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Acción social en la empresa

Universidad de Barcelona

Facultad de Relaciones Laborales

Asignatura: Acción Social en la Empresa

Curso 2000-2001

TEMA 1. ACCIÓN SOCIAL EN LA EMPRESA.

1. Concepto

La acción social se enmarca dentro de un deber genérico de protección del trabajador que
emana de la propia relación de dependencia que une al trabajador con el empresario, y por
tanto hace al trabajador acreedor de una cierta tutela por el empresario. Ese deber genérico
incluye tanto la acción social o existencial en favor del trabajador como el deber de velar
por su seguridad y salud. Ese deber no aparece recogido en ninguna norma, ya que el ET
reconoce como un derecho básico del trabajador la protección de su seguridad y salud en el
art. 4.2. Únicamente el deber de velar por la seguridad e higiene tiene un fundamento legal,
también reconocido en el ET, art. 19.

En un sentido amplio, la acción social sería el conjunto de actuaciones que el empresario


realiza en favor de la persona del trabajador. En un sentido estricto, la acción social es
aquella actuación de carácter voluntario del empresario dirigida a la mejora del bienestar
social del trabajador. Así el empresario proporciona una serie de beneficios a los cuales no
está obligado de forma legal.

La acción preventiva no se refiere a un conjunto de actuaciones de carácter voluntario, sino


que se trata de auténticas obligaciones impuestas por la ley. Con carácter general, esas
obligaciones se imponen por el ET, y con carácter específico vienen impuestas por la LPRL
(1995). El incumplimiento de esas obligaciones supondrá la imposición de unas sanciones
tipificadas igualmente en la LPRL, aunque no exclusivamente. Las diferencias entre la
acción social y la acción preventiva derivan de tres elementos:

 Voluntariedad: en la medida en que la acción social es voluntaria, mientras que la


acción preventiva es obligatoria.

 El contenido: la acción social se dirige a proteger al trabajador y en ocasiones a su


familia, mientras que la acción preventiva tiene por misión velar por la salud del
trabajador.
 El fundamento legal: la acción social deriva directamente de la negociación
colectiva, donde el empresario puede conceder una serie de beneficios sociales a
favor de los trabajadores (p.ej. las mejoras voluntarias de las prestaciones de
Seguridad Social). Al tener carácter negocial, es posible alterar el contenido de estos
beneficios, incluso suprimirlos a través de la negociación colectiva; sin embargo, la
acción preventiva viene establecida en una norma de origen legal, la ley impone
esos deberes, por tanto el empresario no puede modificar su contenido.

El deber de protección del empresario tiene una doble manifestación: como protección
reglada u obligatoria establecida por la ley, y como protección no reglada o de origen
convencional.

2. Objetivos.

 Garantizar la seguridad y salud de los trabajadores que pueda verse alterada por el
desarrollo del trabajo que organiza y dirige el empresario. De ahí que la ley le haga deudor
de seguridad y salud. El empresario, como propietario de los medios de producción, tiene la
responsabilidad de evitar cualquier daño para la salud de los trabajadores. El riesgo de
producir un daño para la salud puede derivar de las condiciones materiales del puesto de
trabajo, del manejo o utilización de sustancias nocivas o peligrosas.

 Garantizar el bienestar de sus trabajadores más allá de la seguridad y salud física de la


persona.

3. Evolución histórica.

A) Acción social.

Nos remontamos a la Ley de Contrato de Trabajo (1944), en la cual se reconocía


expresamente ese deber empresarial de protección del trabajador contrapuesto al deber de
fidelidad del trabajador. En esta época franquista existe una legislación específica que
impone al empresario obligaciones en materia de acción social, así se obliga al empresario
a través de una norma de 1958 a constituir en aquellas empresas, con una plantilla superior
a 500 trabajadores, economatos (tiendas en las que los trabajadores podían adquirir bienes
de primera necesidad más baratos). Además, un decreto de 1938 establecía la obligación
del empresario de habilitar un local para que los trabajadores que no tuvieran un tiempo
mínimo de dos horas para comer pudieran hacerlo en este espacio físico habilitado por el
empresario, y además obligaba a los empresarios en aquellas empresas con plantilla
superior a 50 trabajadores a establecer un servicio de comidas a un precio más barato. En
1974 se establecía la posibilidad de implantar guardería infantiles laborales.

B) Acción preventiva.

La LPRL de 1995 marca un antes y un después, hay un cambio importante en la historia de


la prevención de riesgos, seguridad e higiene. Esta ley ha venido a sustituir una norma
reglamentaria que estaba en vigor desde 1971, que es la Ordenanza General de Seguridad e
Higiene (de 09/03/71). Algunos preceptos de esta Ordenanza aún siguen en vigor.

Otro aspecto de la LPRL es la modificación de la terminología tradicional de seguridad e


higiene, que ahora se denomina Prevención de Riesgos Laborales con la finalidad de
remarcar el aspecto preventivo.

Históricamente la prevención de riesgos laborales empieza a plantearse como una cuestión


accesoria en relación a la vertiente o faceta reparadora del daño ocasionado por el trabajo.
La Ley de Accidente de Trabajo (1900) es la primera norma que hace mención al aspecto
de la prevención del riesgo. Sin embargo, a esta ley se la conoce mucho más por su afán de
proteger al trabajador frente a las consecuencias derivadas del desarrollo del trabajo. Uno
de los reglamentos que desarrollaba esta ley incluía un catálogo de mecanismos preventivos
de los accidentes de trabajo. En la Segunda República Española se aprueban dos
reglamentos que regulan los accidentes de trabajo en la industria y la agricultura. En esas
normas se incluyen algunas indicaciones en materia de prevención de riesgos. En una
tercera etapa, se aprueba una Ley de Accidentes de Trabajo (1956) que solo contiene dos
preceptos dedicados a la prevención. En 1961 se dictó un decreto que regulaba el
aseguramiento de las enfermedades profesionales. Esta norma contenía un capítulo
específico en materia de prevención, pero limitado a las enfermedades profesionales, así
que tampoco es una norma general de seguridad e higiene. La única norma general de
seguridad e higiene en España anterior a la Ordenanza de 1971 es un Reglamento General
de Seguridad e Higiene, de 1940. Éste fue sustituido en 1971 por la Ordenanza general.

En 1971 se aprueba un decreto por el que se regula la composición y funciones de los


comités de seguridad e higiene, en virtud del cual es obligatorio constituir un comité de este
tipo en aquellas empresas con más de 100 trabajadores. En las empresas de menor tamaño
podía haber comité si en virtud de la peligrosidad de la actividad así lo disponía el
Ministerio de Trabajo. En el resto de las empresas con plantilla inferior, siempre y cuando
tuvieran al menos 5 trabajadores, las funciones de seguridad e higiene eran asumidas por un
vigilante de seguridad designado por el empresario.

Además, en esta época se aprobó un decreto que regulaba los servicios médicos de
empresa. Esta norma de 1959 también ha sido derogada expresamente por la LPRL, de
manera que los médicos o personal de estos servicios se han integrado en los actuales
servicios de prevención. Según este decreto, aquellas empresas con más de 1000
trabajadores estaban obligadas a constituir un servicio médico de empresa; sin embargo,
cabía la posibilidad de constituir un servicio común para todas aquellas empresas con más
de 100 trabajadores pero menos de 1000.

C) El derecho de prevención actual.

Es un derecho público y se define como un derecho mínimo necesario que puede ser
mejorado por la negociación colectiva. Este derecho está formado por dos tipos de normas:
un conjunto de normas de carácter general en las que se establecen los derechos y deberes
en materia de prevención, y un conjunto de disposiciones técnicas que regulan la
prevención de riesgos específicos (p.ej. el ruido).
TEMA 2. PRINCIPIOS Y FINALIDADES DE LA ACCION SOCIAL EN LA
EMPRESA.

1. Objeto, carácter y objetivos de la acción social.

El objeto del derecho de prevención de riesgos es el trabajo y las condiciones en las que
éste se desarrolla. El trabajo en sí mismo es una actividad que comporta una serie de
riesgos para la salud del trabajador. El riesgo laboral se identifica con ese potencial peligro
para la salud del individuo, que puede ser inherente a la propia actividad que se desarrolla.

La ley define el riesgo laboral en el art. 4 LPRL. Ese concepto de riesgo se relaciona con
dos criterios:

1. La posibilidad de que se produzca el daño.

2. La severidad o gravedad del mismo.

Estos dos criterios determinan el nivel de gravedad del riesgo. El objetivo de la norma de
seguridad y salud es promover la salud de los trabajadores adoptando medidas técnicas de
prevención de riesgos. Todo el conjunto de actividades preventivas en la empresa previstas
en todas las fases de la actividad empresarial, deben ir encaminadas a disminuir los riesgos
en el trabajo. La filosofía de la ley es evitar los riesgos, y en caso de que no se puedan
evitar, hay que minimizarlos o reducirlos.

El objeto de las normas de prevención en materia de enfermedades profesionales es


diferente al objeto de las normas de Seguridad Social, es decir, el concepto de enfermedad
profesional en la normativa de prevención es mucho más amplio que el concepto que utiliza
la Ley de Seguridad Social, ya que la enfermedad profesional en este último caso se limita
a la enfermedad catalogada recogida en una lista oficial de 1978 que relaciona la actividad
y las sustancias empleadas en esa actividad con la enfermedad profesional. El objeto de las
normas de Seguridad Social es la reparación del daño ya producido, mientras que en la
normativa de prevención se pretende actuar con anterioridad, es decir evitando que ese
daño se produzca. La Disposición Adicional Primera reconoce la diferencia entre las
normas de prevención y de Seguridad Social.

Riesgos que pueden darse en el desarrollo del trabajo: pueden relacionarse con la propia
actividad, con los productos o sustancias que se utilizan, con los equipos de trabajo. Estos
riesgos pueden influir de forma negativa en la salud del trabajador.

Otro riesgo que puede tener incidencia es el que deriva de los sistemas de organización del
trabajo (estrés).

La actuación preventiva debe fundamentarse en una serie de principios recogidos en la ley:

 evitar los riesgos, minimizarlos o reducirlos.


 adaptación del trabajo a la persona, especialmente cuando se trata de trabajadores
que necesitan una especial protección y que la ley denomina como “trabajadores
especialmente sensibles”, donde se incluyen los menores y las mujeres
embarazadas, los minusválidos y los trabajadores temporales, ya que son los que
sufren los accidentes de trabajo.

 evaluación de los riesgos. Ayuda al empresario a planificar la actividad preventiva.

 planificación preventiva.

 formación de los trabajadores como deber del empresario.

 vigilancia de la salud, que supone la práctica de reconocimientos médicos de forma


inicial (cuando el trabajador ingresa en la empresa) y de forma periódica,
periodicidad que depende del tipo de riesgo al cual se expone el trabajador.

La actividad preventiva puede manifestarse en el ámbito de la empresa como obligación del


empresario, pero también es necesaria una actuación preventiva externa por parte de la
administración pública, tal y como se reconoce en el art. 40.2. CE.

La política preventiva sería aquel conjunto de actuaciones de los poderes públicos que van
dirigidas a mejorar las condiciones de trabajo, y por lo tanto elevar el nivel de protección de
la salud y seguridad de los trabajadores. Esa política se basa en las políticas de prevención
emanadas de la OIT y de la UE.

En cuanto a la política comunitaria que inspira la política nacional preventiva, cabe citar los
programas de acción comunitaria en materia de salud laboral que se inician o se establecen
desde 1978. Fruto de uno de esos programas es la aprobación de la Directiva Marco en
materia de salud laboral, de 1989, que inspira al legislador español y que culmina con la
LPRL de 1995.

En cuanto a la política nacional, se lleva a cabo a través de dos elementos: por un lado, la
acción normativa y por otro la actuación de la Administración a través de organismos
específicos que se dedican al estudio de la prevención.

Esa política debe ajustarse a principios de coordinación, harmonización y educación:


coordinación entre todas las administraciones públicas, tanto desde un nivel horizontal
como vertical. Desde un punto de vista vertical, la ley obliga a la coordinación de la
actuación tanto de la administración general, autonómica y local. Y desde el punto de vista
horizontal, el principio de coordinación se refiere a la actuación coordinada de la
administración laboral y sanitaria especialmente. La administración laboral actúa
promocionando la seguridad y salud, inspeccionando y controlando en cumplimiento de la
normativa y además sancionando el incumplimiento. En cuanto a la administración
sanitaria, tiene competencia para promover la salud integral del trabajador y para vigilar la
incidencia de las condiciones de trabajo para la mujer embarazada.
En cuanto al principio de harmonización, se refiere a la actuación conjunta de los objetos
públicos y privados, las organizaciones sindicales y empresariales actúan con la
administración para perfilar las directrices de la política nacional preventiva. Esa actuación
conjunto se refleja en la creación de una comisión nacional en la que participan la
administración y los agentes sociales.

El principio de educación supone la colaboración entre los ministerios de trabajo y de


educación y cultura.

2. Campo de aplicación.

El art. 3 LPRL establece el ámbito subjetivo de la ley. La regla general sería que los
trabajadores dependientes o por cuenta ajena, ya sean del sector público o privado, están
protegidos por la ley. Sin embargo, algunos trabajadores por cuenta ajena están excluidos
(personal de servicio doméstico). Además, los trabajadores autónomos estás incluidos
parcialmente en la medida en que la ley les impone unas obligaciones y les reconoce unos
derechos cuando se trata de coordinar actividades empresariales en un mismo centro de
trabajo. Igualmente se incluyen en la ley de forma parcial los fabricantes, importadores y
suministradores de equipos y maquinaria, aunque no son trabajadores por cuenta ajena.
También incluye a los socios de las cooperativas de trabajo, ya sean por cuenta ajena o
propia.

La doctrina incluye, aunque la ley no lo diga, a los trabajadores que prestan trabajos de
colaboración social, personas que cumplen una pena consistente en la prestación de trabajos
en beneficio de la comunidad y además al voluntariado.

Hay que precisar que determinados sectores o ámbitos de la Administración disponen de


una normativa específica en materia de prevención de riesgos que adapta las disposiciones
de la ley a ese ámbito concreto, es el caso de el trabajo prestado en centros y
establecimientos militares, así como en establecimientos penitenciarios.

Están excluidos de la ley determinados sectores:

 personal de policía

 seguridad y aduanas

 personal de protección civil

 funcionarios militares

TEMA 3. FUENTES INTERNACIONALES.

1. Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Debemos referirnos a la actuación de un organismo internacional específico en material
laboral: la OIT, con sede en Ginebra, creada tras la Primera Guerra Mundial, en 1919.
Constituye un organismo específico que colabora con la ONU. La OIT aprueba dos textos
normativos internacionales, como son los convenios y las recomendaciones. Los primeros
obligan al Estado que ratifique ese texto, a partir de la ratificación del convenio esa norma
pasa a formar parte del ordenamiento jurídico de ese Estado. Las segundas son textos que
no vinculan al Estado miembro y no precisan de ratificación. La CIT (Conferencia
Internacional del Trabajo) aprueba los convenios y recomendaciones. En materia de
seguridad e higiene los convenios internacionales de la OIT tienen un carácter parcial y
específico, ya que normalmente protegen contra determinados riesgos (ej.: benceno);
algunos convenios son específicos porque protegen al trabajador en determinados servicios
prestado en determinadas ramas de actividad (ej: convenio internacional sobre seguridad e
higiene en el sector del comercio de oficinas). Estos convenios protegen a determinados
colectivos de trabajadores, como son convenios de la mujer trabajadora o la protección de
los menores. Existe un convenio general sobre seguridad y salud (1981) que es el único que
establece derechos y obligaciones generales en materia de prevención de riesgos.

2. Directivas de la Comunidad Europea.

Debemos destacar la actuación del Consejo de Europa (CE) y la Unión Europea (UE). El
CE, que integra estados que no son miembros de la UE, elabora en 1961 la Carta Social
Europea, en la cual se reconoce el derecho a la seguridad e higiene en el trabajo. En este
texto se regulan aspectos preventivos como la protección dela mujer embarazada y el
trabajo en actividades especialmente penosas o insalubres. Establecía la prohibición del
trabajo de la mujer en las minas. España ratificó esa norma y era aplicable hasta que en
1992 el Tribunal Constitucional declara inconstitucional esa norma basándose en el
principio de igualdad por razón de sexo. La actividad normativa en el ámbito de la UE tiene
su fundamento en los tratados constitucionales y en las normas que desarrollan esos
tratados que emanan de los órganos con capacidad legislativa. Los tratados constitutivos
configuran lo que se denomina Derecho originario de la UE. Las normas que emanan de los
órganos legislativos de la UE configuran el Derecho derivado.

El instrumento legislativo que se usa en materia de prevención es la Directiva. Es la norma


que más se usa para legislar en materia de seguridad e higiene.

En el ámbito de la UE hay dos Directivas Marco que son la base de las directivas en
materia de seguridad e higiene. La primera es del año 1980 y regula la protección del
trabajador frente a riesgos químicos y físicos y biológicos. La segunda es de 1989 y es en la
que se basa nuestra LPRL, y establece las directivas generales en materia de seguridad y
salud laboral. Esta directiva ha sido desarrollada por multitud de directivas en materia de
prevención relativas a los lugares de trabajo, los equipos y la protección frente a los riesgos
derivados del uso de pantallas de visualización de datos.

TEMA 4. FUENTES NACIONALES

I. La Constitución Española (CE)


El art.40.2 CE manda a los poderes públicos velar por la seguridad e higiene. Esta norma
no reconoce derechos individuales sino que es un simple mandato para que los poderes
públicos actúen. Además, hay otros preceptos de la CE en los que se alude a la seguridad e
higiene, así p.ej. se reconoce en el art.15 CE el derecho a la vida y a la integridad física, que
puede ser aplicable a la persona del trabajador. Y por otro lado, la CE establece en el art. 43
la competencia de los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública, incluyendo
así también la salud de los trabajadores.

II. El Estatuto de los Trabajadores (ET)

Se reconoce el derecho del trabajador a la seguridad y salud en el art.4 ET, que es


desarrollado por el art.19 ET, el cual establece derechos para el trabajador y obligaciones
para el empresario. Se reconoce el derecho a participar a través de sus representantes en la
inspección y control de las medidas preventivas que debe adoptar el empresario. Y también
se reconoce el derecho a la formación práctica y adecuada a los riesgos que presenta el
puesto de trabajo. También se establece la obligación del trabajador de observar las
medidas de seguridad en su trabajo.

Las obligaciones del empresario son:

 Adoptar las medidas de protección oportunas.

 Proporcionar información a sus trabajadores en materia de seguridad y salud .

 Prever la adopción de medidas cuando exista un riesgo grave e inminente para la


salud de los trabajadores.

 Comunicar a la autoridad laboral la realización de trabajo nocturno. El art.36 ET se


refiere a la protección del trabajador que presta servicios en la empresa bajo la
modalidad de trabajo nocturno. El empresario está obligado a realizar evaluaciones
de salud de los trabajadores nocturnos de forma periódica y antes de asignarle ese
turno. Incluso se reconoce el derecho del trabajador a cambiar al turno diurno si en
los reconocimientos médicos se detectan enfermedades o dolencias asociadas al
trabajo nocturno.

 Adaptar el trabajo a la persona.

El art.6 ET hace referencia al trabajo de los menores, en el cual se prohíbe la realización del
trabajo nocturno, así como de ciertos trabajos penosos, peligrosos o insalubres. La lista de
trabajos penosos, peligrosos e insalubres la contiene un Decreto de 1957 que es aplicable
con carácter provisional hasta que se dicte una normativa específica.

III. La Ley General de la Seguridad Social (LGSS)

Este texto normativo de 1994 contiene normas de reparación del daño causado, pero
además establece normas de carácter preventivo, especialmente en relación a las
enfermedades profesionales. El texto de la LGSS contiene normas preventivas en cuanto a
la vigilancia de la salud de las enfermedades profesionales. Obliga al empresario a realizar
reconocimientos médicos con carácter previo a la admisión del trabajador, así como con
carácter periódico cuando el trabajador vaya a ocupar un puesto de trabajo con riesgo de
enfermedad profesional.

La enfermedad profesional se define como la que es contraída por el trabajador como


consecuencia de unas actividades catalogadas en una norma reglamentaria por la acción de
determinadas sustancias (Arts.196, 197 LGSS).

Otra norma prevista en la LGSS del 94 relacionada con la prevención es aquella que se
refiere a los períodos de observación. Es una situación de incapacidad temporal impropia
porque no incapacita al trabajador para desarrollar su trabajo, sino que está prevista esa
situación para estudiar la enfermedad detectada y dar de esta manera un diagnostico
definitivo (art. 133 LGSS).

Otra norma con contenido preventivo establecida en la LGSS del 94 es la que se refiere al
recargo de prestaciones por omisión de medidas de seguridad e higiene (art. 123 LGSS).
Este recargo consiste en el incremento de las prestaciones económicas de la Seguridad
Social en un 30% o 50%, según la gravedad de la falta.

En el ámbito de la seguridad e higiene también es aplicable la LGSS del 74, que contiene
normas sobre seguridad e higiene y medicina preventiva (arts. 26-29, vigentes hoy). Del
texto del 74 interesa conocer el art.188, el cual establece la paralización de trabajos por
parte de la inspección cuando exista una situación de grave riesgo para los trabajadores o
para terceros. El incumplimiento de la decisión de la inspección por parte del empresario
supone o equivale a una falta de formalización de la protección por contingencias
profesionales en el caso de que se produzca un daño. El art.189 se refiere a la protección de
categorías especiales de trabajadores. Esta norma prohíbe que los trabajadores que
presentan dolencias físicas o psíquicas sean ocupados en puestos de trabajo que supongan
poner en peligro la salud propia o la de sus compañeros.

IV. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL)

Esta ley desarrolla una Directiva Marco del 89 que transpone las directivas relativas a la
maternidad, los jóvenes y los trabajadores con contratación temporal. La ley se divide en 7
capítulos, 13 disposiciones adicionales, 2 disposiciones transitorias, 1 disposición
derogatoria y 2 disposiciones finales.

En el Capítulo I se aborda el objeto, el ámbito de aplicación y las definiciones de los


términos empleados en la ley.

En el Capítulo II se regulan las directrices de la política preventiva y se concretan las


actuaciones de la administración en este ámbito.
En el Capítulo III se abordan los derechos y obligaciones del empresario y de los
trabajadores y se establecen los principios generales de la acción preventiva. En este
capítulo se establecen las medidas de protección de colectivos especiales (maternidad,
menores y trabajadores temporales, así como los trabajadores especialmente sensibles).

En el Capítulo IV se detalla la estructura de la organización preventiva. Se establecen los


criterios de constitución del servicio de prevención.

En el Capítulo V se desarrolla el derecho a la consulta y participación de los trabajadores.


La ley obliga a consultar determinados aspectos de la actividad preventiva por parte del
empresario antes de adoptar esas medidas de prevención. Por otro lado, además de ese
deber de consulta, el trabajador tiene derecho a participar a través de sus representantes en
la planificación de la actividad preventiva, de manera que en la empresa existirán dos tipos
de órganos de representación: órganos de carácter general, que serán los representantes
unitarios, y órganos específicos en materia de prevención con funciones exclusivas, como
son los delegados de prevención y los comités de seguridad y salud.

En el Capítulo VI se establecen las obligaciones de los fabricantes importadores y


suministradores de maquinaria o equipos de trabajo).

En el Capítulo VII se aborda el tema de las responsabilidades y sanciones en materia de


incumplimiento de la normativa. La ley sólo regula la responsabilidad administrativa del
empresario estableciendo un catálogo de infracciones y sanciones de carácter leve, grave o
muy grave; si bien la ley se refiere a otro tipo de responsabilidades que pueden incurrir,
como la responsabilidad civil, penal o de Seguridad Social).

Las disposiciones adicionales estructuran ciertos organismos (p.ej. el servicio médico de


empresa, que pasa a integrar el servicio de prevención). También reordena las competencias
del Instituto Nacional de Medicina y Seguridad en el Trabajo.

En las disposiciones transitorias se autoriza a la mutua de accidentes de trabajo a actuar


como servicio de prevención y además permite que sigan actuando los órganos previstos en
los convenios colectivos con competencias similares a los delegados de prevención.

V. Ordenanza general de seguridad e higiene en el trabajo de 1971 (OGSHT)

Esta Ordenanza ha sido derogada parcialmente por la LPRL, la cual deroga el Título I que
contenía las disposiciones generales. Este título hacía referencia a las obligaciones del
empresario, del personal directivo y las obligaciones y derechos de los trabajadores.

También deroga el Título III, dedicado a las responsabilidades.

Y el Título II de la Ordenanza se mantiene en vigor hasta que se dicte una normativa


específica en materia de condiciones generales de los centros de trabajo. Este título ha sido
reemplazado parcialmente por un Real Decreto de 1997, que establece las disposiciones
mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. De modo que actualmente solo es
aplicable con carácter general un capítulo de la Ordenanza relativo a la electricidad en los
lugares de trabajo. Es el RD 486/1997.