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ALIMENTACIÓN EN EL ADULTO MAYOR SANO

Introducción
El envejecimiento de la población se produce de forma paulatina y en él
intervienen, la fecundidad, la mortalidad y las migraciones, variables que en acción
combinada en el tiempo, determinan el crecimiento y la estructura por edades de la
población, de suma importancia para la planificación económica y social de cualquier
país.
La definición de envejecimiento desde el punto de vista demográfico está
relacionada con el aumento en la proporción de personas de edad avanzada con
relación al resto de la población, sin embargo, se ha considerado la importancia de
definirla también como la inversión de la pirámide de edades, debido a que el
fenómeno, no es solamente un aumento de la proporción de ancianos, sino también
una disminución de la proporción de niños y jóvenes entre 0 y 14 años.
En el caso cubano es importante precisar que al encontrarse la fecundidad por
debajo del nivel de reemplazo 1- menos de una hija por mujer- desde (1978) hace 39 años,
la población de 0 a 14 años ha ido disminuyendo con respecto al total. Al unísono se
ha registrado una disminución en los niveles de mortalidad, lo que ha producido un
aumento en la proporción de personas de 60 años y más que desde el punto de
vista cuantitativo ha tenido una significación importante en el proceso de
envejecimiento. En otras palabras, se trata de una evolución en la cual la reducción
del tamaño de las cohortes de nacidos, implica un estrechamiento de la base de la
pirámide inicialmente, lo que unido a la disminución de la mortalidad provoca un
ensanchamiento, primero en el centro de la misma y más tarde en la cúspide.
Conceptualmente, este proceso se asocia con la denominada Transición
Demográfica, y presenta varias etapas; Cuba se encuentra en la última de estas
etapas, con niveles muy bajos de fecundidad y mortalidad, aunque para algunos
especialistas e investigadores ya se encuentra en una etapa post– transicional.
La Dra. Milagros Isabel Collazo Ramos y el Dr. Jorge Luis Calero Ricardo, en su estudio
“Algunas características del envejecimiento poblacional en Cuba”, refieren que
Particularmente en Cuba, el envejecimiento de la población se ha convertido en un hecho
trascendental. Alegan que el país hoy cuenta con un porcentaje de adultos mayores de
19,4, pero se estima que para el 2025 uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60
años.2
Este proceso se gestó en un contexto favorable, con políticas sociales de la Revolución
dirigidas a elevar el nivel de vida de la población cubana y a incrementar el rol de la mujer
en la sociedad; todo ello, indiscutiblemente, actuó de forma decisiva en la conducta
reproductiva femenina e hizo de Cuba un país que, en la actualidad, muestra la menor
fecundidad en Latinoamérica.

1
Se refiere a la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada (las migraciones se entienden aparte) se mantenga
indefinidamente en el tiempo sin disminuir su volumen, y suele cifrarse en 2,1 hijos por mujer como promedio. Se entiende así que cada
mujer debe reproducirse a sí misma y a su pareja, y el decimal se debe a que existen mujeres que no tienen ningún hijo. Sin embargo,
pese a haber sido utilizado profusamente, y pese a haber servido para justificar políticas natalistas y alarmas sobre el futuro demográfico
de muchos países, este nivel es falaz. La reproducción no depende únicamente de la fecundidad, sino que resulta de su balance con el
otro componente, la mortalidad. En una población con una supervivencia escasa hasta las edades reproductivas, una fecundidad de 2,1
puede ser totalmente insuficiente. De hecho, históricamente, ha sido corriente que las poblaciones se mantuviesen sin apenas
crecimiento pero a costa de fecundidades superiores a 5 hijos por mujer. Y, al contrario, una población cuya supervivencia no hace más
que aumentar puede mantenerse en el tiempo con fecundidades inferiores al 2,1 mítico. El “reemplazo” poblacional, por tanto, y a
diferencia del “reemplazo” individual, no depende sólo del número de hijos que tengan las personas, sino que depende también del
tiempo que viven, ellas y sus descendientes. Tomado de “Glosario demográfico. Disponible en:
https://apuntesdedemografia.com/2010/07/04/fecundidad-de-reemplazo/
2 Ministerio de Salud Pública. Anuario Estadístico de Salud 2015 [internet]. La Habana: Dirección
Nacional de Registros Médicos y Estadísticas en Salud; 2016 [citado 14 jun. 2016]. Disponible
en: http://files.sld.cu/dne/files/2016/04/Anuario_2015_electronico-1.pdf. Citado por Milagros Isabel Collazo Ramos1, Jorge Luis Calero
Ricardo.
Por último, no sería posible hablar de las causas del envejecimiento de la población
cubana si no se hace referencia a la esperanza de vida al nacer; toda vez que la Isla se
ubica como la más destacada de los países de Latinoamérica y el Caribe, por registrar la
cifra más alta de este indicador: 78,45 años, como expresión de las acciones realizadas
por el Estado en función del desarrollo social y económico del país.
Ahora bien, si positivo resulta el hecho de contar con una esperanza de vida al nacer que
se iguala, e incluso supera a algunos de los países desarrollados, ello, a su vez, impone un
nuevo reto para el país y su sistema de salud; pues lo más importante no es morir menos,
o hacerlo más tarde, sino que se debe vivir con plena calidad de vida y óptimo estado de
salud.
Cuba es el país de menor crecimiento demográfico en el contexto latinoamericano, por lo
que esta situación sin precedentes trae consigo la necesidad de plantearse, de manera
urgente, estrategias que permitan enfrentar desde lo político, lo económico y lo social, y
con perspectiva salubrista, este fenómeno en ascenso.

Tomado de: Oficina Nacional de Estadística. Envejecimiento de la población cubana. Marzo de 2018.

Tomado de: Oficina Nacional de Estadística. Envejecimiento de la población cubana. Marzo de 2018.
Pirámide de la población en Cuba
Tomado de: Oficina Nacional de Estadística. Estudios y datos de la población en Cuba. Marzo de 2018.

Como se puede apreciar resulta de vital importancia el establecimiento de políticas de


salud que den respuesta a las necesidades de atención que demanda este sector creciente
de la población para su atención integral. De aquí la importancia que tiene evaluar el papel
de la nutrición y los hábitos alimenticios de los adultos mayores, como uno de los factores
que contribuyen a su calidad de vida y estado de salud. No olvidemos que, en la población
geriátrica, la malnutrición y la discapacidad funcional son factores que pronostican
mortalidad y morbilidad.

Marco Teórico

Debido a la gran pluralidad de factores -biológicos, cronológicos, sanitarios, sociales,


económicos…- el concepto de edad, y a partir de ella, el de anciano, viejo o persona
mayor, es todavía hoy un tema de debate y por el momento no hay un criterio numérico
estándar.
La mayoría de los países desarrollados han aceptado la edad cronológica de 65 años
como definición de “persona mayor”. Sin embargo, debido al aumento de la esperanza
de vida y a la heterogeneidad del envejecimiento se distinguen tres grandes grupos para
clasificar las personas mayores. Las características sociales y biológicas de estos tres
grupos son suficientemente diferentes como para ser significativas y describir cada una de
las etapas3:

 Ancianos jóvenes: personas de edades comprendidas entre los 65-74 años.En general,
este grupo de población goza de buena salud y de autosuficiencia -es independiente
para realizar las actividades de la vida diaria-; por ello, el profesional sanitario deberá
desarrollar para este colectivo un plan educacional dirigido a prevenir la incapacidad.

 Ancianos: personas de 75-84 años. La invalidez funcional y la necesidad de ayuda para


las tareas domésticas o el transporte suelen ser los cambios más destacables, así como
la morbilidad y la mortalidad.

3
Dra. Mercè Capo Pallàs. Importancia de la nutrición en la persona de edad avanzada. Médico Adjunto de Geriatría del
Hospital de Sant Llatzer. Terrassa. Diplomada en Dietética y Nutrición por la Universidad de Nancy. Edita: Novartis
Consumer Health S.A. Gran Via de les Corts Catalanes, 764 0813 Barcelona www.novartismedicalnutrition.com/es
1era. Edición 2002.
 Ancianos viejos: personas de más de 85 años. La fragilidad y la incapacidad son los
aspectos más predominantes.

Influencia del envejecimiento sobre el estado nutricional

El envejecimiento es un proceso en el que influyen diferentes factores. Consideraremos


factores influyentes los cambios biológicos y los psicológicos y sociales (modificables). Hay
que tener en cuenta, sin embargo, que a menudo es difícil diferenciar entre los cambios
aparecidos en el transcurso del envejecimiento y los que surgen a lo largo de
enfermedades crónicas.

 Cambios biológicos: Aunque el paso del tiempo es el mismo para todo el cuerpo
humano, no todos los órganos sufren sus efectos de la misma forma. Estos efectos
acostumbran a tener un carácter universal, progresivo y, en muchos casos irreversible, y
suelen afectar de una forma u otra a la alimentación y/o a la fisiología de la nutrición.
1. Cambios en la estatura y en el peso corporal:
- A partir de los 60 años hay una disminución progresiva de la talla, de manera que
se pierde 1 cm o más por década.
- Esta disminución se relaciona con la curvatura de la columna vertebral (lordosis o
cifosis) y el aplanamiento de las vértebras.
- A su vez, el peso corporal que ha aumentado progresivamente hasta los 40-50
años, se estabiliza después y, a partir de los 70 años, empieza a descender
paulatinamente.
2. Cambios en los compartimentos corporales:
- Aumento del compartimento graso: aumenta la grasa visceral y disminuye la grasa
subcutánea.
- La disminución del compartimento musculares un trastorno frecuente en el
anciano debido a la disminución de la proteína del músculo, a la disminución de la
sensibilidad a la insulina y a la disminución del ejercicio físico.
- Esta pérdida de masa muscular se relaciona con un deterioro de la capacidad
funcional, menor autonomía y con una mayor morbilidad. La sarcopenia que
conlleva pérdida de fuerza muscular, es relativamente frecuente en geriatría
- La disminución de la masa ósea a causa de la desmineralización de los huesos
se produce, entre otras razones, por los cambios en el metabolismo óseo, por
alteraciones endocrinas y por la absorción deficiente o ingesta inadecuada de
calcio.
- Disminución del agua corporal total (en la que destaca la del compartimento
extracelular), con una menor capacidad para mantener el balance hídrico, de
modo que las personas mayores son más susceptibles a la deshidratación.
- Involución o reducción del tamaño de diferentes órganos.

3. Cambios en el aparato digestivo: Los cambios que más afectan al binomio


alimentación nutrición son los que actúan sobre el aparato digestivo
Región orofacial:
- La xerostomía, o sequedad de boca, es un problema común en la población
anciana debido a una disminución de la secreción salival. La composición de la
saliva también se altera: se hace viscosa y espesa. Los efectos fundamentales de
estos dos cuadros revierten en dificultades de lubricación, masticación,
degustación e ingestión.
- La pérdida de piezas dentarias y la disminución del volumen del esmalte por
desgaste de las caras oclusales y proximales pueden afectar a la ingesta de
alimentos.
- Las modificaciones del sistema neuromuscular de la cavidad bucal provocan una
coordinación muscular deficiente para deglutir.
- La atrofia de las papilas gustativas (proceso que empieza alrededor de los 50
años) produce cambios en la sensibilidad a los sabores dulces y salados, lo que
conduce al consumo de alimentos fuertemente sazonados o azucarados.
4. Cambios en el sistema nervioso: Con la edad, el número de las células del sistema
nervioso disminuye y, a causa de la pérdida de tono de las neuronas, se produce un
enlentecimiento de los movimientos y puede aparece temblor senil. Los cambios en
la memoria y la menor capacidad de adaptación afectarán al binomio alimentación-
nutrición.
5. Cambios en los órganos de los sentidos: La vista, el gusto y el olfato disminuyen con
la edad; ello puede interferir en la palatabilidad de diferentes alimentos y modificar el
comportamiento alimentario.
6. Cambios metabólicos:
 El metabolismo basal (mínima energía necesaria para mantener la vida) disminuye
entre el 10 y 20% entre los 30 y 75 años debido a la menor masa muscular.
 La absorción de los hidratos de carbono no se altera hasta edades muy
avanzadas; sin embargo, la intolerancia a la lactosa se presenta frecuentemente
debido a una disminución en la actividad de la lactasa.
 La incidencia de la diabetes aumenta con la edad y a menudo de relaciona con un
sobrepeso.
 La concentración plasmática de colesterol se modifica con la edad y con el sexo.
Aumenta progresivamente entre los 20-50 años, posteriormente se estabiliza y a
partir de los 70 años disminuye progresivamente.
 En el metabolismo de las proteínas el músculo pierde protagonismo para adquirirlo
el hígado y el intestino. En general, podemos afirmar que el turnover proteico está
aumentado en la persona mayor.
 En cuanto al metabolismo del calcio, hay que destacar que con la edad se pierde la
capacidad para aumentar la absorción intestinal de calcio cuando la ingesta de
éste es deficitaria.
 Respecto al metabolismo de las vitaminas, no se han hallado modificaciones con la
edad, excepto la mayor tendencia a la hipovitaminosis D en las personas
institucionalizadas y con una menor exposición al sol.
7. Cambios psicosociales:
 Los cambios psicológicos y sociales que acompañan al envejecimiento pueden
repercutir negativamente sobre el estado nutricional de la persona mayor.
 En la vejez las alteraciones emocionales son frecuentes. Los trastornos
adaptativos o las depresiones se presentan con relativa frecuencia en este grupo
de población. Las causas desencadenantes pueden estar relacionadas con

Desarrollo
La alimentación y la actividad física son factores importantes para mantener la salud.
Cuando se come de manera inadecuada el organismo se deteriora y aparecen
enfermedades como desnutrición, sobrepeso, obesidad, diabetes, presión alta,
osteoporosis, infartos, embolias, algunos tipos de cáncer o incluso trastornos neurológicos.
Por eso una alimentación correcta es importante para mantenerse sano y activo.
El adulto mayor puede tener deficiencia de sustancias nutritivas como el calcio, ácido
fólico, hierro y tiamina, entre otras, ya sea por una mala alimentación, enfermedades,
complicaciones y cambios propios del envejecimiento, por lo que se debe asegurar el
consumo de todos los grupos de alimentos en las tres comidas principales del día.
Ingestas recomendadas de energía y nutrientes
La influencia del proceso de envejecimiento sobre las necesidades de nutrientes es objeto
de numerosos estudios que han conducido a establecer, desde el punto de vista
institucional, unas INGESTAS RECOMENDADAS para cubrir las necesidades de la
mayor parte de la población geriátrica sana. Estas recomendaciones especifican las
cantidades de energía y de cada uno de los nutrientes que un individuo necesita para
obtener un óptimo estado de salud.
Energía: Las necesidades energéticas disminuyen con la edad al reducirse gradualmente
la actividad física y la masa muscular. Estudios recientes demuestran una disminución de
un 10% por década a partir de los 60 años

Es importante tener en cuenta, que aportes menores de 1500 Calorías/día, suponen riesgo
de baja ingesta de vitaminas y minerales que no permite cubrir los requerimientos
nutricionales diarios.
Proteínas: Las necesidades proteicas en las personas de edad avanzada están influidas
por:
 La disminución del compartimento muscular que condiciona una menor disponibilidad de
aminoácidos para la síntesis proteica.
 Ingesta calórica por debajo de los niveles recomendados (dificulta la utilización eficaz de
las proteínas ingeridas) Infecciones y enfermedades crónicas (situaciones comunes en
las personas mayores)
Por tanto es necesario asegurar un aporte elevado de proteínas y ajustado de calorías, así
como realizar ejercicio físico de forma regular. En resumen, las recomendaciones sobre la
ingesta de proteínas para la población geriátrica se sitúan en 1-1,25 g/kg/día.
No obstante, en situaciones especiales como infecciones agudas, fracturas o
intervenciones quirúrgicas pueden recomendarse ingestas mayores, (1,25-2 g/kg/día).
Carbohidratos:
Las dietas hipocalóricas o los periodos de ayuno en personas mayores pueden favorecer la
aparición de trastornos metabólicos importantes como son la lipolísis, la producción de
cuerpos cetónicos, el catabolismo proteico y la pérdida de sodio, potasio y líquidos.
Por ello, se recomienda que un 50-60%de la ingesta energética provenga de los
carbohidratos en forma de hidratos de carbono complejos. Los carbohidratos simplesdeben
limitarse al 10% del total hidrocarbonado, debido a la tendencia de las personas mayores a
desarrollar una resistencia periférica a la insulina.
En las personas lactasa-deficientes (intolerantes a la lactosa), se deberá valorar la
cantidad de lactosa tolerada y elaborar la dieta estricta sin lactosa o con pequeñas
cantidades (la mayoría de personas con intolerancia a la lactosa toleran hasta 7 g por
ración).
Grasas:
Las recomendaciones para la población geriátrica respecto a la ingesta de grasas son
similares al resto de la población. Se recomienda que los lípidos de la dieta no sobrepasen
el 30% del total energético ingerido en un día, pero se admite hasta un 35%cuando el
aceite de oliva es la grasa de adición mayoritaria.
En relación con el reparto de ácidos grasos, no deberá sobrepasarse el 7-10%en forma de
saturados, ni el 10% en forma de poli insaturados, y el resto debe aportarse en forma de
mono insaturados (10-18%). Se deberá garantizar el aporte diario de ácidos grasos
esenciales. El consumo de colesterol ha de ser inferior a 300mg/día.
Principales fuentes de grasas
- Saturadas: Carnes, embutidos, lácteos, mantequilla, margarina, algunos productos
procesados.
- Monoinsaturadas: Aceite de oliva.
- Poliinsaturadas: Pescados, frutos secos, aceites de semillas.
Fibra:
La fibra dietética es esencial para asegurar una óptima función gastrointestinal. El
consumo de fibra junto con una ingesta hídrica adecuada previene el estreñimiento,
favorece un mejor control de la glucemia y del colesterol y reduce el riesgo de aparición de
algunas neoplasias.
Las recomendaciones de fibra para las personas mayores sanas, según la “American
Dietetic Association” (2001), oscilan entre 20 a 35 g /día,siendo los alimentos ricos en
fibra, como los cereales, frutas y verduras la principal fuente alimentaria
Debido a la presencia en algunos casos de ciertas intolerancias gastrointestinales como
flatulencias y distensión abdominal y a la menor ingesta energética diaria, algunos países
como Francia e Inglaterra recomiendan un consumo menor de fibra para la población
geriátrica, entre 18 y 20g/día.
Minerales y oligoelementos:
Los avances en el estudio de las necesidades de nutrientes han permitido establecer unas
recomendaciones de minerales y oligoelementos para los dos grupos de población de edad
avanzada: personas de 60-69 años y personas mayores de 70 años.
No obstante, hay algunos minerales que, por su papel crítico en la edad geriátrica, deben
ser tratados de manera particular.
Vitaminas:
Los estados subcarenciales de vitaminas son relativamente frecuentes en las personas
mayores, con manifestaciones clínicas menores o no evidentes. Estos estados aparecen
cuando no se realiza una dieta variada ni equilibrada y no se cubren las necesidades
energéticas diarias del individuo.
Al igual que ocurre con los minerales, en la actualidad disponemos de recomendaciones de
ingestas diarias de vitaminas para la población de edad avanzada, consideradas en dos
grupos: de 60 a 69 años y más de 70 años.
Ingesta de líquidos:
Debido a que en esta etapa de la vida el mecanismo que desencadena la sed está
alterado, se recomienda ingerir líquidos con regularidad a lo largo de todo el día, teniendo
en cuenta las necesidades hídricas diarias y prestando una especial atención en los meses
calurosos y, en situaciones con necesidades aumentadas y en individuos con indicación de
ingesta hídrica restringida (edemas, insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia
renal...).
Por ello, se establecen las siguientes recomendaciones:

A nivel práctico, estas recomendaciones equivalen a consumir como mínimo 8 vasos de


agua al día.
La desnutrición en la persona de edad avanzada:
Es el trastorno corporal producido por un desequilibrio entre el aporte de nutrientes y las
necesidades del individuo motivado por una dieta inapropiada o porque el organismo utiliza
defectuosamente los nutrientes. Provoca en el grupo de población anciana un deterioro
rápido e importante de la función inmunitaria y favorece la aparición de enfermedades.
Debido a la menor reserva orgánica y a la fragilidad del anciano existe una relación
recíproca entre nutrición y enfermedad, que conlleva la aparición de un círculo vicioso
difícil de romper: Enferman más los ancianos desnutridos y se desnutren más los ancianos
enfermos.

Indicadores de desnutrición o de riesgo de desnutrición en el anciano El amplio rango de


prevalencia de la desnutrición en el anciano:
Los indicadores son:
Causas de la desnutrición en la persona de edad avanzada:
La pluripatología, la polifarmacia y los cambios ligados al envejecimiento (cambios
biológicos y psicosociales) pueden influir negativamente sobre:
- La ingesta de alimentos
- La digestión y absorción de nutrientes
- La utilización de nutrientes
Conocer las causas de la desnutrición en las personas mayores es importante para lograr
buenos resultados terapéuticos
Consecuencias de la desnutrición en la persona de edad avanzada:
- Alteración del sistema inmunitario con una elevada incidencia de infecciones
- Fragilidad o menor capacidad de reserva orgánica: inmovilismo, incontinencia de
esfínteres, estados confusionales agudos, úlceras por decúbito y anorexia
- Menor respuesta a la medicación "Cascada de problemas" con ingresos hospitalarios
repetidos, estancias hospitalarias largas, gran consumo de recursos sociosanitarios y
supervivencias cortas.
Intervención nutricional en la persona de edad avanzada
La intervención nutricional en geriatría debe plantearse de manera individual, en función
del estado nutricional, de la pluripatología, de los cambios biológicos y psicosociales
vinculados al envejecimiento, de la capacidad funcional y de las necesidades nutricionales
del individuo. Su objetivo es proporcionar todos los nutrientes necesarios y en las
cantidades adecuadas para mantener un buen estado nutricional.
La prevención y la detección precoz de los déficit alimentarios, así como el control y
seguimiento periódico de la persona mayor, son los principales ejes de trabajo para evitar
complicaciones de la salud y para conseguir que “las personas mayores de 65 años de
edad tengan la posibilidad de gozar de todo su potencial de salud y jugar un papel activo
en la sociedad

Prevención del déficit nutricional:

Educación nutricional: recomendar una dieta equilibrada, variada, suficiente, agradable y


adaptada a las necesidades individuales; desmentir tópicos o falsas creencias sobre la
alimentación (menor necesidad de comer, alimentos dañinos, etc.)
• Investigarlos hábitos alimentarios erróneos y corregirlos
• Preguntar sobre las preferencias alimentarias
• Evitarla indicación de dietas restrictivas si no son estrictamente necesarias
• Asegurar la ingesta hídrica
• Valorar la posibilidad de hacer la compra y realizar la comida
• Animar a que se realicen las comidas en compañía y en un lugar agradable, ventilado y
libre de olores de cocina
• Mantener la higiene bucal y una vigilancia periódica de la dentadura o prótesis dentales
• Recomendar presentaciones atractivas de los platos, con sabores y aromas definidos
• Estimular la realización de actividades que favorezcan las relaciones sociales
• Seguimiento: control bimensual del peso e IMC y control anual del estado nutricional
Pirámide de la dieta saludable para personas mayores de 70 años

Tipos de alimentación
Alimentación Tradicional (AT): La Alimentación Tradicional (AT) es la elección ideal y eficaz
para alimentarse, siempre y cuando aporte todos los nutrientes necesarios y en
cantidades adecuadas (equilibrio alimentario) para mantener un buen estado nutritivo del
anciano.
De acuerdo con este criterio, Robert M. Russell propone la nueva pirámide de alimentación
elaborada para las personas mayores de 70 años, con el objetivo de evitar las carencias
nutricionales y las enfermedades relacionadas con una mala alimentación. Cuatro de las
recomendaciones más destacables son:
- Elegir alimentos ricos en fibra, bajos en grasas y azúcares refinados además de las
recomendaciones específicas en cuanto al número de raciones diarias de cada grupo de
alimentos
- Consumir diariamente 8 vasos de agua
- Posible necesidad de suplementar la dieta con calcio y vitamina D (para reducir el riesgo
de fracturas óseas) y vitamina B 12
- Por grupos de alimentos los expertos acentúan: consumir alimentos integrales,
productos lácteos con poca grasa, carnes magras, pescados y aves de corral.
Alimentación Básica Adaptada (ABA): La Alimentación Básica Adaptada (ABA) favorece la
nutrición de la persona mayor que no pueden alcanzar un adecuado aporte nutricional con
la AT, porque está adaptada a sus necesidades en textura, nutrientes, sabor y sencillez
de preparación y mantiene, al igual que la alimentación tradicional, el aspecto de “plato
hecho en casa” de los desayunos, comidas, meriendas y cenas para el menú diario.

El Plato del Bien Comer es una representación gráfica de los grupos de alimentos que
deben formar parte de una alimentación correcta.
Recomendaciones para una Alimentación Correcta:

 Realice tres comidas completas al día en horarios regulares, incluya un pequeño


refrigerio saludable a media mañana y a media tarde.
 Consuma al menos un alimento de cada grupo, en cada una de las tres comidas
principales al día.
 Seleccione alimentos naturales ¡No industrializados!
 Coma verduras y frutas frescas de temporada en cada una de las comidas principales o
como refrigerio, dando variedad y color.
 Escoja cereales de grano entero y sus derivados integrales de preferencia sin azúcar ni
grasa adicionadas. Combínelos con leguminosas, lo cual mejorará la calidad de sus
proteínas.
 Consuma cantidades moderadas de alimentos de origen animal de preferencia el
pescado, aves como pavo y pollo sin piel y carne magra, asadas, horneadas, cocidas o
en salsa, así prepárelos.
 Favorezca el consumo de quesos bajos en grasa como tipo panela, requesón o cottage.
 Ingiera leche descremada o deslactosada en caso de intoleracia a la lactosa.
 Dé diversidad a su alimentación intercambiando alimentos al interior de cada grupo
 Evite pizza, hot-dogs, frituras, tortas gigantes, hamburguesas, donas, churros, pan
dulce, pasteles, mantequilla, margarina, crema, mayonesa, tocino, azúcares, postres,
golosinas, refrescos, jugos industrializados, entre otros.
 Por su elevado contenido en grasas, azúcares y kilocalorías limite el consumo de grasas
y azúcares.
 Evite el consumo excesivo de sal. Utilice hiervas y especies para darle sabor a sus
alimentos.
 Beba de 6 a 8 vasos de agua simple potable diariamente.
 Prepare sus alimentos y bebidas con higiene, lave sus manos antes de cada comida y
evite comer alimentos en lugares con poca higiene o expuestos al aire libre.
 Si tiene problemas para masticar, prefiera alimentos suaves o si es necesario en forma
de papillas, purés, licuados, carnes molidas, deshebradas o picadas, consulte a su
nutricionista Dietista.
Algo muy importante es que incluya alimentos de todos los grupos.
El sobrepeso y la obesidad son enfermedades y un factor de riesgo para desarrollar
enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedades del corazón,
cáncer y osteoporosis.

La alimentación correcta, el consumo de agua simple potable y la actividad física son la


clave para su prevención y control.

Es importante:

 Tener actividad física moderada. Pasar poco tiempo sentado, combinar actividades
de trabajo o labores domésticas con ejercicio físico, jardinería, andar en bicicleta.
 Incluir en la dieta alimentos ricos en calcio para fortalecer los huesos; hierro y ácido
fólico para prevenir anemia y vitamina C para mejorar las defensas y la absorción de
hierro.
En los adultos mayores es muy importante atender y prevenir la desnutrición, el sobrepeso
y obesidad, por su impacto negativo en la salud y la calidad de vida de la población
envejecida.

Desnutrición

 La desnutrición es un problema de salud provocado por una mala nutrición que ocasiona
anemia y pérdida de peso en el adulto mayor de 60 años o más.
 Puede ser causa de una alimentación insuficiente, mala absorción de nutrientes o por
complicaciones de enfermedades como la tuberculosis, insuficiencia renal, cáncer y
diabetes, entre otras.
 No se presenta de manera repentina, es más bien un problema de salud que va
sucediendo poco a poco.
 Si ha perdido peso sin causa aparente, se siente desganado o somnoliento, usted puede
tener desnutrición. Acuda a su Unidad de Medicina Familiar para que evalúen su estado
de nutrición y siga las recomendaciones que le proporcione el personal de salud.

Evaluación del estado de nutrición: Para vigilar su estado de nutrición, se deben realizar
las siguientes medidas:

 Peso corporal
- Hágalo sin ropa o con ropa muy ligera
- Coloque los pies en el centro de la báscula, con las puntas ligeramente
separadas y brazos a los lados del cuerpo
- Compare su peso con el mínimo y máximo recomendado para su estatura en la
Cartilla Nacional de Salud
- Con estos datos anteriores puede determinar su Índice de Masa Corporal (IMC),
que es la forma en la que se evalúa el estado de nutrición y considere su peso
corporal (Kg) con relación a su estatura (en metros cuadrados), utilizando la
siguiente fórmula:
IMC= Peso (Kg)/Estatura (m)2

Tabla de índice de masa corporal.


 Estatura
- De pie, sin zapatos, bien derecho(a), brazos a los lados del cuerpo y sin adornos
en la cabeza, viendo de frente. Tomar la medición en metros, ejemplo:1.58
metros.
 Cintura
Medición de cintura: La aparición de enfermedades como diabetes, presión alta,
elevación de grasas en sangre (colesterol y triglicéridos), cáncer, infartos y embolias
entre otras, se encuentra relacionada con la cantidad y distribución de grasa en el
organismo, que puede ser de la siguiente manera:
- En forma de pera: La grasa se acumula en la cadera y en muslos. Este tipo de
obesidad se relaciona con várices y dolor de rodilla.
- En forma de manzana: La grasa se distribuye más en el abdomen. Este tipo de
obesidad predispone a desarrollar enfermedades no transmisibles como
diabetes, presión alta, cáncer de colon, mama o endometrio, elevación de grasas
en la sangre (colesterol y triglicéridos), infartos y embolias entre otras, que
pueden desencadenar muerte prematura.
Mida la circunferencia de su cintura para identificar y prevenir estos riesgos. La
medición de la cintura la puede hacer en su casa todas las veces que quiera para
que lleve una vigilancia estrecha

Pasos para medirse la cintura


 Utilice una cinta métrica Con la cintura
descubierta y parado con los pies juntos, las
puntas ligeramente separadas, brazos a los
lados y el abdomen relajado
 Coloque la cinta métrica en el punto medio
entre la última costilla y el borde superior del
hueso de la cadera, sin presionar
 Haga una inspiración profunda y al momento
de sacar el aire, tome la medida en
centímetros (cm).

Si el resultado es mayor El riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles es alto,


cambie malos hábitos de alimentación y evite alimentos ricos en grasa, colesterol y
azúcares refinados, realice actividad física de 30 a 60 minutos diarios y beba agua simple
potable.
Sobrepeso y obesidad

El sobrepeso y la obesidad se caracterizan por el incremento del peso corporal debido a


una mayor acumulación de grasa en el organismo. Las principales causas involucradas en
su desarrollo son: tener una alimentación con alto contenido en grasas y azúcares
refinados, así como a la falta o nula práctica de actividad física.

Actualmente se considera al sobrepeso y la obesidad un problema de Salud Pública, ya


que de cada 10 adultos mayores, tienen sobrepeso u obesidad.

El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades no


transmisibles como diabetes, presión alta, elevación de grasas en sangre (colesterol y
triglicéridos), infartos, embolia, algunos tipos de cáncer, entre otras, así como muerte
prematura.

La forma correcta de prevenir y controlar el sobrepeso y la obesidad es tener una


alimentación correcta beber agua simple potable y practicar diariamente actividad física.

Control del sobrepeso y la obesidad

 La mejor manera de perder el exceso de peso debe ser lenta, gradual y progresiva; la
pérdida rápida con dietas rigurosas o fórmulas mágicas llevan al fracaso y a
descompensaciones orgánicas.
 Acuda con su médico familiar para recibir indicaciones del tratamiento que debe seguir
para alcanzar y mantener un peso adecuado.
 Asista a las sesiones educativas sobre alimentación correcta y actividad física en su
Unidad de Medicina Familiar.
 Solicite a la trabajadora social le incorpore a un grupo de ayuda de sobrepeso y
obesidad.
 Además en el Centro de Seguridad Social, le enseñarán a preparar comidas nutritivas
de bajo costo y a realizar un programa de actividad física.
 Durante el control del sobrepeso y la obesidad se recomienda pesarse y medir la cintura
cada quince días para valorar la evolución.

Conclusiones

 El envejecimiento es una trayectoria biológica, un proceso orgánico y universal que


determina cambios decisivos, tanto en la constitución y funcionalismo del organismo
como en el comportamiento y en la manera de estar en el mundo.
 La tendencia al envejecimiento de las poblaciones es una evidencia. En Cuba se prevé
que el colectivo de mayores de 65 años estará, en el 2021, por encima del 20% de la
población.
 La percepción de la salud de este colectivo es subjetivamente positiva (40 al 60%),
especialmente entre los hombres, pero objetivamente negativa cuando se mide por
parámetros adecuados.
 Una tercera parte de los mayores de 65 años se caen una vez al año siendo la
desnutrición un factor de riesgo de las caídas.
 La valoración nutricional reglada, de acuerdo con los protocolos establecidos, no es una
práctica habitual, pese a su interés para mantener a los mayores en las mejores
condiciones de salud.
 El envejecimiento afecta a todos los sujetos pero las normas de carácter general deben
personalizarse porque existen grandes diferencias entre los individuos en función de su
genética, el estilo de vida, práctica de una vida activa, hábitos alimentarios y la
presencia de hábitos, en mayor o menor medida, en relación con el tabaco el alcohol y
las drogas.
 La interrelación alimentación-vejez es múltiple y afecta directa o indirectamente a
distintos sistemas y aparatos, fundamentalmente a los cambios del aparato digestivo.
 Las deficiencias en los sentidos, en especial el gusto y el olfato son responsables de
muchas inapetencias que desembocan en malnutrición.
 Algunos de los aspectos más interesantes, en relación con la nutrición, a tener en
cuenta son los requerimientos energéticos y su distribución entre micronutrientes ; las
recomendación es en micronutrientes con especial énfasis en la vitamina D y el calcio.
 El consumo de agua en los ancianos es “el más esencial de los alimentos”.
 Las interferencias entre nutrientes y fármacos constituyen un problema a tener en
cuenta dado el consumo abusivo que, en muchas ocasiones sin control, están haciendo
los mayores.

Bibliografía

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[citado 15 abr. 2016];11.(22):[aprox. 7 p.] Disponible en:
http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-40782015000200001 Citado por:
Milagros Isabel Collazo Ramos1, Jorge Luis Calero Ricardo