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MACROECONOMIA

NOTAS DE CATEDRA

VARIABLES NOMINALES Y VARIABLES REALES

1. INTRODUCCION
Durante el desarrollo de la materia en muchos casos se hace alusión a la existencia de
variables nominales y variables reales. Si bien estos conceptos es muy probable que se
hayan desarrollado en materias introductorias de economía, conviene recordar un poco a
qué se hace referencia cuando los mencionamos.
Una primera aproximación diría que las variables nominales son aquellas expresadas en
unidades monetarias y variables reales son las que se expresan en unidades físicas de
bienes y servicios. No obstante ello conviene aclarar que también variables expresadas
en unidades monetarias pueden ser consideradas variables reales, en tanto y en cuanto
estén expresadas a precios de un período base, es decir se haya eliminado el efecto que
tienen las variaciones de precios (inflación) sobre el nivel de las mismas.
Un ejemplo sirve para aclarar este planteo: supongamos la existencia de un productor
agropecuario que produce solamente soja y que en un período cosechó 500 toneladas de
la oleaginosa. Si en el período siguiente cosechó 550 toneladas no hay dudas que
aumentó su producción en términos reales y si cosechó 450 toneladas tampoco hay
dudas que disminuyó su producción en términos reales, al margen que hayan variado o
no los precios de la soja entre ambos períodos.
¿Qué ocurre si ese productor agropecuario, aparte de producir soja produce también maíz
y trigo? En este caso la situación es un poco más compleja que en caso anterior, ya que,
aparte de las cantidades, pueden haber variado los precios entre un período y otro. En
este caso se deben valuar las dos producciones a precios de un período base y de esa
manera se puede determinar con precisión si hubo o no aumento en la producción.
Un ejemplo puede aclararnos esta situación:
Período 1 Período 2 Valor
prod. año
Volumen Valor Volumen Valor
Producto Precio Precio 2 a prec.
(Tn.) Produc. (Tn.) Produc.
año 1
Soja 280 1.300 364.000 250 1.310 327.500 325.000
Maíz 1.110 650 721.500 1.200 630 756.000 780.000
Trigo 400 700 280.000 390 690 269.100 273.000
Total 1.365.500 1.352.600 1.378.000

En este caso podemos observar que, a pesar que en términos nominales bajaron las
ventas que hizo el productor, en términos reales aumentó su producción. Sólo si se valúa
la producción de ambos períodos al mismo precio tendremos certeza acerca de si
efectivamente aumentó o no la producción. A otra escala, es el procedimiento que se
utiliza cuando se calcula por ejemplo el Producto Bruto Interno a precios del año 1993 (el
año base a que está referido el sistema de cuentas nacionales de nuestro país) y esto
permite establecer si el producto en términos reales está aumentando o no.
Yendo ya a los temas específicos de esta materia, en la misma es bastante común hacer
referencia a variables reales, como por ejemplo cantidad (o demanda) de saldos reales,
tasa de interés real o salario real. En realidad esa denominación no hace más que
expresar el poder adquisitivo de esas variables (cantidad nominal de dinero, tasa de
interés nominal o salario nominal), de la misma forma que en el ejemplo se expresa el
poder adquisitivo de la producción agrícola obtenida.
Cabe acotar que en todos los casos habrá una profundización acerca de la visión inicial
que se tiene de las variables reales, no sólo haciendo referencia al efecto que tienen
sobre las mismas la variación absoluta de los precios, sino también a las consecuencias
que tiene la inflación (o la variación de la tasa de inflación) sobre cada una de ellas, en el
sentido que, aún cuando el valor nominal de la variable pueda estar incrementándose,
puede ocurrir que un aumento de precios a mayor velocidad que ese crecimiento nominal
haga decrecer a la variable en términos reales.
Para un ejemplo más concreto podemos recurrir al mercado monetario, dado que el
mismo nos puede aportar ejemplos tanto sobre variables nominales y reales como una
lectura sobre variaciones absolutas y relativas entre sus componentes. En este sentido,
sabemos que el valor real de una cantidad nominal de dinero es su poder adquisitivo, que
a su vez depende de esa cantidad nominal y también del nivel general de precios. La
demanda nominal de dinero es la cantidad de pesos que desean tener los individuos y las
empresas. Dado que una parte de la demanda de dinero se efectúa para comprar bienes
y servicios (la denominada demanda por transacciones), la cantidad nominal de dinero
demandada varía cuando varían los precios. Por lo que esta demanda de dinero es una
demanda de saldos reales, es decir, el valor de las posesiones de dinero medido en
función de su poder adquisitivo y éste se mide por la cantidad de bienes que pueden
comprarse con él. En términos generales, cuando varía el nivel de precios, pero no las
rentas de los individuos, éstos ajustan la cantidad nominal de dinero que poseen para
conservar el mismo poder adquisitivo.
A partir de estas definiciones, abordaremos el estudio de las tres variables reales
mencionadas en particular: saldos reales (cantidad real de dinero u oferta monetaria real),
salario real y tasa de interés real.

2. OFERTA MONETARIA REAL U OFERTA DE SALDOS REALES


Si bien sabemos que existen ciertos factores que impiden que el Banco Central controle
totalmente la evolución de la cantidad nominal de dinero1 (sobre todo la relación entre
efectivo y depósitos que mantiene el público y afecta al multiplicador monetario), a lo largo
de la asignatura asumimos que la misma (oferta monetaria nominal) es controlada por el
Banco Central, dado que la mencionada variable fuera del control del Banco Central se la
supone estable en el corto plazo.
Por su parte, a fin de abordar el análisis de esta variable en términos reales, debemos
distinguir entre lo que ocurre en un modelo con precios dados respecto de lo que sucede
en un modelo con precios variables. Sabemos que en la realidad los precios no son fijos o
“dados”, sino que varían, pero en términos de abstracción normalmente se comienza el
análisis del modelo renta-gasto simple (modelo keynesiano simple) suponiendo dados a
los precios, eliminando este supuesto con el avance del dictado de la materia a los
efectos de una mayor aproximación con la realidad.
1
Normalmente representada por M en la mayoría de los textos. En esta nota de cátedra se seguirá ese
criterio.
Si nos encontramos ante el primer caso, todo incremento absoluto de la oferta nominal de
dinero (M) se traduce en un incremento equivalente de la oferta de saldos reales (M/P). Y
toda reducción en la cantidad nominal de dinero, se traducirá en una caída equivalente de
dicha cantidad de saldos reales, en este caso la variación de la cantidad de saldos reales
dependerá de la variación absoluta (en más o en menos) de la cantidad nominal de
dinero.
En un modelo con precios variables, ante todo debemos destacar que cuando hablamos
de variaciones de precios podremos referirnos a los mismos en términos absolutos (nivel
absoluto de precios) como a su tasa de crecimiento (tasa de inflación), tal como lo
señalamos anteriormente. En los textos es habitual el tratamiento del problema como si
fuera sólo un aumento en el nivel absoluto de precios, pero un tratamiento correcto y más
completo del problema necesariamente debe incluir el hecho de la existencia de inflación
(aumento continuo y generalizado de los precios). En este caso lo que se debe comparar
para determinar la variación de la cantidad de saldos reales en la economía es la
velocidad de crecimiento de la cantidad de dinero con la tasa de inflación. En el caso que
la velocidad de crecimiento de la cantidad dinero sea mayor que la inflación diremos que
habrá aumentos en la cantidad de saldos reales (y también en la cantidad de saldos
nominales de dinero). Distinto es el caso en los que hablemos de disminución en la
cantidad de saldos reales, debido a que esta situación puede ser que ocurra con
disminución en la cantidad nominal de dinero, como también con un aumento en la
cantidad nominal de dinero, pero con una velocidad de crecimiento menor a la tasa de
inflación.
Por lo tanto, si en el análisis de la variación de la cantidad real de dinero dentro de los
textos nos encontramos ante una situación de supuesta caída de precios, debemos estar
alerta, porque lo más probable es que en realidad lo que esté ocurriendo sea una caída
en su ritmo o tasa de crecimiento (desaceleración inflacionaria), que en ningún caso
representa una disminución de los precios en términos absolutos2. Otro tanto ocurre
cuando hacemos mención al aumento de P (precios). En este caso, y debido a lo definido
como cantidad real de dinero, debemos distinguir el aumento del nivel absoluto de precios
del aumento de su ritmo o tasa de crecimiento (aceleración inflacionaria); en casos como
éste muchas veces queda opacado el problema, ya que las aceleraciones inflacionarias
implican necesariamente precios más elevados, con su correspondiente efecto sobre la
cantidad real de dinero.
En la misma línea, ya no hablaremos de aumentos (o reducciones) absolutos de la
cantidad nominal de dinero, (M), sino de aumentos (o reducciones) en el ritmo o tasa de
crecimiento de la misma. El Banco Central va ajustando esta tasa a sus objetivos de
política económica. Entonces, cuando hablamos de una expansión monetaria en términos
nominales, hacemos referencia a que el Banco Central le ha impreso un mayor ritmo a la
emisión monetaria, o sea que la cantidad nominal de dinero (M) está creciendo a una tasa
más elevada de lo que lo estaba haciendo anteriormente. A la inversa, si definimos una
situación como de contracción monetaria en términos nominales, esto no necesariamente
implica una reducción de la cantidad absoluta de dinero sino puede ocurrir también que la
autoridad monetaria ha decidido desacelerar el ritmo de crecimiento de M. Recordemos
que para hablar de variaciones de la cantidad de saldos reales debemos relacionar la tasa
de crecimiento de la cantidad nominal de dinero con la tasa de variación de los precios.

2
Salvo casos excepcionales de DEFLACION, la cual sí se define como la baja generalizada del nivel de precios
de bienes y servicios en una economía.
En este punto es válido detenernos para recordar brevemente el concepto de tasa de
crecimiento (o variación relativa) de una variable. Esta tasa, expresada en tanto por uno,
se calcula de la siguiente manera: (X1 – X0)/X0; siendo3:
X0 el valor absoluto de la variable bajo análisis en un momento cero.
X1 el valor absoluto de esa misma variable en un momento posterior.
También puede representarse como (∆X/X). Si se tratara de la cantidad nominal de dinero
será (∆M/M), si se tratara del nivel absoluto de precios sería (∆P/P). En este último caso
se trata de la tasa de inflación, que también suele representarse por (π).
Aclarado lo anterior, en un contexto de precios variables, a los fines de conocer si
efectivamente la variable real M/P ha crecido (expansión monetaria en términos reales) o
se ha contraído (contracción monetaria en términos reales) debemos ponderar la
evolución de sendas variables: la cantidad nominal de dinero y los precios.
Así, suponiendo que partimos de un nivel de equilibrio de largo plazo, Yn4, ante la
aplicación de una política monetaria expansiva (que como vimos implica un aumento del
ritmo de crecimiento de M), a corto plazo tendremos una expansión monetaria en términos
reales (crecimiento de M/P) si ∆M > ∆P. El modelo que habitualmente estudia este
problema parte del supuesto que efectivamente la expansión monetaria aumenta el nivel
de renta a corto plazo, y para que esto ocurra tiene que producirse un aumento en M/P,
es decir que la tasa de crecimiento que registran los precios va a ser menor a la que, en
ese período de tiempo, presenta la cantidad nominal de dinero. A largo plazo el nivel de
producción tiende a volver a su nivel natural y en ese caso los precios esperados (Pet)
vuelven a ser iguales a los precios efectivos para el período (Pt) y por este motivo la
inflación esperada para el período (πet) es igual a la inflación efectiva del período (πt).
Esto en términos dinámicos en realidad plantea la idea que la economía crece a una tasa
que podríamos llamar natural o de largo plazo. Ante situaciones en que la renta responde
a estímulos como la expansión de la cantidad de saldos reales aumentando su tasa de
crecimiento, esto persiste durante algunos períodos pero a largo plazo la tasa de
crecimiento tiende a volver a sus niveles históricos.
Pasemos a ilustrar con un ejemplo:
Situación de equilibrio inicial:
∆M = 10%; ∆P = 10%
Se produce un cambio en la política monetaria, ∆M pasa a ser del 20%
Corto plazo:
∆M = 20%; ∆P = 15%, en este caso se produce una expansión de la cantidad de saldos
reales (∆M/P).
A largo plazo, por la dinámica propia de ajuste en este tipo de modelos5, aquel aumento
en ∆M es alcanzado por un aumento de igual magnitud en ∆P. Nos encontramos así ante
la llamada neutralidad de la política monetaria a largo plazo, dado que M/P retorna a
su valor original, previo a la aplicación de la política. En este caso: ∆M = 20%; ∆P = 20%
(circula mayor cantidad de dinero pero los precios son más elevados), por lo que la
3
Si se desea expresar en porcentaje, multiplicar el cociente por 100.-
4
Esto es lo que se conoce habitualmente como “Nivel Natural de Producción” y está asociado a la idea de
una tasa de inflación estable, y a la vez igual a la tasa de crecimiento de la cantidad nominal de dinero, ya
e
que en ese punto precios esperados para el período (P t) son iguales a los precios efectivos del período (Pt).
5
Ver Nota de Cátedra “Aspectos complementarios al Modelo de Oferta y Demanda Agregada”.
cantidad de saldos reales vuelve a su cantidad inicial, que no es otra que la que
demandan el conjunto de los agentes económicos.
El mismo análisis resulta válido para el caso de la aplicación de una política monetaria
contractiva por parte del Banco Central, siempre partiendo del nivel de equilibrio de largo
plazo Yn.

3. SALARIO REAL
Diremos que el salario real es aquel expresado en término de los bienes y servicios que
puede comprar el trabajador con su salario nominal (en dinero).
Para analizar lo que refiere a la evolución del salario real, al igual de lo que hicimos con
los saldos reales en el punto anterior, resulta útil distinguir entre lo que ocurre en un
modelo con precios dados respecto de lo que sucede en un modelo con precios variables.
Si nos encontramos ante el primer caso, todo incremento absoluto de los salarios
nominales (W) se traduce en un incremento equivalente del salario real (W/P). Y toda
reducción en el salario nominal6, se traducirá en una caída equivalente del salario real
W/P. Así, vemos que la magnitud del salario real es determinada por el salario nominal y
también por el nivel de los precios de los bienes y servicios.
En los modelos de oferta y demanda agregadas con precios variables que parten de la
idea que los salarios son negociados entre sindicatos y patronales en general suponen
que los salarios nominales, W, se negocian al comienzo de un determinado período y
tienen validez a lo largo del mismo. Es decir, volverán a ajustarse en la próxima
renegociación salarial pero, hasta tanto se concrete la misma, regirá el salario nominal
negociado al comienzo del período.
En este contexto (de precios variables) resulta útil tratar el tema tal como se hizo en el
punto anterior con los saldos reales, en el sentido de introducir como elemento relevante
la tasa de crecimiento de las variables y no solamente sus valores absolutos. Sabemos
que el salario nominal (W) no deja de ser un “precio” (es el precio del factor trabajo). Cabe
señalar que, al igual que ocurre con los precios de los bienes y servicios (P), difícilmente
los mismos caigan en términos absolutos (es muy poco probable que se negocien salarios
a la baja). Lo que sí puede ocurrir (y de hecho eso es lo que se simboliza cuando
hablamos de caída del salario nominal, W) es que disminuya su ritmo de crecimiento.
En este sentido, cuando los precios crecen a una tasa más alta que los salarios
nominales, el salario real (W/P) de los trabajadores se deteriora. Si se da el caso que los
salarios nominales (W) aumenten a una velocidad mayor que los precios, en ese período
el salario real mejora.
En la Nota de Cátedra “Aspectos complementarios al Modelo de Oferta y Demanda
Agregada”, a la cual remitimos, se efectúa un pormenorizado análisis de la evolución del
salario real en un contexto de precios variables. En el desarrollo de este modelo se
examina cuál es la evolución que experimenta el salario real tanto a corto plazo como a
largo plazo ante la aplicación de políticas monetarias o fiscales tanto expansivas como
contractivas.

6
Cabe destacar que esta situación es sumamente improbable, dado que difícilmente los salarios se negocien
en baja.
4. TASA DE INTERÉS REAL
La tasa de interés nominal, i, indica el retorno sobre un activo en términos de la cantidad
de dinero que se obtendrá en el futuro por un monto determinado de ahorro presente.
Recurriendo a las herramientas de la matemática financiera, si realizo en el presente una
inversión financiera aplicando $1 por un período, y la tasa de interés nominal de ese
período es 10%, al finalizar el mismo obtendré:
Cap. invertido + intereses s/cap. invertido= monto al final del período (monto capitalizado)
$ 1 + ( $1 * 0,10) = $1,10
Sacando factor común:
$1 * (1+ 0,10) = $ 1,10;
ó
Capital * (1 + tasa de interés)= monto obtenido al final del período.
Esto se llama operación de capitalización. Si invierto $ 1 hoy, obtendré $ 1,10 al finalizar
el período durante el cual la tasa de interés nominal ha sido 10%.
Por su parte, la tasa de interés real, r, indica el retorno sobre un activo en términos del
volumen de bienes que se podrá adquirir en el futuro con un monto determinado de
ahorro presente. Los retornos sobre la mayoría de los activos financieros están
expresados en tasas nominales, como por ejemplo la tasa que abona un banco por un
depósito a plazo fijo o la que cobra por un préstamo. Por eso la tasa de interés real tiene
que ver con la tasa de interés nominal pero también con la tasa de aumento de precios en
el período de vigencia de la operación financiera.
De manera tal que la tasa de interés real se puede calcular comparando la tasa de interés
nominal de un período con la tasa de aumento de precios, o inflación, de ese mismo
período. En términos históricos esto no presentaría ningún tipo de problemas, ya que
ambas variables son conocidas, pero esto carece de relevancia a la hora de tomar
decisiones en las que esté involucrado el futuro, como lo son normalmente las decisiones
de inversión. Por este motivo para el cálculo de la tasa de interés real, aparte de lo
conocido, que es la tasa de interés nominal para el período que estemos analizando, debe
considerarse cuál es la tasa de inflación esperada entre este período (período t) y el
período en el que vaya a percibirse el retorno de la inversión realizada (normalmente
llamado período t+1).
Es decir, aparecen las expectativas de los individuos con relación a lo que ellos esperan
que ocurra con la inflación de aquí al momento en que se perciba el retorno de la
inversión. Dado que si algo tiene el futuro es que no se conoce su devenir, tampoco
podemos conocer cuál será la inflación futura, por lo tanto en su estimación aparecen las
expectativas sobre su evolución y al resultado de las mismas se lo conoce como
inflación esperada para un período determinado.
Simplificando, suponemos que en nuestra sencilla economía solamente se produce un
bien, cuyo precio hoy es Pt. Si postergamos consumo actual en pos de realizar un ahorro
que permita realizar una inversión financiera a la tasa de interés i (invertimos el monto de
una unidad de producto en un activo que rinde la tasa de interés i), tendremos que:
- Hoy se compra un activo que rinde intereses cuyo valor presente es $Pt
- La tasa de interés nominal vigente a lo largo del período t es i.
- Al final del período obtendré [$Pt*(1+i)]
A los fines de calcular la tasa de interés real del período actual, a ese monto nominal que
percibiré al finalizar el período debo compararlo con el precio que (se espera) en aquel
momento tenga el bien cuyo consumo he postergado (llamémosle $Pet+1).
Es decir, debo comparar [$Pt*(1+i)] con $Pet+1.
Comparo (pongo en relación): [$Pt*(1+i)] / $Pet+1
En términos generales, la expresión [$Pt*(1+i)] / $Pet+1 indica que cada unidad de producto
cuyo consumo se posterga un período se convierte en el monto [$Pt*(1+i)], y permitirá
adquirir [$Pt*(1+i) / $Pet+1] unidades de ese producto en el período siguiente.
Por caso, si [$Pt*(1+i)] = $Pet+1, esto significa que habrá de conservarse el poder
adquisitivo del ahorro. Al finalizar el período, podrá adquirirse con el retorno de la
inversión, exactamente la misma cantidad de producto cuyo consumo se posterga en el
período actual (una unidad).
Por lo tanto, puedo definir la tasa de interés real, r (en término del volumen de bienes que
se podrá adquirir en el futuro con un monto determinado de ahorro presente), del
siguiente modo:
(1+r) = $Pt / [$Pt+1*(1+i)]
Por su parte, sabemos que la inflación del período t es:
πt = (Pt – Pt-1)/Pt-1; entonces la tasa de inflación del período siguiente, que es cuando se
dispondrá del monto que resulte del retorno de la inversión, es:
πet+1 = (Pet+1 – Pt)/Pt; entonces:
πet+1 = (Pet+1/Pt) -1
1+πt+1 = Pet+1/Pt; invirtiendo:
1/(1+π et+1) = Pt / Pet+1
Por lo tanto, retomando:
(1+r) = ($Pt / $Pet+1)*(1+i)
(1+r) = [1/(1+πet+1)]*(1+i)
(1+r) = (1+i)/ (1+πet+1)
(1+r)*(1+πet+1) = (1+i)
Cuando la tasa de inflación esperada es relativamente baja, se aproxima la expresión
anterior a:
r = i – πet+1
Entonces, la tasa de interés real presente es aproximadamente igual la tasa de interés
nominal actual menos la tasa de inflación esperada entre ese período y el próximo
Ejemplificando, si la tasa de interés nominal actual y la inflación esperada coinciden,
digamos, por ejemplo, que ambas son del 10%, al aplicar un monto de dinero a dicha tasa
de interés nominal, al finalizar el período se obtendrá un 10% más en unidades
monetarias, pero la tasa de inflación también será de un 10%, con lo cual podré comprar
un 10% menos en término de bienes. Es decir, con el monto de dinero que se obtiene al
finalizar el período, se podrá adquirir la misma cantidad de bienes que se podía adquirir
con el capital previo a la concreción de la inversión financiera. Esto significa que la tasa
de interés real del período es cero. Ej:
- Capital invertido en el período t: $1.000
- Tasa de interés nominal del período t: 10%
- Monto al final del período t (o al inicio de t+1): $1.100
- Bien producido por la economía, precio en el período t: $ 10
- Tasa de inflación esperada πet+1 : 10%
- Bien producido por la economía. precio en el período t+1: $ 11
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t: $1.000/$10 =100
bienes
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t+1: $1.100/$11 =100
bienes
- Tasa de interés real del periodo t: 0%

Con los mismos datos nominales pero con distinta tasa de inflación esperada se podría
estimar la tasa de interés real en cada caso. Supongamos que la tasa de inflación
esperada del período es del 5% anual:

- Bien producido por la economía, precio en el período t: $ 10


- Tasa de inflación esperada πet+1 : 5%
- Bien producido por la economía. precio en el período t+1: $ 10,50
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t: $1.000/$10 =100
bienes
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t+1: $1.100/$10,50 ≈105
bienes
- Tasa de interés real del periodo t ≈ 5%

¿Puede ocurrir que la tasa de interés real supere a la nominal? Efectivamente es así,
siempre y cuando lo esperado en materia de variación de precios no sea positivo sino
negativo, es decir que bajen los precios a los cuales estamos haciendo referencia.
Manteniendo los mismos datos de rendimientos nominales del dinero, supongamos en
este caso que la tasa de inflación esperada del período es de – 5%:

- Bien producido por la economía, precio en el período t: $ 10


- Tasa de inflación esperada πet+1 : - 5%
- Bien producido por la economía. precio en el período t+1: $ 9,50
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t: $1.000/$10 =100
bienes
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t+1: $1.100/$9,50 ≈115
bienes
- Tasa de interés real del periodo t ≈ 15%

Siguiendo con esta línea, también puede analizarse un caso en el que la tasa de interés
real sea negativa, situación que se da cuando la inflación esperada es mayor que la tasa
de interés nominal que obtiene la colocación financiera. También en este caso,
manteniéndose la tasa de interés nominal en el 10%, pero suponiendo una inflación
esperada del 15% en el período tendríamos lo siguiente:

- Bien producido por la economía, precio en el período t: $ 10


- Tasa de inflación esperada πet+1 : 15%
- Bien producido por la economía. precio en el período t+1: $ 115
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t: $1.000/$10 =100
bienes
- Cantidad de bienes que se pueden adquirir en el periodo t+1: $1.100/$115 ≈95
bienes
- Tasa de interés real del periodo t ≈ - 5%

Es decir entonces que la tasa de interés real dependerá de los rendimientos nominales
que tenga el dinero (ya sea en colocaciones como en costo de créditos si se debe tomar
endeudamiento para encarar un proyecto), como también de la estimación de la inflación
futura o esperada que tenga el agente económico que tiene que tomar alguna decisión
cuyos resultados involucren al futuro.

Bibliografía

- Blanchard, O. y Pérez Enrri, D. “Macroeconomía”. Prentice – Hall. 1ra. Edición.


- Braun, M. y Llach, L. “Macroeconomía Argentina”. Alfaomega. 1ra. Edición.
- Sachs, J. y Larraín, F. “Macroeconomía en la Economía global”. Prentice – Hall. 1ra. y
2da. Edición.
- Dornbusch, R. y Fischer, S. “Macroeconomía”. Mc Graw–Hill. 5ta. Edición.
- Mochón, F. y Beker, V. “Economía, Principios y Aplicaciones”. Mc Graw–Hill. 1ra.
Edición.
- Samuelson, P. y Nordhaus, W. “Macroeconomía”. Mc Graw–Hill. 16ta. Edición.
- LeRoy Miller, R. y VanHoose, D. “Macroeconomía”. Thomson. 3ra. Edición.
- Notas de cátedra: “Algunos aspectos referidos a la determinación de la tasa de interés
en economías abiertas y en economías cerradas”
- Notas de Cátedra. “Aspectos complementarios al modelo de oferta y demanda
agregada”.

Esta nota de cátedra fue elaborada por el equipo de cátedra de Macroeconomía (FCE – UNER)
- Néstor Perticarari
- Ivana Finucci Curi
- Sergio Granetto
- Paula Kozak
- Jimena Fahaler
- Natalia Rudi