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La música en el ser humano (II)

Por Guillermo Dalia Asociación de Músicos Profesionales


de Orquestas Sinfónicas

E
l primer instrumento (si podemos que van a completar el surgimiento de
considerarlo como tal) que utiliza- la música. Se estima que el ritmo es un
mos para crear música fue nuestro sentido que aparece hace 1.8 millones
propio cuerpo. Manos y brazos para de años, y coincide con la bipedestación
crear ritmos y nuestra voz para crear (Mithen, 2007). Vestigio de todo esto son
cantos. La voz posiblemente es nuestro algunas áreas cerebrales que indican el
primer instrumento musical; preparar- pasado remoto de esta relación. Escu-
se para la caza con canciones nos hacía char música puede activar las neuronas
más fuertes y estar mejor preparados. espejo que nos hacen pensar en los mo-
Cantar canciones de cuna a las crías las vimientos necesarios para hacer esa mú-
protegía de ruidos externos y se sentían sica (Levitin y Tirovolas, 2009). También
más apoyadas y a salvo. Hoy día todas estudios sobre nuestro cerebro apuntan
las culturas poseen canciones de cuna a que el sentido del ritmo se localiza en
para tranquilizar a sus bebés. Cuando áreas antiguas filogenéticamente: el ce-
nacemos llevamos ya con nosotros la rebelo y los ganglios basales (Grahn y
capacidad de que nos calmen con cier- Bertt, 2007). La música no puede existir
to tipo de música, tenemos estructuras sin movimiento, aún estando inmóviles,
cerebrales para reconocer cierto tipo de cuando oímos música, se activan regiones
armonías y podemos apreciar más unas cerebrales implicadas en el movimiento
que otras. Bebés de tres días ya son ca- motor, incluyendo el cerebelo y los gan-
paces de responder diferencialmente a glios basales (Levitin, 2008).
armonías disonantes y modificadas (Pe-
ranni y col., 2008). A los 9 meses somos Los primeros gritos que derivaban en can-
sensibles a las características de las es- tos trataban de imitar a la naturaleza y
calas musicales de la cultura en la que de reproducir chillidos de los animales,
nacemos (Treuh y al. 1999). Durante el aves y carnívoros. Las primeras cadencias sin embargo aparecieron hace siglos y
primer año de vida ya percibimos y dis- musicales, el canto, serían parecidas a las han ido evolucionando transformándo-
criminamos violaciones en los tonos de que hacen algunos gibones en la actuali- se poco a poco hasta tener la apariencia
una melodía (Hannon y Trehub, 2005) dad, son utilizadas durante el cortejo se- de hoy en día.
y preferimos ciertos intervalos musicales xual, para expresar emociones como el
(Trainor y al. 2002). amor, celos, triunfo y como muestra de Algunos autores apuntan a que hace cua-
desafío hacia los rivales (Darwin, 1871). renta mil años el hombre ya dibujaba tra-
Entre las herramientas que se construían zos parecidos a lo que podemos entender
La música no puede se encontraban las dirigidas a ampliar y como música, como demuestran pinturas
desarrollar los cantos: eran los primeros paleolíticas descubiertas en las cuevas de
existir sin movimiento, instrumentos musicales. Huesos y ramas la localidad francesa de Ariége (Lawson,
aún estando inmóviles, servían para golpearlos y crear los ritmos, 2006). Por ello podemos pensar que tam-
pero el primer artilugio fabricado a pro- bién existían intérpretes, es decir indivi-
cuando oímos música, se pósito para crear nuevos sonidos posible- duos que descifraban aquellas pinturas y
activan regiones cerebrales mente sea una flauta hecha con un hue- las convertían en sonidos. En los inicios
implicadas en el movimiento so de animal hace 36.000 años, encon- esos intérpretes eran todos los integran-
trada en Geissenklösterle, una caverna tes del grupo o tribu y utilizaban básica-
motor, incluyendo el al sur de Alemania. El hombre y la mujer mente el canto coral. Eran melodías que
cerebelo y los ganglios de Cro-Magnon utilizaban el marfil del se entonaban como rituales ante suce-
mamut y los huesos de los buitres para sos como la muerte de alguien cercano,
basales (Levitin, 2008). fabricar instrumentos musicales (Bermú- el nacimiento, preparativos para la gue-
dez, 2010). Aunque muchos son los au- rra o la paz.
tores convencidos de que anteriormen-
Los humanos somos la única especie que te se producían instrumentos musicales En la antigüedad, como ocurre con otras
podemos sincronizar el movimiento de con maderas y con materiales perecede- actividades, no estaba delimitada la labor
nuestro cuerpo con el ritmo de la música ros que no han llegado a nuestros días del músico, no existían los músicos como
(Patel 2007). En muchas culturas se uti- (Drösser, 2012). personas especializadas en interpretar mú-
liza el mismo termino para lo que noso- sica. Hoy en día todavía podemos ver en
tros llamamos cantar y bailar, no existe Desde aquellos tiempos remotos hasta algunas culturas este hecho, estas activi-
diferenciación entre ellas, los movimien- nuestros días se han ido construyendo ar- dades (baile, canto, música) no son exclu-
tos del cuerpo y la voz son uno, y entre tilugios capaces de producir sonidos, or- sivas de un grupo sino que todos los in-
ellos se construye la música. El sentido ganizados para traducir a estímulos sono- tegrantes de la tribu participan y son ca-
del ritmo, componente fundamental en ros la música que el hombre siente den- paces de bailar y cantar (Blacking, 1967).
la música, lo tenemos en nuestro cuerpo tro. Muchos instrumentos musicales tu- En Leshoto, el pequeño país rodeado por
instaurado: los latidos del corazón, la res- vieron una corta vida, aparecieron y des- Suráfrica, cantar y bailar son actividades
piración… tenemos sensaciones rítmicas aparecieron a lo largo de la historia, otros naturales en la vida de todos, integradas

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Bibliografía
• Bermúdez, de C, J.M. (2010). La evolu-
ción del talento. Cómo nuestros orígenes
determinan nuestro presente. Debate.
• Blacking, J. (1967). En El análisis cul-
tural de la música, Francisco Cruces
y otros (eds.). Las culturas musicales.
Lecturas de etnomusicología. Madrid,
Trotta, 2001.
• Darwin, C. (1871) Descent of Man,
and Selection in Relation Sex. Consul-
tado en internet: www.zoo.uib.no/
classics/descent.html
• Drösser C. (2012). La seducción de la
música. Los secretos de nuestro instinto
musical. Editorial Ariel.
Guillermo Dalia Cirujeda es Licenciado para profesores en distintos centros del
por la facultad de Psicología de la Uni- profesorado como el Centro del Profe-
• Grahn, J.A. y M. Bertt (2007). Rhythm
and beat percepcion in motor areas of
versidad de Valencia. Especialista en Psi- sorado Bollulos/Valverde, el Centro del
the brain. Journal of Cognitive Neu-
cología Clínica. Psicólogo especializado Profesorado de Úbeda, el Centro del Pro-
roscience 19, pg: 893-906.
en la interpretación musical. Diploma fesorado “Luís Revuelta” de Córdoba, Ce-
de Estudios Avanzados. Desde 1993 su fire de Orihuela, Gandia, Ibiza...También • Hannon, E.,E. y Trehub, S., E. (2005).
quehacer profesional gira en torno a la ha impartido cursos y conferencias para Metrical categories in infancy and
mejora de la calidad de vida de los mú- asociaciones musicales, de estudiantes, adulthood. Psycholog. Sci., 16, 48-55
sicos. Desarrolla su labor en cuatro ám- A.M.P.A.S. de conservatorios, sindica- • Lawson, C. (2006). La interpretación a
bitos: la formación, la psicoterapia indi- tos, etc, así como ponencias en congre- través de la historia. La interpretación
vidual, la investigación y la publicación sos nacionales e internacionales. Im- musical. John Rink (ed.) Alianza Edito-
de libros sobre esta temática. parte habitualmente cursos de perfec- rial. Madrid.
cionamiento para psicólogos en el Co- • Levitin, D. J y Tirovolas, A. K. (2009).
En el área de la formación es profesor legio Oficial de Psicólogos de Valencia Current advances in the cognitive neu-
del www.conservatoriovirtual.com Ha y en distintos programas postgrado de roscience of music. Annals of the New
impartido numerosos cursos y conferen- la Universidad. York Academy of Sciences. Volumen
cias sobre El miedo escénico en el mú- 1156. The year in cognitive neuros-
sico. Ha impartido cursos de formación www.guillermodalia.com cience 2009. 211-231.
• Levitin, D. J. (2008). Tu cerebro y la
música. El estudio científico de una ob-
en toda la sociedad. El verbo cantar en su intérpretes y oyentes (Levitin, 2008). Des- sesión humana. RBA.
lengua (“ho bina”), como en muchas otras de entonces se creó poco a poco la figura
lenguas del mundo, significa también bai- del músico como profesional, con todas • Mithen, S. (2007). Los neandertales
lar; no hay ninguna distinción, porque se las connotaciones distintas que pueda te- cantaban rap. Los orígenes de la músi-
supone que cantar entraña movimiento ner el concepto profesional. ca y el lenguaje. Crítica. Barcelona.
corporal (Levitin, 2008). • Patel, A., D. (2007). Music, Language
La historia del músico como profesión es and the brain. New York: Oxford Uni-
Progresivamente los artilugios para crear una historia que se ha formado muy lenta- versity Press.
sonidos organizados e intencionados iban mente, por derroteros confusos de acep- • Perani, D., M.C. Saccuman, P. Scifo,
desarrollándose y paralelamente la dificul- tación social y de la propia colectividad, D. Spada, G. Andresolli, R. Rovelli,
tad para poder utilizarlos. Poco a poco la construyéndose con no pocas dificulta- C. Bardoli, S. Koelsch (2008). Music
complejidad de estos instrumentos obli- des, tanto extrínsecas como de los pro- in the first days of life. Nature
gaba a una pericia que debía ejercitarse, pios músicos. Parece increíble, pero po- • Trainor, L. J., Tsang, C. D., y Che-
dedicar un tiempo a su instrucción. Enton- demos afirmar que todavía hoy en día no ung, V. H. W. (2002). Functional role
ces es cuando aparecen lo que entende- se ha completado dicho reconocimiento, of auditory cortex in frequency proces-
mos por músicos, personas que dedican muchos pueden ser los criterios que exis- sing and pitch perception. J. Neurophy-
mucho tiempo a desarrollar la habilidad ten para apoyar esta afirmación. siol., 87. 122-139
para hacer música con un instrumento.
Aunque existe lógicamente una gran va- Guillermo Dalia • Trehub. D., E. Schellenberg, E., G.
Y Kamenetsky, S., B. (1999). Infants
riabilidad cultural y los avances son des-
(Extracto del libro and adults perception of scale estruc-
iguales podemos estimar que en nues-
El músico adicto: la Musicorexia. ture. J. Exp. Psy.: Hum. Percept. Perf.,
tra sociedad hace unos 500 años surgió
Editorial IdeaMúsica Ediciones 2014) 25, 965-975
una diferenciación que dividió en dos la
sociedad, formando clases separadas de

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