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TRABAJAR JUNTOS PARA RECONSTRUIR LA INSTITUCIONALIDAD:

REFLEXIONES PARA UN DIALOGO CIUDADANO


BORRADOR

La descomposición institucional: Principal obstáculo para el


desarrollo de Nicaragua:

El deterioro institucional en el país ha representado la causa principal de


nuestro pobre desempeño democrático y de la dificultad para conseguir
inversiones, porque no se puede construir un estado económicamente
fuerte y socialmente equitativo si no se tienen leyes e instituciones
democráticas y legítimas.

Por eso las demandas de lucha contra la pobreza se seguirán estrellando


contra el manejo sectario de las políticas sociales y contra la incapacidad de
atraer inversiones sanas y de largo plazo. Seguirá el ciudadano más
necesitado teniendo que mendigar y hacerse adepto político del gobierno de
turno para obtener las oportunidades y servicios que por derecho le
correspondería al Estado dar a todos por igual. En el otro extremo, seguirá
el empresario teniendo que pagar al político gobernante por concesiones
estatales o por servicios públicos e incluso pagando para simplemente no
recibir daño de parte del gobierno.

Esto no hace más que encaminar a Nicaragua en sentido exactamente


contrario al discurso de igualdad y lucha contra la pobreza, ya que
profundiza las diferencias entre los que pagan y los que piden, los que
tienen el poder y los que se obligan por necesidad a obedecerlo, establece
ciudadanos de dos categorías: los que reparten y comen el pastel y los que
reciben las migajas.

Hoy vivimos el peor momento de nuestra institucionalidad democrática.


Años de arreglos, legales pero ilegítimos, han repartido el Estado cual botín
de guerra y han producido unas instituciones faltas de capacidad y
credibilidad. Esta descomposición institucional, evidente en todos los
Poderes del Estado, alcanzó su máxima expresión en el monumental fraude
electoral de noviembre de 2008.

Estamos convencidos de que, para crecer y prosperar, los nicaragüenses


debemos remover los obstáculos institucionales al desarrollo y esto se
puede hacer de dos maneras: con una revolución armada o con una
revolución pacifica institucionalizante. La primera requiere de frustración y
de autoritarismo para gestarse; la segunda requiere de voluntad política y
tolerancia.

Hoy, nuestros esfuerzos están encaminados a contribuir a ese cambio sin


violencia, estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para establecer
en el país el imperio de la ley y el nacimiento de instituciones fuertes y
democráticas.

Pero no olvidamos que la soberanía radica en el pueblo y que por tal razón
lo primero que hay que hacer es restituirles a los ciudadanos su derecho a
ejercer el voto sin presiones ni amenazas, y a que ese voto sea contado
transparentemente. Faltan menos de dos años para que todos los
nicaragüenses acudamos nuevamente a las urnas para elegir autoridades
nacionales, pero antes de ese ejercicio democrático, tenemos
impostergables tareas que realizar para restituir la institucionalidad.

2010: Año clave para el futuro institucional de Nicaragua:

El año 2010 será un año clave para el futuro institucional de Nicaragua, ya


en ese año la Asamblea Nacional deberá elegir o ratificar a una serie de
funcionarios, de cuya actuación dependerá el futuro institucional de
Nicaragua durante el próximo quinquenio.

En 2010, los Diputados de la Asamblea Nacional deberemos elegir a:

 Los siete Magistrados Propietarios y los tres Magistrados Suplentes


del Consejo Supremo Electoral.
 Cuatro Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
 Los cinco Miembros Propietarios y los tres Miembros Suplentes del
Consejo Superior de la Contraloría General de la República.
 El Superintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras
 El Procurador y Sub Procurador para la Defensa de los Derechos
Humanos

Desde ya, en el segundo semestre de 2009 los Diputados deberemos


ratificar o no los nombramientos que realice el Presidente de la República
de:

 Tres Miembros Propietarios del Consejo Directivo del Banco Central


de Nicaragua.
 Tres Miembros Propietarios y tres Miembros Suplentes del Consejo
Directivo de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras.

Las decisiones que tomen estos funcionarios durante los próximos cinco
años marcarán el rumbo institucional de Nicaragua:

 Determinarán si seguimos avanzando hacia la democracia o


retrocedemos a la dictadura institucional donde no se respeta la
voluntad popular.
 Determinarán si seguimos construyendo un Estado de Derecho o si
las leyes serán simples instrumentos para favorecer a los poderosos.
 Determinarán si los bienes del Estado se administrarán honestamente
o si serán botín del partido y los funcionarios de turno.
 Determinarán si habrá o no una supervisión responsable a la
actividad financiera.
 Determinarán si los derechos humanos de todos nicaragüenses serán
tutelados por el Estado o si solamente se tutelarán los derechos de
los dirigentes del partido gobernante.

Por eso, consideramos que las principales tareas que tendremos los
Diputados durante los próximos dos años serán elegir funcionarios honestos
y capaces para que dirijan estas instituciones y realizar las reformas
legislativas necesarias para hacer más eficientes y transparentes las
instituciones clave del Estado nicaragüense.
Y por su trascendencia, los Diputados no debemos asumir esas tareas a
espaldas de la ciudadanía que nos eligió y que va a ser la directamente
beneficiada o perjudicada por las decisiones que tomemos.

Con ese fin, presentamos a los ciudadanos estas reflexiones, que sintetizan
nuestra visión sobre las reformas institucionales inmediatas que debemos y
podemos hacer los Diputados, con el mandato y seguimiento de los
ciudadanos.

El presente documento, lejos de ser una propuesta cerrada, pretende ser un


documento base que ofrecemos a la ciudadanía para empezar una
discusión sobre los temas que atañen al ciudadano común, a ese
nicaragüense que busca empleo, que quiere mejorar sus ingresos, que
busca un mejor futuro para sus hijos.

Reformas al sistema electoral:

Conscientes de que sin respeto a la voluntad popular no existe democracia


ni institucionalidad, la primera etapa de las reformas que proponemos debe
ser al sistema electoral.

En ese sentido planteamos:

1. Elección de Magistrados del Consejo Supremo Electoral mediante un


sistema de preselección que permita la participación de las
instituciones académicas, la sociedad civil, el sector privado y los
gremios, con el fin de lograr la elección de personas que sirvan a la
sociedad en general y no a un partido político. Esto sin menoscabo de
la destitución inmediata de los actuales magistrados que por sus
actuaciones deberían ser inhibidos de ostentar cargo alguno en un
poder estatal.
2. Establecer claramente los procedimientos electorales y no dejarlos al
arbitrio de los magistrados.
3. Establecer procedimientos ágiles y de obligatorio cumplimiento para
garantizar una cedulación ciudadana eficiente y sin sesgos
partidarios.
4. Reformar el sistema de alianzas para permitir a los partidos
agruparse sin necesidad de que uno prime sobre el otro y que puedan
usar denominaciones temporales, además de poder hacer alianzas
parciales, sean éstas por departamentos, municipios o incluso por
una de las varias elecciones que se votarán en el proceso.
5. Establecer términos y plazos obligatorios al CSE para los procesos de
formación de partidos políticos, de tal manera que el CSE no pueda
obstaculizar con su incumplimiento el ejercicio del derecho ciudadano
a constituir un partido político. Así como permitir la constitución de
partidos políticos en ámbitos territoriales específicos tales como
departamentos y municipios, sin menoscabo de los derechos de las
regiones autónomas del Atlántico.
6. Observación electoral nacional e internacional obligatoria y sin
requisito de invitación por parte del gobierno o CSE; y acreditación de
observadores por parte de los actores del proceso electoral,
incluyendo los partidos y alianzas participantes.
7. Regular en la ley electoral los derechos de participación ciudadana
directa, tales como el referéndum, el plebiscito y las organizaciones
de suscripción popular.
8. Constituir los órganos electorales, tanto en sus niveles
departamentales y municipales, así como las JRV con ciudadanos
escogidos aleatoriamente del padrón electoral.
9. Establecer procedimientos comunes y obligatorios para elecciones
internas en todos los partidos políticos tanto para las elecciones de
autoridades partidarias, como para la selección de candidatos
elección a cargos de elección popular.

Reforma al sistema judicial:

La reforma al sistema judicial resulta fundamental para garantizar que los


litigios entre particulares y entre éstos y el Estado sea resueltos
oportunamente y con estricto apego a las leyes. La profunda crisis de
credibilidad de nuestro sistema de administración de justicia ha puesto de
manifiesto que sin la seguridad jurídica que emana de la existencia de
jueces capaces y honestos, es imposible construir un Estado de Derecho.

Para iniciar esta necesaria reforma proponemos:

1. Elección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia mediante


un sistema de preselección con la participación de las instituciones
educativas, los colegios de abogados, la sociedad civil, el sector
privado y los gremios, con el fin de escoger profesionales capaces y
sin compromisos partidarios.

2. Reforma a la Ley de Carrera Judicial para garantizar el ingreso,


permanencia y promociones en la Carrera Judicial sobre la base del
mérito profesional; establecer un sistema de incentivos y sanciones
para que los funcionarios judiciales impartan justicia con eficiencia e
independencia.

Reformas en la administración de los recursos públicos:

Además de estas reformas electorales se requieren a lo inmediato reformas


en las instituciones encargadas de recaudar los tributos y de garantizar el
manejo transparente de los recursos públicos. En este sentido proponemos:

1. Creación de la Superintendencia de Recaudaciones, a cargo de un


Superintendente y dos Intendentes, nombrados por un período
determinado por la Asamblea Nacional de ternas propuestas
exclusivamente por el Presidente de la República..
2. Elección de los Miembros del Consejo Superior de la Contraloría
sobre la base de ternas surgidas de un amplio proceso de consulta
nacional que involucre a las instituciones académicas, las
organizaciones de sociedad civil, el sector privado y los gremios.

3. Mantener las exenciones fiscales a medios de comunicación y


establecer reglas claras de asignación de publicidad estatal con el fin
de eliminar formas solapadas de violación de la libertad de expresión.
4. Regular el otorgamiento y mantenimiento de las licencias de
operación de los medios de comunicación radioeléctricos, de tal
manera que no queden al l arbitrio de un funcionario, ni sean usadas
como chantaje a los medios de comunicación. Mientras esto se da,
proponemos el otorgamiento de una extensión de licencias por 15
años a todos los medios de comunicación existentes.

5. Regulación de las dispensas de licitación obligatoria en el sector


público, para evitar creciente contratación discrecional de bienes y
servicios, tal como ha ocurrido durante los últimos dos años.

6. Aprobar una nueva Ley de Contrataciones del Estado que


promueva la eficiencia y la libre competencia en la adquisición de
bienes y servicios, mediante procedimientos de adquisición
caracterizados por su simplicidad, publicidad y adaptabilidad a las
necesidades particulares de contratación de las diversas áreas del
Estado.

Reformas para proteger el empleo y los ingresos de los


trabajadores:

Otro problema urgente de de atacar es la acelerada pérdida de empleos en


el sector formal de la economía, la cual empezó en Nicaragua antes de la
crisis económica global y se ha profundizado con ella. Sólo el año pasado,
producto de la mala gestión del actual gobierno, se perdieron mas de
10,000 empleos y esta cifra podría duplicarse este año.

Por lo cual proponemos una política integral de protección al empleo que


contenga como mínimo los siguientes puntos:

1. Acción conjunta del Poder Ejecutivo y la Asamblea Nacional para


implementar una política de protección del empleo.
2. Reorientar recursos producto de la subjecución presupuestaria para
constituir un Fondo de Emergencia para apoyar la creación de
MIPYMES con especial énfasis en los trabajadores despedidos de las
zonas francas.
3. Protección de los derechos de los trabajadores.
4. Incentivos a los empresarios que generen nuevos empleos
5. Actuación oportuna y transparente de las instancias administrativas y
judiciales en la resolución de los conflictos laborales.

El primer paso para reformar la institucionalidad debemos darlo los


Diputados:

Estamos convencidos de que nuestra primera responsabilidad como


Diputados en la Asamblea Nacional es defender la institucionalidad,
promoviendo estas reformas y otras que la ciudadanía proponga para
revertir la descomposición institucional que amenaza con convertir a
Nicaragua en un Estado fallido.

Sin embargo, para que esa defensa de la institucionalidad sea efectiva,


debemos hacerla conjuntamente con los ciudadanos, utilizando todas las
instancias de participación que brindan las organizaciones de la sociedad
civil, el sector privado y los gremios.
Para la ejecución de cada una de estas reformas no es necesario realizar
una reforma constitucional, basta que los Diputados ejerzamos
adecuadamente nuestras facultades de legislar y elegir o ratificar a las
máximas autoridades en los Poderes Electoral y Judicial, la Contraloría
General de la República y otras instituciones del Estado.

En otras palabras, para iniciar este proceso de transformación institucional


de Estado, únicamente se requiere que los Diputados ejerzamos nuestra
función de legisladores, representando, no a intereses partidarios o
personales, sino a los ciudadanos que nos eligieron con su voto.

Trabajar juntos para reconstruir la institucionalidad:

Con esa convicción los Diputados firmantes proponemos:

1.- Diálogo ciudadano para reconstruir juntos la institucionalidad:

Propiciar un amplio proceso de dialogo ciudadano para alcanzar un


consenso nacional sobre las reformas legislativas e institucionales
necesarias para hacer del Estado un promotor y no un obstáculo para el
desarrollo nacional.

Queremos llevar este diálogo al punto en que sociedad civil, empresa


privada, gremios de trabajadores, la Iglesia Católica, las Iglesias
Evangélicas y organizaciones políticas puedan expresar su ideal de país y la
manera en que deber ser construido, en vez de tener que limitarse a ver por
televisión un “Diálogo Nacional” entre quienes ejercer el poder político.

Nosotros los políticos estamos consientes de la enorme responsabilidad que


acarreamos sobre nuestros hombros y de la necesidad de cambiar las cosas
que hemos hecho mal. Este proceso de cambio sólo se da con la inclusión
de nuevos actores: Los ciudadanos.

Es así que la discusión no debe dejarse en manos de quienes nos han


llevado al actual estado de cosas, recordemos que nadie puede ser fuerte
eternamente si no convierte la fuerza en ley y la sumisión en obediencia. No
permitamos que el futuro institucional sea decidido nuevamente por
quienes han provocado el actual estado de cosas.

2.- Nuestros votos en manos de los ciudadanos:

Para materializar las propuestas de ese diálogo ciudadano, éstas deben


convertirse en leyes. Por eso, hemos decidido poner desde ya, de forma
incondicional, nuestros votos en la Asamblea Nacional a la orden de la
ciudadanía para implementar cada una de las propuestas surgidas de este
proceso de diálogo ciudadano.

Aquí se pondrá a prueba si los gobernantes están dispuestos a poner


tolerancia y voluntad política o impondrán el autoritarismo y generarán
frustraciones.
No podemos ni debemos permitir que los nicaragüenses sigamos viviendo el
estado actual de cosas, en el sólo avanzamos lo poco que la falta de
institucionalidad nos permite.

Seguros estamos de que si implementamos las reformas propuestas en este


documento y las que surjan del proceso de dialogo ciudadano, quedará
liberado el espacio para la discusión de las ideas sobre nuestro rumbo
económico, sobre qué sistema político y qué personas son las mejores para
hacer prosperar el país y sobre qué teoría económica ofrece mejores
soluciones para los ciudadanos.