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1.

Conceptos de género y sexualidad e identidad

5.1Género

Los y las cientistas sociales utilizan dos términos distintos para referirse a las diferencias biológicas y aquellas
construidas socialmente, estos son sexo y género. Aun cuando ambos se relacionan con las diferencias entre hombres y
mujeres, las nociones de género y sexo tienen connotaciones distintas. El sexo se refiere a las diferencias y características
biológicas, anatómicas, fisiológicas y cromosómicas de los seres humanos que los definen como hombres o mujeres; son
características con las que se nace, y son universales, es decir, comunes a todas las sociedades y culturas y son
inmodificables. El género es el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales, que se construyen en cada cultura
y momento histórico con base en la diferencia sexual. Y sus rasgos se han ido moldeando a lo largo de la historia de las
relaciones sociales. El enfoque o perspectiva de género considera las diferentes oportunidades que tienen hombres y
mujeres, las interrelaciones existente entre ellos y los distintos roles que socialmente se les asignan. Las relaciones de
género determinan diversas formas de acceder a los servicios de salud, y en especial de salud sexual y reproductiva,
por ejemplo.(1,2)
Como categoría de análisis, el concepto de “genero” es utilizado por primera vez en las ciencias sociales en 1955 cuando
el antropólogo John Money propone el termino gender role, “rol de genero” para describir los comportamientos
asignados socialmente a los hombres y a las mujeres. En 1968, el psicólogo Robert Stoller definió que gender identity, la
“identidad de género”, que no es determinada por el sexo biológico, sino por el hecho de haber vivido desde el
nacimiento las experiencias, ritos y costumbres atribuidos a cada género. (2)
En los años 70 el feminismo anglosajón impulsó el uso de este concepto para enfatizar las desigualdades entre
hombres y mujeres y que éstas son socialmente construidas y no biológicas. Por lo tanto, distinguir la diferenciación
sexual -determinada por el sexo cromosómico, gonadal, hormonal, anatómico y fisiológico de las personas- y de las
interpretaciones que cada sociedad hace de ella, permite una mejor comprensión de la realidad social. Permite
demostrar además que las características humanas consideradas femeninas son adquiridas por las mujeres mediante
un complejo proceso individual y social. (2)
En los años 80, el género comenzó a ser utilizado por diversas disciplinas de las ciencias sociales porque demostró ser
una categoría útil para delimitar con mayor precisión: Como la diferencia (biológica) se convierte en desigualdad
(económica, social y política) entre mujeres y hombres, colocando en el terreno simbólico, cultural e histórico los
determinantes de la desigualdad entre los sexos. (2)
Desde la antropología, el género ha sido definido como la interpretación cultural e histórica que cada sociedad elabora
en torno a la diferenciación sexual. Esta interpretación da lugar a un conjunto de representaciones sociales, prácticas,
discursos, normas, valores y relaciones que dan significado a la conducta de las personas en función de su sexo. (2)
Desde la psicología, el género es definido como el proceso mediante el cual individuos biológicamente diferentes se
convierten en mujeres y hombres, mediante la adquisición de atributos que cada sociedad define como propios de la
feminidad y la masculinidad. En este sentido, el género es la construcción psíco-social de lo femenino y lo masculino.
Desde la perspectiva psicológica, el género es una categoría en la que se articulan tres elementos básicos:

 La asignación de género: se realiza en el momento de nacimiento de la persona, a partir de la apariencia


externa de sus genitales.

 La identidad de género: es el esquema ideo-afectivo más primario, consciente e inconsciente, de la


pertenencia a un sexo y no al otro. Se establece más o menos a la misma edad en que se adquiere el lenguaje
(entre los dos y tres años) y es anterior a su conocimiento de la diferencia anatómica entre los sexos.

 El rol de género: es el conjunto de deberes, aprobaciones, prohibiciones y expectativas acerca de los


comportamientos sociales apropiados para las personas que poseen un sexo determinado.(1,2)
Por otra parte el género ha sido conceptualizado como elemento estructurador de un conjunto de relaciones sociales
-las relaciones de género- que determinan las interacciones de los seres humanos en tanto personas sexuadas. Las
relaciones de género son socialmente construidas y, por lo tanto, son transformables; no proceden de la biología ni son
necesariamente armoniosas, al contrario, pueden ser de oposición y conflicto.
5.2Sexualidad
La sexualidad es principalmente la construcción social de un impulso biológico, que es además, multidimensional y
dinámica, es decir, la experiencia que una persona tenga de la sexualidad está mediada por la biología, los roles de
género y las relaciones de poder, como también por factores tales como la edad y la condición social y económica. Sin
embargo, la influencia social más profunda sobre la sexualidad de una persona proviene de los roles de género
prescritos, las normas y valores sociales que determinan el poder relativo, las responsabilidades y las conductas de
hombres y mujeres por lo tanto, la experiencia individual de la sexualidad no es más que la expresión de ese
desequilibrio. (3,4)
Estos roles imponen un marco de referencia que, deja a las mujeres y a los hombres mal preparados para tener
relaciones íntimas mutuamente satisfactorias. Ya que el rol prescrito a menudo para las mujeres es ser pasivas en las
relaciones sexuales. No se alienta ni apoya a las mujeres para que tomen decisiones con respecto a la elección de sus
parejas sexuales, para que negocien con sus compañeros el momento y la naturaleza de la actividad sexual, para que se
protejan del embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual, y menos aún para que reconozcan su propio
deseo sexual.
Para los hombres el rol prescrito es la conquista sexual, como una forma de probar su propia masculinidad. Se estimula
a los hombres a pensar en primer lugar en su desempeño sexual, por lo que el placer sexual de las mujeres se valora
como una prueba del desempeño masculino.(3,4)
Los roles socialmente prescritos que demandan un macho sexualmente dominante hacen que los hombres también
enfrenten riesgos si no actúan como “hombres”; sino pueden ser identificados como “homosexuales”. La homofobia es
parte integral de la construcción social de la sexualidad masculina, y conduce a patrones de conducta tales como el inicio
sexual temprano y muchas veces riesgoso, o la actividad sexual coercitiva y abusiva. Desde esta perspectiva la
homofobia es destructiva para hombres y mujeres, ya sean homosexuales o heterosexuales.
Los roles de género de hombres y mujeres, que se refuerzan mutuamente, tienen consecuencias especialmente
negativas para las prácticas sexuales y la salud reproductiva. Ellos ponen en riesgo la salud de una mujer cuando la
conducen a tener embarazos no deseados y abortos en condiciones de riesgo. La someten al riesgo de enfermedad por
descuidar su salud,(control prenatal tardío en adolescentes, por ejemplo), por el abuso y la violencia de género, por
prácticas dañinas como la violación y otras formas de relaciones sexuales obligadas, (perder la pareja si no accede a
tener relación sexual) y por las infecciones trasmitidas sexualmente, ITS, incluyendo VIH y SIDA.(3,4,5)
Los hombres también corren riesgos de contraer ITS, VIH y SIDA, aunque en menor medida que las mujeres, por la
presión social a que son sometidos a iniciar la vida sexual tempranamente, y la aprobación social que reciben por tener
múltiples parejas.
El énfasis en el rol reproductivo de las mujeres, excluyendo a los hombres, a menudo significa que los varones no tienen
acceso a servicios de salud reproductiva y no pueden participar en la toma de decisiones reproductivas responsables.
Es muy importante enfatizar que siendo la sexualidad una construcción social, se puede influir y modificar. El hablar, el
encontrar un lenguaje para lo que no ha sido expresado, es una vía fundamental para que las personas modifiquen sus
percepciones de sí mismas y para que lleguen a comprender la relación entre su comportamiento individual y el contexto
social y cultural en que viven
5.3 Normas Sociales y Culturales en los Comportamientos Sexuales de Hombres y Mujeres
A lo largo de su niñez los niños y niñas reciben diferentes mensajes acerca de los comportamientos que se esperan de
ellos y ellas (mensajes de los padres, de la sociedad, los y las compañeras de colegio, el sistema educativo, la iglesia, los
medios de comunicación) se les dice por ejemplo que algunos comportamientos son aceptables en los varones y no en
las niñas, y viceversa. Por lo tanto los y las profesionales de la salud deben ser sensibles a la forma en que las normas de
género influyen en la toma de decisiones de los y las adolescentes/jóvenes respecto al comportamiento en la salud
sexual y reproductiva y a la forma en que esas normas influyen en el acceso a los servicios de salud. La salud debe ser
vista no sólo en función de los servicios sino también en función de las actitudes y la calidad de la atención.
Todavía en muchas sociedades se valora más a los varones que a las mujeres. En varios países de África del Sur, por
ejemplo, se expulsa temporalmente o permanentemente del colegio a las estudiantes que quedan embarazadas, pero no
se adoptan sanciones contra los estudiantes que se hacen padres. En Chile aunque no está permitido legalmente
expulsar a una adolescente embarazada, el medio escolar se le hace más difícil y percibe el rechazo, especialmente de
otros padres y apoderados.
Las normas de género pueden poner en riesgo de violencia sexual, incluida la violación y la violencia doméstica a las
niñas y adolescentes. Un estudio en Egipto indicó que el 86% de mas de 2.300 mujeres entrevistadas creían que ser
golpeadas por sus esposos se justificaba en algunas circunstancia tales como si la mujer se niega a tener relaciones
sexuales o “le contesta al esposo”. El 31% de ellas fueron golpeadas durante el embarazo. El porcentaje de las que creían
que se justificaba ser golpeadas fue más elevado entre las mujeres de 15 a 19 años. Para no pocas adolescentes la
actividad sexual no es una opción. Estudios realizados en Perú, Colombia, Botswana, Kenia, Malawi muestran que entre
el 50 a 60% de las mujeres adolescentes habían tenido su primera relación sexual por la fuerza o coerción. (7,8).
Un estudio realizado por el Alan Guttmacher Institute observó que el 60% de las adolescentes estadounidenses que
habían tenido relaciones sexuales antes de los 15 años de edad, lo habían hecho involuntariamente. Por otro lado los
varones también pueden ser víctimas de relaciones sexuales por la fuerza o coerción, especialmente entre los niños en
situación de calle. (9).
La circuncisión femenina es otra práctica cultural que se basa en el género y que puede poner en peligro la salud
reproductiva. Según la Organización Mundial de la Salud cada año, alrededor de 2.000.000 niñas son sometidas a este
procedimiento, que consiste en la amputación total o parcial del clítoris y, en algunos casos, la extirpación de los labios
menores. En algunas formas de circuncisión, el clítoris y los labios menores se extirpan, los labios mayores se cortan y
luego se cosen de modo que cubran la uretra y la entrada a la vagina. Los riesgos inmediatos para la salud son infección,
dolor intenso y sangrado que pueden llegar a causar shock y a veces la muerte. Las complicaciones a largo plazo son la
obstrucción durante el parto y la prolongación del trabajo de parto.
5.4 Violencia Basada en el Género
La violencia contra las mujeres sigue siendo el más perverso y menos reconocido abuso de los derechos humanos en el
mundo. Alrededor del mundo, una de cada tres mujeres ha sido golpeada, coercionada en actos sexuales o otra forma
de abuso, frecuentemente por alguien cercano a ella, marido u otro miembro masculino de la familia. Una de cada
cuatro mujeres embarazadas es golpeada por su pareja durante el embarazo. La Conferencia sobre Derechos Humanos
en Viena y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer dieron prioridad a este tema ya que destruye las vidas,
cuerpos, integridad psicológica y libertad. La violencia puede tener profundos efectos en la salud reproductiva de las
mujeres, entre ellos embarazos no deseados, acceso restringido a información sobre planificación familiar y a métodos
anticonceptivos. Abortos inseguros o lesiones ocurridas durante un aborto legal después de un embarazo no deseado.
La violencia basada en el género también sirve para perpetuar, ya sea por intención o consecuencia, el poder y control
del hombre sobre la mujer,

Diversas organizaciones mundiales reconocen que la violencia contra las mujeres está basada en las desigualdades de
género. Cuando se espera que las mujeres y las niñas sean sumisas, su comportamiento relacionado con el cuidado de
su salud, incluyendo la salud reproductiva, es afectado negativamente en todas las etapas del ciclo de
vida. Discriminación de género a lo largo de la vida de la mujer.

5.5 Incorporación de la Perspectiva de Género a los Programas de Salud Sexual y reproductiva


Al incorporar la perspectiva de género a los programas de salud se deben considerar las siguientes interrogantes:
¿Hay alguna diferencia entre el trato que se da a las mujeres y el que se da a los varones en el programa de salud?
¿Qué limitaciones hay respecto al horario de atención que se les puede ofrecer a los varones que puedan impedirles
solicitar servicios de salud? Esto debido a que pueden tener mayor dificultad para obtener permisos en sus lugares de
trabajo para asistir a los centros de salud.
¿El programa pone la responsabilidad de la salud en manos de las mujeres solamente, o se hace participar a los varones
también?
¿Qué repercusiones tiene el programa en las relaciones entre hombres y las mujeres?
Cuando se planifiquen programas de salud en reproducción para varones adolescentes y jóvenes, estos deben incluir:

 Ofrecer información acerca de la salud masculina, incluido el riesgo de ITS

 Información acerca del cuerpo femenino y las inquietudes que tienen las mujeres en
relación a la salud sexual y reproductiva

 Acceso a anticonceptivos y servicios de ITS (o de referencia)

 Educación para ayudar a los adolescentes a mejorar sus aptitudes de comunicación

 Puede ofrecer servicios en una sala aparte o en horas distintas de las se ofrecen a las mujeres ya que estos
espacios son percibidos por ellos solo para mujeres.
5.6 Incorporación de la Perspectiva de Género a los Programas de Salud Sexual y reproductiva
Al incorporar la perspectiva de género a los programas de salud se deben considerar las siguientes interrogantes:
¿Hay alguna diferencia entre el trato que se da a las mujeres y el que se da a los varones en el programa de salud?
¿Qué limitaciones hay respecto al horario de atención que se les puede ofrecer a los varones que puedan impedirles
solicitar servicios de salud? Esto debido a que pueden tener mayor dificultad para obtener permisos en sus lugares de
trabajo para asistir a los centros de salud.
¿El programa pone la responsabilidad de la salud en manos de las mujeres solamente, o se hace participar a los varones
también?
¿Qué repercusiones tiene el programa en las relaciones entre hombres y las mujeres?
Cuando se planifiquen programas de salud en reproducción para varones adolescentes y jóvenes, estos deben incluir:

 Ofrecer información acerca de la salud masculina, incluido el riesgo de ITS

 Información acerca del cuerpo femenino y las inquietudes que tienen las mujeres en
relación a la salud sexual y reproductiva

 Acceso a anticonceptivos y servicios de ITS (o de referencia)

 Educación para ayudar a los adolescentes a mejorar sus aptitudes de comunicación

 Puede ofrecer servicios en una sala aparte o en horas distintas de las se ofrecen a las mujeres ya que estos
espacios son percibidos por ellos solo para mujeres. (16,18)

5.7 Conclusiones
Adolescentes y jóvenes tienen derecho a obtener información básica y acceso a los recursos que les permita vivir una
vida sexual y reproductiva satisfactoria. Reconocer que los varones tienen responsabilidades que deben atenderse.
Entender que en las decisiones de las adolescentes y jóvenes acerca de temas de salud sexual y reproductiva influyen
directamente sus padres, sus parejas y deben abordar la necesidad de empoderar a las mujeres para que tomen
decisiones informadas.
Entender las prácticas sexuales y las diferencias de género puede aumentar la eficacia de los programas de intervención
diseñados para reducir embarazo no deseado, ofrecer servicios integrales para la interrupción segura del embarazo en
aquellas situaciones en que la adolescente no desea seguir adelante con su embarazo, en especial cuando éste es
producto de violencia sexual e infecciones de transmisión sexual en adolescentes y jóvenes de ambos sexos. (16,17).
Al respecto, se discute en el Congreso chileno un proyecto de Ley que despenaliza la interrupción del embarazo en tres
causales 1) Peligro de vida de la mujer embarazada 2) Inviabilidad fetal y 3) Violación, siendo esta ultima causal la más
controversial.
Se deben concebir programas para adolescentes y jóvenes activos sexualmente, pero no unidos en pareja todavía, y que
aspiran a impedir embarazos y reducir su exposición a la transmisión de infecciones de transmisión sexual. Estos
programas deberían combinar la educación, sensibilización, consejería, pues probablemente encontrarán resistencia en
las fuerzas socioculturales imperantes actualmente, y ofrecimiento de medios de regulación de la fecundidad. Los
esfuerzos de los programas y de las intervenciones deberían estar focalizados en los grupos más vulnerables de la
población, porque es allí donde los y las adolescentes y jóvenes suelen carecer de opciones vitales y oportunidades
alternativas a los comportamientos reproductivos tempranos.
Los factores socioculturales y la perspectiva de género que influyen en las opiniones de los y las adolescentes y jóvenes
acerca de la sexualidad, su acceso a la información y a los servicios de salud influyen en la salud sexual y reproductiva y
en su bienestar, incluida su capacidad para protegerse de un embarazo no planificado o adquisición de infecciones de
transmisión sexual
6. Introducción Acoso y Abuso Sexual
La preocupación por el tema está alcanzando cada vez mayor importancia para las autoridades, como para las diversas
instituciones tanto públicas como privadas que se relacionan con el tema. Existe cada vez mayor información acerca de
las severas repercusiones físicas, psicológicas, sociales y familiares que sufre una niña, adolescente o joven que es
víctima de Violencia Sexual desde el Acoso Sexual hasta la Violación y por lo tanto es más evidente la necesidad de que
sea atendida en forma adecuada por profesionales de la salud, de protección de menores, policiales y otros.
La Violencia Sexual es un problema que afecta en grados variables a mujeres, niñas y niños, de todos los estratos socio-
económicos y en todos los países. Sin embargo, los casos que más se denuncian corresponden a mujeres y de éstas,
aquellas que provienen de sectores socio-económicos más pobres.(1,2,3)
Que el abuso sexual sea más frecuente en mujeres que en varones puede explicarse por concepciones culturales según
las cuales la sexualidad de la mujer, sin importar la edad que tenga, es propiedad de los varones. El abuso sexual, en este
contexto, es entonces una relación de poder en donde la sexualidad de una mujer es manipulada, agredida, irrumpida
por un agresor varón, ya sea que use la fuerza , la intimidación o el poder en el ámbito de la instituciones educacionales
o laborales.
Una mujer puede ser víctima de abuso sexual desde el período de lactancia hasta las últimas décadas de su vida. La edad
de mayor frecuencia está entre los 15 a 19 años (37%), sigue el grupo de 20 a 29 años (29%), no deja de ser preocupante
el grupo de 10 a 14 años (21%). Un estudio muestra que las víctimas de violación entre 13 a 19 años constituyen el 35%
de los casos informados.(3,4)
En relación al estado civil, otro estudio indica que el 80% de las víctimas de abuso sexual son solteras, las mujeres
jóvenes y solteras son atacadas con mayor frecuencia porque son más manejables y se les puede inmovilizar con mayor
facilidad por medio de la amenaza y el miedo.(4,5)
Con frecuencia los adolescentes cumplen adecuadamente con las tareas del desarrollo y entran en la adultez bien en el
límite de lo esperado. Sin embargo, para los adolescentes que han sido abusados sexualmente y que no han sido
tratados, este período puede ser "un disparador" del desarrollo dando como resultado la reactivación de eventos no
resueltos y la reinstalación o uso continuo de comportamientos desajustados.
Considerando que la adolescencia es un período de formación de la identidad y de su autonomía, identificar un abuso
sexual y tratarlo precozmente, puede ofrecer un mejor futuro para quienes han sufrido este daño.(5,6,7).
6.1 Magnitud del Problema
Estudios en Estados Unidos señalan que sólo entre el 16 y 38% de las víctimas de violación denuncian el hecho ante la ley
y de éstas, entre el 17 a 43% buscan asistencia médica después del hecho. Un tercio de las víctimas nunca lo reporta a su
médico (8).
En Chile, un estudio solicitado por SERNAM a la Universidad Católica, estimó en 20.000 los delitos sexuales anuales y la
denuncia en un 10 a 25% de los casos ((9). De igual forma, a partir del análisis de instituciones que trabajan con víctimas
se establece que sólo se denuncia entre un 20 a 25% de las agresiones sexuales (9). En Chile, un estudio realizado por
la Universidad Diego Portales estima, a partir de la 1ª Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana del Ministerio del
Interior realizada el 2003 sobre victimización y de las denuncias efectivas del Ministerio del Interior, un número de
19.938 de víctimas de violación y un 8.7% de denuncia del delito (10).
Considerando el sub-registro, las estadísticas disponibles provienen de: Carabineros de Chile, Ministerio Público, Servicio
Médico Legal y Ministerio de Salud. Carabineros de Chile señala en su Informe Anual 2013, elaborado en colaboración
con el INE: 1.830 denuncias por violación, siendo el 41% en menores de 14 años. El sistema AUPOL informa una cifra
estable de denuncias y detenciones por violación entre los años 2006 y 2013, promediando 2.446 por año (3,11,).
Por su parte, el Ministerio Público registra estadística de casos ingresados por los delitos de violación, separados según si
la víctima es menor o mayor de 14 años. Entre los años 2010 y 2013, el total de casos por violación alcanzaron en
promedio 4.054 por año, sin mayor variación en el tiempo. Los casos ingresados de menores de 14 años representan un
35% del total (12).
Otra fuente de información son los peritajes realizados en el Servicio Médico Legal (SML) en la unidad de Sexología
Forense. Desde al año 1995 el SML de Santiago dispone de turnos de atención de 24 horas y concentra el 51.3% de los
peritajes a nivel nacional. En el periodo 2005 y 2010 se realizaron en promedio 1.015 peritajes a mujeres por violación,
cifra que es constante en el período. Las de 14 años y menos fueron el 40% (13).
El Ministerio de Salud registra las atenciones por violación en los Servicios de Urgencia, las que promediaron 1000
atenciones anuales, en el período 2011–2014 (14).
En resumen, los datos muestran alrededor de 2.000 a 4.000 casos de violación por año. Si consideramos que alrededor
de un 10% devela el hecho en las distintas instancias (Carabineros, Justicia y Salud), tendríamos entre 20.000 y 40.000
casos de violación por año.
El porcentaje que está en riesgo de embarazo varía en las distintas publicaciones entre 3 y 18% . El estudio realizado por
Holmes toma una muestra longitudinal de 4.008 mujeres adultas norteamericanas para determinar la prevalencia e
incidencia de embarazo por violación, estimando en un 5% en mujeres en edad reproductiva. De los casos de embarazo,
sólo 11.7% recibió atención médica inmediata post violación y 47.1% nunca recibió atención por este motivo. El 32.4% se
enteró del embarazo al entrar en el segundo trimestre de gestación (15).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) al enfocar este tema, en un contexto de Salud más amplio, define a la
Violencia Sexual, como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones
sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona
mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito,
incluidos el hogar y el lugar de trabajo". Especifica que la violencia sexual abarca actos que van desde el acoso verbal
a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación con la fuerza física
en la escuela o el lugar de trabajo.(16,17)
En Chile el Acoso Sexual, recién es asunto de discusión. A partir de 1990 y se presentan varios proyectos y en 1994 se
inicia la discusión en el Congreso y se modifica el Código del Trabajo, por la ley 20.005 en 2005, especificando en el
Artículo 2º que : “las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato compatible con la dignidad de la
persona. Es contrario a ella, entre otras conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona realice en
forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe y que
amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo”.
La ley lo considera como un problema de carácter administrativo siguiendo el concepto de hostigamiento sexual y entre
las múltiples acciones de violencia contra la mujer que afectan, atentan y dañan los Derechos de la Mujer.
El acoso sexual, aun al día de hoy (julio 2016), no se lo ha considerado un delito y su manejo se ha hecho confuso y poco
definido en las instituciones de educación tanto de enseñanza básica, media como superior. En estos últimos años se ha
despertado gran inquietud estudiantil , pues los casos de acoso sexual se han denunciado en forma cada vez más
frecuentes y se han manejado como un problema administrativo, al interior de las instituciones, haciendo una extensión
de lo que se legisla para las instituciones de trabajadores, cubiertas por el Código del Trabajo, y se maneja
administrativamente en conjunto con el acoso laboral. Lo cual puede provocar errores en el manejo del problema dadas
la consecuencias del acoso sexual, como ya se ha descrito. (18,19)
El tema se complica aun más cuando el Código de Derecho Penal define como acción sexual a: “Si la acción sexual
consistiere en la introducción
de objetos de cualquier índole, por vía vaginal, anal o bucal, o se
utilizaren animales en ello, será castigada….”. Art. 365 bis. Y en el en el Art. 366 ter. señala que: “Para los efectos de los
tres artículos anteriores, se
entenderá por acción sexual cualquier acto de significación sexual y de
relevancia realizado mediante contacto corporal con la víctima, o que haya
afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima, aun cuando no
hubiere contacto corporal con ella.” Esta última frase incluye las exhibiciones genitales, pero deja en la duda lo
correspondiente a las insinuaciones, comentarios sexuales, propuestas, palabras o comentarios groseros no consentidos
por quien los recibe y que amenazan y perjudican su bienestar y normalidad psicológica. En el caso de estudiantes
afectan su desarrollo normal. El tema seguramente deberá ser revisado por el poder legislativo, pues ya está provocando
situaciones muy delicadas en la instituciones de educación superior, como se detecta por la prensa.(20)
Otra de las situaciones es el acoso sexual callejero que tiene connotaciones de molestia para la mujer y en las cuales se
las sitúa en situaciones de abuso por uno o más varones. Así el Observatorio Contra el Acoso Callejero define como acoso
sexual aquellas “acciones de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos o de
acceso público, generando una molestia para la víctima”. Y tipifica los acosos sexuales dentro de este grupo de actos:
miradas lascivas, piropos suaves y agresivos, silbidos, besos, bocinazos, jadeos, gestos obscenos, comentarios sexuales,
fotografías o grabaciones no consentidas, tocaciones , persecución y arrinconamiento, masturbación y
exhibicionismo. (21)
Hay evidencias de estudios controlados en universitarios que demuestran la relación entre acoso sexual y síndromes
depresivos que se transforman en ciclos de victimización y nuevos episodios de depresión.(22,23) Otro estudio en
universitarios en Noruega reveló que muchos jóvenes víctimas de acoso sexual tenían pensamientos suicidas, ideaciones
suicidas e inseguridad escolar en comparación con sus grupo control. Hay varios estudios que describen lo
mismo. (24,25).
Dada la situación compleja de la legislación chilena respecto al acoso sexual, la Dirección Jurídica de la Universidad de
Chile ha elaborado recientemente una Propuesta de Medidas para optimizar las investigaciones disciplinarias sobre
acoso laboral y sexual al interior de la Universidad de Chile. El Consejo Universitario acordó medidas para optimizar las
investigaciones sobre acoso laboral y sexual en la Univesidad en junio de 2016. (26).
Sin embargo, esta propuesta deberá seguir con un protocolo acerca del manejo del acoso sexual que al no ser un delito
en nuestra legislación y estar incluido junto con el acoso laboral en el Código del Trabajo, puede provocar el sesgo en la
elaboración de los protocolos y tratar el acoso sexual en conjunto con el acoso laboral que son dos figuras muy
diferentes, y aunque ambas dejan daños en la salud mental, especialmente en las y los jóvenes, como se ha descrito
anteriormente; dada su diferente naturaleza, deberían tener un diferente desarrollo. (22,23,24,25).
Por lo tanto el protocolo debe incluir las conductas institucionales respecto al cuidado y seguimiento de la víctima de
acoso sexual que necesariamente necesita ser informada en forma muy precisa de sus derechos, el apoyo psico-social, la
absoluta confidencialidad en el manejo administrativo de la situación y la creación de una estructura universitaria que
coordine las instancias relacionadas con los asuntos estudiantiles, los aspectos administrativos, legales, de derechos y de
atención en salud mental tanto para la eventual víctima como para el o la eventual agresor/a.
Estas medidas deben ser informadas a la comunidad universitaria en forma amplia y abierta y con fácil acceso para la
consultas de cualquier miembro de esta comunidad universitaria.

La American College Health Association (ACHA).(27), reconoció en diciembre de 2011 que la violencia sexual era un serio
problema en los campus universitarios e hizo las siguientes recomendaciones para el desarrollo de políticas, prevención
e intervención en lo relacionado con violencia sexual:
1. Desarrollar un documento de políticas y directivas por parte del Presidente o Rector de la institución que
muestre el reconocimiento que la violencia sexual es un problema y que hay un proceso en marcha para
disminuir su ocurrencia y que hay acciones en la comunidad de cada campus.
2. Desarrollar programas multidisplinarios en los campus para prevenir la violencia sexual con servicios de calidad
que incluyan los aspectos administrativos, líderazgos académicos y estudiantiles como otros funcionarios de la
comunidad universitaria.
3. Crear una política que refleje las visiones de civilidad, honor,respeto y no violencia para todos los miembros de la
comunidad y que refrende que estas conductas es una contrucción colectiva de la comunidad universitaria
4. Revisar, reforzar y hacer amplia distribución de las medida disciplinarias en los reglamentos estudiantiles que
reflejen la intolerancia para todas las formas de violencia sexual y se implementem sanciones administrativas
para los violadores sean académicos, funcionarios o estudiantes.
5. Educar a un equipo disciplinario acerca de los perfiles de perpetradores/as, y posibles respuestas y patrones de
las potenciales víctimas.
Estas recomendaciones deberian ser desarrolladas en acuerdo con la legislación respectiva de cada país (el
original dice Estados) y los estatutos de cada universidad.
6. Dar una capacitación integral para los administradores de cada campus en todos los aspectos de la violencia
sexual. Reforzar los aspectos legales en cada campus, al personal de los servicios y consejería en salud, a los
directivos, académicos y líderes estudiantiles, acerca de las variaciones de la violencia sexual, el acceso a la
consulta y cuidados, respuestas de las víctimas y de las leyes locales.
7. Desarrollar una coordinación facilitadora enfocada en la potencial víctima y las disponibilidades del respectivo
campus para ofrecer opciones en:
• Informe anónimo
• Aspectos legales involucrados
• Acciones disciplinarias y legales del equipo encargado
• Cuidados y atención forense o médica
• Anticoncepción de emergencia
• Reubicación académica o de vivienda, si ello es posible
• Seguimiento en Consejería, apoyo y recomendaciones
8. Desarollar un protocolo integral para el registro y descripción de la situación de violencia sexual que se integre
en la ficha clínica de la paciente.
9. Seguir las indicaciones de las normas o guías locales , ya sean nacionales, ministeriales o legales y de los
informes que estos organismos requieran.
10. Integrar la educación en prevención de la violencia sexual en las actividades curricular o no-curricular
11. Ofrecer actividades de extensión y extracurriculares, en reuniones sin consumo de alcohol.
12. Desarrollar un programa educacional de extensión o estracurricular programado que:
• Reconozca que la violencia sexual es una conducta aprendida.
• Enseñe técnicas de intervención.
• De enfasis en el papel que juega el consentimiento personal en las relaciones sexuales.
• Insista en la responsabilidad del varón en la prevención de la violencia sexual.
• Muestre las evidencias del uso del alcohol y otras drogas relacionadas con la violencia sexual.
• Entregue los conceptos que refuercen lo saludable de las relaciones sexuales consentidas.
• Muestre que la violencia sexual no es una situación infrecuente o rara como se cree habitualmente.
13. Crear y codificar una política de amnistía para las personas menores de edad bebidas que reportan un ataque o
asalto sexual
14. Publicar e informar de la disponibilidad de una página web para todos los miembros de los campus que les
permita acceder a los recursos, referencias y estrategias de ayuda para las víctimas de violencia sexual.
6.2Razones que Explicarían el Bajo Numero de Denuncias de los Abusos Sexuales en Adolecentes
 Dependencia de la víctima del victimario o agresor. Especialmente si hay una dependencia económica del
agresor, la familia hace un balance de las ventajas y desventajas de hacer o no la denuncia y si es desventajoso
puede influir para no efectuarla.
 Permanencia de la víctima bajo amenaza del agresor. Estas amenazas de daño grave pueden recaer sobre su
persona o sobre personas ligadas a ella por vínculos de parentesco o afectividad.
 Vergüenza, temor al escándalo. A que se enteren los amigos, vecinos, temor a ser señalada con el dedo. Temor al
estigma social.
 Pudor de aparecer en la prensa. Aún cuando existe una disposición legal que impide que se identifique a los
menores de edad que aparezcan involucrados en actos judiciales, en la práctica muy poco se respeta esta
disposición.
 Miedo a la reacción de padres o tutores. Con frecuencia se observa que los menores, adolescentes y jóvenes
experimentan mucho miedo a enfrentar a los padres o tutores, experimentan temor al castigo, a que no se les
crea, más aún, que puedan ser culpados por facilitar o estimular la agresión sexual.
 Temor al comportamiento insensible de las autoridades o instancias judiciales. Incluso las víctimas sienten que
no se les cree, que se pone en duda sus declaraciones y los datos aportados, por algunas inconsistencias propias
de la situación traumática que viven.
 Posibles trabas o entorpecimiento en los mecanismos de investigación. Para el juez no es válida la confesión del
inculpado en instancias policiales tales como Investigaciones o Carabineros, si ésta no es ratificada en el Tribunal.
 Falta de privacidad en los lugares de denuncia y personal no capacitado para tomar declaraciones a niñas,
adolescentes y jóvenes que viven esta experiencia y que son llevados en los Tribunales del Crimen.
 Bajo índice de esclarecimiento del delito. Lo que lleva a su vez a falta de sanciones para el inculpado. Este es un
factor importante, ya que la mayoría de las víctimas y sus familias son renuentes a involucrarse en largos
procedimientos judiciales que al final terminan en casos cerrados por falta de pruebas o simplemente el
inculpado sobreseído.
Ahora, esta baja frecuencia de esclarecimientos se puede explicar por las dificultades en comprobar el delito, por la
naturaleza misma de éste, por la ausencia de testigos presenciales, por la mayor o menor credibilidad de la víctima, por
la no concurrencia del inculpado, por la demora en hacerse la denuncia, por la ausencia de pruebas, peritajes y
evidencias que puedan resultar en pruebas importantes en la tipificación del delito y en la identificación del agresor
(exámenes de sudor, semen, saliva, pelos, sangre) y finalmente, la no coordinación entre los servicios de urgencia u otros
a los cuales haya concurrido la víctima primero, con el Servicio Médico Legal.
Este último cuenta ahora con atención las 24 hrs. y un equipo de Salud Mental para peritajes en Violencia Intrafamiliar
incluyendo las agresiones sexuales.(28,29,30).

Por otro lado, la investigación en este tema se ha caracterizado por presentar una serie de dificultades metodológicas
que se han centrado en el uso inconsistente de definiciones, sesgos en las muestras estudiadas, diseños retrospectivos,
carencia de medidas estandarizadas, además de grupos comparativos apropiados. Por lo tanto, predominan los estudios
con pequeñas muestras no seleccionadas al azar, con frecuencia sin grupo control, y por lo general, los casos provienen
de los registros clínicos o de los registros policiales.
Otro sesgo a considerar, es la investigación centrada más en el abuso sexual femenino. En este sentido, las estadísticas
disponibles señalan que las niñas tienen dos veces más probabilidades de ser abusadas sexualmente que los niños.
Es probable que cualquier estudio, aún con la más efectiva metodología subestime la real prevalencia del abuso sexual
en la población que se investiga. Uno de cada tres incidentes de abuso sexual infantil, no son recordados por los adultos
que lo experimentaron. Por otro lado, a menor edad del niño o niña al momento del abuso y a más cercana relación con
el adulto agresor, es más probable que no lo recuerde. (31,32,33,34
6.3Características del Abuso Sexual en Adolecentes y Jovenes
Definir adecuadamente el concepto de abuso sexual en adolescentes y jóvenes resulta extremadamente difícil debido
por una parte, a su diversidad y a las modificaciones que ha tenido el concepto a través del tiempo. Puede abarcar un
amplio espectro va desde el voyerismo (observación), sin tocamiento. Tocamientos, caricias y variadas formas de
gratificación vaginal o anal o en otras partes del cuerpo. También puede ser más violenta causando daño a la víctima,
forzando a tener relaciones sexuales coitales, flagelándolo/a y haciéndola sufrir, para satisfacción del abusador.
Conocer la naturaleza del abuso sexual tiene considerable importancia para aquéllos que atienden niños o adolescentes
abusados sexualmente y con sus familias. En este contexto el abuso sexual puede ser definido como un acto sexual
impuesto a un niño, niña, adolescente o joven que carece de desarrollo emocional y conductual, conocimientos,
autoridad y poder. Estas condiciones las usa al agresor implícita o directamente para la coerción e involucrar a la víctima
en una situación sexua
6.4Impacto y Secuelas del Abuso Sexual en Adolecentes y Jovenes
Secuelas físicas.-
La mayoría de los traumas que ocasiona el abuso sexual en niños, adolescentes y jóvenes son de naturaleza psicológica
debido a que, inicialmente al menos, la mayoría de las víctimas reaccionan con pasividad ante el abuso. Las razones que
explicarían esta no resistencia al abuso pueden ser el miedo al uso de la fuerza física por parte del agresor, ignorancia,
amenazas del abusador hacia su familia, sentimientos de desamparo, miedo a que sus madres o padres no les crean, o
porque el abusador está en autoridad y dependencia económica. Sin embargo, una proporción de los niños,
adolescentes y jóvenes sufren traumas físicos tales como lesiones, infecciones vaginales, dolor, prurito, lesiones o
heridas, irritación en el área genital, sangrado o goteo inter-menstrual. Otros síntomas conductuales o psicológicos
pueden ser ansiedad, jaquecas, irritabilidad, disturbios del sueño, cambio en los hábitos del comer, pesadillas, fatigas,
quejas somáticas difusas.
El embarazo en la adolescente o joven puede ser el resultado de una situación de abuso sexual. Esta posibilidad puede
ser considerada, particularmente cuando el progenitor de su embarazo es significativamente mayor. Otro indicador más
amplio de esta posibilidad es la renuencia de la adolescente o de su familia a divulgar la identidad de éste. El
descubrimiento del embarazo suele ser en estos casos, la primera declaración de la existencia de abuso sexual de larga
duración.
Otra consecuencia en este aspecto puede ser la aparición de Infecciones de Transmisión Sexual, incrementándose la
posibilidad de infección por VIH. Muchos de los niños, adolescentes y jóvenes que fueron abusados sexualmente, siguen
sintiendo mucho miedo por esta posibilidad aún siendo adultos. Temen haber sido dañados físicamente por el abuso. Por
ejemplo, en una adolescente, la menarquia tardía puede ser causada como causa psicológica a consecuencia del abuso.
(37,38,39)
Secuelas psicológicas.-
Los aspectos psicológicos pueden entenderse como la resultante de complejas interacciones entre algunos aspectos del
adolescente o joven y los factores implicados en el abuso sexual. Si bien algunas de las experiencias anteceden a la
aparición de la adolescencia, es solamente la maduración cognoscitiva lo que permite la realización y expresión de estos
sentimientos.
La depresión es comúnmente vivenciada, en especial por jóvenes mujeres, como resultado del abuso sexual y se
encuentra muy vinculada a la respuesta familiar y social, aún cuando éstas tiendan a protegerla y apoyarla. La depresión
es con frecuencia una respuesta a uno de varios factores. Ellos incluyen una sensación de maldad y culpa, baja
autoestima vinculada a sentimientos de vergüenza, suciedad y daño; o también una creencia de ser valorada sólo como
objeto de abuso sexual para gratificación de otros; un sentimiento de estar entrampada y falta de apoyo y ayuda frente a
estas sensaciones opresoras.
La acomodación y adaptación psicológica del niño, niña o adolescente es necesaria para sobrevivir emocionalmente el
período abusivo. Este proceso de acomodación a menudo permite que el abuso siga su curso aparentando una vida
normal, con sólo algunos signos de disturbio en el comportamiento o en la esfera afectiva, que sólo retrospectivamente
sean reconocidos como indicadores de este abuso. El niño, niña o adolescente puede aislar la experiencia abusiva del
resto de su vida olvidando o aparentando que el abuso no ha ocurrido. (40,41,42)
Los adolescentes y jóvenes varones abusados experimentan síntomas muy similares a los experimentados por las
mujeres, como depresión, aislamiento, pobre auto-concepto, dificultad en establecer relaciones y problemas sexuales.
Muchos adolescentes varones son también similares a las víctimas mujeres ya que también se avergüenzan por lo que les
pasó o se ven ellos mismos como responsables o débiles por permitir que sucediera.
La forma más angustiante que se percibe como mecanismo de evasión de aquella situación intolerable, son los intentos
de autoagresión experimentados por los y las adolescentes víctimas de abuso sexual. El abusar de otros puede ser una
forma de evasión utilizada por los adolescentes varones. Otros adolescentes se evaden del abuso a través de la huida o
fuga del hogar. Sentimientos de culpa, de inferioridad o sentimientos de desvaloración, son también resultados de haber
sido abusado.
Dos dificultades surgen en la sexualidad de adolescentes abusados:
 Cuando el abuso es descubierto podría ser muy difícil abandonar los sentimientos de culpa, impotencia o
disociación de la experiencia. Esta experiencia de haber sido víctima desamparada contribuye a la identidad del
o la adolescente o joven,
 Algunos adolescentes o jóvenes mantienen el silencio acerca del abuso para proteger a padres, tutores o
familiares de la angustia de saber sobre el abuso. Cuando se devela el abuso, los y las adolescentes o jóvenes se
ven enfrentados a las suposiciones de los adultos de que ellos o ellas podrían haber encarado activamente el
abuso o que el hecho de no haber develado con anterioridad, implica que éste no fue tan mal recibido por él o
la adolescente o joven, estos puntos de vista, aunque equivocados, hacen consonancia con los sentimientos de
culpa de adolescentes y jóvenes víctimas de abuso sexual. (1,40,41)
Dificultades sexuales de adolescentes varones abusados sexualmente.
La renuencia de los varones adolescentes o jóvenes a poner de manifiesto el abuso sexual del cual han sido víctimas,
puede estar vinculada a muchos factores. Uno de ellos es que la sociedad continúa considerando que el varón víctima de
abuso sexual es menos aceptable que la víctima mujer. Debido a que la forma de acercamiento de los abusadores, que
en general son extraños, la realizan a través de rodeos sexuales al adolescente o joven, esta actitud así como la
reiteración de estas situaciones vivenciadas en particular por adolescentes o jóvenes vulnerables les causa mucha
vergüenza.
Más aún en vista de que la mayoría de los abusadores son hombres, tanto de víctimas mujeres como de varones, esta
revelación pone en evidencia la complicación involuntaria de los jóvenes abusados sexualmente en relaciones
homosexuales. La cuestión de la identidad sexual es específicamente problemática para ellos, quienes en su mayoría
experimentan miedo y confusión.
Miedo implícito de que si fue elegido por el abusador esto indique de una manera imperceptible la homosexualidad
inherente en él. Si durante su post-pubertad experimenta el despertar sexual en situación de abuso, esto lo puede
percibir como un indicador más de la orientación sexual del adolescente.
Finalmente algunos adolescentes temen que el conocimiento que otros puedan tener acerca de este abuso realizado por
otro hombre, lo conduzca al etiquetamiento homosexual. Se ha afirmado que adolescentes varones que presentan una
postura rígida de homofobia, puede ser de hecho un indicador de abuso sexual. Aunque esto es difícil de probar en
sociedades que presentan alta frecuencia de homofobia.(33)
Por otro lado, el abuso sexual realizado por una mujer, cuando es reconocido como abuso, lleva su propia marca para
ellos, ya que puede significar la debilidad de un hombre en manos de una mujer.
Secuelas del abuso sexual en el funcionamiento social
Una historia de abuso sexual pasada o actual a menudo está asociada a dificultades escolares, problemas de
concentración y en general a una baja en el rendimiento académico que no se asocia a déficit intelectual. Otros efectos
mencionados por la literatura son ausentismo escolar, deserción escolar, abandono del hogar, vagancia y delincuencia.
Abuso de alcohol y drogas y matrimonios tempranos especialmente en la adolescente, como una forma de escapar del
abuso, son otras consecuencias del abuso sexual en adolescentes y jóvenes.
Algunos estudios han reportado la alta incidencia del abuso sexual como causante de la fuga del hogar. Esta experiencias
llevará, a adolescentes vulnerables a mayores abusos y explotación, siendo el fenómeno de la prostitución juvenil o
comercio sexual una clara demostración de ello.
6.5 Identificación de Factores de Riesgo en el Abuso Sexual en Adolecentes y Jovenes
Se describe que los y las adolescentes o jóvenes abusados sexualmente son particularmente vulnerables al abuso, a que
éste sea reiterado y que se prolongue en el tiempo. Según Fergusson, el riesgo de abuso sexual tiende a aumentar en
aquellos niñas y niños que provienen de familias que se caracterizan por disfunción marital, mono parentalidad, pobre
relación padres-hijos y problemas de desajuste parental.(1)
En general, estos son niños que tienen una temprana vida familiar caótica y disfuncional, pobres modelos parentales,
presentan necesidades de afecto y atención no satisfechas, tienen una inadecuada información de lo que es la sexualidad
sana, sufren maltrato físico o emocional, presentan discapacidad mental o física. No se puede dejar de mencionar que
los niños y las niñas institucionalizados son también víctimas propicias de abuso sexual por parte de guardadores o de
otros niños mayores.(1)
- Indicadores que pueden guiar a detectar cuando un niño o niña ha sido
víctima de abuso sexual.-
Estos indicadores pueden guiar a detectar un abuso sexual especialmente en niños pequeños y pueden ser útiles para
padres, profesores, otros miembros de la familia, profesionales de la salud o instituciones de menores, vecinos u otros
pero deberían ser evaluados cuidadosamente.
- Cuando el niño o la niña declara espontáneamente que el abuso sexual haocurrido o está ocurriendo.
 Conductas antisociales tales como fugas del hogar, vagancia, mendicidad o delictivos.
 Embarazo en adolescentes muy jóvenes, con progenitor significativamente mayor o renuencia a divulgar
identidad del progenitor del embarazo.
 Problemas conductuales, conductas impulsivas, irritabilidad, agresividad, odio y hostilidad hacia otros.
 Conductas sexuales antisociales tales como promiscuidad, prostitución o involucramiento en comercio sexual.
 Autoestima negativa, odio a si mismo.
 Problemas escolares notorios, dificultades en la concentración, cimarra, deserción escolar.
 Cambios en los patrones del dormir o comer.
 Que reporte pobre comunicación con padres o sea objeto de castigos extremos o maltrato.
- Otros indicadores que pueden sugerir la posible necesidad de explorar más profundamente el tema
 Comportamiento seductivo manifiesto, especialmente en niñitas.
 Dibujos pro-activos de naturaleza sexual.
 Inexplicable aparición de dinero o regalos.
 Extrema intranquilidad en la noche soñando o conversando acerca de incidentes sexuales.
 Cambios en su comportamiento fuertemente relacionado con abuso sexual tales como: en niñas pequeñas que
se tironeen o se saquen la ropa sin razón aparente.
 Sus cuerpos pueden presentar señales físicas tales como: dolor, prurito, lesiones o heridas, irritación en el área
genital. Sangrado inusual, goteo inter-menstrual, en ropas o cama. Enuresis frecuente e inusual, ropas
manchadas que el niño o niña esconde.
 Excesivo rechazo al acercamiento o a caricias por una persona en particular, sea del mismo sexo o del sexo
contrario.
 Negativa a participar en actividades físicas o que se queje de dolor al sentarse o jugar.
 Juegos sexuales no apropiados a la edad.
 Aversión a la intimidad con adultos del sexo opuesto.
 Confusión en cuanto a la identidad sexual, normas sexuales, sentimientos de amor.
 Cuando el niño o adolescente reporte que hay graves conflictos entre sus padres.
 Escasa supervisión materna, madre ausente por razones de trabajo, incapacidad o enfermedad.
 Regresión, retraimiento en un mundo de fantasía o comportamientos infantiles.
 Conflictos familiares como alcoholismo en las figuras parentales, convivencias temporales maternas.
 Abuso de sustancias como droga o alcohol, como una forma de manejar su angustia y ansiedad.
 Aislamiento o pobre relación con sus padres, pares u otras personas significativas.
 Estados depresivos, disturbios del sueño, pesadillas.
 Detección de enfermedades de transmisión sexual.
 Padre que prohíbe los contactos sociales de hijos o esposa
6.6 Factores de Riesgo para el Abuso Sexual en Niñas y Niños
Los factores de riesgo para la ocurrencia de abuso sexual en niñas o niños dicen relación con que:
 Pobre desarrollo en destrezas relacionadas con la seguridad personal,
 Sufran maltrato ya sea físico o psicológico,
 Tengan una vida familiar temprana caótica y disfuncional,
 Sufran negligencia en el cuidado, escasa supervisión de las figuras parentales,
 Modelos parentales próximos poco desarrollados, presenten problemas emocionales, con necesidades de afecto
y atención. Con pobre información acerca de la sexualidad normal del niño y del adulto,
 Presenten discapacidad física o mental en una o ambas figuras parentales o que sean alcohólicos.
6.7 Factores de Riesgo para el Abuso Sexual Intrafamiliar
Se agrega a lo ya descrito los siguientes factores:
 Madre que presenta déficit cognitivo o baja escolaridad.
 Madre que se siente inútil como esposa y mujer por alguna incapacidad física o mental.
 Padre con personalidad muy tímida e insegura fuera del hogar.
 Padre que impone férrea disciplina en el hogar tanto a hijos como esposa.
 Patrones culturales que propician contacto corporal estrecho.
 Aislamiento social o geográfico de la familia.
 Pobre vida sexual y emocional en la pareja parental. Presencia de conflicto marital.
 Padre o madre víctima de abuso sexual en la niñez.
 Confusión de roles en la familia, por ejemplo hija que asume rol materno.
 Hacinamiento o familias muy numerosas.
 Presencia de padrastro o parejas de la madre.
 Padre que tiende a aislarse dentro de la familia.
 Madre tímida, insegura, con pobre autoestima, incapaz de proteger a sus hijos.
 Madre muy dependiente del apoyo emocional o financiero de su pareja.
 Madre que considera preferible la actividad sexual del marido dentro de la familia.
6.8Pasos a Seguir Cuando un Niño, Adolecente o Joven le Revela que ha sido Victima de un Abuso Sexual
TENER CALMA, SERENIDAD, TRANQUILIDAD.-
La primera respuesta tendrá gran impacto sobre la niña o adolescente. Ellos lo hacen mejor cuando las personas en
quienes confían tienen calma y aceptación hacia ellos. Si el niño percibe alarma, disgusto por lo que pasó, tal vez deje de
contar. Además, en la medida en que va contando su historia, poco a poco, va mirando la reacción de la persona, cuando
encuentra que no es rechazado se atreve a seguir contando la peor parte.
CREERLE.-
Es fundamental creerle lo que está revelando, aún cuando puede haber inconsistencias o confusión en los detalles, y
mantener una mente abierta. Si hay partes del relato que puedan ser confusos, decirle que no se le está entendiendo
muy bien y que vuelva a repetir para no sacar conclusiones equivocadas.
ESCUCHAR.-
Enterarse de los detalles lentamente, sin presionar o confundirlo. Hay que recordar que conversar acerca de
sentimientos y experiencias difíciles, generalmente, se hace lentamente y por etapas. Escuchar tranquilamente, en forma
calmada. Hacer preguntas pertinentes, dirigidas, principalmente, desde cuando está ocurriendo el abuso, el grado o tipo
de abuso, la forma de amenaza a que está siendo sometido.
NO JUZGAR Y ASEGURAR QUE LO QUE PASO NO FUE SU CULPA.-
Nunca acuse o dé la impresión de acusar. Recuerde que el abuso sexual no es una falta del niño o niña, adolescente o
joven, la culpa y responsabilidad es siempre del abusador, aún cuando algunas reglas no fueron seguidas por la niña o
niño (ejemplo salir sin permiso o el tipo de vestuario usado). El miedo al rechazo, al castigo o a que no le van a creer es la
principal razón para no revelar el abuso a que está siendo sometida/o y el agresor puede haberle amenazado de que este
tipo de respuesta o reacción es la que obtendrá si lo cuenta a alguien.
DARLE APOYO.-
Permanecer cerca del niño o niña cuando esté conversando acerca de lo que le pasó y acerca de sus sentimientos. Más
aún tomarle la mano puede asegurarle que el profesional está ahí para protegerlo/a. Asegurarle que es digno de amor y
apoyo, aún cuando algo malo le haya sucedido. Se le debe dar mucha fuerza, decirle que ha sido muy valiente por
atreverse a contarlo.
SER AMABLE.-
Ser amable para que el niño, adolescente o joven confíe lo suficiente para contar esta experiencia extremadamente
desagradable. Asegurarle que hizo lo correcto en contar y hacerle saber que tiene todo el derecho de conversar acerca
de sus sentimientos de incomodidad, tristeza, miedo, rabia, odio, vergüenza, dolor, etc.
RECORDAR QUE ES EL NIÑO O NIÑA, ADOLESCENTE O JOVEN QUIEN HA SIDO HERIDO/A O DAÑADO/A.-
Algunas veces los sentimientos de dolor, angustia, vergüenza o rabia experimentados por el profesional hacen olvidar
temporalmente quién es la víctima principal. Se debe atender a las necesidades de la víctima primero, aún cuando el
profesional pueda estar muy afectado también.
RESPETAR LA PRIVACIDAD Y CONFIDENCIALIDAD.-
Discutir y comentar el problema solamente con aquellas personas que necesitan conocerlo. Ser abusada/o sexualmente
no es un secreto sucio, pero tampoco es una información pública que todo el mundo deba conocer. No se le debe forzar
que el niño, niña o adolescente o joven cuente a quien no quiere. Pero es muy importante hacerle saber que hay que
contarle a alguien más, a algún adulto de su familia, o de su entorno para que pueda brindarle ayuda, porque si esto
permanece en silencio el abusador va a continuar haciéndole daño y puede hacerle daño a otros niños adolescentes o
jóvenes. En este punto no se debe imponer la persona a quien la niña o niño debería contar. Muchas veces se piensa que
debería recurrir a la madre, pero no siempre la madre es el recurso más efectivo, pues tal vez ella también se encuentre
atrapada en este círculo de violencia. Se tiene que preguntar quién es esa persona cercana en quién confiar y que podría
ayudarla.
NO CREAR FALSAS EXPECTATIVAS.-
No se debe prometer algo que no se va a cumplir. Es importante preguntar qué espera el niño, niña o adolescente o
joven del profesional, qué quiere que haga y luego establecer juntos hasta donde llegará su ayuda.
BUSCAR AYUDA PROFESIONAL ADECUADA.-
Es necesario y conveniente, que llegado un cierto momento y si es posible con el acuerdo de la/el adolescente o joven y
sus familiares, referir el caso a instituciones o profesionales especializados en el tema. Hay fuertes sentimientos que
deben ser tratados por expertos en salud mental y es necesario tratamiento psicológico para curar las heridas causadas
por el abuso sexual. Secuelas a largo plazo como depresión, enfermedades psicosomáticas o dificultades serias en el
plano de las relaciones interpersonales pueden perdurar si no son debidamente tratadas. Persistir hasta encontrar una
organización, grupo especializado en la atención de víctimas de abuso sexual, en hospitales, clínicas de atención de salud
mental de la comunidad.
POSIBILIDAD DE ACOMPAÑAR.-
Una vez que el caso sea referido a otros profesionales del área psicológica o legal, es conveniente no desentenderse
totalmente del niño, niña o adolescente o joven, manteniendo de alguna manera el espacio de comunicación logrado.
COMPARTIR EL IMPACTO QUE PRODUCE.-
El profesional debería buscar ayuda, pues el hecho de encontrase ante una situación de abuso sexual impacta, genera
sentimientos de temor, de indignación o de mucha impotencia, por lo que es muy importante que se hable con alguien
más para compartir esos sentimientos.
EL PROFESIONAL DEBE RECONOCER SU LIMITACION.-
Lo que muchas veces asusta es ser depositario/a de un secreto, de un problema, se sabe que algo se debe hacer, pero
hay que reconocer las limitaciones que se puede tener y la ayuda que se pueda ofrecer al adolescente, tiene que ser
posible de cumplir. La solución de muchos aspectos del problema no va a estar al alcance de un sólo profesional, pero lo
mucho o poco que se pueda hacer con la intención de ayudar va a ser muy importante y válido
6.9La Denuncia y Preparación de la Víctima para los Procedimientos Judiciales
Se debe hablar con el o la adolescente o joven y sus familias acerca de la posibilidad de realizar una denuncia judicial. Es
un delito.
Esta puede ser presentada en la comisaría o unidad de Investigaciones más cercana al domicilio. También puede iniciarse
en el Servicio Médico Legal, dónde hay un policía de menores de turno, para tomar la declaración. Luego la denuncia
deberá ser ratificada en el Juzgado del Crimen correspondiente. El hecho de presentar una denuncia a la policía, es una
decisión muy difícil, que tiene un costo social y afectivo importante para la víctima y su familia.
Con frecuencia, una vez efectuada la denuncia por un abuso sexual intrafamiliar, se separa al niño o niña del grupo
familiar, como una medida de protección pero esto puede provocarle más daño y dolor aunque sea una medida
temporal. Por lo tanto, no siempre la primera medida a tomar deberá ser separar a la niña o niño adolescente o joven de
su entorno familiar y comunitario. Se debe tratar de resolver el conflicto con los recursos con que se pueda contar en su
propio ambiente.
Lo fundamental, es que el niño o niña, adolescente o joven, víctima de abuso sexual ya no esté en contacto con el
abusador, que la familia se haga cargo y la proteja. Si la familia está enterada y no ha hecho nada para cambiar la
situación y el peligro continúa, una institución de protección de menores debería encargarse de dar protección y
seguridad.
Por otro lado, es necesario preparar a la niña/o, adolescente o joven para los peritajes médico-legales e interrogatorios a
que será sometido y éstos suelen ser traumáticos. Hay que indicarles que las preguntas son necesarias para tipificar el
delito e identificar al agresor, para que éste pueda ser sancionado de acuerdo a la legislación vigente y ayudar así a que
hechos de esta naturaleza no puedan volver a repetirse.
Finalmente, es necesario recordar que por la naturaleza misma del sistema judicial, por lo careos con el inculpado, por la
actuación de funcionarios no preparados para interrogar a menores, sin privacidad en los lugares de toma de
declaración, expuestas en las salas de espera, a la intimidación del agresor o de familiares de éste y sintiendo que no se
les cree, una niña o adolescente o joven, víctima de abuso sexual puede sufrir una segunda victimización esta vez por el
sistema judicial
6.9La Denuncia y Preparación de la Víctima para los Procedimientos Judiciales
Se debe hablar con el o la adolescente o joven y sus familias acerca de la posibilidad de realizar una denuncia judicial. Es
un delito.
Esta puede ser presentada en la comisaría o unidad de Investigaciones más cercana al domicilio. También puede iniciarse
en el Servicio Médico Legal, dónde hay un policía de menores de turno, para tomar la declaración. Luego la denuncia
deberá ser ratificada en el Juzgado del Crimen correspondiente. El hecho de presentar una denuncia a la policía, es una
decisión muy difícil, que tiene un costo social y afectivo importante para la víctima y su familia.
Con frecuencia, una vez efectuada la denuncia por un abuso sexual intrafamiliar, se separa al niño o niña del grupo
familiar, como una medida de protección pero esto puede provocarle más daño y dolor aunque sea una medida
temporal. Por lo tanto, no siempre la primera medida a tomar deberá ser separar a la niña o niño adolescente o joven de
su entorno familiar y comunitario. Se debe tratar de resolver el conflicto con los recursos con que se pueda contar en su
propio ambiente.
Lo fundamental, es que el niño o niña, adolescente o joven, víctima de abuso sexual ya no esté en contacto con el
abusador, que la familia se haga cargo y la proteja. Si la familia está enterada y no ha hecho nada para cambiar la
situación y el peligro continúa, una institución de protección de menores debería encargarse de dar protección y
seguridad.
Por otro lado, es necesario preparar a la niña/o, adolescente o joven para los peritajes médico-legales e interrogatorios a
que será sometido y éstos suelen ser traumáticos. Hay que indicarles que las preguntas son necesarias para tipificar el
delito e identificar al agresor, para que éste pueda ser sancionado de acuerdo a la legislación vigente y ayudar así a que
hechos de esta naturaleza no puedan volver a repetirse.
Finalmente, es necesario recordar que por la naturaleza misma del sistema judicial, por lo careos con el inculpado, por la
actuación de funcionarios no preparados para interrogar a menores, sin privacidad en los lugares de toma de
declaración, expuestas en las salas de espera, a la intimidación del agresor o de familiares de éste y sintiendo que no se
les cree, una niña o adolescente o joven, víctima de abuso sexual puede sufrir una segunda victimización esta vez por el
sistema judicial

7. Familias, tipos y organización


La familia es un sistema social abierto, en constante interacción con el medio natural, cultural y social y ya que conforma
un micro grupo, en el cual existen dimensiones biológicas, psicológicas y sociales de alta relevancia en la determinación
del estado de bienestar de cada uno de sus miembros, especialmente cuando se trabaja con adolescentes, parece
relevante considerarlo como uno de los temas a estudiar en este Programa de Educación Sexual. En este capítulo se
revisa aspectos generales de la familia como los importantes cambios que ha experimentado a través de las últimas
décadas. A continuación se revisa brevemente las principales funciones que debe cumplir la familia, los ciclos de la vida
familiar, los diferentes tipos de familia que podemos encontrar, las principales alteraciones que afectan la vida familiar,
los elementos a considerar cuando se elabora un diagnóstico de la familia. Finalmente se revisa algunas consideraciones
para orientar a los padres que tienen hijos, hijas adolescentes.
7.1El Adolecente y su Entorno Social
Importantes cambios sociales durante estas últimas décadas han significado también importantes efectos en cada uno
de los grupos que conforman nuestra sociedad, en especial en el núcleo básico que es la familia. Por otro lado los y las
adolescentes, en la búsqueda de un espacio en el mundo, son una respuesta de su propio contexto social. Ser
adolescente hoy es totalmente diferente a haber sido adolescente hace dos décadas atrás. Ser padre de un/a
adolescente hoy no es lo mismo que en generaciones anteriores.
Estos cambios sociales han tenido un enorme impacto en: Los patrones de vida familiar; en el status de la mujer; en el
comportamiento y actitudes sexuales especialmente de los y las adolescentes; en la cultura de la juventud; en los
patrones de empleo; en el uso del tiempo libre de adultos y adolescentes.
- Cambios en los patrones de vida familiar y su influencia en adolescentes.
Si bien todavía hay una gran proporción de adolescentes que viven en familias con ambos padres (en los cuales el padre
es el principal proveedor y la madre es una dueña de casa, preocupada del cuidado de sus hijos), sin embargo, cada vez
es mayor el número de adolescentes que viven en familias con un solo padre, generalmente la madre, debido a
separación de los padres. Esta situación se agudiza en los sectores más pobres, donde la madre debe con frecuencia
cumplir el rol de proveedor a expensas de la atención de los hijos.
Un aumento de los nacimientos fuera del matrimonio es otro de los factores que contribuye a incrementar el número de
los y las adolescentes que viven en familias uniparentales. En parte, el aumento de los nacimientos fuera del matrimonio
se debe a cambios en los patrones de la relación de pareja, lo cual refleja modificaciones en los valores y las actitudes
acerca del matrimonio y en particular la importancia de éste para legitimar los nacimientos. Cada vez más mujeres,
adultas o adolescentes, retrasan el matrimonio meses y aún años después del nacimiento de los hijos.(1,2)
-. Cambios en los patrones del empleo en mujeres y su influencia en adolescentes
Cada vez es mayor el número de mujeres que se incorpora a la fuerza de trabajo. Por lo tanto cada vez más adolescentes
tienen familias en las cuales la madre trabaja fuera del hogar. El aumento de las madres que trabajan fuera de sus
hogares trae consigo un cambio fundamental en las actividades y en la orientación de la mujer. Los cambios de las
condiciones y tipo de trabajo de las madres se ligan, sin duda, a cambios en las condiciones sociales, culturales,
ideológicas y económicas. Sin mirar cuáles son las motivaciones que han llevado a la mujer a incorporarse más y más a la
fuerza laboral, esta situación se acompaña de cambios en los patrones del matrimonio, estructura familiar, tamaño de la
familia, etc. La diversificación del ingreso familiar trae cambios importantes en la estructura clásica de dependencia
familiar. Se observa una mayor independencia de la mujer frente a su relación de pareja. Ella también aporta al sustento
económico de la familia y tiene derecho a tomar decisiones también.
El rol doméstico y status de la mujer ha ido variando; la mujer está dedicando menos tiempo a las labores hogareñas, por
una parte facilitado por la incorporación al hogar de elementos que facilitan esta tarea (lavadoras, enceradoras,
aspiradoras, microondas, lavavajillas, etc.), como por la incorporación de su pareja y otros miembros de la familia en
estas labores. Estos y otros factores hacen que las mujeres perciban sus roles y status en forma muy diferente. En cierta
manera las relaciones familiares hombre-mujer tienden a igualarse pero este fenómeno está ocurriendo más
acentuadamente en el sector socio-económico medio y alto que en el bajo.
Por otro lado, se advierte cada vez más una mayor aceptación de la actividad sexual en relaciones de pareja
consensuales. Sin embargo, mucha gente desaprueba el que los y las adolescentes se involucren en comportamientos
sexuales que han llegado a ser ampliamente aceptados como normas pero solo para adultos. Estos dicen por ejemplo
que el aumento de la actividad sexual en adolescentes está unido a una desintegración en los valores morales, sin
percibir la proyección de sus propios modelos. (1,2).
- Impacto de los Medios de Comunicación de Masas, en especial la televisión y su influencia en Adolescentes
Nuestra sociedad ha experimentado grandes avances tecnológicos en las comunicaciones, pero ha sido la televisión y
ahora Internet y las redes sociales los que han tenido el mayor impacto y son hoy día los principales medios de
transmisión de ideas e influencia cultural, su influencia es fuerte sobretodo en el desarrollo de niños, niñas y
adolescentes. Estos medios contribuyen a la adquisición de conocimientos de los y las adolescentes e influyen en sus
actitudes en muchas áreas, pero en especial en el comportamiento sexual. Cada vez hay más mensajes sexuales
implícitos o explícitos en las programaciones. Referencias sexuales están presentes en casi todos los tipos de programas y
el sexo se muestra como romántico y deseable, especialmente cuando es ilícito. A menudo hay referencias a la actividad
coital entre parejas no casadas, o se muestra ligado a la prostitución o a la violencia, pero casi nunca es mostrado dentro
de un contexto donde se dé cabida al amor, calidez, estabilidad, relación de compromiso, ya sea dentro o fuera del
matrimonio. No se hace mención tampoco a los anticonceptivos y las consecuencias negativas de los embarazos no
deseados
7.2 El Adolecente y su Entorno Familiar
La familia es el primer grupo social del cual formamos parte todos y todas y es ella quien nos convierte en seres sociales
al transmitir todo el cúmulo de conocimientos, normas, valores, usos, costumbres que constituyen la sociedad.
Es también el núcleo de acogida y de amor para cada uno de sus miembros, permitiéndoles alcanzar un desarrollo
completo y constituyéndose así en un verdadero refugio del mundo exterior.
Independiente de cuál sea el tipo de familia, de ella se espera todo aquello que no se encuentra en las relaciones del
mundo exterior: intimidad, afecto, aceptación del otro, respeto por su individualidad.
Según esto la familia cumple distintas funciones, algunas de las cuales se enumeran a continuación.
Las principales funciones que debe cumplir la familia
unción reproductora biológica: Tendiente a la conservación y mantención de la especie.
Función protectora de seguridad material: Debe satisfacer las necesidades básicas de mantenimiento de sus miembros,
debe proporcionar una alimentación adecuada, una habitación sana, y cuidados de acuerdo a sus requerimientos
dependiendo de la etapa de crecimiento y desarrollo en que se encuentran cada uno de sus miembros.
Función Afectiva Debe satisfacer las necesidades de afecto. Cada miembro necesita recibir y dar amor. Las familias que
desarrollan el afecto verbal y físico (piel a piel), forman individuos con alta autoestima, creativos y seguros de sí mismos.
La relación madre hijo es la primera que experimenta cada ser humano y de su calidad dependerá en gran parte como se
relaciona con otras personas a lo largo de su vida. La relación con su madre y con el resto de la familia determinará la
evolución normal de su afectividad, vale decir, que llegue a ser un adulto normal y equilibrado. La interrupción del
contacto materno con el niño en esta primera etapa de su vida puede originar graves trastornos en su salud, dando
origen a lo que se llama deprivación afectiva. De ahí lo fundamental que resulta el reemplazo de la imagen materna
cuando la madre biológica está impedida de cumplir su rol ya sea por muerte, abandono o incapacidad; el niño o niña
requiere familiarizarse con una persona que ocupe el lugar de su madre, que pueda cuidarlo, darle amor y protección.
La deprivación afectiva tiene una influencia decisiva en el desarrollo personal de todo niño o niña, no puede sentir amor
por sí mismo/a si sus padres no le han demostrado este sentimiento, asimismo no puede trascender a otros, porque no
ha aprendido esta capacidad. (1,2,3)
Al otro extremo, la sobreprotección le impide aprender a enfrentar la realidad lo que puede llevarlos a ser personas muy
inseguras. También puede transformarlos en seres muy egoístas y exigentes.
Desarrollo de una identidad personal: Lo vital para todo ser humano es sentirse parte de una familia, la que debe darle la
oportunidad de su propio desarrollo como individuo.
Formación de roles sexuales: Es en la familia donde el niño debe aprender a comportarse en forma masculina y la niña
en forma femenina de acuerdo a los roles que se le asignan. este aprendizaje lo adquiere a través de los juegos, de
modelos, (fundamentalmente los padres) y escuchando los mensajes que transmiten los miembros de la familia.
Los padres son modelos para sus hijos, no sólo por lo que saben intelectualmente, sino por lo que son en cuanto a su
propio desarrollo personal y afectivo. Es través de esto que ellos transmiten un sentido de dignidad, de independencia y
de una autoestima realista. La madre transmitirá la seguridad y valoración que posee en sí misma como mujer y lo
transmitirá a su hija como modelo deseado.
Tradicionalmente los roles de padre y madre han sido marcadamente diferenciados por las funciones que cumplen entre
otros, el manejo de la casa, el cuidado de los hijos, el control de los hijos y el sustento económico se asignan de acuerdo
al sexo.
El rol tradicional de la mujer es el de esposa y madre, su ocupación e intereses son domésticos, referidas al hogar y al
cuidado del resto de los miembros de la familia, aún cuando gran número de mujeres se han incorporado al campo
laboral, su valor dominante sigue siendo su función hogareña, y contribuir a estrechar los lazos familiares y a dar
equilibrio emocional y afectivo como clima básico en el hogar. La recompensa por esta tarea es casi enteramente
emocional, ocupando ella por lo tanto, una posición económicamente subordinada dentro de la familia sobre todo en
sectores más conservadores.
Tradicionalmente entonces el rol materno sociológicamente se representa y relaciona con el concepto del hogar, dar
unión al grupo familiar, darle afectividad a sus miembros y otorgar seguridad y apoyo.
Por otra parte, el rol de los hombres es ser activos productores, ocupar un lugar en el mercado laboral y su deber
fundamental es conseguir el sustento que asegure la subsistencia del grupo familiar. El rol paterno a su vez ha sido
definido primordialmente como proveedor económico, sustentador de la autoridad, responsable del grupo familiar. Así,
el padre representa para el niño el prototipo del mundo real, fuera de la familia y en este rol es el primer agente humano
que liga al niño con la sociedad. El rol paterno empieza a tener mayor importancia a medida que el niño madura,
empieza a caminar, hablar, etc. Durante la edad escolar, el padre pasará a ser un ejemplo del hombre que el niño quisiera
ser (o no ser), y el hombre que la hija quisiera amar (o no amar). Es un período crítico, durante el cual la conducta del
padre tendrá repercusiones que podrán ser positivas o negativas para el futuro del niño o de la niña. (1,2,3,4).
Capacitación de roles y responsabilidades sociales: Es decir, el aprendizaje de roles y las expectativas acerca de ellos,
internalización de normas y valores de su propia cultura, etc. Es función de la familia incentivar la capacidad de
aprendizaje, creatividad e iniciativa de sus miembros. Como lo es también estimular la comunicación entre ellos. Esta
comunicación debe ser percibida, verse por los otros y cuyo objetivo principal es el intercambio de información no sólo
verbal sino a través de señales, ruidos, gestos, ademanes lo que da gran significado a la comunicación. La falta de
habilidad para comunicarse hace que muchas personas vivan en aislamiento, soledad; la incomunicación aumenta el
nivel de angustia, temores, rabia y resentimiento lo cual no permite vivir en forma creativa y feliz.
Los ciclos de la vida familiar
Desde la perspectiva psicosocial, la familia tiene una historia que se desarrolla a lo largo de varios años que se inicia con
la formación de la pareja, pasando por varias etapas, constituyendo los ciclos de vida familiar.
Formación de la pareja
La decisión de la unión permanente entre un hombre y una mujer, marca la iniciación del ciclo vital de la familia
tradicional. Sin embargo, el matrimonio o unión, es un proceso que se inicia mucho antes de casarse o unirse, podría
decirse sin exagerar que se inicia el día que nació cada uno de los cónyuges. Desde ese día cada uno de ellos comenzó a
sentir, a experimentar lo que es el amor o el rechazo. Ellos vieron en sus progenitores lo que es ser esposo y esposa, lo
que es ser padre y madre, lo que es ser hombre y mujer. Aprendieron del modelo de sus propios progenitores.
A medida que fueron creciendo y desarrollándose fueron adquiriendo experiencias fuera del hogar, con los amigos de
juego, con los compañeros de curso, los profesores, los hogares de sus amigos, el primer pololeo, etc.
Se trata de dos existencias emprendidas en un proceso individual que ha decantado en dos personalidades bien
definidas, en dos maneras de ser y de hacer, forjadas en hogares y condiciones distintas, en dos voluntades animadas por
ideales e interese que pueden no armonizar, cargando cada cual su pasado, cada uno con su propia historia, les queda
ahora por delante conocerse, aceptarse y armonizar todo aquello que es discordante entre ambos, como sus hábitos, sus
formas de ser, sus maneras de vivir, reacciones afectivas, conductas sexuales. Ahora les corresponde poner en práctica
los roles de marido y mujer, pero consciente o inconscientemente cada uno tiende a portarse como lo hicieron sus
propios padres.
El matrimonio o la unión permanente de una pareja es una relación esencialmente dinámica, implica como todo proceso
vital, riesgos, incógnitas, caídas, conflictos. El encuentro de la pareja no tiene nada de mágico y significa muchas veces la
voluntad, la inteligencia y la generosidad para encontrarse.
En la vida en pareja, los primeros años son particularmente difíciles, observándose una altísima tasa de separaciones, las
cuales están fuertemente asociadas a conflictos en relación con los roles sexuales, a problemas económicos, a
dificultades con las familias de origen, con quienes con frecuencia deben compartir la vivienda y a carencia en el manejo
de la afectividad. Las separaciones conyugales y la formación de uniones de pareja sucesivas son cada vez más
frecuentes, situaciones que resultan altamente dolorosas tanto para la pareja como para sus hijos.
Actualmente pareciera que lo más que motiva a los jóvenes a iniciar una relación de pareja estable, no es un proyecto
futuro conjunto, sino más bien razones negativas a su vida anterior, como ser la soledad, aburrimiento, deseo de escape
de situaciones de maltrato o de deprivación afectiva, excesivas responsabilidades en el hogar, embarazo.
Nacimiento de los hijos
Un hito importante en el proceso de la pareja lo constituye el nacimiento del primer hijo que trae consigo una
reorganización de la pareja, cuya relación cambia con los nuevos roles de padre y madre; la crisis que trae la llegada del
primer hijo, será menor cuanto mayor sea el período de adaptación alcanzada por la pareja previamente. El nacimiento
de un niño representa la convergencia de dos familias y crea abuelos y tíos de ambos lados. Con el nacimiento de un hijo,
la pareja queda más distanciada de sus familias y a la vez más enredada en el sistema familiar. Siendo padres son menos
hijos y se individualizan en mayor medida como adultos, pero el niño los introduce más en la red total de parientes, en
cuanto se modifica más la índole de los viejos vínculos y se forman nuevos.
Si un matrimonio joven sobrevive al nacimiento de los hijos, entonces durante un período de años ambos cónyuges están
excesivamente ocupados en el cuidado de los hijos. El ser padres puede ser una forma de autorrealización pero el
cuidado de los hijos, puede ser también una frustración personal. No se sienten preparados para ser padres y el
matrimonio puede perturbarse en la medida en que la esposa requiere más ayuda de su marido en la crianza de los
niños y más actividades adultas, mientras él se siente agobiado a causa de los hijos, se produce un profundo cambio en
la pareja, ya no están tanto tiempo solos, ni tan pendientes el uno del otro. A veces el marido siente celos de los hijos
porque le arrebatan parte de la atención de la esposa.
Crianza y Socialización de los hijos
La paternidad responsable es la conducta producto de la madurez física, psicológica y social mediante la cual la pareja
humana enfrenta la procreación, el desarrollo y la socialización de los hijos. Hay consenso en que la familia es el agente
socializador más importante, puesto que es la primera unidad social en que el ser humano tiene contacto. La
socialización determina tanto el aprendizaje como la adopción de pautas, valores y sentimientos que tienen raíces en la
infancia y que ha sido dado por su familia.
Es importante destacar que ser padres no es sólo tener un hijo, es desempeñar la función de padres; una función que
debe ser ejercida con amor y autoridad racional en un ambiente emocional satisfactorio, sin riñas ni peleas, sin malos
ejemplos, de tal modo que se logre en el niño un desarrollo armónico y evitando repercusiones negativas en su vida
adulta.
En la actualidad el rol paterno está presentando muchos cambios, ya que no ejerce la autoridad tradicional sino la
comparte con la madre, inclusive comparte el quehacer doméstico cuando la madre trabaja, hecho que también
determina que él no es el único proveedor económico del hogar sino ambos. En la medida que el padre pueda adaptarse
a estas situaciones y a sus nuevos roles, venciendo barreras culturales y tome conciencia de la importancia que tiene
para el buen desarrollo y felicidad de los hijos, contribuirá a la evolución normal de sus hijos. ((1-7)).
Ingreso del primer hijo a la educación formal
La escuela representa para los padres su primera experiencia con el hecho de que los hijos terminarán por dejar el hogar
y ellos quedarán frente a frente. La esposa tiene más tiempo y los niños la necesitan menos y puede sentir que ya no
basta con ser madre y dueña de casa. Tal vez sienta que su vida se está desperdiciando en el hogar y que su status
declina. Tal vez pueda intentar hacer una carrera pero al mismo tiempo sentirse sentirse insegura respecto de sus
aptitudes.
Adolescencia de los hijos
En esta época los padres están alcanzando los años medios de sus ciclos vitales. Es esta una etapa de prueba para la
familia, sea ésta permisiva o autoritaria. El comportamiento de los hijos adolescentes puede causarles a los padres temor
e inseguridad, irritación e impaciencia. Una cosa es comprender la necesidad e importancia que sus hijos adquieran
experiencias nuevas y otra la de saber, cuándo y cómo poner límites para que contribuyan al desarrollo del adolescente y
no lo dificulten o impidan.
En esta etapa los padres se ven enfrentados frecuentemente a los siguientes dilemas ¿Cuáles son los límites adecuados
para no ser autoritarios pero tampoco permisivos o indiferentes?, ¿Cómo hacerles comprender los peligros sin
desconocer lo importante que es para ellos aprender nuevas experiencias?. Con frecuencia los padres reaccionan con
ansiedad y desconcierto, lo cual dificulta la comunicación con sus hijos quienes los califican de exagerados y aprensivos.
Lo importante y no hay que perder de vista es que el rol de los padres está en ser guías y autoridad racional, por lo tanto
les corresponderá desafiarlos muchas veces cuando corran peligro o se pongan descalificadores, impertinentes. Deberán
manifestarles sus molestias y preocupaciones, así como el afecto que sienten por ellos y el apoyo que están dispuestos a
brindarles. Deberán mostrarles confianza pero basada en hechos, mostrarles por qué confían en ellos y por qué les
ofrecen ayuda. Y sobretodo advertirles de los comportamientos riesgosos que pueden dañar su proyecto vital.
En este período, en que los hijos están menos en casa, la adolescencia de los hijos puede ser vista como una lucha
dentro del sistema familiar por mantener el ordenamiento jerárquico previo. Ejemplo, para una madre acostumbrada a
tratar a su hija como una niña de pronto ve a su hija convertida en una mujer competidora y le es difícil ahora vincularse
con ella. O un padre que debe tratar a su hijo como un niño pero también como un hombre. Todo esto puede llevar a
malos entendidos, a reproches y resentimientos.
Los adolescentes necesitan que sus padres los apoyen y escuchen y comprendan las dificultades que están enfrentando
al asumir los cambios corporales, fisiológicos, psicosociales. Al adolescente le preocupa la imagen que proyecta en
comparación con la que sienten ser y, además, compatibilizar las expectativas que sus padres tienen de ellos. Estas
expectativas con frecuencia tienen que ver con la resultante de frustraciones que los padres tuvieron en su propia vida,
lo que puede llegar a sobrecargar al adolescente en este sentido.
Es fundamental aquí que los padres se sientan seguros de sí mismos, con una autoestima adecuada, que proyecten una
buena imagen de sí mismos ya que esto influye positivamente en la imagen que tengan sus hijos de sí mismos también.
No hay que olvidar que sus hijos los ven como modelos de lo que ellos quieren llegar a ser.
Los factores negativos de la vida familiar cobran mayor importancia que los factores extrafamiliares en la exacerbación
de la crisis de los hijos y/o hijas adolescentes.
La salida de los hijos del hogar
La salida de los hijos del hogar puede tener los siguientes motivos.
Porestudios
Pormatrimonio
Independencia
Cuando un/una joven abandona el hogar y comienza a establecer una familia propia, sus padres deben transitar ese
cambio fundamental de la vida al que se llama "convertirse en abuelos". A veces tienen poca o ninguna preparación para
dar este paso, especialmente si los hijos no han pasado por los rituales matrimoniales socialmente aceptados. Deben
aprender cómo llegar a ser buenos abuelos, elaborar reglas a fin de participar en la vida de los hijos y arreglárselas para
funcionar solos en su hogar.
La jubilación de uno o ambos cónyuges
Una vez que la pareja se ha liberado de los hijos de manera que estén menos involucrados con ella, suele llegar un
período de relativa armonía que puede subsistir durante la jubilación del marido. Algunas veces, sin embargo, el retiro de
éste de la vida activa puede complicarse, pues se halla la pareja frente a frente veinticuatro horas al día. A veces una
persona mayor puede encontrar una función útil, otras veces no, en la medida en que los tiempos cambian y los viejos
son vistos como carentes de importancia para la acción de la generación más. En esta etapa la familia debe enfrentar el
difícil problema de cuidar de la persona mayor o enviarlo a un hogar de ancianos donde otros cuidan de ella. Suele ser
este un punto crítico difícil de manejar.
Fallecimiento de uno de los cónyuges: Viudez del otro.
Es un período doloroso en el cual el cónyuge sobreviviente debe lograr adecuar su vida sin la compañía de su pareja. En
esta etapa el apoyo afectivo de los demás miembros de la familia es fundamental para evitar el aislamiento, la soledad y
la depresión en que puede caer la persona que ha enviudado o ha quedado sola por otras razones.
Cada uno de estos hitos implica cambios en la relación y nuevas adaptaciones en la pareja y estos cambios pueden llevar
a un mayor acercamiento o alejamiento, pero siempre (para bien o para mal) afectará a la pareja
7.3Tipos de Familia
Según el ciclo familiar pueden ser familias que comienzan, están en la mitad o terminando su vida.
 Pueden estar presentes una, dos, tres, o más generaciones.
 Un hombre y sus hijos.
 Una mujer soltera, viuda o separada y sus hijos.
 Según su estructura y su composición:
 Familia constituida por un matrimonio y sus hijos.
 Una pareja vuelta casar y los hijos de uno, otro y de ambos.
 Un abuelo y sus nietos, etc. etc.
 Según género de la jefatura: masculina o femenina.
 Desde lo económico: Estratos pobres, estratos medios o estratos altos.
Sin embargo, cualquiera sea el tipo de familia, se espera de ella todo aquello que no se encuentra en otro grupo social.
Sin embargo, muchas familias tienen serias dificultades para cumplir sus funciones
7.4 Alteraciones de la Vida Familiar
Se presenta a continuación algunas de las alteraciones en la estructura, en el cumplimiento de roles y en la dinámica
familiar que pueden afectar severamente el buen funcionamiento de las familias.
Estructura Familiar y Estructura Parental
 solo por el padre, separado, viudo o padre soltero,
 ambos padres, casados o convivientes,
 La estructura parental puede asumir diversas formas. Por ejemplo esta puede estar constituida por:
 solo por la madre, separada, viuda o madre soltera,
 por uno de ellos y una nueva pareja.
Con frecuencia, estas distintas formas constituyen etapas sucesivas del ciclo vital de la familia, lo cual puede llegar a
constituir una gran inestabilidad en la composición y organización familiar, con el consiguiente incumplimiento de los
respectivos roles familiares.
Al matrimonio o convivencia inicial de la pareja, etapa durante la cual nace un determinado número de hijos, sucede el
abandono del padre, pasando la madre a ocupar el rol de jefe de hogar. Posteriormente sobreviene una nueva relación
de pareja de la madre, es decir, aparece una nueva figura denominada padrastro, de quien se espera ejerza el rol
paterno; durante esta etapa se incrementa el número de hijos. Sin embargo, la estabilidad de esta nueva relación de
pareja, es bastante precaria ya que está cimentada más bien en las necesidades de sobrevivencia del grupo familiar y
como consecuencia de lo cual, sobreviene nuevamente la disolución de pareja. La madre vuelve a encontrarse ante la
responsabilidad total del núcleo familiar, ahora más aumentado. Puede repetirse la circunstancia de una nueva unión, ya
sea ocasional o de mayor duración con sus consiguientes efectos negativos para la integridad de la familia. Felizmente el
abandono materno se da en una menor frecuencia que el abandono paterno, pero cuando esto ocurre, sus
consecuencias suelen ser más dramáticas para los menores. En estos casos el padre se siente incapacitado para cumplir
ambos roles y recurre a la solución de buscar que parientes o instituciones de protección asuman el cuidado de los hijos.
Esto puede llevar a que él ponga término al cumplimiento de su rol de proveedor económico de sus hijos, con el
consiguiente desapego hacia ellos, produciéndose la desintegración completa de la familia.
Otra alternativa, ante el abandono materno puede ser que el padre establezca una nueva unión, emergiendo así la figura
de la madrastra, de quien se espera que asuma las funciones de la madre
7.5Tipos de Presiones que Afecatan a las Familias
La familia puede ser afectada por presiones tanto de tipo externa como interna.
- Presiones Externas por modelos foráneos y la publicidad proyectados a través de los medios de comunicación de masa
(TV). Estos modelos foráneos que ofrece la TV de conductas de pareja de hijos, familias que allí figuran no están de
acuerdo con nuestros modelos culturales; el respeto a la familia, respeto a los mayores por su experiencia, la idea que la
independencia se adquiere cuando se deja la casa paterna por matrimonio o por trabajo, sobriedad en el vivir son
propios de nuestra cultura.
Nuestra sociedad ve con agrado y fomenta el avance tecnológico y acepta el modelo consumista principalmente
destinados a "ser feliz", "facilitar la vida", "tener éxito",etc. pero no va creando los elementos necesarios para satisfacer
las necesidades que esta conducta implica.
Lo cierto es que el producto contribuye a mejorar las condiciones de vida y esto podrá ser legítimo aspirar pero también
es efectivo que este tiene un costo y este costo con frecuencia está más allá de las posibilidades reales del presupuesto
familiar. Esto va a generar una frustración en aquellos que desean este producto y no lo pueden alcanzar, en otros creará
una gran tensión porque se van a esforzar al máximo para lograrlo (trabajando horas extras, descuidando los deberes
familiares, etc.) y esto aumentará las tensiones.
Otro elemento que se introduce es el erotismo que va minando los valores morales de nuestra sociedad. Se muestran
modelos de belleza física que hacen buscar esa belleza como ideal. Pero al comparar el individuo con la realidad que vive
en su hogar, su marido, o mujer para nada se parecen a los modelos que figuran en la TV.(8,9,10).
- Presiones internas.-
Cúmulos de tensiones motivadas por la interacción entre los miembros del grupo familiar que forman el sistema. Estas
tensiones nacen de hechos mal comprendidos, no explicados o aclarados a tiempo, es decir, por una escasa
comunicación.
Si uno o más miembros del grupo familiar van acumulando tensiones, la tensión familiar aumenta y se llega a crisis o
conflictos declarados. Uno de los factores que contribuyen a que se produzcan roces es la falta de espacio físico,
privacidad. Otro factor, enfermedad crónica o alcoholismo de algún miembro de la familia.
7.6Elementos a Considerar en el Diagnóstico de la Salud Familiar
- Estructura de poder.-
La estructura del poder es básica, ya que permite la organización de la familia. De las personas que ejercen el poder
emanan las reglas y normas que rigen la familia. El poder está entendido como la capacidad de una persona para influir
en otras y es quien finalmente influye en la toma de decisiones en las distintas áreas de la vida diaria.
La fuente primaria del poder son los padres: Ahora en ciertas áreas cada miembro de la pareja pueda ser el más
especialmente adecuado para la toma de decisión. El problema podría surgir cuando la estructura del poder como un
todo aparece polarizada en uno de ellos.
- Conflictos
Discusiones que terminan en algún grado de ruptura (pelea) entre las díadas (pareja, madre hija, padre hijo,etc.).
El intercambio de puntos de vistas diferentes son elementos admitidos y aún esperados en las relaciones humanas. Lo
importante es aprender a manejarlos y resolverlos adecuadamente para salir fortalecidos, hacer más rica y gratificante la
relación.
- Satisfacción Familiar
La satisfacción familiar es la conciencia o percepción que cada miembro tiene del grado de felicidad alcanzado dentro de
la vida familiar. La satisfacción familiar es una meta esperada en toda familia, el vivir en estado de insatisfacción malogra
las relaciones humanas.
Esta satisfacción familiar depende de muchos factores: edad, número de hijos, ciclo familiar que se está viviendo,
cumplimiento del papel materno, etc.
- Comunicación
La comunicación es un proceso continuo que existe donde hay un emisor, un conductor y un receptor, a través del cual
los sentimientos ya sean positivos o negativos, se expresan entre el emisor y el receptor. La comunicación puede estar
enfocada en 2 aspectos: verbal y gestual
La comunicación verbal es un proceso dinámico que se produce entre las díadas, marido mujer, padre hijo, madre hija,
hermanos, etc. a través de temas de conversación, ya sea de información o definición del mensaje.
Estos mensajes pueden ser claros o encubiertos, directos o indirectos, oportunos o desplazados. La comunicación podría
presentarse clara y directa como clara y desplazada (es decir no entregada en el momento oportuno). La comunicación
encubierta indica subterfugios para no entregar con claridad el mensaje.
En una comunicación clara y directa no hay problemas de comprensión, mientras que en una comunicación encubierta y
desplazada hay gran dificultad en la comprensión del mensaje.
La comunicación gestual se refiere más bien a la expresión de sentimientos afectivos entre la pareja, padre hijo, madre
hija. Si no se manifiesta la afectividad positiva que uno siente por los demás en hechos y conductas, es difícil que el
receptor tenga la percepción de ser querido o apreciado. Uno de los factores más importantes para el desarrollo del ser
humano y de la cohesión familiar es la afectividad traducida en estímulos positivos.
Evidentemente cada persona tiene su propio parámetro de demostración afectiva y eso responde a la socialización y
factores culturales. Pero indiscutiblemente hay un mínimo aceptable de la convivencia humana y más aún, en el marco
de una relación familiar.
- Actividades compartidas.-
Las actividades compartidas que realiza una familia (ver TV, reuniones o fiestas familiares, compartir fines de semana,
desayuno, almuerzo, compras, etc.) señalan en cierta medida un grado de cohesión o de gozo por estar juntos.
Aunque los intereses o edades sean muy dispares siempre hay un número de actividades que pueden compartirse entre
los miembros de una familia.
7.8Identificando a las Familias Sanas o Funcionales
Si bien es cierto que no existen recetas estándar de lo que debiera ser una familia sana o funcional, ya que cada una
establece sus propias reglas y sólo sus miembros pueden decir si es adecuada o no, el sentimiento de satisfacción o
insatisfacción está dado por la presencia de algunos factores como:
 Mantiene relaciones abiertas con personas extrañas a la familia, parientes, amigos, compañeros.
 Se expresan constantemente el afecto y la calidez, sentimientos no posesivos entre los padres, entre éstos y sus
hijos y, entre los hermanos.
 Loa padres mantienen una lealtad mayor a la familia de procreación que a la familia de origen.
 Los hijos son liberados de salvar a padres o el matrimonio. No son utilizados para resolver los problemas
conyugales ni solicitados para hacer alianza con alguno de los progenitores.
 Primero se es pareja y después sé es padre o madre. Esto significa cuidar y privilegiar el espacio conyugal sin
invadirlo con los hijos.
 Que los padres estén bien diferenciados, habiendo desarrollado un sentido de si mismos antes de separarse de
su familia de origen.
 Los límites generacionales están delimitados de tal manera que la estructura jerárquica sea clara y definida. Los
padres son padres y no hermanos, ni hijos ni parejas de sus hijos.
 Hay expectativas realistas de los padres en relación a los hijos y entre ellos.
 Se estimula el desarrollo de la identidad y autonomía de cada uno de los miembros de la familia. Existe espacio
para el crecimiento de todos y se fomenta la independencia gradual de los hijos, tolerando sus diferencias.
 Existe una comunicación abierta, franca, directa y explícita para tratar cualquier asunto. No existe temor al
conflicto, ya que esto es inherente a las relaciones interpersonales sino que lo enfrenta para tratar de resolverlo.
 a familia sabe adecuarse a los cambios que son inherentes al ciclo de vida familiar como a cualquier otra
contingencia.
7.9 Algunas Consideraciones para las Familias con Hijos Adolecentes
La adolescencia de los hijos/as es una etapa de prueba para la familia, cualquiera sea el tipo de familia que ésta sea. Esta
etapa puede ser como una lucha dentro del sistema familiar para mantener el ordenamiento jerárquico previo.
Los padres perciben a sus hijos/as como desafiando su autoridad o, descalificándolos, lo que produce en ellos temor,
inseguridad, irritación, impaciencia o descontrol.
Los hijos/as perciben a sus padres como exagerados, controladores, la comunicación con ellos se dificulta, se hacen más
frecuentes los malos entendidos, los reproches y los resentimientos.
Los padres deberán comprender las dificultades que enfrentan sus hijos/as al asumir los cambios corporales, fisiológicos
y psicosociales.
No se debe olvidar que el rol fundamental de los padres es ser guía y autoridad racional, por lo tanto, deberán desafiar a
sus hijos/as muchas veces cuando éstos corren peligro o se pongan descalificadores.
Deberán demostrarles sus molestias y preocupaciones, así como también el afecto que sienten por ellos/as e indicarles el
apoyo que están dispuestos a darles.
Deberán comprender la necesidad y la importancia que sus hijos/as adquieran experiencias nuevas, pero también saber
cuándo y cómo poner los límites para contribuir al normal desarrollo de ellos/as.
Deberán demostrarles confianza pero basada en hechos, mostrarles por qué confían en ellos/as y por qué les ofrecen
ayuda, pero por sobretodo advertirles de los comportamientos riesgosos que pueden dañar su proyecto de vida.
Es fundamental que los padres se sientan seguros de sí mismos, con una autoestima adecuada, que proyecten una buena
imagen de sí mismos, lo cual influye positivamente en sus hijos/as. No olvidar que la influencia de conflictos familiares
tienen a veces mayor importancia que los factores extrafamiliares en la exacerbación de la crisis de los/as adolescentes.
Finalmente es importante señalar el rol fundamental que juega la familia en los comportamientos sexuales de sus hijos e
hijas, especialmente en la postergación de la actividad sexual en las hijas adolescentes, cuyas consecuencias pueden ser
complicaciones tanto para su salud física, psicológica y social. Las adolescentes con mayores dificultades en la
comunicación con los padres en temas de sexualidad pueden estar más expuestas a iniciar actividad sexual a edades más
tempranas y no protegida.
Una familia abierta y que facilita la comunicación en los temas de sexualidad con sus hijos y en especial con sus hijas,
desde temprana edad, sin duda, puede ayudar a aumentar el número y la frecuencia de las conversaciones acerca de
valores y comportamiento sexual entre padres e hijos. También los padres estarán en mejores condiciones de orientar y
apoyar a sus hijas en el uso apropiado de anticonceptivos cuando ellas decidan iniciar actividad sexual, de tal manera
que no se expongan a las consecuencias adversas de una actividad sexual no protegida.