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Teoria y realidad en Marx, Durkheim y Weber Victor Bravo Héctor Diaz-Polanco Marco A. Michel Juan Pablos Editor México, 1997 LA CONSTRUCCION DEL OBJETO DE ESTUDIO 33 Ill, MARX; CONSTRUCCION Y PRAXIS © La construccién del objeto de estudio como técnica de ruptura con respecto al sentido comin, Lo mismo que Weber y Durkheim, ya anteriormente, Marx sugeria la posibilidad de lograr un conocimiento ob- jetivo de la realidad a través de una adecuada construccion del objeto de estudio. Sin embargo, pensaba que la meta no se alcanzaria aplicando sistemas tedricos que, no obstante explicitados, contemplaran univocamente la realidad; co- mo tampoco merced a Ja simple, aunque sistematica, ob- servacién empfrica directa. Los dos métodos difieren de la ciencia como el error del conocimiento: el marxista or- todoxo los denomina ideoldégicos. (Moore, 1972, pag. 21). El primero que conduce al misticismo, consiste en el dominio de las ideas, representaciones y conceptos, sobre el mundo real. Conlleva a una construccién del objeto de estudio cu- ya relacién con la realidad carece de objetividad. Ubica, como punto de partida de 1a construccién, un conjunto de abstracciones que de hecho debieran resultar de la reali- dad y no del pensamiento subjetivo. Por lo que toca a este método, Engels escribe: “Los esquemas légicos no pueden referirse sino a for- mas de pensamiento, pero aqui no se trata sino de las formas del ser, del mundo externo; y el pensamiento no puede jamas obtener e inferir esas formas de si mis- mo, sino sélo del mundo externo. Con Io que se invierte enteramente la situacién: Los principios no son el punto de partida de la investigacién, sino su resultado final, y no se aplican a la naturaleza y a la historia humana, sino que se abstraen de ellas; no son la naturaleza, ni el reino del hombre los que se rigen segin los princi- pios, sind que éstos son correctos en la medida en que Teoria. —3 34 VICTOR BRAVO concuerdan con la naturaleza y con la historia.” (Engels, 1969, pags. 67-68). El segundo procedimiento, que se apoya en una pre- tendida observacién objetiva y directa de la realidad, con- duce al fetichismo. Implica conceder validez eterna a los vineulos causales establecidos en lo presente. La relacién entre el objeto de estudio y la realidad, cuando mucho so- jamente presenta una objetividad pasajera, histérica. En cuanto a las mercancias, tal como las entiende la economia burguesa, Marx escribe, “(Como objeto util, una mesa se hace de madera]; pe- ro en cuanto comienza a comportarse como mercancia, la mesa se convierte en un objeto fisicamente metafi- sico {vale decir fetiche. VBA]. No sdélo se incorpora so- bre sus patas encima del suelo, sino que se pone de cabeza frente a todas las demas mercancias, y de su cabeza de madera empiezan a salir antojos mucho mas peregrinos que si de pronto la mesa rompiese a bailar por su propio impulso... Lo que aqui reviste a los ojos de los hombres la forma fantasmagérica de una rela- cién entre objetos materiales, no es mds que una re- lacién social concreta, establecida entre los mismos hom- bres.” (Marx, 1961, Cap. I, sec. 4).* De esa manera, el marxismo confiere validez a un ob- jeto de estudio unicamente cuando su construccién a par- tir de la realidad, logra hacer a un lado toda prenocién ideolégica. Por esta razén conviene tener una idea clara de lo que este pensamiento entiende por ideologia. Como es sabido, Marx contempla el desarrollo de la historia a través del conflicto, por superar, entre clases dominantes y dominadas. La dominacién que histéricamente se justi- * Edicién francesa.