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AL PUEBLO CATOLICO DE LA PARROQUIA DE SAN BARTOLOME

Los sacerdotes y religiosas y misioneras que trabajamos por el Reino de Dios en las parroquias de la Zona Sur
de la Diócesis de San Cristóbal saludamos a todos nuestros hermanos de la parroquia de San Bartolomé Apóstol
del municipio de Venustiano Carranza y nos dirigimos a ustedes para aclarar la situación de persecución religiosa
que ustedes están sufriendo en su parroquia y de un modo especial su párroco el P. José de Jesús Landín García, las
misioneras, animadores, coordinadores, catequistas sus más cercanos colaboradores.
El gobierno del estado ha desatado una persecución permanente contra el P. Jesús Landín acusándolo de andar
levantando al pueblo y de estar promoviendo la violencia y el uso de las armas. El mismo gobierno está haciendo
publicar por la prensa nacional y del estado noticias calumniosas en contra de la Iglesia Católica de nuestra
diócesis y anda introduciendo a sus agentes investigadores en los actos de culto y reuniones de pastoral
perturbando seriamente las actividades de la iglesia. No son pocas las calumnias que en forma de rumores desata el
gobierno estatal para desprestigiar a nuestra iglesia y desorientar al pueblo. El señor gobernador ha llegado al
extremo de faltar gravemente el respeto a nuestros Obispos. Tampoco se ha detenido ante su propio pueblo, al cual
acusa de criminal cuando la gente se esfuerza por proteger el patrimonio que Dios dio al pueblo de Chiapas y de
México.
Sabemos que la causa de la persecución contra la iglesia y contra los pueblos de Chiapas son las concesiones
mineras dadas a compañías extranjeras para extraer los tesoros ocultos bajo tierra. Se sabe que el gobierno ha dado
permiso a las compañías mineras extranjeras y algunas mexicanas para explorar y aprovechar el subsuelo
chiapaneco en más de un millón de hectáreas. La manera de operar de las compañías mineras destruye la santa
tierra, envenena las aguas que nacen en los manantiales y los ríos. Bosques y montañas también son derribados,
dejando al final para los pueblos pura desolación. Cuando el campesino chiapaneco protege la santa tierra que
Dios le encargó que cuidara, está protegiendo a Chiapas, a México y al mundo. Chiapas es el pulmón de México,
al perturbar la ecología se está destruyendo a México. Esto es ahora mucho más grave a causa de la
descomposición a que está sometida la tierra por la falta de respeto a ella de parte de la industria, de muchos
gobiernos y de personas y grupos carentes de respeto y solidaridad con la tierra y con la humanidad entera. El
pueblo de Chiapas esperaría que su gobierno tomara en serio la protección de su tierra, de sus recursos y de la
ecología mundial. En vez de eso ha preferido perseguir, calumniar, además de defender los intereses extranjeros
que intentan destruir esta bella tierra chiapaneca y despojar a los pueblos de sus recursos naturales.
Nos vemos obligados a protestar contra la persecución, la mentira, la calumnia y la indebida ingerencia en
asuntos propios de nuestra Iglesia. El señor gobernador ha culpado a la Iglesia de que los habitantes de Acteal se
hayan negado a recibirlo. Estos consideran una burla la presencia de funcionarios de un gobierno que fue cómplice
de la masacre y que al liberar a los asesinos sigue haciéndose parte de tan tremendo delito. La Diócesis no iba a
introducir al gobernador haciendo burla de las protestas de un pueblo masacrado, pero tampoco ha sido la que
tomó la decisión de que no fuera recibido el gobernador. Esas son decisiones que corresponden única y
exclusivamente a los pueblos interesados. En lugar de buscar a quien culpar, el gobierno debía ponerse a pensar
por qué el pueblo expresa tajante rechazo en vez de mirarlo con cariño y respeto. Estas no son cuestiones de
iglesia, sino de justicia y derecho a la vida que reclaman los pueblos.
La obsesión persecutoria contra el padre Chuy ha llegado a tal extremo de que el gobernador intentara que el
señor Obispo le prestara su mano para expulsar al padre Chuy de la diócesis y de Chiapas. Esto, además de
ingerencia indebida en asuntos de la iglesia, es un intento delincuente de coartar la libertad que nos garantiza la
constitución a todos los mexicanos. El padre Chuy no ha cometido ningún delito que merezca ser castigado por el
señor Obispo. Nadie, ni el gobernador de Chiapas, tiene derecho a procurar la expulsión de un ciudadano de
ningún lugar en el territorio nacional, al hacer esto se está procediendo contra la constitución del país. Violar la
constitución constituye un delito y el que intenta violarla se constituye en delincuente. Señor gobernador,
esperábamos más honestidad y respeto de alguien que ocupa el cargo que se le confirió para promover y defender
los derechos de los mexicanos. En lugar de calumnias, hostigamiento y persecución esperábamos que el
gobernador se sumara a los esfuerzos del pueblo por defender la santa tierra chiapaneca, pulmón de la nación, y
diera ejemplo de respeto a los derechos que marca claramente la constitución y que defienden los tratados
firmados por México ante la comunidad internacional.
Protestamos enérgicamente contra la persecución desatada hacia la Iglesia Católica, contra nuestro Obispo y,
en especial, contra el padre Chuy. No somos delincuentes, ni estamos promoviendo la violencia en ninguna forma.
Todos afirmamos y sostenemos cuanto el señor Obispo de modo oficial mantiene como doctrina de Cristo:
promover la paz y para ello apoyar la búsqueda de la justicia y de la verdad. Protestamos contra la calumnia y
contra la prensa que se vende al mejor postor y no se avergüenza de difundir la mentira y la calumnia. Protestamos
contra la intromisión de los agentes policíacos en actos de culto y de formación cristiana buscando inútilmente
comprobar delitos que nunca hemos cometido y, esperamos en Dios, nunca cometeremos.

Católicos, no nos creamos las mentiras y las calumnias del gobierno. Nuestra Iglesia no promueve la violencia
de ninguna forma. Pero sí se pone al lado del pueblo y trata de apoyar sus derechos a la libertad y al respeto de
nuestra Madre Tierra. Si esto nos trae persecución, nos sumaremos a nuestros hermanos de Guatemala y de otros
países que están pasando por situaciones semejantes de persecución por defender la tierra, su tierra y su patria.
Al gobernador no podemos menos que decirle que esperamos dé la espalda a la mentira, que respete
tajantemente la constitución del país. Nos sumamos y suscribimos totalmente la palabra de nuestro Obispo: “Ante
la inconformidad social, la solución no es represión sistemática, investigación obsesiva y distorsionada,
acusaciones sin fundamento, sino escuchar las necesidades de los pueblos y atender sus justas demandas. Hemos
de unirnos para combatir la pobreza y la injusticia, sin tantas desconfianzas hacia quienes lo hacen por caminos
alternos y pacíficos. Nosotros tenemos una alternativa válida: Jesucristo. El es el único camino, sólido y profundo,
para convertir los corazones hacia la justicia y la paz.”
Que el Señor con su Espíritu nos fortaleza y nos ilumine para seguir promoviendo la verdad, la paz, la justicia,
el respeto a la Madre Tierra y a los derechos de los pueblos.

La bendición de Dios los acompañe siempre. No teman, hasta el último cabello de nuestra cabeza está contado
y protegido por Dios (ver Mt 10,31). No dejen de orar por sus pastores, por los pueblos buenos que buscan lo
mejor para su patria y también por aquellos que nos persiguen y calumnian (ver Mt. 5,44). Sigamos con valentía
defendiendo el bien de nuestros pueblos y de la patria toda. La mejor prueba de que vamos por el camino de Jesús
es que somos perseguidos por causa de la justicia como él nos lo anunció (ver Mt. 5,10; 10,44-31).
Cuenten con nuestras oraciones y con el esfuerzo de cada uno de nosotros por ser fieles al Evangelio y dar
testimonio de honestidad y decencia ante nuestro pueblo y, sobre todo, ante Dios que con su misericordiosa justicia
nos juzga y protege.

Zona Sur de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, a 16 de noviembre de 2009.

Con cariño a ustedes y a nuestra patria

Agentes de Animación y coordinación Pastoral de la Iglesia Católica en las parroquias de la Zona Sur
de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

C.c.p. Presidente de la Republica mexicana Felipe Calderón Hinojosa


C.c.p. Gobernador del Estado de Chiapas Juan Sabines Guerrero
C.c.p. Excmos. Sres. Obispos Felipe Arizmendi E., Enrique Diáz D. y Samuel Ruiz G.
C.c.p. Excmo. Sr. Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez
C.c.p. Excmo. Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad en México.
C.c.p. Consejo Diocesano de Pastoral de laDiócesis de San Cristóbal de Las Casas.
C.c.p. Las parroquias de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.
C.c.p. Comité de Derechos Humanos Fray Bartolomé
C.c.p. Comisión Nacional de Derechos humanos
C.c.p. Congreso del Estado del Estado de Chiapas
C.c.p. Cámara de Diputados de la Nación
C.c.p Prensa nacional e internacional