Você está na página 1de 4

Era Mecánica

En esta era, comprendida entre 1450 y 1840, los inventores comenzaron a


utilizar técnicas y herramientas (el tratamiento de los metales, la rueda, el poder de
transmisión mecánico) para crear máquinas que realizaran algunas tareas. La imprenta,
inventada por Johann Gutenberg fue una de las maquinas más sobresalientes en esta
era porque hizo accesible la información escrita al público general y ayudo a crear
nuevas formas de gobierno con ciudadanos educados y cultos. El Hombre es tan versátil
que el mismo tiempo que respondía al impacto de la imprenta en la sociedad ideaba
otras tecnologías para trabajar con los números de una manera más sencilla.
En 1614, el matemático escocés John Napier quien inventó los logaritmos para
simplificar y agilizar los cálculos especialmente astronómicos (dedicó más de 20 años de
su vida a este estudio); Poco después, el matemático inglés Henry Briggs se desplazó a
Escocia y convenció a Napier para modificar la escala inicial usada por éste; nacieron así
los logaritmos de base 10, forma en la que se impusieron en toda Europa. Por estas
fechas, el clérigo inglés William Oughtred inventó un dispositivo para calcular “Círculos
de Proporción” al que se denominó luego “regla de cálculo” con dos escalas móviles que
se graduaban según los logaritmos de las cantidades que se iban a calcular. Es
un ejemplo de las primeras computadoras analógicas, porque media en lugar de
contar y fue tan útil para los científicos que se utilizó por cientos de años, hasta 1950.
Alrededor de 1642, el matemático francés Blaise Pascal, con tan solo 19 años construyo
la primera calculadora automática para ayudar a su padre, recaudador de impuestos
que trabajaba arduamente en el cálculo de grande operaciones aritméticas. Esta
máquina, La Pascalina, utilizaba ruedas y dientes para sumar y restar numero; era tan
lento que cualquier calculista hábil la superaba en velocidad. En 1672 el matemático y
filósofo alemán Gottfried von Leibniz innovó la Pascalina al agregarle componentes para
multiplicar, dividir y extraer raíces cuadradas.
En Inglaterra, 150 años después, Charles Babbage, al notar que los matemáticos tenían
problemas por la falta de cálculos precisos y exactos, comenzó a diseñar y a construir
la maquina diferencial sin embargo, no logro terminarla porque emprendió la
construcción de otra más ambiciosa , la maquina analítica, que podía programarse con
tarjetas perforadas para llevar a cabo cualquier cálculo.
Las máquinas de Napier y Schickard
El descubridor del logaritmo, John Napier (1550-1617), barón de Merchiston en Escocia,
desarrolló en 1614 un aparato conocido como las varillas o huesos de Napier que venía
a ser una tabla de búsqueda de resultados para las multiplicaciones. Los huesos
formaban una tabla movible de multiplicaciones, hechas de láminas de hueso que tenían
los números impresos. Colocadas en la combinación correcta, estás láminas podrían
realizar multiplicaciones directas. Un profesor alemán de lenguas bíblicas y astronomía,
Wilhelm Schickardt diseñó en 1623 una máquina que, según se contaba, podía sumar,
restar, multiplicar y dividir. Desafortunadamente el modelo original se destruyó en un
incendio y nunca se volvió a construir otro.
La Pascalina
La primera calculadora la inventó un joven francés llamado Blaise Pascal (1623- 1662)
en 1642. El principio básico del mecanismo de ruedas de engranaje se aplicó a la mayor
parte de las calculadoras mecánicas durante unos trescientos años. La pascalina, en
esencia, parecida a las calculadoras que todavía se utilizaban hasta hace unas décadas,
ordenaba los dígitos de un número en una serie de ruedas. Cuando una rueda
completaba una revolución, causaba que la siguiente girará una décima de revolución,
sumaba de esta forma cada dígito contado. El mecanismo más difícil de incorporar era
la rueda de trinquete que comunicaba por una revolución de un movimiento de un dígito
a la siguiente rueda de orden superior. Aunque la máquina incorporaba ocho discos
movibles, que correspondían al sistema monetario francés de la época, se pueden
realizar cálculos en el sistema decimal, pasando por alto, los dos discos del extremo
derecho. Aunque la máquina no llegó a ser producto de grandes ventas, se construyeron
más de 50 modelos, algunos de madera, otros de marfil, ébano y cobre.

Blaise Pascal
Los avances de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646 -1716) Alemania
Filósofo y matemático alemán. Inventó el cálculo
infinitesimal. La invención del cálculo infinitesimal es
atribuida tanto a Leibniz como a Isaac Newton. De acuerdo
con los cuadernos de Leibniz, el 11 de noviembre de 1675
tuvo lugar un acontecimiento fundamental, ese día empleó
por primera vez el cálculo integral para encontrar el área
bajo la curva de una función y=f(x). Leibniz introdujo varias
notaciones usadas en la actualidad, tal como, por ejemplo,
el signo integral ∫, que representa una S alargada, derivado del latín suma, y la
letra d para referirse a las diferenciales, del latín diferencia. Para empezar, Gottfried
Wilhelm Leibnitz (1646-1716) mejoró la máquina de Pascal, añadiéndole un cilindro
escalonado de dientes de longitud variable, conocida ahora como rueda de Leibnitz para
representar los dígitos del 1 al 9. En 1673 construyó su máquina calculadora después de
realizar varios modelos distintos. Era verdaderamente superior a la de Pascal y fue el
primer dispositivo calculador de propósito general capaz de satisfacer las necesidades
principales de matemáticos y contables: era una máquina capaz de sumar, restar,
multiplicar, dividir y obtener raíces. Además de esta máquina, Leibnitz diseño otros
ambiciosos aparatos calculadores que resultaron ser demasiados complicados para
fabricarse en el siglo diecisiete. Los principios diseñados por Leibnitz fueron explotados
sin embargo durante los siglos diecinueve y veinte a medida que avanzaba la ingeniería
de precisión. Ejemplos de estas aplicaciones son el aritmómetro de Charles Xavier
Thomas (1785-1870) de Colmar en 1820, el mismo aparato incluyendo las mejoras a la
rueda escalonada de Leibnitz de Frank Stephen Baldwin en 1872 y la máquina del sueco
W. T. Odhner basada en el diseño de Baldwin.
Maquina Analítica de Babbage
Charles Babbage (Teignmouth, 1792 - Londres, 1871)
Matemático e ingeniero británico, inventor de las
máquinas calculadoras programables.
Hace unos 195 años, Charles Babbage concibió una
máquina de propósito general, que podía ser programada
por el usuario para ejecutar un repertorio de
instrucciones en el orden deseado. El diseño de la
denominada “Máquina Analítica”, de naturaleza
mecánica, incluye la mayoría de las partes lógicas de un
ordenador actual. Capaz de almacenar 1000 números de
50 dígitos cada uno, nunca pudo ser construida por Babbage, dado que en esa época la
tecnología disponible no estaba a la altura del proyecto.
Babbage comenzó a dar forma a una máquina de propósito general, a la que llamaría
“Maquina Analítica”.
El diseño de Babbage incluyo los componentes que se encuentran en la computadora
moderna:
a) tenía dispositivos de entrada basados en las tarjetas perforadas
b) un procesador aritmético para calcular números
c) una unidad de control para determinar la tarea que debía realizarse
d) un mecanismo de salida
e) una memoria donde se almacenaban los números hasta procesarse
Charles Babbage no pudo terminar la construcción de la maquina analítica. Algunos
historiadores sostienen que este matemático requería tecnología muy adelantada para
esa época; otros señalaban que se le negó el financiamiento para realizar el proyecto.
Sin embargo. Algunos científicos reconocen esta máquina como la primera
computadora, y a Babbage murió en 1871 en medio del olvido: sus seguidores no
estuvieron conscientes de las maquinas que ideo. Fue hasta la mitad de la década de
1950 cuando los investigadores re-descubrieron sus invenciones gracias a la información
proporcionada por Ada Lovelace (1815-1852) matemática británica, hija del poeta inglés
Lord Bayron, su socia y colaboradora considerados como a los verdaderos inventores de
la computadora digital moderna. Para esta realización contó con fondos del gobierno
inglés y con la colaboración de la que está considerada como la primera programadora
de la historia. En compañía de Ada Lovelace, que empleó mucho de su tiempo en la
publicación de las ideas de su maestro, Babbage dedicó sus últimos años y recursos a
una máquina infalible que fuese capaz de predecir los ganadores de las carreras de
caballos. En honor de Lady Ada Lovelace, el Departamento de Defensa de los Estados
Unidos denominó ADA a un lenguaje de programación de computadoras de alto nivel.
Recordemos que esto ocurría en
las primeras décadas del siglo XIX,
y que la electrónica aún era
desconocida, por lo que la
máquina que diseñase debía ser
de naturaleza mecánica. Durante
años Babbage trabajó en el diseño
de la Maquina Analítica, haciendo
cálculos y dibujando planos. El
modelo final necesitaba para
funcionar la potencia de un motor
a vapor, y media unos diez metros
de ancho por treinta de largo. A pesar de ser completamente mecánica, podía ser
programada en un lenguaje similar al “ensamblador” que utilizan los ordenadores
modernos. Para ello, Babbage había previsto una unidad capaz de leer tarjetas
perforadas (que ya se utilizaban en telares y otros equipos similares) y una destinada a
perforar tarjetas con los resultados. Para tener una idea de la capacidad de esta máquina
hay que mencionar que era capaz de retener en su “memoria” 1000 números de 50
dígitos cada uno, y que disponía de una “unidad aritmética” capaz de realizar las
operaciones aritméticas comunes. Además de perforar tarjetas, la Maquina Analítica
estaba dotada de una impresora y una campana que anunciaba que el artefacto había
terminado su trabajo. Solamente el diseño de esta impresora basta para considerar a
Charles Babbage un genio. Un siglo y medio después de que fuese diseñada, el Museo
de Ciencias de Londres utilizó los planos de Babbage para construir un modelo funcional
de la misma, que posee más de 8000 piezas y pesa unas 2.5 toneladas.
Este “lenguaje de programación” permitía realizar bucles (como el While-End o For-
Next modernos) y tomar decisiones (al estilo del If-Then). Babbage había previsto el uso
de tres clases diferentes de tarjetas perforadas: una para las operaciones aritméticas,
una para la introducción de las constantes numéricas y otra para operaciones que
utilizaren la memoria de datos. La Máquina Analítica disponía de tres lectores
diferentes, uno por cada tipo de tarjeta.