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QUÉ ES LIBERTINAJE

Libertinaje es una actitud de abuso de la libertad dada en que el sujeto no asume las
consecuencias de sus propios actos

Libertinaje viene de libertino, que deriva de la palabra en latín libertinus, que se refiere al
individuo que trasgrede las barreras sociales sin control ni obstáculos.

El libertinaje es asociado al abuso o irrespeto de una determinada conducta como, por


ejemplo, el abuso de alcohol, drogas o sexo que lleva a consecuencias inmorales, antiéticas o
ilegales.

Libertinaje es difícil de definir porque los ejemplos dependen del contexto social y del código
moral y ético de cada persona, cultura y sociedad.

Por ejemplo, en algunas religiones se sigue considerando la homosexualidad como libertinaje


ya que no se ajusta a los códigos morales de la religión. Otro ejemplo es el nudismo, que en
algunas sociedades es considerado libertinaje, mientras que en otras es parte de la libertad de
expresión, y existen lugares asignados para practicar nudismo.

El libertinaje y la libertad se diferencian básicamente en el respeto por la otra persona. Si se


obra en libertad pero con respeto por uno y por los otros, no se debería considerar a la
persona de libertina o de práctica de libertinaje, sino que sería solo un prejuicio moral.

Lo bueno y lo malo

Ambos conceptos nos parecen total y absolutamente semejantes, mas la sinonimia no podría
ser más lejana a la realidad en este caso.

Recurramos al ilustre (aquí cabe la ironía) diccionario de la RAE para intentar arrojar algo de
luz sobre el asunto.

Libertad: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no
obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Libertinaje: Desenfreno en las obras y en las palabras.

Veamos, partiendo de la base de que moralmente todo ser humano es libre podríamos llegar a
la conclusión de que la diferencia esencial entre los términos anteriormente citados está
marcada por la ética humana.

¿Qué está bien? ¿Qué está mal? ¿Qué criterio es el correcto? Ésa es la cuestión. Aquí tenemos
la frontera entre el bien y el mal, el ying y el yang, la libertad y el libertinaje.

Preguntémonos: ¿Cómo somos de libres? ¿Cuándo dejamos de serlo y nuestro anhelo por la
misma se excede y se transforma en libertinaje?

Yo podría aquí y ahora fugarme de la casa de mis padres e intentar subsistir en la lejanía, mas…
¿Cómo me buscaría la vida? Obviamente no podría, así pues hablamos de que yo, al igual que
el resto de la humanidad en sus respectivos casos estamos indirectamente atados y
prisioneros de nuestra realidad. Carecemos de esa libertad de la cual tanto alardeamos y, si
nos atrevemos a transgredir los límites de lo que moralmente llamamos libertad, somos
acusados de libertinaje.