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Instituto Superior de Formación Docente Dr.

Juan Pujol
Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura
Historia del Arte y la Cultura
Prof. Diana Boleso
Alegre, Daniel Andrés
4to “A”
2017

Análisis de obra
Análisis Objetivo
Autora: Isol (Buenos Aires, 1972)
Título: “No me grites, que me quitas el sueño”
Año: 2016
Técnica/Soporte: Dibujo digital
La obra es figurativa, en cuanto presenta figuras humanas y objetos inanimados, todas ellas
alteradas, simplificadas, de rasgos generales. Las figuras están delimitadas, no se funden con
el ambiente, en el caso de la figura masculina presenta una doble delimitación con líneas de
dos clores distintos.
Se observan dos grandes planos de color que diferencian la zona del suelo de zona aérea. La
composición es bidimensional, no se percibe volúmenes, tampoco un tratamiento en
perspectiva del espacio por ningún medio (punto de fuga, color, luz, tamaño, etc.).
Se puede observar el predominio de líneas curvas. Las figuras se encuentran enfrentadas a
ambos extremos del espacio, a la derecha el personaje masculino y a la derecha el femenino.
La figura masculina se encuentra de pie con los brazos en alto y la femenina sentada en una
silla con la cabeza inclinada y abrazando un corazón. Entre ambas figuras hay un grupo de
flechas, algunas apuntan hacia la figura femenina y otras se insertan en ella. En la zona
inferior, centrada, se observa una leyenda en caracteres blancos que reza: No me grites, que
me quitas el sueño.
En la gama de colores predominan los colores neutros, marrones y verde oscuro. Existen dos
focos de atención logrados mediante la utilización del color rojo: la lengua del personaje
masculino y el corazón que el personaje femenino sostiene entre sus brazos. Algunas zonas
se destacan con gris y otras con rojos. Los dos grandes planos de colores que dividen las
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Historia del Arte y la Cultura

zonas son de color beige (la mayor) y gris (la menor). Toda la composición presenta
superficies planas, es decir, de colores sin distintos tonos.
No todas las partes de la obra están iluminadas de igual forma. La figura masculina está
sombreada mediante líneas de mayor grosor y de colores más oscuro (gris y verde), la figura
femenina está sombreada con un plano de color gris. No se observan puntos de luz.
Se percibe texturas visuales en las líneas, que son granuladas, así como en el fondo, donde
se encuentran partículas de material de colores contrastantes.

Análisis subjetivo
Si bien la obra no tiene elementos que permita ubicarla en un momento socio-histórico y
cultural, sí es posible identificar un tema. Este tema es la violencia contra la mujer, más
específicamente, la violencia verbal.
En el extremo derecho se encuentra una figura masculina de mayor tamaño que su
contraparte. La doble línea que delimita esta figura da la sensación de irritación. A esta
sensación también contribuyen el sombreado con líneas gruesas y oscuras sobre su costado
derecho, así como las líneas onduladas que forman el cabello del personaje. La actitud se
torna más violenta al detener la mirada sobre los dientes y los dedos representados por formas
triangulares, que nos remiten a formas animales, la violencia además se puede percibir en la
oscuridad y la intensidad puestas en el único ojo visible.
De la boca de este personaje salen flechas que se dirigen a la mujer, lo que me permite inferir
que la violencia a la que se alude es la verbal. Estas flechas están construidas con trazos
curvos, por lo que dan la sensación de movimiento. Finalmente estas flechas se clavan en el
cuerpo del personaje femenino.
La figura femenina, de menor tamaño (jerarquía entre el hombre y la mujer), posee líneas
serenas, pero el plano de color gris sobre ella, la posición de la cabeza y la expresión facial
transmiten la idea de resignación, abatimiento y dolor. Esta figura está abrazando un corazón
sangrante, con lo que se quiere significar el intento de protección de los sentimientos, o del
“sueño” al que alude el título de la obra, Este corazón podría representar tanto los
sentimientos como el sueño, el bienestar, la paz, y todo lo asociado con la vida, que es atacada
con las palabras “flechas” del hombre.
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Finalmente, la leyenda aclara varios sentidos, poniendo de relieve la violencia de los gritos
y dándole un vuelo poético a la palabra “sueño” que para mí representa todo lo positivo en
la vida de esa mujer que está siendo violentada.
Me es posible, entonces, concluir que esta es una obra de denuncia. Lo que pone de
manifiesto es que la violencia verbal es tan nociva como la física y hace tanto daño a la vida
de la mujer como otros tipos de violencia.

Anexo
No me grites, que me quitas el sueño (2016)
Isol (Bs. As., 1972)
Dibujo digital