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Alejandra Fleitas

Fecha: 12/ABR/2015

Tema: Psicología y Arte

Según el diccionario de la Real Academia, ¨arte¨ es toda “manifestación de la actividad


humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo
real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.
En este sentido, cabe destacar por un lado el concepto de ¨visión personal¨, por otro
el tema de la “interpretación de lo real o imaginado” y por otro el tema de los medios a través
de los cuales se puede llevar a cabo la tarea (la tecnología y técnica artística).
En lo que respecta a la visión personal, esta parte de la definición nos pone en
contacto directo con la subjetividad necesaria de la actividad artística. El arte pone en juego
el mundo personal de una forma que no necesita ser consensuada, la valoración social no
tiene terreno sobre su actividad, pudiendo salir a luz, sin apremio de ser valorado o
cuantificado, aquellos contenidos que no pertenecen ni al ámbito racional ni al ético. No es
el arte de alguna forma un medio para compartir con el otro la percepción del mundo en
parámetros estéticos? Es fundamental considerar que en tanto la producción artística se
siente liberada del control racional y moral, permite dar expresión a contenidos que escapan
a veces a la conciencia, a la comprensión y a la valoración moral.
Visto de esta manera, el arte puede comprenderse como una ventana que comunica
con los contenidos más profundos de la psiquis, una vía directa al manual de decodificación
personal de la realidad, una ventana al paradigma personal.
En lo que tiene que ver con la interpretación de lo real o imaginado, podemos poner
como ejemplo el caso de los procesos perceptivos.
Desde la psicología cognitiva sabemos que percibir es un proceso de interpretación
de la información recibida en forma sensorial a los efectos de comprender y adaptarse al
mundo exterior. O sea, el acto de percibir implica procesos botton up (abajo-arriba) que
están dirigidos por los datos sensoriales, y procesos top down (arriba – abajo) que están
dirigidos por las hipótesis y expectativas del individuo. Son procesos botton up la recepción
de información sensorial. Por ejemplo, en el caso de la percepción visual, consiste en la
recepción de dos imágenes pequeñas, invertidas, enfocadas sólo en centro por parte de los
fotorreceptores ubicados en la retina. Son procesos top down aquellos que interpretan dicha
información de forma de completar e integrar los datos hasta llegar a la imagen final: una
imagen clara, enfocada en todas sus partes, tridimensional, etc. Estos procesos involucran

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distintos procesos cognitivos que harán que el resultado pueda cambiar de una persona a
otra: atención, memoria, etc.
Es en este sentido que cobra relevancia el primer supuesto básico planteado por la
Psicología Gestalt: la actividad mental no es una copia idéntica del mundo percibido.
Sino que es un proceso de extracción y selección de información relevante. Si bien en
el recorrido del potencial de acción desde la retina a la corteza visual primaria (así como
todo el proceso neurológico involucrado en la percepción visual) se pueden destacar
aspectos objetivos y cuantificables, comunes a la mayor parte de las personas, lo que hace
a la subjetividad, lo que habla de la individualidad es la parte del proceso donde una persona
prioriza un sistema representacional sobre otro, donde una persona se caracteriza por
realizar determinados procesos de selección de información, etc. Es en este sentido donde
el arte cobra particular relevancia, dado que las hipótesis y expectativas que conforman los
procesos top down son significativamente más laxos al no ser sometidos a evaluación
racional ni moral, y nos terminan develando aspectos del paradigma personal.
Cuando se habla de “paradigma personal” se pretende hacer un paralelismo con los
conceptos desarrollados por Thomas Kuhn en su libro “La Estructura de las Revoluciones
Científicas”. En el mismo, el autor explica que uno de los posibles sentidos del concepto de
paradigma refiere al MODELO o los EJEMPLOS, que integran la constelación, cuya función
es la de homogeneizar el criterio de interpretación de los científicos moldeando una nueva
forma (Gestalt) de ver. O sea, al aceptar un paradigma, el científico normal intenta hacer
encuadrar la naturaleza dentro de los moldes que el paradigma impone, debe reeducar su
percepción del medio ambiente. Esta percepción puede estar sujeta tanto por la corriente
de pensamiento vigente como por la tecnología. A su vez, la percepción es interpretada
(proceso deliberativo) en forma normal. Por esto se deduce que la comunidad científica es
capaz de interpretar de forma tal de identificar anomalías y crisis, pero éstas no se resuelven
deliberativamente, sino a través de un cambio de forma (gestalt) de ver. Este proceso es
sorpresivo y no tiene vínculo lógico con el paradigma anterior. Se presenta como una
especie de “intuición”, pero no de la forma que se consideraba tradicionalmente (innata)
sino como expresión del conocimiento tácito que brinda la experiencia sensorial antes de
poder ser formalizada (adquirida). Esta “unificación” permite dar por sentada una base
común de conocimiento necesaria para que el científico pueda abocarse a la solución de
problemas pendientes de la ciencia normal.
En un hipotético paralelismo entre un paradigma científico y un paradigma personal,
la expresión artística nos estaría permitiendo apreciar cual es esa forma de ver subjetiva,
pero que incluiría tanto aspectos innatos como adquiridos del artista. Y, a su vez, la

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capacidad técnica del artista para expresarse a través de distintos medios podría ejercer
infuencia sobre que aspectos del paradigma personal sean expresados y con cuanta
profundidad. En este sentido se destaca que cuanto mayor sea el dominio de distintas
técnicas artísticas, se presume que con mayor nitidez y detalle el artista pueda expresar su
paradigma personal, y que las mismas técnicas elegidas influyan sobre el ¨MODELO¨, tanto
así como el sistema de creencias que conformen la subjetividad del artista.
Por último, continuando con el paralelismo que se viene señalando entre la noción de
paradigma científico con el paradigma personal, puede considerarse que las ¨revoluciones
paradigmáticas” personales podrían también ser expresadas con claridad a través de la
expresión artística, cuando no empujadas desde la dimensión estética. Difícilmente una
persona que esté atravesando un momento depresivo, con esa particular forma de ver el
mundo, podría expresarse artísticamente sin develar esa situación psíquica.
Finalmente, sólo nos queda plantearnos algunas inquietudes e interrogantes que
pueden identificarse a la hora de profundizar en el tema.
Es presumible que la expresión artística tenga al menos dos eventuales funciones
desde la perspectiva psicológica.
Por un lado, la de establecer una vía directa hacia los procesos profundos de la psiquis
por el hecho de consistir en una interpretación de la realidad personal libre de prejuicios
racionales o éticos, esto es, a través del arte se tiene una ventana al paradigma psíquico
personal.
Por otro lado, se presume que la expresión artística sea no solo develadora del
paradigma personal, sino también terapéutica en tanto herramienta o medio terapéutico
para superar crisis e incidir en procesos psíquicos. En este sentido se genera el interrogante
respecto a la posibilidad de que a través del arte se pueda incidir en la subjetividad y su re
construcción de forma similar a como los modelos, formas de percibir y la tecnología aportan
a la definición de los paradigmas científicos.

Bibliografía:
• Alejandro Maiche, Helena González y Ana Pires: Manual de Psicología Cognitiva,
Cap.l Percepción, 2014
• Gilberto Leonardo Oviedo: la Definición del concepto de Percepción en Psicología
con base en la teoría Gestalt. (Revista de Estudios Sociales, agosto 2004, p. 89-96)
• Thomas S. Kuhn: La Estructura de las Revoluciones Científicas, Edición 2004