negro, en ese
momento supo que ese extranjero no era un guerrero ordinario y
Gunther “El Puño Asesino” fue derrotado.
Gunther no soportó la derrota, renunció a su puesto de
Capitán y se volvió un mercenario, un vago, un alcohólico, su
vida ya no tenía sentido, se sentía un fracasado… Hasta que la
conoció, se llamaba Eloise De Grieff, era un ángel de cabellos
plateados y el destino se la había enviado, la conoció un día en
que el iba borracho, como siempre, andaba paseando por la
sección comercial de la zona élite del Tercer Distrito, estaba tan
mal que se desvaneció en plena calle, fueron sólo unos
segundos, pero cuando abrió los ojos la vio, le estaba
preguntando si se sentía bien, él no pudo responder, sólo se
levantó y siguió su camino anonadado por la belleza de esa
mujer.
Inmediatamente se puso a investigar quien era ese ángel que
lo había tocado, se enteró que se llamaba Eloise, venía de una
familia noble y estaba comprometida con Ephraim Von Teage,
internamente ubicado como el FILO número dos, poseedor de la
legendaria espada sagrada Excalibur, Comandante Supremo de
las fuerzas armadas del Tercer Distrito, mejor conocido como el
Comandante Ragnar, cuando el antiguo Capitán se enteró, lejos
de decepcionarse una sonrisa maligna cruzo su rostro, el amor
por su ángel pasaba a segundo término, era la oportunidad ideal
para vengarse de aquel maldito, si había algo en lo que nunca
había fallado Gunther era en conseguir enamorar a la mujer que
él quisiera, era muy alto, corpulento y se sabía bastante
atractivo, nunca en su vida había pasado dificultad alguna en
conquistar a una mujer, al contrario, eran ellas las que lo
buscaban, no importaba su posición social o su status en la vida,
simple y sencillamente ellas lo deseaban.
Eloise no fue la excepción, Gunther se las arregló para que
unos vagos la atacaran, él la rescató sin llegar a ser muy violento
con los agresores porque quería demostrar que también era un
hombre benevolente, después de vencerlos les perdonó la vida,
se ofreció acompañar a la dama hasta su casa, cuando ella le
agradeció la ayuda y le preguntó cómo podía pagarle el haberla
protegido, Gunther sólo le solicitó su amistad, así empezó todo,
Eloise cayó irremediablemente en la trampa de ese atractivo
gigante de ojos azules, al mes rompió su compromiso con
Ragnar y se casó con el hombre que amaba. Gunther estaba
feliz, se casaba con una mujer preciosa de cuna noble, le habían
dicho que Ragnar había llorado, se imaginaba al guerrero más
poderoso del Tercer Distrito llorando como un niño, uno de los
hombres más temidos del país vencido por él y sin siquiera
tocarlo.
Pero eso no bastaba, Gunther quería verlo con sus propios
ojos, necesitaba regodearse en su desdicha, había planeado
hablar con el Delegado, le diría que aceptaba el puesto de
Capitán de un equipo de guerreros de élite independiente del
ejército para misiones especiales, no estaría bajo las órdenes del
miserable de Ragnar. ¡Le respondería directamente al Delegado!
Una semana después de la boda se dirigió al edificio de
Gobierno acompañado de su discípulo numero uno, su hermano
menor Zachary, quien no era tan grande como él pero lo que le
faltaba de fuerza lo compensaba con agilidad, era un talento
nato, fue su compañero inseparable en todas las batallas que
había librado en contra de los otros Distritos y también en sus
momentos oscuros, era pobre pero feliz, tenía una buena esposa
que lo adoraba y un par de niños de cuatro y cinco años, iba
contento porque sería el segundo al mando del grupo de su
hermano con la mejora salarial que el puesto llevaba implícita,
su esposa dejaría el empleo de sirvienta y se dedicaría a cuidar a
sus hijos, no volverían a pasar hambre.
Pero el destino es traicionero, cuando estaban cruzando la
entrada al edificio de gobierno vieron a Ragnar entrenando con
unos soldados, Zach inmediatamente le dijo a Gunther que
pasaran de largo, pero éste no iba a dejar pasar esa oportunidad,
quería ver la derrota y la humillación en los ojos de Ragnar.
"Vamos Gun, no es bueno hacer esperar al Delegado."
"Tranquilo Zaky, sólo quiero saludar al Comandante."
En cuanto los hombres de Ragnar vieron a Gunther,
dirigieron sus manos a sus armas, sabían lo que había pasado y
lo odiaban por lo que le había hecho a su líder, le bloquearon el
paso.
"Dese media vuelta y regrese por donde vino, el Comandante
está ocupado y no le gusta ser molestado cuando entrena."
Gunter los observó con desprecio ¿Qué se creían esos
imbéciles para hablarle de esa manera? El había sido un Capitán
del ejercito, pero no un capitán cualquiera, había sido “el
Capitán”, el más valiente de todos, ahora también era un noble y
esos perros osaban no sólo impedirle el paso sino que le trataban
como un campesino, Zach intuyendo lo que iba a hacer su
hermano mayor lo tomó del brazo y le suplicó que continuaran
su camino. "Vamos Gun, estos imbéciles no valen la pena."
"Esta bien Zaky." Gunther escupió a un lado de los soldados
y en tono burlón les dijo: "Por favor caballeros, envíenle mis
saludos a su amo, díganle que Gunther, el nuevo señor de la casa
de De Grieff paso a visitarlo."
En ese momento volteó a verlos el Comandante Ragnar,
cuando la mirada de Zachary se cruzó con los ojos cafés del
portador de la espada Excalibur sintió un temor de muerte, él
sabía que era demasiado tarde, en ese momento ya no le
importaba el puesto de segundo al mando, ni el ascenso de su
hermano, sólo quería que salieran vivos…
Ragnar se acercó sonriendo hacia Gunther, sin disimular su
odio y desprecio le preguntó: "¿Que es lo que haces aquí
borrachín? Estas son instalaciones únicamente para el ejército, la
taberna está en otro lado."
"Vengo a ver al Delegado, al parecer el ejército no es tan
eficiente como él espera y quiere formar un grupo de élite que
haga el trabajo… ¿Cómo lo diré? Que no puedan realizar sus
soldaditos comunes."
"¿Y tú esperas ser el mandadero para buscar a esos soldados
de élite?"
"¡No! Yo voy a ser el Capitán de ese grupo especial."
"¿Y venías a presentarme tus respetos como tu superior que
voy a ser?"
Gunther soltó una sonora carcajada y observando
directamente a los ojos a Ragnar le espetó: "Primero perro que
estar a tus órdenes, yo le voy a responder directamente al
Delegado."
A Ragnar le cambió el semblante, pensó: <De ninguna
manera este hijo de puta va a salirse con la suya>, pero más le
molestaba el hecho de que no le hubieran comentado nada
acerca de este “grupo de élite” que se estaba formando. "Bueno,
¿qué le vamos a hacer? El Delegado es magnánimo y le gusta
dar premios de consolación a los perdedores, adelante segundón,
te doy permiso de pasar a ver al Delegado. ¡Y que te diviertas
con tu grupito!"
Todos los soldados estallaron en carcajadas, el gigante se dio
la vuelta y empezó a caminar, Zach por fin respiró y pensó que
en esa ocasión la fortuna les había sonreído y habían librado una
calamidad, pero Gunther, siempre Gunther, era obvio que no se
iba a quedar así, por lo que cuando se alejaba mencionó: "Oye
Ragnar, no es tan malo ser segundón, a veces el segundo en
llegar es el que se queda con la chica…"
Y así empezó todo, Ragnar recordó en ese instante lo que fue
el mayor dolor que había sufrido en su vida, amaba a Eloise más
que a cualquier otra cosa en el mundo, había accedido a vivir en
el Tercer Distrito porque ella deseaba estar alejada del lugar
donde había nacido y por el origen de su familia les era
imposible vivir en el Distrito II, allá residían los enemigos
jurados de su clan familiar, por ella había dado la espalda a
todos los principios que le habían inculcado. ¡Incluso le había
salvado la vida al maldito Delegado Atreo para poder vivir en su
circunscripción cuando su deber era asesinarlo y estar en la
Ciudadela! Mató a su querido amigo Yngvar porque también
amaba a Eloise y lo retó a un duelo a muerte, su camarada era un
FILO pero aún así lo derrotó y se quedó con su arma, todo por la
mujer que amaba, hizo que sus familiares lejanos, los Von
Teage, una familia noble venida a menos, los mismos que le
dieron la espalda de niño y que vivían en las afueras del Tercer
Distrito fueran acogidos por la nobleza, les dieron títulos
nobiliarios y propiedades.
Todo porque Eloise era una princesa y quería que se sintiera
como en casa, su familia también era de abolengo y quería que
su prometida se sintiera orgullosa de llevar su apellido, era todo
su mundo. Se convirtió en Comandante Supremo para
asegurarse que jamás trataran de venir del Primer Distrito a
llevársela, ni a ella, ni a sus futuros descendientes, ¡como la
amaba! Y la procuraba, estaba al pendiente de sus más mínimos
deseos, había empeñado la vida con su suegro asegurándole que
la haría feliz, pero no fue suficiente.
Un maldito día de repente le dijo que se había enamorado de
otro, que por él sentía gratitud pero no amor, que se hubieran
casado y hubiera sido feliz de no haber conocido a ese mal
nacido, un hijo de puta que trataba a las mujeres peor que
basura, pero el Comandante Supremo lo aceptó, la amaba
demasiado para impedir su felicidad, él perdió a sus padres a los
cinco años, sufrió toda su vida por tratar de salir adelante y
nunca derramó una lágrima, no se podía permitir ese lujo,
trabajó y se entrenó hasta la muerte por convertirse en el
guerrero que era ahora, incluso mató a uno de sus mejores
amigos, pero cuando Eloise lo dejó lloró como un niño, la vida
ya no valía la pena, su única esperanza era que su exprometida
algún día se diera cuenta de con que clase de escoria se había
casado, entonces él la aceptaría de regreso y se la llevaría de ahí,
sería paciente, era lo único que le quedaba para aferrarse, pero al
escuchar las palabras de ese maldito algo se rompió dentro de él.
¡Era el portador de una espada sagrada! Estaba por encima de
cualquier mortal y ese mugroso le recordaba que no era capaz ni
siquiera de conservar a su mujer. ¡Al diablo también con ella!
Eloise decidió su destino cuando se fue con ese imbécil, ahora
sería viuda y rechazada…
De un salto pasó por encima de los hermanos y se colocó por
delante de Gunther, sacó su espada y se la puso en el cuello.
"¿Vas a matar a un hombre desarmado?"
"Debiste venir armado si ibas a hablarme de esa manera."
Inmediatamente después Ragnar dio el golpe mortal con la
espada al cuello de Gunther, Zach anticipó el movimiento
empujando a su hermano y recibiendo el filo de la espada en su
espalda, todos se quedaron petrificados, Zachary, con su último
aliento se aferró de las piernas de Ragnar y gritó a Gunther:
"¡Huye hermano! Cuida de mi familia, te la encargo."
Ragnar también estaba impactado, conocía a Zach y no tenía
nada en contra de él, sabía que se mataba en el trabajo, su único
defecto era su parentesco con aquel mal nacido.
Zach expiró su último aliento, Ragnar se sentía culpable, era
su obligación haber visto el movimiento de ese pobre muchacho,
miró a Gunther a los ojos y le dijo: "Esto es una desgracia,
nunca pretendí matar a ese chico, sólo por eso te voy a dejar ir,
llévatelo y sepúltalo. Si te vuelvo a ver por aquí te mato."
Una furia incontrolable invadió a Gunther, con una mano le
destrozó la cabeza al guardia que tenía más próximo y tomó su
espada, atacó al Comandante con todo lo que tenía, pero este era
un Ragnar diferente al que enfrentó en aquel combate que
definió sus destinos, ahora el FILO número dos parecía que
jugaba con un niño pequeño con un palo de madera, ni siquiera
se le podía acercar, se anticipaba a todos sus movimientos,
entonces Gunther decidió utilizar su técnica secreta con la que
mataría a Ragnar, esa era la técnica que utilizaba para barrer a
los ejércitos enemigos, no la quiso utilizar incluso en su combate
anterior porque la pelea no era a muerte y su uso era mortal, sin
embargo, ya no la necesitaba, sabía que iba a morir ahí, él sólo
quería matar a Ragnar y después que sus lacayos hicieran con él
lo que quisieran, pero ese desgraciado moriría.
"Maldito perro, ahora vas a saber porque me llaman el puño
asesino…"
Se colocó en posición de boxeador con la guardia en alto, con
la mano izquierda por delante de la mano derecha, sosteniendo
la espada con esta última de manera que la hoja quedó hacia
afuera en posición horizontal, llenó su cuerpo de energía y en un
único y veloz movimiento cambio la posición del filo de la
espada hacia el frente golpeando a Ragnar como si fuera un
puño gigantesco de energía de elemento tierra. El Comandante
recibió de lleno el ataque, salió volando más de diez metros y
quedó tendido en el suelo, todos los soldados estaban
estupefactos, nadie daba crédito a lo que veían sus ojos, ¡su jefe
había sido derrotado de un golpe! De repente veían a Gunther
más grande de lo que realmente era, parecía un monstruo, la
mayoría de ellos eran jóvenes y sólo habían escuchado historias
acerca de “el puño asesino”, el gigante que destrozaba legiones
enemigas él solo, les temblaban las piernas, sabían que ellos
podían correr la misma suerte de su Comandante, pero no lo
podían dejar ir, habían sido entrenados para pelear hasta morir y
así lo harían, realizaron la formación especial que les enseñó
Ragnar, era inquebrantable, ellos eran una unidad de élite y con
sus vidas vengarían a su mentor.
Gunther, un experimentado guerrero inmediatamente se dio
cuenta de la situación, vio el temor en los ojos de aquellos
soldados, aunque había resolución en sus miradas él bien sabía
que el temor los iba a hacer equivocarse, rápidamente tomó
desprevenido a un soldado de los que cuidaban la puerta y no
pertenecía al grupo directo de Ragnar, le partió el cuello como si
se tratara de un mondadientes y tomó su espada, la anterior la
había roto con su ataque a Ragnar, inmediatamente después se
colocó otra vez en posición de realizar su maniobra asesina,
Gunther sabía que no la podía volver a ejecutar nuevamente,
toda vez que requería de mucha energía y él la había utilizado
casi toda en el golpe al Comandante Supremo, pero su intención
era engañar a los guerreros, ya había visualizado una abertura
para escapar y la iba a aprovechar, no tenía nada que perder, si
no lo lograba de todas maneras iba a morir ahí mismo, pero si lo
conseguía salvaría la vida y de paso mataría por lo menos a más
de cinco soldados, una buena apuesta...
Se tensó el ambiente, los contrincantes estaban a punto de
realizar sus maniobras, quien la ejecutara mejor y sin errores
resultaría vencedor, Gunther ya había anticipado el ataque, Zach
le había contado como se realizaba, él también era un soldado
élite y cuando Gunther renunció Zachary se integró a los grupos
especiales para guerreros superdotados.
Gunther derramó una lagrima, pensó en su hermano y en
como después de muerto le volvería a salvar la vida, sólo tenía
que esperar dos segundos antes de que iniciaran el ataque. ¡Los
rompería por completo! cinco, cuetro, tres…
"¡Alto!"
La voz los sorprendió a todos, Gunther sintió que el cerebro
le explotaba, <esa voz, no puede ser>, observó los rostros de la
unidad enemiga, primero de sorpresa, después de alegría.
<¡Maldita sea, está vivo!> Pensó. Gunther, volteó y lo
observó, no tenía ni un rasguño, estaba sonriendo.
"Vaya, vaya, felicidades Gunther, no creí que tuvieras
técnicas como esa, cuando te vencí en el torneo mostraste puras
patrañas que no me costó ningún trabajo anular, pero esta
técnica es digna de respeto, es la primera vez desde que estoy
aquí que alguien logra ensuciarme, créeme, eso va a decir tu
esquela, pero tampoco te emociones tanto, la pude haber
esquivado, pero por respeto a Zach la recibí de lleno, ahora no le
debo nada, te di la oportunidad de vengarte y la
desaprovechaste, ahora morirás."
"¡Maldito! Hace un momento me contuve, ahora te golpearé
con todo lo que tengo." Pero Gunther pensaba <Maldita sea, ya
no tengo casi nada de energía, espero que este blofeando y que
esté realmente herido, de lo contrario este combate ya está
decidido>.
"Ok hazlo, dame con todo tu poder, que me imagino ha de ser
un veinte por ciento de tu energía restante, la verdad es que ni
siquiera vale la pena matarte con la espada sagrada, ya tuvo la
sangre que necesitaba, lo haré con una espada regular, adelante
grandote. ¡Ven con todo lo que tienes!"
Gunther atacó con toda la energía que le quedaba que era más
de la que pensaba, el odio que sentía por la muerte de Zach le
daba una fuerza de voluntad inquebrantable, él ganaría, aunque
fuera lo último que hiciera, ganaría.
Ragnar esperó el ataque que no fue ni treinta por ciento tan
poderoso como el primero que le impactó, además, ya lo había
visto y lo esquivó con facilidad, entonces, empezó el
contraataque, fue una carnicería, aún y cuando Gunther no se
daba cuenta por la adrenalina y el odio que sentía, no logró
golpear a Ragnar ni una sola vez, sin embargo, Ragnar fue cien
por ciento preciso en sus ataques, había cortado todo el cuerpo
de Gunther, cuidando de no tocar ningún punto vital, quería que
muriera lentamente.
Gunther empezó a perder el sentido no sabía si seguía
atacando a Ragnar o si sólo se lo imaginaba, la fuerza y la
adrenalina se le iban y empezó a sentir dolor, puro dolor, mismo
que agradeció, prefería el dolor físico al de su alma por la
pérdida de su querido hermano, pronto lo vería, entre
alucinaciones creyó escuchar a Ragnar decir que le perdonaría la
vida si pedía clemencia, Gunther sólo sonrió y le escupió.
Ragnar limpió la saliva con sangre de su ropa y levantó su
espada para dar el golpe final, en ese preciso momento escuchó
a su espalda que lo llamaban: "¡Detente Comandante!"
Al voltear vio al mismísimo Delegado Atreo y a su
recientemente impuesta escolta personal. "¿Que sucede aquí?"
"Este cabrón no sabe cerrar la boca y me retó, ahora se va a
morir."
"Tranquilo Ragnar, yo lo mandé llamar, lo necesito, creo que
ya probaste tu punto, ahora déjalo en paz, yo me encargo."
Ragnar volteo a ver a Gunther quien lo veía con una sonrisa
burlona en el rostro, situación que lo enfureció más, en ese
momento lanzó un golpe mortal con la espada al cuello de
Gunther.
En cuestión de segundos se escuchó el sonido del metal, el
escolta del Delegado avanzó diez metros en un abrir y cerrar de
ojos y le impidió a Ragnar matar a Gunther.
"¿Que demonios?"
"Contrólate Ragnar, el Delegado dijo que lo quiere vivo."
"¡Hazte a un lado o muere con el!"
"Inténtalo."
"¡Basta los dos! Ragnar, lo que sea que haya pasado ve a
discutirlo al edificio y buscamos una solución, pero a ese
hombre no lo matas hoy."
Ragnar se mordió el labio, vio que no tenia caso desobedecer
al Delegado, su relación con el FILO número once, Ares, ya era
de por sí difícil, Yngvar también era su amigo y él sabía que en
algún momento vengaría su muerte. "Esta bien Atreo, tomo
literales tus palabras, pero este perro tiene una deuda conmigo."
"Que así sea."
"Llévenselo a la enfermería." Ordenó el escolta.
"Ragnar, te veo por la tarde."
"Ahí estaré."
El Delegado se dio vuelta y partió con rumbo a su oficina, su
escolta, Ozmar de Riot, un hombre de color, alto, atlético, de
mirada severa y personalidad dominante, enfundó su espada y
empezó a dar órdenes para llevarse a Gunther.
"Oye Ragnar, espero no te hayas molestado conmigo, sólo te
estaba protegiendo, nunca debes desobedecer al Delegado,
aunque eres muy poderoso Atreo te guarda rencor por lo de
Excalibur y él también es fuerte, este pobre diablo no vale la
pena."
"El FILO número dos también era mi amigo, además, él fue
quien me retó, estaba en mi derecho de reclamar su espada."
"Lo sé, pero aún así hay resentimiento."
"Está bien, pero cuídate también tú, ese tipo es peligroso y
algo se trae entre manos, si por él fuera no estaríamos aquí, a mi
me debe la vida y a ti te impuso la Ciudadela, tarde o temprano
terminaremos peleando."
"Posiblemente sea cierto, pero mientras tanto el jefe es él, que
bueno que nos entendimos, llévate a tus muchachos y
entrénalos más duro, este grandote estuvo a punto de darles una
paliza."
"Ok, nos retiramos, sólo me falta hacer algo, Atreo me dijo
que no lo matara. ¿Verdad?"
"Así es."
"Pero no dijo nada acerca de dejarle un recuerdo a mi gran
amigo Gunther."
Todavía no terminaba de decir la última frase cuando con la
espada tasajeó de un corte la cara de Gunther desde la frente
hasta la barbilla de forma trasversal, el escolta se llevo la mano a
su espada inmediatamente en una pose para atacar, pero Ragnar
dio un paso hacia atrás y tomando la espada por el filo se la
entregó a uno de los guardias que sostenían a Gunther.
"A ver si con ese cambio de imagen sigues pareciéndole
atractivo a las mujeres, bastardo."
"Bueno, bueno, ya basta Ragnar, ya te desquitaste, no voy a
permitir que lo vuelvas a tocar."
"No te preocupes, no tengo intención de hacerlo, además, lo
más probable es que no sobreviva a sus heridas."
"Eso lo decidirá el destino, hasta luego Comandante
Supremo."
"Hasta luego… Consejero."

Gunther Kopp desde el incidente con Ragnar se volvió más


amargado, no sólo cuidó de los hijos de su hermano, también lo
hizo de su cuñada “a su manera”, no soportaba verse al espejo,
la cicatriz que le cruzaba el rostro no sólo le recordaba su
derrota, también le recordaba a su hermano, cuando nació su
hija todas sus ilusiones se vinieron al suelo, Eloise la llamó
Astrid, como su madre.
Gunther le propuso entregarla a la Ciudadela a cambio de un
departamento en la zona de clase media, seguro lo valía, al ser
hija de una De Grieff y de un soldado élite estaba seguro que
podrían “sacarle provecho”.
Eloise se ofendió, le aclaró de manera tajante que jamás
entregaría a su bebé a la Ciudadela, la defendería con su vida,
por el contrario, obligó a Gunther para que se fueran a vivir a
una zona de tolerancia para que no fueran por su niña, Gunther
aceptó a regañadientes, llegó a la zona de tolerancia y expulsó a
los habitantes de la mejor casa de la zona, después de matar a
una veintena de mafiosos que pretendían recuperar la casa o en
su defecto cobrar una renta lo dejaron tranquilo, era más
probable que ese gigante los exterminara a ellos a que pudieran
recuperar su vivienda, por su parte, la administración de la
Ciudadela se enteró del nacimiento de Astrid, pero pasó por alto
el reclamarla, no querían problemas con el Círculo del Zodiaco,
a pesar de que sabían que Eloise había sido exiliada, seguía
siendo una De Grieff.
Desde temprana edad la niña fue tratada muy duramente por
Gunther, la vestía como niño y la trataba como tal, no permitía
que Eloise se le acercara más que para alimentarla, no soportaba
ver el cabello blanco de los De Grieff, le recordaban su origen
humilde y que era un fracasado, obligó a Eloise a teñir su
cabello y el de su hija. Por su parte, los hijos de su hermano,
Asthor y Balder, también eran crueles con la infante y no sólo
con ella, también con Eloise, Gunther les permitía todo.
Cuando Astrid tenía un año Gunther abandonó a Eloise, se
llevó a sus sobrinos a vivir con su cuñada quien tenía una casa
en la zona pobre del Distrito Tres, era de las pocas viviendas
individuales que había en esa zona del Distrito, se encontraba en
una pequeña unidad de viviendas que eran propiedad de
destacados soldados en el campo de batalla, la casa pertenecía a
Gunther, pero se la había dejado a su cuñada cuando se fue a la
zona de tolerancia.
La razón por la que el atractivo gigante había abandonado a
su mujer era sencilla, la familia de Eloise le había dado la
espalda, su padre la había desterrado y desheredado, jamás le
perdonó el que se casara con alguien humilde como Gunther, los
Von Teage también la desconocieron a pesar de que la adoraban,
temían alguna represalia de Ragnar si la reconocían como su
amiga y ellos estaban encantados con su nueva vida de nobles.
Entonces Eloise se puso a buscar trabajo, su demás familia
tampoco la acogió cuando Gunther la abandonó, no se atrevían a
contradecir al patriarca de los De Grieff, tampoco podía regresar
al Primer Distrito, su tío Carsten tenía el puesto de Delegado en
ese tiempo, era el hermano menor de su padre, la adoraba y le
ofreció ayuda pero el patriarca le había dicho que los mataría a
ambos si la auxiliaba, Carsten pensaba enfrentar a su hermano
pero Eloise se lo impidió, de ninguna manera pensaba ella ser la
causa de un enfrentamiento entre ellos.
Encontró un empleo de ayudante administrativa en una
empresa de nobles que eran amigos de sus familiares, estos
como un acto de “misericordia” la habían recomendado, su tío la
ayudaba económicamente sin que nadie lo supiera, pero eso sólo
fue un tiempo, Carsten De Grieff estaba metido en problemas
con la Ciudadela pues se había rebelado contra ésta y lo
destituyeron del puesto, tenía sus propios problemas, pero aún
así dejó asegurada una pensión para Eloise, el problema fue que
al no estar su tío al pendiente se la dejaron de entregar, entonces
vinieron los problemas.
Eloise con el producto de su trabajo apenas sacaba para
sobrevivir con su bebé, pero era demasiado atractiva, el dueño
de la empresa donde trabajaba siempre la veía con lascivia, hasta
que un día que no se encontraba nadie en las oficinas donde
trabajaba la violó, Eloise no se pudo defender, era muy débil,
ese había sido uno de los castigos de su padre, le había dañado
el cerebro para que no pudiera pelear.
Después de lo sucedido el patrón volvió a violar a Eloise y no
sólo él, lo hicieron también sus amigos, Eloise tenía que
aguantarse, el trabajo era lo principal, sin él su hija moriría de
hambre, buscó empleo en otros lados y no encontró nada, los
Distritos estaban en guerra civil y no había trabajo, familias
enteras estaban muriendo de hambre, no podía dejar su empleo,
entonces empezó a acudir a trabajar con un cuchillo en la
cintura, advirtió que el próximo que la atacara perdería su
virilidad, así la dejaron en paz.
Con el tiempo Eloise resultó embarazada, su patrón al
enterarse la corrió, pero no sólo su patrón se enteró de ese nuevo
embarazo, también lo hizo Ragnar, se presentó un día en casa
del patrón y le cortó el miembro con todo y testículos, lo obligó
a decirle todo, los demás violadores corrieron con la misma
suerte, incluyendo a un familiar de Eloise.
Sin trabajo Eloise fue a buscar a su esposo, le suplicó que la
dejara quedarse en su casa en lo que nacía su hijo, la guerra la
había dejado sin opciones, Gunther aceptó, quien no lo hizo fue
su cuñada, éste en un ataque de furia la golpeó, lo hizo con tal
rudeza que le rompió el cuello, Eloise estaba aterrada, Gunther
sonriendo le dijo: "¿Ves preciosa? Soy capaz hasta de matar por
ti, ya sabes que te amo y voy a querer a tu hijo como si fuera
mío."
A partir de ese momento Eloise vivió con el temor de que la
criatura que llevaba en el vientre fuera niña, Gunther seguía
tratando a Astrid como a un muchacho. Asthor y Balder cuando
se enteraron de lo que le había pasado a su madre no hicieron
gran alboroto, Gunther les había inculcado que las mujeres no
valían nada, trataban a su madre como una sirvienta, además,
ahora tenían a Eloise que haría los trabajos del hogar.
Cuando nació el segundo hijo de Eloise, Gunther lo nombró
Gunnar; ahora si se cumpliría su sueño. ¡Que importaba que no
fuera suyo! La niña si lo era y no la quería. Pero el gusto le duró
poco, a los cinco años Gunnar era un niño débil, flacucho y
cobarde, por más que él intentaba entrenarlo Gunnar siempre
lloraba y huía, Gunther se desquitaba con Eloise, en cambio
Astrid que ya contaba con siete años era muy fuerte y atlética,
seguía pareciendo un muchachito, todo mundo la confundía,
sólo tenía una amiga, se llamaba Rhiannon, era una niña que
vivía en las montañas.
Un día Gunther llegó ebrio y de mal humor, al entrar a su
casa se encontró a Gunnar jugando con Astrid y se enfureció, lo
empezó a golpear gritándole que era un debilucho, cuando el
niño ya no reaccionaba Gunther sentía que todavía no era
suficiente, él nunca había maltratado físicamente a Astrid, algo
en esa niña hacía que la respetara, sólo la ignoraba y la ponía a
trabajar de sol a sol, ella nunca se quejaba, los que si la
golpeaban eran sus primos, pero ella se defendía, su amiga
Rhiannon le daba consejos de defensa, cuando la atacaban entre
los dos sólo se encogía y aguantaba los golpes, pero tampoco
lloraba, simplemente los soportaba, ellos ya contaban con la
edad de doce y trece años.
Gunther pasó de largo con Astrid y siguió con Eloise, la
empezó a golpear con sadismo, Astrid no soportó ver que
golpearan a su madre, tomó un cuchillo y se lo enterró en un
costado a su padre, el filo no tocó ningún punto vital, Gunther se
lo sacó, giró y golpeó a su hija con una fuerza tan terrible que la
aventó contra una pared y la dejó desmayada, cuando se acercó
a ella para terminar su obra Eloise le gritó:
"Te juro que si vuelves a tocar a mis hijos regreso a mi casa y
se lo contaré a mi padre, a mí ya no me quieren pero esos niños
llevan su sangre, vas a tener la peor de las muertes."
"¿Y quien dice que vivirás para contarlo?"
"A mi no me espantas Gunther, no eres capaz de matarme,
me amas, a tu ridícula manera pero así es, lo sé y por eso sigo
aquí, porque me contagiaste tu enfermizo amor, pero mis hijos
están antes que todo, incluso antes que tú."
Las palabras de Eloise realmente lastimaron a Gunther, tenía
razón, la amaba y no resistía que ella amara más a otra persona
que no fuera él, incluso sus hijos, sintió un odio extremo hacia
ellos, pero no podía hacerles más daño, conocía al padre de
Eloise, era un guerrero terrible, incluso Ragnar y Surt eran unos
insectos a su lado, era cierto lo que su esposa decía, su suegro lo
cazaría como a un perro y luego lo martirizaría hasta que rogara
por su muerte y ese sería el principio de su dolor…, no había en
Boleria persona más poderosa que su suegro, el guerrero
llamado Aries, ni siquiera el Gobernador Leviatán. El único que
en teoría podría rivalizar en poder con el padre de Eloise era el
Arcángel Miguel, líder de la Legión de los Iluminadios y
residente del Estado de Levit, se decía que vivía en esa
provincia porque el patriarca de los De Grieff lo había
desterrado de Arcadia.
Gunther salió hecho una furia de su casa y lo hizo para no
volver, afuera estaban sus sobrinos, habían escuchado lo que
sucedía y no se atrevieron a entrar, cuando los vio, puso sus
manos en las cabezas de los chicos.
"Me voy muchachos, ya no soporto a esta bruja, pero no se
preocupen, ustedes son mi orgullo, les enviaré dinero para que
se mantengan, con suerte en unos años lograré que los admitan
en el ejército de la Ciudadela."
"Si tío."
Adentro Eloise estaba destrozada, sus hijos estaban
inconscientes de la paliza que les había propinado Gunther, ella
misma estaba lastimada, no tenía dinero para un doctor, por lo
que Eloise los cuidó, su padre había bloqueado en su cerebro la
fuerza y habilidades que poseía pero no su energía, diario les
pasaba un poco a sus hijos, había conseguido tres trabajos,
laboraba veinte horas al día y apenas le alcanzaba para algunos
medicamentos, alimentar a sus hijos y “medio comer” ella,
cuando sus hijos se recuperaron Astrid inmediatamente se puso
a ayudar a su madre, Gunnar por el contrario no hacía nada, pero
siempre se quejaba de que tenía hambre, odiaba cómo sus
primos se ponían a comer frente a ellos y ni siquiera les daban
las sobras, se las echaban a los perros o las regalaban a algún
mendigo, mientras, ellos se morían de hambre.
A Eloise le propusieron prostituirse varias veces, seguía
siendo muy guapa, en su barrio no existía hombre que no la
deseara, trabajaba lavando ropa en un prostíbulo, la madame le
decía que en un año sería lo suficientemente rica para no volver
a trabajar, pero Eloise la rechazó, prefería morir de hambre a
prostituirse, en una ocasión la madame recibió la visita de un
bérserker quien le preguntó por “la sirvienta”, la madame le dijo
que no era de sus chicas pero por una buena cantidad podía
arreglar que estuvieran a solas y así él podría hacer lo que
quisiera, el bérserker se acercó a la madame y le dejó bien en
claro que él solo era un mensajero, que si por algún medio se
enteraba que alguno de sus clientes con el consentimiento de la
madame violaba a Eloise, alguien más poderoso que él vendría y
la mataría, la dueña del prostíbulo desde ese día jamás volvió a
proponerle a Eloise que cambiara de vida.
Cuando Astrid cumplió diez años debido a su rutina de
trabajo ya tenía su cuerpo algo desarrollado, empezaba a parecer
mujer, su cabello todavía era corto y le cubría parte del rostro, se
lo seguía tiñendo de negro imitando a su madre, se vendaba los
pequeños pechos y usaba ropa holgada para que la confundieran
con un chico y le pagaran como tal, de hecho no era fea, parecía
un chico atractivo que le gustaba a todas las jovencitas de los
alrededores, pero en su casa era distinto, ahí usaba poca ropa y
claramente se veían sus nuevas curvas, sus primos lo notaron, ya
contaban con quince y dieciséis años y empezaron a ver a su
prima como mujer.
"¿Hola prima que haces?"
"Descansando."
"¿Ya comiste?"
"Un poco en la mañana."
"Olvidaba que tú y tu madre sólo trabajan para el flojo de
Gunnar."
"Ese es nuestro problema."
"Así es, problema de ustedes y bendición de tu hermano."
"Pues yo no veo que ustedes trabajen."
"Nosotros entrenamos de sol a sol, algún día seremos
guerreros de élite como mi tío Gunther."
"El no es un guerrero élite, es sólo un desgraciado."
Al escuchar eso Asthor golpeó a su prima, Astrid cayó al
piso, se levantó y se dispuso a retirarse.
"Espera, lo siento, es que no soporto que nadie hable mal de
mi tío Gunther."
"Eso me quedó claro, ahora déjame ya me voy."
"Espera, yo decía lo de la comida porque nos sobró un poco y
si quieres la compartimos."
"¿De verdad?"
"Si, ven conmigo y te convidamos."
"Está bien, deja me pongo mi chaqueta porque hace frío."
Astrid siguió a su primo al patio trasero, ahí estaba Balder.
"Hola prima, ven y sírvete lo que desees."
Astrid empezó a comer, ya no recordaba la última vez que
había probado algo decente, pero seguía pensando en su madre y
su hermano, con las manos fingía que se llevaba la comida a la
boca pero la escondía después en una bolsa de su chaqueta.
"Que bárbara prima prácticamente te lo acabaste todo."
"Perdón, es que tenía mucha hambre."
"Eso es porque tú quieres, podrías comer con nosotros diario
si así lo deseas…"
"¿En serio puedo?"
"Si, sólo tendrías que hacernos unos pequeños favores."
"Acepto. ¿Como cuales?"
Balder se sacó el miembro y se lo mostró. "Como acariciar
esto."
Astrid inmediatamente mostró cara de repulsión. "Ay no
cochino, ¡métete eso!"
"Vamos primita vas a comer bien."
"Que no. ¡Ya me voy!"
Astrid sabía que es lo que querían sus primos, su madre
siempre hablaba con ella de eso “jamás vendas tu cuerpo por
nada” y le predicaba con el ejemplo, Asthor le cerró el paso.
"Será lo que sea, para la próxima quizá no quieras, pero hoy
ya comiste y ¡ahora te jodes!"
"No, no he comido, aquí tengo tu comida, ten, te la
devuelvo."
Astrid mostró un trozo de carne, Asthor se lo tiró de un
manotazo, Balder todavía con el miembro de fuera reía. "Aparte
de apretada, ladrona... ¿Verdad? Sólo por eso te va a tocar pagar
por partida doble, agárrala hermano."
Asthor tomó con violencia a Astrid y la tiró al suelo, la sujetó
de las muñecas y llamó a su hermano. "Vamos Balder, que grite
de placer."
Los primos de Astrid eran dos tremendos muchachos que
medían casi dos metros y pesaban más de ciento veinte kilos,
eran muy fuertes, entrenaban diario y sus músculos estaban bien
desarrollados, en cambio Astrid todavía era una niña, estaba
delgada y mal alimentada, apenas medía el metro con sesenta
centímetros y no pesaba más de cincuenta kilos, pero era fuerte,
Asthor no sólo tenía a Astrid cogida por las muñecas, también
le había arrancado la pequeña playera que llevaba encima y le
veía los nacientes pechos desnudos, Balder estaba más que
excitado, se puso de rodillas, le arrancó con violencia los shorts
y las bragas a su prima, entonces, se dispuso a penetrarla, ambos
tenían experiencia, no era la primera vez que obligaban a una
chica a tener sexo, a lo lejos, en la azotea de la casa, Gunnar
veía la escena divertido.
Astrid se revolvía como loca, por más que Balder trataba de
penetrarla esta se movía y no lograba su objetivo, prácticamente
tenía encima de su prima sus ciento veinte kilos pero no lograba
que se estuviera quieta para poseerla, hasta que se le bajó la
erección, Asthor se empezó a reír.
"¿Que paso hermano? Pareces nuevo en esto, colócate
encima de ella, me toca a mí."
Balder furioso colocó su cuerpo de manera lateral en el pecho
de Astrid, el peso de su primo la empezó a sofocar, casi no se
movía, entonces Asthor se arrodilló junto a las caderas de su
prima y se dispuso a penetrarla, en cuanto Astrid sintió que la
tocaba el miembro de Asthor volvió a convulsionarse y a mover
su cuerpo, esta vez tenía el peso de los dos hermanos encima,
pero ni así lograron que se estuviera quieta, Asthor también
perdió la erección, enojados ambos hermanos empezaron a
patear y golpear a Astrid, ésta estaba demasiado cansada para
defenderse, ni siquiera se cubrió de los golpes, los recibió todos,
al ver que su prima yacía inerte, Asthor intentó nuevamente
violarla, pero el cuerpo de Astrid volvió a reaccionar y se
movió.
"Esto ya no es divertido hermano, vámonos de aquí,
busquemos otras chicas mejores que esta porquería."
Los hermanos se fueron y dejaron a Astrid tirada en el suelo
semiinconsciente y medio desnuda, sólo la cubría la chaqueta
que se había puesto, en la altura Gunnar ya no aguantó y se
empezó a reír, eran grandes carcajadas las que emitía, se doblaba
de la risa, cuando se calmaba se asomaba a ver a su hermana y
se volvía a reír.
Astrid adoraba a su hermano y siempre veía por él, también
se mal pasaba con las comidas para que Gunnar se alimentara
mejor, pero algo estaba mal en él, había una maldad inexplicable
en su interior, secretamente le divertía ver matarse a su madre
trabajando para después quitarle el alimento, sentía un extraño
placer al ver sufrir a la gente que lo quería.
Cuando Eloise llegó de trabajar Gunnar estaba despierto,
quería ver la cara de su madre cuando encontrara a su hermana,
ya habían pasado cinco horas desde el incidente y Astrid seguía
afuera, el frío calaba los huesos, Gunnar se preguntaba si su
hermana seguiría viva, cuando bajó de la azotea y le habló, ella
no respondió, entonces sacó la comida de sus bolsillos y entró a
la casa a calentarla.
"Mamá. ¿Porque tan tarde? Me muero de hambre."
"Lo siento, es que hoy no hubo mucho trabajo, sólo alcanza
la comida para dos, déjale la mitad a tu hermana."
Cuando Gunnar vio la comida le dio asco, estaba lleno por lo
que acababa de comer y su madre sólo llevaba dos panes duros y
verdura casi echada a perder, pero empezó a devorar los
alimentos para dejar sin nada a su madre y a su hermana.
"Esto es un asco madre."
"Lo sé y lo siento hijo, pero es lo que conseguí hoy."
"Por lo menos déjame comérmelo todo, me duele el estomago
del hambre."
"No, la mitad es de tu hermana."
"Pero si ella ni está, además, también trabaja, si estuviera
aquí me diría que comiera su parte".
"Pues cuando eso pase te la comes, mientras, no toques su
ración."
"Siempre la has querido más a ella ¿verdad? Como no sabes
quien es mi padre me odias."
Eloise sentía que se le achicaba el corazón cada que su hijo le
reclamaba de esa manera, Gunther y sus primos le echaban en
cara a Gunnar su origen a cada rato. "Sabes que no es cierto hijo,
a los dos los quiero igual, me duele que pienses eso, pero la
comida de tu hermana la respetas."
Gunnar se levantó enfurecido y empezó a pisar la comida de
su hermana, cuando vio a su madre llorar una sonrisa cruzó su
rostro. "¿Porque haces eso hijo?" Eloise no paraba de llorar Le
había costado mucho trabajo conseguir esa comida, comenzó
con las manos temblorosas a juntar los pedazos pisoteados del
suelo, seguía siendo comida y en su casa había hambre.
Eloise estaba tratando de recojer y limpiar la comida que su
hijo había pisado cuando recibió el mayor impacto de su vida,
Astrid entró por la puerta de atrás en condiciones deplorables.
"Mamá…"
Eloise casi se desmaya de la impresión, sólo no lo hizo
porque su instinto de madre se lo impidió, su hija la necesitaba,
estaba semidesnuda y con el rostro desfigurado, tenía golpes por
todo el cuerpo y temblaba de frío, Eloise corrió a abrazarla.
"¿Que te hicieron hija?"
Astrid sonreía "Nada madre, no los dejé…"
"Pero tú…"
"No importa, en mi chaqueta tengo comida para que se
alimenten tú y Gunnar."
Su voz era apenas audible, estaba el borde de la muerte,
Eloise cubrió a su hija con una manta, la acostó en la que fue su
cama y ahora era de Balder, (desde que Gunther se fue Eloise y
sus hijos dormían en el suelo) y le dijo a Gunnar que no
permitiera que su hermana se durmiera.
Llegó al prostíbulo donde trabajaba y fue a ver a la madame,
con la cabeza baja y hablando con voz entrecortada por el llanto
habló con ella. "Señora, mi hija se muere y necesito dinero, haré
lo que sea…"
La madame la observó, finalmente tenía a Eloise donde la
quería, podría hacer una fortuna con ella, pero algo había
cambiado en esa mujer, con el correr de los años llego a admirar
a Eloise por no dejarse vencer y seguir fiel a sus principios, ella
también había tenido hijos y los había abandonado, en cambio
esa mujer estaba dispuesta a entregarlo todo, hasta su alma y
cuerpo por la vida de su hija.
"No te preocupes, dime: ¿En donde está Astrid?"
"En mi casa, necesita un doctor."
"Vamos por ella, aquí la van a atender hasta que se recupere."
Astrid se recuperó sorprendentemente rápido, en dos semanas
ya había vuelto a trabajar, la madame no le cobró un centavo de
lo que se gastó a Eloise, pero si le cargó más el trabajo y ya no
le pagaba, Eloise no reclamó, la vida de su hija valía más que
eso, nunca nadie supo que los agresores fueron Balder y Asthor.
La vida en la casa Kopp volvió a la normalidad, las mujeres
trabajando y los chicos en la casa, Gunnar veía a sus primos
mientras éstos se estaban dando gusto con un banquete.
"¿Me dan?"
"No, pídele a tu madre o a tu hermana."
"Si me dan les puedo ayudar en algo que desean."
"¿Que podemos querer de un bastardo debilucho como tú?"
"A mi hermana…"
Los primos se quedaron viendo y con una sonrisa maliciosa
preguntaron a Gunnar. "¿Que dijiste?"
"Lo que escucharon."
"Pero, es tu hermana..."
"Si, pero tengo hambre. ¿Que dicen?"
"Está bien, dinos que hacer."
"Primero la comida."
"No, primero tu plan, si vale la pena te damos la comida."
"Olvídenlo, ya no quiero nada."
"Espera, está bien, come lo que quieras, pero te advierto que
si sales con una estupidez te vamos a dar una golpiza que aparte
de debilucho vas a quedar lisiado."
"Está bien, acepto."
Gunnar comió con toda la tranquilidad del mundo para
desesperación de sus primos, platicaba anécdotas y se tomó su
tiempo para digerir la comida, comió hasta casi reventar.
"Ahora si bracitos, dinos tu plan."
Gunnar odiaba que lo llamaran así, a pesar de que hacía
ejercicio su cuerpo seguía siendo el de un alfeñique. "Es muy
sencillo, ponle un cuchillo en el cuello a mi mamá y mi hermana
hará lo que quieras."
"¿Acaso estas loco? Eso es demasiado… hasta para
nosotros."
"Ese es su problema, yo cumplí con mi parte del trato."
"No, tú nos estafaste, te acabaste nuestra comida por nada."
"Espera, yo no tengo la culpa que sean unos cobardes."
"¿Que dijiste?" Asthor golpeó a Gunnar en el rostro, éste con
un moretón en el ojo sonreía.
"Puedes moler a golpes a un pequeño como yo, pero no eres
capaz de someter a un par de mujeres indefensas."
"Lo que tú dices es una locura."
"Yo si me atrevo, señala la mujer que quieras y tengo el valor
de someterla. ¿Que les enseñó mi padre? Las mujeres sólo están
aquí para satisfacer nuestras necesidades."
"Pero lo que dices…, son tu madre y tu hermana."
"¿Y que? Primero son mujeres."
Los hermanos se quedaron pensando.
"Vamos muchachos... ¿Quien les va a decir algo?"
"Está bien."
Coersionados por su primo, Asthor y Balder decidieron esa
misma noche “montarse” a Astrid, pero ahora veían con otros
ojos a Gunnar, sin decir palabra alguna entre ellos decidieron
dejar a su primo en paz, alguien con esa maldad no era bueno
tenerlo de enemigo.
A la media noche llegó Eloise de trabajar, Astrid se levantó
para ayudar a su madre a preparar la comida, Gunnar aprovechó
la ocasión para despertar a sus primos. "Es el momento,
demuestren que tienen huevos."
Los hermanos se levantaron y ejecutaron el plan, llegaron a la
cocina, era un pequeño cuarto en una casa que contaba con dos
habitaciones aparte de la cocina y una sala, los gemelos Kopp
dormían cada quien en su habitación, Eloise y sus hijos lo
hacían en el suelo de la sala. En cuanto Asthor entró puso una
espada en el cuello a Eloise, Astrid la quiso defender pero
Balder la dobló de un golpe en el estomago, después entró
Gunnar gritando: “déjenlas en paz” y golpeó a Balder en el
rostro, este sonrió y le devolvió el golpe, Gunnar cayó al suelo
del impacto, ya no se levantó, Balder levantó a Astrid de los
cabellos, estaba sorprendida, desde que la habían atacado no se
habían vuelto a meter con ella, les reclamó. "¿Que carajo les
pasa? ¿Que es lo que quieren?"
"Nos pasa que estamos calientes y sabes lo que queremos."
Mientras hablaba, Balder le estaba tocando el pecho a Astrid,
Eloise empezó a gritar: "No, no le hagan nada, háganmelo a mi
pero a mi hija no la toquen."
Entonces Balder se acercó a Eloise y le tocó los senos. "Pues
no está mal hermano, son enormes y todavía están duros,
después de la prima nos tiramos a la tía."
"Me parece bien, tú decides Astrid, te portas bien o matamos
a tu madre."
"No le hagan daño, haré lo que quieran." Respondió Astrid
resignada.
Eloise estaba llorando, sólo le quedaba suplicar. "No, a mi
niña no por favor, sólo tiene diez años…"
Balder tomo a Astrid de la mano y la condujo a la salida de la
cocina rumbo a su cuarto, en eso Gunnar gritó: "Por favor...
¡Hagan lo que vayan a hacer! Pero por lo que más quieran, no lo
hagan enfrente de mi madre y de mí…"
Balder y Asthor se voltearon a ver, pensaron que la maldad
de Gunnar no tenía límites. "¿Como ves hermano?"
"Si ya empezamos esto vamos a hacerlo bien, tirítela en la
mesa."
"No, ahí no." Gritó Astrid.
Balder la trató de arrastrar pero la chica se resistía, su primo
la tomó de la cabeza y la obligo a ver a su madre. "Hazlo
hermano."
Asthor empezó a cortar a Eloise. "¡No, déjala! Haré lo que
quieras."
Eloise seguía gritando: "No le hagan daño, por favor, es una
niña, es mi niña."
Los gritos eran desgarradores, los hermanos dudaron, Gunnar
estaba divirtiéndose de lo lindo en el rincón, Balder acostó
bocabajo a Astrid en la mesa, le bajó los pantalones y se dispuso
a penetrarla, en eso algo distrajo su atención empezó a sentir
calor, volteó a ver a su hermano y observó que su espada se
estaba derritiendo, Eloise estaba como en trance, había luchado
contra la restricción que su padre le había hecho y estaba
creando fuego, sentía que el cerebro le explotaba, el dolor de
cabeza era insoportable, pero ella continuaba concentrándose,
Asthor dejó su espada y salió corriendo de la casa, Balder le
siguió, Eloise caminó a pequeños pasos hacia su hija, la abrazó y
se desmayó.
Después de unas horas Eloise despertó, afortunadamente
Asthor la dejó antes de que el daño a su cerebro fuera mortal,
estaba acostada y Astrid le acariciaba el cabello."¿Cómo estás
mamá?"
"Tomen sus cosas, nos vamos."
"Pero no tenemos a donde ir."
"Si, si tienen a donde ir."
"Eso lo vemos mañana mamá, hoy vas a descansar."
Eloise durmió hasta la tarde del otro día, Astrid hizo guardia
afuera de la casa con un cuchillo, estaba dispuesta a morir o
matar, pero nadie cruzaría la puerta de su casa, ese mismo día
Eloise se gastó los pocos ahorros que tenía en una llamada,
cuando regresó les dijo a sus hijos: "Espero estén listos, porque
ya nos vamos."
Astrid estaba lista pero Gunnar no, se negaba a irse, era
divertido vivir en esa casa. "Yo no me voy mama, esta es mi
casa."
"Comprende hijo que aquí corremos un gran peligro."
"Que se vayan ellos, no quiero vivir en la calle."
"Te prometo que no vivirás en la calle."
"Nunca cumples tus promesas, seguimos muertos de hambre
y siempre prometes lo contrario."
"Ahora va a ser diferente."
En eso estaban cuando llegaron Asthor y Balder, ambos
estaban armados. "Por lo visto entendieron la indirecta, que
bueno que ya se van, estábamos dispuestos a echarlas."
"Si, ya nos vamos." Dijo Eloise. Tomó sus cosas y se salió de
la casa seguida por Astrid, Gunnar se quedó adentro. "Por favor
Gunnar no hagas esto, vámonos." Le suplico su madre.
"No, no voy."
Asthor tomó a Gunnar de los cabellos, lo levantó del suelo,
después lo tomó del pantalón a la altura de la cintura y lo arrojó
fuera de la casa, golpeó el suelo de fea manera. "Llévense
también a ese maldito demonio."
Gunnar llorando les gritó: "Déjenme ir por mis cosas."
Balder le contestó: "Las hubieras sacado cuando tu madre te
dijo, considéralas perdidas."
Astrid corrió hacia Balder y lo golpeó en el rostro con el
puño cerrado, éste cayó noqueado al suelo, después la niña se le
plantó de frente a Asthor. "Mi hermano pidió sus cosas con
educación, entréguenlas."
Asthor sintió miedo, el que esa niña menudita hubiera
noqueado a su hermano no era normal, esa familia era el
demonio mismo. "Espera, no entres a mi casa, yo te las doy."
Asthor entró por las cosas de Gunnar y se las arrojó a la calle,
después cerró la puerta de su casa, los hermanos Kopp sólo
durarían un mes ahí, les llegaría una carta citándolos en la
Ciudadela para iniciar su instrucción militar.
Eloise se fue con sus hijos, caminaron durante cinco días, no
tenían dinero ni para el tren, dormían en la calle y los dos
últimos días los pasaron sin probar alimentos, Gunnar se quiso
quejar pero Astrid amenazó con golpearlo, llegaron al límite con
el Primer Distrito, ahí esperaron otro día más, Eloise les
consiguió algo de comida a sus hijos a cambio de todas sus
pertenencias, ahora lo único que tenía era lo que llevaba encima,
Gunnar devoró su comida, Astrid obligó a Eloise a compartir la
suya.
"Yo ya comí donde conseguí esto hija, cómetelo tú sola."
"No, a mi no me engañas, si tu no comes yo tampoco."
"Está bien, comeré, pero sólo un poco…"
Al sexto día de que se habían ido llegó un lujoso auto, se bajó
un hombre que tenía un cierto parecido con su madre, se veía un
poco más joven y su cabello era blanco, la saludó. "Hola
Eloise."
"Hola Elan."
"¿Son ellos?"
"Si, ella se llama Astrid y él Gunnar."
"Muy bien, que suban al vehículo. Adiós."
"¿Me puedo despedir de ellos?"
"Está bien, pero rápido."
"Niños, este es su tío Elan, es mi hermano y se van a ir con
él, a partir de ahora mi familia los va a cuidar."
Eloise los abrazó a ambos, Astrid no entendía. "Pero… ¿Y tú
que harás mama?"
"Yo me las arreglaré, no puedo ir con ustedes."
"No mamá."
"Por favor hija, ve con tu tío, yo sola me puedo alimentar,
pero ya no puedo alimentar y cuidar a tres."
"No mamá, te juro que voy a trabajar más, voy a trabajar
igual que tú y a comer menos, te prometo que me voy a portar
bien, pero no me dejes."
"Eso es lo que no quiero, que pases por lo que yo he pasado,
tú no tienes porqué sufrir las consecuencias de mis errores, ve
con tu tío, él te va a cuidar."
"¿Y quien te va a cuidar a ti?"
"Yo me puedo cuidar sola."
"No mamá, yo no te voy a dejar."
"Elan, por favor, llévatela."
Elan tomó a su sobrina, esta empezó a forcejear y se aferró a
su madre gritando y llorando, entonces el tío con el dedo pulgar
e índice apretó una parte del cuello de Astrid y esta cayó
dormida, Gunnar ya estaba dentro del vehiculo, cuando Eloise le
dijo adiós ni siquiera le respondió.
"Gracias Elan, sé que por ti nuestro padre aceptó a mis hijos."
"No le quedó de otra, al fin y al cabo son su sangre."
"Me dio gusto verte hermano adiós." Eloise se dio media
vuelta y empezó a caminar.
"Espera Eli."
"¿Que sucede?"
"Ten." Elan le dio una pequeña bolsa con monedas.
"Gracias, pero no la puedo aceptar."
"Es tu problema lo que hagas con ella, pero si no la tomas no
me llevo a tus hijos."
"Está bien."
Elan abrazó a Eloise, se había jurado que iba a mantenerse
impasible, pero al ver la situación de su hermana no lo soportó.
"Eres mi hermana y te quiero, yo no te desterré, te juro que voy
a cuidar a tus hijos y más adelante regresarás a ocupar el lugar
que te corresponde."
Eloise besó a su hermano. "Cuida bien a mis niños, es todo lo
que quiero."
Cada quien tomó su camino, cuando el auto se fue Eloise
empezó a llorar desconsoladamente, separarse de sus hijos fue lo
más duro que pudo haber hecho, cuando la desterraron juró no
volver, no importaba la situación en la que estuviera jamás se
doblegaría, su cabello teñido era el recordatorio de que ya no era
más una De Grieff; cuando tuvo a sus hijos y estuvo sola trabajó
hasta que ya no podía más, todo lo hacía por ellos, se prometió
que los sacaría a delante, pero el ver sus vidas peligrar en tantas
ocasiones la hizo cambiar de opinión, podía vivir días sin comer
pero no soportaba ver peligrar la vida de sus hijos, sabía que
Elan la ayudaría, siempre fue su hermano protector, sus hijos no
merecían la vida que les estaba dando, ahora estarían bien,
Eloise volvió sobre sus pasos, regresaría al barrio, no podría
sobrevivir en ningún otro lado.
CAPÍTULO 11
EL CLAN DE GRIEFF
Cuando llegaron a la mansión de los De Grieff en el Distrito
I, Gunnar estaba feliz, ahora tendría la vida que siempre había
soñado, Astrid por el contrario estaba deprimida, extrañaba a su
madre, Elan les explicó que irían a conocer a su abuelo, cuando
entraron a la habitación del Patriarca de los De Grieff se le vio el
rostro de decepción, ninguno tenía el cabello blanco que
distinguía a la famillia de la rama principal de su Clan.
"Un escuálido y una cosa que no se sabe si es hombre o
mujer… ¿Por que será que no me extraña que esa porquería de
hermana que tienes haya engendrado a estos fenómenos?"
Al escuchar eso Astrid explotó. "Mire viejo decrépito, a mi
madre la respeta, si vuelve a hablar mal de ella no me importa
que este en cama y muriéndose, lo voy a golpear hasta que retire
sus palabras. ¡Idiota!"
Gunnar se puso pálido, la imbécil de su hermana iba a hacer
que los corrieran. "Abuelo, por favor perdona a mi hermana, no
tiene modales."
"En primer lugar no me digas abuelo. ¡Bastardo! Si por mi
fuera se estarían pudriendo en donde quiera que estuvieran con
su madre, pero yo ya no soy el líder, ahora mi hijo es el guerrero
de Aries y él decidió acogerlos, yo sólo soy su consejero,
además, odio a los aduladores, por lo menos tu hermana me
demostró que trae la sangre de los De Grieff en las venas,
llévatelos hijo no quiero seguir viéndolos, luego hablamos."
"Si padre."
Astrid seguía molesta, mientras su tío la sacaba de la
habitación del patriarca continuaba gritando: "Yo nunca pedí
que me trajeran y no lo necesito, quédese con su maldita casa y
su mugroso dinero, yo sólo quiero estar con mi mamá, a usted
que se lo lleve el diablo…"
Elan salió con sus sobrinos, Astrid y Gunnar estaban furiosos,
una porque habían insultado a su madre y el otro porque lo
habían humillado, prometió desquitarse con su hermana, ambos
fueron instalados en su propia habitación, éstas eran más
grandes que la casa entera donde vivían en el Tercer Distrito,
tenían una pequeña sala, un estudio, un vestidor y un baño, la
cama era enorme y bien acolchonada, comieron como nunca en
su vida, al final, Gunnar durmió plácidamente, Astrid no pudo,
pensaba en su madre.
Cuando los niños salieron de su habitación Elan De Grieff
padre no pudo menos que sonreír, le gustaba la niña, le
recordaba a su hija, no era tan bonita pero tenía la misma
personalidad arrolladora y era igual de testaruda, por eso se fue,
pero de algo estaba seguro, a su nieta no la dejaría irse de su
lado hasta que él se muriera.
Al día siguiente fueron llamados nuevamente por el patriarca,
estaba sentado en un jardín que se veía enorme, con él estaba un
hombre que tenía un cierto parecido con el tío Elan, su cabello
también era blanco.
"Niños, les presento a su tío Edgar De Grieff, mejor conocido
como el FILO número seis, Loki."
"Edgar, estos son tus sobrinos Astrid y Gunnar De Grieff."
Astrid se adelantó e hizo una aclaración. "Mi nombre es
Astrid Kopp."
"¿Kopp?" Pregunto Edgar.
"Si, Kopp es el apellido de mi padre."
"¿Y donde esta él?"
"No lo sé, es un mal nacido que nos abandonó."
"¿Y entonces porqué usas su apellido?"
"Porque al menos él no me separó de mi madre."
Edgar estaba divertido "¿Y quien te impide ir con ella?"
"El." Astrid señaló a Elan.
Elan y Edgar empezaron a reír. "Ya verás sobrina, cuando te
vayas de aquí usarás el apellido De Grieff con orgullo".
"Ellos no son De Grieff." Gritó el patriarca. "Y menos esa
cosa que no se sabe que es, si varón o mujer."
"¡No sabe lo que soy porque está viejo y no ve bien!"
"Ya me volvió a colmar la paciencia esta niña, me acaba de
arruinar el día… ¡Que se vayan! Mañana los veo."
Los tíos sonrieron divertidos, sabían que su padre estaba
encantado con Astrid, a Elan le preocupaba Gunnar, no tenía
personalidad y era demasiado servil, ese niño era el verdadero
Kopp, Elan desconocía que nadie, ni la madre del niño nunca
supo quien era el padre de Gunnar.
La rutina fue la misma del día anterior, dejaron que los niños
hicieran lo que quisieran y al otro día los volvieron a llevar con
el patriarca.
"Ahora si, ya no hay más dilaciones, vamos a ver si estos
niños sirven para algo, primero que se acerque el muchachito
mayor."
Astrid no le hizo caso, Elan la empujó.
"Te recomiendo que te quedes quieta, si te mueves te puedo
lastimar y puedes quedar como retrasada mental."
Astrid se asustó y no movió ni un párpado, Elan padre era el
antiguo Aries y tenía un poder psíquico de los más poderosos
por su ascendente, los cuernos del carnero simbolizaban su gran
cerebro, Aries era capaz de entrar en la mente de las personas y
cambiar hasta su personalidad, bloquear o descubrir sus
habilidades o hasta hacer que olviden toda su vida, también tenía
la habilidad de causar dolor directamente en el cerebro, podía si
así lo decidía freírlo, a su hija sólo le quitó sus habilidades y su
fuerza, respetó su decisión de irse; el examen a Astrid duró unos
minutos.
"Elan, esta niña es especial, quiero que tú personalmente te
encargues de ella, es la heredera de tu tío Carsten De Grieff, mi
hermano pequeño que en paz descanse."
Tanto Elan como Edgar se sorprendieron, pero no podían
contradecir a su padre, sus exploraciones eran cien por ciento
exactas, tocó el turno de Gunnar, éste fue hacia su abuelo con
paso seguro, si su hermana lo había impresionado, él iba a hacer
que ese viejo se pusiera a sus pies, al Patriarca sólo le tomó unos
segundos “explorar” a Gunnar, cuando terminó lo empujó.
"Este no sirve, hagan lo que quieran con él, enséñenle un
oficio para que no se muera de hambre, pero yo no lo quiero
volver a ver."
Esa fue la decisión del patriarca, mientras Astrid se convirtió
en discípula de Aries, a Gunnar lo mandaron de aprendiz de
cocinero, lo cambiaron de habitación a la casa de los criados en
donde compartía el dormitorio con otras tres personas.
Astrid aprendió los secretos del combate y el manejo de la
energía elemental, su elemento resultó ser el viento, era muy
poderosa, Elan la convenció de que entre más ganas le pusiera al
aprendizaje, más rápido podría salir de ahí y ayudaría mejor a su
madre estando preparada, también le pusieron tutores para que
se educara, Astrid nunca fue a la escuela, su madre le enseñaba,
sabía leer y algo de matemáticas, pero su progenitora tampoco
pudo enseñarles mucho porque siempre estaba trabajando.
En cuanto a Gunnar, nadie lo soportaba, no quería trabajar,
decía que él era un De Grieff y que si lo obligaban a algo haría
que los corrieran, los ayudantes más jóvenes se burlaban de él,
le decían que su hermana algún día sería la dueña de todo y él
sería su criado, pero Gunnar no sólo era malvado, también era
listo y paciente, era un buen observador y se dio cuenta que su
tío Edgar tenía sentimientos encontrados hacia a su hermano
Elan, eran detalles que a cualquiera le pasarían desapercibidos,
pero no a Gunnar, empezó a seguir a al antiguo Loki, se
convirtió en su sombra, tenía el presentimiento de que él era la
respuesta a sus oraciones.
Pasaron siete años, el viejo patriarca se fue acercando poco a
poco a su nieta pero nunca logró su amor, la niña nunca entendió
cómo si lo tenían todo dejaban tan desamparada a su madre, ya
era una chica bastante alta, fuerte y su cabello nuevamente era
blanco. Un día su tío Elan le dijo: "Astrid, has completado el
entrenamiento de manera extraordinaria, ningún De Grieff
incluyéndome yo y tu abuelo hemos tenido tus logros en tan
poco tiempo, mañana te daremos tu espada sagrada."
"¿Y podré irme?"
"Harás lo que tú desees."
Esa noche Astrid no podía dormir, estaba pensando no en la
prueba sino en localizar a su madre, en eso andaba cuando
tocaron a su puerta, cuando abrió vio a su tío Elan, se veía
preocupado, no la dejó ni hablar, la tomó de la mano y se fueron
corriendo a la habitación de su abuelo, ahí ya estaban su tío
Edgar y Gunnar. "Aquí está papá."
Elan De Grieff padre estaba postrado en su cama, les había
avisado a sus hijos que su hora había llegado, lo único que
quería era ver a su nieta, cuando la vio sonrió, tenía el cabello
cortado como cuando la conoció, como el de un chiquillo, pero
ahora tenía el color que distinguía a la rama principal de su
familia: blanco, eso lo hizo sentir orgulloso. Él le había
ordenado que se lo dejara crecer, Astrid rebelde se lo cortaba
con las espadas de entrenamiento sin importarle cuan disparejo
quedaba, eso divertía al viejo.
"Ven mi niña." Astrid se acercó. "Quería ver el
acontecimiento de mañana, era mi gran ilusión y mi razón de
vivir desde el momento en que te conocí, pero los dioses me
castigaron y no lo podré hacer, esta es mi última noche, pero no
me van a quitar el gusto de darte esto, dame tu mano derecha."
Astrid le acercó la mano derecha a su abuelo, éste le puso un
guante gris idéntico al de su tío Edgar, pero tenía otro símbolo
en hilo negro, después, su abuelo siguió hablando: "A pesar de
que no me haces caso y tu cabello es un desastre, eres tan
hermosa como tu madre, sólo quiero pedirte un favor, que por
una vez en tu vida me llames abuelo y no señor".
Astrid se quedó callada. "Lo entiendo hija, eres como yo
desgraciadamente." Hizo una pausa. "En toda mi vida sólo tuve
un gran amor y un gran orgullo, tu madre fue mi gran amor y mi
hijo Elan mi gran orgullo."
Al escuchar eso Edgar salió del cuarto seguido por Gunnar,
nadie lo notó, el patriarca siguió hablando: "Mi hijo Elan heredó
mi poder, pero también el corazón de tu abuela, es un mejor
hombre que yo, tu madre era mi más grande tesoro, sufrí mucho
cuando dijo que se iba, pero el guerrero con quien se fue era un
buen hombre y un funcionario de respeto, lo que no le perdoné
es que lo abandonara para irse con tu padre, no por su origen
humilde, yo siempre supe que él era un mal nacido, pero no se lo
dije, lo que hice fue ordenarle que regresara a seguir entrenando,
tu madre era la elegida para ser la protectora del Círculo del
Escorpión, pero a ella no le interesó, yo la quise obligar pero
ella no estaba hecha para la vida del guerrero, y así la alejé de
mi lado, la amaba tanto que me negué a jugar con su cabeza para
que aceptara su destino, y al final me abandonó, nunca se lo
perdoné, le quité su poder y la desterré."
Mientras Astrid escuchaba tragó saliva, no esperaba esa
confesión de su abuelo, éste contiuaba hablando: "Desde
entonces mi vida fue una tortura, viví en el remordimiento por
años; entonces te conocí, y te convertiste en mi nuevo gran
orgullo y gran amor, al ver la manera en que defendías a tu
madre por sobre todas las cosas me di cuenta de que clase de
hombrecito era yo, tú dijiste cuando llegaste que no eras una De
Grieff, yo digo que si lo eres, como lo es tu tío Elan y como lo
es tu madre, el que no merece ser un De Grieff soy yo, no pido
tu perdón ni el de tu madre, no lo merezco, yo sé que mi hijo
hará lo correcto y le dará a tu madre el lugar que le corresponde,
adiós pequeña y por favor, despídeme de mi hija."
Cuando el Patriarca dejo de hablar Astrid no paraba de llorar,
abrazó al viejo y lo beso en repetidas ocasiones. "Adiós abuelito,
vete en paz sabiendo que te quiero y que estoy segura que mi
madre siempre te perdonó, ella no sabe odiar."
El viejo abrazó a su nieta y sólo alcanzó a decir “gracias”, le
extendió la mano a su hijo y cuando éste la tomó, murió en paz.
Mientras eso sucedía Edgar iba hecho una furia, su padre
jamás lo había tomado en cuenta, desde pequeño nunca se ocupó
de él, su hermana Eloise hizo las veces de su madre. El patriarca
de los De Grieff nunca tuvo una muestra de consideración para
con el menor de sus hijos.
Eso era lo que lastimaba a Edgar, el antiguo Aries
personalmente se encargó del entrenamiento de su primogénito,
en cambio, el fue enviado a entrenar bajo la tutela y protección
del Clan Elnath en Hamal. Realmente él nunca tuvo un padre,
sólo una madre adolecente y un hermano mayor.
Gunnar lo sabía y por ese lado se le fue acercando hasta que
lo convirtió en su asistente personal, lo que nadie sabía es que
Edgar era el favorito del tío Carsten De Grieff, el antiguo FILO
número ocho, éste conocía un método para tomar las habilidades
de un guerrero y se lo había enseñado, era complicado, disponía
de tiempo y esfuerzo, pero al final Edgar lo había logrado, tenía
un contenedor de cristal que usaba para resguardar la energía
con la que le robaría el poder a su hermano, era una esfera de
energía elemental, Gunnar mató a mucha gente para que Edgar
consiguiera la energía necesaria para robar el poder de Aries.
Ya lo tenían planeado, Gunnar se acercaría a Elan con la
espada de su tío, la espada sagrada Arondight y se la clavaría sin
tocar ningún órgano vital, entonces Edgar aprovecharía y le
robaría su poder, no lo mataría, a pesar de todo quería a Elan y
jamás permitiría que alguien lo lastimara, no tenía nada en
contra de él, siempre había sido un buen hermano, pero nunca le
perdonó el que no hubiera defendido a su hermana cuando su
padre la desterró.
Edgar adoraba a Elise y todos le habían dado la espalda, su
hermana cumplió el papel de madre con él, siempre lo cuidó y
consintió por encima de todos, incluso sacrificando sus intereses
personales, por lo que el destierro de Eli le dolió en el alma.
Su padre lo había amenazado con quitarle su poder si la
ayudaba y él fue cobarde, Elan era poderoso pero no hizo nada,
ese era el motivo de su envidia, no era que detestara a su
hermano, por el contrario, lo amaba, sólo quería su poder para
dar a su hermana el lugar que le correspondía y Gunnar
astutamente se había aprovechado de eso, le mintió a su tío
diciéndole que su madre vivía un infierno, que sólo lo soportaba
porque siempre había tenido la esperanza de que su hermano
Edgar la rescatara.
"Lo haremos mañana después de la ceremonia de tu hermana,
tal y como lo hemos ensayado, lo atraemos a las caballerizas y
procedemos, si cometemos un error, mi hermano no nos va a
desterrar, va a freír nuestros cerebros si bien nos va.
¿Entiendes?"
"Si tío, no te fallaré."
Llegó el día siguiente, por el funeral del Patriarca se
suspendió la ceremonia de Astrid, llegaron las principales
personalidades de Arcadia y de Boleria, incluyendo a todo el
clan Riazor, también se presentaron miembros de las otras dos
grandes familias del país: los Brunn y los Yaotl, así como el
Presidente Constitucional y emisarios de otros países, incluso se
presentó el antiguo Arcángel Miguel, quien al igual que su gran
rival, había pasado su rango de Arcángel a su hijo.
Elan De Grieff padre era un hombre respetado, también llegó
al funeral la madre de Astrid y Gunnar, pero sólo con la
condición de que sus hijos no se enteraran y ese mismo día se
regresó al Tercer Distrito, cuando vio a su hermano menor
ambos lloraron, llevaban muchos años sin verse y los lazos
familiares de los De Grieff eran muy fuertes, Edgar le prometió
que pronto volvería a ocupar su lugar en la familia, su hermana
mayor sólo le sonrió y le dijo que lo único que ella quería es que
se vieran mas seguido y que cuidaran bien a sus hijos.
Después de una semana de luto se efectuaría la ceremonia de
entrega de la espada sagrada a Astrid, sería al medio día.
Cuando llegó la fecha, su tío Elan y ella estaban en el lugar
pactado esperando a los demás, de repente, escucharon un grito
de auxilio en las caballerizas, Elan y Astrid corrieron a ver que
sucedía, cuando entraron la escena era grotesca, Gunnar tenía la
espada sagrada de Edgar clavada en el estomago de su tío y
ambos se estaban convulsionando en una especie de torbellino
de energía, al disiparse esta última, Edgar estaba muerto.
Cuando Gunnar recuperó el conocimiento explicó que antes
de ir al jardín para presenciar la entrega de la espada sagrada a
su hermana pasó a ver el caballo del tío Edgar porque
posiblemente lo montaría en la tarde, cuando lo estaba peinando
vio un artefacto extraño escondido en el heno, entonces fue a
investigar, lo sorprendió que ahí había toda clase de escritos y
fórmulas que mostraban como se podía robar la energía de
alguien más, cuando escuchó ruidos no alcanzó a cubrir la
evidencia, era el tío Edgar, le pregunto que hacía ahí y Gunnar
le contesto que sólo había ido a preparar el caballo.
Aprovechando que se ancontraban a solas Edgar le preguntó
a su sobrino si quería saber lo que iban a ver en la ceremonia,
Gunnar le dijo que si, el anterior Loki sacó un enorme báculo de
su cuerpo y le presentó su espada sagrada: Arondight, “la espada
oculta”, le mostró a su sobrino como el báculo se dividía y
convertía en una hermosa espada, le permitió a Gunnar tocarla,
en ese momento descubrió que sus posesiones habían sido
descubiertas, tomó el contenedor en que tenía guardada la
energía y le pidió al menor de los hijos de su hermana su espada
de regreso, Gunnar se puso nervioso y no se la quiso dar,
entonces Edgar se acercó y Gunnar le enterró la espada, la esfera
se le cayó de las manos y los atrapó a ambos, ahí fue cuando
llegaron Elan y Astrid.
La versión real fue mucho mas sencilla, mientras Edgar
sacaba el contenedor Gunnar aprovechó y lo atravesó con su
propia espada, su tío nunca lo vio venir, confiaba en el…
Cuando Elan vio la evidencia ésta era irrefutable, su hermano
planeaba robarle su poder, se volvió a cancelar la ceremonia de
entrega por el funeral de Edgar, éste fue mucho mas sencillo,
sólo asistieron los más allegados, se manejó la versión de que
Edgar murió asesinado y que Gunnar había estado entrenando
para ser su sucesor, al parecer la espada sagrada reaccionaba con
él, lo cual era obvio pues le había robado el poder a su tío.
Finalmente llegó la ceremonia, Elan les entregó sus guantes a
sus sobrinos, ambos eran gris claro con los símbolos que los
distinguían bordados en el dorso en hilo negro, les explicó su
uso, ambos se guardaron su espada en la espalda. A Astrid se le
tornaron los ojos verde claro, se le formó el tatuaje de la
empuñadura de Valkiria abarcando el hombro y pecho
izquierdo, a Gunnar se le tornaron los ojos magenta claro, el
tatuaje de la empuñadura de Arondight le abarcó todo el brazo
izquierdo, después, pasaron al ritual del nombre.
"Gunnar, desde hoy cuando estés frente a otro igual te
presentarás como el FILO número seis. Portador de la espada
sagrada Arondight, “la espada oculta”. Tu nombre será Loki."
"Astrid, desde hoy cuando estés frente a otro igual te
presentarás como el FILO número ocho. Portadora de la espada
sagrada Valkiria, “la espada serpiente”. Tu nombre será Freya."
Ese día Gunnar por primera vez en siete años volvía a tener
su propia habitación, ya era una persona importante en los De
Grieff, no podía esperar el momento para humillar a todos sus
excompañeros de cuarto y de oficio. Al día siguiente Astrid
anunció que se iba, Elan por más que trató no logró convencerla
de que se quedara, entonces le ofreció llevarla al Tercer Distrito
en el helicóptero de la familia, Astrid no pudo negarse, cuando
llegó el momento de irse Aries abrazó emocionado a su sobrina.
"Astrid, eres mi sobrina pero te quiero como si fueras mi hija,
tú eres la heredera junto conmigo de la fortuna de los De Grieff,
así lo dispuso mi padre, si tú no vas a estar aquí no vale la pena
que yo me quede, tenemos una casa de campo en el Estado de
Hamal, pasaré un tiempo allá, te repito que cuanto tengo es tuyo,
ya he hablado con tu madre pero es igual de terca que tu abuelo
y no quiere regresar, por lo que tristemente me imagino que tu
tampoco regresarás a vivir conmigo."
Astrid tenía lágrimas en los ojos. "Tío, el hecho de que no
viva contigo no significa que no pueda visitarte, estaré aquí
siempre que me lo pidas, yo también te quiero como si fueras mi
padre y me encantaría quedarme, pero quien me necesita está
allá afuera."
"Lo sé hija, ten esta tarjeta, con ella podrás disponer de
efectivo siempre que lo desees, no escatimes en gastos, el
crédito es ilimitado."
"No puedo aceptarla tío."
"Llévatela, depende de ti si la usas o no, cuídate mucho,
salúdame a tu madre y dile que las puertas de su casa siempre
estarán abiertas para cuando quiera regresar."
"Gracias tío." Astrid abrazaba emocionada a Elan. "Te quiero
mucho, hasta luego. ¿Seguro que no vienes Gunnar?"
"No, yo me quedo con la familia."
"Esta bien, nos vemos hermanito."
Cuando Astrid llegó al punto de inspección y le pidieron su
nombre, ella contestó “me llamo Astrid De Grieff.” Volteó y le
envió un beso a su tío, este orgulloso recordó las palabras de su
hermano Edgar: “ya verás sobrina, cuando te vayas de aquí
usarás el apellido De Grieff con orgullo”.
El camino de regreso fue callado, ni Aries ni el nuevo Loki
hablaron, a Gunnar no le interesaba, estaba contento porque al
irse su tío del Estado él sería el amo y señor de la residencia,
haría de la vida de los sirvientes un infierno, de repente el auto
se paró en la estación de trenes, Gunnar se extrañó.
"Aquí te bajas Loki."
"¿Que?"
"Que hasta aquí llegaste, te largas y no te quiero volver a ver,
si te cruzas otra vez en mi camino te mato."
"Pero…"
"¿Crees que soy idiota? Mataste a mi hermano, de alguna
manera lo utilizaste, yo no me creo tu fantástica historia, yo
conocía mejor que nadie a Edgar, era muy metódico, jamás
escondería nada en las caballerizas, pero si encargaría los
documentos a un cómplice, más bien en las caballerizas es
donde me querían sorprender, pero el sorprendido fue Edgar, por
ti…"
"No es cierto tío, revisa mi cabeza si quieres."
"No me tientes, bien sabes que puedo borrar recuerdos pero
no específicos sino por fechas, no tengo forma de saber la
verdad viendo en tu cerebro, pero no lo necesito, mi padre era
viejo y sólo vio basura en ti, si hubiera puesto más atención
habría visto la clase de porquería que eres como ser humano."
Al verse descubierto, Gunnar no se molestó en seguir
negando su traición. "Di lo que quieras, pero yo salvé tu vida."
"Ahí también estas equivocado, Edgar jamás se hubiera
atrevido a hacer algo tan arriesgado, siempre me echó en cara mi
cobardía de no utilizar mi poder para ayudar a tu madre, pero me
quería, alguien le llenó la cabeza de ideas y de odio, ese fuiste
tú, hoy estás vivo porque ni tu madre ni Astrid me perdonarían
que te matara y ellas si son importantes para mí, pero si algún
día espero que no pase, ellas fallecen y tú y yo seguimos vivos,
vas a saber en carne propia porque mi padre era el hombre más
respetado de Boleria y el mas temido… Y a propósito, espero
tengas la decencia de no utilizar el apellido De Grieff, lo
ensucias, usa el tuyo… Kopp."
Y Gunnar se bajo del auto, estaba en la estación como cuando
llegó, sin un quinto, puso el nombre de Aries en su lista de
venganzas personales, no le preocupaba el futuro, ahora era un
FILO, estaba en lo más alto de la escala de los guerreros élite,
hasta su físico había cambiado, ahora era más alto y se veía
fuerte, por el momento pensó en buscar a su hermana para
aprovecharse de ella, al fin y al cabo Astrid tenía en sus manos
la fortuna de los De Grieff.

Elan De Grieff estaba preparando su viaje a Hamal, se


encontraba guardando la funda de una espada que le habían
elaborado Edgar y Eli con sus propias manos cuando cumplió
los quince años, de ésta cayó un pedazo de papel, era una nota
póstuma de su hermano Edgar, cuando la leyó comprendió que
había cometido un error, debió haber matado a su sobrino, con
lágrimas en los ojos leía el mensaje por vigésima vez:
“Hermano: Si estás leyendo esto quiere decir que fallé en mi
deleznable y cobarde intento por robar tu poder y válidamente
acabaste con mi vida, sé que te debes sentir culpable por
haberlo hecho, no lo hagas, toda la responsabilidad es mía, sé
que me quieres y estás arrepentido pero yo me lo busqué, mi
padre tenía razón, no valgo la pena. No tuve el valor de Eli de
hacerle frente al viejo ni tu poder para ayudar a nuestra
querida hermana. Como sé que nunca voy a tener el coraje de
Eli me decidí por robarte aquello por lo que te has esforzado
toda tu vida, espero me perdones pero nunca pude superar el
destierro de nuestra hermana y al ver a Astrid defenderla con
esa pasión me decidí a hacerlo, Gunnar me hizo ver que su
madre había sufrido mucho y que yo era una porquería de
persona al permitirlo, mi tío Carsten me había enseñado una
técnica para tomar el poder de otro guerrero, sus intenciones no
eran que la utilizara como un robo sino que la obsequiara como
herencia, pero yo hice un mal uso de ese regalo de
conocimientos que me dio nuestro tío, decidí quitarte tu poder y
por lo tanto tu razón de vivir, lo planee así para ayudar a
nuestra hermana. Siendo sinceros me alegra haber fallado,
nunca me hubiera perdonado el haber arruinado tu vida y sé
que Eli también hubiera repudiado mi decisión, espero
sinceramente que este lamentable hecho no te marque, me lo
merecía y sólo te pido que mi muerte no sea en vano, perdona a
nuestra hermana y reintégrala a donde pertenece, a su casa de
donde nunca debió haber salido. Te quiere.
Edgar De Grieff.”
Aries se sentía terrible, en el fondo sentía rencor hacia Edgar
por lo que pretendía hacer y creía que había obtenido lo que se
merecía, pero después de ver la carta se sintió una basura.
Después de morir su padre Edgar le exigió que le permitiera
hablar con Eli para llevarla de regreso a la residencia De Grieff,
aunque Elan de todas maneras pensaba hacerlo le molestó el
tono de su hermano y sólo le respondió con un grosero “no me
molestes”, el antiguo Loki pensó que el nuevo líder del Círculo
del Zodiaco no iba a hacer nada y decidió actuar por su cuenta
seguramente por consejo de Gunnar.
Ahora pensaba buscar y encontrar a su sobrino para matarlo,
le había permitido convertirse en el FILO numero seis porque no
era rival para él, pero ahora veía que había cometido un gran
error al darle ese poder a alguien tan vil, mucha gente iba a
sufrir por su culpa, trató de investigar a donde se había dirigido,
pero una persona lo fue a visitar, uno de los habitantes de los
pisos superiores del edificio de la Ciudadela, le indicó que Loki
ahora era intocable, los líderes de Arcadia así lo habían
decidido, Elan no le dio contestación a su visita, sólo lo corrió
de mala manera de su casa, ahora tendría que moverse con
cuidado, la preservación de su Clan era más importante que una
venganza personal.

Cuando Astrid llegó al Tercer Distrito inmediatamente se


dirigió al barrio donde trabajaba Eloise, la estuvo buscando, no
le fue difícil dar con ella, una señora de su personalidad y
belleza era fácilmente identificable, trabajaba de camarera en
una cantina local, en el momento en que Freya entró al lugar vio
el trato que le daban a su madre, unos borrachos la insultaban y
cada que pasaba le daban nalgadas a ver si tiraba las bebidas,
pero le pegaban con saña, el tabernero divertido le gritaba que le
descontaría cada trago que tirara. Freya se enfureció, sus ojos
cafés se tornaron color verde claro, entonces gritó: "¡MADRE!"
Todos los que estaban en el lugar voltearon, Eloise se acercó
a su hija y la abrazó. "Astrid hijita."
Freya no pudo menos que sentir ternura. "Sal por favor,
ahorita te alcanzo."
"Pero…"
"Por favor, enseguida voy."
Su madre se salió, después Freya tomó de los cabellos a la
primer camarera joven que pasó, la chica se sintió intimidada
por el tamaño de Astrid. "Escúchame bien puta, no importa lo
que se escuche, no vas a dejar que mi madre entre, si ella
alcanza a asomar la cabeza te corto en pedacitos… ¿Entendido?"
La camarera temblaba, lo único que pudo contestar fue un
inmediato "si."
"Ok, lárgate."La chica salió corriendo, entonces Freya se
dirigió al Tabernero. "Señor, una copa para todos, yo invito…"
Todos los parroquianos celebraron la invitación, hubo hasta
quien le empezó a decir insultos sexuales, el tabernero le gritó:
"Espero que estés segura gigantona, porque donde no tengas
para pagar te voy a meter esta botella por el culo… como a tu
madre."
Todo mundo empezó a reír y siguieron con las bromas, Freya
sonrió, levantó la mano para que guardaran silencio y la
escucharan. "Claro que tengo para pagar y para invitarles una
copa, es lo menos que puedo hacer, es la última que se van a
tomar."
Inmediatamente después no se contuvo, sacó a Valquiria, “la
espada serpiente”, era una espada larga unida por hilos flexibles
del mismo material de la hoja, los mismos hilos tenían filo y
cortaban incluso el metal, cuando la espada se separaba en
fragmentos hacían que pareciera una serpiente, con gran
precisión empezó a cortar a todos los presentes, incluyendo las
camareras que se reían de su madre, volaban partes del cuerpo
humano por todos lados, brazos, manos, piernas, no había
matado a nadie todavía, pero todas las personas a las que cortó
quedarían lisiadas para toda su vida.
El ruido que hacían los heridos por el dolor era insoportable,
todas las personas gritaban, Freya volvió a hablar: "Aún no mato
a nadie, pero lo voy a empezar a hacer si no se callan."
A su lado estaba uno de los borrachos que mas divertido
estaba con las ocurrencias del tabernero, había perdido media
pierna y una oreja, se quejaba sin parar, Freya le metió la espada
en la boca, murió al instante. "¿Alguien más quiere quejarse?"
Todos callaron, sufrían de un gran dolor pero no querían
morir, el instinto de supervivencia los hizo callar, de todos los
que estaban en el lugar sólo dejó a cuatro personas intactas: dos
chicas que nunca rieron, el tabernero y quien le dio la nalgada a
su madre, empezó con el de la nalgada. "¿Te gusta apostar
verdad?"
El tipo estaba temblando, ya se había orinado en los
pantalones. "No señorita."
"Mentiroso." Freya lo tomó de la camisa a la altura del pecho,
el tipo era más bajo que ella, lo golpeó con el puño cerrado en la
boca, le tiró cinco dientes de enfrente. Le volvió a repetir la
pregunta. "¿Te gusta apostar verdad?"
"Si, si me gusta."
"Entonces vamos a apostar, te voy a dar una nalgada, si das
más de un paso te corto. ¿Entendiste?"
"Si."
Freya se puso del lado derecho del parroquiano, con la mano
izquierda le dio un a nalgada con tal fuerza que el tipo dio un
paso al frente, en seguida con la mano derecha Freya levantó su
espada y la pasó por enfrente del sujeto, la espada hizo una
marca en el suelo. "Esa marca es tu límite, si la pasas te corto,
empezamos…"
Esta vez la nalgada de Freya hizo saltar al tipo, con la espada
le cortó el labio superior y la nariz, este cayó al piso y se
empezó a revolcar del dolor. "Vuelve a tu lugar o te corto en
pedacitos, y te aseguro que eso duele más."
El tipo llorando volvió a su lugar y se agarro de un tubo que
tenía del lado izquierdo. Freya sonrió, le dio la segunda nalgada
pero esta vez con toda su fuerza, el tipo salió volando, pero se
aferró al poste y giro sobre el, cuando cayó no se podía levantar,
el golpe le había roto la cadera. "Si no te levantas en tres
segundos pierdes."
El parroquiano trato de levantarse pero no lo logró, con una
mano Freya lo levanto y lanzo al aire y con su espada lo cortó en
pedazos, murió al instante, todos en el lugar estaban
horrorizados, entonces Freya se dirigió hacia el cantinero, este
lloraba. "Por favor, yo nunca le hice daño a tu madre."
"Déjeme ver si recuerdo sus palabras, creo que fueron:
“donde no tengas para pagar te voy a meter esta botella por el
culo…, como a tu madre”. ¿Me equivoco?"
"Sólo estaba bromeando."
"Bien, entonces yo le jugaré otra bromita. Páseme la botella y
póngase en cuatro patas."
"Por favor, no me…"
No terminó la oración, de un rápido tajo Freya le cortó una
oreja. "Páseme la botella y póngase en cuatro patas, si no lo hace
sigo con el ojo, después la nariz, después la lengua, las manos...
en fin, le voy a quitar todos los sentidos, yo que usted mejor
perdía lo decente…"
El tabernero temblando de miedo y llorando le pasó una
botella, se bajó los pantalones y se puso en cuatro puntos,
inmediatamente después Freya lo atravesó con su espada por el
recto saliendo la punta de la espada por el cuello del sujeto,
luego se dirigió a los presentes. "Ustedes quedan vivos para
pasar la voz, quien se meta con mi madre va a morir de la forma
mas horrible posible, lo de esos tipos es sólo un ejemplo de lo
que puede pasar."
No dijo más, guardo su espada y se salió, en la calle su madre
la esperaba, estaba sola. "¿Y la chica que mandé?"
Desde que salió se fue corriendo.
"¿Y porque no entraste?"
"Me dijiste que no lo hiciera." Después su madre tomó con
sus manos el rostro de Freya. "Astrid, yo sé a donde te envié, vi
el guante que traes puesto, era de mi tío Carsten, también noté el
color de tus ojos, sé lo que eres ahora y estoy orgullosa de ti."
Astrid se percató que de las otras casas la observaban,
entonces gritó: "Mi nombre es Astrid De Grieff y soy hija de la
señora Eloise De Grieff, si alguien se atreve a molestar a mi
madre lo voy a visitar y voy a matar a su familia, a sus amigos y
a los amigos de sus amigos... ¿Entendieron?"
Cuando Astrid dejó de gritar no había una sola luz encendida,
acompañó a su madre al lugar donde vivía, salió un señor a
reclamar por la hora en que llegaba, Astrid le rompió la quijada
de un golpe. "Tranquila hija, vas a hacer que me corran del
barrio."
"Mejor, así te vas conmigo."
"Lo voy a hacer cuando termines la escuela."
"Pero puedes hacerlo ahora."
"No, cuando termines te prometo que lo haré."
"Entonces déjame ayudarte."
"No hija, lo he logrado toda mi vida sin nadie y lo seguiré
logrando yo sola."
"Si, ya vi como…"
"No seas cruel conmigo."
"Perdón mamá. ¿Me puedo quedar hoy contigo?"
"Claro que si." Eloise le acarició el cabello a su hija. "Te
queda bien el blanco de la familia, déjalo así, te ves hermosa."
Astrid pensó en el comentario de su madre y observó su
cabello, ahora entendía porque se lo teñía, por testarudez y
orgullo. "El abuelo tenía razón, en distinta forma eres igual que
él."
"Mi padre siempre tuvo razón…"
Al siguiente día Freya se matriculó en al escuela del Tercer
Distrito y se quedó en los dormitorios estudiantiles, ahí volvió a
encontrar a su amiga de la infancia Rhiannon y después conoció
a su tío abuelo Carsten, él le hizo prometer que no contaría a
nadie que estaba vivo, Astrid cumplió su promesa.
Algunas semanas después de que se inscribiera en el colegio
la encontró Gunnar y le exigió que comparara un departamento
de lujo en el edificio Riazor para los dos, Freya se negó y
Gunnar tuvo que ingresar en la escuela y quedarse en los
dormitorios escolares, a Loki no le fue tan mal, por ser un FILO,
se le consideraba protector élite de la escuela y recibía un jugoso
salario.
CAPÍTULO 12
FILO NUMERO UNO
CARIBDIS

Faltaban todavía quince días para que se cumpliera el mes


que había puesto de plazo Riazor para dar a Cross la ubicación
de Christina, éste estaba impaciente por la fecha, todo trascurría
sin novedades en el colegio del Distrito III, hasta que de repente
se presentó Michelle en su escuela.
Cross se encontraba con Drake y Connor, generalmente
estaban juntos los tres, el FILO número nueve se había vuelto
más sociable, cuando Michelle vio a Escorpión se acercó por
detrás y le tapó los ojos. "¿Adivina quien es?"
"La chica más bonita de Arcadia."
"¿Como adivinaste?"
"Por tu voz."
Michelle abrazó a Cross por la espalda. "¿Me extrañaste?"
"Supongo que si."
Drake carraspeo.
"Perdón, Michelle te presento a Drake y a Connor, son
estudiantes de esta escuela, miembros del consejo escolar y muy
amigos míos." Cross enfatizó el “muy amigos míos” para que
Michelle se comportara, ya conocía su carácter desdeñoso hacia
los demás, de todas formas Michelle apenas les dirigió un hola.
"¿Que te trae por aquí Michelle?"
"Te lo digo si primero me dices tú ¿que haces aquí?"
"Soy estudiante de esta escuela, estoy en un intercambio
académico para mejorar las relaciones entre los colegios."
"No digas estupideces, tú te graduaste del nivel superior a los
diez años."
Connor y Drake se quedaron atónitos, Drake era un
estudiante no muy brillante, se podría decir que mediocre y
Connor apenas estaba iniciando su aprendizaje. Drake veía
sorprendido a Cross. "¿En serio terminaste el nivel superior a los
diez años?"
"Claro que si, Cross es un genio, casi tan inteligente como
yo."
"Si no mal recuerdo tú terminaste el nivel superior a los
dieciocho."
Michelle volteó a ver a Elektra y la fulminó con la mirada.
"De todas formas terminé antes que tú."
Elektra sonrió. "¿Que haces aquí amiga?"
"¿Como preguntas eso? Vengo a que me expliquen ¿que hace
Cross aquí?"
"Es un estudiante de intercambio."
"Eso ya lo sé. ¿Pero por qué?"
"Cuestión de estrategia para localizar a Chris."
"Entonces yo también vengo como estudiante de
intercambio."
"¿Que dices?"
"Lo que oyes, Chris también es mi amiga y voy a ayudar a
encontrarla."
"Pero tú no puedes…"
"¿Porque no?"
"¡Eres la líder de la escuela del Distrito II!"
"¡Es el Arcángel Pariel!" Gritó Drake espantado. "¿No vienes
a matar a nadie verdad?"
La pregunta más que molestar a Michelle le causó gracia,
miró divertida a Drake. "No, a menos que me molesten con
preguntas idiotas."
"Oye, por lo menos suelta a Cross mientras hablamos." Le
reclamó Elektra.
"Perdón, no me di cuenta que lo seguía abrazando."
"Pero si a ti ni te gusta."
"¡Claro que no me gusta! Pero es mi buen amigo desde que
me rescató del ataque del bruto de Cástor, además, con mi ayuda
encontraremos a Chris más rápido."
Nadie creyó en lo que Michelle decía, era por demás obvio
que si le gustaba ese chico, lo difícil fue saber a quien le cayó
peor la noticia, si a Elektra, a Cross, a Kharinna que escuchaba
todo a la distancia o a Drake y Connor que no soportaban la idea
de que la considerada chica mas bonita de Arcadia también
estuviera tras de Cross, eso era más que evidente aunque
Michelle lo negara.
"Cross, eres un maldito." Le dijo Drake.
"¿Yo que hice?"
"¡Te digo que sueltes a Cross!" Elektra le gritó a Michelle.
"¡Ya te dije que no me dí cuenta que lo estaba abrazando!"
"¡Pero no lo sueltas!"Entonces Elektra se acercó a Cross y
también lo abrazó. "Que lo sueltes te digo."
"No, suéltalo tú."
"¡Ya basta!"
Todos voltearon, quien hablaba era Astrid, estaba
acompañada de Rhiannon. "Parecen niños, ustedes dos suelten a
Cross ahora mismo."
"¡No quiero!" Gritaron las dos al mismo tiempo.
"Pero yo si." Cross se quitó el abrazo de ambas.
Astrid seguía reprendiendo a sus compañeras. "Debería darles
vergüenza, ustedes son las líderes de dos escuelas."
Mientras Michelle sólo levanto los ojos en señal de que no le
importaba lo que le decían, Elektra tenía la cabeza abajo y
murmuraba para sí misma.
"Ella empezó."
"Eso no importa." Contestó Astrid "Precisamente venia a
tratar contigo los documentos de traslado de una tal Michelle
Aphrodite Harrisson, es la líder de la escuela del Distrito II, pero
al parecer sobornó a los Secretarios de los Delegados de los
Distritos II y III, así como a los Ministros de Educación de
ambos Distritos para que su transferencia estuviera lista en
cuestión de horas, los documentos están en orden, ya es alumna
de esta escuela, sólo falta tu aprobación como la líder…"
Al escuchar eso Cross se quejó, su trámite de intercambio fue
un martirio. "¿Horas? ¡A mi me tomó meses!"
Todos voltearon a ver a Elektra, estaban seguros de que
rechazaría la petición. "Esta bien… ¿Donde firmo?"
Elektra firmó las solicitudes y así Michelle se convirtió en
alumna de la escuela del Distrito III.
"¿Pero ahora quien manda en la escuela del Distrito II?"
Preguntó Drake.
"La lider sigo siendo yo, sólo estoy de licencia, dejé a Rafael
al mando, si Elektra pude ser líder de escuela y del grupo de
defensa Rafael también."
Astrid no apartaba la vista de Michelle, después observó a
Cross y sonrió. "Pues si sólo viniste por Cross no te hagas
muchas ilusiones…"
"Ya les dije que no me interesa Cross, además… ¿Por qué lo
dices?"
"Porque Cross ya está comprometido en matrimonio, ella es
su prometida." Astrid señaló a Kharinna, que los observaba a
distancia. "¿No lo sabías?"
Michelle volteo a ver enfurecida a Cross. "¿Es cierto?"
"Si, pero todo tiene una explicación."
Michelle no dejó que Cross continuara hablando, le lanzó una
descarga eléctrica que lo lanzó por los aires, después se fue a
encarar a Kharinna, todos tuvieron la intención de detenerla
aunque fuera por la fuerza, pero Elektra los detuvo, sabía que
Michelle nunca lastimaría a alguien indefenso.
Cuando Michelle estuvo enfrente de Kharinna, por primera
vez en su vida se vio agobiada por la personalidad de otra
persona, la chica no sólo era hermosa y escultural, tenía un aire
de dignidad y sobriedad que ni siquiera se atrevió a gritarle, la
tomó de la mano y se la llevó de ahí. "Vamos, tenemos que
hablar."
"Está bien."
Cuando se fueron Connor preguntó a Elektra, quien en ese
momento tenía en los brazos a un Cross mareado por el ataque
eléctrico. "¿Segura que Kharinna va a estar bien? He escuchado
cosas terribles del Arcángel Pariel, el despiadado ángel de
Dios.”
"Seguramente la mayoría de esas cosas son ciertas, pero
créanme, Michelle jamás lastimaría a alguien que no puede
defenderse."
Cross estaba molesto. "Astrid, les agradecería a ti y a
Rhiannon que cada que mencionen lo de mi compromiso den la
explicación completa, sólo me causan problemas."
Ambas chicas lo veían divertidas, Rhiannon le contestó:
"Quisiéramos guapo, pero es mas divertido así."
Entonces Elektra intervino: "No te preocupes Cross, yo tengo
unas historias de estas dos que van a divertir a toda la
escuela…"
Connor y Drake miraron interesados a las dos chicas, éstas se
pusieron nerviosas, Astrid se disculpó: "No es para tanto,
lamentamos los malos entendidos, no lo volveremos a hacer.
¿Verdad Rhiannon?"
"Así es, Cross, cuenta con nuestra total discreción."
Elektra sonrió. "Me alegro que hayan recapacitado chicas y
ya es hora de que cada quien haga sus cosas, no hay nada más
que ver aquí."
Todos se fueron, cuando se quedaron solos Elektra beso en la
mejilla a Cross y le susurró: "¿Que vamos a hacer ahora que hay
otra pieza en este juego?"
"No lo sé, de lo único que estoy seguro es que entre tú y
Michelle un día me van a matar…"
Y de verdad estaba preocupada, sabía que el amor de Cross
pertenecía a Christina, pero en el caso de que ella estuviera
felizmente casada Elektra tendría oportunidad de entrar en su
corazón, pero ahora con Michelle de por medio todo sería mas
difícil, Elektra conocía mejor que nadie a Michelle y sabía que
cuando se portaba bien era muy difícil no enamorarse de ella.
Mientras tanto, en otra parte de la escuela, Kharinna le estaba
contando a Michelle los detalles de su compromiso con Cross, al
final ambas quedaron como amigas.

La llegada de Michelle como era costumbre cambió por


completo el estilo de vida de todos a quienes conocía.
"¿Que dices? ¿Que Cross vive contigo? Eso es intolerable".
Michelle estaba hecha una furia.
"Es que no tengo otro lugar, además, ahí se comunica Lothar
conmigo."
"¡Tú cállate! Bastantes problemas has causado ya, si el
espacio es un problema entonces compraré el piso de arriba e
instalaré un comunicador para que puedas hablar con Lothar y
asunto arreglado."
"Ese piso ya está comprado y ocupado."
"No importa amiga, le haré al dueño una oferta que no podrá
rechazar."
"No creo que la acepte, la dueña es Kharinna."
"Mejor aún, Cross se irá a ese departamento y Kharinna
vivirá contigo."
"¿Y donde vas a vivir tú?"
"Con ustedes por supuesto, las voy a tener bien vigiladas, esa
Kharinna parece inocente pero no me da buena espina."
"¿Porque nos vas a vigilar? Si a ti no te gusta Cross…"
"Eso no tiene nada que ver, ustedes deben portarse como lo
que son, unas educadas jovencitas."
"Ajá…"
A Cross no le desagradó la idea, viviría solo y lejos de las
peleas de esas chicas, podría concentrarse en buscar a Christina.
Esa noche Michelle y Cross durmieron en el departamento de
Elektra, habían hablado con Kharinna y aceptó gustosa la
invitación, a pesar de que las otras chicas eran sus rivales, sentía
empatía por ellas y le estaba gustando ese sentimiento que nunca
había tenido, el sentimiento de la amistad.
Era de madrugada y Elektra no podía dormir, últimamente
había estado durmiendo con Cross, desde aquella noche en que
ella se sentía intranquila, lo fue a buscar y se recostó a su lado,
Cross la quiso rechazar pero Elektra se aferró a él, le dijo que
sabía que su corazón pertenecía a Christina pero ella solo quería
descansar a su lado, así se sentía mas segura, después de esa
ocasión Elektra cada vez más seguido visitaba a Cross, hasta que
se hizo costumbre y ya dormía todos los días en su habitación,
nunca llegaron a nada mas que dormir, aunque Cross no lo
quería admitir se sentía realmente bien y descansaba mejor
cuando Elektra dormía a su lado, en algunas ocasiones, se
quedaba contemplando su rostro por horas mientras ella dormía.
La noche en que se quedó Michelle, Elektra no aguantó más,
si su amiga se enojaba era su problema, entraría a escondidas al
cuarto de Cross y saldría muy temprano, quizá Michelle no lo
notara, salió de su habitación con mucha cautela y cuando se
disponía a abrir la puerta de Cross a su espalda escuchó: "¿Que
haces Elektra?"
"Buenas noches Michelle, es que no podía dormir y fui a
tomar algo, creo que de regreso me equivoque de habitación."
"Si, seguramente es eso…"
"Y tu Michelle. ¿Que haces levantada?"
"Tampoco podía dormir y tengo un oído muy fino, escuché
cuando se abrió tu puerta y aquí estoy."
"Bueno, entonces buenas noches Michelle, que descanses."
"Buenas noches Elektra y mejor ven a dormir conmigo, no
quiero que te vuelvas a confundir de habitación."
Elektra se fue a la habitación de Michelle, estaba
acostumbrada a dormir con ella, también la hacía sentirse segura
aunque de una manera diferente. "Oye Michelle ¿en serio no te
gusta Cross?"
"No."
"¿Porque me mientes?"
"¿Porque preguntas si ya sabes la respuesta? Siempre me ha
gustado, pero el estaba con Chris, a pesar de su distanciamiento
todos lo sabíamos, pensé que al dejar de verlo se me iba a pasar,
al fin y al cabo era un amor infantil, pero con el correr de los
años el sentimiento se hizo más fuerte y cuando lo vi después de
tanto tiempo ya no lo pude ocultar, no le vayas a decir nada a
Cross. ¿Ok?"
"Está bien, de todos modos sabes que él solo piensa en
Christina... ¿Verdad?"
"Si, lo sé, duérmete ya."
A la mañana siguiente Cross se fue más temprano a la
escuela, no quería irse con las chicas y verlas pelear desde la
mañana, en el camino se encontró a Drake.
"¿Porque tan temprano caballero?"
"Tengo que hacer unos encargos de Rhiannon."
"¿En la escuela?"
"Si, olvidó unos papeles en el gimnasio."
"Te acompaño."
Cuando estaban saliendo del gimnasio Cross y Drake se
encontraron con Zarthan. "¿A donde te diriges Drake?"
"No es de tu incumbencia."
"Creo que si, me debes algo de sangre…"
Cross vio al bérserker, no le pareció gran cosa, pero preguntó
a Drake. "¿Y este quien es?"
"Se llama Zarthan, es uno de los bérserkers encargados de
cuidar la escuela, en una ocasión le dí una paliza."
"Porque te ayudaron."
"Es cierto, pero aún así vale."
"Por eso vengo a cobrarte y con intereses…"
"¿No podríamos dejarlo para otra ocasión?" Preguntó Cross.
"No. ¡Será ahora!"
"¿Quieres que me encargue de él Drake?"
"No, lo haré yo."
"¿Y por que pelearon?"
"Porque molestaba a Elektra."
Cross volteó a ver al bérserker, con el brazo derecho apartó
con brusquedad a Drake. "Lo siento amigo, pero si fue con
Elektra entonces también es mi problema." Acto seguido lanzó
una kunai de energía en contra de Zarthan, el impacto levantó el
polvo, no se veía nada. "Listo vámonos."
"Espera, todavía no comienza el combate."
Cross se detuvo y se volvió hacia el bérserker. "Está bien, al
cliente lo que pida."
Cuando se terminó de disipar el polvo, Cross entendió porque
su ataque no había tenido efecto, al lado de Zarthan se
encontraba el FILO número cinco, Siegfried, sus ojos revelaban
que estaba listo para atacar, eran de color oliva claro.
"Perdón por no avisar, pero traje a un invitado, por si no lo
sabían mi apellido es Muspelheim, él es mi tío Surt."
"Me parece bien, desde que lo conocí tenía ganas de golpear
a ese viejo depravado."
"Cuida tu lengua muchacho o te la voy a cortar."
"Inténtalo. Drake, aléjate de aquí, puedes resultar herido."
Cross se colocó su guante, sus ojos cambiaron de color a rojo
claro, Siegfried no iba a guardarse nada, quería destrozar a
Escorpión en ese momento.
"Te presento a la espada sagrada Balmung, “la espada
mágica”, la última que verás en tu vida."
Cross a su vez sacó a Antares "¿Vas a seguir ladrando o vas a
atacar de una vez?"
"¿Ansioso por morir? Estoy a tus órdenes."
Empezaron a pelear directamente con las espadas, Siegfried
era un maestro en su manejo, quizá mejor que Connor, aunque le
sorprendió la pericia de Cross, sabía que el duelo ya estaba
ganado, su técnica era inigualable, con cada ataque hería a
Cross.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco ataques, cinco cortes, Cross
entonces trató de alejarse para contraatacar con energía, lanzó
varias kunais y shirukens a Siegfried, pero la energía que
manejaba el portador de Balmung era de tipo tierra, cada que era
atacado levantaba tierra y contenía los ataques, después, a una
velocidad de vértigo se volvía a acercar a Cross y lo volvía a
herir, con el polvo que levantaba la tierra el escorpión había
perdido visibilidad, no así su contrincante que estaba
acostumbrado a pelear entre la oscuridad del polvo.
Mientras se desarrollaba la batalla de Escorpión y Siegfried,
Zarthan y Drake sostenían la suya, sólo que en esta ocasión
Drake era mucho más fuerte que la última vez que se habían
enfrentado, ahora leía perfectamente los movimientos y ataques
de su oponente, además de que también ya portaba una espada,
Cross y Connor le enseñaban diariamente a utilizarla, pasaba
catorce horas al día entrenando con la espada, aún en clases
repasaba mentalmente y con peso en las muñecas los
movimientos que le habían enseñado, la estrategia que siguió
fue la misma que le enseñó Elektra, esquivó los misiles más
peligrosos y soporto los inofensivos, pero ahora también era más
rápido, sus piernas se habían endurecido con el entrenamiento
inhumano al que lo sometían sus compañeros, cuando se acercó
a Zarthan empezó el duelo de espadas, Drake utilizó un
movimiento que le había enseñado Connor en el cual permitió
que le atacaran hasta que la espada del bérserker tratara de
golpear el hombro, Drake a su vez detuvo el ataque sosteniendo
su espada con las dos manos, con el mango casi rozando su
mentón, entonces golpeó al bérserker con la misma empuñadura
en la nariz, atrajo su espada hacia su cintura y de un tajo cortó
desde el hombro hasta el pecho a Zarthan, quien cayó derrotado
y sangrando en demasía.
"Espera, me rindo."
"Está bien, aquí acaba todo, pero te vas a largar hasta de la
escuela, si te vuelvo a ver te mato."
"Si, ya me voy."
Zarthan, se fue arrastrando alejándose de la otra pelea,
cuando Drake volteó hacia el otro duelo observó como Siegfried
estaba a punto de dar el golpe de gracia a Cross, en ese
momento, sin pensarlo, atacó a Siegfried quien se dio cuenta y
levantó una pared de piedra entre el y Drake, pero éste la
destruyó, el ver a su amigo a punto de morir había encendido
todos sus sentidos y su fuerza había aumentado, atacó a
Siegfried con la espada, pero a comparación de Cross, Drake
sólo era un principiante, Siegfried esquivó el golpe de espada de
Drake y lo hirió con Balmung en la cintura, al sentir el corte
Drake soltó su espada y se dobló del dolor, después, Siegfried lo
pateó en el rostro mandando a volar a su contrincante que ya no
se movió, regresó con Cross, este estaba con una rodilla en el
piso.
"Esa basura solo alargó tu ejecución, pero ahora morirás."
"No estés tan seguro, maldito depravado."
Siegfried levantó la espada para matar a Cross, quien a su vez
abrió la palma de su mano para activar la shiruken que había
dejado en el suelo como en la batalla con Leo, pero no alcanzó a
ejecutar su trampa, alguien se le había adelantado, una enorme
serpiente de energía natural había golpeado a Siegfried y lo
había derrumbado, cuando se levantó estaba herido, sangraba
por el cuello.
"¿Quien demonios hizo esto?" Gritó Siegfried.
"Soy el FILO número uno. Portador de la espada sagrada
Scylla, “la espada asesina”. Mi nombre es Caribdis."
Cuando Escorpión y Siegfried voltearon a ver a Caribdis
ninguno de los dos podía creer lo que sus ojos les mostraban,
quien había lanzado ese poderosísimo ataque y se hacía llamar
el FILO número uno (quien según Arlés era el más poderoso),
era ni mas ni menos que Kharinna, tenía los ojos color violeta
claro, Caribdis volvió a atacar a Siegfried, sólo que esta vez
estaba preparado, levantó su defensa de tierra, pero no fue
suficiente, la serpiente lo traspasó y volvió a golpear, esta vez
también sangraba por el oído, se sentía mareado.
"¿Que demonios me hiciste?"
"Mi ataque no solo te golpea, también te inyecta veneno, con
el siguiente golpe te mataré."
Siegfried, tomó su espada con ambas manos, juntó todo su
poder y lanzó un ataque de explosión de tierra, fue un ataque
intenso, Cross lo detuvo con su pared de energía pura, cuando
Caribdis se dispuso a volver a atacar, Siegfried ya había huido,
el FILO número uno juntó sus manos y cerro los ojos, detrás de
ella apareció un grotesco monstruo de energía natural con cola
de pez, cuerpo de mujer y en la parte inferior seis gigantescas
serpientes sobresalían y debajo de éstas seis descomunales
perros soportaban todo el peso de la bestia, mismos que
olfatearon a Siegfried. Cuando abrió los ojos sus pupilas habían
desaparecido y en su lugar se formó el símbolo:

"Se fue por el sur, lo alcanzaré y le mataré."


"¡Espera!"
Cross tomó por el brazo a Caribdis antes de que pudiéra
marcharse, quien inmediatamente lo sostuvo del cuello y lo
levantó con la mano derecha como si fuera un muñeco, usaba un
guante gris claro con el mismo símbolo que se veía en sus ojos
en hilo negro.
"Tal parece que primero te mataré a ti."
Cross inmediatamente sintió como apretaban su cuello, sentía
que se le iba el aliento, pero no estaba dispuesto a atacar a
Kharinna, tenía que hacerla entrar en razón.
"Soy yo Kharinna, suéltame…"
Entonces Caribdis escuchó una voz en su cabeza. <No lo
hagas, a él ni se te ocurra tocarlo>. Caribdis soltó a Cross de
mala gana. "Te salvaste chico, tal parece que le agradas a mi
ama." La bestia a su espalda desapareció y su pupila volvió a la
normalidad.
"¿Y donde está ella?"
"En un lugar seguro." Caribdis se señalo con el dedo índice la
sien.
"Ya terminó todo, regresa Kharinna."
Caribdis cerró los ojos, cuando los abrió eran nuevamente de
su color natural: café claro.
"¿Estas bien Kharinna? Eres Kharinna... ¿Verdad?"
"Si, soy yo."
"¿Que sucedió?" Cross tomó la mano derecha de Kharinna,
en ella tenía el guante gris con el símbolo negro que identificaba
a los FILOS. "O sea que tu también…"
"Si, lo siento."
En ese momento estaban llegando Connor, Elektra, Michelle
y Rhiannon. "¿Que sucedió aquí?"
Entonces Michelle se percató del guante de Kharinna. "No
me digas que tú eres un…"
"Si." respondió Cross mostrándoles el número negro
"Kharinna es el FILO número uno."
Todos rodearon a Kharinna, estaban conmocionados.
"Entonces el FILO número uno no era Leviatán como
pensaba Arlés. ¿Eso significa que tú eres el FILO más
poderoso?" Preguntó Connor.
Kharinna se sentía incomoda, su voz era un susurro. "No lo
sé."
"No lo dudo, Siegfried me estaba pateando el trasero y
Kharinna realmente lo lastimó sin esforzarse siquiera."
Todos empezaron a hacerle preguntas a Kharinna, quien se
estaba empezando a sentir agobiada, hasta que escucharon una
voz. "¿No me piensan ayudar? Estoy herido…"
¡Drake! Con todo lo sucedido Cross había olvidado que su
amigo había sido herido de gravedad por Siegfried, en la
conmoción nadie se había percatado de él, cuando lo levantaron
vieron que la herida era profunda, Rhiannon le reclamó a Cross
molesta. "¿Por qué no dijiste nada? ¡Esa herida es mortal!"
En ese momento Cross no estaba para soportar los regaños de
su compañera. "¿Y tú no lo viste cuando llegaste? ¡Pasaron por
enfrente de el y nadie se percató de que estaba herido en el
suelo!"
Rhiannon se quedó sin habla, Cross tenía razón, se sintió
avergonzada de si misma. "Lo siento…"
"¡Otra vez lo mismo! ¡Siguen discutiendo y yo me estoy
desangrando!"
Inmediatamente se movieron, Michelle pidió su helicóptero,
Rhiannon y Connor se fueron con Drake al hospital, Michelle y
Elektra se fueron a buscar al médico de la familia Riazor, sólo se
quedaron Cross y Kharinna.
"¿En serio estas bien?"
"Si, me preocupas mas tú, recibiste muchas heridas."
"Si, pero ninguna de consideración tenía activada una
armadura de energía elemental que me protege, estaba atrayendo
a Siegfried a una trampa, sólo que también engañé a Drake y ese
chico jamás abandona a nadie que esté en problemas."
"También me engañaste a mí."
"Si, lo siento. ¿Pero como llegaste hasta aquí?
"Los vi a ti y a Drake cuando llegaron y los seguí para
saludarlos."
"¿Y porque no me hablaste?"
"Me dio pena."
"Kharinna, eres mi prometida, no debe apenarte hablarme."
"Sólo soy tu prometida de palabra, no de hecho."
"De todas formas es un lazo que nos une, por lo menos
debería ser más especial que los demás."
Kharinna jugaba con sus manos nerviosa, tenia la mirada
abajo, su voz apenas era audible. "Porque eres especial me
cuesta hablarte…"
Cross tomó a Kharinna de la barbilla. "Eso es inadmisible, tu
eres mi amiga especial, espero que me tengas más confianza.
¿Está bien?"
"Si."
En ese momento Kharinna sintió un enorme deseo de abrazar
a Cross pero no se atrevió, envidió a Michelle y a Elektra por la
facilidad con la que le expresaban su cariño, ella no podía,
quería hacerlo con todas sus fuerzas pero no se atrevía, tampoco
dijo a Cross que en realidad lo vio desde que salió del
apartamento de Elektra, que todo el camino se estuvo dando
valor para saludarlo, estaba pensando como lo haría, después
llegó Drake y definitivamente ya no se atrevió a hablarle, en el
momento en que llegaron a la escuela tuvo un mal
presentimiento y decidió seguirlos, cuando empezó el combate
prefirió esperar a ver como se desarrollaba, no quería exponer su
otra personalidad, pero cuando Siegfried estaba a punto de matar
a Cross ya no pudo aguantar más, se puso el guante y atacó.
"Kharinna, noté algo raro en tí cuando te disponías a
perseguir a Siegfried."
"¿Que fue?"
"Tus ojos. Tus pupilas se desvanecieron y en su lugar
apareció el símbolo que te identifica. No lo entiendo..."
"Lo que sucede es que todos los FILOS tenemos una bestia
mítica asociada a nuestra espada sagrada, dependiendo del poder
del guerrero la bestia puede o no surgir, en caso de hacerlo el
símbolo que nos representa como FILOS aparece en lugar de
nuestra pupila."
"Eso es increible... ¿Como lo lograste? Llegar a ese nivel
quiero decir.
El nivel viene con la obtención de la espada, sólo el FILO
número doce y yo adquirimos el nivel de inmediato, de hecho,
yo controlo a dos bestias míticas, los demás FILOS deben subir
un nivel para descubrir a su compañero.
Pero Connor controla al basilisco y no se le trasforman las
pupilas...
Porque aun no controla bien su poder, sólo en situaciones
extremas puede llamar a su bestia, cuando pueda hacerlo de
manera natural, sin ningún esfuerzo, sus pupilas cambiarán.
Te voy a hacer otra pregunta, tu decides si me contestas o no.
¿Esta bien?"
"Si."
"¿Que sucedió hace rato? Me tomaste por el cuello y hablaste
de ti misma en tercera persona, de hecho eras otra chica
totalmente diferente."
Kharinna se quedó un rato pensando, al final decidió abrirse
con Cross, al fin y al cabo él merecía conocerla. "Te lo voy a
decir pero prométeme que no vas a dejar de hablarme cuando te
lo explique, ni me vas a ver como si fuera un fenómeno."
"Kharinna, todos de una u otra forma no somos normales y
yo soy el peor de todos, en cuanto a no hablarte o verte diferente
jamás lo haría, tú salvaste mi vida y cuando nos comprometimos
también diste la cara por mí, eso lo agradezco y en serio, yo te
aprecio."
"Esta bien, tengo una doble personalidad, soy Kharinna todo
el tiempo, pero cuando mis ojos se tornan violeta claro me
transformo en el FILO número uno, Caribdis, entonces soy
exactamente lo opuesto a Kharinna, tengo una personalidad
completamente contraria, soy agresiva, extrovertida y cruel,
pero no pierdo por completo la conciencia original, puedo
comunicarme con Caribdis y controlarla, es una especie de
esquizofrenia, sólo que yo puedo ver y controlar a mi alter ego
en cualquiera de mis dos personalidades."
"Si eso es todo no veo la razón por la que te debería ver de
otra manera, es más, creo que le caí bien a Caribdis, me sonrió
antes de que tú volvieras…"
"Gracias."
"No, gracias a ti por salvarme y confiar en mi, vamos al
hospital a ver como está Drake."
Cross tomó a Kharinna de la mano para levantarla, ella sintió
como una descarga eléctrica recorría todo su cuerpo, se alegró
de contarle su secreto, pensaba que la rechazaría por ser
diferente, pero sintió que su confesión los unió más. Lo que
Kharinna ni siquiera recordaba era que Caribdis siempre había
estado con ella…
*****
Durante toda su infancia Kharinna se había sentido sola, no
tenía amigos, sus hermanos la trataban como persona de
segunda, tenía primas pero eran educadas igual que ella, por
tutores personales que les enseñaban a portarse como unas
pequeñas damas, a ella le gustaba ver a los hijos de los criados
jugar y se imaginaba que era uno de esos niños, pero en una
ocasión que les quiso hablar su padre se enteró y prohibió a la
servidumbre llevar a sus hijos a la residencia Humbolt.
Fue entonces que Kharinna se resistió a volver a su aburrida
vida, con los otros niños en el jardín dejaba volar su
imaginación y en cierta manera jugaba con ellos, pero ahora era
distinto. Así, a la edad de cinco años creó a Caribdis, su amiga
imaginaria, la encontró en el closet de su habitación, estaba
asustada porque no quería irse del castillo, estaban obligando a
todos los niños a salir y no volver, le contó que era huérfana y la
función que desempeñaba en la residencia era la de ayudante del
jardinero, le suplicó que no la delatara, Kharinna le dijo que ella
la protegería y serían amigas para siempre, desde entonces
empezaron a jugar, la hija mas pequeña de los Humbolt se
escapaba de los tutores para divertirse con su nueva amiga, se
volvió muy traviesa, cuando la regañaban sonreía, veía a
Caribdis escondida y haciéndole muecas, cuando era castigada
su amiga siempre se las ingeniaba para escabullirse a su lugar de
castigo y estar con ella.
Así pasaron dos años, pero en ese tiempo Caribdis se volvió
más maldosa, le hacía bromas pesadas a la gente, hacía llorar a
sus primas, causaba destrozos, una vez incendió unas bodegas
que estaban a un costado de la residencia principal, entonces
Kharinna tuvo miedo, cuando la interrogaron delató a Caribdis,
lo dijo todo, que se ocultaba en su habitación, que jugaba con
ella, que le llevaba de comer, los criados dijeron a su padre que
eso era posible, muchas veces escuchaban platicar a Kharinna
del otro lado de la puerta. Buscaron hasta el último rincón a
Caribdis pero no la encontraron, después de un mes dejaron de
buscar.
Una noche Kharinna estaba durmiendo plácidamente cuando
sintió que la golpeaban, era Caribdis.
"Me traicionaste."
"Yo no…" Caribdis golpeó en el rostro a Kharinna, esta
empezó a llorar. "Perdóname, es que ahora si te pasaste,
pensaron que yo había quemado las bodegas y me iban a
castigar en serio."
"Está bien, te perdono, pero si me vuelves a traicionar ya no
seremos amigas, y si no somos amigas quiero que veas de lo que
soy capaz."
Caribdis llevó a Kharinna a las habitaciones de los criados,
ahí estaba el ama de llaves Gertrude, era una señora de edad que
toda su vida había servido a la familia Humbolt, por eso se creía
con derecho de regañar a Kharinna, de hecho, ella había sido la
que vio a la niña salir de la bodega segundos antes de que se
incendiara, Gertrude estaba dormida, Caribdis sacó un cuchillo
de entre sus ropas y se lo encajó en el cuello.
Kharinna no soportó ver eso y salió corriendo, cuando llegó a
su habitación se encerró, Caribdis estuvo tocando la puerta pero
ella no le abrió.
Después de unos días Caribdis volvió a aparecerse, ahora
Kharinna le temía, jugaba con ella pero trataba de evitarla, un
día planeó jugarles una broma a sus hermanos y la obligó a
arrojarles una cubeta de agua con estiércol desde el segundo
piso de su casa, éstos subieron corriendo y la atraparon, estaban
a punto de golpearla cuando apareció Caribdis, los amenazó con
hacerles daño si no la soltaban, los chicos que eran dos, cuatro y
cinco años mayores que ella, se veían desconcertados, al final no
hicieron caso y la empezaron a golpear o por lo menos lo
intentaron, los muchachos Humbolt desde pequeños habían sido
adiestrados en técnicas de combate y los tres eran sobresalientes,
pero Caribdis los puso fuera de combate, les dio tal golpiza que
los tres fueron a parar al hospital.
Después de ese incidente lo que más extrañó a Kharinna fue
que no la regañaron, su madre le pidió que le explicara todo, ella
así lo hizo, entonces, le dijo que quería conocer a Caribdis, esta
al principio se negó, pero un día su madre amenazó con azotar a
su hija si no le presentaba a su amiga, cuando le iba a dar el
primer golpe apareció Caribdis y se interpuso entre ambas,
detuvo el golpe y atacó a la señora Humbolt quien
sorprendentemente era muy fuerte, al final sometió a Caribdis.
"¿Ya estas tranquila? ¿Podemos hablar?"
"¿Que quiere?"
"Ser tu amiga también, igual que Kharynna."
"No, los adultos no son confiables."
"Yo si."
"¿No me traicionaras?"
"Nunca, te lo juro por la vida de quien mas quiero, por la vida
de mi hija Kharinna."
"¿Entonces seremos amigas?"
"Más que amigas, voy a cuidarte como si fueras mi propia
hija."
Después de la golpiza los hermanos de Kharinna la dejaron
de molestar, evitaban estar cerca de ella, ahora le temían,
también cada vez veía menos a Caribdis, ésta se la pasaba con su
mamá, le contaba que la estaba entrenando y le enseñaba a
combatir, al principio se sintió aliviada, después, con el correr
del tiempo le dieron celos, no era justo que su mejor amiga le
estuviera robando a su madre, llevaban nueve años juntas y a
ella apenas si la veían.
Durante esos últimos nueve años Kharinna dejó de jugar con
su amiga imaginaria, ahora era una hermosa jovencita pero se
sentía sola y desplazada, sin embargo, Caribdis seguía siendo
una niña y le robaba toda la atención de su madre, las confrontó
a ambas, amenazó con contar todo, entonces su madre la regañó
y trató de golpearla, Caribdis se interpuso y recibió el impacto,
después se levantó y creó a su espalda un monstruo de energía
natural, el cual atacó con un remolino de agua, después del
ataque Lady Humbolt estaba en el suelo lastimada y a punto del
desmayo, entonces, Caribdis la tomó por el cuello y se dispuso a
dar el golpe final, Kharinna gritó que no le hiciera daño, en ese
momento su madre le señaló un espejo, lo que Kharinna vió le
revolvió el estomago, no era la niña Caribdis quien tenía a su
madre por el cuello y pretendía golpearla, era ella misma, la
soltó y volvió el estomago, sentía que se desmayaba pero su
madre no la dejó. "Hija, quiero que entiendas algo, tú eres
Caribdis."
"No, no es cierto."
"Debes aceptarlo, es parte de ti y tienes que controlarla, es
peligrosa."
"Pero es mala y le tengo miedo."
"Ella te tiene más miedo a ti porque tú eres la única que
puede matarla."
"¿Como hago para controlarla?"
"Eres muy pequeña y no puedes hacerlo sola, necesitas a su
contraparte: a Scylla."
"¿Y quien es ella?"
"No es quien, es que, es una espada que controla a Caribdis."
"¿Y donde esta?"
"Tu padre te va a llevar."
"¿Y si Caribdis no nos deja ir?"
"No te preocupes, yo la voy a controlar mientras encuentran a
Scylla."
"¿Y como vas a hacer eso?"
"Yo me las arreglaré, ahora ve a prepararte."
Después de un rato Kharlozz Humbolt entró en la habitación
de su esposa. "Ya estamos listos."
"Vamos entonces."
"¿Estás segura? ¿No hay otra manera?"
"Es mi hija y yo le heredé ese mal, de ninguna manera voy a
dejar que la destruya."
"Pero yo te amo, no puedo perderte."
"Soy yo o nuestra hija."
"Podemos tener más."
"Nunca, te perdono lo que dices porque sé lo que sientes y yo
también te amo, pero desde que me vine aquí contigo sabíamos
los riesgos, cuando nació Kharinna fue el día que Caribdis me
dejó, entonces empecé a sentir que Scylla absorbía mi vida, se
necesitan a las dos para que haya un equilibrio, te llevaste la
espada sagrada y la enterraste, vivimos felices por varios años
hasta lo del incendio, ahí supimos porque Caribdis me
abandonó, lo raro es que no me reconoció, aceptó mi presencia
porque Kharinna la obligó, ahora es momento de que se vuelvan
a juntar las dos criaturas legendarias o Caribdis matará a mi hija
y tal vez a todos nosotros, pero ese monstruo no va a dejar que
lleguen a su destino, yo personalmente le enseñé todo lo que sé,
se aproxima un peligro muy grande y quiero que mi hija esté
preparada, la única forma de que lleguen a salvo a su destino es
absorber a Caribdis."
"Te matará."
"Lo sé, pero mi hija lo vale."
"Por favor…"
"Adiós."
"Te amo."
"Yo también."
Kharlozz, tocó en el cuarto de su hija. "¿Estas lista para el
viaje?"
¿A donde vamos?"
"A ver a unos amigos."
"Pero... ¿A dónde?"
"En el camino te digo."
"No, dímelo ahora o no voy."
"¿Quien lo quiere saber?"
"Dice Caribdis que las dos."
"Entonces... ¿Que les parece si vamos con su mamá y que
ella les diga?"
"Está bien."
En el camino, Kharinna no se percató que su padre iba
llorando, llegaron al sótano.
"¿Porque aquí?"
"Porque tu amiga lastimó un poco a tu mamá y no queremos
que nadie se entere para que no odien a Caribdis, por eso aquí la
estamos cuidando."
Cuando Krizia Humbolt escuchó que abrían la puerta se
colocó el guante gris que la distinguía como el FILO número
uno en la mano derecha, en el momento en que entraron
Kharinna vio a su madre y apareció Caribdis, Kharlozz no le dio
tiempo de reaccionar, cargó a su hija y la lanzó contra su madre,
ésta la abrazó y le puso el guante en la frente. "¿Te acuerdas de
mí, querida amiga?"
"Déjame o te mato."
"No, tú te quedas conmigo."
En seguida Krizia Humbolt, concentró toda su energía en el
guante y absorbió a Caribdis, Kharinna se desmayó y no vio la
escena que siguió, su madre se empezó a retorcer, estaba
esposada a la pared del cuello, cintura, muñecas y tobillos,
empezó a jalar las cadenas con una fuerza increíble, pero esa
prisión la habían construido especialmente para contenerla.
"Llévatela ya, antes de que los mate."
"Necesito el guante."
"No me deja quitármelo, córtame la mano."
"No."
"Apúrate o los mato, ya no la puedo contener más."
Kharlozz sacó su espada y le cortó la mano a su esposa, tomó
a su hija y salió de la prisión, justó cuando estaba cerrando se
escuchó un estruendo de agua, finalmente Caribdis había
tomado el control del cuerpo de Krizia, ahora tendría que
apurarse antes de que controlara su mente, cuando lo lograra
mataría a su esposa y se apoderaría de su hija nuevamente,
guardó el guante en una caja de metal, Kharinna no podía
tocarlo o Caribdis regresaría a su cuerpo, debía de usarlo hasta
que encontraran la espada sagrada Scylla.
Kharinna llegó con su padre al Estado de Arcadia, los
atendieron con todos los honores que se le dan a un emisario de
otro Estado, Kharlozz conocía a las familias nobles de Arcadia,
Argento Riazor lo convenció de dar a su hija en compromiso
matrimonial, era lo mejor para tenerla en Arcadia y controlarla.
El emisario sabía que Surt Muspelheim era un FILO, por eso la
comprometió con él por mediación de Riazor, Siegfried aceptó
de inmediato, conocía a Krizia y estaba enamorado de ella, pero
su hija estaba mejor y además era una persona común y
corriente, Krizia era peligrosa, pero su hija no, en cuatro años
harían el compromiso formal, jamás le mencionaron al guerrero
la condición de la joven Humbolt.
Kharlozz la llevó a los bosques del Tercer Distrito, ahí, en un
lugar desolado empezó a escarbar, no le llevó mucho tiempo, la
espada emergió sola, brillaba ante la presencia de Kharinna, la
hoja de la espada era especial, como la personalidad de su
portadora se dividía en dos partes, la joven tomó la espada y
sintió como un gran poder la invadía, Kharlozz sacó el guante y
le indicó que se lo colocara, los ojos de su hija se tornaron
violeta claro, entonces, la joven se desmayó, ahí fue cuando
volvió a ver a Caribdis, ahora era una chica de su edad, le dijo
que era ella misma, algo así como su alter ego y que siempre
que estuviera en problemas la ayudaría, ahí también vio a una
niñita, se parecía mucho a ella cuando era menor, parecía triste.
"Hola pequeña. ¿Estás bien?"
"Mejor no la molestes."
"¿Porque?"
"Es el espíritu de Scylla, es peligrosa, mi deber es protegerte
no sólo de los peligros exteriores sino también de los interiores,
a mi me puedes controlar aunque yo tenga el dominio de tu
cuerpo, a ella no, pero no te preocupes, la voy a encerrar donde
no la encuentres, usarás su poder, pero no tendrá influencia en ti,
aquí yo soy más fuerte."
Cuando Kharinna despertó había olvidado a su amiga de la
infancia y todas las cosas horribles que había hecho, sólo
recordaba a la Caribdis actual, era su leal compañera y la
protegía…
Mientras tanto, en un calabozo en la casa Humbolt, Caribdis
abandonó a la madre de su nueva ama, llevaba días torturándola
pero la mujer resistió, Krizia murió feliz de haber podido ayudar
a su hija, ese fue el fin de la antigua FILO número uno.
*****
Mientras Drake iba rumbo al hospital, Elektra y Michelle
iban saliendo de la escuela para buscar al médico familiar de los
Riazor, iban en camino a la zona élite del Tercer Distrito cuando
un alumno le gritó a la líder de la escuela, el chico se veía
agitado, le dijo a Elektra que había recibido un mensaje de un tal
Hansel, que le urgía que lo viera en su oficina del Distrito III,
había llamado hace un par de horas, pero como la líder de la
escuela no se había reportado a su oficina habían mandado a
alguien más a su departamento.
"Michelle, será mejor que tú vayas por el doctor, yo iré a ver
que quiere Hansel."
"No, tengo un mal presentimiento, yo te acompaño."
"Pero y Drake…"
Michelle volteó a ver al chico del mensaje y después
preguntó a Elektra: "¿Que tan lejos está el doctor de los Riazor
del edificio donde se encuentra Hansel?"
"A dos calles…"
Michelle abrazó al estudiante que les había dado el mensaje
de Hansel, después, observó a Elektra con mirada retadora. "¿Lo
cargas tú o lo hago yo?"
Elektra no le contestó, levantó al chico en su espalda y sólo le
dijo: "Sujétate bien." Entonces, sus ojos se tornaron gris claro y
salió corriendo a toda velocidad.
Hansel se encontraba nervioso en la oficina del edificio
Riazor del Tercer Distrito, no había salido de ahí desde el día
anterior, ya le habían revocado su pase de entrada en las oficinas
centrales del Distrito Comercial, entonces, de inmediato se
trasladó al lugar donde podía ser auxiliado, había tratado desde
temprano de comunicarse con Elektra pero no lo había
conseguido, le dejó recado en la escuela de nivel superior tal y
como se lo había pedido, había estado investigado el paradero de
Diana Kray, todo indicaba que había desaparecido.
El era el último miembro del equipo especial del Tesorero del
Distrito Comercial, ya habían despachado también a Chandra y
a Lothar. Dorian era el último jugete de su empleador y Bastián
el que hacía los trabajos sucios, quizá el chofer era el siguiente
en la lista, pero primero se ocuparían de él, Hansel sabía que
para el patriarca de los Riazor era más peligroso vivo que
muerto por todo lo que sabía, temía justificadamente por su
vida.
En los últimos días Hansel cada vez tenía menos trabajo y le
habían restringido el acceso informático, Argento Riazor le
había comentado que ya no trabajaría en Arcadia, lo necesitaba
para que supervisara unos negocios en el extranjero, eso había
puesto en alerta al secretario particular de Riazor, su empleador
no le había dado la cara, ni Bastián, ni Dorian, ni sus futuros
reemplazos, todo lo había hecho por medio de videoconferencias
y por comunicadores, tampoco tenía acceso a varios lugares de
la torre Riazor, lo estaban acorralando.
El día anterior había sacado información de un empleado que
al parecer debía limpiar completamente su oficina del Distrito
Comercial al día siguiente, con los guardias de la entrada
confirmó que ya no lo dejarían entrar, se trasladó
inmediatamente a las oficinas del Tercer Distrito, ahí todavía no
habían dado ninguna orden, Hansel se pasó toda la noche
tratando de poner a salvo los ahorros de su vida y lo había
logrado, cuando terminó pensó en huir, pero eso era imposible,
nadie podía huir de Riazor, entonces pensó en Elektra, esa chica
y sus amigos podían salvarle la vida, él tenía información que
ellos necesitaban, sólo esperaba dos cosas: que Elektra llegara a
tiempo y que sus amigos aceptaran sus condiciones.
Bastián iba con cinco bérserkers a buscar a Hansel, ya le
habían avisado que se encontraba en las oficinas del Tercer
Distrito y se había comunicado con el Secretario Particular de
Riazor, le informó que lo recogerían ahí mismo para llevarlo al
aeropuerto, cuando llegó al edificio Riazor por las pantallas de
vigilancia observó que seguía en su oficina, cuando el elevador
llegó al piso donde estaban los ejecutivos de más alto rango se
encontró con la hija adoptiva de su tío. "Hola Elektra."
"Bastián."
"Que milagro verte por aquí."
"Vine a ver a un amigo."
"¿Lo conozco?"
"Posiblemente, seguro lo has transportado infinidad de veces
cuando trabaja con papá."
"Bien. ¿Tu amigo todavía se encuentra en su oficina?"
"No, vine a despedirme pero no lo encontré, yo creo que ya
se fue."
Bastián hizo una indicación a los bérserkers que lo
acompañaban, éstos inmediatamente corrieron a la oficina de
Hansel.
"Bueno Basty, se ve que estás ocupado, te dejo."
Uno de los bérserkers se acercó a Bastián y movió la cabeza
en sentido negativo. "Espera Elektra, de repente estoy libre, te
acompaño a la salida."
Elektra y Bastián entraron al elevador, el chofer de Riazor
preguntó: "¿En donde está Hansel?"
"¿Por qué habría de decírtelo?"
"Tu padre se molestará por esto."
"¿Por qué? ¿Por lo que hice o por tu incompetencia?"
"Supongo que por las dos."
Entonces Elektra soltó la bomba. "Bueno primito, salúdame a
mi papi cuando lo veas, dile que siento haberle causado
inconvenientes."
Bastián se quedó en una pieza, ni Hansel sabía su verdadera
identidad, no pudo evitar preguntar. "¿Cómo me dijiste?"
"Primo, eso es lo que somos. ¿O no?"
"¿Quien te lo dijo?"
"¿Importa?"
"A mi no, pero a ti si, necesitas decirmelo si quieres evitar
una cacería de brujas, tu padre es implacable…"
Elektra pensó en Lothar, estaba en una posición muy
delicada, no lo podía exponer. "Arlés."
"¿Y él como...?"
"El lo sabe todo, si quieres cazar a tu discípulo estrella
adelante, aunque no te lo recomiendo, puede que al final tú seas
la presa."
Elektra estaba a punto de salir del edificio cuando Bastián la
detuvo por el brazo. "Espera."
"¿Qué vas a hacer? ¿Detenerme por la fuerza?"
"Ojalá pudiera, deseo explicarte las cosas."
"¿Qué quieres explicar Bastián? Sólo has estado jugando con
nosotros."
"¿Crees que Hansel les está ayudando?"
"No, es igual que tú, sólo ve por sus intereses, pero gracias a
ustedes y a sus técnicas de desaparecer a quien les estorbe nos lo
entregaron en charola de plata, ahora el desesperado es él,
hablará."
"Elektra, yo estoy con ustedes, Chris es mi prima, no como
tú, mi prima de sangre, si ustedes nunca se enteraron fue porque
ella tampoco lo quiso mencionar, Argento Riazor es una persona
peligrosa, lo he estado conteniendo porque le he prometido que
los retrasaría, yo tampoco sé donde está Chris, pero te aseguro
que no corre peligro, su padre jamás lo permitiría."
"Si Riazor quiere guerra la tendrá, nosotros no le tememos."
"Deberían."
"Adiós Basty."
"Espera, ten esto." Bastián le estaba ofreciendo una moneda a
Elektra, cuando ella la tomó notó que estaba congelada.
"¿Para que me das esto?"
"No es un transmisor ni nada parecido, pero si se encuentran
en una situación extrema que no puedan manejar, rómpela, sabré
donde están y les ayudaré."
Elektra le devolvió la moneda a Bastián. "No la
necesitamos."
Bastián le cerró la mano. "Lo sé, es sólo si están en una
situación desesperada, cuando no importa si me creen o no,
cuando lo único que necesiten sea ayuda, de quien sea, entonces,
mi ayuda les vendrá bien."
Elektra examinó bien la moneda, liberaba energía, se la
guardó y se marchó, cuando salió del edificio, apretó con fuerza
la moneda, la hizo añicos y la botó.
Cross se encontraba en el hospital con todos los demás
cuando le llamaron por los altavoces, le solicitaban que se
presentara en la recepción, cuando llegó Elektra lo esperaba.
"¿Qué sucede?"
"Tenemos a Hansel, me dejó un recado en la mañana, me
pidió que lo viera en su oficina, estaba con Michelle cuando me
dieron su recado y me acompañó a verlo, estaba asustado,
Riazor había decidido eliminarlo, nos dijo que él sabe donde
enviaron Christina, nos ofreció esa información a cambio de
salvarlo, pidió una cantidad estratosférica de dinero y que lo
escoltáramos hasta Ishtar, ahí el tiene los contactos para ser
sacado del país, ofreció dar la ubicación de Christina cuando
estuviera a salvo fuera de Arcadia… ¡Mañana a esta hora
sabremos donde está Christina!"
"¿Cómo sabremos que cumplirá o que la información que nos
de es correcta?"
"Aceptó que alguien lo acompañara, así estaremos todos
amarrados."
"Pero el dinero…"
"Michelle aceptó dárselo sin pensarlo ni un momento."
"Pero yo no tengo para pagar…"
"Cross, ni siquiera te atrevas a cuestionar a Michelle, Chris
también es su amiga y la lastimaría el que pensaras que tienes
una deuda con ella, Michelle daría su vida por ti."
"No quiero que nadie de su vida por mi…"
Llegaron al helipuerto del hospital e inmediatamente se
pusieron en marcha rumbo al aeropuerto del Distrito Comercial,
cuando llegaron al aeropuerto ya los esperaban Michelle y los
gemelos. Cross los veía sorprendido. "¿Que hacen aquí?"
"Cáncer nos prestó un helicóptero del Distrito, nosotros nos
iremos con Hansel a Ishtar, en cuanto nos avises que has
encontrado a Chris, el se marchará a donde le venga en gana y
nosotros regresaremos."
Cross se sintió mejor en cuanto vio a los gemelos, no le
agradaba la idea de que Michelle o Elektra acompañaran a
Hansel y él tampoco podía hacerlo, debía ir por Christina,
agradeció el tenerlos ahí. "¿Y Hansel?"
"Aquí estoy, no hay problema, me gustan estos chicos, con
ellos estoy más que bien protegido y sé que no me traicionarán,
escucha Cross, Riazor es peligroso, el hecho de que me haya
desechado significa cuánto le interesas, yo no soy una persona
ordinaria, puedo leer la mente de las personas, de ahí mi
importancia en el puesto de su secretario particular, sé que
ustedes son personas de palabra y no me traicionarán, yo
cumpliré la mía y te diré el lugar en el que está la señorita
Riazor, también en el camino le diré a estos chicos lo que sé de
ese monstruo, conozco todos sus planes, de ahí su miedo a
mantenerme con vida, ustedes se acercaron demasiado y el no
puede arriesgarse."
"Si sabes que no te traicionaremos… ¿Por qué no me dices de
una vez dónde esta Christina?"
"Porque aún no estoy a salvo, te repito, ustedes desconocen el
poder de Riazor, su brazo es muy largo y yo quiero vivir, si nos
atacan sus esbirros el eslabón más débil soy yo, no soy un
guerrero, deberán esforzarse al máximo porque llegue con vida a
mi destino. La señorita Harrisson ya ha alquilado un avión
particular, mismo que sus amigos destruirán cuando estemos por
llegar a nuestro destino, espero que todo salga bien y que todos
obtengamos lo que queremos."
Cástor tomó a Cross del cuello. "No te preocupes maestro,
Hansel llegará sano y salvo."
"Bueno, sólo me resta ir al baño y partiremos."
Cástor revisó el baño, no había nadie, Michelle agudizó su
oído, el único latido que escuchaba dentro era el de Hansel,
mientras esperaban, Cross le agradecía a sus amigos. "Gracias a
todos." Tomó la mano de Michelle.
"No digas más, si el dinero no me sirve para ayudar a mis
amigos entonces... ¿Para que lo quiero?"
Elektra abrazó a Cross y Póllux lo tomó de los cabellos, en
eso, Michelle corrió hacia el baño, les gritaba a los demás: "El
corazón de Hansel se ha acelerado… "
Hansel estaba mirándose al espejo, estaba seguro que los
chicos de Géminis lo protegerían incluso con sus vidas, lo había
leído en sus mentes, harían cualquier cosa por Cross, pero no
sólo ellos, también Elektra y Michelle, eso le daba mucho poder
al Escorpión, ahora entendía la obsesión de Riazor por ese
chico, además de que jamás pudo leer la mente de Cross, tenía
un escudo natural que lo protegía. Seguía en sus pensamientos
cuando empezó a sentir frío, escuchó que algo crujía y un polvo
congelado empezó a colmar el lugar, del polvo surgió un
guerrero, Hansel intentó gritar pero no pudo, el asesino le
atravesó el cuerpo con una espada y después desapareció como
había llegado.
Cuando Cross y sus compañeros entraron al cuarto de baño
encontraron a Hansel en el suelo, Cross lo levantó y le revisó la
herida, vió que era mortal, suplicó que le dijera donde estaba
Christina, pero Hansel ya no podía hablar, sólo escupía sangre
por la boca, tomó la mano de Cross y murió.
Todos estaban atónitos viendo a Cross, no sabían que decir,
nuevamente se les había ido la oportunidad de saber el paradero
de Christina, Escorpión tenía en la mano un botón dorado que le
había entregado Hansel con su último aliento, Michelle seguía
extrañada.
"No entiendo, no hay nadie aquí, no siento más que nuestros
latidos y nuestra energía, nunca perdimos de vista la puerta del
baño, no hay otras puertas ni ventanas, tardamos tan sólo unos
segundos en entrar y no hay ningún rastro en todo el lugar de
que alguien haya entrado a través de las paredes o por la
ventilación, Hansel no murió de un ataque psíquico, un arma lo
atravesó, pero tampoco está el arma. ¿Cómo es posible?"
De repente Póllux comentó. "Hace frío."
Cross levantó la vista, la furia se reflejaba en sus ojos, le dijo
a sus compañeros: "Vámonos, es hora de visitar a Bastián."

Bastián se encontraba en el bar donde inicialmente se había


encontrado con Elektra y Cross, últimamente le había dado por
retirarse a ese lugar a pensar, era agradable, había poca gente y
sólo tocaban rock suave, esperaba la llamada de Argento Riazor,
el bar contaba con un comunicador y era ideal para comunicarse
anónimamente con su tío, de hecho, por él conocía ese lugar,
seguramente iba a querer detalles sobre la ejecución de Hansel,
para ese momento ya era una noticia nacional, todos los
noticieros hablaban del asesinato del secretario particular del
Tesorero del Distrito Comercial de Arcadia. Bastián se estaba
tomando su segundo whisky de veintiún años con soda cuando
de repente, los pocos clientes que habian en el bar cayeron
desmayados, inmediatamente se levantó hacia la salida pero era
demasiado tarde, él estaba de pie en el centro del bar y estaba
rodeado.
De frente tenía a Cross, sus ojos eran rojo claro y mostraban
hostilidad, a un lado estaba Cástor y al otro Póllux, Michelle y
Elektra estaban a su espalda. Bastián regresó a su mesa tomó su
vaso y lo apuró de un solo trago, volteo a ver a Cross con
resignación en la mirada: "De modo que así es como voy a
morir..."
CAPÍTULO 13
EL HABITANTE DE
LOS PISOS SUPERIORES

Después de una semana Cross seguía sin ninguna idea de


donde se encontraba Christina, lo de Bastián había sido un
desafortunado incidente, pero él mismo se lo había buscado,
ahora ya no había nada que hacer respecto al chofer de Riazor.
Todos al igual que Cross seguían buscando alguna pista en el
botón que Hansel le había entregado, esperaba tener algo para su
cita con su mentor, no estaba dispuesto a permitir otro engaño
más y Bastián era la prueba de ello.
Mientras, en la escuela superior del Tercer Distrito todo había
vuelto a la normalidad, Drake ya estaba como si nada, esa era su
mejor habilidad, su cuerpo se regeneraba mas rápido de lo
normal, no importaba lo que pasara, su cuerpo lo resistía y se
regeneraba, no tenía ninguna cicatriz de consideración a pesar de
los duros entrenamientos y los combates que había librado, su
cuerpo se recuperaba tan rápido como el de un FILO.
Cross ya se había mudado al departamento de Kharinna,
estaba contento de estar solo y al mismo tiempo tranquilo
porque estaba cerca de las chicas que siempre le alegraban el
alma. Por su parte Kharinna estaba feliz, se llevaba muy bien
con Michelle y con Elektra, siempre se iban juntas a la escuela,
por lo regular con Cross, las chicas siempre estaban peleando
por ver quien lo abrazaba, que comida prefería o por cualquier
otra cosa, el pobre siempre estaba en una disyuntiva, ella sentía
envidia de Michelle y de Elektra porque podían demostrarle su
cariño a Cross, ella no se atrevía, pero él siempre la estaba
mirando, esa mirada de complicidad que le decía que las quería
a todas igual, incluyéndola a ella.
Tampoco entendía mucho la relación de Michelle y Elektra,
todo el tiempo estaban peleando pero lo hacían sin lastimarse, ni
física ni emocionalmente, ambas se respetaban y estaba segura
que eran las mejores amigas en todo el mundo, también le
encantaba la escuela, habían hecho un buen grupo de amistad
con Drake, Rhiannon y Astrid, también con Connor aunque él
por lo general estaba solo, cuando se encontraba con todos
siempre estaba serio y no le gustaban las bromas, pero cuando
platicaba con ella era muy agradable, también había conocido a
otros chicos de las demás escuelas, a Brach que era mejor
conocido como Libra, quien parecía tener una muy buena
amistad con Cross y lo visitaba seguido, a los gemelos Cástor y
Póllux que eran divertidísimos y muy guapos, todo el tiempo
recordaba cuando los conoció, se los presentó Drake y el que
parecía vaquero le dijo a su hermano:
"¿Te acuerdas que siempre comentamos que la mujer ideal
tendría la cara de Michelle con el cuerpo de Elektra? ¡Pues creo
que ya la encontramos!"
Inmediatamente Michelle los electrocutó a los dos. Su vida
había cambiado por completo, ahora ya no le decían Kharinna,
en una ocasión les platicó a sus compañeras de departamento lo
de su doble personalidad y Elektra le dijo que ya no la llamarían
ni Kharinna, ni Caribdis, ahora sería Caris, un diminutivo de los
dos nombres, así no se estarían confundiendo cuando fuera una
o la otra, a ella le encantó la idea, a Caribdis también le pareció
bien.

Entre tanto, mientras sus compañeros se entretenían buscando


a Christina, Arlés se reunía en el Quinto Distrito con Thor,
Bonzzo y los oficiales del Juez del Sur: Minos y Plutón, en el
territorio del Juez del Norte.
"Gracias por acceder a esta reunión caballeros."
"Agradécele a Bonzzo, el fue quien insistió." Thor se veía
tranquilo, no así los oficiales del Sur.
"Será mejor que nos expliques el motivo de esta reunión
Fenrir."
"Por supuesto Minos, creo que es hora de poner nerviosa a la
Ciudadela."
"¿Estas seguro? Irán por tu cabeza."
"Si Thor, estoy seguro, ya es el momento."
"¿Crees que los poderosos te seguirán?" El Juez del Norte
todavía no estaba convencido.
"No, no lo creo, la milicia lo hará, soy su líder, pero los
poderosos son más difíciles de tratar."
"Sin ellos no podemos hacer nada, tu milicia será arrasada en
segundos." Minos sentía que hablaba con un infante
envalentonado y con aspiraciones de gloria.
"Dije que los poderosos no me seguirían a mí, pero tengo de
mi lado a quien será su líder."
"¿Lo conocemos?" Preguntó Plutón.
"Seguramente, se hizo famoso por ganar el torneo por la
espada roja."
"¡Cross!" Dijo Minos en un instante.
"¿Conoces personalmente al Escorpión?" Thor sólo había
escuchado hablar de él pero no lo conocía.
"Ayudé con su entrenamiento y Fenrir tiene razón, ese chico
tiene algo que da confianza, yo mismo lo seguiría si me lo
pidiéra…"
"¿Pero quienes lo siguen?" Volvió a preguntar Plutón.
"Todos." Fenrir sonreía. "Incondicionalmente la Arcángel
Pariel, los FILOS uno y once así como los guerreros de Géminis
y Libra, a esos súmenle a los FILOS ocho, nueve, a su servidor
que soy el diez y seguramente el Círculo del Zodiaco."
"¿Brahma está con él?" Plutón tenía un seño de enojo.
"Así es. ¿Algún problema?"
"Mató a mi hermano…"
"La causa es lo primero." La mirada que Minos le dirigió a
Plutón era severa.
"Lo sé, pero mi hermana no será tan fácil de convencer."
"Yo me encargaré de Selene."
Al escuchar el nombre Arlés ató cabos "¿Ustedes saben
donde está Kwan Yin?"
"Es mi hermana y te aseguro que si ve a Brahma lo matará."
"Ya nos encargaremos de eso, lo importante es que esté con
nosotros…"
"No lo sé." respondió Plutón. "Ahora Hades es quien
gobierna el territorio del Sur, ella está con él."
"Todo esto se originó en su circunscripción…"
"Así es Fenrir, pero eso era cuando nos dirigía Mefistófeles,
nadie sabe lo que Hades pueda hacer, nosotros mismos no
confiamos en él, por eso venimos solos."
"Bien, ustedes sigan como hasta ahora, a la sombra, yo me
encargaré de hacer ruido, sólo espero que llegado el momento
me apoyen."
"Llegado el momento lo decidiremos, yo ya estuve en una
guerra civil y hubo muchas traiciones." Minos seguía eséptico.
"A menos que venga de su parte esta vez no la habrá, eso te
lo puedo asegurar, yo no traiciono y hablo por todos mis
amigos."
"Entonces que así sea, mi posición por el momento es la
misma que la de Minos y Plutón, cuando lo consideres
pertinente vengan tú o Escorpión en persona a platicar con los
cuatro Jueces, nos necesitas a todos si quieres tener éxito."
"Bien, así lo haré."
Arlés se despidió de sus anfitriones y salió del Quinto
Distrito con Yago y Geedy, debía pensar su estrategia, pero ya
no había marcha atrás, decidió ir a ver a sus compañeros, el
apoyo de Cross era crucial y para tenerlo debía ayudarlo a
encontrar a Christina, el FILO número siete no haría nada hasta
encontrarla, envió a sus subalternos a la Fortaleza y él se dirigió
a la escuela de nivel superior del Tercer Distrito, también pensó
en Connor, la situación con Kwan Yin era delicada y la
necesitaban de su lado, por el momento decidió reservarse la
información que tenía de Selene, ya encontraría después el
momento indicado para menciónarselo a Brahma.

En los pisos superiores de la Ciudadela se encuentran las


mansiones de sus habitantes, grandes y lujosas haciendas con
todos los servicios imaginables, una pequeña ciudad con cientos
de sirvientes para unos cuantos amos.
Una de las Haciendas pertenecía a una de las principales
familias del estado y del país: Los Riazor, Argento en su calidad
de patriarca tenía la posesión de la mansión, la indentidad de
todos los habitantes de los pisos superiores estaba oculta, tenían
puestos de relativo poder en el gobierno de Arcadia, pero en
realidad ellos eran sus gobernantes, Leviatán sólo era la figura
pública, pero les rendía cuentas a ellos.
La Ciudadela era la capital del estado de Arcadia y el bastión
de poder de todo el país, le decían la Catedral Armamentista y el
mote le quedaba como anillo al dedo. Argento Riazor al ser un
habitante de las plantas superiores era uno de los hombres que
dirigía el futuro del país, pero sus planes iban más allá, pretendía
volver a despertar a los doce FILOS y controlarlos, era un
objetivo que había desarrollado después de la última rebelión, le
había llevado veinte años seguir sus planes al pie de la letra y
una estupidez se los había arruinado, había perdido a la más
importante de sus inversiones.
Todo error tiene una consecuencia y toda desobediencia un
castigo, Janette había actuado a sus espaldas y Chandra la había
apoyado, ahora ambas recibirían su castigo, el cual debia ser
proporcional al daño causado. Janette estaba atada de brazos por
unas cadenas que salían de un muro, a su lado, en el suelo,
estaba el cadáver recién asesinado de su guardia protector:
Tellus. Dorian se encontraba enfrente de ella con la punta de
Durandal apuntando a su cuello.
Chandra estaba al otro lado de la habitación, se estaba
congelando por el frío viento de Bastián. Manejaba el elemento
tierra, con este podía tomar la forma de la persona que quisiéra,
ahora la vida se le escapaba sin que pudiéra hacer nada al
respecto.
"Argento, por favor, no mates a mi hija."
"En eso debiste haber pensado cuando interferiste con mis
planes."
"Lo hice para ayudarte…"
"Yo no te pedí ayuda, cuando me propusiste entregar a los
amigos y a la abuela de Arlés al idiota de Yves te dije que no, yo
había prometido a ese muchacho que nada les pasaría, me
desobedeciste y actuaste a mis espaldas."
"Yo sólo quería ayudar…"
"Y la cagaste, ahora ese chico no sólo se salió de mis planes
sino que es mi más acérrimo enenmigo, por tu culpa tendré que
matarlo."
"¡Pues mátalo! Yo veré como te lo compenso."
"Lo compensas… Eres más estúpida de lo que pareces, Arlés
es único e irremplazable, podría prescindir del portador de
Droma, del FILO, tengo a Bastián que es más poderoso, pero no
puedo prescindir del genio, la mente de Arlés así como la de
Cross son únicas, la capacidad que tienen ambos de pensar
superan sus poderes, todos los chicos que entrenaron en la
residencia son únicos, y me quitaste al más valioso de todos…"
"No sólo yo me equivoqué Argento, tú solo y sin ayuda
perdiste a tu otro discípulo estrella, al alejar a tu hijita
consentida de Cross lo perdiste, si yo soy una idiota tú no te
quedas atrás…"
"¡Cállate!" Argento Riazor estaba perdiendo el control,
siempre lo hacía cuando le mencionaban lo de su hija y Cross.
Jantte iba a volver a protestar pero Riazor le hizo una seña a
Dorian, este sopló en la boca de Janette, el aliento azul entró por
la boca de la esposa de su jefe quemándola por dentro, ya no
pudo hablar.
Tocó el turno de Chandra de pedir clemencia. "Por favor
Argento, yo siempre te he servido bien…"
"Lo sé, eres un diamante, pero tu falta es todavía más grave
que la de tu madre, trabajabas para mí y me traicionaste."
"No, yo…"
"Me traicionaste Chandra, tan sencillo como eso, te hiciste
pasar por mí… ¡Por mi! ¡Maldita sea!"
Nuevamente el patriarca de los Riazor estaba perdiendo los
estribos, Chandra lo observaba horrorizada, ya no sentía su
cuerpo a causa del frío.
"No tenías derecho de suplantarme, hablaste con Yves a mis
espaldas y le entregaste a esos pobres niños para que los
asesinara, también mataron a la abuela de Arlés a quien yo
prometí cuidar, después le avisaste a ese estúpido militar que
Arlés estaba fuera, me hiciste quedar como un maldito asesino
de niños y un mentiroso, eso no lo voy a perdonar."
"Sólo seguía órdenes…"
"Si, las de tu madre, olvidaste que tu jefe era yo, cuando me
enteré de su traición les permití seguir con su estúpido jueguito,
pero les advertí que si algo salía mal lo pagarían, te aseguro que
tu muerte no compensa tu traición, aquí quien más perdió fui
yo."
"Por favor, todavía puedo servirle…"
"Ya no, no confío en ti, tenía un maravilloso equipo y se
difuminó, todos me traicionaron, Lothar, Hansel, Janette, Diana,
tú; los únicos que me quedan fieles son Bastián y Dorian."
Chandra observó de reojo al chofer de Riazor, le suplicó su
ayuda. "Bastián, ayudame, por lo que tuvimos…"
"Lo siento, tú labraste tu futuro."
Chandra perdió su última esperanza de salvar su vida, ya no
tenía fuerza ni para hablar, gastó sus últimas energías en Riazor.
"Si vas a matar a todos los que no comparten tu enferma idea de
hacer las cosas mata también a tu chofer." Señalaba a Bastián.
"El hace lo que le viene en gana, me embarazó a los catorce
años, todo lo hizo a tus espaldas…"
"¿Es cieto eso Bastián?"
"Si. ¿Qué quieres tío? Estaba caliente…"
Riazor sólo negó con la cabeza. "Eres incorregible."
Chandra se vió perdida y no quería seguir sufriendo "Si voy a
morir hazlo de una vez Bastián, no me tortures, no tienes
derecho a hacerlo."
"No te atrevas Bastián." Argento Riazor lo estaba
amenazando.
"Basián, nuestro hijo vive…"
"¿Qué? Dijiste que habías abortado…"
"Lo hice para que me volviéras a aceptar, estaba enamorada
de ti, estúpida de mi, a la única que has querido es a esa maldita
de Tegmine De Grieff…"
"Olvídate de esas cosas que ni al caso vienen. ¿Cómo es eso
de que tuviste al niño…?"
"Así es, traté de abortar pero no pude, el niño era fuerte y yo
corría un alto riesgo de morir, lo tuve y lo entregué a un
orfanato, el lugar está en…"
"No me interesa, te dije que no quería a ese niño y no lo
quiero ahora, no me interesa saber lo que fue de él…"
Bastián vio la suplica muda de Chandra, ya había sufrido
bastante, intensificó su poder y la mató, lo último que la joven
alcanzó a decir fue: “Ayudame mamá”.
Janette Azzán al ver morir a su hija soltó un grito
desgarrador, sangraba por la boca por el fuego de Cerberus,
sentenció a su esposo: "Maldito, esto jamás te lo perdonaré…"
"Ahora estamos iguales, sientes lo que siento yo."
"No, ahora el idiota eres tú, jamás copmpares un error por
más grave que sea al dolor de una madre por la muerte de una
hija. ¡Jamás! Me vengaré, tengo otros tres hijos que ni tú puedes
dañar, irónicamente gracias a ti son intocables, pertenecen a la
Orden de los Caballeros al Servicio del Estado, te aseguro que
vengarán a su hermana…"
"Soy su padre."
"Ninguno te considera como tal, todos querían a Chandra, te
aseguro que se vengarán."
"Pensaba dejarte vivir para que sufrieras el dolor de perder a
tu hija, pero ya lo pensé bien, tengo suficientes problemas para
andar preocupándome por tus amenazas, además, el que yo no
pueda tocar a tus hijos no significa que no puedan morir…"
Janette le lanzó una mirada de odio a su esposo, odio puro, si
de algo estaba segura era de que consumaría su venganza, pero
antes debía proteger a sus demás hijos, Dorian dejó de ejercer
presión en su pecho para cortarle la cabeza, en ese segundo que
separó su espada, un gigantesco toro blanco alado irrumpió en el
lugar derribando los muros, como un reflejo Cerberus se cubrió
de los restos del muro que lo impactaban, cuando se dieron
cuenta Lady Janette ya escapaba a lomos de la bestia, Bastian le
preguntó a su tío: "¿Doy aviso de que la detengan?"
"No, déjalo, no la detendrán. ¿Por qué me desobedeciste y
mataste rápidamente a Chandra?"
"Por humanidad tío, al parecer algo de lo que careces, si
quieres torturar a alguien pídeselo a tu perro." Volteó a ver a
Dorian quien ni se inmutó por el insulto. "Yo no estoy aquí para
eso, no necesito probarte mi fidelidad, sabes que mi espada te
pertenece y moriré ayudandote en tu objetivo, pero no soy un
sádico."
"¿Me estás diciéndo sádico?"
"Te estoy diciendo que tengas piedad. Te dejo tío, voy con
tus niños prodigio... a ver que han averiguado."
"Bastián…"
"Dime tío."
"Habla con Arlés, explícale como estuvo la situación, no me
discúlpes con él, sólo informale lo que pasó, quiero agotar hasta
la última oportunidad de recuperarlo."
"Lo haré, pero será difícil hacerlo cambiar de opinión, yo
conozco mejor que nadie a ese muchacho y cuando se le mete
una idea en la cabeza es difícil sacársela."
"Haz lo posible, no quisiera tener que pedirte que lo mates
también a él."
"Ya he matado a mis amigos por ti tío. ¿Qué más da que
también mate a mi querido alumno? Porque te puedo asegurar
que en verdad lo estimo. ¿O prefieres hacerlo tú Dorian?"
"Yo hare lo que Lord Riazor me diga."
"Si, lo olvidaba, buen perrito, nos vemos tío."
Argento Riazor vio alejarse a su sobrino, era el único que
podía desobedecerlo y hablarle de esa manera, lo quería como a
un hijo y confiaba ciegamente en él, jamás lo traicionaría, ahora
debía pensar en como recuperar a sus inversiones, tenía una
reunión con los otros habitantes de las plantas superiores y debía
ser cuidadoso, ellos no debían saber sus planes reales, con
Dorian a su lado se encaminó al lugar de las reuniones.

Bastián se encontraba con Elektra, Michelle y Cross tratando


de descubrir el origen del botón que le había entregado Hansel,
el chofer de Riazor todavía sentía escalofríos al recordar como
había librado la muerte, tuvo que demostrar a los chicos que al
momento del asesinato de Hansel él se encontraba en otro lugar,
en el Tercer Distrito para ser exactos, le costó trabajo
persuadirlos pero sus pruebas eran irrefutables, no podía estar en
dos sitios a la vez, no dudaba que un controlador del hielo había
matado a Hansel, pero no había sido él.
Los convenció de que los estaba ayudando, por su mediación
Argento Riazor no había matado a nadie todavía, les explicó lo
de las desapariciones de Chandra, Lothar Hobbs, Janette Azzán
y Diana Kray; Hansel era el último eslabón de la cadena, estaba
seguro que él era el siguiente, todos los demás habían sido
silenciados, desaparecidos o asesinados, después se ofreció a
ayudarlos a descubrir el misterio del botón, tal vez donde lo
habían fabricado o el material con el que estaba hecho, el
acabado o cualquier cosa que tuviera que ver con esa pieza, algo
que los guiara a Christina. Estaban tratando de encontrar alguna
prueba cuando se apareció Arlés, saludó a sus compañeros y a
Bastián.
"Muchachos... Maestro... no esperaba encontrarte por aquí,
pensé que ya estarías muerto."
"Me faltó poco Arlés, de hecho, creo que yo soy el siguiente
en la lista de mi tío."
"Si, tú tío… ¿Porqué crees que eres el siguiente? Si en
alguien confía Argento Riazor es en su sobrino invisible, eres
demasiado valioso para él."
"Como lo eran los demás, Chandra, la hija de Janette Azzán
manejaba el elemento tierra de una manera poco común, como
bien saben tenía la habilidad de convertirse en cualquier
persona, era la espía perfecta."
Todos asintieron, en varias ocasiones fueron engañados por
ella, los hacía pelear entre ellos, hasta que Arlés creó un sistema
secreto de claves para descubrirla y dejar de ser manipulados.
"Está desaparecida, muy probablemente asesinada. Ahora
vamos con Diana Kray, es una Espada Real, todos vimos cuando
se la llevó en helicóptero, no la puede matar, aunque sea un
patriarca sería condenado a muerte, pero desde ese día nadie la
ha vuelto a ver, ella podía inhibir cualquier poder elemental,
natural o psíquico, Riazor se deshizo de su principal defensa
contra un ataque, eso fue gracias a ti Cross, anótala como
desaparecida."
"¿Qué hay de Janette Azzán? ¿Riazor también despachó a su
esposa?" Preguntó Arlés.
"Lo acusó de la desaparición de su hija, regresó al estado de
Riazor, prometió vengarse de él."
"Una más a la lista… ¿Cuál era la cualidad que le servía a
Riazor de ella?"
"No lo sé, siempre lo mantuvo en secreto, pero Lothar
siempre decía que era una bruja que practicaba magia prohibida,
era la principal consejera de mi tío, ella en complicidad con
Chandra son las responsables de lo que le sucedió a tu abuela y a
tus amigos."
Arlés soltó una risa sarcástica. "Creo que eso ya no tiene
importancia ahora, Riazor era el responsable de lo que sucedió,
además, eso es secundario, ese cabrón es un monstruo al que
pienso detener."
"Hey, por mi no hay problema, sólo estoy narrándote los
hechos, tú tomarás tus propias conclusiones y harás lo que te
venga en gana. ¿Continúo?"
"Adelante."
"Sigue Lothar, una leyenda viviente, guerrero entre los
guerreros y el mejor estratega del país, incluso por encima de
Ragnar, cuando Riazor vio que se había apartado de sus planes
decidió dar por terminado su contrato y encerrarlo en la
Ciudadela, su familia es la más importante de la zona del
Cinturón y tampoco podía eliminarlo, eso hubiera detonado una
guerra interna y habría culminado con la terminación de su
patriarcado y posible boleto al Quinto Distrito, sin embargo,
logró silenciar a su guardaespaldas, en donde está no puede
causar problemas. Además, ahora tiene a Dorian como su
defensor particular, la devoción y lealtad de ese chico por mi tío
es enfermiza, mientras el viva nadie se le acercará."
Arlés conocía mejor que nadie a Dorian y sabía que Bastián
estaba en lo cierto. "Quedando finalmente Hansel, lector de
mentes y principal operador de Riazor, cuando nos acercamos
demasiado provocamos el temor de nuestro mentor, no podía
arriesgarse a que lo hiciéramos hablar, él no era un guerrero y
con la tortura adecuada lo diría todo… Asesinado."
"Así es mi estimado estudiante, sólo quedo yo, pero mi valor
no es el que tú crees."
"¿A que te refieres?"
"Soy un Riazor de primera línea, de la rama principal de
mando, hijo del hermano mayor de Argento, Aureo Riazor, a él
le correspondía el patriarcado pero lo rechazó, yo seré el
próximo patriarca de la familia, incluso puedo llevarlo a juicio
ante el consejo familiar para destituirlo, para él, yo soy el más
peligroso de todos."
"Entonces también eres intocable…"
"Nadie es intocable, mi tío no me puede matar, pero puedo
morir asesinado, cualquiera puede."
"¿Porqué no tratas de quitarle el poder?"
"No es tan fácil, tiene el apoyo de todo el consejo familiar,
debe cometer una falta muy grave para que lo pueda llevar a
juicio, por ahora, algo imposible, hasta mi padre está con él
aunque su relación es ríspida, Christina es su ahijada y sabe en
donde está."
¿Por qué no se lo preguntas a tu padre?
"El y yo no nos hablamos desde hace más de veinte años, aún
así se lo pregunté, sólo me respondió que si apreciaba mi vida
no me interpusiera en los planes de mi tío Argento, me advirtió
que me alejara de él, para hacerlo enfadar hice lo contrario, soy
un estúpido, ahora le creo."
"Eres un genio para mentir Bastián, nadie te puede detectar,
ni Elektra ni yo que somos los mejores en eso, sin embargo, tu
argumento es contundente, yo personalmente no estoy de
acuerdo en que nos ayudes, pero la búsqueda es de Cross, si
acepta tu colaboración no voy a interferir con eso."
Cross intervino. "Toda ayuda es buena, aunque sea la de
Bastián, si me vuelve a retrasar lo pagará con su vida."
"Bien. ¿Que es lo que has averiguado maestro?"
"Es complicado Arlés, los explicaba a los chicos que todas
las pruebas que se le han realizado al botón nos remiten a
nuestro Estado, materiales, fábrica, elaboración, bueno, hasta he
investigado el origen de los obreros y todos son nacidos en
Arcadia, ninguno ha viajado jamás al exterior, ya no sé que más
hacer, se aceptan sugerencias."
Michelle se resistía a darse por vencida "Busca algo más, no
se, donde se creó la forma de ese botón, se oye tonto pero
posiblemente tenga su origen en algún estado, uno nunca sabe, o
de donde sacaron la idea del grabado."
Cuando Michelle mencionó lo último Cross se puso de pie de
inmediato "¿Qué dijiste Michelle?"
Michelle inmediatamente comprendió lo que se le había
ocurrido a Cross. ¡Eso era! La pista de Hansel debía ser algo
simple, pero a ellos en su desesperación no se les había ocurrido.
"Bastián, necesitamos el botón ahora mismo, debemos ver el
grabado."
"No hace falta." A Cross le brillaban los ojos. "Es un faro, y
ahora que lo pienso no es cualquier faro… ¡Es el más famoso de
Boleria!"
Elektra, Michelle y Bastián se pusieron de pie y gritaron al
mismo tiempo: ¡El faro del cielo que está en la plaza de la
redención en el estado de Levit!
Finalmente Cross sabía el estado de Boleria en donde se
encontraba Christina, ahora sólo faltaba el lugar exacto, pero eso
poco importaba, aunque Riazor lo ocultara sería una custion de
días para que Arlés lo descubriéra, después de tantas peripecias
volvería a encontrarse con su único y verdadero amor.

Conversación en la parte superior del edificio de la


Ciudadela:
Nuevamente estaban reunidos los hombres elegantes que son
los verdaderos gobernantes de Arcadia, habían sido requeridos
mediante un llamado de emergencia.
"¿Porque esta reunión urgente?
"Hay peligro de revuelta."
"Les dije que esperaran."
"No podemos, esto se te fue de las manos."
"No, todavía puedo controlarlo."
"Se te fue de control desde que permitiste que tu hija
conviviera con Escorpión."
"Fue necesario, de otra manera no podríamos tenerlo de
nuestro lado."
"¿Y ahora lo tenemos?"
"Lo tendremos, está controlado."
"¿Como están controlado el otro FILO? O de verdad está
controlado."
"¿Que quieres decir?"
"Que, tienes de enemigos a los dos FILOS más peligrosos."
"¿De que están hablando?"
"De que hemos estado siguiendo a Fenrir, va por tu cabeza."
"Eso tiene arreglo."
"Espero que lo tenga, porque los rumores de la revuelta cada
vez son más frecuentes, si los líderes son Escorpión y Fenrir,
podrían ganar…"
"No se preocupen, ya salieron a relucir los doce FILOS, se
los enlistaré:
Caribdis, FILO número uno, portadora de Scylla “La espada
asesina”.
Ragnar, FILO número dos, portador de Excalibur “La espada
legendaria”.
Cerberus, FILO número tres, portador de Durandal “La
espada de las reliquias”.
Kwan Yin, FILO número cuatro, portadora de Samsara “La
espada reencarnación”.
Siegfried, FILO número cinco, portador de Balmung “La
espada mágica”.
Loki, FILO número seis, portador de Arondight “La espada
oculta”.
Escorpión, FILO número siete, portador de Antares “La
espada roja”.
Freya, FILO número ocho, portadora de Valquiria “La espada
serpiente”.
Brahma, FILO número nueve, portador de Ammavaru “La
espada cósmica”.
Fenrir, FILO número diez, portador de Droma “La espada
boreal”.
Athena, FILO número once, portadora de Spartha “La espada
de luz”.
Sólo falta el último FILO, el número doce. El portador de "la
espada celestial", Draconis."
"Llevas toda tu vida buscándo esa espada..."
"Y finalmente la he encontrado."
"Eso es estupendo ¿Quién es?"
"Dejémoslo por ahora así, pero les aseguro que pronto la
tendremos en la Ciudadela."
"Está bien, espero que así sea."
"Así será. Siguiendo con el tema, de los FILOS que les acabo
de nombrar Ragnar, Cerberus, Loki, Siegfried y el número doce
están con nosotros".
"No te confíes, Ragnar no ha regresado en dieciocho años,
Loki es un traidor y todavía no nos convences con el portador de
Draconis."
"No se preocupen, está en control."
"¿Y que sucede con Kwan Yin?"
"No pertenece a ningún grupo de afuera pero si hay
revolución posiblemente peleará contra nosotros, todo depende
de la posición que adopte su líder, el Juez del Sur: Hades."
"El está en control, yo me encargo, es ambicioso y busca el
poder. Se lo daremos. ¿Que hay de los otros seis?"
"Fenrir es independiente piensa por sí mismo y hará lo que
crea conveniente."
"Es decir…"
"Será unos de los líderes y el estratega de la resistencia."
"Entonces no puede seguir viviendo."
"¿Y los cinco que faltan?"
"Ahí es donde entra mi estrategia, todos van a seguir a
Escorpión, donde el pelee ahí van a combatir los demás."
"Entonces necesitamos controlarlo ya."
"Lo sé, yo me encargo de eso."
"Queda pendiente el asunto del Círculo del Zodiaco y La
Legión de los Iluminados, la vez pasada el primero estuvo
dividido y la Legión se mantuvo al margen, ahora no
sabemos…"
"Eso plantea más problemas: ¿Libra está entre los rebeldes?"
"Posiblemente lo está."
"Entonces estamos en serias dificultades, ese muchacho es
demasiado peligroso, incluso para nosotros…"
"Eso es lo bello de mi plan, los posibles rebeldes de ambos
lugares también seguirán a Escorpión, incluido Libra."
"Eso le da mucho poder…"
"Pero si manejamos bien nuestras cartas ganaremos
fácilmente y tendremos finalmente el control de todos los
FILOS, entonces, con el pretexto de la rebelión estableceremos
una dictadura más firme."
"¿En que estas pensando?"
"En volver a juntar al Escorpión con mi hija."
"Eso es peligroso."
"No tanto, ese chico está enamorado y hará lo que sea “para
salvarla” así es como lo manejaré."
"Eso me agrada… ¿Pero si fallamos?"
"Entonces no tendremos más remedio que eliminar a sus
líderes, volveremos a soltar a Leviatán y a Juggernaut, Ragnar
ya esta afuera, Chronos está a la espera de ordenes y ahora
tenemos al portador de Draconis, su destino es matar FILOS...
¿Recuerdan?"
"Todo eso está bien, sólo necesitamos hablar con Ragnar,
insisto en que no sabemos que hará, el fue nuestro “Fenrir” en la
pasada guerra, era el encargado de inteligencia y su estrategia
nos dio la victoria, ahora tiene un digno rival."
"Que no vamos a dejar vivir, vamos a realizar un torneo de
participación obligatoria, dos guerreros élite de cada Distrito,
combates a muerte, le daremos al Distrito vencedor supremacía
política y económica sobre los otros dos, dejemos que se
destrocen entre ellos, si se niegan a participar, en ese momento
sabremos quien se rebela contra la Ciudadela y lo
exterminaremos, que Apocalipsy y Armagedón se encargen del
operativo, ahí estarán Ragnar y Chronos para lo que se dificulte
de la misión."
"Me parece una excelente idea."
"Bien, entonces comuníquense con Gabriel y díganle que
mande a Fenrir a pelear en el torneo en representación de su
Distrito, me aseguraré que Loki le gane y lo mate."
"¿Estas seguro que Loki puede con Fenrir?"
"Fenrir es buen estratega, pero no un gran guerrero, yo lo
conozco mejor que nadie, sólo hay que decirle a Loki lo que
tiene que hacer."
"Estoy de acuerdo, son tus muchachos, es tú problema."
"Esta bien caballeros, veamos como se desarrollan las cosas y
estemos atentos a cualquier eventualidad, esta reunión queda
disuelta".

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

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