Você está na página 1de 11

UNA FACETA CLAVE DE BOTVINNIK

Su método de preparación y un ejemplo concreto

La presente conferencia, que forma parte de un libro en preparación, fue impartida sólo unos días antes
de que se produjera el fallecimiento de M.Botvinnik, como si se tratara de un acto de premonición.
Un público totalmente sorprendido ante la presencia de un Botvinnik nuevo, desconocido, aplaudió la
sorprendente investigación del Dr. Cuesta que recogen estas páginas, y que hoy traemos a nuestros
lectores con la certeza de quedar sorprendidos y complacidos. Dr.Oscar Cuesta Torres
"En el ajedrez fui un investigador. Sin negar la importancia de (la) improvisación, del juego, y de la
solución de la tarea concreta durante la partida, me dediqué principalmente a la preparación, estudié a
los adversarios y a mí mismo, lo que me permitió llegar a cada nueva competición en cierta medida
renovado, distinto."
-M. Botvinnik.
"Todo gran maestro encontrar útil poseer su propia teoría de aperturas, una teoría que sólo él conozca,
estrechamente ligada con planes del medio juego."
-M. Botvinnik.
"Yo nunca sobresalí entre mis contemporáneos, porque siempre tuve que progresar mediante una dura
labor. Miguel Tal, por ejemplo, es alguien que no ha necesitado trabajar, por el contrario."
-M. Botvinnik.

PRIMERA PARTE
Mucho se habla y parece que poco se sabe.
Esa pudiera constituir una posible conclusión, a priori, después de ingentes esfuerzos por tratar de
encontrar un cuerpo fiable de herramientas prácticas que nos definan: así trabajó y trabaja M.Botvinnik;
este es su método y los mecanismos que emplea para vigorizar sucesivamente la fuerza de su juego y la
comprensión, a un alto nivel, de ese hecho, tan complejo, que es la partida de ajedrez y el ajedrez
mismo.
La ausencia de una definición particularizada del llamado "método de preparación de M. Botvinnik", o por
extensión de los "novísimos métodos de la moderna escuela del ajedrez soviético", (los cuales se
identifican con la práctica concreta y los conceptos expuestos por su principal exponente y líder
indiscutible), durante largos años han llegado a nosotros de un modo disperso, fragmentario, incompleto
y, de modo constante, mediante formulaciones generales, demasiado generales, del ya antes citado
"método".
Un grande y su ingenuidad relativa.
Esto, que pudiera excusarse por la carestía de adecuadas traducciones al español, parece que se
manifiesta en igual dirección en otras lenguas. Un ejemplo elocuente lo tenemos al considerar lo escrito
por J. Timman, en su muy elogiada obra "El arte del análisis" cuando, al referirse al método de M.
Botvinnik, lo refleja de modo tal que causa sorpresa, entre otras razones, por la relativa ingenuidad
conque tan distinguido gran maestro entiende por "método de preparación" del patriarca del ajedrez
soviético. El gran maestro holandés escribe:
"De forma nada sorprendente, me volví hacia Botvinnik. El primer libro de ajedrez que vi fue una
biografía de este maestro escrita por Muller: Zo speelt Botvinnik. En aquel momento disponía de una
traducción inglesa del libro de Botvinnik, Cien partidas escogidas; en el prefacio del mismo, el autor se
plantea la pregunta retórica: Cómo me preparo? y responde inmediatamente: esto no ha sido jamás un
secreto. El Dr. Botvinnik prescribe quince o veinte días disfrutando del aire puro del campo."
"De acuerdo a esta receta, Hans Bohm y yo, entre otros, dijimos adiós a nuestro estilo de vida malsano e
iniciamos un largo retiro en una casa de campo de Friesland. Durante tres meses vivimos como fanáticos
de la salud; nuestras maletas no contenían más que literatura ajedrecística y prendas de vestir."
"El torneo comenzó... y yo perdí las cinco primeras partidas. Recuerdo perfectamente mi estado de
ánimo de ese momento. Mientras jugaba, mi cuerpo desbordaba tanta energía que apenas podía
mantenerme quieto en la silla; después de cada partida aún me quedaba energía suficiente como para
correr varias veces en torno al parque Vondel. Pero para qué castigarse de esa forma?"
"Este doloroso comienzo me obligó a tomar una firme decisión: eché por la borda todos mis hábitos
espartanos y me abandoné a todo lo que había considerado malsano. Volví a mi antiguo estilo de vida, y
todo se volvió de pronto maravilloso. Gracias a una buena serie de victorias evité la catástrofe y obtuve
un resultado razonable."
"Esperaba encontrar en el trabajo de Botvinnik grandes dosis de sabiduría; pero la única lección que
extraje del mismo fue que no debe jamás cambiarse el propio estilo de vida cuando se participa en un
torneo importante. Como dice el propio Botvinnik un poco más tarde, en el mismo prefacio: es posible
que algunas de mis sugerencias no les sirvan a algunos jugadores; cada uno debe considerarlas con
espíritu crítico y aplicarlas con precaución, tomando en cuenta las propias capacidades y costumbres."
A continuación J. Timman aborda uno de los aspectos verdaderamente bien conocidos y divulgados del
método Botvinnik, precisamente el que le permitió al gran maestro holandés regalarnos esa exquisita
obra a que hicimos referencia:
"El consejo de Botvinnik de analizar las propias partidas en casa y publicar luego los análisis resulta más
útil. Como escribe el propio autor: durante las partidas, vuestro trabajo analítico est constantemente
puesto en cuestión por el espíritu crítico de vuestros adversarios; pero si se analiza en casa, ser muy
fácil perder la objetividad. Para combatir esta tendencia y prevenirnos de falsos análisis, es conveniente
publicar vuestros trabajos analíticos personales. De esa forma, estar Ud. sometido a una crítica objetiva."
La apología, esa enemiga de la realidad.
Hasta aquí J. Timman. Por nuestra parte podemos decir que, desde que se comenzara a hablar sobre M.
Botvinnik, siempre lo que pudiéramos denominar como parte anecdótica en su imagen de profesional de
elevado nivel, ocupó un lugar exagerado, ajeno a las cualidades intrínsecas que hicieron de él un
ejemplo a seguir y emular. Así las cosas tenemos que A. Kótov, en su obra "Apuntes de un ajedrecista",
comienza diciéndonos lo siguiente:
"Asombraba a los expertos la severidad conque abordaba el régimen del torneo, la conducta
estrictamente deportiva que observaba durante la preparación y la celebración de los certámenes y la
profundidad con que analizaba la psicología del enemigo en cada partida de torneo. Ello era nuevo para
los ajedrecistas de la vieja generación, que dedicaban relativamente poca atención al aspecto deportivo
de los partidos de ajedrez, y todos los representantes de las generaciones sucesivas de maestros
soviéticos han aprendido esa importantísima cualidad de Botvinnik. Esa cualidad precisamente ha
contribuido en medida considerable a que nuestros ajedrecistas lograsen victorias importantes en todas
las competiciones internacionales."
De la lectura de este párrafo se infieren cualidades descritas con un enfoque global que, aunque nos
aproximan al fenómeno Botvinnik, no nos permiten acceder a una comprensión más profunda y, en
definitiva efectiva y por tanto verdadera, de en qué consiste la esencia de lo que tanto se elogia.
Acto seguido A. Kotov, incursiona, de lleno y con deleite, en la parte anecdótico-apologética a la que tan
dado era cuando de A. Alekhine, M. Botvinnik o el ajedrez soviético en su conjunto se trataba, como si
tales grandes del ajedrez o el colosal movimiento ajedrecístico ruso- soviético tuviesen necesidad de
tales exégesis. Con párrafos como los siguientes se contribuyó, inconscientemente, a desviar la atención
sobre los valores perdurables de la ejecutoria de M. Botvinnik:
"Posteriormente he tenido ocasión de participar con Botvinnik en torneos y observar el régimen que sigue
en ellos. Lo tiene todo meditado, previsto, planeado. Estudia minuciosamente hasta el itinerario de sus
pasos antes de la partida ordinaria y lo elige de manera que encuentre en su ruta el aire más puro y los
paisajes más agradables."
"Cierta vez, en Groninga, en 1946, yo intenté torcer a un lado, al tiempo que paseábamos."
"- No va por buen camino me dijo Botvinnik, asiéndome del brazo, hay que pasear por la ribera -y me
condujo por su itinerario cotidiano."
A. Kotov termina diciendo algunas otras generalidades que no colman las expectativas de conocer algo
más completo o, al menos, asible:
"Además de los métodos nuevos de preparación para los torneos, Botvinnik mostró desde los primeros
días de su actuación una actitud de exclusiva seriedad frente al ajedrez. Lo estudiaba como una ciencia,
analizaba con minuciosidad los esquemas de apertura, las posiciones típicas de continuación y los
finales de partida. Nuestros maestros han aprendido precisamente de él a conocer con profundidad el
arte del ajedrez, él ha sido quien ha introducido en los escaques el método científico que proporciona a
los representantes de la escuela ajedrecística soviética profundidad e inventiva."
En lo que sí coinciden casi todos es que el análisis profundo y exhaustivo de las partidas propias resulta
uno de los componentes cardinales en el perfeccionamiento de la maestría ajedrecística. Así las cosas
tenemos que conjuntamente con lo expresado por J. Timman al respecto y que ya conocemos, otras
autoridades otorgan gran importancia a este renglón del patrimonio Botvinnik:
"Pienso que el análisis de las partidas propias es el método principal para autoperfeccionarse. Estoy
convencido de que el desarrollo continuo de un ajedrecista no es posible sin un examen crítico de sus
propias debilidades."
-A. Yusupov. "Entrenamiento de Elite"
"Los autores est n profundamente convencidos de que el análisis serio de las propias partidas es
condición necesaria para el progreso del ajedrecista."
-M. Dvoretsky y A. Yusupov. "Entrenamiento de Elite"
"Mi filosofía del ajedrez se ha desarrollado en gran parte bajo la influencia del ex-campeón mundial,
Mijaíl Moiseiévich Botvinnik. Estoy seguro de que en los cinco años que estudié en su Escuela (1973-
1978) fueron decisivos para mi formación como ajedrecista y determinaron la dirección de mi progreso
posterior. Especialmente importante fue la asimilación del axioma principal de Mijaíl Moiseiévich,
referente a la necesidad de llevar a cabo un análisis profundo de las propias partidas. Observando
estrictamente esta regla, con los años he llegado a darme cuenta de que proporciona el fundamento para
el desarrollo continuo en la maestría ajedrecística. Sin embargo, esta opinión no es unánime. Así en los
últimos tiempos, debido al crecimiento incesante de la información y de la cantidad de eventos
ajedrecísticos, son cada vez más quienes califican de "superfluo" el trabajo determinado de
investigación. Pero puede el desarrollo futuro del ajedrez ignorar su estudio científico? (El subrayado y
los subsiguientes son nuestros).
-G. Kasparov.
"La Prueba del Tiempo"
"Mis propios comentarios de partidas no son para mí inquebrantables. Yo los reviso con gusto; con el
tiempo muchas ideas experimentan una nueva valoración, y, por supuesto, las propias también. Dedico
mis preferencias a mis nuevos errores y los analizo." -G. Kasparov.
"Entrenamiento de Elite"
(Citado por sus autores, V. Dvoretsky y A. Yusupov).
"En 1979 pregunté a Korchnoi cómo se entrena mejor. Su respuesta fue: "comentando las partidas
propias". Al año siguiente conocí a Yasser Seirawan en el torneo de Torremolinos. Me dijo que solía
comentar todas sus partidas (no necesariamente con vistas a publicarlas) y que las tenía guardadas bajo
llave en algún cajón. Timman piensa que las partidas ganadas por uno no contienen tantos secretos para
el vencedor, pero que las partidas perdidas han de ser diseccionadas por completo. Mijaíl Tal opina que
las partidas han de ser analizadas cuanto antes después de la batalla. Evidentemente, los pensamientos
e ideas permanecen más lúcidos inmediatamente después de la pelea, asegura Tal. De ahí la
importancia de los análisis post-morten".
-J. Eslon
Artículo aparecido en la revista "JAQUE", No.395; 2da. quincena de febrero de 1995.
S. Gligoric, una opinión autorizada
En nuestro pesquisaje nos encontramos con las apreciaciones de un gran maestro de altos quilates no
soviético, lo que garantiza hasta cierto punto una evaluación más fría de quién fue esa figura de elevado
y prolongado rendimiento a partir de una actitud y dedicación sistemáticas a la disciplina, que marcó una
época y personalizó un modo coherente de enfocar la preparación para la competencia ajedrecística.
La obra del gran maestro yugoslavo S. Gligoric "Los campeonatos del Mundo, de Botvinnik a Fischer",
nos permite adentrarnos en la óptica conque un asiduo y rival de M. Botvinnik, apreció durante largos
años en esta personalidad. Por otra parte S. Gligoric durante casi cuatro decenios se mantuvo en la
primera fila del ajedrez mundial, lo que conjugado con sus virtudes de gran periodista especializado y
hombre de singular cultura, dotan a los fragmentos escogidos de la amenidad, agudeza y profundidad
que caracterizan su estilo de notable comunicador.
Obsérvese que en las valoraciones S. Gligoric tampoco puede sustraerse a lo anecdótico, pero, alertas!
él lo articula con un modo de ser que se complementa directa e indirectamente en lo que llamamos el
fenómeno Botvinnik, personaje que tratamos de aprehender en el presente estudio.
He aquí la visión de M. Botvinnik por toda una autoridad:
"Hasta aquel tiempo los mejores jugadores del mundo habían sido cosmopolitas en su forma de vivir y se
habían cuidado de sus propios intereses. Botvinnik por el contrario, viajó poco e introdujo una novedad:
su enorme preparación para las competiciones. Sus éxitos estaban asegurados de antemano por el
trabajo en casa. Empleaba mucho más tiempo en el análisis y en la comprobación de líneas eficientes de
juego que el que empleaba en la partida real donde ponía en práctica sus nuevas ideas. Tales métodos
eran también característicos de Alekhine, pero nunca a escala tan grandiosa."
"El sistema y el juego metódico son rasgos inseparables del carácter de Botvinnik. La importancia que él
atribuía a su preparación se demuestra con un ejemplo. Antes del match (1954, vs V. Smyslov) Botvinnik
estaba descansando en su villa de verano cerca de Moscú y cotidianamente salía a dar un paseo al
mediodía durante dos horas. Un día un equipo de operadores vino de Moscú y, como suele ocurrir, la
preparación de los aparatos se retrasó un poco. Cuando llegó la hora de su paseo y de sus ejercicios de
respiración profunda, Botvinnik se puso impaciente. Miró su reloj y dijo al grupo de periodistas y
operadores que tenia que dejarlos. Siempre recorría el mismo camino, contando las inspiraciones que
hacía. No prestó atención alguna al equipo que había perdido el día y se quedaba con un palmo de
narices." La desconfianza de Botvinnik o el misterio de Botvinnik.
A continuación S. Gligoric aborda un asunto espinoso: la innata desconfianza de M. Botvinnik contra todo
aquel que tuviera acceso a los más íntimos secretos de su preparación. Este asunto lo recogen los
siguientes fragmentos:
"Botvinnik parecía no confiar en nadie, ni siquiera en su segundo. Después de su primer match con
Smyslov escribió, ocultando prudentemente su exasperación, que Smyslov había hecho "amplios
progresos en su método de preparación" pues tres veces había refutado los análisis secretos de
Botvinnik, jugando sin titubeos. Botvinnik hizo luego la sutil proposición de que Smyslov compartiese sus
preparaciones analíticas con otros jugadores en una serie de conferencias por el país, para promover el
ajedrez soviético. La propuesta era aguda, pero el inocente ayudante de Botvinnik, Kan, un hombre muy
recto como todo el mundo reconocía, se sintió algo más que desgraciado a causa de la escondida
alusión."
"Quién era el sparring-partner (o eran varios)? Ni siquiera sus amigos más íntimos lo sabían. Se suponía
que en una ocasión lo fue Ragosin, luego Averbach, ahora quizás su entrenador oficial: Goldberg. ¨O
quiz s elegía a sus partners según las circunstancias; esta vez Bronstein o Geller, los más parecidos a
Tal? Eran muchos o solamente uno?"
"Todo est envuelto en el velo del misterio. Botvinnik, muy cauto por naturaleza, no confiaba ni siquiera en
sus colegas más allegados, y su entrenador o entrenadores estaban ligados por un voto de silencio y, si
puede haber habido varios, probablemente ni siquiera lo sabía el uno del otro. La suspicacia innata de
Botvinnik tenía su razón lógica; si cualquiera traicionaba el contenido de las preparaciones de Botvinnik,
el campeón mundial se habría encontrado, en grado considerable, inerme ante su retador."
"Había una disparidad intrínseca entre sus métodos de entrenamiento y su afán de seguridad. El no
podría renunciar a la cooperación con otros durante su preparación, pues eso habría significado que más
tarde, en el curso de la contienda, tendría que dejar mucho al azar, y el espíritu concienzudo de Botvinnik
no perdonaría nunca la aceptación de cualquier sistema que él no hubiese probado en secreto y
comprobado a fondo. Al mismo tiempo, Botvinnik no podía menos que sentirse atormentado por dudas."
"En el prefacio al libro sobre su primer match con Smyslov en 1954, Botvinnik no pudo abstenerse de
claras alusiones. Por motivo de tacto no dice nada directamente. Sólo cita tres ejemplos del match en los
que introdujo nuevas jugadas a las que Smyslov, ante la consternación de Botvinnik, encontró las
mejores réplicas casi sin reflexionar."
"Botvinnik luego (y con qué ironía!) añade que Smyslov puso de manifiesto nuevos métodos de
preparación en sus aperturas. Antiguamente las preparaciones se hacían contra el repertorio conocido
del propio adversario, pero Smyslov había dado "un paso más adelante" y se había preparado también
para lo que su adversario se proponía jugar!
¿Qué quería decir Botvinnik con este "paso más adelante"? Quizás en un tiempo se refería a Kan y
luego, quizás, a Simagin! Simagin había sido una vez segundo de Botvinnik y más tarde había entrenado
a Smyslov. El desconsolado Simagin se quejaba a todos los amigos de Botvinnik de haber sido
injustamente atacado y de que Botvinnik se había confundido. Simagin pensaba que, si no por su honor
personal, al menos el tiempo que había transcurrido entre los dos matches, los conocimientos que él
mismo pudiera tener se habían quedado anticuados."
Nadie puede más que él.
Después de examinar los fragmentos anteriores podemos extraer una conclusión a la que no llega S.
Gligoric o al menos no la hace explícita: M. Botvinnik le asigna a la preparación pre competitiva una
importancia mucho mayor que la que él mismo le concede públicamente, y tanto es así que no concibe
que en la partida real nadie, ni siquiera todo un señor retador a la corona, supere lo previamente
concebido en los laboratorios particulares de su hacienda científica. Esto se explica hasta cierto punto en
el siguiente párrafo de la misma obra que estamos consultando en la que Gligoric profundiza en los
puntos fuertes y débiles del Botvinnik ante el tablero:
"Botvinnik, quien nunca se iba lejos de Moscú para no tener que romper su rutina diaria, ciertamente
consideraba que le debía mucho a su planeada explotación de la energía de trabajo. Esto se refleja tanto
en las facetas fuertes como en las débiles de su estilo de juego. En el juego posicional que puede
reducirse a un sistema, Botvinnik era un incomparable virtuoso y contendiente de torneo. En posiciones
de carácter indeterminado, por el contrario, no se sentía seguro. Smyslov reveló esta debilidad en la
vigésima partida del match, cuando creó una tensión de peones en el centro y ambas alas. Botvinnik no
estaba en posición más débil, pero no podía soportar el pensamiento de que no sabía qué podría surgir
de aquella situación y se apresuró a introducir claridad en la estructura de peones y a establecerla. Esto
fue en desventaja suya y una de las principales razones de su derrota en esta partida."
La incógnita o la continuación del misterio. Por último exponemos a la consideración de los lectores
los siguientes apuntes de S. Gligoric, que amplían y ratifican el enorme valor asignado por M. Botvinnik a
esta faceta de su concepción global ante la lucha ajedrecística:
"Siempre había sido un misterio cómo este ingeniero técnico que aparecía en público como jugador una
vez cada dos años no había experimentado nunca ninguna pérdida de forma. Cómo era posible que
estuviese siempre en tan magnífica capacidad pr ctica, más que ningún otro, a pesar de los largos
intervalos que ningún gran maestro se permitía?"
"Cómo era que las leyes que afectaban a otros no le afectaban a él? No aparecía ante un tablero durante
diez, veinte meses y, sin embargo, desde su primera partida en público, estaba completamente integrado
con la nueva atmósfera, no se mostraba afectado por dificultades de tiempo y normalmente jugaba con
mucha exactitud."
"El campeón del mundo no ocultaba su secreto... o al menos una parte del mismo. Conseguía cuatro
meses de permiso. Se preparaba, estudiaba la teoría de aperturas de su oponente. Intensificaba su
entrenamiento físico. Su paso era firme, una prueba sorprendente de su régimen estricto."
"Parecía un milagro. Pero el "milagro" era el tremendo trabajo preparatorio que Botvinnik llevaba a cabo y
su dedicación a la tarea escogida. Sólo Botvinnik era capaz, durante meses, día tras día, de jugar
exhaustivos matches privados de los que no extraía ninguna ventaja obvia y de los que el mundo nunca
sabría nada. Algunas de estas partidas podrían repetirse en un torneo efectivo como, por ejemplo, la
famosa victoria de Botvinnik sobre Spielmann en Moscú en 1935 en sólo once jugadas, o algunas de sus
victorias en el match torneo de 1948 cuando se convirtió en campeón del mundo. En estas ocasiones los
adversarios de Botvinnik parecían contrincantes desarmados contra un campeón armado hasta los
dientes."
¿En qué consistía el método de entrenamiento de Botvinnik? El era incomparable en el análisis y muy
probablemente él mismo había trazado el programa y dividido el trabajo en partes. Puede suponerse que
después de que se jugara la partida de entrenamiento, Botvinnik no cambiase impresiones con su
segundo, sino que guardase para si sus preciosos hallazgos."
Algunas conclusiones
De lo examinado hasta ahora podemos identificar con suma precisión que el comentario de las partidas
propias es uno de los componentes básicos del método de Botvinnik. En eso est n de acuerdo todos y
resulta claro el camino a seguir. Igualmente la preparación física resulta un hecho necesario e
indiscutible tanto más cuanto guarda una relación estrecha con la buena o mala salud.
Lo que sí constituye en esencia un enigma aún no despejado ni siquiera en parte -a pesar de los agudas
y valiosas consideraciones de S. Gligoric, radica en el método de preparación previa, ese sistema que le
permitía a M. Botvinnik llegar a cada nueva competencia distinto, renovado... después de una colosal
inversión de tiempo y energía.
Para tratar de arrojar alguna luz en este oscuro laberinto, el investigador est legítimamente investido de
la capacidad de reflexionar con los materiales a su disposición, en este caso exiguos aunque valiosos. Lo
único prohibido, metodológicamente hablando, es la fabulación, encantador vicio que malogra cualquier
investigación o estudio que pretenda ser serio.
Un ejemplo concreto puede ser objeto de análisis: su hasta cierto punto enfermiza desconfianza que, a
nuestro juicio, no puede reducirse sólo a un problema de los temores a que el adversario conociera de su
preparación, ya que este supuesto peligro lo corren todos los jugadores a ese u otros niveles
magistrales.
De lo que se trata es de que Botvinnik presenta un elevadísimo grado de dependencia real y psicológica
que le condicionaba a interiorizar con mucha fuerza el valor de su método personal de preparación (y los
resultados se correspondían plenamente con ello!) y, a su vez, este método al que entregaba sus
colosales energía y tiempo, mucho tiempo extraído a cuenta de torneos y otros eventos en los que no
podía participar, acentuaban aún más lo que él conocía mejor que nadie: su debilidad relativa en las
posiciones con elevado grado de complejidad t ctica, en las que no se encontraba a tan alto nivel como
su profundo sentido estratégico y su reconocida capacidad de formular coherentemente planes de largo
alcance, didácticamente aderezados con maniobras que sentaron cátedra de ajedrez posicional.
Esos razonamientos inducen a comprender mejor, independientemente de manías o pequeños errores
psicopáticos, la tendencia a superproteger su arma principal: la preparación. Si a las cualidades descritas
añadimos su arte superior en la conducción de los finales de partida tendríamos un arquetipo técnico
estratégico del más alto nivel.

UNA FACETA CLAVE DE BOTVINNIK


Su método de preparación y un ejemplo concreto
SEGUNDA PARTE
Así las cosas traemos a colación un ejemplo que ilustrar la diferencia entre M. Botvinnik
y sus contemporáneos. Ilustrar de modo útil porque se produce en un momento de crisis
del otrora campeón mundial; en un momento en que necesitaba demostrar que aún era el
primero entre sus iguales y esa demostración tendría como escenario el XX campeonato
de la URSS, en 1952. Pero antes de exponer la partida tipo escogida, hagamos un poco de
historia para situar el entorno en que Botvinnik tiene que desplegar sus potencialidades.
Hacia la conquista del mundo.
La siguiente tabla estadística es representativa del Botvinnik que se sentó a ceñir en sus
sienes la corona mundial en el Match-torneo por el campeonato mundial, La Haya-
Moscú, 1948. Abarca los 7 años previos a su ascenso al trono y, sin dudas, el punto más
alto de su fuerza ajedrecística.
No. Año Torneo o competencia Part. G P T Lugar

1 1941 Match Leningrado-Moscú.


(por telefonía) 1 - - 1 -
2 1941 Match-torneo por el Camp. Absoluto
de la URSS (Leningrado-Moscú). 20 9 2 9 I
3 1943 Torneo de Sverdlovsk. 14 7 - 7 I
4 1943 -44 XXIII Campeonato de Moscú. 15 11 1 3 I
5 1944 XII Campeonato de la URSS. 16 11 2 3 I
6 1945 XIV Campeonato de la URSS. 18 14 - 4 I
7 1945 Match URSS-USA (por radiofonía). 2 2 - - -
8 1946 Match URSS-Inglaterra (por radiofonía) 2 1 1 - -
9 1946 Torneo Internacional de Groninga,
Holanda. 19 13 3 3 I
10 1946 Match URSS-EUA, Moscú. 2 1 - 1 -
11 1947 Memorial Chigorin, Moscú. 15 8 1 6 I
T O T A L E S ------------------ 124 77 10 37
En esos siete años M. Botvinnik punteó para el 73% (!), y en 1948, en La Haya-Moscú,
es declarado el primer ajedrecista del planeta con el impresionante score de +10 -2 =8,
válido para un no menos impresionante 70% de rendimiento ante tan selecta nómina.
A partir de esa fecha, su última partida la jugó el 16 de mayo de 1948, no efectuó ninguna
aparición en la arena ajedrecística durante 3 años! En ese intervalo alcanzó la categoría
científica de Doctor en Ciencias Técnicas... y en ese intervalo bajó su nivel de juego.
La crisis.
Resultó una proeza incomparable que este hombre reapareciera en escena el 16 de marzo
de 1951 para defender su título frente a D. Bronstein y si no lo perdió fue por la debilidad
de Bronstein en la fase final de la partida. (Bovinnik empató sensacionalmente el match
en el último encuentro mediante un final exquisitamente conducido). Pero el mal estaba
hecho o, al menos, asomaba su feo rostro: ya no era decididamente el mejor. Existía otro
maestro tan fuerte como él.
En el mismo año de 1951 participa en el XIX Campeonato de la URSS, en el que ocupa
la V posición, él, que tan acostumbrado estaba a señorear en este certamen, en 1952 le
depara los puestos del III al V en el Memorial Maroczy, celebrado en Budapest, Hungría.
¿Puede ser posible que el campeón mundial sólo lo sea de título? comienzan a
preguntarse. Es necesario poner las cosas en su lugar, decide el campeón, y su puesta en
escena, como ya hemos dicho, la programa para el XX Campeonato de la URSS de 1952.
Antes de comenzar esa competencia el Dr. Botvinnik había disputado, desde mediados de
1948, 58 partidas oficiales con el siguiente resultado: +18, -10, =30, para un mediocre
57% (es claro que el 50% de su match contra Bronstein tiene un peso importante pero no
decisivo en la baja forma del campeón).
Por lo que ya conocemos podemos imaginar el enorme tesón y fuerza de voluntad que
tiene que haber desarrollado este tit n contra el que ya todos se atrevían a arremeter, para
poner en alto sus pabellones y demostrar que no estaba en decadencia.
La derrota de la crisis.
La demostración palmaria la encontramos en su partida contra P. Keres, del ya
mencionado campeonato de la URSS.
Botvinnik conocía muy bien la predilección de Keres por un esquema de defensa activa
en la variante del cambio del gambito de dama ortodoxo (conocida también como
variante o sistema de Carlsbad), empleada por éste contra V. Smyslov en una de las
partidas del match torneo por el campeonato mundial de 1948, por lo que era de esperar
un reforzamiento en el sistema desde el ángulo negro (Keres perdió ese encuentro en una
lucha de altibajos).
En este sentido encontraremos un rasgo característico que diferenciaba radicalmente a
Botvinnik de sus contemporáneos y una de las claves de la mayor importancia para
comprender la esencia de su método, que él, sutilmente nos trasmitiera cuando escribió
una de las definiciones seleccionadas para encabezar el presente estudio, referente a que
él siempre había sido un investigador y que, gracias a ello, llegaba a cada nueva
competencia distinto y renovado, afirmando a continuación y con entera seguridad, esta
verdad que resplandece como un sol bíblico: "En cambio mis rivales seguían siendo los
mismos, con sus virtudes y sus deficiencias."
Dicho más claramente: Keres seguía siendo el mismo fortísimo jugador de sistemas fijos,
los que perfeccionaba en la dirección convencional característica de los grandes maestros
de la época (y de la actual también, en un buen número): en la fragua de los torneos y el
trabajo de laboratorio tradicional en la búsqueda de mejores continuaciones en una
dirección preestablecida. Botvinnik, por el contrario, estimaba, como ya conocemos, que
todo jugador debía poseer su propia teoría de aperturas, sólo conocida por él y
estrechamente ligada con planes del medio juego.
Por la razón anteriormente apuntada, para su encuentro contra Keres, entre otras
alternativas factibles de producirse en el tablero, Botvinnik examinó el siguiente entable,
para encontrar los fundamentos del juego negro.
Smyslov-Keres,
Campeonato Mundial 1948
1.d4, d5 2.c4, e6 3.Cc3. Cf6 4.cd, ed 5.Ag5, Ae7 6.e3, 00 7.Ad3, Cbd7 8.Dc2, Te8 9.Cf3,
Cf8 10.00, c6 11.Tab1,...
el gran maestro estonio empleó la movida 11...., Cg6; cortándole la retirada al Ag5,
aproximando una pieza menor para el ataque sobre el flanco rey, e ignorando por
completo el flanco dama, que se entrega por completo a la voracidad posicional del
blanco. Naturalmente que las negras pueden jugar la lógica 11...., a5; lo que después de
12.a3, no cambia aparentemente nada y brinda posibilidades al negro de, en un momento
dado, abrir la columna "a" para su torre, pero Keres no desea tocar su estructura de
peones en el costado de la dama y jugarse el todo por el todo en acciones en el centro-
flanco rey.
La movida 11...., Cg6 es el inicio de una concepción agresiva de Keres, que se
complementa con su movimiento 12.
11...., Cg6 12.b4, Ad6;
Completando la maniobra. más prudente y lógico, como señalamos en el comentario
anterior, es ahora 12...., a6; que obligaría a 13.a4, y después de 13...., Ad6; seguiría el
mismo derrotero previsto por Keres. Y decimos ahora más prudente y lógico, porque en
la jugada anterior de las negras las blancas no habían movido el peón "b", lo que hacía
correr el riesgo de que el posible 11...., a5; se convirtiese en una simple movida
debilitadora del complejo de casillas negras del segundo jugador si las blancas se
abstuvieran o difirieran el avance b4. Estas circunstancias no se dan ahora.
13.b5, ...
Las blancas no pueden perder un minuto, ya que si, por ejemplo 13.Ch4, para eliminar
mediante cambios la posible superioridad de piezas adversarias sobre el flanco real,
seguiría 13...., Ah2! (la sencilla clave táctica de la maniobra 11...., Cg6 y 12...., Ad6),
ganando un peón, al igual que ocurriría con la irresponsable 13.Cd2?
Con la jugada del texto se incita a 13...., Ag4 (ocupando el importante escaque g4, casilla
pivote de la maniobra de Keres) y entonces con 14.Ch4!, las blancas quedan bien.
El punto neurálgico de esta posición es la tácticamente especulativa 13...., h6!? 14.Af6,
Df6 15.e4, Cf4 16.e5, De6!; y si 17.ed, entonces 17...., Dg4 18.Ce1, Te1!; ganando. Por
ello se infiere que quizás sería mejor 17.Ce2, con una posición inexplorada. Keres se
decidió por un movimiento menos enérgico.
13...., Ad7 14.bc, Ac6?!
Esta movida se consideró débil. más de 30 años después en los manuales de aperturas (el
de Suetin entre ellos) se indicaba como satisfactoria para el negro la siguiente variación
14...., bc 15.Af5, Dc8 16.Ad7, Cd7 17.e4. h6 18.Ae3, Cb6; y las negras se mantienen.
Hasta aquí lo que interesó a Botvinnik del enfoque de Keres en la posición, por lo que
podría suponerse que, como Keres "seguía siendo el mismo, con sus virtudes y
deficiencias", orientaría su conducta hacia el sistema de su preferencia en esta posición.
A los efectos de la mejor información completamos la Smyslov-Keres, 1948, que
continuó: 15.Db3, Ae7 16.Af6!, Af6 17.Ab5, Dd6 18.Tfc1, h5 19.Ce2, h4 20.Ac6, bc
21.Da4, Ce7 22.Tb7? (22.Da6!, seguido de Tb7); a5 23.h3, Teb8 24.Tcb1, Tb7 25.Tb7,
c5! 26.Tb5, cd 27.Ced4, Tc8? (mejor 27...., Dc7 28.Cb3, Dc6; con suficiente
contrajuego); 28.Cb3, Ac3 29.Dh4, Tc4 30 g4, a4 31.Cbd4, Ad4 32.Cd4, De5? (mejor
32...., Cc6 y no es posible 33.Tb6? por 33...., Cd4!) 33.Cf3, Dd6 34. Ta5, Tc8 35.Ta4,
Cg6 36.Dh5, Df6 37.Df5, Dc6 38.Ta7, Tf8 39. Td7, d4 40.Td4, Ta8 41.a4. 1-0.
El secreto de Botvinnik o la partida se gana en casa.
Una vez en posesión del material para trabajar Botvinnik lo sometió a su escalpelo
investigativo y analítico (si no la había hecho con anterioridad!) y nos regaló la siguiente
producción que explica, con elementos concretos, el porqué dijo "...me dediqué a la
preparación, estudié a los adversarios..." (y de qué manera!).
M. Botvinnik P. Keres
XX Campeonato de la URSS, 1952
1.d4, Cf6 2.c4, e6 3.Cc3, d5 4.cd, ed 5.Ag5, Ae7 6.e3, 00 7.Ad3, Cbd7 8.Dc2, Te8
9.Cge2!, ...
El signo de admiración no tiene absolutamente nada que ver con el valor intrínseco de la
movida textual (tan buena como 9.Cf3), y generalmente empleada, hasta ese entonces, en
conexión con el enroque largo y un ataque recíproco contra los respectivos monarcas.
Keres, por supuesto, estaría muy de acuerdo con semejante situación.
9...., Cf8 10.00!, ...
Botvinnik contraría al adversario y, a su vez, tiende sus redes: al no ocupar su caballo la
casilla f3, la maniobra llave de Keres ..., Cg6 y su complemento ..., Ad6; con la
amenaza ..., Ah2; gana fuerza en apariencia y lo continúa empujando en una fatal
dirección sicológica, aunque aún no ha pasado nada.
10...., c6 11.Tab1!, ... La trampa preparada por Botvinnik !
Una de las movidas más cínicas y profundas del ajedrez posicional si se descubren sus
entretelones. Con ella Botvinnik indica claramente la intención convencional de iniciar el
avance minoritario lo cual suele ser fuerte y sano, pero lo esencial es mucho más
profundo aún: él sabe que el gran maestro de Estonia confía en su dispositivo predilecto y
lo que es más terrible aún, que est absolutamente convencido de que las blancas accionar
n en el flanco dama (su última jugada así lo demuestra), mediante el temático ataque de
las minorías y no acierta a profundizar en el entable, no comprendiendo la verdadera
naturaleza y la esencia básica en la que radicaba la enorme fuerza de Botvinnik, que le
colocaron una categoría por encima de sus contemporáneos, aquel método de
investigación, análisis y aplicación ejemplares que le permitían "... llegar a cada nueva
competición en cierta medida renovado, distinto."
La movida 11.Tab1!, trae a la mente una máxima o proverbio chino, tan lleno de
sabiduría como de malicia, que dice: "Ocultar la daga, sonriendo."
11...., Ad6?
Keres, asomado al precipicio, no mide las consecuencias y, por supuesto, ni ve la daga
oculta. Tanto 11...., Ch5; como 11...., Cg4 (recomendado por el propio Botvinnik) y 11....,
Ce4; serían movidas adecuadas a la presente posición. Posteriormente Suetin
recomendaría 11...., Ae6 y si 12.f3, c5!
12.Rh1! (elimina de raíz el tema del jaque en h2) Cg6 13.f3!!, ...
He aquí el arte superior de M. Botvinnik! Esta posición y la concepción que la condiciona
fue elaborada en los laboratorios particulares del campeón mundial y la puesta en escena
quién sabe cuando y cuántas veces! fue ensayada, corregida, pulida y comprobada en su
mesa de trabajo, con partidas de entrenamiento incluidas como componente probable.
En este drama con sólo dos actores en escena uno sólo actúa en plena posesión del papel
y perfecto dominio del guión, el otro se limita a obedecer ciegamente a la fatal mano del
destino. La amenaza e4 resulta simplemente brutal. La posición negra se desmorona a
pesar de los esfuerzos de Keres, que despierta del letargo para incorporarse a la pesadilla
de una posición estratégicamente perdida en sólo trece movidas!, pero aún late una
pequeña esperanza...
13...., Ae7 14.Tbe1!, ...
que Botvinnik destruye, desenmascarando la pérfida torre cínicamente apostada en b1 en
espera de su engrandecimiento en la columna "e". Keres tenía puestas sus esperanzas de
última hora en la movida 14.e4?, que sería castigada con 14...., de 15.fe, Cg4!
Aquí valdría la pena citar otra sentencia china que refleja muy gráficamente lo que ha
sucedido en esta partida: "Dejar que el enemigo se suba al tejado, después quitar la
escalera."
Suetin acertó.
El gran maestro A. Suetin logró atrapar en síntesis periodística este rasgo principal de
Botvinnik: "Durante tiempo prolongado nadie podía descubrir no sólo los elementos
sombríos de algunas posiciones predilectas de Botvinnik, sino tampoco adivinar las
proporciones del peligro. Esto daba a Botvinnik la posibilidad de lograr éxito ya en la
apertura, aprovechándose del juego estereotipado de los contrincantes."
Lo que sigue carecería de interés a los efectos de nuestro estudio si no fuera por la pericia
conque Botvinnik ata y amordaza al adversario hasta lograr su rendición.
14...., Cd7 (Botvinnik señaló sumariamente los inconvenientes tanto de 14...., h6 15.Ah6,
gh 16.Ag6, etc.; como de 14..., c5 15.dc, Ac5 16.Af6, gf 17.Cd4.) 15.Ae7, Te7 16.Cg3,
Cf6 17.Df2, Ae6 18.Cf5, Af5, 19.Af5, Db6 20.e4, de 21.fe, Td8 22.e5, Cd5 23.Ce4, Cf8
24.Cd6, Dc7 25.Ae4, Ce6 26.Dh4!, g6 27.Ad5, cd 28.Tc1, Dd7 29.Tc3, Tf8 30.Cf5!, Tfe8
(si capturan el Cf5, sigue mate en tres) 31.Ch6, Rf8 32.Df6, Cg7 33.Tcf3, Tc8 34.Cf7,
Te6 35.Dg5, Cf5 36.Ch6, Dg7 37.g4, Y las negras abandonaron.

FIN