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ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA DE CHIMBORAZO

INGENIERÍA EN SOFTWARE

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

TEMA: MODELO DE ACEPTACIÓN DE TECNOLOGÍA

NOMBRE: DARWIN CAIZA

COD. 6611

PROFESORA: DRA. LETICIA VACA

CURSO: SEGUNDO B

FECHA: 23/11/2018

SEGUNDO SEMESTRE

SEPTIEMBRE – FEBRERO
1. Modelo de Aceptación de Tecnología

Los modelos de aceptación tecnológica son una necesidad en un mundo


empresarial que evoluciona a marchas forzadas y que necesita referentes para
su implantación, tanto en particulares como en empresas.
La metodología TAM (Modelo de Aceptación Tecnológica) es, con sus
limitaciones, la más aceptada hoy.
No hay que negar que, aunque este modelo es el más utilizado para conocer las
actitudes ante la tecnología, ni es el único ni está exento de críticas que, en
ocasiones, han sido de grueso calibre. En cualquier caso, su indiscutible
influencia en la psicología social y, por extensión, en los análisis de patrones de
conducta de los consumidores, hace necesaria su inclusión y descripción,
aunque sea de forma sintética.

¿Qué es TAM?

El Modelo de Aceptación Tecnológica es una teoría que bebe de disciplinas


como la psicología social y que establece cuál es el grado de aceptación de una
sociedad ante la introducción de las nuevas tecnologías. Su precedente directo
está en la Teoría de la Acción Razonada de Martin Fishbein, quien desarrolló
esta cuestión en 1975. Como el ser humano actúa de forma racional, había que
realizar un análisis que estudiara estos comportamientos.
Este modelo parte de la premisa de que, mediante el análisis, se puede inferir si
una sociedad está más predispuesta a incorporar novedades o, si por el
contrario, es conservadora. Se trata, pues, de una herramienta que sirve para
conocer las expectativas de una sociedad al respecto de lo que aporta una
tecnología.
La experiencia dice que el análisis del TAM tiene que tener claras otras
cuestiones de índole antropológica porque, ante una misma inversión u oferta
para implantar nuevas tecnologías, la respuesta es diferente. Por ejemplo, hay
sociedades en las que, teniendo a su disposición las mismas herramientas de
mejora que otras, se tarda más en adoptarlas.
El factor cultural, pues, pesa, y bastante, aunque hoy la mayoría de los
analistas ya lo tienen en cuenta.
Historia del TAM

Este modelo de aceptación se enumera por vez primera en 1989, y la persona


que lo empezó a desarrollar fue Fred Davis. Hay que señalar que la principal
crítica que se le ha hecho en ocasiones es la falta de base empírica y, por este
motivo, hay estudios que durante la década de los 90 buscaron dar mayor
consistencia a la teoría. Se echa de menos un paradigma sistematizado.
Han existido varias actualizaciones, aunque las de más peso son la de 2000,
popularmente conocida como TAM 2 y TAM 3, que data de 2008, en las que se
incluyen nuevos ítems y aspectos a considerar. Paralelamente, se han propuesto
teorías alternativas como la Teoría Unificada de Aceptación de la Tecnología.
Finalmente, no se puede dejar de mencionar la existencia de otros modelos de
aceptación como son MPT o HMSAM, entre otros.

Qué engloba el modelo TAM

Es importante recordar que el modelo TAM tiene variaciones en función de la


versión que se utilice, puesto que se han incorporado nuevos elementos. Una de
las aportaciones más importantes sobre el trabajo inicial de Fred Davis fue la
de Segars y Grove en 1992, que fue ampliada posteriormente por Workman en
2007.
En cualquier caso, e independientemente de las versiones, se valoran elementos
como la utilidad percibida, la facilidad percibida, la actitud y la intención de
uso.

1. Utilidad percibida

La adopción de las nuevas tecnologías no se puede entender sin el


convencimiento de quien las incorpora de que va a salir ganando con su uso, y
esto se puede dar en el trabajo o en la vida personal. Si una persona no cree
que va a tener utilidad la incorporación de estos elementos, será más difícil que
los adquiera. Se ha escrito mucho sobre la capacidad de cuantificar esta
magnitud, aunque las últimas actualizaciones contemplan posibilidades para
calcularla.
Por otra parte, ejemplos de este tipo se pueden ver con frecuencia. La adopción
de los ordenadores personales en las empresas respondió a la posibilidad de
escribir más rápido y guardar los documentos, lo que era imposible con las
antiguas máquinas de escribir. Algo similar sucedió con los teléfonos móviles,
que aportaban una libertad hasta entonces desconocida con respecto a los
teléfonos fijos.

2. Facilidad percibida de uso

La facilidad de uso se refiere al trabajo que se va a dejar de hacer gracias a la


adopción de nuevas tecnologías y, en este caso, hay que decir que algunos
factores como la pericia también van a ser fundamentales. Hay personas a las
que les ha costado mucho incorporarse a la senda digital y asumir pequeñas
operaciones como la navegación en internet, por poner un ejemplo. Si se busca
un ejemplo más antiguo, estaría la sustitución del arado romano por los arados
mecánicos para trabajar la tierra que supuso una revolución para la productividad
del campo.
En muchos casos, pues, la dificultad que una persona perciba para la utilización
de una nueva tecnología puede ser determinante para decidir, o no, su adopción
definitiva. Muchas tecnologías que eran objetivamente útiles tardaron en
incorporarse porque sus potenciales usuarios no las percibían así.

Es fundamental, para adoptar las nuevas tecnologías, saber cuál es la


predisposición de la población hacia las mismas. Una persona predispuesta a
utilizar una conexión móvil por datos o la mensajería
por WhatsApp aprenderá a utilizarla con más rapidez que una persona que no
lo esté. La actitud, eso sí, es una cuestión pasiva porque un trabajador ve cómo
se incorpora una nueva tecnología a su puesto de trabajo, pero no es él quien
decide su inclusión.
4. Intención hacia el uso

La tecnología ya está disponible y a precios asequibles. La pregunta es, ¿la


población está dispuesta a incorporarla ya? Esta cuestión es importante porque
no se trata ya de una cuestión de predisposición positiva o negativa, sino de si
las personas cuentan con el móvil o la tableta como una inversión a corto plazo.
Por lo tanto, si la predisposición es una cuestión fundamentalmente pasiva, la
intención es proactiva e implica ganas de contar con esta tecnología en la vida
diaria.
Normalmente, las empresas y gobiernos realizan encuestas para conocer cuál
es la predisposición de la población hacia las nuevas tecnologías. Un caso
paradigmático es cuando se pregunta si se está dispuesto a comprar online,
independientemente de si se hace o no y la mayoría de la gente está dispuesta,
aunque condicionado a garantías.

Perspectivas de futuro

La evolución de TAM es la de un modelo que ha crecido paralelamente al


desarrollo de la psicología social, aumentando en complejidad, al igual que el
resto de la sociedad. Por este motivo, no ha de extrañar que se hayan
incorporado nuevas variables que enriquecen el conjunto. Algunos ejemplos son
la valoración de status social por utilizar determinadas tecnologías, la capacidad
de demostrar resultados o, en TAM 3, el disfrute ante una novedad tecnológica
o la ansiedad que genera.
Por lo tanto, lo que se puede esperar en los próximos años es que estos modelos
de análisis prosigan, incidiendo en dos cuestiones:

1. La incorporación de datos que permitan conmensurar las conjeturas


que se realizan y que, en un principio, no abundaban demasiado. Saber
qué porcentaje de una población está dispuesto a pagar por descargar
música, por ejemplo, es un dato conmensurable si se realiza una
investigación seria. En los próximos años, es de esperar que se
introduzcan análisis cruzados para conseguir una mejor visión de
conjunto.
2. Añadir nuevas variables que enriquezcan estos análisis que, de por sí,
resultan lo suficientemente interesantes como para tenerlos en
cuenta. Saber qué beneficios espera una persona más allá de los
meramente económicos servirá para conocer determinados patrones de
consumo que, quizás, se escapen del paradigma original. De hecho, el
placer de una persona por tener un iPhone, más allá de la utilidad que le
vaya a dar, es una variable que, cuando se empezó a estudiar este
modelo, no existía.
Conclusión

El Modelo de Aceptación Tecnológica (TAM) ha sido una herramienta


necesaria que nació en 1989, cuando la adopción de los ordenadores era
generalizada y se empezaba a vislumbrar el desarrollo de internet y la telefonía
móvil. La disrupción tecnológica hacía necesario que existiesen análisis de
cómo la población reaccionaba ante estos cambios y se puede decir que, con
sus deficiencias, el modelo ha cumplido con su función. Cabe esperar que, en
los próximos años, se perfeccione e incorpore nuevas realidades para así poder
facilitar información a las instituciones públicas y empresariales que permita
tomar decisiones con criterio.
Ejemplo:

Encuesta de satisfacción de usuarios del sistema de usuarios del sistema


de salud de Aragón.

La Encuesta de Satisfacción de Usuarios recoge opiniones acerca de los


aspectos positivos y negativos de todo el proceso asistencial, constituyendo una
importante fuente de información que permite detectar oportunidades y áreas de
mejora en los diferentes niveles de atención sanitaria.
BIBLIOGRAFIA
JUAN MARTIN (2018). ¿SABES QUÉ ES UN MODELO TAM? Recuperado de:
https://www.cerem.ec/blog/sabes-que-es-un-modelo-tam