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Sodio

El sodio es un elemento químico de símbolo Na (del latín, natrium) con número


atómico 11 que fue aislado por sir Humphry Davy en 1807. Es un metal alcalino
blando, untuoso, de color plateado, muy abundante en la naturaleza,
encontrándose en la sal marina y el mineral halita. Es muy reactivo, arde con llama
amarilla, se oxida en presencia de oxígeno y reacciona violentamente con el agua.

El sodio está presente en grandes cantidades en el océano en forma iónica.


También es un componente de muchos minerales y un elemento esencial para la
vida.

Al igual que otros metales alcalinos, el sodio es un metal blando, ligero y de color
plateado que no se encuentra libre en la naturaleza. El sodio flota en el agua
descomponiéndola, desprendiendo hidrógeno y formando un hidróxido. En las
condiciones apropiadas reacciona espontáneamente en el agua. Normalmente no
arde en contacto con el aire por debajo de 40 °C.

Potasio

El potasio es un elemento químico de la tabla periódica cuyo símbolo químico es K


(del latín Kalium y del árabe. ‫القلية‬, DMG al-qalya, "ceniza de plantas"), cuyo
número atómico es 19. Es un metal alcalino de color blanco-plateado, que abunda
en la naturaleza en los elementos relacionados con el agua salada y otros
minerales. Se oxida rápidamente en el aire, es muy reactivo, especialmente en
agua, y se parece químicamente al sodio. Es un elemento químico esencial.

Es el quinto metal más ligero y liviano; es un sólido blando que se corta con
facilidad con un cuchillo, tiene un punto de fusión muy bajo, arde con llama violeta
y presenta un color plateado en las superficies expuestas al aire, en cuyo contacto
se oxida con rapidez, lo que obliga a almacenarlo recubierto de aceite.

Al igual que otros metales alcalinos reacciona violentamente con el agua


desprendiendo hidrógeno, incluso puede inflamarse espontáneamente en
presencia de agua.

Calcio

El calcio es un elemento químico, de símbolo Ca y de número atómico 20. Su


masa atómica es 40,078 u. El calcio es un metal blando, grisáceo, y es el quinto
más abundante en masa de la corteza terrestre. También es el ion más abundante
disuelto en el agua de mar, tanto como por su molaridad y como por su masa,
después del sodio, cloruros, magnesio y sulfatos.1
Se encuentra en el medio interno de los organismos como ion calcio (Ca2+) o
formando parte de otras moléculas; en algunos seres vivos se halla precipitado en
forma de esqueleto interno (huesos de los vertebrados) o externo (concha de los
moluscos). Los iones de calcio actúan de cofactor en muchas reacciones
enzimáticas, intervienen en el metabolismo del glucógeno y, junto al potasio y el
sodio, regulan la contracción muscular. El porcentaje de calcio en los organismos
es variable y depende de las especies, pero por término medio representa el 2,45
% en el conjunto de los seres vivos; en los vegetales, solo representa el 0,007 %.

En el habla vulgar se utiliza la voz calcio para referirse a sus sales (v.g., esta agua
tiene mucho calcio; en las tuberías se deposita mucho calcio, etc.).

Fosforo

El fósforo es un elemento químico de número atómico 15 y símbolo P. El nombre


proviene del griego φώς [fos] ‘luz’ y φόρος [foros] ‘portador’. Es un no metal
multivalente perteneciente al grupo del nitrógeno (Grupo 15 (VA): nitrogenoideos)
que se encuentra en la naturaleza combinado en fosfatos inorgánicos y en
organismos vivos pero nunca en estado nativo. Es muy reactivo y se oxida
espontáneamente en contacto con el oxígeno atmosférico emitiendo luz.

Este elemento puede encontrarse en pequeñas cantidades en el semen, lo que


hace que este fluido resalte en un color notable ante la luz ultravioleta; esto ha
permitido resolver algunos casos criminales que han involucrado una violación
sexual.

El fósforo como molécula de Pi («fosfato inorgánico»), forma parte de las


moléculas de ADN y ARN, las células lo utilizan para almacenar y transportar la
energía mediante el adenosín trifosfato (ATP). Además, la adición y eliminación de
grupos fosfato a las proteínas, fosforilación y desfosforilación, respectivamente, es
el mecanismo principal para regular la actividad de proteínas intracelulares, y de
ese modo el metabolismo de las células eucariotas tales como los
espermatozoides.

Es un ciclo sedimentario, su reservorio es la corteza terrestre. El elemento se


almacena en rocas fosfatadas y a medida que estas son erosionadas se van
liberando compuestos fosfatados hacia el suelo y el agua. Luego son absorbidos
por las plantas, a través de las raíces, incorporándose a los componentes vivos
del sistema, a medida que pasan por los distintos niveles tróficos. Una vez que los
organismos (plantas o animales) mueren, se descomponen y se libera el fósforo
contenido en la materia orgánica.
Magnesio

El magnesio es el elemento químico de símbolo Mg y número atómico 12. Su


masa atómica es de 24,305 u. Es el séptimo elemento en abundancia
constituyendo del orden del 2 % de la corteza terrestre y el tercero más abundante
disuelto en el agua de mar. El ion magnesio es esencial para todas las células
vivas. El metal puro no se encuentra en la naturaleza. Una vez producido a partir
de las sales de magnesio, este metal alcalino-térreo es utilizado como un
elemento de aleación.

El magnesio no se encuentra en la naturaleza en estado libre (como metal), sino


que forma parte de numerosos compuestos, en su mayoría óxidos y sales; es
insoluble. El magnesio es un metal liviano, medianamente fuerte, color blanco
plateado. En contacto con el aire se vuelve menos lustroso, aunque a diferencia
de otros metales alcalinos no necesita ser almacenado en ambientes libres de
oxígeno, ya que está protegido por una fina capa de óxido, la cual es bastante
impermeable y difícil de sacar.

Como su vecino inferior de la tabla periódica, el calcio, el magnesio reacciona con


agua a temperatura ambiente, aunque mucho más lento. Cuando se sumerge en
agua, en la superficie del metal se forman pequeñas burbujas de hidrógeno, pero
si es pulverizado reacciona más rápidamente.

El magnesio también reacciona con ácido clorhídrico (HCl) produciendo calor e


hidrógeno, que se libera al ambiente en forma de burbujas. A altas temperaturas la
reacción ocurre aún más rápido.

Albúmina

La albúmina es una proteína que se encuentra en gran proporción en el plasma


sanguíneo, siendo la principal proteína de la sangre, y una de las más abundantes
en el ser humano. Se sintetiza en el hígado.

La concentración normal en la sangre humana oscila entre 3,5 y 5,0 gramos por
decilitro,1 y supone un 54,31 % de la proteína plasmática. El resto de proteínas
presentes en el plasma se llaman en conjunto globulinas. La albúmina es
fundamental para el mantenimiento de la presión oncótica, necesaria para la
distribución correcta de los líquidos corporales entre el compartimento
intravascular y el extravascular, localizado entre los tejidos. La albúmina tiene
carga eléctrica negativa. La membrana basal del glomérulo renal, también está
cargada negativamente, lo que impide la filtración glomerular de la albúmina a la
orina. En el síndrome nefrótico, esta propiedad es menor, y se pierde gran
cantidad de albúmina por la orina.
Debido a que los animales pequeños, como por ejemplo las ratas, viven con una
presión sanguínea baja, necesitan una presión osmótica menor, y también
necesitan una baja cantidad de albúmina para mantener la distribución de los
fluidos.

Si efectuamos una electroforesis de las proteínas del suero a un pH fisiológico, la


proteína albúmina es la que más avanza debido a su elevada concentración de
cargas negativas (obviando la pequeña banda llamada prealbúmina, que la
precede).

La sangre

La sangre es un tejido líquido que recorre el organismo, a través de los vasos


sanguíneos que transporta las células necesarias para llevar a cabo las funciones
vitales (respirar, formar sustancias, defenderse de agresiones). La cantidad de
sangre de una persona está en relación con su edad, peso, sexo y altura. Una
persona adulta tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre, es decir, un 7% de su peso
corporal.

La sangre transporta los principios nutritivos desde el aparato digestivo hasta las
células, donde se recogen también las sustancias de desecho para eliminarlas
gracias a los riñones, el hígado y otros órganos de excreción. También es la
encargada de regular el transporte de oxígeno y la eliminación del anhídrido
carbónico. Tiene un papel importante en funciones como la coagulación, la
inmunidad y el control de la temperatura corporal.

OSMOLARIDAD

El término osmolaridad no forma parte del diccionario elaborado por la Real


Academia Española (RAE). Su uso, sin embargo, es habitual en diversos ámbitos
de la medicina, la biología y la farmacéutica.

Se conoce como osmolaridad a la medida que expresa el nivel de concentración


de los componentes de diversas disoluciones. El concepto deriva de la presión
osmótica que cambia en las células del organismo cuando se introduce la
disolución en cuestión.

Existen diversos tipos de osmolaridad. Así, por ejemplo, está la llamada


osmolaridad de la orina, que es la prueba que tiene como objetivo analizar la
concentración de partículas que hay en la orina, concretamente por litros de
solución.
Moralidad

La molaridad (M), o concentración molar, es el número de moles de soluto por


cada litro de disolución. Por ejemplo, si se disuelven 0,5 moles de soluto en 1000
mL de disolución, se tiene una concentración de ese soluto de 0,5 M (0,5 molar).

Limpieza

El término limpieza se emplea para denominar a todas aquellas acciones que


permiten eliminar la suciedad del algo o alguien, la finalidad de la limpieza no es
más que la eliminación total de aquellas bacterias o microorganismos que se
encuentran en el cuerpo y en los diferentes entornos en donde se desenvuelven
las persona y que puedan ser nocivos para la salud.

La acción de limpiar se centra en erradicar lo sucio e impuro, es decir todos


aquellos desechos, manchas y sobras. Para explicar mejor esta definición en
necesario hablar de la limpieza en los diferentes contextos en donde se aplica, por
ejemplo: “Se realizó una gran jornada de limpieza en el edificio, limpiaron los piso
y la paredes”, “No deberías dejar restos de comida tirados, ya que una verdadera
limpieza consiste mantener todo libre de bacterias o agentes que la produzcan.”

Contaminación

La contaminación es la introducción de algún tipo de sustancia o energía que


atentará contra el normal funcionamiento y equilibrio que ostentaba el medio
inicialmente, provocando además un daño casi irreversible.

La contaminación que se da sobre y contra el medio ambiente (que tantos los


seres humanos como los animales y plantas utilizamos para vivir y desarrollarnos)
se denomina contaminación ambiental, siendo la presencia en el ambiente de
algún tipo de agente físico, químico o biológico o la combinación de alguno de
estos, la que producirá este desequilibrio del que hablábamos más arriba y que
resulta ser ampliamente nocivo para la salud, seguridad o bienestar de los
habitantes de cualquier nación y por supuesto lo es también para el resto de los
seres vivos, como las plantas y animales.

La contaminación puede darse exclusivamente en el suelo, el aire o el agua,


aunque también puede darse simultáneamente en estos tres ámbitos.

Microorganismos

Los microorganismos son aquellos seres vivos más diminutos que únicamente
pueden ser apreciados a través de un microscopio. En este extenso grupo
podemos incluir a los virus, las bacterias, levaduras y mohos que pululan por el
planeta tierra.

Respecto de su estructura biológica y a diferencia de lo que ocurre con las plantas


o los animales, esta es sumamente elemental ya que son unicelulares, en lo que sí
coinciden con los mencionados es en la individualidad que presentan y ostentan.

Algunos microorganismos pueden ser los responsables del deterioro de algunos


alimentos, incluso ocasionando graves enfermedades a aquellos que consumieron
esos alimentos contagiados de microorganismos non sanctos, pero
paradójicamente y por otro lado hay otros microorganismos que resultan
ampliamente beneficios y que a propósito son utilizados en la elaboración de
algunos alimentos con los objetivos de alargar sus vidas o bien de cambiar las
propiedades de los mismos, tal es el caso de la fermentación que tiene lugar a la
hora de la fabricación de productos como quesos, yogures y salchichas.

Patógeno

Se denomina patógeno a todo agente biológico externo que se aloja en un ente


biológico determinado, dañando de alguna manera su anatomía, a partir de
enfermedades o daños visibles o no. A este ente biológico que aloja a un agente
patógeno se lo denomina huésped, hospedador o también hospedante, en cuanto
es quien recibe al ente patógeno y lo alberga en su cuerpo.

En general, esta relación ente externo-ente biológico (que puede ser animal,
vegetal o humano) puede ser de tres tipos: mediante simbiosis de parasitismo,
mutualismo o comensalismo. Claro que los aportes en estos diferentes casos es
distintos, y la patogénesis suele identificarse con el parasitismo, siendo incluso
una versión “extrema” de la misma.

Ejemplo de ello son los hongos, bacterias y virus que producen enfermedades. En
algunos casos, el agente biológico termina por adecuarse a la presencia del
parásito o agente patógeno, porque éste también se adecua al huésped (por eso
son relaciones simbióticas). En esta relación, una de las partes depende del otro:
el parásito depende del huésped, y obtiene beneficios del mismo, por lo cual el
huésped se ve de alguna manera y en alguna magnitud, dañado.

BACTERIA

La palabra bacteria proviene de un término griego que significa “bastón”. Se trata


de un microorganismo unicelular procarionte que puede provocar enfermedades,
fermentaciones o putrefacción en los seres vivos o materias orgánicas.
Por tratarse de células procariotas, carecen de núcleo u orgánulos internos. Por
otra parte, aunque el término proviene de bastón, las bacterias pueden tener forma
de barra, esfera o hélice.

Las bacterias se pueden clasificar en diversos grupos partiendo de un criterio


distinto. Así, por ejemplo, si partimos de lo que es su forma nos encontramos con
el hecho de que existen cuatro tipos claramente delimitados:

Bacilos. Son las bacterias que se definen por ser alargadas y porque tienen la
posibilidad de ser curvas o rectas. De la misma forma, hay que subrayar el hecho
de que pueden contar o no con flagelos.

De gran tamaño son las que se enmarcan bajo esta denominación y tienen como
principal seña de identidad que pueden presentar filamentos llamados tabicados.

Espirilos. En este caso bajo dicha categoría se incluyen las bacterias que tienen
una apariencia curva helicoidal.

INFECCIÓN

Infección (del latín infectio) es la acción y efecto de infectar o infectarse. Este


concepto clínico se refiere a la colonización de un organismo por parte de
especies exteriores. Dichas especies colonizadoras resultan perjudiciales para el
funcionamiento normal del organismo huésped.

Todos los organismos pluricelulares experimentan algún grado de colonización por


especies exteriores. Sin embargo, dicha relación resulta simbiótica y no tiene
consecuencias dañinas para el huésped.

Cuando la colonización genera anormalidades (como dolor, irritación, etc.), se


produce una infección. La infección activa implica la lucha entre el huésped y el
organismo infectante, que trata de multiplicarse. El paso de una colonización
simbiótica a una infección depende de diversas circunstancias y condiciones.

Una infección se inicia con la entrada del patógeno al organismo y continúa con un
periodo de incubación. A partir de entonces, el tipo de infección queda
determinado por la cantidad de gérmenes, su capacidad de multiplicación y su
toxicidad.

Se conoce como enfermedad infecciosa a la manifestación clínica generada por


una infección a causa de la acción de virus, bacterias, hongos u otros organismos.