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CLASIFICACIÓN DE LAS CÚPULAS SEGÚN LA ÉPOCA

CÚPULAS EN EL IMPERIO ROMANO


En el Imperio romano es donde se emplea la cúpula con mucha más frecuencia.
Los más grandes complejos termales y palacios romanos incluyeron cúpulas
como cubierta. El culmen de la construcción de cúpulas en Roma aparece en la
del panteón de Agripa, con una luz libre que no ha sido nunca superada con
técnicas tradicionales y ha sido necesario el empleo del acero estructural o el
hormigón armado para conseguirlo. Fue la mayor cúpula construida en su época,
con sus 43,44 m de diámetro, coronada por un amplio óculo de 8,9 m que llena
de luz el espacio interior.
La cúpula romana, y su derivada paleocristiana, se construyeron casi siempre
sobre un cimborrio con forma cilíndrica o de prismas de base cuadrada,
octogonal o dodecagonal.
 Primer siglo.
La opulenta arquitectura del palacio del emperador Nerón (54 – 68 dC)
marca un desarrollo importante. Hay evidencia de una cúpula en su
Domus Transitoria en la intersección de dos corredores, que descansa
sobre cuatro grandes muelles, que pueden haber tenido un óculo en el
centro. En la Domus Aurea de Nerón, o “Casa Dorada”, planeada por
Severus y Celer, se construyó después del 64 dC y la cúpula tenía más
de 13 metros (43 pies) de diámetro. Esta cúpula octogonal y semicircular
está hecha de hormigón y el óculo está hecho de ladrillo. Las paredes
radiales de las habitaciones circundantes apuntalan la cúpula,
permitiendo que las paredes octogonales que se encuentran directamente
debajo de ella contengan grandes aberturas bajo arcos planos y para que
la habitación esté inusualmente bien iluminada.
 Segundo siglo.
Durante el reinado del emperador Trajano, las cúpulas y semicúpulas
sobre exedras eran elementos estándar de la arquitectura romana,
posiblemente debido a los esfuerzos del arquitecto de Trajano, Apolodoro
de Damasco, que era famoso por su capacidad de ingeniería.
La arquitectura del sucesor de Trajano, Adriano, continuó con este estilo.
Aunque se considera un ejemplo de la arquitectura Adrianica, hay
evidencia que la reconstrucción del Panteón en su forma actual se inició
bajo el gobierno de Trajano. La especulación de que el arquitecto del
Panteón fue Apolodoro no ha sido probada, aunque hay similitudes
estilísticas entre sus grandes medias cúpulas en artes en los Baños de
Trajano y la cúpula del Panteón.
El Panteón en Roma, completado por el emperador Adriano como parte
de las Termas de Agripa, tiene la cúpula romana más famosa, mejor
conservada y más grande. Su diámetro era más del doble de ancho que
cualquier cúpula anterior conocida. Que data del siglo II, es una cúpula de
hormigón no reforzada de 43.4 metros (142 pies) de ancho que descansa
sobre una pared circular, o rotonda, de 6 metros (20 pies) de espesor.
 Tercer siglo.
Ejemplos del siglo III incluyen la cúpula de ladrillo del Mausoleo de
Diocleciano y el mausoleo de Villa Gordiani. La Villa Gordiani también
contiene restos de una cúpula gored oval. El mausoleo de Diocleciano usa
pequeños bloques de ladrillo arqueados construidos a partir de una base
circular en un patrón de escamas superpuestas, llamado “cúpula
escalonada”. El patrón de escamas fue un motivo helenístico popular
adoptado por los partos y los sasánidas, y tales cúpulas probablemente
se relacionan con las “bóvedas de bóveda” persas. Además del mausoleo,
el Palacio de Diocleciano también contiene una rotonda cerca del centro
del complejo que puede haber servido como sala del trono. Tiene nichos
laterales similares a los de un mausoleo octogonal, pero estaba ubicado
al final de una sala aparentemente con bóveda de cañón, como el arreglo
encontrado en los palacios sasánidas posteriores. La cúpula de 24 metros
(79 pies) del Mausoleo de Galerio se construyó alrededor del 300 dC
cerca del palacio imperial como un mausoleo o una sala del trono. Se
convirtió en una iglesia en el siglo quinto.
Las cúpulas de mampostería eran menos comunes en las provincias
romanas, aunque el “Templo de Venus” del siglo III en Baalbek se
construyó con una cúpula de piedra de 10 metros (33 pies) de diámetro.
La técnica de construir cúpulas livianas con tubos de cerámica huecos
entrelazados se desarrolló aún más en el norte de África e Italia a fines
del siglo III y principios del IV.
Los mausoleos abovedados de origen pagano y cristiano de esta época
pueden diferenciarse en que las estructuras de los edificios también
reflejan sus funciones religiosas. Los edificios paganos son típicamente
estructuras de dos pisos, tenuemente iluminadas, independientes con una
zona de cripta inferior para los restos y una zona superior para el sacrificio
devocional. Los mausoleos con cúpula cristiana contienen un solo espacio
bien iluminado y generalmente están unidos a una iglesia.
 Cuarto siglo.
En el siglo IV, las cúpulas romanas proliferaron debido a los cambios en
la forma en que se construyeron las cúpulas, incluidos los avances en las
técnicas de centrado y el uso de nervaduras de ladrillo. El llamado
“Templo de Minerva Médica”, por ejemplo, usaba costillas de ladrillo junto
con escalones y concreto ligero de agregado de piedra pómez para formar
una cúpula decagonal. El material de elección en la construcción fue
cambiando gradualmente durante los siglos IV y V, desde piedra u
hormigón hasta ladrillos más ligeros en caparazones delgados. El uso de
costillas endureció la estructura, permitiendo que las cúpulas fueran más
delgadas con paredes de soporte menos masivas. A menudo se usaban
ventanas en estas paredes y se reemplazaba el óculo como fuente de luz,
aunque a veces era necesario apuntalar para compensar las grandes
aberturas. El mausoleo de Santa Costanza tiene ventanas debajo de la
cúpula y nada más que columnas emparejadas debajo de eso, usando
una bóveda de cañón circundante para reforzar la estructura.
 Quinto siglo.
En el siglo V, las estructuras con planos en forma de cúpula a pequeña
escala existían en todo el mundo cristiano. Los ejemplos incluyen el
mausoleo de Galla Placidia, el martyrium atado a la basílica de San
Simpliciano, y las iglesias en Macedonia y en la costa de Asia Menor.
Con el final del Imperio Romano de Occidente, las cúpulas se convirtieron
en un rasgo distintivo de la arquitectura eclesiástica del Imperio Romano
de Oriente superviviente.

CÚPULAS EN EL IMPERIO BIZANTINO


La arquitectura Bizantina es variada y monumental, utiliza el plano de la Basílica
heredado de los romanos, las construcciones redondas de los martyria de Tierra
Santa y la cruz griega.
Predominan los espacios centralizados, definidos por cúpulas que
representaban el cielo.
Para lograr mayores tamaños multiplicaron las cúpulas y las aprendieron a
construir ligeras, con ladrillo y cerámica, superando las soluciones romanas y
combinando espacios cuadrados con bóvedas curvas a través de pechinas
(triángulos esféricos) creando un espacio interior grandilocuente que servía para
magnificar y engrandecer al Dios-Emperador.
El principal ejemplo del período es "Hagia Sophia", la iglesia de Santa Sofía en
Constantinopla, actual Estambul, construida en el siglo VI bajo el reinado del
emperador Justiniano I. La iglesia es un espacio rectangular de 77 por 71 m. La
cúpula central tiene un diámetro de 31,87 m y una altura de 56,60 m. No tiene
cimborrio, y se apoya en cuatro pechinas y cuarenta contrafuertes perimetrales
separados por ventanas. En conjunto con una serie de semicúpulas, más la
combinación interior del juego de luces con los mosaicos típicos del arte
bizantino, dan una sensación de ingravidez, e inmaterialidad, que —por diversos
caminos— constituiría la búsqueda constante de la arquitectura sacra de los
siglos siguientes.
Otro edificio notable del período es la iglesia de San Vital en Rávena, consagrada
en el año 547, que presenta una planta central con cúpula de 16 m de diámetro
sobre pilastras que forman una base octogonal. Junto con San Apolinario in
Clase y San Apolinar Nuevo constituyen el grupo de monumentos más
importante de la antigüedad tardía en Italia, construidos todos desde que el
emperador Honorio designara a Rávena como nueva capital del Imperio romano
de Occidente en el año 402. Paralelamente, con la conquista de Constantinopla
por los otomanos en 1453, Santa Sofía pasó a ser también un edificio modélico
para las mezquitas del mundo islámico.

CÚPULAS EN EL ISLAM
En una nueva civilización, basada en una religión naciente, la expresión artística
y arquitectónica no se concibe sin una herencia cultural a partir de la cual se
elaboran las formas de una estética original. El primer arte islámico rinde tributo
al pensamiento y las obras grecorromanas.
La cúpula, junto a la columna y el arco constituyó el elemento arquitectónico
principal del arte islámico. Hereda de Roma, a través de la evolución
paleocristiana y bizantina, el significado cosmológico de bóveda celeste,
completado generalmente con el motivo decorativo interior del árbol de la vida,
que se representa invertido siguiendo la creencia islámica de una simetría
perfecta entre tierra y paraíso.
Uno de los ejemplos más relevantes y tempranos es Uno de los ejemplos más
relevantes y tempranos es la Cúpula de la Roca, también llamada cúpula de
Omar, construida en Jerusalén por el noveno califa Abd al-Malik entre 687 y 691,
cubriendo la roca desde donde se cree que Mahoma ascendió al paraíso. La
cúpula, con un diámetro de 21,37 m descansa sobre un cimborrio o tambor
cilíndrico que sirve de transición a la base octogonal. Cada uno de los vértices
del octógono están orientados según los puntos cardinales, y el extradós está
cubierto por láminas de cobre pulido y dorado que, al reflejar los rayos solares,
convierte a este edificio en uno de los más hermosos de Jerusalén. Desde el
punto de vista constructivo, la cúpula se caracteriza por haber sido realizada en
madera en lugar de piedra, constituyendo uno de los pocos ejemplos que se
conservan de la tradición maderera siria. Otra circunstancia a destacar es que
fue uno de los primeros ejemplos de cúpula de doble capa, sistema que
retomaría Brunelleschi en Santa María del Fiore, si bien mediante dovelas de
ladrillo. Mientras que la cúpula exterior tiene un perfil de arco realzado, el
intradós, profusamente decorado con motivos del árbol de la vida es
perfectamente hemisférico.

CÚPULAS ORTODOXAS
Pese a todos los cambios de estilo de la arquitectura de la iglesia típica durante
los siglos, el elemento constante y más reconocido del templo ortodoxo es la
cúpula. Este elemento arquitectónico fue heredado de la tradición del Imperio
bizantino, pero fue en Rusia donde las cúpulas adquirieron un simbolismo
particular y se desarrollaron en diferentes formas. La cúpula coronada con la cruz
simboliza la conexión entre la tierra y los cielos, y la cúpula de forma más popular
en Rusia —la conocida como “cebolla”— se asemeja a la llama de la candela,
como las decenas de velas que se prenden en la iglesia. Desde los primeros
siglos del cristianismo en Rusia se creó la tradición de dorar este elemento
arquitectónico y todavía hoy las cúpulas doradas de las iglesias son uno de los
elementos más característicos del paisaje de la ciudad rusa.

El número de cúpulas de una iglesia también tiene también un simbolismo


especial. Una cúpula simboliza a Cristo; dos representan las dos naturalezas del
Hijo de Dios; tres, la Santísima Trinidad; cinco, Cristo con los cuatro evangelistas;
siete, los siete sacramentos o los siete concilios ecuménicos (que son
reconocidos por la iglesia ortodoxa); nueve, la jerarquía celestial; y trece, Cristo
con los doce apóstoles. En cuanto al color de las cúpulas también tiene su razón
de ser, el dorado o áureo simboliza la gloria celestial. Las cúpulas son doradas
en los templos dedicados a Cristo Jesús. Las cúpulas azules con estrellas están
dedicadas a la Madre de Dios. En los templos con tres cúpulas, éstas son de
color verde. Las cúpulas de la Catedral del Convento Marfo Marinskaya,
pertenecen a la tendencia neorusa y su aspecto es el de los cascos que
utilizaban los soldados rusos en las épocas medievales. Esta forma recuerda el
combate permanente de la iglesia con las fuerzas del mal.

Según el historiador ruso Boris Rybakov, la típica cúpula acebollada de las


iglesias ortodoxas rusas tiene un origen nativo a partir de influencias pre-
mongoles, con ejemplos constructivos a partir del siglo XII, en tanto la
arquitectura mogólica y el estilo difundido en Asia por el islam presenta sus
primeros ejemplos en el siglo XV. Mientras que, en las iglesias rusas primitivas,
especialmente en Kiev la primera capital, las cúpulas seguían el modelo esférico
del estilo bizantino, los edificios posteriores comenzaron a utilizar las cúpulas
acebolladas, una forma especialmente útil para evitar la acumulación de nieve
en el clima nórdico. La influencia ortodoxa se trasmitió a la arquitectura persa y
regiones más orientales, como lo demuestran las cúpulas icónicas del Taj Mahal,
construido en 1630.

El ejemplo más conocido lo constituye la catedral de San Basilio, construida entre


1555 y 1561 en Moscú por orden de Iván el Terrible en conmemoración de la
conquista del Janato de Kazán. Coronada por un total de diez torres con cúpulas
acebolladas, la catedral ha sido desde su creación un símbolo de Moscú como
centro de síntesis entre oriente y occidente.

CÚPULAS EN LA EDAD MEDIA Y EL RENACIMIENTO OCCIDENTAL


Durante el medioevo en Europa occidental se pierde gradualmente la capacidad
de construir grandes cúpulas, fundamentalmente por las dificultades técnicas
que suponía edificar andamiajes cada vez más altos y resistentes, como forma
de soportar la cúpula en construcción hasta su "cierre" estático mediante la
colocación de la clave. No obstante, se continuaron construyendo cúpulas de
pequeñas y medianas dimensiones, especialmente en los edificios más
prestigiosos tales como las capillas palatinas y las catedrales. Durante la época
de las cruzadas se reconstruye la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén,
destruida en la guerra con los musulmanes, mediante una cúpula adintelada
empírica. La influencia de este centro de la cristiandad llevó a su reproducción
en varias ciudades de Europa. Una de las más antiguas se conserva en el
Baptisterio de Pisa, que data del siglo XI.
El importante desarrollo urbano acontecido después del milenio, permite la
rápida difusión de esta técnica, y en consecuencia vuelven a construirse edificios
abovedados y con cúpula. A partir de este momento, las principales
construcciones dotadas de cúpula se construyen sobre naves basilicales,
denominadas "domo". Espontáneamente "domo" pasa a convertirse en sinónimo
de cúpula, con cuyo significado se utiliza el término en francés e inglés.
En una competencia por crear edificios cada vez más grandes, altos y
majestuosos, se inicia la construcción en Florencia de la catedral de Santa María
del Fiore, previéndose desde el inicio el coronamiento de los ábsides mediante
una gran cúpula. Cuando el arquitecto Francesco Talenti amplió en el siglo XIV
la planta de la catedral, nadie sabía cómo construir la que en proyecto constituía
la cúpula más grande hasta entonces. Fue Filippo Brunelleschi, durante la
primera mitad del siglo XV quien luego de estudiar la arquitectura romana diseñó
una solución que evitaba el uso de andamiajes internos. La solución consistió en
construir dos cúpulas, una dentro de la otra, que se sostenían hermanadamente
a través de una estructura de refuerzos a la vista. Este sistema de construcción
apareció por primera vez en Irán en el siglo XIV, en el mausoleo de Öldjeytü,
construido entre 1302 y 1312 en la ciudad de Soltaniyeh, pasando a Egipto a
mediados del mismo siglo.
La solución de Brunelleschi fue la inspiración directa de Miguel Ángel cuando
tuvo que diseñar una cúpula para el proyecto más importante del Renacimiento
tardío, la basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano. Creó una majestuosa
cúpula circular que domina la ciudad de Roma y -simbólicamente- toda la
cristiandad. Las robustas costillas descargan el peso de la estructura permitiendo
un mejor control de la forma y el volumen tanto de la cáscara externa como del
intradós. El extradós está ligeramente realzado, con los arriostramientos
vagamente hiperbólicos evidenciando las líneas ascendentes del edificio.
Una cúpula curiosa del siglo XVI es la cúpula plana que sirve de piso en el coro
de la iglesia del Monasterio del Escorial, cuya construcción es igual que la de
una cúpula, con dovelas, pero de sección transversal plana, un alarde técnico
proyectado por Juan de Herrera.

 La cúpula de la Basílica de San Pedro.


La cúpula de la basílica de San Pedro se eleva a una altura total de 136,57
m desde el suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Es la cúpula más
alta del mundo. Su diámetro interno es de 41,47 m, ligeramente menor que
dos de las tres enormes cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa,
de 43,3 m; y la de la catedral de Florencia, de 44 m. Los arquitectos de San
Pedro se basaron en estas dos cúpulas para buscar la manera de construir
la que se concibió como la mayor cúpula de la cristiandad. Se construyó
desde 1547 hasta 1590 por Miguel Ángel Buonarroti, quien después falleció
y ocupó su lugar su discípulo Giacomo Della Porta.
El perímetro interior de la cúpula presenta la inscripción en latín con letras de
2 m de altura.

CÚPULAS BARROCAS Y NEOCLÁSICAS


Las cúpulas barrocas más notables en el norte de Europa fueron construidas en
París y Londres. Jules Hardouin-Mansart diseñó en 1670 la iglesia Saint-Louis-
des-Invalides en Los Inválidos en París, por encargo de Luis XIV. Su cúpula, de
24 m de diámetro, se eleva sobre dos cimborrios inusualmente altos perforados
por grandes ventanas que permiten un interior resplandeciente de luz.
La cúpula de Christopher Wren para la catedral de San Pablo en Londres (1676),
incorpora una cúpula hemisférica interior, de 30,8 metros, una estructura cónica
de mampostería como sostén de la elevada linterna, y una delgada cúpula
exterior sobre estructura de madera.

 Cúpula de la Capilla San Nicolás de Tolentino (Barroco).


Sobre el octógono del alzado se eleva la impresionante cúpula ochavada,
la mejor muestra del barroco en Mallorca, tallada toda ella en piedra
marés, caracterizada por una desbordante ornamentación. Tiene ocho
segmentos marcados por nervaduras decoradas con guirnaldas
helicoidales, follaje, ángeles y toda clase de frutas. El arranque de estas
nervaduras lo forman figuras de ángeles alados, en estuco, que no
desmerecen del conjunto de la obra en piedra, con un armonioso
movimiento barroco.
El espacio entre las nervaduras también está decorado con motivos
vegetales rodeando ocho medallones con bustos de diversos personajes
de la Orden Agustiniana, también en estuco, entre los que sobresale San
Nicolás, sobre el arco del altar principal, en la que el santo es
representado rompiendo una cadena gruesa, como signo de la liberación
de las almas del purgatorio. Le rodean figuras angélicas. En el segmento
correspondiente al arco de entrada, frente a San Nicolás, aparece
representado San Agustín, con ornamentos episcopales y sosteniendo en
sus manos, en alto, el corazón encendido y atravesado por el dardo de la
caridad.
Los ocho segmentos de la cúpula se abrazan en la parte superior dando
paso a una linterna, que la corona, permitiendo la irrupción de la luz a
través de ocho vanos acristalados y cerrándose la pieza con una corona
de exuberante decoración.
Todo el conjunto de la cúpula ofrece, gracias a la aplicación ornamental
del “horror vacui”, una impactante sucesión de volúmenes y sombras
entrelazados, en exquisito juego de luces y sombras y extremado
movimiento visual. Estamos ante una muestra ejemplar del barroco
napolitano, que, gracias al impacto de la luz natural, permite la invención
de un segundo plano de ámbito también sagrado. Capilla y cúpula
configuran, pues un espacio sagrado, de indudable belleza, que responde
a la devoción intuitiva del pueblo cristiano en honor de un santo
taumaturgo, cuyo influjo se quiere expresar en la traza misma del espacio
arquitectónico, con finalidad cultual determinada: las misas tolentinas.

Ya en un contexto neoclásico, las cúpulas reproducen las formas generadas por


los griegos y los romanos, usa los símbolos y motivos redescubiertos en los
muebles y edificios de Pompeya y Herculano. Bajo el liderazgo de la revolución
francesa primero y de Napoleón Bonaparte después, se construyen edificios
romanos en Francia y en las capitales de Europa y América. Después del
Barroco y del Rococo, el neoclasicismo representa una simplificación: las líneas
rectas dominan sobre las curvas, existen menos contrastes de volúmenes,
menos adornos. La simetría se generaliza, dinteles y columnas reemplazan los
arcos. Los frontones triangulares substituyen los circulares y las balaustradas
reaparecen sobre los edificios.
La cúpula de San Francisco el Grande, en Madrid (Francisco Cabezas, Antonio
Plo y Francesco Sabatini, 1761-1770) tiene 33 metros de diámetro. La del
panteón de París, de Jacques-Germain Soufflot (1774-1790), 27 metros. Al igual
que en la Francia revolucionaria, que dedicará el Panteón a un fin cívico
(enterramiento de hombres ilustres), en los recientemente independizados
Estados Unidos las grandes cúpulas abandonan los edificios religiosos para
coronar los símbolos institucionales de la democracia, a partir del diseño
realizado por William Thornton para el Capitolio en Washington (1792). La cúpula
reforzada con acero fue completada en 1863, tiene un diámetro de 27,4 m, y ha
servido de inspiración para numerosos edificios estatales en todo el territorio
estadounidense.
 Cúpula de la Real Basílica de San Francisco El Grande (Neoclásico)
La Real Basílica de San Francisco el Grande es un templo católico en
Madrid (España), en el barrio de Palacio, dentro del centro histórico de la
capital de España. La basílica fue construida en estilo neoclásico en la
segunda mitad del siglo XVIII, a partir de un diseño de Francisco Cabezas,
desarrollado por Antonio Pló y finalizado por Francesco Sabatini.
La cúpula de San Francisco el Grande tiene 33 m de diámetro y 58 m de
altura (72 m desde el suelo). En lo que respecta a las cúpulas de planta
circular, es la tercera de mayor diámetro de la cristiandad, por detrás de
la del Panteón de Agripa (43,4 m) y de la de San Pedro del Vaticano (42,5
m), ambas en Roma (Italia).
Si se consideran también otro tipo de cúpulas, es la cuarta de mayor
tamaño, por detrás de la cúpula de Santa María del Fiore (42 m), en
Florencia (Italia), de planta octogonal y facetada en ocho caras.
Supera en diámetro a las cúpulas de Santa Sofía (31,8 m), en Estambul
(Turquía); de la Catedral de San Pablo (30,8 m), en Londres (Reino
Unido); y de Los Inválidos (24 m), en París (Francia).
Los problemas técnicos surgidos durante la construcción obligaron a
adoptar una solución de escasa elevación para la cúpula, en la línea del
modelo empleado en el Panteón de Agripa. Está realizada en ladrillo
macizo, fabricado a pie de obra, en una sola hoja. En su arranque, la hoja
presenta un grosor de tres metros, que va descendiendo hasta la
coronación, donde el espesor es inferior al metro.
El domo está coronado por una linterna circular, con chapitel y cruz de
hierro forjado sobre la flecha.

CÚPULAS DEL SIGLO XX


El desarrollo tecnológico del siglo XX modificó en forma radical el criterio
constructivo de las cúpulas. Adolf Hitler diseñó junto a su arquitecto personal
Albert Speer, toda una ciudad, Welthauptstadt Germania, cuya máxima
representación estaría en el Große Halle (en español: Gran Salón), una colosal
estructura que poseería la cúpula más grande del mundo o Volkshalle, con 290
metros de altura,1415 tan grande que había quien decía que tendría sus propias
nubes y lluvia. Esta jamás se construyó, por la llegada de la guerra. La cúpula
geodésica, patentada en 1947 por el arquitecto e inventor estadounidense
Richard Buckminster Fuller, consiste en la yuxtaposición de módulos livianos
tridimensionales que generan estructuras muy estables.
La generación topológica de las cúpulas geodésicas se basa en el Teorema de
Euler para poliedros.
Las innovaciones en el diseño de cúpulas de hormigón armado introducidas por
el arquitecto italiano Pier Luigi Nervi a partir de la década de 1960 permitieron la
cobertura de grandes luces mediante losas casetonadas, y encofrados perdidos.
Los avances espectaculares en la tecnología del acero desde fines del siglo XIX
han permitido asimismo la cobertura de grandes espacios sin apoyos
intermedios, inclusive en estadios deportivos. Se utilizan sistemas de cables
tensores, estructuras reticuladas tridimensionales, y disposiciones estructurales
basadas en catenarias.