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Concepción, 9 de junio de 2008.

Visto:

Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de su motivo 40º, que se elimina. En el


considerando 26º, párrafo primero, se elimina el nombre "Héctor" escrito por primera vez y
la referencia a la fs.210, 215 y 216 se sustituye por la fs.310, 315 y 316, respectivamente.
En el fundamento 27º la cita a la fs.205, 207 y 214 se reemplaza por la de fs.305, 307 y
314. En el considerando 28º, acápite tercero, se trueca "Juan" por "Javier" y las menciones
a las fs.222 y 227 se muda por las fs.320 y 326. En el raciocinio 29º las referencias a las
fs.237 y 253 se cambia por las de fs.337 y 353, respectivamente. Y se tiene en su lugar y,
además, presente:

1) Que estos autos han sido elevados en apelación de la sentencia de fecha 27 de junio de
2007, que acogió la demanda deducida por diversos actores, sólo en cuanto condenó a los
demandados Juan Ricardo de la Rosa Fierro y Corpbanca S.A. a pagar solidariamente lo
siguiente:

a) A doña María Guacolda Ancalao Marihuen, por sí y en representación de su hijo Adolfo


Alejandro Ancalao Ancalao, a Marco Adolfo y Rodrigo Hernán Ancalao Ancalao, la suma
de $10.000.000 a cada uno por concepto de daño no patrimonial y $6.800.000 por daño
emergente.

b) A don Juan Alberto Lazcano Gutiérrez $100.000.000, a su cónyuge doña Sabina Mireya
Palma Suazo y a sus hijos Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano Palma $10.000.000 a cada
uno por perjuicios no patrimoniales.

c) Las indemnizaciones a los menores Adolfo Ancalao Ancalao, Alberto Andrés y Juan
Felipe Lazcano Palma se pagarán depositándolas en el BancoEstado hasta su mayoría de
edad.

d) A la actora doña Marta Ávila Ávila $30.000.000 por perjuicio no patrimonial y


$6.500.000 por daño emergente.

e) A Juan Ramón Navarro Vergara, Víctor Hugo Rivera Medina y Héctor Rodrigo Lincopi
Chule $15.000.000 a cada uno por daño extrapatrimonial.
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f) Y al actor José Manuel Figueroa Lagos $5.000.000 por su pretium doloris.

Las sumas indicadas en las letras precedentes se pagarán con reajustes e intereses en la
forma indicada en dicho fallo, no condenándose en costas.

2) Que el apoderado del demandado Corpbanca se alzó contra la sentencia de primer grado
expresando que ella causa agravio a su parte al no haber acogido su excepción fundada en
que el artículo 174 de la Ley de Tránsito, que consagra la responsabilidad solidaria del
conductor y el propietario del camión causante del accidente, se refiere sólo al propietario
detentador del vehículo, que está en posición de usarlo por sí mismo o de autorizar o al
menos conocer que sea usado por un conductor determinado en fecha determinada, y no al
propietario no detentador del mismo, que, por el contrario, no se halla en situación de
adoptar ninguna de esas actitudes.

3) Que sobre el punto no cabe más que reiterar lo expresado por el juez a quo, en el sentido
que la norma en cuestión no hace la distinción que pretende el apelante. La responsabilidad
solidaria atribuida por la ley al propietario del vehículo por los daños y perjuicios causados
a terceros, en su texto vigente a la fecha de los hechos, reconoce como únicos casos de
exclusión de esa responsabilidad el hecho que el titular del dominio pruebe que el vehículo
fue usado sin su conocimiento o autorización expresa o tácita. (…)

4) Que esta misma parte añadió en su escrito de apelación que el sentenciador había
concluido que los daños materiales y morales demandados tendrían caracteres de certeza y
realidad, lo que en su opinión no se ajusta a derecho por cuanto, tratándose de los primeros,
no aparece descrita ni probada la destrucción total de los respectivos vehículos o su
destrucción parcial, y, en el caso de los segundos, no aparecen descritos ni probados los
elementos particulares de la pretendida aflicción psíquica de cada demandante.

A tales proposiciones expresadas en forma genérica debe decirse también del mismo modo
que las afirmaciones del apelante no son efectivas, pues a partir del considerando 26º el
sentenciador describió y analizó pormenorizadamente los hechos constitutivos de los daños
materiales y morales que cada uno de los perjudicados alegó haber sufrido y demandó, de
suerte que las alegaciones formuladas por dicha parte deben ser desechadas.

(…)

6) Que este demandado sostuvo también que la sentencia le agraviaba al concluir que sería
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admisible el resarcimiento del daño moral por aflicción ajena en caso de resultado lesiones
corporales, lo que estimó no ajustado a derecho, ya que únicamente puede nacer acción
indemnizatoria para el lesionado sobreviviente y no para terceros.

Obviamente la alegación está referida a la demanda deducida por la cónyuge e hijos del
lesionado Juan Alberto Lazcano Gutiérrez, pero no es cierto que accionen reclamando
indemnización por el daño ajeno, sino por el daño propio que le ha causado a la familia la
invalidez total del marido y progenitor, como claramente se desprende del examen de la
demanda, concretamente de lo expuesto en fs. 91 y 92, en que el actor Lazcano Gutiérrez
expresa que “además de accionar por su propio daño moral lo haré por el daño moral
sufrido por cada uno de mis hijos que debido a su corta edad a la época del accidente,
recordarán a su padre como un inválido, a quien había que hacerle todo, incapaz siquiera de
llevarlos al colegio o jugar con ellos, o sentarme a la mesa por mí mismo”, y en que Sabina
Mireya Palma Suazo expresa que “Saber y conformarme que deberé atender de por vida a
mi marido, que no volverá a caminar" mi vida ha dado un vuelco, he debido postergarme
en diversos planos, dedicarme al cien por ciento a mi marido, incluso más que a mis hijos
porque ellos al ser sanos por la gracia de Dios, y autosuficientes implican menos
dedicación que un enfermo”.

7) Que a su vez el apoderado de los actores también se alzó contra la sentencia de primer
grado manifestando que ésta les ha causado un profundo agravio al fijarse indemnizaciones
que no se condicen con el grave dolor, sufrimiento y consecuencial daño moral y físico de
sus representados, ya s a por su calidad de víctimas directas o por repercusión.

Explicó que respecto de la demandante María Guacolda Ancalao Marihuen y sus hijos
Adolfo Alejandro, Daniel Fernando, Marco Adolfo y Rodrigo Hernán Ancalao Ancalao, no
se les ha ponderado su gran sufrimiento y dolor por la ausencia de su cónyuge, padre y
sostén del hogar, así como tampoco se consideró el lucro cesante constituido por lo que la
víctima dejó de percibir en su condición de micro empresario por los 18 años que le
restaban de vida laboral. Indicó que en el caso de Juan Alberto Lazcano Gutiérrez no se
ponderó que quedó con graves secuelas de por vida, padeciendo de invalidez absoluta, así
como tampoco el lucro cesante por los 26 años de trabajo que le quedaban, ni la verdadera
dimensión de los daños sufridos por su esposa e hijos. Agregó que respecto de sus hijos
Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano Palma no se ponderó el daño de ver a un padre
inválido de por vida.

En relación a Sabina Mireya Palma Suazo indicó que no se ponderó el daño profundo de
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esta persona, tratándose de una ofendida por repercusión, quien deberá cuidar de por vida a
su cónyuge inválido Juan Lazcano Gutiérrez.

Y en lo que respecta a Marta Ávila Ávila adujo que se trataba de una persona que perdió a
su hijo Róbinson Muñoz Ávila, y que ella misma tuvo lesiones propias, por lo que su daño
moral es doble.

En relación a los hijos y hermanos de la referida víctima, Gonzalo Alejandro, Yanet Marisol
y Rodrigo Enrique Muñoz Ávila, alegó que el fallo los había excluido del daño moral
recurriendo a normas de derecho sucesorio, lo que no puede tener acogida, pues ninguna
norma puede tener rango superior a la Constitución, donde encuentra reposo el daño moral
para todas las personas, sin distinción; señaló que ellos tienen daño moral por la muerte de
su hermano en el accidente de marras.

Agregó que respecto de José Manuel Figueroa Lagos, Víctor Hugo Rivera Medina, Juan
Ramón Navarro Vergara y Héctor Rodrigo Lincopi Chule, tampoco se ponderaron
adecuadamente sus lesiones y traumas.

Si bien reclamó que la sentencia hubiese dispuesto que la indemnización de los menores
Adolfo Ancalao Ancalao, Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano Palma se depositara en el
Banco del Estado, hoy Banco Estado, no formuló petición concreta al respecto.8) Que,
consecuentemente, solicitó que las sumas demandadas por concepto de indemnización de
daños y perjuicios fuesen elevadas a los siguientes montos, que deberán pagar
solidariamente los demandados José Ricardo de la Rosa Fierro y Corpbanca S. A.:

Para María Guacolda Ancalao Marihuen $100.000.000 por el daño causado por la muerte
de su cónyuge y $247.802.112 para sí y sus hijos por concepto de lucro cesante y
$6.800.000 por la pérdida total del minibús adquirido por el causante.

Para sus hijos Adolfo Alejandro, Daniel Fernando, Marco Adolfo y Rodrigo Hernán
Ancalao Ancalao la cantidad de $100.000.000 para cada uno.

Para José Manuel Figueroa Lagos solicitó la suma de $50.000.000 a titulo de daño moral
por las lesiones menos graves que padeció a raíz del accidente.

Para Juan Alberto Lazcano Gutiérrez $1.000.000.000 por daño moral y $22.910.472 a titulo
de lucro cesante, y para Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano Palma la suma de
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$300.000.000 para cada uno por daño moral.

Para Sabina Mireya Palma Suazo y Víctor Hugo Rivera Medina la cantidad de
$300.000.000 para cada uno por daño moral.

Para Marta Ávila Ávila la cantidad de $200.000.000 por daño moral derivado de la muerte
de su hijo Róbinson Muñoz Ávila y $100.000.000 por su propio daño moral a raíz de las
lesiones recibidas en el accidente y $6.500.000 por pérdida de la camioneta de Róbinson
Muñoz Ávila.

Para Gonzalo Alejandro, Yanet Marisol y Rodrigo Enrique Muñoz Ávila $100.000.000 para
cada uno por concepto de daño moral originado por la muerte de su hermano Róbinson
Muñoz Ávila.

Para Juan Ramón Navarro Vergara y Héctor Rodrigo Lincopi Chule la suma de
$100.000.000 a cada uno a titulo de daño moral por las graves lesiones recibidas en el
accidente.9) Que aunque reclamó que la sentencia no hubiese condenado a los demandados
al pago de intereses y reajustes desde la fecha de notificación de la demanda (Vid fs.509),
en la petitoria del recurso solicitó que las indemnizaciones sean pagadas con reajustes e
intereses desde la fecha de dictación del fallo.

Al respecto debe decirse que lo decidido por el juez a quo es correcto, por cuanto,
habiéndose regulado la indemnización por los daños y perjuicios en la sentencia definitiva,
los reajustes, que tienden a mantener el poder adquisitivo de la moneda, deben otorgarse en
la forma señalada en su considerando 39º, y los intereses desde que el deudor se encuentre
en mora de solventarlos, lo que ocurrirá justamente cuando la sentencia adquiera su
condición de firme o ejecutoriad y de este modo sean ellos exigibles.

10) Que en relación al lucro cesante demandado tanto por el actor Juan Alberto Lazcano
Gutiérrez como por los herederos de Adolfo Domingo Ancalao Ancalao, cabe señalar que,
como ya lo ha resuelto esta Corte (Rol Nº5.340-2003), para que un perjuicio sea
indemnizable debe ser cierto tanto en su existencia como en su extensión, sin que sea
posible reparar daños hipotéticos que, al menos en el devenir del tiempo, quedan sujetos a
incertidumbre, pues no se sabe si van a ocurrir o no. En la especie, el lucro cesante
demandado se sustenta en la sobrevida de las víctimas y en la estabilidad de sus empleos y
actividades lucrativas, hechos inciertos ya que la posible prolongación de la vida de un ser
humano no pasa de ser una hipótesis. Por otra parte, no basta la simple estimación de la
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probable duración de la vida laboral de las víctimas para inferir de ello lo que habrían
dejado de percibir por la ocurrencia del siniestro, toda vez que existen numerosas
eventualidades, como circunstancias personales, situaciones de la empresa y del mercado,
despidos, enfermedades, etc., que pueden influir en la permanencia del trabajo y que, por el
sólo hecho de suceder, desbaratan todo cálculo hecho con anterioridad, razones que
resultan suficientes para desestimar estos cobros formulados en la demanda, esto es,
respecto de las cantidades de $22.910.472 y $247.802.112, respectivamente.

11) Que, enseguida, como cuestión previa debe decirse que la muerte de una persona
acarrea generalmente consecuencias en los intereses y afectos de quienes le sobreviven,
esto es, ser causa de un daño extra patrimonial, y por ello este daño no requiere prueba
tratándose de personas que por encontrarse unidas a la víctima por estrechos vínculos
afectivos es de presumir que lo padecen, porque lo normal, lo corriente, lo ordinario, es que
así ocurra, pero para que la indemnización sea procedente se requiere que al menos se
acrediten los hechos y circunstancias que demuestren la existencia de esos vínculos, como
sucede con la calidad de padres, hijos, cónyuge, et c., de la víctima. Es natural que en tales
casos los sobrevivientes sufran dolor, pena, impotencia, rabia, desesperación y toda clase de
padecimientos y hasta enfermedades, que indudablemente afectan, porque es lo normal, la
integridad psíquica de los dolientes.

Lo mismo ocurre respecto de quienes por acción de terceros o por accidentes sufran
atentados a su integridad física, porque en estos casos es natural y normal que las personas
experimenten padecimientos físicos y morales, con repercusión en sus parientes más
cercanos, que por lo mismo es de presumir la existencia de estrechos lazos de afectos entre
ellos, a condición, evidentemente, que la existencia de tales vínculos sean probados.12)
Que en lo que respecta a María Guacolda Ancalao Marihuen, viuda de Adolfo Domingo
Ancalao Ancalao, estos sentenciadores estiman que la indemnización de su perjuicio extra
patrimonial debe ser aumentada a los $100.000.000 pedidos por su apoderado, alza que se
justifica en razón de que el fallecido era el marido de la actora y el sostén del hogar, quien
dejó un hijo pequeño, de ocho años de edad a la fecha de los hechos, según consta del
certificado de nacimiento de fs.11, y lo refrendan, además, los testigos Moisés Escalona
Cruces, Víctor González González y Héctor Guevara Torres, quienes a fs.310, 315 y 316,
señalan, el primero, que a la actora la han observado en aislamiento y poco participativa en
las reuniones de curso del menor; el segundo dijo que el marido era quien aportaba los
recursos para el grupo familiar, tenían un almacén que tuvieron que cerrar porque quedaron
desmoralizados; el último declaró haber observado el decaimiento de la familia, quedando
muy quebrantada doña María. Todo lo anterior no hace más que ratificar la existencia del
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padecimiento psíquico de la actora frente a la pérdida de su marido.

13) Que en relación a Sabina Mireya Palma Suazo se estima también justo y prudente
aumentar la indemnización por daño moral a la suma pedida por su apoderado, esto es, a
$300.000.000, pues es de toda evidencia que ha debido significar para ella un gran
sufrimiento psíquico el estado en que debido al accidente quedó su marido, incapaz de
valerse absolutamente por sí mismo, y a quien debe y deberá prodigarle cuidados y
atenciones por todo el tiempo que le reste de vida.14) Que también debe aumentarse la
indemnización acordada para Marta Ávila Ávila en lo que se refiere a su propio daño moral
originado tanto por la circunstancia de perder un hijo "Róbinson Alexis Muñoz Ávila-
como por el sufrimiento psíquico que le provocaron sus propias lesiones recibidas en el
accidente, pues, de acuerdo a la declaración del médico legista Juan Zuchel Matamala
prestada en el juicio criminal, según consta a fs.45 de estos autos civiles, sufrió fractura de
costillas y muñeca izquierda. Esta indemnización se regula prudencialmente en
$200.000.000, comprensiva de ambos daños.

15) Que, ahora bien, en lo que respecta a la indemnización por daño moral ocasionado a
Juan Alberto Lazcano Gutiérrez, su apoderado solicitó por este concepto la cantidad de
$1.000.000.000, suma que a juicio de estos sentenciadores resulta bastante
desproporcionada, pues, si bien su padecimiento, constituido por su absoluta incapacidad
para valerse por sí mismo, en modo alguno podría repararse con determinada suma de
dinero, cualquiera que ella fuese, frente a la necesidad de regular el quantum de la
indemnización en una cantidad que en cierta forma compense el sufrimiento, puede servir
de parangón indemnizaciones que para casos semejantes se han regulado en otros procesos,
como, por ejemplo, el caso a que se refiere la sentencia acompañada a fs.445 por el propio
apoderado de los actores, en que la indemnización por el daño moral de una víctima de
accidente, que sufrió invalidez total, se reguló en $300.000.000. Sin embargo, existe el
inconveniente de que al apelar contra la sentencia de primer grado que reguló la
indemnización de este ofendido en $100.000.000, el apoderado del actor pidió que la suma
por ese concepto se aumentara a $1.000.000.000 sin facultar a este tribunal para fijar una
suma menor. Como es la apelación la que fija la competencia de esta Corte, el tribunal no
podría regular una suma inferior a la pedida por el recurrente, porque si lo hiciera, incurriría
en el vicio de ultra petita por otorgar una cantidad distinta a la solicitada. Así por lo demás
lo ha resuelto también la Excma. Corte Suprema, como puede verse en los fallos roles
3.227-2003, 5.682-2003 y 396-2004.

16) Que para los hijos del fallecido Adolfo Domingo Ancalao Ancalao -Adolfo Alejandro,
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Daniel Fernando, Marco Adolfo y Rodrigo Hernán Ancalao Ancalao-, su apoderado solicitó
en la apelación elevar la indemnización por daño moral a $100.000.000 para cada uno; para
los hijos de Juan Alberto Lazcano Gutiérrez "Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano
Palma-, el mismo apoderado y en la misma oportunidad pidió aumentar a $300 .000.000
para cada uno la indemnización por daño moral.

Estimando esta Corte que los montos solicitados por ese concepto son también exagerados,
primero, porque todos los hijos de Adolfo Domingo Ancalao Ancalao, con excepción de
Adolfo, son mayores de edad y han podido afrontar con mayor entereza la pérdida de su
padre, y segundo, porque a la fecha de los hechos Adolfo Ancalao tenía 8 años de edad, y
Alberto Andrés y Juan Felipe Lazcano Palma 9 y 8 años, respectivamente, de suerte que sin
desconocer la lesión a la esfera espiritual de cada uno de ellos con motivo de la trágica
pérdida de su padre, el impacto emocional que debieron sufrir por ese hecho ha debido ser
menor, atendidas sus edades. Además, la propia sentencia citada anteriormente puede servir
de indicio a la hora de determinar indemnizaciones. Pero al igual que en el caso referido en
el considerando precedente, el apelante no facultó al tribunal para regular una
indemnización inferior a la pedida en su escrito, pero mayor a la determinada por el juez de
primer grado, que fue de $10.000.000 para cada uno, de suerte que esta Corte carece de
competencia para establecer una suma distinta a la pedida por el apelante.

17) Que en la misma situación se encuentra el caso de las indemnizaciones demandadas por
daño moral en favor de los hermanos de la víctima Róbinson Muñoz Ávila, que falleció en
el accidente, que fueron rechazadas por la sentencia del a quo. El apelante solicitó para
cada uno de ellos la cantidad de $100.000.000 por ese concepto, lo que no se compadece
con lo regulado por la sentencia de primer grado en favor de los hijos de una de las
víctimas fallecidas, pero como no se dio competencia al tribunal para resolver una cantidad
inferior a la pedida en la apelación, y aunque no se comparte el razonamiento del juez a quo
para rechazarlas, debe confirmarse la sentencia en esta parte.

18) Que referente a la indemnización por daño moral reclamada por los actores Juan
Ramón Navarro Vergara, Héctor Rodrigo Lincopi Chule, Víctor Hugo Rivera Medina y
José Manuel Figueroa Lagos, consta de la sentencia acompañada a fs.38 y siguientes, que
el primero sufrió fractura de costilla y columna dorsal, de carácter grave, el segundo
fractura de clavícula izquierda, de carácter grave, el tercero fractura de columna dorsal y
golpe en la cabeza, de carácter grave, y el último contusión lumbar de carácter menos grave
(fs.52).
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Se estima que las cantidades reguladas en $15.000.000 para los tres primeros y en
$5.000.000 para el último, compensan debidamente el daño moral que sufrieron a
consecuencias de sus lesiones. Se confirmará, en consecuencia, la sentencia en este
extremo.

Por estos fundamentos y lo dispuesto en los artículos 1437 , 2316 , 2317 y 2329 del
Código Civil ; 144 , 186 y 189 del Código de Procedimiento Civil ; 174 de la Ley 18.290 ,
se confirma la sentencia de veintisiete de junio de dos mil siete, escrita a fs.484 y
siguientes, con declaración que se aumenta a $100.000.000 (cien millones de pesos) la
indemnización por daño moral en favor de doña María Guacolda Ancalao Marihuen, a
$300.000.000 (trescientos millones de pesos) la indemnización por daño moral regulada en
favor de doña Sabina Mireya Palma Suazo y a $200.000.000 la regulada por el mismo
concepto en favor de doña Marta Ávila Ávila.

Las sumas reguladas en esta instancia se pagarán con reajustes calculados entre el mes
anterior a la fecha de esta sentencia y el pago efectivo, con más intereses corrientes para
operaciones reajustables calculados entre el mes anterior a la fecha en que esta sentencia se
encuentre ejecutoriada y el pago efectivo.

Cada parte pagará sus costas del recurso.

Con el voto en contra del Ministro don Jaime Simón Solís Pino, quien no comparte los
razonamientos del voto de mayoría contenidos en los considerandos 15, 16 y 17 que no dan
lugar a aumentar la indemnización por concepto de daño moral basado en que no se facultó
al tribunal para fijar una suma menor, y como es la apelación la que fija la competencia, el
Tribunal no podría regular una suma inferior a la pedida por el recurrente, porque si lo
hiciera incurriría en el vicio de ultrapetita. Se tiene presente los siguientes fundamentos:

Si bien es cierto que el apelante pide como indemnización por daño moral únicamente las
sumas de $1.000.000.000, $100.000.000 y $100.000.000, respectivamente, ello no es óbice
para que el tribunal pueda fijar una suma inferior pero superior a la determinada por el a
quo, dado que si ha tenido competencia para rechazar la demanda de indemnización por
daño moral, no se divisa porqué no puede pronunciarse sobre un monto inferior o infra
petitio.

Para ello el disidente tiene presente, que el daño moral en el caso sub judice, tiene la
característica que se aprecia prudencialmente, lo que significa que se debe razonar con
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cautela, moderación, sensatez y buen juicio.

Entonces, el tribunal ha tenido la facultad, por una parte, de rechazar la indemnización de


perjuicio por daño moral, y por otra, acceder a la demanda por una suma, sin ir más allá del
monto de lo pedido, quedando delimitado el radio de acción del tribunal.

Lo anterior permite tomando en consideración la naturaleza de las lesiones y el evidente


daño moral sufrido, fijar prudencialmente una indemnización superior a la determinada por
el juez de primer grado, pero inferior a la solicitada en la apelación, así se satisface el fin
inmanente de todo juez, esto es, inherente, inseparable a la esencia de hacer justicia.

Se disipa de esta manera, la sombra del vicio de ultra petita.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del voto de mayoría del Ministro don Eliseo Araya Araya y el voto de minoría
de su autor.

Rol Nº1.599-2007.

A. ROL:5936-11 Corte Suprema (23 noviembre 2012)


Doctrina:

1.- El recurso de casación en el fondo que se analiza debe ser acogido, toda vez que la
crítica que se formula al fallo resulta efectiva, por cuanto no es posible en una acción
ordinaria de indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual que se acoja
la demanda si no se ha logrado precisar al menos las bases que permitan determinar y
cuantificar el perjuicio que se dice haber sufrido como consecuencia del hecho ilícito que
se atribuye a los demandados, vulnerándose de esta forma el inciso segundo del artículo
173 del Código de Procedimiento Civil al darle aplicación a un caso que no correspondía
hacerlo.

2.- En la especie, siendo el daño o perjuicio uno de los elementos constitutivos de la


responsabilidad extracontractual invocada -y supuesto necesario y esencial de la misma-
debe ser acreditado oportunamente en todos sus aspectos, esto es, naturaleza, especie y
monto para que el hecho antijurídico, doloso o culpable, dé origen a aquélla, o al menos la
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determinación de las bases que permitan su liquidación. Sin su concurrencia no puede


surgir la obligación de indemnizar. La mera existencia de la conducta antijurídica y del dolo
o la culpa, sin que se pruebe el daño o perjuicio causado o las bases de su determinación,
carece de toda relevancia y aptitud para generar efectos civiles.

3.- En un juicio que tiene por único objeto discutir la obligación de indemnizar perjuicios
en sede de responsabilidad extracontractual, si éstos no son alegados y comprobados -lo
que supone en contrario litigar sobre su especie y monto o al menos sobre las bases que
sirvan para su liquidación en la etapa de ejecución del fallo- no podría acogerse la
demanda, porque faltando uno de sus elementos esenciales dicha responsabilidad civil no
queda configurada y su existencia no puede ser declarada. El daño pasa a ser así un
presupuesto ineludible de la acción.

4.- La reserva solicitada es improcedente si dada la naturaleza de la acción incoada no se


determina o precisa al menos las bases que sirvan de sustento para la cuantificación de los
perjuicios cuya indemnización se pretende. En consecuencia al faltar la debida precisión o
la debida base para la determinación de uno de los elementos de la responsabilidad civil
extracontractual, cual es el daño ocasionado con el hecho ilícito, la demanda deducida no
puede prosperar.

Fallo:

Santiago, 23 de noviembre de 2012.-

Vistos:

En estos autos Rol N° 5936-2011 caratulados "Corporación Nacional del Cobre con Cruz
Ramos Arturo y otros", sobre juicio ordinario de indemnización de perjuicios, los
demandados han deducido recurso de casación en el fondo en contra de la sentencia de la
Corte de Apelaciones de Antofagasta que confirmó la de primera instancia que acogió la
demanda en todas sus partes, con costas.

Se trajeron los autos en relación.

Considerando:

Primero: Que los recurrentes sostienen que la sentencia impugnada ha incurrido en error de
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derecho que amerita su invalidación por cuanto plantean que conforme a la demanda la
acción intentada por CODELCO, División CODELCO Norte, fue de indemnización de
perjuicios por responsabilidad civil extracontractual o aquiliana y en su petición se solicitó,
de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 235 N° 6 en relación al artículo 173 ambos del
Código de Procedimiento Civil, hacer reserva del derecho para discutir el monto de los
perjuicios en la etapa de ejecución del fallo. Sin embargo, el artículo 173 citado es una
disposición que sólo es aplicable cuando se trata de una indemnización de perjuicios
proveniente de la infracción de obligaciones de carácter contractual y no una reparación de
un daño proveniente de un delito o cuasidelito, como ocurre en este caso. Agregan que
según se ha sostenido por la jurisprudencia el artículo 173 del Código de Procedimiento
Civil tiende a evitar que en ciertos casos una sentencia dé origen a otro juicio que sea una
consecuencia del que ella falla, por lo que sólo tiene aplicación a prestaciones de índole
contractual. De esta forma -expresan- se vulneró la norma citada por cuanto el tribunal de
alzada debió rechazar la acción intentada por haberse planteado en forma errónea pues no
podía sustentante en el artículo 173 aludido para obligaciones provenientes de un delito o
cuasidelito civil, como ocurrió en la litis, lo que no se hizo.

Segundo:Que al explicar cómo los errores de derecho han influido en lo dispositivo del
fallo indican que de haberse aplicado correctamente el inciso segundo del artículo 173 del
Código de Procedimiento Civil, necesariamente debió rechazarse la demanda ya que no
podía reservarse para otro juicio diverso, de cumplimiento del fallo o declarativo, la
determinación y cuantificación de los perjuicios que se reclamaban.

Tercero: Que son hechos de la causa fijados en la instancia (motivos undécimo y décimo
cuarto de la sentencia de primer grado) los siguientes:

a) Los demandados el 16 de mayo de 2009, a las 00:55 horas, bloquearon la puerta N° 2 y


cerraron con cadenas y candados los acceso a los recintos industriales y los portones de
salida y con ello impidieron la entrada de buses que transportaban trabajadores quienes
debían iniciar su jornada laboral y este bloqueo duró hasta las 08:00 horas; y el 19 de mayo
de 2009, a eso de las 04:00 horas, nuevamente cerraron la puerta N° 2 y atravesaron un
vehículo entorpeciendo las dos vías de ingreso a la División Chuquicamata, luego cerraron
la puerta N° 4, interrumpieron la vía interna que conduce desde la planta de tratamientos de
minerales en pila a esa puerta, debiendo intervenir Carabineros para restablecer el flujo
vehicular normalizándose las actividades a las 07:30 horas.

b) La normalidad en el trabajo minero está constituida por el cumplimiento de horarios de


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labores por parte de los trabajadores, así como de las tareas que sus contratos les asignan,
de tal manera que es posible presumir que si en dos oportunidades se impide el ingreso de
vehículos que transportan trabajadores, insumos, productos propios, etcétera al lugar de
destino que era la División CODELCO Norte, la actora sufrió perjuicios.

c) Los perjuicios sufridos se traducen en daño emergente constituido por la parte de las
remuneraciones que debe pagar a los trabajadores que en las dos oportunidades se vieron
impedidos de laborar y lucro cesante porque durante las perturbaciones o bloqueos no pudo
desarrollar su producción de cobre ydemás minerales o subproductos en los niveles
programados, sufriendo pérdidas.

d) Los daños reclamados existieron ya que de no haber mediado el hecho atribuido a los
demandados consistente en el bloqueo de puertas y vías de acceso a la Mina Chuquicamata,
es de toda evidencia que los trabajadores, proveedores, etcétera habrían cumplido sus
horarios y contratos de trabajo, y la situación de la actora habría sido mejor y en cuanto al
lucro cesante existe certeza razonable que habría obtenido ganancia.

Cuarto: Que conforme a tales hechos, los magistrados del grado sostuvieron que concurrían
los requisitos de la responsabilidad extracontractual por cuanto existió un hecho ilícito que
provocó perjuicios a la demandante, ya que los demandados actuaron fuera de toda norma,
originando daños que provienen de haber alterado el normal y rutinario desenvolvimiento
del quehacer del trabajo o actividad de la actora, y en atención a que los daños reclamados
existieron, junto con acoger la demanda se hizo reserva de la determinación y
cuantificación de los perjuicios para otro momento de acuerdo a lo previsto en el artículo
173 inciso segundo del Código de Procedimiento Civil.

Quinto: Que conforme a lo expuesto, corresponde dilucidar si procedía acoger la pretensión


de la demandante de hacer reserva para otro juicio o etapa de la determinación y
cuantificación de los perjuicios, conforme al inciso segundo del artículo 173 del Código de
procedimiento Civil.

Sexto: Que lo anterior exige revisar desde luego lo que dispone el artículo 173 del Código
de Procedimiento Civil:"Cuando una de la partes haya de ser condenada a la devolución de
frutos o a la indemnización de perjuicios, y se ha litigado sobre su especie y monto, la
sentencia determinarála cantidad líquida que por esta causa deba abonarse, o declarará sin
lugar el pago, si no resultan probados la especie y el monto de lo que se cobra, o, por lo
menos, las bases que deban servir para su liquidación al ejecutarse la sentencia."
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"En el caso de que no se haya litigado sobre la especie y el monto de los frutos o perjuicios,
el tribunal reservará a las partes el derecho de discutir esta cuestión en la ejecución del fallo
o en otro juicio diverso.".

Séptimo: Que, en seguida, cabe precisar varios conceptos a propósito de la citada norma.
En primer lugar, que ella plantea dos hipótesis distintas, dependiendo de si en el juicio de
que se trate se litigó o no sobre la especie y monto de los perjuicios cuyo resarcimiento se
demanda. En el primer caso -regulado en el inciso primero- el actor los probará conforme a
las reglas generales o, a lo menos, acreditará las bases para su liquidación.

En el segundo caso -tratado en el inciso dos- tiene lugar la reserva del derecho a discutir la
especie y monto en una etapa posterior al juicio, cual es la de cumplimiento de la sentencia
que en él recaiga.

Octavo: Que en la especie, siendo el daño o perjuicio uno de los elementos constitutivos de
la responsabilidad extracontractual invocada -y supuesto necesario y esencial de la misma-
debe ser acreditado oportunamente en todos sus aspectos, esto es, naturaleza, especie y
monto para que el hecho antijurídico, doloso o culpable, dé origen a aquélla, o al menos la
determinación de las bases que permitan su liquidación. Sin su concurrencia no puede
surgir la obligación deindemnizar.La mera existencia de la conducta antijurídica y del dolo
o la culpa, sin que se pruebe el daño o perjuicio causado o las bases de su determinación,
carece de toda relevancia y aptitud para generar efectos civiles. Además, si en el juicio no
se comprueba la existencia del daño o perjuicio o las bases para cuantificarlo no cabe
verificar la concurrencia de la relación de causalidad entre la conducta dolosa o culposa y el
daño, ya que si se desconoce al menos las bases para su determinación mal puede saberse si
ello está unido causalmente con el hecho doloso o culposo, lo que impide por cierto dar por
establecida esta clase de responsabilidad.

Noveno: Que de lo anterior se colige que en un juicio que tiene por único objeto discutir la
obligación de indemnizar perjuicios en sede de responsabilidad extracontractual, si éstos no
son alegados y comprobados -lo que supone en contrario litigar sobre su especie y monto o
al menos sobre las bases que sirvan para su liquidación en la etapa de ejecución del fallo-
no podría acogerse la demanda, porque faltando uno de sus elementos esenciales dicha
responsabilidad civil no queda configurada y su existencia no puede ser declarada. El daño
pasa a ser así un presupuesto ineludible de la acción.
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Décimo: Que lo anterior se desprende claramente de diversas disposiciones sustantivas. El


artículo 1437 del Código Civil establece las fuentes de las obligaciones, entre las que
menciona a las que nacen "a consecuencia de un hecho que ha inferido injuria o daño a otra
persona, como en los delitos y cuasidelitos", lo que trae como corolario que sin daño o
perjuicio no nace la obligación.A su turno, el artículo 2314 del mismo cuerpo legal reitera
el mismo concepto cuando impone la obligación de indemnizar al "que ha cometido un
delito o cuasidelito que ha inferido daño a otro". Otro tanto ocurre con los artículos 2315 ,
2316 , 2317 , 2318 , 2319 , 2323 , 2324 , 2325 , 2326 , 2327 , 2328 , 2329 , 2330 , 2331 ,
2332 y 2333 del citado Código.

Undécimo: Que en el caso de autos la demandante CODELCO en su libelo de demanda,


cuando se refirió a los perjuicios, sostuvo que había sufrido daño emergente consistente en
los costos que su parte d ebía asumir en aquella parte de las remuneraciones
correspondientes al tiempo en que sus dependientes se vieron impedidos de ingresar a
ejecutar las labores que en virtud de sus contratos de trabajo se encontraban obligados a
realizar, sin indicar cuántos y cuáles dependientes fueron los afectados, las labores que
debían ejecutar ni las remuneraciones que percibían por dichas faenas. También se sostuvo
que se había generado lucro cesante por cuanto de no mediar el hecho ilícito habría podido
producir cobre y demás minerales y subproductos en los niveles programados, sin precisar
cuál era la producción que se había programado para esos días y qué minerales o
subproductos eran los que se iban a producir.

Por su parte los demandados desde un comienzo cuestionaron esta indeterminación.Así


puede leerse a fojas 27 en la contestación a la demanda en la cual se reprocha que no se
precisa nidetermina en forma alguna los costos que dice haber sufrido la actora postulando
un daño eventual carente de toda certidumbre, determinación y precisión, sin indicar a qué
trabajadores se refiere, si es a toda la División o a alguna parte de ellos y qué parte de la
remuneración se pagó sin haberse trabajado.

Duodécimo: Que la sentencia impugnada si bien dio por establecida la existencia del daño
tampoco lo precisó ni sentó las bases para su cuantificación. Así habla de que el daño
emergente está constituido por la parte de remuneraciones que CODELCO debió pagar a
los trabajadores que en las dos oportunidades se vieron impedidos de laborar (considerando
undécimo) sin que se precise al menos la individualización de tales trabajadores. Esta
indeterminación es más ostensible cuando hace alusión al vocablo "etcétera" en el motivo
undécimo y décimo cuarto para referirse a los perjuicios.
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Décimo tercero: Que así la crítica que se formula al fallo resulta efectiva, por cuanto no es
posible en una acción ordinaria de indemnización de perjuicios por responsabilidad
extracontractual que se acoja la demanda si no se ha logrado precisar al menos las bases
que permitan determinar y cuantificar el perjuicio que se dice haber sufrido como
consecuencia del hecho ilícito que se atribuye a los demandados, vulnerándose de esta
forma el inciso segundo del artículo 173 del Código de Procedimiento Civil al darle
aplicación a un caso que no correspondía hacerlo.

Décimo cuarto: Que el error de derecho antes singularizado ha tenido influencia en lo


decisivo de la sentencia como quiera que condujo a acoger una demanda que debió ser
desestimada.

Décimo quinto:Que el abogado que compareció a estrados por la demandante sostuvo que
el error de derecho denunciado constituía una alegación nueva que no se había planteado
durante la controversia y que además no se había denunciado la violación de normas
decisoria litis, por lo que el recurso debía rechazarse.

Al respecto, cabe consignar que en lo que dice relación a que el yerro denunciado
constituya una alegación nueva, corresponde desestimar tal reproche como quiera que en la
contestación de la demanda a partir de fojas 27 los demandados cuestionaron la
indeterminación del daño que se dijo haber sufrido; luego a fojas 28 se reiteró que "los
daños en cuanto a su determinación patrimonial debe hacerse en concreto y no en abstracto
en términos tales que el sentenciador pueda utilizando un procedimiento lógico arribar a la
conclusión de cuál es el daño en concreto que sufrió la demandante, lo que naturalmente no
ocurre en la especie". Enseguida a fojas 29 expresa que "Para llegar a una determinación
precisa y concreta, debió la actora indicar cuánto produce cada uno de sus trabajadores,
cuánto le paga a cada uno de ellos, cuánto se vio disminuido en rendimiento de cada
trabajador y sobre qué valor tuvo que pagar respecto de un servicio no prestado, cuánto más
pagó a cada uno de ellos, sin que éste haya trabajado, etc, antecedentes todos
indispensables para una determinación de un daño patrimonial concreto".

Las alegaciones anteriores son las mismas que se han reiterado en sede de casación, y si
bien antes no se había hecho cita al artículo 173 del Código de Procedimiento Civil, no es
menos cierto que el fundamento de defensa sí se había expuesto, de tal forma que sólo cabe
desechar el reproche aludido.

En cuanto a que en el recurso de casación en el fondo no se haya denunciado normas


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sustantivas objeto de vulneración, corresponde hacer presente que a fojas 299 los
recurrentes manifestaron lo siguiente:"Que, como consta en autos, la acción deducida por la
actora lo es por un ilícito civilextracontractual, como lo afirma expresamente en el punto
N° 2 de su libelo "del Derecho", y sobre el cual desarrolla toda su argumentación. En
consecuencia al no ser procedente ni aplicable lo dispuesto en el artículo 173 inciso
segundo del Código del ramo a la obligación de indemnizarque provenga de un delito o
cuasidelito civil, como ocurre en la especie, la sentencia que se recurre no pudo remitir a
otro juicio la determinación y cuantificación de la indemnización de los perjuicios, como
efectivamente lo hizo". El párrafo transcrito constituye un fundamento de derecho relativo
a la acción incoada en autos y que pretende demostrar cómo ésta fue incorrectamente
acogida, lo que es suficiente para el recurso en estudio. En efecto, no cabe confundir la
referencia textual de citas legales con la indicación de errores de derecho, pues es esto
último lo que exige el artículo 772 del Código de Procedimiento Civil.

Décimo sexto: Que así el recurso de casación en el fondo que se analiza debe ser acogido.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en los artículos 764, 767 y 805 del Código de
Procedimiento Civil se acoge el recurso de casación en el fondo deducido en lo principal de
fojas 295 en contra de la sentencia de doce de mayo de dos mil once, escrita a fojas 294 la
que por consiguiente es nula y se la reemplaza por la que se dicta a continuación.

Regístrese.

Redacción a cargo del Abogado Integrante señor Prieto.

Rol N° 5936-2011.-

Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros Sr.
Héctor Carreño S., Sr. Pedro Pierry A., Sra. María Eugenia Sandoval G., y los Abogados
Integrantes Sr. Alfredo Prieto B., y Sr. Ricardo Peralta V. No firma, no obstante haber
concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, el Abogado Integrante señor Prieto por estar
ausente.Santiago, 23 de noviembre de 2012.

Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.

En Santiago, a veintitrés de noviembre de dos mil doce, notifiqué en Secretaría por el


Estado Diario la resolución precedente.
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Santiago, veintitrés de noviembre de dos mil doce.

En cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil se


dicta la siguiente sentencia de reemplazo.

Vistos:

De la sentencia de casación que antecede se reproduce su fundamento noveno.

Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de la parte final del motivo undécimo
que comienza con la frase "Esto es así..." y termina con "pérdidas"; y los considerandos
duodécimo, décimo tercero y décimo cuarto, que se eliminan.

Y se tiene en su lugar y además presente:

Primero: Que la demandante ha ejercido una acción ordinaria de indemnización de


perjuicios por responsabilidad extracontractual y solicitó de conformidad al inciso segundo
del artículo 173 del Código de Procedimiento Civil y al numeral sexto del artículo 235 del
mismo cuerpo legal que se reservara su derecho a discutir el monto de los perjuicios en la
etapa de cumplimiento del fallo.

Segundo: Que la reserva solicitada es improcedente si dada la naturaleza de la acción


incoada no se determina o precisa al menos las bases que sirvan de sustento para la
cuantificación de los perjuicios cuya indemnización se pretende.

Tercero:Que al faltar la debida precisión o la debida base para la determinación de uno de


los elementos de la responsabilidad civil extracontractual, cual es el daño ocasionado con el
hecho ilícito, la demanda deducida no puede prosperar.

Por estas consideraciones y lo dispuesto en los artículos 186 y siguientes del Código de
Procedimiento Civil, se revoca la sentencia apelada de veintitrés de diciembre de dos mil
diez, escrita a fojas 171 y se declara que se rechaza la demanda presentada en lo principal
de fojas 6.

Regístrese y devuélvase.
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Redacción a cargo del Abogado Integrante señor Prieto.

Rol N° 5936-2011.-

Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros Sr.
Héctor Carreño S., Sr. Pedro Pierry A., Sra. María Eugenia Sandoval G., y los Abogados
Integrantes Sr. Alfredo Prieto B., y Sr. Ricardo Peralta V. No firma, no obstante haber
concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, el Abogado Integrante señor Prieto por estar
ausente. Santiago, 23 de noviembre de 2012.

Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.

En Santiago, a veintitrés de noviembre de dos mil doce, notifiqué en Secretaría por el


Estado Diario la resolución precedente.