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ORIGEN Y SINCRETISMO EL CARNAVAL

ORIGEN:
El carnaval es, muy posiblemente, la fiesta pagana que más personas celebran y disfrutan en
todo el planeta. Son días de baile, disfraces y mucha diversión.
El hecho de disfrazarse, pintarse la cara y festejarlo es un acto que se remonta a la antigüedad
y existen algunas evidencias de que el pueblo sumerio ya realizaba este tipo de festejos hace
5.000 años.
Tal y como lo conocemos hoy en día, el carnaval es una continuidad de los antiguos
Saturnales, las festividades romanas que se celebraban en honor al Dios Saturno.
A raíz de la expansión del cristianismo fue cuando más auge tomó y la fiesta adquirió el
nombre de carnaval, teniendo como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne
y de llevar una vida licenciosa durante el tiempo de cuaresma.
Eran tres días de celebración a lo grande, en lo que casi todo estaba permitido; de ahí uno de
los motivos de ir disfrazado, taparse el rostro y salvaguardar el anonimato. Hoy en día, esta
celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el Jueves
Lardero.
Esta despedida a la carne se realizaba los días previos al Miércoles de ceniza, fecha en la que
se daba comienzo a la cuaresma; un periodo de cuarenta días (hasta el Domingo de
resurrección) que se destinaba a la abstinencia, recogimiento y el ayuno, acompañado de
oraciones, penitencia y espiritualidad religiosa.
La etimología y origen de la palabra carnaval nos indica que proviene del término italiano
‘carnevale’ y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado es carnem (carne) y
levare (quitar): quitar la carne.
CARNAVAL EN BOLIVIA:
El carnaval en Bolivia se vive y se celebra a lo largo de varios días, en cada pueblo y ciudad
se organiza un desfile de grupos que bailan diferentes danzas populares y folclóricos, llamada
"entrada del carnaval", también participan individualmente personas disfrazadas
representando a algún personaje. Además de la entrada, se realizan otros ritos durante los
días del carnaval, como la ch'alla, una libación y ofrenda a la Pachamama (Madre tierra) en
señal de agradecimiento por todos los favores recibidos, como los productos agrícolas.
Uno de los mayores carnavales de Bolivia es el Carnaval de Oruro, una celebración religiosa
y un proceso cultural de interculturalidad e intangibilidad que rebasa los 2000 años de
antigüedad que por medio de la creatividad, la continuidad y la ritualidad llegó a constituirse
en un modelo de “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”
(UNESCO) capaz de generar manifestaciones culturales parecidas en otros espacios
geográficos. La fiesta de Ito fue transformada en ritual cristiano, la Virgen Candelaria
(Virgen del Socavón) celebrada el 2 de febrero, y la tradicional “lama lama” o “Diablada”,
se convirtió en el baile típico, propio y principal de Oruro, Bolivia.
Otro carnaval importante en Bolivia es el de Santa Cruz de la Sierra, donde se destacan
principalmente los concursos de diferentes grupos (murgas infantiles y adultas, agrupaciones
musicales, comparsas y rondallas) además de verbenas y el gran Corso. Es uno de los más
grandes en Sudamérica con 4 kilómetros de distancia en el cambodromo.
Se celebran actos de elección de reinas (infantil, adulta y de antaño) donde lucen las fantasías
creadas por los diseñadores.
El carnaval de la ciudad de Tarija es otro de los carnavales más importantes de Bolivia. Esta
fiesta comienza con un mes de anticipación, con recorridos de comparsas y banda por las
calles.
Faltando dos semanas para el carnaval, el día jueves, hombres y mujeres transitan las calles
de la ciudad con hermosas tortas adornadas con fruta de la temporada, dulces, flores, queso,
etc.; todo esto en una gran canasta con globos y serpentinas, se trata de la fiesta de "Comadres
y Compadres". Quien recibe el presente se convierte en compadre o comadre y se
compromete a acompañar en las buenas y en las malas a su nuevo pariente espiritual. Por las
noches las mujeres salen a la plaza a bailar con sus tortas.
SINCRETISMO DE TRADICIONES:
El carnaval es un fenómeno que nada tiene de uniforme. Es más bien una fiesta viva que
adquiere el sabor local de cada lugar donde se desarrolla.
En América, las distintas celebraciones tienen elementos de culturas precolombinas o
africanas. Por ejemplo: uno de los actos centrales del carnaval uruguayo, con su máximo
exponente en la ciudad de Montevideo, es el Desfile de Llamadas. Allí los tambores cantan
al son del Candombe, un ritmo de orígenes enraizados en la comunidad africana del país.
Por su parte, el carnaval de Oruro en Bolivia es famoso por el gran sincretismo religioso que
lo caracteriza. Realizado en un antiguo centro de peregrinación religiosa de la región andina,
en esta fiesta se adora a la Virgen del Socavón, que los evangelizadores españoles presentaron
como reemplazo de la Madre Tierra, o Pachamama.
El carnaval de la Quebrada de Humahuaca, en el noroeste argentino, también es una
amalgama de las celebraciones precolombinas con las tradiciones traídas a América por los
conquistadores españoles. Comienza con el desentierro de un muñeco que representa al
diablo, y con el cual se bailará y se realizarán procesiones durante el tiempo que dura el
carnaval. En esta versión de la fiesta, las comparsas bajan desde los cerros hasta los pueblos,
bailando y tocando música, y sus integrantes son invitados por los pobladores a beber. Al
finalizar el carnaval, las comparsas vuelven a enterrar al diablo en un hoyo que simboliza la
boca de la Pachamama.
En Europa, el carnaval presenta tintes de tradiciones de religiones paganas y de la cultura
celta mezclados con elementos católicos. Esto se debe a que, durante la Edad Media, la
Iglesia católica aglutinó las celebraciones de invierno que ya existían en el continente --como
fiestas de final de la cosecha, la fiesta dedicada a asegurar la fecundidad femenina, o la de
veneración de la mujer casada-- y las mezcló con la celebración propia.
¡A festejar!:
Los cientos de miles de turistas que llegan cada año a Río de Janeiro, lo hacen buscando
participar en una fiesta que es mundialmente famosa por sus dimensiones y por su intensidad.
Es que el carnaval pone a la ciudad a bailar durante cuatro días, y lo cierto es que no hay una
sola forma de vivir esta celebración. Para sentir a pleno el carnaval carioca, lo más tradicional
es ir al Sambódromo, un estadio gigantesco construido exclusivamente para ser la pista
durante la cual las carrozas, los carros y los bailarines de las escolas do samba se deslizarán
dando muestra de sus elaborados disfraces cubiertos de plumas y moverán sus cuerpos
cubiertos de brillantina al ritmo de la samba brasileña. El Sambódromo fue inaugurado en
1984 y cuenta con 550m de pista, que se recorren en unas dos horas, aproximadamente. La
versión gratuita de este evento consiste en asistir a la “concentración”, donde se pueden ver
a los grupos formarse y ensayar por última vez sus pasos. En Brasil, el carnaval está presente
en cada calle, y los turistas están invitados a participar y divertirse formando parte de la
multitud.
En la Argentina, por su parte, cada pueblo tiene su comparsa y su corso: se cortan las calles
y las murgas desfilan haciendo sonar sus bombos y platillos. Los niños se persiguen con
globos rellenos de agua, o directamente baldes, y al final de la fiesta se elige a la reina del
carnaval, muchas veces un hombre disfrazado de novia.
Mardi Gras, atracción típica de la ciudad estadounidense de Nueva Orleáns, se caracteriza
por sus máscaras coloridas y por los collares de cuentas, que rebalsan las noches de la
celebración. Los collares de coloridas cuentas llueven desde las carrozas, desde los balcones
de la ciudad y desde las personas apostadas en la calle misma. Y no hay que olvidarse de la
música de Mardi Gras, ya que en estas fechas el Sur de ese país muestra sus mejores galas en
lo que se refiere a este arte.
En Venecia, la sede del carnaval europeo más importante, los elementos fundamentales son
las máscaras y los disfraces antiguos. Y, muy diferente a la versión descripta anteriormente,
aquí las calles no se llenan del desenfado y del baile, sino que la gente se dedica a desfilar
por la ciudad resguardada por sus disfraces y a tomarse fotografías. Se realizan fiestas, pero
son en su mayoría privadas
No importa si se celebra al calor del sol del verano o bajo la nieve, el carnaval es sin dudas
una fiesta rotunda, donde la única regla es la diversión.