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El dinero no compra la felicidad

La autorrealización

• Cuando Maslow propuso su pirámide seguramente se detuvo a reflexionar sobre los temas en los
que los grandes pensadores –y también los no tan grandes– han disertado desde que la humanidad
es lo que es; la propia naturaleza del ser humano es un tema que es per se inagotable, y de la cual
solamente podemos digerir una pequeña parte a la vez.

• La suma de esas porciones ha generado el acervo más grande de conocimiento sobre la materia,
acumulado a lo largo de la existencia. En la cumbre de la pirámide está la autorrealización, con los
escalones necesarios para conseguirla. En mi experiencia, esa visión se acerca a la correcta, pues el
modelo que Abraham Maslow propuso tenía la finalidad de describir la motivación.

El papel del dinero

• La mayor parte de los que emprenden lo hacen con la intención de resolver diversas necesidades,
que paradójicamente parecen reducirse a la búsqueda de un único satisfactor: el dinero. Si bien el
dinero es un elemento que puede resolver una gran cantidad de necesidades, no es lo más impor-
tante, aunque en la búsqueda de éxito y en la práctica de las normas sociales ocupa un lugar
preponderante y definitivo.

• Pero siendo la naturaleza humana trascendente, que es movida por un alma y por una inteligencia
propias –elementos incorpóreos, no materiales–, es bastante lógico saber que el dinero y los bienes
materiales no son suficientes para satisfacer las necesidades de orden superior en el hombre, condi-
ción necesaria para la autorrealización y la felicidad. Entonces, ¿por qué sucumbir ante las presiones
que el mundo material nos impone?

• En definitiva no podemos eludirlas en nuestra realidad, pero sí ordenar nuestras prioridades. He


conocido empresarios que perseguían la riqueza como fin predominante, y al conseguirla se han
encontrado frustrados, perdidos e insatisfechos; se preguntan con profunda inquietud: ¿cuánto es
suficiente?

Las prioridades

• Ordenar las prioridades implica que los valores personales estén alineados y fuertemente, funda-
mentados en la mente de quien pretende emprender. Se deben conocer las herramientas persona-
les con las que se cuenta y definir los medios que se usarán en la empresa.

• Generar utilidades es un fin de las organizaciones lucrativas, pero es muy pobre y aporta poco a la
realización y a la trascendencia humana. Descubrir los satisfactores que resuelven las necesidades
del espíritu en la vida ordinaria es una tarea que sólo los más afortunados pueden conseguir y que
repercute en la vida del negocio, y de lo que se propongan hacer en la vida.

El dinero no compra la felicidad. El Horizonte. Junio 10, 2015. http://elhorizonte.mx/a/editorial/9235