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INCUMPLIMIENTO NORMATIVO

Artículo 135 del estatuto TJCA


“En su sentencia, el Tribunal aplicará los principios generales del derecho laboral reconocidos por la
Organización Internacional del Trabajo y aquellos que sean comunes a los Países Miembros”.
Así, pues, el Convenio sobre la terminación de la relación de trabajo de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) de 1982 señala al efecto lo siguiente: “No se pondrá término a la
relación de trabajo de un trabajador a menos que exista para ello una causa justificada relacionada
con su capacidad o su conducta o basada en las necesidades de funcionamiento de la empresa,
establecimiento o servicio” (artículo 4).
Por su parte, el artículo 7 del mismo convenio señala que: “No deberá darse por ter- minada la
relación de trabajo de un trabajador por motivos relacionados con su conducta o su rendimiento
antes de que se le haya ofrecido la posibilidad de defenderse de los cargos formulados contra él, a
menos que no pueda pedirse razonablemente al empleador que le conceda esta posibilidad”.
El artículo 11 del convenio determina lo siguiente: “El trabajador cuya relación de trabajo vaya a
darse por terminada tendrá derecho a un plazo de pre- aviso razonable o, en su lugar, a una
indemnización, a menos que sea culpable de una falta grave de tal índole que sería irrazonable
pedir al empleador que continuara empleándolo durante el plazo de preaviso”.

Además, el artículo 12 del convenio señala que: “De conformidad con la legislación y la práctica
nacionales, todo trabajador cuya relación de trabajo se haya dado por terminada tendrá derecho:
a) a una indemnización por fin de servicios o a otras prestaciones análogas, cuya cuantía se fijará
en función, entre otras cosas, del tiempo de servicios y del monto del salario, pagaderas
directamente por el empleador o por un fondo constituido mediante cotizaciones de los em-
pleadores; o (…)”.
En el presente caso, este Tribunal observa que el Consejo de la Representación Nacional puso
término a la relación de trabajo del señor Galo Suárez alegando siete (07) causas relacionadas con
su capacidad o su conducta y basadas en las necesidades de funcionamiento del organismo,
otorgándole además la debida posibilidad de defenderse de los cargos formulados contra él.
Asimismo, el Pleno del organismo dispuso con fecha 30 de agosto de 2007, el inicio de un sumario
administrativo en contra del actor, que culminó en su separación de la institución el día
2 de octubre de 2007. En otras palabras, el actor Galo Suárez conoció con un mes de anterioridad
los cargos formulados en su contra que sirvieron de fundamento para dar por terminada la relación
laboral.
Sin embargo, la Oficina no procedió con la formalidad pertinente que era un preaviso ante la
autoridad competente respecto del proceso administrativo que estaba siendo sometido el señor Galo.
Es por ello que la Oficina debe ser sancionada y a su vez dar una indemnización por despido
intempestivo al señor Galo
Artículo 139 del estatuto TJCA
“Las acción laboral prescribirá a los tres años contados a partir del acto o hecho que origina la
reclamación”.
Con respecto a la interrupción de la prescripción en el presente caso se da de la siguiente manera:
El señor Suárez Valdiviezo, antes de acudir a este Tribunal, interpuso dos (02) acciones judiciales
ante jueces ecuatorianos. La primera de ellas, una acción de amparo constitucional que fue
declarada improcedente en segunda instancia (la sentencia de primera instancia fue dictada con
fecha 13 de junio de 2008 y la de segunda instancia con fecha 29 de abril de 2009, cuyas copias
obran a fojas 12-13 y 21-24, respectivamente). Posteriormente, con fecha 16 de noviembre de 2009
interpuso demanda laboral ante el Juzgado Tercero de Trabajo de Pichincha, de- manda que fue
declarada improcedente en primera y segunda instancia (sentencias dictadas con fecha 15 de
septiembre de 2011 y 29 de noviembre de 2011 respectivamente.
Que, si bien la figura de la “interrupción de la prescripción” no está recogida expresamente en las
normas que regulan los procesos ante este Tribunal, ella no es ajena en el derecho interno de los
Países Miembros. En el presente caso, resulta procedente integrarla en virtud de las facultades
conferidas al Tribunal en materia de procedimiento (artículo 36 del Estatuto) y con fundamento en
la necesidad de asegurar la efectividad de los derechos sustantivos de las personas sujetas a la
jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina y garantizar un debido proceso, de
conformidad con el artículo 35 del Estatuto.

Por ende el Tribunal decide que, no cabe la excepción previa de prescripción, ya que las acciones
que el Sr. Suárez interpuso frente a los jueces ecuatorianos interrumpieron el plazo de
prescripción previsto en el artículo 139 del Estatuto. En consecuencia, se debe considerar que la
presente acción laboral ha sido ejercida oportunamente.