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TITULO:

MECANISMO DE ESCAPE
INTEGRANTES:
FLORES PUMARRUMI FERNANDO
CAMARENA P. ANDRE
CERVERA VILLEGAS ROBI
PROFESOR:
ESCALANTE .A
CURSO:
FISICA

LIMA-PERU
OBJETIVO
El escape es el mecanismo que permite acompasar la frecuencia en la marcha del reloj.
El escape surgió, cuando el elemento impulsor del mecanismo eran unas pesas, como un
sistema para limitar el efecto uniformemente acelerado que éstas inducían al mecanismo.
Lógicamente, el movimiento del mecanismo de relojería debe ser constante sin ningún
tipo de aceleración o deceleración, que induzca error en la medida del tiempo. Existen
más de 200 tipos distintos de escapes, que responden a tres grupos básicos, en función de
la acción que ejercen sobre el movimiento de los engranajes:
-Escape de retroceso
-Escape de reposo
-Escape libre
En los escapes de retroceso la rueda que determina el movimiento constante del
mecanismo avanza paso a paso, pero tras cada avance sufre un ligero retroceso impuesto
por el moderador; en cambio, en los escapes de reposo el moderador induce una
interrupción momentánea en el avance, pero no determina ningún movimiento de contra
avance. Los escapes libres se caracterizan por que el elemento regulador (bien sea el
péndulo o volante) no está en contacto con el motor, cuya marcha está condicionada por
un órgano adicional. Los modelos de escape más habituales son el de ancora, cilindro o
paletas.

Escape de ancora
La particularidad del escape de áncora, que lo distingue de otros escapes, es que la
impulsión no es dada directamente al volante o péndulo, por la rueda de escape, sino por
una pieza intermediaria el áncora, que recibe la impulsión sobre sus dos palas y la
transmite al volante o péndulo por su «tenedor». Este actúa sobre un dedo de impulsión
(leva o rastrillo) solidario del eje del volante durante un tiempo muy corto, en el momento
en que la velocidad angular del volante o péndulo es máxima, y deja el volante «libre»
durante la mayor parte de su oscilación. Este es el tipo de escape más habitual,
desarrollado a mediados del siglo XVIII, por Thomas Mudg (1759), alumno de George
Grahan, desde entonces ha sufrido infinidad de mejoras e innovaciones. Este tipo de
escape es el prototipo de escape libre. Su introducción, no obstante, no determinó la
desaparición de otros escapes, especialmente el escape de cilindro; ambos coexistieron a
lo largo del siglo XIX, generalizándose a finales de siglo el de áncora.
Hay un sinfín de escapes de áncora distintos, los más habituales son el de Graham,
desarrollado a principios del siglo XVIII, y considerado como el prototipo de este tipo de
escapes, y el escape suizo, que se introdujo a principios del siglo XIX, en el que las palas
del áncora inciden sobre los dientes sobre una superficie plana, con lo que el desgaste es
menor. El ilustre relojero Breguet llegó a diseñar escapes de áncora que portaban sobre
sus palas rubíes u otras piedras semipreciosas para reducir el rozamiento entre piezas a su
mínima expresión
MATERIALES
USOS Y APLICACIONES
Técnicamente hablando, la maquinaria que está en el interior de un reloj se llama calibre, y
es producto del diseño relojero. La parte externa y sus ornamentos (llamada caja) pueden
ser considerados más bien un producto de la joyería, de manera que algunas marcas de
relojes diseñan el parte externa y montan calibres internos de otras manufactureras
diferentes.

PRINCIPIOS BASICOS
En su diseño simplificado, un mecanismo de relojería mecánico se compone de tres
elementos mínimos:1 un motor, un rodaje y un órgano regulador. Los dos últimos
elementos deben estar unidos por un escape

El motor suele ser un muelle o resorte(también llamado resorte principal) que acumula
energía
El motor transmite su energía a un tren de rodaje o conjunto de ruedas que descomponen
esa energía acumulada. A los ejes de esas ruedas irán unidas las agujas (o más
propiamente, las manecillas) que desde el exterior del mecanismo permiten consultar la
hora en una esfera
El tercer elemento es el oscilador o regulador. Se encuentra en el otro extremo del tren de
rodaje, y sirve para contener y dosificar la energía liberada por el motor. De no existir el
oscilador y el escape que lo une al tren de rodaje, toda la energía acumulada se
descargaría sin control.
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