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DINÁMICA DE GRUPOS Y

AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL
Perspectivas teóricas y ejercicios prácticos
© Jesús M. Canto Ortiz y Verónica Montilla Berbel
© Ediciones Aljibe, S.L., 2008
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Jesús M. Canto Ortiz
Verónica Montilla Berbel

DINÁMICA DE GRUPOS Y
AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL
Perspectivas teóricas y ejercicios prácticos

EDICIONES
AL J I B E
A Mayka,
por iluminar cada día
el lado oscuro de mi corazón.
JMCO

A todas las personas que forman y han formado parte de mi vida


pues gracias a ellas he crecido como persona y muy especialmente
a mis padres pues ellos me han dedicado su vida, a mi hermano por
haberme enseñado el verdadero sentido de la palabra “Encuentro”,
a mi cómplice y amante por dedicarme sus tomas de conciencia con
valentía, a mi maestro Jesús por dedicarme su paciencia y con¿anza
incondicional y, por supuesto, y principalmente a mis hijos pues me
hacen encontrarme con mi sombra día a día y me enseñan cómo vivir
en el Aquí y el Ahora.
VMB
“Somos el tiempo que nos queda”
José M. Caballero Bonald

“No es el lenguaje el que está en el hombre,


sino el hombre en el lenguaje”
Martin Buber

“Yo soy y tú eres. No estoy en el mundo


para colmar tus expectativas. Tú no estás
en el mundo para colmar las mías. Yo
estoy para ser yo mismo y vivir mi vida y
tú estás para ser tú mismo y vivir tu vida.
Si nos encontramos será hermoso. Si
no nos encontramos no habrá nada que
hacer”
F. Perl
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ............................................................... 13

CAPÍTULO I: DEFINICIÓN Y ORIGEN DE LA DINÁMI-


CA DE GRUPOS .................................................................... 21
1. Introducción ....................................................................... 21
2. Origen de la dinámica de grupos ....................................... 23
3. De¿nición de las técnicas de dinámica de grupos ............. 26

CAPÍTULO II: LOS GRUPOS T ......................................... 29


1. Introducción ....................................................................... 29
2. ¿Cómo funciona un grupo T? ............................................ 32
3. El papel del coordinador del grupo T ................................ 38
4. Objetivos de los grupos T .................................................. 39
5. Duración del grupo T ......................................................... 40
6. Di¿cultades y limitaciones de los grupos T ....................... 41

CAPÍTULO III: LA DINÁMICA DE GRUPOS DESDE LA


PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA ..................................... 43
1. Introducción ....................................................................... 43
2. La perspectiva teórica de W. R. Bion................................. 46
12 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

3. Las técnicas de dinámica de grupos en el Instituto Tavis-


tock de Relaciones Humanas ............................................. 47
4. Comparando la dinámica de grupos con la psicoterapia de
grupo desde una perspectiva psicoanalítica ....................... 51

CAPÍTULO IV: LA DINÁMICA DE GRUPOS EN LA PSI-


COLOGÍA HUMANISTA ...................................................... 53
1. Introducción ....................................................................... 53
2. Características de la Psicología Humanista ....................... 56
3. El grupo de encuentro ........................................................ 59
4. El papel del facilitador ....................................................... 66
5. Cambios producidos con los grupos de encuentro............. 68
6. A modo de resumen ........................................................... 70

CAPÍTULO V: EMOCIONES Y TOMA DE CONCIEN-


CIA. PRESENTACIÓN DE LAS DINÁMICAS GRUPALES
PARA CONSEGUIR LA AUTOCONCIENCIA EMOCIO-
NAL ........................................................................................ 73
1. Introducción ....................................................................... 73
2. Sobre las dinámicas ........................................................... 77
3. Presentación de las dinámicas............................................ 78

APÉNDICE: LA EXPRESIÓN CORPORAL EN LA DINÁ-


MICA DE GRUPOS: EL PAPEL DE LAS EMOCIONES .... 133

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .............................. 149


INTRODUCCIÓN

Aquella noche no salió de casa. Se sentía muy cansada y con


ganas de aclarar algunas ideas que desde hacía un tiempo le ronda-
ban por la cabeza y no la dejaban dormir como a ella le gustaba. Se
sentó en su sillón favorito, se preparó una cena muy ligera y se echó
una copa de buen vino. Esa noche no tenía ganas de ver la televisión,
tan sólo de escuchar música y ver su último álbum de fotos. Cuando
lo abrió por el principio no pudo reprimir una leve sonrisa al verse
como era años atrás, rodeada de familiares, amigos y alguna que
otra pareja.
S. era todavía una mujer joven, bastante joven. Pero hacía
unas cuantas semanas que sentía que su vida necesitaba un giro, un
momento de reÀexión para comprender lo que le había pasado esos
últimos años. S. no tenía pareja en esos instantes. Aunque no le había
ido mal con los hombres, tampoco se sentía muy satisfecha de las
numerosas relaciones que había mantenido, una detrás de otra, sin
apenas descanso entre ellas. Ella sentía que su vida iba muy depri-
sa y no quería seguir con esa sensación que iba desde el vértigo al
deseo de huir, desde la ingravidez de la euforia hasta la pesadez del
más in¿nito cansancio. Pero es que en esa clase de la asignatura de
psicología de los grupos (S., aunque trabajaba en un hospital desde
hacía años, había iniciado los estudios de psicología), cuando vino
14 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

aquella psicóloga especialista en dinámica de grupos, invitada por


el profesor de la asignatura, en una de esas dinámicas grupales, apa-
rentemente sin trascendencia, la psicóloga dijo algo que se le había
quedado clavado en su cabeza y no podía olvidar.
La dinámica de grupos era muy simple, demasiado simple.
Había que elegir a una pareja entre los compañeros de clase para
hacer una de esas actividades que tanto les gustan a los psicólogos
y, sobre todo, a su profesor de psicología de los grupos. La actividad
¿nalizó y todos se fueron a sus asientos con una sonrisa en la comi-
sura de los labios. Y, justamente, en ese instante, V., la especialista en
dinámica de grupos, se dirigió una vez más a ellos y les dijo:

“Muy bien, ahora os podéis sentar. Pero os invito a que os


paréis un poco a reÀexionar sobre lo que ha sucedido. Cerrad
los ojos. ¿Qué tiene que ver esto con vuestra vida? A la hora
de elegir a vuestras parejas, ¿elegís o sois elegidos? ¿Os
conformáis con la elección? ¿Os dejáis llevar? ¿Qué deter-
mina vuestra elección? ¿Habéis luchado por ellas o la habéis
admitido por cercanía? ¿Qué características tienen en común
vuestras elecciones? ¿Cuántas veces habéis sido elegidos sin
quererlo y lo habéis consentido?”

V. dejó pasar unos segundos. El semblante de los alumnos


cambió de repente y se pusieron mucho más serios y siguieron con
otra dinámica de grupos. Al principio, S. no le dio ninguna impor-
tancia, pero el eco de esas preguntas desde esa tarde resonaba cons-
tantemente en su mente sin que ella quisiera.
Porque ahora que está viendo su álbum de fotos, S. se ha dado
cuenta de que siempre había elegido de la misma forma a sus parejas
y que no era ni tan fuerte ni tan racional como pensaba. Ella se creyó
más independiente de lo que lo era de verdad, menos apegada a sus
afectos y que controlaba mejor la inÀuencia del sexo y de la atrac-
ción sexual en sus elecciones de pareja y que podía disociar con más
facilidad amor y sexo (sexo y amor), cuando ello no había sido así
casi nunca. Se estaba dando cuenta de que muchas de sus decisiones
para emparejarse no habían sido tan premeditadas, sino que habían
seguido una secuencia que ella misma no controlaba y de la que
no era consciente: tras un Àechazo inicial, se había enamorado de
Introducción 15

hombres que apenas conocía pero que sin mucha di¿cultad entraban
a formar parte de su vida durante bastante tiempo. Si S. hubiera sido
consciente de esta secuencia que se repetía, que para ella no era tan
fácil disociar sexo y amor como pensaba, si se hubiera dado cuenta
antes, si hubiera tenido mayor claridad emocional, con toda seguri-
dad hubiera actuado de forma bien distinta. Porque cuando ella creía
buscar satisfacer un deseo, lo que buscaba también, sin saberlo, era
sobre todo afecto.
S. tuvo la experiencia fortuita de asistir a una clase de dinámi-
ca de grupos que le había sido útil para tomar conciencia de cierto as-
pecto de sí misma. A partir de ahora ella puede actuar de otra forma,
si quiere, y puede establecer otras estrategias de emparejamiento que
no le provoquen esa sensación de estar con un absoluto desconocido
cuando había pasado un cierto tiempo con él.
Este libro va a tratar de las dinámicas de grupos que sirven
para que nos demos cuenta, para que tomemos conciencia de nues-
tras emociones (pasadas, presentes y, por qué no, tal y como imagi-
namos que serán en el futuro1) y de las consecuencias de nuestros
actos, para aumentar la comunicación intra e interpersonal, esa co-
municación entre nuestros diversos “yo” que construimos a la largo
de nuestras múltiples relaciones. Porque dentro de los múltiples y
variados tipos de técnicas de dinámica de grupos que existen, hay
una gran variedad de técnicas que tienen estas funciones.
Son muchas las dinámicas de grupos que existen, muchos
sus ámbitos de aplicación, muchos sus posibles objetivos (Canto,
2000). Como una dinámica de grupo consiste en una experiencia
grupal con la cual un individuo y/o el propio grupo puede apren-
der algo a través de la experiencia, nos encontramos que pueden
aplicarse, entre otros, tanto en el ámbito educativo y en el ámbito
organizacional, como en el ámbito (psico)terapéutico en el sentido
más amplio del término. Es más, hay muchas dinámicas grupales
que quieren provocar cierta toma de conciencia a sus participantes
y se les informa a éstos desde el principio de que no están formando

1
Consúltese el libro de Daniel Gilbert (2006) “Tropezar con la felicidad” para comprender el
modo en que los seres humanos razonan cómo serán sus emociones en el futuro. Del mismo
modo que se producen distorsiones en el recuerdo y en la percepción, también cometemos
distorsiones cuando imaginamos las emociones que vamos a sentir en los acontecimientos
futuros.
16 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

parte de un grupo psicoterapéutico, ya que esta experiencia grupal


no tiene como ¿nalidad la eliminación de un síntoma o trastorno
psicológico.
Hace ya mucho tiempo que la psicología de los grupos fue
consciente de la importancia de las emociones en el funcionamiento
interno de los grupos (Canto, 1998). La psicología de corte más in-
dividualista ha tardado más tiempo en reconocer este hecho. Porque
si los conductistas enfatizaban la conducta y los cognitivistas se
centraban en las cogniciones, los psicólogos humanistas y los psi-
coanalistas se preocupan principalmente de las emociones. Entre los
primeros psicólogos interesados en la dinámica de grupos, muchos
de ellos eran de orientación psicoanalista y humanista, pero estas
corrientes se situaban mayoritariamente fuera del ámbito académico
y fueron perdiendo inÀuencia por la consolidación de planteamien-
tos teóricos confeccionados con métodos más objetivos dentro de la
propia psicología.
El análisis de las emociones ha suscitado en la última década
un interés cada vez más creciente (Fernández-Berrocal y Ramos,
2002). Las emociones son relativamente numerosas, variadas y com-
plejas (Ovejero, 2000). Cualquier emoción implica una experiencia
emocional (que con¿gura el sentimiento, esto es, la experiencia sub-
jetiva de la emoción) y un proceso emocional, que es parcialmente
no consciente, y que con¿gura el conjunto de todos los elementos
que intervienen en la gestión emocional, incluida la experiencia
emocional. Las emociones cumplen una serie de funciones (adapta-
tiva, social y motivacional), que es lo que las hace útiles y bene¿cio-
sas para las personas que las experimentan (Reeve, 1994). En el ser
humano, pues, es evidente que las emociones cumplen una función
social, que se puede detectar tanto en las emociones básicas como
en las emociones sociales. Es más, la experiencia misma emocional
transcurre en un contexto social que se constituye en parte de la ex-
periencia. Schachter y Singer (1962) ya destacaron el componente
social del estado emocional y sostuvieron que las emociones resul-
tan de la interacción de un estado ¿siológico y de ciertos factores
cognitivos producidos en un contexto relacional determinado.
Las emociones, de hecho, son al mismo tiempo una experien-
cia somática, cognitiva, social y cultural. Hay emociones básicas, ya
descritas por Darwin (1872), que tienen un carácter universal; otras,
Introducción 17

sin embargo, tienen un carácter más ligado al aprendizaje y a la cultu-


ra. Pero, siendo así, todas pueden ser fácilmente inÀuenciadas por el
contexto cultural y todas adquieren su signi¿cación real en situaciones
interpersonales. La complejidad de la emociones en el ser humano
queda reÀejada en la riqueza existente de las expresiones lingüísticas
para nombrarlas (y constituirlas), así como en la diferencia que existe
en los distintos idiomas para hacer referencia a los distintos estados
emocionales (Marina y López Penas, 1999). De ahí que conocer y
comprender las emociones que se experimentan a lo largo de cualquier
período vital no resulta fácil en ocasiones para muchas personas que
no disciernen bien cuáles son sus emociones y cómo manejarlas.
Las investigaciones sobre inteligencia emocional han resalta-
do que las personas con un nivel óptimo de inteligencia emocional
poseen un mejor ajuste psicológico y un mayor bienestar emocional.
Cada vez en nuestra sociedad es mayor el porcentaje de personas que
padecen altos niveles de ansiedad, estrés y trastornos mentales. Los
modelos más conocidos e inÀuyentes sobre inteligencia emocional
son el de Goleman (1997)2 y el de Mayer y Salovey (1997). Partien-
do de este último, Mayer y Salovey de¿nen la inteligencia emocio-
nal como la habilidad de las personas para percibir, usar, comprender
y mejorar las emociones. Para estos investigadores la inteligencia
emocional implica cuatro componentes:
• Percepción y expresión emocional: reconocer de forma
consciente nuestras emociones, identi¿car qué sentimos y
ser capaces de darle una etiqueta verbal y una expresión
emocional adecuada.
• Facilitación emocional: capacidad para generar sentimien-
tos que faciliten el pensamiento.

2
Goleman (1997) presentó su propio modelo de inteligencia emocional. Para Goleman la
inteligencia emocional estaría compuesta de las siguientes habilidades: conciencia de uno
mismo, autogestión, conciencia social y capacidades sociales o gestión de las relaciones. Re-
cientemente, Goleman (2006) ha presentado, a su vez, un nuevo modelo, ahora denominado
de inteligencia social, que estaría compuesto por la conciencia social (empatía primordial,
sintonía, exactitud empática y cognición social) y por la aptitud social (sincronía, presen-
tación de uno mismo, inÀuencia e interés por los demás). Este autor considera, por lo tanto,
que la conciencia social y las capacidades sociales formarían parte también de la inteligencia
emocional, quedando de este modo ciertas habilidades de la inteligencia social relacionadas
con la inteligencia emocional. Que ambos tipos de inteligencia estén relacionadas no es de
extrañar ya que las emociones son eminentemente sociales, siendo las relaciones sociales las
que movilizan nuestras emociones.
18 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

• Comprensión emocional: integrar lo que sentimos dentro de


nuestro pensamiento y saber considerar la complejidad de
los cambios emocionales.
• Regulación emocional: dirigir y mejorar de forma e¿caz las
emociones tanto positivas como negativas.
La inteligencia emocional es un constructo psicológico que
indica el grado de atención que los individuos prestan a sus sen-
timientos, la claridad con la que los experimentan y sus creencias
sobre cómo minimizar estados emocionales negativos y maximizar y
prolongar los estamos emocionales positivos. Además, la inteligen-
cia emocional incluye diferentes capacidades como la percepción,
expresión y evaluación emocional, la facilitación emocional, el co-
nocimiento emocional y la regulación de las emociones. La persona
que posee estas habilidades es considera una persona bien ajustada
y emocionalmente hábil, mientras que la persona que no las posee
puede presentar un deterioro en el funcionamiento social y emocio-
nal. Las personas que pueden percibir correctamente las emociones
pueden conocer sus propias emociones y generalmente ser capaces
de aceptar sus experiencias internas, al mismo tiempo que van a
ser más expresivas emocionalmente y van a presentar una mayor
empatía emocional hacia los demás. El mayor ajuste emocional lo
poseen aquellas personas que puntúan alto en claridad emocional y
en reparación emocional y que puntúan de forma media en atención
emocional.
Es muy posible que S. no tuviera una elevada claridad emo-
cional en torno al papel que desempeñaban sus emociones a la hora
de elegir pareja y que eso le llevara, en ocasiones, a tomar decisiones
precipitadas. Puede que confundiera sus sentimientos y emociones y
que hubiera optado inconscientemente por una estrategia de empare-
jamiento fundamentada en emociones poco claras para ella. Lo que
sí parece ser es que esta breve experiencia de dinámica de grupos le
ha servido para comenzar a darse cuenta de cómo había actuado a
lo largo de su vida. La forma de actuar que tenga S. en el futuro, tras
este descubrimiento, depende ahora de ella más que nunca.
El principal objetivo de este libro es exponer de forma siste-
mática algunas de las principales dinámicas de grupos que tienen
como ¿nalidad que las personas que las practican se den cuenta de
sus emociones, mejoren su comunicación intra e interpersonal y sean
Introducción 19

conscientes del efecto que su comportamiento tiene en los demás y


cómo son percibidas. Se analizarán y se expondrán los fundamentos
teóricos de las técnicas, sus características y sus funciones.
El libro consta de dos partes. En el capítulo I se hará un breve
recorrido histórico y se de¿nirá el concepto de dinámica de grupos.
En el capítulo II se expondrá una de las técnicas más signi¿cativas
creadas por Lewin, como fue el grupo T, en la que se percibe el inte-
rés que ya tenían los psicólogos sociales interesados por la dinámica
grupal para que las personas aumentaran su sensibilidad comuni-
cativa y fuesen conscientes de sus emociones. En el capítulo III se
presenta la perspectiva psicoanalítica, tal como fue planteada por
Bion en Gran Bretaña, y su enfoque particular de la dinámica grupal
que dio lugar a técnicas grupales ampliamente utilizadas en el ámbi-
to organizacional, destinadas a hacer consciente, primordialmente,
las formas en las que los individuos se relacionan con las ¿guras de
autoridad. En el capítulo IV se prestará atención a las aportaciones
llevadas a cabo por la psicología humanista, que supusieron un
cambio de énfasis bastante importante, ya que contrariamente a la
perspectiva psicosocial de los grupos T lewinianos, orientados hacia
“las relaciones humanas” en el campo organizacional o comunitario,
los psicólogos humanistas interesados por los grupos, como C. R.
Rogers entre otros, dieron paso a un enfoque más clínico centrado
en el desarrollo personal, que implicaría tal proceso que las personas
mejoraran su capacidad de experimentar sentimientos, emociones y
actitudes que no eran capaces, hasta ese momento, de advertir, de
tal modo que ya no tendría por qué ser necesariamente amenazadora
para el individuo. Estar más abierto a la experiencia implicaría estar
más atento a las relaciones con los otros y consigo mismo.
Para los psicólogos humanistas, tal como a¿rma Stevens
(1976), “es muchísimo más útil sencillamente tomar más conciencia
–dándose cuenta de cómo está ahora uno mismo– que tratar de cam-
biar, o detener, o incluso evitar, algo que hay en mí pero no me gusta.
Cuando uno de verdad se pone en contacto con su propia vivencia,
descubre que el cambio se produce por sí sólo, sin esfuerzo ni plani-
¿cación” (p. 18). Ser consciente de los sentimientos y emociones es
el mecanismo que nos permite otorgar signi¿cado a la experiencia.
El proceso de darse cuenta es un proceso selectivo que nos permite
enfocar una determinada emoción. Para los psicólogos humanistas,
20 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

el grupo, con sus dinámicas, es el contexto por excelencia adecuado


para potenciar este nivel emocional.
En el capítulo V comienza la segunda parte del libro. Se ex-
pone un breve resumen de las bases teóricas que han inspirado la
mayoría de las dinámicas de grupos que se exponen en este libro.
Ciertos ejercicios con grupos que tienen como ¿nalidad adquirir
autoconsciencia emocional hunden sus raíces en la perspectiva
humanista y, más concretamente, en la psicoterapia de la gestalt.
Independientemente de la orientación teórica que se asuma, hay
toda una serie de dinámicas que pueden ser útiles al coordinador de
grupo. Asumir los planteamientos teóricos gestaltistas hace que la
labor del coordinador tenga una ¿nalidad psicoterapéutica, por lo
que la formación en este campo debe ser una exigencia para obtener
los máximos resultados cuando se aplican tales técnicas de forma
sistemática y con ¿nes terapéuticos.
Las dinámicas de este libro pueden ser utilizadas de distintas
formas. Si el lector comparte las bases teóricas que hay detrás de
muchas de las dinámicas (tal y como se expone en el capítulo V),
es muy probable que las utilice de forma secuenciada y encadenada
con un ¿n psicoterapéutico. Pero esto es tan sólo una de las posibili-
dades. Otra opción es escoger las técnicas que se estimen oportunas
para provocar un efecto determinado en el ámbito emocional de los
miembros del grupo. Sea cual fuere la opción elegida, este libro pue-
de constituirse en una herramienta muy útil para los profesionales
interesados por la dinámica de grupos que desean provocar algún
grado de autoconciencia emocional en los participantes.
Para concluir, en un apéndice se expondrán algunas técnicas
grupales que, desarrolladas en el ámbito de la expresión corporal,
son utilizadas por muchos profesionales para conseguir en los parti-
cipantes un aumento de su autoconciencia emocional.
CAPÍTULO I

DEFINICIÓN Y ORIGEN
DE LA DINÁMICA DE GRUPOS

1. INTRODUCCIÓN

Observar el comportamiento del ser humano y comprenderlo


resulta un reto apasionante. Son muchas las disciplinas cientí¿cas
que se dedican a este propósito y muchos los modelos teóricos de-
sarrollados para este ¿n. La psicología ha conseguido importantes
avances en la comprensión del comportamiento del ser humano.
Como vivimos en grupos, como pasamos la mayor parte de nuestras
vidas en grupos, como los hechos más signi¿cativos tienen lugar en
grupos, la psicología les ha prestado una atención especial (Canto,
1998). Es un hecho que la psicología de los grupos y otras ciencias
sociales han analizado la realidad grupal y han pretendido responder
a muchas cuestiones que nos plantea. Como a¿rmaban Cartwright
y Zander (1971), como los grupos son inevitables y movilizan fuer-
zas poderosas que producen efectos de suma importancia en los
individuos que los forman, pudiendo provocar consecuencias tanto
positivas como negativas, la correcta comprensión de la dinámica de
grupo hace posible que las consecuencias deseables de los grupos
puedan deliberadamente lograrse.
Si consideramos que la mayor parte de nuestra vida transcurre
entre la familia, los amigos, la pareja y los compañeros, nos daremos
cuenta de que el grupo es consustancial al ser humano; que la socia-
22 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

lización depende de la inÀuencia de los grupos en los que interviene


cada ser humano y que la sociedad impregna a través de los grupos
a los individuos. El grupo, pues, conforma al individuo, del mismo
modo que los individuos conforman al grupo. De hecho, no se po-
dría entender al ser humano sin conocer la naturaleza de los grupos.
Por todo ello, el interés que han suscitado los grupos en las ciencias
sociales ha sido enorme. La propia psicología social, a través de la
psicología de los grupos, ha realizado esfuerzos importantes. Este
interés se ha plasmado en el desarrollo teórico, en el análisis de sus
procesos y estructura y en el desarrollo de técnicas y procedimientos
grupales de intervención (Canto, 2000).
El ámbito de la psicología social dedicada al análisis de los
grupos ha sido la psicología de los grupos, denominada en muchas
ocasiones dinámica de grupos. De hecho la dinámica de grupos es
un campo interdisciplinar, donde no sólo intervienen psicólogos y
sociólogos, sino también otros cientí¿cos sociales como antropólo-
gos, pedagogos, trabajadores sociales, etc. (Forsyth, 2006). Además,
en el ámbito de la psicología no sólo intervienen los psicólogos
sociales, sino también los psicólogos clínicos, los psicólogos educa-
tivos, los psicólogos organizacionales, etc.
El término dinámica de grupos posee diversos sentidos que
deben ser tenidos en cuenta para saber en cada momento a lo que
estamos haciendo referencia:
a) En un sentido amplio, dinámica de grupos sería el conjun-
to de fenómenos que tienen lugar en los grupos.
b) También se ha utilizado este término para describir una
rama de la psicología, siendo sinónimos, como ya hemos
explicado, dinámica de grupos y psicología de los grupos.
c) Y, en tercer lugar, hace referencia a un conjunto de méto-
dos prácticos de trabajo con grupos.
Así, pues, bajo la expresión dinámica de grupos se hace re-
ferencia a los procesos que intervienen en los grupos, así como al
conjunto de técnicas que se aplican para intervenir en los mismos.
En la actualidad, con el término psicología de los grupos se hace re-
ferencia al conocimiento acumulado por la psicología social y otras
ciencias sociales dedicadas al estudio de los grupos, mientras que el
término dinámica de grupos queda más asociado a un conjunto de
técnicas aplicadas a los grupos. Sea como fuere, aún cuando se haga
De¿nición y origen de la dinámica de grupos 23

referencia tan sólo a los aspectos más técnicos, los fundamentos


teóricos no deben ser olvidados cuando se identi¿que dinámica de
grupos con el empleo de una serie de técnicas grupales. Pero antes
de de¿nir lo que se entiende por dinámica de grupos desde una pers-
pectiva técnica, se hará un breve recorrido histórico y se expondrá
cómo surgió dicho ámbito.

2. ORIGEN DE LA DINAMICA DE GRUPOS3

Kurt Lewin es considerado el padre de la dinámica de grupos.


Pero Lewin fue inÀuido por J. L. Moreno, de tal forma que traspasó
su interés por la psicología de la personalidad a la psicología de
los grupos. La obra y la inÀuencia del J. L. Moreno es muy amplia
(González, 1995). Ya en 1936 Moreno utilizó el término dinámica de
grupos para de¿nir la sociometría. Moreno fue pionero en el estudio
de los pequeños grupos y una ¿gura excepcional en la aplicación
de las técnicas grupales; de hecho, fue quien acuñó la expresión
psicoterapia de grupo y el que utilizó el grupo con ¿nes psicotera-
péuticos. Por ello, Lewin no fue tanto el fundador de la dinámica de
grupos como su principal impulsor, tanto en el ámbito académico
como experimental. La labor desarrollada tanto por Moreno como
por Lewin fue tan importante que, en los años 30 del siglo XX, di-
siparon las dudas sobre la existencia de los grupos4 desde un punto
de vista psicológico.
El avance de las ciencias sociales se concretizó en este ám-
bito en la admisión de la realidad psicológica de los grupos y en el
desarrollo de las técnicas de investigación (la sociometría, la expe-
rimentación de la conducta individual en grupos y la observación
controlada de la interacción social). El estado de la ciencia junto a las
peculiaridades de una sociedad como la norteamericana en los años
30 del siglo XX propiciaron que se tuviese una con¿anza muy im-

3
Parte del contenido de este punto es un resumen del capítulo del libro J. M. Canto
(2000). Dinámica de grupos. Aspectos técnicos, ámbitos de intervención y funda-
mentos teóricos. Málaga: Aljibe.
4
A la psicología le costó admitir la realidad psicológica de los grupos. Autores tan
importantes como Lewin, Moreno, Asch y Sherif, entre otros, realizaron investiga-
ciones que demostraron la entidad psicológica de los grupos.
24 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

portante en la función de las ciencias para la solución de problemas


que se les planteaban a una sociedad industrial tan dinámica como
la de los EE. UU., sacudida por fuertes desarrollos y avances, como
también por los avatares de las guerras mundiales. Además del apo-
yo prestado por la sociedad norteamericana, el surgimiento en este
país de ciertas profesiones en el campo de la psicoterapia de grupo,
la educación, el trabajo en grupos sociales y en la administración
requería un conocimiento sistemático de los procesos y estructuras
que tenían lugar en los grupos.
Hacia ¿nales de los años 30 y principios de lo 40 del siglo XX,
la dinámica de grupos se consolidó de la mano de Lewin. Este investi-
gador comenzó a desarrollar una cierta ¿losofía de la dirección y con-
ducción de grupos, ciertas técnicas de trabajo y formación y un con-
junto de conocimientos sobre la naturaleza de los grupos. La dinámica
de grupos tiene unas fuertes connotaciones ideológicas, al vincularse
con los valores democráticos, al poner énfasis en el liderazgo partici-
pativo, en la participación ciudadana y en el trabajo cooperativo. De
hecho, los grupos se percibieron como un medio de defensa de los
individuos frente a los poderes establecidos. Esta característica tuvo
mucho que ver con el momento histórico cuando comenzó el desa-
rrollo de la dinámica de grupos, al coincidir con el surgimiento de los
movimientos totalitarios y con el triunfo de las democracias tras la II
Guerra Mundial en ciertos países desarrollados.
Los laboratorios de dinámica de grupos aparecieron en EE.
UU. una vez que ¿nalizó la II Guerra Mundial. En 1945 Lewin
fundó el Research Center for Group Dynamics en el Massachussets
Institute of Tecnology, que tenía como objetivo el estudio de las re-
laciones humanas. Un año después se creó, en estrecha colaboración
con el anterior centro, el National Training Laboratory in Group
Development, que años más tarde se denominó National Training
Laboratory. Tenía como ¿nalidad el entrenamiento intensivo de pro-
fesionales que deseaban aumentar su conocimiento sobre la dinámi-
ca de grupos y, principalmente, desarrollar habilidades de dirección
y coordinación de grupos.
En 1950, tras la muerte de Lewin en 1947, el movimiento de
la dinámica de grupos sufrió una importante escisión que lo alejaría
de las pautas señaladas por Lewin. La separación entre el Research
Center for Group Dynamics y el National Training Laboratory fue
De¿nición y origen de la dinámica de grupos 25

un hecho. Este último centro cambió de nombre y la sede la trasladó


de Bethel (Maine) a Esalen (California). El énfasis ya no se pondría
en las propiedades del grupo como unidad de análisis, sino en el
desarrollo personal y en el énfasis de las relaciones interpersonales,
siendo el marco dominante la psicología humanista. En psicoterapia,
cualquier orientación teórica (ya fuese psicodinámica, humanista,
conductual, cognitiva...) sucumbió al ímpetu de la dinámica de
grupos desarrollando procedimientos psicoterapéuticos grupales
(Corey, 1995).
Como veremos en el capítulo II, los Grupos T fueron con toda
probabilidad el mejor representante de todo lo que fue el movimien-
to de la dinámica de grupos. En junio de 1947 tuvo lugar en Bethel
el primer seminario experimental de los Grupos T. Se experimentó
un nuevo método de formación para las relaciones humanas que
podía llegar a modi¿car en profundidad las actitudes y emociones
del participante.
Aquellos profesionales que recurren a la dinámica de grupos
de¿enden y asumen que el grupo transforma a sus integrantes, pu-
diendo tener una serie de efectos (Cirigliano y Villaverde, 1966):
• Efecto terapéutico (o de ayuda): todo grupo puede propor-
cionar a sus miembros la posibilidad de desarrollar ciertas
capacidades y superar determinados problemas.
• Efecto psicoterapéutico: los grupos pueden ser utilizados
como instrumentos a través de los cuales tiene lugar la psi-
coterapia de grupo.
• Efecto educativo: los grupos pueden ser empleados con el
¿n expreso de aprender. Los grupos no sólo pueden resolver
problemas o tomar decisiones, sino que también pueden ser
utilizados como instrumentos educativos.
La dinámica de grupos, pues, posee una elevada dosis de apli-
cabilidad, como sería en la dirección de reuniones de grupos peque-
ños, en selección de personal, en pedagogía activa, en psicoterapia
de grupo, en los grupos de apoyo, en la utilización como método para
provocar el despertar emocional, etc. Algunas de estas aplicaciones
pueden ser de carácter simple y super¿cial, como puede ser el uso de
técnicas grupales para mejorar el clima social, la productividad y el
aprendizaje de determinados grupos (véase Canto, 2000). Otras si-
tuaciones pueden llegar a reclamar el empleo de ciertas técnicas para
26 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

la integración profunda de los miembros de un cierto conocimiento


sobre ellos mismos provocado por la situación grupal.

3. DEFINICIÓN DE LAS TÉCNICAS DE DINÁMICA DE


GRUPOS

Los grupos son inevitables, existen en multitud de ámbitos y


cada grupo tiene su propia dinámica, su propio desarrollo y evolu-
ción. Como coordinadores o monitores de grupos podemos no inter-
venir y dejar que el grupo evolucione o podemos, por el contrario,
intervenir intencionadamente para provocar una serie de efectos
positivos y deseados en función de unos objetivos por los que se ha
constituido el grupo. Al optar por esta segunda opción, somos cons-
cientes de que existe todo un conjunto de técnicas grupales estanda-
rizadas destinadas a este ¿n. No importa el ámbito profesional en el
que desempeñemos nuestra labor (comunitario, educativo, laboral,
organizacional, psicoterapéutico...), cualquier coordinador o moni-
tor de grupo puede utilizar una serie de técnicas. Que elijamos una u
otra depende de todo un conjunto de factores, tales como:
• Los objetivos que se desean obtener.
• La madurez del grupo.
• El tamaño del grupo.
• Las características de los participantes.
• El tiempo real del que se dispone.
• La experiencia del coordinador del grupo.
Las técnicas grupales deben ser consideradas un medio para
conseguir un ¿n, nunca en ¿n en sí mismas, y que dependen de los
objetivos preestablecidos. Estos pueden ser muy variados, tales
como:
• Las técnicas grupales son una valiosa ayuda en la socializa-
ción e individualización de los miembros del grupo.
• Mejorar la aceptación del otro.
• Fomentar una actitud de responsabilidad.
Antons (1990) de¿ne las técnicas de dinámica de grupos
como “aquellas situaciones colectivas estructuradas, en las que a
través del coordinador de grupo se plantean problemas y conÀictos
simulados. La manipulación de estas situaciones-modelo impulsa a
los participantes a observarse a sí mismos y a sus modos de com-
De¿nición y origen de la dinámica de grupos 27

portamiento recíproco, gracias a lo cual llegan a conocerse tanto a


sí mismos como a los demás en nuevas formas de comportamiento.
De este modo se ilustran modos especí¿cos de comportamiento
colectivo, y en el sentido de un proceso integrado de aprendizaje
puede producirse además no sólo una asimilación cognoscitiva sino
también un cambio de comportamiento” (p. 11)5.
Núñez y Loscertales (1996; p. 61) de¿nen las técnicas de
dinámica de grupos como “situaciones puntuales o momentos tem-
porales de la vida del grupo en las que se plantean de forma estruc-
turada –de origen arti¿cial o real– un problema a resolver o, simple-
mente, una cierta actividad a realizar. Además, existen, o se marcan,
unos límites y unas condiciones. Por todo ello, se cuenta con unas
posibilidades de acción y unos recursos concretos previamente de-
terminados y conocidos”. En suma, las técnicas de grupo son formas
de organizar la actividad del grupo, considerando los conocimientos
que aportan la teoría de la dinámica de grupo.
Cuando el coordinador del grupo opta por una técnica grupal
lo que está haciendo es poner en práctica formas de conducta colec-
tivas. Estas serán objeto de análisis por parte del grupo, propiciando
que la experiencia que ha tenido lugar origine una serie de apren-
dizajes que modi¿quen ciertos comportamientos, ciertos esquemas
cognitivos y potenciando determinadas emociones en cada miembro
del grupo. La mayor parte de las técnicas de dinámica de grupos son
vivencias grupales diseñadas previamente que pretenden propiciar
una determinada experiencia en los participantes, las cuales, tras el
análisis y reÀexión de lo que se ha vivido, sirven de entrenamiento
y de insight para un óptimo aprovechamiento de las habilidades
cognitivas, emocionales y conductuales de los miembros del grupo
que ha participado.
Las técnicas grupales no son juegos intrascendentales, pero
sí poseen un carecer lúdico en ocasiones, al adquirir un valor es-
pecí¿co de diversión que estimula la creatividad, cierta tensión y
dinamismo en los grupos. Los individuos se desligan de la situación
del momento y de forma más o menos lúdica desempeñan nuevos

5
A la de¿nición de Antons (1990) habría que añadirle que ese cambio comporta-
mental debería ser producido no sólo por una asimilación cognoscitiva sino por una
toma de conciencia emocional.
28 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

roles que les posibilitan nuevas identi¿caciones y nuevas formas de


interacción interpersonal. Con las técnicas grupales, los individuos
pueden:
• Conocerse mejor a sí mismos y a los demás.
• Conocer la dinámica y el funcionamiento de los grupos.
• Desarrollar la e¿cacia de las actividades grupales.
• Lograr la madurez del grupo y la de sus miembros.
La meta ¿nal de las técnicas de dinámica de grupos es aumen-
tar la madurez del grupo y la de sus integrantes.
Son muy numerosas las técnicas que existen en la dinámica de
los grupos. Las técnicas no deben ser consideradas de forma rígida
sino más bien Àexible. A partir de la situación, el coordinador del
grupo puede seleccionar la que estime oportuna y diseñar las modi-
¿caciones necesarias. Esta circunstancia amplía considerablemente
el listado de las técnicas, dando lugar a pequeñas variaciones de la
misma y a distintas denominaciones.
Hay ocasiones en las que el coordinador del grupo aplica
algunas técnicas con un objetivo especí¿co y concreto, como puede
ser, por ejemplo, que los miembros del grupo sean conscientes de
que en grupo se puede aumentar la creatividad o quizá el proceso de
cohesión grupal, etc. Pueden ser técnicas aplicadas con un carácter
relativamente puntual y pueden mezclarse con otras actividades y
tareas que no son de dinámica de grupos.
Sin embargo, en otras ocasiones nos encontramos con que
el coordinador del grupo es un psicólogo que, sin tener por qué
desempeñar un rol de psicoterapeuta necesariamente, participa
en él con una ¿nalidad más concreta: aumentar el autoconoci-
miento de los miembros del grupo, para que sean conscientes
de cómo sus emociones, sentimientos y pensamientos les están
inÀuyendo sin que apenas sean muy consciente de ello. Estas
técnicas grupales poseen con frecuencia una naturaleza especial,
al estar muchas de ellas inspiradas en ciertas corrientes teóricas
psicológicas, que tienen como ¿n producir y provocar insight en
los participantes.
CAPÍTULO II

LOS GRUPOS T

“Cuando se enfrenta a los miembros de un grupo con la


realidad de su propia conducta y sus efectos en los demás, de
una manera más o menos objetiva y, sobre todo, cuando se lo-
gra que los miembros de un grupo piensen y acepten de modo
no defensivo los datos que se les proporcionan, se les lleva a
lograr un profundo y signi¿cativo conocimiento de sí mismos,
de cómo reaccionan los demás ante ellos y de la realidad del
grupo humano en general” (Benne, 1946).

“En sí, el Grupo T es una experiencia fundamentalmente


emocional” (Husenman, 1979).

1. INTRODUCCIÓN

Cuando la mayor parte de los psicólogos que querían hacer


de la psicología una disciplina cientí¿ca estaban investigando con
animales (palomas y ratas) para intentar establecer, según ellos,
ciertos principios que regirían el comportamiento humano, Kurt
Lewin trabajaba ya en entre 1939 y 1940 con sujetos humanos en sus
famosas investigaciones sobre los estilos de liderazgo y aplicaba el
método experimental a los grupos humanos. Lewin, junto con otros
psicólogos gestaltistas y junto con Moreno, demostró la realidad
30 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

psicológica de los grupos y desarrolló un marco teórico y diversas


técnicas grupales. Al ser Lewin un psicólogo gestaltista, al desarro-
llar la teoría de campo (Gómez y Canto, 1997) y al sostener que cada
objeto queda de¿nido de una forma determinada por el contexto total
en el que está incluido, explicaba también la conducta individual a
partir de la estructura que establece una persona y su medio ambiente
en un momento determinado. Cada estructura es un campo dinámi-
co, un sistema de fuerzas en equilibrio constante. Lewin partió de la
idea de que el grupo debe ser considerado como un lugar en el que
las personas constituyen singularidades como fuerzas que se inÀu-
yen mutuamente. El campo o espacio vital comprendería todas las
inÀuencias afectivas e intelectuales que afectarían a una conducta
concreta en un momento determinado. En el grupo el individuo sería
tan sólo una pequeña parte de un sistema constituido por las normas
grupales, el tipo de liderazgo, los roles, etc.
Cuando observamos con detenimiento la técnica grupal de-
nominada grupo T, es fácil constatar la profundidad y el calado que
supuso tal descubrimiento. Era verano, hacía poco tiempo que había
¿nalizado la Segunda Guerra Mundial y las ciencias estaban expe-
rimentando un impulso muy importante en EE. UU. La psicología
y la sociología, ciencias relativamente nuevas, comenzaron a atraer
la atención de ciertas instituciones que querían contribuir a su desa-
rrollo. Como ya hemos comentado, se fundó el Research Center for
Group Dynamics en el MIT, dirigido por Lewin.
Lewin y su equipo de investigadores organizaron un semina-
rio dirigido a enseñantes, funcionarios públicos y personas intere-
sadas en las ciencias sociales. Este seminario tenía como objetivo
analizar las posibilidades de los pequeños grupos como posibles
instrumentos de cambio personal y social, siendo conscientes de que
los grupos podrían ser un medio e¿caz para solucionar importantes
problemas de la sociedad. El seminario estaba constituido de la si-
guiente forma:
a) En primer lugar, el equipo de investigadores.
b) En segundo lugar, el equipo de monitores.
c) Y, en tercer lugar, los participantes: 50 personas, en su
mayor parte profesores, que se dividían en tres grupos
dirigidos por los monitores.
La ¿nalidad del seminario era doble:
Los grupos T 31

a) Formar equipos de mediadores para resolver los conÀictos


racionales.
b) Quería conseguir un mejor conocimiento de los fenómenos
de los grupos pequeños, para desarrollar técnicas para que
los grupos funcionaran más e¿cazmente.
Tras las sesiones diarias, el interés era tan elevado que el
equipo de investigadores y el equipo de monitores se reunían to-
das las noches para compartir y discutir sus observaciones. En un
ambiente relajado y distendido, cualquiera de los asistentes podía
expresar cualquier observación sobre lo que había sucedido a lo
largo del día.
En unas de estas reuniones nocturnas sucedió un aconteci-
miento que propició el origen de lo que se denominó grupo T. Una de
esas noches el grupo de investigadores y monitores estaban hablan-
do de lo que había sucedido ese día, cuando tres de los participantes,
que se acercaron al grupo para recoger sus cosas, al ver lo que se
estaba hablando, pidieron permiso para quedarse y Lewin lo autorizó
sin ningún género de dudas. Pero al poco tiempo, el grupo de inves-
tigadores y monitores se pusieron a hablar de unas de las personas
que había pedido permiso para quedarse. El monitor del grupo y un
investigador tenían opiniones divergentes sobre lo que había pasa-
do y cada uno dio su versión. Cuando esta persona, una muchacha
joven, oyó lo que se estaba hablando de ella no pudo contenerse y
dijo que las cosas que se decían de ella no eran exactamente así y
dio su propia versión. Lewin se interesó por este acontecimiento, que
volvió a repetirse varias veces en esa sesión.
Estas tres personas fueron invitadas a participar en la siguien-
te reunión nocturna, asistiendo al ¿nal todo el grupo de participan-
tes: 50 personas. Este acontecimiento se había convertido en lo más
signi¿cativo del día. Lewin y su equipo se dieron cuenta de que
allí había un nuevo y poderoso medio de aprendizaje y educación.
Un buen método para aprender sobre las relaciones humanas debía
consistir en que las personas se relacionaran en un grupo y reÀexio-
naran de forma más o menos inmediata sobre lo que había pasado
en el mismo.
Para el año siguiente, en 1947, Benne, Bradford y Lippitt, los
tres monitores, diseñaron sesiones de grupo inspiradas en la expe-
riencia anterior. En estas sesiones los grupos reÀexionaron sobre su
32 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

propia conducta, centrándose en los sucesos que habían tenido lugar


en el “aquí y ahora” de las sesiones grupales.
Lewin no pudo asistir a estas sesiones porque murió a prin-
cipios de 1947. Pero el interés por los grupos continúo gracias a
la labor realizada por sus colaboradores en el National Training
Laboratory (NTL), que se fundó ese mismo año. Los grupos que
se formaban en el NTL recibieron el nombre de BST-Groups, que
correspondían a las iniciales de Basic Skill Training. Eran grupos
cuyo objetivo era ejercitar las habilidades básicas consideradas ne-
cesarias para que el individuo funcionara en el grupo como agente
de cambio.

2. ¿COMO FUNCIONA UN GRUPO T?

Una de las técnicas más importantes en el ámbito de la diná-


mica de grupos ha sido el grupo T. Técnica que posee una antigüedad
de más de 50 años y que recibe nombres tan diversos tales como:
grupos de entrenamiento, grupos de encuentro o grupos de sensi-
bilización de la comunicación. La expresión grupo T proviene del
término inglés T-Group, abreviatura de “Training-Group”.6
El suceso azaroso que tuvo lugar en 1946 en las reuniones
nocturnas dirigidas por Lewin constituyó las bases que fundamen-
taron los grupos T. No es fácil de¿nir lo que es un grupo T. Como
nos recuerda Aronson (1975), los grupos T no son un grupo de
terapia, ya que no han sido diseñados para curar una enfermedad
mental7, ni son un seminario, ni tampoco un grupo donde el coor-
dinador desempeña un rol clásico de autoridad. No, los grupos T
no son nada de eso. Son un tipo de grupo que se caracteriza por

6
Existen diversos tipos de grupos T. Cuando se utiliza el término “grupo T” se hace
referencia a grupos que se centran principalmente en la conducta verbal y en los
que las discusiones del grupo se limitan casi exclusivamente al “aquí y al ahora”.
Se implantaron en la Costa Este de los EE. UU., en el NTL, en Bethel (Maine). Por
otra parte, el término “grupo de encuentro” se asocia a procedimientos dentro de lo
que se denominó “movimiento del potencial humano”, en el que muchas de las ac-
tividades que se realizan en el grupo incluyen a menudo prácticas no verbales como
movimientos corporales, masaje, etc. Estos grupos se implantaron principalmente
en la Costa Oeste de los EE. UU.
7
De hecho, aquellas personas con trastornos emocionales graves se les recomiendan
que no asistan a estos grupos.
Los grupos T 33

la forma tan peculiar en la que se produce el aprendizaje y por el


contenido de lo que se aprende.
En términos generales una persona aprende en un grupo T
cosas que tienen que ver consigo misma y sobre cómo se relaciona
y es percibida por otras personas del grupo. Aprende cómo le afecta
la conducta de los miembros del grupo y cómo su conducta afecta
al resto del grupo. Históricamente, los grupos T comenzaron como
un método para enseñar a las personas capacidades interpersonales,
para ser aplicadas tanto en el ámbito personal como profesional.
Desde hace más de 30 años, el énfasis se ha ido desplazando hacia
metas más personales, como son aprender a comprender los propios
sentimientos y los de los demás8. Husenman (1979) a¿rma que
esencialmente los grupos T movilizan emociones en las personas
que participan en ellos, enfrentándose a los miembros del grupo con
emociones nuevas y no tan nuevas, conocidas y casi desconocidas.
Quien participe en un grupo T debe ser plenamente consciente de
ello y sentirse preparado para ayudar al grupo en el esfuerzo y la
elaboración de esas emociones.
Lo que caracteriza al grupo T es la forma tan peculiar de
aprendizaje, el método. Un grupo T suele estar formado por un nú-
mero pequeño de personas (entre 8 y 10 personas) que se reúnen con
el propósito de aprender sobre “habilidades interpersonales”. Los
miembros del grupo asisten a la primera sesión con las expectativas
formadas de cómo debe funcionar el grupo: el coordinador o moni-
tor será el que lo dirige y ellos desempeñaran un rol subordinado.

8
Aronson (1975) resalta que los grupos T, además de ser una técnica grupal que da
la oportunidad de conseguir metas personales, también es útil para obtener metas de
carácter más general, tales como:
1) Desarrollar un espíritu de investigación, una propensión a examinar la propia
conducta y a experimentar con el papel de uno mismo en el mundo.
2) Percatarse de un número mayor de cosas acerca de un círculo más amplio de
personas.
3) Desarrollar mayor autenticidad en las relaciones interpersonales; sentirse más
libre para ser uno mismo y no sentirse forzado a representar un papel.
4) Desarrollar la capacidad para actuar de un modo cooperativo, en vez de actuar
de un modo autoritario.
5) Desarrollar una capacidad para resolver conÀictos y disputas mediante una solu-
ción de problemas y no a través de coacción o manipulación.
34 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Habría una serie de reglas y normas muy especí¿cas que regularán


el comportamiento de todos los miembros del grupo.
Pero el grupo T no funciona así. Los participantes se enfren-
tan a una situación totalmente informal. No hay plan a seguir y el
liderazgo del monitor es mínimo. Esta situación se enfrenta a las
expectativas que tienen los miembros del grupo sobre lo que debería
ser una situación de entrenamiento. Ello provoca una sensación de
desconcierto y frustración. Este tipo de falta de estructura proporcio-
na las bases para comenzar un grupo T, lo que, junto a una atmósfera
permisiva tolerada por el monitor, hace posible que los participantes
se expresen libremente.
En un grupo T aparentemente no hay nada que hacer. El coor-
dinador, con las instrucciones que proporciona al inicio de la primera
sesión, pretende crear un cierto vacío. Según López-Yarto (1997), un
grupo T podría comenzar de la manera siguiente, con estas palabras
del monitor:

“Este grupo va a ser durante todos estos días nuestro


pequeño grupo. Nos reuniremos bastantes veces al cabo del
día. Y lo que tenemos que hacer aquí es sencillamente rela-
cionarnos entre nosotros, ir, por así decirlo, haciendo nuestra
propia historia. Bueno, lo hacéis vosotros, porque yo no soy
un miembro más del grupo. Yo sólo intervendré cuando crea
necesario aclarar algún punto o decir alguna cosa que crea
va a ayudar al grupo en su marcha. Tenemos una hora y
cuarto” (p. 48).

Y a partir de ese instante el monitor guarda silencio. Y van


pasando los minutos y sigue el silencio por parte del monitor. Esta
situación hace aumentar la ansiedad de los participantes, que se mi-
ran extrañados, pidiendo alguna explicación al silencio del monitor.
Los participantes, pues, se encuentran en un grupo que no tiene
aparentemente ninguna tarea. Poco a poco la atención, de forma im-
perceptible, se centra en el proceso de relación entre unos y otros. No
es posible distraerse del grupo porque no hay a priori otra cosa que
hacer. Los personas que forman el grupo toman conciencia de que
van a estar algún tiempo (un ¿n de semana, unos cuantos días...) sin
agenda de trabajo y sin nadie que dirija al grupo. Pero poco a poco,
Los grupos T 35

los participantes van aprendiendo a prestar atención a los demás,


a escuchar, a escucharse, a captar matices en las palabras y en las
conductas que antes no eran objeto de atención.
El coordinador, tras una primera intervención con la que ha
explicado lo que van a hacer, lleva en silencio un buen rato. A pesar
de que vea impacientes a los miembros del grupo, no se inmuta.
Pero, ¿qué puede suceder para que un grupo T se ponga en marcha?
Aronson (1975) lo explica con este ejemplo:

“Los minutos pasan. Parecen horas. Los miembros del


grupo quizá se miren unos a otros o miren por la ventana. Por
lo general mirarán al instructor en busca de guía o dirección.
Pero el jefe no insinúa nada. Al cabo de unos minutos alguien
expresará quizá su incomodidad, que puede provocar una
respuesta o no. En última instancia, dentro de un grupo típico
alguien expresará su desagrado al instructor. ‘Me está har-
tando esto. Es una pérdida de tiempo. ¿Cómo es que no cum-
ple usted su cometido? ¿Por qué diablos le estamos pagando?
¿Por qué no nos dice usted qué debemos hacer?’. Puede ser
que la pregunta provoque un murmullo de aprobación, pero
quizá alguien más salte y pregunte a la primera persona por
qué le preocupa tanto una falta de dirección. ¿Acaso necesita
que alguien le diga lo que tiene que hacer? Y el grupo T está
en marcha”.

Los miembros de un grupo T perciben que se encuentran en


un grupo de naturaleza distinta a la habitual. La falta de estructura
ha provocado en ellos una determinada ansiedad que, junto con la
percepción de la atmósfera permisiva, se dan cuenta de que pueden
iniciar un proceso de aprendizaje propiciado por este clima de segu-
ridad psicológica. Esta falta de estructura, esta situación ambigua,
genera en las primeras sesiones un mínimo de cohesión grupal; de
hecho, esta cohesión se genera con la ¿nalidad inicial de defensa
contra esa ambigüedad. Es más, generará entre los miembros del
grupo relaciones empáticas y provocará un incremento de contacto
entre ellos.
Los participantes aprecian que sus mecanismos adaptativos
interpersonales que utilizan en contextos grupales no les son útiles
36 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

en el grupo T. En este grupo no les sirven ni su posición social, ni


sus símbolos externos, etc. Pero, además, aprecian que no es una
situación totalmente inmanejable, ya que a pesar de no existir en
el grupo una estructura protectora, tampoco existe una estructura
represora. La falta de estructura tiene funciones muy claras: rompe
los marcos de referencia tradicionales de cada miembro e impulsa al
grupo hacia una forma propia de expresión y de descubrimiento de
las relaciones humanas en función de su propia experiencia. En el
grupo T es posible asumir más riesgos sin peligro, se pueden ensayar
nuevas formas de actuación ante personas desconocidas y sin una
historia en común.
Pero, ¿cómo se produce este aprendizaje? El monitor invita a
los participantes a que se relacionen, ya que ellos aprenderán de sí
mismos y de los demás a través de las relaciones interpersonales que
se dan en el grupo T centradas en el “aquí y en el ahora”. El grupo
se basa fundamentalmente en la suposición de que las relaciones
interpersonales sólo pueden ser aprendidas de forma válida si es a
través de un proceso de participación activa. Pero, ¿cómo han de ser
esas relaciones para que ayuden a los miembros del grupo a mejorar
su comunicación intra e interpersonal?
Las personas que participan han de prestar atención a las
relaciones que mantienen con los demás miembros del grupo,
centrándose en el “aquí y en el ahora”, no en su historia pasada.
No tienen que explicar el tipo de personas que son, cómo fue su
infancia o cómo quieren que sea su futuro. Esa no es la cuestión.
Frente al enfoque “allá y entonces” en el que los participantes harían
referencias a lo que ocurrió, a lo que fue, por el contrario el enfoque
“aquí y ahora” se caracteriza por ser las relaciones presentes las que
proporcionan los datos para propiciar el cambio y el aprendizaje,
datos para aprender cómo soy, cómo me ven y cómo veo al resto de
los participantes. Como lo expresa Aronson (1975), la franqueza es
el aspecto fundamental de la conducta de un grupo T, una franqueza
no presionada, sino natural, sin excesos pero de un modo directo.
Así, los miembros de un grupo T comienzan a relacionarse
prestando atención a lo que está aconteciendo en el grupo en esos
instantes. Los interrogantes que se plantean durante el desarrollo del
grupo T se re¿eren a la conducta generada por los propios miembros
del grupo en el proceso de interacción social.
Los grupos T 37

En el grupo T se invita a los participantes a ser sinceros y a


serlo de forma inmediata. Cada miembro inÀuye y es inÀuido por-
que da y recibe feedback de forma inmediata. Cuando una persona
o grupo da feedback a otra persona lo que está haciendo es propor-
cionarle un tipo de comunicación que aporta datos sobre el impacto
o impresión que causa en los demás su comportamiento. A través
del feedback se pretende ayudar a otro a que se conozca mejor y
modi¿que o controle de manera adecuada su comportamiento. Es de
suma importancia que, desde el principio, los miembros del grupo
aprendan a utilizar de forma e¿caz el feedback.
La regla es bien sencilla. El monitor invita a los participantes
a expresar sus emociones cuando están interaccionando con los
otros miembros. El feedback, por lo tanto, no es de carácter evalua-
tivo (no hay que emitir evaluaciones u opiniones), sino de carácter
emocional: deben ser sinceros y expresar en voz alta la emoción
que le ha generado el comportamiento de su compañero/a. Este
tipo de feedback, expresado en términos de sentimientos, es mu-
cho más fácil de manejar y escuchar que el que se basa en juicios
y evaluaciones.
Los miembros de los grupos T con frecuencia tienen que en-
trenarse para proporcionar feedback efectivo9. Cuando una persona
(A) emite feedback que consiste en un juicio o evaluación (por ejem-
plo: “Eres estúpido y no te aguanto”), es invitado a que se esfuerce y
exprese lo que siente en relación al comportamiento que ha visto en
su compañero de grupo (B), hasta que lo consiga (por ejemplo: “Me
das envidia porque veo que tonteas con las mujeres”). Una opinión o
un juicio puede ser verdadero o falso, pero una emoción no. Cuando
una persona siente una emoción es verdad que lo está sintiendo.
Si se aplica el feedback de forma e¿caz, los individuos pueden
tomar conciencia de sus emociones y pueden ser conscientes de las

9
En Bethel se utilizaban ejercicios auxiliares denominados ejercicios de sensi-
bilización. Existían dos tipos de ejercicios: a) Ejercicios verbales (por ejemplo:
esceni¿caciones, cuestionarios, ejercicios de comunicación, etc.) y b) ejercicios no
verbales (por ejemplo: mantener la mirada, probar la propia con¿anza dejándose
caer en los brazos de los demás miembros del grupo, etc.). Estos ejercicios podían
ser utilizados en las primeras sesiones del grupo T teniendo como ¿nalidad, entre
otras, que las personas comenzaran a ser más conscientes de sus emociones.
38 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

emociones que generan en los demás, pudiendo comprender el efec-


to que tiene su comportamiento en los demás.
El grupo T insiste en un primer aspecto que conlleva la co-
municación intrapersonal: ser consciente de las emociones propias.
En nuestra vida cotidiana, quizá porque nos sentimos vulnerables,
no somos muy conscientes de nuestras emociones. Es más, aunque
a veces seamos relativamente conscientes porque no queremos que
los demás sepan lo que sentimos, la expresamos a través de com-
portamientos que resultan equívocos y son mal interpretados por los
demás. En los grupos T nos damos cuenta de lo fácil que resulta que
se den problemas de comunicación con nosotros mismos y con los
demás. El grupo T quiere que los participantes atiendan a sus senti-
mientos y emociones y los expresen a los demás.

3. EL PAPEL DEL COORDINADOR DEL GRUPO T

El coordinador o monitor es la única ¿gura dentro del grupo


con un rol formal y diferenciado. No es un psicoterapeuta ni un pro-
fesor. No ofrece interpretaciones profundas sobre la conducta de los
demás miembros del grupo. Sus sentimientos son tan importantes
como los de los demás. No se excluye del grupo, ni se oculta. No
mantiene una relación asimétrica con los miembros del grupo. Para
el coordinador o monitor, el grupo T siempre es una experiencia de
aprendizaje nueva.
El coordinador sirve de modelo. Enseña cómo hay que aplicar
el feedback. Su actitud y su conducta son la base sobre la que se de-
sarrolla un ambiente de apoyo mutuo. A veces debe intervenir para
evitar que un miembro del grupo sea herido.
Su rol no debe ser directivo, pero tiene que ser agente de cam-
bio, posibilitador de aprendizaje. Lo que se aprende debe surgir del
propio grupo y no del coordinador. Con el desarrollo del grupo T su
¿gura va perdiendo importancia, el grupo se hace autónomo y todos
intervienen en lo que se aprende.
Bradford, Benne y Gibb (1967) resumen las funciones de los
coordinadores de los grupos T con estas palabras:
• Ayudar a desarrollar un grupo cuyo propósito es aprender
a sensibilizarse, a comprender y adquirir las habilidades
necesarias en situaciones sociales.
Los grupos T 39

• Ayudar a remover barreras en el aprendizaje individual y en


el grupo.
• Ayudar al desarrollo de un clima en el cual pueda tener lugar
el aprendizaje, especialmente en lo que se re¿ere a conse-
guir una atmósfera de permisibilidad.
• Ayudar a utilizar métodos para averiguar lo que ocurre,
como forma de desarrollo grupal y de crecimiento indivi-
dual.
• Ayudar al grupo a aprender cómo internalizar, generalizar y
aplicar lo aprendido en otras situaciones.

4. OBJETIVOS DE LOS GRUPOS T

De forma más especí¿ca, son relativamente diversos los obje-


tivos de los grupos T. Husenman (1979) señala los siguientes:
• Insight o alguna variación de aprendizaje dirigido a incre-
mentar al autoconocimiento.
• Comprender las condiciones que inhiben o facilitan el fun-
cionamiento de un grupo.
• Comprender las relaciones interpersonales en el grupo.
• Desarrollar habilidades para diagnosticar la conducta indi-
vidual, grupal u organizacional.
Schein y Bennis (1965) distinguen los siguientes objetivos de
los grupos T, ya sea para la persona (para el yo), el rol y la organiza-
ción. Para el yo, el grupo T serviría para:
a) Aumentar la conciencia de las propias emociones y reac-
ciones, así como en lo que se re¿ere al impacto sobre los
demás.
b) Aumentar el conocimiento de las emociones y reacciones
de los demás y su impacto en sí mismo.
c) Aumentar el apercibimiento de la acción dinámica del
grupo.
d) Cambiar las actitudes hacía uno mismo, hacia los demás y
hacia el grupo.
e) Aumentar la competencia en las relaciones interpersonales.
En cuanto al rol en la organización:
f) Aumentar el apercibimiento del rol organizacional, de la
dinámica de la organización, de la dinámica de sistemas
40 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

sociales mayores y de la dinámica del proceso de cambio


en el rol, en pequeños grupos y en la organización.
g) Cambiar la actitud respecto al propio rol, al rol de los de-
más y a las relaciones de las organizaciones.
En relación a la organización:
h) Apercibimiento, cambio de actitud y aumento de la com-
petencia en relaciones interpersonales, relacionados con
problemas especí¿cos de la organización.
i) Progreso en la organización a través del entrenamiento en
relaciones entre grupos, más que entre individuos.

5. DURACIÓN DEL GRUPO T

¿Cuánto debe durar un grupo T? ¿Qué espacio temporal debe


existir entre las sesiones? ¿Deben aislarse del resto del mundo?
Muchos monitores de grupos T insisten en que el grupo debe desa-
rrollarse aislado de la vida cotidiana, con el ¿n de crear lo que se ha
llamado una “isla cultural”, libre de presiones familiares, laborales,
etc. Esto no es siempre posible y puede ser causa de una serie de
inconvenientes. Desde el punto de vista del aislamiento de los par-
ticipantes, se pueden distinguir cuatro tipos de grupos (Husenman,
1979):
a) Residencia total: los participantes se concentran en un
lugar hasta que dure la experiencia grupal, alejados por
completo del trabajo y de la familia.
b) Residencia parcial: los participantes abandonan el trabajo
pero no la vida familiar, de tal manera que asisten al grupo
y luego se van a casa.
c) No residencial a tiempo completo: el grupo T se desarrolla
durante las horas de trabajo y los participantes mantienen
el contexto del trabajo en determinados momentos.
d) No residencial a medio tiempo: los participantes trabajan
normalmente. Las sesiones se desarrollan en alguna hora
del día o algunas veces a la semana.
Según Husenman (1979) es recomendable una concentración
del aprendizaje. Los programas residenciales suelen durar de 3 días
a 3 semanas, en cambio los no residenciales abarcan entre 10 y 25
Los grupos T 41

sesiones. La duración de un grupo T está en función de los objetivos


establecidos y, sobre todo, de la experiencia de las personas que
plani¿can y dirigen las sesiones.

6. DIFICULTADES Y LIMITACIONES DE LOS GRUPOS T

En los grupos T se pueden distinguir una serie de barreras que


di¿cultan el aprendizaje (Husenman, 1979):
a) Puede existir una resistencia inicial en los participantes,
producto de las diferencias entre las expectativas que tie-
nen acerca de la experiencia grupal.
b) Puede surgir un conÀicto lógico entre los patrones de con-
ducta familiares y los nuevos marcos que se implantan en
el grupo T.
c) Por lo general los individuos no quieren o no saben reco-
nocer la necesidad de cambio en sus modos de conducta.
d) Dada la falta de seguridad personal que implica el grupo T,
suelen presentarse reacciones defensivas.
e) Los participantes no tienen experiencia en evaluar su pro-
pia conducta y la de los demás.
f) Las preconcepciones que tienen los participantes sobre
la “naturaleza humana” constituyen un obstáculo para el
aprendizaje, sobre todo si son erróneos o incompatibles
con el grupo T.
g) El aprendizaje se produce a través del apoyo entre pares de
iguales. Si no se ha generado una atmósfera de con¿anza
entre los miembros y este apoyo no se produce, resultará
muy difícil que el grupo encuentre una forma de lograr
intercambio adecuado.
h) Una barrera muy difícil de romper se crea cuando los parti-
cipantes no saben cómo aplicar lo que está ocurriendo en el
grupo T a su vida cotidiana. Esto produce una sensación de
no saber qué hacer o de estar perdiendo el tiempo en algo
que no lleva a nada.
No todas las personas están preparadas para participar en el
grupo T, ni es un tipo de grupo que sirva para todo. Hay una serie de
limitaciones (Husenman, 1979):
42 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

• Hay que considerar que el aprendizaje no se tiene por qué


dar simultáneamente en todo el grupo, ya que siempre habrá
individuos que aprendan más rápido que otros.
• El grupo T no es recomendable para las personas que pa-
dezcan algún tipo de trastorno neurótico de cierta gravedad.
Esta experiencia grupal puede desencadenar algún trastorno
neurótico latente. Además, la rigidez de ciertos mecanismos
de defensa pueden di¿cultar el aprendizaje anhelado con
este tipo de grupo.
• El proceso de cambio es a veces difícil de lograr debido a
que los hábitos adquiridos están muy consolidados.
• Los individuos entrenados en un grupo T se enfrentan, co-
múnmente, al problema de que una vez que regresan a su
medio habitual, se encuentran con obstáculos para aplicar
lo aprendido.
CAPÍTULO III

LA DINÁMICA DE GRUPOS DESDE


LA PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA

1. INTRODUCCIÓN

Mientras en EE. UU. fueron principalmente psicólogos so-


ciales los interesados en primer lugar por la dinámica de grupos, en
Europa, concretamente en Gran Bretaña, fueron psicoanalistas los
que manifestaron un gran interés por la dinámica de grupos. Tras el
fin de la Segunda Guerra Mundial, A. K. Rice, en 1945, organizó en
Inglaterra un grupo de formación compuesto por doce personas, con
el propósito de conocer la dinámica profunda de un grupo de traba-
jo. Tras esta primera experiencia que fue muy breve, Rice contactó
con Wilfred R. Bion, que trabajaba en la Clínica Tavistock de Lon-
dres, especializada en el tratamiento psiquiátrico pero con una gran
preocupación por la calidad de las relaciones entre los miembros del
personal de la clínica.
La perspectiva psicoanalítica tiene su origen en un contexto
clínico y ello se reflejó en el modo de trabajar y concebir la dinámica
de grupos. La labor de Rice y Bion se intensificó en los años 50 del
siglo pasado y crearon el Instituto Tavistock de Relaciones Huma-
nas. Este instituto mantuvo relaciones muy fluidas con sus colegas
44 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

norteamericanos del N. T. L., impartiendo cursillos en Bethel a prin-


cipios de los años 7010.
Con toda probabilidad la principal diferencia entre ambos
enfoques está en que asumen planteamientos teóricos distintos. El
Instituto de Tavistock, al ser de orientación psicoanalista y aplicar
el psicoanálisis a los grupos, se centró en los problemas de autori-
dad, en el modo en que las personas se enfrentan a la compleja rea-
lidad que implican las relaciones de liderazgo. Mientras en Bethel
en el grupo T la autoridad era reducida a la mínima expresión, en
Tavistock será el eje principal sobre el que girará toda la dinámica
grupal.
Comprender el porqué del interés de la autoridad por parte
de los psicoanalistas dedicados a la dinámica de grupos exige ex-
poner, aunque sea muy brevemente, las aportaciones de Sigmund
Freud al análisis de los grupos. La aplicación del psicoanálisis a los
fenómenos de la psicología colectiva supone observar, según Freud
(1921), cómo la constitución psíquica del ser humano determina los
fenómenos grupales y colectivos.
Cuando Freud (1921) analizó los fenómenos colectivos no
limitó su psicología colectiva a las muchedumbres callejeras, poco
estructuradas, sino que también se refería a los grupos, a las institu-
ciones (ejército e iglesia), a amplios conjuntos dispersos e, incluso, a
pueblos y naciones. Freud sostenía que la característica fundamental
de la psicología colectiva era el predominio de la afectividad sobre
las funciones reguladoras del yo, poniéndose de manifiesto que los
individuos que constituyen un grupo sufren un proceso regresivo.
Este proceso tiene como consecuencia que, en los grupos y en las
muchedumbres, se nivelen las diferencias personales y se dé un sen-
timiento de igualdad y de unidad entre sus miembros.
En cualquier grupo hay siempre un líder, del mismo modo
que, en el grupo más influyente para el ser humano como es la fami-
lia, hay siempre un proceso de liderazgo simbolizado por la figura

10
La influencia entre Bethel y Tavistock fue muy intensa y fluida. Ello se reflejó en
las herramientas de trabajo utilizadas en el Instituto Tavistock de Relaciones Huma-
nas. El Instituto creó una técnica equivalente al grupo T de Bethel, denominada “el
grupo de estudio”, integrada en “las reuniones”. El grupo de estudio recibió otras
denominaciones tales como: “laboratorio de relaciones grupales” y “seminarios de
relaciones interpersonales e intergrupales” (López-Yarto, 1997).
La dinámica de grupos desde la perspectiva psicoanalítica 45

del padre. Para el psicoanálisis hay un fuerte paralelismo y una


fuerte influencia entre la dinámica que rige las relaciones familiares
y las dinámicas grupales.
En un grupo siempre se da un proceso de regresión, que surge
cuando en éste emerge el inconsciente al desvanecerse la represión
por estar los individuos en una colectividad. Los elementos más
instintivos surgirían a flote y el líder se constituiría en el reflejo del
yo ideal de los miembros del grupo, en base a sentimientos sexuales
inhibidos hacia él. El líder, para mantener al grupo (o a la masa), se
vería obligado a querer a todos los miembros por igual. El proceso
que establecería un vínculo entre la regresión y la identificación de
los individuos con el líder sería la transferencia. Para Freud, el líder
sería aquel que centra el interés de los miembros del grupo, hallán-
dose éstos en dependencia respecto al líder e identificados entre
sí. Freud defiende la hipótesis de que el líder es al grupo lo que el
hipnotizador es al hipnotizado. El grupo, como las muchedumbres,
renuncian a sus funciones críticas y regresan a una especie de de-
pendencia infantil.
A partir de los planteamientos psicoanalíticos, los psicólogos
de Tavistock reproducen en las dinámicas grupales que llevan a cabo
los aspectos conflictivos del grupo. Asumen que el conflicto que se
da con la autoridad es el conflicto más importante en la dinámica
grupal y en la constitución de la personalidad del ser humano. Por
todo ello, el objetivo principal de los grupos formados en Tavistock
era proporcionar a los participantes una oportunidad única para
aprender sobre el liderazgo y para ponerse en contacto con los pro-
blemas de relación con la autoridad (Rice, 1977).
La aportación teórica más importante llevada a cabo en Ta-
vistock para la psicología de los grupos fue llevada a cabo por W. R.
Bion (1980), pionero en la aplicación del psicoanálisis a los grupos.
Como afirma González (1995), Bion ha sido uno de los autores más
carismáticos en la psicología de los grupos en Gran Bretaña y ha
resultado piedra angular para el desarrollo de esta disciplina en Eu-
ropa. Su importancia residió, además, en su enorme actividad para
extender la aplicación de las técnicas grupales a diversos y variados
contextos sociales. Veamos, a continuación, su aportación teórica
más importante.
46 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

2. LA PERSPECTIVA TEORICA DE W. R. BION

La Clínica Tavistock fue fundada en 1920 y Bion comenzó


a trabajar en ella en 1932. Fue psicoanalizado por M. Klein desde
1945 a 1953 y fue influenciado teóricamente por ella. Bion parte de
una concepción negativa del hecho grupal y social. Según este autor,
cuando un individuo entra a formar parte de un grupo sucumbe a un
proceso regresivo y se pone en contacto con la vida emocional del
grupo.
Según Bion (1980), el grupo no existe como realidad psi-
cológica, ya que sólo existirían agregados de individuos. Tan sólo
cuando un agregado de individuos está en un estado de regresión se
percibiría como “grupo”. De hecho, según Bion, el grupo no sería
más que una fantasía de los individuos en un estado regresivo11.
En cualquier grupo se darían simultáneamente dos tipos de
actividad mental: la del grupo de trabajo y la del grupo base. El
grupo de trabajo hace referencia a que cualquier grupo se reúne para
realizar cierta tarea y cada individuo que lo forma coopera en dicha
actividad de acuerdo con sus capacidades individuales. Se actuaría a
nivel racional y consciente y los miembros del grupo estarían orien-
tados hacia la consecución de la tarea asignada.
En el grupo de trabajo se da siempre una serie de impulsos
afectivos que emergen de forma irracional y que favorecen o dificul-
tan la realización de la tarea. Bion clasificó esta actividad emocional
en tres categorías diferenciadas o “supuestos básicos”, que corres-
ponden a la actualización en el grupo de fantasías primitivas movili-
zadas por la regresión. En cualquier grupo, sea el que sea, se darían
“los tres supuestos básicos”, pero sólo se percibiría claramente el
que predominara en cada momento. Cada supuesto básico determi-
naría unas emociones específicas, acompañadas de otras comunes a
los tres procesos básicos. Estos procesos serían los siguientes:
a) Supuesto básico de dependencia. Este supuesto surge en
los inicios de la constitución de los grupos. El grupo busca

11
Esta visión pesimista sobre el grupo de Bion lo expresa González (1995) afirman-
do que para Bion, “el adulto sano es aquel que es capaz de establecer relaciones
emocionales positivas con el otro, sin necesidad de ‘inventarse’ el grupo” (p. 111).
La dinámica de grupos desde la perspectiva psicoanalítica 47

un líder para depender de él. Para mantener este supuesto


es esencial que todos los miembros del grupo sean iguales
para el líder.
b) Supuesto básico de emparejamiento. Bajo este supuesto
el grupo experimenta emociones optimistas, en cuanto que
tiene esperanza en la aparición de un líder que va a liberar
al grupo de los sentimientos de odio y destrucción. Ahora
bien, si en el grupo surge un líder esperado incapaz de sa-
tisfacer todas las expectativas, el conflicto subyacente en el
grupo vuelve a ponerse de manifiesto.
c) Supuesto básico de ataque-huida. El grupo se une para
defenderse o huir de una amenaza que puede estar situada
dentro o fuera del mismo. El grupo puede estar preparado
para hacer cualquiera de estas dos cosas indistintamente.
Bion denomina a este estado mental grupo de ataque-huida.
No se ha de olvidar que los supuestos básicos se asocian a
emociones, tales como ansiedad, temor, odio, amor, etc. Todos los
supuestos básicos incluyen la existencia de un líder, aunque el líder
en el grupo de emparejamiento aún no haya nacido. El líder no tiene
por qué ser un individuo, ya que puede serlo una idea o un objeto
inanimado.
Un grupo, pues, existe, para Bion (1980) para realizar una
tarea y para ello los individuos deben utilizar sus capacidades racio-
nales. Sin embargo, en el grupo existen unos patrones de mentalidad
básica que tienden a dificultar su tarea. En la medida en que el grupo
tenga la capacidad de superar dichas tendencias emocionales, será
capaz de lograr sus objetivos.

3. LAS TÉCNICAS DE DINÁMICA DE GRUPOS EN EL INS-


TITUTO TAVISTOCK DE RELACIONES HUMANAS

Del mismo modo que en EE. UU. se creó el grupo T como


la técnica grupal principal, el Instituto Tavistock, con Bion y Rice
a la cabeza, creó una serie de técnicas grupales desarrolladas desde
una perspectiva psicoanalítica. El objetivo central de estas técnicas
fue establecer las bases para aprender, a través de una experiencia
grupal, sobre el liderazgo y sobre los problemas que tienen los indi-
viduos en sus relaciones con las figuras de autoridad.
48 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

En los grupos que se forman en el Instituto Tavistock la figura


de autoridad no se diluye sino que queda resaltada. El líder en estos
grupos es una persona cargada de simbolismo, que tiene la capacidad
de conectar con los aspectos inconscientes de los miembros que for-
man el grupo y del grupo en su totalidad. El líder tiene la capacidad
de expresar los impulsos y deseos inconscientes del grupo. De la
misma forma que en el psicoanálisis individual, al hacerse conscien-
te lo reprimido el individuo toma conciencia y asume la posibilidad
de una forma más libre de acción, en los grupos de Tavistock se con-
sigue un mejor funcionamiento grupal cuando los individuos toman
conciencia de los conflictos que se daban en el inconsciente grupal.
Son diversas las técnicas utilizadas. En 1957 se organizó la
técnica que se denominó “reunión” en régimen de internado di-
rigida por Rice. Esta técnica estaba compuesta, a su vez, por una
serie de técnicas y actividades, tales como: el grupo de estudio, el
grupo grande, el grupo de aplicación, ejercicios prácticos y charlas
teóricas.
Cuando en el Instituto Tavistock tenía lugar una “reunión”, un
grupo de entre 40 y 50 personas se reunían en lo que podía ser una
clase clásica, convencional, donde los participantes se sentaban en
sillas con respaldo rígido y los instructores se situaban en un lugar
de la clase en el que podían ser identificados con toda facilidad. El
grupo se dividía en 4 subgrupos y cada uno tendría al frente a un
psicoanalista como instructor. Una vez que se formaban estos grupos
más pequeños y tras exponer los instructores las normas y el modo
de proceder, la reunión había comenzado.
Las actividades son diversas, bien estructuradas y los objeti-
vos como las tareas encomendadas están muy claros. Desde el prin-
cipio se puede observar que los instructores son la máxima autoridad
dentro del grupo y que ellos establecen en cada grupo la estructura y
la secuencia global de la reunión. La primera actividad que realizan
es el grupo de estudio.
El grupo de estudio tiene un formato y un funcionamiento
muy similar al grupo T. El grupo de estudio está formado por un
número de personas comprendido entre 10 y 12 individuos y un
consultor. No hay tema preestablecido ni ningún contenido que mar-
que de lo que hay que hablar. Su funcionamiento, siendo similar al
grupo T, tiene como objetivo localizar las fuerzas inconscientes (los
La dinámica de grupos desde la perspectiva psicoanalítica 49

supuestos básicos) que a nivel emocional mueven a los individuos


y al grupo. Estos estados emocionales profundos con frecuencia
distorsionan el nivel del grupo de trabajo y están conectados con
fantasías inconscientes, que son escenas imaginadas que expresan
siempre, en última instancia, la realización de un deseo reprimido.
Cualquier miembro del grupo, en su contacto con los otros, intenta
hacerles ocupar ciertos lugares en su fantasía y se conduce por ello
de una forma determinada. Mediante los mecanismos inconscientes
de identificación y proyección, cualquier miembro del grupo atribu-
ye a los demás determinadas características personales y se relacio-
nan como si los demás correspondieran a la realidad. En el grupo de
estudio, la aparente falta de objetivos y de estructura, así como la
relación transferencial que se establece, favorecen la aparición de la
regresión, activándose fantasías primitivas inconscientes. Es que, de
hecho, al estar los individuos en el grupo ante desconocidos, sin te-
ner que desempeñar ninguna actividad concreta y ante un instructor
que parece que no ofrece ninguna guía, se potencia la aparición de
un tipo específico de regresión, la transferencia, que activa el deseo
reprimido y las fantasías inconscientes. En estos grupos la transfe-
rencia es muy compleja, ya que además de la transferencia de los
participantes sobre el instructor y la transferencia entre ellos, surge
una transferencia sobre el mismo grupo. Los fenómenos de liderazgo
en el grupo de estudio serían manifestaciones de la transferencia en
el seno del grupo. Pero el instructor no ejerce el liderazgo de forma
tradicional, actúa como un no-líder sobre el que recae las expectati-
vas de ese rol.
Así, pues, la tarea principal del grupo de estudio es poner en
contacto al grupo con su propio inconsciente y así provocar intuicio-
nes válidas y profundas (López-Yarto, 1997), centrándose más en los
aspectos grupales que en los aspectos interpersonales.
Los grupos de estudio están constituidos por adultos de ambos
sexos (entre 8 y 12). Las sesiones pueden durar entre 1 y 2 horas,
oscilando el número entre 12 y 40 sesiones, a veces más. Su frecuen-
cia es diaria o semanal. Las sesiones no deben ser excesivamente
prolongadas y entre ellas debe existir un intervalo de tiempo para
posibilitar la elaboración individual de la sesión anterior.
En el grupo de estudio el componente verbal es fundamental,
ya que los participantes son invitados a que verbalicen libremente
50 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

sin obligación ni limitación alguna. El instructor en estos grupos


asume que debe ser neutral, sin participar, salvo casos extremos, en
las discusiones que pueden surgir y sus intervenciones tienen como
función que los individuos del grupo tomen conciencia de la situa-
ción grupal haciendo consciente lo inconsciente.
El grupo grande. Una vez finalizados los grupos de estudio
se vuelven a reunir todos los participantes, volviendo a formar un
grupo de 40-50 personas, con el equipo de instructores. Se asume
que en un grupo grande se adoptarían simultáneamente distintas
hipótesis básicas de los distintos subgrupos. El grupo grande tiene
como objetivo estudiar las relaciones personales y grupales en un
grupo en el que las relaciones cara a cara son muy difíciles y en el
que existen diversos subgrupos con historias independientes. Los
instructores actúan de la misma forma que en el grupo de estudio,
intentando interpretar el inconsciente del nuevo grupo.
Según López-Yarto (1997), “el grupo no se llama grande
porque conste de 40 ó 50 miembros. Sino porque éstos están dis-
puestos de tal manera que no pueden tener un fácil contacto visual
cara a cara. Es normal que las sillas se hallen dispuestas en círculos
concéntricos, de forma que cada persona dé la espalda a alguna otra.
Sólo ya ese hecho cambia de manera dramática la forma de relación”
(p. 97).
La complejidad de la dinámica del grupo grande es mayor que
la que se da en grupos pequeños. El gran grupo encuentra bastante
dificultad en coordinarse y, a menudo, surgen conatos de compor-
tamiento agresivo. Los instructores deben saber trabajar conjunta-
mente y ser concientes de que cualquier problema entre ellos puede
hacerse visible ante los miembros del grupo.
Ejercicios prácticos. En los grupos formados en Tavistock
también se llevan a cabo ejercicios muy normalizados, tales como el
ejercicio intergrupal y los grupos de aplicación.
El ejercicio intergrupal se lleva a cabo a lo largo de un día. Los
instructores abandonan prácticamente al grupo para que se relacio-
nen según su propia iniciativa. Sólo intervendrán en caso de extrema
necesidad. No hay a priori ninguna regla establecida. Los participan-
tes, mientras dura el ejercicio, deben formar los grupos que deseen
y deben profundizar en sus relaciones con los otros grupos. Pueden
surgir muchos tipos de grupos, que se diferencian en el tamaño, en
La dinámica de grupos desde la perspectiva psicoanalítica 51

las normas y en las tareas que realizan. Esta técnica finaliza con un
pleno en el que se examinan las conductas de los distintos grupos,
sus relaciones entre ellos, las reacciones de las personas y su relación
con los instructores.
Los grupos de aplicación. En los días previos a finalizar el
grupo, éste es sustituido por el grupo de aplicación, formado por
personas con intereses profesionales semejantes. En este grupo hay
que aplicar lo aprendido a situaciones reales de la vida cotidiana.
Los participantes pueden poner ejemplos de su vida que el resto de
los miembros del grupo ayudarán a interpretar, así se analizarían los
casos que se planteen.

4. COMPARANDO LA DINÁMICA DE GRUPOS CON LA


PSICOTERAPIA DE GRUPO DESDE UNA PERSPECTIVA
PSICOANALÍTICA

Al igual que los grupos T, la dinámica de grupo empleada en


“las reuniones” no era en ningún modo psicoterapia en el sentido
estricto. El único objetivo era la comprensión, desde una perspec-
tiva psicoanalítica, de los procesos que subyacen en los fenómenos
grupales y, de paso, de los fenómenos interpersonales e individuales.
Siendo así, hay que admitir que la dinámica de grupos de Tavistock
tenía una vocación terapéutica, ya que, como la psicoterapia, tenía
como objetivo efectuar un cambio en los participantes y constituía
un método para tomar conciencia de los motivos profundos de la
conducta humana.
Según Rice (1977), la diferencia básica ente un grupo de
Tavistock y la psicoterapia de grupo es que un grupo de terapia es
un grupo de pacientes, con conciencia de padecer un desorden emo-
cional, llevados por un clínico; mientras que un grupo de estudio
es un grupo de estudiosos llevados por un instructor en una marco
institucional educacional.
La similitud, sin embargo, radica en la universalidad de las
estructuras que constituyen la personalidad. Los procesos que inter-
vienen en un individuo “sano” o “neurótico”, en grupo o de forma
individual, son los mismos. La principal diferencia se halla en la
razón por la que se acude y en la profundidad de los contenidos in-
conscientes movilizados y analizados.
CAPÍTULO IV

LA DINÁMICA DE GRUPOS EN LA
PSICOLOGÍA HUMANISTA

1. INTRODUCCIÓN

Si los conductistas, a través del análisis de los procesos de


aprendizaje animal, asumieron que determinar los antecedentes y
consecuentes de la conducta mani¿esta era fundamental para ex-
plicar el comportamiento de los seres humanos y los psicólogos
cognitivos se empeñaron por descifrar cómo las cogniciones eran las
que determinaban nuestros comportamientos y nuestras emociones,
los psicoanalistas y los psicólogos humanistas enfatizaron el papel
desempeñado por las emociones. Para ambos, si una persona era
consciente de sus emociones podría modi¿car su conducta y su cog-
nición. Ahora bien, entre ellos existe una diferencia muy importante:
si los psicoanalistas estaban preocupados por entender el porqué de
tales emociones, indagando los conÀictos inconscientes, los psicó-
logos humanistas estaban interesados por entender el cómo de las
emociones experimentadas.
Los psicólogos humanistas encontraron en el grupo el lugar
ideal para llevar a cabo su labor psicoterapéutica. Ciertas dinámicas
grupales podrían funcionar como un freno a la deshumanización
de nuestra sociedad, caracterizada por sus relaciones impersonales,
básicamente motivadas por el consumo desenfrenado, donde las
personas llevan una vida conformista e insatisfecha. Estas diná-
54 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

micas enfrentarían a los individuos a que tomaran conciencia de su


aislamiento y de su alienación, dando lugar a la posibilidad de prac-
ticar, a través de la experiencia grupal, la habilidad para desarrollar
contactos interpersonales más plenos al mejorar su comunicación
intrapersonal. La comunicación no sería concebida tan sólo como un
intercambio de información sin más entre el emisor y el receptor: eso
no sería su¿ciente. La comunicación, desde la perspectiva humanista,
implicaría un encuentro entre las personas12. Ese encuentro intra e
interpersonal en el seno del grupo implicaría una reeducación emo-
cional del individuo, una reeducación que consistiría en ayudarle a
reconocer, experimentar y regular sus propias emociones13.
A diferencia de otras corrientes psicológicas, el inicio de lo
que se ha denominado psicología humanista tiene las características
de un movimiento crítico de psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras
que estaban disconformes con la forma de hacer psicología desde
los grandes paradigmas teóricos (psicoanálisis y conductismo,
principalmente) allá por los años 60 del siglo pasado. La psicología
humanista surgió en EE. UU. como un movimiento programático
orientado a promover una “psicología interesada por los problemas
humanos”. Con un programa sustentado por un amplio abanico
cientí¿co-¿losó¿co y cultural, la psicología humanista no pretendió
constituirse en ningún nuevo paradigma (Villegas, 1986). No nació
liderada por un único líder, sino que se caracterizara por la aporta-

12
Como antecedente de este planteamiento, puede citarse la publicación de J. L.
Moreno en 1914 Invitación a un encuentro. Desde ese año Moreno comenzó a
trabajar con grupos en el Teatro de la Espontaneidad, germen de lo que luego cons-
tituyó el psicodrama.
13
Rogers (1970) se plantea cuál es la necesidad psicológica que atrae a las personas
hacia los grupos de encuentro y así se responde: “A mi entender, es la necesidad
de algo que la persona no halla en su medio laboral, en su iglesia ni, por cierto, en
su escuela o universidad, ni tampoco –lo que es bastante triste– en la vida familiar
moderna. Es el ansia de relaciones reales e íntimas, en las que sentimientos y emo-
ciones pueden expresarse de forma espontánea, sin una previa y cuidadosa censura
o contención; en las que sea posible compartir experiencias profundas, desencantos
y alegrías; en las que pueda correrse el riego de probar nuevas formas de conducta;
en pocas palabras, en las que la persona se aproxime al estado en que todo se conoce
y acepta, siendo así factible un mayor desarrollo. Al parecer, éste es el vehemente
deseo que el individuo espera satisfacer mediante su experiencias en un grupo de
encuentro” (p. 18).
La dinámica de grupos en la psicología humanista 55

ción de un número amplio de personas. E. Fromm, K. Goldstein,


K. Horney, G. W. Allport y H. Murray fueron los antecesores de A.
Maslow, C. Rogers, R. May, G. Murphy y E. Erikson.
Durante el apogeo del movimiento contracultural en EE. UU.
en los años 60, la crisis que provocó en ese país la guerra de Vietnam
y la infelicidad que conllevaba la sociedad capitalista y consumis-
ta14, hicieron que muchos estudiantes de psicología, disconformes
con el conductismo y con el psicoanálisis, se acercaran a los plan-
teamientos de la psicología humanista.
Aunque la constitución de la psicología humanista se inscribe
en la década de los años 60, ya en los años 30 encontramos impor-
tantes antecedentes en la obra de G. W. Allport (1937) y H. Murray
(1938). Las concepciones teóricas de G. W. Allport y H. Murray
sobre la personalidad y la motivación y necesidades especí¿camente
humanas eran un primer paso en la oposición al paradigma conduc-
tista.
En 1951, C. Rogers publicó “Client-centered Therapy” y en
1954 A. Maslow publicó “Motivation and personality”. Un año más
tarde, G. W. Allport, en 1955, planteó en su libro “Becoming” cues-
tiones fundamentales para una psicología de la personalidad.
C. Rogers, desde mediados de los años 40, trabajaba con su
equipo en el Centro de Asesoramiento Psicológico de la Universidad
de Chicago, siendo su preocupación principal preparar y elaborar
técnicas que sirvieran de ayuda a los soldados que volvían de la
Segunda Guerra Mundial. Le pidieron que creara un curso intensivo
pero breve que preparara a los soldados veteranos para que se con-
virtieran en e¿caces consejeros psicológicos, que supieran tratar los
problemas de los soldados que regresaban del campo de batalla. Des-
de un principio el grupo de expertos dirigido por Rogers consideró
que ninguna formación de tipo cognitivo bastaría, de manera que se
ensayó una experiencia grupal intensiva, con reuniones diarias de

14
Uno de los psicoanalistas que más trató el tema de la inÀuencia de la sociedad
capitalista en el carácter fue E. Fromm. En muchas de sus famosas obras hay una
crítica muy dura al sistema capitalista, planteada desde una perspectiva socialista
antiautoritaria. El lector interesado en conocer la postura de E. Fromm puede leer:
“Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” (1955), “Tener o ser” (1976), entre
otros.
56 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

varias horas de duración, en las cuales todos los días los interesados
trataban de comprenderse mejor, tomar conciencia de sus actitudes
que podrían resultar autodestructivas. No pasó mucho tiempo para
que se organizaran en Chicago grupos con la ¿nalidad de lograr
un mayor desarrollo personal y un nivel más alto de comunicación
entre los asistentes. Rogers se trasladó a California años más tarde,
del mismo modo que F. Perls sitúo allí su residencia en 1963. Du-
rante esta década surgieron innumerables centros de dinámica de
grupos, inspirados en los planteamientos de Rogers y Perls, que se
oponían a lo que consideraban la fragmentación del ser humano y a
la deshumanización de sus relaciones sociales. Esta fragmentación
se daba en la sociedad y los principales paradigmas psicológicos
no eran concientes de que estaban participando y construyendo esa
fragmentación15.
La American Association for Humanistic Psychology (AAHP)
se constituyó en verano de 1961, celebrando su primer encuentro en
1962. Previamente, en 1958, A. Maslow y A. Sutich fundaron el
Journal of Humanistic Psychology, apareciendo en 1961 el primer
número de la revista. El comité de redacción estaba constituido por
Maslow, Rogers, Sutich, Goldstein, Angyal y Allport16. El recono-
cimiento de¿nitivo de la AAHP fue en 1970, al ser aceptada como
miembro en la American Psychological Association (APA), división
32. Previamente, A. Maslow fue nombrado en 1968 presidente de
la APA.

2. CARACTERÍSTICAS DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

Aunque Maslow denominó a la psicología humanista “la ter-


cera psicología”, lo que realmente caracteriza al amplio movimiento
que supuso la psicología humanista fue una actitud crítica hacia la
forma de ejercer la psicología por los paradigmas psicológicos do-

15
Sobre el papel constructivo (y político) de las teorías psicosociales véase: Tomás
Ibáñez (2001): “Municiones para disidentes. Realidad-Verdad-Política”. Barcelo-
na: Gedisa; y Tomás Ibáñez (2005): “Contra la domininación”. Barcelona: Gedisa.
16
Siguiendo a Villegas (1986), hay que recordar que Maslow ya en 1956 utilizó
el término “humanista” en un artículo titulado “Toward Humanistic Psychology”.
Pero fue H. Cantril el primero que lo utilizó, concretamente en 1955, en un artículo
publicado en Review of General Semantic.
La dinámica de grupos en la psicología humanista 57

minantes (conductismo y psicoanálisis) y hacia los modelos del ser


humano que subyacían a tales corrientes. InÀuidos por el existencia-
lismo, muchos psicólogos humanistas asumían una serie de valores,
resaltando que lo característico del ser humano es que es el actor de
su propia vida. Esa exaltación del individuo les llevaba a una postura
de ilimitada con¿anza en la persona, en su capacidad de crear y en
su autorrealización. Ello fue el motivo por el que con la psicología
humanista aparecieron una amplia gama de técnicas, principalmente
grupales, que tenían como ¿nalidad provocar experiencias vitales
y/o aumentar los estados de conciencia. En la primera época de la
psicología humanista predominaron las técnicas orientadas al “cre-
cimiento personal”, técnicas que provenían en su inmensa mayoría
de lo que se denominó Movimiento del Potencial Humano (Villegas,
1986). Estas técnicas no eran utilizadas exactamente para la cura-
ción de los trastornos psicológicos de carácter neurótico, sino para
propiciar el crecimiento personal de los participantes en el grupo.
Las técnicas eran de muy diversa naturaleza, ya que al poder apli-
carse en cualquier campo donde pudiera producirse la expansión de
la existencia humana (conciencia sensorial, expansión emocional,
movimiento espacial, visualización e imaginación, empatía, expre-
sión creativa, etc.), la riqueza y variedad de las mismas exige siste-
matizar, por lo menos, alguna clasi¿cación. Según Mann (1979) se
podría atender a la siguiente clasi¿cación:
• Manipulación ¿siológica: acupuntura, drogas psicodélicas,
etc.
• Conciencia sensorial: avivamiento sensorial, yoga, bio-
feedback, etc.
• Expresión emocional: terapia primal.
• Conducta personal: terapia conductual, role-playing, terapia
de constructor personales, etc.
• Creatividad: solución creativas de problemas, sinéctica.
• Autoimagen: Gestalt, hipnosis.
• Intervención: grupos de encuentro.
Una de las principales características de la psicología hu-
manista es su heterogeneidad y la procedencia tan dispar de los
psicólogos que crearon esta nueva forma de entender la psicología.
A. Maslow inició su carrera en el campo de la experimentación y de
la psicología animal. Tras la Segunda Guerra Mundial se dedicó al
58 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

estudio de la motivación y de la personalidad. Maslow fue un gran


conocedor del psicoanálisis y no mantuvo nunca una postura anti-
psicoanalítica. Se esforzó por asimilar las aportaciones consideradas
por él positivas de los distintos enfoques.
C. Rogers procedía del campo de la psicoterapia. Creó en los
años 40 una nueva forma de psicoterapia: la terapia no directiva, que
ponía un gran énfasis en la individualidad y en la autonomía perso-
nal. Rogers no sólo se interesó por la psicoterapia individual, sino
que con el paso del tiempo mostró un gran interés por la dinámica
de grupos.
R. May también fue un importante psicoterapeuta, adscrito al
movimiento del análisis existencial. Otros importantes psicólogos
que estuvieron junto a R. May fueron J. Bugental y C. Moustakas.
G. Murphy, G. W. Allport y H. Murray fueron, entre otras co-
sas, psicólogos interesados por la psicología de la personalidad, que
defendían posiciones mucho más eclécticas y menos deterministas
que la mantenida por la psicología más académica. K. Goldstein fue
un neuropsiquiatra muy interesado por la psicología de la personali-
dad, que desarrolló un teoría organicista contraria al mecanicismo y
al determinismo y próxima a las posiciones de la Gestalt17.
Debido a la diversidad teórica de los fundadores de la psi-
cología humanista, los primeros psicólogos de esta corriente no
tuvieron la intención de construir una nueva escuela de psicología
teórica. Su propósito estaba más bien en introducir una nueva forma
de hacer psicología que transcendiera las limitaciones del objetivis-
mo y así cubrir el espacio dejado por el conductismo y el psicoa-
nálisis. Los psicólogos humanistas criticaban a los conductistas por
su mecanicismo y por su reduccionismo, al concebir al ser humano
determinado por los estímulos ambientales. Los psicoanalistas
fueron criticados por su irracioanalismo y su determinismo, al sos-
tener que las personas están sujetas a los conÀictos inconscientes.
Para los psicólogos humanistas era vital centrarse en las vivencias
subjetivas de las personas. Frente al mecanicismo y al reduccionis-

17
Varios psicoanalistas, como E. Fromm y K. Horney, entre otros, colaboraron en
la con¿guración del proyecto de la psicología humanista. Muchos de ellos fueron
psicoanalistas que se encontraban más próximos de los planteamientos de Adler
que de los de Freud.
La dinámica de grupos en la psicología humanista 59

mo, defendían las cualidades especí¿cas humanas (por ejemplo:


la capacidad de elegir, la creatividad, la autorrealización, etc.) e
insistían en la posibilidad del desarrollo del potencial inherente de
todo ser humano.

3. EL GRUPO DE ENCUENTRO

Si en Bethel, Lewin y sus discípulos emplearon el grupo T


y en Londres Bion y sus colegas utilizaron el grupo de estudio, los
psicólogos humanistas, con C. Rogers a la cabeza, utilizaron el gru-
po de encuentro. El primitivo enfoque psicosocial de los grupos T,
que tenía como objetivo principal las relaciones humanas, convivió
con un enfoque clínico centrado en el desarrollo personal. “A la
búsqueda del porqué lewiniano sucedió el interés por el cómo de
los encuentros, a la explicación causal de la historia grupal se reac-
cionó con la sensibilización por la vida en el presente del grupo, a
las fuerzas interaccionales le sucedieron los procesos internos del
experienciar y el percatarse” (Barceló, 2003; p. 67-68). De los gru-
pos de Bethel, los psicólogos humanistas aceptaron la idea de que
los grupos son fuerzas poderosas y que funcionan como una unidad
distinta a la suma de sus partes. De la experiencia grupal transcurrida
en Tavistock asumieron que se dan poderosas fuerzas que subyacen
en el inconsciente del grupo y valoraron la inÀuencia signi¿cativa de
los conÀictos originados por el ejercicio del liderazgo.
El grupo de encuentro de Rogers (1970) funciona básica-
mente como un grupo T. La diferencia entre ambos tipos de grupos
radica en los planteamientos teóricos y en los objetivos pretendidos.
Ambos son grupos pequeños, entre 8-10 personas (aunque el grupo
de encuentro puede admitir hasta 15 personas), inestructurados y
centrados en “el aquí y en el ahora”. Pero no hay un límite exacto
en cuanto el tamaño que debe tener un grupo de encuentro. A pesar
del límite establecido por Rogers, él mismo tuvo como experiencia
ejercer como facilitador con grupos muy numerosos. Hay psicotera-
peutas rogerianos que, tras sus experiencias como facilitadores, han
modi¿cado su opinión inicial sobre el tamaño ideal del grupo y han
estimado que con grupos más numerosos, entre 15 y 30 personas, se
genera un Àujo interaccional tal que permite un mayor despliegue de
la tendencia al crecimiento (Barceló, 2003).
60 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

López-Yarto (1997) enumera con precisión las características


de los grupos de encuentro de naturaleza humanista:
a) El grupo de encuentro pretende vencer algunos de los me-
canismos de defensa que utilizan de forma inconsciente los
participantes en el grupo.
b) Ello sería posible debido a que el individuo, al estar en una
situación grupal inestructurada, no está preocupado por
ningún tipo de liderazgo autoritario que le coaccione.
c) Esta situación grupal le permitiría una relación interper-
sonal más directa, menos defensiva, pudiendo expresar
los sentimientos y propiciando lo que Rogers denominó
“encuentro básico”.
d) El encuentro permite que las personas se conozcan y se
entiendan mejor, tanto a sí mismas como a los demás.
e) En el grupo de encuentro tendrían lugar profundas expe-
riencias emocionales, desconocidas hasta ese momento
por los participantes, que les proporcionarían una visión
nueva de la existencia de sí mismos.
f) Estas experiencias emocionales originarían un auténtico
cambio de las actitudes personales y de sus conductas,
siendo más Àexibles, Àuidas y auténticas.
g) La atención en el grupo se centra en la experiencia intra-
personal de los participantes más que en las relaciones
interpersonales que se establecen entre ellos mismos.
h) El grupo de encuentro pretende satisfacer la necesidad
que el ser humano tiene de ser él mismo para los demás,
pudiéndose así satisfacer ciertas necesidades profundas.
i) “En el movimiento del potencial humano se vive una
nueva concepción de madurez que excluye prácticamente
la e¿cacia. Persona madura es aquella que ha logrado
espontaneidad, que es Àexible, bien relacionada y en
contacto con sus propios sentimientos, abierta a experi-
mentarlos como surgen en el momento presente y se sabe
comunicar de maneta cercana e íntima con las personas
que le rodean (…). Persona madura es aquella que siente
profundamente, sabe lo que siente y dice lo que sabe. Es
la persona íntimamente coherente” (López-Yarto, 1997;
p. 130).
La dinámica de grupos en la psicología humanista 61

La experiencia vital del grupo de encuentro sirve para ser


vivida, de tal forma que esa experiencia, que se vive como única,
cambie a los participantes. Desde este punto de vista, el grupo de
encuentro supone no tanto un aprendizaje sino una transformación
que tiene lugar a raíz de la experiencia grupal. Como se estimula la
expresión emocional favoreciendo la manifestación sin reserva de
los sentimientos y estimulando la comunicación interpersonal, se
proporcionan los elementos necesarios para que cada participante
aumente su conocimiento interior que le lleva a la consecución de la
“vida plena” desarrollando su propio poder personal.

Grupos T, Grupos de Encuentro y otras denominaciones

Mientras el grupo T fue creado en Bethel (Maine) por Lewin


en 1947, mientras trabajaba en el MIT (Instituto Tecnológico de
Massachussets), más o menos por esa época se desarrollaba en
la Universidad de Chicago otro tipo de grupo que propiciaba una
experiencia grupal intensa: los grupos de encuentro de Rogers. Los
grupos que se crearon en Chicago se orientaron sobre todo hacia el
desarrollo personal y el aumento y mejora de la comunicación y las
relaciones interpersonales, teniendo una orientación más experien-
cial y terapéutica que los grupos T.
En EE. UU. creció de forma muy rápida el interés por los gru-
pos que propiciaban una experiencia grupal intensa, siendo objeto
de fuertes críticas, algunas de ellas de carácter metodológico y otras
de carácter ideológico (Rogers, 1970; Aronson, 1975). El interés fue
tan amplio que se desarrollaron y crearon una variedad de tipos de
grupos muy amplia:
• Grupos T. Como ya se ha comentado, pusieron el acento en
las habilidades para las relaciones humanas, ampliándose de
forma considerable su enfoque.
• Grupos de encuentro (o grupos de encuentro básico). Se
centran en el desarrollo personal y en el aumento y mejora-
miento de la comunicación y las relaciones interpersonales.
• Grupos de sensibilización. Pueden parecerse a cualquiera
de los dos anteriores.
• Grupos centrados en la tarea. Se emplean en el ámbito or-
ganizacional y se centran en la tarea de grupo, dentro de un
contexto interpersonal.
62 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

• Grupos de conciencia sensorial, grupos de conciencia


corporal, grupos de movimiento corporal. Se centran en la
conciencia y la expresión a través del movimiento, la danza
espontánea, etc.
• Laboratorios de expresión creativa. Se dedican a la expre-
sión creativa a través de diversos medios artísticos. Tienen
como ¿nalidad la espontaneidad y la libertad de expresión
individuales.
• Grupos de desarrollo organizacional. Tienen como princi-
pal meta mejorar la capacidad para dirigir personas.
• Grupos de integración de equipos. Se emplean en el ámbito
organizacional para crear equipos e¿caces.
• Grupos gestálticos. Se centran en el enfoque terapéutico
gestáltico.
La composición de estos grupos puede ser muy variada. Pue-
den ser integrados por personas que no se conocen, por miembros de
una organización, por parejas, etc. La mayoría de estos grupos tienen
sesiones intensivas durante un ¿n de semana o a lo largo de una o
varias semanas. En ocasiones las sesiones del grupo se realizan una
o varias veces por semana. Hay grupos maratón, que se reúnen sin
interrupción por espacio de 24 horas o más (aunque, según Rogers
(1970), estos tipos de grupo son muy minoritarios, ya que constitu-
yen menos del 0.1% de las experiencias grupales intensivas).
Pero, ¿estos tipos de grupos tienen algo en común? Como lo
expresa Rogers (1970), “casi sin excepción el grupo es pequeño (de
ocho a dieciocho miembros), carece hasta cierto punto de estructura,
y elige sus propias metas y directivas personales… En casi todos los
casos, la principal responsabilidad del coordinador es facilitar a los
miembros del grupo la expresión de sus sentimientos y pensamien-
tos. Tanto el coordinador como los miembros se centran de lleno en
el proceso y la dinámica de las interacciones personales inmediatas”
(p. 14).

Los grupos de encuentro tienen una composición muy ho-


mogénea, estando formados, si es posible, por el mismo número de
hombres y mujeres más el facilitador del grupo. La duración de los
grupos varía, ya que puede oscilar sensiblemente: puede ir de grupos
con una duración de 20 horas intensivas, a otros grupos que emplean
La dinámica de grupos en la psicología humanista 63

60 horas e incluso más. El facilitador de los grupos de encuentro debe


desarrollar un clima de con¿anza en el cual aparezca gradualmente la
libertad de expresión y se reduzcan los mecanismos de defensa. Debi-
do al desarrollo del sentimiento de libertad para expresar sentimien-
tos auténticos, los miembros del grupo se mueven hacia una mayor
aceptación de su ser total (emocional, intelectual y físico) tal como es,
incluyendo su potencial. Al desvanecerse las defensas, la posibilidad
de cambio en las actitudes, emociones y conductas personales se hace
menos amenazante y se puede llegar a aprender los unos de los otros
al escucharse entre ellos más atentamente.
Rogers (1970) distinguió y expuso las fases que se pueden
distinguir en los grupos de encuentro:
1) Etapa de rodeos. El inicio del grupo es siempre difícil18.
Cuando, desde el comienzo, el facilitador o coordinador
de grupo aclara que se trata de un grupo que gozará de un
grado desacostumbrado de libertad, tiende a producirse un
periodo de confusión. Tras un silencio inicial embarazoso,
las interacciones que tienen lugar son muy super¿ciales.
Con frecuencia se elicitan fuertes sentimientos de frustra-
ción en los participantes.
2) Resistencia a la expresión o exploración personal. Los
participantes muestran a los demás el yo público. Cuan-
do alguien del grupo expresa algo personal e íntimo, la
reacción del resto del grupo es de ambivalencia. Se ofrece
una fachada de seguridad cuando de hecho son muchas las
dudas que surgen.
3) Descripción de sentimientos del pasado. Aunque la ambi-
valencia continúa con referencia a la con¿anza generada
en el grupo y el miedo a que aparezca el yo interior y se
produzca el desenmascaramiento, sin embargo, se tiende
cada vez más a expresar más los sentimientos referidos al
pasado, pero que en realidad pertenecen al “aquí y ahora”.

18
Rogers (1970) comenzaba el grupo de encuentro de un modo muy poco estruc-
turado, realizando comentarios del tipo: “Sospecho que, al ¿nalizar estas sesiones
grupales, nos conoceremos unos a otros mucho mejor que ahora”; o bien: “Estamos
listos para empezar. Podemos hacer de esta experiencia grupal exactamente lo que
deseemos”, etc.
64 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

4) Expresión de sentimientos negativos. Antes o después,


el primer sentimiento genuinamente signi¿cativo que se
expresa es de naturaleza negativa, ya que se expresan acti-
tudes negativas hacia otros miembros del grupo o hacia el
facilitador.
5) Expresión y exploración de material personalmente signi-
¿cativo. Después de las etapas de experiencias negativas,
los miembros del grupo comienzan a revelar elementos
signi¿cativos de su persona, creándose un clima de con-
¿anza y de libertad.
6) Expresión de sentimientos interpersonales inmediatos
dentro del grupo. Más tarde o más temprano se produce la
manifestación explícita de los sentimientos inmediatos que
un miembro experimenta hacia otro. Estos sentimientos
pueden ser tanto positivos como negativos.
7) Desarrollo en el grupo de la capacidad de aliviar el dolor
ajeno. Ciertos miembros del grupo tienen la capacidad de
mostrar una actitud natural y espontánea para encarar de
forma útil y terapéutica el dolor y sufrimiento de sus com-
pañeros.
8) Aceptación de sí mismo y comienzo del cambio. El indivi-
duo comienza a conocerse y a experimentar una sensación
de mayor autenticidad. Aprende a aceptarse a sí mismo,
con lo que se pone la base del cambio.
9) Resquebrajamiento de las fachadas. El grupo exige de una
manera u otra que, una vez que se ha comenzado a eliminar
las barreras y las defensas, todos los miembros hagan lo
mismo. El grupo exige que el individuo sea él mismo, que
no oculte sus sentimientos actuales, que se quite la másca-
ra.
10) El individuo recibe retroalimentación. Una vez suprimidas
las máscaras, al individuo le llegan toda una serie de datos
provenientes de los demás que le mani¿estan la manera
como aparece ante los otros.
11) Enfrentamiento. Hay momentos en los que el feedback es
muy cálido, pero en otras ocasiones no lo es tanto, produ-
ciéndose enfrentamiento entre los miembros del grupo.
La dinámica de grupos en la psicología humanista 65

12) La relación asistencial fuera de las sesiones de grupo. Se


observa que las relaciones de ayuda surgen incluso fuera
de las sesiones grupales. “En cualquier experiencia grupal,
uno de los aspectos más emocionantes es la manera como
los demás miembros ayudan al individuo que pugna por
expresarse, o lucha con un problema personal, o padecer a
raíz de algún descubrimiento doloroso respecto de sí mis-
mo… Esto puede producirse en el grupo, pero ocurre con
más frecuencia aún en contactos que se establecen fuera de
él” (Rogers, 1970; p. 39).
13) El encuentro básico. Es la fase de encuentro yo-tú en las
relaciones interpersonales en el grupo donde se generan
unos contactos mucho más íntimos y mucho más directos.
14) Expresión de sentimientos positivos y acercamiento mutuo.
A medida que las sesiones transcurren, entre los miembros
del grupo se genera un gran acercamiento y sentimientos
positivos.
15) Cambios de conducta en los miembros del grupo. Se puede
observar en el grupo que tiene lugar muchos cambios de
conducta: los gestos se modi¿can, cambian los tonos de
voz, se mani¿esta apoyo mutuo, etc.
Además del grupo de encuentro e inclusive dentro de él, desde
la psicología humanista se han desarrollado toda una serie de técni-
cas estructuradas que usan la dinámica de grupo. Estos ejercicios
o técnicas tienen la intención de provocar una experiencia que les
sea útil a los participantes al vivenciarlas, así como constituirse en
herramienta para acabar con alguna defensa que se opone a la libre
expresión de uno mismo. Se pueden destacar los siguientes:
a) Ejercicios no verbales, por ejemplo: contacto visual, ma-
sajes, abrazos, mirarse en silencio, etc. El empleo de ejer-
cicios no verbales predominan sobre el uso de ejercicios
verbales.
b) Psicodrama. Si bien el psicodrama constituye una variedad
de psicoterapia de grupo, hay aplicaciones menos estrictas
que se utilizan como ejercicio de encuentro y de desarrollo
personal.
c) El uso del cuerpo es muy usual en las dinámicas de grupo
de corte humanista.
66 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

4. EL PAPEL DEL FACILITADOR

La persona que coordina un grupo de encuentro se denomina


facilitador. Su papel es esencial en el desenvolvimiento del grupo.
Él es un miembro que facilita la relación interpersonal y grupal. De
hecho, lo más importante y signi¿cativo sería el tipo de relación que
establece con el grupo y con las personas que forman parte de él. El
rol del facilitador del grupo de encuentro, según Rogers (1970), debe
poseer una serie de características para que se dé una facilitación
positiva dentro del grupo:
1) Ha de crear un auténtico clima facilitador en un ambiente
no estructurado, ya que sólo así él desarrollará su potencial
y el de los miembros del grupo.
2) Aceptar al grupo tal como es, ya que no es bueno presio-
nar al grupo hacia la consecución de determinados niveles
preestablecidos.
3) El facilitador debe considerarse y ser un miembro más del
grupo.
4) Ha de tener muy presente que la importancia del proceso
del propio grupo está por encima de su función de facilita-
dor.
5) Ha de proporcionar una aceptación incondicional del indi-
viduo y proporcionar la seguridad de estar a su lado.
6) Debe aceptar de forma incondicional al grupo en su totali-
dad.
7) Cuando los individuos se expresan, el facilitador ha de
intentar aceptar sus declaraciones tal como las formulan
sin buscar otros signi¿cados.
8) Comprensión empática. El facilitador debe intentar com-
prender el signi¿cado exacto de lo que comunica cada
persona.
9) No debe guardarse sus propios sentimientos sino tratar de
manifestarlos en el momento adecuado.
10) A partir de las respuestas de un miembro del grupo, estas
respuestas se pueden utilizar para un enfrentamiento con
el miembro utilizando elementos proporcionados por él
mismo anteriormente.
La dinámica de grupos en la psicología humanista 67

11) El facilitador puede, cuando quiera y lo vea oportuno, ex-


presar sus problemas personales.
12) Ha de ser espontáneo, evitando todo planteamiento previo,
si bien se puede proporcionar un bosquejo del procedi-
miento.
13) El facilitador debe evitar los comentarios o interpretacio-
nes acerca del proceso del grupo o de los individuos.
14) Ha de tener presente la potencialidad terapéutica del gru-
po. Ante manifestaciones patológicas de algún miembro,
las debe tratar como normales.
15) Actuar con libertad, normalidad y espontaneidad ante los
movimientos y contactos físicos entre los miembros del
grupo.
También Rogers (1970) señala toda una serie de comporta-
mientos que deben ser evitados por los facilitadores de los grupos
de encuentro:
1) Hay personas que se acercan a los grupos sin verdadero
interés.
2) Se debe evitar la manipulación del grupo, la ¿jación de
reglas y la conducción hacia metas inexpresadas.
3) Debe evitar juzgar el éxito o el fracaso de un grupo por sus
aspectos dramáticos.
4) No es conveniente utilizar un único método para facilitar
los procesos del grupo.
5) No es conveniente que el facilitador coordine el grupo
cuando está pasando por un momento vital problemático.
6) No es conveniente hacer interpretaciones frecuentes de
los motivos o causas de las conductas de los miembros del
grupo.
7) No ha de obligar a los miembros del grupo a hacer los
ejercicios.
8) No es adecuado que el facilitador se muestre distante y no
participante.
Para llegar a ser facilitador de grupos de encuentro hay que,
en primer lugar, adquirir los principios teóricos fundamentales del
“enfoque centrado en la persona” de Rogers. En segundo lugar hay
que llevar a la práctica esos conocimientos teóricos. Para ello, se
estima que sería adecuado seguir una serie de pasos en la formación:
68 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

1) Participar frecuentemente como miembros de grupos,


psicoterapéuticos o no, que sigan los planteamientos del
“enfoque centrado en la persona”.
2) En segundo lugar, ser co-facilitador en un grupo de en-
cuentro durante un determinado tiempo.
3) Pasar por terapia individual (enfoque centrado en la perso-
na).

5. CAMBIOS PRODUCIDOS CON LOS GRUPOS DE EN-


CUENTRO

Rogers (1970) constató que los grupos de encuentro podían


producir una serie de cambios en las participantes que podían ser
variables19. Ciertos participantes modi¿caban el concepto que tenían
de sí mismos, mientras que había otros que iniciaban un proceso
que implicaba comprender e incorporar en sí mismos una mayor
cantidad de sus propias posibilidades. También observó que había
individuos que cambiaban el rumbo de sus vidas, mientras que a
otros la experiencia no les había producido ningún tipo de cambio
de forma inmediata, pero que, más tarde, reÀejaban cambios en toda
una serie de conductas.
Rogers (1970) reconoce que, aunque para la mayoría le expe-
riencia grupal es grati¿cante, también se producen fracasos. Uno de
los fracasos más importante es que hay personas que no mantienen el
cambio producido por el grupo. Otro consistiría en que el individuo
puede enfrascarse en la revelación de sí mismo y quedar con proble-
mas sin elaborar por completo. Otro riesgo se da cuando participan
en el grupo parejas, ya que alguno de los miembros de la misma (o
los dos) puede tener un cambio signi¿cativo durante la experiencia,
poniéndose de mani¿esto fuertes tensiones de pareja.

19
Son muchos los análisis que se han realizado para veri¿car la e¿cacia de las
experiencias grupales. Aronson (1975) presenta una revisión en la que confronta
posturas a favor y posturas en contra y concluye que se aprecia que hay un cambio
evidente producido en las personas que participan en tales grupos. Gibb (1970),
por su parte, tras revisar más de 200 estudios, concluyó que “las pruebas de que
tales experiencias de capacitación grupal intensiva surten efectos terapéuticos son
contundentes”.
La dinámica de grupos en la psicología humanista 69

Los grupos de encuentro, como cualquier modalidad de psi-


coterapia humanista, tienen como ¿nalidad propiciar y/o acelerar el
proceso de crecimiento personal (denominado por A. Maslow auto-
rrealización20, por Rogers actualización y por E. Fromm individua-
ción) y no tan sólo la supresión de síntomas. Para los psicoterapeutas
humanistas cada ser humano es considerado como un conjunto
singular e irrepetible de potencialidades que pueden ir desarrollán-
dose, siendo muchos los obstáculos que di¿cultarían el correcto
crecimiento personal en cada persona. Cuando esto tiene lugar, se
reÀejaría de forma evidente en las personas que lo han conseguido
(Rosal, 1986):
a) Los psicólogos humanistas han insistido mucho en la di¿-
cultad que tienen muchas personas en contactar con sus verdaderos
sentimientos, ya que incluso, en ocasiones, copiarían los sentimien-
tos a través de un proceso de conformidad, plegándose a un mayo-
ritario estado emocional no auténtico. Pues bien, una persona que
haya alcanzado un cierto grado de crecimiento personal empezará a
recuperar la capacidad de sentir emociones y se pondrá en contacto
con las experiencias emocionales que tiene y que ha tenido. Así, las
personas podrán expresar de forma más auténtica sus emociones.
b) Los psicólogos humanistas aprecian que, al analizar los
orígenes de los problemas psicopatológicos, aparece un bloqueo o
distorsión de la función perceptiva. Con la terapia se busca suprimir
dicha distorsión perceptiva y una reorganización de la receptividad
perceptiva que conduce a un contacto con la realidad.
c) Las personas neuróticas tienen di¿cultad en la forma de la
que establecen relaciones amorosas (Fromm, 1956). En las personas
neuróticas el deseo viene muy determinado por la necesidad, una
necesidad que tiene poco que ver con el objeto de deseo. El amor, en
una persona sana, se caracteriza ante todo por estar libre de necesi-

20
Uno de los instrumentos más utilizados para medir la inteligencia social es el
Emotional Quotient Inventory de Bar-On (1997). Está constituido por 133 items
que evalúan 15 dimensiones: autoconciencia emocional, asertividad, auto-apre-
cio, independencia, responsabilidad social, relaciones interpersonales, empatía,
conciencia de la realidad, Àexibilidad, resolución de problemas, tolerancia al
estrés, control de impulsos, felicidad, optimismo y autorrealización. Por auto-
rrealización (self-Actualization) se entiende la pericia de comprender las propias
potencialidades.
70 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

dad, por compaginar la capacidad de intimidad con la independencia


y libertad tanto propia como de la persona amada.
Los psicólogos humanistas criticaron la falta de interés du-
rante cierto tiempo de la psicología objetiva por investigar el amor,
cuando sostenían que el amor es el principal agente de desarrollo de
las potencialidades para el ser humano. En la psicología humanista,
la experiencia amorosa constituyó un factor importante de investi-
gación.
d) Cuando una persona elige puede ser el momento para vis-
lumbrar en su elección las características de su conÀicto neurótico.
Además, hay un gran número de personas que les cuesta mucho
elegir y tienen miedo a ser libres. Cuando un individuo ha alcanzado
un grado de crecimiento personal óptimo percibe la situación de
elección como única, con sus peculiaridades que la hacen irrepetible
e integraría de forma armoniosa todas las esferas de su personalidad,
sin marginar ninguna de ellas. Los aspectos inconscientes se harían
más mani¿estos y se aceptaría la propia responsabilidad en la deci-
sión y en las consecuencias de la misma.

6. A MODO DE RESUMEN

Los psicólogos interesados por la dinámica grupal fueron des-


de siempre conscientes de la existencia, en cualquier grupo, de una
dimensión que tiene que ver con las tareas grupales y otra dimensión
que tiene que ver con los aspectos emocionales del grupo. Las emo-
ciones, por tanto, han sido muy tenidas en cuenta para comprender
la dinámica grupal desde las primeras aportaciones de los psicólogos
de los grupos.
Cualquier grupo tiene siempre una tarea que realizar. Esta
dimensión se ubica en un espacio de cierta racionalidad. Cuando
los miembros del grupo se relacionan tratando sobre aspectos que
tienen que ver con la tarea, el contenido de la comunicación tiene
que ver principalmente con el intercambio de ideas, en el que se da
una implicación emocional mínima. También, cualquier grupo tiene
que decidir sobre cómo va a funcionar. Como lo expresa Barceló
(2003), “el ámbito funcional contiene los procesos y los aconteci-
mientos relacionados con la manera de funcionar del grupo como
organización” (p. 74). La esfera funcional del grupo toca también
La dinámica de grupos en la psicología humanista 71

de soslayo la dimensión emocional de los miembros de los grupos.


Pero siendo así, ello no impide que el ámbito temático y el ámbito
funcional sean muy importantes en la vida del grupo, porque de
su buen funcionamiento dependen, en gran medida, los niveles de
producción y e¿cacia.
Ahora bien, como se puso de relieve en los grupos T, en los
grupos de Tavistock y en los grupos de encuentro, el espacio afectivo
de los grupos es de suma importancia para comprender lo que ocurre
en el grupo y para poder predecir lo que puede ocurrir en el mismo.
En cualquier grupo se ha de prestar una especial atención a las rela-
ciones personales afectivas, es decir, al conjunto de fenómenos que
se producen en un grupo y que tienen que ver con las percepciones
de las personas entre sí, con la información tanto verbal como no
verbal que se da en todo proceso comunicativo, con los contactos
y las interacciones, los sentimientos, las emociones y las actitudes
(Barceló, 2003). Los sentimientos que brotan en estas relaciones
afectivas, las interacciones que acontecen y las mutuas percepciones
subjetivas son los componentes esenciales del proceso grupal. Hay
emociones que se desarrollan en el grupo, que forman parte de la
privacidad de las personas que interaccionan y que son difíciles de
comunicar de forma auténtica. No suele ser muy frecuente que los
individuos en los grupos, de forma espontánea, dediquen un tiempo
para intentar hacer más transparente su área de relaciones persona-
les afectivas. El dinamizador de grupo alentará nuevas experiencias
para que éstas sean percibidas, en un proceso intenso de comunica-
ción, con un nuevo signi¿cado. Por ello potenciará que los miembros
del grupo presten atención a esas nuevas emociones y sentimientos
que hasta el momento se hallaban fuera de su conciencia y/o eran
mal interpretadas.
CAPÍTULO V

EMOCIONES Y TOMA DE CONCIENCIA.


PRESENTACIÓN DE LAS DINÁMICAS GRUPALES PARA
CONSEGUIR LA AUTOCONCIENCIA EMOCIONAL

1. INTRODUCCIÓN

“Pero supera el espacio, y nos quedara sólo un Aquí. Supera


el tiempo, y nos quedará sólo un Ahora.”
(Richard Bach en “Juan Salvador Gaviota”)

Son muchas y variadas las técnicas grupales para propiciar la


autoconciencia emocional. Los psicólogos dedicados a la dinámica
grupal han prestado desde hace bastante tiempo un serio interés por
los aspectos emocionales de los grupos y, también, por las dinámicas
grupales enfocadas a las emociones de los miembros del grupo y del
grupo en su totalidad. Muchas de esas dinámicas han sido desarro-
lladas por psicólogos de orientación humanista, tal como lo hemos
indicado en el capítulo VI. De hecho, la mayoría de las dinámicas
que vamos a presentar en este capítulo son utilizadas por psicólogos
humanistas de orientación gestáltica21. No es necesario asumir tal
orientación para emplear las técnicas que conforman este libro, pero
sí es importante conocer algunos de los fundamentos teóricos que

21
No confundir la psicoterapia de la Gestalt, fundada por Perls, con la psicología de
la Gestalt, en la que se destaca psicólogos sociales como Lewin, Asch, etc.
74 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

sostienen la psicoterapia de la Gestalt, creada por Frederick Perls


(1970), y saber que ciertas dinámicas pueden producir efectos muy
importantes que deben ser tratados adecuadamente.
Frente a otras orientaciones psicoterapéuticas centradas en el
pasado, la psicoterapia gestáltica se centra básicamente en el presen-
te, ya que la experiencia presente contiene su propia e irreductible
signi¿cación. Más centrada en el cómo que en el porqué, la experien-
cia que busca la terapia gestáltica se centra en “el aquí y en el ahora”
para alcanzar un grado determinado de conciencia que posibilite el
cambio. Es decir, el centro de interés reside en lo que experimentan
las personas en el momento presente y en los impedimentos que la
persona debe superar para adquirir la completa conciencia del aquí y
del ahora (Corey, 1995). Este centro de interés en el presente no in-
dica falta de interés por el pasado. El pasado es importante pero sólo
en la medida en que se relaciona con el funcionamiento presente del
individuo. Tomar conciencia es “un proceso de comprender, de unir
las partes inconexas en un todo que las comprende” (Polster, 1976;
201). La toma de conciencia posibilitaría el funcionamiento total e
integrado del individuo.
La psicoterapia de la Gestalt toma de la psicología de la
Gestalt el concepto de ¿gura (Barriga, 1982). Según esta teoría
psicológica, la percepción se compone de algo que resalta sobre un
fondo. Ese algo que resalta a nuestros sentidos es la ¿gura. Cuando
se piense en una ¿gura no se ha pensar tan sólo en objetos o hechos,
sino también en sensaciones y sentimientos. Perls (1970) traslada
esta dialéctica ¿gura-fondo a los procesos de conciencia, integrando
en la forma o ¿gura la motivación y las necesidades. El fondo es
un campo repleto de múltiples y potenciales ¿guras. Tal y como lo
expresa Barriga (1982), “según la situación, uno de estos aspectos
del fondo se destaca sobre el mismo y se impacta en la conciencia:
se convierte en ¿gura. El individuo sano es aquel que posee la po-
sibilidad de acceso al fondo; es decir, un libre Àujo entre la ¿gura
y el fondo, la posibilidad de que cualquier elemento del fondo se
convierta en ¿gura” (p. 217).
La psicoterapia de la gestalt asume una de las leyes de la
percepción postulada por la psicología de la gesltalt: la tendencia al
cierre. Según Perls (1970), cualquier experiencia exige su conclu-
Emociones y toma de conciencia 75

sión. Cuando en un individuo existen necesidades insatisfechas22, las


experiencias no concluidas son rechazadas al fondo, convirtiéndose
en fuerzas que distraen y alejan de la experiencia presente. Por ello
los psicoterapeutas de la gestalt insisten en los procesos de toma de
conciencia, en vivir con intensidad el presente. Es gracias a la toma
de conciencia lo que permite a las personas que asisten a terapia
gestáltica reconocer y reintegrar las partes de sí mismos que han
abandonado y convertirse así en un todo uni¿cado. Las metas que a
título individual pueden buscar las personas que asisten a este tipo
de terapia son (Zinder, 1980):
• Integrar polaridades dentro de uno mismo.
• Lograr contactar con uno mismo y con los demás.
• Aprender a proporcionarse autoapoyo.
• Ser consciente de lo que uno percibe, siente, piensa, fanta-
sea y hace en el presente.
• De¿nir los propios límites con claridad.
• Convertir los insights en acción.
Los psicoterapeutas gestálticos asumen la existencia de un
ciclo de la satisfacción de las necesidades. Para el psicoterapeuta
es bastante importante conocer este ciclo y saber dónde se produce
el bloqueo o estancamiento de este proceso producido por alguna
resistencia de la persona. El trabajo terapéutico en ocasiones puede
centrarse en acompañar a la persona para tomar conciencia de sus
necesidades y, en otras, en ayudar al individuo a tomar conciencia
de sus resistencias para satisfacer dichas necesidades. De forma
simpli¿cada, el ciclo estaría compuesto por las siguientes etapas:
sensación, toma de conciencia, energetización, acción, contacto,
realización, retirada y disposición para una nueva necesidad.
Muchas personas, según los psicoterapeutas gestaltistas,
pondrían obstáculos, es decir resistencias, consciente o inconscien-
temente, para iniciar el ciclo y para pasar de una etapa a otra. Estas
serían las resistencias más utilizadas:
1) Desensibilización. Esta primera resistencia corta el canal de
los sentidos de la persona, es decir, la persona no se permite sentir.

22
Perls (1970) considera que las necesidades fundamentales del ser humano son:
necesidad de amor (de amar y ser amado), necesidad de sentirse útil, necesidad de
realización y autonomía, necesidad de seguridad y necesidad de libertad.
76 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

2) Introyección. Es la resistencia que evita directamente la


toma de conciencia, de esta manera evita que la persona se dé por
enterada de lo que está pasando y así no tener que pasar a la acción.
En la raíz de la introyección están las prohibiciones, los deberes,
las obligaciones, las normas, etc., transmitidas básicamente por los
adultos a los niños. A éstos se les quedan grabadas y ¿nalmente las
rechazan o las aceptan como propias. Estos mensajes se transmiten
con palabras o con acciones del adulto como respuestas a un com-
portamiento del niño. Si estos mensajes son aceptados y asumidos
como propios le simpli¿carán la vida a la persona, pues ante cual-
quier situación donde se puedan aplicar se actúa de forma automáti-
ca, sin pensarlo, no desequilibrando su estado actual. Lo saludable es
darse cuenta de los mensajes que dirigen el comportamiento para así
poder cuestionarlos y libremente optar si pasan a ser de la persona o
no, es decir, si los asimila como propios o no.
3) Proyección. Es la capacidad de atribuir al entorno (persona,
cosa, circunstancia...) lo que es propio del individuo. Es lo contrario
a la introyección. En la proyección rechazamos ciertos aspectos de
nosotros mismos atribuyéndolos al entorno.
4) RetroÀexión. Esta resistencia provoca que la persona vuel-
que sobre sí toda la energía acumulada para pasar a la acción, con lo
cual evita el paso a la siguiente etapa de satisfacción.
5) Desviación, evitación o deÀexión. Es lo que le permite a
la persona evitar el contacto directo con lo que necesita. Desvía su
energía hacia otro objetivo fantaseando con que cubrirá su necesi-
dad, de esta forma tratará de autoengañarse y de engañar a los demás
aparentando que está cubriendo su necesidad, pero en el fondo lo
que aparece es una insatisfacción continua seguida de otros intentos
(también derivaciones) por satisfacerla.
6) Desvalorización. Es la forma de evitar el placer de haber
conseguido el contacto, evitando así la realización. De esta forma se
relativiza, minimiza o disminuye la intensidad de la satisfacción de
lo vivido.
7) ConÀuencia. Es la resistencia a la separación, la incapacita
para decir ¡basta! cuando algo ya ha terminado. Así, en una relación
donde se dé este tipo de resistencia, la fuerza la tendrá solamente uno
de los miembros, el otro estará sometido (el que conÀuye).
Emociones y toma de conciencia 77

La mayoría de las personas pre¿eren evitar la experimentación


de emociones dolorosas a hacer lo necesario para el cambio. Por esa
razón se bloquean y son incapaces de superarlo, bloqueando sus po-
sibilidades de crecimiento. “El núcleo de la terapia gestáltica consiste
en ayudarnos a asumir la responsabilidad de todo lo que experimen-
tamos y hacemos. Lo esencial de asumir la responsabilidad consiste
en ser consciente de la experiencia de cada momento y de percibir
cómo proporcionamos signi¿cado a esa experiencia.” (Corey, 1995;
p. 358). Los terapeutas gestálticos emplean multitud de técnicas
para ayudar a los clientes a lograr la conciencia y a experimentar
plenamente sus conÀictos. Sin embargo, asumiendo que la aplicación
adecuada de las técnicas es una función importante de la terapia, la
terapia gestáltica es mucho más que una sucesión de técnicas.

2. SOBRE LAS DINÁMICAS

En realidad cualquier suceso, cualquier estímulo, nos puede


facilitar la toma de conciencia. La actitud de la persona que ha de-
cidido ser descubridor de su propia persona es simplemente la de
estar despierto en el aquí y el ahora, teniendo los cinco sentidos bien
despiertos.
Sin embargo, hay que decir que las dinámicas que aquí se pre-
sentan no son juegos inocuos, ya que pueden tener un fuerte impacto
en las personas que las practican.
Todas las dinámicas de este libro se presentan con el mismo
formato: Título, Desarrollo, Objetivos, Duración e Interesante
observar. De algunos de estos apartados es preciso aclarar ciertos
aspectos:
El desarrollo de la dinámica para hacer su lectura más amena
se presenta transcribiendo literalmente las palabras del terapeuta.
Pero para nada esto quiere decir que sean éstas las palabras exactas
que tiene que decir un terapeuta que vaya a utilizar alguna de estas
dinámicas, pues uno de los aspectos más importantes es la crea-
tividad y el toque personal de cada terapeuta. La relación cliente/
terapeuta es el núcleo del proceso terapéutico, el uso de las técnicas
no debería interferir con la autenticidad de la relación.
Los objetivos de cada dinámica son orientativos o más bien
ejempli¿cadores de lo que podría ser el objetivo de la dinámica,
78 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

pues el objetivo principal de todas es la toma de conciencia de la


persona y esto, como ya hemos dicho con anterioridad, depende
exclusivamente de cada persona. Es decir, ante la misma situación
cada individuo puede tomar conciencia de cosas diferentes o pasar
ante ella con indiferencia sin tomar conciencia de nada.
La duración se ha estimado para un grupo de unas quince per-
sonas, aunque sabemos que el grupo puede variar de tamaño.
Algo que hay que destacar como muy importante es la volun-
tariedad de las actuaciones individuales. No habría obligaciones, no
hay reglas rígidas, sólo sugerencias y orientaciones para trabajar.
En el vocabulario no aparece “tienes que...”, “deberías...”. Estas
fórmulas vienen sustituidas por expresiones tales como: “cuando
quieras...”, “si te apetece...”, “si quieres probar...”, etc.
Es importante que el coordinador del grupo posea experiencia
en dinámica de grupos con cierta formación terapéutica. Si no es el
caso, si lo que quiere es tan sólo que los miembros adquieran una
mayor claridad emocional para desarrollar su inteligencia emocio-
nal, ha de elegir algunas de las técnicas que impliquen una toma de
conciencia emocional que no pueda ser considerada desestabiliza-
dora desde el punto de vista psicológico. Por ello, las técnicas que
se exponen en el apéndice tienen como ¿nalidad exponer algunas de
las dinámicas utilizadas en el ámbito de la expresión corporal que
son claros exponentes de dinámicas utilizadas sin ninguna vocación
terapéutica, tan sólo formativa y lúdica. Desde la expresión corporal
existe una gran experiencia para desarrollar dinámicas que provocan
en los participantes un contacto muy directo y fructífero con sus
emociones.

3. PRESENTACIÓN DE LAS DINÁMICAS

TÉCNICA N º1. PERDÓN, DISCÚLPEME

Desarrollo
El coordinador del grupo reúne a los participantes y les indica
las siguientes instrucciones:

“Levantaos. Cerrad los ojos y caminad por la sala. Id muy


despacio con las manos en la espalda. Cuando tropecéis con al-
Emociones y toma de conciencia 79

guien, decidle: ‘Perdón, discúlpeme’. Si alguien os toca, añadid:


‘No me toque’”.

Cuando pasan aproximadamente unos diez minutos, se invita


al grupo a sentarse de nuevo y a intercambiar opiniones y a expresar
cómo se han sentido.

Objetivos
• Tomar conciencia de lo inadecuado, a veces, de las normas
sociales preestablecidas, de la introversión y el distancia-
miento que se marcan entre las personas, para lograr así
mejorar nuestro comportamiento cotidiano.
• Conseguir que cada persona se vea desde fuera y se ría de
sí misma al ver lo ridículo de su comportamiento en ciertas
ocasiones.

Duración
El tiempo siempre dependerá del número de personas que in-
tegren el grupo y de las necesidades de sus miembros. En el caso de
que el grupo estuviese formado por unas quince personas, la técnica
podría durar treinta minutos.

Interesante observar
Como coordinador o psicoterapeuta es importante prestar
atención al modo en que las personas van aumentando el tono de voz
conforme repiten dichas frases, en observar quién ríe, quién se enfada,
etc. Esta información será utilizada cuando los participantes vayan ex-
presando lo que han sentido cuando han intervenido en esta dinámica.

TÉCNICA Nº 2. CARTA DE PRESENTACIÓN

Desarrollo
El psicoterapeuta o coordinador grupal se dirige al grupo
cuando sus miembros acaban de reunirse por primera vez. Como no
se conocen, se dirige a todos ellos y les dice:

“Hola a todos y a todas. Aquí estamos reunidos en este grupo


que se acaba de formar y espero que las experiencias que sintamos
80 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

entre nosotros sean agradables y útiles para los objetivos que nos
hemos propuesto y que nos vamos a proponer. Pero antes que nada,
nos vamos a presentar. Vamos a decir nuestros nombres y algo más.
Vamos a decir, además, como carta de presentación:
• Alguna virtud o cualidad de la que estemos muy orgullosos.
• Alguna virtud o cualidad que nos gustaría poseer y que no
tengamos tal como nos gustaría.
• Cuándo fue el mejor momento de nuestras vidas y el senti-
miento que nos inundaba en ese momento.
• Cuándo fue el peor momento de nuestras vidas y lo que
sentimos en ese instante.
• Indicar la película, el libro y el grupo de música (o cantan-
te) que nos llevaríamos a una isla desierta.”

Objetivos
• Iniciar la presentación de los miembros del grupo.
• Iniciar de forma suave el proceso de desinhibición que que-
remos provocar para que los miembros del grupo se atrevan
a reconocer sus emociones.
• Hacer que sean conscientes, al hablar de música, películas y
literatura de que, aunque no se conocen, pueden tener mu-
cho más de lo que creen en común. La semejanza en actitu-
des, opiniones y gustos aumenta la atracción interpersonal.

Duración
El grupo no ha de ser muy numeroso. Se recomienda que el
tamaño máximo sea entre 10-15 personas. Por ello, la dinámica de
grupo no debe durar más de una hora.

Observaciones
Es un ejercicio en el que las personas deben hablar desde el
principio de sí mismas. Por ello, hemos de tratar que todos y todas
se sientan muy a gusto y no se vean forzados. Si alguno de los
miembros del grupo, cuando expresa el peor momento de su vida,
observamos que hace referencia a un suceso muy reciente y se siente
muy triste, debemos tener con esta persona palabras de ánimo y con-
sideración (por ejemplo: “Sentimos lo que te ha pasado, pero puedo
decirte, porque todos hemos tenidos experiencias duras, que sea lo
Emociones y toma de conciencia 81

que sea pasará, ya que si nos damos cuenta, lo que consideramos en


nuestras vidas victorias y lo que consideramos derrotas, tienen todo
ello algo en común: no son para siempre”).
Si consideramos que la técnica puede implicar un inicio algo
brusco, podemos comenzar con alguna otra de carácter más general
(véase Canto, 2000) destinada a iniciar las presentaciones de los
miembros del grupo.

TÉCNICA Nº 3. PONGÁMONOS EN MARCHA

Desarrollo
Esta técnica puede ser utilizada a continuación de la dinámica
anterior. Tras una breve presentación, más o menos intensa, el coor-
dinador les puede pedir a los miembros del grupo lo siguiente:

“Ahora, una vez que estáis todos sentados y cómodos, os


podéis dar las manos y cerrad los ojos. Prestar atención a vuestras
sensaciones y reacciones. ¿Os sudan las manos? ¿Las tenéis muy
apretadas? ¿Os ha dado algo de vergüenza hacerlo? ¿Os importa
que vuestros compañeros sean del mismo sexo o del sexo opuesto?
(Se dejan pasar unos instantes). Ahora, prestad atención a vuestra
mano derecha. ¿Cómo es la mano que vuestra mano derecha está
tocando? ¿Es fría? ¿Es cálida? ¿Suda? ¿Qué pensáis que está sin-
tiendo? ¿Se encuentra a gusto? ¿Os relajáis a medida que pasa el
tiempo? Seguid así durante un breve instante. Ahora, todos, inten-
tad seguir relajados y percibir que las personas con las que estáis
sentados compartiendo esta experiencia poco a poco van a dejar de
ser desconocidos y pueden llegar a ser compañeros y compañeras”.

Una vez concluida la tarea, se invita a quien lo desee a que


exprese con cierto detalle cada una de las reacciones y sentimientos
que ha vivenciando durante la técnica.

Objetivos
• Hacer que los participantes comiencen a tener conciencia de
sus emociones y las de los sus compañeros.

Duración
20 minutos.
82 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Interesante observar
Es muy importante que los participantes se sientan relajados
al ¿nal de la experiencia. Se les puede hacer ver que lo habitual es
que con desconocidos se mantenga una cierta distancia interpersonal
y que no haya contacto físico hasta transcurrido, como mínimo, un
cierto tiempo. Hay personas más proclives al contacto físico, como
hay otras más reacias al mismo. Ellos podrían clasi¿carse bien en un
grupo bien en otro.

TÉCNICA Nº 4. MIEDOS Y NECESIDADES

Desarrollo
Instrucciones que proporciona el psicoterapeuta:

“Cada uno de vosotros vais a coger vuestro cuaderno y du-


rante los próximos cinco minutos vais a reÀexionar sobre cuáles son
los miedos que traéis al iniciar el grupo y cuáles son las necesidades
que esperáis cubrir en este espacio y en este tiempo”.

Transcurrido ese tiempo, continúa el psicoterapeuta diciendo:

“Bueno, ahora igual que hemos hecho con los miedos y las
necesidades, vais a seguir reÀexionando sobre los rasgos de vuestra
personalidad que os facilitan la integración en el grupo y aquello
de vosotros que puede impedir dicha integración. A esto le vamos a
dedicar también cinco minutos”.

Al pasar estos cinco minutos y conforme se vea que han ter-


minado, tras la reÀexión personal, le pedimos que elijan una pareja
(preferentemente alguien que no conozcan mucho) y que compartan
la reÀexión con ella.
Después, también se puede dedicar un tiempo a la puesta en
común grupal de la experiencia.

Duración
Cuarenta y cinco minutos.
Emociones y toma de conciencia 83

Objetivos
• Que los participantes aterricen en el aquí y el ahora siendo
conscientes de su situación actual y de su realidad.
• Que los miembros del grupo se empiecen a conocer entre
ellos.

Interesante observar
Esta dinámica se puede utilizar como técnica de presentación
en la primera sesión.

TÉCNICA Nº 5. DAOS LA MANO, MIRAOS

Desarrollo
Instrucciones proporcionadas por el psicoterapeuta o coordi-
nador:

“Ahora nos ponemos por parejas, nos damos la mano, pri-


mero de forma convencional, después de forma original y, tras esto,
nos la volvemos a dar pero esta vez tratando de expresar todo lo que
sentimos al encontrarnos con esa persona, intentando expresar lo
que necesitamos de ella en ese momento y de averiguar qué necesita
de nosotros. Por último, nos soltamos las manos y seguimos expre-
sando esto solamente con la mirada”.

Una vez realizado esto, se sientan los participantes y ponen en


común lo vivido y experimentado.

Objetivos
• Que los participantes analicen sus comportamientos, sus
pensamientos y sus sentimientos en el aquí y el ahora y a
través de la mirada del compañero o compañera.

Duración
Quince minutos.

Interesante observar
La capacidad de sostener la mirada y los sentimientos evoca-
dos en esta situación.
84 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

TÉCNICA Nº 6. MIRAOS A LOS OJOS

Desarrollo
Instrucciones:

“Vamos a empezar a pasear por la sala, mirando a los que se


cruzan con nosotros. Cuando os encontréis con la mirada de otra
persona, tratad de evitarla, como suele ocurrir en vuestras vidas.
Seguid así hasta que yo os indique. Analizad qué pasa con vuestros
pensamientos y vuestros sentimientos. Ahora, vais a hacer lo contra-
rio: cuando os encontréis con la mirada de otra persona intentad no
perderla hasta que salga de vuestro campo visual. Volved a analizar
qué está pasando, qué sentís al mirar a alguien de esta manera, qué
pensáis. Ahora vais a seguir andado, pero os detendréis delante de
la persona con la que primero intercambiéis la mirada, y os vais a
quedar delante de ella sin apartar la mirada. Y tenéis que prestar
atención a cuestiones tales como: ¿qué sentís ahora?, ¿qué pensa-
mientos pasan por vuestra cabeza? Luego, cogeos de las manos y
prestad atención a cómo os sentís ahora tanto a nivel sentimental
como a nivel corporal. Tras un par de minutos cambiad de pareja y
así con dos o tres personas más”.

Transcurridos unos minutos los integrantes del grupo se sien-


tan y compartirán con el grupo lo vivido y experimentado.

Objetivos
• Analizar cómo se encuentran los participantes con las dife-
rentes formas de actuar ante una mirada, tomar conciencia
de sus resistencias y de las barreras que levantan para no
vivir el momento.

Duración
Aproximadamente treinta minutos.

Interesante observar
Se ha de prestar atención a las diferentes reacciones (miedo,
evitación, provocación, reto, amenaza, tristeza, alegría, etc.) que las
personas experimentan en las diversas experiencias, especialmente a
Emociones y toma de conciencia 85

los sentimientos que se evocan cuando tienen que sostener la mirada


estando frente a frente.

TÉCNICA Nº 7. UN ADIÓS EN LA ESTACIÓN

Desarrollo
Instrucciones:

“Nos situamos por parejas, sentados en el suelo uno en frente


del otro. Cerramos los ojos y nos damos las manos, imaginándonos
que estamos en una estación de tren y que la persona con la que tengo
las manos entrelazadas es la última vez que la voy a ver. Tengo cinco
minutos para expresarle mediante mis manos y sin palabras todo lo
que quiera decirle, pues son los últimos cinco minutos que tendré
para estar con ella. Esta es mi última oportunidad para decirle todo
lo que no le he dicho anteriormente, pues ya no la volveré a ver más...
Quedan tres minutos... quedan dos minutos... Os queda un minuto...
Nos vamos despidiendo, tenemos que ir soltándonos, se le va el tren...
nos quedamos en el sitio tomando conciencia de cómo nos sentimos,
aquí y ahora, tratando de no huir de estos sentimientos”.

Pasados unos minutos, continúa el psicoterapeuta diciendo:

“Dispuestos a abandonar la estación vemos a lo lejos a una


persona que me recuerda a la persona que acabo de despedir y pien-
so: ‘¡No, no puede ser ella!’, y sigo andando pero cuanto más me
acerco más seguro estoy de que es ella, echo a correr y vuelvo a darle
las manos expresándole todo lo que siento con este reencuentro”.

Después de unos cinco minutos se sientan y comparten la


vivencia y cómo se encuentran aquí y ahora, teniendo en cuenta que
“nuestras vivencias son tesoros para los demás”.

Objetivos
• Favorecer la manifestación de emociones y sentimientos en
el aquí y el ahora.

Duración
Veinticinco minutos.
86 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Interesante observar
Hay que prestar atención en la puesta en común si realmente
se han permitido sentir y expresar lo que realmente sentían y si se ha
dado conexión entre ambas personas.

TÉCNICA Nº 8. EL SALUDO

Desarrollo
El psicoterapeuta proporciona las siguientes instrucciones a
las personas que forman el grupo:

“Cuando queráis podéis empezar a andar, podéis deambular


por la sala y os vais a cruzar con otras personas y os vais a mirar
a los ojos. Os vais a mirar de muchas maneras: con indiferencia
(más o menos durante un minuto cada tipo de mirada), ahora a
continuación con cariño, ahora con vergüenza, con orgullo, con vic-
timismo, mostrando poder, con alegría, con tristeza, con rivalidad,
con compañerismo… (se van alternando sentimientos contrarios).
Ahora seguimos andando por la sala y con quien nos encontremos
nos saludamos de diferentes formas: con un saludo medieval, como
amigos de toda la vida, como chinos, como esquimales, con el tra-
sero, con las rodillas, con los codos…
Vais terminando y formamos un corro. Nos cogemos de la
mano recibiendo la energía por nuestra mano derecha y la pasamos
con la izquierda, cerramos los ojos, nos centramos en nuestra respi-
ración y dejamos que los pensamientos Àuyan sin que se estanquen
en nuestra mente.
Ahora vais a pensar lo que queréis de este trabajo en grupo,
cuál es vuestro deseo. Cuando lo hayáis hecho, vais abriendo los
ojos y volvéis a andar por la sala, pero ahora con quien os encon-
tréis, mirándole a los ojos, le deseáis lo que hayáis deseado para
vosotros y escucháis lo que el otro os desea”.

Objetivos
• Cohesionar al grupo que inicia un trabajo.
• Aprender a expresar corporalmente algunos sentimientos.
• Tomar conciencia de las expectativas que poseemos.
Emociones y toma de conciencia 87

Duración
Aproximadamente unos treinta minutos.

Interesante observar
Cómo cada persona da y recibe el deseo y, también, es inte-
resante escuchar las expectativas que traen los miembros del grupo,
pues esto inÀuirá en la satisfacción posterior.

TÉCNICA Nº 9. ¿QUÉ SE DICE DESPUÉS DE DAR LOS


BUENOS DÍAS?

Desarrollo
Se proporcionan las siguientes instrucciones:

“Caminad por la sala mientras os imagináis que estáis pa-


seando por vuestra ciudad, de pronto os encontráis a alguien que
habéis conocido hace unos meses, os paráis delante de él y después
de decirle buenos días iniciáis una conversación”.

Al cabo de unos minutos se interrumpe la dinámica y el coor-


dinador les pregunta a los miembros del grupo cómo han iniciado la
conversación, qué han dicho, cómo estaba su cuerpo, qué expresaba
su cara, etc. Tras sus respuestas se les invita a pasear de nuevo,
repitiendo la misma escena, pero ahora se les pide que empiecen la
conversación hablando de sí mismos.
Trascurridos unos minutos se vuelve a interrumpir la diná-
mica y se les pregunta cómo han iniciado la conversación, si les ha
costado más o menos trabajo y cómo se han sentido.
Por último, se les vuelve a invitar a pasear, reproduciendo
la misma situación pero esta vez el encuentro es sin palabras, sola-
mente que se permitan el encuentro. Después de unos minutos se les
ofrece sentarse y compartir cómo se han sentido en cada uno de las
distintas fases y las diferencias que han observado en los diferentes
encuentros.

Objetivos
• Observar diferentes aspectos de la relación que mantiene
cada persona con los demás, de la forma de comportarse
88 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

con el otro, sobre lo que dicen sus palabras, sus cuerpos, sus
gestos.
• Tomar conciencia de las veces que las personas hablan de sí
mismas y cómo lo hacen, así como de los sentimientos que
se han originado a lo largo de esta dinámica.
• Que los participantes tomen conciencia de lo que experi-
mentan cuando les quitan la palabra, cuando expresan más
o menos sus sentimientos, de si se permiten o no más con-
tactos corporales.

Duración
Cuarenta y cinco minutos.

Interesante observar
Cómo normalmente las conversaciones se inician con una
pregunta del tipo: “¿Cómo estás? ¿Qué tal? ¿Cómo te va?”, pre-
guntas todas dirigidas a que el otro empiece a hablar de sí mismo, no
solemos hablar de nosotros y menos aún expresar algún tipo de sen-
timiento. Si en algún momento me apeteciera estar más rato con esa
persona, lo usual es que buscara alguna excusa como, por ejemplo,
tomar un café, pero raramente lo voy a plantear como una necesidad
propia. ¿Y eso por qué? Cuando eliminamos las palabras, el encuen-
tro se hace más íntimo y normalmente hay más contactos corporales,
más expresión de sentimientos a través de esos contactos.

TÉCNICA Nº 10. EL CAMINO DE MI VIDA

Desarrollo
El psicoterapeuta previamente le ha repartido a cada miembro
del grupo una cartulina, ha dejado por la sala lápices y ceras de co-
lores y les da las siguientes instrucciones:

“Cada uno con su cartulina va a dibujar el camino de su vida.


El inicio de la línea corresponderá con el inicio de su vida y el ¿nal
con el momento actual, con vuestro presente. Podéis representarlo
como queráis, utilizando frases, palabras, dibujos, colores, etc.
Cuando todos hayamos terminado nos sentaremos para que el que
quiera comparta con nosotros su experiencia”.
Emociones y toma de conciencia 89

Objetivos
• Tomar conciencia del recorrido biográ¿co de la persona.

Duración
Aproximadamente una hora y media.

Interesante observar
Esta técnica da mucha información sobre los datos biográ¿cos
de la persona y sobre todo cómo lo ha vivido ella, de su vivencia per-
sonal. La persona puede ver directamente hechos a los cuales les ha
estado dando la espalda y tomar conciencia de hechos que se repiten
en su vida y de la necesidad de trabajarlos.

TÉCNICA Nº 11. LA FLOR DE MI TIEMPO

Desarrollo
Instrucciones del coordinador del grupo:

“Ahora cada uno va a dibujar la Àor de su tiempo diario.


En el centro de la Àor pondréis vuestro nombre y cada pétalo re-
presentará un área de vuestra vida (familiar, laboral, ocio, amigos,
estudios, pareja, etc.). El tamaño de cada pétalo representará el
tiempo que le dedicáis diariamente a esta área de vuestra vida. Tra-
tad de representar lo que pensáis, lo que estimáis que es la realidad,
incluso si alguno de los pétalos invade el corazón de la Àor, está
atro¿ado, etc. Cuando vayáis terminando volvemos a colocarnos en
el círculo para la puesta en común”.

Objetivos
• Que cada participante del grupo tome conciencia de a lo que
le está dando prioridad en su vida y de si eso corresponde
con sus deseos.

Duración
Aproximadamente una hora y media.

Interesante observar
Es muy útil para que la persona tome conciencia de la distan-
cia que usualmente se encuentra entre sus deseos y lo que realmente
90 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

hace en su vida. Ver las áreas que tiene más abandonadas y las conse-
cuencias de esto, de las áreas que se introducen en su parte del “yo”,
invadiendo así incluso su parcela personal, etc.

TÉCNICA Nº 12. Y TÚ... ¿QUIÉN ERES?

Desarrollo
El psicoterapeuta propone a los miembros del grupo:

“Nos vamos situando por parejas a lo largo de la sala, el más


bajito de los dos (por decir una característica) le preguntará a su
compañero: ‘Y tú... ¿quién eres?’ Y éste le irá contestando, tratando
de no callar en ningún momento. Si en algún mometo el que contesta
empieza a hablar de otro tema o se queda callado, su compañero
volverá a centrarlo en la tarea repitiendo la pregunta, así hasta que
yo os avise para que cambiéis los papeles”.

Esta dinámica puede ser cortada aquí o continuar si la estamos


utilizando como dinámica de presentación:

“Ya que ambos habéis contestado, volvemos a sentarnos


alrededor de la sala formando un circulo y cada persona nos va a
presentar a su pareja con todo aquello que ésta le ha dicho”.

Objetivos
• Presentarse al grupo.
• Tomar conciencia de cómo se de¿nen ante los demás, de
cuál es su carta de presentación.

Duración
Quince minutos.

Interesante observar
Esta dinámica se puede llevar a cabo en la primera sesión
como dinámica de presentación, aunque también hay que apuntar
que depende de la con¿anza que se haya generado en el grupo (no es
lo mismo hacerla en la primera sesión que en la novena). En función
del momento en el que se aplique esta dinámica, se profundizará
Emociones y toma de conciencia 91

más o menos y podrán perseguir objetivos diferentes y provocar


sentimientos diferentes en las distintas personas.

TÉCNICA Nº 13. ¿QUIÉN SOY YO? EL CUENTO DE MI VIDA

Desarrollo
El psicoterapeuta indica al grupo:

“Hoy vamos a utilizar lápiz y papel y trataremos de sacar al


artista que llevamos dentro dibujando ‘¿Quién soy yo?’. Una vez
que lo hayáis terminado, lo dejáis en el suelo y junto a él dejáis tam-
bién vuestro cuaderno abierto por una página en blanco, tratando
de que entre todos los dibujos se forme un círculo. Tras esto vamos
pasando por todos los dibujos y escribiendo en su cuaderno lo que
nos sugiere el dibujo que la persona ha hecho”.

Cuando se observe que el grupo va terminando, el psicotera-


peuta continúa diciendo:

“Nos volvemos a situar cada uno en su sitio y cogiendo


vuestro cuaderno cada uno de vosotros reÀexionará sobre las ca-
racterísticas, rasgos, adjetivos, frases, etc., que les han puesto sus
compañeros al ver su dibujo”.

Tras dejar unos minutos de reÀexión, continúa diciendo:

“Después de este tiempo de interiorizar lo que nos han rega-


lado los demás, ahora vamos a seguir siendo artistas, pero vamos a
pasar de pintores a escritores y vamos a escribir el cuento de nues-
tra vida utilizando todo lo que nos han escrito en nuestro cuaderno
al ver nuestro dibujo”.

Tras dejar un intervalo de tiempo de veinte minutos, se con-


tinúa diciendo:

“Ahora quien quiera puede regalarnos su cuento leyéndolo a


todos los demás y teniendo en cuenta que lo que no se da se pierde
y lo que se da se devuelve multiplicado por dos”.
92 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Objetivo
• Poner en marcha nuestro potencial creativo.
• Tomar conciencia de cómo me presento y cómo me ven los
demás.
• Integrar las palabras o las frases recibidas y con las que me
de¿nen mis compañeros en mi propia vida.
• Presentarse ante el grupo.

Duración
Una hora y cuarto.

Interesante observar
Cómo se presenta cada miembro ante el grupo. Esta dinámica
también puede ser utilizada cómo técnica de presentación.

TÉCNICA Nº 14. MI ESCUDO

Desarrollo
El terapeuta propone lo siguiente:

“Os propongo dibujar vuestro escudo, el escudo de vuestra


vida. Dibujaréis el borde del escudo y el interior lo dividís en cuatro
partes. En el primer cuadrante dibujáis la primera imagen que se
os venga a la cabeza al pensar en vuestra vida de los cero a los diez
años, en el segundo cuadrante igual pero de los once a los veinte
años, en el tercero de los veintiuno en adelante y por último en el
cuarto pondréis el epita¿o que os gustaría que pusiera en vuestra
tumba”.

Al terminar el dibujo el terapeuta invitará a una puesta en


común y al concluir continuará la dinámica diciendo:

“Ahora os situáis por parejas y cada uno llevará su dibujo,


uno en frente del otro. Empezaréis con los ojos cerrados, recorrien-
do cada uno de los cuadrantes y os dejáis sentir lo que os provocan.
Al terminar tratáis de explicarle a vuestra pareja lo que habéis ex-
perimentado y la relación que hay entre los cuatro cuadrantes y lo
que creéis que os sigue inÀuyendo hoy por hoy”.
Emociones y toma de conciencia 93

Objetivo
• Tomar conciencia de los acontecimientos, personas, luga-
res, que han dejado huella en la vida de cada participante y
de cómo eso inÀuye en el presente.

Duración
Depende del número de miembros del grupo. Si el grupo es
formado por quince personas, la técnica puede durar entre tres y
cuatro horas.

Interesante observar
Esta dinámica da mucha información sobre las heridas que
siguen abiertas en cada miembro del grupo y, por tanto, del trabajo a
realizar con cada uno de los participantes.
Los intervalos de edad de cada cuadrante pueden variar de-
pendiendo de la edad media del grupo.

TÉCNICA N º 15. ÁBRETE

Desarrollo
El terapeuta invita a las personas del grupo a que hagan lo
siguiente:

“Nos situamos por triadas, uno de vosotros va a ser el masa-


jeado por los otros dos masajistas, en principio. Después cambia-
réis conforme yo os lo indique de forma que al ¿nal los tres hayáis
recibido masajes.
La persona que va a ser masajeada se tumba pero procura
cerrarse sobre sí lo máximo posible (manos cruzadas sobre su pe-
cho, piernas dobladas y cruzadas, etc.). Sus dos compañeros la ob-
servan para ver cómo está su rostro, cómo es su respiración, dónde
se sitúa la tensión. La observan durante un par de minutos antes de
empezar. Después lo vais abriendo lentamente, le estiráis los brazos
horizontalmente (cada uno un brazo y a la vez, al expirar tiráis del
brazo y al inspirar lo soltáis). Luego uno de los masajistas se sitúa
cogiéndole los dos brazos y el otro las dos piernas y repetís la misma
operación (expirar-estirar, inspirar-soltar) un par de veces. Luego
dejáis lentamente los miembros en el suelo y comenzáis el masaje.
94 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Se masajea como si el cuerpo estuviera dividido verticalmente en


dos y la dirección del masaje siempre será desde dentro hacia fue-
ra, teniendo en cuenta que el contacto corporal entre masajista y
masajeado debe de ser continuo o el masajeado lo vivirá como un
abandono. Terminado el masaje se arropa con una manta”.

Objetivos
• Tomar conciencia de todo lo que nos negamos al estar cerra-
dos y de lo placentero que es abrirnos al contacto del otro.
• Tomar conciencia de nuestros límites y nuestras resistencias
al contacto con el otro.

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
Dentro del grupo habrá personas que se abandonen y se abran
completamente y otras que no. Es interesante observar las barreras y
las resistencias de cada miembro del grupo.
Antes de empezar el masaje, si es el primero que se da en el
grupo, se les recuerda que el que va a ser masajeado puede poner sus
límites antes de empezar.

TÉCNICA Nº 16. YO PIENSO QUE TÚ ERES UNA PERSONA...


(primera parte)

Desarrollo
Después de que los participantes se agrupen en triadas, el
terapeuta se dirige a ellos diciéndoles lo siguiente:

“Cada uno de vosotros desempeñará un papel dentro de la


triada y todos deberéis haber pasado por todos los roles una vez
¿nalizada la dinámica. El cambio de roles lo iré señalando yo cada
cinco minutos. Uno será el locutor, el otro el receptor y el otro será
el anotador. Uno de vosotros empezará siendo el locutor, cuya fun-
ción será ir diciendo a la persona que tiene en frente (el receptor):
‘Yo creo que tú eres una persona...’ Y el receptor completará
la frase con lo que él crea según ha visto desde que empezó el grupo.
Emociones y toma de conciencia 95

El locutor repetirá esta frase de manera continua hasta que


yo marque el cambio de roles. Otro de vosotros será el receptor que,
situándose en frente del locutor, recibirá sus sentencias de la manera
más neutra posible, sin mostrar acuerdo ni desacuerdo. El papel del
tercer miembro, el anotador, será ir recogiendo en el cuaderno del
receptor lo que le va diciendo el locutor”.

Una vez terminada esta parte del ejercicio se continúa con la


segunda parte (Técnica nº 17).

Objetivo
• Tomar conciencia de la cantidad de prejuicios que inÀuyen
en mi relación con los otros.

Duración
Aproximadamente unos veinte minutos.

Interesante observar
Los prejuicios o las categorizaciones nos hacen la vida más
fácil y sencilla y gracias a ellos nos sentimos más seguros a la hora
de actuar con alguien que acabamos de conocer, pero a veces nos
pueden jugar una mala pasada y conseguir que nos perdamos rela-
ciones, experiencias y/o oportunidades únicas e irrepetibles, con lo
cual es esencial tomar conciencia de esta forma de actuar.
Este ejercicio debe de ir seguido de la segunda parte (diná-
mica nº 17) porque es ésta la que nos da pistas en base a la imagen
que nos formamos del otro, sabiendo que en ocasiones esta imagen
puede ser errónea y en otras acertada.
Esta dinámica se recomienda llevarla a cabo en la primera o, a
lo sumo, en la segunda sesión, cuando todavía las personas del grupo
no se conocen.

TÉCNICA Nº 17. YO CREO QUE TÚ ERES UNA PERSONA...


PORQUE... (segunda parte)

Desarrollo
Después de terminar la primera parte de la técnica (Técnica nº
16), el terapeuta continúa diciendo:
96 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

“Ahora os vais a volver a la triada inicial y el locutor le ex-


plicará al receptor el porqué de sus pensamientos que le trasmitió
anteriormente. Por ejemplo, el locutor puede decir: ‘Yo creo que tú
eres una persona inteligente porque llevas gafas’. Vais a disponer
del mismo tiempo y yo volveré a marcarlo”.

Cuando vuelvan a pasar todos por los tres roles, se les dará
un tiempo (cinco minutos) para intercambiar impresiones y después
habrá una puesta en común entre todas las personas del grupo para
que tengan la oportunidad de compartir esta experiencia.

Objetivo
• Tomar conciencia de los prejuicios y de las señales que los
provocan y cómo inÀuye esto en la forma en que las perso-
nas se presentan al mundo.

Duración
Unos cuarenta y cinco minutos.

Interesante observar
Además de lo que se ha señalado en la técnica anterior, en la
puesta en común también podríamos observar cómo se han sentido
los miembros al ser encasillados o etiquetados sin ser apenas cono-
cidos y cómo se han sentido al tener que decirle a la otra persona lo
que piensan de ella.

TÉCNICA Nº 18. YO CREO QUE TÚ PIENSAS DE MÍ QUE


SOY...

Desarrollo
El psicoterapeuta se dirige al grupo diciéndoles:

“El ejercicio consiste en lo siguiente: os vais a juntar por


parejas y dando un paseo por la sala, el que quiera de los dos em-
pieza diciéndole al otro: ‘Yo creo que tú piensas de mí que soy...’ y
completará la frase con lo que él piense. Esto lo hará durante cinco
minutos. La pareja escuchará tratando de no trasmitir nada con sus
gestos, es decir, con una expresión neutra y en silencio. A los cinco
Emociones y toma de conciencia 97

minutos yo os avisaré y cambiaréis de roles, hablando el que escu-


chaba y escuchando el que hablaba”.

Objetivo
• Tomar conciencia de lo que se es a través de las proyeccio-
nes de mis pensamientos que hago sobre los demás.

Duración
Unos quince minutos.

Interesante observar
En esta dinámica podemos darnos cuenta de varias cosas,
entre ellas la imagen que tiene cada miembro de sí mismo y cómo
le atribuye al otro sus propios pensamientos. También se puede re-
lacionar con las dos dinámicas anteriores, si se han llevado a cabo.

TÉCNICA Nº 19. YO NO SOY...

Desarrollo
Después de la dinámica anterior el terapeuta se dirige al grupo
y les propone lo siguiente:

“Ahora cada uno buscará un sitio donde se encuentre cómodo


para reÀexionar sobre lo que ha hablado con su compañero y escri-
birá lo que le diríais al grupo sobre lo que no sois. De esta manera,
cuando yo os lo diga, formaremos entre todos un circulo y uno a uno
iréis saliendo al centro para decirle al grupo: ‘Quiero que sepáis
de mí que yo no soy una persona...’ y completaréis la frase con tres
rasgos o características”.

Después el terapeuta dejará un espacio para la puesta en


común.

Objetivos
• Tomar conciencia sobre quién soy a través del quién no soy.
• Observar que no todos los miembros del grupo dicen las
mismas características sino las opuestas, de tal forma que lo
que para mi es positivo para otra persona es negativo.
98 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
Treinta minutos.

Interesante observar
Es interesante observar cuáles son los rasgos que cada persona
no quiere que se les atribuyan. Eso dice mucho de dónde están sus
miedos y nos orienta seguramente sobre lo que va a rechazar en otras
personas.
Para la siguiente sesión se les puede proponer que reÀexionen
sobre las siguientes preguntas:
1. ¿Quién soy yo? ¿Qué ven los demás? ¿Cuál es mi rol?
(esto lo contesta cada uno individualmente).
2. ¿Cómo me ven los demás? (cada persona le preguntará a
una o varias personas que lo conozcan bien y sean buenos
amigos, de forma que exista sinceridad sin riesgo de que
se rompa la amistad).
3. ¿Cómo me veo yo? (tarea individual).

TÉCNICA N º 20. MIS RASGOS “NEGATIVOS”

Desarrollo
El psicoterapeuta proporciona las siguientes instrucciones a
los participantes:

“Debéis elegir una pareja, si es posible un miembro del grupo


con el que hayáis estado poco, y mientras paseáis en pareja tratáis
de explicarle cuáles son vuestras actitudes, vuestras creencias y
vuestros valores que están en contra de los tres rasgos que rechazas-
teis en la dinámica anterior (‘Yo no soy...’) y le informáis de cuántas
veces han aparecido estos rasgos a lo largo del último mes. Después
de compartir ambos esta experiencia, vais a pensar qué persona de
vuestra familia poseía dicho rasgo y lo compartís con la pareja. Si
terminado el ejercicio seguís pensando que no poseéis alguno de
esos rasgos, entonces trataréis de contestar a la siguiente pregunta:
¿Qué es para mí ser...? Al terminar nos agruparemos en la sala para
la puesta en común”.
Emociones y toma de conciencia 99

Objetivos
• Descubrir mis prejuicios sobre esas características con las
que no me identi¿co y ver el grado en el que en realidad se
encuentran en mí.
• Observar que lo que yo catalogo como negativo para otra
persona puede ser positivo y así se identi¿ca con ese rasgo
y viceversa.
• Darme cuenta de que cuanto más me empeño en no ser así,
más lo estoy acentuando en mi carácter.
• Tomar conciencia de que en muchos casos la característica
en sí no es positiva ni negativa, son mis atribuciones, actitu-
des y valores las que la hacen así.

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
Podemos prestar atención a cómo cada persona atribuye
características negativas a algunos rasgos, rechazándolos y segura-
mente acentuándose en ellos y llegando a parecerse a aquella perso-
na que ella rechaza justamente por lo mismo.

TÉCNICA Nº 21. MERCADILLO DE RASGOS

Desarrollo
El psicoterapeuta comienza diciendo:

“Hoy vamos a trabajar con los seis rasgos que habéis elegido
del listado del día anterior que, por tanto, más se han repetido en vo-
sotros a lo largo de este tiempo. Cuando tengáis vuestros seis rasgos
cada uno va a tratar de ver cuáles son las características negativas
de cada uno de ellos”.

Pasados aproximadamente unos diez minutos, el psico-


terapeuta continúa diciendo: “Ahora, nos juntamos en triadas,
ponemos nuestro trabajo en común y, cuando hayáis terminando,
debéis hacer seis trozos de papel y en cada uno de ellos escribís
un rasgo”.
100 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Una vez que cada persona esté con sus seis trozos de papel, el
terapeuta les dirá al grupo: “Ahora que cada uno tiene sus seis ras-
gos, nos vamos a dividir en dos subgrupos. Los de este lado (seña-
lando unos de los dos subgrupos) seréis los vendedores y los de este
otro lado seréis los compradores. Los vendedores trataréis de ven-
der todos vuestros rasgos, enumerando todo lo positivo que tienen y
las ventajas que tienen poseerlos y los compradores pagaréis con los
vuestros, es decir, con el valor de cada uno de ellos (mercadillo de
trueque). Es importante que os deis el tiempo necesario para ofrecer
los rasgos y decir todo lo bueno de cada uno. Cuando termine el
trabajo hay que estar con todos los rasgos intercambiados”.

Terminado el mercadillo (unos veinte minutos), el psicotera-


peuta continúa diciendo: “Por favor, escribid en un papel los rasgos
que habéis vendido y los que habéis comprado y poniéndole vuestro
nombre me lo entregáis. Gracias”.

Tras esto se prosigue con una puesta en común en el grupo,


comentando cada uno su experiencia en la dinámica, qué ha vendido
y por qué, qué ha comprado y por qué.

Objetivos
• Observar qué rasgos son los que más predominan en cada
participante y, por tanto, qué es lo que más se ha reforzado
en sus vidas.
• Tomar conciencia de las características que cada uno valora
como positivas y negativas de cada uno de sus rasgos.
• Tomar conciencia de que lo que para una persona es valorado
como negativo para otra persona es positivo y viceversa.

Duración
Una hora y media.

Interesante observar
Tenemos que ser conscientes de que cuando no damos algo
normalmente es porque a nosotros no nos ha servido y entonces esta-
mos cortando el proceso terapéutico que es simplemente acompañar
en el camino al otro, dando las herramientas que vaya necesitando.
Emociones y toma de conciencia 101

Cuando vamos por delante de la persona y no le damos un rasgo


porque a nosotros nos ha ido mal con él, lo que realmente estamos
haciendo es infravalorarlo y descon¿ando de él.

TÉCNICA Nº 22. LO QUE NO QUIERO QUE SEPAS DE MÍ...

Desarrollo
Instrucciones:

“Cuando queráis os podéis ir colocando por parejas. Uno de


vosotros se tumbará boca arriba y el otro se sentará detrás, de forma
que la persona tumbada no lo vea. La función del que está sentado
será escuchar en silencio mientras escribe en el cuaderno de su
pareja todo lo que ésta vaya diciendo. ¿Y qué es lo que va a decir la
persona que está tumbada? Esta persona dirá continuamente: ‘Lo
que no quiero que sepas de mí...’ y detrás de este encabezamiento
tratará de ir enumerando todas esas cosas que no quiere que nadie
sepa de ella. Así permaneceréis hasta que yo os anuncie el cambio
de rol y entonces cambiaréis de postura y, por consiguiente, de papel
dentro de la pareja”.

Cuando todo haya terminado se deja unos minutos para que


cada persona con su cuaderno tome conciencia de todo lo que ha
ocurrido fuera y, sobre todo, dentro de ella. Cada uno ha de prestar
atención a: ¿Qué ha dicho?, ¿cómo se ha sentido?, si ha sido la
primera en hablar o no, ¿qué miedos se le ha despertado?, si lo ha
dicho todo, ¿qué es lo que no ha dicho?, etc. Después de estos mi-
nutos y en círculo se hace la puesta en común.

Duración
Cada persona debe disponer, al menos, de diez minutos para
tomar conciencia de lo ocurrido y poder compartirlo con el grupo.
Así que, aproximadamente, esta dinámica puede llevarnos unos
treinta minutos.

Objetivos
• Tomar conciencia de lo que las personas ocultan en sus re-
laciones y sentir la liberación que supone expresarlo sin ser
juzgada.
102 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Interesante observar
El clima para hacer esta dinámica debe de ser de con¿anza,
de respeto y con¿dencialidad. Todo el mundo debe tener muy claro
que no se valora ni se juzga a nadie, sólo se escucha y se trata de
empatizar. Por lo tanto, esta dinámica se llevaría a cabo una vez que
el grupo ya tenga un recorrido. Es interesante observar las resisten-
cias, los sentimientos provocados y la toma de conciencia de cada
miembro del grupo.

TÉCNICA Nº 23. ME ESTOY DANDO CUENTA...

Desarrollo
Instrucciones:

“Elegid una pareja del grupo, a ser posible que sea alguien
con la que no hayáis compartido mucho. Una vez que la hayáis ele-
gido, pasead con ella y os vais diciendo: ‘Me estoy dando cuenta de
que...’, ‘Me he dado cuenta de que…’, y eso lo tenéis que hacer así
durante diez minutos”.

Al terminar se sientan en grupo y comparten sus impresiones.

Objetivos
• Tomar conciencia de lo que es vivir en el aquí y el ahora y
observar tanto lo que les rodea y que normalmente (por las
prisas) no observan, así como las propias señales que les
indican lo que necesitan y que normalmente no escuchan.

Duración
Aproximadamente veinte-veinticinco minutos.

Interesante observar
El psicoterapeuta y los participantes han de prestar atención al
contenido de las tomas de conciencia, concretamente si han llegado
a pasar de las meras observaciones descriptivas (por ejemplo: “Me
estoy dando cuenta de que se está oscureciendo el cielo”) a la obser-
vación de sus propios sentimientos (por ejemplo: “Me estoy dando
cuenta de que me siento tranquila contigo”) y de su necesidades (por
ejemplo: “Me estoy dando cuenta de que necesito que me abraces”).
Emociones y toma de conciencia 103

Unas de las formas de negarme el vivir en el aquí y el ahora es


cerrar todos los sentidos a la entrada de señales externas e internas
(exterioceptivas e interioceptivas) que recibimos. Y eso las personas
en sus vidas cotidianas lo hacen asiduamente.

TÉCNICA Nº 24. EL REY Y SU SÚBDITO

Desarrollo
Dice el psicoterapeuta al grupo:

“Hoy nos trasladamos a la Edad Media. Esa época tan oscu-


ra y nada deseable en la que no habían personas libres. Os vais a
juntar por parejas, uno de vosotros será el rey y el otro su súbdito y
como tal debéis comportaros durante los diez minutos que estaréis
paseando por la sala y sus alrededores (si es posible). Pasado este
tiempo, tanto el súbdito como el rey se pararán y cada uno en silen-
cio pensará en un color, un animal y un sentimiento, sin decírselo al
otro. En ese momento cambiaréis de roles y comenzará de nuevo la
interacción, concluyendo de la misma forma y dentro de veinticinco
minutos nos volvemos a ver en la sala”.

Al volver, se comparten experiencias, tomas de conciencia, en


qué papel se han sentido más a gusto, etc., y cada pareja comprueba
en cuál de los tres elementos ha coincidido y qué tienen que ver esto
con el grado de empatía.

Objetivos
• Tomar conciencia de en qué rol se siente la persona más
cómoda y qué tiene que ver esto con su vida.
• Tomar conciencia de la capacidad de empatizar con el otro
y del grado de dependencia hacia él.

Duración
Una hora y media.

Interesante observar
Lo que entendemos como realidad depende de la perspectiva
donde nos situemos. Es interesante observar la dependencia que une
104 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

al rey con su súbdito y la del súbdito al rey, ver la renuncia de ambos.


También es interesante observar la capacidad de empatía (cuanto
más se coincide, más empatía habrá existido).

TÉCNICA Nº 25. CARICIAS

Desarrollo
Instrucciones:

“Nos situamos formando dos círculos concéntricos con el


mismo número de personas. Los que forman el círculo interior se
sitúan mirando a los del círculo exterior, formando así parejas. Una
vez situados, los del círculo interior cierran los ojos y los del círculo
exterior les acarician la cara. A los treinta segundos, aproximada-
mente, el círculo externo rota un puesto en el sentido de las agujas
del reloj, cambiando así de pareja y acariciando la cara de la pareja
nueva. Una vez que hayan dado la vuelta completa, las personas del
círculo exterior cierran los ojos y se quedan en su sitio y las del in-
terior son ahora las que, abriendo los ojos, acarician y rotan, hasta
dar la vuelta completa”.

Duración
Quince minutos.

Objetivos
• Dar y recibir, sintiendo y experimentando emociones en el
aquí y ahora.

Interesante observar
Aquí lo más interesante es que los participantes se relajen con
la dinámica y si no participan, al menos, que disfruten con las expre-
siones de los miembros del grupo. Se puede utilizar como dinámica
de despedida.

TÉCNICA Nº 26. ESPALDA CONTRA ESPALDA

Desarrollo
Las instrucciones proporcionadas por el coordinador del gru-
po son las siguientes:
Emociones y toma de conciencia 105

“Ahora os vais a sentar por parejas, colocándoos espalda


contra espalda y a continuación vais a conversar espalda con es-
palda, moviéndoos, encontrándoos, acariciándoose, pero en prin-
cipio sólo y exclusivamente os vais a comunicar a través de vuestra
espalda. Poco a poco podéis ir introduciendo los antebrazos, los
codos, los brazos, las manos y vais a permitir comenzar una danza
de comunicación entre los dos cuerpos”.

Esto duraría diez minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, se


les sigue comentando el procedimiento de la técnica:

“Ahora nos vamos despidiendo, nos separamos lo necesario


para que nuestras espaldas ya no estén en contacto y nos quedamos
así unos minutos viviendo lo que acabamos de experimentar y to-
mando conciencia de cómo nos sentimos aquí y ahora”.

Cuando haya transcurrido un par de minutos, continúa el psi-


coterapeuta diciendo:

“Nos damos la vuelta de forma que nos encontremos con


nuestra pareja cara a cara y vamos a compartir la experiencia que
hemos tenido”.

Duración
Veinte minutos.

Objetivos
• Fomentar el encuentro entre las personas sin estar mediado
por las palabras, para vivir así en el presente.

Interesante observar
Cómo al cortar la comunicación verbal hace que las personas
expresen más sentimientos.

TÉCNICA Nº 27. TENGO-ELIJO

Desarrollo
El psicoterapeuta comienza la técnica diciendo:
106 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

“Empecemos con un trabajo individual, cada uno cogerá su


cuaderno y escribirá todas esas situaciones que le hacen la vida, de
alguna manera, más cansada y tensa, que son los ‘tengo que’. Vais
a procurar hacerlo sin censura, dejando que Àuyan, sin pensar. Es
importante que escribáis los ‘tengo que’ de vuestro presente, los que
ahora son una carga para vosotros”.

Después de diez minutos continúa el terapeuta diciendo:

“Ya que habéis terminado, os juntáis por triadas e intentáis


de¿nir qué es para vosotros la ‘libertad’”.

Cuando las personas vayan terminando, se propone una


puesta en común de las de¿niciones. También se tratará de de¿nir el
egoísmo, de forma que veamos que la persona egoísta es aquella que
se mueve para la satisfacción de sus necesidades y que la libertad
se entiende como la capacidad de elegir. El terapeuta después de la
tertulia invita a los miembros del grupo a cambiar su lista:

“Ahora, os invito a que cambiéis vuestros ‘tengo que’ y en un


acto de liberación los sustituyáis por ‘elijo’, de forma que tachéis
el ‘tengo’ y pongáis al lado ‘elijo’ y cuando terminéis volver a leer
vuestra lista... ¿Qué sentís? Cuando hayamos terminado nos colo-
camos en círculo para compartir lo experimentado”.

Objetivo
• Tomar conciencia de la carga innecesaria que llevamos a
cuestas por el hecho de no responsabilizarnos de nuestras
elecciones.

Duración
Aproximadamente una hora y media.

Interesante observar
Esta dinámica necesita una buena reÀexión por parte de
los miembros del grupo. También es conveniente que surja algún
grado de polémica, pues así se facilita el cambio de postura acti-
tudinal.
Emociones y toma de conciencia 107

El terapeuta tendrá que definir términos como libertad,


egoísmo, responsabilidad, queja y la relación entre ellos. Así que-
dará claro que todos los “tengo” culpabilizan al otro y los “elijo”
me responsabilizan a mí. Los “elijo”, por otra parte, siempre res-
ponden a mi necesidad, cuando elijo algo respondo a una necesi-
dad y renuncio a otra, cuando me quejo estoy ¿jando la vista en
la necesidad a la que renuncio, todo esto sin ser consciente de la
libertad de mi elección.

TÉCNICA Nº 28. NO PUEDO-NO QUIERO

Desarrollo
Instrucciones:

“Escribe una lista con todas esas cosas que te sientes incapaz
de realizar y que en muchas ocasiones vives como incapacitantes.
Empieza cada uno de los puntos con un ‘No puedo...’, por ejemplo:
‘No puedo decirle a mi pareja que la quiero’ o ‘No puedo hacer la
declaración de la renta’, etc. Tras este trabajo individual, os juntáis
por triadas y compartís cada una su listado, no hace falta que lo
leáis, es más bien hablar de cómo os sentís ante ese listado y los que
escuchan tratan de no juzgar en ninguna de sus formas. Una vez que
las tres personas hayáis compartido vuestros sentimientos, volvéis
cada una a vuestro sitio e intentáis tachar las palabras ‘No puedo’ y
sustituirlas por un ‘No quiero’. Una vez hecho esto leéis la lista de
nuevo y tratáis de identi¿car cómo os estáis sintiendo. Os juntáis las
mismas personas y volvéis a compartir en el mismo sentido”.

Objetivos
• Tomar conciencia de la responsabilidad que implica la liber-
tad de los actos.
• Tomar conciencia de que muchos de los asuntos que se
viven como incapacitantes en realidad dependen de nuestra
voluntad. Son la evitación de las consecuencias negativas
que acompañan a dicha decisión o la renuncia a consecuen-
cias positivas de la situación actual.
• Toma de conciencia de los miedos que acompañan a lo que
hemos denominado los “no puedo”.
108 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
Las dos caras de la moneda responsabilidad-libertad son un
asunto interesante de trabajar, ya que la conducta infantil que se
repite es la de reclamar la libertad que corresponde como persona
y no asumir la responsabilidad que conlleva esa libertad. No hay
libertad sin responsabilidad y es importante tomar conciencia de
ello, pues la responsabilidad de cada persona con sus actos es lo que
precisamente le hace libre para cambiarlos y esta visión es bastante
esperanzadora al permitir poder cambiar.

TÉCNICA Nº 29. TE APRECIO, TE ODIO

Desarrollo
Instrucciones:

“Ahora os propongo que nos situemos todos formando un


círculo y que cada uno de nosotros se dirija a la persona que quiera
diciéndole: ‘Te aprecio por...’, y/o ‘Te odio por...’, mientras el recep-
tor permanece callado mirando a la persona que le habla y tratando
de recibir y asimilar todo lo que le dicen”.

Esta dinámica se puede utilizar como cierre de una sesión.

Objetivos
• Que los participantes tomen conciencia de qué es lo que
hace que les aprecien o que les odien y que puedan mirar
esto mismo en cada uno de ellos.
• Tomar conciencia de la imagen que dan a los demás y de las
reacciones que provocan en ellos.

Duración
De veinte a treinta minutos.

Interesante apreciar
La capacidad para expresar y recibir tanto afecto como rechazo.
Emociones y toma de conciencia 109

TÉCNICA Nº 30. EL PUEBLO

Desarrollo
El terapeuta se dirige al grupo diciendo:

“Os levantáis y moviéndoos por la sala tratáis de entremez-


claros”.

Dejando un minuto para que los miembros del grupo (an-


dando al son de la música) estén bien entremezclados, elige a una
persona al azar y le pide que divida al grupo en subgrupos de seis y
continúa diciendo:

“En un pueblo hay los siguientes personajes: el cura, el


maestro, el alcalde, el municipal, el médico, el tonto, el cotilla, la
prostituta, el comerciante, el pregonero, el borracho, el boticario y
la beata. Hoy, cada pequeño grupo va a representar a un pueblo.
Cada miembro del grupo será uno de estos personajes. Vais a elegir
primero un representante, esto lo haréis sin hablar, sólo por gestos.
Una vez que lo hayáis hecho, los representantes vais a salir fuera de
la sala y pensaréis qué personaje le vais a asignar a cada miembro
de vuestro grupo”.

Al salir los representantes, el terapeuta se dirige a los grupos


diciendo:

“Vosotros, ahora, trataréis, de forma individual, de adivinar


qué personaje os va a asignar vuestro representante”.

Transcurridos unos veinte minutos, entra el representante y el


terapeuta continúa diciendo:

“Cada uno de vosotros vais a decirle a vuestro representante


qué papel creéis que os ha adjudicado y cuando hayáis terminado
será él quien os diga cuál es el personaje que ha pensado para cada
uno de vosotros. Una vez terminado esto, cada grupo montará una
historia del pueblo que representaréis para el resto, cada uno repre-
sentando a su personaje”.
110 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Objetivos
• Tomar conciencia, a través de los personajes, de cómo cada
miembro del grupo se percibe y es percibido.
• Pasar un rato distendido y agradable.
• Fomentar el trabajo en grupo.
• Cohesionar al grupo.

Duración
Cuarenta y cinco minutos aproximadamente.

Interesante observar
El papel que desempeña cada persona según sus caracterís-
ticas. También es importante ver quién es el que sale elegido como
representante.

TÉCNICA Nº 31. ¿Y TÚ QUÉ IMAGINAS QUE EL MUNDO


ESPERA DE TI?

Desarrollo
Instrucciones que proporciona el psicoterapeuta:

“Ahora, tratamos de buscar una pareja, preferiblemente al-


guien con quien no hayáis trabajado antes. Cuando ya estéis empa-
rejados, elegid quién de vosotros va a ser el que escriba y quién va
a ser el locutor. Quien haga de locutor (con los ojos cerrados) con-
testará a la pregunta inicial ‘¿Y tú qué crees que el mundo espera de
ti?’. El locutor irá dando respuestas procurando no parar (aquí vale
todo) e intentará no valorar lo que va diciendo sino simplemente
decir lo primero que se le pasa por la cabeza. No importa tampoco
repetir. El escribiente escuchará y recogerá lo que el locutor va di-
ciendo. Si en algún momento el locutor empezase a hablar de otro
tema o se mantuviese callado, también lo ayudaría a centrarse re-
pitiéndole la pregunta ‘¿Y tú qué crees que el mundo espera de ti?’.
Pasado un tiempo os indicaré que debéis cambiar de roles, pasando
así los dos por ambos papeles. Ahora os sentáis y comenzaremos
cuando yo indique y el escribiente formule la pregunta”.

Cuando los dos hayan pasado por ambos roles, el psicotera-


peuta invitará a la reÀexión personal, ayudándose cada uno con su
Emociones y toma de conciencia 111

cuaderno donde el escribiente ha ido recogiendo todo aquello que


el locutor ha dicho. Después de transcurridos unos diez minutos de
reÀexión, el terapeuta continuará diciendo:

“Para el próximo día os invito a que observéis las veces que


lleváis a cabo estos rasgos, cuándo, dónde y con quién, cada vez
que aparezca un rasgo de la lista señaladlo, seleccionando así los
seis rasgos que más se repitan a lo largo de este tiempo, que más os
de¿nen y más se han reforzado a lo largo de vuestra vida”.

Objetivos
• Tomar conciencia de la cantidad de especulaciones que
creamos sobre las expectativas que los demás tienen de no-
sotros y que seguramente intentamos cumplir a toda costa.
• Observar la cantidad de veces que intentamos cumplir estas
expectativas llevando a cabo estos rasgos.

Duración
Cuarenta minutos.

Interesante observar
Sobre todo es interesante ver los sentimientos que provocan
esta toma de conciencia, que normalmente son de angustia, provoca-
dos por la cantidad de autoexigencias que nos imponemos.

TÉCNICA Nº 32. MI MÚSICA

Desarrollo
En sesiones anteriores el terapeuta les habrá pedido a los
miembros del grupo que traigan para ese día un CD con su canción
favorita, aquella que, según ellos, dice algo de ellos. Para esta técni-
ca, el psicoterapeuta da las siguientes instrucciones:

“Os sentáis formando un circulo, dejad vuestro CD delante de


vosotros. Ahora os ponéis una venda en los ojos. Vais a empezar a
escuchar una canción, escuchadla durante unos segundos y os vais
diciendo: ‘Me imagino que eres una persona...’ y completáis la frase
con lo que queráis: una característica, una acción o lo primero que
112 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

se os pase por la cabeza sobre la persona que se identi¿ca con esa


canción”.

Cuando ya están todos preparados, el terapeuta o algún cote-


rapeuta va acompañando a una de las personas del grupo al centro
del círculo y le ayuda a sentarse, mientras otro coterapeuta pone su
música. De esta forma la persona es bombardeada con las frases del
resto del grupo.

Objetivo
• Tomar conciencia de cómo nos ven los demás a través de
nuestros gustos, en este caso a través de una canción.

Duración
Aproximadamente cuarenta y cinco minutos.

Interesante observar
Las proyecciones de las personas que escuchan y la postura
y gestos del que recibe. El terapeuta debe estar atento a las posibles
descargas emocionales. Se debe evitar que algún miembro del grupo
sea muy brusco cuando describa a la persona en función de la can-
ción que haya elegido.

TÉCNICA Nº 33. MI MÚSICA (variante)

Desarrollo
Al igual que en el ejercicio anterior, el terapeuta le ha dicho
previamente a su grupo que traigan para ese día su canción favo-
rita preparada, ésa que dice algo de ellos, ésa con la que tanto se
identi¿can.
Se siguen los mismos pasos que en el ejercicio anterior, pero
en este caso los miembros del grupo no tienen los ojos vendados
y cada uno sale y se sitúa en el centro cuando escucha su canción.
Mientras suena la canción, la persona del centro se va colocando
delante de cada uno de sus compañeros y éstos le van diciendo tres
características, rasgos o actitudes que ven positivos en ella. De esta
forma va pasando uno por uno (en el sentido de las agujas del reloj)
e integrando todo lo que reciben.
Emociones y toma de conciencia 113

Objetivo
• Tomar conciencia de la imagen que damos a los demás.
• Conseguir que la persona esté abierta y reciba las alabanzas
del resto del grupo (normalmente omitidas).

Duración
Aproximadamente cuarenta y cinco minutos.

Interesante observar
Esta dinámica también consigue de forma colateral la unión de
los miembros del grupo, además es interesante observar las diferentes
reacciones de las personas ante los halagos de sus compañeros.

TÉCNICA Nº 34. MI OLOR

Desarrollo
En las sesiones anteriores el terapeuta ha pedido que para esta
ocasión traigan su olor favorito, ese olor, aroma, que dice algo de
ellos y con el que se identi¿can, el olor de su vida. En esta sesión se
dan las siguientes instrucciones:

“Ahora, si os parece, os ponéis formando dos ¿las, una en-


frente de la otra. Los que integréis una de las ¿las os vais a sentar y
os vais a vendar los ojos. Cuando vuestros compañeros os ofrezcan
sus olores, vais a decir todo lo que os evoca dicho olor: recuerdos,
sentimientos, momentos, personas, etc. Los miembros de la ¿la que
ofrece el olor no hablan, sólo irán ofreciendo con cariño el objeto a
oler y pasando a la siguiente persona cuando yo lo indique. Cuando
todos hayan olido todos los olores se intercambiarán los roles”.

Objetivos
• Conocerse a través de las experiencias de los demás.
• Tomar conciencia de la variedad de sentimientos, situacio-
nes, pensamientos, etc., que puede evocar un mismo olor.
• Tomar conciencia de todo lo que puede provocar en los de-
más un olor.

Duración
Aproximadamente una hora y media.
114 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Interesante observar
Las diferencias y similitudes de las personas ante un mismo
olor.

TÉCNICA Nº 35. EL TACTO

Desarrollo
El psicoterapeuta da las siguientes instrucciones al grupo:

“Elegid una pareja. A partir de ahora tenéis diez minutos


para conseguir (en la sala o mejor aún, si es posible, en la naturale-
za) tres elementos con los que vais a dar masajes a vuestra pareja”.

Cuando los miembros del grupo vuelven de hacer esta activi-


dad, el terapeuta les sigue diciendo:

“El que vaya a recibir primero el masaje que se tumbe. Va a


recibir este masaje con los tres elementos que él mismo ha elegido.
Os recuerdo que el masajeado es quien marca sus límites (por dónde
y cómo quiere ser masajeado). Yo os avisaré cuando tengáis que
cambiar los papeles”.

Objetivos
• Dejarse sentir experimentando nuevas sensaciones.
• Poder recibir lo que se quiere para el otro.

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
El terapeuta puede observar, además de las reacciones de los
participantes, lo que “se le mueve a él” cuando dirige esta diná-
mica.

TÉCNICA Nº 36. LA VISTA

Desarrollo
El psicoterapeuta invita a seguir estas instrucciones:
Emociones y toma de conciencia 115

“Cuando queráis os distribuís por triadas. Cada uno llevará


a cabo un papel cuyas funciones serán las siguientes:
El observador: observa la interrelación, lo que pasa entre el
ciego y el guía. No inter¿ere, sólo observa y toma nota. Él llevará un
bolígrafo, un cuaderno y un reloj para controlar el tiempo (quince
minutos) para el cambio de roles.
El ciego: no ve, va con una venda en los ojos. Tiene un guía y
es el único que puede hablar si lo necesita.
El guía: tiene la vista que guía al ciego, es la vista del ciego
y no habla, sólo guía.
Cuando los tres hayáis pasado por los tres papeles, es decir,
dentro de una hora, nos juntamos aquí con el resto del grupo y cada
uno tendrá la oportunidad de hablar de su experiencia.”

Objetivos
• Tomar conciencia de cuál es el papel principal que desem-
peña cada uno en su vida, en cuál se siente más a gusto.
• Tomar conciencia de cómo se siente en cada uno de los pa-
peles.

Duración
Dos horas aproximadamente.

Interesante observar
En la puesta en común las conclusiones suelen ser muy intere-
santes, pues al indicar cómo se han sentido en cada papel da mucha
información del carácter de cada persona.

TÉCNICA Nº 37. EL GUSTO

Desarrollo
El terapeuta anteriormente ha dicho que para ese día traigan
preparado su sabor, su gusto favorito, aquel que les deleita, es decir,
que traigan algo de comer especial para aproximadamente cinco per-
sonas. De esta forma este día se puede organizar una comida o una
merienda con todos los platos que traigan los miembros del grupo.
Al lado de cada plato se pone un folio donde el que lo prueba pueda
escribir lo primero que se le pase por la cabeza. Después, cada per-
116 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

sona recogerá el folio que estaba junto a su plato y leerá en silencio


lo que ha evocado su sabor preferido en los demás.
Se puede hacer una puesta en común o simplemente dejarlo
ahí como cierre de un día entero trabajando todos los sentidos, con
las técnicas correspondientes.

Objetivo
• Tomar conciencia de las diferentes reacciones y comenta-
rios que evoca el gusto preferido de cada persona y que se
conozca a través de ello.

Duración
Esta dinámica lo más fácil es utilizarla como alguna comida
del día, así que se le dará el tiempo destinado para ello.

Interesante observar
Aquí lo interesante es degustar lo bien que saben los platos
preparados con tanto cariño.

TÉCNICA Nº 38. LA POESÍA DE MIS EMOCIONES

Desarrollo
El coordinador puede preguntar a los miembros del grupo
si les gusta la poesía y los cantautores (por ejemplo: Luis Eduardo
Aute, Ismael Serrano, Pedro Guerra, Joan Manuel Serrat, etc.). Inde-
pendientemente de las respuestas que proporcionen a esta pregunta,
el coordinador puede comentarles que una de las habilidades que tie-
nen los poetas es encontrar las palabras adecuadas para expresar de
forma poética algún tipo de emoción que es común a muchos seres
humanos y que han tenido la facultad de escribirlas y decirlas con tal
precisión que quedamos sobrecogidos cuando leemos el poema. Los
poetas consiguen anticiparse, sin conocernos, y buscan en su interior
lo que tenemos en común, por lo menos, en ese instante con él o ella.
De ahí el efecto que tiene la poesía de servirnos como herramienta
para desarrollar la habilidad de claridad emocional.
Una vez que hemos expuesto de la forma más convincente
posible el papel que juega la poesía para ayudarnos a desarrollar
nuestra claridad emocional, les pedimos a los miembros del grupo
Emociones y toma de conciencia 117

que lean algunos de los versos que les proporcionamos y que indi-
quen qué entienden cuando los leen, qué tienen que ver con su vida
y que reÀexionen sobre ellos.
A título de ejemplo, para observar la fuerza que tienen algunos
versos, podríamos leerles a los miembros del grupo versos tales:

“Somos el tiempo que nos queda” (Caballero Bonald).


“Te amé tanto que me da vergüenza recordarlo” (L. E. Aute).
“Si el amor fuera algo más que dos verdugos inconscientes”
(L. E. Aute).
“Porque el amor no es perpetuo, en nadie, ni en mí tampoco”
(Miguel Hernández).
“Pero hablar de la pena es nombrar el bien, saber que has
vivido en esta cabaña perdida y que antes o después tendrás que
volver a ella, puesto que siempre se vuelve al lugar de los besos, por-
que es en los besos donde se guarda la memoria de todo lo perdido”
(Gustavo Martín Garzo).

Objetivos
• Hacerles ver de la importancia que tiene la claridad emo-
cional.
• Que comprendan que las emociones deben ser etiquetadas
con palabras, es más, que las palabras forman parte impor-
tante de las emociones. Así podremos intervenir con más
facilidad sobre ellas: manteniendo las emociones positivas
y reduciendo las negativas.

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
Esta técnica posee muchas variantes. En función de los a¿cio-
nados que sean a la poesía, se les puede pedir que ellos busquen un
poema con el cual se identi¿quen plenamente, o que busquen versos
o estrofas que expresen de forma clara lo que ellos han sentido algu-
na vez y, por ello, los recuerdan de cuando en cuando. La labor del
coordinador es vital para buscar los poemas con los que quiera tra-
bajar las emociones de los miembros de su grupo. Además de utilizar
118 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

la literatura, hay muchos ¿lósofos que tienen ideas profundas expre-


sadas de forma precisa que pueden ser también utilizadas. Véase,
por ejemplo, la frase tan lograda con la que el psicoanalista francés
J. Lacan expresa cómo se mani¿esta el síntoma: “En la elección
está el síntoma”. Hay muchas frases recogidas en muchos libros,
incluso en Internet; es cuestión de tener tiempo para buscar aquellas
que veamos pertinentes para el objetivo que nos hayamos marcado.

TÉCNICA Nº 39. LAS FRASES DE MI VIDA

Desarrollo
El psicoterapeuta da las siguientes instrucciones:

“Ahora vais a coger un folio, lo vais a partir en tres trozos


iguales y en cada trozo vais a escribir una frase que haya signi¿cado
y/o que signi¿que mucho para nosotros en nuestras vidas, reÀejad
esas frases que os han marcado, que habeis escuchado en varias
ocasiones o que, aunque la hayáis escuchado una sola vez, os mar-
caron a partir de ese momento”.

El terapeuta prepara una caja y la sitúa en medio del círculo


formado por el grupo y conforme van terminando las personas, las
invita a depositar sus frases en la caja, las remueve, las mezcla y pasa
por todo el círculo invitando a cada persona a que coja tres frases sin
mirar, al azar. Cuando todos tengan sus tres frases: “Ahora a modo
de reÀexión interior vais a responder: ¿qué me dice esta frase?,
¿qué papel ha desempeñado en mi vida?, ¿qué papel desempeña en
mi vida?”.

Después de esta reÀexión individual, el terapeuta les pide que


compartan su experiencia y su reÀexión con los compañeros.

Objetivos
• Tomar conciencia de las frases que han sentenciado la vida
de la persona y de cómo las sigue repitiendo.
• Tomar conciencia de que también hay otras que han marca-
do su vida aunque la persona no les haya dado tanta impor-
tancia.
Emociones y toma de conciencia 119

Duración
Una hora y cuarto aproximadamente.

Interesante observar
Los mensajes que un día recibimos de otra persona, normal-
mente un adulto, y que tan marcados nos dejaron, hoy en día siguen
inÀuyendo en nuestra vida (pensamientos, sentimientos, actuacio-
nes, proyectos, etc.) gracias a nosotros mismos que las hemos hecho
propias, aún haciéndonos mucho daño.

TÉCNICA Nº 40. LA CARTA

Desarrollo
El terapeuta proporciona las siguientes instrucciones:

“Hoy os propongo hacer algo tan sencillo como escribir una


carta. Lo especial de esta carta es que os la vais a escribir a vosotros
mismos. Os vais a imaginar que han pasado cinco años y os escribís
una carta a vuestro yo actual. En esta carta os contáis cómo estáis,
qué diferencias hay en vuestra vida y cómo se han producido, cómo
habéis conseguido estar así. Tras un tiempo, que yo indicaré, nos
reuniremos en grupo para quien quiera pueda leer su carta y com-
partir su experiencia”.

Objetivos
• Tomar conciencia de los objetivos que cada persona tiene en
su vida, que no acaba de conseguir y que tienen relación con
sus necesidades no satisfechas.
• Tomar conciencia de las metas que dirigen la vida y de lo
que se hace para conseguirlas.

Duración
Una hora aproximadamente.

Interesante observar
Las metas que dirigen la vida de cada persona hablan mucho
de sus necesidades no cubiertas, por lo tanto puede ser una forma de
empezar a trabajarlas.
120 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

TÉCNICA Nº 41. MIS APELLIDOS


Desarrollo
El terapeuta se dirige al grupo, les comenta la importancia de
la inÀuencia de las ¿guras parentales en su vida actual y les indica
lo siguiente:
“Os vais a juntar por parejas y vais a pensar en algo que esté
estancando o paralizando vuestra vida. Os pondréis uno enfrente
del otro y el que quiera puede empezar a hablarle al otro de esta si-
tuación. Una vez expuesta empezará a explicarle el problema en los
términos de: ‘Mi papá no le va a gustar que yo haga esto porque...’,
‘Mi papá opina que...’ y pasado un tiempo, que yo indicaré, lo ha-
réis igual pero con mamá. Cuando yo os indique cambiáis de roles y
comienza el otro de la pareja a exponer su situación”.
Objetivos
• Tomar conciencia, darse cuenta, de que somos hijos de
nuestros padres y de la inÀuencia que siguen teniendo en
nuestra vida.
• Hacer consciente a la persona de su dependencia actual.
Duración
Una hora aproximada.
Interesante observar
Los mensajes que mueven a cada persona. Es importante hacer
conscientes a los miembros del grupo de la cantidad de elementos
que llevan arrastrando, que portan en su espalda y que les inÀuyen
en cada decisión. Esto les hará más libres y más responsables de sus
actos. En todas las situaciones podemos pensar:
1. ¿Qué pensaría mi padre?
2. ¿Qué pensaría mi madre?
3. ¿Qué pienso yo?

TÉCNICA Nº 42. ASUNTOS SIN RESOLVER


Desarrollo
El psicoterapeuta se dirige al grupo dando las siguientes ins-
trucciones:
Emociones y toma de conciencia 121

“Ahora os invito a juntaros en triadas. El trabajo de hoy os


ayudará a ver qué pasa realmente con esos asuntos que tenéis pen-
dientes de hacer y que nunca arrancáis a hacerlos o esos cambios
deseados que nunca llegan. Os juntáis por triadas y uno de vosotros,
el trabajador, explicará a los otros dos ese asunto o cambio que le
gustaría hacer en su vida y que nunca, hasta ahora, ha hecho. Una
vez expuesto el tema, hablará de la parte de sí mismo que está a
favor del cambio y de la que está en contra, asignando una postura
a uno de sus compañeros y la contraria al otro. Cuando yo indique,
los dos compañeros empezarán a interactuar defendiendo cada
una su postura, así el trabajador podrá observar, desde fuera, esas
dos partes de sí mismo interactuando. Las dos partes no tienen por
qué llegar a un acuerdo. Cada cierto tiempo yo diré ‘cambio’ y las
personas que interactúan cambiarán de postura defendida. Tras
este trabajo y habiendo pasado todos por el rol de trabajador, nos
reuniremos en grupo para compartir lo ocurrido”.

Objetivos
• Tomar conciencia de la polaridad en la que se mueve cada
persona.
• Resolver conÀictos personales, bipolarmente enfrentados.
• Aumentar la objetividad de la persona, tratando de que vea
su problema desde fuera y así facilitarle la toma de decisión.

Duración
Aproximadamente una hora y media.

Interesante observar
Los sentimientos que se mueven en cada persona al observar
desde fuera su propio diálogo interno. Observar si los miembros del
grupo llegan a posibles decisiones.

TÉCNICA Nº 43. DIÁLOGO CON PAPÁ

Desarrollo
El psicoterapeuta les dice a los miembros del grupo:

“Este trabajo es individual, cada uno se va a sentar en un co-


jín y va a poner por delante otro cojín, como si hubiese otra persona
122 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

sentada enfrente de él. Ahora, cerráis los ojos y os imagináis que


vuestro padre está enfrente de vosotros. Os imagináis cómo va ves-
tido, qué postura tiene, dónde tiene puestas sus manos, cómo están
situadas sus piernas, cómo os mira, etc. Ahora tenéis la oportunidad
de decirle todo aquello que nunca os habéis atrevido, aquello por
lo que os sentís heridos, cuántas veces lo habéis necesitado y no
estaba, cómo os habéis sentido cuando esto ha pasado, pedidle res-
puestas a eso que nunca entendisteis, cómo os sentisteis, expresadle
todos esos sentimientos que os habéis ido tragando a lo largo de los
años. Esta es la oportunidad de vuestra vida de sacar todo eso que
llevais dentro.
Cuando hayais terminado de decirle todo esto, cambiaos de
posición, sentaos en el lugar de vuestro padre, poneos en su lugar.
Ahora vosotros sois vuestro padre. Contestad a lo que habeis escu-
chado, decidle a vuestro hijo cómo os habeis sentido en ese momen-
to, cómo os sentís después de escucharlo, tratad de darle respuesta
a las preguntas que os han hecho, de darle una explicación. Si tú
como padre tienes algo que preguntarle hazlo, si tienes algo que
reprocharle hazlo también, dile cómo te sientes, etc. Cambia otra
vez a tu sitio y contesta a lo que tu padre te está exponiendo, cómo te
has sentido cuando lo has escuchado, cómo te sientes ahora, díselo,
dile también lo que piensas, háblale ahora de esa (o esas) situación
por la que te sientes culpable, cómo pasó, de qué te sientes culpable,
qué miedo tenías para no contárselo, si lo necesitas pídele perdón…
Cambia otra vez de lugar y dile a tu hijo cómo te sientes después de
haberlo escuchado, dile todo lo que piensas y también es el momento
de pedirle perdón por todo aquello por lo que tú te sientes culpable.
Ahora, vuelve a cambiar de posición tantas veces como necesites
hasta que concluya esta parte del diálogo. Una vez terminado vuelve
a situarte en tu lugar y háblale a tu padre del presente, dile cómo
está inÀuyendo estas cosas del pasado en el presente, cómo están
inÀuyendo en tus relaciones con otras personas, cómo te gustaría
que fuera tu relación actual con él, qué es lo que necesitas de él aquí
y ahora. Vuelve a ponerte en su lugar y contesta a esas necesidades,
dile si puedes darle respuesta a esas necesidades y cómo, exprésale
también tú a él tus necesidades, qué le pides tú a él... Vuelve a tu
lugar y contesta a esas demandas de tu padre, qué puedes hacer
tú para que esa relación mejore. Cambia de posición tantas veces
como necesites para concluir este diálogo y cuando hayas termina-
do vuelve a tu lugar y tranquilamente mira ahora a tu padre, qué
Emociones y toma de conciencia 123

postura tiene ahora, cómo es su mirada hacia ti, cómo te sientes, qué
necesitas aquí y ahora, hazlo y siéntelo, ahora empieza una etapa
nueva, siéntela desde el primer momento”.

Objetivos
• Dar a la persona la oportunidad de decir, expresar todo
aquello que sus miedos (o puede ser que nunca haya tenido
oportunidad) le han impedido decir.
• Iniciar el proceso de reconciliación con el otro y consigo
mismo.
• Empezar a cerrar la herida que sigue causando tanto sufri-
miento actualmente.
• Tomar conciencia de cómo esos acontecimientos del pasado
siguen inÀuyendo en el presente.

Duración
Depende del ritmo de las personas del grupo. Hay que dar
tiempo para que se concluyan bien los diálogos. No puede haber pri-
sas ni interrupciones. La duración de esta dinámica es como mínimo
una hora.

Interesante observar
Esta dinámica se puede hacer con cualquier otra persona con
la cual se hayan producido episodios que estén inÀuyendo en el pre-
sente de la persona, episodios inconclusos que se deben ir cerrando
y pasando página.
Es necesario observar el diálogo de cada persona mantiene,
pues si en algún momento se bloquea habría que facilitarle el poder
continuar (evocándole recuerdos que conozcamos, frases, animán-
dola, etc.) para concluirlo y que no vuelva a aparecer el sentimiento
de frustración al no sentirse capaz. Si esto pasara, la persona tiene
que ser consciente de que así está bien, que no era su momento. Que
aunque el resultado no era el esperado, se ha trabajado con la diná-
mica y ella lo ha hecho de forma diferente, por lo que se puede sentir
satisfecha por todo esto.

TÉCNICA Nº 44. DIÁLOGO NIÑO BUENO-NIÑO MALO

Desarrollo
Se dan las siguientes instrucciones:
124 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

“Cierra los ojos y toma conciencia de todo tu ser interior,


de cómo está tu cuerpo, cómo está situado, qué sensaciones lo
recorren, qué sentimientos te envuelven. También toma conciencia
de que estás donde tienes que estar, de que éste es tu espacio y tu
tiempo, el espacio y el tiempo que tú has elegido para ti... Ahora,
imagina que tienes enfrente de ti a dos niños sentados uno enfrente
del otro. Miras para uno de ellos y conforme te vas ¿jando descubres
que eres tú, el niño bueno que había en ti, esa parte que agradaba a
papá y a mamá y que cuando salía era recompensado con piropos y
halagos. Observa cómo es, qué gesto tiene, cómo está sentado. Mira
para el otro lado y verás a ese otro niño que no gustaba a papá ni a
mamá, ése que cuando se manifestaba era castigado, recriminado
e incluso abandonado por ser así (a este otro lo llamaremos el niño
malo). Ahora vas a presenciar un diálogo entre los dos, empezará
el niño bueno, obsérvalo, escúchalo. ¿Qué le dice el niño bueno al
niño malo? ¿Qué signi¿ca para él ser bueno? ¿Cómo se siente con
ese papel? ¿Qué ventajas tiene para él ser bueno? ¿Cómo se siente
cuando lo piropean y lo abrazan? Observa el tono de voz que utiliza.
¿Cuáles son sus gestos? ¿Cómo crees que se siente ahora? Mira
hacia el otro lado y repite lo mismo pero esta vez con el niño malo.
¿Qué le dice el niño malo al niño bueno? ¿Qué signi¿ca para él ser
malo? ¿Cómo se siente con ese papel? ¿Qué ventajas tiene para él
ser malo? ¿Cómo se siente cuando le regañan e incluso cuando es
abandonado emocional o físicamente? Cuando hayas terminado
vuelve a observar al niño bueno y escucha cómo le dice a su contra-
rio lo que piensa de él. Cuando termine dadle la oportunidad al niño
malo de que le conteste y haga lo mismo.
Una vez terminada esta parte del diálogo, vuelve a mirar al
bueno que va a decirle cómo se ha sentido escuchándolo y cuando
termine mira al crío malo que también se lo va a decir a su contra-
rio. Una vez que hayan terminado vuelve a mirar al bueno y deja
que le diga qué parte de malo hay en él y cómo se siente con ella,
observa la expresión de su cara, sus gestos... Al terminar le toca al
malo, míralo, ahora es él el que dice que parte de bueno hay en él
y cómo se siente cuando se mani¿esta, qué le aporta, escúchalos y
siente con ellos, respira todo lo que estás escuchando y observando,
es decir, respira todo lo que estás viviendo. Deja tranquilamente que
terminen el diálogo y después abre los ojos y toma conciencia de
dónde estás y de cómo te encuentras”.
Emociones y toma de conciencia 125

Después de esta actividad se pueden también, de forma indivi-


dual y a modo de carta, escribir las conclusiones y realizar en grupo
una puesta en común de las diferentes experiencias.

Objetivos
• Tomar conciencia de la parte buena que hay en la parte eti-
quetada como mala y de la parte mala que hay en la etique-
tada como buena. En esta polaridad ambas partes persiguen
el mismo objetivo: ser querido.

Duración
Aproximadamente treinta minutos (sin puesta en común).

Interesante observar
La implicación y vivencia con sus dos partes, supuestamente
contrarias, y la integración de ambas o al menos el acercamiento de
las polaridades.

TÉCNICA Nº 45. YO SOY. ¡YO PUEDO!

Desarrollo
Instrucciones del psicoterapeuta:

“Vamos a formar entre todos un círculo (incluido el terapeu-


ta) y con la postura de indio (espalda recta, pies en línea recta con
los hombros, rodillas ligeramente Àexionadas), pisamos fuerte en
el suelo con un pie y con el otro, como si estuviéramos danzando,
todos a la vez, derecha-izquierda, derecha-izquierda… Sin dejar de
danzar vais a ir saliendo uno a uno al centro del corro y dando una
vuelta, sin dejar de danzar, mirando a los ojos a vuestros compañe-
ros, vais a repetir; “¡Yo soy (el nombre de la persona) y Yo puedo!”.
Hay que decirlo bien claro y fuerte, que se entere el mundo entero
de quiénes sois y de que podéis, y repetirlo al menos cinco veces.
¡Ánimo!, cuando queráis.”

Objetivos
• Principalmente se trabaja la autoa¿rmación de la persona.
126 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
Aproximadamente un minuto por persona.

Interesante observar
Es importante estar pendiente de que las personas digan la frase
con ímpetu, con fuerza y mirando a los compañeros, no con la cabeza
baja. El tono de voz debe ser más bien alto. Hay personas que les cues-
ta mucho trabajo este ejercicio, si es necesario y se ve que no es capaz
sola, se le puede acompañar cuando le toque decirlo.

TÉCNICA Nº 46. EMPECEMOS REPROCHANDO

Desarrollo
El psicoterapeuta da las siguientes instrucciones:

“Nos buscamos una pareja y ahora de forma individual vais a


pensar en tres características de vuestra madre (también puede ser
del padre o de cualquier otra persona signi¿cativa en vuestras vidas)
que sintáis que os han hecho mucho daño a lo largo de vuestra
vida. Escríibidlas y explicadselas a vuestras parejas, explicadles
qué entendéis o cómo de¿niríais cada una de esas características
o rasgos y después de esto cómo y por qué creéis que os han hecho
tanto daño. Cuando las dos personas hayáis hecho esto, os sentáis
uno enfrente del otro y elegís quién de vosotros va a empezar.
Bien, una vez hecho esto, el que vaya a empezar tiene que
imaginarse que la persona que tiene enfrente es, por ejemplo, su
madre. Cierra los ojos y visualízala, imagínate su cara, su expre-
sión, su postura, etc. Cuando la tengas visualizada abre los ojos y
trata de adentrarte en la mirada de tu compañero como si fuera la
de tu madre. Si ya lo has conseguido, ya puedes empezar a decirle a
tu madre: ‘Mamá por tu (característica) yo...’, por ejemplo: ‘Mamá
por tu victimismo yo no me permito llorar’ o ‘Mamá por tu protec-
ción yo me siento un inútil’ o ‘Por tu exigencia yo me drogué’. No
importa que se repitan las frases, lo importante es no parar, dejar
que salga todo lo que lleváis dentro, que yo indicaré cuando tenéis
que cambiar a la característica siguiente y cuando se produce el
cambio de roles. ¡Ah! por cierto, el que escucha tratará de ser lo
más inexpresivo posible, así tratará de no expresar ningún tipo de
sentimiento, ni de expresar aprobación, desaprobación, solamente
(que no es poco) lo escucha mirándole a los ojos”.
Emociones y toma de conciencia 127

Objetivos
• Tomar conciencia de cómo los resentimientos pueden diri-
gir la vida.
• Tomar conciencia de que los rasgos que yo rechazo a la vez
los hago propios.

Duración
Tres horas aproximadamente.

Interesante observar
El rencor a quien hace más daño es a quien lo padece pues no
permite que se cierre su herida, estando así continuamente abierta
y produciendo dolor. Para poder cerrar estas heridas es importante
sacar todo ese resentimiento que la persona tiene dentro y poder
expresar toda la rabia y el odio que lleva dentro. De esta forma, qui-
tando las “gafas” de la venganza, podrá empezar a ver su parte actual
de responsabilidad en lo que pasó y en el mantenimiento de dichos
comportamientos y sufrimiento
.
TÉCNICA Nº 47. “¡VETE!-¡FUERA!”

Desarrollo
Instrucciones del psicoterapeuta o coordinador:

“Dividís el grupo en dos ¿las enfrentadas cara a cara y vais


a imaginar que tenéis una caja enfrente de vosotros. Bien, ahora,
con todas vuestras fuerzas vais a intentar destrozarla a base de pa-
tadas... ¡Vamos, con todas vuestras fuerzas! ¡Que no quede nada de
ella! (tras un par de minutos) ¡Ahora destrozáis la de vuestro com-
pañero de enfrente! ¡Vamos! (tras un par de minutos). Bien ahora
nos vamos poniendo cada uno en nuestro sitio a unos diez pasos de
nuestra pareja, uno enfrente del otro y los de mi derecha empezáis a
decir “¡Vete!” y los de mi izquierda le contestáis “¡Fuera!”.

Primero se empieza con esta distancia y cuando las personas


llevan un tiempo diciendo “vete-fuera”, el terapeuta le indicará al
que dice “fuera” que se dé la vuelta, dándole la espalda al que le
está diciendo “vete” y por otro lado incita al que dice “vete” a que
128 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

se lo diga más fuerte, con frases como: “No se entera”, “Díselo más
fuerte”, “Parece que no te oye” o “¿será que no te quiere escuchar?”,
etc. Después lo anima a que acorte distancia para decírselo más cer-
ca. Tras darle un poco de tiempo, dice en voz alta que todos los que
estén diciendo “vete” se den la vuelta dándole la espalda a los que
dicen “fuera” y al que en principio decía “fuera” (que ahora estaba
de espaldas) se dé la vuelta y se lo diga bien fuerte, incluso si quiere
que lo empuje.
Tras esto, el terapeuta indica que se vuelva a la posición ini-
cial. Ahora el que decía “Vete” tiene que empezar a decir “¡Ven!” y
a la ¿la que inicialmente decía “Fuera” ya les ha comunicado en
el oído que se mantengan inmóviles e impasibles (como estatuas).
A los que dicen “ven” les da las siguientes instrucciones: “Podéis
utilizar y decir todo lo que queráis para conseguir que vengan”.
Después de un tiempo les dice: “Ahora decid: ‘Ven, mamá’ o ‘Ven,
papá’ y le podéis decir todo lo que queráis a papá, a mamá para que
vengan, hacerle promesas, suplicárselo, exigírselo, como queráis
pero papá o mamá tiene que venir”.

Si se observa que alguna persona necesita descargar energía


acumulada tras hacer el ejercicio, se le puede facilitar y acompañar
para que descargue con un cojín hasta que se vea que ha expulsado
todo lo necesario, por el momento.
Cuando ya se ha terminado con todo el proceso, para descar-
gar todos la energía, se le dice al grupo que bailando van a romper
la caja del otro.

Objetivos
• Tomar conciencia de la situación actual.

Duración
Aproximadamente dos horas.

Interesante observar
Es importante estar atento a la carga emocional de las perso-
nas, para facilitarle que le den salida a todas esas emociones que se
le están moviendo.
Emociones y toma de conciencia 129

TÉCNICA Nº 48. ¡ES MÍO!


Desarrollo
El terapeuta les dice a las personas del grupo que se sitúen
formando un círculo. Cuando estén situados, el terapeuta se sitúa en
medio del círculo y pregunta quién desea empezar a trabajar. Cuando
salgan dos personas, les da una toalla que cada persona cogerá por
un extremo y les dirá:
“Imaginaos que esta toalla representa eso por lo que habéis
estado luchando toda la vida y, si por casualidad lo habéis consegui-
do, no os gustaría perder por nada del mundo. Ahora coged la toalla
cada uno por un extremo y a la vez que intentáis arrebatársela al
otro, gritáis con fuerza ‘¡Es mía!’. Esto lo haréis hasta que vosotros
queráis y decidáis retiraros. Entonces saldrá otra persona y hará lo
mismo y así sucesivamente”.
Una vez que el terapeuta observa que ya no sale nadie más
les dirá que se sienten, manteniendo ese círculo, y les dará la opor-
tunidad de decir cómo se han sentido, qué tomas de conciencia han
experimentado y cómo se sienten en ese momento.
Objetivos
• Tomar conciencia de las luchas que cada persona mantiene
en su vida y de cómo actúa ante ellas.
Duración
En realidad el tiempo lo marca el grupo pues no se puede
calcular cuánto tiempo va a estar en la dinámica cada persona. La
dinámica puede durar perfectamente hasta dos horas.
Interesante observar
En ésta, como en todas las dinámicas, hay que estar pendiente
de las necesidades de los miembros del grupo para, según el objetivo
del terapeuta, dar respuesta o no y de qué manera.

TÉCNICA Nº 49. MI LOCURA


Desarrollo
Se dan las siguientes instrucciones:
130 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

“Ahora cuando yo os indique actuaréis como si estuvieseis


totalmente locos. Por un momento os dejareis arrastrar por la lo-
cura, habéis perdido la razón y desde ahí os vais a relacionar con
quien os vayáis encontrando. Cuando queráis podéis empezar... (se
les deja unos diez minutos).
Ahora paráis donde estéis, cerráis los ojos y reÀexionáis:
¿Qué signi¿ca para mí estar loco? ¿Qué posturas adoptaba mi
cuerpo? ¿Qué gestos tenía mi cara? ¿Cómo me he sentido? ¿Cómo
me he relacionado con los demás? ¿Qué aspectos de esa locura en-
riquecerían mi vida?”. Se deja transcurrir quince minutos y continúa
el psicoterapeuta: “Cuando queráis podéis abrir los ojos y ahora
vais a actuar todo lo contrario a como habéis hecho anteriormente,
lo contrario a como lo haríais si estuvieseis locos, ahora recuperáis
de forma extrema vuestra cordura”.
Se deja pasar otros quince minutos y continúa el psicotera-
peuta con las instrucciones:“Os paráis de nuevo, cerráis los ojos
y reÀexionáis. ¿Qué signi¿ca para mí no estar loco?¿Cómo estaba
mi cuerpo?¿Cómo mi cara?¿Cómo me he sentido? ¿Cómo han sido
mis relaciones con los demás? ¿Qué aspectos de esta cordura en-
riquecerían mi vida? ¿Cuál es el personaje que más predomina en
mi vida? ¿Cómo me siento ahora?” (van a disponer de unos quince
minutos de reÀexión). “Conforme vayáis terminando vais abriendo,
tomando conciencia de dónde estáis, de quién os rodea y os vais
sentando formando un círculo donde quien quiera podrá compartir
su experiencia”.

Objetivos
• Tomar conciencia de los atributos negativos y positivos que
le doy a cada uno de los personajes y en base a esto de cómo
actúo en mi vida.

Duración
Aproximadamente una hora y media.

Interesante observar
Las personas, a lo largo de su vida, sobre todo en su infancia,
han ido aprendiendo que, según lo que hagan, obtendrán amor o no,
serán aceptadas o rechazadas y en base a esto actúan. Estos patrones
están presentes aunque la persona con la que interactúan no sea sig-
Emociones y toma de conciencia 131

ni¿cativa para ella. Así su actuación hablará mucho de los mensajes


que ha recibido y mantiene (que es lo más importante) sobre cómo
debe de comportarse para ser querida.

TÉCNICA Nº 50. “ADIÓS”

Desarrollo
El psicoterapeuta dice:

“Es el momento de revisar el camino recorrido, así os invito


a que cada uno busque un sitio en la sala y se sitúe como quiera,
como mejor se encuentre. Una vez allí vais a cerrar los ojos y quie-
ro que os trasladéis al primer día del grupo. Recuerda cosas tales:
¿cómo te levantaste ese día?, ¿qué hiciste al levantarte?, ¿cómo te
vestías?, ¿cómo fue el desayuno?, ¿cómo llegaste al lugar?, ¿qué
impresión te causó el grupo?, ¿cómo te sentiste?, ¿cuáles eran tus
necesidades?, ¿cuáles eran tus miedos?, ¿cuáles tus expectativas?,
¿cuáles tus ilusiones?” (para ayudar a las personas a trasladarse a
ese día se les puede recordar elementos o momentos de ese día y tras
unos minutos, unos diez aproximadamente, se continúa). “Después
de trasladarte a ese día y conectar con las ilusiones y deseos con los
que partías, contéstate ahora: con todo el camino recorrido, ¿cuál
es hoy mi deseo? Cuando queráis podéis ir abriendo los ojos, to-
mando conciencia de dónde estáis y de quién os rodea, os levantáis
y deambulando lentamente por la sala vais deseando, a la persona
con la que os crucéis, vuestro deseo, pues tened en cuenta que ésta
es la forma de que se os cumpla, deseándolo a quién tenéis al lado,
a quién os acompaña en el camino”.

Tras esto también se puede dedicar un espacio para que cada


persona se pueda acercar a quién desee y decirle aquellas cosas que
están pendientes de decir (agradecimientos, aclaraciones, etc.), cada
uno libremente.

Objetivos
• Dar la oportunidad a la persona de cerrar esta etapa.
• Enseñar a despedirse del resto de las personas que le han
acompañado en esta etapa.
132 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
Unos cuarenta y cinco minutos.

Interesante observar
Se le suele tener miedo a las despedidas, de hecho hay personas que
las evitan, esto supone dejar asuntos inconclusos, abiertos, situa-
ciones sin cerrar que es precisamente lo que se trata de evitar, como
ya hemos visto.
APÉNDICE

LA EXPRESIÓN CORPORAL EN LA DINÁMICA DE


GRUPOS: EL PAPEL DE LAS EMOCIONES

Mª del Carmen Burgos Gálvez

1. INTRODUCCIÓN

No cabe duda que desde la psicología se hace imprescindible,


hoy día, el estudio de las emociones. Al mismo tiempo, sentir y ex-
presar emociones, estados de ánimo y desarrollar la empatía se hace
necesario para un buen desarrollo de la inteligencia emocional y, por
lo tanto, para una educación global e integral del individuo.
Como se ha visto a lo largo de la lectura de este libro, desde
la psicología de los grupos ha existido un indudable interés por
los aspectos emocionales del ser humano, principalmente desde
la orientación psicoanalítica y la orientación humanista. Tan sólo,
recientemente desde la psicología cognitiva, a través del constructo
de la inteligencia emocional, se ha iniciado un estudio sistemático
desde esta perspectiva (Fernández-Berrocal y Ramos, 2004).
Desde el modelo de Mayer y Salovey (1997) se de¿ne la
inteligencia emocional como la capacidad para percibir, valorar y
expresar las emociones. Para estos autores la inteligencia emocional
conlleva cuatro grandes componentes:
a) Percepción y expresión emocional: consiste en reconocer
de forma consciente las emociones.
134 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

b) Facilitación emocional: capacidad para generar sentimien-


tos que faciliten el pensamiento.
c) Comprensión emocional: implica integrar lo que se siente
dentro del pensamiento y entender la complejidad de los
cambios emocionales.
d) Regulación emocional: dirigir y manejar de forma e¿cien-
te las emociones, prolongando las positivas y reduciendo
las negativas.
Las emociones, independientemente de dar información
interna ayudando al individuo a conocerse a sí mismo (función in-
trapersonal de las emociones), pueden interferir en las interacciones
sociales y/o pueden facilitarlas, permitiendo la comunicación de
sentimientos y experiencias (función interpersonal de las emocio-
nes). Las emociones permiten valorar la información distinguiendo
lo relevante de lo que no lo es y, además de ello, tienen una función
motivante, ya que impulsan a la acción (Lazarus y Lazarus, 2000).
Las emociones se dividen en dos tipos (Lazarus y Lazarus,
2000; Fernández-Abascal, Jiménez y Martín, 2003):
• Emociones básicas: se caracterizan por una expresión facial
universal y son fáciles de interpretar.
• Emociones sociales: no se mani¿esta una expresión facial
universal, por lo tanto tiene más di¿cultad para ser interpre-
tadas.
Desde la psicología de los grupos y más concretamente desde
la dinámica de grupos, se ha ido considerando la importancia de los
estados emocionales, desarrollándose ejercicios prácticos para que
el individuo tome conciencia de sus propias emociones y sea capaz
de interpretar las de los demás en interacción grupal (Canto, 1998;
2000). En muchas de estas dinámicas de grupo la expresión corporal
ha desarrollado un papel muy signi¿cativo.

EMOCIONES BÁSICAS

MIEDO IRA SORPRESA ASCO TRISTEZA ALEGRÍA

EMOCIONES SOCIALES

ENAMORA-
ORGULLO CULPA VERGÜENZA ENVIDIA CELOS
MIENTO
Apéndice 135

2. LA EXPRESIÓN CORPORAL EN LA DINÁMICA DE


GRUPOS

2.1. Delimitación conceptual

El contenido semántico de la expresión corporal es bastante


amplio, por lo que su de¿nición puede resultar imprecisa y ambigua,
“parece abarcarlo todo y nada al mismo tiempo” (Motos y Aranda,
2005). Si preguntáramos a la gente por la calle sobre “lo que piensa
qué es la expresión corporal”, las respuestas serían muy dispares.
Unas personas lo equipararían con el mimo, otras con la danza, el
teatro, los bailes populares, etc. Estas no serían respuestas equívocas
aunque sí incompletas.
Son muchos los autores que se han “atrevido” a delimitar
conceptualmente la expresión corporal. Entre ellos, podemos citar
a Stokoe (1982), que de¿ne la expresión corporal como la conducta
que existe desde siempre en todo ser humano. Sería el lenguaje para-
lingüístico por el cual el ser humano se expresa a través de sí mismo
con su propio cuerpo. Para Motos y Aranda (2005), es un conjunto
de técnicas que utilizan el cuerpo humano como elemento de len-
guaje y que permiten la revelación de un contenido de naturaleza
psíquica. Es el arte en movimiento. Según estos autores la expresión
corporal adquiere una dimensión elemental para el ser humano, ya
que es la base para expresar “pensamientos, sentimientos, sensa-
ciones o emociones a través del movimiento, con intencionalidad
comunicativa en un contexto determinado”. Para este autor la EC es
el espacio de las 5 C y lo representa en la siguiente formula:
Cuerpo
Corazón creatividad
Cerebro
Expresión Corporal =
Cultura

2.2. Características de la expresión corporal

Dobbeleare (1964) señala en la expresión corporal tres carac-


terísticas fundamentales:
136 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

1. Es necesaria. El ser humano, al expresar los estados


anímicos, lo hace más rápida y fácilmente a través de la
expresión que a través de la palabra ahorrando tiempo. La
expresión se rige por el principio de economía.
2. Es centrífuga. El sujeto explora estados anímicos y lo expre-
sa a través del movimiento. Va desde dentro hacia fuera.
3. Es global. Afecta a todo el cuerpo abarcando cualquier tipo
de movimiento, tensión, relajación, distensión…

2.3. Elementos de la expresión corporal

Labán (1987) presenta los cincos componentes del movimien-


to que serán fundamentales tener en cuenta para el desarrollo de las
sesiones prácticas. Estos son:

CUERPO ESPACIO

INTERRELACIÓN

TIEMPO ENERGÍA

Grá¿co 1: Elementos de la expresión corporal. Fuente: Motos y Aranda (2005),


p. 44.

A continuación vamos a desarrollar brevemente cada uno de


estos elementos (véase grá¿co 1), poniéndose énfasis en los aspectos
más relacionados con la dimensión práctica para una mejor claridad
en la exposición de los ejercicios.
• Cuerpo. Dentro de componente cuerpo se han de tener en
cuenta los distintos segmentos corporales: cabeza (frente,
ojos, boca, mentón), torso (hombros, pecho, espalda y
pelvis), brazos (dedos, manos, antebrazos), piernas (pie,
pierna, muslo). Las acciones pueden ser sin desplazamien-
Apéndice 137

tos (adopción de posturas y gestos, bajar/subir, girar, vibrar,


saltar en el mismo espacio) y con desplazamientos (caminar,
trotar, correr, gatear, saltar, reptar, deslizarse).
• Espacio. Los niveles espaciales a tener en cuenta dentro
del componente espacio son alto, medio, bajo, con una
distinción de dimensiones de grande/pequeño, categorías
próximo/general y las direcciones que se pueden tomar son
delante/detrás, al lado, arriba/abajo.
• Tiempo. El tiempo tiene dos tipos de estructuración: métri-
ca (pulsación, acento, medida, patrón rítmico y tempo) y no
métrico (rápido, lento, acelerado, retardado).
• Energía. Los subcomponentes de la energía son: tiempo
(repentino/mantenido), peso (pesado/leve), salida (libre/
controlado), espacio (directo/indirecto).
• Interrelación. El componente interrelación ha de tener
en cuenta aspectos como el rol desempeñado por el sujeto
(formar parejas, hacer lo mismo, hacer lo contrario...), la re-
lación en el grupo (forma, punto de contacto), las relaciones
en el tiempo (alternando, a la vez, sucesivamente...), la re-
lación en el espacio (cara a cara, lejos/cerca, cruzándose...).
Aunque todos los componentes de la expresión corporal son
igualmente importantes para un desarrollo óptimo y global de la mis-
ma, nosotros al centrarnos en las emociones el componente cuerpo y
sus correspondientes subcomponentes (sobre todo cabeza y rostro)
adquieren una dimensión prioritaria sobre las demás.
La cara es la imagen del individuo, la representación de uno
mismo, es la parte de nuestro cuerpo que presentamos abiertamente
al mundo, aunque la cara no sólo representa al “yo”, sino también es
indicativa del estado actual emocional del individuo, dándole cabida
al refrán popular “la cara es el espejo del alma”.
El rostro se puede considerar, por tanto, la zona especí¿ca,
aunque no única, a través del cual se comunica las emociones, re-
velando a nuestro receptor/a o receptores información en mensajes
no verbales o mensajes reforzantes o contradictorios en mensajes
verbales. Por otro lado, la postura corporal también mani¿esta esta-
dos emocionales. Tanto cara como cuerpo van a ser trabajados en las
distintas dinámicas expuestas en este capítulo.
138 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Las sesiones prácticas van a tener una secuenciación progre-


siva de lo individual a lo grupal y de lo simple a lo complejo, ya que
se trabajará comenzando por las emociones básicas hasta llegar a las
emociones sociales.

3. SESIONES PRÁCTICAS

Son muchas las técnicas publicadas para el desarrollo de las


emociones tanto a nivel expresivo como comprensivo (Montávez y
Zea, 1998; Motos y Aranda, 2005, etc.).
Para el desarrollo de las técnicas expuestas en este libro, se
va a requerir una sala espaciosa para que los participantes tengan
libertad de movimiento y en muchos casos un equipo de música, así
como diversos materiales que harán de estas sesiones una experien-
cia única para todo el que participe.

TÉCNICA Nº 1. ESTO SÍ QUE ES UNA CARA RARA

Desarrollo 1.1.
Cada participante ha de subir la frente arrugándola hacia arri-
ba. Relajar muy despacio esta zona.

Interesante observar
Tomar conciencia de dónde se siente la tensión, fundamental-
mente sobre el puente de la nariz y alrededor de las cejas. Nótese la
sensación de bienestar que se experimenta al relajarse.

Desarrollo 1.2.
Cerrar los ojos apretándolos fuertemente. Ir relajando los ojos
poco a poco y entreabrirlos.

Interesante observar
Se ha de advertir cómo la tensión se produce alrededor de los
ojos y en los párpados.

Desarrollo 1.3.
Apretar los dientes y relajar poco a poco la mandíbula.
Apéndice 139

Interesante observar
Tomar conciencia de las zonas que se tensan, los músculos de
las sienes y los de ambos lados de la cara. Sentir cómo los músculos
se destensan.

Desarrollo 1.4.
Arrugar fuertemente los labios sacándolo hacia fuera y jun-
tándolos. Relajarlos gradualmente.

Interesante observar
Tomar conciencia de los músculos que se tensan.

Desarrollo 1.5.
Apretar y tensar el cuello. Relajar poco a poco cada uno de
los músculos.

Interesante observar
Tomar conciencia de la zona de tensión, la nuca, la nuez, am-
bos lados del cuello. Nótese la sensación de bienestar.

Objetivos
• Ejercitar la relajación muscular.
• Tomar conciencia de las distintas posibilidades de tensión
facial.
• Experimentar los aspectos de tensión-relajación.

Duración
10 minutos aproximadamente.

TÉCNICA Nº 2. MI GESTO ES…

Desarrollo
Esta técnica se realiza en la etapa inicial del grupo. Se requiere
un aparato de música y que la sala a ser utilizada sea amplia para
posibilitar el movimiento de las personas que participan. El coor-
dinador les proporciona a los integrantes del grupo las siguientes
instrucciones:
140 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

“Ahora os podéis poner de pie y escuchad la música que


está sonando. Os podéis mover como queráis al ritmo de la música.
Cuando la música pare, os tenéis que presentar al compañero/a que
encontréis más próximo, indicando la emoción que cada uno quiera
en ese momento, de la forma más expresiva que se os ocurra. Por
ejemplo, podéis decir: ‘Hola, me llamo Carmen y mi gesto es de
alegría’. Comenzad cuando suene la música”.

Objetivos
• Conocer a los miembros del grupo.
• Experimentar las posibilidades de distintas emociones.
• Desinhibirse a través de la dinámica grupal.

Duración
De 5 a 10 minutos.

Interesante observar
Hay que animar a los participantes que exageren los gestos y
tienen que intentar no repetir el mismo gesto, además de cambiar de
compañero cada vez que se pare la música. Es una buena técnica
para iniciar la experiencia grupal.

TÉCNICA Nº 3. MI TELÉFONO TRANSMITE EMOCIONES

Desarrollo
El coordinador forma grupos de 10 personas aproximadamen-
te. Las personas se sientan formando una ¿la y se cogen de la mano.
El coordinador les explica la técnica diciéndoles lo siguiente:

“Ahora que estáis sentados, la persona que esté situada en la


izquierda es la que comienza la técnica. Pensará en una emoción y
la expresará con el rostro a la persona que tenga a su derecha y ésta
a la siguiente y así hasta que llegue a la última persona que tendrá
que gritar la emoción. Si acierta, ella será la que comience de nuevo
el juego pasando a la primera posición”.

Objetivos
• Hacer que los miembros del grupo interaccionen mante-
niendo un contacto corporal.
Apéndice 141

• Experimentar a través de la expresión corporal la captación


de una emoción y saber transmitirla mediante gestos.

Duración
De 5 a 10 minutos.

Interesante observar
Hay que recordarles a los miembros del grupo que sólo pue-
den mirar al compañero que le debe trasmitir la emoción, no a los
otros. Sabremos cuándo mirar porque el compañero nos lo indicará
con un apretón de manos.

TÉCNICA Nº 4. ¿QUÉ ME PASA?

Desarrollo
Esta técnica requiere que se utilice la música de la banda so-
nora de la película “Carros de Fuego” de Vangelis (u otra de carácter
similar) y que se desarrolle en un sala espaciosa (por ejemplo, un
gimnasio). Con esta música de fondo, el coordinador irá narrando
escenas de la vida cotidiana e irá descubriendo las sensaciones al
vivenciar tales situaciones. Los miembros del grupo, al escuchar la
narración, tendrán que representarlas. El coordinador puede comen-
zar diciendo lo siguiente:

“Nos levantamos por la mañana cuando suena el desperta-


dor… ¡Qué sueño! Ahora nos duchamos y nos aseamos… Desayu-
namos y nos vestimos antes de ir al trabajo. Me siento alegre y cojo
el coche, aún cuando sé que cogeré un atasco enorme, pero es que
¡hoy es viernes! Me pongo la música que me gusta, voy conduciendo
por la calle a poca velocidad y de pronto, escucho un golpe en mi
coche. Otro coche nos ha golpeado pero no se para, se da a la fuga.
Nos enfadamos y pretendemos correr hacia él, pero es imposible”.

Objetivos
• Desarrollar la creatividad a través de la expresión corporal
manifestando emociones en el espacio.
• Tomar conciencia de las numerosas emociones que se per-
ciben y se transmiten en la vida cotidiana.
142 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
30 minutos aproximadamente.

Interesante observar
Hay que animar a los miembros del grupo que se desinhiban
al realizar esta técnica. Han de evitar agolparse y que cada uno de
ellos libremente vaya hacia donde quiera en la sala.

TÉCNICA Nº 5. LA CARA DE MI COMPAÑERO

Desarrollo
Los participantes se agrupan en parejas. Se sientan cómoda-
mente uno frente a otro. El que se la queda indicará al compañero
cómo gesticular su cara “Pon la boca redonda y sácala hacia fuera,
sube los párpados…”. Luego habrá cambio de rol.

Objetivos
• Tomar conciencia de la con¿guración morfológica del
rostro.
• Distender y relajar la musculatura facial.
• Descubrir las posibilidades expresivas de la cara.
• Favorecer las relaciones interpersonales.

Duración
5 a 10 minutos.

Interesante observar
Se han de intentar “moldear” en el compañero las caras más
raras.

TÉCNICA Nº 6. ME GUSTA TU…

Desarrollo
Nos gusta una parte corporal de algún compañero/a (hom-
bros, rodilla, ojos...). Los participantes se van a permitir mirar con
descaro. El observado intenta escurrir el bulto, escondiéndose del
observador sin olvidar que él mismo ha de moverse por el espacio
observando a algún compañero descaradamente.
Apéndice 143

Objetivos
• Autodescubrir las potencialidades de expresión corporal
para un desarrollo de la autonomía y mejora de la autoes-
tima.
• Interaccionar con los compañeros/as a través de situaciones
lúdicas y recreativas.

Duración
De 5 a 10 minutos.

Interesante observar
La técnica ha de realizarse a un ritmo rápido, pudiéndonos
ayudar de la música.

TÉCNICA Nº 7. CAMBIO DE PAREJA

Desarrollo
Los participantes se ponen por parejas, el coordinador irá dan-
do indicaciones como “¡espalda con espalda!, ¡nariz con nariz!…”.
Los participantes tendrá que actuar según orden, creando además
una acción dramática entre ellos/as. Cuando el coordinador grite
“¡cambio de pareja!”, lo antes posible se cambiarán.

Objetivos
• Facilitar los primeros contactos corporales dentro del
grupo.
• Romper las inhibiciones iniciales.
• Establecer las primeras relaciones interpersonales mediante
la expresión corporal.

Duración
10 minutos aproximadamente.

Interesante observar
La técnica ha de tener un ritmo muy rápido. Esta técnica per-
mite una variante que consiste en que cada pareja ha de transportar
un objeto.
144 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

TÉCNICA Nº 8. PROHIBIDO REIRSE

Desarrollo
Por parejas uno frente a otro, el participante tendrá un minu-
to para hacer reír al compañero/a. Este tendrá que evitar por todos
los medios hacerlo intentando en la medida de lo posible poner un
semblante serio. De no ser así y el “chistoso” hace reír ¿nalmente,
ganará un punto. Tras la ejecución, cambio de rol.

Objetivos
• Trabajar el control de la emoción de la alegría.
• Desarrollar las emociones con los compañeros/as a través
de la expresión corporal.
• Provocar la desinhibición en situaciones sociales.
• Fomentar el desarrollo de la creatividad, expresividad, ima-
ginación... a través de la expresión en situaciones lúdicas.

Duración
De 5 a 10 minutos aproximadamente.

Interesante a observar
Se pueden modi¿car los tiempos. En esta técnica no está per-
mitido tocar.

TÉCNICA Nº 9. HAGAMOS UN BLOQUE DE HIELO

Desarrollo
Los participantes se agruparán en 6 a 8 personas. Éstos se
pegarán sin dejar huecos libres. Han de formar un “bloque compacto
de hielo”. El hielo se irá derritiendo lentamente gota a gota y poco
a poco. Se irá cubriendo el suelo con nuestros cuerpos a favor de la
gravedad. Los movimientos han de ser Àuidos.

Objetivos
• Desarrollar la con¿anza en sí mismo y en los compañeros a
través del contacto corporal con los mismos.
• Desarrollar la imaginación a través de la expresión corpo-
ral.
Apéndice 145

• Fomentar el trabajo en grupo para la consecución de ciertas


metas, extrapolando la práctica de esta técnica a distintas
situaciones de la vida cotidiana.

Duración
De 5 a 10 minutos.

Interesante a observar
El hielo ha de derretirse poco a poco. Han de acabar todos en
el suelo.

TÉCNICA Nº 10. ¿QUÉ EMOCIÓN ME HA TOCADO?

Desarrollo
El coordinador pinta en las palmas de las manos de los par-
ticipantes al azar unas caras que reÀejan distintas emociones: caras
alegres, caras tristes, de sorpresa, con ira, etc. Ellos tendrán que
prestar atención a la emoción que les ha tocado dibujada en la palma
de sus manos y recordar, como si estuviese pasando en ese momen-
to, un pasaje de su vida que le haya provocado dicha emoción. Se
desplazarán por el espacio destinado para la técnica representando
la emoción que le ha tocado sin hablar con los compañeros a la vez
que les mostramos las caras pintadas.
Al terminar, se realizará una puesta en común donde se re-
Àexionará sobre la emoción que se sentía y la que percibía por los
demás, muchas veces similar a la de uno mismo y otras veces con-
trapuestas.

Objetivos
• Utilizar el gesto y el movimiento de forma espontánea para
representar emociones.
• Comprender y transmitir mensajes a través de la expresión
corporal.
• Conocer y explorar las posibilidades lúdicas de la expresión
corporal.

Duración
15 minutos aproximadamente.
146 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Interesante observar
Dejar que los participantes se expresen corporalmente y sin
hablar, como ellos estimen según la emoción que les haya tocado.

TÉCNICA Nº 11. HINCHA UN GLOBO

Desarrollo
Cada participante tendrá que hinchar un globo y han de dibujar
alguna de las emociones básicas: miedo, ira, sorpresa, asco, tristeza
y alegría. Danzarán con el globo al ritmo de la música y, al dejar de
sonar, se dirigirán al compañero que esté más próximo y expresarán
cómo y porqué se sienten así. Cuando vuelva a sonar la música,
volverán a danzar hasta que deje de sonar y se dirigirán otras vez al
compañero que se encuentre más próximo y así en varias ocasiones.

Objetivos
• Vivenciar y comprender situaciones y roles de la vida coti-
diana en distintos niveles espaciales.
• Relacionarse con los compañeros a través de la posibilidad
lúdica de la expresión.
• Expresar y saber captar las emociones básicas expresadas
de forma exagerada.

Duración
De 10 a 15 minutos.

Interesante observar
• Se fomenta la exageración en la expresión de la emoción
como si fuese una obra de teatro.
• Experimentar el uso del espacio cuando se expresan las
diferentes emociones.

TÉCNICA Nº 12. CADA OVEJA CON SU PAREJA

Desarrollo
Se reparten tarjetas con el nombre de las emociones básicas
y sociales. Las emociones sociales consideradas son: orgullo, culpa,
vergüenza, enamoramiento, envidia y celos. El coordinador del grupo
Apéndice 147

les comunica a los participantes que deben representarlas utilizando


la sala donde se encuentran y sin decirse nada, tendrán que formar
grupos en el espacio en un determinado tiempo. Al terminar se com-
probará si algún participante ha confundido la emoción de algunos
de sus compañeros creyendo que coincidía con la suya propia.

Objetivos
• A¿anzar la representación y expresión de las emociones
básicas.
• Iniciarse en la representación y compresión de emociones
más complejas, las sociales.
• Fomentar las relaciones interpersonales entre los miembros
del grupo.

Duración
Entre 10 y 15 minutos.

Interesante observar
Recordar que en esta técnica está prohibido hablar, ya que
sólo está permitido la utilización de los gestos.

TÉCNICA Nº 13. ¿A VER SI LO ACIERTAS?

Desarrollo
Se forman grupos de 5 ó 6 personas. Cada grupo se sentará
formando un círculo. El coordinador reparte una tarjeta a cada uno.
En cada tarjeta vendrá escrita una emoción social distinta. Sin dejar
su sitio, cada miembro del grupo y sin hablar representará la emo-
ción que le ha tocado (orgullo, culpa, vergüenza, enamoramiento,
envidia, celos). Después cada participante tendrá que escribir el
nombre de cada uno de los compañeros/as y al lado la emoción que
piensa que se ha representado.

Objetivos
• Desarrollar la percepción de las emociones sociales de los
demás.
• Tomar conciencia de la di¿cultad de representar una emo-
ción social, ya que existe una gran variedad cultural en la
forma en la que se representan.
148 Dinámica de grupos y autoconciencia emocional

Duración
10 minutos.

Interesante observar
Se recomienda que los participantes expresen las emociones
de un modo exagerado, sin inhibición.

TÉCNICA Nº 14. REPRESENTA TU PAPEL

Desarrollo
Se divide a los participantes en grupos de 8 personas. Cada
grupo se sentará en círculo. El coordinador elige a un miembro del
grupo para que comience la técnica. Esa persona (llamémosla A) irá
trotando detrás del círculo al ritmo de la música. Cuando la música
se pare, A tocará al compañero más próximo, que se dará la vuelta
poniéndose de pie. A tendrá que representar una emoción. El compa-
ñero ha de acertar dicha emoción y cuando lo haga tendrá que salir
tras él, teniendo A que dar la vuelta al círculo y sentarse donde antes
estaba su compañero. Si lo logra, se podrá sentar y saldrá al círculo
el que haya perdido. Esta actividad se repetirá en varias ocasiones.

Objetivos
• Encaminar a los participantes hacia el mundo de la creativi-
dad, la imaginación y la expresividad.
• Familiarizarse con el reconocimiento y la expresión de dis-
tintas emociones tanto básicas como sociales.
• Desarrollar la desinhibición y la diversión.

Interesante observar
Los participantes podrán hablar, pero no podrán decir en nin-
gún momento la emoción de la que se trata. Además, se recomienda
exagerar los gestos.
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