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LUNA NADIA

SUCESIONES
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 Sucesión intestada
Definición

La naturaleza del llamamiento a suceder determina distintas especies de sucesiones, ya sea que el título creador de la vocación
sucesoria reconozca su origen en las disposiciones legales o bien en la voluntad del causante; conforme a ello, corresponde distinguir
la sucesión legítima o intestada de la testamentaria.

La sucesión intestada o ab intestato es aquella en que el llamamiento a la sucesión es realizado por la ley, sin intervención de la
voluntad del difunto manifestada en el testamento.

La sucesión intestada presenta los siguientes caracteres:

1) Es una sucesión hereditaria: pues el sucesor es siempre un heredero. No comprende los legados. Se trata de un sucesor universal
que recibe el conjunto de bienes del causante y responde por sus deudas. Cuando concurren varios herederos, reciben una parte
alícuota del patrimonio, con derecho a acrecer.

2) Se defiere por ministerio de la ley: el llamamiento a los herederos es realizado de manera directa y exclusiva por la ley.

3) Es supletoria de la testamentaria: ya que si el causante en un testamento ha dispuesto el destino de su patrimonio, no procede la


sucesión intestada, pues prevalece la voluntad del sujeto. El límite está dado por el respeto a las legítimas cuando tiene legitimarios, de
tal manera que si el difunto se ha excedido de la porción disponible al distribuir sus bienes, aquellos tienen acciones para la protección
de las legítimas.

4) Procede cuando por testamento sólo se ha dispuesto de una parte de los bienes, o aquel resulta parcialmente ineficaz: en este caso,
se abre la sucesión intestada con relación al resto de bienes, es decir, a los que no estén alcanzados por el testamento. Así, la sucesión
será en parte intestada y en parte testamentaria. Esta solución es receptada por el art. 2277, cuando regula la apertura de la sucesión,
pues establece que: “si el testamento dispone sólo parcialmente de los bienes, el resto de la herencia se defiere por la ley…”.

Por último, el fundamento de la sucesión intestada radica, por un lado, en la presunta voluntad del causante que responde al
reconocimiento del orden natural de los afectos y, por otro, a la protección de la familia.

Asimismo, debemos formular una distinción entre la sucesión intestada y la sucesión legitimaria, pues esta última es la sucesión que la
ley defiere forzosamente a favor de Causas que la originan

Entre las causas que originan la sucesión intestada, podemos señalar las siguientes:

a) Cuando el causante no ha testado. Este es el supuesto que se da con mayor frecuencia. En nuestra sociedad, no es una práctica
generalizada el otorgamiento de un testamento.

b) Cuando el causante ha testado, pero el testamento es ineficaz, ya sea por nulidad, caducidad o revocación.

Si el testamento es nulo ab initio, se considera que nunca ha existido y da lugar a la sucesión intestada. La nulidad puede surgir ante la
ocurrencia de alguno de los supuestos del art. 2467 del Código Civil y Comercial.

Ahora bien, la nulidad puede afectar a algunas de las disposiciones testamentarias; en tal caso, el resto de las disposiciones mantienen
su validez.

Por su parte, la caducidad implica la ineficacia del testamento, que es válido de por sí, atento a la carencia, luego de abrirse la
sucesión, de algunos de los presupuestos indispensables para que el testamento o alguna de sus disposiciones testamentarias produzcan
sus efectos (p. ej.: beneficiario no sobrevive al causante o es indigno, etc.). Si la caducidad es total, se abre la sucesión intestada
(siempre que no actúe el derecho de representación); en cambio, si es parcial, puede dar lugar a la sucesión intestada si no existe
derecho de acrecer a favor de los beneficiarios no afectados.

Por último, la revocación que deja sin efecto un testamento puede producir la apertura de la sucesión intestada en determinados casos.
Así procede cuando se deja sin efecto un testamento anterior o alguna disposición contenida en él, atento a un cambio en la voluntad
del difunto:
c) cuando el testamento no instituye herederos y se limita a disposiciones patrimoniales particulares a título de legados;

d) cuando el heredero testamentario renuncia a la herencia;

e) y cuando las disposiciones testamentarias no alcanzan la totalidad de los bienes.

Determinados parientes y cónyuge, a quienes adjudica porciones de la herencia.

El derecho sucesorio se organiza primordialmente sobre la base del llamamiento legítimo de los legitimarios (también denominados
legitimarios). Son tales: los descendientes, los ascendientes y el cónyuge supérstite. Los parientes colaterales que tienen llamamiento o
vocación hereditaria (hasta el cuarto grado) no son legitimarios.

Por último, resulta oportuno indicar que el Código Civil y Comercial suprime el llamado hereditario a la nuera viuda sin hijos. Ello
responde a que la realidad social es diferente de la existente al momento de su incorporación y afecta la igualdad jurídica del hombre y
la mujer, pues no se justifica una distinción entre yerno y nuera.

Se suprime el derecho hereditario de la nuera viuda porque, además de los ataques a su constitucionalidad al distinguir según sea
hombre o mujer, altera los principios del derecho sucesorio y ocasiona un sinnúmero de dificultades interpretativas, especialmente
después de la incorporación del matrimonio de personas del mismo sexo.

Principios que rigen las sucesiones mortis causa deferidas por la ley

Trataremos a continuación los principios fundamentales que gobiernan el llamamiento ab intestato. Estos son:

1) jerarquía o prioridad de los órdenes hereditarios;

2) proximidad de grado dentro de cada orden;

3) indistinción del origen y naturaleza de los bienes;

4) título universal del llamado.

Estos principios no son absolutos, pues reconocen excepciones que desarrollaremos oportunamente.

Prioridad entre los órdenes sucesorios

La vocación legítima se basa en la prelación o sucesión de órdenes de llamamiento y, dentro de cada orden, en la proximidad de grado
de parentesco con el causante. Los órdenes son llamados a la herencia de manera sucesiva; de este modo, si existen miembros de un
orden preferente, no se puede pasar a un orden posterior. Cuando se trata de clases pluripersonales, esto es, compuestas por varios
herederos (la del cónyuge es unipersonal), cobra plena vigencia el principio según el cual el orden preferente excluye al orden
siguiente; por ejemplo, los descendientes excluyen a los ascendientes. Por su parte, el cónyuge supérstite constituye un orden anómalo
o atípico. En efecto, el cónyuge supérstite no actualiza su vocación excluyendo llamamientos ulteriores, sino que en el caso de no
existir descendientes, es un orden excluyente de los parientes colaterales; sin embargo, concurre con descendientes y ascendientes del
causante.

Así, encontramos en los órdenes hereditarios: los parentales y el orden del cónyuge. La ley convoca primero a los descendientes; no
habiéndolos, llama a los ascendientes. Ambos órdenes concurren con el cónyuge supérstite que, a su vez, hereda como único sucesor
cuando no hay descendientes o ascendientes y excluye a los colaterales. Por último, los colaterales sólo son llamados en ausencia de
descendientes, ascendientes y cónyuge.

En definitiva, la sucesión intestada se defiere a los descendientes, ascendientes, cónyuge supérstite y a los colaterales.

En tal sentido, el art. 2424 del Código Civil y Comercial enuncia que:

Las sucesiones intestadas se defieren a los descendientes del causante, a sus ascendientes, al cónyuge supérstite, y a los parientes
colaterales dentro del cuarto grado inclusive, en el orden y según las reglas establecidas en este Código. A falta de herederos, los
bienes corresponden al Estado nacional, provincial o a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según el lugar en que están situados.
En los parientes consanguíneos y en la adopción plena, no hay límite de grado en el orden de los descendientes y en el de
ascendientes; en cambio, los colaterales sólo heredan hasta el cuarto grado.

En la adopción simple no hay límite en la línea descendiente; en la línea ascendiente, sólo hereda el adoptante. En cuanto a los
colaterales, el Código Civil y Comercial omitió regular la vocación hereditaria del adoptado simple y los demás hijos y nietos del
adoptante, debe inducirse la inexistencia de tal vocación. De acuerdo con estas ideas, este primer principio que rige la sucesión ab
intestato puede enunciarse así: los órdenes hereditarios se excluyen entre sí, según la jerarquía, prioridad o preeminencia que la ley le
asigna, salvo el cónyuge, que siempre concurre, nunca es excluido y a su vez excluye.

De acuerdo con las ideas expuestas, puede elaborarse el siguiente cuadro:

Jerarquía de los Orden Excluye Concurre Excluido por


ordenes
1 Descendientes Ascendientes y cónyuge nadie
colaterales
2 Ascendientes Colaterales cónyuge descendientes

3 Cónyuges Colaterales Ascendientes y nadie


descendientes
4 Colaterales Fisco nadie Descendiente
Ascendiente y
cónyuge

Prioridad dentro de cada orden sucesorio: proximidad de grado

La preferencia dentro de cada orden queda determinada por el principio general de la prioridad de grado. La regla de proximidad de
grado sólo tiene sentido respecto a los parientes de un mismo orden (por ejemplo, los hijos excluyen a los nietos). Para determinar el
grado de parentesco por consanguinidad, es necesario distinguir la línea directa de la línea colateral. En la primera, que es la que se
forma entre ascendientes y descendientes, el grado equivale a la generación; así, habrá tantos grados como generaciones. En cambio,
en la línea colateral, debemos remontarnos desde la persona cuyo grado de parentesco se quiere conocer hasta el tronco común, y de
ahí descender hasta el otro pariente. Por ejemplo, en el caso de los hermanos, el tronco común son los padres; así, tenemos dos grados.

Esta norma enunciada como principio fundamental es absoluta; sin embargo, admite como excepción el derecho de representación.

A su vez, cada orden es excluyente de los ulteriores. Ello interesa pues permite afirmar que mientras existan parientes con vocación
actual o eventual que integran un orden preferente, no actualizan su vocación los parientes del orden subsiguiente. Por ejemplo, si al
causante le sobreviven sólo nietos y, además, sus padres, aunque éstos últimos se encuentran en primer grado de consanguinidad en
línea recta con respecto al causante y los nietos en segundo grado, éstos actualizan el llamamiento (por derecho de representación),
excluyendo a los ascendientes que se encuentran en un orden ulterior.

Indistinción del origen y naturaleza de los bienes. Excepción

El art. 2425 del Código Civil y Comercial prescribe que “en las sucesiones intestadas no se atiende a la naturaleza ni al origen de los
bienes que componen la herencia, excepto disposición legal expresa en contrario”.

El patrimonio hereditario, al momento de la muerte del causante, forma una unidad en la que no se distinguen categorías de bienes en
función de las cuales asignarlos a determinados herederos o sucesores. Es decir, en principio la distribución de los bienes del causante
se realiza con independencia de su origen. Sin embargo, esta regla contempla dos excepciones en materia sucesoria:

1) En la sucesión del cónyuge, si concurre con los descendientes y el régimen patrimonial entre los esposos es el de comunidad, se
diferencia si los bienes son propios o gananciales. De este modo, sobre los bienes gananciales, el cónyuge supérstite retira la mitad que
le corresponde en calidad de integrante de la comunidad de ganancias, y el resto (mitad que le corresponde al causante) se divide entre
los descendientes.
2) En la sucesión del adoptado por adopción simple (art.2432)5el adoptante no tiene derechos sucesorios sobre los bienes que el
adoptado recibe de su familia de origen. Asimismo, la familia biológica no hereda los bienes que el adoptado hubiera recibido a título
gratuito de su familia de adopción. Tales exclusiones no proceden si los bienes quedasen vacantes. Con relación a los demás bienes,
los adoptantes excluyen a los padres biológicos.

En conclusión: Los bienes gratuitos recibidos por el adoptado de parte de su familia biológica vuelven a la familia biológica. Si se
tratase de bienes adquiridos por el adoptado, la prioridad la tiene el adoptante. Los bienes gratuitos de su familia adoptiva vuelven a la
familia adoptiva.

Título universal del llamado

Al estudiar los caracteres de la sucesión intestada, señalamos que es una sucesión hereditaria, pues el sucesor es siempre un heredero.
Conforme a ello, la ley no llama a los legatarios.

Distribución de la herencia

En nuestro sistema legal, la distribución de la herencia entre los herederos se realiza de dos formas: por cabezas; por estirpes.

Algunas legislaciones de otros países receptan una tercera forma, esta es: la sucesión por líneas en la de los ascendientes, cuando
hubiese herederos de igual grado pertenecientes a diversas líneas. Según ese sistema, la herencia se dividiría en dos, asignándose
mitad para cada línea, independientemente de la cantidad de herederos que componen cada línea.

Regla general

La forma normal de distribución de la herencia es la división por cabezas, la que consiste en distribuir la herencia entre tantas partes
como personas estén llamadas a la sucesión.

En la sucesión de los descendientes, el art. 2426 regula que los hijos del causante lo heredan por derecho propio y partes iguales.

Por su parte, el art. 2428, en el segundo párrafo, establece que: “dentro de cada rama o subdivisión de rama, la división se hace por
cabeza”.

Respecto a la sucesión por ascendientes, la división por partes iguales se recepta en el art. 2431.

En cuanto a los colaterales, heredan por partes iguales, salvo que concurran hermanos bilaterales y unilaterales, pues cada uno de estos
últimos hereda la mitad de lo que hereda cada uno de aquellos.

Por último, en los casos de sucesión por estirpes, para distribuir la sucesión dentro de cada una de las estirpes, la división se hace por
cabezas.

El derecho de representación.

Hay vocación referida cuando el llamamiento a ciertos herederos se hace con referencia a la posición jurídica que hubieran ocupado
otros herederos, pero que atentos a distintas circunstancias, no efectivizaron esa ocupación.

Cuando la vocación es referida a otra posición hereditaria por disposición de la ley, estamos ante el derecho de representación.

La esencia del derecho de representación está en que los derechos sucesorios de ciertos herederos (representantes) se determinan por
referencia al grado, calidad parental y cuantía que hubieran tenido otros herederos (representados), que los hubieran excluido de haber
heredado.

El grado se refiere al grado de parentesco; la calidad parental está relacionada a la circunstancia de ser descendiente biológico o
adoptivo, o hermano bilateral o unilateral del difunto, y la cuantía es la porción hereditaria que le hubiere podido corresponder al
representado.

El derecho de representación constituye una excepción al principio según el cual el pariente más cercano en grado excluye al más
remoto. El derecho de representación es la facultad que la ley le concede a los descendientes de los hijos y de los hermanos del
causante para acercarse al autor de la sucesión y ocupar los lugares que hubieran quedado vacantes por determinados supuestos.
Al momento de la muerte hay una vocación que falla, que es la del representado. En este caso, los representantes heredan en su lugar y
ejercen los derechos hereditarios directamente por disposición de la ley.

El Código Civil y Comercial no define el derecho de representación (a diferencia del Código de Vélez, que lo definía en el art. 3459),
sino que determina los sujetos que suceden por representación. Estos son:

a) los descendientes de hijos del causante, sin límites. Esta procede en la línea recta a favor de los nietos y descendientes de grado
inferior; en tal sentido, el art. 2427 sostiene: “Sucesión de los demás descendientes. Los demás descendientes heredan por derecho de
representación, sin limitación de grados”.

Respecto al parentesco por adopción: la adopción plena le confiere al adoptado la condición de hijo, con lo cual se crea un parentesco
igual que el consanguíneo entre adoptado y familia del adoptante. Por lo tanto, el derecho de representación se da en los mismos casos
que en el parentesco por consanguinidad.

En la adopción simple, el adoptado y sus descendientes no heredan en la sucesión de los ascendientes del adoptante. Respecto a éste
último, tiene los mismos derechos hereditarios que el hijo y sus descendientes por naturaleza.

b) los descendientes de hermanos del causante hasta el cuarto grado. Preceptúa el art. 2439: “Orden. Los colaterales de grado más
próximo excluyen a los de grado ulterior, excepto el derecho de representación de los descendientes de los hermanos, hasta el cuarto
grado en relación al causante…”.

Condiciones para que funcione el derecho de representación:

Para la procedencia del derecho de representación deben reunirse presupuestos objetivos y presupuestos subjetivos.

Los presupuestos objetivos constituyen circunstancias de facto referentes al representado. Estas son:

1) Premuerte: el descendiente de grado más próximo o el hermano del causante faltan a la sucesión por haber premuerto. Así, sus
estirpes vienen a suceder en la cuantía y grado que le hubiere correspondido al premuerto.

2) Conmoriencia: Pérez Lasala (2014) sostiene que hay derecho de representación en los casos de conmoriencia. Por ejemplo, en un
accidente automovilístico en el que fallecen padre e hijo, los descendientes de este último pueden representarlo en la sucesión del
abuelo, pese a que no hay transmisión de derechos hereditarios entre padre e hijo; lo que ocurre es que los descendientes del hijo
reciben la herencia directamente del abuelo.

3) Ausencia con presunción de fallecimiento.

4) Renuncia de la herencia.

5) Indignidad: el fundamento de la procedencia de la representación está dado porque los nietos o sobrinos no tienen responsabilidad
por la mala conducta del representado.

El art. 2429 señala que la representación tiene lugar en caso de premoriencia, renuncia o indignidad del ascendiente.

En cuanto a los presupuestos subjetivos: Requisitos del representante:

1) debe tener vocación hereditaria del causante;

2) debe tener delación hereditaria, es decir, llamamiento efectivo que presupone deben tener habilidad para suceder y no ser indigno
del causante;

3) aunque no reciba la herencia del representado, no debe haber sido declarado indigno por aquel.

Requisitos del representado:

1) Debe tener el grado parental necesario para ser considerado ab initio heredero legítimo. La representación sólo funciona en la línea
recta descendiente, respecto de la descendencia de los hijos, y en la línea colateral la representación sólo tiene lugar a favor de los
hijos y descendientes de los hermanos. No gozan de esta prerrogativa los ascendientes ni el cónyuge del difunto, tampoco sus
colaterales que no fueran descendientes de sus hermanos.
A continuación, desarrollaremos diferentes casos en los que procede el derecho de representación:

1) C+

A B D

A la Muerte de C le sobreviven A, B y D; a éstos, conforme al vínculo con C, por derecho propio y por partes iguales, les corresponde
una alícuota equivalente en valor a 1/3 del acervo.

2) Supongamos, en cambio, que habiendo premuerto D, al momento de la apertura de la sucesión de C, le sobreviven sus hijos A y B y
sus nietos N, M y Ñ (hijos de D).

C+

A B D+

N M Ñ

Estos nietos actualizarán su vocación en la sucesión de C, "representarán" a su padre prefallecido y concurrirán con A y B a recibir la
misma parte de la herencia a la cual su padre D habría sucedido. Entonces, heredan por estirpe; es decir, la herencia no se divide entre
cinco personas que son las que concurren, sino que se divide en tres: 1/3 para A, 1/3 para B y 1/3 para los herederos de D, que es el
contenido de la vocación que están representando. Al tercio que les corresponde lo dividen en partes iguales.

3) Pero si la estirpe ha producido muchas ramas, la subdivisión se hace también por estirpe en cada rama.

C+

A B D+

N M Ñ+

X Y

Ocurre que Ñ también ha prefallecido al causante C. En este caso, sus hijos actualizarán su vocación recibiendo en conjunto la parte
que hubiera correspondido a su padre.

Efectos de la representación:

En cuanto a los efectos de la representación, podemos distinguir tres categorías:

 efecto necesario o esencial;


 efectos eventuales;
 efectos accesorios.

El efecto esencial es la atribución de derechos sucesorios a unos herederos (representantes) que se determinan conforme al grado,
calidad del parentesco y cuantía que le correspondía a otros (representados), quienes los hubiesen excluido en caso de haber ellos
heredado. Los representantes ocupan la posición jurídica que le hubiere correspondido al representado en la herencia del difunto. De
esto se desprenden las siguientes consecuencias:
 Obligación de colacionar: los representantes deben colacionar las liberalidades que el causante le hubiese dado en vida al
representado, sin dispensa de colacionar. Esto sólo rige para la línea recta descendiente, porque los colaterales no son
herederos legitimarios.
 Derecho de legítima: los representantes, en conjunto, tienen derecho a la legítima que le hubiere correspondido al
representado.
 Reducción de liberalidades a extraños o a herederos: los representantes mantienen la facultad de reducir las donaciones
realizadas por el causante que excedan la porción de libre disposición. Esto sólo rige para la línea recta descendiente porque
los colaterales no son legitimarios.

El efecto eventual del derecho de representación es la división por estirpes. Dentro de cada estirpe, la división entre sus miembros se
realiza por cabeza.

El efecto accesorio de la representación es la exclusión del derecho de acrecer, pues éste surge como consecuencia de la regla de que
el pariente más próximo excluye al más remoto; así, la parte del pariente próximo que falta acrece a los herederos de igual grado. Ello
no sucede cuando opera el derecho de representación, pues aquí los representantes reciben la parte del representado.

La representación en la sucesión testamentaria

En el Código de Vélez solo se regulaba el derecho de representación en la sucesión intestada. Las teorías que niegan la representación
en tal especie de sucesión fundan su posición en que está basada en el parentesco y deriva exclusivamente de la ley; otros sostienen
que es innecesario admitirla en la sucesión testamentaria, pues existe una institución que cumple esos fines y es la sustitución vulgar.

El Código Civil y Comercial, en el art. 2429, tercer párrafo, la recepta expresamente; así, prescribe que la representación “se aplica
también en la sucesión testamentaria, si el testador se limita a confirmar la distribución a la herencia que resulta de la ley”.

Es decir, la representación se aplica a la sucesión testamentaria si el testador distribuye la herencia de la misma forma que la
distribuye la sucesión intestada.

Es conforme al curso ordinario de las cosas presumir que el testador que dispone a favor de sus hijos o de sus hermanos, si hubiera
previsto la contingencia de la premoriencia o incapacidad del heredero instituido habría querido favorecer en defecto de éste a sus
hijos o descendientes que son los naturales continuadores de su persona.

Sucesión de los descendientes. Regulación legal. Sucesión de los hijos: alcance

En la sucesión de descendientes, los de grado más próximo excluyen a los más lejanos, salvo derecho de representación; en ese caso,
la división de la herencia se realiza por estirpe. Los hijos heredan por derecho propio y por partes iguales. Por su parte, los demás
descendientes heredan por derecho de representación, sin limitación de grados. podemos señalar que si a la sucesión vienen los
descendientes, entonces los ascendientes y los colaterales son excluidos. Los descendientes concurren con el cónyuge y, en su caso,
con los nietos y demás descendientes que heredan por representación.

En cuanto a la sucesión de los hijos, es necesario precisar el alcance del término “hijos”. El art. 2426 no determina a qué hijos se
refiere; sin embargo, debe entenderse que –en principio– alcanza a todos los hijos sin distinción.

Así, comprende a:

1) los hijos nacidos de matrimonio válido, tanto antes de la muerte del causante o después de acaecida;

2) los hijos nacidos de matrimonios declarados nulos;

3) los hijos extramatrimoniales;

4) los hijos nacidos mediante técnicas de reproducción humana asistida, cuando se cumplimenten los requisitos exigidos;

5) Los hijos adoptivos.

Por último, la distribución de la herencia se realiza de la siguiente manera:

 Si se trata de un solo descendiente: recibe toda la herencia


 Si concurren varios hijos: se distribuye por cabeza y por partes iguales
 Si concurren hijos con descendientes de otros hijos: se distribuye por estirpe, atento al principio de representación
 Si concurren con cónyuge sujeto al régimen de comunidad: el cónyuge supérstite no hereda sobre los gananciales, sino que
sólo recibe la parte que le corresponde como integrante de la comunidad de ganancias. Los descendientes heredan la parte de
los gananciales que correspondían al causante y la distribuyen por cabezas, salvo derecho de representación. En cuanto a los
bienes propios del causante, el cónyuge supérstite recibe una parte igual a la de los descendientes.
 Si concurren con cónyuge sujeto al régimen de separación de bienes: éste recibe una parte igual a la de cada hijo.

Sucesión de los ascendientes. Regulación legal. Caso de adopción simple

Se mantiene el sistema del Código de Vélez.

Los ascendientes constituyen el segundo orden sucesorio; en consecuencia, heredan a falta de los descendientes, concurren con el
cónyuge y excluyen a los colaterales.

Dentro del orden de los ascendientes, el de grado más próximo (padre del causante) excluye al de grado más lejano (abuelo del
causante). En este orden no existe derecho de representación.

El art. 2431 manifiesta que “a falta de descendientes, heredan los ascendientes más próximos en grado, quienes dividen la herencia por
partes iguales”. Comprende a los progenitores y ascendientes sin distinguir si el vínculo con el descendiente fallecido es matrimonial o
extramatrimonial.

En cuanto a la distribución de la herencia:

 si se trata de un solo ascendiente: recibe la herencia en su totalidad el que tenga grado más próximo;
 si son varios ascendientes: la herencia se divide por cabeza;
 si concurren con el cónyuge: la herencia se divide por mitades; una es para el cónyuge y la otra es para los ascendientes,
cualquiera sea su número.

Esto aplica a ambos regímenes patrimoniales matrimoniales; es decir, si el régimen del causante con el cónyuge supérstite es el de
separación de bienes, todos los bienes del causante se dividen por mitades, una para el cónyuge y otra para los ascendientes. Si el
sistema es el de comunidad, todos los bienes propios y gananciales que le correspondan al causante se dividen conforme a la misma
regla. De esta manera, en los bienes propios, una mitad le corresponde a los ascendientes y la otra, al cónyuge. En cuanto a los
gananciales, los ascendientes heredan una mitad y la otra se le entrega al cónyuge, independientemente de la mitad que recibió de los
gananciales en su carácter de integrante de la comunidad de ganancias.

Por último, resta analizar el caso de adopción:

El art. 2432 prescribe que: Los adoptantes son considerados ascendientes. Sin embargo, en la adopción simple, ni los adoptantes
heredan los bienes que el adoptado haya recibido a título gratuito de su familia de origen, ni ésta hereda los bienes que el adoptado
haya recibido a título gratuito de su familia de adopción. Estas exclusiones no operan si, en su consecuencia, quedan bienes vacantes.
En los demás bienes, los adoptantes excluyen a los padres de origen.

Del artículo se desprende como principio general que el adoptante hereda al adoptado y es legitimario; asimismo, excluye a los padres
biológicos.

Excepción: los adoptantes en adopción simple no heredan los bienes recibidos a título gratuito por el adoptado de su familia de origen
(son excluidos por los progenitores biológicos), salvo que quedasen vacantes.

Como el vínculo de parentesco en la adopción simple sólo es entre adoptante y adoptado, los padres del adoptante carecen de vocación
hereditaria con relación al adoptado.

Por otra parte, respecto a los ascendientes de sangre del adoptado por adopción simple, sólo tienen vocación hereditaria sobre los
bienes generados por el hijo cuando no hay descendientes, cónyuge, ni padres adoptivos. Tal vocación hereditaria no alcanza los
bienes recibidos a título gratuito de la familia de adopción, salvo vacancia.

Sucesión del cónyuge.


Cabe recordar que el cónyuge concurre con los descendientes y ascendientes y excluye a los colaterales. Constituye un orden anómalo.

Respecto a la concurrencia con los descendientes, el art. 2433 expresa que:

Concurrencia con descendientes. Si heredan los descendientes, el cónyuge tiene en el acervo hereditario la misma parte que un hijo.

En todos los casos en que el viudo o viuda es llamado en concurrencia con descendientes, el cónyuge supérstite no tiene parte alguna
en la división de bienes gananciales que corresponden al cónyuge prefallecido.

Así, el cónyuge supérstite hereda como un hijo más cuando concurre con ellos a la sucesión de su cónyuge. Esto se aplica cuando el
régimen patrimonial elegido entre los esposos es el de separación de bienes. Asimismo, cuando se trate de un régimen de comunidad,
rige respecto a los bienes propios del causante. En cuanto a los bienes gananciales, el cónyuge supérstite no hereda sobre los
gananciales que le correspondiesen al cónyuge fallecido. En consecuencia, respecto a los bienes gananciales, el cónyuge supérstite
retira la mitad, atento a su calidad de integrante de la comunidad de ganancias, y la mitad que le corresponde al causante se distribuye
entre sus descendientes.

Por otra parte, cuando el cónyuge concurre con los ascendientes, el art. 2434 regula: “Concurrencia con ascendientes. Si heredan los
ascendientes, al cónyuge le corresponde la mitad de la herencia”. En este supuesto, la herencia se divide por mitades: una es para el
cónyuge y la otra es para los ascendientes, cualquiera sea su número. Esto se aplica tanto para el régimen de separación de bienes
como para el de comunidad.

Es importante hacer una aclaración, si el régimen entre los esposos es el de comunidad, de los bienes propios, una mitad le
corresponde a los ascendientes y la otra, al cónyuge. En cuanto a los gananciales, los ascendientes heredan una mitad y la otra se le
entrega al cónyuge, independientemente de la mitad que recibió de los gananciales en su carácter de integrante de la comunidad de
ganancias.

Desde otra arista, respecto a los colaterales, el art. 2435 afirma: “Exclusión de colaterales. A falta de descendientes y ascendientes, el
cónyuge hereda la totalidad, con exclusión de los colaterales”. De tal manera, a falta de descendientes y ascendientes, el cónyuge
supérstite recibe la totalidad de la herencia.

Supuestos de exclusión hereditaria:

Los supuestos de exclusión hereditaria conyugal sufren el impacto de la eliminación de la separación personal y de las causales del
divorcio. Por lo tanto, al suprimirse la separación personal desaparecen las causales de exclusión hereditaria del cónyuge culpable, así
como las causales de ineficacia de vocación que produce el hecho de que el inocente en la separación incurriere en injurias graves o
concubinato.

El art. 2437 prescribe:

Divorcio, separación de hecho y cese de la convivencia resultante de una decisión judicial. El divorcio, la separación de hecho sin
voluntad de unirse y la decisión judicial de cualquier tipo que implica cese de la convivencia, excluyen el derecho hereditario entre
cónyuges.

En cuanto al divorcio, se mantiene la exclusión sucesoria y la pérdida de los derechos hereditarios para ambos cónyuges, con total
independencia de culpabilidad.

Con relación a la separación de hecho y en los supuestos de cese de convivencia, se produce la pérdida de vocación hereditaria sin
analizar la culpa, es decir, cualquiera sea la causa de la separación.

A un supuesto especial de exclusión de la vocación hereditaria lo encontramos en el matrimonio in extremis, el que es regulado en el
art. 2436. Éste señala que:

La sucesión del cónyuge no tiene lugar si el causante muere dentro de los treinta días de contraído el matrimonio a consecuencia de
enfermedad existente en el momento de la celebración, conocida por el supérstite, y de desenlace fatal previsible, excepto que el
matrimonio sea precedido de una unión convivencial.

En la norma se mantiene la regulación del Código de Vélez, pero se realizan ciertas especificaciones:
1) La enfermedad debe ser, por un lado, existente y conocida por el cónyuge supérstite al momento de celebrarse el matrimonio y, por
el otro, debe ser de desenlace fatal previsible. Es decir, debe ser una enfermedad de gravedad suficiente para ser la causa directa e
inmediata de la muerte.

2) Se recepta una excepción a la exclusión hereditaria: esta es que el matrimonio esté precedido de una unión convivencial en los
términos y con los requisitos del art. 509 y siguientes del Código Civil y Comercial. Esta solución pone fin a las dudas que se
suscitaban en la norma del Código de Vélez que establecía que la excepción procedía si el matrimonio se hubiese celebrado para
regularizar una situación de hecho, sin resultar claros los casos que quedaban comprendidos en el supuesto.

La finalidad de la norma es evitar la captación de la herencia, es decir que se busca impedir que el matrimonio sea celebrado con el fin
espurio de servir de causa a un llamamiento hereditario conyugal.

Sucesión de los colaterales. Orden de llamamiento. Situación de los hermanos bilaterales y unilaterales

En este tema también se mantienen los lineamientos del Código de Vélez.

Los herederos colaterales hasta el cuarto grado inclusive heredan a falta de descendientes, ascendientes y cónyuge.

En primer lugar, es importante recordar que los colaterales llamados a la herencia no son herederos forzosos o legitimarios; es decir,
son herederos legítimos porque son llamados a la sucesión por la ley, pero no son legitimarios pues no gozan de legítima.

Respecto al orden en que son llamados, los colaterales de grado más próximo excluyen a los de grado más remoto, excepto el derecho
de representación que existe a favor de los descendientes de los hermanos. Además, los hermanos y descendientes de hermanos
desplazan a los demás colaterales.

Atento al régimen del Código Civil y Comercial, Pérez Lasala (2014, p. 70) afirma que hay dos grupos de colaterales:

1) Los hermanos y sus descendientes (que heredan por derecho de representación) son colaterales preferentes. En este grupo, el
heredero más próximo desplaza al más remoto, salvo representación. Los hermanos dividen la herencia por partes iguales; si
concurren descendientes de los hermanos, reciben por estirpe; dentro de cada estirpe, la subdivisión es por cabezas.

2) Demás colaterales: tíos abuelos, tíos y primos hermanos del causante (no heredan por representación) son colaterales ordinarios.
Heredan a falta de los colaterales preferentes. El de grado más próximo desplaza al más remoto. Si hay varios herederos, reciben la
herencia por partes iguales.

La consecuencia más importante es que los primeros desplazan a los segundos.

Por ejemplo, el sobrino del causante –está en tercer grado– excluye al tío – tercer grado–, pues aquel es un colateral preferente,
mientras que este último es un colateral ordinario.

Por otra parte, señalan Lloveras y Orlandi (2012, p. 19) que no resulta relevante el carácter matrimonial o extramatrimonial del
vínculo entre sucesor y difunto; en cambio, sí es relevante distinguir entre el parentesco bilateral y unilateral, pues ello tiene impacto
en la distribución de la herencia.

En esta línea, el art. 2440 expresa que: “en la concurrencia entre hermanos bilaterales y hermanos unilaterales, cada uno de éstos
hereda la mitad de lo que hereda cada uno de aquéllos. En los demás casos, los colaterales que concurren heredan por partes iguales”.
Esta regla solo se aplica a los hermanos y, en virtud del derecho de representación, a los descendientes del hermano que falló en su
vocación; por tanto, no se extiende a los demás colaterales. Para dividir la herencia en este supuesto, los hermanos de doble vínculo
reciben doble porción que los de vínculo simple.

Libertad testamentaria y legítima hereditaria

Sistema protectivo imperativo: Libertad de testar. Restricciones.

A modo de introducción, en el derecho comparado, podemos distinguir dos sistemas con relación a la facultad del causante de
disponer de los bienes por medio de testamento:
 Sistema de libertad de testar: el testador tiene amplia libertad para designar a las personas beneficiadas por las
disposiciones mortis causa y para distribuir sus bienes. En este sistema, la ley no prevé limitaciones ni reserva parte de los
bienes para determinados parientes.
 Sistema de legítima: se limita la libertad de testar, pues una determinada porción de la herencia se confiere a ciertos
parientes (legitimarios) y el causante sólo puede disponer de la porción que reste.Dentro de este sistema, es dable distinguir:
“1) sistema con distribución forzosa de legítima; 2) sistema con porción de distribución forzosa y otra de libre disposición
dentro de la cuota de legítima, llamado sistema de mejora.”

En nuestro derecho, si el causante no tiene legitimarios, podrá disponer libremente de todos sus bienes; por el contrario, si los tiene,
sólo podrá disponer de una porción determinada –porción disponible– que variará según el grupo de legitimarios que sea llamado a la
sucesión. Por tanto, nuestra normativa recepta un sistema protectivo imperativo, pues la legítima implica una protección para
ciertos miembros de la familia –legitimarios–, a fin de garantizarles una porción de la herencia de la que no pueden ser privados por el
causante, por medio de testamento o por actos de disposición entre vivos a título gratuito. Tal regulación responde a la necesidad de
proteger al núcleo familiar que habitualmente ha ayudado al difunto por medio de la asistencia moral y –a veces– material a obtener
ciertos bienes que ahora forman parte de la sucesión. La solidaridad familiar justifica que se sacrifique la capacidad jurídica de libre
disposición de una persona .Así, resulta necesario hacer algunas precisiones:

 La legítima tiene importancia solamente en los casos en que el causante tuviese legitimarios y hubiese realizado un
testamento o efectuado una donación; en caso contrario, el causante puede disponer de sus bienes libremente, ya que no
existe ningún heredero protegido con la legítima.
 Es necesario distinguir la porción legítima de la cuota hereditaria. La legítima es la porción de la herencia de la cual no
pueden ser privados los herederos forzosos o legitimarios.

A diferencia del Código de Vélez, el Código Civil y Comercial no contiene una definición de legítima, sino que se limita a
designar los tres tipos de legitimarios; estos son: los descendientes, los ascendientes y el cónyuge.

 El Código Civil confería al causante la posibilidad de privar de legítima a determinado legitimario, siempre que concurriese
una justa causa de desheredación. El Código vigente suprimió el instituto de la deshederación.

“La legítima es una limitación legal y relativa a la libertad de disponer por testamento o donación, que lleva como consecuencia la
reserva de una porción de la herencia o de bienes líquidos a favor de los denominados legitimarios”

Naturaleza jurídica

Existen dos posturas con relación a la naturaleza jurídica de la legítima:

1. Una parte de la doctrina sostiene que la legítima es una parte o porción de la herencia (pars hereditatis) con su activo y pasivo; por
lo tanto, los legitimarios deben ser necesariamente herederos.

2. Otro sector afirma que la legítima es una porción líquida de los bienes (pars bonorum), es decir, lo que resulta después de deducidas
las deudas y cargas. En consecuencia, el legitimario tiene derecho a recibir la porción de bienes que corresponden a la legítima aun
cuando no ostentase la calidad de heredero.

Tal discrepancia surgió en virtud de ciertos artículos regulados en el Código de Vélez.

El Código Civil y Comercial no explicita cuál es la naturaleza jurídica de la legítima. Por un lado, elimina el concepto de legítima
como "porción de la herencia", de modo tal que podríamos presuponer que se acerca entonces a una legítima pars bonorum; sin
embargo, los únicos legitimarios señalados en la ley son herederos, por lo que podría sostenerse que para poder ser legitimario, debe
tenerse tal calidad; en consecuencia, la legítima es pars hereditatis.

La mayoría de los autores se inclinan por sostener la primera posición, porque ser heredero es el requisito previo y necesario para
ostentar la calidad de legitimario, y si el heredero recibe la herencia, la legítima ineludiblemente debe ser parte de ella -

Pérez Lasala (2014, tomo 2, p. 214) señala que la legítima implica la reserva de una porción de la herencia en favor de los legitimarios
(pars hereditatis) o de una porción líquida de los bienes (pars bonorum) según si la legítima se recibe por ser heredero intestado o
testamentario, o se otorgue por otros títulos, respectivamente.
Caracteres

En atención a que nuestro Código recepta un sistema protectivo imperativo, la legítima presenta los siguientes caracteres:

 Inviolabilidad: prescribe el art. 2447 que el testador no puede imponer gravamen o condición alguna a las porciones
legítimas; si lo hace, se tendrán por no escritas.
 Irrenunciabilidad: afirma el art. 2449 que es irrenunciable la porción legítima de una sucesión no abierta.
 Instituto de orden público: es inconmovible por la voluntad del propio titular de los bienes.
 Limitación legal: constituye un freno a la libertad de testar que es impuesto por la ley.

Legitimarios. Definición

Los legitimarios son los titulares de la porción legítima. El art. 2444 establece que son tales:

1. los ascendientes;
2. los descendientes;
3. el cónyuge.

En cuanto a quienes tienen derecho a la legítima, el Código Civil y Comercial los llama legitimarios, salvo en el art. 2493, que se
relaciona con el fideicomiso testamentario, en el que se los llama “herederos forzosos”. Entonces, la terminología seguida por el
Código y receptada por la mayoría de la doctrina es la de legitimarios.

Por otro costado, resulta necesario distinguir al legitimario del heredero legítimo. Heredero legítimo es todo aquel sucesible cuyo
fundamento de la vocación reside en el llamamiento ab intestato que hace la ley, independientemente de la voluntad del causante. Si
bien todo legitimario es, a la vez, heredero legítimo, no es igual a la inversa, pues hay herederos legítimos que pueden ser preteridos
por el causante mediante la institución de a otras personas. En nuestro derecho, este es el caso de los parientes colaterales que no
tienen por la ley porción legítima.

Porciones legítimas. Porción disponible

La legítima lleva consigo la existencia de una porción disponible. La porción disponible o de libre disposición es la parte de la
herencia sobre la que el testador puede disponer libremente cuando hay legitimarios.

Para determinar la parte disponible debemos realizar el cálculo de la legítima global. Esta se calcula determinando el activo neto del
caudal hereditario (activo bruto menos las deudas), a lo que deben adicionarse las donaciones.

El Código, en el art. 2445, distingue las porciones legítimas según el orden sucesorio; así, los hijos tienen una legítima de 2/3; los
ascendientes, de ½, y el cónyuge, también de ½. En consecuencia, la porción disponible en el caso de los hijos es de 1/3, y en el de los
ascendientes y el cónyuge es de ½.

El Código de Vélez regulaba porciones legítimas mayores (descendientes: 4/5, ascendientes: 2/3, y cónyuge: ½), las que fueron
reducidas en el nuevo Código.

Por otra parte, el Código Civil y Comercial prevé la posibilidad de mejorar la legítima de los herederos descendientes o ascendientes
con discapacidad, así el causante puede disponer de hasta 1/3 de la legítima que corresponde a los demás legitimarios.

Concurrencia de legitimarios del mismo y distinto orden hereditario

Respecto a la concurrencia de legitimarios, establece el art. 2446 que “si concurren sólo descendientes o sólo ascendientes, la porción
disponible se calcula según las respectivas legítimas. Si concurre el cónyuge con descendientes, la porción disponible se calcula según
la legítima mayor”.

Dentro de un mismo orden y grado, resulta irrelevante el número de parientes, pues la legítima global siempre es la misma. Por
ejemplo, la legítima de los hijos es de 2/3, ya sea que se trate de un sólo hijo o de varios.

En los supuestos de concurrencia del cónyuge con los descendientes, se mantiene el criterio del Código de Vélez y del Proyecto de
reforma del Código Civil de 1998, en cuanto establecen que se impone la legítima mayor. Esto se debe a que en el caso de concurrir
legitimarios de distintos órdenes hereditarios, las cuotas legítimas no se acumulan, pues se debe respetar la porción disponible. En
estos supuestos, la porción legítima surge de la legítima más elevada, distribuyéndosela en la proporción fijada para la sucesión
intestada. Por ejemplo, si concurren los hijos y el cónyuge del causante, la parte del cónyuge es sacada de la legítima mayor; esto es,
2/3, y se mantiene intacta la porción disponible que es de 1/3.

En el caso de concurrencia de los hijos y el cónyuge, debe distinguirse si hay régimen de separación de bienes o de comunidad entre
los esposos. En el primero, la legítima global es de 2/3 y el cónyuge recibe una parte igual como si fuera un hijo más. En el segundo,
si los bienes son gananciales, no hay concurrencia, pues el cónyuge no hereda. Los descendientes reparten la herencia por partes
iguales y la legítima global es de 2/3. Si los bienes son propios, rige lo mismo que en el sistema de separación de bienes; esto es, que
el cónyuge recibe una parte igual como si fuera un hijo más; la legítima global es de 2/3. En el caso de existir ascendientes del difunto
y el cónyuge, concurrirán participando de la mitad de la herencia; la legítima global es de ½.

Lo expuesto aplica a los casos de adopción plena.

En la adopción simple podemos diferenciar: Legítima de los hijos adoptados: el adoptado y sus descendientes tienen los mismos
derechos hereditarios que los hijos por naturaleza; en consecuencia, la legítima global es de 2/3, y concurren con el cónyuge de la
misma manera que éstos. Legítima de los adoptantes: hay que recordar que los adoptantes no heredan los bienes que el adoptado
hubiese recibido a título gratuito de su familia de origen, ni a la inversa. Realizada tal aclaración, la legítima de los adoptantes es de ½,
y concurren con el cónyuge del adoptado, siendo la legítima global también de ½.

Mejora. Mejora a los ascendientes y descendientes con discapacidad

Una importante innovación en el Código Civil y Comercial está dada por la incorporación de la mejora que puede realizar el causante
a favor de los descendientes o ascendientes con discapacidad.

Así regula el art. 2448 que:

Mejora a favor de heredero con discapacidad. El causante puede disponer, por el medio que estime conveniente, incluso mediante un
fideicomiso, además de la porción disponible, de un tercio de las porciones legítimas para aplicarlas como mejora estricta a
descendientes o ascendientes con discapacidad. A estos efectos, se considera persona con discapacidad, a toda persona que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su edad y medio social implica desventajas
considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.

El fundamento de esta innovación esta dado por la necesidad de armonizar la normativa con los tratados internacionales que protegen
a las personas con discapacidad ratificados por nuestro país. La mejora para el heredero con discapacidad responde al principio
integral de asistencia y solidaridad entre los miembros de una familia, pues permite al autor de la sucesión disponer de hasta un tercio
de la porción legítima para otorgarla como mejora .Así, si el heredero es descendiente, se aplica el 1/3 sobre la legítima de 2/3; si es
ascendiente, el 1/3 se aplica sobre la legítima de ½. Tal mejora puede ser dispuesta por medio de fideicomiso, indivisión forzosa,
legado de cosa cierta, alimentos, derechos de uso, habitación o usufructo, etcétera.

Cargas y condiciones. Regla. Supuestos especiales

Señala el art. 2447 del Código Civil y Comercial que “el testador no puede imponer gravamen ni condición alguna a las porciones
legítimas; si lo hace, se tienen por no escritas”. Ello se encuentra en consonancia con el principio de inviolabilidad de la legítima,
receptado en el Código de Vélez.

Analizada esta norma en armonía con el art. 2444, se infiere que la protección alcanza tanto a la integridad del monto de la legítima
como al derecho de gozarla sin condicionamientos.

La norma se aplica a las condiciones suspensivas y resolutorias, a los plazos ciertos o inciertos, a los cargos, a los gravámenes como
servidumbres, entre otros.

Tal regla admite excepciones, estas son:

1) Referidas a la vivienda: afectación del inmueble destinado a vivienda al régimen previsto en el capítulo 3: “Vivienda”, del Título
III: “bienes”, del Libro Primero.

2) Indivisión forzosa.
3) Derecho real de habitación del cónyuge supérstite.

Cálculo de la legítima. Fórmula. Donaciones

El art. 2445, en su segundo párrafo, prescribe que:

Dichas porciones se calculan sobre la suma del valor líquido de la herencia al tiempo de la muerte del causante más el de los bienes
donados computables para cada legitimario, a la época de la partición según el estado del bien a la época de la donación. Para el
cómputo de la porción de cada descendiente se toman en cuenta las donaciones colacionables o reducibles, efectuadas a partir de los
trescientos días anteriores a su nacimiento o, en su caso, al nacimiento del ascendiente a quien representa y, para el del cónyuge, las
hechas después del matrimonio.

Como expresamos con anterioridad, la legítima se calcula teniendo en cuenta el valor de los bienes que quedaron al momento de la
muerte del testador, a lo que se restan las deudas. Al valor que resulte, se adicionan las donaciones realizadas por el causante.

El caudal relicto está compuesto por los bienes y derechos que ha dejado el causante y que no se han extinguido con su muerte. La
valoración del activo debe referirse al momento de la muerte del testador, a fin de determinar en ese instante las disposiciones que
resultan inoficiosas y el complemento que podrá reclamar el legitimario.

El pasivo estará integrado por las deudas del causante que no se extinguieron con su muerte. No comprende las cargas de la sucesión,
que son obligaciones que surgen luego del fallecimiento.

Al activo neto que resulte de restar las deudas al activo bruto, deben sumársele las donaciones hechas en vida por el causante, tanto las
efectuadas a favor de los legitimarios como a favor de terceros. Si deducidas las deudas, no resulta activo líquido, la masa de cálculo
será determinada por el valor de las donaciones, y si afectaran la legítima, serán pasibles de reducción.

Una vez realizadas esas operaciones, se obtendrá un monto total sobre el que se aplicará el porcentaje que establece la ley y, de esta
manera, quedará conformada la legítima global; la porción que reste es de libre disposición.

No deben computarse las donaciones efectuadas por el causante cuando ya hayan transcurrido diez años desde la adquisición de la
posesión. De tal manera, si el causante fallece luego de que hayan pasado diez años desde que realizó la donación, el bien donado
queda fuera de la reducción.

Esta norma, a entender de importante doctrina, genera la posibilidad de violentar las legítimas. Así, se manifiesta que el art. 2459 no
distingue si el donatario es un tercero o un legitimario, lo que puede generar desequilibrios entre los herederos. Por ejemplo, el padre
dona importantes bienes a un hijo que quiere beneficiar, dejando un caudal hereditario pequeño, y lo hace en la plenitud de su vida,
por lo que el plazo de diez años transcurre sin complicaciones y muere muchos años después. De esta manera, la donación que violaba
la legítima queda fuera de la masa de cálculo y, en consecuencia, los hermanos –incluido el donatario– solo contarán con el caudal
hereditario que se forme sin ese bien.

Las legislaciones que admiten una norma similar no conceden este beneficio a los legitimarios, sino sólo a los terceros.

Respecto al momento que debe tenerse en cuenta para determinar el valor de lo donado, el Código Civil y Comercial ha realizado una
regulación más prolija.

Según el Código de Vélez, los bienes donados debían ser valuados al momento de la apertura de la sucesión; esto presentaba el
inconveniente producido por la depreciación monetaria hasta el momento de la partición. Por su parte, el Código Civil y Comercial
establece que el momento para determinar dicho valor es el de la partición, según el estado del bien a la época de la donación. Esto
implica que el estado del bien, sea físico o jurídico, quedó determinado por el momento de la donación, siendo indiferentes los
cambios que tuviere con posterioridad; por otra parte, el valor económico quedará determinado en el momento particional.

ACCIONES VINCULADAS A LA PROTECCIÓN DE LA LEGÍTIMA

La porción legítima a la que tienen derecho los legitimarios, según la clase a la que pertenecen, es intangible; en consecuencia, tienen
derecho a reclamarla íntegramente. Cada uno, de acuerdo con la cuota de concurrencia, goza así de las acciones tendientes a obtener
su legítima la cual es protegida con diversos remedios, dentro de los cuales tenemos, entre otros: a) la opción conferida al heredero en
el supuesto de legados o donaciones de usufructo, uso o habitación o de renta vitalicia; b) la presunción de gratuidad de determinadas
transmisiones hechas por el causante a favor de sus legitimarios.
Dentro de las acciones, el Código Civil y Comercial distingue tres:

1. acción de entrega de la legítima;

2. acción de complemento;

3. acción de reducción.

Acción de entrega de la legítima

el art. 2450: “Acción de entrega de la legítima. El legitimario preterido tiene acción para que se le entregue su porción legítima, a
título de heredero de cuota. También la tiene el legitimario cuando el difunto no deja bienes pero ha efectuado donaciones”.

Tal norma regula dos situaciones: la del legitimario preterido;Y legitimario cuando el causante no deja bienes, pero ha efectuado
donaciones.

En el primer supuesto, el causante ha realizado un testamento en el que ha omitido a un legitimario. Por ejemplo, el causante tiene dos
hijos y en el testamento deja todos sus bienes a uno de ellos. En el segundo supuesto, el legitimario pide íntegramente su porción
legítima a los donatarios.

De aceptarse tal distinción, los efectos son relevantes, pues en el primer caso, correspondería la nulidad del testamento, ya que habría
error. Se cuestiona que pueda ejercerse esta acción cuando el causante no ha dejado bienes, pero ha efectuado donaciones, ya que
cuando la porción legítima se ve afectada por las donaciones, los legitimarios pueden ejercer la acción de reducción.

En cuanto al ejercicio de la acción:

 Tramita ante el juez de la sucesión (fuero de atracción).


 Legitimado activo: legitimario preterido; legitimados pasivos: herederos, legatarios y donatarios.
 Carga de la prueba: el preterido debe probar que fue omitido en el testamento y que es un heredero forzoso. Asimismo, es
conveniente que manifieste en la demanda que no es donatario del causante, pues de lo contrario podría suceder que lo
donado cubriera su legítima y no proceda la acción.
 Prescribe a los cinco años.
 Efectos: reintegro de la legítima. El legitimario preterido, al ejercer la acción no obtiene la nulidad de la institución de
heredero, sino que reduce el monto de los herederos instituidos en la proporción necesaria para dejar a salvo su legítima.

Acción de complemento

El art. 2451 regula la acción de complemento; así, establece que “el legitimario a quien el testador le ha dejado, por cualquier título,
menos de su porción legítima, sólo puede pedir su complemento”.

Tal norma debe analizarse de manera armónica con los artículos que regulan la acción de reducción.

Ambas acciones se encuentran fuertemente relacionadas, pues la de complemento se dirige a integrar la legítima, mientras que la de
reducción tiene por fin reducir las liberalidades hasta el límite en que se hubiese afectado la legítima. De esta manera, la consecución
del complemento aparece como el fin, y la reducción, como el medio para alcanzarlo.

Respecto a las vías procesales, generalmente se plantea como acción. Puede plantearse como excepción cuando el heredero legitimario
se opone a la entrega de los legados que afectan la legítima.

El juez competente es el juez del sucesorio.

Acción de reducción.

Esta acción prevé el modo de lograr el complemento de la legítima mediante la reducción de las disposiciones testamentarias
contenidas en legados o, en su caso, de las donaciones hechas por el causante en la medida que están sujetas a declaraciones de
inoficiocidad.
La reducción sólo se ejerce hasta lograr el complemento de la legítima. El efecto principal de esta acción es resolver las liberalidades
en la medida en que excedan los límites de la porción disponible.

Caracteres:

 es patrimonial, pues persigue integrar la porción legítima;


 es transmisible;
 es renunciable a partir de la muerte del autor de la sucesión;
 es prescriptible: a los cinco años de la muerte del causante.

Naturaleza jurídica:

Para una parte de la doctrina, se trata de una acción real, pues persigue un fin reivindicador (Aubry y Rau, como se cita en Pérez
Lasala, 2014, p. 263). En cambio, otro sector sostiene que es una acción personal, ya que hay una limitación respecto a los sujetos
demandables y por su plazo de prescripción. Todas las posturas coinciden en que la acción tiene efectos reipersecutorios a fin de
recomponer la porción legítima.

Orden en que debe operar la reducción:

En cuanto al orden de la reducción, primero se reducen las disposiciones testamentarias y luego las donaciones.

Esto es materia de orden público, por lo que no puede ser alterado por la voluntad del testador.

Lo que se persigue con la acción de reducción es redistribuir las cuotas asignadas hasta cubrir las legítimas de los afectados, en los
casos en que el testador haya realizado una distribución que resulte violatoria de las legítimas.

Con relación a la reducción de las disposiciones testamentarias, el art. 2452 postula que: “A fin de recibir o complementar su
porción, el legitimario afectado puede pedir la reducción de las instituciones de herederos de cuota y de los legados, en ese orden. Los
legados se reducen en el mismo orden establecido en el segundo párrafo del artículo 2358”

Por lo tanto, la acción de reducción puede ser ejercida contra los herederos instituidos por testamento y contra los legatarios de cosa
cierta.

De la norma se desprende que la reducción se realiza en el siguiente orden:

1. las instituciones de herederos de cuota;

2. los legados.

Dentro de los legados, la reducción se realiza conforme a lo establecido en el art. 2358. Allí se observa el siguiente orden:

a) “los que tienen preferencia otorgada por el testamento;

b) los de cosa cierta y determinada;

c) los demás legados”.

En cuanto a la reducción de las donaciones, expresa el art. 2453 que:

Si la reducción de las disposiciones testamentarias no es suficiente para que quede cubierta la porción legítima, el heredero legitimario
puede pedir la reducción de las donaciones hechas por el causante.

Se reduce primero la última donación, y luego las demás en orden inverso a sus fechas, hasta salvar el derecho del reclamante. Las de
igual fecha se reducen a prorrata.

Esta reducción opera de manera supletoria a la reducción de las disposiciones testamentarias. Se reduce de la última donación a las de
fechas anteriores; es decir, en orden inverso al que fueron realizadas. Pero puede suceder que se trate de donaciones realizadas en la
misma fecha; en ese caso, la reducción es a prorrata.
El art. 1565 define a las donaciones inoficiosas: “Se considera inoficiosa la donación cuyo valor excede la parte disponible del
patrimonio del donante. A este respecto, se aplican los preceptos de este Código sobre la porción legítima”.

El art. 2454 regula lo relativo a la reducción de las donaciones y distingue distintos supuestos:

si la reducción es total, la donación queda resuelta; si es parcial, pueden presentarse dos situaciones:

 el bien donado es divisible: se lo divide entre el legitimario y el donatario;


 el bien donado es indivisible: se entrega al que tiene la porción mayor y se reconoce un crédito a favor de la otra parte por el
valor de su derecho.

En el tercer párrafo se recepta un cambio novedoso, pues el donatario podrá impedir la reducción “entregando al legitimario la suma
de dinero necesaria para completar el valor de su porción legítima”. De esta manera, se consagra la postura mayoritaria que
consideraba que debía otorgarse al donatario y subadquirente la facultad de evitar los efectos reipersecutorios de la acción, siempre
que se deje a salvo la legítima violentada.

Por otra parte, “el donatario es deudor desde la notificación de la demanda, de los frutos o, en caso de formular la opción [de entregar
el dinero para completar la legítima], de intereses”.

Casos posibles según la persona del donatario:

Conforme a la regulación del código civil, parte de la doctrina consideraba que si el beneficiario era un heredero forzoso, la única
acción posible era la colación. Por el contrario, el Código Civil y Comercial dispone que puede plantearse la acción de reducción.

De todo lo analizado, resulta necesario que nos refiramos a distintas situaciones:

1. donaciones efectuadas a terceros no legitimarios: las donaciones se imputan a la porción disponible;

2. donaciones efectuadas a legitimarios que renunciaron a la herencia o fueron declarados indignos: también aquí se imputan las
donaciones a la porción disponible;

3. donaciones efectuadas a los legitimarios: se encuentra sujeto a reducción el exceso del valor donado sobre la cuota hereditaria del
legitimario donatario.

Si la sucesión es intestada y la donación es a favor de un legitimario, será reducida cuando su valor excediese la porción disponible y
la porción legítima del donatario. Si, en cambio, la sucesión es intestada y la donación a favor de un tercero, la donación se reducirá
cuando su valor exceda la porción disponible.

Desde otro costado, resulta relevante analizar las soluciones previstas por el Código Civil y Comercial en caso de perecimiento del
bien donado. El art. 2455 distingue los siguientes casos:

 Si el bien donado perece por culpa del donatario, éste debe su valor.
 Si perece sin su culpa, el valor de lo donado no se computa para el cálculo de la porción legítima.
 Si perece parcialmente por su culpa, debe la diferencia de valor; y si perece parcialmente sin su culpa, se computa el valor
subsistente.

Es dable señalar que si procede la reducción, pero el donatario o sus sucesores hubieran constituido derechos reales sobre los bienes
donados, tales derechos se extinguen respecto al legitimario; es decir, el bien retorna al legitimario libre de todo tipo de gravámenes.
Esto debe ser analizado en armonía con los arts. 2670 y 2671; en consecuencia, el efecto reipersecutorio procede con relación a los
inmuebles, atento a lo cual se extinguen los derechos reales. En cambio, si se trata de muebles, sólo podrá ser ejercida la acción de
reducción contra terceros adquirentes de mala fe.

Por otra parte, en caso de insolvencia del donatario e imposibilidad de ejercer la acción reipersecutoria a que se refiere el artículo
2458, la acción de reducción puede ser ejercida contra los donatarios de fecha anterior.

Acción reipersecutoria:
Establece el art. 2458: “El legitimario puede perseguir contra terceros adquirentes los bienes registrables. El donatario y el
subadquirente demandado, en su caso, pueden desinteresar al legitimario satisfaciendo en dinero el perjuicio a la cuota legítima”. En
este artículo se mantiene la solución del Código de Vélez en cuanto a la procedencia de la acción reipersecutoria contra los terceros
adquirentes, los que quedan sujetos a la reducción de las donaciones inoficiosas. La norma alcanza a los inmuebles y muebles
registrables, por tanto, quedan fuera de la regulación las cosas muebles a las que se aplica lo previsto para la apropiación.

Se estima que esta norma brinda una protección exagerada de la legítima, pues puede ejercerse contra los terceros adquirentes a título
oneroso y de buena fe, lo que resulta injusto. Con lo establecido en el segundo párrafo, el Código se aparta de una de las
características del efecto reipersecutorio que implica la restitución en especie.

Por otro costado, en cuanto a la reducción de las disposiciones testamentarias y los terceros adquirentes, cabe señalar que si los
herederos o legatarios hubiesen enajenado a favor de terceros los bienes que recibieron, pero que afectan la legítima, no procede la
acción de reducción contra los terceros. Al legitimario le queda la posibilidad de accionar por daños y perjuicios.

Prescripción adquisitiva:

Por último, debemos referirnos a un aspecto novedoso regulado en el Código, esto es, un límite a la procedencia de la acción de
reducción.

En tal sentido, el art. 2459 expresa: “Prescripción adquisitiva. La acción de reducción no procede contra el donatario ni contra el
subadquirente que han poseído la cosa donada durante diez años computados desde la adquisición de la posesión. Se aplica el artículo
1901”.

La posesión se produce cuando se efectúa la donación; si la realiza el causante y fallece luego de diez años de realizada, esa donación
no puede ser sujeta a reducción, porque no forma parte de la masa que sirve de base para determinar la legítima.

En cuanto al ejercicio de la acción:

 Legitimación para demandar la reducción: se otorga en cabeza de los legitimarios y sus acreedores (acción subrogatoria).
 La acción puede ser ejercida contra los herederos –forzosos o voluntarios–, los legatarios y los donatarios. En algunos casos,
también procede contra los adquirentes de donaciones inoficiosas.
 La acción no puede ser ejercida antes de la muerte del causante, pues se trata de un derecho que nace originariamente en los
legitimarios con motivo de la muerte del causante.
 Se puede renunciar a la acción de manera expresa o tácita.
 La acción de reducción prescribe a los cinco años desde la muerte del autor de la sucesión (aplica el art.2560, pues no hay
disposición especial).

Opción del legitimario en los casos de constitución de usufructo, uso, habitación o renta vitalicia

Puede ocurrir que el causante haya realizado una donación o un legado de usufructo, uso, habitación o de renta vitalicia.

El supuesto plantea el difícil problema de determinar si la disposición lesiona o no la porción legítima de los herederos, ya que resulta
imposible precisar inicialmente el valor de una liberalidad sometida a un término de duración incierto.

Para resolver la dificultad, nuestro Código ha apelado a una solución consistente en otorgar a los herederos una opción en el
cumplimiento de la manda. En tal sentido, dispone el art. 2460:

Constitución de usufructo, uso, habitación o renta vitalicia. Si la disposición gratuita entre vivos o el legado son de usufructo, uso,
habitación, o renta vitalicia, el legitimario o, en su caso, todos los legitimarios de común acuerdo, pueden optar entre cumplirlo o
entregar al beneficiario la porción disponible.

El artículo permite a los herederos poder evaluar la opción que estimen más conveniente; esto es, elegir entre entregar la porción
disponible y desobligarse del pago de la renta o del usufructo, uso o habitación, o bien esperar a que estos derechos se extingan.

No se prevé un plazo para realizar la opción, por lo tanto, los herederos conservarán este derecho hasta tanto sean intimados por el
beneficiado para que lo ejerzan.
Si son varios los herederos, puede suceder que estén de acuerdo en la opción; en ese caso, no se produce ninguna dificultad. Pero
también puede suceder que algunos herederos quieran ejecutar la disposición testamentaria y otros entregar la porción disponible. Si
los herederos fueran varios, la opción y su ejercicio deberán adoptarse por unanimidad.

PROTECCIÓN A LA IGUALDAD DE LOS LEGITIMARIOS

La colación es la imputación de las donaciones realizadas en vida por el causante al cónyuge y a los descendientes llamados a la
sucesión sobre la parte que al beneficiario de la donación (donatario) le corresponde en la herencia. En virtud de aquella, se añaden en
la masa hereditaria todos los valores donados por el causante a dichos legitimarios, los que deben sumar el valor total constitutivo del
caudal relicto.

La colación es la computación en la masa partible del valor de las donaciones que el causante hubiese hecho en vida a uno de sus
descendientes o al cónyuge, y la imputación de ese valor en la hijuela del donatario, tomando éste de menos y compensándose a los
demás legitimarios (descendientes o cónyuge) con más bienes hereditarios, con el objeto de igualar, mediante compensaciones
contables, las porciones hereditarias de todos ellos, salvo que el causante hubiese hecho dispensa de colación en el instrumento de la
donación o en el testamento.

Finalidad: La colación pretende mantener dentro de lo posible la igualdad entre los legitimarios.

Fundamento: Parte de considerar que el silencio del autor de la sucesión respecto a las donaciones que realizó a favor de sus
descendientes o cónyuge implica interpretar que ha sido efectuado como anticipo de herencia. El anticipo de herencia surge por
donaciones hechas por el causante en vida a determinados legitimarios.

Acción de colación. Definición. Condiciones para su ejercicio

La acción de colación es una acción personal que termina en una resolución que fija la suma colacionable, la que se hará valer en el
juicio sucesorio, en el acto de partición. Se trata de una acción divisible, pues cada heredero puede ejercerla o renunciarla. En
consecuencia, la interrupción de la prescripción por uno de los herederos que demandó por colación no aprovecha a los demás que no
la reclamaron.

Presupuestos para el ejercicio de la acción:

Dentro de los presupuestos, podemos distinguir los objetivos y los subjetivos.

Los presupuestos subjetivos son los siguientes:

 quien colaciona debe ser descendiente o cónyuge;


 el descendiente o cónyuge que recibió la donación debe concurrir con otros a la herencia.

En cuanto a los presupuestos objetivos podemos señalar:

 la donación efectuada en vida por el causante a un descendiente o cónyuge;


 la ausencia de dispensa.

La colación actúa en la medida en que no se encuentren afectadas las legítimas. Otro aspecto importante es que no se opera de oficio.
Se tramita ante el juez de la sucesión, atento al fuero de atracción.

Esta acción no puede ser ejercida antes de la muerte del causante, pues se trata de un derecho que nace originariamente en los
legitimarios con motivo de la muerte del causante.

Se puede renunciar a la acción de manera expresa o tácita.

La acción de colación prescribe a los cinco años desde la muerte del autor de la sucesión (aplica el art.2560, pues no hay disposición
especial).

Personas obligadas a colacionar. Personas con derecho a pedir la colación

El art. 2385 define a las personas que están obligadas a colacionar. Así, prescribe que:
Los descendientes del causante y el cónyuge supérstite que concurren a la sucesión intestada deben colacionar a la masa hereditaria el
valor de los bienes que les fueron donados por el causante, excepto dispensa o cláusula de mejora expresa en el acto de la donación o
en el testamento.

Dicho valor se determina a la época de la partición según el estado del bien a la época de la donación.

También hay obligación de colacionar en las sucesiones testamentarias si el testador llama a recibir las mismas porciones que
corresponderían al cónyuge o a los descendientes en la sucesión intestada.

La norma establece que deben colacionar:

 los descendientes;
 el cónyuge.

El Código de Vélez también comprendía a los ascendientes. El Código Civil y Comercial los excluye, pues se entiende que la
donación efectuada a éstos no supone un anticipo de herencia, ya que los hijos heredan a sus padres, pero no a la inversa. Por lo tanto,
se presume que la donación efectuada por un hijo a un ascendiente supone simplemente una liberalidad.

La legitimación activa y pasiva del cónyuge guarda armonía con la posibilidad de donar entre cónyuges regulada en el Código Civil y
Comercial.

Los herederos que concurren a la sucesión del causante en representación de su ascendiente que ha recibido la donación, también
deben colacionar. Esto responde al alcance y características del derecho de representación.

Por otra parte, el descendiente o cónyuge que renuncia a la herencia puede conservar el bien donado o reclamar el legado hasta el
límite de la porción disponible. Tal situación puede ser muy conveniente para el heredero renunciante que ha recibido una donación
que supera la cuota alimentaria que le correspondería, sin vulnerar la legítima.

Heredero que no era tal al momento de la donación:

Apunta el art. 2388 a que: “el descendiente que no era heredero presuntivo al tiempo de la donación, pero que resulta heredero, no
debe colación. El cónyuge no debe colación cuando la donación se realiza antes del matrimonio”.

Se infiere de la norma que no son legitimados pasivos aquellas personas que al momento de recibir la donación no eran legitimarios, si
no que adquirieron con posterioridad tal calidad. Es decir, no deben colacionar. Por otra parte, expresa el art. 2395 que a la colación
solo puede pedirla quien era heredero presuntivo al momento de la donación. Respecto a los herederos nacidos con posterioridad a la
donación, se entiende que carecen de legitimación activa para solicitar la colación.

Modo de hacer la colación

En cuanto al modo de hacer la colación, postula el art. 2396 que “la colación se efectúa sumando el valor de la donación al de la masa
hereditaria después de pagadas las deudas, y atribuyendo ese valor en el lote del donatario”. Por lo tanto, la masa que sirve de base a la
colación se forma con los bienes dejados por el causante, una vez deducidas las deudas, y por las donaciones efectuadas en vida por
aquel a determinados legitimarios.

La igualdad entre los herederos se obtendrá incorporando el valor colacionable al caudal relicto, acreciendo así la masa hereditaria
como si el bien existiese realmente en el patrimonio del causante en el momento de su muerte, y adjudicando ese mismo valor al
heredero afectado a quien se le da menos, con lo cual figurará en su hijuela como ya recibido. De esta manera, no se deja sin efecto la
donación, sino que se imputa a la hijuela del beneficiario el valor de lo donado. En los hechos, el donatario recibe menos que los
demás herederos, porque se descuenta de su hijuela el valor de los bienes recibidos con anterioridad a la muerte del causante.

Donación realizada a los descendientes o ascendientes del heredero:

Aquí debemos distinguir dos situaciones:

1) las donaciones hechas a los descendientes: en este caso, el heredero no debe colacionar;
2) los descendientes que concurran por representación a la sucesión del causante deben colacionar las donaciones hechas por éste a su
ascendiente. Ello responde a los efectos propios de la representación.

Si bien el art. 2389 se refiere a las donaciones a los ascendientes o descendientes, en su desarrollo se limita a estos últimos; sin
embargo, en un análisis armónico con el art. 2388, debe entenderse que el ascendiente que al momento de la donación no es heredero
presuntivo, no debe colacionar.

Donación al cónyuge del heredero:

El art. 2390 contempla dos situaciones, a saber:

1) donaciones hechas al cónyuge del heredero: no deben ser colacionadas por éste.

2) donaciones hechas conjuntamente a ambos cónyuges: deben ser colacionadas por la mitad, por el que resulta heredero86.

Esto responde al principio de que no es posible colacionar por otro.

El cónyuge del heredero, no es heredero forzoso en el sistema previsto por el Código Civil y en consecuencia, por disposición de la
ley, no tiene obligación de colacionar las donaciones que el causante le hubiera hecho en vida, salvo que se tratara de un acto simulado
y fuera probado en juicio. (Casado, 2014, p. 274).

La solución del segundo supuesto guarda armonía con lo expresado, en cuanto que solo el heredero es pasible de colacionar, si
correspondiere.

Respecto a los beneficios que deben colacionarse:

El art. 2391 regula que:

Los descendientes y el cónyuge supérstite obligados a colacionar también deben colacionar los beneficios recibidos a consecuencia de
convenciones hechas con el difunto que tuvieron por objeto procurarles una ventaja particular, excepto dispensa y lo dispuesto para el
heredero con discapacidad en el artículo 2448.87

Con esta norma se amplía el alcance de las liberalidades –que no son donaciones– que deben colacionarse. Por ejemplo, el préstamo
gratuito del causante a uno de los legitimarios de un campo con plantaciones; el presunto heredero podría disfrutar por un tiempo de
ese beneficio en perjuicio de los demás coherederos, lo que podría generar desigualdad entre ellos. Es decir, esta solución se debe a
que la exclusión de colacionar esas liberalidades implica un detrimento para los demás herederos.

Además, se regulan dos supuestos en los que no procede la colación:

 dispensa;
 mejora al heredero con discapacidad.

Por otra parte, no procede la colación cuando el bien ha perecido sin culpa del donatario, es decir, por caso fortuito. En tal caso, si la
pérdida de la cosa ha generado una indemnización (subrogación real), tal indemnización es colacionable89.

En cuanto a los frutos e intereses:

Afirma el art. 2394 que “el heredero obligado a colacionar no debe los frutos de los bienes sujetos a colación, pero debe los intereses
del valor colacionable desde la notificación de la demanda”90. En consecuencia, los frutos de los bienes colacionables pertenecen al
heredero donatario y no se colacionan.

Pero el valor colacionable del bien genera intereses. Estos se deben desde la notificación de la demanda.

Cálculo del valor colacionable

Al referirse al valor del bien donado, establece el art. 2385 que “dicho valor se determina a la época de la partición según el estado del
bien a la época de la donación”.
Una diferencia importante entre el Código Civil y el nuevo Código se produce respecto del momento para determinar el valor de lo
donado, que en el Código Civil era al momento de la apertura de la sucesión, mientras que ahora es al momento de la partición. Esto
responde a los cambios producidos en el valor de los bienes por la inflación. Asimismo, el parámetro para determinar el valor
corresponde al estado del bien al celebrarse la donación.

Beneficios excluidos de la colación

Los beneficios excluidos de la colación están establecidos en el art. 2392. Estos son:

 los gastos de alimentos;


 los de asistencia médica por extraordinarios que sean;
 los de educación y capacitación profesional o artística de los descendientes, excepto que sean desproporcionados con la
fortuna y condición del causante
 los gastos de boda que no exceden de lo razonable;
 los presentes de uso
 el seguro de vida que corresponde al heredero, pero sí por las primas pagadas por el causante al asegurador, hasta la
concurrencia del premio cobrado por el asegurado;
 lo empleado para establecer al coheredero o para el pago de sus deudas.

La razonabilidad y la proporción del beneficio respecto a la condición y fortuna del causante constituyen pautas que deben observarse
para determinar si los beneficios resultan o no colacionables.

Dispensa

El art. 2385 prescribe excepciones a la obligación de colacionar; estas son, por dispensa o cláusula de mejora dispuesta en el acto de
donación o en el testamento.

La dispensa marca el carácter dispositivo de las normas que regulan la colación, pues si el causante no quiere realizar un anticipo de
herencia con la donación, sino que quiere mejorar a un heredero, puede dispensar a éste último de colacionar.

No se exigen fórmulas sacramentales respecto a la dispensa; basta con que conste de manera inequívoca la voluntad del causante de
mejorar a ese heredero forzoso.

Colación de deudas. Supuestos. Modo de hacer la colación

El Código Civil y Comercial regula de manera expresa la colación de deudas. Esta consiste en imputar a la hijuela de un heredero las
deudas que tuviera a favor del causante. La colación de las deudas se hace deduciendo su importe de la porción del deudor; si exceden
tal porción, debe pagarlas en las condiciones y plazos establecidos para la obligación. “La imputación de la deuda al lote del
coheredero deudor es oponible a sus acreedores”.

Establece expresamente el art. 2397: “Se colacionan a la masa las deudas de uno de los coherederos en favor del causante que no
fueron pagadas voluntariamente durante la indivisión, aunque sean de plazo no vencido al tiempo de la partición”. Es decir, deben
colacionarse: las deudas que no fueron pagadas voluntariamente durante la indivisión; las deudas de plazo no vencido al tiempo de la
partición; por lo tanto, caen los plazos pendientes.

En esta misma línea, el art. 2398 postula que los coherederos no pueden exigir el pago de tales deudas antes de la partición.

Al tratarse de un procedimiento de liquidación, el momento oportuno para imputar la deuda, es la partición, que es un conjunto
complejo de actos jurídicos encaminados a poner fin al estado de indivisión, de modo que los copartícipes materializan la porción
ideal que en la herencia les corresponde, transformándola en bienes concretos sobre los que tienen un derecho exclusivo. (Casado,
2014, p. 284).

En las deudas contraídas durante la indivisión (es decir, con posterioridad a la muerte del causante), se aplica la colación de deudas
cuando se trata de sumas de las cuales un coheredero se hace deudor hacia los otros en ocasión de la indivisión, siempre que el crédito
esté relacionado a bienes indivisos. Se establece como excepción que se realice el pago antes de la partición.

Momento a partir del cual se generan intereses: las sumas colacionables producen intereses desde la apertura de la sucesión si el
coheredero era deudor del difunto, cuando no se hubiesen pactado intereses con anterioridad; las sumas colacionables producen
intereses con anterioridad al fallecimiento del autor de la sucesión (los intereses se deben desde su origen); desde el nacimiento de
la deuda, si ésta surge en ocasión de la indivisión.

Compensación:

Si el coheredero deudor es a la vez acreedor, aunque su crédito no sea aún exigible al tiempo de la partición, hay compensación y sólo
se colaciona cuando la deuda fuera mayor y sólo en la medida del exceso.

Trasmisión de bienes a legitimarios en vida del causante: casos en que se presume la gratuidad

La posibilidad de maniobras del causante que, con el objeto de beneficiar a alguno de sus legitimarios, ocultare la gratuidad de la
transmisión de bienes a favor de alguno de éstos, bajo el velo de una apariencia onerosa, no escapa a las previsiones del Código
vigente ni al Código Civil anterior.

El art. 2461 del Código Civil y Comercial tiene como fuente próxima el art. 3604 del Código Civil, cuya redacción mejora.

La norma presume, sin admitir prueba en contrario, que las enajenaciones efectuadas en vida por el causante a sus legitimarios, en la
medida en que llevan anexo el cargo de una renta vitalicia en favor de aquel o la reserva de usufructo, uso o habitación, encubren una
liberalidad que debe imputarse sobre la porción disponible a título de mejora. Por ejemplo, el padre vende a uno de sus hijos un
inmueble y se reserva el usufructo.

Por otra parte, si el valor de los bienes recibidos por el legitimario excede la porción disponible, el excedente debe ser traído a la masa
o acervo, pues se encuentra sujeto a colación.

Se contempla la posibilidad de que si el acto no es absolutamente gratuito, el adquirente pueda demostrar que ha abonado algunas
sumas, las que podrán deducirse del valor de lo donado.

Este artículo se aplica a las transmisiones a título oneroso, ya que en las gratuitas rigen las normas relativas a la colación.

En definitiva, las enajenaciones hechas por el causante a cualquiera de los legitimarios en las condiciones expuestas son reputadas a
título gratuito.

Por último, se establece que tanto la imputación a la porción disponible como la colación (del excedente) no pueden ser demandadas
por el legitimario que hubiese prestado su consentimiento al acto.

 SUCESIONES TESTAMENTARIAS
Sucesión testamentaria: nociones generales

A modo de introducción, resulta conveniente repasar que la sucesión mortis causa puede ser intestada o testamentaria, según la
naturaleza de la fuente del llamamiento, es decir, según que la sucesión provenga de la ley o de la voluntad del sujeto expresada en un
testamento.

Nuestro código de fondo recepta ambas categorías en el art. 2277; así, prescribe que: “La muerte real o presunta de una persona causa
la apertura de su sucesión y la transmisión de su herencia a las personas llamadas a sucederle por el testamento o por la ley…”.

Mientras que en la sucesión intestada la vocación hereditaria resulta de los órdenes legales que crean expectativas –actuales o
eventuales– de adquisición de la herencia, en la sucesión testamentaria, el testamento constituye la fuente de los llamamientos
específicos; es decir, se valida así la voluntad del titular del patrimonio para disponer de éste, para después de su muerte.

La sucesión testamentaria prevalece sobre la intestada, pues cuando se abre la primera, la segunda es desplazada. Por lo tanto, ante la
ausencia de legitimarios, el causante tiene libertad para distribuir sus bienes como estime conveniente. Por otra parte, si tuviera
legitimarios, puede disponer libremente de su patrimonio, siempre que respete las porciones legítimas.
La sucesión testamentaria puede ser :

 a título universal;
 a título particular.

Testamento.

Postula el art. 2462:

Testamento. Las personas humanas pueden disponer libremente de sus bienes para después de su muerte, respetando las porciones
legítimas establecidas en el Título X de este Libro, mediante testamento otorgado con las solemnidades legales; ese acto también
puede incluir disposiciones extrapatrimoniales.

De la norma, podemos señalar los siguientes aspectos:

Se recepta expresamente la limitación del testador a la facultad de disponer de sus bienes en el supuesto de que tuviese legitimarios,
pues puede disponer de la porción disponible y debe respetar las legítimas.

Tal aclaración ha sido cuestionada por parte de la doctrina que señala que el testamento sigue siendo válido aun cuando no se
hubiesen respetado las legítimas; en ese caso, los legitimarios podrán ejercer la acción de reducción una vez acaecida la muerte del
testador.

Se admite que el testamento pueda contener disposiciones extrapatrimoniales.

A modo de ejemplo, podemos mencionar:

 La designación de tutor para los hijos menores de edad.


 El reconocimiento de hijos extramatrimoniales.
 Declaraciones sobre estados de conciencia, ruegos, etcétera; por ejemplo, puede contener recomendaciones para los
sucesores. Estas declaraciones no hacen nacer relaciones jurídicas, por lo tanto, el acto que contenga exclusivamente esas
declaraciones no es un testamento. El testamento, para poder tener exclusivamente contenido extrapatrimonial, debe contener
declaraciones que constituyan una tutela jurídica que haga surgir una relación jurídica, es decir, debe haber una persona
titular del derecho y otra persona designada como obligada
 Declaraciones sobre sepelio o sepultura: algunos estiman que la única forma de que tales declaraciones pudieran obtener
tutela jurídica sería si se impusiera como cargo al heredero o legatario, pues así aparecería la persona obligada hacia la
voluntad del causante.
 Disposición de órganos o materiales anatómicos del propio cuerpo: la obligación de cumplir quedará a cargo de los
herederos.

En cuanto a la naturaleza jurídica:

El testamento implica: Un acto jurídico, pues se trata de un acto voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídica y, por lo tanto, le son aplicables las normas que regulan tales actos. De
ello se desprende su carácter unilateral, dispositivo, revocable, etcétera. Un documento: esto hace referencia a su carácter escrito y
solemne.

Ambos aspectos son receptados por el art. 2462 del Código.

Caracteres del testamento:

1. Es un acto escrito: Se exige que la voluntad del causante conste en un acto escrito. Se busca, de esa forma, establecer la certeza de
la expresión del testador y eliminar las incertidumbres que surgirían, inevitablemente, si se admitiera la prueba de testigos o las
presunciones. Se excluye la posibilidad del testamento hecho a viva voz u oral.

2. Es unilateral: Pues es la manifestación de una sola voluntad. Se perfecciona con la sola declaración de voluntad del testador. Este
carácter cobra importancia en el régimen de las nulidades.

3. Es un acto de última voluntad: El testamento cobra efectos jurídicos luego de la muerte del testador.
4. Es solemne: Ya que la voluntad del testador no consigue el efecto jurídico al cual tiende si no se manifiesta mediante las
formalidades impuestas por la ley, conforme a cada uno de los tipos de testamento. El no acatamiento de las solemnidades legales,
provoca la nulidad del acto.

5. Es revocable: Pues la posibilidad de revocación vale hasta el acaecimiento de la muerte del testador. Esta facultad es irrenunciable e
irrestringible. El testamento no confiere a los instituidos ningún derecho actual; por eso se llama acto de última voluntad: porque es la
última voluntad expresada con las formalidades de la ley la que prevalece. Tal carácter surge del art. 25119.

6. Es personalísimo: La voluntad debe ser expresada personalmente por el testador y no por otra persona, no puede delegarla ni dar
poder a otro para testar.

7. Es individual: Puesto que las disposiciones testamentarias no pueden dejarse al arbitrio de un tercero11, ha de ser otorgado por una
sola persona. No puede ser hecho en el mismo acto por dos o más personas, sea a favor de un tercero, sea a título de disposición
recíproca y mutua.

8. Es autosuficiente: En consecuencia, las disposiciones testamentarias deben bastarse a sí mismas y la prueba del cumplimiento de
solemnidades debe surgir del mismo testamento.

9. Es formalmente indivisible.

Por último, resultan aplicables a los testamentos las reglas establecidas para los actos jurídicos, en tanto no sean alteradas por las
disposiciones de este título. Esta remisión presenta la ventaja de que será aplicable al testamento lo relativo a los principios generales
sobre validez del acto jurídico.

Una norma de gran relevancia en la sucesión testamentaria es el art. 2470, que regula la interpretación.

Capacidad para testar

El Código Civil y Comercial no contiene una norma específica que establezca el principio general de capacidad para testar; ello surge
de los principios que inspiran el acto jurídico. En cambio, el art. 3606 del Código Civil sí receptaba una regla general de capacidad
para testar de las personas que legalmente eran capaces de tener voluntad y manifestarla.

Cabe señalar que la habilidad para testar se aplica sólo a las personas físicas, pues las personas jurídicas no pueden disponer de sus
bienes por testamento. En efecto, el testamento es un acto destinado a tener efecto después de la muerte del causante.
En materia testamentaria, la aptitud para testar se encuentra unida al ejercicio del derecho, pues no es posible testar por medio de
representante que supla la incapacidad.

Momento en que debe existir la capacidad:

Para calificar la habilidad para testar, se atiende al tiempo en que se otorga el testamento, independientemente de que se carezca de
ella al tiempo de la muerte.

Como se observa, poco interesa que la persona pierda su habilidad para testar luego de haber testado, puesto que se considera que
persistió en su voluntad mientras tuvo aptitud, quedando privada de la posibilidad de modificarlo cuando sobrevino la incapacidad.

Ley que rige la capacidad:

El Código Civil y Comercial en el art. 2647 (norma de derecho internacional privado) afirma que “…la capacidad para otorgar
testamento y revocarlo se rige por el derecho del domicilio del testador al tiempo de la realización del acto”.

De tal norma se desprende que: la ley del domicilio del testador al tiempo de hacer su testamento es la que decide de su capacidad o
incapacidad para testar; la capacidad para testar debe existir al momento de confeccionar el testamento.

Supuestos de incapacidad:

El Código ha establecido incapacidades generales, que se aplican a toda clase de testamento. Por ejemplo, la falta de edad. Junto a
tales incapacidades, ha previsto incapacidades específicas que afectan a determinadas personas para testar usando determinadas
formas testamentarias. Por ejemplo, quien no sabe leer ni escribir no puede testar por la forma ológrafa.
Edad para testar

Según el art. 2464, pueden testar las personas mayores de edad al tiempo del acto. En consecuencia, no pueden hacerlo los menores de
18 años de uno y otro sexo. La capacidad para testar se cuenta desde el mismo día en que se cumplen los 18 años, momento a partir
del cual cesa la incapacidad de los menores

Capacidad testamentaria de los emancipados:

La celebración del matrimonio antes de los dieciocho años emancipa a la persona menor de edad, la que goza de plena capacidad de
ejercicio, salvo las limitaciones determinadas por el Código. La única emancipación prevista es la de matrimonio, pues ha quedado
derogada la emancipación por habilitación de edad.

Personas privadas de razón

El Código de Vélez sostenía que para poder testar, era preciso que la persona se encontrara en su perfecta razón. Actualmente, el art.
2467 expresa que:

Es nulo el testamento o, en su caso, la disposición testamentaria: …c) por haber sido otorgado por persona privada de la razón en el
momento de testar. La falta de razón debe ser demostrada por quien impugna el acto; d) por haber sido otorgado por persona
judicialmente declarada incapaz. Sin embargo, ésta puede otorgar testamento en intervalos lúcidos que sean suficientemente ciertos
como para asegurar que la enfermedad ha cesado por entonces.

De tal manera, es posible distinguir dos supuestos:

inc. c): se refiere a la persona que otorga un testamento que podría ser atacado por nulidad por quien lo invoque y pruebe que el
testador, al momento de testar, se encontraba falto de razón. Este supuesto es similar al de demente no interdicto previsto por el
Código Civil.

La regla general es que la persona goza de salud mental, por lo tanto, la privación constituye la excepción. En consecuencia, la
capacidad se presume y quien sostiene la falta de razón debe probar dicho extremo.

inc. d): reconoce la facultad de testar válidamente que tiene la persona declarada incapaz judicialmente, siempre que sea en un
intervalo lúcido.

No estar privado de razón significa que la persona tiene el raciocinio suficiente para comprender el acto conforme al cual dispone de
sus bienes a favor de las personas que quiera.

Se admite la validez del testamento otorgado por quien ha sido declarado judicialmente incapaz, pero tiene discernimiento en el acto
de testar, sea por remisión transitoria de su enfermedad, sea por curación de ella sin haber sido aún rehabilitado. También se prevé la
privación de la razón sin interdicción, caso en el cual la carga de la prueba incumbe a quien alega dicha privación.

Supuesto de incapacidad. Intervalos lúcidos

Tanto el inciso c) como el inciso d) del art. 2467 se refieren a personas privadas de razón; la diferencia radica en que en éste último
esa persona ha sido declarada incapaz en un proceso judicial.

En tal sentido, enuncia el art. 32, en su último párrafo, que:

Por excepción, cuando la persona se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad
por cualquier modo, medio o formato adecuado y el sistema de apoyos resulte ineficaz, el juez puede declarar la incapacidad y
designar un curador.

El intervalo lúcido consiste en períodos de salud completa en la evolución crónica de una enfermedad cuya intermitencia y recaída se
suponen fatales.

Conforme a tal concepto, corresponde analizar cómo se produce la carga de la prueba:

En el inciso c), la carga de la prueba se rige por las siguientes pautas:


 quienes pretendan la nulidad del testamento deberán probar la notoriedad de la alienación;
 quienes pretendan su validez, deberán acreditar la existencia del intervalo lúcido.

En el inciso d), el testamento que se realice es nulo, salvo que se hubiese otorgado en intervalo lúcido, lo que deberá probar quien
sostenga su validez; es decir, deberá demostrar que el testador, al momento de otorgar el testamento, se encontraba en un intervalo
prolongado de lucidez.

El concepto de intervalo lúcido se aplica tanto al caso de que la enfermedad hubiera cesado definitivamente como aquellos en que
hubiera cesado al tiempo de otorgarse al testamento.

Personas limitadas en sus facultades de expresión

Afirma el art. 2467, en su inc. e), que es: Es nulo el testamento o, en su caso, la disposición testamentaria: …e) por ser el testador una
persona que padece limitaciones en su aptitud para comunicarse en forma oral y, además, no saber leer ni escribir, excepto que lo haga
por escritura pública, con la participación de un intérprete en el acto

En el Código Civil, los sordomudos que no sabían leer y escribir eran incapaces absolutos de hecho y, por lo tanto, no podían testar. El
Código Civil y Comercial suprimió el término sordomudez y se refiere a las personas que tienen limitaciones para comunicarse en
forma oral y que no saben escribir ni leer.

El art. 2467 permite a las personas que se encuentran en tal situación testar por escritura pública y con la intervención de un intérprete,
siempre que comprendan el contenido del acto. Esto responde a los principios receptados por el Código en materia de capacidad.

Expresión personal de la voluntad del testador

Según el art. 2465:

Expresión personal de la voluntad del testador. Las disposiciones testamentarias deben ser la expresión directa de la voluntad del
testador, y bastarse a sí mismas. La facultad de testar es indelegable. Las disposiciones testamentarias no pueden dejarse al arbitrio de
un tercero.

Esto responde al carácter personalísimo e individual del testamento, conforme al cual el testamento debe ser la expresión de la
voluntad del causante. Por lo tanto, se establecen dos prohibiciones:

 el testamento no puede hacerse por medio de apoderado;


 ni puede dejarse su formación al arbitrio de un tercero.

Mediante estas interdicciones, se desea asegurar que el testamento sea la expresión auténtica de la voluntad del causante, así como
evitar que el representante traicione el pensamiento de aquel y disponga de sus bienes de una manera distinta a la que era su voluntad,
cosa tanto más fácil cuanto que, habiendo muerto el mandante, será prácticamente imposible probar que se ha desviado del mandato y
responsabilizar al representante por las consecuencias de su culpa o dolo. Es, además, innecesario, pues no se advierte qué utilidad
puede tener la delegación del poder de testar (Borda, 1994, tomo I, pto. 1120.1057).

Respecto a los testamentos por poder otorgados en el extranjero, parte de la doctrina considera que la prohibición de testar por medio
de apoderado responde a una cuestión formal; en consecuencia, estiman que es factible su aplicación en nuestro país si ha sido
realizado conforme a las leyes del lugar de su celebración (Pérez Lasala, 2014, tomo 2, p. 377).

Testamentos conjuntos

Por otra parte, dice el art. 2465, en su último párrafo, que “no es válido el testamento otorgado conjuntamente por dos o más
personas”. Esto es una derivación lógica del carácter individual y unilateral del testamento, en virtud del cual el testamento no puede
ser realizado en un mismo acto por dos o más personas. No procede tal prohibición si se trata de distintos actos, aun cuando los
testadores se instituyan recíprocamente.

Los testamentos conjuntos pueden adoptar dos modalidades:

1. los testadores disponen recíprocamente el uno a favor del otro;


2. los testadores disponen simultáneamente a favor de terceros.

Se protege que el testamento represente la expresión de voluntad del causante, lo que puede afectarse si queda sujeta al arbitrio de
otra persona. De esta manera, se persigue garantizar la espontaneidad de la voluntad, pues en el testamento conjunto se supone que
hay un previo acuerdo y una influencia recíproca de voluntades. Asimismo, se busca evitar que se afecte la espontaneidad de la
voluntad de revocar el testamento, pues el acuerdo, de celebrarlo, encerraría el convenio de que para ser revocado también ser requiere
el común acuerdo.

Vicios de la voluntad

Expresa el art. 2467 que “es nulo el testamento o, en su caso, la disposición testamentaria: …f) por haber sido otorgado con error, dolo
o violencia…”. El testamento debe surgir de la expresión de voluntad del testador dada con discernimiento, intención y libertad. Por
lo tanto, procederá la nulidad si fuese otorgado con algún vicio de error, dolo o violencia. En el caso del error, debe ser esencial.
Debemos diferenciar dos posibles casos:

1. Ausencia de voluntad: es cuando se trata de un escrito que tiene la forma y el contenido de un testamento, pero que no fue realizado
con la voluntad de disponer mortis causa, ni de crear el documento; por ejemplo, fue realizado como modelo para enseñar o en broma.

2. Voluntad viciada: es cuando se tiene la voluntad de testar, pero ha sido influenciada en su formación por violencia, dolo o error. De
tal forma, sin esos vicios se habría formado de otra manera o no habría llegado a formarse. En estos casos, lo declarado es acorde a lo
que se ha querido, pero el querer ha sido viciado en su formación.

Son aplicables a los testamentos las reglas que regulan los vicios de los actos jurídicos.

En cuanto a la violencia psíquica, Pérez Lasala (2014, tomo 2, p. 431) afirma que debe ser interpretada en sentido amplio, como la
influencia psíquica que altera la independencia de la voluntad del testador. Constituye una fuerza irresistible que se proyecta sobre el
testador o sobre la persona de su cónyuge, ascendiente, descendiente, no importando que sea obra del beneficiario o de un tercero.

Por otro costado, en el dolo, no es necesario que revista la gravedad que establece el art. 27229 a fin de que resulte factible anular el
testamento, pues es suficiente que haya un engaño que determine la disposición testamentaria en un sentido distinto al que tendría si
no hubiese mediado aquel.

Respecto al error, cuando sea sobre los motivos del testamento, debe ser determinante a fin de que proceda la nulidad.

Para parte de la doctrina, para que proceda la nulidad es necesario que se den los siguientes requisitos:

 el motivo debe ser determinante: debe ser esa razón la que indujo al testador a instituir heredero o legatario a determinada
persona;
 debe ser el único motivo que llevó al testador a testar de la manera que lo hizo;
 el motivo erróneo debe surgir explícita o implícitamente del testamento (Pérez Lasala, 2014).

Tales testamentos son nulos.

También puede suceder que el error sea sobre la persona; esto también constituye un error esencial30. Aquí pueden darse dos
supuestos:

a) El testador puede incurrir en error en la expresión de la voluntad, por ejemplo, cuando ha querido designar heredero o legatario a
una persona y por error puso el nombre de otra. A opinión de Pérez Lasala (2014, tomo 2, p. 436), esto no da lugar a la nulidad, sino a
la rectificación siempre que la duda surja del testamento.

b) El error en la persona puede encubrir un error en los motivos: procede la nulidad del testamento. Por ejemplo, instituyó heredero a
una persona que creía era pariente, pero en realidad no lo era.

El error en el objeto puede darse cuando ha testado sobre una cosa que no le pertenece y muere sin adquirirla. En ese caso, la
disposición testamentaria es nula.

Si el error ha sido de expresión –se ha designado una cosa por otra– la doctrina considera que no hay nulidad, sino que procede la
rectificación, pues se trata de un error accidental.
Desde otra arista, la simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro o cuando el acto
contiene cláusulas que no son sinceras o de fechas que no son verdaderas o cuando por él se constituyen o trasmiten derechos a
personas interpuestas que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o trasmiten.

En cuanto a la acción de impugnación, es dable apuntar:

 legitimación activa: pueden impugnar el testamento quienes se benefician con la nulidad;


 la impugnación puede versar sobre todo el testamento o sobre algunas de sus disposiciones;
 prescripción: prescribe a los dos años desde que el vicio fue conocido por la persona que intenta la acción; la acción de
simulación, a los dos años desde que el titular aparente del derecho hubiera intentado desconocer la simulación.

Inhabilidad para suceder por testamento. Supuestos. Personas interpuestas. Sanción

La regla en materia sucesoria testamentaria es que toda persona humana tiene aptitud para ser titular de derechos. Sin embargo,
nuestro sistema legal prevé excepciones.

Así, el Código Civil y Comercial, en el art. 2482, regula las personas que no pueden suceder, estas son:

a) Los tutores y curadores a sus pupilos, si éstos mueren durante la tutela o curatela o antes de ser aprobadas las cuentas definitivas de
la administración;

b) el escribano y los testigos ante quienes se haya otorgado el testamento, por el acto en el cual han intervenido;

c) los ministros de cualquier culto y los líderes o conductores espirituales que hayan asistido al causante en su última enfermedad.

El fundamento de esta solución legal es evitar la captación de la herencia.

Los supuestos de inhabilidad responden a una situación jurídica especial entre el causante y el sucesor; es decir, se trata de
inhabilidades para suceder a determinadas personas con las que se tiene una especial situación jurídica.

Análisis de los supuestos de inhabilidad:

1. Tutores y curadores: la norma no se limita a regular el supuesto del tutor y pupilo, sino que alcanza a la curatela.

Asimismo, distingue dos situaciones: si el fallecimiento se produce durante la tutela o curatela: aquí se cuestiona que resulta bastante
difícil que pueda el pupilo fallecer bajo la tutela, pues el causante debe ser mayor de edad al momento de testar; si el fallecimiento se
produce luego de cesada la tutela, pero previamente a que se hayan aprobado las cuentas: se entiende que basta que se hubiesen
presentado las cuentas y que sean correctas para que no se produzca la inhabilidad, pues de lo contrario el tutor o curador podría verse
perjudicado por una demora judicial que no le es imputable. Explica Borda (1994, tomo I, pto. 1120.1115) que también puede suceder
que las cuentas no se hubieren rendido y hubiese transcurrido el plazo de prescripción de la acción de rendición de cuentas; parece
razonable considerar que cesa la incapacidad, pues ya nadie tendrá acción para cuestionar la administración del tutor.

2. Escribanos y testigos: se aplica al testamento por acto público.

El Código de Vélez extendía la incapacidad al cónyuge o determinados parientes del escribano o los testigos; esto ha sido suprimido
en el Código vigente. Sin embargo, pueden quedar incluidos en la regulación de personas interpuestas34.

3. Ministros de cualquier culto y líderes o conductores espirituales: La norma alcanza a aquellos que hubiesen asistido al causante en
su última enfermedad; esta es, la que causó la muerte.

No se limita a los sacerdotes católicos o a los ministros protestantes, sino que comprende a los de cualquier culto o corriente espiritual.

Por otra parte, el art. 2483 prescribe la sanción por testar a favor de quien no puede suceder; así, establece que tales disposiciones
testamentarias serán de ningún valor, por lo tanto, si hubiese recibido los bienes, deberá devolverlo junto con sus frutos.

Si el inhábil, antes de ser declarado tal, hubiese realizado actos de disposición sobre los bienes, esos actos serán válidos si se trata de
inmuebles que reúnen las condiciones del art. 2315, pero deberá responder por los daños y perjuicios. La misma solución aplicará
cuando la disposición testamentaria se realice a nombre de una persona interpuesta, es decir, toda persona que figura como
beneficiaria en el testamento, cuando en realidad no es el verdadero destinatario de los bienes. La norma reputa como tales –sin
admitir prueba en contrario– al cónyuge, conviviente o determinados parientes de las personas inhabilitadas para suceder.

El momento en que debe existir la habilidad para suceder es el de la apertura de la sucesión

Ejercicio de la acción:

 Legitimados activos: quienes se beneficiarían del testamento en caso de que proceda la declaración de inhabilidad.

No se encuentran legitimados para ejercer la acción: los legatarios y los acreedores de la sucesión.

 Legitimados pasivos: son las personas que pueden ser declaradas inhábiles, sean herederos testamentarios o legatarios.

La forma en los testamentos. Ley aplicable. Sanción por inobservancia de las formas

El testamento es un acto que requiere necesariamente, para su validez, la observancia de las disposiciones de forma impuestas por la
ley. Las formalidades exigidas ad solemnitatem no impiden que se admita que el testador elija entre las distintas formas de testar.

El principio de solemnidad implica que un acto produce los efectos cuando es realizado cumpliendo las formalidades impuestas por la
ley. Es conveniente, entonces, distinguir entre las formalidades o solemnidades que son requisitos exigidos para la validez del acto, de
las formas o maneras de testar autorizadas por la ley.

De este modo, el testamento ológrafo, que constituye una de las formas admitidas de testar, requiere ser escrito de puño y letra por el
testador como una de las formalidades para su validez.

En el Código de Vélez, las formas testamentarias se clasificaban en:

Ordinarias: que eran aquellas que el testador podía usar en cualquier circunstancia;

Especiales: eran las autorizadas en situaciones particulares a determinadas personas; como característica específica, evidenciaban lo
limitado de su duración. Los testamentos especiales constituían actos de emergencia que se llevaban a cabo en condiciones que
impedían cumplir los requisitos corrientes, los que eran dispensados por ese motivo. Pero cuando cesaban los motivos especiales y
había transcurrido un término prudencial, el acto carecía de eficacia.

El Código Civil y Comercial regula como formas de testar: el ológrafo y el de acto público. Se suprimió el testamento cerrado.
Además, se eliminaron las formas extraordinarias (testamento militar, marítimo, entre otros). Por su parte, el testamento consular es
regulado en el Libro Sexto, Título IV, Capítulo 3, Sección 9, art. 2646; esto es, en la regulación de las disposiciones de derecho
internacional privado.

Las solemnidades de cada una de las formas testamentarias han sido regladas por el Código Civil y Comercial, que presenta una
redacción más concisa y precisa que la del Código Velezano.

Postula el art. 2473 que:

 El testamento sólo puede otorgarse según alguna de las formas previstas en el Código.
 Las formalidades que rigen una clase de testamento no se extienden a otra clase. Esto responde a la autonomía de cada forma
testamentaria; es decir que las formas de testar son independientes entre sí, en tanto que las formalidades fijadas para un
testamento no pueden extenderse a otro.
 El cumplimiento de las formalidades debe surgir del mismo testamento y no puede suplirse por prueba alguna. Es decir, las
disposiciones de un testamento sólo se podrán probar con la presencia física y material del testamento. Ello, sin perjuicio,
que pueda recurrirse a una prueba extrínseca al testamento para desentrañar la voluntad real del difunto38.

Por otra parte, la ley vigente al momento de testar es la que rige la forma del testamento39. Parte de la doctrina entiende que se ha
dejado pasar una buena oportunidad para aclarar la solución en el caso de que al momento de testar, el testador hubiese omitido un
requisito formal fundamental que luego ya no fuese exigido conforme a la normativa dictada con posterioridad. Por lo tanto, considera
que debe aplicarse el principio favor testamenti y declarar válido el testamento (Moreyra, 2014, p. 452; Pérez Lasala, 2014, tomo 2, p.
463).
Si se trata de un testamento otorgado en el extranjero, será válido en nuestro país si se observan:

 las formas exigidas por la ley del lugar en que fue otorgado;
 por la ley del domicilio, residencia habitual;
 por la ley de la nacionalidad del testador al momento de testar;
 por las formas de la ley argentina.

Sanción por inobservancia de las formas:

“La inobservancia de las formas establecidas para otorgar el testamento provoca su nulidad”

 Cumplidas las formas legales, la nulidad de alguna cláusula no perjudica las restantes. Es decir, la eventual nulidad de
cualquier disposición testamentaria no produce la nulidad de las demás. Esta solución responde al carácter divisible de tales
disposiciones.
 El uso de formalidades sobreabundantes no afecta la validez del testamento. Por ejemplo, en un testamento ológrafo, la firma
del testador es certificada ante escribano.

En consonancia con lo expuesto, el Código en su art. 2475 establece que el testador puede confirmar las disposiciones de un
testamento nulo por inobservancia de las formalidades, realizando otro testamento en el que las reproduzca y que cumplimente los
requisitos formales.

Firma:

Una de las formalidades exigidas por la ley es la firma del otorgante. La firma es la manera corriente de expresar una conformidad; en
la sucesión testamentaria, es la expresión de la voluntad de otorgar testamento y de que comprende lo que acontece.

En tal sentido, afirma el art. 2476:

Firma. Cuando en los testamentos se requiera la firma, debe escribírsela tal como el autor de ella acostumbra firmar los instrumentos
públicos o privados. Los errores de ortografía o la omisión de letras no vician necesariamente la firma, quedando su validez librada a
la apreciación judicial.

El Código de Vélez prescribía que la regla general en la firma de los testamentos era la de escribir todas las letras que componen el
nombre y el apellido; de esta manera, no se tenían por firmados aquellos en que sólo se ponía el apellido, las iniciales o el apellido de
una familia distinta a la que pertenecía el testador. Sin embargo, se estimaba válida la firma incompleta si esta era la que
habitualmente utilizaba.

Conforme al Código vigente, la firma del testamento se rige por las normas generales. La firma en el testamento debe ser de la misma
forma que se utiliza en los actos de la vida cotidiana. Puede consistir en la escritura del nombre o en el uso de un signo. Por otra parte,
la norma señala que los errores de ortografía y la omisión de letras no causa la nulidad del acto, sino que quedará sujeto a lo que
resuelva el juez. Se sostiene que tal apreciación judicial también procederá cuando se hubiese firmado con un seudónimo o haciendo
referencia al grado de parentesco (p. ej.: tu hermano).

Formas de testar. Ventajas e inconvenientes de cada una

Como adelantáramos en el punto anterior, el Código Civil y Comercial regula las siguientes formas de otorgar testamento:

 ológrafo;
 por acto público.

Se suprimió la forma testamentaria llamada “testamento cerrado” por carecer de uso en la práctica y por la complejidad de sus
requisitos

El testamento cerrado era aquel en el que el testador presentaba al escribano un pliego cerrado en presencia de testigos, manifestando
que éste contenía su testamento. En su cubierta se redactaba un acta que hacía constar esa expresión. Atento a que intervenía un
escribano, constituía un acto notarial; además, por la forma de otorgarse, era secreto, ya que la voluntad del testador se encerraba bajo
la cubierta que se abría a su muerte.
Ventajas e inconvenientes de las formas testamentarias:

1. Testamento ológrafo:

Ventajas:

a) Comodidad: puede efectuarlo el testador cuando lo crea conveniente.

b) Secreto: permite evitar las tensiones y conflictos de familia que se suscitan ante el conocimiento de que se ha dictado el testamento.

c) Economía: no exige gastos de sellado ni honorarios que comporta una escritura pública.

d) Simple: la simpleza de sus requisitos se pone en evidencia si se observa que sólo se reduce a que sea hecho de puño y letra del
otorgante, firmado y fechado por él; no hay que recurrir a las formas solemnes de los testamentos en que interviene el escribano.

e) Revocabilidad: puede ser revocado con toda facilidad.

Inconvenientes:

a) Existe la posibilidad de destrucción tanto de manera fortuita o de manera intencional por parte de los que no resultaren favorecidos
con las disposiciones testamentarias.

b) Facilita la captación, pues no hay intervención de escribano y testigos, lo que permite que se teste privado de razón.

Testamento por acto público:

Ventajas:

a) La intervención del notario aleja la posibilidad de que se hagan mandas inoficiosas o ineficaces, en las cuales podría incurrir el
testador por su desconocimiento jurídico. El escribano, al tomar conocimiento de las disposiciones testamentarias, podrá sugerir
precisiones técnicas que aclaren su contenido y eviten dificultades interpretativas o eventualmente su nulidad.

b) Brinda mayor seguridad, ya que su destrucción por terceros interesados no será factible, puesto que es prácticamente imposible la
destrucción de los protocolos notariales o su pérdida.

c) Es el que pueden utilizar quienes no saben leer o escribir o no pueden hacerlo.

Inconvenientes:

a) La participación y necesario conocimiento de su contenido por muchas personas impide mantener el secreto del testamento.

b) Debido a la intervención del escribano, se torna un acto oneroso.

Testamento ológrafo. Definición. Requisitos. Valor probatorio. Protocolización

Es el testamento que realiza por sí el testador, sin intervención de un escribano y testigos, escrito de su puño y letra, con fecha y firma.
El testamento ológrafo, para ser válido en cuanto a sus formas, debe ser escrito “con los caracteres propios del idioma en que es
otorgado, fechado y firmado por la mano misma del testador”.

Regla

La falta de alguna de estas formalidades lo invalida en todo su contenido.

Excepción

Que contenga elementos materiales que permitan establecer la fecha de manera cierta; por ejemplo, enunciaciones como “el día de la
independencia de 2015” son válidas, pues permiten saber con precisión la fecha en que fue redactado.

Escrito
Debe ser escrito enteramente por puño y letra del testador. Puede ser redactado en cualquier idioma. Lo prohibido es el uso de
caracteres no idiomáticos tales como los taquigráficos o criptográficos o alfabeto morse, dado que
ello no ofrece la garantía de exactitud de la escritura común. Generalmente es escrito utilizando tinta y papel, pero no hay
inconveniente en que se utilice cualquier otro medio que permita escribir (lápiz, pintura) y que se escriba sobre otros materiales
(lienzo, madera).

Firma

Debe estar a continuación de las disposiciones testamentarias. La firma demuestra la conformidad definitiva del causante con las
últimas disposiciones, que no bastaría con que fuesen de su puño y letra y que tuvieran la fecha para considerarse como jurídicamente
eficaces. La firma cierra el testamento, de ahí que si se le hicieren agregados, deberán reunir todas las condiciones del testamento
ológrafo para ser eficaces.

Fecha:

 Ordinariamente, la fecha se enuncia con la mención del día, mes y año correspondiente al calendario gregoriano. Sin
embargo, no es indispensable que se adopte esa forma, por lo que se consideran válidas las enunciaciones perfectamente
equivalentes que fijen de manera precisa la fecha del testamento.
 Debe estar puesta antes o después de la firma.
 El error del testador sobre la fecha no invalida el acto. Señala Moreyra (2014, p. 463) que no procederá la nulidad siempre
que por medio de otras enunciaciones pueda determinarse la fecha verdadera.
 El testamento no es válido si voluntariamente el testador puso una fecha falsa con el fin de violar una disposición de orden
público. Por ejemplo, el declarado incapaz coloca en el testamento una fecha que es anterior a tal declaración.
 En este supuesto, quien alegue que la fecha es falsa deberá acreditar dicho extremo, pues en principio las disposiciones
testamentarias son veraces.

Es de trascendental importancia, entre otros aspectos, para determinar si es el último testamento otorgado, para verificar lo relativo a
la aptitud para testar, para determinar la ley aplicable, etc.

Los agregados realizados por un tercero sólo invalidan el testamento si han sido efectuados por orden o con el consentimiento del
causante. Esto tiene su lógica, ya que resultaría muy fácil para un tercero obtener la nulidad del testamento consignando algo en él.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que el testamento puede no ser redactado en el mismo momento ni de una sola vez.

Si se efectúa en distintas épocas, el testador puede:

1. consignar las disposiciones testamentarias, fechándolas y firmándolas por separado;

2. consignarlas poniendo la fecha y la firma el día en que termine el testamento.

El Código de Vélez regulaba la independencia intelectual del testamento ológrafo; esto es, que el testamento debía constituir un acto
independiente de cualquier otro, con individualidad y significados propios. Conforme a ello, por ejemplo, un testamento incluido en
libros de contabilidad no tenía validez si formaba parte de un asiento contable, pero tenía eficacia si se lo escribía en una hoja en
blanco, sin formar un cuerpo con los asientos que el libro contenía.

El Código Civil y Comercial no contiene una norma en tal sentido, ni tampoco sobre la redacción en cartas misivas, por lo tanto, tales
situaciones quedarán sometidas a la apreciación judicial.

Valor Probatorio:

El Código de Vélez preceptuaba en su art. 3650 que el testamento ológrafo valía como acto público y solemne, pero podía ser atacado
por su fecha, firma o escritura, o por la capacidad del testador, por todos aquellos a quienes se opusieran, pudiendo éstos servirse de
todo género de pruebas. El Código vigente no contiene una disposición al respecto.

El testamento ológrafo es un acto privado contenido en un documento privado. Una vez producida la muerte del testador, debe llevarse
a cabo un procedimiento de verificación y reconocimiento de todo el testamento y de la veracidad de la firma. Una vez acreditados los
requisitos exigidos, el juez lo aprueba y ordena su protocolización. Conforme a ello, el escribano lo protocoliza y extiende la
correspondiente escritura pública.
Al formar parte de la escritura, es un documento público. Parte de la doctrina sostiene que el carácter de testamento público lo tiene
desde que es aprobado por el juez y ordenada su protocolización, aún cuando ésta no se hubiese realizado.

Protocolización:

El testamento ológrafo debe presentarse, en la forma en que se encuentre, al juez competente. Si estuviese cerrado, el juez convoca a
una audiencia para realizar la apertura y procederá para que los testigos reconozcan la letra y firma del testador. Si el testamento se
presenta abierto ante el juez, la audiencia tiene por finalidad el reconocimiento de la escritura y firma del testador. Si resulta que se
valida la identidad, es decir, que los testigos confirman autenticidad, el juez rubricará el principio y fin de cada página y mandará a
que se entregue con todas las diligencias hechas al escribano.

El Código vigente no contiene norma que regule la protocolización; esta es regulada por los Códigos procesales. La protocolización se
realiza extendiendo una escritura pública suscripta por el juez, que contiene el testamento y las actuaciones judiciales realizadas. De
esta manera, se convierte en público el instrumento privado.

Testamento por acto público. Definición. Requisitos. Etapas que comprende el otorgamiento. Testigos: capacidad

El testamento por acto público (también llamado abierto) es aquel que se otorga ante un escribano, por escritura pública y en presencia
de testigos. Así, dispone el art. 2479 que: “el testamento por acto público se otorga mediante escritura pública, ante el escribano
autorizante y dos testigos hábiles, cuyo nombre y domicilio se deben consignar en la escritura…”. A este testamento se le aplican las
disposiciones de los artículos 299 y siguientes; por lo tanto, se le aplican las normas propias de la sucesión testamentaria y las relativas
a la escritura pública.

El testador, para poder testar por esta forma, no debe estar comprendido dentro de las inhabilidades para testar. En el caso de que sea
una persona que padece limitaciones en su aptitud para comunicarse en forma oral y, además, no sabe leer ni escribir, puede testar por
esta forma, por medio de la participación de un intérprete.

Etapas que comprende el otorgamiento:

1) fase preparatoria: el testador le manifiesta su deseo de testar al escribano y le da las instrucciones de manera verbal o escrita;

2) fase de redacción de la escritura: el escribano redacta la escritura testamentaria según las instrucciones dadas por el testador;

3) fase de otorgamiento: el escribano, en presencia del testador y los testigos, procede a la lectura del testamento y luego lo firman los
intervinientes.

Modo de ordenar las disposiciones: Expresa el art. 2479 que:

El testador puede dar al escribano sus disposiciones ya escritas o sólo darle por escrito o verbalmente las que el testamento debe
contener para que las redacte en la forma ordinaria. En ningún caso las instrucciones escritas pueden ser invocadas contra el contenido
de la escritura pública.

El escribano debe recibir las disposiciones o las instrucciones del testador de manera personal, es decir que no puede delegar tal tarea.

Enunciación que debe contener la escritura:

El testamento debe redactarse cumpliendo las reglas comunes a las escrituras públicas. Así, deberán observarse los siguientes
requisitos:

1) Redactarse en un único acto.

2) Redactarse en idioma nacional. Si el testador no conoce nuestro idioma, deberá realizarse una minuta firmada, traducida por
traductor o, si no lo hay, por intérprete aceptado por el escribano. La escritura y la minuta deben protocolizarse.

3) No deben usarse abreviaturas, iniciales, ni dejarse espacios en blanco. Pueden utilizarse números.

4) Si el testador tuviese discapacidad auditiva, deben intervenir dos testigos que puedan acreditar el conocimiento y comprensión del
acto por parte del testador. Si es alfabeto, debe labrarse una minuta firmada por ésta y por el escribano, la que debe protocolizarse.
5) La escritura debe contener: lugar y fecha de otorgamiento, nombre y domicilio de los testigos, datos personales del testador,
naturaleza del acto, constancia instrumental de la lectura que realiza el escribano, y las firmas del otorgante, testigos y escribano.

Desarrollo del acto final:

El art. 2479 prevé el desarrollo del acto final; así, dispone que una vez concluida la redacción del testamento, debe ser leído ante el
testador y los testigos, quienes deberán firmarlo.

Los testigos deben asistir desde el comienzo hasta el fin del acto sin interrupción, lo que debe hacer constar el escribano; esto
conforme al principio de unidad de acto de las escrituras56. Esto se refiere al acto solemne de la escritura. No es necesario que estén
presentes cuando el testador da las instrucciones al escribano o cuando se lo está redactando.

Firma del testador: Expresa el art. 2480 que

Firma a ruego. Si el testador no sabe firmar, o no puede hacerlo, puede hacerlo por él otra persona o alguno de los testigos. En este
caso los dos testigos deben saber firmar. Si el testador sabe firmar y manifiesta lo contrario, el testamento no es válido. Si sabiendo
firmar, no puede hacerlo, el escribano debe explicitar la causa por la cual no puede firmar el testador.

En la norma se prevén tres hipótesis:

a) que el testador no sepa firmar;

b) que no pueda hacerlo;

c) que sepa firmar, pero manifieste lo contrario.

En las hipótesis a) y b) puede firmar a ruego otra persona o un testigo. En virtud del art. 305, inc. f), en el testamento debe constar la
causa del impedimento y debe contener la impresión digital del testador58. En este supuesto c), procede la invalidez del testamento.

Testigos:

Son imprescindibles en esta forma testamentaria.

El Código de Vélez exigía la presencia de tres testigos; por su parte, el Código Civil y Comercial redujo dicho número a dos.

La importancia de los testigos se funda en que ellos constituyen una garantía de la seriedad del acto, contribuyen a su solemnidad y
robustecen la fe dada por el escribano sobre la autenticidad de que el testamento traduce fielmente la voluntad del otorgante.

Capacidad: Pueden ser testigos, las personas capaces al momento de otorgarse el acto.

No pueden serlo:

 los ascendientes, los descendientes, el cónyuge o conviviente del testador;


 los albaceas, curadores o tutores designados en el testamento;
 los beneficiarios de alguna de las disposiciones testamentarias;
 las personas incapaces de ejercicio (personas por nacer, menores de edad e incapaces declarados judicialmente) y quienes por
sentencia se encuentran impedido de ser testigos en instrumentos públicos;
 los dependientes del escribano;
 el cónyuge, conviviente y los parientes del escribano dentro del cuarto grado, y del segundo de afinidad

Lo que se pretende evitar con estas prohibiciones es la captación o debilitamiento de la voluntad del testador.

El art. 295, inc. b) establece que no puede ser testigo quien no sabe firmar. En este punto es necesario realizar una aclaración, pues
según el art. 2480 (firma a ruego) si el testador no sabe firmar, puede hacerlo por él uno de los testigos y, en ese supuesto, ambos
deben saber firmar. De ello puede interpretarse que no resulta necesario que ambos testigos sepan firmar si uno de ellos no debe
intervenir firmando a ruego del testador. Esto constituye un apartamiento a las reglas generales, ya que prima la norma específica.

Por último, el testamento no es válido si excluido el testigo inhábil, no quedan testigos en número suficiente.
Especialidades del testamento por acto público:

Este testamento admite dos especialidades:

1) testamento en idioma extranjero;

2) testamento consular.

1) Testamento en idioma extranjero:

El Código Civil y Comercial no lo regula en forma independiente, sino que se remite a la aplicación de las disposiciones que regulan
las escrituras públicas.

Si el testador no conoce nuestro idioma, deberá realizarse una minuta firmada, traducida por traductor o, si no lo hay, por intérprete
aceptado por el escribano. La escritura y la minuta deben protocolizarse.

2) Testamento consular:

Establece el art. 2646:

Es válido el testamento escrito hecho en país extranjero por un argentino o por un extranjero domiciliado en el Estado, ante un
ministro plenipotenciario del Gobierno de la República, un encargado de negocios o un Cónsul y dos testigos domiciliados en el lugar
donde se otorgue el testamento, teniendo el instrumento la autenticación de la legación o consulado.

Es el testamento otorgado por un argentino o extranjero domiciliado en nuestro país que, por cualquier circunstancia, se encuentra en
el extranjero, el que se realiza ante el cónsul argentino o, subsidiariamente, ante ministro plenipotenciario o encargado de negocios y
con presencia de dos testigos.

Los testigos –cualquiera sea su nacionalidad– deben tener domicilio en el lugar en el que se otorga el testamento. Se regula en número
de dos testigos, igual que para el testamento por acto público otorgado en nuestro país.

Formalidades:

 autenticación de la legación o consulado;


 rúbrica: debe ser rubricado en cada página por el cónsul o jefe de legación;
 visto bueno: el testamento hecho ante un ministro plenipotenciario, un encargado de negocios o un Cónsul, en el que no
hubiese intervenido el jefe de legación, deberá ser llevado ante éste para que dé el visto bueno, el que será colocado al pie del
testamento si es abierto y sobre la carátula si es cerrado;
 rubricación y visto bueno de cónsul extranjero de una nación amiga: esto procede cuando no hay cónsul ni jefe de legación
argentino en el país extranjero (esto es criticado por la doctrina);
 remisión de copia del testamento: debe realizarla el cónsul al Ministerio de Relaciones Exteriores. Éste la remite al juez civil
del último domicilio del testador, que ordenará su protocolización ante algún escribano del lugar. Si no se conociere el
domicilio, se remite a juez civil de la Capital Federal, quien ordena la protocolización a un escribano de tal jurisdicción.

INSTITUCIÓN DE HEREDEROS Y LEGATARIOS.

La institución de herederos, en principio, implica la asignación de la universalidad de la herencia o de una parte indivisa de ella. Las
cuotas surgen cuando hay varios herederos en virtud del concurso o cuando el testador asigna partes alícuotas. La institución de
legatarios, en principio, procede cuando la disposición se refiere a bienes concretos. Esto es en principio, pues puede suceder que el
testador quisiera instituir heredero en bienes particulares o legatarios de partes alícuotas.

Cabe señalar que la institución de herederos no es esencial en nuestro sistema; en consecuencia, el testador puede disponer de todos
sus bienes por medio de legados. Se trata de un acto personalísimo que, por lo tanto, depende exclusivamente de la voluntad del
causante. No es un acto formal, por lo que es suficiente con que se den las circunstancias objetivas y subjetivas que permitan calificar
la disposición del testador como institución de heredero. Por ejemplo, “dejo todos mis bienes en calidad de herederos a José y Juana”,
“dejo todos mis bienes a Sofía y Marcela”, “lego mi auto a Pedro y el remanente de mis bienes a Carlos”.

Requisitos:
La institución de herederos y legatarios está condicionada a la observancia de los siguientes requisitos:

a) empleo de la forma testamentaria: la institución de herederos y legatarios puede ser hecha sólo por testamento; por lo tanto, el
testador no puede expresar su voluntad refiriéndose a elementos extrínsecos al testamento;

b) designación por el testador: pues éste debe nombrar por sí mismo al heredero o legatario, atento al carácter personalísimo del
testamento; si estipula que otra persona lo nombrará por encargo suyo, la institución no vale (esto guarda concordancia con el art.
2465, primer párrafo73);

c) determinación inequívoca del instituido: el heredero o legatario debe ser designado de manera tal que no quede duda alguna sobre la
persona instituida. No es necesario que el instituido sea determinado con nombre y apellido, sino que lo que se requiere es que se
suministren los elementos necesarios para individualizarlo de manera precisa.

El Código Civil establecía que si la institución dejaba duda entre dos o más individuos, ninguno de ellos sería tenido por heredero;
esto no ha sido regulado por el Código vigente. En cuanto a la situación del heredero instituido, no existen diferencias sustanciales
entre los herederos instituidos y los herederos intestados. Tienen los mismos derechos aunque la situación no es idéntica.

Fundamento:

Mediante la institución de herederos y legatarios, se permite al testador manifestar su voluntad respecto a la disposición de sus bienes.

Casos especiales: Como ya expresamos, el principio general es que la institución de herederos y legatarios no debe dejar duda sobre la
persona instituida.

El art. 2485 regula los casos especiales donde hay indeterminación de los instituidos, estos son:

 La institución a los parientes se entiende hecha a los de grado más próximo, según el orden de la sucesión intestada y
teniendo en cuenta el derecho de representación. Si a la fecha del testamento hay un solo pariente en el grado más próximo,
se entienden llamados al mismo tiempo los del grado siguiente.
 La institución a favor de simples asociaciones se entiende hecha a favor de las autoridades superiores respectivas del lugar
del último domicilio del testador con cargo de aplicar los bienes a los fines indicados por el causante.
 La institución a los pobres se entiende hecha al Estado municipal del lugar del último domicilio del testador o la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, en su caso, con cargo de aplicar los bienes a fines de asistencia social. [Se trata de un legado,
pues la calidad de heredero implica tomar la posición jurídica del causante, responder por las deudas, lo que no armoniza con
la condición de los destinatarios, que son los pobres. No es un legado a favor del Estado, sino que los destinatarios de los
bienes deberán ser siempre las personas que lo necesitan].
 La institución a favor del alma del testador o de otras personas se entiende hecha a la autoridad superior de la religión a la
cual pertenece el testador, con cargo de aplicar los bienes a sufragios y fines de asistencia social. [Es un legado con cargo.

Situación del heredero universal instituido. Casos

El art. 2486 establece cómo se realiza la distribución en los casos de los herederos universales instituidos.

 si son “instituidos sin asignación de partes, suceden al causante por partes iguales y tienen vocación a todos los bienes de la
herencia a los que el testador no haya dado un destino diferente”.
 Si uno o varios herederos son instituidos: …con asignación de partes y otro u otros sin ella, a éstos corresponde el remanente
de bienes después de haber sido satisfechas las porciones atribuidas por el testador. Si éstas absorben toda la herencia, se
reducen proporcionalmente, de manera que cada heredero sin parte designada reciba tanto como el heredero instituido en la
fracción menor.

La diferencia entre el heredero universal y el de cuota está dada por la vocación al todo que es inherente al primero, pues el heredero
de cuota carece de derecho a acrecer, salvo que la ley o el testamento lo establezca.

Casos:

Como ya expresamos, la institución de herederos no tiene formas sacramentales; basta con que las personas sean designadas con el
objeto de suceder la universalidad de los bienes, acordándoles el derecho de acrecer.
El art. 2487 regula los supuestos de institución indirecta de los herederos universales, a saber:

a) “La atribución de la universalidad de los bienes de la herencia, aunque se limite a la nuda propiedad”. La disposición testamentaria
por la cual el testador otorga a una o muchas personas la universalidad de los bienes que deja a su muerte importa instituir herederos a
las personas designadas, aun cuando según los términos del testamento, la disposición se encuentre restringida a la nuda propiedad y
que separadamente el usufructo se haya dado a otra persona.

b) “El legado de lo que reste después de cumplidos los demás legados”: si después de haber hecho a una o muchas personas legados
particulares, el testador lega lo restante de sus bienes a otra persona, esta última disposición importa la institución de heredero de esa
persona, cualquiera que sea la importancia de los objetos legados respecto a la totalidad de la herencia.

c) “Los legados que absorben la totalidad de los bienes, si el testador confiere a los legatarios el derecho de acrecer”.

El heredero instituido en uno o más bienes determinados es legatario.

A los fines de interpretar las disposiciones testamentarias, se establecen las siguientes pautas:

 interpretación literal: deben considerarse las palabras utilizadas por el testador;


 interpretación contextual: cuando de las cláusulas demuestren que otra ha sido la voluntad del testador, debe realizarse una
interpretación contextual conforme al grado de cultura y la construcción gramáticas propias del testador;
 interpretación legal: la ley regula dos supuestos que pueden generar dudas al momento de establecer la naturaleza del
llamamiento testamentario; estos son: legado de remanente e institución de herederos con asignación de partes.

Situación del heredero de cuota instituido

El art. 2488 regula los herederos de cuota, así expresa que:

Los herederos instituidos en una fracción de la herencia no tienen vocación a todos los bienes de ésta, excepto que deba entenderse
que el testador ha querido conferirles ese llamado para el supuesto de que no puedan cumplirse, por cualquier causa, las demás
disposiciones testamentarias. Si la adición de las fracciones consignadas en el testamento excede la unidad, se reducen
proporcionalmente hasta ese límite. Si la suma de las fracciones no cubre todo el patrimonio, el remanente de los bienes corresponde a
los herederos legítimos y, a falta de ellos, a los herederos instituidos en proporción a sus cuotas.

El Código Civil y Comercial elimina la figura de “legatario de cuota” y lo denomina “heredero de cuota”. Conforme a esta norma,
estos herederos carecen de derecho a acrecer, salvo:

 cuando deba interpretarse que el testador le asignó vocación expansiva en el caso que las demás disposiciones no pudiesen
cumplirse;
 cuando las sumas de las partes asignadas a los herederos de cuota no cubre toda la herencia y no existan herederos legítimos.
Si hubiese herederos instituidos, lo recibirán en proporción a sus cuotas.

Sustitución de herederos y legatarios.

El art. 2491 del Código Civil y Comercial establece:

Sustitución. La facultad de instituir herederos o legatarios no importa el derecho de imponer un sucesor a los instituidos. La
disposición que viola esta prohibición no afecta la validez de la institución, y tiene eficacia si puede valer en alguno de los dos casos
del párrafo siguiente. El testador puede subrogar al instituido para el supuesto de que éste no quiera o no pueda aceptar la herencia o el
legado. La sustitución establecida para uno de esos casos vale para el otro.

Formas autorizadas: Sustitución vulgar

Hay sustitución de herederos cuando el testador instituye otro heredero para el caso de que el designado en primer término:

 no quiera recibir la herencia: el instituido repudia la herencia o cuando renuncia al legado;


 no pueda recibir la herencia: esto sucede cuando el primer instituido muere antes que el causante; cuando ha sido declarada
su muerte presunta; en el caso de conmoriencia con el causante, indignidad, entre otras.
Es decir, la sustitución de herederos procede cuando dos o más personas son llamadas por el testador como herederos o legatarios de
manera sucesiva. En la sucesión testamentaria, el testador establece el orden, y aunque llame a varias personas, puede determinar un
orden para todas o para algunas. Así puede suceder que a un heredero le nombre un sustituto; por ejemplo: instituye heredero a Juan y
nombra como sustituto a Pedro. También puede nombrar varios sustitutos para un heredero, de manera conjunta o sucesiva, o nombrar
un sustituto para varios herederos o varios sustitutos para varios herederos o varios herederos sustitutos entre sí.

El Código Civil y Comercial contempla la posibilidad de instituir herederos o legatarios y aclara que esto no significa imponerle un
sucesor al instituido en primer término. Por otra parte, aclara que de producirse esta última posibilidad, no se afectará la validez de la
institución si se dan las siguientes condiciones:

 que subrogue al instituido frente al supuesto de que éste no quiera o no pueda aceptar la herencia o legado;
 que la sustitución establecida para uno de esos casos valga para el otro.

En cuanto a sus efectos, cuando el sustituto queda convertido en heredero, desplaza a los intestados y excluye, en principio, el derecho
de acrecer.

El heredero instituido en primer término mantendrá todos sus derechos, y al momento de su muerte, su sucesión se regirá por el orden
legítimo o por su propio testamento, con total independencia de lo dispuesto en el testamento que lo instituyó a él. Por su parte, el
heredero o legatario sustituto queda sujeto a las mismas cargas y condiciones que el testador le había impuesto al sustituido, salvo que
el causante haya querido limitarlas respecto del que ha sido llamado en primer término.

Lo dispuesto en materia de sustitución hereditaria resulta de aplicación a los legados.

Legados

Hemos visto que la sucesión testamentaria puede ser:

 a título universal;
 a título particular.

La sucesión particular procede cuando se transmite un bien particular o un conjunto de bienes que integran la herencia. El sucesor
particular no ocupa la posición del causante; no responde por sus deudas, salvo que no haya bienes suficientes en la herencia y hasta el
valor de lo que recibe o que se atribuyan como carga del legado

En cuanto al contenido del legado, pueden ser legadas todas las cosas y derechos que estén en el comercio y que reúnan las siguientes
condiciones:

 sean propiedad del testador;


 sean determinadas o determinables;
 no afecten la legítima.

Definición. Caracteres. Legatarios. Normas aplicables

Si bien no resulta tarea sencilla definir al legado atento a lo variado de su contenido, podemos tomar la definición de Borda (1994)
quien lo conceptualiza como una “liberalidad hecha en un testamento, por la que se transmiten al beneficiario derechos o excepciones
de carácter patrimonial, sobre objetos particulares” . Generalmente, se produce la transmisión de derechos (propiedad, usufructo,
créditos);El legado puede consistir en un acto de atribución patrimonial (legado de cosa cierta) o no constituir una atribución
patrimonial (legado de liberación de deuda), pues el legatario no obtiene adquisición alguna.

Atento al carácter personalísimo e individual del testamento, el legado no puede dejarse al arbitrio de un tercero ni de un heredero. El
testador no puede delegar la designación de sus sucesores a otra persona.

Caracteres:

a) Es una disposición realizada por causa de muerte y que requiere, por tratarse de un acto de última voluntad, la forma testamentaria.
b) Es una disposición a título gratuito; sin embargo, no en todos los casos hay verdadera liberalidad; por ejemplo, no la hay en los
legados remuneratorios ni en el caso en que los cargos impuestos al legado insuman su valor.

c) Grava a la masa hereditaria: el legado pesa sobre los herederos, es decir, sobre la masa hereditaria; en consecuencia, si los gravados
no son todos los herederos, sino algunos de ellos, no estamos en presencia de un legado, sino de un cargo.

Sujetos del legado: Sobre quién pesa el legado:

El cumplimiento del legado pesa sobre los herederos; es decir, sobre la masa hereditaria. Prescribe el art. 2467 que “el heredero queda
obligado por las deudas y legados de la sucesión sólo hasta la concurrencia del valor de los bienes hereditarios recibidos. En caso de
pluralidad de herederos, éstos responden con la masa hereditaria indivisa”. Es decir que la obligación de pagar los legados pesa sobre
todos los herederos, en proporción a la parte de cada uno de ellos.

Sujeto beneficiado:

Los sujetos beneficiados por los legados se llaman “legatarios”. Son sucesores singulares que tienen su llamamiento de un testamento.
El legatario no responde por las deudas del causante, y la posesión que recibe es la material ante la entrega del objeto que efectúa el
heredero. El legatario debe ser designado con la precisión suficiente que no deje dudas sobre su calidad de beneficiario.

Normas aplicables:

Postula el art. 2494 que “el heredero está obligado a cumplir los legados hechos por el testador conforme a lo dispuesto en este Código
sobre las obligaciones en general, excepto disposición expresa en contrario de este Capítulo”. Los legatarios tienen derecho al legado
desde la muerte del testador.

El heredero debe cumplir con el legado; si no lo hiciera, el legatario podrá emplear los medios legales para obtener su legado y
reclamar las indemnizaciones que resulten ante el incumplimiento.

Adquisición del legado. Modalidades. Entrega

El derecho al legado se adquiere a partir de la muerte del testador o desde el cumplimiento de la condición. A su vez, la adquisición de
la titularidad sobre la cosa legada se produce de pleno derecho a la muerte del testador. Sin embargo, el legatario pedirá a los
herederos, al albacea o al curador de la herencia que se le entregue el objeto legado. En el caso en que el legado estuviera sujeto a una
condición suspensiva, se adquirirá a partir del cumplimiento de la condición. Si se tratara de bienes muebles registrables ej., un
automóvil) el registro es constitutivo, por lo tanto, el legatario adquirirá el dominio a partir de la inscripción .Si se trata de un legado
de bienes determinados, el legatario es propietario desde la muerte del causante y podrá ejercer todas las acciones de las que éste era
titular.

Aceptación del legado:

El legatario debe aceptar el legado. Los caracteres de la aceptación son:

 no hay presunción de aceptación;


 puede ser expresa o tácita;
 es indivisible;
 es pura: no puede estar sujeta a condición ni término.

Puede ser realizada por el legatario y sus sucesores universales. Se prevé que puedan efectuarla los acreedores de aquel, aun cuando
haya repudiado el legado.

Objeto de los legados

Legado de cosa cierta, de cosa ajena, de cosa ganancial, de un bien en condominio, de cosa gravada, de cosa inmueble, con cargo, de
género, de dar sumas de dinero, de prestaciones periódicas: alimentos, alternativos, de créditos, de liberación de deuda, de
reconocimiento de deuda

Regla general:
El Código establece que pueden legarse todos los bienes que estén en el comercio, aun los de existencia futura. Dispone el art. 2497:
“Bienes que pueden ser legados. Pueden ser legados todos los bienes que están en el comercio, aun los que no existen todavía pero que
existirán después”.

El término bienes comprende las cosas y los derechos. Alcanza a los objetos de contenido patrimonial cuya enajenación no se
encuentra prohibida o dependiente de autorización pública. Conforme a ello, no podrán ser objeto de legados: la jubilación, el bien de
familia, entre otros. El objeto legado debe ser designado por el testador, pues –como lo establece el art. 249594–, no puede dejarse
aquel al arbitrio de un tercero. La cosa legada debe pertenecer al testador, si se trata de un legado de cosa cierta y determinada.

Legado de cosa cierta:

El legado de cosa cierta es aquel por el cual se dispone de un objeto material, cierto y determinado. Los legatarios adquieren el
dominio de pleno derecho a la muerte del testador; por lo tanto, la facultad para intentar la acción reivindicadora deriva de tal dominio.
La acción puede ser ejercida aun cuando no tuviese la posesión de la cosa; por ello, debe citar a los herederos a fin de resguardar los
derechos de éstos últimos. Por otra parte, los gastos de entrega del legado se encuentran a cargo de la sucesión. Éstos son los
necesarios para la entrega material de la cosa al legatario. Pesa sobre el legatario el pago de impuestos que pesen sobre la cosa legada
desde la muerte del causante.

Extensión:

La cosa legada se debe en el estado que existe al tiempo de la muerte del testador, comprendiendo los accesorios. La norma no es sino
un corolario del principio de que los testamentos producen sus efectos al momento de la muerte del causante. Empero, la regla cede en
algunos supuestos. La referencia de que la cosa debe entregarse en el estado en que se encuentra no se limita al estado material, sino
que comprende el jurídico, pues los contratos que la gravan deben ser respetados. Las mejoras corresponden al legatario y pesan sobre
él los deterioros de la cosa legada desde la muerte del testador

Legado de cosa ajena:

Está regulado en el art. 2507. El principio es que el testador sólo puede legar sus propios bienes; por lo tanto, es de ningún valor todo
legado de cosa ajena cierta y determinada. Excepción: se convalida el legado si la cosa es adquirida con posterioridad por el testador.

Adquisición ordenada por el testador:

Si el testador ordenare que se adquiera una cosa ajena para darla a alguna persona, el heredero debe adquirirla y darla al legatario; pero
si no pudiese adquirirla porque el dueño no quiere enajenarla o pide un precio excesivo, el heredero estará sólo obligado a dar en
dinero el justo precio de la cosa.

Si la cosa ajena legada hubiese sido adquirida por el legatario antes del testamento, se le debe su precio equitativo. Por último, si la
adquisición es gratuita, el legado queda sin efecto.

Legado de cosa ganancial: El Código Civil y Comercial no regula expresamente el legado de cosa ganancial.

Se distinguen dos supuestos:

 que la cosa sea adjudicada al testador antes de su muerte: en tal caso, el legado es válido como legado de cosa cierta y
determinada; lo importante es que al legatario se le adjudique en la liquidación de la sociedad conyugal el bien legado aun
cuando tal adjudicación se produzca luego de su muerte;
 que la cosa legada le sea adjudicada al cónyuge supérstite al dividir los gananciales: en este caso el legado vale como legado
de cantidad conforme al valor que tenía el bien al momento de la muerte del causante.

Legado de un bien en condominio: Este legado es receptado por el art. 250898.

El legado de cosa que se tiene en comunidad con otro, vale sólo por la parte de que es propietario el testador. Es decir, el legado sobre
un bien que pertenece en común a varias personas, sólo transmite derechos que corresponden al testador al momento de su muerte.

Asimismo, la norma prevé dos situaciones:


 el bien legado que componía una masa patrimonial común a varias personas le es adjudicado al testador antes de su muerte;
en este caso, el legado es válido;
 si ello no sucede, el legado vale como legado de cantidad por el valor del bien al momento de la muerte del causante.

Legado de cosa gravada: Dispone el art. 2500 que el heredero no está obligado a librar la cosa legada de las cargas que la gravan.
Por otra parte, responde por las obligaciones a que esté afectada la cosa, hasta la concurrencia del valor de ésta.

Cosa gravada con usufructo, uso, o cualquier otro derecho real que no sea de garantía: El legatario debe recibir la cosa con tales
cargas, pues los herederos no están obligados a liberarla. Si el legatario quisiera liberar la cosa legada, deberá acordar con el titular del
derecho real que pese sobre ella.

Cosa gravada con derecho real de garantía:

Sobre el legatario pesa:

 el derecho real de garantía;


 la obligación garantizada.

Cuando el valor de la cosa legada no cubre el de la obligación garantizada, el excedente no pesa sobre el legatario sino sobre los
herederos.

Legado de cosa inmueble:

Regula el art. 2501 que: “El legado de un inmueble comprende las mejoras existentes, cualquiera que sea la época en que hayan sido
realizadas”. Esto responde al principio de que el legatario de cosa cierta tiene derecho a recibir el objeto legado y sus accesorios. “Los
terrenos adquiridos por el testador después de testar, que constituyen una ampliación del fundo legado, se deben al legatario siempre
que no sean susceptibles de explotación independiente”.

Legado con cargo:

El legado con cargo es cuando el testador impone al legatario una carga excepcional, accesoria y extraña a la naturaleza del acto. No
se concibe el cargo con independencia de la liberalidad. El cargo puede consistir en un dar, hacer o no hacer. El beneficiario del cargo
puede ser la memoria del difunto, los herederos, otros legatarios del mismo o terceros.

Legado de género:

a) Legado de cosa indeterminada:

El legado cuyo objeto está determinado genéricamente es válido, aunque no haya cosa de ese género en la herencia. Por ejemplo:
heladera de dos puertas. Si en el patrimonio del testador hay una sola cosa de ese género, con ella debe cumplirse el legado.

Forma de hacer la determinación:

Si el testador ha dejado expresamente la elección al heredero o al legatario, podrá el heredero dar lo peor y el legatario escoger lo
mejor.

Estos legados confieren un derecho de crédito para su cobro que deberán reclamar los legatarios a los herederos. El derecho sobre el
objeto se tendrá cuando el heredero lo entrega.

Legado de cosa fungible: Está regulado en el art. 2504, cuando se refiere a los legados con determinación del lugar. Conforme a esta
norma, el legado se cumple entregando la cantidad allí existente a la muerte del testador, aunque sea menor que la designada. Si es
mayor, se cumple entregando la cantidad designada. Si no se encuentra cosa alguna, nada se debe. Si las cosas legadas han sido
removidas temporariamente del lugar habitual de ubicación aludido en el testamento, el legado comprende las que subsistan en el
patrimonio del testador hasta la concurrencia de la cantidad indicada por éste.

Es necesario para la validez del legado que una vez determinada la especie del objeto del legado se indique su peso, medida o
cantidad.

Evicción: En los legados de género el heredero responde por evicción104. Esto se aplica también a los legados alternativos.
Legado de dar sumas de dinero:

Este legado es una subespecie dentro del legado de cantidad o cosas fungibles. Puede consistir en la entrega de una determinada
cantidad de moneda nacional o de moneda extranjera. En cuanto a su exigibilidad, ésta procede aunque no hubiese dinero en la
herencia. El cumplimiento de estos legados, si es puro y simple, es exigible desde la apertura de la sucesión, sin perjuicio de la
facultad de los herederos de oponerse a entregarlo hasta tanto se hubiesen pagado las deudas.

Si los herederos no cumplen con el legado, el legatario podrá constituirlos en mora y a partir de allí comenzarán a correr los intereses.
En cambio, si el legado está sujeto a condición suspensiva o a un plazo, sólo podrá exigirse cuando se hubiese cumplido la condición o
acaecido el plazo.

Legados de prestaciones periódicas: alimentos

El legado de prestaciones periódicas es aquella disposición por la cual se otorga al legatario el derecho de recibir la manda, que
consiste generalmente en una suma de dinero durante períodos determinados por el testador. Estos pueden ser semanales, quincenales,
mensuales, etcétera. Pueden tener plazo o carácter vitalicio.

Establece el art. 2510 que cuando el legado es de pago periódico, se considera que “existen tantos legados cuantas prestaciones se
deban cumplir”. Desde la muerte del testador, se debe la cuota íntegramente, “con tal de que haya comenzado a transcurrir el período
correspondiente, aun si el legatario fallece durante su transcurso”.

En cuanto al legado de alimentos:

Comprende la instrucción adecuada a la condición y aptitudes del legatario, sustento, vestimenta, vivienda, asistencia en las
enfermedades hasta que alcance la mayoría de edad o recupere la capacidad.

Debe tenerse presente que el legado se mantiene mientras dure la falta de aptitud para procurarse alimentos aun cuando hubiese
alcanzado la mayoría de edad.

Si el legado de alimentos se confiriera a una persona capaz, se considera legado de prestaciones periódicas conforme a lo dispuesto
por el testador.

Legados alternativos: En estos legados, el heredero o, en su caso, el legatario pueden elegir entre dos o más objetos.

Sólo ha sido regulado por el Código vigente en cuanto a la evicción. Se le aplican supletoriamente las normas sobre obligaciones
alternativas. En principio, la elección corresponde al heredero, pero el testador puede disponer que sea realizada por el legatario. Le
elección es irrevocable.

Legados de créditos. Legados de liberación de deudas.

Ambos legados son regulados por el art. 2505.

El legado de un crédito a favor del testador “comprende la parte del crédito… que subsiste a la muerte del testador y los intereses
desde entonces” . El objeto de este legado es un derecho creditorio del cual el causante es titular, y el deudor es un tercero.

El heredero no es responsable de la insolvencia del deudor. El legatario tiene todas las acciones que tendría el heredero. El legatario
recibirá el bien tal como se hallaba a la apertura de la sucesión, de manera que si estaba perjudicado por cualquier circunstancia, así se
le trasmitirá, de la misma forma que deberá reconocer las sumas que se hubieran pagado a cuenta o las modalidades que condicionaran
la obligación.

El legado de liberación consiste en la remisión de la deuda que hace el causante al legatario, que es el deudor; así lo libera de su
obligación.

Puede tener dos modalidades:

 puede ser realizado mediante una manifestación expresa del testador de liberarlo de la deuda;
 puede realizarse disponiendo que se entregue al legatario el instrumento en que consta la deuda.
Por otra parte, el código establece que la remisión no comprende las deudas posteriores a la fecha del testamento. Si el testador lega el
instrumento de la deuda, ésta se entiende remitida. Asimismo, una vez legada la cosa tenida en prenda, se entiende también remitida la
deuda si no hubiese documento público o privado de ella; si lo hubiese y no se legase, se entiende sólo remitido el derecho de prenda.

El legado de la deuda hecho a uno de los deudores solidarios, si no es restringido a la parte personal del legatario, causa la liberación
de los codeudores. El legado hecho al deudor principal, libra al fiador; mas el legado hecho al fiador no libera al deudor principal.

Legado de reconocimiento de deuda Prescribe el art. 2506 que el reconocimiento de una deuda hecho en el testamento, es reputado
como un legado mientras no se pruebe lo contrario.

Si el testador manda a pagar lo que cree deber y no debe, la disposición se tendrá por no escrita. Si en razón de una deuda determinada
se manda pagar más de lo que ella importa, el exceso no es debido. La presunción es iuris tantum y, por ende, cabe al acreedor la
demostración de la existencia de la deuda. Por otra parte, lo que el testador legue al acreedor no se imputa al pago de la deuda, salvo
disposición en contrario.

Prelación de pago

El art. 2358 dispone: El administrador debe pagar a los acreedores presentados según el rango de preferencia de cada crédito
establecido en la ley de concursos.

Pagados los acreedores, los legados se cumplen, en los límites de la porción disponible, en el siguiente orden:

a) los que tienen preferencia otorgada por el testamento;

b) los de cosa cierta y determinada;

c) los demás legados. Si hay varios de la misma categoría, se pagan a prorrata.

Así deben ser pagadas las deudas del causante, las cargas de la sucesión deben apartarse la porción legítima de los herederos forzosos,
y sobre el remanente, deben seguir el orden de pago de los legados previstos por el artículo 2358.

Responsabilidad

En cuanto a la responsabilidad del legatario por las deudas y cargas de la sucesión, es dable distinguir:

1) Sucesión solvente: los legatarios no son responsables por las deudas y cargas de la sucesión.

Excepción:

 cuando las deudas forman parte de un conjunto de bienes tomados como una unidad (fondo de comercio);
 cuando la cosa legada tiene un gravamen real (hipoteca): el legatario debe responder por la deuda que es garantizada con el
bien legado;
 cuando el testador lo dispusiera.

2) Sucesión insolvente: los legados no pueden pagarse hasta que estén pagas las deudas y cargas de la sucesión. Los legados se
abonarán en la medida en que alcance y en el orden del art. 2358.

Si se declara el concurso o quiebra de la herencia, se aplica la ley de concursos.

Derecho de acrecer

Dentro de la esfera en que el testador puede disponer, su voluntad es decisiva; en consecuencia, puede determinar quién se beneficiará
en caso de que falle alguno de los llamamientos. El derecho de acrecer procede en la institución de herederos y en los legados.

Fundamento:

El fundamento del derecho de acrecer en la sucesión testamentaria está dado por la presunta voluntad del causante de beneficiar a
todos los llamados sin realizar preferencia entre ellos. En consecuencia, ante la disposición testamentaria, para determinar si hay o no
acrecimiento a favor de otros instituidos, hay que estar a la voluntad del testador. En el caso en que no sea expresa, debe recurrirse a la
interpretación.

Definición. Requisitos

El derecho de acrecer es el derecho que tiene el heredero o legatario de aprovechar la porción de la herencia de otro coheredero o
colegatario, respectivamente, cuando éstos no quieren o no pueden recibirla.

Requisitos del derecho de acrecer:

a) Llamamiento plural o conjunto: los sujetos beneficiarios deben ser varios y deben ser llamados a una misma herencia o a la misma
parte de ella o al mismo bien. No debe haber asignación de la parte de cada uno de los herederos o legatarios.

d) Porción vacante: es necesario que el colegatario o coheredero no recoja su parte, sea por premoriencia o renuncia, entre otros. La
cuota que no ha sido tomada corresponderá al coheredero o colegatario cuando no medie derecho de representación en esa cuota.

e) Voluntad del causante: el derecho de acrecer no podrá funcionar si el causante expresamente se ha opuesto a él. Por ejemplo, el
causante estableció una sustitución vulgar para el heredero que no pudo o no quiso recibir la herencia.

Personas a las que se aplica

El derecho de acrecer se otorga a colegatarios o coherederos. Los colegatarios tienen derecho a acrecer cuando el testador los llama
conjuntamente sobre un mismo objeto, sin asignarles parte. En el caso de los herederos, el derecho de acrecer se da en dos supuestos:

a) Varios herederos llamados a una misma herencia: si alguno de ellos no acepta, su parte acrece a todos los demás por partes iguales.
Por ejemplo: Juan (quien no tiene legitimarios) nombra herederos a sus sobrinos, Lucas, Hernán y Pablo; éste último no acepta la
herencia. En este caso, Lucas y Hernán reciben la porción de Pablo, la que se asignarán en partes iguales.

Ahora bien, no tienen derecho de acrecer los herederos que son instituidos por cuotas, salvo que del testamento deba entenderse que el
testador ha querido darles ese llamado para el caso que no puedan cumplirse las demás disposiciones testamentarias. Esta solución está
prevista en el art. 2488, primer párrafo. Por ejemplo: Lucas, Hernán y Pablo son nombrados herederos por su tío Juan, quien ha
asignado al primero la mitad; al segundo, un cuarto, y al tercero, el cuarto restante. Si Hernán fallece, la regla es que no hay
acrecimiento a favor de Pablo y Lucas. La excepción es que del testamento se desprenda que el llamado ha sido al todo.

b) varios herederos llamados a una misma porción de la herencia.

Institución de herederos con asignación de partes y sin asignación de partes en el mismo testamento:

El art. 2486, en el segundo párrafo, regula:

Si el testamento instituye uno o varios herederos con asignación de partes y otro u otros sin ella, a éstos corresponde el remanente de
bienes después de haber sido satisfechas las porciones atribuidas por el testador. Si éstas absorben toda la herencia, se reducen
proporcionalmente, de manera que cada heredero sin parte designada reciba tanto como el heredero instituido en la fracción menor.

Conforme a esta norma, los herederos instituidos sin asignación de partes reciben por partes iguales y son llamados al todo si los otros
fallaran en su vocación. Por otra parte, a los instituidos sin parte les corresponde el remanente de los bienes que quedara luego de
dadas las porciones a los herederos instituidos por el testador con asignación de parte.

Ahora bien, la norma prescribe una solución a fin de proteger a los herederos instituidos sin asignación de parte, pues prevé que si las
cuotas absorben toda la herencia, deben ser reducidas para que aquellos reciban tanto como el heredero instituido en la fracción
menor.

Conjunciones que dan origen al derecho de acrecer. Efectos

En el supuesto de que varios herederos sean llamados a una misma porción de la herencia la ley determina la procedencia del derecho
de acrecer en los siguientes casos:
a) Conjunción re et verbis: esta surge cuando varios herederos son llamados a la misma cuota y en la misma frase. Por ejemplo: el
testamento expresa: “nombro herederos a Soledad y Rogelio en la mitad de mi herencia y a Sofía en la mitad restante”. Si se frustra el
llamado de Soledad acrece solamente Rogelio y viceversa.

b) Conjunción re tantum: se presenta cuando por cláusulas distintas se da el mismo objeto a varios legatarios. Es decir, se llama a
varios herederos a la misma cuota, pero en frases distintas. Por ejemplo, en el testamento se detalla: “nombro heredero de la mitad de
la herencia a Soledad y a Sofía en la otra mitad”. Luego, en otra cláusula expresa: “Sobre la primera mitad, nombro heredero también
a Rogelio”. Si se frustra el llamado de Soledad acrece solamente Rogelio y viceversa.

Lo dicho también aplica al derecho de acrecer entre colegatarios unidos por una conjunción, es decir, a los legatarios llamados
conjuntamente a un mismo objeto, sin asignación de partes.

Efectos del acrecimiento:

Regula el art. 2489: “Cuando el testador instituye a varios herederos en una misma cuota, o atribuye un bien conjuntamente a varios
legatarios, cada beneficiario aprovecha proporcionalmente de la parte perteneciente al heredero o legatario cuyo derecho se frustra o
caduca. Los favorecidos por el acrecimiento quedan sujetos a las obligaciones y cargas que pesaban sobre la parte acrecida, excepto
que sean de carácter personal. El derecho de acrecer se transmite a los herederos.

De la norma se desprende que el efecto natural es que la porción no recogida por el legatario o heredero aprovecha a sus otros
colegatarios o coherederos, respectivamente, de manera proporcional. El acrecentamiento produce sus efectos en el momento en que
se produce la vacante, sin necesidad de aceptación de los coherederos o colegatarios.

Otra consecuencia es que los beneficiados deben asumir las obligaciones y cargas que pesaban sobre la parte acrecida. Esto no se
aplica si se trata de obligaciones o cargas intuitu personae.

Por último, prevé la norma que el derecho de acrecer se transmite a los herederos. Por ejemplo: el derecho de acrecer que tuvo el padre
le corresponderá a sus herederos.

Ineficacia de testamentos y disposiciones testamentarias. Principios generales

Se dice que un testamento o cualquiera de sus disposiciones son ineficaces cuando no producen sus efectos propios, cualquiera fuere
la causa. La noción genérica de ineficacia se especifica con los conceptos de nulidad, revocación y caducidad, aplicables con relación
al testamento como acto jurídico mortis causa.

a) Nulidad

La nulidad se ocasiona por vicios o defectos constitutivos, es decir, concurrentes en el otorgamiento del testamento. Es decir, la causa
de la ineficacia es originaria, vale decir, concomitante con el otorgamiento del acto.

b) Revocación

La revocación es cuando se deja sin efecto el testamento o la disposición testamentaria en virtud de un cambio en la voluntad del
propio testador, sea expresa o presunta. También procede cuando devienen ineficaces las disposiciones testamentarias por inejecución
de las cargas impuestas al gravado o por ingratitud del beneficiario.

c) Caducidad

La caducidad se produce ante la falta de alguno de los presupuestos indispensables, después de que se abra la sucesión, para que el
testamento o determinadas disposiciones testamentarias puedan producir sus efectos. Es ocasionada ante una causal de ineficacia
sobrevenida con posterioridad al acto y que es independiente de la voluntad del testador. Puede afectar al testamento completo o a
alguna de sus disposiciones testamentarias.

La ineficacia del testamento siempre es total; en consecuencia, en principio caen todas las disposiciones testamentarias contenidas en
él. En cuanto a las disposiciones testamentarias, la ineficacia puede ser total o parcial; en este último supuesto, las disposiciones no
afectadas se mantienen.

La noción de inexistencia en materia testamentaria.


Un acto es inexistente cuando falta el acto mismo, aunque pudiera llegar a tener la apariencia de tal; en consecuencia, no produce
efecto jurídico alguno. Esta noción no ha sido regulada por el Código Velezano y tampoco lo ha hecho el Código Civil y Comercial.

Entre los supuestos, podemos señalar:

a) Falta de las solemnidades relativas a la esencia misma del testamento: la falta de la firma del testamento por parte del testador
provoca su inexistencia. Esto sucede en el testamento ológrafo, por ejemplo, si es escrito de manera digital, pues una de las
solemnidades en esta forma de testamento es la escritura de puño y letra. En el testamento público, la falta de escribano implica que el
testamento es inexistente como tal.

b) Testamento no admitido o prohibido: por ejemplo, nuestro sistema no admite el testamento por poder, por lo tanto, un testamento
realizado de esta manera es inexistente. Otro supuesto es el testamento mancomunado, pues aún cuando la voluntad de los sujetos
otorgantes existe, la vinculación de la de cada uno de ellos con la del otro implica que no se trata de la voluntad individual y desligada
de toda otra, que es la que nuestra ley admite como formativa del acto testamentario.

c) Ausencia absoluta de voluntad de testar: tiene la apariencia del testamento, pero no ha habido voluntad de testar. Por ejemplo, el
realizado con fines docentes.

d) Falta de autenticidad: cuando el testamento es falso con relación a la persona que se atribuye. Tal caso ocurriría por la falsedad
material de un testamento ológrafo, producida por la acción de un tercero que ha imitado la firma y letra del presunto causante.

Distinción con la nulidad:

La nulidad es una sanción de la ley que recae sobre un acto jurídico real o existente; es decir, que reúne los elementos esenciales de
tal, esto es: sujeto, objeto y forma. En cambio, la inexistencia es una noción que se aplica a ciertos hechos que no obstante tener la
apariencia de actos jurídicos, no son tales por carecer de algún elemento esencial de ellos. La inexistencia no se declara, sino que se
constata (se la invoca como defensa sin que sea necesario plantearla como acción o reconvención); debe ser verificada por el
Ministerio Público Fiscal dentro del proceso sucesorio. En la nulidad es necesario que se plantee una controversia sobre la validez o
no del testamento.

Nulidad. Clasificaciones: posiciones doctrinarias

Como ya adelantáramos, la nulidad se ocasiona por vicios o defectos constitutivos; es decir, concurrentes en el otorgamiento del
testamento.

El criterio de distinción entre nulidad absoluta o nulidad relativa se funda en el interés que protege la sanción de ineficacia. La nulidad
del acto es absoluta cuando el vicio afecta el interés general, orden público. En cambio, la nulidad es relativa cuando el vicio atañe al
interés de las partes intervinientes.

La doctrina no es pacífica respecto a si resulta aplicable la clasificación de nulidad relativa y absoluta a los testamentos. En el derecho
comparado, encontramos dos posiciones:

1) no es posible aplicar tal clasificación, pues la nulidad testamentaria siempre es absoluta;

2) resulta posible realizar tal distinción, ya que puede suceder que los testamentos estén afectados de nulidad absoluta o de nulidad
relativa; éste último caso es el que se produce cuando solo se puede invalidar el testamento a instancia de alguien legalmente
autorizado para impugnarlo.

Nulidad total y nulidad parcial:

La nulidad de un acto jurídico puede ser completa o sólo parcial. En este segundo caso, la nulidad de una disposición no perjudica a
las demás. Ello permite mantener la validez de las disposiciones testamentarias que no estén afectadas por la ineficacia de otra u otras.

Análisis de las causales por el art. 2467.

Prescribe la norma que:

“Es nulo el testamento o, en su caso, la disposición testamentaria:


a) por violar una prohibición legal;

b) por defectos de forma;

c) por haber sido otorgado por persona privada de la razón en el momento de testar. La falta de razón debe ser demostrada por quien
impugna el acto;

d) por haber sido otorgado por persona judicialmente declarada incapaz. Sin embargo, ésta puede otorgar testamento en intervalos
lúcidos que sean suficientemente ciertos como para asegurar que la enfermedad ha cesado por entonces;

e) por ser el testador una persona que padece limitaciones en su aptitud para comunicarse en forma oral y, además, no saber leer ni
escribir, excepto que lo haga por escritura pública, con la participación de un intérprete en el acto;

f) por haber sido otorgado con error, dolo o violencia;

a) por favorecer a persona incierta, a menos que por alguna circunstancia pueda llegar a ser cierta”.

Pérez Lasala distingue las siguientes causales:

1. inobservancia de las solemnidades prescriptas por la ley que no se refieren a la existencia misma del testamento: por ejemplo, falta
de fecha en el testamento ológrafo;

2. falta de capacidad del testador: fue dictado por persona que no alcanza la edad para exigida para testar o que se encuentra privada
de razón;

3. vicios que afectan la voluntad del causante: por ejemplo, violencia, dolo y error.

Confirmación

Cuando el testamento tuviese vicios de forma, el testador no puede confirmar, pues debe reproducir las disposiciones del testamento
afectado en un nuevo testamento. Ello implica realizar un nuevo testamento perfectamente válido sin conexión con el nulo.

Si el testamento estuviera afectado de nulidad por una causa distinta al vicio de forma, es posible su confirmación mediante un nuevo
testamento en el que se haya subsanado el vicio invalidante. De este modo, un testamento nulo por haber carecido el testador de razón
al otorgarlo, puede confirmarse cuando la recupere.

Efectos

La nulidad del testamento no impide que produzca efectos hasta tanto sea impugnado. La nulidad de las disposiciones testamentarias
no lleva consigo la caída del testamento, sino que se mantiene su validez respecto a las disposiciones no afectadas de nulidad, salvo
cuando es evidente la interdependencia entre dos cláusulas testamentarias; en este último caso, puede suceder que la nulidad de una
provoque la de la otra.

Acción de nulidad. Legitimación activa y pasiva. Carga de la prueba

La nulidad del testamento o de alguna de sus disposiciones podrá ser demandada por cualquier interesado, salvo que, conociendo el
vicio, la hubiese ratificado o cumplido espontáneamente. Se reconoce una amplia legitimación activa, pues puede ser entablada por
todo aquel a quien pasarían los bienes si se declara la nulidad del testamento o la disposición. Por ejemplo: herederos intestados;
herederos testamentarios o legatarios de un testamento anterior, siempre que el posterior fuese declarado nulo por defectos de forma.

Los legitimados pasivamente son aquellos a quienes beneficia el testamento.

Quien pretende la nulidad, deberá acreditar el vicio o defecto por cualquier medio de prueba. La acción debe plantearse ante el juez
del sucesorio.

Prescripción: rige el plazo genérico de los cinco años. En el caso de las acciones derivadas del dolo, la violencia y la simulación o en
las que corresponden por los actos otorgados por incapaces, prescriben a los dos añoS.

Revocación de testamentos.
La revocación es el acto por el cual el testador deja sin efecto una disposición testamentaria anterior .El testamento es en esencia
revocable, atento al carácter unilateral del acto y al hecho de no producir efectos hasta la muerte del testador.

El art. 2511 dispone: “Revocabilidad. El testamento es revocable a voluntad del testador y no confiere a los instituidos derecho alguno
hasta la apertura de la sucesión. La facultad de revocar el testamento o modificar sus disposiciones es irrenunciable e irrestringible”.

Conforme a la norma en análisis, si el testamento contiene una cláusula de irrevocabilidad, ésta sería nula, pero el testamento
conservaría su validez. La revocación puede ser total o parcial, según que abarque todo el contenido del testamento o solamente
algunas de sus cláusulas.

La revocación podrá provenir de una manifestación de voluntad:

 expresa
 tácita
 legal

-La revocación expresa se da cuando el testador otorga un nuevo testamento, expresando que revoca el anterior. Tal revocación “debe
ajustarse a las formalidades propias de los testamentos”.

-La revocación puede ser realizada por cualquier forma de testamento. Por lo tanto, si el testamento a revocar fue realizado por la
forma ológrafa, el que lo revoca puede tener tal forma o de acto público.

-La revocación es tácita cuando la ley presume la intención del testador de dejar sin efecto las disposiciones testamentarias. Así la
revocación tácita procede cuando el causante, si bien expresamente no revoca el testamento anterior, en el nuevo testamento realiza
disposiciones testamentarias que resultan incompatibles con las dispuestas en aquel; también, cuando destruye el testamento ológrafo
celebrado, o cuando efectúa la venta de la cosa que es objeto del legado.

Prescribe el art. 2513 que el testamento posterior revoca al anterior si no contiene su confirmación expresa, excepto que de las
disposiciones del segundo resulte la voluntad del testador de mantener las del primero en todo o en parte.

Para que el testamento posterior revoque al anterior debe ser incompatible con éste. A los fines de determinar la incompatibilidad, la
segunda disposición testamentaria debe interpretarse de acuerdo a la intención del testador, deducida del propio tenor del testamento.

Por otra parte, puede suceder que las disposiciones del primer testamento puedan coexistir con las del posterior.

La revocación es legal cuando con posterioridad a la celebración del testamento, se producen hechos que llevan al testador a revisar
las disposiciones testamentarias que realizó.

En virtud de ello, podemos identificar los siguientes supuestos de revocación legal:

1-Postula el art. 2514 que “el matrimonio contraído por el testador revoca el testamento anteriormente otorgado, excepto que en éste
se instituya heredero al cónyuge o que de sus disposiciones resulte la voluntad de mantenerlas después del matrimonio”. La ley
supone, en ese caso, que por el solo hecho de las nupcias ha cambiado la voluntad del testador, ya que se crean nuevas afecciones y un
vínculo que origina un legitimario que no tenía ese carácter cuando se redactó el testamento preexistente. Este segundo matrimonio
también deja sin efecto el testamento dictado durante la vigencia del primer matrimonio. El matrimonio posterior no establece una
presunción iuris et de iure de revocación del testamento. “se trata de una presunción iuris tantum porque admite prueba en contrario,
ya que permite que el testamento anterior al matrimonio tenga valor si de sus disposiciones resultare la voluntad de mantenerlas
después del matrimonio” .Esta interpretación es acorde con el principio general de interpretación de los testamentos de acuerdo a la
voluntad del causante.

Matrimonio anulado: Si el matrimonio -celebrado luego de la realización del testamento- es posteriormente declarado nulo, el
testamento recobra su validez.

Matrimonio putativo: Una situación especial es la que corresponde al matrimonio putativo, pues si tal matrimonio resulta anulado
luego de la muerte del testador, el cónyuge supérstite de buena fe podrá invocar la revocación del testamento ya que para éste rigen las
consecuencias establecidas para el matrimonio válido.
2-Otro de los supuestos es el de destrucción del testamento ológrafo. En este supuesto dispone el art. 2515 que dicho testamento debe
ser revocado por su cancelación o destrucción, la que debe haber sido hecha por el testador o por orden suya. Cuando existen varios
ejemplares del testamento, éste queda revocado por la cancelación o destrucción de todos los originales, y también cuando ha quedado
algún ejemplar sin ser cancelado o destruido por error, dolo o violencia sufridos por el testador.
Si el testamento se encuentra total o parcialmente destruido o cancelado en casa del testador, se presume que la destrucción o
cancelación es obra suya, mientras no se pruebe lo contrario. Las alteraciones casuales o provenientes de un extraño no afectan la
eficacia del testamento con tal de que pueda identificarse la voluntad del testador por el testamento mismo. No se admite prueba
alguna tendiente a demostrar las disposiciones de un testamento destruido antes de la muerte del testador, aunque la destrucción se
haya debido a caso fortuito. La destrucción se refiere al “destrozo material del testamento ológrafo”; en cambio, “la cancelación tiene
lugar cuando en el texto del testamento se introducen rayas o se colocan inscripciones tales como ‘anulado’ o ‘cancelado’.

Principio general: la cancelación o destrucción del testamento ológrafo produce la total revocación de la voluntad testamentaria
siempre “que proceda del mismo testador y aparezca cumplidamente probada”. En principio, no hay revocación si existiendo varios
ejemplares originales de un testamento, no son todos destruidos. Esta afirmación admite las siguientes excepciones:

 que algunos de los ejemplares se encontrare en poder de un tercero y esto fue olvidado por el causante;
 cuando se probare la subsistencia de un ejemplar que se sustrajo de la destrucción, siendo irrelevante que la sustracción
responda o no a una conducta dolosa;

3-Otro de los supuestos es la revocación del legado por transmisión, transformación o gravamen de la cosa. Establece el art. 2516:

 La transmisión de la cosa legada revoca el legado, aunque el acto no sea válido por defecto de forma o la cosa vuelva al
dominio del testador.
 El mismo efecto produce la promesa bilateral de compraventa, aunque el acto sea simulado.
 La subasta dispuesta judicialmente y la expropiación implican revocación del legado, excepto que la cosa vuelva a ser
propiedad del testador.
 La transformación de la cosa debida al hecho del testador importa revocación del legado.
 La constitución de gravámenes sobre la cosa legada no revoca el legado.
 Revocación del legado de cosa cierta por su enajenación posterior:

Si con posterioridad a la celebración del testamento se enajena la cosa cierta sea a título oneroso o sea a título gratuito, el legado es
revocado. La disposición está referida a los legados de cosa cierta. No será aplicable, por tanto, al resto de los legados que no
quedarán revocados por la enajenación de cosas particulares, sin perjuicio, claro está, de que ellos pierdan su eficacia por haberse
agotado con esas enajenaciones la porción disponible.

La revocación resulta de la enajenación, sea el acto a título gratuito u oneroso.

Los actos gratuitos demuestran un cambio en la voluntad de beneficiar. Si la enajenación resultara forzosa, ya sea por ejecución
judicial o por expropiación, el acto no responderá a la voluntad del testador y, por ende, no producirá la revocación del legado. Habrá,
en el supuesto, caducidad de la disposición.

En definitiva, cualquier acto de disposición que tenga por efecto la transmisión del dominio de la cosa cierta, provoca la revocación
del legado (venta, dación en pago, donación, etc.). Para que el acto de disposición produzca la revocación es necesario que haya sido
realizado por el causante o por un apoderado con poder especial. La pérdida o deterioro de la cosa legada que se produce luego de la
muerte del testador es soportada por el legatario en virtud del principio que el dominio de la cosa es atribuido al legatario desde la
apertura de la sucesión.

La responsabilidad es extracontractual y prescribe en el plazo de cinco años.

4-Otro supuesto está dado por la revocación del legado por causa imputable al legatario. Regula el art. 2520 que:

Los legados pueden ser revocados, a instancia de los interesados:


a) por ingratitud del legatario que, después de haber entrado en el goce de los bienes legados, injuria gravemente la memoria del
causante.

b) por incumplimiento de los cargos impuestos por el testador si son la causa final de la disposición. En este caso, los herederos
quedan obligados al cumplimiento de los cargos.

Por causa final se entiende el móvil determinante que ha impulsado al autor del testamento a efectuar la liberalidad. Cuando el cargo
impuesto por el testador ha sido la causa determinante de la liberalidad, ésta se revoca si aquél no se cumple. De lo contrario, no hay
razón que justifique la revocación.

Efectos

El efecto principal de la revocación es que despoja de efectos al testamento o a las disposiciones testamentarias que son alcanzadas
por ella.

Los beneficiarios no pueden pretender algún resarcimiento del testador por el hecho de revocar un testamento, pues los instituidos no
gozan de ningún derecho en vida del causante.

El testamento revocado queda privado de todos sus efectos en cuanto acto de disposición de bienes, pero si el acto contiene otras
manifestaciones [reconocimiento de hijos] éstas… no son alcanzadas por los efectos de la revocación, ya que no quedan privadas de
eficacia las declaraciones del testador que configuren una confesión extrajudicial de relaciones jurídicas con terceros.

Resulta necesario precisar las distinciones que existen entre la caducidad y la revocación de las disposiciones testamentarias, ya que si
bien ambas causan la extinción de éstas, cubren circunstancias que no se superponen.

Para la eficacia de la disposición testamentaria, es necesario que el testador haya preservado la manifestación de voluntad hasta su
muerte. Si la cambia, habrá revocación. En cambio, la caducidad obedece a circunstancias que son ajenas a la voluntad del causante.

Caducidad. Definición. Causales. Efectos.

Existe caducidad cuando ocurren circunstancias ajenas a la voluntad del testador, que originan la extinción de la disposición
testamentaria.

La caducidad de un testamento o de cualquiera de sus disposiciones constituye un supuesto de ineficacia dispuesta por la ley en razón
de circunstancias sobrevinientes al momento del testamento. (Zanonni, 1980)

Procede la caducidad ante la carencia de alguno de los presupuestos indispensables después de abierta la sucesión, condición
resolutoria.

Causales:

1. Premoriencia del beneficiario

Se produce la caducidad del legado cuando el legatario fallece antes de que muera el testador. Apunta el art. 2518 que la institución de
heredero o legatario caduca cuando el instituido muere antes que el testador o antes del cumplimiento de la condición de la que
depende la adquisición de la herencia o el legado.

Así es posible distinguir dos supuestos

 El instituido fallece con anterioridad a la muerte del testador. Esto se aplica en virtud del principio general de que toda
disposición testamentaria caduca si aquel a cuyo favor se ha hecho no sobrevive al testador.
 La condición suspensiva a la que se encontraba sujeta la institución se cumple con posterioridad a la muerte del instituido.

Excepciones Legado a una persona y a sus herederos:


Ahora bien, puede suceder que el legado sea conferido al legatario y a sus herederos; en este caso, si el legatario fallece antes que se
produzca la muerte del testador o antes del cumplimiento de la condición suspensiva a la que se encontraba sujeta la institución, el
legado no caduca, sino que pasa a los herederos del legatario.

2. Perecimiento de la cosa legada:

Expresa el art. 2519 que: El legado de cosa cierta y determinada caduca cuando ésta perece totalmente, por cualquier causa, antes de la
apertura de la sucesión o del cumplimiento de la condición suspensiva a que estaba sometido; también cuando perece por caso
fortuito, después de la apertura de la sucesión o del cumplimiento de la condición. Si la cosa legada perece parcialmente, el legado
subsiste por la parte que se conserva.

Para que se produzca la caducidad, el legado debe versar sobre una cosa determinada cuyo perecimiento –cualquiera sea su causa-
sucede con anterioridad al fallecimiento del causante.

En cambio, si la cosa perece luego de la muerte del testador, la pérdida es soportada por el legatario; salvo, que se tratara de un legado
subordinado a una condición y el perecimiento por caso fortuito sucediera antes del cumplimiento de la condición.

Si la cosa ha perecido parcialmente, el legado es eficaz por lo que no ha sido afectado.

3. Transformación de la cosa legada:

Puede suceder que luego de la celebración del testamento, la cosa legada sufra una transformación y, en consecuencia, constituya una
nueva especie. Ante ello, es dable diferenciar dos situaciones:

 que la transformación responda a la voluntad del causante: en este caso, se produce la revocación tácita de la disposición
testamentaria.
 que la transformación se deba a un caso fortuito o al hecho de un tercero: estamos ante un supuesto de caducidad.

En consecuencia, “el legado caduca por la transformación de la cosa por causa ajena a la voluntad del testador, anterior a la muerte de
éste o al cumplimiento de la condición suspensiva”.

En el primer caso, el legado es revocado aun en el caso que la cosa legada recobrara la forma que tenía antes de la transformación. En
el segundo, si la cosa legada recuperara su forma original, renacerá el legado.

4) Renuncia del legatario:

Establece el art. 2521 que “el legatario puede renunciar al legado en tanto no lo haya aceptado. Cualquier interesado puede pedir al
juez la fijación de un plazo para que el instituido se pronuncie, bajo apercibimiento de tenerlo por renunciante”.

“La renuncia de un legado no puede ser parcial. Si se han hecho dos o más legados a una misma persona, uno de los cuales es con
cargo, no puede renunciar a éste y aceptar los legados libres”.

El beneficiario de un legado puede aceptarlo o renunciarlo. La voluntad del legatario en uno u otro sentido no está sujeta a formas
sacramentales, pudiendo manifestarse en forma expresa o tácita, por escrito o verbal.

…El derecho de opción puede ser ejercido por el legatario, o bien por sus sucesores universales, ya que de producirse el fallecimiento
del primero, el mismo se transmite a sus herederos.

Caracteres de la aceptación:

1. Es lisa y llana: no puede ser sometida a condición o a término…

2. Es indivisible: no puede ser aceptada en forma parcial…

3. Es irrevocable: la doctrina mayoritaria sostiene que la aceptación del legado es irrevocable

Si el legatario renuncia al legado se produce la caducidad de éste. La renuncia no se presume. El legatario podrá renunciar al legado
en cualquier tiempo, desde la apertura de la sucesión.
El albacea. Definición. Caracteres. Designación. Capacidad

El albacea es la persona designada por el causante con la función de hacer cumplir las disposiciones testamentarias.

Naturaleza Jurídica:

La doctrina no es pacífica respecto a la naturaleza del albacea. En consecuencia, se han desarrollado distintas posiciones:

a) Es un mandatario post mortem del causante: el ejecutor testamentario es el mandatario del causante, designado por él para
hacer cumplir sus disposiciones de última voluntad. Tal mandato presenta las siguientes notas específicas:

 comienza a producir efectos a partir del fallecimiento del mandante;


 el albacea sólo puede ser nombrado en forma expresa y por testamento;
 los albaceas no pueden ser personas inhábiles.

Esta es la posición mayoritaria .

b) Es un representante:
 según una primera teoría, el albacea representa al difunto;
 para otros, es un representante de la herencia, concebida como persona jurídica;
 una tercera teoría expresa que es un representante de los legatarios, idea que se funda en el hecho de que, con frecuencia,
el albacea es designado para protegerlos contra el incumplimiento de las mandas por el heredero;
 otra teoría considera que es un representante de los herederos; esto tampoco es aceptable, pues justamente en la mayor
parte de los casos, la designación del ejecutor testamentario tiende a evitar los abusos de aquéllos y vigilar su actuación.

c) Teoría del oficio: el albaceazgo sería un oficio o cargo establecido en la ley.

d) Teoría de la curatela: el albacea es una “especie de curador de los bienes del causante legados en el testamento” (Ollantay
Caparrós, 2014, p. 567).

Caracteres:

1. Voluntario: el testador puede o no designarlo y el albacea no está obligado a aceptar esa designación.

2. Personalísimo e indelegable: su designación importa un acto de confianza personal del causante. Por lo tanto, el albacea no puede
delegar el encargo que ha recibido; ni por su muerte pasa a sus herederos. Ello no impide, sin embargo, que el albacea pueda designar
mandatarios para que obren a su nombre, siempre que ellos actúen bajo sus órdenes inmediatas, aun cuando se hubiese designado
albacea subsidiario.

3. Retribuido: El albacea tiene derecho a honorarios que se gradúan “conforme a la importancia de los bienes legados y a la naturaleza
y eficacia de los trabajos realizados”.

4. Temporal: ya que su duración está referida al cumplimiento de la misión, sin que la ley haya señalado término a sus funciones.

5. El cargo del albacea puede o no ser unipersonal: pues el causante puede nombrar a una o más personas para ejercer esa función.

Designación. Capacidad para ser nombrado albacea:

El albacea sólo puede ser designado por el testador en el testamento. La designación puede realizarse en el mismo testamento cuya
ejecución se quiere asegurar o fuera de éste, pero bajo las formalidades establecidas para los testamentos.

En tal sentido, postula el art. 2524, primer párrafo, que: “El nombramiento del albacea debe ajustarse a las formas testamentarias,
aunque no se realice en el testamento cuya ejecución se encomienda…”. El albacea debe ser individualizado de tal manera que no
exista duda sobre su designación.

En los casos que la designación se hace en virtud del cargo o función pública, se entiende que será albacea quien ocupe el cargo al
momento de la ejecución del testamento, cualquiera sea la persona que lo ejerza.
Así, dice la norma en análisis, en su último párrafo, que: “cuando se nombra a un funcionario público, la designación se estima ligada
a la función, cualquiera sea la persona que la sirve”.

El art. 2524, en su segundo párrafo, establece que pueden ser albaceas:

 “Las personas humanas plenamente capaces al momento en que deben desempeñar el cargo [Podrán ser albaceas: los
menores emancipados y los mayores de edad. Los designados deben ser capaces al momento de ejercer el cargo; esto tiene su
lógica, pues antes de la muerte del causante, no tienen función que cumplir.];
 “Las personas jurídicas;
 “y los organismos de administración pública centralizada o descentralizada”153.

La facultad de designar albacea es indelegable; en consecuencia, será nula la cláusula testamentaria que disponga que desempeñará el
cargo la persona que sea designada por un tercero.

Atribuciones

Según el art. 2523:

Atribuciones. Las atribuciones del albacea designado en el testamento son las conferidas por el testador y, en defecto de ello, las que
según las circunstancias son necesarias para lograr el cumplimiento de su voluntad. El testador no puede dispensar al albacea de los
deberes de inventariar los bienes y de rendir cuentas. Si el testador designa varios albaceas, el cargo es ejercido por cada uno de ellos
en el orden en que están nombrados, excepto que el testador disponga el desempeño de todos conjuntamente. En tal caso, las
decisiones deben ser tomadas por mayoría de albaceas y, faltando ésta, por el juez.

Conforme a la norma, es dable señalar que:

o En primer lugar, el albacea tiene las atribuciones que surjan del testamento. Esto responde al respeto de la voluntad del
causante.
o Recién en caso de silencio del testador, el juez deberá interpretar la voluntad del difunto y cubrir los vacíos del testamento,
siempre en el contexto del mismo.

Si bien el Código Civil y Comercial respeta la voluntad última del causante, ella resulta acotada en dos supuestos:

o imposibilidad de dispensa al albacea del deber de inventariar los bienes legados;


o imposibilidad de dispensa de rendir cuentas por su labor.

En el primer supuesto, será dispensado de efectuar el inventario si los herederos o los legatarios lo hicieron primero.

Esta norma recepta la libertad del testador de designar uno o varios albaceas; así, podemos indicar las siguientes posibilidades:

 Albacea único: se designa una sola persona que ejerce el cargo de forma individual.
 Albaceas sucesivos: se designan varias personas para que ejerzan el cargo de forma individual, aunque en forma sucesiva. El
albacea que hubiese cesado en su función o hubiese cumplido la labor por la que fue designado, será seguido por el siguiente.
 Albaceas conjuntos: se designan varios albaceas para que actúen en forma conjunta. En este caso, las decisiones se toman por
mayoría y si no es posible llegar a una decisión, lo hará el juez.
 Por último, si se hubiesen designado varios albaceas a los que se les hubiese dado una tarea o función diferente, cada uno
ejercerá en forma particular el albaceazgo. De esta manera, la responsabilidad por la actuación de uno no afecta a los
restantes.

Deberes y facultades. Rendición de cuentas. Responsabilidad

Facultades del Albacea:

Como vimos precedentemente, las facultades del albacea serán las que designe el causante en el testamento o, en defecto de ello, las
que según las circunstancias sean necesarias para lograr el cumplimiento de su voluntad.

Las facultades propias del albacea son las que resultan necesarias para ejecutar el testamento. Por ejemplo, tiene facultad para exigir a
los herederos y legatarios el cumplimiento del cargo que el testador les hubiese impuesto; en el caso en que hubiese herederos, puede
adoptar medidas de conservación de los bienes de la herencia, pero no de administración, salvo que esta facultad le hubiese sido dada
por el testador (situación diferente cuando no tuviese herederos).

El art. 2529 prescribe que “cuando no hay herederos o cuando los legados insumen la totalidad del haber sucesorio y no hay derecho a
acrecer entre los legatarios, el albacea es el representante de la sucesión”; en consecuencia, entre las facultades comunes se pueden
mencionar: hacer inventario judicial de los bienes recibidos… intervenir en todos los juicios en que la sucesión es parte…
[administrar] los bienes sucesorios conforme a lo establecido para el curador de la herencia vacante… proceder, con intervención
del juez, a la transmisión de los bienes que sea indispensable para cumplir la voluntad del causante.

El albacea tiene la facultad de representar a la sucesión y de intervenir en los juicios en los que se discute la validez del testamento o el
alcance de las disposiciones testamentarias, aun cuando hubiese herederos instituidos.

Deberes del albacea:

 Debe hacer asegurar los bienes que componen el acervo hereditario.


 Debe proceder al inventario de los bienes con citación de los interesados (herederos, legatarios y otros). Habiendo menores,
herederos ausentes o que deban estar bajo curatela, el inventario debe ser judicial. El inventario deberá ser realizado en todos
los casos, ya que el testador no puede dispensar al albacea de tal obligación.
 Debe pagar los legados con conocimiento a los herederos, los que pueden oponerse y, en ese caso, se suspende la ejecución
hasta que se resuelva la controversia. Esto se establece con el fin de proteger la legítima. Es la función típica de ejecución de
la voluntad del causante, pues ejecutar el testamento es esencialmente pagar los legados.
 Debe reservar los bienes suficientes para proveer a las disposiciones del testador y darles el destino correspondiente.
 Debe demandar a los herederos y legatarios el cumplimiento de los cargos que el causante les hubiese impuesto.
 Debe dar cuenta a los herederos de su administración, aunque el testador lo hubiese eximido de hacerlo156.

Responsabilidad:

“El albacea responde por los daños que el incumplimiento de sus deberes cause a los herederos y legatarios”.

El Código Civil y Comercial sigue el criterio fijado por el Código Velezano.

El albacea deberá responder por los daños causados a los herederos o legatarios derivados del incumplimiento de sus funciones. Tal
responsabilidad es una consecuencia lógica de las obligaciones de ejecución del mandato del causante, de inventariar los bienes y de
rendir cuentas. Surge ante el incumplimiento de la manda (con dolo o culpa) y el consecuente daño a los herederos y legatarios.

El Código vigente limita los sujetos ante quienes debe responder el albacea; estos son; los herederos y legatarios. Sin embargo, la
doctrina mayoritaria estima que aquel debe responder por los daños que ocasiones a cualquier persona (acreedores de la sucesión,
beneficiarios de un cargo, etc.), pues no hay razón para eximirlo de ello, lo que resultaría contrario al orden jurídico.

Facultades de los herederos y legatarios:

Están reguladas en el art. 2528 del Código Civil y Comercial.

La regla es que :Los herederos y los legatarios conservan las facultades cuyo desempeño no es atribuido por la ley o por el testador al
albacea.

Los herederos pueden solicitar la destitución del albacea por:

 incapacidad sobreviniente,
 negligencia,
 insolvencia o
 mala conducta en el desempeño de la función160.

Pedida la destitución, será el juez quien evaluará las circunstancias y las causales en las que se funda tal solicitud.

Por otra parte, en cualquier tiempo pueden poner término a su cometido pagando las deudas y legados, o depositando los fondos
necesarios a tal fin, o acordando al respecto con todos los interesados. Los herederos y legatarios pueden solicitar las garantías
necesarias en caso de justo temor por la seguridad de los bienes que están en poder del albacea. En este supuesto, el albacea podrá dar
fianza u otra seguridad para continuar en el ejercicio de su función.

Remuneración. Gastos

El albacea tiene derecho a percibir la retribución fijada por el testador o, en su defecto, la que sea determinada por el juez conforme a:
“la importancia de los bienes legados y la naturaleza y eficacia del trabajo realizado”.

En el caso que sea fijada por el testador, el albacea que aceptó el cargo no puede impugnarla ni reclamar una suma mayor ni renunciar
a tal remuneración a fin de solicitar que sus honorarios sean regulados por el juez. Ello se funda en que al aceptar el cargo consintió
las condiciones impuestas en el testamento.

La remuneración es una carga de la sucesión. El art. 2530 nada dice respecto a la posibilidad de que el albaceazgo sea gratuito. Ante
esto, algunos autores consideran que si el testador prevé en el testamento que la función será gratuita y esto es aceptado por el albacea,
debería respetarse tal solución .

Cuando el albacea es también legatario, se establece que la función constituye un cargo del legado y, por lo tanto, no puede pretender
remuneración alguna, salvo que haya sido otra la voluntad del causante.

Por otra parte, tiene derecho a que se le reembolsen los gastos incurridos para cumplir sus funciones. Asimismo, si ha realizado
trabajos en ejercicio de su profesión que son de utilidad para la sucesión, tiene derecho a que se le paguen los honorarios pertinentes.
Se recepta la utilidad como parámetro para la medición en la retribución de gastos y honorarios. 6.6.4. Conclusión del albaceazgo

El albaceazgo acaba:

a) por la ejecución completa del testamento,

b) por el vencimiento del plazo fijado por el testador,

c) por la muerte del albacea,

d) por su la incapacidad sobreviniente,

e) por renuncia, y

f) por la destitución ordenada por el juez.

Ante el cese de función del albacea designado, si subsiste la necesidad de cubrir la vacancia, el juez lo designará previa audiencia con
los herederos y legatarios.

“Cuida tus sueños, son los hijos de tu alma ,son las


huellas de lo que aCabaras Consiguiendo”

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