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Universidad Privada de Tacna

Facultad de Educación, Ciencias de la Comunicación y Humanidades


Escuela profesional de psicología
Curso de Psicología Clínica I
Prof. Del curso: Ps. Yefer Torres

Tarea N° 19
“Enfoque multimodal de Arnold Lazarus”

El perfil multimodal (BASIC I.D. o B.A.S.I.C.Co.S.)


Consiste en la descripción del estado actual de una persona, en cada uno de los 7 “modales” o
variables de la personalidad total: los objetos de cambio o estados deseados, acordados con los
pacientes o “clientes”. Luego, las técnicas a emplearse, extraídas de cualquier escuela, de acuerdo
a su utilidad potencial. Finalmente, los resultados obtenidos: Si es posible, cuantificados.
Este modelo resulta sencillo, de rigor científico, estratégico y flexible. Al margen del diagnóstico
psiquiátrico que se haya realizado, permite un plan “a medida”, que se respeta la individualidad de
cada persona. Además del campo clínico, se ha aplicado al educativo, organizacional y deportiva.
Las principales “escuelas” integradas en este modelo son la Cognitivo-Conductual, Transaccional,
Gestalt, Familiar-sistémica, Programación Neurolingüística, Ericksoniana, Logoterapia,
Psicodrama, Focusing.
En la evaluación multimodal, el BASIC I.D. nos sirve para recordar que se han de examinar cada
una de las siete modalidades así como sus efectos interactivos. Implica que somos seres sociales
que se mueven, sienten, reciben sensaciones, imaginan y piensan y que en esencia somos
entidades bioquímicas-neurofisiológicas. El esquema multimodal podría representarse del
siguiente modo:

La base está constituida por la biología y el ápice por la modalidad interpersonal. ¿Por qué? Porque
una persona que no sufra problemas médicos o físicos graves y que disfrute de relaciones
afectivas cercanas y significativas, puede disfrutar de la vida. Aunque las siete modalidades no
son estáticas ni lineales sino que están en transacción recíproca continua, la modalidad biológica
produce un efecto más profundo sobre todas las restantes. Permítaseme repetir que las reacciones
sensoriales desagradables pueden ser señal de dolencias médicas subyacentes; las reacciones
emocionales excesivas (ansiedad, depresión e ira) pueden tener determinantes biológicos; los
problemas de pensamiento y las imágenes tenebrosas o terroríficas pueden derivarse de los

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desequilibrios químicos y las conductas personales e interpersonales adversas pueden brotar de


reacciones somáticas que se pueden derivar de toxinas químicas o de lesiones intracraneales. Por
lo tanto, cuando surge alguna duda sobre la posible implicación de los factores biológicos, es
imprescindible investigarlos con detenimiento.
Pensemos en un paciente que se queja de dolores, molestias, tensión, preocupaciones, frustración
y problemas en la relación con su padre. Un terapeuta de orientación sistémica, que considere que
estas molestias son secundarias a las tensiones familiares subyacentes, podría comenzar a
elaborar un genograma, y podría perder al paciente en el proceso. Igualmente el paciente podría
no sentirse suficientemente satisfecho si el terapeuta se centra en la molestia de la tensión y limita
su intervención al entrenamiento en relajación. ¿Se comportaría algún terapeuta de este modo?
Probablemente no aquellos que cuenten con cierta experiencia, pero los menos experimentados
suelen errar en esta dirección.
Por lo tanto, cualquier terapeuta bueno contemplaría e investigaría en primer lugar los problemas
presentados. “Por favor cuénteme más detalles sobre los dolores y molestias que está
experimentando.” “¿Siente tensión en alguna zona específica de su cuerpo?” “Ha mencionado
preocupaciones y sentimientos de frustración. ¿Podríamos hablar un poco más sobre ellos?”
“¿Cuáles son algunos de los puntos de fricción entre usted y su padre?” Cualquier terapeuta
competente trataría de obtener el mayor número de detalles. Sin embargo, el terapeuta multimodal
va más allá. Anotará las modalidades específicas del BASIC I.D. que están siendo comentadas y
las que son omitidas. Las áreas que se omiten o que se olvidan suelen ser a menudo, fuente de
datos importantes si se pregunta por ellas. Y cuando se examina un aspecto particular, el BASIC
I.D. suele revisarlo rápidamente. Veamos un ejemplo:
TERAPEUTA: Es decir, le preocupa mucho la posibilidad de perder su trabajo.
PACIENTE: Me impide dormir.
TERAPEUTA: Cuando se preocupa tanto por su trabajo, ¿qué suele estar haciendo normalmente?
PACIENTE: Preocuparme. Eso es lo que suelo estar haciendo.
TERAPEUTA: Le pregunto por saber si se preocupa más o menos estando con amigos, viendo la
televisión, durante la cena.
PACIENTE: No, no pienso en ello mientras me mantengo activo. Suele pasarme sobre todo
cuando voy a la cama y trato de dormirme.
TERAPEUTA: ¿Cómo se siente cuando piensa en ello? ¿Le deprime, siente miedo, se
desanima...?
PACIENTE: Todo junto.
TERAPEUTA: ¿Y se tensa su cuerpo?
PACIENTE: Aprieto mis mandíbulas. Mi dentista le da un nombre a eso.

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TERAPEUTA: ¿Qué imágenes le vienen a la cabeza cuando contempla la posibilidad de perder


su empleo?
PACIENTE: Me veo como un mendigo, un tipo al hombre del saco. Y puedo oír a mi padre que
dice, “¡Siempre te dije que eras un perdedor!”
TERAPEUTA: ¡Un perdedor que se dirige al centro para mendigos! Por lo tanto, usted se dice que
si pierde su empleo acabará en la pobreza absoluta, cumpliendo así la profecía de su padre.
PACIENTE: No, no cuando pienso en ello racionalmente.
TERAPEUTA: Está bien saberlo. Una de las cosas sobre las que debemos trabajar es el modo de
evitar que sus pensamientos racionales sean solapados por los irracionales. Pero dígame,
¿quiénes son las personas que desearían despedirle y por qué querrían hacerlo?
PACIENTE: El hijo de mi jefe. Es un incompetente, pero su papá es el propietario de la compañía
y él es su hijo preferido. Y por ello se supone que yo debo transmitirle a él todos los movimientos,
y se pone furioso cuando voy directamente a su padre.
TERAPEUTA: Entonces, quizá debemos trabajar algunas estrategias en este sentido. Pero
dígame, ¿qué hace cuando no consigue dormirse y sigue preocupándose?
PACIENTE: No sé lo que hago.
TERAPEUTA: Me explico, ¿recurre usted a tranquilizantes o al alcohol?
PACIENTE: Si me siento realmente mal tomo 0.5 mg de Xanax que me
El empleo sistemático del BASIC I.D. nos ayuda a mantenernos “sobre el blanco”. Esta breve
formulación de preguntas relacionadas con las preocupaciones del cliente con relación a su trabajo
reveló rápidamente centros de interés para el subsiguiente tratamiento ha prescrito el médico.
- Conducta: Teniendo presente el hecho de que el paciente parece rumiar sobre sus
preocupaciones sólo mientras permanece acostado, mientras trata de conciliar el sueño,
se pueden sugerir muchas intervenciones conductuales. (1) Se le podría inducir a emplear
“períodos de tiempo prescritos para preocuparse” durante los que podría rumiar a su
entero gusto (y también podría recomendársele que lo hiciera en un lugar específico). (2)
Se le podría enseñar a encender imágenes soporíferas que sean usadas una vez
acostado, y a salir de la habitación durante 10 ó 15 minutos si, estando acostado, se le
entrometen otras imágenes negativas. (3) Podría emplear una consecuencia aversiva
suave cuando rumia sobre sus preocupaciones fuera de los tiempos prescritos (e.g., una
goma en la muñeca).
- Afecto: En concierto con las restantes tácticas empleadas, sus reacciones afectivas
negativas pueden drenarse repitiendo varias afirmaciones diseñadas para proporcionarle
seguridad en sí mismo (e.g., “¡Seré capaz de sobrevivir y superar la pérdida de mi
empleo!”).

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- Sensación: El uso de técnicas de relajación generales y diferenciales puede ser útil (e.g.,
enseñándole a relajar su cuerpo entero y después el modo de dirigir la relajación
específicamente a su cara y a las mandíbulas).
- Imaginación: Se le podrían proponer imágenes de manejo en las que se viera
sobreviviendo a la pérdida de su empleo sin acabar como el “hombre del saco”.
- Cognición: Pueden contemplarse sus pensamientos derivados del pánico y en lugar de
su tendencia a la ideación catastrófica podría aprender afirmaciones que le permitieran
calmarse e ideas más racionales y realistas.
- Interpersonal: Sus dificultades con el hijo de su jefe podrían examinarse mejor y se le
podrían enseñar algunas habilidades sociales.
- Drogas/Biología: En lugar de recurrir al Xanax, se le podría animar para que emplee
métodos de relajación y procedimientos de imaginación positiva.
También es importante determinar los puntos fuertes del cliente y señalar que ya ha resuelto
muchos problemas en varias esferas de su vida. No es necesario avergonzarse al mencionar
cualidades positivas obvias –“Tiene un modo muy agradable de hablar”; “Me gusta su forma de
combinar su tacto con la honestidad”; “Hizo un uso muy inteligente de la distracción para prevenir
la depresión.”
Perfiles de modalidad
Tras la entrevista inicial y el análisis del Cuestionario Multimodal de Historia de Vida, a menudo es
útil elaborar un Perfil de Modalidad que incluye las principales molestias en cada modalidad y los
tratamientos propuestos. Por ejemplo, el perfil de una mujer de 33 años que solicitaba terapia por
problemas de “ansiedad y depresión” revelaba 22 problemas específicos (pero interrelacionados)
y produjo 19 estrategias remediales.
Muchos terapeutas multimodales prefieren omitir la anotación de los tratamientos propuestos y se
limitan al listado de los problemas identificados. En este orden, otra cliente que era hipocondríaca
y que padecía síntomas somáticos que las pruebas médicas habían sido incapaces de explicar
(dolores de cabeza, dolores de pecho, molestias gastrointestinales, tensión premenstrual) reveló
17 problemas discretos pero interactivos.

- Conducta: Exceso consumo de cigarrillos; ejercicio físico insuficiente.


- Afecto: Ira/ resentimiento/hostilidad (rara vez expresados directamente; miedo al
embarazo; miedo a padecer un ataque cardíaco)
- Sensación: Dolores de cabeza; palpitaciones, dolores de estómago; temblores; dolor de
pecho; dolor menstrual.
- Imaginación: Imágenes de muerte; de incapacidad para manejar situaciones; de fracaso.
- Cognición: Perfeccionismo; falsas ideas románticas; exceso de preocupación por la
aprobación parental.
- Interpersonal: Tácticas pasivo-agresivas, con su marido especialmente.
- Drogas/Biología: Puede requerir intervención médica para la disfunción menstrual.

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El Perfil de Modalidad puede modificarse en cualquier momento. Sirve como pauta para guiar al
terapeuta y para ayudarle a no pasar por alto algunos aspectos específicos.
Observaciones y constructos
Es crucial la diferencia entre las teorías y las observaciones. Las “observaciones” se refieren a
ideas que requieren escasa especulación. Ésta es una observación: “Anda lentamente con los
hombros encorvados y mirando al suelo.” La extracción de inferencias a partir de esta observación
(“Parece deprimido”, “Probablemente trata de evitar una crisis de ansiedad”, “Creo que está furioso
con algo”) nos conduce al reino de la opinión y de la conjetura. Compare las siguientes
afirmaciones: (1) “Le oyeron discutir con su esposa y después le vieron golpear los muebles del
jardín”, (2) “Lo hizo por la agresión desplazada que surgía de la ansiedad de castración.” La
primera afirmación (observación) contiene algunas inferencias de nivel bajo y no es al 100%
neutral a la teoría, pero la gama de presunciones transmitidas por la segunda afirmación la hace
cualitativa y cuantitativamente diferente de la primera.
Como las observaciones no se producen en el vacío sino que están influidas por nuestros puntos
de vista (las personas trasladamos nuestras ideas teóricas a lo que observamos), de hecho, ¿es
posible escindir las observaciones de las teorías? Según algunos puntos de vista radicales del
construccionismo social, creamos lo que observamos hasta el grado de no poder descubrir lo que
es inherente en la naturaleza; nosotros inventamos nuestras teorías y categorías y vemos el
mundo a través de ellas. Desde este punto de vista, es imposible separar la observación de la
teoría.
Aunque es probable que los psicólogos no tengan observaciones “puras”, merece la pena
establecer la diferencia entre las observaciones y las teorías. La cuestión es que las observaciones
no constituyen necesariamente hechos puros con el fin de ser separables de las teorías. Si, en
realidad, completamente imposible separar ambos, ¿cómo podríamos comprobar nuestras
teorías? Podría mencionar que desde mi punto de vista una herencia psicodinámica, eliminado su
excesivo bagaje teórico, me permite apreciar la observación de que las personas son capaces de
negar, negarse, proyectar, desplazar, y reprimir sus emociones y que los procesos inconscientes
son importantes, muchas veces, para entender plenamente la conducta. Estos comentarios no
deberían malinterpretarse como si dieran valor a las versiones cosificadas de los “mecanismos de
defensa” o de la “mente inconsciente.”
Lo que acabo de manifestar se corresponde con naturalidad con la consideración de la pregunta:
¿Qué constructos específicos se necesitan para explicar los caprichos de la conducta humana?
¿Qué términos y conceptos se requieren para un marco psicoterapéutico adecuado? ¿Debemos
postular la existencia de un alma, energía psíquica, inferioridad de órganos, arquetipos, instintos,
tendencias presentes, deseos edípicos, el inconsciente, los estados del ego o el niño interior?
Nuestra profesión, en su totalidad, se vería beneficiada de una atmósfera completamente diferente
y de mucha mayor respetabilidad si apreciáramos plenamente el principio de la parsimonia (la
perspectiva de que entre dos hipótesis igualmente dogmáticas, la más sencilla es preferible) y si
respetáramos la máxima de Occam, según la cual los principios explicativos no deberían
multiplicarse innecesariamente.

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Siete constructos
Siete factores que modulan y mantienen la personalidad humana son: (1) asociaciones y
relaciones entre sucesos, (2) modelado e imitación, (3) procesos no conscientes, (4) reacciones
defensivas, (5) sucesos privados, (6) metacomunicaciones y (7) umbrales.
1. Asociaciones y relaciones entre sucesos
La actualización que hizo Rescorla (1988) del condicionamiento pavloviano puso en cuestión la
necesidad de los estímulos emparejados y la relevancia de la contigüidad temporal para que se
produzca el aprendizaje. Aun así, a lo largo de la vida se establecen conexiones o asociaciones
entre los sucesos vitales. Se puede decir que existe una asociación cuando las respuestas
evocadas por un estímulo son previsibles y fiablemente similares a aquellas provocadas por otro
estímulo. V. M. Bekhterev denominó originalmente esto con el nombre de “asociación refleja”; el
término “condicionamiento reflejo” se introdujo con posterioridad y fue a su vez cambiado por
“respuesta condicionada”. Muchos de los fenómenos del condicionamiento clásico y operante son
útiles para entender los supuestos orígenes y el mantenimiento de los diversos factores que
influyen sobre la amplia gama de actividades humanas. En términos simples, “el condicionamiento
clásico” parece ser la explicación más clara de la aversión que una persona pueda sentir hacia el
zumo de naranja tras descubrir que la madre de esta persona trató de disimular el amargo sabor
de algunas medicinas añadiendo zumo a las mezclas. Y el “condicionamiento operante” parece
ser la explicación adecuada para una situación en la que un chico que se queja con frecuencia de
dolores de cabeza y en quien los médicos no pueden detectar ninguna razón orgánica, tiene un
progenitor que le mima con exceso cada vez que se siente indispuesto.
Sin entrar en las controversias que los rodean, parece útil reconocer conceptos como
“generalización de estímulos”, “refuerzo positivo”, “refuerzo negativo”, “castigo o estímulos
aversivos”, “control de estímulos”, “refuerzo intermitente”, “auto-refuerzo”, “aproximación
sucesiva”, “ensayo y error”, etc.
2. Modelado e imitación
La supervivencia humana se ha visto facilitada por nuestra capacidad para adquirir nuevas
respuestas mediante la observación de alguna otra persona ejecutando una actividad y después
haciéndola nosotros mismos. En el dominio de muchas tareas ocupacionales complejas y en los
requerimientos sociales, el éxito depende a menudo de la imitación, del aprendizaje por
observación y de la identificación
3. Procesos no conscientes
Lo que denomino “procesos no conscientes” son algo muy diferente de la noción psicoanalítica de
“inconsciente”, con sus correspondientes complejos, límites topográficos, funciones intrapsíquicas
e inferencias elaboradas pero imposibles de comprobar sobre el desarrollo de la personalidad. El
término “procesos no conscientes” se limita a reconocer que (1) las personas tienen diferentes
grados y niveles de auto-conciencia y (2) a pesar de la falta de conciencia o comprensión
consciente, algunos estímulos no reconocidos (subliminales) pueden influir sobre los

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pensamientos conscientes, los sentimientos y las conductas. Tanto la experiencia consciente


como los procesos psicológicos no conscientes son necesarios para la comprensión plena del
modo en que el ser humano conoce, aprende y se comporta.
4. Reacciones defensivas
¿Quién discutiría la observación de que las personas son capaces de truncar su propia conciencia,
de engañarse a sí mismas, de clasificar erróneamente sus respuestas afectivas y de perder el
contacto consigo mismas (y con otras) de diversos modos? En este sentido, pueden racionalizar
y sobre intelectualizar. Pueden negar lo obvio y atribuir falsamente sus propios sentimientos a los
demás (proyección). Pueden desplazar sus agresiones sobre otras personas, animales o cosas.
El término “reacciones defensivas” trata de contemplar las realidades empíricas observadas sin
asumir los significados añadidos que tiene el término “mecanismos de defensa” con su elaborado
vínculo a los complejos cambios actitudinales, perceptuales y atencionales.
Las reacciones defensivas son “respuestas de evitación” que atenúan el dolor, la incomodidad, la
ansiedad, la depresión, la culpabilidad y la vergüenza. De esta forma, “sublimación” no se
contempla como “traducción y modificación de impulsos/deseos en logros que sean
conscientemente aceptables para el ego y el superego”, sino como una distracción, como la
canalización del esfuerzo y la concentración en una dirección frente a otra. Por ejemplo, cuando
un hombre joven preguntó cómo podría manejar sus urgencias sexuales durante la última fase del
embarazo de su esposa, se le recomendó que se masturbara, que sublimara o ambas cosas a la
vez. En este contexto, “sublimación” se refería a que si hacía ejercicio físico y se volcaba en
diversas actividades, sus urgencias sexuales serían menos intensas.
5. Sucesos privados
En los días de nuestro ardor neobehaviorista, se asumió que el condicionamiento clásico
(respondente), el condicionamiento operante (instrumental) y el modelado y los procesos vicarios
podían explicar la mayor parte de los procesos humanos. Poco tiempo después se comprobó, sin
embargo, que las personas eran capaces de invalidar, mediante su propio pensamiento, los
mejores planes de contigüidad, refuerzo y ejemplo. Como afirmaba Bandura (1986), “las creencias
y las acciones pueden debilitar, distorsionar o incluso anular los efectos de las consecuencias de
las respuestas” (p. 129). Así, los acontecimientos privados (e.g., creencias, valores, actitudes,
imágenes, auto-reflejo, auto-regulación) deben añadirse al conjunto de los conceptos básicos.
Esto incluye el uso idiosincrásico del lenguaje, semántica, competencias de resolución de
problemas, valoraciones, atribuciones, auto-eficacia, expectativas, metas, codificación y atención
selectiva. Estas ideas apuntan hacia un filtro significativo –las personas no responden
automáticamente a los estímulos externos. Sus pensamientos sobre dichos estímulos
determinarán cuáles serán advertidos, cómo serán percibidos, cuán valorados serán y durante
cuánto tiempo serán recordados.

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6. Metacomunicaciones
Las personas no sólo “comunican”, también “metacomunican” (i.e., se comunican sobre sus
comunicaciones). Las personas pueden dar un paso atrás y examinar el contenido y el proceso de
sus propias relaciones y patrones de comunicación. Pueden salir del marco de las conexiones
ordinarias. La intervención más típica que implica metacomunicaciones es la terapia de pareja en
la que cada miembro examina las transacciones diádicas.
Todos los libros y artículos relativos a la paradoja y el reencuadre contemplan las
metacomunicaciones que se producen en todas las relaciones y el modo en que pueden ser
usados para facilitar la resolución de problemas. Un ejemplo no clínico propuesto por Watzlawick,
Weakland y Fisch (1974) capta brillantemente la esencia de lo que denominan “cambio de segundo
orden.” Relatan un incidente que se produjo en el París del siglo XIX. Un comandante del ejército
y sus soldados reciben la orden de limpiar de amotinados una plaza de la ciudad disparando a la
multitud (canaille). Sus soldados toman las posiciones de tiro con sus rifles apuntando hacia la
muchedumbre. No hay duda de que los soldados prevalecerán, porque están armados y la multitud
no lo está. Morirán muchas personas, y esto sólo servirá para encender aún más el tumulto.
Cuando el comandante desenvaina su espada para señalizar el comienzo de los disparos, se
produce un silencio sepulcral. Con toda la fuerza de sus pulmones grita: “Señoras y señores, tengo
órdenes de disparar al canaille. Pero veo un gran número de ciudadanos honestos y respetables
frente a mí, solicito que abandonen el lugar para que pueda disparar sólo al canaille (canalla).” La
plaza quedo vacía en cuestión de minutos. Como señalan Watzlawick et al., el comandante optó
por usar una intervención paradójica de segundo orden reencuadrando la situación de un modo
que fuera aceptable para todas las personas implicadas. Como comentaremos, las
metacomunicaciones pueden fomentar el progreso de la terapia en muchos instantes.
7. Umbrales
Las personas tienen diferentes umbrales de tolerancia a la frustración, de tolerancia al estrés, de
tolerancia al dolor, de tolerancia al frío y de tolerancia a la contaminación (por nombrar sólo unos
pocos). Los límites son innatos en gran medida. En otras palabras, las personas responden a una
gran variedad de estímulos con un patrón distintivo de activación del sistema nervioso autónomo.
Aquellos con un sistema nervioso autónomo estable (que habitualmente es paralelo a los umbrales
altos para muchos sucesos) presentan una “personalidad” diferente de aquellos que presentan
reacciones autónomas lábiles (que normalmente se correlacionan con bajos umbrales ante
muchas condiciones o situaciones). Este último caso suele ser propio de las personas con
tendencia a la ansiedad y a mostrarse patológicamente ansiosas bajo condiciones estresantes.
Las contribuciones combinadas de los constructos previos explican con bastante certeza una
amplia gama de experiencias humanas –nuestras esperanzas, deseos, fantasías, sentimientos,
sueños, aspiraciones, motivaciones, ambiciones, miedos, recelos, amores y odios. Una pregunta
que se formula en muchos seminarios, conferencias y clases es si debiera incluirse una dimensión
“espiritual.” Respetando el principio de la cautela, creo que sería erróneo contemplar la
“espiritualidad” como una modalidad o dimensión separada. Asumo que lo que se entiende por
“espiritualidad” consiste normalmente en una combinación de creencias intensas y muy fuertes,

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que
algunas veces incluyen intensos componentes sensoriales e imaginarios. Es recomendable, en
todo momento, evitar la innecesaria adición o multiplicación de principios explicativos.
Procedimientos de evaluación multimodal
1. Puenteo
Cuando los clientes no parecen inclinarse a hablar sobre sus sentimientos y ofrecen
racionalizaciones e intelectualizaciones, uno de los métodos menos productivos consiste en insistir
para que expresen sus emociones. La técnica del puenteo consiste en introducirse en el modo
preferente del cliente (cogniciones) y tras unos minutos, preguntar por una modalidad diferente
(e.g., imaginación o sensaciones). De esta forma, tras el quinto o sexto intento, en lugar de insistir
persistentemente para extraer el material afectivo, la terapeuta hubiera podido sumarse al modo
cognitivo del cliente.
2. Rastreo
El procedimiento de rastreo se emplea normalmente cuando los clientes están confusos ante sus
reacciones afectivas inexplicables. Los temas habituales son: “Estos sentimientos parecen brotar
de la nada.” “No sé por qué me siento así.” “No sé dónde se originan.” Se pide a los clientes que
hagan memoria del último incidente. De este modo, una cliente que manifestaba sentir repetidas
crisis de angustia “sin razón aparente” fue capaz, tras formularle unas preguntas simples, de
relacionar los siguientes sucesos.
Perfiles estructurales
Los Perfiles Estructurales difieren de los Perfiles de Modalidad. Los Perfiles de Modalidad
sintetizan los problemas a lo largo del BASIC I.D., mientras que los Perfiles Estructurales producen
una evaluación cuantitativa que puede recopilarse mediante una escala de valoración.
Se ofrecen las siguientes directrices. “Aquí encontrará siete escalas de valoración
correspondientes a varias tendencias que presentan las personas. Usando una escala de 0 a 6 (6
es la más alta, le caracteriza o confía en ella plenamente; 0 significa que no le describe o que rara
vez confía en ella). Por favor valórese en cada una de las siete áreas.”
1. Conducta. ¿Cuán activo es? ¿Le gusta mantenerse activo?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
2. Afecto: ¿Cuánto de emocional tiene? ¿Con qué profundidad siente las cosas? ¿Tiene tendencia
a apasionarse o a las reacciones internas que surgen del alma?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
3. Sensación: ¿Cuánto se centra en los placeres y en los dolores derivados de sus sentidos?
¿Cuán sintonizado está con las sensaciones corporales ante la comida, el sexo, la música, el arte,
etc.?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0

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4. Imaginación: ¿Tiene usted mucha imaginación? ¿Fantasea y sueña despierto con asiduidad?
¿Piensa usted con imágenes?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
5. Cognición: ¿En qué grado es usted un pensador? ¿Le gusta analizar las cosas, establecer
planes, razonar los hechos?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
6. Interpersonal: ¿En qué grado es usted un ser social? ¿Cuán importantes son las restantes
personas para usted? ¿Gravita usted alrededor de las personas? ¿Desea usted intimidad con
otros?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
7. Drogas/Biología: ¿Es usted una persona sana y consciente de su salud? ¿En qué grado se
interesa por su cuerpo y por su salud? ¿Evita usted los excesos de alimentación, el consumo de
drogas innecesarias, el consumo de excesivas cantidades de alcohol y la exposición a otras
sustancias que puedan ser perjudiciales para su salud?
Valoración: 6 5 4 3 2 1 0
A pesar de la naturaleza arbitraria y subjetiva de estas valoraciones, a menudo se deriva de ellas
una información clínica útil. Al preguntar por el significado y la relevancia de cada puntuación, se
pueden extraer insights significativos sobre el estilo del individuo, su forma de pensar y sus
necesidades emocionales. Las puntuaciones del Perfil Estructural también tienden a aportar claves
para la selección de técnicas, por ejemplo, los clientes con altas puntuaciones en “Imaginación”
pero puntuaciones bajas en “Cognición” tienen a responder mejor a los métodos de visualización
que a los métodos usuales de reestructuración cognitiva. Los estilos propios de cada persona
normalmente están en concordancia con sus valoraciones en el Perfil Estructural. En terapia de
pareja, puede ser interesante para ambos miembros comparar sus valoraciones respectivas y
también anticipar las puntuaciones que sus cónyuges les atribuirían. De este modo, disponemos
de otro modo rápido de comprender y facilitar el progreso terapéutico.

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Bibliografía

Lazarus, A. (1997). El enfoque multimodal. Una psicoterapia breve pero completa. Sevilla. Ed.
Descleé de Brouwer
Kertész, R. (2005). El enfoque multimodal y las escuelas de psicoterapia.

Nombre: María Fernanda Menéndez Pinto


Fecha de entrega: 12 de junio del 2018

Apreciación de la tarea N° 19
Tema: “Enfoque multimodal de Arnold Lazarus”
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Incongruente Incompleto Básico Bueno Socializable

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