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CARTA RESTAURANTE, COMO HACER UNA

La mejor carta es aquella en que los platos que más pide la gente son los que más rentables al
restaurante. Por ello debemos colocar nuestros platos más rentables en lugares destacados, bajo
etiquetas como “sugerencias” o “especialidades”. Además, los platos que queremos que se pidan
más deben colocarse al lado de los platos más caros de la carta, para que en comparación,
parezcan más económicos.

En la cultura occidental los comensales leen las cartas de izquierda a derecha y de arriba abajo.
Durante mucho tiempo se han diseñado las Cartas siguiendo unos patrones muy concretos, que
parece que están cambiando.

Sin embargo parece ser que los clientes leen de arriba abajo todo el menú (como aparece en el
diagrama), curiosamente coincide con la forma que tenemos de leer las páginas WEB.

Los lugares menos atractivos de la carta son las zonas con información del restaurante y la lista de
ensaladas (a no ser que sea la base del negocio).

Los precios no deben estar alineados unos con otros (se produce el efecto túnel y se tiende a
elegir los platos más baratos).

Usar un señuelo; un plato caro en el grupo de recomendados hace más baratos el resto de platos.
Deben resaltarse los platos que más nos interesan (Cuadros, Fotos, Etc…) y dotarlos de una
descripción adecuada (se dice que un plato con descripción aumenta un 25% su pedido).

Además, en la medida de lo posible, se tiende a eliminar los decimales, pues un número de sólo
una o dos cifras parece más asequible, además es conveniente no poner el símbolo del $ después
del precio de los platos.

¿Cómo nombrar los platos?

La comida tiene su propio lenguaje y escoger un nombre atractivo para un plato es decisivo, la
cocina actual debe huir de los nombres rebuscados y rimbombantes lo más efectivo es
“FAMILIARIDAD, SENCILLEZ y el IMPACTO” con nombres claros y sencillos, ¿Quién no se comería
una “Sopa de la Abuela”?

El nombre ideal, aunque hay muchas discusiones al respecto, es aquel que dice algo, haciéndolo
apetecible, pero no todo; y sí invita a preguntar por el plato al mozo, mejor.

Retroingenieria de la Carta:

Una vez hecha la carta no debemos dejarla ahí, la carta debe ser un elemento dinámico de
temporada, los platos menos solicitados deben renombrarse y si aún así no se venden se eliminan
y sustituyen por otros más atractivos.

El clima y las estaciones afectan nuestra forma de comer y comportarnos una sopa de cocido sabe
mejor en invierno que en verano a 40º C, por tanto debemos aprovecharnos y adaptar nuestra
carta día a día.

Estado de la carta:

Es importante que la carta de un restaurante este limpia y sin faltas de ortografía, no se puede
poner “Revuelto de seta” o “Huevos flitos” a no ser que busquemos la risa del cliente, que en todo
caso tendrá una mala imagen del local.