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PORTADA

INDICE
INTRODUCCION
CAPITULO I

SINTESIS

Clases presenciales y aportes personales de los temas descritos anteriormente.


ETICA Y MORAL

Etica

La ética es una rama de la filosofía que estudia y sistematiza los conceptos del bien y
el mal, así como otros relacionados. Esta disciplina tiene como objetivo definir de forma
racional qué constituye un acto bueno o virtuoso, independientemente de la cultura en la
que se enmarque.

Los sistemas éticos, consistentes en prescripciones con respecto a los patrones de


conducta que deben seguir las personas, han sido propuestos tradicionalmente desde la
filosofía y la religión.

Se considera que la ética se originó en la época de la Antigua Grecia; la filosofía


de Platón y la de Aristóteles, así como el estoicismo o el epicureísmo, son algunas de
las primeras manifestaciones del uso de este término.

Durante la Edad Media la ética cristiana predominó en el mundo occidental,


expandiéndose posteriormente a buena parte del mundo. Más adelante filósofos
como Descartes, Hume o Kant recuperarían ideas de los maestros griegos y
contribuirían de forma clave a la concepción de la ética de los siglos siguientes.

Moral

La moral se define como el conjunto de normas que rigen el comportamiento de las


personas que forman parte de una sociedad determinada, de modo que puedan contribuir
al mantenimiento de la estabilidad y de la estructura social.

Se suele relacionar el concepto de moral con la conformidad con las leyes implícitas y
explícitas de un grupo social, que se transmiten a los individuos dentro del proceso de
socialización al que se someten a lo largo de su desarrollo. En este sentido, la
moral parte de las tradiciones y los valores del contexto en que nos criamos.

La moral surgió con toda probabilidad como una consecuencia natural de la


organización de los seres humanos en grupos. Al complejizarse las sociedades, las
normas de interacción que las estructuraban se habrían transformado progresivamente
en reglas morales y en leyes explícitas, especialmente con la aparición de la escritura.

Las religiones ha tenido un gran peso histórico en el establecimiento de códigos


morales. Mientras que en el mundo occidental el judaísmo y el cristianismo han
determinado en buena parte las normas sociales, en Asia lo han hecho sobre todo el
budismo y el confucianismo.

Diferencias entre ética y moral

Muchas personas opinan que hoy en día los conceptos ‘moral’ y ‘ética’ significan
básicamente lo mismo, al menos desde el punto de vista del lenguaje coloquial.

Sin embargo, desde un punto de vista teórico e histórico podemos encontrar varias
diferencias entre estos dos términos.

1. Objeto de interés

La moral se encarga de determinar qué conductas son adecuadas y cuáles no en un


contexto determinado, mientras que la ética se refiere a los principios generales que
definen qué comportamientos son beneficiosos para todas las personas.

La ética es una disciplina normativa y la moral es descriptiva; así, la ética se


diferencia de la moral en que pretende definir los comportamientos correctos, más que
los que son aceptados por una sociedad.

Dicho de otro modo, si la ética es un elemento más bien estático que sirve como
referencia para comprender el tipo de comportamientos que regulan el funcionamiento
de la sociedad en un contexto determinado, la moral es de carácter aplicado, teniendo en
cuenta todo lo que interviene en la decisión de actuar de una u otra forma.

2. Ámbito de aplicación

La ética se sitúa en el nivel de la teoría, tratando de encontrar principios generales que


favorezcan la armonía entre las personas. Por contra, la moral trata de aplicar las
normas determinadas por la ética a un gran número de situaciones concretas, según la
descripción de lo que ocurre en cada caso.

Por tanto la ética tiene un carácter teórico, abstracto y racional, mientras que la moral
hace referencia a lo práctico, diciéndonos cómo debemos comportarnos en nuestra vida
cotidiana a través de reglas y afirmaciones más o menos explícitas.
3. Origen y desarrollo

Las normas éticas son desarrolladas por personas concretas a través de la reflexión y la
evaluación de lo que se entiende por la naturaleza humana. Posteriormente dichos
individuos aplicarán las normas a su conducta.

En algunos casos la ética individual puede influir a un gran número de


personas, llegando incluso a convertirse en una tradición; esto ha sucedido
frecuentemente en el caso de las religiones, sistematizaciones de las ideas de sus
profetas. Una vez alcanzado este punto, pasaríamos a hablar de moral para referirnos a
la transmisión intergeneracional de tal sistema ético.

De forma sintética podemos decir que la ética tiene un origen individual, mientras que
la moral se deriva de las normas de nuestro grupo social, determinadas a su vez por un
sistema ético previo. La moral es la generalización de esa clase de descripciones sobre
lo que es bueno y lo que es malo, su manera de conformar una abstracción sobre lo que
debe hacerse y lo que debe ser evitado.

4. Capacidad de elección

Como hemos dicho, la ética parte de la reflexión individual, mientras que la moral tiene
una naturaleza más impositiva y coercitiva: si una persona no cumple las normas
sociales es probable que reciba un castigo, sea de tipo social o legal, ya que la moral no
puede ser creada por una sola persona, sino que tiene que ver con las ideas compartidas
de lo que es bueno hacer y lo que es malo o lo que, incluso, debe ser motivo de castigo.

La ética se fundamenta en el valor intelectual y racional que los individuos otorgan a


sus actitudes y creencias, a diferencia de la moral, que viene determinada por la cultura
y por consiguiente es de tipo más bien irracional e intuitivo. No podemos elegir la
moral, tan sólo aceptarla o rechazarla; por tanto, tiene que ver con la conformidad con
las normas de nuestro grupo social.

5. Modo de influencia

Las normas morales actúan en nosotros desde el exterior o bien desde el inconsciente,
en el sentido de que las interiorizamos de forma no voluntaria a medida que nos
desarrollamos dentro de un grupo social determinado. No podemos permanecer al
margen de ellas; siempre las tenemos en cuenta, ya sea para defenderlas o para
rechazarlas.

La ética depende de elecciones voluntarias y conscientes, ya que este concepto define


la identificación y el seguimiento de unas normas determinadas por tal de actuar del
modo que nos parezca correcto desde un punto de vista personal. Además, al ser de
ámbito más bien individual, da un cierto margen a reflexionar sobre si algo está bien o
no, dependiendo de las circunstancias.

6. Grado de universalidad

La ética tiene la pretensión de ser universal, es decir, de poder ser aplicada en cualquier
contexto, ya que idealmente parte del uso guiado del pensamiento, no de la obediencia
ciega a normas rígidas. Esta disciplina busca, por tanto, establecer verdades absolutas
que se mantengan como tales independientemente del contexto en el que se apliquen,
siempre y cuando la persona tenga la capacidad de actuar de forma racional. Kant, por
ejemplo, intentó plantear principios éticos objetivos, por encima de la cultura o la
religión.

Por contra, la moral varía en función de la sociedad; conductas que pueden estar
aceptadas en algunos grupos sociales, como la violencia de género o la explotación
infantil, serían consideradas inmorales por personas de otras sociedades, así como desde
un punto de vista ético. En este sentido podemos decir que la moral está influida en gran
medida por el relativismo cultural.

https://psicologiaymente.com/psicologia/diferencias-etica-moral
Desarrollo moral Teoría de Kohlberg, Guilligan y Piaget.

El estudio de la moral es algo que constantemente está generando dilemas, dudas y


teorías.

Prácticamente todas las personas se han preguntado en algún momento acerca de lo que
está bien y lo que no lo está, sobre cuál es el mejor modo en el que ordenar las
prioridades para llegar a ser una buena persona, o incluso acerca del mismo significado
de la palabra "moral". Sin embargo, muchos menos se han propuesto estudiar no ya lo
que es el bien, el mal, la ética y la moral, sino el modo en el que pensamos en esas
ideas.

Si lo primero es tarea de los filósofos, lo segundo entra de lleno en el terreno de la


psicología, en el que destaca la teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg.

Los tres niveles del desarrollo moral

Las categorías que Kohlberg utilizó para señalar el nivel de desarrollo moral son una
manera de expresar las diferencias sustanciales que se dan en el modo de razonar de
alguien a medida que va creciendo y aprendiendo.

Estas 6 etapas se engloban en tres categorías más amplias: la fase pre-convencional, la


convencional y la post-convencional.

1. fase pre-convencional

En la primera fase del desarrollo moral, que según Kohlberg suele durar hasta los 9
años, la persona juzga los acontecimientos según el modo en el que estos la afecten
a ella.

1.1. Primera etapa: orientación a la obediencia y el castigo

En la primera etapa, el individuo solo piensa en las consecuencias inmediatas de sus


acciones, evitando las experiencias desagradables vinculadas al castigo y buscando la
satisfacción de las propias necesidades.
Por ejemplo, en esta fase se tiende a considerar que las víctimas inocentes de un
suceso son culpables, por haber sufrido un "castigo", mientras que las que perjudican a
las demás sin ser castigadas no obran mal. Se trata de un estilo de razonamiento
extremadamente egocéntrica en la que el bien y el mal tiene que ver con lo que
experimenta cada individuo por separado.

1.2. Segunda etapa: orientación al interés propio

En la segunda etapa se empieza a pensar más allá del individuo, pero pero el
egocentrismo sigue presente. Si en la fase anterior no se puede concebir que exista un
dilema moral en sí porque solo existe un punto de vista, en este empieza a reconocerse
la existencia de choques de intereses.

Ante este problema, las personas que se encuentran en esta fase optan por el relativismo
y el individualismo, al no identificarse con valores colectivos: cada uno defiende lo
suyo y obra en consecuencia. Se cree que, si se establecen acuerdos, estos deben ser
respetados para no crear un contexto de inseguridad que perjudique a los individuos.

2. Fase convencional

La fase convencional suele ser la que define el pensamiento de los adolescentes y de


muchos adultos. En ella, se tiene en cuenta la existencia tanto de una serie de
intereses individuales como de una serie de convenciones sociales acerca de lo que
es bueno y lo que es malo que ayuda a crear un "paraguas" ético colectivo.

2.1. Tercera etapa: orientación hacia el consenso

En la tercera etapa las acciones buenas están definidas por cómo repercuten sobre las
relaciones que uno tiene con los demás. Por eso, las personas que se encuentran en la
etapa de orientación hacia el consenso tratan de ser aceptadas por el resto y se
esfuerzan por hacer que sus acciones encajen muy bien en el conjunto de reglas
colectivas que definen lo que es bueno.

Las acciones buenas y malas están definidas por los motivos que hay detrás de ellos y el
modo en el que estas decisiones encajan en una serie de valores morales compartidos.
La atención no se fija en lo bien o mal que puedan sonar ciertas propuestas, sino por los
objetivos que hay detrás de ellas.

2.2. Cuarta etapa: orientación a la autoridad

En esta etapa de desarrollo moral, lo bueno y lo malo emana de una serie de normas
que se perciben como algo separado de los individuos. El bien consiste en cumplir las
normas, y el mal es incumplirlas.

No cabe la posibilidad de actuar más allá de estas reglas, y la separación entre lo bueno
y lo malo es tan definida como concretas sean las normas. Si en la etapa anterior el
interés está puesto más bien en aquellas personas que se conocen y que pueden mostrar
aprobación o rechazo por lo que hace uno, aquí el círculo ético es más amplio y engloba
a todas aquellas persona sujetas a la ley.

3. Fase post-convencional

Las personas que se encuentran en esta fase tienen como referencia principios
morales propios que, a pesar de no tener por qué coincidir con las normas establecidas,
se apoyan tanto en valores colectivos como en libertades individuales, no en
exclusivamente en el propio interés.

3.1. Etapa 5: orientación hacia el contrato social

La manera de razonamiento moral propia de esta etapa surge de una reflexión acerca de
si las leyes y las normas son acertadas o no, es decir, si dan forma a una buena
sociedad.

Se piensa en el modo en el que la sociedad puede afectar a la calidad de vida de las


personas, y se piensa también en el modo en el que las personas pueden cambiar las
normas y las leyes cuando estas son disfuncionales.

Es decir, que existe una visión muy global de los dilemas morales, al irse más allá de las
reglas existentes y adoptar una posición teórica distanciada. El hecho de plantearse, por
ejemplo, que la esclavitud fue legal pero ilegítima y que a pesar de eso existía como si
fuese algo totalmente normal entraría dentro de esta etapa del desarrollo moral.
3.2. Etapa 6: orientación hacia los principios universales

El razonamiento moral que caracteriza a esta fase es muy abstracto, y se basa en la


creación de principios morales universales que son diferentes a las leyes en sí mismas.
Por ejemplo, se considera que cuando una ley es injusta, cambiarla debe ser una
prioridad. Además, las decisiones no emanan de suposiciones acerca del contexto, sino
de consideraciones categóricas basadas en los principios morales universales.

https://psicologiaymente.com/desarrollo/teoria-desarrollo-moral-lawrence-kohlberg

Teoría del desarrollo moral de Kohlberg


Kohlberg se interesó por el proceso lógico que se pone en marcha cuando los valores
entran en conflicto. Considera esencial la comprensión de la estructura del razonamiento
frente a problemas de carácter moral.

No se centra en los valores que la persona tenga, sino en el razonamiento que llevaba
cada uno para emitir esa respuesta dada para la resolución del dilema.

Orientación hacia el castigo y la obediencia


Este estadio de la teoría del desarrollo moral de Kohlberg forma parte del nivel
preconvencional. Aquí nos encontramos con que la persona delega toda la
responsabilidad moral a una autoridad. Los criterios de lo que está bien o está mal
vienen dados por las recompensas o castigos que otorga la autoridad. Un niño puede
pensar que no hacer los deberes está mal porque sus padres le castigan si no los hace.

Orientación hacia el individualismo o hedonismo


En este estadio de teoría del desarrollo moral de Kohlberg ya aparece la idea de que los
intereses varían de un individuo al otro. Y aunque los criterios para decidir lo que está
mal o bien siguen siendo las consecuencias de los actos, ya no los marcan otros. Ahora
el individuo pensará que todo aquello que le reporte algún beneficio estará bien, y mal
lo que le suponga una pérdida o malestar.
Orientación hacia las relaciones interpersonales
En este estadio se inicia la etapa convencional del desarrollo moral. Debido a que el
individuo empieza a tener relaciones cada vez más complejas, tiene que abandonar ese
egoísmo de la anterior etapa. Lo importante ahora es ser aceptado por el grupo, por lo
tanto la moral va a girar en torno a ello.

Para la persona que se encuentre en este estadio, lo correcto será aquello que agrada o
ayuda a los otros.

Orientación hacia el orden social


El individuo deja de tener una visión basada en grupos, para irse a una visión basada en
la sociedad. Ya no importa lo que le agrade a los grupos o a las personas de mi entorno.
El criterio de lo que es bueno o malo se basa en si la conducta mantiene el orden social
o lo entorpece. Lo importante es que la sociedad sea estable y no exista el caos en ella.

Orientación hacia el contrato social


Aquí entramos en el último nivel del desarrollo moral, etapa que muy pocos individuos
alcanzan a lo largo de su vida. Aquí la moral se empieza a entender como algo flexible y
variable. Para estos individuos el bien o el mal existen debido a que una sociedad ha
creado un contrato que establece los criterios morales.

Orientación al principio ético universal


Este estadio de la teoría del desarrollo moral de Kohlberg es el más complejo del
desarrollo moral, donde el individuo es el que crea sus propios principios éticos que son
comprensivos, racionales y universalmente aplicables. Estos principios van más allá de
las leyes, y se trata de conceptos morales abstractos difíciles de explicitar. La persona
construye su moral acorde a cómo cree que la sociedad debería existir y no a como la
sociedad le impone.

https://lamenteesmaravillosa.com/la-teoria-del-desarrollo-moral-de-kohlberg/
ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN
La ética debe ser aplicada en todas las etapas de la investigación, desde la planificación
y la realización hasta la evaluación del proyecto de investigación.
Desde que los hombres viven en comunidad, la regulación moral de las acciones ha sido
necesaria para el bienestar colectivo. Aunque los distintos sistemas morales se
establecían sobre pautas arbitrarias, éstos evolucionaron a veces de forma absurda, a
partir de la violación de los tabúes religiosos o de prácticas que primero fueron hábitos
y luego costumbres, o asimismo de leyes impuestas por líderes para prevenir
desequilibrios en el seno de la tribu. Para el siglo VI a.C., los filósofos griegos, señala
Aranguren (1995), teorizaron mucho sobre la acción moral, lo que llevó al posterior
desarrollo de la ética. Entre estos, se destaca Pitágoras quien realizó una de las primeras
reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo. Creyendo que
la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y que la mejor vida es la que
está dedicada a la disciplina mental, fundó una orden semireligiosa con leyes que hacían
hincapié en la sencillez en el hablar, vestir y comer. Sus miembros ejecutaban ritos que
estaban destinados a demostrar sus creencias religiosas.
Para Sócrates, indica Rodríguez (1998), la educación, como aquello que constituye la
virtud, puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a la moral; pensaba que toda
persona tiene conocimiento pleno de la verdad última contenida dentro del alma y sólo
necesita ser estimulada por reflejos conscientes para darse cuenta de ella. Su crítica de
la injusticia en la sociedad ateniense, le costó su procesamiento y una sentencia de
muerte, al parecer por corromper a la juventud de Atenas.
Según Platón (428 a.C), citado por García (1980), el bien es un elemento esencial de la
realidad. El mal no existe en sí mismo, sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el
bien. Aristóteles (384 a.C), discípulo de Platón, consideraba que el bien supremo del
hombre es la felicidad, que consiste en la plenitud de su realización como tal, y que no
consiste en los placeres, sino en la producción, creación, y en la actitud práctica social,
la política. En su principal obra sobre esta materia, “Ética a Nicómaco” (IV a.C.),
definió la felicidad como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la
humanidad; el placer acompaña a esta actividad pero no es su fin primordial.

Para los siglos IV y III a.C., indica García (1980), el filósofo materialista griego
Epicuro (322 a.C.) desarrolló un sistema de pensamiento, que identificaba la bondad
más elevada con el placer, sobre todo el placer intelectual, al igual que el estoicismo,
abogó por una vida moderada, incluso incorruptible, dedicada a la contemplación.
Mantenían posponer el placer inmediato con el objeto de alcanzar una satisfacción más
segura y duradera en el futuro, por lo tanto, insistieron en que la vida buena lo es en
cuanto se halla regulada por la autodisciplina. Sostenían que en el universo no hay
intervención de ningún Dios. El universo es infinito; la materia es eterna e
indestructible.

Del siglo V al XI, plantea Camps (1988), hay como un vacío en las historias de las
ideas. Fueron épocas de ocupaciones, asentamiento de los invasores en el imperio
Romano, formación de un nuevo conocimiento con la asimilación de la cultura antigua
de Roma. Se fundaron las primeras universidades: Oxford, Cambridge, Paris, Cracovia,
entre otras. La ética estaba fundamentada en el acatamiento del estudio de las escrituras
sagradas, había que aprendérselas al pie de la letra, memorísticamente.

Posteriormente, el dominio de los principios religiosos, como pautas éticas durante la


escolástica, a mediados del siglo XI hasta el siglo XV, señala Rodríguez (1998), se
fortalecieron con Tomás de Aquino quien recoge todo el saber de sus tiempos, pero
adaptándolos a su dogmas religiosos, en las que sus doctrinas se han adecuado al
desarrollo de la ciencia contemporánea, por supuesto, sin desprenderse de su
fundamentación idealista religiosa.

A medida que la Iglesia medieval se hizo más poderosa, se desarrolló un modelo de


ética que aportaba el castigo para el pecado y la recompensa de la inmortalidad para
premiar la virtud. Las bondades más importantes eran la humildad, la continencia, la
benevolencia y la obediencia; la espiritualidad, o la bondad de espíritu, era
indispensable para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas como las malas, fueron
clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de penitencia temporal como
expiación de los pecados. Durante el renacimiento, la influencia de las creencias
y prácticas éticas cristianas disminuyeron.
La Reforma protestante provocó un retorno general a los principios básicos dentro de la
tradición cristiana, cambiando el énfasis puesto en algunas ideas e introduciendo otras
nuevas. Al cristiano se le exige una conducta moral o la realización de actos buenos,
pero la justificación, o la salvación, viene sólo por la fe. Posteriormente, durante la
Reforma la responsabilidad individual se consideró más importante que la obediencia a
la autoridad o a la tradición y ya para el siglo XX, se asumen las teorías del
existencialismo, en la que predomina el interés por la elección ética individual.

Sin embargo cabe destacar la posición de algunos filósofos modernos que no aceptan
ninguna de las religiones tradicionales, el filósofo alemán Martin Heidegger mantenía
que no existe ningún Dios, aunque alguno puede surgir en el futuro. Los seres humanos,
por lo tanto, se hallan solos en el Universo y tienen que adoptar y asumir sus decisiones
éticas en la conciencia constante de la muerte.
El filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre razonó su agnosticismo, resaltó la
heideggeriana conciencia de la muerte. Sartre mantuvo que los individuos tienen la
responsabilidad ética de comprometerse en las actividades sociales y políticas de su
tiempo. El supuesto conflicto sobre la existencia de un Dios omnipresente, no revestía
ningún sentido de trascendencia para el individuo, pues en nada afectaba a su
compromiso con la libertad personal.

Por otro lado, Cortina A (1996), señala, “la ética como aquella parte de la filosofía que
se dedica a la reflexión sobre lo moral”, y como un tipo de saber que intenta construirse
racionalmente, utilizando para ello, el rigor conceptual y los métodos de análisis y
explicación propios de la filosofía. Como reflexión sobre las cuestiones morales, la ética
pretende desplegar los conceptos y argumentos que permitan comprender la dimensión
moral de la persona humana. En cuanto a la dimensión moral, sin reducirla a sus
componentes psicológicos, sociológicos, económicos o de cualquier otro tipo, la ética
no ignora que tales factores condicionan de hecho el mundo moral.

Por otro lado, la citada autora plantea que una vez desplegados los conceptos y
argumentos pertinentes, se puede decir que la ética habrá conseguido dar razón del
fenómeno moral y dar cuenta, racionalmente, de la dimensión moral humana; de modo
que habremos crecido en saber acerca de nosotros mismos, y, por tanto, se habrá
alcanzado un mayor grado de libertad. En definitiva, filosofar es una acción del
pensamiento que permite encontrar sentido a lo que somos, hacemos y buscamos para
calmar nuestras ansias de libertad.
Otro autor como Bilbeny (1992), indica que “la ética propone el estudio de un cierto
tipo de acción humana normativa a la que se llama acción moral y el objeto es averiguar
la validez de sus preceptos y privilegios”. De su concepto hace algunas aclaratorias,
entre las cuales plantea: la “normativa no debe aceptarse en el sentido de meramente
reglada o reglamentada”, de esa clase de acción se ocupan ya, por ejemplo, las ciencias
jurídicas o la psicología social. La acción normativa que atañe al filósofo moral, es
aquella cuyos principios y preceptos constituyen los únicos móviles de esta acción
normativa que merece en exclusiva el calificativo de moral.
La ética, pues, en su generalidad práctica, contiene un saber por el que puede orientarse
la reflexión de cada uno al bien y al mal, a acciones buenas o malas. Ella puede, en
concreto, caracterizar una obra como hábito bueno y entonces habla de virtud o
conceder como trasgresión del bien una idea ética a pesar que esté vigente. En el ámbito
académico filosófico y en parte derivados de las definiciones propuestas, el término
“ética” se utiliza para referirse a la filosofía moral, a la moral pensada, mientras que se
usa el término “moral” para referirse a los distintos códigos morales concretos que
encierran lo vivido. Esta distinción es útil, pues se trata de dos niveles de reflexión
diferentes, de pensamiento y lenguaje acerca de la acción moral.
Este abordaje de lo moral y de la ética, hace necesario analizarlos desde los diferentes
significados que las palabras ética y moral tienen en el lenguaje común, y el “saber
ético” y su diferencia con otros saberes, para lo cual la ética se ha visto en la necesidad
de apoyarse en otras ciencias o disciplinas tales como la psicología, la sociología,
medicina, economía, politología, esta concreción de la ética es lo que la hace una
disciplina práctica.
Si “la ética es un tipo de saber…” es porque hay varios saberes. Hortal (1994), indica
que una forma de caracterizar los saberes y las ciencias es definirlo por su objeto de
estudio. El objeto de estudio de la ética es la moral, referida a lo que los hombres hacen
o dejan de hacer para vivir humanamente. Se hace interesante conocer que dos ciencias
o saberes pueden tener muy bien un mismo objeto de estudio (objeto material). Así,
indica el mismo autor que la psicología y la ética estudian la conducta humana y, sin
embargo, las dos constituyen saberes distintos, si cada una enfoca su objeto (la conducta
humana) bajo un determinado aspecto (objeto formal), lo importante es conocer el
objeto material y formal de las distintas ciencias y saberes. Cabe destacar, que el
hombre, como objeto material.
http://www.redalyc.org/pdf/993/99318750010.pdf
DEONTOLOGÍA

ÉTICA PARA NUESTRO TIEMPO Y DERECHOS HUMANOS


CAPITULO II

Ilustraciones adecuadas a los temas del curso( diagramas, fotos, dibujos, recortes,
noticias con su respectivo comentario)
CAPITULO III

Glosario Personal

20 palabras
CONCLUSIONES
RECOMENDACIONES
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS