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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO

FACULTAD DE INGENIERÍA DE PROCESOS

ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERÍA QUÍMICA

RECURSOS ORGÁNICOS PARA LA INDUSTRIA

“MONOGRAFÍA SOBRE LA FOTOSÍNTESIS”

Docente:

 Ing. Edilberto Yañez Herbozo

Alumno:

➢ Chicche Tacuri, Randu Noe 161443

Cusco-Perú
2018

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ÍNDICE

1.- INTRODUCCIÓN…………………………………………………………...…PAG.03

2.- MARCO TEÓRICO……………………………………………………....PAG.04 - 15

2.1 Historia……………………………………………………………….. PAG.04 - 08


I. Desde la Antigua Grecia hasta el siglo XIX……………………PAG.04 - 06
II. Siglo XX………………………………………………………...PAG.06 - 07
III. Fotografía de Melvin Calvin…………………………………...PAG. 07 - 08

2.2 Cloroplasto……………………………………………………………..PAG. 08 - 11
I. Desarrollo……………………………………………………….PAG. 08 - 09
II. Estructura y abundancia…………………………………………PAG.09 - 10
III. Función……………………………………………………………...PAG. 11

2.3 Fases…………………………………………………………………...PAG. 11- 13


I. Fase luminosa o fotoquímica…………………………………………PAG.11
II. Fase oscura o sintética…………………………………………..PAG 12 – 13

2.4 Factores externos que afectan al proceso……………………………..PAG. 13 - 15


I. La temperatura……………………………………………………… PAG.13
II. La concentración de dióxido de carbono…………………………….PAG.13
III. La concentración de oxígeno……………………………………….. PAG.14
IV. La intensidad luminosa……………………………………………… PAG.14
V. El tiempo de iluminación ……………………………………………PAG.14
VI. La escasez de agua………………………………………………….. PAG.14
VII. El color de la luz…………………………………………………PAG.14-15

3.- CONCLUSIONES…………………………………………………………….. PAG.15

4.- BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………… PAG.16

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1. INTRODUCCIÓN
La fotosíntesis es la conversión de materia inorgánica a materia orgánica gracias a la
energía que aporta la luz. La vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente
gracias a la fotosíntesis que realizan en el medio acuático las algas, las cianobacterias,
las bacterias rojas, y las bacterias púrpuras y bacterias verdes del azufre, y en el medio
terrestre las plantas, que tienen la capacidad de sintetizar materia
orgánica (imprescindible para la constitución de los seres vivos) partiendo de la luz y
la materia inorgánica. De hecho, cada año los organismos fotosintetizadores fijan en
forma de materia orgánica en torno a 100 000 millones de toneladas de carbono.

La fotosíntesis es un proceso químico usado por las plantas mediante el cual producen
energía química a partir de la energía lumínica solar. Gracias a esta energía del sol, las
plantas convierten el agua del suelo y el dióxido de carbono del aire en glucosa, un
nutriente esencial que les provee energía y permite la fabricación de la celulosa.

La fotosíntesis es el proceso químico más importante en la Tierra, mediante el cual se


sintetizan sustancias orgánicas a partir de la energía lumínica solar.

En la naturaleza, existen organismos que se alimentan de otros seres vivos, y son


llamados heterótrofos. También existen unos capaces de sintetizar su propio alimento
sin necesidad de usar materia orgánica de otros seres vivos. A estos organismos se les
llama autótrofos. Dentro de esta categoría se encuentras las plantas verdes, que realizan
el proceso de la fotosíntesis.

Podemos decir que la fotosíntesis es el proceso que mantiene la vida en nuestro


planeta. Las plantas terrestres, las algas de aguas dulces, marinas o las que habitan en
los océanos realizan este proceso de transformación de la materia inorgánica en materia
orgánica y al mismo tiempo convierten la energía solar en energía química. Todos los
organismos heterótrofos dependen de estas conversiones energéticas y de materia para
su subsistencia. Y esto no es todo, los organismos fotosintéticos eliminan oxígeno al
ambiente, del cual también depende la mayoría de los seres vivos de este planeta.

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2. MARCO TEÓRICO
2.1 Historia
a) Desde la Antigua Grecia hasta el siglo XIX
Ya en la Antigua Grecia, el filósofo Aristóteles propuso una hipótesis que sugería
que la luz solar estaba directamente relacionada con el desarrollo del color verde de
las hojas de las plantas, pero esta idea no trascendió en su época, quedando relegada
a un segundo plano. A su vez, la idea de que las hojas de las plantas asimilaban el
aire fue propuesta por Empédocles, y descartada por Aristóteles y su discípulo
Teofrasto, quien sostenía que todo el «alimento» de las plantas provenía de la tierra.
De hecho, esas ideas no volvieron a ser recuperadas hasta el siglo XVII, cuando el
considerado padre de la fisiología vegetal, Stephen Hales, hizo mención a las citadas
hipótesis, y afirmó que el aire que penetraba por las hojas en las plantas era
empleado por ellas como fuente de alimento.

Personajes cuyos estudios fueron clave para el conocimiento de la fotosíntesis:


Aristóteles, Stephen Hales, Joseph Priestley, Justus von Liebig y Julius Sachs.

Durante el siglo XVIII comenzaron a surgir trabajos que relacionaban los incipientes
conocimientos de la química con los de la biología. En la década de 1770, el clérigo
inglés Joseph Priestley (a quien se le atribuye el descubrimiento del O2) estableció la
producción de oxígeno por los vegetales reconociendo que el proceso era, de forma
aparente, el inverso de la respiración animal, que consumía tal elemento químico.
Fue Priestley quien acuñó la expresión de aire deflogisticado para referirse a aquel
que contiene oxígeno y que proviene de los procesos vegetales, así como también fue
él quien descubrió la emisión de dióxido de carbono por parte de las plantas durante
los periodos de penumbra, aunque en ningún momento logró interpretar estos
resultados. En el año 1778, el médico holandés Jan Ingenhousz dirigió numerosos
experimentos dedicados al estudio de la producción de oxígeno por las plantas
(muchas veces ayudándose de un eudiómetro), mientras se encontraba de vacaciones
en Inglaterra, para publicar al año siguiente todos aquellos hallazgos que había
realizado durante el transcurso de su investigación en el libro titulado “Experiments
upon Vegetables”. Algunos de sus mayores logros fueron el descubrimiento de que
las plantas, al igual que sucedía con los animales, viciaban el aire tanto en la luz
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como en la oscuridad; que cuando los vegetales eran iluminados con luz solar, la
liberación de aire cargado con oxígeno excedía al que se consumía y la demostración
que manifestaba que para que se produjese el desprendimiento fotosintético de
oxígeno se requería de luz solar. También concluyó que la fotosíntesis no podía ser
llevada a cabo en cualquier parte de la planta, como en las raíces o en las flores, sino
que únicamente se realizaba en las partes verdes de esta. Como médico que era, Jan
Ingenhousz aplicó sus nuevos conocimientos al campo de la medicina y del bienestar
humano, por lo que también recomendó sacar a las plantas de las casas durante la
noche para prevenir posibles intoxicaciones.

En la misma línea de los autores anteriores, Jean Senebier, ginebrino, realiza nuevos
experimentos que establecen la necesidad de la luz para que se produzca la
asimilación de dióxido de carbono y el desprendimiento de oxígeno. También
establece, que aún en condiciones de iluminación, si no se suministra CO2, no se
registra desprendimiento de oxígeno. J. Senebier sin embargo opinaba, en contra de
las teorías desarrolladas y confirmadas más adelante, que la fuente de dióxido de
carbono para la planta provenía del agua y no del aire.

Otro autor suizo, Nicolas-Théodore de Saussure, demostraría experimentalmente que


el aumento de biomasa depende de la fijación de dióxido de carbono (que puede ser
tomado del aire por las hojas) y del agua. También realiza estudios sobre la
respiración en plantas y concluye que, junto con la emisión de dióxido de carbono,
hay una pérdida de agua y una generación de calor. Finalmente, de Saussure describe
la necesidad de la nutrición mineral de las plantas.

El químico alemán Justus von Liebig, es uno de los grandes promotores tanto del
conocimiento actual sobre química orgánica, como sobre fisiología vegetal,
imponiendo el punto de vista de los organismos como entidades compuestas por
productos químicos y la importancia de las reacciones químicas en los procesos
vitales. Confirma las teorías expuestas previamente por de Saussure, matizando que,
si bien la fuente de carbono procede del CO2 atmosférico, el resto de los nutrientes
proviene del suelo.

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La denominación como clorofila de los pigmentos fotosintéticos fue acuñada por
Pelletier y Caventou a comienzos del siglo XIX. Dutrochet, describe la entrada de
CO2 en la planta a través de las estomas y determina que solo las células que
contienen clorofila son productoras de oxígeno. Hugo von Mohl, más tarde, asociaría
la presencia de almidón con la de clorofila y describiría la estructura de las estomas.
Sachs, a su vez, relacionó la presencia de clorofila con cuerpos subcelulares que se
pueden alargar y dividir, así como que la formación de almidón está asociada con la
iluminación y que esta sustancia desaparece en oscuridad o cuando las estomas son
ocluidas. A Sachs se debe la formulación de la ecuación básica de la fotosíntesis:

6 CO2 + 6 H2O → C6H12O6 + 6 O2

Andreas Franz Wilhelm Schimper daría el nombre de cloroplastos a los cuerpos


coloreados de Sachs y describiría los aspectos básicos de su estructura, tal como se
podía detectar con microscopía óptica. En el último tercio del siglo XIX se
sucederían los esfuerzos por establecer las propiedades físico-químicas de las
clorofilas y se comienzan a estudiar los aspectos ecofisiológicos de la fotosíntesis.

b) Siglo XX
En 1905, Frederick Frost Blackpeoman midió la velocidad a la que se produce la
fotosíntesis en diferentes condiciones. En un primer momento se centró en observar
como variaba la tasa de fotosíntesis modificando la intensidad lumínica, apreciando
que cuando la planta era sometida a una luz tenue cuya intensidad se iba
incrementando hasta convertirse en moderada, aumentaba la tasa fotosintética, pero
cuando se alcanzaban intensidades mayores no se producía un aumento adicional.
Con posterioridad investigó el efecto combinado de la luz y de la temperatura sobre
la fotosíntesis, de modo que obtuvo los siguientes resultados: si bien, en condiciones
de luz tenue un aumento en la temperatura no tenía repercusión alguna sobre el
proceso fotosintético, cuando la intensidad luz y los grados aumentaban la tasa de
fotosíntesis sí que experimentaba una variación positiva. Finalmente, cuando la
temperatura superaba los 30 °C, la fotosíntesis se ralentizaba hasta que se sobrevenía
el cesamiento del proceso.

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A consecuencia de los resultados obtenidos, Blackpeoman planteó que en la
fotosíntesis coexistían dos factores limitantes, que eran la intensidad lumínica y la
temperatura.

c) Fotografía de Melvin Calvin


En la década de 1920, Cornelius Bernardus van Niel propuso, tras haber estudiado a
las bacterias fotosintéticas del azufre, que el oxígeno liberado en la fotosíntesis
provenía del agua y no del dióxido de carbono, extrayéndose que el hidrógeno
empleado para la síntesis de glucosa procedía de la fotólisis del agua que había sido
absorbida por la planta. Pero esta hipótesis no se confirmó hasta el año 1941, tras las
investigaciones realizadas por Samuel Ruben y Martin Kamen con agua con oxígeno
pesado y un alga verde (Chlorella).210

En 1937, Robert Hill logró demostrar que los cloroplastos son capaces de producir
oxígeno en ausencia de dióxido de carbono, siendo este descubrimiento uno de los
primeros indicios de que la fuente de electrones en las reacciones de la fase clara de
la fotosíntesis es el agua. Aunque cabe destacar que Hill, en su experimento in vitro
empleó un aceptor de electrones artificial. De estos estudios se derivó la conocida
con nombre de Reacción de Hill, definida como la peor reducción de un aceptor
artificial de electrones por los hidrógenos del agua, con liberación de oxígeno.

En la década de 1940, el químico norteamericano Melvin Calsones inició sus


estudios e investigaciones sobre la fotosíntesis, que le valieron el Premio Nobel de
Química de 1961. Gracias a la aplicación del carbono 14 radioactivo detectó la
secuencia de reacciones químicas generadas por las plantas al transformar dióxido de
carbono gaseoso y agua en oxígeno e hidratos de carbono, lo que en la actualidad se
conoce como ciclo de Calvin.

Un personaje clave en el estudio de la fotosíntesis fue el fisiólogo vegetal Daniel


Arnon. A pesar de que realizó descubrimientos botánicos de notable importancia
(demostró que el vanadio y el molibdeno eran micronutrientes absorbidos por algas y
plantas, respectivamente, y que intervenían en el crecimiento de las mismas), es
principalmente conocido por sus trabajos orientados de cara a la fotosíntesis. Fue en

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1954, cuando sus colegas y él emplearon componentes de las hojas de las espinacas
para llevar a cabo la fotosíntesis en ausencia total de células para explicar cómo estas
asimilan el dióxido de carbono y cómo forman ATP.

En el año 1982, los químicos alemanes Johann Deisenhofer, Hartmut Michel y


Robert Huber analizaron el centro de reacción fotosintético de la bacteria
Rhodopseudomonas viridis, y para determinar la estructura de los cristales del
complejo proteico utilizaron la cristalografía de rayos X. Sin embargo, esta técnica
resultó excesivamente compleja para estudiar la proteína mencionada y Michel
bachelet tuvo que idear un método espacial que permitía la cristalografía de proteínas
de membrana.

Cuando Michel consiguió las muestras cristalinas perfectas que requería su análisis,
su compañero de investigación desenvolvió los métodos matemáticos para interpretar
el patrón de rayos X obtenido. Aplicando estas ecuaciones, los químicos lograron
identificar la estructura completa del centro de reacción fotosintética, compuesto por
cuatro subunidades de proteínas y de 10 000 átomos. Por medio de esta estructura,
tuvieron la oportunidad con detalle del proceso de la fotosíntesis, siendo la primera
vez que se concretó la estructura tridimensional de dicha proteína

2.2 Cloroplasto
De todas las células eucariotas, únicamente las fotosintéticas presentan cloroplastos,
unos orgánulos que usan la energía de la luz para impulsar la formación de ATP y
NADPH, compuestos utilizados con posterioridad para el ensamblaje de azúcares y
otros compuestos orgánicos. Al igual que las mitocondrias, cuentan con su propio
ADN y se han originado a partir de bacterias simbióticas intracelulares (teoría
endosimbiótica).

I. Desarrollo
En las células meristemáticas se encuentran proplastos, que son orgánulos que no
tienen ni membrana interna, ni clorofila, ni ciertos enzimas requeridos para llevar a
cabo toda la fotosíntesis. En angiospermas y gimnospermas el desarrollo de los
cloroplastos es desencadenado por la luz, puesto que bajo iluminación se generan

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los enzimas en el interior del proplasto o se extraen del citosol, aparecen los
pigmentos encargados de la absorción lumínica y se producen con gran rapidez las
membranas, dando lugar a los granay las lamelas del estroma.

A pesar de que las semillas suelen germinar en el suelo sin luz, los cloroplastos son
una clase de orgánulos que exclusivamente se desarrollan cuando el vástago queda
expuesto a la luz. Si la semilla germina en ausencia de luz, los proplastos se
diferencian en etioplastos, que albergan una agrupación tubular semicristalina de
membrana llamada cuerpo prolamelar. En vez de clorofila, estos etioplastos tienen
un pigmento de color verde-amarillento que constituye el precursor de la misma: es
la denominada protoclorofila.
Después de estar por un pequeño intervalo de tiempo expuestos a la luz, los
etioplastos se diferencian transformándose los cuerpos prolamelares en tilacoides y
lamelas del estroma, y la protoclorofila, en clorofila. El mantenimiento de la
estructura de los cloroplastos está directamente vinculada a la luz, de modo que si
en algún momento estos pasan a estar en penumbra continuada puede
desencadenarse que los cloroplastos vuelvan a convertirse en etioplastos.

II. Estructura y abundancia


Los cloroplastos se distinguen por ser unas estructuras polimorfas de color verde,
siendo la coloración que presentan consecuencia directa de la presencia del
pigmento clorofila en su interior. Los cloroplastos están delimitados por una
envoltura formada, en la mayoría de las algas y en todas las plantas, por dos
membranas (externa e interna) llamadas envueltas, que son ricas
en galactolípidos y sulfolípidos, contienen carotenoides y carecen de clorofila
y colesterol. En algunas algas, las envueltas están formadas por tres o cuatro
membranas, lo que se considera prueba de que se han originado por procesos
de endosimbiosis secundaria o terciaria. Las envueltas de los cloroplastos regulan el
tráfico de sustancias entre el citosol y el interior de estos orgánulos, son el lugar de
biosíntesis de ácidos grasos, galactolípidos y sulfolípidos y son el lugar de
reconocimiento y que contiene los elementos necesarios para permitir el transporte

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al interior de los orgánulos de las proteínas de cloroplastos codificadas en el núcleo
celular.

En las plantas superiores, la forma que con mayor frecuencia presentan los
cloroplastos es la de disco lenticular, aunque también existen algunos de aspecto
ovoide o esférico. Con respecto a su número, se puede decir que en torno a cuarenta
y cincuenta cloroplastos coexisten, de media, en una célula de una hoja; y existen
unos 500.000 cloroplastos por milímetro cuadrado de superficie foliar. No sucede
lo mismo entre las algas, pues los cloroplastos de estas no se encuentran tan
determinados ni en número ni en forma. Por ejemplo, en el
alga Spirogyra únicamente existen dos cloroplastos con forma de cinta en espiral, y
en el alga Chlamydomonas, solamente hay uno, de grandes dimensiones.

En el interior y delimitado por la membrana plastidial interna, se ubica una cámara


que alberga un medio interno con un elevado número de componentes
(ADN plastidial, circular y de doble hélice, plastorribosomas, enzimas e inclusiones
de granos de almidón y las inclusiones lipídicas); es lo que se conoce por el nombre
de estroma. Inmerso en él se encuentran una gran cantidad de sáculos
denominados tilacoides, cuya cavidad interior se llama lumen o espacio tilacoidal.
En las membranas de los tilacoides se ubican los complejos proteínicos y complejos
pigmento/proteína encargados de captar la energía lumínica, llevar a cabo el
transporte de electrones y sintetizar ATP. Los tilacoides pueden encontrarse como
vesículas alargadas repartidos por todo el estroma (tilacoides del estroma), o bien,
pueden tener forma discoidal y encontrarse apilados originando unos montones,
denominados grana (tilacoides de grana).

III. Función
La más importante función realizada por los cloroplastos es la fotosíntesis,
proceso en la que la materia inorgánica es transformada en materia orgánica (fase
oscura) empleando la energía bioquímica (ATP) obtenida por medio de la energía
solar, a través de los pigmentos fotosintéticos y la cadena transportadora
de electrones de los tilacoides (fase luminosa). Otras vías metabólicas de vital
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importancia que se realizan en el estroma, son la biosíntesis de proteínas y la
replicación del ADN.

2.3 Fases
a) Fase luminoso o fotoquímica
La energía lumínica que absorbe la clorofila excita a los electrones externos de
la molécula, los cuales pueden pasar a otra molécula adyacente (separación de
cargas), y producen una especie de corriente eléctrica (transporte de electrones)
en el interior del cloroplasto a través de la cadena de transporte de electrones. La
energía (procedente de la luz) de los electrones que se transportan es empleada
indirectamente en la síntesis de ATP mediante la fotofosforilación (precisa
transporte de protones desde el lumen tilacoidal al estroma), y directamente en
la síntesis de NADPH (el NADP recibe los electrones procedentes del agua, al
final de la cadena de transporte y se reduce a NADPH). Ambos compuestos son
necesarios para la siguiente fase o Ciclo de Calvin, donde se sintetizarán los
primeros azúcares que servirán para la producción de sacarosa y almidón. Los
electrones que ceden las clorofilas son repuestos mediante la oxidación del H2O,
proceso en el cual se genera el O2 que las plantas liberan a la atmósfera.
Existen dos variantes de fotofosforilación: acíclica y cíclica, según el tránsito
que sigan los electrones a través de los fotosistemas. Las consecuencias de
seguir un tipo u otro estriban principalmente en la producción o no de NADPH y
en la liberación o no de O2.

b) Fase oscura o sintética


En la fase oscura, que tiene lugar en la matriz o estroma de los cloroplastos,
tanto la energía en forma de ATP como el NADPH que se obtuvo en la fase
fotoquímica se usa para sintetizar materia orgánica por medio de sustancias
inorgánicas. La fuente de carbono empleada es el dióxido de carbono, mientras
que como fuente de nitrógeno se utilizan los nitratos y nitritos, y como fuente de
azufre, los sulfatos. Esta fase se llama oscura, no porque ocurra de noche, sino
porque no requiere de energía solar para poder concretarse.

Síntesis de compuestos de carbono

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Descubierta por el bioquímico norteamericano Melvin Calvin, por lo que
también se conoce con la denominación de ciclo de Calvin, se produce
mediante un proceso de carácter cíclico en el que se pueden distinguir varios
pasos o fases.
En primer lugar se produce la fijación del dióxido de carbono. En el estroma
del cloroplasto, el dióxido de carbono atmosférico se une a la pentosa ribulosa-
1,5-bifosfato, gracias a la enzima RuBisCO, y origina un compuesto inestable
de seis carbonos, que se descompone en dos moléculas de ácido 3-
fosfoglicérico. Se trata de moléculas constituidas por tres átomos de carbono,
por lo que las plantas que siguen esta vía metabólica se llaman C3. Si bien,
muchas especies vegetales tropicales que crecen en zonas desérticas, modifican
el ciclo de tal manera que el primer producto fotosintético no es una molécula
de tres átomos de carbono, sino de cuatro (un ácido dicarboxílico),
constituyéndose un método alternativo denominado vía de la C4, al igual que
este tipo de plantas.
Con posterioridad se produce la reducción del dióxido de carbono fijado. Por
medio del consumo de ATP y del NADPH obtenidos en la fase luminosa,
el ácido 3-fosfoglicérico se reduce a gliceraldehído 3-fosfato, que puede seguir
caminos diversos. La primera vía consiste en la regeneración de la ribulosa 1-
5-difosfato (la mayor parte del producto se invierte en esto). Otras rutas
posibles involucran biosíntesis alternativas: el gliceraldehído 3-fosfato que
queda en el estroma del cloroplasto puede destinarse a la síntesis de
aminoácidos, ácidos grasos y almidón; el que pasa al citosol origina la glucosa
y la fructosa, que al combinarse generan la sacarosa (azúcar de transporte de la
mayoría de las plantas, presente en la savia elaborada conducida por el floema)
mediante un proceso parecido a la glucólisis en sentido inverso.
La regeneración de la ribulosa-1,5-difosfato se lleva a cabo a partir del
gliceraldehído 3-fosfato, por medio de un proceso complejo donde se suceden
compuestos de cuatro, cinco y siete carbonos, semejante a ciclo de las pentosas
fosfato en sentido inverso (en el ciclo de Calvin, por cada molécula de dióxido
de carbono que se incorpora se requieren dos de NADPH y tres de ATP).

Síntesis de compuestos orgánicos nitrogenados

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Gracias al ATP y al NADPH obtenidos en la fase luminosa, se puede llevar a
cabo la reducción de los iones nitrato que están disueltos en el suelo en tres
etapas.
En un primer momento, los iones nitrato se reducen a iones nitrito por la
enzima nitrato reductasa, requiriéndose el consumo de un NADPH. Más tarde,
los nitritos se reducen a amoníaco gracias, nuevamente, a la enzima nitrato
reductasa y volviéndose a gastar un NADPH. Finalmente, el amoníaco que se
ha obtenido y que es nocivo para la planta, es captado con rapidez por el ácido
α-cetoglutárico originándose el ácido glutámico (reacción catalizada por la
enzima glutamato sintetasa), a partir del cual los átomos de nitrógeno pueden
pasar en forma de grupo amino a otros cetoácidos y producir nuevos
aminoácidos.
Sin embargo, algunas bacterias pertenecientes a los
géneros Azotobacter, Clostridium y Rhizobium y determinadas cianobacterias
(Anabaena y Nostoc) tienen la capacidad de aprovechar el nitrógeno
atmosférico, transformando las moléculas de este elemento químico en
amoníaco mediante el proceso llamada fijación del nitrógeno. Es por ello por lo
que estos organismos reciben el nombre de fijadores de nitrógeno.

2.4 Factores externos que afectan al proceso


Factores externos que influyen en el proceso
Mediante la comprobación experimental, los científicos han llegado a la
conclusión que existen factores que intervienen aumentando o disminuyendo el
rendimiento fotosintético de un vegetal.
 La temperatura: cada especie se encuentra adaptada a vivir en un
intervalo de temperaturas. Dentro de él, la eficacia del proceso oscila de tal
manera que aumenta con la temperatura, como consecuencia de un
aumento en la movilidad de las moléculas, en la fase oscura, hasta llegar a
una temperatura en la que se sobreviene la desnaturalización enzimática, y
con ello la disminución del rendimiento fotosintético.

 La concentración de dióxido de carbono: si la intensidad luminosa es alta


y constante, el rendimiento fotosintético aumenta en relación directa con

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la concentración de dióxido de carbono en el aire, hasta alcanzar un
determinado valor a partir del cual el rendimiento se estabiliza.

 La concentración de oxígeno: cuanto mayor es la concentración de


oxígeno en el aire, menor es el rendimiento fotosintético, debido a los
procesos de fotorrespiración.
 La intensidad luminosa: cada especie se encuentra adaptada a desarrollar
su vida dentro de un intervalo de intensidad de luz, por lo que existirán
especies de penumbra y especies fotófilas. Dentro de cada intervalo, a
mayor intensidad luminosa, mayor rendimiento, hasta sobrepasar ciertos
límites, en los que se sobreviene la fotooxidación irreversible de los
pigmentos fotosintéticos. Para una igual intensidad luminosa, las plantas
C4 (adaptadas a climas secos y cálidos) manifiestan un mayor rendimiento
que las plantas C3, y nunca alcanzan la saturación lumínica.
 El tiempo de iluminación: existen especies que desenvuelven una mayor
producción fotosintética cuanto mayor sea el número de horas de luz,
mientras que también hay otras que necesitan alternar horas de iluminación
con horas de oscuridad.
 La escasez de agua: ante la falta de agua en el terreno y de vapor de
agua en el aire disminuye el rendimiento fotosintético. Esto se debe a que la
planta reacciona, ante la escasez de agua, cerrando los estomas para evitar
su desecación, dificultando de este modo la penetración de dióxido de
carbono. Además, el incremento de la concentración de oxígeno interno
desencadena la fotorrespiración. Este fenómeno explica que en condiciones
de ausencia de agua, las plantas C4 sean más eficaces que las C3.
 El color de la luz: la clorofila α y la clorofila β absorben la energía
lumínica en la región azul y roja del espectro, los carotenos y xantofilas en
la azul, las ficocianinas en la naranja y las ficoeritrinas en la verde. Estos
pigmentos traspasan la energía a las moléculas diana. La luz
monocromática menos aprovechable en los organismos que no tienen
ficoeritrinas y ficocianinas es la luz. En las cianofíceas, que si poseen estos
pigmentos anteriormente citados, la luz roja estimula la síntesis de
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ficocianina, mientras que la verde favorece la síntesis de ficoeritrina. En el
caso de que la longitud de onda superase los 680 nm, no actúa el
fotosistema II con la consecuente reducción del rendimiento fotosintético al
existir únicamente la fase luminosa cíclica.

3. CONCLUSIONES

 La fotosíntesis es el proceso químico más importante en la Tierra que


convierte materia inorgánica a materia orgánica gracias a la energía que
aporta la luz. La vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente
gracias a la fotosíntesis.
 La fotosíntesis es un proceso químico que se dará a través de dos fases: una
fase luminosa o fotoquímica y otra fase oscura o sintética
 Existen varios factores que afectan este proceso químico como: la
temperatura, la concentración de determinados gases en el aire (tales como
dióxido de carbono y oxígeno), la intensidad luminosa y la escasez de agua
son aquellos factores que intervienen aumentando o disminuyendo el
rendimiento fotosintético de un vegetal.
 La ecuación química para este proceso es:
6 CO2 + 6 H2O → C6H12O6 + 6 O2

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4. BIBLIOGRAFÍA

 Salisbury, Frank B. y Cleon W. Ross. Fisiología Vegetal. México: Grupo Editorial


Iberoamericana, Madrid: Paraninfo, 2000).

 Azcón-Bieto, J. y M. Talón (eds.). Fundamentos de Fisiología Vegetal. Madrid:


McGraw-Hill/Interamericana, Edicions Universitat de Barcelona, 2000.

 Guermanovich Guenadi, K. (2005). Fotosíntesis un enfoque fisicoquímico. España:


Urss.

 Wikipedia(13 de octubre). Obtenido


https://es.wikipedia.org/wiki/Fotos%C3%ADntesis

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